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Isla al Sur

MEMORIAS DE UN REVOLUCIONARIO

MEMORIAS DE UN REVOLUCIONARIO

Una colección de objetos personales de Juan Gualberto Gómez donó familiares del patriota a la Casa Museo que lleva su nombre, para una próxima exposición.

RACHEL PEREDA PUÑALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Más vale tarde que nunca, así expresan los trabajadores de la Casa Museo Juan Gualberto Gómez al referirse a la exposición Memorias de una familia, que debió inaugurarse el pasado 12 de julio (2009), en conmemoración al aniversario 155 del natalicio del patriota, y que por retraso en la entrega de las vitrinas se pospuso para el próximo noviembre.

"Todos los objetos que se presentarán en la exposición fueron donado por la familia Ibáñez-Gómez, últimos sucesores del periodista matancero y divulgadores de su vida y obra", manifestó Yamilka Gutiérrez, especialista del museo.

Por su valor histórico, las piezas de la exhibición que van desde objetos personales, imágenes inéditas hasta obras de arte, serán conservadas por el centro a petición de los familiares.

Para el próximo año en el local se rendirá homenaje al escultor Teodoro Ramos Blanco, amigo de Juan Gualberto Gómez y quien hizo su mascarilla mortuoria.

En la casa, considerada Patrimonio Nacional por su arquitectura, se encontraba durante las luchas independentistas la redacción de los periódicos La Igualdad y La Fraternidad, editados por el revolucionario a quien Martí llamó su hermano negro.

En el museo se realizan actualmente tertulias de tradiciones cubanas, para el adulto mayor; investigaciones sobre periodismo, con estudiantes de la enseñanza primaria;  y talleres de museología y creación, donde los alumnos hacen sus periódicos.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: No convencional, Sentencioso.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Datos adicionales.
Tipo de fuentes: No documental, directa, permanente.
Primer valor noticia: Interés colectivo.
Otros valores noticia: Actualidad. Repercusión.
Tipo de noticia: Ligera, previsible, de hecho futuro.

MAESTRO POR SIEMPRE

MAESTRO POR SIEMPRE

Sergio Ballester Pedroso, amante de las Matemáticas, es uno de los más prestigiosos profesores del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Texto y foto:
MAYVELI PARES MENÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Partícipe de la fundación del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), Sergio Ballester Pedroso, con 60 años de edad, conserva la voluntad y el amor necesarios para continuar su mayor obra: enseñar. Doctor en Ciencias Pedagógicas y Profesor Titular, ha hecho del aprendizaje de las Matemáticas un arte. Hoy labora en la Facultad de Nivel Medio Superior.

Realizó varios estudios de post grados basados en diversos contenidos, entre los que sobresalen temas como Álgebra lineal y Geometría, y Medios de enseñanza. Sus publicaciones en la revista Varona y en el Boletín Informativo del Centro de Documentación del ISPEJV, contribuyen al mejoramiento de la enseñanza de la Matemática y entre sus títulos más importantes se encuentran La educación ideológica en la enseñanza de la Matemática y Consideraciones sobre un grupo de principios básicos para la práctica docente.

Por ese hacer sistemático y de altura científica, en el transcurso de su profesión le otorgaron varias distinciones, entre ellas, la Pepito Tey y la especial del Ministro de Educación, la condición de Vanguardia Nacional y la Tiza de Oro.

La génesis

En su infancia lo cautivaron los números, y así nació su amor por las Matemáticas. “Desde niño sentí afición  por ellos y me gustaba hallarle lógica a las cosas”, dice. Aunque nunca lo motivaron las letras, su profesor de Historia le  mostró un enfoque dialéctico de ver el mundo, y eso aumentó el interés por las ciencias exactas.

Quiso ser ingeniero eléctrico, pero cuando cursaba el octavo grado,  la Revolución necesitó maestros y él se incorporó al magisterio. Inició los estudios en Matemática y Física, pero escogió la primera disciplina por “vagancia”, pues según él, “solo necesitaba tiza, borrador y conocimientos de la asignatura para impartir las clases.”

Integró la Campaña de Alfabetización con solo 12 años, excitado por emprender una aventura. Se alistó  en el segundo llamado,  y aunque el riesgo de las bandas contrarrevolucionarias siempre estuvo presente,  él lo enfrentó: “Mi madre no me autorizó, pero yo fui porque tenía ganas de participar. Fui protagonista  de la campaña más bella del mundo. Volvería a cumplir esa tarea, obra extraordinaria.”

-Usted alfabetizó en un campamento

de la Milicia. ¿Utilizó algún método

en particular para enseñar en

condiciones militares?

Pasamos un curso para aprender a emplear el manual y  la cartilla. No tenía idea de cómo era ese método, y lo usé malamente. La situación fue difícil, pues algunos oficiales avanzaban en el aprendizaje, pero otros no.

-¿Cuál fue el mayor reto que

enfrentó en esa labor?

Cuando comencé tenía un gran disgusto, era la mascota de los alfabetizadores y de los guardias. Además, me familiarizaba con los alumnos y se iban incorporando otros, luego debía adecuarme a nuevos estudiantes.  Otro inconveniente que tuve fue cuando enfermé a mitad de campaña y no me dejaban terminar la misión, pero regresé para concluirla. Después fui enviado a alfabetizar a un punto de observación en la costa, no tenía comunicación con mi familia. Estuve allí hasta que retiraron el campamento.

En el año 1985, con motivo de una misión internacionalista, realizó un viaje a Nicaragua, país donde Daniel Ortega Saavedra ganó las elecciones en el año 1984. La ayuda militar estadounidense a la contra nicaragüense no había sido oficialmente retirada, y aún estaban presentes los estragos de la guerra.

”La revolución nicaragüense necesitó afirmarse en la educación superior. Fue una misión tensa. Tuvimos una preparación integral muy fuerte, pero todos los cubanos nos ayudamos  mutuamente. Además, hubo que hacer los preparativos técnicos y pedagógicos necesarios en las universidades.”

-¿Qué características tenían

los alumnos nicaragüenses?

Estos jóvenes conversaban mucho conmigo. Necesitaban afecto, porque aún persistían los traumas debido al paso de la guerra. No realizaban tareas en equipo, pero yo logré convencerlos y lo hicieron.

-El entonces sistema educacional

de Nicaragua tenía sus particularidades.

¿Cuáles fueron las mayores diferencias

percibidas, en comparación con el de  Cuba?

Varias. Hallamos diferentes niveles de referencia. Existían escuelas privadas y públicas. No se hacía trabajo metodológico, había mucho individualismo. Utilizaban los conocimientos para el beneficio de cada quien y no en función de los demás.

En 1972 se constituyó el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, y lo colocaron a cargo de 50 estudiantes. A pesar de encontrarse imbuido en otro programa, participó en la elaboración de los planes de trabajo e impartió clases a profesores: “Fue una escuela para todos. Aprendí mucho sobre  atención a la práctica docente. En mi opinión, constituyó una gran revolución educacional.”

La impronta del Varona

-¿Qué consideraciones tiene sobre

el Varona como institución rectora

de la pedagogía cubana?

Hoy debe hacerse más para obtener ese mérito, otros pedagógicos se esfuerzan mucho y han tomado la delantera. En ocasiones el ego de los propios profesores nos pone en desventaja con respecto a los demás centros.

No podemos dejar de ver al Instituto Varona  como el centro donde se formaron los primeros profesores del país. Ojalá y todos los estudiantes graduados fuesen excelentes, así le darían fuerza a la educación cubana.

El Instituto, desde hace  45 años, es protagonista de la formación de generaciones de maestros, y Sergio Ballester es partícipe de esta labor: “Mi mayor gusto en el transcurso de los años es ver a los alumnos progresar en el sector de la educación, pero siempre tengo la insatisfacción de que se pueden hacer muchas cosas más y a veces no se hacen.”

-¿Qué opina del criterio de algunas

personas sobre la pérdida de

valores en los maestros?

Los valores se pierden en la sociedad en general, pero nosotros siempre estamos en la mira de los demás por ser los que debemos dar el ejemplo en las aulas. Me gusta tener una visión realista, es cierto que el problema está presente en determinadas personas, por lo tanto,  es necesario  neutralizarlo y eliminarlo.

-Desde su punto de vista,

¿cuáles son los principales problemas 

que enfrenta la educación cubana?

La de equilibrar la calidad con la masividad. Necesitamos muchos profesores, porque tenemos muchos alumnos. Solo logrando el equilibrio obtendremos la excelencia. Lo esencial es trabajar duro para lograr la combinación de ambos factores. Desde mi trinchera colaboro en todo lo que pueda para mejorar estos aspectos, en ello centro mi mayor atención.

-En el año 2000 comenzó la tercera

revolución educacional. ¿Cuáles son

los resultados en el mejoramiento

del aprendizaje en  las

diversas enseñanzas?

Esta faceta de la educación introdujo precisiones en cuanto a métodos más factibles de aplicar, y los enfoques de los contenidos en las materias variaron. Vinculó las tecnologías de la información con las de la educación y mediante diversas estrategias, cambió la concepción de la televisión para  los niños.

Debemos tener en cuenta algo: cuando varía un elemento, todo el sistema tiene que cambiar, y se produce un cierto desajuste. Estamos en una fase de rectificación superior. Las transformaciones son necesarias, y tenemos la suficiente inteligencia para mejorar las cosas con el transcurso del  tiempo. Viví momentos de la educación cubana, pero pocos como este.

-En las universidades pedagógicas

del país se aplica un nuevo plan de estudio

encaminado a compensar lo teórico con lo

práctico. ¿Cuál es su consideración sobre

este avance en la enseñanza superior?

Siempre luchamos por equilibrar en los planes de estudio de la formación de maestros, el aprendizaje académico con el laboral y con el investigativo. A veces no empleamos el modo necesario para realizar las modificaciones. Las medidas tomadas deben estar previamente fundamentadas, es decir, si hacemos un cambio es porque se validó en algún momento. Esperemos.

-¿Deberían incorporarse nuevos métodos

al estudio de la Matemática?

Por supuesto. La vida cambia y la escuela también, al igual que el aprendizaje de las Matemáticas. Necesitamos buscar  nuevas vías y caminos. Ayudo en lo que se hace para las innovaciones y el mejoramiento de la disciplina.

-Le han otorgado múltiples

reconocimientos por su labor.

¿Cuál de todos le impresionó más?

En cierta medida todos sorprenden, aunque la mayoría se reciben simbólicamente; pero el más impactante fue el otorgamiento de la Tiza de Oro, un diploma de reconocimiento que recibí por parte de los Profesores Generales Integrales (PGI), pues se  lo dan a quienes ellos consideren buenos maestros. Eso vale mucho.

-El más especial…

El mayor premio recibido en estos años es el Departamento, la Facultad, los compañeros de trabajo, quienes siempre están cuando los necesito. Existen mejores y peores momentos, pero sigo ahí junto a mi colectivo. La más grande satisfacción es que te reconozcan y recuerden, eso inspira en la vida.

Para este amante de las Matemáticas enseñar es su mayor vocación, la cual viene desempeñando desde la fundación del Pedagógico, y como todas sus hazañas en la educación, no dejará de vivirla hasta que no llegue a su final.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Conocer la labor del profesor Sergio Ballester Pedroso, profesor de la Facultad de Nivel Medio Superior y fundador del  ISPEJV.

Objetivos colaterales: Valorar el desempeño de Sergio Ballester como profesor. Dar a conocer los reconocimientos otorgados a este educador. Develar sus consideraciones sobre la situación de la educación cubana. Su protagonismo en la formación de maestros en el transcurso de su profesión.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Biográfica.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: Directas: 1, 2, 3,6 y 10; De opinión: 4, 5, 7, 8 y 9; De información: 11; Abierta: 12.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistador.

Fuentes consultadas:
Documentales: Currículo del entrevistado.

UN ESPACIO EN LA SOCIEDAD PARA TODOS

UN ESPACIO EN LA SOCIEDAD PARA TODOS

La Federación  Internacional de Trabajo Social  organiza encuentro de su filial latinoamericana en La Habana, Cuba.

MARGARITA VALDÉS-RABÍ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La integración a la sociedad como parte activa de personas discapacitadas no aptas laboralmente, la seguridad social, la salud pública, mental y la formación ético profesional del trabajador social son los principales temas del I Congreso Internacional de Rehabilitación Social y Ocupacional y el V de Trabajo Social, que se desarrolla en el Salón Internacional del Hotel Riviera, La Habana, del 26 al 30 de octubre (2009).

Al congreso asisten trabajadores y activistas sociales, médicos psicólogos, educadores y sociólogos para encontrar y poner en práctica soluciones a los problemas de América Latina acera de la participación en la sociedad de personas limitadas física y mentalmente para trabajar.

Participan 100 especialistas cubanos y unos 200 delegados extranjeros procedentes de Argentina, Costa Rica, Colombia, Brasil, El Salvador, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, Panamá, México, Venezuela, Ecuador, Perú y Chile; y  como países invitados Suecia, España, Rusia y Francia.

Acerca del trabajo cubano, los invitados extranjeros mostraron su admiración por el proyecto "Buscando mi espacio", para la promoción de inquietudes artísticas en  jóvenes y adultos síndrome de Down.

En este rico y profundo intercambio no podemos estar ajenos a la crisis mundial que hace mella en la calida de vida de nuestros pueblos, debido a los recortes de gastos sociales efectuados en varios países, expresó la licenciada Gladys Ubán, miembro del Comité de Honor que preside el evento, y de la Sociedad Cubana de Trabajadores Sociales de la Salud.

Otros temas de las conferencias magistrales, debates y paneles de trabajo, fueron la familia, pediatría, adolescencia y juventud y geronto-geriatría. 

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: No convencional, de Resumen.
Tipo de noticia: Ligera.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuente: Primaria y directa.
Primer valor noticia: Progreso.
Otros valores noticia: Interés humano, Actualidad.

SUEÑO EN RUINAS

SUEÑO EN RUINAS

El proyecto arquitectónico de las Escuelas de Arte de Cubanacán hoy está incluido en la lista de los cien monumentos mundiales más importantes en peligro de destrucción, según la fundación internacional World Monument Fund.

CARLA GLORIA COLOMÉ SANTIAGO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.   

-Mira, ven por aquí. Natural. Haz como si fueras uno de nosotros  y los custodios no se dan cuenta, de lo contrario, te piden un pase. Así me dijo Michael, estudiante de segundo año de la carrera de Dramaturgia. Entonces yo me disponía a conocer las Escuelas de Arte y él a develármelas.

-Ese edificio por el que vamos a pasar es la beca. Es lo más feo del lugar, así que ni te fijes en él.

Caminé. Llegué a la Facultad de Artes Plásticas. Grandes cúpulas.  Amplios talleres de creación. Una fuente que simula una vagina. Y los techos, todos, de ladrillos color ocre. Luego de esta Facultad, un campo verde e inmenso que prologaba a otras instalaciones: el edificio donde radica la rectoría y se estudia Música, la Biblioteca, un restaurant.

Divisé la Facultad de Arte Teatral, también de ladrillos y una estructura castillezca. Ladrillos más allá en la que sería la Facultad de Música -con forma de gusano y a lo que debe el sobrenombre-, pero nunca ha sido usada con esos fines.

-Ven, mira esto y dime si te gusta, me dijo Michel.

Miré. Me gustó. Mucho. Eran las ruinas de la Facultad de Ballet y Circo del Instituto Superior de Arte (ISA). Una vez más los ladrillos, estructura laberíntica, un poco extraña, y demasiado hermosa.

Había conocido, entonces, las Facultades de las Escuelas de Arte. Hoy, esas instalaciones –declaradas ejemplo de arquitectura sobresaliente en el período revolucionario-, están declaradas Zona de Protección por la Comisión Nacional de Monumentos de Cuba e incluidas en la lista de los cien monumentos mundiales más importantes en peligro de destrucción, según la fundación estadounidense de alcance internacional World Monument Fund. 
                                                       II

“Yo siento que me voy a jubilar y los edificios no  van a estar terminados”, dijo Pedro Ángel González, director docente metodológico del Instituto Superior de Arte y profesor de Literatura y Teoría de la Danza desde hace 41 años. “Cuando lo comenté la primera vez fue en broma. Ahora es en serio.

“Nada de esto existía. La escuela comienza en las casas del lujoso reparto Cubanacán. Eran las de las personas de la burguesía cubana que abandonaron el país, algunas funcionaron como escuelas y otras como albergues.

“Este lugar era el selecto Country Club habanero y, donde ahora estamos, una habitación de hotel. Lo de allá, un excelente campo de golf, y si cruzas la calle hay una pared, allí había un aeropuerto, una línea privada de personas del gobierno de Batista. Tenía vuelos a Miami, New Orleáns. Muchos se bajaban del avión y venían a jugar golf”, dijo el profesor Ángel González.

Ahora es 2011. Conversamos en un departamento del edificio central, donde se estudia Música y radica la rectoría del ISA. Si hubiese sido 1950 y algo, el profesor y yo estuviéramos sentados, como él dijo, en un cuarto de hotel, hablando quién sabe de qué asuntos.

1959. Triunfo revolucionario. Con él, toda una serie de proyectos para el rescate de las artes como tarea esencial e inmediata en el país. Las Escuelas de Arte de Cubanacán –en aquel momento solo comprendía las instalaciones de la Escuela Nacional de Arte (ENA)-  se crearon en marzo de 1962, para agrupar al talento joven de todos los lugares de la Isla.

“Fidel, en el discurso a los intelectuales en 1961, habló de la creación de lo que él llamó la Academia Nacional de Arte, donde se traerían a todos los muchachos que tuvieran talento. Cuando se terminó la Campaña de Alfabetización, vino el plan de becas para estudiar en estas escuelas. La ENA se nutrió de personas que conocían algo de arte y de otras que habían salido de la campaña. Las actividades aquí comenzaron el 2 de mayo del siguiente año”, afirmó González.

En el campo de golf, y junto a las instalaciones que antes habían sido de la burguesía cubana, comenzó la construcción de las cinco edificaciones que se erigieron como complejo arquitectónico más sobresaliente del período revolucionario.

Entre los años 1961 y 1965, tres arquitectos se lanzaron a realizar los proyectos arquitectónicos que tenían en mente para el estudio de las artes en el país: el camagüeyano Ricardo Porro como arquitecto principal del proyecto, quien tuvo a su cargo el diseño de las facultades de Artes Plásticas y la de Danza Moderna y Folclórica, y los italianos Roberto Gottardi y Vittorio Garatti, que se ocuparon de la construcción de las de Arte Dramático, y Ballet y Música, respectivamente.

Margarita Jiménez Miranda, secretaria desde 1985 en el edificio rector del ISA, dijo: “Ellos visitan la escuela a cada rato. El último que vino hace poco fue Garatti. Siento que están descontentos, se nota. No pudieron terminar el proyecto en aquellos años y ahora vienen y lo encuentran en este estado.”

El arte en la Isla de Cuba se enseñaría dentro de un proyecto arquitectónico pensado para que cada instalación fuera autónoma, de acuerdo con la carrera artística que allí se estudiara y las técnicas estilísticas variadas, según las miradas de cada diseñador, pero con el objetivo común de representar la tradición y la identidad cubanas.

El profesor Ángel González recordó que “este era un proyecto que trataba de utilizar formas muy novedosas para la época. Te darás cuenta que el de Teatro parece un castillo, como la fortaleza donde ocurren los hechos de Hamlet, el de Artes Plásticas tiene semejanza con las cúpulas catalanas, pero en todos hay algo común, el contraste entre el verde de los campos de golf y el color ocre de las paredes, hay un predominio del trabajo en ladrillo.

“Por la mitad de los años 60 solo había dos edificios prácticamente concluidos, el de Artes Plásticas y el de Danza. El de Teatro quedó a medias, llevaba un anfiteatro que nunca se hizo. Existen dos que permanecieron completamente abandonados, el de Ballet y Circo, y el de Música. Entonces Ballet tuvo que compartir espacios con el de Danza. El de Ballet está situado en un lugar que, cuando el río Quibú se desborda, lo inunda. No sé por qué no se calculó la fuerza del río. Ese edificio nunca se utilizó y no veo cómo se va a resolver el problema, porque requiere de una gran inversión”.

Las clases en las escuelas de Arte comenzaron en los primeros años de la década de 1960 y aún se mantiene la enseñanza en estas instalaciones. Lo que no continuó fue el soñado proyecto arquitectónico que situaría las construcciones artísticas en la vanguardia de los monumentos cubanos. En 1965 pararon las construcciones en las Escuelas de Arte de Cubanacán. Las obras quedaron inconclusas.

Hoy, quienes aquí estudian sienten la nostalgia de un proyecto prácticamente en ruinas. Michael de la Cruz Gómez, estudiante de segundo año de Teatrología, dijo al respecto: “Lo que a mí me provoca todo es tristeza, un proyecto que fue bien pensado y no se pudo terminar. Para nosotros esta escuela es una obra de arte, y un creador, cuando ve parada su obra, siente una sensación como de aborto. Es triste, incluso mas allá de cuánto pueda afectarnos en la docencia. A nosotros nos explicaron que las obras permanecen paradas por falta de presupuesto y ya ni esperanza tenemos”.
                                                                III

-“¿Por qué? Imagínate. El proyecto nunca se terminó y las razones claro que fueron económicas”, comentó el profesor Ángel González.

En medio de esa situación, la ENA no suspendió sus labores y nació en 1976 el Instituto Superior de Arte, ocupando cuatro de las instalaciones ya existentes del proyecto de Escuelas de Arte Cubanacán. En sus inicios, el ISA contó con tres facultades: Artes Plásticas, Artes Escénicas y Música. En 1987 y 1989 fueron inauguradas las facultades de Arte Danzario y Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, respectivamente. Actualmente, el edificio de Danza, diseñado por Porro, aún pertenece a la ENA.

González refirió que “en 1976 se construyó el ISA, y el ISA requería de un espacio, por lo que ocupó parte de este lugar. Hacía poco tiempo se había creado el Palacio de las Convenciones, al cual le fueron asignadas muchas casas de la ENA. Luego se hizo el edifico de becas, que por su construcción no concuerda con los demás y siempre ha sido visto como un mal edificio.

“Había falta de locales. ‘El gusano’ comenzó a ser habilitado en una parte. Siempre la falta de local afectó, pero yo creo que el desarrollo que ha habido tanto en la ENA como en el ISA es bueno. Hemos dado muchas clases debajo de árboles. Una parte de la Facultad de Música se filtra, se mojan los pianos. Pero nos acostumbramos a vivir así”.


                                         IV

1999 fue la fecha en que  comenzó el proyecto de reconstrucción de las Escuelas de Arte. En el Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba de ese año, Fidel expresó “que era como retomar una utopía cuando estábamos en el fondo del pozo, en el momento más difícil, como retomar una especie de sueño, algo que había quedado, primero inconcluso y que luego se había ido destruyendo y arruinando más y más”.

Ángel García recuerda que “cuando Fidel habló de retomar el proyecto, todo parecía que podía ser más fácil, la vida ha demostrado que era difícil. De ese planteamiento se cumplió, con mucha demora, la restauración de las facultades de Artes Plásticas y de Danza de la ENA. Se acometió el arreglo de la Facultad de Teatro, pero no ha sido ni con la fuerza ni los recursos suficientes”.

El planteamiento de Fidel concibió la participación de los tres arquitectos que idearon los proyectos iníciales, quienes aceptaron. A su vuelta, estos se encontraron con obras cada vez más deterioradas, espacios saqueados, completamente en ruinas.

Midelis González, jefa del Departamento de Inversiones del ISA, refiere: “En 1999 comenzó la restauración de las escuelas. El 16 de abril de 2004 inició la restauración de Artes Plásticas y cerró en 2010, casi lista. La Facultad de Arte Teatral empezó los trabajos en abril de 2008 y en el 2110  comenzó el cierre técnico de la obra por falta de financiamiento. Actualmente, El Gusano se está usando con otros fines, como almacenes y oficinas, pero no hay disponibilidad financiera para terminarlo y que se emplee en actividades docentes.

“La zona de la Facultad de Ballet y Circo es susceptible de inundación. En el proyecto está previsto modificar el curso del río Quibú, para aliviar los problemas de inundaciones. En 2009 se iniciarían los trabajos de dragados del río, lo cual no se pudo por falta de recursos.

“Hoy la restauración solo está consolidada en el edificio rectoral. Cuando se retomaron las obras, se preveía un periodo de 13 años para su culminación, pero la nueva meta es incierta”.

Ángel González refirió: “Esos son edificios que fueron hechos con materiales que ya no se producen en el país. Prácticamente no existe la industria de los tejares. Yo, como ciudadano, como persona que ha trabajado aquí tanto tiempo, no me siento con la autoridad de reclamarle nada al país, porque todos sabemos de la situación que en estos momentos tenemos”.

Por su parte, la estudiante de primer año de Diseño Escenográfico, Sixta Castro Noa,  dijo: “Desde que entré, doy clases en una casa de la escuela. Lo que se supone sea nuestra Facultad, está en reparación, según los comentarios que se oyen por ahí. Es una pena que no demos clase en ella porque eso nos perjudica. No existen los talleres, tenemos que esperar a segundo año para que nos asignen uno de quienes terminan quinto. Muchas veces coinciden las clases teóricas con las de otros grupos y nos vamos a recibirlas en unos bancos que hay en el jardín.

“Es una lástima que con tantos recursos que el país destinó para hacer estas escuelas, todo haya quedado a medias y lo hayan dejado destruir. Los estudiantes estamos preindispuestos al respecto. Todo lo que tenga que ver con financiamiento casi siempre se vuelve una utopía. Muchos se han graduado sin ver nada reparado, siempre hay un problema, siempre pasa algo”.

A pesar del pesimismo que puedan tener, los estudiantes de estas escuelas de arte han sabido convivir, primero con el total abandono del proyecto, luego con una reconstrucción que carece de los recursos necesarios para prever fecha límite de culminación.

Sobre si estos trabajos han perjudicado la actividad docente de quienes ingresan a estas escuelas, opina la Doctora Maida Sánchez, vicerrectora Docente del ISA: “Sí ha habido una afectación, por ejemplo, la Facultad de Arte Teatral se desmanteló para la reconstrucción. Preparamos lugares para la docencia y tuvimos que crear en la beca unos salones de teatro y danza para que los estudiantes pudieran dar las asignaturas de la especialidad.

“Para nosotros, el tema de la construcción ha influido en la reducción de aulas, de recursos en general. Tenemos problemas con los locales, los instrumentos, el equipamiento. Muchos materiales que se necesitan son importados, es una inversión millonaria.

“Convivir con la restauración ha sido un reto. Cuando te dicen que es por un tiempo, pues vale el sacrificio, pero cuando se detiene el proceso, las cosas cambian”. 

“ESTO ES SERIO, RÍETE MUCHO”

“ESTO ES SERIO, RÍETE MUCHO”

Así dice Fernando Raúl Rodríguez Flores, profesor de Matemática Aplicada en la Facultad de Matemática y Ciencias de la  Computación de la Universidad de La Habana.

MÓNICA RIVERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si alguien nos habla de un profesor de Matemática, la primera imagen que acude a nuestra mente es la de un hombre circunspecto, tan sumido en su ciencia que vive ajeno al mundo;  pero de lo errado que se puede estar al respecto, Fernando Raúl Rodríguez Flores es, definitivamente, un buen ejemplo.

Graduado en 2003 de Licenciatura en Matemática, y profesor de Matemática Aplicada en la Facultad de Matemática y Ciencias de la  Computación de la Universidad de La Habana, Fernando es capaz de  arrancar la risa a cualquiera valiéndose de su sagacidad en el uso del humor más fino, y despierta la admiración  con su destreza en los malabares. Y, a propósito de la Matemática, con él asistimos a la llamada fórmula del tres en uno, porque es humorista, matemático y malabarista.

-¿Cuándo decide estudiar Matemática?

A mí la Matemática nunca me disgustó, pero tampoco era algo que llamara mucho mi atención. De hecho, era mi cuarta opción, pero me presenté al examen, lo aprobé y de pronto me vi estudiando la carrera.

-Buen sentido del humor  es, 

probablemente, una de las últimas

cualidades que muchas personas

atribuirían a un matemático.

¿Qué opinión le merece?

Creo que eso está influido por la imagen que se proyecta en los medio masivos, las películas, en que el prototipo del científico suele ser el de un  tipo serio, frío, a veces amanerado, que no hace vida social… Y también por algunos profesores de otras etapas de enseñanza, quienes forman una idea errada de la Matemática. No transmiten su belleza, lo que tiene de interesante. Yo recuerdo un profesor de Física que tuve que nos explicaba a partir de la propia Física, fenómenos cotidianos, y esto despertaba interés; pero nunca hicieron algo parecido con la Matemática. Entonces, como la gente la tiene por una “cosa rara”, y si te gusta, ya sabes, eres un “bicho raro”.

-¿Cómo se inició en el malabarismo?

Aprendí a hacer malabares aproximadamente un año antes de comenzar la carrera de en la Universidad de La Habana. Quería aprender acrobacia porque siempre me gustó dar vueltas, pararme de cabeza…, por gusto, literalmente;  así que asistí a un taller en el Instituto Superior de Arte (ISA).

Pasó que los ejercicios se hacían sobre un colchón, de uno en uno, entonces, mientras alguien practicaba, los demás no hacíamos nada, así que el profesor, para que nos entretuviéramos, nos enseñaba a hacer malabares. Al final me pareció que era menos peligroso que la acrobacia, porque, aunque se pueda romper alguna cosa, siempre será menos grave que romperse la cabeza, por ejemplo.

-¿Cuándo empezó a vincularse

con el humorismo?

En segundo año, cuando participé en los festivales de aficionados, con jorge Bacallao, con quien hago la peña de la Facultad y quien siempre fue muy ocurrente; supongo que tantos años con él se me pegó un poco la cosa del humor. En esa época tenía pinceladitas de artista. Después empezamos a hacer las peñas y se creó el grupo de Misión Imposible. Pero antes de eso, muchas veces era simpático sin quererlo.

-¿Hay alguna anécdota especial?

La primera vez que causé una carcajada, por lo menos que yo recuerde, fue cuando tenía 10 años o poco más y el chiste fue totalmente involuntario. En mi casa habían matado un puerco; casi acababan de darle la  puñalada y mi papá me dijo: “Vigila al puerco y avísame cuando estire la pata”, y cuando vi que estaba moviendo dos patas le grité a mi papá preguntándole cuál era la pata que tenía que estirar…

Matemática y malabares

-¿Para hacer malabarismos le son

de utilidad los conocimientos 

de su profesión?

Sí, la Matemática aporta. Creo que la primera vez que supe del tema fue estando en tercer año, con un artículo que hablaba sobre eso. Me llamó la atención y empecé a fijarme. Hay muchas leyes de Matemática que se ponen de manifiesto y que, en mi caso, me permiten a veces sentarme a escribir algunas cosas que puedo hacer. Sí, te ofrece posibilidades.

-¿Existe  alguna curiosidad?

He oído hablar sobre la relación

que debe existir entre el número

de objetos con que se puede jugar

y el dos, que es el número de manos,

para realizar determinados movimientos…

Sí, para hacer determinados movimientos el número de pelotas tiene que ser primo relativo de dos, lo que significa que uno es el mayor número que divide a ambos. Por ejemplo, si las pelotas son cuatro, que no es primo relativo de dos, entonces solo puedes tirar dos pelotas con cada mano, sin cruzarlas en el aire.

 ¿Reírse en clases?

-¿Aplica el humor en las clases?

Trato de ser lo menos “serio” posible. Preparo mi clase como todos los profesores, y a veces hay  algo que se presta para una situación cómica y lo aprovecho. Creo que eso hace que la clase sea más amena, menos pedante, y ayuda a que los alumnos no vean de manera distante al profesor. Pienso que permite romper la barrera invisible entre el alumno y el profesor.

Quiero demostrarles que pueden hacer todo lo que yo hago, porque nunca me ha gustado que el estudiante vea al profesor muy por encima de su propia capacidad, que se subestime y crea que nunca llegará a ese nivel.

-¿Piensa que su trabajo como

humorista resta a la imagen que

tienen sus alumnos de usted,

en calidad de profesor?

Para nada creo que el hecho de que practique humorismo reste respeto hacia mi imagen como profesor; al contrario, me favorece. Me ayuda a romper la barrera alumno-profesor, siempre manteniendo cierta distancia. La clase es un momento con determinadas características, yo puedo ser amigo de un alumno y llevarme muy bien con él, pero si no sabe en la clase, lo suspendo. No tiene nada que ver.

-¿Existe un humor exclusivo

de los matemáticos?

Es como si yo te preguntara si existe un humor exclusivo de tu grupo, por ejemplo, y la respuesta es sí, claro. Hay formas de hacer humor en un contexto. Existe el de los matemáticos, como mismo puede existir en cualquier otro colectivo. Claro que en cada uno se tiene determinada información para entender el chiste. 

La risa, según algunos estudiosos, llega cuando la razón se encuentra con algo que rompe su esquema, que contradice su lógica. Para darte cuenta que se rompieron ciertas reglas tienes que conocerlas, si no, no ves el absurdo y no tiene gracia.

¿Qué pasa con la Matemática? Que está soportada por una lógica muy fuerte, entonces tienes más posibilidades, más variantes. Claro, siempre hay que tener presente para qué público se trabaja. Aquí en las peñas de la Facultad hacemos chistes que en tu Facultad, por ejemplo, no darían ninguna gracia, como mismo pasaría  al  revés.

-¿Usted es un matemático que hace

humor o un humorista  que estudia

y enseña Matemática?

Bueno, Charles Chaplin dijo que “todos somos aficionados,  pues la vida es tan corta que no da tiempo para más”. Cuando estoy haciendo humor, trato de recordarme a mí mismo que soy un matemático que hace humor y a quien le falta mucho por  estudiar y aprender en Matemática; y cuando estoy en el aula, me recuerdo que soy un humorista  que tiene mucho por mejorar todavía.

-¿Cómo se siente más cómodo,

en un aula o sobre el escenario?

No sabría darte una respuesta definitiva, son dos cosas diferentes. Actuar es más “fácil” en el sentido del tiempo, porque haces el espectáculo y una vez que termina, eso es todo; pero con los estudiantes es diferente, no es solo impartir los conocimientos, sino asegurarse de que fueron recibidos, examinar, ver resultados… Por otro lado, cuando actúas tienes que ser cómico, es lo que se espera de ti y si algo no sale bien, no hay marcha atrás, no se puede rectificar como efectivamente se puede hacer en el aula

-¿Se siente satisfecho

sobre el escenario?

Sí, aunque aproximadamente tres minutos antes de empezar me pongo muy nervioso, pero apenas comienza el espectáculo, el nerviosismo desaparece. Y después que termina, yo quisiera desaparecer en un kilómetro a la redonda.

-¿Por qué?

No sé explicarlo, pero me da una especie de pánico que personas del público se acerquen a mí luego el espectáculo. Ya te digo, desaparecería…

-¿Se considera una persona tímida?

Sí.

-¿Y cómo se explica que alguien

tímido se enfrente a un público

que espera lo haga reír?

Ahora que lo pienso, creo que influye el hecho de que me satisface lo que hago, porque me siento bien y no me considero malo.

-¿Qué experimenta cuando

hace reír al público?

Siento que transmito lo mucho que disfruto lo que hago.

-¿Cuáles son sus planes

más inmediatos?

 Seguir trabajando y  mejorando. Y me gustaría cambiar algo en el futuro, y es eso de “no te rías, que esto es serio”, por “esto es serio, ríete mucho”.


 

LA PESTE DEL SIGLO XXI

LA PESTE DEL SIGLO XXI

“Debemos ver a los infectados con SIDA como personas normales, que conviven en la sociedad”, comenta Marisela Cantero, directora del Centro de Prevención del SIDA.

ROSA FERNANDEZ FERNANDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, conocido como SIDA, es una enfermedad que porta un segmento poblacional cubano. El país ha puesto todos sus esfuerzos, no solo en prevenirla, sino en integrar a la comunidad a aquellas personas que poseen el virus, sin diferencia de raza, sexo o edad.

En vista al Día Mundial de Respuesta al SIDA, la licenciada Marisela Cantero, directora del Programa Nacional de Prevención, ofreció una conferencia sobre la pandemia y su repercusión en la sociedad: “Es necesario tomar como realidad el hecho de que vivimos con personas infectadas con el virus a las que debemos tener en cuenta como ciudadanos normales.

“La actuación diferenciada de los individuos sanos hacia las personas que conviven con la afección, ha provocado que estos se sientan rechazados y en muchos casos conllevado al suicidio. He ahí la importancia de que quienes no están infectados se sumen en grupos de apoyo que aboguen por la incorporación a  la sociedad de los que padecen del virus.”

Según Cantero, en los últimos años se avanzó mucho en este aspecto, y en la actualidad existen disímiles grupos de apoyo, como son el movimiento comunitario, los Patinadores por la Vida y los trabajadores de  los Centros de Prevención, quienes cumplen el objetivo de divulgar la necesidad del sexo protegido y la importancia de convivir plenamente con los pacientes con el VIH.

El trabajo de todas estas personas provocó un aumento en el número de pesquisajes y proporcionó, de igual modo, un cambio radical en los puntos de vista por parte de la población que se mostraba escéptica ante lo que ocurre con el virus.

El hecho de contar con las estadísticas de las provincias más afectadas, entre las que se encuentran La Habana, Ciudad de la Habana, Holguín y Villa Clara, ha ayudado a enfocarse mejor dónde se debe hacer un mayor trabajo preventivo, aunque no se puede pasar por alto otras zonas que en número menor presentan infectados y donde es necesario también la realización de un trabajo preventivo.

El SIDA es un tema que concierne muy de cerca a la población joven, ya que es el segmento poblacional de mayor número de portadores de la enfermedad y está representado por personas entre 15 y 35 años.

En nuestro país se ejecutan estrategias para el logro de la efectividad de la promoción. Cantero comenta que “los Premios Esperanza -arriban a su  sexta edición- están dedicados a reconocer a aquellos que viven con la enfermedad o sin ella y cooperan con la incorporación de los infectados a la sociedad. Representan más que una estrategia, un modo de hacerles ver la importancia de su trabajo y un llamado a sumarse para la población en general”.

La Directora del Centro también ofreció datos importantes sobre el cuidado a los enfermos ya que “nuestro país, a pesar de estar bloqueado, garantiza los medicamentos para las personas que viven con el virus, quienes reciben de un modo sistemático y sin faltas su tratamiento antiretrobacterial. Las normas específicas para su cuidado también están aseguradas.”

El mundo hoy está inmerso en la tarea de llevar adelante un mensaje que abogue por la integración, por eso, organizaciones internacionales como ONUSIDA, ponen su empeño en las campañas de prevención, promoviendo la solidaridad entre la población, sin importar si padecen el virus o no, y creando las bases para la comprensión de la necesidad de usar el condón en aquellos que están sanos. A ello se debe que el lema de su campaña sea: “No a la exclusión. Detengamos el VIH. Mantengamos nuestro compromiso”.

Según la percepción de la Directora del Centro de Prevención, el enfoque desde una perspectiva sociocultural se hace determinante en la lucha por la inclusión: ”Otros sectores como cultura y educación, también se han sumado en las actividades por la celebración del Día Mundial de Respuesta al SIDA.

La idea de que en estos tiempos es necesario prevenir, fue recalcada en varias ocasiones por la doctora, quien considera el método de precaución como la mejor cura para el SIDA, y a cada persona como la responsable de contraer o no la enfermedad, padecida ya por más de 4 000 cubanos. “El SIDA puede considerarse la peste del siglo XXI”, afirma la doctora.

VOLUNTAD SIN LÍMITES

VOLUNTAD SIN LÍMITES

Promotor de cultura, músico, deportista y artesano, para Misael Rosales Pérez ser discapacitado no ha sido un impedimento para hacer sus sueños realidad. Este es hombre excepcional.

Texto y foto:
SUSANA PÉREZ GIL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La niñez de Misael Rosales Pérez fue interrumpida bruscamente por un suceso que marcó su vida para toda la vida. A los nueve años, por causa de un fuerte golpe que recibió en la pierna izquierda, se le desarrolló un fibrosarcoma invasivo que provocó la  amputación de su miembro inferior izquierdo. Para un niño de diez años superar esa pérdida no fue fácil. Ya no podría corretear por el barrio, ni jugar a la pelota con sus amiguitos de la escuela.

Sin embargo, gracias a la ayuda y el apoyo que recibió por parte del estado cubano y de organizaciones como la Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores (ACLIFIM),  Misael  no solo se incorporó a la vida normal sino que acometió cosas que nunca pensó podría realizar. 

-¿Misael,  cómo se incorporó  a la ACILFIM?

Yo entré a la ACLIFIM en 1980, fui asociado mediante la organizadora nacional en aquel entonces, Obelinda González. Ella me integró a la Asociación siendo  prácticamente un niño.

 
-¿Qué edad tenía?

Aproximadamente 12 años. Cuando conocí a Obelinda todavía no me habían amputado la pierna, pero ya  caminaba con dificultad y no fue hasta después de las operaciones que me incorporé.

-¿Cómo superar el trauma

de la discapacidad?

Recibí una gran ayuda de la Asociación y a partir de ella me incorporé plenamente a la sociedad. Aunque era un muchacho, acepté bastante mi problema; incluso,  los médicos y los psicólogos me felicitaron por eso. Además, siempre conté con el apoyo de la familia.

-Usted ha realizado numerosas

actividades en la ACLIFIM.

¿Qué comenzó haciendo en ella?

Comencé con la pintura. Como desde los cinco años me gustaba pintar, Obelinda me integró a los talleres de artes plásticas. A partir de ese momento hasta que cumplí los 16 años, participé en diferentes concursos. Primero a nivel municipal, luego provincial. En una oportunidad presenté un trabajo que ganó premio nacionalmente y lo escogieron para presentarlo en un concurso internacional.

-¿Qué hizo después?

Varias cosas. Primero, comencé mi vida laboral como artesano en los talleres de Industrias Locales, donde además, también fui instructor de oficio y mi tarea consistía en preparar a los discapacitados que, de acuerdo con el problema que presentaran, podían hacer una función productiva determinada.

-¿Cómo llegó a competir en los

eventos deportivos de la ACLIFIN?

A partir  del año 1986 comencé a interesarme en el deporte. Y es algo curioso, porque cuando perdí la pierna una de las cosas que más pensé fue que no podría correr más; sin embargo, después fue cuando más corrí.

Me motivé principalmente por el atletismo. Al principio no pude desarrollarme mucho porque tenía un coche muy malo; pero después en 1988, cuando conseguí el coche ortopédico que lo transformé en de carreras, empecé a entrenar bien fuerte y participé  en  diferentes eventos a nivel nacional en  100, 200, 400 metros y el maratón, representando a Cuidad de La Habana.

Era un poco difícil, en el maratón sobre todo, porque teníamos que correr con los coches nueve kilómetros y estos alcanzaban una velocidad increíble, incluso había sus accidentes.

-¿Nunca tuvo uno?

No, pero a veces estuve cerca porque los coches no eran profesionales y eso tenía su riesgo. Nunca tuve miedo, siempre iba dispuesto a dar lo mejor de mí.

-¿Pero no hay coches especiales

para esa clase de eventos?

Sí, los hay. Pero cuestan más de 5 000 dólares y al país el bloqueo le impide acceder fácilmente a ellos. Por eso los discapacitados que no los tienen los construimos con tubos de aluminio, armazones de cabilla y otros elementos. Eso exige que nos tengamos que preparar más, porque los coches profesionales son diseñados con un material aleatorio especial y toda clase de accesorios que los hacen más veloces y eficientes.

-¿Cuántos premios obtuvo

como corredor?

Obtuve dos placas, una medalla de bronce, dos de plata y una de oro. Las placas y la medalla de bronce las logré en las competencias de Cienfuegos. Una medalla de plata en Santiago de Cuba y la otra y la de oro, en ocasiones diferentes en Ciego de  Ávila.

-¿Cuál fue el momento más emocionante

que tuvo en las competencias?

Mi mejor momento fue en las competencias de Cienfuegos,  cuando alcancé las dos placas. Allí le gané al Tata, que era campeón nacional. Casi antes de llegar a la meta, al cruzar una línea ferroviaria, perdí una rueda; entonces le di bien fuerte a los brazos hasta que llegué con tres ruedas nada más. Fue algo realmente emocionante. 
 
-En el año 2000 fue su última carrera.

¿Por qué decidió dejar el deporte?

Abandoné las competencias principalmente por problemas personales. Pero también porque pasaba mucho trabajo debido a la escasez de equipos que había.

-¿Cuándo descubre su

aptitud para la música?

Siempre me gustó la música, pero tenía un miedo escénico increíble. Yo realmente soy músico de oído, nunca la he estudiado. Pero un día me presenté en un festival zonal, gané, y al parecer les gustó como cantaba porque todos me aplaudieron y me felicitaron.

Seguí para el provincial y a partir de ahí comenzó mi desempeño como solista.  Tuve, además, que viajar a diferentes lugares del país por la misma Asociación, y compartí escenario con importantes figuras como Rosita Fornés, Valladares, Rebeca Martínez, Raquelita. Participé en distintos festivales, incluyendo el Festival Internacional de Equiparación de Oportunidades, de Nueva Gerona, donde trabaje con otros discapacitados.

-¿Cambió su vida a partir

de ese momento?

Sí, mucho. De Industria Locales, que fue mi primer empleo con los discapacitados, pasé a la casa de Cultura de Marianao. En estos momentos soy promotor de dos consejos (el 2 y el 6) y estudio en el centro de superación Félix Varela la especialidad de Gestión de Eventos, es decir, preparación de estos en pequeñas o grandes magnitudes. Pienso seguir estudiando, quiero Relaciones Públicas. Creo que nunca es tarde para eso. Y para mi trabajo necesito una carrera afín con lo que hago, la labor con la comunidad.

-¿Realizas otras actividades?

Sigo mi carrera como cantante. Tengo una peña los terceros sábados de cada mes en La Casa de Cultura, donde presento un repertorio bastante amplio. Me han ofrecido propuestas de empresa, y como todo solista tengo aspiraciones, pero me siento muy bien en la base, la comunidad. Para mí el mayor premio son los aplausos, y el pueblo. El día que deje de trabajar para la comunidad, dejo la música y boto los discos.

-¿Y la experiencia relacionada

con el Comandante?

No fue directamente con él, pero de todas maneras una experiencia excepcional. Diseñé  las piñatas que enviaron al Palacio  de Pioneros Ernesto Che Guevara por el cumpleaños de Fidel. Estaba de vacaciones y las muchachas de los talleres me comunicaron que debía ir para allá, porque había una reunión para la orientación de la preparación de esas piñatas.

Cuando llegué, me pidieron opinión sobre los diseños, le hice algunos cambios y partir de ahí fue algo complejo. Tuve que ir a la biblioteca, sacar fotos de la posta tres del Moncada, se hicieron cosas inmensas, los tanques de Girón, toda la historia de la Revolución en piñatas.

-¿Cree que su vida hubiera sido igual

de haber nacido en otro país?

No. Comenzando porque provengo de una familia humilde, que nunca hubiera podido costear las operaciones que me realizaron aquí. Si hubiera nacido en otro país probablemente estaría muerto. Además, la atención que me prestaron los médicos después,  y toda la ayuda con las medicinas, es impagable. Y sobre todo, la idea de incorporarme a la sociedad y de hacer lo que he hecho, no habría sido posible en otro lugar. He sido todo lo que he querido: pintor, deportista, músico, me incorporé a la sociedad como uno más. Y esas cosas no las puede hacer un discapacitado en cualquier lugar del mundo.

-¿Cambiarías todo lo que has

vivido por volver a caminar

con tus dos piernas?

Soy de los que creen en el destino, y si eso era lo que iba a suceder, nada ni nadie hubiera podido evitarlo. Nunca cambiaría nada de lo que me ha pasado.

-¿Qué dirías a un joven que

como tú haya perdido la

capacidad de caminar?

Hace poco tuve una experiencia parecida. Una madre me pidió que hablara con su hijo, quien había perdido una pierna. Le dije al muchacho que a partir de ese momento tenía que ser muy fuerte, debía luchar por seguir con su vida, que doblara la voluntad. Los límites estaban en su mente, le afirmé, porque él podía hacer lo que quisiera mientras tuviera el deseo y la fuerza.

Los hombres no se miden por su capacidad, sino por su forma de enfrentar la vida, y lo primero que debe tenerse ante cualquier situación es amor propio y una voluntad sin límites para enfrentar  los obstáculos. Gracias a esa voluntad, muchos discapacitados hemos logrado cosas que nunca imaginamos.

TODO ESTÁ EN EL ORIGINAL

TODO ESTÁ EN EL ORIGINAL

Se equivocan quienes suponen que la tarea de jefes, editores y correctores consiste en adecentarles los materiales a los redactores.

OCTAVIO LAVASTIDA,
Periodista y editor de Juventud Rebelde.
Cortesía para Isla al Sur.

Los viejos correctores gustaban de contar la anécdota de aquel periódico de principios del siglo XX, cuyos dueños alardearon públicamente de que lo presentarían limpio, sin erratas. Para lograrlo modernizaron la tecnología, contrataron a los mejores tipógrafos y correctores de pruebas de la ciudad y derrocharon dedicación. Durante los primeros días del desafío, en los cristales del vestíbulo del periódico se mostraron las páginas publicadas, y dicen que cuando el público se paraba delante de estas comenzaron a saltar no uno ni dos, sino muchos, demasiados gazapos… Hasta que las páginas fueron discretamente retiradas.

Siempre las erratas y errores atormentaron. Antes el problema se agravaba, porque bajo la firma de los redactores, además de las equivocaciones de estos se corría el riesgo de que vieran la luz las de otras personas que intervenían en el proceso de copiado o conversión del texto. Ahora, tras el paso del plomo a la digitalización, la cantidad de errores publicados debería disminuir, porque se eliminó una parte importante de las fuentes de error.

Todos conocemos que en la antigüedad copistas y monjes amanuenses reproducían una y otra vez los textos; y que a partir de la invención de la imprenta con tipos móviles, es decir, con tipos fundidos y colocados a mano, a finales de la edad media, los llamados cajistas, y después también los linotipistas, componían y convertían cada carácter o símbolo que aparecía en el original de papel en otro semejante, de madera o plomo, para así poder imprimir gran número de copias.

Hoy el redactor cuenta con un raro privilegio del que nunca antes disfrutó: la imagen de cada letra, número o signo que él teclea en la computadora, como parte de su texto, puede ser publicada sin sustituciones ni conversiones. Por primera vez las nuevas tecnologías le permiten al autor llegar directamente al lector mediante su propia escritura, sin que otros tengan que reproducir los caracteres originales que él escogió, y este es un detalle cuya importancia se suele pasar por alto.

En la prensa y en las casas editoras la computación prácticamente eliminó a los copiadores. Solo pocas publicaciones mantienen en sus plantillas a mecacopistas o personas que digitalizan textos de autores que se aferraron a la máquina de escribir. Eso significa que la caza de errores y erratas se reduce ahora al original, pues los caracteres insertados por el redactor, o casi la totalidad de los mismos, son identificados por un programa de diseño, mediante el cual se emplana el material para su impresión en las planchas metálicas que se utilizarán en las rotativas.

¿Existen periodistas cuyos originales transitan inmaculados por todo el proceso de edición, hasta su publicación? Existen. Son la excepción, pero su profesionalidad y esfuerzo suelen ser reconocidos. Los textos presentados por ellos inspiran confianza, no importa cuán complicado o delicado resulte el tema; cuando en el proceso de edición del periódico falta un material largo, cuya cobertura tuvo lugar tarde en la noche, por ejemplo, todos suspiran tranquilos si el redactor es de los “limpios”, de los que rara vez hay que “enmendarles la plana”.

Si el autor no pertenece a este grupo; si es de los descuidados y chapuceros, en todos los departamentos se sufrirá por adelantado el estrés que provocan una revisión tensa, la relectura de párrafos, motivada por anfibología, y esas pruebas de “páginas-araña”, tan llenas de correcciones que encogen el corazón, ya que constituyen un atentado a la hora del cierre, un despilfarro de recursos y una amenaza para la limpieza de la página. Porque está demostrado: la cantidad de errores que dejaron escapar los revisadores se corresponde con la que presentaba el original.

Se equivocan quienes suponen que el trabajo de los jefes, editores y correctores consiste en adecentarles los originales a los redactores. Por el contrario, esta desagradable tarea suele desviarlos de su misión, que es la de eliminar errores de concepto y velar porque la función social a que está llamado el medio, política y cultural al mismo tiempo, se materialice con rigor, con decoro y si es posible con elegancia. Solo excepcionalmente el personal dedicado a la revisión debería capturar el inevitable fallo humano, el lapsus.

Ese documento digital que el redactor entrega al jefe o en la Jefatura de Redacción, el cual contiene su trabajo con formato de Word, constituye su original, y este habla de él y por él, aunque no lo pretenda. (También pudiera haber sido redactado mediante OpenOffice, FreeOffice o Abiword, algunos de los más eficaces procesadores de texto del software libre).

Una redactora o redactor siempre tendrá la posibilidad de pasarse al bando de los “limpios” y “rápidos”. Solo que para ello tendrá que afilar sus propias herramientas y armas (como siempre hicieron los maestros de oficios y los guerreros). Y podrá lograrlo independientemente de su nivel cultural, que en prensa escrita significa, más que todo, lecturas; de su universo profesional, o la capacidad que haya desarrollado para descubrir “el lado oculto de la Luna”; y su estilo, entendido como las características distintivas que pudo desarrollar en su intento por escribir mejor.

Llevará ventaja en este propósito el autodidacta, porque no descansará en el afán de aprender y perfeccionar todo lo relacionado con su profesión, prioritariamente técnica periodística, gramática y ortografía; porque se forjó el hábito de consultar buenos diccionarios y enciclopedias; porque aplica las normas de redacción del medio para el que escribe, y porque es capaz de investigar por sí mismo, sin necesidad de órdenes y sin perder la cualidad de preguntar con modestia.

No son ni parecidas la limpieza y rapidez de un mecanógrafo y las del que teclea con dos dedos… No resulta lo mismo poder leer solamente 400 palabras por minuto que 1 200… No podrá mejorar con la misma rapidez el que nunca relee sus propios textos ya publicados, que quien siempre encuentra tiempo para hacerlo, en busca de alguna “cirugía”…

El conocimiento y la actualización sobre las tecnologías relacionadas con su trabajo no deberían ser descuidados. Un redactor difícilmente mantendrá alto su rendimiento físico, cuando de materiales extensos se trata, si antes de comenzar a escribir no ajusta la resolución y el brillo de su monitor para que no le dañen la vista…

Le acechará la fatiga día tras día si no adapta el software con el que trabaja para que muestre las letras de la manera más legible… Si cada cierto tiempo no se levanta de su asiento ante la pantalla y fija la vista durante unos minutos en un punto lejano, preferiblemente en algún verde de la naturaleza…

Pero sigue existiendo un método probado en el tiempo, que determina en la calidad del material periodístico: la exhaustiva revisión del texto antes de ser entregado, tantas veces como resulte necesaria.

Creerá entonces el autor que ningún descuido suyo comprometerá al órgano de prensa, y quedará convencido de que los revisadores le respetarán el sentido de las palabras y la manera en que las organizó, porque su original es portador, también, de respeto hacia los demás y de su honor profesional.