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Isla al Sur

MAESTRO POR SIEMPRE

MAESTRO POR SIEMPRE

“Cuando soy ejemplo de buen educador y mis estudiantes me miran como si fuera un padre, estoy representando lo mejor de la Revolución”, afirma Rolando Buenavilla Recio, profesor con más de 50 años de experiencia docente.

MARYCET DÍAZ CARMONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Enseñar es un ejercicio de inmortalidad”
Rubén Alves

Los 80 años vividos parecen detenerse en el tiempo para dar paso a un eterno joven, maestro revolucionario de convicción profunda. Así es Rolando Buenavilla Recio, alumno y profesor fundador del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, quien ya perpetuó su nombre con más de 50 años de consagración y constancia a la obra de infinito amor que realiza.

SU ALMA PROFESIONAL

Este profesor, Doctor en Ciencias Pedagógicas y Profesor Titular, actualmente se desempeña como Profesor Consultante y trabaja en el Centro de Desarrollo Educacional del Instituto, donde se elaboran proyectos para la enseñanza. Forma parte, además, del Consejo de Redacción de la revista Varona.

En el magisterio ha recorrido múltiples disciplinas, entre ellas, Historia, Didáctica, Pedagogía, Psicopedagogía, Educación Comparada y Metodología de la Investigación. Dirigió un proyecto sobre figuras históricas paradigmas en el desarrollo de la Educación, en el que se estudiaron personalidades como Herminio Almendros, José Martí y Juan Marinello.

“Participé también en la creación de un libro de Historia de la Pedagogía, referente a la vida de Félix Varela, Enrique José Varona, José Antonio Saco y otros educadores. Como resultado de ese proyecto, comenzó otro trabajo que se sintetiza en un diccionario de figuras de la Educación.

“Trabajo actualmente en una investigación para un texto en el que se conozca la trayectoria de reconocidos líderes políticos cubanos, y así, estudiarlos teóricamente”, reveló.

El profesor Buenavilla nunca deja de trabajar y hacer aportes a la Educación. En estos momentos está inmerso en el proyecto de la historia del Pedagógico por los 45 años de su fundación. Además, realiza funciones como tutor, oponente y miembro del Tribunal de Categoría Docente de Auxiliar y Titular.

Al mismo tiempo, es miembro de la Asociación de Pedagogos de Cuba y la de Historiadores, de cómo se integró a esta última, confiesa: “Felipe Pérez, uno de mis estudiantes, me convocó. Ingresé por participar de manera activa en eventos de esta organización, además, por ser licenciado y profesor de Historia”.

Nunca tuvo idea de ser maestro. Comenzó a ejercer la profesión por necesidad, para subsistir: “Nací en Camagüey y vine a La Habana, a la Universidad, para estudiar Medicina, pero no la terminé porque no tuve beca; los que veníamos del interior no teníamos dinero para mantener un lugar dónde vivir y comer. Era muy difícil conseguir un empleo, inclusive elemental, como limpiar cristales”.

-Entonces, ¿qué hizo para ganarse la vida?

Era bachiller en ciencias y letras y comencé a dar clases como profesor particular, así se inició Martí en España, me pasó igual, salvando las distancias.

Me inicié como maestro de Inglés y trabajé, desde 1956 hasta 1960, en uno de los centros especializados en esa asignatura que existieron en aquella época para trabajadores, aunque luego admitieron también a estudiantes. Creo que fueron de gran importancia y no debieron desaparecer porque, además, fueron gratuitos. Con el triunfo revolucionario decidí estudiar la carrera docente y luego la licenciatura. Así llegué a la educación y soy inmensamente feliz.

El Primero de Enero de 1959, la Revolución se propuso llevar adelante un programa de justicia social en Cuba, con el cual la educación resultó favorecida desde múltiples puntos de vista: “Cuando alcanzamos la victoria se abrieron todas las puertas de manera sorprendente. No encontrar trabajo era muy raro, tuve hasta tres empleos a la vez. Hubo una amplia necesidad de profesores, y la educación se vio beneficiada económicamente. Yo, por ejemplo, comencé a superarme. Fui fundador del Pedagógico por ser de los primeros alumnos, pero además, después de graduado, quedé como profesor del Instituto, incluso practiqué la profesión aún siendo estudiante”.

-Como maestro que ha ejercido antes

y después del triunfo revolucionario,

¿cuál sería su comparación de la

educación en estas dos etapas?

Siempre tuvimos buenos educadores y centros educacionales. Los institutos de segunda enseñanza eran muy académicos y exigentes; aún con algunas deficiencias que hoy pudiéramos analizar, fueron instituciones de prestigio reconocido en América Latina.

Pero también Cuba era un país lleno de analfabetos, con un sistema escolar muy pobre. El Ministerio de Educación contaba con un alto presupuesto que en realidad debía ser empleado en el bienestar y la enseñanza de los cubanos; sin embargo, era uno de los más corruptos, al punto de que no pocos de sus funcionarios vivían lujosamente mediante el robo y la malversación de los fondos públicos,

Al triunfar la Revolución, el Estado puso hasta el último centavo a disposición del maestro, la escuela, los niños, los jóvenes, con el afán de darles una preparación, los materiales escolares, los uniformes, y más adelante un suministro técnico de la computación, eso nada más se hace aquí. Es una conquista de la historia de nuestro país: el sistema educacional cubano y el apoyo que recibe del Estado.

En 1961 comenzó la Primera Revolución Educacional Cubana, la Campaña de Alfabetización, que marcó un hito en la historia de nuestro país. Rolando Buenavilla fue uno de esos maestros que llevaron la luz de la verdad a miles de pobladores: “En este período preparé, en Ciudad de La Habana, a un grupo de los primeros Instructores de Arte que se captaron en el año 1961, muchos de ellos fueron alumnos de primaria y secundaria y necesitaron un proceso de enseñanza. Eso fue una experiencia muy linda. Me incorporé directamente a la campaña, en el hotel Comodoro donde se crearon aulas para alfabetizar”.

El Destacamento Pedagógico nació en 1972 a raíz de la explosión de matrícula de secundaria básica que se dio en el país: “Fui fundador del Destacamento como profesor. También trabajé la asignatura de Psicopedagogía en varios municipios de La Habana, entre ellos, Güira de Melena, Güines, San Antonio de los Baños, luego en la Isla de la Juventud y Ceja del Negro, muy cerca de Mantua, en la provincia de Pinar del Río”.

ÚLTIMOS LOGROS EDUCACIONALES

A partir del año 2000 comenzó en Cuba la Batalla de Ideas y con ella, una serie de transformaciones en todas las enseñanzas, proceso que se denominó Tercera Revolución Educacional. Pero para el profe Buenavilla no son tres las revoluciones, “sino una, que transforma el aprendizaje desde el punto de vista de su concepción, de su organización y, sobre todo, del apoyo que el Estado y la sociedad le dan a la enseñanza; cada uno de los períodos tiene un nivel de ascenso”.

-Las teleclases y videoclases son nuevos

métodos para el aprendizaje, ¿qué cree

usted de la manera en que son utilizadas?

Para dar una clase hay que prepararse, para utilizar teleclases y videoclases también, no es poner un profesor frente a una cámara y listo. Conviene que estas se planeen adecuadamente con un propósito específico, y así, conserven su valor.

En mi opinión, una sesión de trabajo completa debe tener varias técnicas y solo proyectar esos métodos educativos en determinado momento, con un contenido preciso, y el profesor, la escuela y los alumnos también tienen que prepararse, es decir, el objetivo no es improvisar y ponerlas para cubrir la ausencia del maestro. La teleclase supone una nueva concepción de la enseñanza, por lo tanto, hay que capacitarse para eso.

Los Profesores Generales Integrales (PGI) son otro de los cambios introducidos en la enseñanza cubana para dar solución a una necesidad de carácter momentáneo: “Se supone que ellos son para cubrir un tiempo determinado, no pueden ser para toda la vida. La práctica corrobora su buen rendimiento, siempre que pongan todo de sí en la preparación y superación”.

Rolando Buenavilla visitó países como Angola, México, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, República Dominicana, en los que se aprecia el enorme éxito de la revolución Cubana: “La gran conquista educacional se constata también en el extranjero, los maestros de otras regiones coinciden en que somos distintos, pues para nosotros el conocimiento no es una propiedad de Cuba ni del maestro, sino algo que ponemos a disposición de todos.

“Además, ayudamos y brindamos posibilidades para que otras personas, no solo cubanas, aprendan y estudien, eso hace que se reconozca nuestro sistema de enseñanza. Es decir, al valorar a los maestros, programas, libros de texto, estilos de enseñanzas, están reconociendo las bondades de Cuba en este sector”.

EL VARONA, TERRENO DE SUS CONQUISTAS

El Pedagógico Enrique José Varona cumple 45 años de creado, y es hoy una institución de referencia en la Educación Cubana. El profesor Buenavilla fue alumno fundador y luego profesor: “Desde el nivel de docente hasta el de Profesor Titular y Consultante, el Instituto para mí significa, primero, ser conocido a lo largo de la Isla, es raro el lugar donde no me digan: “Profe, yo lo recuerdo del Pedagógico”, eso es una gran satisfacción.

“Segundo, representa un terreno donde puedo resguardar las conquistas de la Revolución, muchos la defienden con las armas en la mano, otros en el plano económico, el deporte, la medicina, pero yo la salvaguarda de mi Revolución y sus principios, la hago mediante la educación. Cuando soy ejemplo de buen educador y mis estudiantes me miran como si yo fuera un padre, un patriarca, estoy representando lo mejor de la Revolución.

“Los maestros del Pedagógico solemos decir que constituye una escuela: una escuela de pensamiento, de formación de profesionales, como una creadora de un estilo en la enseñanza”.

El profe recién cumplió 80 años y cree que pudo haber aprovechado mejor su tiempo. No mira hacia atrás con tristeza, sino con experiencia: “Estoy satisfecho, pero no feliz porque quisiera que muchas personas admiraran la inmensa obra de la Revolución tanto como yo.

“En todo este tiempo descubrí excelentes relaciones humanas entre compañeros, trabajadores y alumnos. Me siento recompensado con la gratitud de la propia sociedad, que me reconoció como investigador, docente y trabajador. Pero, además, tuve la oportunidad de ir a otros países, a los que transmití el mensaje educacional de Cuba”.

Después de más de medio siglo en la enseñanza, Rolando Buenavilla Recio no está preparado para alejarse de las aulas: “José de la Luz y Caballero murió en ellas, no sé si me suceda lo mismo, pero mi vida es venir aquí y trabajar”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo principal: Resaltar la personalidad del profesor Rolando Buenavilla Recio como parte del colectivo de fundadores del Varona y su trabajo como historiador del mismo.

Objetivos colaterales: Conocer sus criterios acerca de las transformaciones en la Educación Cubana. Indagar en las motivaciones que tuvo para inclinarse por su profesión. Comparar, a partir de sus más de 50 años de experiencia, la Educación Cubana antes y después del triunfo revolucionario.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su tipo: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de: De referencia al tema o al entrevistado.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1- Directa. 2- Directa y de opinión. 3- Directa y de opinión
Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistado.

Fuentes:
Documental: Currículum del Entrevistado.
No documental: Rolando Buenavilla Recio, el entrevistado.

 

UN FUTURO CON MENOS NIÑOS Y MÁS DESAFÍOS

UN FUTURO CON MENOS NIÑOS Y MÁS DESAFÍOS

Las cubanas disminuyen el número de hijos deseados, mientras la población del país tiende irreversiblemente a envejecer.

JAVIER ORTIZ HABER,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A Liannis Meriño le sobran motivos para evitar un embarazo. Aunque quiere tener hijos, muchos impedimentos frustran sus ansias de maternidad: “Un niño pequeño reclama demasiadas atenciones y no me siento económicamente preparada. Sería una irresponsabilidad parir sin pensar en el bienestar del bebé. Primero tengo que resolver mis problemas de vivienda, buscar un trabajo con mejor salario y, luego, si hay menos piedras en el camino, seré madre.”

La reacción de Liannis no resulta una manifestación extraña hoy en día. Es una de las tantas cubanas que quieren ser madres, pero encuentran muchos conflictos a su alrededor como para asumir la responsabilidad de un embarazo. Y es que, desde hace algo más de veinte años, las encuestas realizadas por especialistas en población reflejan que las mujeres de esta isla desean concebir más hijos que los que realmente están teniendo.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), el nivel de fecundidad ideal (descendencia deseada), detectado en 1987 por la última Encuesta Nacional de Fecundidad, es de 2,63 hijos por mujer; sin embargo, durante el 2008 la tasa de fecundidad global (descendencia real) fue de 1,59.

“La fertilidad ideal siempre se hallará por encima de la real en esta época”, explica la doctora Grisell Rodríguez Gómez, especialista del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, quien ha estudiado ampliamente el descenso de la natalidad. “Actualmente, muchas mujeres postergan demasiado tiempo su segundo embarazo, por razones profesionales, y otras, simplemente, no quieren tener hijos.”

Una investigación realizada por el Ministerio de Salud Pública en el año 2006, indica que solo un 30% de las cubanas en edad fértil prefiriere no tener hijos por haber alcanzado el tamaño de familia deseado, mientras un 13% expresó problemas de viviendas y un 20% señaló como dificultad la edad que tenían en ese momento. Otro 13% consideró que la maternidad interrumpía su desarrollo personal, en tanto un 7% indicó como motivo la falta de una pareja adecuada. Únicamente un 15% manifestó otras causas.

Las estadísticas anteriores evidencian la repercusión de los cambios socioeconómicos ocurridos en los últimos años sobre la expectativa familiar de los cubanos, así como la mejora de las condiciones de las féminas en cuanto al acceso a la instrucción general, los servicios de salud y el rol que han adquirido en la actividad laboral.

“No me parece justo que las mujeres tengamos que elegir entre el desarrollo profesional y las tareas de cuidado familiar, entre una maestría y un niño. Los hombres no se enfrentan a ese dilema”, opina Gladys Montano, una informática habanera de 22 años que todavía no tiene hijos porque “es demasiado pronto. Un embarazo es lo último que quiero en este momento.”

Además, de acuerdo con datos publicados por la Escuela Nacional de Salud Pública, se ha registrado un creciente aumento de las regulaciones menstruales.

"Las regulaciones aumentan y la mayoría de las mujeres que las solicitan tienen entre 15 y 25 años", comentó una estudiante de Medicina que pasa sus prácticas laborales en un policlínico del municipio capitalino Cerro, y que prefirió mantener su nombre en el anonimato. Agregó que ha conocido muchachas que prefieren este procedimiento al uso del condón: “Algunas, cuando quedan embarazadas, dicen que van a hacerse una regulación, como si fuera lo más normal del mundo. No parece preocuparles quedar estériles si algo sale mal."

Ya sea por dificultades económicas, los avances sociales o los beneficios de la salud pública, la realidad que golpea nuestra puerta es bastante clara: en el futuro habrá menos gente viviendo en esta isla.

Las estadísticas recogidas por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) indican que, desde 1978 hasta nuestros días, las cubanas con dos o más hijos son una minoría. Además, la cantidad de mujeres entre los 20 y 34 años, las edades más "fecundables", ha decrecido en los últimos quince años.

El número de nacimientos ocurridos no garantiza suficientemente el reemplazo poblacional,  y ya el país es el de más baja natalidad de América Latina. También se espera que dentro de unas décadas la tasa de crecimiento anual se reduzca hasta cero.

De mantenerse esta tendencia, Cuba no solo se convertirá en el país más envejecido de Latinoamérica, como han advertido los demógrafos de la ONE, sino también, sufrirá una grave contracción poblacional que menguará la cantidad de individuos económicamente activos y pondrá la economía nacional en una situación muy delicada.

La licenciada Adays Roges García, del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), quien ha estudiado el lado económico de este problema, afirma que “la productividad pudiera verse afectada, al contar el país con una población potencialmente envejecida.”

La onda expansiva de

la bomba demográfica

En diciembre del 2008, el Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó una nueva Ley de Seguridad Social, la número 105, como respuesta a los cambios que afectarán al país en las próximas décadas, producto del envejecimiento poblacional. El aspecto más importante de la nueva legislación, vigente desde el 22 de enero del presente año (2009), es el aumento de la edad de jubilación de los trabajadores.

La bomba demográfica ya estalló y el país se enfrenta a un envejecimiento irreversible que cambiará la edad promedio de la población económicamente activa: se han empezado a sentir las primeras consecuencias de la disminución de la natalidad.

En un artículo publicado en Internet por la Escuela Nacional de Salud Pública, se advierten los cambios que deberán afrontar los servicios de salud para atender a un número creciente de ancianos: “El incremento de la población de la tercera edad en Cuba ha impuesto un nuevo reto. Habrá que incrementar considerablemente los servicios de geriatría, tanto en lo relativo a la oferta de consultas externas, como en el del número de camas, y valorar las particularidades de cada provincia, pues el envejecimiento no se manifiesta igual en todas las regiones del país.”

La licenciada Adays Roges García asegura que “se esperan efectos socioeconómicos desfavorables. Como las personas de mayor edad suelen poseer menores índices de laboriosidad, esto provocará una reducción en las tasas de actividad general.”

Sandra Blanco, ama de casa residente en el Vedado habanero, opina que "la culpa de todo este embrollo es la pobre educación sexual que reciben las jóvenes, que se interrumpen miles de embarazos al año.”

Aida, una joven de 20 años que abortó hace unos meses, no cree que sea un problema de educación: “Lo hice porque estoy muy jovencita todavía. Yo quiero trabajar, progresar en la vida, superarme, tener mi propia casa. Parir solo me serviría para estancarme.”

“El principal incidente en la fecundidad cubana no es el aborto, sino la anticoncepción”, asegura la doctora Grisell Rodríguez Gómez, y agrega que “las cubanas no perciben este tipo de interrupción del embarazo como un riesgo y recurren abusivamente a él. Es un derecho, un logro social de la mujer que no se puede perder, pero creo que se debe trabajar más en la divulgación de la anticoncepción. Al final, una mujer que se haga muchos abortos, puede quedar estéril.”

La solución no va a nacer sola

Una investigación hecha por el CEPDE afirma que, históricamente, Cuba nunca fue un país de una fecundidad elevada. Hace cien años, mientras en otros países de Latinoamérica, las mujeres tenían como promedio entre 8 y 10, las cubanas nunca concebían más de 4.

En las primeras décadas del siglo pasado, dado el auge de la industria azucarera, un considerable volumen de inmigrantes haitianos y españoles llegaron a la isla, y su presencia ayudó a apaliar un poco el problema del escaso crecimiento poblacional. Esa fue la solución para aquel tiempo. ¿Cuál es la respuesta para el presente?

Algunas provincias, como Cienfuegos, registraron durante el 2008 un 6,7% de aumento en el  número de nacimientos, lo que para algunos es una mejoría que no tardará en extenderse por el resto del país. Pero, ¿se debe dejar que la natalidad fluctué al azar, en la incertidumbre, como un barco sin timonel? ¿No viene siendo hora de tomar medidas acordes con los conflictos y la realidad propia de Cuba, para darle un empujón definitivo?

La licenciada Adays Roges aclara que “no se trata simplemente de decirles a las mujeres que conciban más hijos, sino buscar la forma para que se sientan estimuladas a tenerlos.” Agrega que el incremento de la fecundidad cubana implicaría beneficios de gran importancia para la economía, aunque su efecto demoraría entre 15 ó 17 años en notarse: “Habría una mayor disponibilidad de fuerza laboral y un mejor respaldo para las personas que comienzan a jubilarse. La economía contaría con lo que escasea en estos momentos: jóvenes trabajando. ”

En tanto, David, al igual que Liannis Meriño, quiere tener hijos, pero no encuentra las condiciones a favor de sus deseos: “Mi mujer se hizo una interrupción porque estaba estudiando y trabajando al mismo tiempo. Desde entonces no se ha vuelto a embarazar. Yo, realmente, deseo tener un hijo con ella, pero por una razón o por otra, el momento indicado nunca llega.”

Refiriéndose al carácter irreversible del descenso demográfico en Cuba, la doctora Grisell Rodríguez Gómez señaló que “los estudios indican que cuando la fecundidad baja, no vuelve a ascender. Cuando uno se fija en las estadísticas de otras naciones que sufren este problema, los niveles de reemplazo caen para no recuperarse.

“Ni en países que han aplicado políticas pro natalidad, como Francia o Alemania, se han visto cambios sustanciales. Eso no significa que incentivar a las mujeres a tener su segundo hijo no ayudaría, pero ya los cubanos piensan en formar una familia pequeña y yo veo muy difícil que eso cambie.” 

RECUADRO

La teoría del costo de los hijos

Hay muchas razones que explican y justifican el descenso de la natalidad, pero la mayoría de los cubanos tienden a apuntar al bolsillo como el principal motivo. “Es absurdo que tanto una familia como un país agregue más miembros que aquellos que pueda sustentar y desarrollar exitosamente”, comentó una persona que se identificó como Enrique.

Pero la doctora Grisell Rodríguez Gómez no cree que la economía deba cargar con toda la culpa. “Yo pienso y defiendo que el origen del problema es multicausal. Es una situación que no se puede mirar linealmente. Para comprender qué pasa hoy, hay que buscar en la historia. Dentro del contexto latinoamericano, Cuba siempre ha tenido un comportamiento demográfico diferente; nunca hemos sido un país con mucha fertilidad.

“La cubana de principios del siglo pasado tenía un promedio de cuatro hijos, mientras en el resto de los países iberoamericanos la media era el doble o más. Al triunfar la revolución, todo un cambio radical envolvió a la mujer y le dio un papel más protagónico en nuestra sociedad. Además, se legalizó al aborto y se produjo un acceso generalizado a la anticoncepción.

“Al llegar el período especial, la pareja cubana siente la presión de la crisis económica y redujo más su fecundidad. Fue en esa época en que la fertilidad llegó a un punto más bajo: 1,44 hijos por mujer, en 1996.

“Es innegable que el factor económico incide, pero también se deben contar otros elementos. En comparación con el pasado, hoy existe una mujer con mayor nivel educacional, que tiene otros intereses, piensa en planificar su familia y busca cierta estabilidad antes de embarazarse”.

-Hace algún tiempo se hizo hincapié

en que la natalidad era perjudicada

por la baja nupcialidad y la alta

proporción de divorcios, ¿es cierto?

Para nada. La mujer cubana, en general, quiere estar acompañada en el momento del nacimiento de su hijo, pero a las personas no les importa contraer matrimonio para tenerlos o no. Entre 1990 y 2004, solo el 33% de las mujeres que concibieron estaban casadas. La mayoría están unidas a su pareja mediante una unión consensual. En el caso de nuestro país, la nupcialidad y los divorcios nunca han sido un determinante fuerte.

-La última Encuesta Nacional de Fecundidad

data de 1987. ¿No es necesaria una nueva

para contar con información más reciente?

Una nueva encuesta permitiría tener conocimientos reales de que está pasando en Cuba. Hace falta una imagen nacional más detallada y entender cómo se comporta la fecundidad según la zona residencial, el nivel educacional, la situación conyugal, etcétera.

Ficha técnica:

Tema: El descenso de la natalidad en Cuba.

Propósito: Informar, analizar y recoger opiniones sobre por qué y cómo ha descendido la natalidad cubana, y qué efectos tendrá sobre la sociedad el fenómeno.

Objetivos colaterales: Incluir criterios de ciudadanos y especialistas, desmitificar criterios existentes sobre la incidencia del aborto, la nupcialidad y el factor económico en la reducción de la fecundidad cubana.

Estrategia de fuentes:

FUENTES DOCUMENTALES
Anuario Demográfico Nacional 2007. Edición 2008. Oficina Nacional de Estadísticas.
http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol29_2_03/spu08203.pdf - Consultado el 10 de abril del 2009.
http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol32_1_06/spu02106.pdf - Consultado el 5 de mayo del 2009.
http://ebj-prof.net/ESTUDIAR/collesMaiJuin/PoblacionCubana.pdf- Consultado el 11 de abril del 2009.
http://medicinacubana.blogspot.com/2006/11/disminucin-acelerada-de-la-natalidad.html - Consultado el 10 de abril del 2009.
http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/dne/nro2_fecundidad.pdf - Consultado el 5 de mayo del 2009.
http://www.sld.cu/sitios/pdvedado/temas.php?idv=10569 – Consultado el 5 de mayo del 2009.
Resumen del Balance Demográfico del Año 2008. En http://www.one.cu Consultado el 7 de mayo del 2009.
Rodríguez Gómez, Grisell: La fecundidad cubana a partir de 1990: las perspectivas sociales e individuales. Ciudad de La Habana. Editorial Universitaria, 2008.

FUENTES NO DOCUMENTALES
Doctora Grisell Rodríguez Gómez, del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM).
Licenciada Adays Roges García, del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas (CEPDE).
Liannis Meriño, residente en Las Tunas.
Gladys Montano, residente en Ciudad de La Habana.
Sandra Blanco, residente en Ciudad de La Habana.
Aida, residente en Ciudad de La Habana.
David, residente en Ciudad de La Habana.
Un ciudadano que solo quiso dar su primer nombre (Enrique) y una estudiante de primer año de Medicina que eligió mantener su nombre en el anonimato.

Soportes a emplear:

Hecho: La natalidad cubana ha descendido en las últimas décadas y se están manifestando en estos momentos las primeras consecuencias negativas de este retroceso.

Contexto: En Cuba la población tiene un conocimiento insuficiente sobre este fenómeno demográfico, y se suele culpar y exaltar a la economía y a los abortos como únicos culpables.

Antecedentes: Cuba nunca ha sido un país de fecundidad elevada. Esta situación se ha acentuado peligrosamente en los últimos años.

Proyecciones: Según los demógrafos, la reducción de la fecundidad y el envejecimiento poblacional son procesos irreversibles. El país tendrá que prepararse para un profundo cambio socioeconómico en las próximas décadas.

Fuentes: Se mencionan todas en las estrategias de fuentes

Textos complementarios: Una entrevista a la doctora Grisell Rodríguez Gómez, titulada “El teoría del costo de los hijos”.

Tipos de juicios
Analíticos: Todos los criterios usados en el reportaje.
Sintéticos: Las opiniones dadas por la licenciada Adays Roges.

UNA COLECCIÓN LITERARIA AL ALCANCE DE TODOS

UNA COLECCIÓN LITERARIA AL ALCANCE DE TODOS

El Centro Hispano-Americano de Cultura guarda una valiosa colección sobre narrativa oral.

Texto y foto:
JESSICA DOMINGUEZ DELGADO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una amplia colección sobre narrativa oral, con 125 libros y folletos, más de 25 revistas diferentes, alrededor de 30 videos, fotos y afiches, forma parte del proyecto CONTARTE y se encuentra en la biblioteca del Centro Hispano-Americano de Cultura.

CONTARTE reúne cuenteros nacionales y latinoamericanos con el propósito de intercambiar opiniones sobre la narrativa oral y sesiona una vez al año, dirigido por Helvia Pérez, narradora cubana, en el Centro Hispano–Americano de Cultura.

El lugar abrió al publico el 10 de mayo del 2004 auspiciado por la oficina del Historiador de la Ciudad y se dedica a la promoción cultural, en todas las manifestaciones artística, de obras cubanas e hispanoamericanas con entrada libre para el público, informó Alexander Rubio, productor artístico del centro.

La institución ofrece cursos de literatura, presentaciones de libros, premier de audiovisuales, exhibiciones de películas y fotográficas. Tiene dos peñas habituales: “Verdadero complot”, de jóvenes trovadores, los terceros sábados; y “Música en imágenes”, para acercarse a la música clásica, los segundos miércoles de cada mes.

Actualmente exponen una muestra plástica con 33 piezas de diferentes autores, en homenaje a la fundación de la ciudad, con el título “La Habana, 490 años en el imaginario de los creadores”.

Pie de foto: Fachada del Centro Hispano-Americano de Cultura.

Ficha Técnica:

Tipo de Titulo: Genérico.
Tipo de Lead: Especial de Resumen.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida.
Fuente: No documental, tradicional, permanente y directa.
Valores Noticias: Originalidad,  Actualidad.
Tipo de noticia: Blanda,  simple.


 

DOCE DÍAS EN EL PARAÍSO

DOCE DÍAS EN EL PARAÍSO

 

 

Desde octubre, el campamento güinero recibió mensualmente 150 estudiantes de la Universidad de La Habana comprometidos con la recuperación agrícola de la provincia habanera.

Texto y foto:
LAURA PRADA ARIAS
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la temporada ciclónica de 2008 el país sufrió grandes estragos a consecuencia del azote de tres huracanes. Gustaf,  Ike y Paloma dejaron a su paso una estela de destrucción y de viejas, agravadas y nuevas necesidades. El impacto más inmediato del desastre se sintió en la alimentación de las familias. Miles de caballerías de cultivos fueron arrasadas en toda la Isla. Almacenes con reservas de alimentos se mojaron. Por la ausencia de electricidad, los productos conservados en frigoríficos se echaron a perder. La situación era crítica.

A lo largo de toda la nación, las acciones de solidaridad y las iniciativas de ayuda no se hicieron esperar. Esa es la cultura y los hábitos enseñados por la revolución a lo largo de 50 años de historia. Uno de los primeros ofrecimientos provino de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la Universidad de La Habana (UH), la cual estaba dispuesta a ir a trabajar y reconstruir, aunque hubiera que dormir debajo de un puente.

Julio Martínez, presidente de la FEU de la Facultad de Contabilidad y Finanzas, cuenta de aquel momento: “Cuando pasaron los huracanes, el Consejo de la FEU de la UH se reunió y acordó ayudar en las tareas de recuperación. Enviamos una carta a la dirección del país, en la que planteamos nuestra disposición para ayudar en lo que hiciera falta. Muchos, estudiantes al fin, estábamos dispuestos a irnos a ayudar en la recuperación, y con espíritu aventurero enfrentar cualquier situación adversa.”

Unos días después, el vicepresidente José Ramón Machado Ventura les envió felicitaciones por la actitud asumida, pues habían sido los primeros en ofrecer su apoyo en todo el país, y les comunicó que lo más importante en ese (y en este) momento era producir alimentos.

“Rápidamente, se buscó y habilitó el campamento El Paraíso, en el municipio habanero de Güines, y en el mes de octubre (2008) la Facultad de Economía comenzó a preparar los cortes de papa, boniato y otros tubérculos para su posterior siembra y recogida”, rememora Julito.

Una movilización diferente

A todos los estudiantes se les explicó en qué consistía la tarea. De eso se encargaron los líderes de la FEU y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Se habló claro del por qué iban al campo, para que supieran y valoraran bien la decisión que tomarían.

En las facultades de Contabilidad, de Farmacia y Alimentos y de Comunicación, se trabajó con varios cursos. Para poder decidirse por uno, había que revisar los planes de estudio de cada año, las características de estos, y lo más importante quizás: el efecto que tendría el campo en los estudiantes, especialmente los de primero, que, además, fueron lo que respondieron de forma masiva ante la iniciativa. Igualmente, era el de mayor matrícula en los tres casos.

Sin embargo, cada uno tenía una idea clara: a Paraíso se había ido a trabajar, y cada joven tenía una motivación distinta por la cual ir. Unos porque sentían que era importante y deseaban conocer a estudiantes de otras carreras y hacer nuevas amistades. Otros, por cuestiones personales y hasta un tanto temerosas de la influencia posterior si no se incorporaban. Algunos, por la idea de que sería a un campismo.

Contabilidad y Finanzas tenía que convocar a 60 estudiantes y hubo 80 que se comprometieron, de una matrícula de 115 en el primer año. En el caso de la Facultad de Comunicación, pasó lo mismo: fueron más de 60, pues solo en primer año de la carrera de Periodismo hay 82. Algo similar ocurrió en la Facultad de Farmacia y Alimentos.

Por eso se decidió dividir la etapa a la mitad, es decir, dos quincenas, para que así pudieran participar todos los estudiantes comprometidos. El último grupo solo estuvo 12 días en El Paraíso, porque ya no había la papa que recolectar. Además, en ese momento el transporte comenzó a fallar por la falta de combustible. No fueron pocas las jornadas de trabajo a las que se fue caminando, por la guardarraya. Sin estar plenamente consciente de ello los jóvenes, estaban mordiendo ya los primeros azotes de la crisis económica internacional.

Los frutos del trabajo

No obstante todas las dificultades, gracias a este despliegue estudiantil, se dio un impulso significativo a la producción agrícola de la provincia La Habana. Basta un dato para demostrarlo: por las manos de los universitarios capitalinos pasó el 83 por ciento de la cosecha del tubérculo en Güines.

Para ser más productivas, las brigadas se organizaron por tríos: una hembra y dos varones.  La norma de trabajo era cosechar 12 sacos cada uno, 36 sacos en total. “El primer día que fuimos a trabajar, se hizo por surcos. En cada uno se podían recolectar de 20 a 35 sacos. Entonces había quienes trabajaban más y otros menos. Hubo que corregir el tiro”, explicó Alberto Hernández, de IFAL, quien, además, era jefe de una de las brigadas.

“Durante los primeros 15 días, aquí sí se recogió mucha papa,” añade Julito, el jefe de campamento y presidente de la FEU de Contabilidad, “después nos cambiaron la tarea y empezamos a recoger frijoles.”

“¿¡Frijoles!?” Esa fue la exclamación –mezcla de incredulidad y desánimo- de los últimos recién llegados, a los cuales alguien había pretendido asustar cuando se bajaban del transporte que los condujo hasta aquel Edén, rodeado de sembradíos. Para María del Carmen Companioni, de la Facultad de Comunicación, comenzaron jornadas duras, en las que “había bastante sol, y hubo días en los que de verdad fue difícil el trabajo, como cuando se desyerbó zanahoria”.

“Cuando llegamos al campo, recuerda, nos quedamos con las bocas abiertas, porque aquello no eran surcos de zanahoria, sino de hierba con zanahoria. Había unos matojos enormes, que tenían un metro de alto y, en algunos casos, un poco más. En tales situaciones la limpieza se hace con instrumentos, pero nosotros lo tuvimos que hacer con las manos. Óyeme, esa ‘pincha’ estaba dura, dura. Aquí hubo gente que largó el pellejo de los dedos”, cuenta hoy Julito el jefe.

Para algunos aquello fue algo muy complejo, incluso para los que habían recogido papa, pues no tenían experiencia de escarde manual. Ellos creían que no había nada peor que recoger papa, que “había que mandarlo a hacer”. Sin embargo, desyerbar zanahoria resultó mucho más difícil.

Por suerte, en el trabajo siempre había tiempo para algún que otro chiste. Un día, en medio del surco de plátano, Diana Ferreiro, la periodista, se levantó y muy seria comenzó a declamar como poesía un reggaetón del dúo ‘Gente D’ Zona’ que coronó con gestos exagerados: “Cada cual tiene un don,/ Que le dan, cuando nacen,/ Unos nacen para estrella y otros,/ Para estrellarse./ Al que le tocó,/ le tocó,/ Le tocó.”

De esa risueña manera fue que se pudieron hacer cargo de un trabajo y una producción diferentes a la comprometida, de modo que hubo papas, frijoles, zanahorias, hierbas y mucho más, como para que a las familias habaneras no les faltara el potaje y a nosotros el entusiasmo y los recuerdos.

Cuentas claras…

Visto en retrospectiva, hoy nadie niega que el trabajo realizado dejó satisfacción, y pudo dejar mucha más si en Güines no se hubiera producido cierto atraso en la carga del cierre de la cosecha. Las razones fueron dos: la producción superó lo planificado y los destinos previstos estaban cubiertos. Cuando quedaron satisfechas las necesidades de Pinar del Río y la Isla de la Juventud, que habían sido los territorios más perjudicados por los huracanes, comenzó a enviarse papa para la capital y los frigoríficos. También algo alcanzó a las provincias orientales.

Pero llegó un momento en que los sacos llenos comenzaron a dormir en el campo por falta de camiones. Esto se produjo por una rotación del transporte que no fue la más adecuada y, sobre todo, porque al final de los siete meses de esfuerzos se produjeron lamentables momentos de ocio que pudieron haber generado indisciplinas y otras insatisfacciones. Por suerte, la sangre no llegó al río. En cualquier caso, la movilización fue un aprendizaje.

Otras lecciones

Para quienes se enfrentaron por primera vez a esta experiencia, hubo otros aprendizajes que pasaron por los campanazos del amanecer, el despertar entre bostezos y las ganas de seguir en la cama, hasta llegar a un estridente reggaetón que finalmente nos desperezaba. A las siete de la mañana estaba el matutino presto a saber quiénes habían sido los vanguardias del día anterior y cuál sería la nueva tarea a acometer. Con ese ímpetu se partía hacia los surcos. 

Hubo también la lección de lo importante que resulta preservar los medios y recursos para el trabajo. El Paraíso había sido cuartel general de la UJC en las movilizaciones agrícolas de los años 90, pero a estas alturas había llegado en estado de deterioro y suciedad.

Antes que el primer grupo de estudiantes abriera sus puertas, el pasado 15 de octubre (2008), el campamento fue remozado. “Los antiguos colchones se sustituyeron por unos de espuma de goma, mientras las duchas y las llaves de agua se repararon”, explicó Roisbel Díaz López, miembro del Buró de la UJC de Güines, quien atiende la esfera de jóvenes trabajadores y combatientes en ese municipio.

“También se pusieron dos teléfonos públicos y televisores, y se hicieron gestiones para que la Dirección de Cultura del municipio organizara actividades para los muchachos”, argumentó Lázaro Gálvez Vasallo, miembro del Comité Provincial de la UJC en La Habana, quien adeuda esa última aspiración para una nueva etapa agrícola y reconoce, a la vez, que la iniciativa Caribe tuvo un gran impacto en el territorio.

“Lo único que no pudimos resolver fue desterrar a las ranas que se habían apoderado de las duchas, cada mañana cuando entraba lo único que hacía era mirar para todos los lados. Si había una, ni entraba. Era todo un ritual”, afirma Diana Ferreiro.

Si algo que no podía faltar en El Paraíso, eran las visitas de los familiares. Puntuales cada domingo, ahí estaban, cargados de dulces y comida casera para así aliviar malestares y oír los cuentos de lo último que había acontecido en el trabajo.

La última legión

En su última visita al campamento, para el cierre de las jornadas, el entonces Rector, Rubén Zardoya, trasmitió su orgullo al decir que la Universidad estaba integrada por profesores y estudiantes dispuestos a cumplir cualquier tarea con responsabilidad. “Estos jóvenes, señaló el Rector, saben que se les pide un esfuerzo mayor; que se les exige sacrificio. Ellos cumplen su misión porque consideran que la Revolución ha hecho mucho por ellos, y esta es una forma de contribuir con ella”. 

De ahí que cuando se vuelva a hablar de la huella de los ciclones del 2008 por Güines, habrá que acordarse de ese lugar de cuyo nombre quisiera acordarme siempre: un campamento llamado El Paraíso, que no es precisamente el lugar donde se conocieron Adán y Eva, que fue hogar de estudiantes y profesores de la Universidad de La Habana, donde durante siete meses ondeó la bandera marrón con las iniciales de la FEU, y donde con trabajo y alegría los jóvenes nos unimos más con los destinos de nuestra tierra y nuestro pueblo. El objetivo de todos los que estamos aquí es ese: ayudar a los otros

Recuadro

Mes                                                                   Facultad  
 
octubre–noviembre                                                Economía
noviembre–diciembre                        Filosofía e Historia y Sociología
diciembre–enero                                Derecho y Lenguas Extranjeras
enero–febrero                                                         Geografía y Física
febrero–marzo                                          Matemática y Computación
marzo–abril       Contabilidad, Farmacia y Alimentes y Comunicación


Ficha técnica:

Tipo de reportaje: Tradicional. Informativo.

Tema: La ayuda brindada por la FEU después del azote de tres huracanes

Propósito: Mostrar cómo se movilizó a las fuerzas estudiantiles, cómo de trabajó, de qué forma vivían los estudiantes dentro y fuera del surco

Objetivos colaterales: Demostrar que la ayuda no fue en vano, y el compromiso de esos mismo estudiantes a participar en la próxima etapa al campo

Estrategia de fuentes:

Directas:
Julio Martínez, presidente de la FEU de la Facultad de Contabilidad y Finanzas.
Alberto Hernández, de IFAL.
María del Carmen Companioni, de la Facultad de Comunicación.
Diana Ferreiro, la periodista.
Roisbel Díaz López, miembro del Buró de la UJC de Güines.
Lázaro Gálvez Vasallo, miembro del Comité Provincial de la UJC en La Habana.

Documentales:
Ivette Fernández Sosa. Universitarios en El Paraíso. El Habanero Digital 18-11-08 (11-5-09).
Odalis Riquenes Cutiño y Luis Raúl Vázquez Muñoz. Jóvenes universitarios se entregan este sábado al trabajo productivo. Juventud Rebelde 20-12-08 (11-5-09).
Yailin Orta Rivero y Alberto Yoan Arrego Pulido. Vivir en "El Paraíso". Juventud Rebelde. 4-12-08 (11-5-09).

EL BALLET LIZT ALONSO DE VUELTA A LA ESCENA

EL BALLET LIZT ALONSO DE VUELTA A LA ESCENA

Del 16 al 18 de octubre el flamenco estará de fiesta en la capital cubana.

KATHERYN FELIPE GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Ballet Lizt Alonso regresa a las tablas para celebrar con un espectáculo su decimoctavo cumpleaños, del 16 al 18 de octubre (2009) en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana.

Las primeras bailarinas Yadira Hernández, Maisabel Pintado y Carmen Rosa López serán las protagonistas de esta gran fiesta, acompañadas por la solista Diana Fernández y otros invitados, en las interpretaciones de “La Malagueña”, “Wadalquivir” y “Para Cuba que baila”.

La gala estará dedicada, además, a la Quinta Bienal de las Artes y la Salud, al Aniversario 80 de Cubana de Aviación (Baluarte de la aeronáutica civil en Cuba) y al Día de la Cultura Nacional.

Una vez más, el Ballet Lizt Alfonso invita a los amantes de la danza a disfrutar con la combinación de flamenco, ballet clásico y ritmos cubanos. “Es nuestro mayor deseo que el pueblo festeje junto a los bailarines la mayoría de edad de la institución”, afirmó Nancy López, responsable del departamento de Relaciones Públicas de la compañía danzaria.

Las entradas comenzarán a venderse a partir del martes 13 de octubre en las taquillas del teatro y las funciones se realizarán viernes y sábado a las ocho de la noche y el domingo a las cinco de la tarde.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuentes: No documentales, tradicionales y directas.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros dos valores: Prominencia de los protagonistas. Interés colectivo.
Tipo de noticia: Previsible, ligera, simple, directa.

“SER MAESTRO ES NO ESCATIMAR SACRIFICIOS”

“SER MAESTRO ES NO ESCATIMAR SACRIFICIOS”

 

 

 

Berta Fernández Rodríguez, Doctora en Ciencias Pedagógicas, asevera que la tradición en la calidad de los docentes ha sido, es y será la premisa fundamental del Varona en 45 años de trabajo.

Texto y foto:
CLEISBEL FONSECA GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En una casona verde de la calle 51, en Marianao, una señora espera impaciente. Mira a través del póstigo de la puerta y abre sin que yo pronuncie palabra alguna. Ya adentro, me dice: ”Pensé que no vendrías, llegas tarde”. Pequeña, menuda, con ojos azules ”habladores”, transmite dulzura y vitalidad envidiable. Tiene 65 años, es formadora de varias generaciones de estudiantes, y se enorgullece de ser fundadora del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). 

Ha participado en eventos nacionales e internacionales, colabora en publicaciones especializadas en temas pedagógicos y entre sus múltiples reconocimientos se encuentra la distinción Silla de Educador Ejemplar. Sin embargo, muestra gran sencillez al expresar: ”Mi mayor satisfacción es que los alumnos me recuerden con cariño”.

A la Doctora en Ciencias Pedagógicas Berta Fernández Rodríguez, siempre le gustó ser maestra. En los primeros años de la Revolución terminó el preuniversitario y, en 1964, cuando el ISPEJV abrió convocatoria de exámenes, se presentó y aprobó. En 1967 se graduó en la Carrera Profesoral Superior de Biología y fue seleccionada, junto a tres compañeros, para quedarse impartiendo clases en el Varona. Así comenzó como profesora de secundaria básica y luego en preuniversitario. Berta siguió superándose.

-¿Cómo obtuvo el título de

Doctora en Ciencias Pedagógicas?

Después de graduarme continué estudios de posgrado. El Instituto, mediante la Comisión de Ayuda Mutua entre los países socialistas, tenía un plan de colaboración para la superación política de los docentes, y los profesores universitarios íbamos a diferentes regiones de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS) para realizar los doctorados. Yo centré mi tesis en los medios de enseñanza, en esa temática fui de las pioneras en Cuba.

-¿Qué hizo para adaptar los conocimientos

adquiridos en la URSS, teniendo en cuenta

las diferencias entre la enseñanza cubana

y la de las repúblicas soviéticas?

En aquella época existía una cooperación entre los países socialistas. Los sistemas educativos cubanos se guiaban por las líneas de enseñanzas soviéticas, por lo que los profesores tuvimos que traducir muchos libros y, poco a poco, adaptamos nuestros programas en dependencia de la situación y la necesidad del momento.

Predominaba el método expositivo, la conferencia tradicional, donde el alumno era más pasivo, recibía los conocimientos y tenía que operar con ellos para garantizar su aprendizaje, pero el sistema no era tan colaborativo como los es hoy día. Nosotros tuvimos que transformar los programas para que la interacción  entre el profesor y el alumno fuera mayor. 

-A partir de 1959 se produjo una evolución

en la educación cubana, desarrollándose programas

para erradicar el analfabetismo en la Isla

y en otros países. ¿Participó en alguno de ellos?

En 1974 preparé a jóvenes del Destacamento Pedagógico Internacionalista Che Guevara, en la carrera de Biología, específicamente impartí las asignaturas de Botánica y Embriología.

-¿Cómo fue la experiencia con estos

jóvenes que se prepararon en poco tiempo

y que iban a colaborar en un país lejano?

Cuando surgió la necesidad de crear el Destacamento, se hizo un concentrado de la carrera pedagógica, se crearon las condiciones, desde el punto de vista logístico, y los muchachos tenían que estudiar a tiempo completo. Pero este grupo de alumnos estaba muy interesado, eran estudiantes de alto rendimiento académico que estaban motivados y emocionados por la misión que iban a cumplir.

Realmente el mérito fue de ellos, no de los profesores que les dimos clases. Recuerdo que en el tiempo libre conversábamos sobre Angola, nos pusimos todos a leer, estudiar y buscar libros sobre este país, ya que no sabíamos a cuáles provincias les tocaría ir. Sí tuvo una significación emocional importante para ambas partes, la solidaridad y el optimismo estaban en el ambiente.

-Actualmente en el Instituto está

involucrada en otros proyectos

internacionalistas, ¿en qué consisten?

Colaboro como asesora, coordinadora y miembro del Comité de Maestrías y Doctorados en universidades latinoamericanas, sobre todo de Brasil y Bolivia.

-¿Cómo es la educación de

posgrado en esos países?

El trabajo con personas adultas que superan el cuarto nivel es muy interesante, pero hay grandes diferencias con el sistema educativo cubano. Aunque existen universidades públicas y  privadas, los que llegan a esta enseñanza son los que tienen dinero, salvo que logres una beca que te facilite los estudios. Allí si no pagas, no tienes acceso. Por ejemplo, para poder recibir los cursos que nosotros impartimos, gratuitamente en Cuba, los interesados de esos países tienen que pagar entre 3 500 y 8 000 dólares.

-¿Cuáles son las principales diferencias

entre la educación cubana y la de los

países de la región latinoamericana?

Las principales diferencias están dadas en el subdesarrollo educacional de los países tercermundistas. A los gobiernos elitistas no les interesa el bienestar de las masas, y la política  influye en la enseñanza; mientras que Cuba, país libre de analfabetismo desde 1962, está llevando los fundamentos fundacionales de que todos tenemos derecho a la educación.

Esta ideología hace que ayudemos a países como Bolivia, Uruguay y Venezuela, donde en muchos lugares las personas no soñaban con  coger un lápiz y papel, no conocían lo que era un maestro ni una escuela. La ayuda no ha sido económica, sino de calidad humana, porque la solidaridad es el principio que nos guía.

-A partir del 2000, con las transformaciones

en todas las enseñanzas mediante la Batalla

de Ideas, se ha dado un vuelco a la educación

en Cuba. ¿Qué opina sobre esos cambios?

En un país como el nuestro, donde el cambio ha sido obligatorio, ningún aula se puede quedar sin maestro y  la Revolución hace todo lo posible para evitarlo. Debido a las condiciones de trabajo y los bajos salarios, muchos profesores abandonaron sus puestos en los años del Período Especial, por lo cual se hizo necesario buscar soluciones que erradicaran  el problema.

El profesional no se puede formar de un día para otro, pero la situación hizo que se buscaran personas que resolvieran la crisis inmediata y, a la vez, se fueran superando. Por eso surgieron diversos programas como el de Profesores Generales Integrales y los maestros emergentes. Además, a Fidel Castro se le ocurrió la idea brillante de crear la universalización de la enseñanza.

En Ciudad de La Habana el déficit era mayor, por eso fue indispensable que  muchos jóvenes cubrieran las plazas de maestros en la capital, fundamentalmente en las secundarias. Esto trajo como consecuencia la lucha entre cantidad y calidad, se corrió el riesgo de que la rapidez, el nivel y  los resultados no fueran los adecuados.

Era inevitable que se afectara la calidad en comparación con la especialización de antes, pero se ganó en cuanto a eliminar el enciclopedismo y el ”memorismo”. Ahora la educación es más integral, capaz de resolver problemas, de preocuparse por cada alumno de forma individual y, en unión con la familia, busca conocer a fondo al estudiante, mediante el diálogo y la comprensión.

-Entonces, ¿cree que es la

solución más adecuada?

No se me ocurre pensar en otra. Aunque es bueno aclarar que en este curso, con la primera graduación de jóvenes maestros y la reincorporación de profesores jubilados, se tomó la decisión de aumentar un año más los estudios sin ejercer, es decir, que el estudiante que se prepara en la carrera pedagógica no imparte clases hasta tercer año, con el propósito de que tenga más consolidados los conocimientos.

-Como fundadora del Instituto,

¿cuáles son para usted los principales

aportes de este como rector de la

educación pedagógica en Cuba?

El principal aporte es su esencia, la cantidad de maestros que ha formado en los diferentes niveles de enseñanza durante 45 años. La tradición en la calidad de los docentes ha sido, es y será la premisa fundamental del Varona en casi medio siglo de trabajo. Formar buenos profesores y doctores en Ciencias Pedagógicas, quienes realizan estudios para resolver los problemas educacionales del país, nos identifica.

-¿Qué significación personal tiene el Instituto?

Llevo 41 años en él, es mi casa, mi familia, todo. En el Varona me formé y he enseñado a otros. Gracias a él he dado clases para  formar masters y doctores en diversas provincias de la Isla y en países de América Latina. Otras oportunidades laborales mejores, en el sentido de comodidad,  se han presentado, pero no las acepté porque somos una gran familia, tenemos una meta en común: mejorar la educación.

-¿Por qué surge la Facultad de

Ciencias de la Educación?

En los institutos todas las facultades tienen un ciclo de formación pedagógica. Independientemente de las asignaturas de la especialidad, se estudian otras de corte pedagógico que enseñan a trabajar al joven como maestro. Es decir, además se imparte materias como Psicología, Higiene escolar, Didáctica, Metodología de la Investigación, cuya función la asume la Facultad de Pedagogía, que posteriormente pasa a llamarse Facultad de Ciencia de la Educación.

El único Instituto que tiene una facultad dedicada a esta especialidad es el Varona, por ser rector y matriz del resto de los pedagógicos del país. En todos los demás solo existen departamentos docentes.

-Muchos han sido los alumnos y

las generaciones que ha educado,

¿qué hecho o anécdota la ha impactado

en todos sus años de trabajo?

No diría un hecho en particular porque lo que me marca, realmente, es ir por la calle y que me digan: “Profe, ¿no se acuerda de mí?” El hecho de dejar recuerdos y huellas en los alumnos, a pesar de los años, saber que les transmití mensajes e influí en la formación de sus valores y conocimientos, me hace feliz.

-Ha participado en numerosos eventos

pedagógicos nacionales e internacionales,

¿con qué objetivos se realizan estos y

cuánto han contribuido al desarrollo

de la enseñanza en Cuba?

El objetivo es posibilitar el intercambio. Es necesario que se conozca nuestro trabajo y se valore. El desarrollo se logra con el análisis, la confrontación y la asimilación de literaturas de las especialidades. Esos son los momentos imprescindibles para actualizarnos sobre lo que se ha investigado y socializar lo que uno hace, siempre buscando soluciones. Además, nos permite estar informados.

-Ha colaborado como autora en

la creación de folletos, guías de estudio y

materiales docentes, ¿cuál ha sido su

publicación más destacada y por qué?

Pienso que en el plano de los medios de enseñanzas, he colaborado en la creación de las líneas principales por las que se guía esta especialidad en el país. Las potencialidades de los medios de enseñanza, artículo llevado a una página web, es la publicación más importante en que he trabajado para la formación de maestros.

-¿Reconocimiento con el que

se siente más satisfecha?

Con la Placa de Fundadora del Instituto.

-¿Qué es indispensable para ser maestro?

Amor por la profesión, no verla como una forma de enriquecerse, sino ejercerla por placer, por querer ayudar a los demás. También, hay que ser muy sacrificado.

-¿El momento cumbre de su carrera profesional?

Existen dos momentos: cuando me reconocieron como maestra y haber recibido el título de Doctora.

-Si pudiera cambiar algún aspecto del

sistema educativo cubano, ¿cuál sería?

Las condiciones de trabajo del maestro, pues deberían ser mejores. Y trataría de buscar los mecanismos para que se logre un mayor reconocimiento social de los educadores.

-Como maestra, ¿la máxima meta a alcanzar?

Educar, para eso trabajamos. Ser maestro es no escatimar sacrificios.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha  Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la trayectoria y los aportes de esta profesional en la enseñanza, y sus opiniones sobre la situación actual de la educación en Cuba.

Objetivos colaterales: Ver, a través de la entrevistada, los diferentes momentos por los que ha transitado el sistema educacional del país.

Tipo de entrevista:                           
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.              
Por su contenido: De opinión con elementos de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa con el entrevistado.

Tipo de título: De cita textual.         
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico.     
Clasificación de las preguntas: 1,2,3,4,5,6,7,14,15,16,17,18,19 y 20 (preguntas directas); 8,9,10,11 y 12 (preguntas de opinión); 13 (pregunta abierta).           
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas y clasificación:
Berta Fernández Rodríguez (Directa).
Currículo de la entrevistada (Documental).

 

PIONEROS SE VINCULAN A CASA NATAL JOSÉ MARTÍ

PIONEROS SE VINCULAN A CASA NATAL JOSÉ MARTÍ

Integración entre museo y escuela contribuye a la formación patriótica de los niños en la Habana Vieja.

SUSANA ANTÓN RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La bandera llega al final del asta. Los pioneros cantan el Himno de Bayamo, depositan flores en el busto del Apóstol y realizan una pequeña ceremonia política. Los transeúntes se detienen para observar el acto desde lejos.

Así comienza el día en la Casa Natal José Martí, cuando a las ocho de la mañana, alumnos de la Escuela Primaria Don Mariano Martí efectúan su matutino en el parque del museo, como parte de un  proyecto de integración entre el centro y el colegio.

“Es un lugar histórico que tiene la comunidad, y al no tener patio propio, no existe mejor sitio para estas ceremonias, pues contribuye a la  formación cívica y patriótica de los estudiantes”, expresó Rosa Ross Ávila, directora de la escuela.

La casita del más universal de los cubanos cuenta con un aula museo para los niños del quinto grado, quienes continúan su formación en el local hasta culminar el sexto, además de tener un encuentro cada semana con un asesor para debatir y conocer más sobre el lugar.

“Como estamos en la misma cuadra, en muchos de los actos que realizamos aquí participan alumnos y profesores. Este proyecto de vinculación entre ambos centros facilita el trabajo de la escuela y uno de sus objetivos, que es el de transmitir la importancia de la Historia de Cuba y del Apóstol”, comentó Dioelys Delgado Machado, directora de la Casa Natal.

En la iniciación de los pioneros en la organización José Martí y la culminación de la Parada Martiana, en homenaje al natalicio del Héroe Nacional, los niños se visten y actúan como personajes de los cuentos de La Edad de Oro, y forman parte de las actividades que también vinculan a las dos entidades.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Ambiente.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Primer valor noticia: Interés colectivo.
Otros valores noticia: Actualidad, Proximidad o cercanía.
Tipos de noticia: Ligera, directa.
Tipo de fuente: No documental, documental.
Fuentes: Dioelys Delgado Machado, directora de la Casa Natal. Rosa Ross Ávila, directora de la escuela Don Mariano Martí.

LO TILDAN ÁLVAREZ

LO TILDAN ÁLVAREZ

Vicente Álvarez dice que ha tenido la suerte de ser profesor de hijos de sus antiguos alumnos.

YENILILIAM TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al profesor Vicente le gusta que le pongan el acento a su apellido: “Como casi todo el mundo piensa que las vocales en mayúsculas no se acentúan, son muy pocos los que tildan Álvarez”.

Es tal vez por la precisión ortográfica que se comprende esa suerte de buena obsesión y su amor por la enseñanza del idioma español, especialidad que marcó el inicio de sus estudios de nivel superior y al que le gustaría volver. Sin embargo, actualmente es el presidente de la Comisión de Carrera de Lengua Inglesa en la Facultad de Lenguas Extranjeras. En 1964 se integró al llamado emergente para la formación de profesores; después de cuatro años de estudio se graduó en octubre de 1967, como profesor de inglés. Ese mismo año empezó a trabajar en la Universidad de La Habana.

Vicente Álvarez Cubas es un pinareño que vive en la capital y se siente orgulloso de ser vueltabajero, como también de la profesión que escogió para andar por la vida. Como pedagogo dice que le aterra oírse más de diez minutos sin parar en una clase, por eso no le gusta impartir conferencias y prefiere el intercambio con los alumnos. Es un hombre que esencialmente alimenta su optimismo del ejercicio del magisterio, a juzgar por esta conversación.

-¿Que satisfacción le han proporcionado

estos años como profesor?

Todas las personas que trabajamos con otras necesitamos mucha paciencia. Cuando uno trabaja con objetos, por ejemplo, el carpintero, quizás hacer el mueble le lleva tiempo, pero a la larga va a ver, un trabajo que hizo. En el caso de personas, cuando trabajamos con otras, el resultado no es solo la manera de desarrollarnos, sino todo lo que está alrededor de ese ser humano. Entonces, la mayor satisfacción de los maestros es darnos cuenta, al pasar los años, de que los estudiantes tuvieron un desarrollo muchísimo mejor al nuestro.

-¿Se ve como imaginaba años atrás?

No sé, es posible. Hay cosas que me han sucedido desde el punto de vista personal que nunca lo hubiera imaginado, como la pérdida de una hija y una operación que me hicieron. Indiscutiblemente, son situaciones que influyen en mi desarrollo profesional. No imaginé tener que vivir esa pérdida tan grande.

-¿Se siente querido por sus alumnos?

Sí, en sentido general. Aunque no solo por mis alumnos de ahora, también por quienes lo fueron. Yo he tenido la suerte de ser profesor de los hijos de mis antiguos alumnos. Pienso que sí, que soy muy querido.

-¿Tiende a ser paternalista?

Es muy difícil separar los extremos. Es difícil hallar el punto medio. Lo más fácil es caer en unos de los dos extremos. O eres paternalista o eres excesivamente riguroso. Y yo no tiendo a ser riguroso. No soy de las personas que llevan las cuestiones al extremo, trato de entender. Es posible, no lo niego, que en algunos casos caiga en el paternalismo. Prefiero el paternalismo que el otro extremo.

-¿Qué cambiaría en su trayectoria laboral?

En primer lugar, no hubiera sido profesor de Inglés. Yo comencé a estudiar la carrera para profesor de Español, así que cambiaría la asignatura. Además, me doy cuenta que hablo mejor el español. Cambiaria el idioma, pero no el hecho  de ser profesor.

-¿Qué momento en estos años

de trabajo lo han marcado?

Pienso que fue la época en que dejé de ser profesor de la educación general media y empecé a trabajar en la formación de profesores de Inglés en el Pedagógico. Ese cambio me marcó en el sentido de que me obligó a trabajar de manera más dirigida, con objetivos más ambiciosos.

-¿Alguna meta por cumplir?

Sí. Debo presentar próximamente mi proyecto de investigación con vista a convertirme en Doctor de Ciencias Filológicas.

-¿Cuál ha sido su modelo a

imitar en esta profesión?

No tengo uno específico. He tenido varios profesores y profesoras y de todos he tomado modelo.

-¿Y su mayor orgullo?

Ser cubano y pinareño. Nosotros lo pinareños tenemos mucha vergüenza. No tenemos nada que ver con los cuentos que hacen por ahí.

-¿Qué debe caracterizar a un

profesor universitario actual?

El amor por su carrera, a la profesión. Tener en cuenta, independientemente de la edad que tenga el profesor, que los estudiantes están viviendo en esta época. Tenemos que ubicarnos que el estudiante vive una situación muy distinta a la que uno tenía cuando lo era.

-¿Cómo hace para lograr

clases de mayor interés?

Yo doy muy pocas conferencias. No me gusta oírme. Cuando llevo diez minutos seguidos hablando, siento que algo malo está pasando. Me parece que lo fundamental es la orientación que se dé al estudiante sobre el objetivo de una actividad, ya sea conferencia, seminario, clase práctica para que los estudiantes se den cuenta, de lo importante que es para ellos la actividad que el profesor propone.

-¿Cómo se siente cuando los

estudiantes no lo entienden?

Pienso que no he sido capaz de hacerme entender. Me siento mal, pero de ahí aprendo. La culpa no es de quien no me entiende. Es mía que no me doy a entender.

-¿A qué miembro de su familia

escogería para que siguiera sus pasos?

Mis nietos, porque ninguna de mis hijas se interesó por esta línea de trabajo. Lo que no haría es decirle que no sean maestros.

-¿Cuál es la primera virtud que lo caracteriza?

La extrema sinceridad. Me cuesta mucho trabajo callarme las cosas, o decirlas de otra manera. Es que soy escorpión y los escorpiones somos directos.

-¿Qué filosofía ha seguido para

disfrutar al máximo su vida?

No la he podido disfrutar siempre al máximo. Uso la consigna de no tener todo lo que quiero, pero querer todo lo que tengo.

-¿Cómo se desarrolla el empleo

del idioma inglés en el país?

En estos momentos se le ha dado una importancia mayor que cuando yo empecé a estudiar. Antes, como era la lengua del enemigo, nadie quería saber de ella, de hecho, hubo un momento en casi prohíben escuchar música en inglés. Hoy día es lo contrario. La única lengua que se estudia en todas las enseñanzas es el inglés. Generalmente la gente trata de estudiarlo y dominarlo.

-¿Es realmente integrador el

plan de estudio de la carrera?

Pienso que sí. El plan de estudio todavía puede mejorar, pero es mucho mejor que antes. Es un documento escrito, quienes le dan vida son los profesores y estudiantes.

-¿Qué piensa por haber sido seleccionado

para esta entrevista, parte de un libro

sobre los profesores universitarios en el

aniversario 280 de la casa de altos estudios?

Realmente agradezco muchísimo al colectivo y de verdad me gustaría leerla y ver cuán fiel ha sido la periodista. Y lo agradezco también porque todo lo que sea con gente joven me gusta y mucho más si son conterráneas pinareñas.

Cierro la agenda donde van las anotaciones de esta entrevista. No puedo dejar de cerciorarme de que, en efecto, he puesto la tilde a Álvarez, porque más allá de las reglas del  Español, este profesor merece el acento.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.