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SE NOS MUERE EL DANZÓN

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Un grupo de amantes del danzón en el municipio de Madruga, aúna esfuerzos para incentivar en los jóvenes el amor por nuestro baile nacional.

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A finales del siglo XVIII se produjo un acontecimiento trascendental en el proceso de evolución de la música en Cuba, este fue la revolución de Haití, de la que huían de la insurrección haitianos, franceses y esclavos negros, unos por fidelidad a los amos, otros porque eran traídos como esclavos domésticos. Fueron estos los abuelos de los negros que todavía llaman “Franceses” en Santiago y que conservan cierto número de cantos y bailes, elaborados en Santo Domingo.

Los franceses que se asentaron en Santiago de Cuba trajeron consigo numerosos bailes, entre ellos la danza francesa, hecho de capital importancia para la música cubana, pues fue adoptada con sorprendente rapidez, permaneciendo en la Isla y transformándose en una contradanza cubana.

En la segunda mitad del siglo XIX, época convulsa y de crisis económicas, políticas y sociales, y de gran significación para los cubanos, pues marca el inicio de las luchas por la independencia, tiene lugar en el plano danzonero, como reflejo de la situación del país, el surgimiento de una nueva forma danzaría en la que están presentes los caracteres definitorios de nuestra nacionalidad.

Nacimiento de una tradición

El historiador de la localidad habanera de Madruga, Miguel Sardiñas, en un encuentro con estudiantes de la secundaria “Octavio Hernández” afirmó que el danzón es el resultado de un proceso de evolución de la música cubana que se remonta a finales del siglo XVIII y a la influencia de los elementos franco-haitianos en la música de la Isla.

Sardiñas agregó que desde finales del XVIII se escuchaban en Cuba contradanzas francesas que tras un largo período van adoptando matiz criollo hasta convertirse en una expresión musical del entorno, que tiene en Manuel Saumell e Ignacio Cervantes los más representativos compositores.

Raúl Marrero, vicedirector vitalicio del movimiento danzonero en la localidad, expresó que este baile se caracteriza por ser más lento que la danza y la contradanza, ofrece a la pareja la oportunidad de descansar, alternando partes bailadas con otras para el descanso, que se ajustan a su forma musical, lo cual permite, además de un pequeño receso, la posibilidad de conversar e intercambiar impresiones de manera íntima. Afirmó que los bailadores utilizan movimientos suaves, fluidos y cadenciosos; pasos cortos y deslizamientos, paseos, pequeños giros a derecha a izquierda y la vuelta del tornillo.

A mediados del siglo XIX se realizaban en toda Cuba festividades propias de la clase media y de los sectores humildes o “barrios bajos” de la sociedad, asevera Sardiñas y sostiene que estos últimos eran las  más variadas, pues desde entonces se venía operando en ellos un proceso de inclusión de ritmos de diversos géneros dentro de las piezas que se ejecutaban.

En este proceso de intercambio surgieron nuevas expresiones musicales que dentro de sí llevaban el sello del sector negro de la sociedad que tal y como se observa en la obra Cecilia Valdés, de  Cirilo Villaverde, argumenta el investigador, se había logrado un ascenso en las distintas manifestaciones del arte, en las principales ciudades del territorio.

A lo que se llama actualmente danzón, antes era un baile de salón o de figuras que se ejecutaba con arcos y cestas de flores, afirma Víctor Martínez, director de la orquesta danzonera de Madruga. En junio de 1877 el músico matancero Miguel Failde compuso cuatro danzones titulados El Delirio, La Ingratitud, Los Huecos y Las Alturas de Simpson. Estos son los más conocidos, continúa explicando el músico.

En 1879 la sociedad de Matanzas dio, en una fiesta en los salones del Liceo, su aceptación oficial al baile que el pueblo conocía de sobra. Fue precisamente Failde, a quien se atribuye la creación del danzón, el que introdujo un notable cambio en el ritmo.

Es a partir de ese momento que el nombre de este músico se torna conocido, comentó y añadió que el suceso está marcado por el individualismo de la época, otorgándosele condecoraciones e incluso se le designa hijo predilecto de su pueblo.

Argeliers León, uno de los escritores que más a abordado el tema, plantea en su libro Del canto y el tiempo, que lo que  ocurrió fue que Failde concretó en su obra una expresión cuyos elementos estaban presentes desde antes.

También explica que los adversarios de toda influencia negra en la música cubana han declarado  varias veces que con el danzón se creó un género nacional, ajeno a toda influencia africana, pero  que en verdad el danzón, como se tocó a partir de 1880, es una nueva ampliación de la contradanza.

En el texto se afirma que no hubo acontecimiento durante 40 años que no fuese glosado o festejado por medio de un danzón. Argeliers León plantea: “Hubo danzones para saludar el advenimiento de la república, políticos  como El Triunfo de la Conjunción o Zayas no fue; patrióticos como El Salao de la Clave y Martí no debió de morir; danzones de la guerra europea y de zarzuelas famosas”. 

En 1910, José Urfé González, músico de la orquesta de Enrique Peña, introduce en el género los elementos del son montuno oriental para de esta forma revolucionarlo, lo que trajo consigo una nueva estructura, con la cual se identifica hoy día y la que introdujo además cambios en la coreografía del género.

Puede decirse que todo elemento musical aprovechable pasaba al danzón, boleros de modas, pregones, cuplés españoles y hasta melodías chinas como la que abría el antaño famoso Bombín de Barreto, de José Urfé, tocado por primera vez en las fiestas populares de Güira de Melena, en 1910, expresó Yohandy López Suarez, director de Cultura del  municipio.

Dijo, además, que el danzón representó el triunfo de los elementos cubanos sobre las formas danzarías europeas. Las polémicas que se centraron a su alrededor tenían un profundo contenido político ya que nuestro baile nacional tiene la gracia y la suave e intencionada cadencia que marcan como sello inconfundible todas nuestras danzas.

Historias danzoneras

“Por aquellos tiempos en Matanzas se bailaba un baile de cuadro que llevaba el nombre de danzón. Este lo formaban hasta 20 parejas provista de arcos y ramos de flores. Era realmente un baile de figuras y sus movimientos se ajustaban al compás de La Habanera, que es el compás verdadero que debe darse al danzón”, reconoce Sardiñas.

“Fue inspirado por los bailes de cuadros, y representa diferentes estilos de interpretación en el territorio ya que puede ser ejecutado con la melodía o con el ritmo, es decir, a tiempo o a contra tiempo, siendo esta última la forma más usual”, afirmó Víctor Martínez, director de la orquesta danzonera José Urfé del municipio Madruga.  

Desde 1878 se tocaban danzones que debieron bailarse, para esa fecha, en forma de parejas enlazadas o sueltas, conservándose por algún tiempo las formas de cuadro o sea, los grupos sirviéndose de arcos decorados en las manos, declaró Carlos Sardiñas.

Las alturas de Simpson, nombre de una barriada de Matanzas, fue el primer danzón y significó el punto de concreción y convergencia de elementos de estilo. Quedó así situado el punto predominante de un período que comienza con la introducción de la contradanza y otros bailes de cortes, declaró le historiador de la localidad.

Argeliers León en su libro Del canto y el tiempo, escribió: “Se hace notar en la música un proceso de transformación del estilo, que va de la contradanza al danzón. A través de este camino convergen en el danzón una serie de factores tópicos de nuestro folklore musical, mientras que otros se pierden en el trayecto para aparecer luego, por las vías que conducen a otros géneros.”

“Después de completar su forma y estilo y convertirse en un género que elevó todo un ciclo de nuestra música, con su formalidad social, el danzón comenzó un curso de decadencia, cuyo primer símbolo fue el danzonete, que muestra factores tópicos incidentales como la alteración de la forma, el período de estribillo, a manera de montuno y la admisión de un texto cantado”, señala.

Sardiñas comentó que el danzón cantado se desarrolló a partir del danzonete y se cultivó hasta los años de la década del 40. Por esa época se verificó un nuevo cambio en el danzón, pues se vuelve a la interpretación solamente instrumental, y que alrededor de 1938 asimila otras combinaciones rítmicas, produciéndose lo que el músico popular llamó: danzón de nuevo ritmo, el cual llevó al mambo. Con el paso del tiempo, la concepción melódica se fue haciendo de ritmo regular y constante.

Señaló que entre los compositores que ofrecieron un notable aporte en el acompañamiento, se pueden mencionar a Coralia, Israel y Orestes López y Enrique Jorrín y que el canto intervenía de nuevo, pero ahora a cargo de los propios instrumentistas de las orquestas que cantaban al unísono.

Con el nuevo género se incorpora una temática presente en el arte del pueblo: el comentario satírico y la alusión indirecta a personajes y situaciones, concluyó el representante de la Comisión de Patrimonio Cultural del municipio.

La revolución y el danzón

“Después del triunfo de la revolución, la música cubana hay que situarla a partir del proceso educacional masivo, que se asegura con la Campaña de Alfabetización, de 1961, y el Congreso de Cultura y Educación de 1971, que significó la configuración de los intereses del pueblo, en el terreno de la cultura”, aclara Carpentier en el libro La música en Cuba.

“En la secundarias y primarias hoy existen grupos de danzones, preparados por los instructores de arte, al igual que los coros y las ruedas de casino. Además, los instructores también tienen un grupo de bailadores de casino”, expresó Yohandy López Suarez, director de Cultura del municipio.

Una orquesta para una fiesta

La orquesta José Urfé, dirigida por Víctor Martínez Mateo, está conformada por diez músicos y dos utileros: dos trompetas, dos saxofones, piano, bajo, tumbadora, güiro, timbal y un vocalista. Los metales hacen los coros.

En el año 1991 se volvió a reunir la orquesta con alumnos de Urfé y graduados, en homenaje al maestro. En el 2006 se profesionalizó la agrupación gracias a los esfuerzos de los propios músicos.

“Todas las puertas se nos cerraban, no sabíamos qué hacer y los ánimos se iban agotando. Al final, nos incluyeron, por persistencia,   en este proyecto”, comentó Víctor Martínez, el director.    

Entre sus principales logros se pueden citar la participación en el quinto y sexto Festival Internacional de Danzón Habana 2008 y 2009, respectivamente, donde una de las sedes fue Madruga.

La orquesta alternó con los mejores exponentes del género en la Isla, entre ellos, las agrupaciones Estrellas de Cuba, la Siglo XX, la del maestro Barbarito Diez, la Charanga de Oro de José Loyola y la Nuevos Aires del Danzón, de México.

Omar Silva Zamora, asiduo bailador, de 70 años y miembro del Club Amigos del Danzón, expresó: “Aquí en Madruga se dan varias actividades al año, también se realizan en San José, Melena del Sur, Guara, San Nicolás, Aguacate, Pipián, Nueva Paz, Jaruco, San Antonio del Río Blanco y Santa Cruz. Allí asisten jóvenes, sobre todo últimamente, lo mismo muchachas que muchachos de entre 18 y 35 años”.

“En Güines hay dos orquestas Melodías Danzoneras y Hermanos Rojas. Casi siempre en los danzones toca una sola que hace dos tandas, la primera de 9:30 hasta alrededor de las 12:00 de la noche. Luego descansan y comienzan a las 12:30 hasta las 2:00 de la madrugada, comentó Raúl Marrero, presidente de club danzonero de Madruga.

La necesidad de que los jóvenes hagan suyo un baile y demuestren la madurez de los valores nacionales, es eminente. Los esfuerzo que se realizan son todavía insuficientes pero  lo que no puede ocurrir es que se pierda el baile nacional.

Algo sí está claro: a los criollos se nos muere el danzón y para salvarlo solo existe una forma y es la de incentivar la pasión, el deseo y el amor por él en las nuevas generaciones.

Ficha Técnica:

Tema: El danzón como tradición, su vigencia actual y en los jóvenes.

Propósito: Demostrar que el danzón es parte de nuestra cultura y tradiciones y que es necesario retomarlo, como rescate de las más genuinas raíces del pueblo cubano.

Objetivos colaterales: Lamar a una nueva edición de los levantamientos del movimiento danzonero nacional.

Estrategia de fuentes:
Directas y Documentales y Sitio Web: http://www.madruga.cult.cu Visitado 17 y 29 de abril del 2009.

Soportes a emplear:

Hecho: VI edición del Festival Internacional de Danzón Habana 2009.

Contexto: Todo el movimiento acerca del rescate del danzón en el municipio habanero de Madruga.

Antecedentes: Festivales de danzón realizados en los municipios.

Proyecciones: Celebración de otro encuentro nacional de los danzoneros.

Fuentes:

Directas:
Ada Alejo, miembro de la Comisión de Patrimonio local.
Yohandy López Suarez, director de Cultura del  municipio.
Carlos Miguel Sardiñas, historiador de la localidad.
Hipólito Raúl Marrero, vicedirector vitalicio del movimiento danzonero nacional.
Omar Silva Zamora, miembro del Club Amigos del Danzón.
Jorge Armando Gutiérrez Sánchez, presidente del Poder Popular de Madruga. 

Documentales:
La música en Cuba, de Alejo Carpentier.
Historia de la Danza en Cuba. (Unidad 3: La danza en Cuba en el siglo XIX), de María del Carmen Hernández.
Contradanzas, de Manuel Samuell.
Ignacio Cervantes y la danza en Cuba, de Salomón Gadles Mikowsky.
Danzas populares tradicionales cubanas, de Caridad Santos Gracia y Nieves Armas Rigel.
Del canto y el  tiempo, de Argelies León.
El ciclo del danzón, de Argelies León.
El danzón, iconografía, Creadores e Interpretes (1967).

Sitio Web:
http://www.madruga.cult.cu Visitado 17 y 29 de abril del 2009.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Cronológica.
Tipo de cuerpo: Por bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Por otro lado, sin embargo, no obstante, además, aunque, y otras que permiten al lector seguir el hilo del reportaje.
Tipo de cierre: De conclusión del periodista.



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