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DOS CIENCIAS Y UN HOMBRE

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Rafael de la Cruz Leyva, profesor de Química, conversa sobre su afición por la Etimología y el desarrollo de su vida en ambas disciplinas.

ANA LIDIA GARCÍA HERNÁNDEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Él nos enseñó la estructura de los compuestos químicos y su clasificación; y no solo eso, nos enseñó a vivir viviendo porque sus clases eran también pura química de la vida. Entonces no apreciábamos el valor del profe Rafael. Quizás el hecho de verlo tan cercano y dispuesto siempre a ayudarnos o llamarnos la atención cuando algo estaba mal, no permitía que viéramos la singularidad de un maestro de Química que como un "verdadero intruso" invade el campo de las letras y estudia las raíces de las palabras.

En el Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Carlos Roloff,  de Cienfuegos, no muchos lo saben, pero, ¿qué prefiere el profesor Rafael de la Cruz Leyva: la Química o la Etimología?

Su respuesta llega como un relámpago, no tiene que pensarlo, le fascina la Etimología y eso no representa una disyuntiva en su vida. Confiesa que a la Química le tiene respeto y la estudia en todo momento porque le gusta hacer bien lo suyo.

Para Rafael, complacer este capricho de la vida no ha sido fácil, ha tenido que enfrentar disímiles obstáculos.

"Cuando me decidí a estudiar Etimología sabía lo difícil que sería. Me enfrenté a la ignorancia de cualquier principiante y comencé a nutrirme  de toda la información que fue posible.

"El estudio de la genealogía de la lenguas, o sea, cómo se generaron, su clasificación y los posibles cambios semánticos fueron un paso importante de mi tarea. Las investigaciones sobre fonética me tomaron algún tiempo, ya que los cambios desde el punto de vista de la transliteración se basan en ella. Estudié lingüística, indagué sobre las escuelas precursoras de la Etimología. Estos fueron los primeros pasos en el  terreno de las raíces de las palabras.

"La bibliografía siempre ha sido un problema, a lo que se añade el poco tiempo que mi profesión me permite dedicar a estos estudios".

Su semblante cambia al hablar del temor a una evaluación de su trabajo. Con discreción cuenta sus contactos con especialistas de la materia, que aunque corteses, han mostrado resistencia ante tal intrusión.

-Si prefiere la Etimología, ¿por qué es profesor de Química?

Yo quería dedicarme al campo de las letras, pero las circunstancias de la vida, y en especial un retraso escolar que presenté, no me lo permitieron. Tuve que escoger entre el Servicio Militar y Agronomía. Terminé siendo  técnico agrónomo, nada más alejado de las letras que la agronomía.

En una ocasión participé en un congreso con una ponencia sobre cómo estudiar carreras agropecuarias sin que se frustre la vocación. Mi trabajo gustó a los organizadores del evento y me propusieron trabajar en Educación. En la proposición vi la posibilidad de optar por  la carrera de Filología.

Cuando llegué a Educación la única opción era ser profesor de Química. Todavía hoy me parece una cuestión del destino, pues yo desaprobé Química durante mis estudios de agronomía. Huyéndole, tuve que ir necesariamente a ella. En ese tiempo me brindaron la oportunidad de trabajar en un programa de  radio y como me fascina la comunicación, acepté. Pero al final, soy profesor de Química y no filólogo.

En su viaje al recuerdo,  el profe comentó que  la palabra hipopótamo -caballo de río- fue el incentivo para estudiar etimología. Luego  aprendió el alfabeto griego y comenzó a llevar sus caracteres a los latinos.

-¿Siente necesidad de expresar su atracción por la comunicación?

Mi afán por la comunicación me induce a ensanchar sus fronteras. Cuando escribo me voy de este mundo, llego a un estado de total concentración en el que solo estoy yo con mis pensamientos. Es también una manera de intentar que a todos llegue un mensaje con la mayor precisión y en términos correctos. Además, redacto materiales didácticos sobre Química para facilitar el estudio de mis alumnos. Disfruto colaborar con quien necesite un aval o ayuda para confeccionar un examen, reglamento o currículum.

-¿De qué manera vincula dos ciencias tan equidistantes?

Paradójicamente, en la Química es donde menos utilizo la Etimología, porque esta ciencia es más anecdótica que etimológica. Por ejemplo,  en la nomenclatura de los hidrocarburos o de los compuestos orgánicos, cuando nos referimos al metano decimos que  met  significa uno, pero en realidad no es así, la verdad es que hubo un compuesto que tenía un carbono y se llamaba metil, entonces met se tomó como uno.

-Para muchos de sus estudiantes -entre los que me encuentro- sus  clases más que materia científica son clases para la vida, ¿cree que se aleja del objetivo de enseñar Química durante sus clases?

Yo no veo frente a mí al estudiante que se prepara para hacer un examen de la asignatura. En mis clases enseño al adolescente que en breve tiempo asistirá a la conferencia de un profesor universitario. El alumno debe conocer determinados vocablos que luego escuchará en la enseñanza superior. Partículas como sic, utilizada por los autores para referirse a una frase de otro autor que contiene un error de ortografía o de otra índole y las palabras sine qua non, indispensable, pueden resultar desconocidas. Deseo que  mis alumnos se enfrenten a la Universidad con conocimientos de Química y con una cultura al nivel de esa institución. No pretendo que el alumno utilice las palabras, pero que al menos que las comprenda.

Me gusta tocar el corazón de los estudiantes, por eso trato temas que sean de su interés. Recuerdo a  Martí cuando expresó (a propósito de la crítica al melodrama) "... es bueno que el corazón se ablande de vez en cuando".

Hablar sobre sus estudiantes despertó poesía en sus palabras y calificó a las investigaciones etimológicas como una manera de "matar el enano".

"Puede parecer una frase del registro popular para algunos, de total desconocimiento o jocosa para otros, pero en realidad, ‘matar el enano' es mi frase para decir que he encontrado algo que  alivia mi frustración.

"Me gustaría poder dedicar más tiempo a la Etimología, pero me resulta imposible, si hago una suma del tiempo que doy, sumaría un mes al año, lo que me impide entregar a ella cuerpo y alma".

-Si alguien  dijera que es un frustrado...

En realidad no me interesa que me digan frustrado. Me siento feliz de seguir matando el enano a cada momento, aunque siento que me falta mucho por hacer y ya no me queda tiempo. Como dijo en una ocasión Ponce de León, el pintor, "Vivo en un silencio lleno de posibilidades". Puedo brindar mucho más, no por ser un sabio, sino por la capacidad de entrega y por lo mucho que quisiera enseñar, transmitir, pero no encuentro tiempo.

Demuestra su afición por las raíces de las palabras a cada momento. En varias ocasiones desvía la conversación e inconscientemente se refiere a términos que ha estudiado para demostrar que su investigación es abarcadora.

"Esta compilación, a pesar de estar incompleta y sin suficiente pulimento lingüístico y semántico, aclara algunas dudas en el uso de los vocablos que, no en pocas ocasiones y no siempre para bien, se modifican por el uso, pasando a ser lo que ha dado en llamarse tecnojerga". 

El profe, como cariñosamente le llamamos, no detiene sus investigaciones y comenta que para él las raíces de las palabras son un ente arqueológico, que tienen mucho de donde obtener información, aunque no siempre de fácil acceso. Confesó que en estos momentos analiza la partícula ribo, de ribosoma y de ácido desoxirribonucleico (ADN), aún  enigma para él.

-¿Hacia que aspectos etimológicos dedicaría su tiempo en estos momentos, si no tuviera otras obligaciones?

Me gustaría investigar acerca de la introducción en Cuba de vocablos mexicanos, sobre todo en la región oriental.

Rafael sigue siendo un excelente profesor de Química y a la vez  un poeta cuando la inspiración llega, soñador como pocos quedan, fiel admirador de las mujeres y viajero incansable en el mundo de la etimología. Así continúa viviendo en su "silencio lleno de posibilidades".

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Resaltar la singularidad de un profesor de Química que realiza investigaciones etimológicas.

Objetivos colaterales: Conocer su historia, la vinculación en su vida de las dos ciencias, sus conflictos, sus aspiraciones.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Mixta

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: Referencial

Tipo de cuerpo: Mixto

Tipo de conclusión: Opinión del entrevistador

Fuentes consultadas:

El entrevistado. Directa.



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