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URGANDO ENTRE HOJAS. ACERCAMIENTO AL PASADO

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Lcdo. Jesús Ortiz Borregales y Lcdo. Rómulo Hernández,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Coro).

Fernando Rivas Hinostroza, docente de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad de Valparaíso, quien se destacó por sus trabajos en  El Mercurio de Valparaíso, periodista de espectáculos y religión, editor nocturno, jefe de Vida Diaria, afirma que cuando enfrentamos un periódico hay que tener en cuenta que el mismo, ofrece una visión parcial de la realidad.

Una mirada al pasado como antesala y referencia…

Desde sus inicios, el periodismo ha sido parte fundamental de la sociedad y de todo lo que ocurre en ella. Gracias a él es posible saber algo de lo que sucedió en el pasado, a la vez que registra el presente y esboza el futuro.

Sin embargo, es en las últimas décadas donde el periodismo y los medios de comunicación han cobrado una importancia jamás pensada, convirtiéndose en un poder de magnitud similar al de la política y la economía, ello hasta el punto de que estas dos últimas, en algunas ocasiones, se han de plegar a lo que ha sido denominado "el cuarto poder".

Cuando se habla de la sociedad se habla, por extensión, de lo que el periodismo ha producido en ella, pues éste, al registrarla, al reflejarla, termina por dibujar sus contornos y los de los acontecimientos presentes y futuros, pues es debido a la información que el periodismo difunde que la gran mayoría de las personas toma una posición frente a los acontecimientos.

Tanto el periodismo como los medios de comunicación cumplen un papel fundamental en la historia, pues es por intermedio de ellos que conocemos los hechos. De lo que se puede concluir que, puesto que lo que ellos digan, expresen o informen es lo que, al final conocemos, es evidente que de su veracidad, transparencia y honestidad depende que el mundo que nos muestran sea el “verdadero”.

El periodismo es un subsistema del sistema social, al igual que lo son la política, la economía, las artes y las letras, los deportes y las farmacias de turno. Todos ellos se cortan de forma horizontal, se retroalimentan, se influyen unos a otros.

El consumidor de noticias debe tener en cuenta la advertencia de David Broder, periodista del diario "The Washington Post": "El periódico que llega a su casa es un recuento parcial, apresurado, incompleto e inevitablemente algo confuso e inexacto de algunas de las cosas que hemos oído que sucedieron en las últimas 24 horas. Hay distorsión, a pesar de nuestra mejor buena voluntad para eliminar las parcialidades más obvias, por el mismo proceso de comprensión que hace posible que uno lo pueda leer en una hora. Pero es lo mejor que hemos podido hacer bajo las circunstancias, y mañana regresaremos con la versión corregida y al día."

Las cosas suceden. Lo único que puede hacer un periodista al respecto no es poco: ejercer ciertas facetas del derecho de la sociedad al libre acceso a la información a partir de la "producción" de parte de "la realidad" que ella consume, esa parte denominada "lo público". Aunque en un régimen democrático a cabalidad, y no sólo un periodista, podría hacerlo: la ley, al menos en teoría, lo ampara. Según el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por las Naciones Unidas en 1948.

La mención de textos en los que se aborda el pasado, aparecidos en los medios de comunicación, en este caso, los de la prensa escrita, pudiera ser larga. Y ellos nos indican que, además de seguir el rastro a informaciones que pueden ser noticia y de participar en el ejercicio de autocomprensión y autodefinición de las naciones, el periodismo también impulsa la "demanda por conocer algo que forma parte del patrimonio", de las sociedades, y que es vital para el conocimiento y la toma de decisiones dentro de las mismas.

En algunos casos, el acto de acercarse al pasado histórico desde el periodismo tiene urgencias más dramáticas. En marzo de 1993, el periodista Samuel Blixen publicó una serie de reportajes sobre la presencia de la Operación Cóndor en Paraguay. Se fue a los archivos, hurgó, entrevistó, viajó hasta las fosas comunes que se encontraban escondidos los torturados convertidos en despojos y armó con esas vivencias una serie de trabajos que fueron publicadas en el semanario Brecha, de Uruguay.

En ellos se develan las misivas de los jefes de Inteligencia de Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia y Perú en su trabajo coordinado de la Operación Cóndor. Se hace el recuento, convirtiéndose en el hilo conductor de la serie, de cómo fue la desaparición de Nelson Santana y Gustavo Inzurralde, dos uruguayos pertenecientes al Partido por la Victoria del Pueblo (PVP). Se explica la participación de los oficiales cercanos al dictador Stroessner en las torturas. Y finalmente, entre otras revelaciones, levanta el velo definitivo de la unión entre la policía secreta argentina y la paraguaya en la eliminación de los líderes del Movimiento Popular Colorado.

Nuestra perspectiva…

Tal como lo relata Samuel Blixen con sus reportajes, logró llegar al centro de la Operación Cóndor, descubriendo cómo habían sucedido los hechos y las consecuencias que esto produjo, buscando información, indagando, y una de sus herramientas fue el periódico; por ello debemos verlo en una dimensión muy amplia, como registro histórico, nos ayuda a encontrar verdades que muchas veces nos pueden producir decepciones, tristezas, alegrías e incertidumbre, incluso si observamos todo el contenido del periódico, nos podemos recrear en un mapa mental y pensar en el ambiente de esa época, sirviendo de referencia para nuestras investigaciones posteriores.

Por esta razón, consideremos que en los periódicos del pasado pueden encontrarse sucesos con la suficiente relevancia y una buena dosis de carga humana, dolor, decepción, amor, con sus respectivos conflictos, capaces de movilizar por sí solos el interés de las audiencias.

No obstante, pese a las diferencias, debemos considerar este medio, en su dimensión más amplia, como un registro de lo histórico, de referencia, de consulta, que nos impulsa al esclarecimiento de un misterio, al menos, responder la pregunta de qué sucedió en hechos, que en ocasiones, son sensibles para las estructuras de poder.  Por ello, debemos mirar al periódico, en su contexto histórico, con vocación de cronistas, persiguiendo la comprensión de hechos antes de someterlos a juicio, bajo reglas éticas, a la hora de actuar.

Por tanto, consideramos que e periódico constituye una valiosísima herramienta a la hora de acercarnos a los hechos del pasado,  como una necesidad de las  sociedades por conocer y comprender lo que sucedió, de consulta, como una forma para tener los elementos necesarios y entender un presente, que en ocasiones puede provocar más incertidumbres que serenidades.


 



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