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DESINSTITUCIONALIZAR VS DESIDEOLOGIZACIÓN

DESINSTITUCIONALIZAR VS DESIDEOLOGIZACIÓN

Tema: El periodista de Cubadebate, Michel Contreras, afirma que la nota de hoy debe desmontar la información, utilizar factores de relación y sugerir caminos para la interpretación de los hechos.

GABRIELA RODRÍGUEZ-LOECHES,
estudiante de primerazo de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“En un mundo de tantas mediaciones ya se hace sumamente difícil encontrar la noticia pura y objetiva”. La cita es del periodista de Cubadebate, Michel Contreras, quien afirma que la nota de hoy debe desmontar la información, utilizar factores de relación y sugerir caminos para la interpretación de los hechos.

En su opinión, la tesis va orientada sobre todo al ámbito de la prensa escrita, que a fin de cuentas es el medio que más sufre y hay quienes aseguran su desaparición si no transforma sus estrategias para desarrollar el periodismo actual, justamente afianzando los criterios de análisis, promoviendo aristas e induciendo de manera constante a la reflexión en sus contenidos.

Contreras señala que de alguna manera, la nota puede y debe ayudar a interpretar, sin llegar a practicar la opinión abierta, pero sí dar elementos que contribuyan al procesamiento de la información por parte del lector.

“Me parece que, universalmente, la información cada vez se acerca a alcanzar un estilo interpretativo, que no es más que la generación de un tipo de noticias donde el periodista no solo relata los hechos, sino que analiza los datos, los contextualiza, los relaciona con antecedentes y luego cierra con una o más valoraciones”. Dicho en pocas palabras: se afana por explicar causas y poner sobre el tapete las probables consecuencias  futuras.

“Por supuesto, esto no quiere decir que haya que desterrar de manera definitiva la objetividad -entendida como apego a la veracidad con que sucedieron los hechos-, sino que, desafiada primero por las posibilidades de los medios audiovisuales y luego por los digitales, la prensa escrita tiene que sobrevivir buscando una información más integral, enriquecedora de los elementos que aportan los medios de marras, en su rol de competidora ante un paquete más completo y en ocasiones sugerente que ofrecen estos, con sobrados recursos auxiliares”, asegura Contreras.

También agregó que dichos elementos interpretativos se dan como soportes para que el lector pueda establecer mejores relaciones entre el hecho y los fenómenos o tendencias que subyacen detrás o que incluso pueden derivarse del mismo. Porque nunca ha existido más información que ahora, pero es inversa la relación entre el volumen que circula y la integralidad de la misma.

Ignacio Ramonet, destacado periodista español, director de la publicación mensual francesa Le Monde Diplomatique, expresó al respecto: “Ahí se genera un vacío que se produce en el cúmulo de información entresacada de los contextos”.

La génesis de este periodismo, llamado a la supervivencia, se remonta a fines de la Primera Guerra Mundial, cuando más la sociedad necesitaba no solo dar a conocer lo que acontecía en el mundo, sino exponer los diferentes puntos de vista de las personas, sobre todo de aquellas más relacionada con las armas.

Fue entonces que aparecieron dos jóvenes de la Universidad de Yale con el semanario Time y mostraron cómo hacer un periodismo bajo el interés de que el lector obtuviera las claves de los acontecimientos relatados, junto con una clara explicación de los hechos, con un nivel más profundo, buscando su sentido histórico-social.

Según el teórico chileno Abrahan Santibáñez, a partir de esta valoración se puede considerar que el periodismo interpretativo se sitúa, de alguna manera, en un punto intermedio entre la opinión pura y la información aséptica y objetiva. Esto permite “dudar” muchas veces de su objetividad y hace posible un cierto contrabando ideológico, deliberado o no, pero eso no constituye un escollo del género en sí, sino de quienes lo han instrumentalizado o, simplemente, mal utilizado (2009: Web).

Así pues, asevera el profesor venezolano Federico Álvarez: “La interpretación pone énfasis en el por qué, en la búsqueda de explicaciones para los acontecimientos. Pero agrega una pregunta más: para qué. Los hechos, especialmente cuando se los enfoca dentro de un proceso, no ocurren gratuitamente, llevan una finalidad abierta o solapada, conducen a algo de manera deliberada o no” (1980:97).

Entonces, “el periodismo más responsable es el que va un poco más allá de la punta del iceberg, del hecho en sí mismo. El que se percata de que más importante que la noticia como espectáculo, es la noticia como tendencia, el que hurga tras ella y expone los fenómenos que gravitan a su alrededor”, expresa José Alejandro Rodríguez, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2013, y columnista del diario Juventud Rebelde.

Por otra parte, el profesor español José Luis Martínez Albertos, anunció que ante la aparición de las nuevas tecnologías el periodismo tradicional, con énfasis el impreso, podría morir hacia el año 2020 (2009: Web).

“Lo cierto es que ante la acelerada evolución de las tecnologías de la información y la comunicación y la “desnudez” aparente de la prensa impresa, el horizonte de la subsistencia necesariamente debe pasar por la profundidad en todo aquello que creamos, decimos, proponemos, sopesar cada juicio, englobar cada posible pie forzado o punto de partida de nuestra noticia, adquirir y asumir una visión cosmopolita de cada suceso y como tal plasmarlo”, aseveró Harold Iglesias Manresa, cronista deportivo del periódico Granma.

“Entonces no estaríamos haciendo otra cosa que periodismo interpretativo, ese que exige y demanda mayores competencias culturales, incisión en los contenidos que promueve y sutileza y traje de seda en la forma en la que se presentan. Esa es la verdad, y nuestro escudo como defensores de lo escrito en primer término”, argumentó.

Para Iglesias es lógico que este fenómeno o “suerte de antagonismo naciente si se le quiere llamar” no puede analizarse de una manera aislada. En la prensa juegan otros tantos “trebejos” como las políticas editoriales, la desmesurada inmediatez, lo imbuido que en ocasiones estamos en nuestras rutinas productivas, unas veces a placer y otras a remolque, como lastre. En el caso de Cuba existe un agente derivado de una situación económica que persiste por más de dos décadas: la reducción del espacio, en fiel alianza con el Periodo Especial.

Además, confesó que tanto “inconveniente” pesa, de ahí que la información y aquellos que la conciben y escriben, transite hoy por senderos en extremo trillados, poco sugerentes, que no logran incitar al lector, que es sobre quien, en definitiva, debemos ejercer nuestra influencia o mejor aún, establecer ese romance emisor-receptor que desde que iniciamos nuestro bregar en la Academia tanto promueven.

Porque ya dijo el venezolano Enrique Castejón Lara que como cualquier otra modalidad periodística, el periodismo interpretativo no está exento del riesgo a la manipulación no solo por parte del periodista, sino fundamentalmente de las fuentes (2009: Web).

Pero de todas esas camisas de fuerza debemos desprendernos, si en verdad perseguimos convertirnos en periodistas de ley, a tono con tiempos y exigencias, cultura y desarrollo, evolución y pensamiento humano. ¿O acaso quiénes consumen informaciones o productos periodísticos, —sea cual sea el soporte— no están mejor preparados, poseen una capacidad analítica mayor y se mueven en variedad de registros y temáticas, con un nivel de instrucción  cultural más versátil?

La mejor respuesta que encontré ante tal interrogante, fue en la voz de Michel Conteras: “En el caso de Cuba, la nota está lastrada. Acá apenas tenemos informaciones «del momento», verdaderas exclusivas de actualidad, y menos aún, notas interpretativas. No existe un clima favorable en materia de búsqueda de información, porque las fuentes son demasiado temerosas y la agenda de los órganos se parece mucho a la agenda de las instituciones. Por ahí habría que empezar la batalla: por desinstitucionalizar nuestros medios de prensa, sin que ello signifique en modo alguno su desideologización”.

Bibliografía:

Álvarez, Federico: La información contemporánea. Caracas: Contexto editores. 1980. pp 97.

Castejón Lara, Enrique: “La verdad condicionada”. En: books.google.com.cu/  Consultado: 7 de junio de 2013.

Martínez Albertos, José Luís: Redacción periodística. A.T, Barcelona, 1974. En http://red-accion.uncoma.edu.ar  Consultado: 7 de junio de 2013.

Santibáñez, Abraham: “Periodismo interpretativo: los secretos de la fórmula Time”. En: books.google.com.cu/   Consultado: 7 de junio de 2013.

Periodistas consultados:

Michel Contreras, periodista de Cubadebate.

Harold Iglesias, cronista deportivo del periódico Granma.

José Alejandro Rodríguez, columnista del periódico Juventud Rebelde.

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