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Isla al Sur

¡QUE LOS TÍOS VUELVAN A ESTAR VIVOS!

¡QUE LOS TÍOS VUELVAN A ESTAR VIVOS!

YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hace días emprendí el camino cercano al parque infantil que tantas veces cuando niño disfruté en compañía de mi madre. Y ¡qué lastima!, cuando pasé cerca del tiovivo -ese aparato que produce un mareo inevitablemente y fascina a los más pequeños-, el tío estaba muerto.

Como un terreno abandonado, cubierto de hierbas y trastos viejos, estampas de lo que fuera un parque infantil, así pudiéramos describir a muchos de estos espacios que con el tiempo su conservación parecen estar, como dirían los más viejos, a la buena de Dios.

Y lo digo con total seguridad. El de la artemiseña comunidad Ramón López Peña, donde vivo, es reflejo exacto de estas líneas. El sitio, necesario para el desarrollo integral de los infantes y de la propia localidad, posee sus columpios desarmados, cachumbambés desarticulados, y la hierba ha invadido cada área donde antes se levantaba un equipo.

Diversas indisciplinas sociales o hechos vandálicos también se han ocupado de dañar el espacio. Basta apreciar la canibaleada cerca perimetral. Pero, sin duda, la soledad, el olvido y la falta de sentido de pertenencia son el mejor amigo de los destructores y despreocupados de siempre.

Después que un parque se destruya no debe existir una persona que vele por su cuidado. ¿Por qué destinar un presupuesto a algo que no cumple objetivo? ¿Vamos a custodiar ahora que no se lleven el terreno? Eso sería inútil.

La salida no es encogerse de hombros. Debemos velar por el cuidado de este espacio y sus aparatos, pero la responsabilidad no es solo de la familia, alguien más debe defenderlos: Servicios Comunales, es el primer responsable de proteger estas instalaciones, aunque los ciudadanos contribuyan.

El llamado a la conciencia de todos no debe quedar en terreno de nadie. Y hay que adoptar medidas que impidan la impunidad. Se hace imprescindible la unión de los factores en la comunidad, las instituciones estatales y las familias para que esos rincones de la alegría sean un alivio y no un problema para la vida.

Seguro estoy que si estos espacios fuesen lo que años atrás, evitaríamos que los niños salgan a las calles, o tengan que ir lejos a jugar a la pelota, montar algunos aparatos o sencillamente correr y brincar como todos hicimos a esa edad.

Aunque este es un tema constante, puedo aseverar que llueve sobre lo mojado, pero desde hace varias décadas sin solución alguna. Esto no es un rompecabezas difícil, solo requiere voluntad administrativa y manos a la obra de parte de todos.

 

F Y TERCERA NO ES SOLO UNA CALLE

F Y TERCERA NO ES SOLO UNA CALLE

THU TRAN LE ANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si alguien me preguntara lo que mejor recordaré después de seis años en Cuba, podría responder inmediatamente, sin pensar demasiado: la beca, mi primera casa y donde todo comienza.
Llegué a La Habana un día de otoño luego de veintiocho horas en avión; esta tierra me dio la bienvenida con el viento saladito del mar. Nunca imaginé que pudiera vivir tan cerca del mar como aquí.

Atrás dejé mi país, sus calles abarrotadas, sus casas tan cerca unas de otras… ahora me envolvía el silencio de un nuevo ambiente que aún no descubría. La beca se levantaba ante mí como un altísimo edificio de veinticuatro pisos con balcones iluminados por las luces de los apartamentos y las farolas de la calle.

Me registré como residente de la beca tomando cuidado de cada detalle, quería que todo marchara bien y me propuse que este fuera un tiempo especial desde su comienzo. Cuando finalmente llegué al cuarto asignado, encontré a quienes fueron mis primeras amigas cubanas. Con una cálida bienvenida, reforcé mi ánimo al pensar: Thu, esta es una nueva vida, da lo mejor.

Cada persona, cada amigo latino entró a mi vida por medio de su sencillez. Amigos que me presentaron mis otros compañeros vietnamitas, una amante de la cultura asiática, personas con las que hablo cuando monto el elevador y quienes comparten conmigo en el aula han conformado el círculo de personas tan especiales que me ha regalado Cuba.

Ellos son verdaderos compañeros. Incluso cuando en el primer día no sabía una sola frase en español, ellos permanecían a mi lado y era alentador ver sus formas de hacerme comprender, unas veces en risas y otros preocupados ante la inseguridad de que no pudiera entenderles.

Beca solo es otra forma de llamar a la familia que he construido en Cuba, allí tengo amigos, hermanos, con los que puedo compartir siempre sin importar que resulte triste o alegre. Aunque la barrera lingüística al principio fue difícil para intercambiar, produjo en mí el deseo de conocer una cultura tan diversa y rica como esta, de hacer más amigos latinoamericanos. Aspiro desde entonces a aprender mejor el español.

“La beca” es más que un dormitorio y como todas las residencias de estudiantes en el mundo, este lugar es testigo de los hechos más graciosos que pueden darse en un espacio común para todos. Los chicos gritan desde sus balcones para comunicarse entre ellos, suben las escaleras tarareando las canciones para animarse a subir los muchos pisos, y así se comparten estos buenos momentos de los que he podido formar parte al estar aquí.  

Me imaginé muchas veces en un lugar diferente a lo que ya conocía, viviendo con mis compañeros de clase y descubriendo los enigmas de la juventud. Para mi sorpresa, fue Cuba el país en que mi sueño se hizo realidad. No he estado en otros países, pero puedo decir que no hay lugar mejor al que ir para tener estas experiencias. Yo, definitivamente, tengo en Cuba una casa a la cual regresar siempre donde está la sonrisa de los jóvenes que consuela la tristeza de la lejanía. Sin lugar a duda, F y Tercera es más que una dirección, es más que una familia, es más que un hogar. 

MADURAR ES OPCIONAL

MADURAR ES OPCIONAL

El primer día en la Universidad nuestro profesor se presentó y nos pidió que procuráramos llegar a conocer a alguien a quien no conociéramos todavía. Me puse de pie y miré a mi alrededor, cuando una mano me tocó suavemente el hombro. Me di la vuelta y me encontré con una viejita arrugada cuya sonrisa le alumbraba todo su ser.

Hola, buen mozo. Me llamo Rose. Tengo ochenta y siete años. ¿Te puedo dar un abrazo? Me reí y le contesté con entusiasmo: ¡Claro que puede! Ella me dio un abrazo muy fuerte. ¿Por qué está usted en la Universidad a una edad tan temprana, tan inocente?, le pregunté.

Riéndose, contestó: 'Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener unos dos hijos, y luego jubilarme y viajar'.

'Se lo digo en serio', le dije. Quería saber qué le había motivado a ella a afrontar ese desafío a su edad.

'Siempre soñé con tener una educación universitaria y ahora la voy a tener!', me dijo.

Después de clases caminamos al edificio de la asociación de estudiantes y compartimos un batido de chocolate. Nos hicimos amigos enseguida. Todos los días durante los tres meses siguientes salíamos juntos de la clase y hablábamos sin parar. Me fascinaba escuchar a esta "máquina del tiempo". Ella compartía su sabiduría y experiencia conmigo.

Durante ese año, Rose se hizo muy popular en la Universidad; hacía amistades a donde iba. Le encantaba vestirse bien y se deleitaba con la atención que recibía de los demás estudiantes. Se lo estaba pasando de maravilla.

Al terminar el semestre le invitamos a Rose a hablar en nuestro banquete de fútbol. No olvidaré nunca lo que ella nos enseñó en esa oportunidad. Luego de ser presentada, subió al podio. Cuando comenzó a pronunciar el discurso que había preparado de antemano, se le cayeron al suelo las tarjetas donde tenía los apuntes. Frustrada y un poco avergonzada se inclinó sobre el micrófono y dijo simplemente, 'disculpen que esté tan nerviosa. Dejé de tomar cerveza por cuaresma y ¡este whisky me está matando!'

'No voy a poder volver a poner mi discurso en orden, así que permítanme simplemente decirles lo que sé.'

Mientras nos reíamos, ella se aclaró la garganta y comenzó: 'No dejamos de jugar porque estamos viejos; nos ponemos viejos porque dejamos de jugar. Hay sólo cuatro secretos para mantenerse joven, ser feliz y triunfar.' Tenemos que reír y encontrar el buen humor todos los días. Tenemos que tener un ideal. Cuando perdemos de vista nuestro ideal, comenzamos a morir.

¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo saben!' Hay una gran diferencia entre ponerse viejo y madurar. Si ustedes tienen diecinueve años y se quedan en la cama un año entero sin hacer nada productivo se convertirán en personas de veinte años. Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año sin hacer nada tendré ochenta y ocho años.

Todos podemos envejecer. No se requiere talento ni habilidad para ello. Lo importante es que maduremos encontrando siempre la oportunidad en el cambio.

'No me arrepiento de nada. Los viejos generalmente no nos arrepentimos de lo que hicimos sino de lo que no hicimos. Los únicos que temen la muerte son los que tienen remordimientos.

Terminó su discurso cantando 'La Rosa'. Nos pidió que estudiáramos la letra de la canción y la pusiéramos en práctica en nuestra vida diaria.

Rose terminó sus estudios. Una semana después de la graduación, Rose murió tranquilamente mientras dormía.

Más de dos mil estudiantes universitarios asistieron a las honras fúnebres para rendir tributo a la maravillosa mujer que les enseñó con su ejemplo que nunca es demasiado tarde para llegar a ser todo lo que se puede ser.

No olviden que: "ENVEJECER ES OBLIGATORIO; MADURAR ES OPCIONAL."

(Tomado de Internet)

¿VIVIR ES ELEGIR O ELEGIR ES VIVIR?

¿VIVIR ES ELEGIR O ELEGIR ES VIVIR?

KIARA GONZÁLEZ ESCOBAR,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hace algunos años vi esta película por primera vez, luego de que transitara por bancos «piratas» y se comercializara clandestinamente el CD que reunía la banda sonora del filme. Volverla a ver, me condujo a escribir estas líneas.

Sin duda, Habana Blues es una representación verídica y leal de lo que fue y aún es Cuba, y específicamente su capital. Es una película que más allá del guión realista y con buen humor cuenta con una calidad cinematográfica excelente. Puede ufanarse de buenas actuaciones de jóvenes que encarnaron personajes fuertes contradicciones y grandes ambiciones.

Pero, sobre todo, saltan a la vista valores de una sociedad, y se destacan temas universales como la separación de las familias a causa de la migración, fenómeno que no es particular de Cuba, sino que  concierne a muchos países donde sus habitantes sueñan con mejoras y prosperidad.

Ruy y Tito son amigos que han pasado años cantando las melodías de su sueño, añorando algún día convertirse en estrellas de la música. Tito vive con su abuela. Ruy, en cambio, vive con la madre de sus dos hijos, Caridad, una joven que se dedica vender artesanías para sostener la casa. La pareja lucha por la relación gracias al apoyo del grupo de amigos que comparten. Un buen día, aparecen dos productores españoles que le proponen a Ruy y Tito una oferta internacional. Esto provocará que se vean inmersos en un serio dilema.

Caridad se prepara para abandonar el país, junto con sus hijos, y Ruy espera la gira por España que hará que sus esfuerzos rindan frutos. Pero, la situación llega al límite cuando la productora les tiende una trampa y les pide que vendan su alma a una empresa estadounidense que los obliga a dejar y a hablar mal de su país para vender más discos; además, hacerle variaciones a sus letras y así convertirlas en internacionales.

Este filme constituyó el segundo del sevillano Benito Zambrano, quien confesó hacer un homenaje al país que le abrió las puertas cinematográficamente. Zambrano la convirtió en un espectáculo avasallador, sin momentos de descanso, donde el ritmo vertiginoso del hablar cubano acompañado de una música siempre a tono con cada escena, hace que el espectador esté activo y sumergido en una historia capaz de hacerlo soltar, al menos, una lágrima.

¿Quién dice que la música cubana es solo la salsa y el bolero? Habana Blues nos da un paseo por los ritmos que se cosechan en la isla, desde el rock pesado hasta el rock con mambo, sin excluir las fusiones que se puedan ocurrir y que forman parte de una música nacional en evolución.

Ciento treinta minutos dedicados a este drama, coproducción cubano española, nos acercan al secreto de Zambrano, quien sin miedo alguno logra representar con naturalidad una red que atrapa al público que sin darse cuenta hace suyo los sentimientos de los protagonistas.

Seguramente, quien quiera agrupar esta producción la situará del lado de Fresa y Chocolate, una ruptura en cuanto al modo de pensar y libertad de realización. Otros la acercarán a la inolvidable Memorias del subdesarrollo, pues, en Habana Blues, Ruy se queda solo, afianzado en el amor por su tierra; a pesar de la pobreza y la mala vida, encuentra en la opción tomada una vía para ser fiel a él mismo. Deja la posibilidad de hacer realidad un sueño por tal de no convertirse en un esclavo, poniendo en práctica un viejo refrán que dice que «tener hambre no es sinónimo de no tener dignidad».

Merecedora de premios internacionales, Habana Blues inauguró el XVL Taller de la Crítica Cinematográfica en La Habana, hecho que conmovió a muchos, debido a la forma en que trata algunos temas.

¿Cómo un director español es capaz de llevar a la pantalla grande una película de esta envergadura, tan semejante a la realidad? Seguramente fue esto lo que provocó la incomodidad de algunos especialistas en la materia. ¿Acaso un realizador cubano no puede representar esta realidad? ¿No es el cubano el más indicado para criticar nuestra realidad? Precisamente ahí estuvo el éxito de Zambrano. Rechaza la posibilidad de convertir la película en un producto meramente político y  hace una crítica a la forma de vida de muchos cubanos, representando cómo otros son capaces de dejarlo todo por nada y, sobre todo, la voluntad de un pueblo que lucha por salir adelante, a pesar de los problemas que carga sobre sus hombros.

Habana Blues es la muestra de cómo vivir es, sencillamente, elegir.

 

LA ERA DE HIELO

LA ERA DE HIELO

SUSANA GÓMEZ BUGALLO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Aunque por el título usted crea que hablaré de la gustada película de animados que recrea esa era prehistórica, mis palabras van por estos días. Van por ese empecinamiento propio de combatir todo lo que enfría las relaciones interpersonales directas, en esta época abarrotada de adelantos y atrasos. Una época en la que el hombre inventa los robots para luego inclinarse ante ellos.

La idea de aplastar la tecnología surgió ante la pantalla de una laptop. Era un 24 de diciembre como tantos he pasado en familia. La ansiedad por compartir chistes acumulados, conversar sobre las noticias personales o integrarse al mínimo juego infantil desbordaba los ojos de todos.

Comimos apurados, deleitándonos con la ansiosa espera de los momentos tan deseados. Y llegó alguien con su genial idea. ¡Les voy a poner unos “videítos” para que se diviertan! Todos encantados. Estupendas y asombrosas imágenes se apropiaron del entorno. Nos reímos. Descubrimos increíbles situaciones del mundo exterior.

Y el mundo nuestro quedó en las tinieblas. Esas familiares charlas que siempre nos habían convertido en “nosotros”, se escondieron bajo la mesa para dejar triunfar a la aislada individualidad de cada uno que contemplaba ensimismado la realidad traída por los videos.

La noche se hizo madrugada. Llegó el cansancio y la despedida. Nos apartamos igual que antes. Mi primo no supo de mis experiencias en los estudios. Mi abuelo ignora que su nieto menor aprendió a leer. Todos atendimos como esclavos a la pantalla reina de la noche. Y la vida real quedó en planos secundarios.

Un concierto inigualable, la primera palabra del bebé, el viaje a la playa… en la inquieta agonía de guardar los momentos, algunos olvidan vivirlos. Es cierto que recordar es volver a vivir, ¿pero eso quiere decir que solo puedan sentirse los momentos por las fotos o los videos? De esa forma no se aprovechan al doble: se estropean al múltiple.

Un teléfonomaniaco con móvil en mano: si está con su novia, le marca al amigo lejano; si lo acompaña el socio, le dedica llamadas a su primo de Oriente. No sé qué hará el pobre cuando esté con todos juntos. ¡Qué aburrimiento debe sentir!

Mis mejores amigos son informáticos y nunca me han perdonado estos razonamientos. Suelen reírse de mí cuando me hago la ermitaña y renuncio a las ventajas que también nos dan los avances tecnológicos.

El problema es que no me gusta exagerar. Me apego al razonamiento de Fernando Martínez Heredia en una de sus magistrales conferencias: que la tecnología sirva para acercar lo que tenemos lejos y no para alejar lo que tenemos cerca.

Resulta casi absurdo que dentro de la misma Facultad de estudio, centro de trabajo o pueblo, las personas se comuniquen por vía electrónica debido a la poca voluntad de acudir al encuentro físico.

Aludiendo al dúo Buena Fe, “el sentimiento no se puede clonar”. El agitado estilo de vida nos sumerge a la fuerza en la frialdad tecnológica. Si no hay otra vía, úsela. Pero si tiene la posibilidad, visite a sus amigos. No es igual leer “ja ja ja” que verlos sonreír.

 

UN GIGANTE… ¿EN LA HABANA?

UN GIGANTE… ¿EN LA HABANA?

La Estatua de la República, del escultor italiano Angelo Zanelli, es la tercera más alta del mundo bajo techo, con casi 18 metros.

CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Serena, gallarda, adornada por una túnica y un gorro frigio, provista de lanza y escudo –como dispuesta a luchar-, “iluminada” por la réplica del diamante que a unos escasos 11 metros marca el kilómetro cero de la Carretera Central, y ubicada en la recepción del Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio cubano, en proceso de restauración, aparece la Estatua de la República, la tercera más alta del mundo bajo techo.

El artista italiano Angelo Zanelli fue el encargado de esculpir en mármol, piedra de capellanía y bronce, la forma de una mujer con proporciones monumentales: casi 50 toneladas de peso y 17,54 metros de altura.

Su ubicación en el Capitolio -hoy Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA)-, ocurrió en 1929 y, en su momento, ocupó la segunda posición en el ranking de las esculturas más altas bajo techo, solamente antecedida por el Buda de Oro de Navaen, en Japón. En la actualidad, fue desplazada al tercer puesto por la del decimosexto presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, en un mausoleo erigido en Washington.

La  historia de la estatua se inició en 1927, cuando Carlos Miguel de Céspedes, secretario de Obras Públicas del gobierno de Gerardo Machado, invitó a La Habana a Zanelli y le encargó la realización de la efigie, aseguró Iraelio Valero, guía de la institución.

El escultor halló en la diosa griega de las artes, la sabiduría y la guerra, Atenea, la idea original del diseño, aunque la musa, para el cuerpo, la encontró en una mulata habanera de distinguida figura llamada Lily Valty y, para el rostro, en Elena de Cárdenas, una criolla cuyas facciones coincidían con lo soñado por Zanelli.

Según un reportaje del periodista Mario Cremata, publicado en Juventud Rebelde, con ambas mujeres el artista hizo varios estudios escultóricos en miniatura y con los apuntes, bocetos, maquetas y los planos del edificio, regresó a su estudio en Roma para emprender el proyecto.

Dos años le fueron suficientes al cincelador para concluir la representación. Del taller de Zanelli,  esta fue traslada en un vagón especial hasta el puerto de Nápoles, donde fue embarcada a La Habana el 17 de abril de 1929, señaló Marlén Durán, guía especializada en la sede del CITMA.

“La estatua, confeccionada, además, por 24 artistas y obreros italianos, llegó a La Habana en tres grandes embalajes y se ensambló con absoluta perfección pocos días antes de la inauguración del Capitolio, el 20 de mayo de 1929”, destacó Durán.

El también autor del friso del Altar de la Patria, en Roma –su obra más famosa- bautizó la efigie como “La Virtud Republicana”; sin embargo, en Cuba se conoce bajo la designación de “La Estatua de la República”, “de la Patria” o “de la Libertad”.

La figura, con un túnel subterráneo al que se puede acceder desde un salón cercano, descansa sobre una plataforma de tres escalones y una base de 2,5 metros de altura fabricada con mármol ónix egipcio. Similar construcción solo la hay en la base de la estatua del Papa Eduardo VII, en la Iglesia de San Pedro, Roma.

Pie de foto: La Estatua de la República cuando su inauguración, en 1929, ocupó la segunda posición en el ranking de las esculturas más altas bajo techo.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de Lead: Especial de Retrato.
Tipo de construcción: Lead + Pirámide Normal+ Dato Adicional.
Tipos de fuentes: Documentales: Reportaje “Fueron dos las mujeres que posaron para la Estatua del Capitolio de La Habana”, del periodista Mario Cremata Ferrán, publicado en Juventud Rebelde el 17 de enero del 2007; No documentales: Iraelio Valero y Marlén Durán, guías especializados en la sede del CITMA.
Tipo de noticia: Ligera, blanda.
Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros valores noticia: Interés colectivo, Proximidad o cercanía.

DIETA PARA UNA MAYOR SALUD

DIETA PARA UNA MAYOR SALUD

Muchos estudiantes preguntan por dietas. En Isla al Sur se han publicado varias. Acá les dejo otra, siempre con la recomendación de que consulten a su médico, pues cada ser humano es un universo de salud diferente.

DESAYUNO:

Escoger: de las siguientes opciones (puede usar café amargo y sacarina para endulzar):

• 1taza de leche fresca descremada;
• 1 taza de agua con tres cucharadas de leche en polvo;
• 1 taza de yogurt;
• 1 taza de leche evaporada: mitad leche y mitad agua.

MEDIA MAÑANA:

1 taza de infusión de tilo, té, manzanilla, anís, etc. Puede ser endulzado con sacarina.

Escoger 1 de los siguientes alimentos:
• 2 galleticas de sal o de soda,
• 2 raciones de frutas, por ejemplo: 1 toronja, 2 platanitos, 2 naranjas, 1 mango pequeño, 2/3 de taza de piña, etc.

ALMUERZO:

Hortalizas o vegetales: coma todo lo que desee (excepto aguacate). Pueden ser preparados con vinagre o limón.

Escoger 2 de los siguientes alimentos de la lista de viandas, arroz, granos y harinas:

• 2/3 ó 6 cucharadas de malanga o plátano o yuca;
• 9 cucharadas o 1 taza de papa;
• 12 cucharadas de calabaza;

• 6 cucharada o 2/3 de taza de arroz o pastas alimenticias o harina de maíz o frijoles; 9 cucharadas de pastas integrales.

Escoger 1 de los siguientes alimentos:

• 2 onzas (60 gramos) de carne de res o de ave o de pescado;
• ½ taza de mariscos;
• 2 huevos;
• 2 onzas (60 gramos) de queso.

Utilice 1 cucharadita de grasa (aceite preferiblemente) para cocinar los alimentos.

MERIENDA:

Escoger 1 de los siguientes alimentos:

• 1 ración de fruta, por ejemplo:
• 1 platanito,
• 1 naranja,
• 1 toronja,
• 2 galleticas de sal o soda.
• 1 taza de una de las leches señaladas en el desayuno.

COMIDA:

• Igual que el almuerzo.

ANTES DE ACOSTARSE:

• Escoger 1 taza de una de las leches señaladas en el desayuno.

ADVERTENCIAS:

1-Con las comidas o fuera de ellas puede utilizar o tomar la cantidad que desee de té, manzanilla, anís, canela, tilo o limón, además caldo desgrasado, pimienta, laurel, etc.

2-Los alimentos deben ser medidos a ras utilizando una taza de medida o una lata vacía de leche condensada (8 onzas), una cucharada sopera (15cc), una cucharadita de postre (5cc). Todos los alimentos se miden después de cocinados.

3-No use azúcar para endulzar los alimentos. Emplee sacarina.

4-Suprima: dulces, pasteles, chocolates, batidos, refrescos, alimentos fritos o rebozados, salsa con grasa, maltas, bebidas alcohólicas de todo tipo (excepto que se autorice) y todo alimento que no aparezca en estas listas.

5-Use la menor cantidad de sal posible.

6-Fije horarios en sus comidas. Practique ejercicios. Duerma 8 horas diariamente. Mueva su vientre todos los días.

7-Esta dieta ha sido calculada teniendo en cuenta su actividad, peso actual, peso ideal, talla, constitución, edad, sexo.

8-Sus alimentos pueden ser preparados junto con los del resto de la familia, pero separe su ración antes de añadirles harina, azúcar, salsa, etc.

9-Si usted usa insulina cuando vaya a hacer una actividad mayor a la acostumbrada, coma parte de los alimentos de la comida siguiente y después no deje pasar muchas horas sin comer lo restante que le toca.

10-Si tiene que manejar automóvil por mucho rato, tome o coma “algo”, ejemplo, 2 galleticas, 1 refresco, 2 caramelos, etc. Esto no es necesario en diabéticos que no se inyectan insulina.

11-Esta dieta contiene aproximadamente 1 200 calorías, carbohidratos 309 g (57%), proteínas 99 g (18%), grasas 60 g (25%).

 

EL SILENCIO DE LAS RUINAS DE TIWANACU

EL SILENCIO DE LAS RUINAS DE TIWANACU

ALEJANDRO MADORRÁN DURÁN,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las culturas de la América precolombina permanecen envueltas en una inmensa capa de misterio. Los conquistadores españoles se encargaron, o al menos propusieron, borrar todo vestigio de la “barbarie” de los primeros habitantes del continente americano.

El desprecio de los ibéricos, unido a las pugnas de los belicosos aborígenes y los desastres naturales, contribuyeron a desaparecer civilizaciones enteras; lo que sabemos hoy sobre esas culturas es una homogénea mezcla entre mito y realidad.

El imperio inca, cuya capital era Cuzco, considerada por sus habitantes como el centro del mundo, erigió enormes construcciones que retaron al paso del tiempo y conservan hoy su majestuosidad. Pero no han sido sus templos los únicos vencedores del olvido, pues misterioso, traspasado de generación en generación, su origen guardado como un secreto, el idioma aimara ha llegado a nuestros días como una lengua viva, usada aún por más de un millón de habitantes de los actuales países Perú, Bolivia y Argentina.

El pueblo incaico hablaba el quechua como idioma común, mas sus élites sociales y el propio Inca, usaban el aimara. Según cuentan las leyendas recogidas por los cronistas españoles, este era un dialecto de cualidades mágicas.

Ese lenguaje no surgió en el propio imperio. Las suposiciones más compartidas aluden que el idioma fue introducido por los yatiris, quienes eran sabios y consejeros del jefe supremo inca, descendientes directos de una civilización erigida alrededor del lago Titicaca.

Los yatiris, según esta corriente, provenían de la ciudad de Tiwanacu. Civilización mucho más antigua que la inca, de la cual los españoles cuando llegaron a América solo encontraron las ruinas de sus templos.

Los expertos señalan que fueron los incas quienes conquistaron a los tiwanacotas. Poco se conoce de esa cultura milenaria. Las investigaciones arqueológicas revelan que dominaban el uso del bronce. Solo quedan algunas construcciones como el monumento La puerta del sol, expresión del carácter religioso de culto a los elementos naturales.

El arqueólogo Arthur Posnansky afirmó que Tiwanacu era la cuna de todas las civilizaciones de la América precolombina. Una conclusión bastante radical si tenemos en cuenta el gran número de etnias aborígenes, pero sin ser del todo descabellada, pues esas ruinas arqueológicas son de las más antiguas de Sudamérica.    

Si bien, la ciudad de Tiwanacu es un misterio sin develar, el aimara oculta también incógnitas que por años han fascinado y seducido a los lingüistas.

Tal es el caso del semiólogo Humberto Eco, quien en su libro En búsqueda de la lengua perfecta, publicado en 1994, escribió: "El jesuita Ludovico Bertonio publicó en 1603 un Arte de lengua aymara (…) y se dio cuenta de que era una lengua de una extraordinaria flexibilidad, dotada de una increíble vitalidad para crear neologismos, especialmente adecuada para expresar abstracciones, hasta el punto de infundir la sospecha de que se tratase del efecto de un «artificio».

El aimara tiene como base de su gramática una serie de raíces (lexemas), a las cuales se agregan sufijos para ampliar su significado. La posibilidad de tener una amplia gama de construcciones de palabras, dotan al idioma de una gran facilidad para articular cualquier idea, resultando útil en la expresión de abstracciones filosóficas.

Humberto Eco sospechó que el aimara pudiera ser un artificio, algo creado por el hombre y no un resultado de la evolución. Su estructuración mediante raíces y sufijos es comparable con el Esperanto, idioma elaborado en el siglo XIX por el doctor polaco Zamenhof. Similitud que abre nuevas interrogantes sobre el origen de esa lengua.

Otro de los estudios sobre el tema se encuentra en el libro La lengua de Adán, escrito en 1860, por Emeterio Villamil de Rada. Este autor contempla la suposición de que si alguna vez existió una lengua madre o tronco de las demás, sería el aimara, por su utilidad en la expresión filosófica y su antigüedad.

Este idioma ha sido, también, fuente de inspiración para escritores de aventuras históricas como la periodista española Matilde Asensi, quien publicó en 2003, El origen perdido, donde el aimara es comparado con un lenguaje de programación. 

Un hombre se encuentra muerto en vida por el efecto de unas palabras (el aimara) que puede controlar la mente. Su hermano, hacker informático tratará de encontrar una cura lejos de la medicina, lo cual lo conducirá a la búsqueda de una civilización perdida, la cultura de Tiwanacu. Esa es la sinopsis del libro, donde la ficción y  la realidad, están delimitadas por una fina línea.
  
El dialecto continuará siendo un enigma para los investigadores, uno de esos misterios que provoca las ansias de los aventureros. Es posible que el verdadero origen del aimara permanezca oculto entre las ruinas de Tiwanacu, tal vez, su secreto lo conozcan algunos habitantes de Perú y Bolivia, descendientes de esa cultura milenaria, quienes como celosos guardianes protegen el legado de sus ancestros.