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Isla al Sur

Universidad Cooperativa de Colombia-Sede Bogotá

MÚSICA Y CULTURA, INVITACIÓN A LA PAZ COLOMBIANA

MÚSICA Y CULTURA, INVITACIÓN A LA PAZ COLOMBIANA

WILLIAM OSPINA BLANCO,
estudiante de V semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

La Semana por la Paz 2013 dará inicio este domingo 8 de septiembre a partir de las 5:00 de la tarde en la ciudad de Bogotá. El Teatro Jorge Eliécer Gaitán abre sus puertas  e invita a los capitalinos a acompañar y disfrutar de presentaciones musicales y animaciones culturales.

Se iniciará la jornada con la inauguración por parte de Cesar López y su "Escopetara"  y Totó la Momposina, quienes tienen gran recorrido musical y cultural dentro de nuestras raíces.

Con la frase "Paz es vida, pactemos paz, construyamos convivencia”, el Instituto Distrital de las Artes “IDARTES”,  y la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, invitan a unirse y hacer parte de este gran evento, el cual concluirá el domingo 15 de septiembre con diversas actividades.

Instaurando un ambiente amable, de reconciliación y voluntad de paz, todos los actores de la vida colombiana están invitados a tomar iniciativa y realizar actividades que se inspiren en el lema indicado, incluyendo personas de cualquier edad y estratos sociopolíticos.

De esta manera, la semana será dedicada a la  creatividad ciudadana y una paz duradera sobre todos y todas, motivando igualmente a la culturización de lo nuestro, ya que cada día estará propuesto para una de las regiones del país: Caribe, Nororiental, Central, Oriental (Orinoquía y Amazonía), Antioquia y Eje Cafetero y Suroccidental.

Con un ingreso gratuito se direcciona a una motivación a  la terminación del conflicto armado en el cual vivimos, originando  dignidad y una  justicia pulcra, los cuales combinados son componentes esenciales para una vida digna con todos sus referentes humanos, étnicos, ambientales y sociales, acoplando el interés a la participación, al aprendizaje y a la enseñanza, lo cual abarca inicialmente su frase de invitación “Paz es vida, pactemos paz, construyamos convivencia”.

VERDAD O FICCIÓN, LEYENDA DEL DORADO

VERDAD O FICCIÓN, LEYENDA DEL DORADO

Es catalogada como un misterio. Su representación se encuentra en el Museo del Oro de Bogotá.

JEIMY LEANDRA ACERO MARÍN,
estudiante de tercer semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

En el Museo del Oro en Bogotá, se encuentra una balsa de la famosa leyenda El Dorado, que atrae a turistas y colombianos de todas partes del país para saber sobre la historia representativa de los antepasados de la tribu muisca en la época precolombina.

La leyenda cuenta que el líder de los muiscas se bañaba en oro en la laguna de Guatativa, haciendo una ofrenda a la diosa de la laguna del mismo nombre; el cacique se llamaba el Zipa.

Es ahí donde empiezan a traer a varios exploradores, saqueadores, arqueólogos de todas partes; desde Europa venían buscando una ciudad bañada en oro. Hubo exploradores que en su misión terminaron perdidos en las densas selvas colombianas, dando así mucho más misterio a la leyenda del Dorado.

Sin embargo, los colonizadores se llevaron muchos artículos elaborados en oro puro por los indígenas colombianos y también piezas de cerámica, otros metales preciosos, pertenecientes a las culturas precolombinas de todas partes del país.

Se dice que existía contrabando en los puertos de Santa Marta y Cartagena de Indias, donde los buscadores del tesoro de la leyenda saqueaban a los barcos para luego vender todas las piezas que hacen parte de la historia; en la contemporaneidad, en Europa se han recuperado muchas piezas de la leyenda, pero de igual forma también otras han desaparecido para  siempre.

El Museo del Oro se fundó en 1937, en la ciudad de Bogotá, y la primera pieza que adquirió fue un poporo de oro de la cultura Quimbaya colombiana. El Banco de la Republica, encargado de la administración del museo, empezó a incentivar conciencia en la sociedad colombiana para que todas las piezas de la época precolombina fueran protegidas y alejadas de las personas llamadas guaqueros (que se encargan de excavar y saquear tumbas indígenas), con el fin de que las piezas estén a la mano de los que quieran conocer un poco más la época precolombina.   

Actualmente el Museo del Oro cuenta con una de las colecciones más importante de América y que representa con orgullo las piezas prehispánicas de Colombia.

En cada sala del museo hay espacios que muestran videos que relatan las historias de las colecciones y las piezas más valiosas como el poporo y la balsa de la leyenda conocida como El Dorado.

Pie de foto: Más allá de la leyenda: el misterio.

¡A QUEJARSE AL MONO DE LA PILA!

¡A QUEJARSE AL MONO DE LA PILA!

La Pila del Mono constituye la primera fuente con origen en el centro fundacional de la capital bogotana, que se instaló para uso público.

LEIDY TATIANA OCHOA VARGAS,
estudiante de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

La Pila, más conocida como La Pila del Mono, cumple este año 500 años (2013) de haber sido inaugurada en el centro fundacional de Bogotá, hoy ubicada en el Museo de Arte Colonial.

Esta fuente recoge una gran leyenda bogotana puesto que, alrededor de 1583, fue el lugar donde los habitantes iban a quejarse y lograban desahogar sus penas. Constituye la primera pila que se instaló para uso público en Bogotá.

“¡Si no le gusta, vaya a quejarse al mono de la Pila!”, como refiere Doña Idali Vargas, una habitante capitalina que recuerda esta frase por sus generaciones pasadas, ya que la usaban como término despectivo, para dar a entender que de nada servía quejarse, el deber tenía que cumplirse y que de querer hacerlo “El Mono”, es el único quien lo escucharía.

“La historia cuenta que para el siglo XVI, los bogotanos acudían a la pila, para trasladar agua hasta sus hogares, ya que los ríos Manzanares y San Francisco se ubicaban en extremos distantes de la población y con la aparición de ésta en el epicentro de la ciudad, se facilitaría su camino”, manifestó Francy Ramírez, funcionaria y guía en el Museo de Arte Colonial

Sin embargo, en aquel tiempo, las distancias eran extensas, lo que obtenía como consecuencia, una “quejadera” o lamentación constante por iniciar el recorrido. Terminaban quejándose en la Pila del Mono, la cual adquiere el apelativo de “mono”, debido a una popular expresión bogotana utilizada para referirse a los extranjeros y/o a las personas de cabello claro, y al regreso era tan grande el agotamiento, que no quedaban fuerzas para quejarse.

“Ya nadie se acuerda de la Pila, mucho menos de la leyenda, al parecer, hasta los abuelos se quedaron sin memoria”, expresó Francy Ramírez, quien afirma que a pesar del olvido, se han elaborado páginas en la red, que llevan por título “La Pila del Mono”, con el objetivo de crear espacios donde los usuarios puedan “quejarse” o manifestar su inconformidad con respecto a un servicio.

Cuando la pila cedió su espacio en el centro de la Plaza de Bolívar, a la estatua del Libertador, se ubicó frente a la iglesia de San Ignacio, luego se construyó allí un jardín, lo cual produjo que el pilón fuera llevado al Museo Nacional y posteriormente al Museo de Arte Colonial donde se encuentra actualmente.   

 

UNA PASION CONVERTIDA EN MUERTE

UNA PASION CONVERTIDA EN MUERTE

La hinchada que rompe las fronteras y normas con tal de ver ganar a su equipo de fútbol, sin medir consecuencias ni dolores.

ALEJANDRA MORALES Y GISELL CHAPELLEZ,
estudiantes de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Una situación que tiene a más de un colombiano entristecido es el tema de los hinchas del fútbol. El día lunes 23 de septiembre (2013), en la estación de TransMilenio Ricaurte, se produjo el asesinato de un aficionado del Nacional por otro de Millonarios en horas de la noche, y es  este tipo de noticias  que dejan ver el grado de intolerancia que se puede llegar a tener.

Es así como en esta época se resalta una visión que va  más allá de apoyar a un equipo, es decir, de vivir o morir por un juego de fútbol, hay testimonios de personas que dan la vida por su equipo haciendo respetar su nombre, su honor y el orgullo de su grupo,  por eso es que a veces sobrepasan los límites y se dejan llevar por la rabia.

LO QUE ESCONDE LA IDOLATRIA

Camilo, Felipe, John y Juan son cuatro amigos que se conocen desde hace seis años, son hinchas a morir del Santafé, habitantes del barrio Castilla, situado en el oriente de la ciudad; jóvenes que han aprendido cómo es el involucrarse en una barra (grupo que apoya un equipo de fútbol) y también a desenvolverse en ella ante la sociedad.

Ellos fueron enamorándose del equipo con cada triunfo, es por eso que nunca lo dejaban solo y poco a poco fueron conociendo cada vez más personas que estaban en las barras y que los inducían a que había que hacer respetar el equipo como fuera posible y a idolatrarlos hasta el final.

Por otro lado, al ver ellos el apoyo de la gente, decidieron formar una barra propia en el año 2008. Hay varios que forman parte de este grupo, incluso, se hacen notar por la comunidad y son reconocidos en su barrio, pero a su vez llegaron a tener muchos enemigos debido a  ello.

El sábado 29 de agosto de 2009, Cesáreo* salió muy temprano de su casa a trabajar en el taller de mecánica de su hermano y hasta el momento todo estaba en absoluta calma; sin embargo, en horas de la noche, cuando  regresaba a su hogar, lo acorralaron siete personas del equipo de Millonarios quienes le dieron una golpiza y lo amenazaron diciéndole: “Si no deja esa boleta de barra va a terminar muerto”, afirma Fernando*, su hermano.

Al otro día, Cesáreo, muy indignado y furioso, reúne a sus compañeros y tratan de localizar a estos personajes que lo habían atacado, Jorge era su mejor amigo y el que más poder tenía sobre ellos y el más respaldado por los hinchas de Santafé, así que decidió ir a hablar con alias “Pitayo”, siendo él uno de los organizadores de la denominada banda que debía acabar con los jefes de las demás barras bravas “Muerte al enemigo”.

Cada integrante le ofreció el respaldo a Jorge, a medida del tiempo creyeron poderse encargar de la situación. Aunque lo que no temían era que más rápido iban a caer ellos que la barra contrincante. Sus padres ya estaban preocupados, pero aún así tenían temor de intervenir frente a este problema con sus hijos.

Jhon* cuenta que se sentía con un ego muy grande porque por donde pasaba todo el mundo lo respetaba, y solo deseaba algún día poder tener la oportunidad de conocer en persona al mejor jugador de Santafé, Leider Preciado, quien era su  ídolo: ” Si tan solo yo tuviera la oportunidad de jugar como él, o por lo menos conocerlo y estrechar su mano, estaría muy feliz”, dice.

Agrega: "Nosotros siempre fuimos personas nobles, humildes, pero la vida y las personas nos cambiaron y empezaron a destrozarse los sentimientos con dolores, a tener madres detrás diciendo: ¡No lo hagan, dejen a mis hijos en paz! Sin saber que ellos mismos buscan sus males y ellos mismos cavan sus propias tumbas”.

La vida es lo que más debe importar, el pensar con la cabeza y no con el sentimiento es lo que la sociedad de hoy en día debe tener en cuenta, que no porque cierto equipo de fútbol gana y el otro pierde, no significa que sea necesario el ataque físico en la integridad del prójimo.

VALE MAS LA VIDA QUE EL AMOR A UNA CAMISETA

Un ejemplo claro de esto sucedió hace dos años en el estadio Metropolitano de Barranquilla, con el encuentro clásico entre Santa Fe y Millonarios, en donde la final resultó ser una goleada de 5-1 ganando el equipo de Santafé. Como era de esperarse, la hinchada de Millonarios tuvo reacciones a este final trágico para ellos.

Una rivalidad que se hizo notar por parte de los fanáticos, que asistieron a ese partido del 22 de junio, fue lo que marcó uno de los hechos más adversos del tema del fútbol ya que un seguidor del equipo azul, de tan solo 17 años de edad, fue asesinado por sus contrincantes con arma blanca.

De acuerdo con lo anterior, más y más heridos hubo ese fin de semana cerca al estadio, la intolerancia y tal vez la rabia que tuvo la mayoría de los admiradores de Millonarios  hizo que el enfrentamiento surgiera de esta manera y diera por terminado un día de tragedia y de muertes.

Según en ese entonces y hasta el día de hoy, el General de la policía Oscar Naranjo, afirma que cada vez que haya un clásico de estos no puede llenarse el lugar de policías y que es casi un reto tener vigilado a todos y cada uno de los hinchas de los equipos y que lo único que ellos tienen y pueden hacer es manifestar a la sociedad una cultura más sana hacia el fútbol.

Por otro lado, las autoridades cada vez que algo como estos enfrentamientos suceden no solo en Bogotá sino en las diferentes ciudades, están atentas a hacer capturas masivas para que los vándalos e intolerantes aficionados tengan por así decirlo una lección de vida, y así mismo seguirle la pista a aquellos que no saben cómo comportarse en un estadio.

"No sé por qué de una manera sistemática, regularmente un hecho como este sucedido en Bogotá, al registrarlo se le resta importancia, siendo algo que merece mayor reflexión y más análisis", aseguró el profesor de Filosofía de la Universidad de Antioquia, Gonzalo Medina. Él cree que el tema de la violencia entre aficionados al fútbol es un caso que debe tratarse con mayor cuidado.

Sin embargo, hechos como este no están a la expectativa de la mayoría de los colombianos, ya que hay quienes opinan que la violencia no es solo en el fútbol, tal vez el hecho de que la violencia es en todo campo, pero eso no quiere decir que seamos indiferentes al problema.

“Porque por la misma intolerancia puede haber muertos, como mi amigo Federico*, quien no aguantó más el irrespeto que hacían hacia su equipo y un día  se enfrentó a un reto de muerte con barristas de Millonarios, sin embargo, lo ocurrido fue un hecho del que todo el mundo desconocía”, añade Jhon.
Una mañana Federico salió de su casa, como acostumbraba hacer para ir al trabajo, pero esa vez desvió su camino para los potreros de Bosa la Libertad, donde allí lo esperaba un duro de las barras bravas de Millonarios.

Los dos muchachos se enfrentaron a pelear sin ningún tipo de armas, y claramente Federico llevaba todas las de perder, poco a poco fue quedando débil en las manos de Millonarios, su máximo rival, hasta que le quitaron su vida defendiendo su más puro amor hacia su equipo e ídolo, concluye Jhon la historia.

MOMENTOS DE TRISTEZA

“Para mi familia recordar todo esto siempre causa dolor, claro que  deja un mensaje para todos los aficionados, hay que apoyar un equipo, pero no siempre darle la vida, tener presente hasta dónde puede llegar su pasión, no dañar sentimientos que pueden causarles sufrimientos a sus familias y amigos”, dice David.

Este caso ha sido uno de los más relevantes para las barras bravas de Santafé y que quieren acabar con las vida de las personas simplemente porque usan una camisa, una manilla de otros equipos; sin embargo, hay muchos testimonios y ejemplos de jóvenes que han pasado por situaciones y no quieren que los que están empezando en este mundo acaben sus vidas en una simple afición de un equipo.

El fútbol es muy bueno compartirlo, disfrutarlo, practicarlo, pero siempre viéndolo de buena manera para que nunca ocurran más casos de prohibición de camisas, de objetos, de equipos ya que todos somos libres de tener una pasión siempre y cuando la sepamos manejar.

“La “barra brava” que teníamos hace seis años fue acabando a través de lo que le ocurrió a nuestro amigo, nos dimos cuenta que todo era siempre conflictos y que el ego no servía de nada si caminábamos escondidos, porque hasta los “tombos” que nos buscaban ya sabían dónde nos la pasábamos metidos, nos tenían como los peligrosos  del barrio”, manifiesta Jhon.

Agregó qie “Felipe, Juan y yo empezamos a construir nuestras vidas apartados de los conflictos, y de las peleas que vivíamos diariamente. Otros pelados que compartían con nosotros siguieron en esos pasos y ya han tenido varios problemas con la justicia, pero cada quien busca lo que se merece”.

Los padres siempre motivan a sus hijos en el fútbol, pero debemos ser conscientes de que ahora este deporte ya dejó de serlo y se ha convertido en una amenaza para los hinchas que de verdad apoyan noblemente su equipo, y que con solo ponerse una camisa de color ya están siendo fichados para un combate entre barristas o “barras bravas”.

Rosa Villamizar madre de familia opina que “la gente de las barras bravas son personas desadaptadas que no saben compartir un juego de fútbol, ni saben convivir con los demás que los rodean, para los barristas deberían tener varios tipos de castigos para que no actúen como idolatras sin corazones”.

“Si mi hijo empezara a adorar tanto a un equipo trataría de alejarlo lo más pronto posible, ya que esto se me convertiría en un problema después, le buscaría actividades donde mantuviera su mente ocupada, y no pensara en esto, lo ayudaría aconsejándole sobre lo que significa querer y adorar un equipo de fútbol; si ya siento que se me sale de las manos, buscaría ayuda con un psicólogo ya que ellos manejan mejor estos temas y entienden más a los jóvenes”, comenta Paola Vargas, también madre de familia.

Mario Plazas, padre, comenta: “En el hogar siempre va la educación y la cultura hacia un hijo para que estos problemas no ocurran y que cada joven mire el juego de fútbol como un deporte y no como una competencia de quien es el mejor”.

*Los nombres fueron cambiados.

UN CENTRO DE ARTE PARA LOS MÁS VULNERABLES DE CIUDAD BOLÍVAR

UN CENTRO DE ARTE PARA LOS MÁS VULNERABLES DE CIUDAD BOLÍVAR

La institución Local de Artes para la Niñez intenta competir contra la ignorancia y la desigualdad.

JULIANA SANTOS,
estudiante de curto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

El Centro Local de Artes para la Niñez (CLAN) -el primer lugar para la formación gratuita en Ciudad Bolívar y el segundo en Bogotá-, se ha fundado con el objetivo de educar a 21.000 niños entre los 6 y 16 años y fue creado por la Alcaldía Mayor, guiado por el alcalde Gustavo Petro, para fomentar la excelencia académica e integral de los infantes con bajos recursos económicos.

Este proyecto forma parte del Plan Jornada 40 Horas para la Excelencia Académica y la Formación Integral. La idea consiste en cumplir con 40 horas semanales, ocho diarias, en las que los menores se formarán en áreas artísticas como danza, teatro, música, entre otras.

CLAN Ciudad Bolívar es el segundo plantel de los que la Alcaldía espera entregar antes del 2016 en todas las localidades de la capital, en compañía de el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) y la Secretaría de Educación, que al finalizar aspira acoger a 35.000 niños y jóvenes de los colegios públicos en la cuidad, al culminar la jornada de estudio, en las localidades de Suba, Engativá, Fontibón, Barrios Unidos, Bosa, Tunjuelito, Kennedy, Usaquén y Chapinero.

“Se ha creado para derrocar la desigualdad y las barreras en la educación”, afirmo Santiago Trujillo, director de IDARTES.

Según estudios realizados por diversas instituciones sobre la delincuencia juvenil en Bogotá, se concluyó que la edad en la que los jóvenes empiezan a realizar actividades delincuenciales está entre los 9 y 17 años de edad y regularmente el fenómeno se da, pues un alto porcentaje provienen de familias disfuncionales, con ausencia de figura paterna y con necesidades económicas insatisfechas, a lo que se suma la falta de oportunidades y el gran tiempo libre de los niños qiue se encuentran sin compañía de sus padres.

“Esta iniciativa es una gran oportunidad para las madres cabeza de hogar que sufrimos para encontrar un buen lugar donde dejar a nuestros hijos mientras trabajamos”, opina María Teresa Ospina, madre de un menor que se ha unido a CLAN.

Los materiales y la dotación para los cursos y las actividades serán gratuitos en su totalidad, pues lDEARTE los donará para que ello no se convierta en una carga económica para los padres de familia que encuentran un apoyo en estos centros educativos.

En este mes se realizará la Feria de Experiencia Artística  para la Primera Infancia, donde se dará apertura al Undécimo Encuentro de la Canción Infantil Latinoamericana, con la participación de los niños de CLAN, en la casa de la Cultura de la localidad de Ciudad Bolívar, donde se pretende dar muestras culturales aprendidas en poco tiempo, pero productivo, de funcionamiento del centro local en la cuidad.

EL DRAMA DE SER NIÑO TRABAJADOR

EL DRAMA DE SER NIÑO TRABAJADOR

El término trabajo infantil suele delimitarse como el que priva a los menores de edad a su infancia, expuestos a una serie de riesgos para su integridad física y moral.

DIANA CAROLINA MORA ORTEGA,
estudiante de sexto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá.

Colombia es un país que no escapa a la realidad de los niños trabajadores. A diario nos acostumbramos a observarlos desarrollando actividades que los privan de tener una infancia adecuada y en la que no se  respetan sus derechos, establecidos por la ley, pero que se ven vulnerados. Derechos tan básicos como ser encaminados en una vida escolar que les permita evolucionar en sus vidas y disfrutar de la lúdica y el juego.

Según una publicación de Caracol Radio en su portal web, en abril del 2012, “uno de cada diez niños en Colombia trabaja y menos de la mitad recibe ingresos”. Datos del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) y de organizaciones sociales, “muestran que más de un millón 700 mil niños trabaja en Colombia y un gran porcentaje empieza desde los cinco años. Los informes muestran que casi el 60% de los niños y niñas trabajan más de 14 horas, que es el rango permitido para los menores. El 11% trabaja más que el límite establecido para los adultos”.

Una de las causas que conducen al trabajo infantil sin duda alguna son los problemas económicos, pero no es precisamente esta la razón suficiente para que no se respeten sus derechos, existen muchas posibilidades para que estudien y se superen. Un gran número  de  niños alternan sus estudios con el trabajo, pero su rendimiento académico luego de una jornada laboral como la que tienen no indica un buen desempeño en el colegio, razón por la cual muchos de estos pequeños deciden dejar de lado la escuela y dedicarse de lleno al trabajo.

La mayoría de las veces las labores que realizan son trabajos peligrosos, encontrándose en contradicción con los derechos básicos de la infancia, en el que se exponen a diferentes tipos de abusos, como lo son la falta de descanso, el tiempo para jugar, el deterioro físico, la falta de escolaridad, entre muchos otros. Trabajos que no permiten al menor el disfrute de la recreación, además, en la  edad  que tienen no se cuenta con criterios para tomar decisiones, por lo tanto, siempre se van a sentir obligados por los adultos, y en no pocas ocasiones son los mismos padres quienes exijan trabajar a los menores.     

Muchos niños y niñas se dedican a trabajar porque la educación no es percibida ni por ellos ni por sus padres como base fundamental en el desarrollo de sus vidas; a las familias les resulta inadmisible solventar los gastos que representan enviar los hijos al colegio.

Martha*, es un claro ejemplo de un trabajo obligado, porque para sus padres el estudio es una “perdedera de tiempo”. Desde sus cinco años la madre la llevaba en brazos para vender por las calles de la capital frutas, nunca ha tenido la posibilidad de asistir a un aula de clases, a diario el semáforo de la avenida Boyacá con Tercera en el que labora es el testigo de las ilusiones que lleva dentro, esas que día a día anhela poder cumplir y dejar atrás las largas y arduas tareas que viene haciendo desde hace 11 largos años. 

Un escenario deprimente, de ambiente desgarrador, de imágenes en la que solo aparecen rostros infantiles que vienen y van desde la madrugada, cuerpecitos titilando del frío, esperando  iniciar su jornada laboral. Es quizás el lugar en donde se ven más pequeños  trabajando, la plaza de mercado Corabastos, que abre sus puertas desde muy temprano, para ser exactos, a las cuatro de la mañana. Los niños ofrecen sus servicios para cargar y descargar mercancía de los camiones con los que surten los puestos de ventas, vigilan los puestos, cuidan los carros y ayudan a cargar las compras de los clientes, etc., oficios que les significa ingresos de dinero diario.

Miguel* tiene tan solo 12 años y habla con timidez, las manos le sudan, como por temor a enfrentar su propia realidad; solo deja escapar sonrisas y  pocas palabras a las preguntas que se le hacen. Desde las cinco de la mañana llega a la plaza de mercado con el ánimo de poder recolectar unas monedas para llevar a su casa y que sus dos hermanitos de 5 y 6 años puedan comer algo.

Como muchos, Miguel anhela poder volver al colegio y terminar el bachillerato, es asombroso como brillan sus ojos al preguntarle sobre sus proyectos de vida, esos que no pierde la esperanza de poder cumplir, no solo para su beneficio sino para el de sus hermanos que mantiene desde hace mucho tiempo. Al preguntar por sus padres lagrimean los ojos y sostiene con voz melancólica que nunca ha tenido padres. 

En un espacio como la plaza de mercado se vive un mundo de adultos, consecuencias como el abuso en el consumo de sustancias como el alcohol, cigarrillo, lenguaje poco apropiado, mal funcionamiento interpersonal, conductas asociales, etc. Actos que tienen consecuencias graves para esta etapa de vida donde la maduración y desarrollo mental de los niños están en adquisición de experiencias y habilidades.    

Según afirma la psicóloga Angélica Yurley Ortega, de la Universidad UNAD,  los niños que desde muy temprana edad  trabajan suelen presentar altos niveles de depresión, baja autoestima, altos problemas para socializar con los demás, sumado a esto los problemas de salud que implican desempeñarse en algunas actividades como, por ejemplo, las labores que se realizan en las minas, los  cultivos y plazas de mercado son de alto riesgo para su desarrollo físico, porque requieren de un esfuerzo grande de los pequeños.  

El trabajo infantil seguirá permaneciendo y creciendo porque no se realizan las debidas acciones por parte de padres, adultos, autoridades y el Estado. Debe lograrse erradicar. La principal falencia es que el trabajo infantil no ha sido  priorizado en la sociedad, apuntan no pocos documentos.    

El futuro del mundo está en los niños, por esta razón es que todos estamos llamados a cambiar la realidad de inequidad que vive el país hoy en día. Por tal motivo, es importante conocer la protección que tienen los pequeños y cuáles son las entidades que velan por el cumplimiento de sus derechos.

En el país existe un sinnúmero de entidades dedicadas a defender los derechos del niño, lo que  hace falta es indagar y conocer más acerca de cada una para poder  ayudar a los pequeños a cambiar el estilo de sus vidas. 

En el Barrio Patio Bonito de la ciudad se encuentra el Club Amigo, entidad que se dedica a ofrecer a los niños otras alternativas diferentes al trabajo, proponiendo cambiar las terribles jornadas laborales por tareas, libros, recreación, etc. Es una fundación muy cercana a la plaza de mercado y precisamente por estar tan cerca muchos de sus alumnos son trabajadores o fueron trabajadores de Corabastos. No todos los niños han dejado su labor, pero la alternan para de algún modo disfrutar y compartir de las actividades maravillosas que encuentran en la fundación.

Andrés*, cuando empezó a trabajar a los nueve años, lo hizo porque desde pequeño vio a su hermana vendiendo en la plaza de mercado envueltos de maíz. Como él lo dice, “era fácil y la venta le representaba platica”. Su mamá, cabeza de familia y con cuatro hijos, en las noches preparaba los envueltos para que él saliera en la madrugada a buscar un buen sitio y comenzar la venta: “A pesar de la dura tarea no dejé la escuela, estudiaba en las tardes, y en las noches hacía tareas y ayudaba a mi mamá a preparar los envueltos del otro día, el rendimiento escolar empezó a decaer, pero no me importaba.

“Cómo nada en la vida es fácil, me enfermé, problemas respiratorios, quizás por el frio que hacía en las mañanas. Mi tía Mercedes tomó la decisión de llevarnos a mis hermanos y a mí al ICBF (Instituto Colombiano del Bienestar Familiar), ella decía que mi madre no podía más con nosotros. Nos citaron y desde ese momento formo parte de los beneficios que ofrece la institución. Mi mamá se quedó con mi hermana mayor, en un principio nos visitaba, pero después se olvidó de nosotros.

“Es triste, pero cambié mi forma de ver las cosas. Sé que toda la vida no voy a estar aquí y tendré que salir y enfrentarme nuevamente al mundo. Espero que mis dos hermanos también puedan salir adelante”.

El ICBF es una identidad implicada en el desarrollo y protección integral de la primera infancia, la niñez, la adolescencia y el bienestar de las familias colombianas, la función es crear esquemas y proyectos para prevenir factores que impliquen riesgo en el desarrollo de los derechos, o la recuperación de los que han sido incumplidos o vulnerados.

Es importante citar el artículo 14 de la Constitución Colombiana, que instaura en sus líneas los derechos de los infantes: “Los niños, niñas, tienen derecho a ser protegidos contra la explotación económica y el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso para su salud física o mental o que impida el acceso a su educación. Estos menores tienen el derecho a una seguridad física y mental y no podrán ser sometidos a tratos crueles e inhumanos”.

Como este artículo existen otros que defienden la importancia de la niñez en el mundo, pero todo queda en el papel, es difícil denunciar, es difícil ayudar, pero es hora de colocarnos la mano en el corazón y respaldar a los futuros hombres y mujeres colombianos.

La educación es un proceso de formación permanente por la que debería pasar todos los niños. Por esta razón, la motivación de trabajar sobre la importancia de la escolaridad, de luchar contra el trabajo infantil, esta situación no es solo asunto del estado. En su mayoría los niños trabajadores son empleados por sus propias familias y más de la mitad no recibe remuneración alguna, por lo que se deduce que es un problema de sociedad.  

Es difícil acabar con el trabajo infantil, pero se está a tiempo de enfocar a esos pequeños en el mundo escolar para que así disminuya, mediante estrategias que permitan una participación más activa de niños dentro del proceso educativo. El hilo conductor para el desarrollo de esta labor son procesos comunicativos que les permitan a las personas que conforman el entorno social de los actores, en este caso los infantes, conocer e informarse de la importancia de una vida escolar activa.

Son muchos los testimonios, son muchas las ganas de superación, pero toca empezar a promover la asistencia de los infantes al colegio. Encaminarlos en el proceso de educación para que de esta manera tengan un cambio social en su desarrollo y el medio en que viven. Y que conozcan cuáles son sus derechos y deberes, minimizando una problemática que cada día se hace más visible en nuestra sociedad.

*Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad.

SUEÑO CON DORMIR

SUEÑO CON DORMIR

ALLISON MORENO PABÓN,
estudiante de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Hace varias noches no logro conciliar el sueño, trato de no pensar lo que retumba en mi mente una y otra vez. En días anteriores, los especialistas me entregaron unas hojas que decían: “El acudiente sabe todas las complicaciones que pueden pasar en la intervención y  libra al hospital de cualquier responsabilidad”.

¿Acaso es fácil que una madre firme este documento? Sencillo o no,  es un requisito que se debe cumplir para seguir con los trámites de la cirugía que se le  practicará a mi hija.

Todo comenzó cuando ella nació, era una pequeña hermosa y como todas las mamás no dejaba de decir lo orgullosa y feliz que me sentía de tenerla en mi vida, y es que en nueve meses esperé que estuviera a mi lado, imaginando cómo era y amándola antes de conocerla físicamente; es increíble la conexión que se siente entre mamá e hija, que no se comprende hasta que se es madre.

Nadie se imaginaba el gran peligro al que mi pequeña  se encuentra expuesta, tiene las glándulas adenoides grandes y cada vez crecen más impidiendo así la respiración. Los médicos le realizaron varios tratamientos para evitar lo que va a pasar, como última opción estaba la cirugía ya que siempre se corre algún tipo de riesgo.

Y es que digo que a ninguna persona se le ocurría, porque ella siempre presentaba síntomas de gripa, cuando la llevaba por urgencias, los doctores solo le recetaban acetaminofén, como solución a su supuesto virus, esto fue así durante dos años, no había día que Sophia no estuviera congestionada.

Al ver el constante malestar, los médicos descubrieron el problema y tras una serie de exámenes decidieron intervenir. La cirugía consiste en extirpar las glándulas y de esta manera se curarán las molestias que aquejan a Sophia. Después de todo el procedimiento, aseguran los especialistas que el gran éxito de toda operación es la recuperación.

Espero con grandes ansias,  el primero de noviembre es el día en que está programada la cirugía de mi bebé, me siento como en un conteo regresivo cada vez que veo el calendario. Tal vez no podré dormir, hasta que esté segura que mi niña se encuentre sana y salva.

La familia solo espera y anhela que todo salga bien, se aferra a Dios y se pone en cadena de oración: “Que sea un cirugía para mejorar su salud, y no le traiga ningún tipo de complicaciones”, exclama cada miembro.

Cuando paso mis noches en vela, veo dormir a mi Sophia y contemplo lo bella que es. Le cuido el sueño, me hago preguntas que me mortifican, pero  inevitables: ¿Por qué los niños son los que tienen que sufrir, ellos sin ningún tipo de maldad son los que deben soportar tantos males, habiendo personas que hacen el mal y no se ve ningún tipo castigo para ellos? ¿Por qué a mi hija, qué tan malo he hecho, para que ella sufra?

Preguntas que quizá no tengan contestaciones, aunque quisiera que las tuvieras. Tratando de conseguir respuesta acudí a una iglesia católica. El Padre me dijo que era una enseñanza de Dios, algo provechoso le traería a mi vida. Me molesté, para mí el que un hijo esté enfermo no puede ser una enseñanza y aclaro, soy creyente, pero el serlo no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que se explica de la Biblia.

Solo espero porque todo pase y Sophia quede bien. Solo entonces mi sueño vendrá tranquilo.

MALTRATO INTRAFAMILIAR

MALTRATO  INTRAFAMILIAR

YERALDÍN BRICEÑO MARTÍNEZ,
estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

El maltrato intrafamiliar es todo acto asociado a una situación que manifieste el uso de violencia física, psicológica, económica o sexual, esta violencia se relaciona mucho con la diferencia de género que existe, porque en la mayoría de los casos presentados de violencia doméstica las víctimas son las mujeres y los victimarios los hombres, es decir, se sigue presentando el machismos y la falta de respeto hacia las féminas.

Dentro de una familia se presentan demasiados conflictos por diferencias ya bien sea ideológicas o actos que de alguna manera u otra incomoden al otro. A mi modo de ver, estas situaciones se presentan por la falta de tolerancia en las personas implicadas, falta de educación porque si se tuviera un cierto grado de formación no se maltrataría al otro porque simplemente actúa de una manera diferente al gusto individual.

Se dice que en la actualidad ya está abolido el machismo, pero quedan hombres que piensan que el maltratar a una mujer los hace superior y aumenta la hombría, cuando simplemente ellos mismos están quedando por el suelo al no saber respetar ni dar lugar en un hogar o sociedad a la mujer que son ellas las que dan el sustento en todo, no tan solo económico sino moral.

En estos casos de violencia doméstica no es solo la mujer la que sale afectada, los pequeños también de diferentes maneras, en especial psicológica cuando ven a su mamá ser maltratada por el padre. Estos niños suelen crecer con un cierto rencor y odio hacia los padres y en ocasiones con la sociedad, porque culpan a todos por los actos de sus progenitores, algunos de ellos suelen repetir lo mismo es sus hogares, como hay otros que aceptan esto de una manera pasiva y callan todo lo que les ocurre y simplemente se convierten en unas personas reprimidas. Pero hay otros que tratan de no cometer los mismos errores y mejoran el trato que ellos tuvieron que soportar.

Para reconocer a un niño que es maltratado solo es necesario prestar atención a sus comportamientos, porque muchos de ellos así como los tratan en la casa, tratan a los demás, entonces siempre se van a presentar casos de violencia entre los niños, y estos van a estar a la defensiva. Por cualquier motivo  ellos van a reaccionar de una manera completamente agresiva, todos los problemas por los que tienen que pasar y afrontar les va a afectar significativamente en el tema académico.

Varios niños que presentan maltrato, al crecer buscan diferentes caminos o vías para tratar de alejarse de la realidad a la que tuvieron que enfrentarse, comienzan a cometer actos vandálicos o ingresan en el maldito mundo de las drogas.

La mayoría de casos que se presentan de maltrato es en las mujeres, niños y adolescentes, pero no se puede dejar a un lado el maltrato en el hombre; así como hay hombres que se creen superiores al dañar a una mujer, hay mujeres que al menospreciar, ultrajar y abusar de ellos se les sube el ego y se sienten mejor.

No por el hecho de ser hombres significa que no sienten, aunque aparenten ser el sexo fuerte es obvio que van a decaer en algún momento, la mayoría de estos hombres que son maltratados prefieren guardar silencio por miedo al ridículo que puede presentarse en la sociedad o incluso por amenazas de parte de la mujer agresora.