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Isla al Sur

COMPATIBILIDAD QUE MARCA LA DIFERENCIA

COMPATIBILIDAD QUE MARCA LA DIFERENCIA

El comportamiento de los plaguicidas biológicos en el campo del control de plagas es hoy cuestión de interrogantes. La investigadora auxiliar Julia Almándoz ofrece sus consideraciones.

Texto y foto:
JAVIER DIEZ MINIET,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Instituto Nacional de Investigaciones y Sanidad Vegetal (Inisav), con más de 20 años de accionar, trabaja en el diagnóstico fitosanitario, la introducción de medios biológicos, la implantación de Programas de Manejo Integrado de Plagas y el monitoreo de la calidad y los residuos de plaguicidas en aras de contribuir a la prevención y disminución de las pérdidas, con el menor riesgo posible al ambiente y sobre una base sostenible.

Hasta ese centro, ubicado en el municipio habanero de Playa, fuimos en busca de una respuesta a interrogantes que se plantean hoy no pocos productores agrícolas: ¿cuál es la diferencia entre plaguicidas químicos y biológicos? y ¿por qué uno supera al otro en efectividad y uso?

La Máster en Ciencias Julia Almándoz Parrado, miembro del departamento de Fitopatología, manifiesta en la conferencia Plaguicidas para fitosanitarios: “En la actualidad no es posible una agricultura con altos rendimientos sin la utilización de medidas de protección de plantas, entre las cuales los plaguicidas químicos siguen teniendo una notable participación, aunque los enfoques han cambiado considerablemente”. Con ella conversamos.

-Antes de acercarnos a temas importantes

sobre este cambio de enfoque, ¿cuál es el

área de trabajo de los fitosanitarios?

Ellos son los encargados del control en sanidad vegetal, quienes están al tanto de las investigaciones en esta área, principalmente en plaguicidas y su impacto en el entorno.

-Aclaremos dudas, ¿qué opinión le

merece el uso de los plaguicidas

biológicos en el control de plagas?

Se basa en que ellos son más inocuos para el medio ambiente.

-¿Inocuos?

Sí, más amigables en relación con su comportamiento con el entorno y el hombre, pues hasta el momento no se presentan niveles de residuos en las plantas y en los operarios, como es en el caso de los plaguicidas químicos. Esto, siempre y cuando se haga un uso adecuado de los microorganismos que se emplean, o sea, que se realice un manejo con precaución.

-¿Manejo con precaución?

Los plaguicidas biológicos son microorganismos y cuando se elaboran los productos con el uso de tecnología e implementos manuales, hay que tener un grupo de protecciones, y a la hora de aplicar los productos los operarios también deben protegerse por las esporas que emanan al ambiente de las plantas, pero en definitiva, estos plaguicidas comparten buena relación con el hombre y, repito, son amigables e inofensivos.

-Usted plantea que existe una relación positiva

entre el uso de plaguicidas biológicos y su impacto

en la biosfera, ¿qué otros beneficios trae?

Lo otro es que los plaguicidas no acaban con los artrópodos benéficos, o sea, son compatibles con insectos que también se usan en el control de plagas. Estos se crían y después se aplican para reproducirlos en el campo y controlan otras plagas. Es una afinidad con otras prácticas fitosanitarias que se emplean en el cultivo. Relación que no poseen los plaguicidas, químicos pues algunos sí dañan a los insectos que usamos como antiplagas.

-En caso de un mal manejo de los

plaguicidas biológicos, ¿qué efectos

negativos tendría?

Hasta ahora no hemos reportado en Cuba ningún caso en cuanto al uso de este tipo de plaguicidas; no obstante, realizamos un estudio de registro donde de manera minuciosa se evalúan todos los riesgos que puedan existir a la hora de introducir cualquier tipo de microorganismos. En caso que tuviera algún riesgo no se pone en el plan de operaciones.

Hay que analizar en qué magnitud se puede introducir o no un microorganismo, hasta qué punto es beneficioso y luego es que se decide proceder a elaborar el producto de control biológico.

Quiero decir también que el uso de plaguicidas biológicos impacta a escala mundial a los científicos e investigadores hoy en día, pues aisladamente, solo se han reportado en Europa y otras regiones algunos casos de alergia por vía respiratoria o dérmica.

-¿Cómo se comporta el uso de los

plaguicidas biológicos en el país?

De 1970 hasta los 90 fueron incrementándose los productos de control biológico, ya con la aparición del período especial y la falta de recursos y equipamiento se depauperaron sus producciones.

Luego del 2000 se ha recuperado muy lentamente la aplicación en las tareas agrícolas nacional de estos productos que no dañan al medio ambiente y se consideran ahorro de químicos y trajes de protección, porque no es secreto que el uso de químicos sí constituye un peligro potencial para el hombre y el medio ambiente.

-¿Qué cree que falta para

aumentar su implementación?

Recursos, sin recursos es imposible la creación de estos productos que llevan congelación, almacenamiento en zonas climatizadas y un tratamiento especial.

En manos del Ministerio de la Agricultura queda apoyar estos programas que impulsa el Inisav para llevar a todas las áreas de producción agropecuaria, dígase cooperativas, organopónicos y zonas urbanas y suburbanas, el uso de los plaguicidas biológicos como fuente importante de control de insectos, gusanos y otros lepidópteros que invaden las cosechas que posteriormente llegan a la mesa del cubano.

Pie de foto: Julia Almándoz, miembro del Departamento de Fitopatología del INISAV, reafirmó la importancia del uso de los plaguicidas biológicos.

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