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DE TROYA A LA HABANA

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Los diarios del descubridor de Ilión, el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, revelan la curiosidad y visión personal que tenía de la mayor de las Antillas.

LISSET CHAVEZ BERGUES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La primera visita a Cuba de uno de los hombres más famosos del siglo XIX, el arqueólogo Heinrich Schliemann, descubridor de las minas Troya, en Turquía, cumple 150 años (2015); estuvo en la Isla en cuatro ocasiones, de las que deja constancia en sus diarios de viaje  plasmando la realidad del país antillano en esa época.  

El rico comerciante y arqueólogo alemán en el año 1865 realizó su primera visita a la Isla; admiró la vegetación y alabó a la palma real cubana: «Tienen troncos altos y un grosor de 10 pulgadas que aumenta en el medio del tronco hasta 2 y 3 pies y disminuye de nuevo hasta verse que la cima no tiene más espesor que abajo; presentan un aspecto muy hermoso.»

En sus diarios, cartas y ensayos trató distintos aspectos poco conocidos de la sociedad cubana de aquel tiempo y describió a La Habana colonial: “(…) Todas las calles son estrechas y no tienen más de 16 a 20 pies de ancho de modo que están a cada momento obstruidas por los coches, la mayor parte de las casas son de un piso pero hay también de dos (…).”

“Luego de una larga estancia en Cuba de más de cuatro años, observa y critica el problema de la esclavitud y la situación precaria en que trabajaban los emigrantes chinos en las fábricas de tabaco, por lo que este tema no escapó de sus investigaciones”, comentó el investigador de la vida del arqueólogo alemán, Antonio Molina,  licenciado en Historia Contemporánea y Ciencias Sociales.

En uno de sus viajes visitó Matanzas, donde disfrutó de la vista de la ciudad y de las Cuevas de Bellamar y quedó maravillado ante el espectáculo de las estalactitas y estalagmitas: <<Pendían del cielo raso, en parte en forma de altas quillas sobre el suelo y resplandecían a la luz de las llamas de gas de mi guía>>, refiere la publicación número 3, del 2001, de la revista Opus Habana.

Según el investigador y periodista Fernando Padilla González, autor de artículos sobre Schliemann en la revista antes mencionada, el arqueólogo invirtió en el desarrollo de los ferrocarriles y compró tierras en Cuba para la caña de azúcar; descubrió que la fábrica de tabaco “La Honradez”, en ese momento la más grande del mundo, hacía dos millones de habanos y admiró también las bellas cajas de cigarros decoradas que salían a los principales puertos del mundo.

Lleno de gloria por el descubrimiento de las minas de Troya y la máscara de Agamenón, regresó a la Isla en enero de 1886 en su cuarto y último viaje, dejando constancia de ello en una carta que escribiera a su hijo Sergio: “Imagina a toda Rusia cubierta de caña de azúcar (…), un cielo claro y una noche alumbrada por millones de estrellas. Si te puedes imaginar todo esto, entonces tienes una idea aproximada de lo que es Cuba, la Perla de las Antillas”.  

Pie de foto: El famoso arqueólogo alemán Heinrich Schliemann visitó la mayor de las Antillas cuatro veces.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de lead: Sumario de Qué.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide normal.

Tipo de fuentes: Directas y documentales.

Primer valor noticia: Prominencia de los protagonistas.

Otros valores noticias: Curiosidad. Proximidad.    

24/09/2016 07:50 islalsur #. Cuba Curiosa


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