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Isla al Sur

CIENCIA DESDE LA LOCALIDAD

CIENCIA DESDE LA LOCALIDAD

 

El programa agroalimentario, el ahorro energético, la educación y el medio ambiente fueron temas discutidos en el XVI Forum Científico,  celebrado en el municipio pinareño de San Cristóbal.

 

HEIDY HERNANDEZ PIÑERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La ciencia y la tecnología no pueden estar al margen de los procesos sociales, ni de la calidad de vida de las personas; deben estar vinculadas a solucionar las problemáticas sobre las esferas de la salud, el deporte, la educación y la cultura”, expresó durante la celebración del XVI Forum Científico en el  municipio pinareño de San Cristóbal, Alfredo Jiménez López, secretario ejecutivo de la Comisión Organizadora.
 
Tras la presentación de 130 trabajos fueron discutidos en 12 comisiones temas como el programa agroalimentario, energético, la vivienda, la defensa, seguridad y el orden interior, en los que sobresalieron los resultados de la Unidad Básica de Producción Cooperativa Ganadera “Alberto Núñez” y la creación de una escopeta con materiales desechables.

Pedro Luis Piloto Sena, directivo de la entidad, explicó que después de un largo trabajo durante el trimestre último, la unidad reportó un total de 18 837 pesos a la economía cubana, en la recuperación de carne, leche y terneros.

El proyecto de la escopeta fue iniciativa de Peregrino Leónidas, vecino de la comunidad, para facilitar la caza en cauces de ríos o aliviaderos de presas sin tener que utilizar equipamiento submarino de alto costo.  

El Forum Científico es un movimiento aglutinador de masas, con carácter heterogéneo y posibilita mostrar lo relevante que puede realizarse en una localidad determinada para beneficio económico y social de su población.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Cita directa.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: No documentales, tradicionales, primarias, directas.
Tipo de noticia: Ligera, directa.
Valor noticia: Progreso.
Otros valores noticia: Proximidad o cercanía. Interés colectivo.

UN CUBANO MÁS

UN CUBANO MÁS

De Nam Dinh a La Habana, un camino hacia el futuro fue el que eligió el vietnamita Chi Ngo Van, estudiante de Bibliotecología y Ciencias de la Información.

Texto y foto:
TAN NGUYEN (TONY),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuba y Vietnam tienen una relación histórica fomentada desde mucho tiempo. Cada año decenas de estudiantes vietnamitas vienen a Cuba para estudiar en la enseñanza universitaria. Lejos de su casa, su cultura y un idioma diferente, estos jóvenes se empeñan en no defraudar la confianza que el país les ha dado como futuros profesionales. Chi Ngo Van, estudiante de Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, es uno de ellos.

Original de Nam Dinh y procedente de una familia humilde, Chi, como le dicen sus amigos en Cuba, desde temprana edad se propuso superarse, estudiar para ayudar a su familia. Siempre los más allegados a él y los profesores, reconocieron su esfuerzo e inteligencia. Ya de joven sintió inclinación hacia la informática y siguiendo su empeño, matriculó en la Universidad de Dalat, para estudiar esta ciencia.

Pero el destino le había reservado para él otro futuro y hoy Chi camina alegre y orgulloso  por los pasillos de una universidad muy lejos de su patria. Del otro lado del mundo, entre los cubanos, Chi se prepara como futuro profesional, y en el calor de un pueblo que, como el suyo, también construye el futuro para que el hombre sea pleno.

-¿Por qué estudias en Cuba?

Cuando estaba estudiando Informática en la Universidad de Dalat, en Vietnam, llegó una propuesta del Ministerio de Educación de que  a dos estudiantes se les iba a dar la posibilidad de venir a Cuba para estudiar. La universidad hizo un concurso y fui uno de ellos. Mi elección de  venir a Cuba para estudiar es porque quiero aprender idioma español y, además, conocer otras culturas.

-De tantas profesiones, ¿qué te hizo

decidir por la Bibliotecología y

las Ciencias de Información?

En realidad venía a Cuba para estudiar Informática, pero cuando se tradujo el nombre de la carrera, se hizo como Ciencia de la Información, sabía de esa confusión, pero no decidí cambiarla porque esta carrera es de letras, es decir, tiene que ver con el idioma, el cual me gusta y considero muy importante su aprendizaje. Además, también me forma en el uso de las tecnologías en el área de las computadoras.

-¿Cómo asumió tu familia que

vinieras a Cuba? ¿Tenían

alguna referencia del país?

Cuando gané la beca, llamé a mis padres, ellos se pusieron muy contentos, pero durante el tiempo que estuve en la Universidad de Lenguas Extranjeras en mi país, para aprender español, mi mamá estaba triste, decía que me iba a extrañar cuando viniera para Cuba. Después, varios jóvenes que se formaban aquí retornaron a Vietnam de vacaciones y fueron a vernos. Ellos nos contaron que en Cuba no había violencia como en otros países y mis padres dejaron de preocuparse.

-Háblame sobre cómo ha sido tu

estancia en Cuba. ¿Qué te

ha  resultado más difícil?

Los primeros  días en Cuba me sentí triste, extrañaba mucho mi familia y mi país,  pero poco a poco me fui acostumbrando a la vida de este país.

Pasé un año de preparatoria en Matanzas, ese tiempo fue muy difícil, quizás  el más difícil de todos, porque extrañaba mucho a mi familia, no había aprendido bien el español y era complicado comunicarme con la gente. No me había acostumbrado a la vida en Cuba, la cultura y la comida es muy diferente a la de mi país.

Lo que me ha resultado más difícil es el español, pues me costó mucho trabajo aprenderlo; hasta ahora todavía no lo hablo ni escribo muy bien.

Cuando terminé la preparatoria, vine a La Habana a estudiar Bibliotecología y Ciencias de la Información. En ese tiempo, mis amigos del aula y de la beca me ayudaron a estudiar, conocer las palabras propias de cada asignatura y ampliar mi vocabulario.  Ahora me siento muy bien porque tengo muchas amistades.

-Sé que ahora tienes muchos amigos y

tus calificaciones docentes son altas,

pero ¿cómo te enfrentaste por primera

vez a un aula con profesores, compañeros

e idioma completamente nuevos?  

Al principio no entendía. Me sentí perdido, porque no sabía qué estaban hablando los profesores, no podía tomar las notas a tiempo. Como siempre empecé pidiendo prestada las libretas a mis compañeros para copiar la clase. A veces pedía a los profesores que me explicaran fuera del turno. En la beca siempre estudiaba con mis compañeros y ellos me explicaban, me ayudaban mucho, específicamente una compañera que fue quien más colaboró, Tamara, la jefa de mi grupo. Cuando tenía pruebas ella me repasaba el contenido y rectificaba a la hora de hablar y así perfeccionaba mi idioma.

Al principio las calificaciones no fueron las mejores, pero con mucho esfuerzo logré pasar de año. Algunas asignaturas me resultaron más fáciles debido a que ya las había dado en Vietnam como parte de mi formación.

Como dije antes, me costó mucho trabajo aprender español. Además tengo que estudiar intensamente porque la carrera es difícil, he recibido el apoyo de mis amigos y profesores. La asignatura que más me ha preocupado es Redacción porque tengo que dominar bien el vocabulario, la gramática y hacer que mis ideas coordinen.

-Fuera del aula, ¿cómo asumes el

hecho de vivir en una residencia

estudiantil entre jóvenes cubanos

y otros extranjeros?

Me parece muy buena esa convivencia porque  ayuda a conocer otras culturas y de ahí su modo de vivir y, lo más importante, mejorar el español que es lo más difícil al principio.

En la residencia -como todos los que están allí-, vivo en un cuarto junto a tres personas más y nos llevamos bien, hay que tener convivencia, respetar las tradiciones de otros. A lo que sí no me he podido acostumbrar completamente es a la comida, bastante diferente a la de mi país.

Gracias a la convivencia con jóvenes de diversas nacionalidades, he tenido la posibilidad de conocer más a fondo la situación real del mundo de hoy, no solo por lo que se dice en la televisión, sino también por lo que me cuentan ellos. He aprendido a apreciar aún más mi cultura y mi país; y por sobre todas las cosas, respetar el espíritu y la solidaridad del pueblo cubano que me ha hecho sentir  como en casa.

-Lejos de tu patria, ¿de qué forma

logras mantener y conservar

tus tradiciones culturales?

Para mantener las tradiciones culturales, las costumbres de Vietnam, participo en las fiestas de los vietnamitas, que nuestra Embajada celebra en los días especiales como el fin de año, el día de la Independencia Nacional de Vietnam. Pero más aún cuando los vietnamitas que estamos en la beca y algunos  que se encuentran en otras provincias, nos reunimos para comer, hablar… siempre intentando mantener nuestras costumbres. También,  cuando me comunico con mi  familia por teléfono o a través  de la  Internet.

-Desde tu punto de vista,

¿cuáles son las virtudes de la

enseñanza superior en Cuba?

El sistema de la enseñanza  en Cuba es gratuito a diferencia de muchos países en los cuales la educación es privada y solo tiene el acceso a ella aquellos que tienen un cierto nivel social, así que en Cuba todo el mundo puede estudiar aunque no tenga dinero y la enseñanza  superior cuenta con profesionales excelentes en todos los niveles. El sistema de enseñanza en Cuba es parecido al de Vietnam. Lo considero muy bueno.

-Cuando regreses al lado de tu familia,

¿qué no podrás olvidar , qué es lo

que más extrañará de esta Isla?

Cuba ya me apasiona, las imágenes del pueblo cubano, la solidaridad con otras tierras hace que nunca olvides este país y seguro que voy a extrañarlo mucho cuando me vaya.

Nunca olvidaré la forma de ser del pueblo cubano, me gusta su carácter, las personas son muy sociables, agradables y buenas. Tampoco  olvidaré los amigos que he hecho, las bonitas playas, la Facultad, la beca y su ambiente. A Cuba la  llevo y la llevaré siempre en el corazón.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: conocer la vida que lleva este joven vietnamita lejos de su país y su cultura, cómo se relaciona con el pueblo cubano.

Objetivos colaterales: cómo vino a estudiar a Cuba, qué lo motivó.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía Directa.

Tipo de título: Genérico. 
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de preguntas: 1–Directa; 2–Abierta; 3-Abierta- Informativa; 4-Directa; 5-Directa; 6-Abierta; 7-Directa; 8-De Opinión; 9-Abierta.
Tipo de conclusión. De comentario del entrevistado. 

ROMPE RÉCORD DE GRADUADOS ESCUELA GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS

ROMPE RÉCORD DE GRADUADOS ESCUELA GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS

El centro educacional forma jóvenes en diferentes oficios relacionados con la restauración y conservación del patrimonio de la ciudad.

ERNESTO GUERRA VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al titular casi 200 alumnos, romperá este año el récord de egresados la escuela-taller Gaspar Melchor de Jovellanos, ubicada en el Centro Histórico de La Habana y dedicada a formar jóvenes en oficios relacionados con la restauración y conservación del patrimonio.

Los alumnos participan en proyectos de la Oficina del Historiador junto a otras empresas especializadas, debido al alto nivel profesional que poseen, afirmó la subdirectora técnica de la escuela, Hilda Gómez.

Dentro de las obras donde trabajan alumnos del centro se encuentran  la reparación del edificio Habana 306, la construcción de la Casa para enfermos de Alzheimer y la restauración de la Casa de Pratt y Puig, una de las más antiguas que se conservan en la ciudad. Además, realizan investigaciones sobre portones y rejas de valor en el Centro Histórico.

Los alumnos aprenden las técnicas antiguas y modernas para lograr la mayor perfección posible en sus trabajos. Albañilería, pintura mural y de obra, trabajo en yeso, cantería, forja, entre otros, son los oficios dentro del programa de estudios del plantel.

La escuela-taller Gaspar Melchor de Jovellanos se fundó en 1992 debido a la necesidad de trabajadores especializados en los oficios tradicionales de la construcción. Debe su nombre a un español del siglo XVIII que perfeccionó técnicas de restauración en su país.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo.
Tipo de lead: Sumario de Cómo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato Adicional.
Tipo de fuentes: No documental.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros valores noticias. Originalidad, Progreso.
Tipo de noticia: Directa.

 

 

“ESTUDIAR Y PREPARARSE BIEN: ESE ES EL SECRETO”

“ESTUDIAR Y PREPARARSE BIEN: ESE ES EL SECRETO”

Más de tres décadas ha consagrado la profesora Marlene Reyes Rodríguez a formar hombres de bien y buenos profesionales.

ELIZABETH  PÉREZ  PÉREZ
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Master en Ciencia Didáctica de la Biología, Marlene Reyes Rodríguez, subdirectora docente de la Sede Universitaria Pedagógica del municipio capitalino de Regla, ingresó al mundo del magisterio a los 14 años, dedicando todo su ejercicio profesional a la investigación de la Botánica y a la preparación de profesores en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV).

Al desempeñar este papel encomendado por la Revolución, Marlene valora su trabajo en el ISPEJV como la obra más importante de su vida: “La mayoría de las alegrías, las penas y las tristezas me las ha dado, precisamente, mi labor en el Varona”.
 

En 1972, el Comandante Fidel Castro exhortó a la juventud cubana a enfrentar la  carencia de maestros que presentaba el país. Entonces, ella desechó el sueño de ser doctora para participar en ese proceso revolucionario. El ingreso al Segundo Contingente del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech señaló el inicio de su carrera.
 

“En septiembre de 1973, los jóvenes del Destacamento nos incorporamos a las secundarias en el campo, donde trabajé impartiendo clases de Biología. Allí asumimos la vida de la escuela, y al mismo tiempo, recibimos todas las asignaturas de la formación educativa en la Unidad Pedagógica Eugenio Maria de Hostos, en el municipio San Antonio de los Baños.”

 
-¿Qué significado tuvo esa

misión en su formación?

Fue una madurez brusca porque a pesar de ser muy jóvenes, tuvimos que desarrollarnos rápido. El catalizador nuestro fue la responsabilidad asumida ante las tareas de enseñar y estudiar. Realmente, creo que hice mi papel en el momento justo, y apoyé a la Revolución con gran entusiasmo. Por eso estoy orgullosa de haber pertenecido al Destacamento.

En cuarto año de la carrera, sus profesores la seleccionaron alumna ayudante, experiencia válida para adentrarse en el trabajo de la enseñanza. Cuando en 1978 se graduó de Profesora General de Biología, nivel medio, la ubicaron en el Varona, y fue allí donde en 1980 obtuvo el título de Licenciada en Educación en la misma especialidad.

Ese año también se vinculó al Concentrado Internacionalista que preparó a los educadores del Destacamento Ernesto Che Guevara, como Jefa del Departamento de Biología y profesora de Fisiología Vegetal.

“Esa obra fue el primer paso del internacionalismo cubano en la rama de la educación, y tuvo gran importancia porque dio la posibilidad a países como Angola y Nicaragua de erradicar el atraso escolar y elevar el nivel de instrucción de su pueblo.”

En el 2000, asumió las nuevas transformaciones de la Tercera Revolución Educacional formando el claustro que inició la preparación de los Profesores Generales Integrales (PGI) en la escuela Salvador Allende: “Fue una experiencia enriquecedora y bella porque ahora veo cómo esos jóvenes imparten clases y ocupan otras responsabilidades. Trabajamos mucho, incluso, significó un reto porque impartí Geografía, Química y Biología, y eso implicó un gran esfuerzo.”

-¿Cómo se preparó para

asumir esas asignaturas?

No dormía. Para dar una buena clase el conocimiento es fundamental. Para enfrentar cualquier tarea hay que estudiar y prepararse bien: ese es el secreto.

Su labor metodológica está centrada en el campo de los medios de enseñanza. En su tesis de maestría propuso cómo utilizar los videos en la Botánica. Fue guionista de los programas Labores y Mecanización Agropecuaria y Plantas con flores. También asesoró a las tres primeras profesoras de Biología del Canal Educativo: “El trabajo en la televisión me gusta mucho. Además, nos brinda la posibilidad de enseñar los contenidos de manera simultánea a mayor cantidad de estudiantes”.

-Sobre el uso diario de los equipos

audiovisuales como sopote de las

clases existen diversos criterios

en el estudiantado y la población.

¿Cuál es su opinión como docente? 

El uso de esas tecnologías ha sido una necesidad. Lo perfecto sería que el profesor utilizara en su clase un video para apoyar su discurso. Pero en estos momentos contamos con maestros en formación, por lo tanto, no podemos exigirles el dominio del contenido de todas las asignaturas para impartir las clases de manera frontal.

Si dispusiéramos en nuestras escuelas de los profesionales precisos para dar las clases, no requeriríamos de la televisión y el video de la manera actual, pero verdaderamente esto no puede ser por el éxodo de maestros que tenemos. Es preferible una variante intermedia a un aula sin maestros. La educación y la salud son las conquistas más grandes de nuestro pueblo y debemos defenderlas a toda costa.

-Usted ha vivido gran parte del acontecer

histórico de la docencia en el período

revolucionario. ¿Pudiera decir en cuál

etapa de desarrollo se encuentra

la educación cubana?

Lo considero un momento de trance, porque estamos utilizando las nuevas tecnologías que nos llevan hacia delante; pero, por otro lado, gran parte del personal relacionado con los equipos no está lo suficientemente capacitado como para enfrentarse a ellos.

Trabajamos en su formación desde el punto de vista educativo e instructivo porque los conocimientos que traen son elementales, y hay que reforzarlos. Ese es el problema que tratamos de solucionar en este momento: capacitar al profesor adecuadamente para que pueda hacer un uso correcto de esos equipos.

En el 2005 comenzó su labor como asesora del  programa Yo sí puedo en Michoacán, estado de México. Allí atendió los cuatro municipios que izaron la bandera Vencedor del Analfabetismo, categoría otorgada por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas (UNESCO) a aquella región  geográfica con un índice por debajo del 4 por ciento de analfabetismo.

“Fueron dos años muy fuertes, de mucho trabajo. Tuvimos que esforzarnos para lograr resultados, pues existen grandes diferencias entre nuestros sistemas: la educación cubana tiene un plan de estudio desde el cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí. Allá cada escuela tiene su programa, algunas poseen una mejor formación en relación con otras.

“Como es lógico, todo se paga: los uniformes, los libros, las libretas, la merienda. Las escuelas terminan al mediodía, incluso los círculos infantiles. Algunos centros trabajan por la tarde, pero no hay doble sesión. No existe el grado de consagración de los maestros cubanos. Los profesores recién graduados no tienen trabajo, esas cosas no ocurren aquí”.

-Siendo usted una profesora

consagrada, ¿considera que la pedagogía

cubana responde a la sociedad actual?

Nuestra enseñanza está precisamente dando respuesta a las exigencias de la nación. El objetivo fundamental del PGI es ser el preceptor del niño. Esa es la meta de la educación actual: tratar que los jóvenes  vean en la escuela una guía para la vida.

La instrucción de hoy pretende formar verdaderamente al individuo del futuro: un hombre que eleve la bandera y conserve las conquistas de la Revolución.

A Marlene siempre le atrajo el campo científico: “Si algo hice desde estudiante fue investigar.” En segundo año de la carrera presentó su primer trabajo: La mariposa como flor nacional. Años más tarde integró el proyecto Flora, del Jardín Botánico Nacional, donde realizó un estudio taxonómico de la familia Myricaceae, y publicó el artículo  Patrones de nervadura foliar del género Cyrilla en Cuba:  “Ese ha sido, de manera general, mi trabajo en el programa. No fue una cosa muy grande, pero puse mi granito de arena.”

También participó en la redacción de los libros Elementos Básicos de Agricultura -para vincular el proceso docente a las áreas productivas de los institutos preuniversitarios en el campo-, y Fundamentos de Agropecuaria, primera y segunda edición.

“Los profesores debemos incluir otras actividades en el plan de trabajo para no limitarnos a explicar un contenido de forma plana. Nos corresponde dar ideas claras, despertar nuestra iniciativa y creatividad para elevar realmente la calidad de la clase.”

-¿Considera al Varona como

rector de la pedagogía cubana?

El Pedagógico siempre es el abanderado de todas las transformaciones. El Ministerio de Educación confía en sus profesionales y les encomienda las tareas más difíciles con la seguridad de que su claustro sabrá enfrentarlas.

Siempre está a la vanguardia en la formación de maestros. Cuando se habló de la municipalización, el Instituto enseguida reorganizó sus facultades e inmediatamente fuimos para los municipios. Cualquier tarea asignada por la Revolución, el Varona la cumple dignamente.

Galardonada en 1993 con la Medalla por los 20 años del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech y en el 2000 con la Distinción Por la Educación Cubana, Marlene Reyes considera que “el mayor orgullo de los maestros es ver cómo nuestros alumnos se transforman de manera positiva.”

Actualmente se encuentra cursando el Doctorado, una continuación de la Tesis de Maestría, e imparte clases de Taller y Defensa de Diploma en la Sede Universitaria Pedagógica Municipal de Regla.

“Cuando, hace poco, me hablaron de la sede, muchas personas pensaron que vendría molesta, pero estoy bien aquí: los maestros son imprescindibles para la Revolución y enseñarlos me enorgullece mucho.

“Yo me siento madre de mis estudiantes: quiero ser su consejera cuando tienen algún problema, su guía cuando las cosas no van bien. Ese es el sentimiento que profeso hacia ellos, porque toda mi intención es formar hombres de bien y buenos profesionales.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Develar aspectos de la labor profesional de Marlene Reyes Rodríguez que demuestren la calidad de la formación docente del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y la consagración de sus profesores.

 
Objetivos colaterales: Experiencias en el extranjero. Opinión sobre determinados temas relacionados con su profesión. Aportes a la Biología como ciencia y a la metodología de la enseñanza de la misma. Proyectos actuales de trabajo.
 

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.
 

Tipo de título: De cita textual del entrevistado.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1) abierta; 2) abierta; 3) abierta; 4) polémica; 5) polémica; 6) abierta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Currículo del entrevistado (documental).

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Un regalo de Mario Benedetti para quienes amamos la vida.            


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

 

LA PRESIDENCIA FEMENINA DE LA SEAP

LA PRESIDENCIA FEMENINA DE LA SEAP

Atada desde su creación a la realidad cubana, la Sociedad Económica de Amigos del País cumplió 15 años de reactivar sus funciones. Durante este tiempo, una mujer ha sido la encargada de dirigirla

MARTHA ISABEL ANDRÉS Y ELISA BEATRIZ RAMÍREZ,
estudiantes de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La vida de la Sociedad Económica Amigos del País (SEAP) está escrita con nombres masculinos. El obispo Juan José de Espada, José Antonio Saco, Fernando Ortiz, y muchas otras destacadas figuras de la intelectualidad cubana formaron parte de la selecta membresía de la institución.

Sin embargo, al hacer un recorrido por su historia, la presencia femenina parece desalojada de toda la actividad emprendida por la SEAP durante casi dos siglos. Y la razón es sencilla: las mujeres no podían pertenecer a este centro de desarrollo de la sociedad cubana.

Esa realidad cambió a partir de 1994, cuando al iniciarse la revitalización de la SEAP después de más de 30 años de inactividad, se cambiaron los estatutos y se reconoció en ellos la posibilidad de incorporar a miembros mujeres.

Desde esa fecha, y hasta la actualidad, es precisamente una fémina la que ostenta la presidencia de la importante institución. Daisy Rivero Alvisa ha sido la encargada de encausar el quehacer de la SEAP durante estos últimos años, para darle nuevos aires e insertarla dentro de la realidad cubana de hoy.

Conversar con ella fue la oportunidad adecuada para conocer de cerca el papel que ha desempeñado la Sociedad en esta nueva etapa, en medio de un contexto político y social diferente al del período colonial y a la Cuba republicana de antaño.

-Después de 1959, la Sociedad cedió al

gobierno revolucionario todos los centros

educativos que le pertenecían, dejó de

desempeñar la mayor parte de sus

funciones y prácticamente se disolvió.

¿Cómo surgió la idea de reanimarla?

En la fecha en que surge la idea de reactivar la Sociedad, la situación en el país era crítica. Era la etapa del período especial en la que el pueblo cubano resistió mucho. La economía quedó en el piso, no había comercio exterior, realmente el panorama del país era serio. Debido a ese contexto se pensó en la importancia de poner a funcionar nuevamente la Sociedad.

Dio la casualidad de que en el año 1993 se conmemoraba el bicentenario de la institución, y a pesar de las circunstancias nacionales, se reunieron los esfuerzos del Instituto de Historia del Partido, y del Instituto de Literatura y Lingüística, y se decidió hacer un evento para conmemorar la fecha.

En el mismo participaron representantes de las sociedades económicas de España, y tuvimos la gran suerte de que la Sociedad Económica matritense envió a Cuba a don González Álvarez de Castrillón, quien es hoy el presidente de la Academia de Ciencias Históricas de España.

En medio de esa visita, González Álvarez le contó a Yolanda Ricardo, entonces la presidenta del Instituto de Literatura, que la Sociedad Económica cubana tenía un edificio en Madrid de su propiedad.

En aquel momento se inició la búsqueda de las pruebas de que el edificio realmente pertenecía a la Sociedad, y resultó que Gabriel Millet, un camagüeyano que se casó y decidió irse a vivir a España, hizo un testamento a fines del siglo XIX donde declaró que cuando ya no quedara vivo ningún descendiente de su familia, su edificio en Madrid debía pasar a la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana.

En aquel momento aún vivían Salvador Bueno y Julio Le Riverend, miembros del antiguo ejecutivo, y con ellos se hizo el llamamiento para reanimar la Sociedad. Entonces se creó el primer grupo de miembros, hubo que rehacer los estatutos porque anteriormente no se permitían mujeres, y se realizó la primera votación en la que yo fui electa como presidenta.

Ya en ese puesto, fui a España para resolver el problema del edificio. Una vez realizada toda la documentación, la Sociedad pudo tener los primeros recursos para comenzar a realizar sus actividades.

Cuando se planteó la idea de reanimar la Sociedad, Julio García Oliveras dijo enseguida que también era importante volver a publicar la Revista Bimestre Cubana. Con los anuncios que publican en ella, y apoyo que brinda el Ministerio de Cultura, se ha podido sacar la revista sin interrupción dos veces al año.

-El trabajo de la Sociedad está dividido

en diferentes secciones. ¿Cuál es

la función de cada una de ellas?

En el año 1999 se creó la sección de Medio Ambiente, que a pesar de ser la más joven se ha convertido en la más activa. Tiene más de 200 miembros, pero ha logrado hacerlos partícipes a casi todos, de una forma u otro, de las actividades que realiza.

La sección de Ciencias Sociales ha logrado un papel importante en el plano ideológico, desde la realización de uno de sus primeros eventos, dedicado al pensamiento humanista en Cuba durante la primera mitad del siglo XX, hasta lo que está haciendo ahora con el colectivo del bicentenario, porque ha logrado tocar momentos muy importantes del desarrollo ideológico contemporáneo.

La de Educación y Cultura ha jugado un papel muy importante en el rescate de la tradición pedagógica cubana, porque siempre se piensa en Varela y José de la Luz y Caballero, pero se olvida la obra de figuras del siglo XX que la sección se ha dedicado a investigar.

Muchas veces se ha criticado por hacer eventos importantes con muy buen nivel científico y patriótico, pero en los que no participan los jóvenes. Un paso de avance fueron los talleres sobre el imperialismo, donde  participaron muchos estudiantes del Instituto Pedagógico.

En la sección de Economía se han tocado puntos muy importantes. En los años 2006 y 2007 se analizó en profundidad el tema de la vivienda. Y eso es importante porque la sociedad cubana tiene problemas que necesitan solución y nosotros podemos contribuir con nuestras investigaciones.

Ahora está abocada a analizar el problema de la agricultura. Se ha creado una comisión con Adolfo Rodríguez Nodal, quien fue Premio Arango y Parreño, para realizar un taller sobre el tema y brindar recomendaciones.

Esta sección tiene el mérito de haber iniciado los talleres sobre células madres en Cuba. Después del primer taller donde se dio a conocer qué cosa son y su importancia, se han hecho nuevos encuentros sobre su utilización terapéutica.

La sección de medio ambiente ha desempeñado muy buen papel, desde la realización de cursos de postgrado, de trabajos investigativos, hasta el otorgamiento de premios y distinciones a las figuras destacadas en el área.

-Reconocidas personalidades de las artes

y las ciencias en Cuba han formado parte

de la Sociedad. ¿Cómo se realiza

actualmente la selección de los miembros?

Las personas que deseen ser miembros deben presentar un currículo con esa solicitud, el cual se pasa a la sección correspondiente, según el área en que se desenvuelva. En la sección se hace el primer análisis de la solicitud, y la persona debe presentar dos avales de miembros de la SEAP, que lo recomienden no solo desde el punto de vista curricular, sino además, desde el punto de vista de los valores que el interesado posee.

Los miembros de la Sociedad se dividen entre los 17 de la Junta de Gobierno, y los miembros normales de las secciones.

Este año (2009) el trabajo de los miembros es crucial, porque es el año de preparación del congreso del Partido, porque se avizoran cambios en la vida del país y la Sociedad también debe plantearse estrategias para adecuarse a esos cambios.

Además, en el mes de mayo corresponden las elecciones para seleccionar a la nueva Junta de Gobierno y al Presidente.

-¿Cuáles han sido los principales

proyectos desarrollados en

estos años de reanimación?

La Sociedad resurge con el objetivo de ver cómo podíamos ser útiles al Estado, y creo que en estos 15 años lo hemos sido: realizando eventos patrióticos y científicos importantes, movilizando a la gran masa de profesionales, de graduados universitarios, dando recomendaciones a organismos.

Una de las tareas fundamentales de la Sociedad ha sido el análisis de los problemas económicos a la población, tales como el dinero, el trabajo en las empresas, la agricultura, la vivienda, las dificultades en la educación, entre otros temas que se analizan en los eventos, talleres, e investigaciones que desarrollamos.

Uno de nuestros proyectos más importantes es el Grupo de Educación para la Paz y los Derechos Humanos en Cuba Socialista (Edupaz), que no solo ha realizado postgrados, sino que además publicó un libro homónimo sobre el tema.

Una muestra de la importancia que tiene Edupaz es que la ONU acaba de designar al 2009 como el Año internacional de la enseñanza de los derechos humanos.

Actualmente la situación económica es difícil para la Sociedad, pero entre el 2000 y el 2002 se hicieron grandes avances, como la creación del sello editorial “La semilla en el surco”.

La publicación de una obra literaria siempre resulta cara, pero hemos logrado publicar un libro inédito de José Antonio Saco, La historia de la esclavitud en las colonias francesas. Además de uno sobre el pensamiento político de Villena y otro titulado La zafra, de Agustín Acosta, sobre la industria azucarera y el problema del colonialismo yanqui.

Por otra parte, se han llevado a cabo varios proyectos comunitarios como el desarrollado por Edupaz en Centro Habana, donde no solo se imparten conferencias, sino que se asiste a las casas y se comparte directamente con las familias.

-¿Cómo ha sido el apoyo estatal?

¿Las recomendaciones de la SEAP

tienen repercusión sobre los

distintos organismos del país? 

Por acuerdo del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, todas las sociedades que existen en Cuba deben ser respaldadas por sus órganos de relación. En el caso de la SEAP, su órgano de relación es el Ministerio de Ciencias.

Como órgano de relación, el Ministerio de Ciencias delega en la Academia de Ciencias de Cuba la atención a la Sociedad. Esta atención se expresa en el plano económico y en la ayuda para solucionar cualquier problema con algún proyecto de investigación.

En cuanto a la resonancia que tienen las recomendaciones de la Sociedad, estas han tenido gran acogida en los ministerios de Educación Superior y en el de Ciencias. Además, en ocasiones se ha solicitado la colaboración de la SEAP para elaborar la estrategia medioambiental del país.

También se han firmado convenios con el Centro de Estudios de la Economía Internacional, con el Centro de Estudios de la Economía Cubana, para convertirnos en receptores de las investigaciones que ellos realizan.

-¿La Sociedad tiene miembros en

otras provincias? ¿Cómo es su

accionar fuera de La Habana?

La SEAP tiene cuatro miembros en Pinar del Río, 14 en Matanzas, dos en Villa Clara, pero las relaciones con las provincias no están bien conformadas. Lo ideal sería contar con filiales en los distintos lugares del país, que ampliaran y profundizaran el trabajo, pero el nivel de gestión que hay que enfrentar para constituir una filial es muy grande, por lo que aún no nos hemos decidido a expandirnos hacia diferentes provincias.

-Después de 15 años de trabajo para

colocar nuevamente a la SEAP en un

lugar importante dentro del desarrollo

de la sociedad cubana actual, ¿qué significa

para una mujer presidir esta institución tan

importante, cuya dirección

históricamente había recaído en hombres?

Es una verdadera satisfacción que gozo no solo yo, sino también Nuria Gregori, como vicepresidenta, Fabiola Bueno en la sección de Medio Ambiente, e Isabel Monal en Ciencias Sociales. Además, tenemos la dicha de que muchos de los miembros son mujeres: un gran número de investigadoras y la mayor parte de las educadoras, lo que ha sido un vuelco muy importante en el seno de la Sociedad.

En el plano personal, me ha gustado muchísimo la experiencia de presidirla. Ha representado un reto tremendo. Lo que más me gusta de este lugar es el tipo de trabajo que se hace, pues constantemente estamos en la búsqueda de soluciones y tratamos de encontrar propuestas que contribuyan a mejorar nuestra sociedad.

Las personas vienen a la institución por gusto propio; no por obligación, sino porque realmente tienen ganas de hacer. El ambiente que se respira es el de creación, el de interés por avanzar. Esta ha sido la forma de poner mi esfuerzo personal en función de un empeño común, y creo que, hasta ahora, lo hemos hecho bien. 

 

LOSAS CENTENARIAS

LOSAS CENTENARIAS

Mosaicos de más un siglo de antigüedad forman parte de la historia del restaurante La Divina Pastora.

Texto y fotos:
CHELSEA  DEL SOL OSORIO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El restaurante La Divina Pastora, ubicado al pie de la fortaleza San Carlos de la Cabaña, posee el suelo construido con losas sacadas del barco velero español Percia San Antonio, hundido en la bahía de La Habana hace más de 100 años.

En 1989, fecha de inauguración del restaurante, las losas fueron extraídas del agua por buzos a cargo de la dirección de La Divina Pastora y ubicadas en el bar de la entidad.

En el año que fueron rescatadas del fondo de la Bahía, las losas cumplieron un siglo de estar bajo el agua, razón por la cual fueron proclamadas Patrimonio de la Humanidad.

“Pusimos especial atención en recuperarlas porque datan del siglo XIX y su antigüedad era perfecta para acentuar el ambiente de época que buscábamos para La Divina Pastora”, aseveró Susana Llil, comercial del establecimiento.

En la primera reparación capital del restaurante, el 25 de marzo de 2008, las piezas fueron sometidas a una restauración general junto a otros objetos museables que posee el recinto, entre ellos un graffiti de un barco velero y una pintura mural que datan del siglo XVIII. 

Losas del mismo barco, que permanece hundido en la bahía desde finales del siglo XIX, fueron utilizadas para reconstruir el suelo de la Comisión de Monumentos de La Habana Vieja, antes conocida como La Casa del Molinero.

“Hay varias construcciones en la capital con ellas, pero los primeros inmuebles en tenerlas fueron la antigua Casa del Molinero y el restaurante La Divina Pastora”, afirmó Otto Randín, jefe de la Comisión de Monumentos.

La Divina Pastora era una batería de cañones construida en 1734 con el mismo nombre, como forma de respeto a la Virgen María. Actualmente preserva réplicas de los 12 cañones ubicados originalmente en el recinto que formaba parte del cuerpo defensivo de la Villa San Cristóbal de La Habana.

Pie de foto: Losas centenarias constituyen patrimonio nacional.

Ficha técnica:

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Tipo de noticia: Ligera.
Tipo de fuente: Directa, documentales y no tradicionales.
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GABRIELA EN EL OLVIDO

GABRIELA EN EL OLVIDO

La vigencia de la obra de la escritora chilena Gabriela Mistral constituye objeto de análisis para diferentes investigadores y escritores cubanos.

LEYDA MACHADO ORAMAS,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La obra de la escritora chilena Gabriela Mistral ha sido recogida en el libro “Antología en verso y prosa”, una compilación de la doctora y ensayista  dominicana Ofelia Berrido, quien reúne en este reciente volumen de 2011 no solo los cuatro libros de poesía publicados por la autora, sino también una selección de poemas inéditos, cartas y  otras piezas en prosa.

El ejemplar, editado por la Asociación de Academias de la Lengua Española, constituye un homenaje a la poetisa, merecedora del primer Nobel literario otorgado a un latinoamericano en 1945 y, por tanto, la primera mujer del continente en obtenerlo.

La autora del libro reveló que próximamente se cumplen 103 años del bautizo literario de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata, pues el 23 de junio de 1908 ella decidió tomar el nombre del poeta italiano Gabrielle D’Annunzio y el apellido del escritor francés Frédéric Mistral, sus dos autores favoritos, para darse a conocer en el mundo literario como Gabriela Mistral.

Antes de obtener el Premio Nobel ya era famosa. “Homenajes, bustos, escuelas, calles y plazas llevan su nombre, clubes de fútbol, menús de restaurantes, premios literarios, billetes de banco… ¿Habría imaginado ella que su perfil aparecería en billetes de cinco mil pesos, los que el pueblo llama «gabrielas»?”, dijo el escritor chileno Miguel Arteche, en el Congreso Internacional sobre vida y obra de Gabriela Mistral, en 1989.

En vida recibió otros importantes reconocimientos como el Doctorado Honoris Causa del Mill College of Oakland, California, en 1947, y el  Premio Nacional de Literatura, en 1951. Además, la Organización de los Estados Americanos instituyó en 1979 el Premio Interamericano de Cultura Gabriela Mistral.

No obstante, esa evidente gloria no es más que una imagen fragmentada, pues “entre críticos y poetas existe el consenso de que Gabriela Mistral sigue siendo en definitiva una gran desconocida”, dijo Volodia Teitelboim en su libro Gabriela Mistral, pública y secreta.

Presencia y fuga de la escritora chilena

¿Por qué su retrato se limita a la autora de poesía infantil, la madre de todos los niños y de ninguno, la mujer que canta a un suicida, la hundida en tristezas irremediables y otros tópicos agridulces, y se reduce a silencio todo lo demás que ella fue y dijo, más que nada si se trata de pronunciamientos políticos y sociales?, se pregunta el escritor Teitelboim.

“En la década de los  años 40 y 50, creo que la figura de Gabriela tuvo más presencia que la que puede tener ahora, y ese relativo olvido de otras áreas de su obra se debe quizás a la fuerza de su poesía, que es lo que sustenta la grandiosidad de esta figura. El resto de su quehacer se ha relegado, pues sus versos se lo llevan todo”, comentó Cira Romero, investigadora y ensayista del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba.

Pero la gran poetisa chilena tiene también importantes textos sobre la cultura americana y el rescate de la lengua materna; además, sus prosas mexicanas son testigos de cuánto le preocupaba la  discriminación del sexo femenino.

“Quiero decir lo que pienso sobre la formación del amor patrio  en la mujer. Algo he observado en mis años de enseñanza escolar, y según eso, para mí la forma del patriotismo femenino es la maternidad perfecta. La educación más patriótica que se da a la mujer es, por lo tanto, la que acentúa el sentido de la familia”, escribió Gabriela en sus Lecturas para mujeres.

Ella demuestra constantemente su interés por los problemas humanos, y tiene presente que “la misión del escritor o del artista es contribuir a encontrar un camino de luz en medio de la selva oscura en que se debate la humanidad”, expresó el escritor mexicano Guillermo Lagos Carmona en su libro Gabriela Mistral en México.

Toda la labor en el plano educativo, donde hizo tantos aportes, es bastante poco conocida y, actualmente, su obra no tiene el reconocimiento universal que se merece, agregó la investigadora Romero.

“Gabriela, como otros escritores del continente, ha sido objeto, sujeto y víctima de las altas y bajas de la promoción, del tratamiento que dan los medios masivos y los centros universitarios, pues estos  factores extraliterarios existen y no se pueden minimizar, ya que silencian o promocionan a un escritor”, comentó el escritor cubano Ernesto Sierra.

Realmente, la Mistral es una autora poco leída y su obra es muy desvalorada, incluso, algunos la catalogaron como “la maestra que escribía”.

“A esta mujer famosa que nació un siglo después de la Revolución Francesa y no precisamente en París, en el fondo se le conoce bien poco. De ella se ha dicho lo mejor y lo peor. Tiene fieles a su culto y detractores fanáticos, y vive en una especie de coma literario, lleno de muertes y resurrecciones. Se mueve sin la soberbia y la arrogancia de los grandes tirajes de nuestro tiempo comercializado”, agregó el escritor Teitelboim.

El desconocimiento de la obra en prosa de la escritora chilena persiste aún en nuestros días. Ella era polígrafa y se dedicó con pasión a la epístola, al discurso y a lo que más tarde fue lectura para el buen vivir de la gente, apuntó la escritora chilena Gladys Rodríguez Valdés, en Invitación a Gabriela Mistral.

A la Mistral nunca se le ha considerado en toda su majestad. “Por años ha continuado siendo una provinciana desconocida que se nos quedó en la imagen de los textos de escuela primaria. Y eso es raro, ya que sus poemas, a excepción de las rondas y las canciones, son para decirse en voz muy baja y contienen un universo rico en sensaciones”, agregó Rodríguez Valdés.

La muerte y la tragedia en la poesía mistraliana

Quizás esa pose recia y el mundo de desolación que rodeó su existencia han pesado más que el Nobel que le regaló a la América entera.

“Creo que aún ella se hace daño; su tosca apariencia y su palabra seca que rara vez se endulza en sonrisa, le sigue jugando malas pasadas”, explicó la escritora Gladys Rodríguez.

Su primer poemario, Los Sonetos de la Muerte, nació del dolor causado por el suicidio de su prometido: "Por las sendas mortales le llevan / ¡Sombra amada que no saben guiar! / ¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales / o le hundes en el largo sueño que sabes dar!”

Con un canto a la desesperación se lanza Gabriela al mundo literario y, precisamente, gracias a esos versos obtiene su primer premio en los Juegos Florales de Santiago de Chile, en 1914.

“Cualquiera que no fuese Gabriela, hubiera fracasado o hecho el ridículo en el empeño de llevar al terreno poético el lamentable suceso. Pero no ocurrió así, porque esta poetisa, como era de oro puro, resistió la prueba de fuego y no solo salió indemne, sino nimbada de dignidad y gloria”, afirmó la intelectual cubana Dulce María Loynaz.

Años después de la tragedia de Romelio Ureta Carvajal, considerado su gran amor y a quien había conocido en 1906, surgieron otros amores en su vida, aunque también desdichados; de ellos, el más significativo, con el poeta Manuel Magallanes Moure.

Sobre esa relación infructuosa, escribió la Loynaz: “Estaba ella en la treintena, que es cuando las pasiones alcanzan plenitud en nuestro pecho; pero estaba además en su camino, en el que era su verdadero rumbo. Y el hombre no la dejaba andar, no la quería allí, tenía celos del glorioso destino de su amada. Aquello había que acabarlo, y Gabriela lo acabó”.

La muerte y la desidia parecían perseguirla, pues esta mujer abandonada por su padre desde muy pequeña,  tuvo que sufrir el suicidio no solo de su novio cuando tenía veinte años de edad,  sino también el de su hijo de crianza Yin Yin y, más tarde, el de dos grandes amigos, el escritor judío Stefan Zweig y su esposa Lotte, comentó la doctora Ofelia Berrido en una entrevista concedida al diario dominicano Hoy.

Con el exceso y la pasión de una madre frustrada, Gabriela depositó en su sobrino adoptivo todas las esperanzas perdidas. Cuando llegó la noticia de que se había envenenado con una dosis de arsénico, ella sintió revivir la imagen de las pérdidas  anteriores.

“Los anales policiales registraron el caso como suicidio, y el mundo entero se estremeció al conocer el triste fin del niño amado por Gabriela: otro suicidio en su vida, otro perder de igual manera la criatura de su corazón”, dijo su amiga cubana Dulce María Loynaz.

Un mérito fundamental en esta escritora es haber podido transmutar su dolida condición de abandonada a una categoría universal, teñida con los colores propios del continente donde nació. Ella, valiéndose de todo tipo de elementos políticos, crea una metáfora sensorial y a la vez exquisitamente estilizada que le permite sacar del pequeño contexto personal, las razones de su lamento, agregó Gladys Rodríguez. 

Invitada de Honor en Cuba

En cuatro ocasiones visitó este país la autora de Lagar, Desolación y Tala. La segunda vez, en 1931, impartió una conferencia inolvidable: “La lengua de Martí”. En ella dejó claro que el Apóstol era, sin duda, uno de los escritores que más habían influido en su vida.

“En Martí he hallado como en ninguno, la palabra viva, aquella que se siente tibia de sangre recién vertida, a la par que una frescura como de hierbas de rocío: la frescura de un corazón que fue puro”, dijo en aquel discurso.

Ella declaró en más de una ocasión ser martiana hasta los tuétanos, y se sabe que la palabra del Héroe Nacional de Cuba le fascinó siempre y recomendaba a todos su lectura.

Sobre el “libertador antillano”, como ella misma lo nombra, escribió en el prólogo del libro Martí, el Apóstol, de Jorge Mañach: “Martí es el caso de un embrujador de almas. Él gusta al niño en su libro infantil; él enciende al mozo y él conforta al viejo, y por esta condición es que dura sin perder un ápice la anchura de su reino”.

La investigadora Cira Romero comentó, además, que sus frecuentes viajes a Cuba son una muestra de la estrechísima relación con este país y con lo mejor de la intelectualidad cubana, que la agasajaba en cada visita. 

“Su vínculo con Martí es esencial, y su trabajo La lengua de Martí es vital para comprender, precisamente, la obra del Maestro”, agregó la ensayista Romero.

En enero de 1953, al celebrarse un siglo del nacimiento del Apóstol, volvió a la Isla para homenajear a su maestro cubano. Sobre el encuentro, escribió el periodista Ángel Augier en la revista Bohemia, el 1 de febrero de ese año: “Alta, austera, serena, llega de nuevo a Cuba Gabriela Mistral, ansiosa de decir personalmente su recado al oído de José Martí, en su cumpleaños, en le centenario de aquel a quien ella ha llamado «el hombre más puro de la raza».

Después no volvió más a Cuba “la grande de Chile, la grande de América”, como dirían las ensayistas cubanas Cira Romero y Dania Vázquez en el libro Quiero que me quieran, un reconocimiento de los escritores cubanos a Gabriela Mistral. 

En este país encontró la chilena el afecto y el respeto de la intelectualidad y “tuvo amigos que siguieron su obra y en los que quiso hallar (y halló) siempre consejo, ella que consoló a tantas almas a través de su poesía”, comentaron  Romero y Vázquez.

Sin embargo, en este pueblo que la acogió como si fuera su patria, también falta mucho por hacer para revivir la figura de Gabriela y colocarla en el lugar que se merece.

“Lo primero es siempre publicar la obra del autor, y luego, el tratamiento honesto y sincero que se le da desde su propia región cultural, la matriz de su lengua, que en este caso es Latinoamérica”, dijo el también profesor de Literatura Hispanoamericana, Ernesto Sierra.

En Cuba se han publicado varias ediciones de la poesía de Gabriela Mistral, “pero todavía nos quedan muchos textos por divulgar. Tal vez se pudiera profundizar más sobre su propia estancia en la Isla, pues existen crónicas y escritos en diferentes periódicos y revistas que constituyen un material sepultado en la prensa del país”, comentó la ensayista Cira Romero.

En su artículo La otra Mistral la escritora chilena Raquel Olea manifestó: “Puede ser un anuncio, pero aún existe un vasto ámbito desértico con relación a otras lecturas que su escritura potencia: me refiero a aspectos específicos de su condición social e histórica de mujer latinoamericana”.

“Probablemente este fenómeno de sustracción de lo más hondo de su ser personal y literario explique esa falta de sincronización con las generaciones sucesivas. Se comete así una injusticia que pesa como hipoteca sobre la cultura chilena y sobre la herencia que asocia, en su continuidad histórica, las promociones literarias del siglo XX”, dijo el escritor chileno Volodia Teitelboim.

Para algunos, gran parte del problema radica en la difusión de los medios y en la estructuración de los programas de estudios internacionales.

“La prensa es fundamental para la educación cotidiana y en ella no hay espacio para la literatura. Además, lo que sucede es que muchas veces priorizamos escritores que están vivos y nos olvidamos de los clásicos. Y Gabriela es un autor, como Martí,  que debería estar en la cabecera de todos”, comentó Zaida Capote, ensayista e investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba.

Otros, como Ernesto Sierra, consideran que “en Latinoamérica la obra de Gabriela sí sigue siendo leída y tomada muy en cuenta, pero es evidente que como figura literaria no está en el ojo de la promoción o del reconocimiento. Pero esto también ha ocurrido con muchos escritores, como es el caso de su coetáneo Neruda, y como él mismo diría, parafraseando a Rilke, “la fama no es otra cosa que una sumatoria de equívocos”.

A pesar de ello, su obra, la leída y la olvidada, permanece intacta, y se defiende por sí sola y aunque muchos coincidan en que el merecido lugar en que debiera colocársele está aún por descubrir, para otros grandes de la poesía latinoamericana como el chileno Nicanor Parra, la huella de Gabriela es tangible.

“Influyó sobre mí, claro que sí, más que Huidobro y más que el propio Neruda, basta abrir un libro mío cualquiera para ver que sin ella no soy nada… Otros puede que sean más geniales, pero ninguno más honesto que la Mistral. Es su sinceridad la que conmueve. He dicho, y lo repito con muchísimo gusto que este país debiera llamarse Lucila, o en su defecto que se llame Gabriela”.