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Isla al Sur

EL PRIMER PASO PARA CUMPLIR UN SUEÑO

EL PRIMER PASO PARA CUMPLIR UN SUEÑO

THU TRAN LE ANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cada persona tiene una etapa en que lucha con la dificultad, especialmente en la vida universitaria, el primer año en la Universidad es un punto de referencia inolvidable en que las nuevas relaciones siempre están paralelas al estudio. Las buenas calificaciones que se obtenían con facilidad en el preuniversitario, al llegar a la Universidad se vuelven más difíciles.

Vemos la emoción de los estudiantes de primer año porque pasaron bien las pruebas de ingreso y ya están en la escuela de sus sueños. Saben que las cosas están cambiando, pero no tienen mucha experiencia, por eso, no fijan exactamente lo que hay que hacer. El tiempo pasa volando y pierden los conocimientos fundamentales en las primeras clases. Esto les sucede también a los estudiantes extranjeros. Entonces, ¿qué hacen en esis momentos los chicos?

Generalmente, algunos estudiantes de primer año utilizan la mayoría del tiempo para participar en todas las actividades y casi no se preocupan mucho como hicieron en el preuniversitario. Una pregunta: ¿por qué? Porque piensan que los trabajos pueden hacerse al momento, porque están sobrestimando sus capacidades en las asignaturas. Pero, casi todas estas asignaturas de primer año son las más importantes y sirven el fundamento a las de los años siguientes. Eso no significa que ellos no estudian nunca, es que no estudian con el entusiasmo para ser profesional.

Casi siempre estos son sus pensamientos: “¡Vamos a sacar las notas más o menos y es suficiente!”. El resultado entonces es perder el interés, el entusiasmo y hasta el reto de la carrera que soñábamos. Imagínense, esos jóvenes que viven sin pasión, sin propósito, es como luchar en una guerra sin sentido de patria.

Después al avanzar en la carrera, a las alturas de tercer año, es común que los estudiantes se pregunten “¿por qué estudiamos aquí?” o “¿qué estoy haciendo para esta vida?”.

Entonces, para desarrollar y realizar el sueño que teníamos, tenemos que saber exactamente cuál es la diferencia entre las escuelas de la educación intermedia y la Universidad que decidimos. No es como la primaria con las primeras calificaciones ni el preuniversitario con las primeras decisiones; la Universidad quizás te exija cambiar todo y desde primer año hay que elegir bien un estilo de estudiar y también de relacionarse para continuar con éxito.

Claramente, eso es otro mundo con un nivel de conocimiento más profesional, con los trabajos más exigentes, con los profesores quienes son almacén de conocimiento y con los compañeros que vienen de todas las partes del país con mucho ánimo. Intentemos aprender mutuamente, de los amigos, de los profesores, de las experiencias que pasamos. La Universidad es un ambiente en que todo el mundo trabaja duro para experimentar las cosas más interesantes en la vida.

Para responder dónde encontramos la diferencia entre el preuniversitario y la Universidad, necesitamos vivir nosotros mismos para distinguir directamente las experiencias. El primer año en la Universidad es el primer paso en nuestro camino de la profesión. Por eso necesitamos encaminarnos y aprender de la escuela, muchos aspectos de la vida como mantener la labor y las relaciones al mismo tiempo para que no dejemos pasar el tiempo de la juventud, el tiempo de la Universidad.

21 DE MARZO: DÍA DE LA PRIMAVERA Y LA POESÍA

21 DE MARZO: DÍA DE LA PRIMAVERA Y LA POESÍA

Las estaciones del año provocan diferentes sensaciones, sentimientos y emociones en las personas, pero es la primavera la más esperada de todas, pues es cuando el sol calienta nuevamente, reverdecen y florecen árboles y flores, el clima templado que tenemos es muy agradable y los animales abandonan su tiempo de hibernación, dejando sus madrigueras, y se reintegran a sus hábitats

La primavera es sinónimo de juventud, vida, aire fresco, sol y todo lo que aporte coloridos; en esta época del año vemos todo con mucho mayor vigor, frescura y hermosura.

La primavera es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas, la transición entre el invierno y el verano.

Las estaciones se producen gracias a la forma de nuestro planeta y al movimiento de traslación de la Tierra (Primavera, verano, otoño e invierno).

El término prima proviene de (primer) y vera de (verdor). Astronómicamente, esta estación comienza con el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano (alrededor del 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur). Por lo que, en Argentina, Chile y Paraguay se celebra el 21 de septiembre, junto con el “Día del Estudiante” para el caso de Argentina y Chile. En Bolivia se celebra el 18 de septiembre, en Perú, el 23 junto con el “Día de la Juventud” y en México se celebra el 21 de marzo junto al “Natalicio de Benito Juárez.

Este período influye en demasía sobre las conductas de los hombres y las mujeres, sociólogos y psicólogos afirman que el enamoramiento, las alergias y la euforia se hacen presentes; las causas son muchas y muy variadas, desde la radiación solar y los cambios meteorológicos, los cuales afectan a la producción de hormonas, hasta el abundante polen en las flores.

(Tomado de Internet)

LA CALLE DE LOS HONORES

LA CALLE DE LOS HONORES

Obispo, desde su creación en el siglo XVI, ha sido conocida como Consulado, San Juan, y Pi y Margall, debido a la voluntad de los gobernadores de la isla de rendir tributo a determinados personajes.

Texto y fotos:
DAVID GALLO SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Históricas casas, tiendas de ropa manufacturada, negocios donde los artesanos muestran objetos  propios de Cuba, librerías, galerías de arte, restaurantes, bares, ferias y mercados, confluyen en la calle que mayor cantidad de nombres ha tenido en la capital: Obispo.

Luego de creada en el siglo XVI por comerciantes residentes de las  zonas cercanas a la Bahía de La Habana, tuvo entre otras denominaciones la del Consulado, pues en ella existió la casa donde se alojaba el representante de la corona española y con el que se le conoció durante poco tiempo.

La calle, que limita  entre la Plazuela de Albear y la librería La Moderna Poesía, extendiéndose  hasta desembocar en la Plaza de Armas, cambió su designación hacia finales  del siglo XVI, por calle  San Juan, debido a que  conducía al Convento de San Juan de Letrán, construido en 1578, afirmó el historiador del Centro Histórico y especialista del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de La Habana, Arturo Pedroso.

“En los inicios del siglo XVII se le comenzó a llamar calle de Su Señoría Ilustrísima u Obispo porque en ella vivieron en épocas diversas los obispos Fray Jerónimo de Lara y Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, reconocido entre los más influyentes de la época”, destacó.

En 1897 se le dio el nombre de Weyler, quien por esa fecha gobernaba tiránicamente la Isla, pero en 1898 los criollos habaneros arrancaron y destruyeron las señales que ostentaban su nombre en las esquinas.

En 1905, para rendir honor al político, filósofo, jurista y escritor español, presidente del Poder Ejecutivo de la primera República Española en 1873,  Francisco  Pi y Margall,  comienzó a conocerse con ese nombre, aseguró el también historiador del Centro Histórico, Juan Manuel Benítez.

“Desde entonces la calle se consolidó como un gran corredor comercial con la presencia de  tiendas pequeñas y establecimientos marítimos, lo que la convirtió en un espacio concurrido por los habaneros”, añadió.

En 1936, en reconocimiento a  la obra de Emilio Roig, primer historiador de la ciudad, y gracias a una petición del alcalde habanero Guillermo Belt, se decidió realizar la institución de los nombres antiguos, y tradicionales de la ciudad, y retomó el título de calle Obispo,  que es el actual, comentó Pedroso.

Obispo, junto a OReilly, eran las calles principales de entrada y salida de la ciudad, aglutinando todo el comercio minorista. Esto le posibilitó contar con el primer establecimiento fotográfico de la ciudad, y ser de las vías iniciales con alumbrado público.

La renombrada calle acoge hoy edificios tan característicos como el Museo Numismático, la Droguería Jhonson, la farmacia Taquechel, el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, el Palacio de los Capitanes Generales, los hoteles Florida y Ambos Mundos, este último donde vivió en la década de 1930 el escritor norteamericano y premio Nobel de Literatura, Ernest Hemingway.

Pie de fotos: 1-Calle Obispo; 2-Edificios Ambos Mundos, representativo de la vía.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Especial de Ambiente.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide normal + Dato adicional.
Tipo de noticia: Ligera.

Tipo de fuente declarada: Historiador Juan Manuel Benítez y el especialista del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de La Habana e  historiador Arturo Pedroso.

Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros dos valores noticias: Cercanía,  Interés colectivo.

EL NAVEGADOR QUE NO LLEGÓ A TOCAR PUERTO

EL NAVEGADOR QUE NO LLEGÓ A TOCAR PUERTO

Luego de casi dos siglos de naufragio, arqueólogos rescatan en Santa Cruz del Norte, Mayabeque, la fragata que bajo la capitanía de Manuel García de la Prida venía con destino a La Habana.

Texto y foto:
CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Luego de casi dos siglos de naufragio, especialistas del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de La Habana, rescatan en Santa Cruz del Norte, Mayabeque, la fragata “Navegador”, que bajo la conducción de Manuel García de la Prida venía con destino a la urbe.

Las investigaciones comenzaron en septiembre de 2011 cuando Roberto Hernández Díaz, poblador santacruceño, notificó al Gabinete el hallazgo de cerámicas y botones en las proximidades de la Bahía Chipiona, ubicada en esa localidad.

De inmediato, un equipo de investigadores  de la institución verificó la información e identificó los restos de un buque sumergido entre seis  y nueve  metros, a unos 60 metros del litoral, explicó Luis Amado Francés, especialista en Arqueología.

Hasta el momento, “hemos hallado parte de la carga del barco. Cuando la nave zozobró, en 1814, hubo rescates, pero quedó parte de la embarcación sepultada por la arena y los corales del lugar y es eso lo que nosotros intentamos recuperar”, indicó Francés.

Contenedores de loza fina -provenientes de la fábrica Spode, una de las más importantes del Reino Unido-, recipientes de vidrio, botones, cepillos de dientes, molinillos de café, compases, balas de cañón y armas de fuego,  son algunos de los objetos rescatados.

Sin embargo, “la búsqueda arqueológica es acelerada debido a los saqueadores, quienes desde hace siete años destruyen el contexto arqueológico y el barco, y arrasan con muchas de las piezas”, comentó Roger Arrazcaeta, director del Gabinete de Arqueología.

“Desconocemos el tiempo que demorarán los trabajos en el pecio -restos de una nave naufragada-, pues pudieran encontrase innumerables evidencias. Las investigaciones, aunque con muchas dificultades, continuarán por tiempo indefinido”, aseguró Arrazcaeta.

La indagación histórica del naufragio  unió a especialistas cubanos, británicos y norteamericanos, quienes emplearon fuentes documentales del Archivo Nacional de Cuba, la Biblioteca Nacional José Martí y el Lloyd´s Register, de Londres.

La fragata Navigator, hecha de madera, fue construida en los Estados Unidos en 1805.  Entre 1811 y 1813,  navegó bajo bandera norteamericana, y su capitán, Edmund S. Young, la utilizó en el comercio con Cuba, Inglaterra y Rusia.

En 1813, el buque lo adquirió el comerciante habanero Francisco Layseca, quien nombró  a Manuel García de la Prida como capitán de la embarcación y la rebautizó con la castellanización de Navegador, alias San Francisco.

El 27 de noviembre de 1813 zarpó de Portsmouth, al sur de Inglaterra, con sus mercaderías y una tripulación integrada por 19 marineros prevenientes de Santiago de Cuba, Liverpool, Londres, Suecia, Nueva York e Irlanda, residentes en La Habana.

Luego de una azarosa travesía, marcada por fuertes vientos y marejadas, la nave llegó a costas cubanas en una situación precaria. Tras no pocos golpes contra los arrecifes que agrietaron su casco, el 4 de febrero de 1814, la fragata encalló en las proximidades de Bahía Chipiona, lugar donde se hundió.

Pie de foto: Contenedores de loza fina -provenientes de la fábrica Spode, una de las más importantes del Reino Unido-, recipientes de vidrio y botones, son algunos de los objetos rescatados.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de Lead: Sumario de Cuándo.
Tipo de construcción: Lead + Pirámide Normal + Dato Adicional.
Tipos de fuentes: No documentales: Luis Amado Francés, especialista en Arqueología / Roger Arrazcaeta, director del Gabinete de Arqueología.
Tipo de noticia: Ligera, blanda. 
Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros valores noticia: Actualidad, Proximidad o cercanía.

VIETNAM EN LA CABAÑA

VIETNAM EN LA CABAÑA

Presentan uno de los libros simbólicos de Ho Chi Minh en la fiesta de las letras cubana.

Texto y foto:
THU TRAN LE ANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con el objetivo de difundir el pensamiento de Ho Chi Minh la sección vietnamita en la Feria Internacional del Libro (2013) presentó este martes el volumen “Escritos Políticos”. El texto fue presentado por el embajador de Vietnam en Cuba Vu Chi Cong, quien dijo sentirse honrado y feliz por contar con una obra de la letra de nuestro líder.

El texto es un resumen de los principales textos escritos por el héroe asiático y de importante valor para que las nuevas generaciones conozcan su pensamiento y acción revolucionarios.

“La Feria es una oportunidad para las personas, especialmente los jóvenes vietnamitas y cubanos de saber más sobre la ideología de nuestro héroe”, expresó Nguyen Bac Son, ministro de Información y Comunicación de Vietnam.

El libro contiene valoraciones Ho Chi Minh que abarcan diferentes etapas de lucha en Vietnam. Tiene también cronologías del período y una breve biografía de esta figura asiática.

“Siempre podremos encontrar en estas páginas las más ricas experiencias, expresadas de forma brillante pero sencilla; emanadas del profundo pensamiento de un estratega militar a quien la UNESCO reconoció como “Héroe de liberación nacional de Vietnam e Ilustre homre de cultura de la humanidad”, dijo Alberto Anaya Gutiérrez, Presidente colegiado del Partido del Trabajo de México.

“Escritos Políticos” fue impreso y publicado por primera vez por el Partido del Trabajo de México, el que “comparte los deseos del pueblo vietnamita y otros pueblos del mundo de rendir homenaje a este hombre de talla mundial”, expresó Francisco Amadeo Espinosa Ramos, miembro de la organización.

“Los cubanos agradecen la oportunidad de acercarse a la historia de este pueblo hermano por medio de Ho Chi Minh. Especialmente para los jóvenes del mundo es necesario imitar a los grandes héroes como José Martí, de Cuba, y Ho Chi Minh, de Vietnam, y aprender de ellos”, comentó Yoandris Feraris López, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria de la Facultad de Lenguas Extranjeras.
Desde el año 2008, Vietnam participa en la Feria Internacional del Libro. La selección de libros vietnamitas ha mejorado con nuevos títulos del libro comparado con otros períodos.

El libro “Escritos Político” es un ejemplo de las nuevas cosas interesantes que se presentan a la feria en La Habana. Este año se abrió el área, al doble que el pasado con el objetivo de tener más espacio para leer obras vietnamitas.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de Título: Genérico.
Tipo de Lead: Sumario de Para qué.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida+ Dato Adicional.
Tipo de noticia: Simple y ligera.
Tipo de fuentes declaradas: No documental, Tradicional.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros dos valores noticia: Proximidad, Interés colectivo.

 

¿TESORO ESCONDIDO?

¿TESORO ESCONDIDO?

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ
 

Los viejos cañones Krupp y Ordóñez, del Hotel Nacional, el próximo año (2000) quizás dejen de ser los únicos sobrevivientes de una leyenda de conflictos bélicos de la metrópoli española, de una Habana envuelta en telas de nostalgias que los cubanos de hoy nos empeñamos en resucitar solo como retrato de época.  

Al menos, eso se proponen los especialistas del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador y geofísicos del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE). Será tarea compleja y hermosa la de rescatar los restos de la batería de Santa Clara, emplazada desde el siglo XVIII en lo que hoy son los jardines del más emblemático hotel cubano y que antes fuera promontorio conocido como Loma de Taganana, en el cual está ubicada la cueva de igual nombre, documentada desde el siglo XVI.  

La batería fue llamada así por sus proyectistas, los ingenieros militares italianos Cayetano Paveto y Francisco Vanbitelli, en honor al teniente general Proscopio Basscourt, conde de Santa Clara, quien donó en 1797 parte de sus terrenos -13 acres- para emplazar en el sitio esa artillería costera.  

El grupo de trabajo hará investigaciones preliminares, cuya primera fase se basará en exploraciones geofísicas con tecnología no destructiva -como quizás pudieran ser las excavaciones arqueológicas-, consistentes en magnetometría, gravimetría y métodos de resistividad eléctrica.  

Esa técnica tiene sus beneficios, pues de encontrarse indicios de la existencia de piezas de valor, la labor arqueológica se realizará solo en los lugares detectados con alta probabilidad.   

VUELTA EN EL TIEMPO

La batería fue construida entre 1797 y 1799, tras contiendas bélicas entre Gran Bretaña y España, cuando se decidió fortificar a la muy señorial, pero no suficientemente resguardada Habana, ya con anterioridad tomada por los ingleses. Al decursar el tiempo, sufrió transformaciones para acomodarla a los cambios tecnológicos del siglo XIX, en el campo del armamento ofensivo y defensivo.  

Según información brindada por las historiadoras del Hotel Nacional, Estela Rivas y Desideria Ramos, la batería de Santa Clara, al igual que otras obras de artillería, fue reconstruida en 1863, tras el derribo de las murallas y según el plan de modernización previsto.  

Las investigadoras apuntan que al concluir la Guerra de Independencia, con la firma del Tratado de París, el lugar donde se emplazaba la batería se convirtió en cuartel militar hasta 1929, cuando se concertó un empréstito de 300 000 pesos entre la Banca Americana y el gobierno cubano para la edificación de un hotel de lujo, el Nacional.  

Roger Arrazcaeta, director del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador, y Ramón González, ingeniero del ISPJAE, hablan con sumo interés del emplazamiento de la vieja artillería, del muro que la limitaba (parapeto), de los posibles restos de alojamientos de soldados, de almacenes de repuestos donde se guardaban proyectiles y pólvora, edificados contra impactos de bombas.

Quizás también logren descubrir restos de la antigua escuela de artillería. Para ellos es penetrar el mundo detenido de una batería a barbeta que consistía en un parapeto continuo, sin troneras, donde las bocas de fuego sobresalían por encima de la muralla.  

Las piezas tenían una posición estratégica por el promontorio donde estaban ubicadas y podían cruzar fuego con la batería de San Lázaro (de La Reina), el Fuerte de La Punta y El Morro, protegiendo el litoral y la entrada a la Bahía de La Habana.

Como consta en documentación, en la década de los 60 del siglo XIX, eran 20 cañones de grueso calibre, rayados, la mayoría de la marca alemana Krupp, cuyos proyéctiles hacían impacto a una gran distancia. Estaba guarnecida la batería por una compañía de infantería y un pelotón de artilleros.  

Dicen los especialistas que el Krupp y el Ordóñez, sobrevivientes al tiempo como para demostrar la realidad de aquella Habana de la memoria, disparaban proyectiles que rebasaban los 10 kilómetros. Ellos fueron colocados entre 1895 y 1898. Cuando la guerra hispano-cubano-norteamericana, el Ordóñez, el más grande de su época con calibre de 30,5 centímetros, 10 metros de longitud y un peso de 48 300 kilogramos, abrió fuego en junio de 1898 contra el acorazado estadounidense Montgomery.   

ESPACIO PARA LA ESPERANZA

Desde ahora y hasta poco más de un año, cuando concluya la labor investigativa, todo será hipótesis, a pesar de una abundante documentación histórica y profusión de planos de la batería y su emplazamiento, lo cual hace pensar en la certeza del hallazgo.  

Incluso, hay indicios arqueológicos en el propio terreno, especialmente donde reposan las piezas de artillería museables -declaradas Monumento Nacional, al igual que el hotel-, y quedan trazas de líneas de cimiento, indicadoras de que algunas estructuras originales pudieran estar enterradas.  

El arqueólogo y el ingeniero confiesan que no saben qué hallarán bajo la tierra húmeda, pues las alteraciones fueron muy severas cuando se construyó el hotel hace más de medio siglo y se empleó dinamita.  

En el Nacional, el proyecto de rescatar la batería de Santa Clara ya marcha. Hay una ilusión tremenda por encontrar el tesoro escondido, como en los viejos cuentos de marineros y piratas. 

(1999)

LA ATLÁNTIDA: LA CIUDAD PERDIDA

LA ATLÁNTIDA: LA CIUDAD PERDIDA

JUAN PABLO

Mencionada por Homero y Eurípides y retratada por Platón en los Diálogos “Timeo” y “Critias”, la Atlántida es una isla mágica y misteriosa, que se supone existía más allá de las columnas de Hércules, es decir al oeste del estrecho de Gibraltar, en el océano Atlántico.

La idea de una isla de gran belleza, hogar de una civilización avanzada con abundancia de recursos, que resultó devorada por el mar, significó que su ubicación sea permanentemente buscada desde la época de Platón (hace unos 2.400 años), y se hayan conjeturado un sinfín de hipótesis sobre su existencia real.

El gran filósofo griego, en sus relatos, señala que la Atlántida había desaparecido unos 9.000 años antes de su época. Una decena de páginas le bastaron para crear la más legendaria de todas las historias, que ha impulsado un sinfín de expediciones, investigaciones, obras artísticas, debates filosóficos y aventuras y desventuras de todo tipo, e inclusive congresos científicos, como la 2º Conferencia Internacional “La Hipótesis Atlántis”, buscando la tierra perdida, que se realizará hacia noviembre de este año 2008, en Grecia.

Según el relato de Platón, al repartirse la Tierra, a Poseidón (dios del mar, hermano de Zeus), le correspondió, entre otras, la región en la que se desarrollaría la Atlántida. Poseidón se enamora de una humana, Clito, hija de Evenor, el primer atlante (nacido del suelo). Era tal su amor por Clito que para protegerla creó tres anillos de agua y levantó montañas alrededor de la tierra donde vivía, dando así nacimiento a la isla legendaria.

Poseidón y Clito tuvieron diez hijos; al primogénito, Atlas, le fue conferida la máxima autoridad sobre la isla, y sus hermanos se repartieron las tierras en reinados iguales. La civilización que se desarrolló en la isla llamó a su tierra “Atlántida” en honor a Atlas, y al mar que la rodeaba, Atlántico.

Siempre según el relato de Platón, la excelencia cultural de los atlantes comenzó a decaer al alejarse las generaciones de la sangre divina de Poseidón, y comenzaron a florecer sentimientos innobles. Los atlantes dominaron toda la región, hasta que al querer dominar a los atenienses obtuvieron su primer y fundamental derrota.

Zeus, al observar el degeneramiento de una civilización que había sido ejemplar gozando de toda la abundancia, convocó a los demás dioses para resolver sobre el castigo que caería sobre la isla. Aunque el relato se interrumpe en esta parte, el castigo de Zeus habría sido hundir la isla en un día y una noche en un gran cataclismo de maremotos y erupciones volcánicas.

Como en la región del Mediterráneo no existen vestigios de una civilización similar a la narrada por Platón, se han elaborado numerosas teorías que refieren a su existencia real y la ubican en diferentes coordenadas del planeta. Desde Sudamérica, hasta la región del norte de Europa, cerca de Islandia, Suecia o Dinamarca, pasando por la Antártida. E inclusive hubo teorías que los pueblos originarios de Mesoamérica (la región dominada sucesivamente por olmeyas, mayas y aztecas) son descendientes de los atlantes.

Entre algunas teorías esotéricas, hay quienes sostienen que los atlantes eran una civilización elevadamente avanzada para la época que llegó a dominar la física nuclear y desapareció tras una explosión atómica. Otras teorías, sostienen que los atlantes son una raza de extraterrestres que viajan por todo el Universo llenando de vida los planetas en los que se detienen. Así, una vez cumplida su misión de “crear” la raza humana, se fueron de la Tierra y sumergieron haciendo desaparecer la ciudad en la que se habían asentado.

Otras versiones, a su vez, sostienen que la Atlántida existió en lo que hoy es la región conocida como “Triángulo de las Bermudas”, y que en el fondo del océano existe una esfera magnética (desarrollada por los atlantes), responsable de los misteriosos acontecimientos ocurridos en la zona. Esta esfera magnética, sería, a su vez la responsable del hundimiento de la isla.

Entre las teorías científicas que intentaron explicar la leyenda de la Atlántida, identificaron a la civilización atlante con los desaparecidos Tartessos, civilización originaria de la península ibérica, en la región de Cádiz.

Existen muchas hipótesis sobre la Atlántida, pero la teoría más aceptada en el presente, señala que la civilización a la que se refiere Platón, está inspirada, en gran parte, en la isla de Creta y la civilización minoica, y que el filósofo en su relato habría cometido algunas licencias literarias, para fortalecer el mensaje que quería transmitir.

La isla de Creta dominó el mediterráneo antes del período de esplendor de la Grecia Clásica, durante los siglos IV a I a.C., y estuvo habitada por seres humanos desde por los menos el período Neolítico. En la isla se desarrolló una civilización que logró un elevado avance cultural y un poderío económico: la civilización minoica.

Aproximadamente hacia el año 900 a.C. una fuerte erupción volcánica, de la que existen algunos indicios arqueológicos, habría sido lo que en el relato de Platón representó la ira de los dioses. Varios relatos religiosos de distintas culturas pero coincidentes en este aspecto, sobre un cataclismo natural en ese período, sirven además para apoyar esta posibilidad.

Según diversos estudios arqueológicos, lo que fue la antigua isla de Cresta, al sumergirse parte de sus territorios por este cataclismo natural, derivó en lo que hoy es la isla conocida con ese nombre, en las islas de Thesa y Therasia, y en otras islas menores cercanas a ésta.

Lo cierto es que la erupción del volcán Santorini y los terremotos ocurridos hacia esos años, junto a sucesivas invasiones, primero aqueas y luego dorias, debilitaron su poderío económico, y la sumieron en una guerra civil interna que derivó en el ocaso de esta poderosa civilización, aunque la isla continuó siendo de relevancia –sobre todo geográficamente- para la región. Al mismo tiempo, comienza a concretarse el máximo esplendor de la Grecia Clásica.

Creta no estuvo integrada a la Grecia continental hasta la época de Alejandro Magno que conquistó la isla para el imperio Helénico, y luego pasaría a ser disputada por los principales imperios que a lo largo de la historia se establecieron en la región.

Hoy Creta es la principal isla griega, país del que forma parte desde 1913, tras concluir las Guerras Balcánicas.

Tomado de: http://www.aprendergratis.com/

la-atlantida-la-ciudad-perdida.html

REY RAULÍN

REY RAULÍN

Este trabajo obtuvo Premio en el Fórum Científico 2013 de FCOM, en la categoría de Crónica.

DARIANNA REINOSO RODRÍGUEZ,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Otro Rey en La Habana es Raulín. Si le digo que una gorra lo corona, una pantaloneta de mezclilla, ajustada a la cintura por una riñonera, y unos tenis desgastados de tanto andar destacan entre sus atuendos, y que trae el rostro afeitado para acentuar los aires de modernidad, no creería que suman en su vida 65 años de existencia.  

Si le explicara que casi todos los días el amanecer lo sorprende tras los pirulíes que representarán su sustento económico y lo duda, llegue a G y 25, en el Vedado, que allí, desde que el Sol acaricia la calle hasta que se despide en el horizonte, podrá encontrarlo, acompañado de su cubeta blanca donde almacena y exhibe los diferentes sabores que ofrece para endulzarle el paladar. 

No es zapatero, pero allí sentado la mayor parte del tiempo, ya debe conocer cada calzado que transita por esa acera: el calzado que deja prisa en las huellas, el calzado que anda despacio, el calzado nuevo por esos parajes. Seguro puede avizorar cuál se detendrá frente a su cubeta para llevar un caramelo. 

Y es que esa acera se refleja en los espejuelos de Raulín. Le cuesta trabajo levantar la mirada porque una desviación en el cuello le ha dejado la cabeza inclinada. Nació así, con una enfermedad que, además, le inmoviliza un poco el lado derecho del cuerpo y le hace temblar las manos.                                  

Hace varios años que llega a la calle G con purilíes a la venta. No tiene hijos y desde que su abuela no está, la soledad ha invadido su casa. Ahora conversa con el radio en las noches. Dice que todavía en la cocina puede oler el aroma del arroz con leche, cubierto de canela, que tanto le gusta y que solo ella sabía hacer.                                                                                             

Hace varios años ya no deja que la casona le oprima el corazón. La abandona temprano para ¨hacer algo¨ porque asegura que, a pesar de todo, la vida es bonita y vale mientras vivas.

Tiene a su Habana, la que su abuela le obsequió hace tres décadas cuando se despidió de Cabaiguán, al ambiente de la cuidad y a su fiel compañera de la ¨luchita diaria¨, la que no le reclama si cogió el ómnibus equivocado –porque ¨con calma, en la otra parada retornamos o subimos a la ruta correcta¨-, la que lo espera con paciencia: su cubeta.

Y si lo saluda, notará su voz aguda, con una S que arrastra desde su garganta hasta que los labios dejan escapar, porque enseguida le responde con amabilidad  y hasta una sonrisa sincera le regala, una de esas que no cuestan tanto y valen mucho. Porque de esta forma, ella le alegraba el día.                               

Rey Raulín, así se llama, pero lo de Rey se le ajusta con el título concedido a los monarcas de un reino. Raulín  lo merece pues, en el reino de este mundo, entre las riquezas que atesora tiene el cariño de una abuela y la ciudad que una vez le ofrendaron.  

En este atardecer, ha sido un honor ayudarle a abordar el P-2.