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Isla al Sur

LA POLÉMICA ESTRUCTURA DE LA NOTA INFORMATIVA

LA POLÉMICA ESTRUCTURA DE LA NOTA INFORMATIVA

Tema: José Francisco Sánchez, Doctor en Ciencias de la Información y profesor en la  Universidad de Navarra, España, asevera: “Ya no basta –si alguna vez bastó- contestar 5 ó 6 doblevés, redactarlas en orden decreciente y considerarse un periodista. Porque si entregamos una estructura altamente reiterativa, que carece de final y en que, cuanto más se avanza, menos interés promete, a nadie puede extrañar que casi el noventa por ciento de los lectores no pasen de los titulares”.

AYMARA VIGIL RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La nota informativa, constituye el componente principal de un periódico. En ella se abordan sucesos actuales y de interés colectivo, y según Federico Campbell, periodista mexicano, si bien una noticia se presenta en el periódico con un titular o un encabezado, antes o después de un sumario o una secundaria explicativa, el cuerpo propio de la nota se compone de una entrada, un desarrollo y un remate.

Acorde con la definición de este periodista, la nota informativa comprende una entrada o lead, un resumen en el que se destaca lo más sobresaliente e interesante de la noticia y en cuyo desarrollo se van incluyendo en orden decreciente de importancia todos sus elementos y antecedentes, hasta completar la información, sin presuponer que el lector ya está enterado de algunos datos (en el periodismo la cantidad es riqueza y es calidad: entre más informaciones se revelen más rica será la nota). Agrega, además, que el remate anuncia al lector el final de la noticia, la conclusión que con un buen recurso de estilo, puede aludir a la entrada de la nota, resumir con otras palabras su sentido y conseguir una circularidad que cierre y amarre toda la exposición.

De acuerdo con la periodista y profesora de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, hace más de 150 años, el periodista Lawrence A. Gobright, corresponsal de la Agencia AP, consagraría para siempre una estructura tradicional del lead.

A partir de entonces la estructura más utilizada en la redacción de la nota informativa ha sido lead sumario más la pirámide invertida. Sin embargo, muchos periodistas contemporáneos no están de acuerdo con esta forma tan mecánica de redactar y, a pesar de reconocer que es una estructura eficaz a la hora de jerarquizar los datos, piensan que hay otras maneras de tratar la noticia y de hacerla más placentera para el lector.

Sobre este tema, el profesor y periodista cubano Giovanni Fernández, piensa que: “Cada vez se deben realizar informaciones más elaboradas, con más contrastes de fuentes, con opiniones fundamentadas, con críticas argumentadas sobre determinados aspectos de la sociedad que deben ser cambiados, con un mayor comprometimiento (que no significa consignas ni panfletos) para que la gente se interese y profundice sobre diferentes temas  de la realidad”

A su vez, el periodista Federico Campbell considera que cada párrafo que se añade a una nota informativa, puede ser el último que lee el lector: “La estructura de la noticia está calculada para que el lector suspenda la lectura de la información antes de que el escrito concluya. Con sólo leer la entrada y los primeros párrafos, el lector debe quedar suficientemente informado de lo que sucedió.” Criterio este más apegado a la tradicionalidad de la pirámide invertida, que consideramos correcta, pero que ya ciertamente queda superada por otras estructuras contemporáneas.

De acuerdo con este criterio se encuentra también el profesor español José Luis Martínez Albertos, quien sostiene que la nota informativa es un género donde siempre se respeta la estructura de pirámide invertida con un obligado arranque, denominada lead sumario y  todo texto que desoiga esa estructura y lead, deja de ser información, para convertirse en reportaje.

Sin embargo, los periodistas de la Universidad de Navarra, José Francisco Sánchez Sánchez y Fernando López Pan, no concuerdan, ya que creen en la veraz existencia de textos que aunque no responden a esa estructura, sí son notas informativas.

En el libro La Nota, de la profesora Calzadilla, se explicitan casi una veintena de estructuras para la información, todas ellas respondiendo a las características y estilo del género, el cual puede asumir el intercambio continúo de los elementos del lead, la pirámide invertida, la pirámide normal y los datos adicionales, todos ellos integrados a una intencionalidad en la construcción del mensaje.

La imposición de la forma tradicional (pirámide invertida) de elaborar la información ha impedido, a través de los años, que los periodistas puedan desarrollar otras estructuras que aportan al lector el mismo grado de información o quizás más, por la utilización en las mismas de diferentes métodos de jerarquizar la información y de datos adicionales y aclaratorios que hacen al público leer con más agrado, porque ya están cansados de las preguntas básicas y la forma habitual en que se relatan los sucesos en los medios de prensa sin un poco de gracia o imaginación, lo cual no menoscaba el sagrado deber profesional de la veracidad.

“La información que no tiene profundidad se lee sin preocupaciones. No significa que no empleemos este género periodístico, pero el trabajo con argumentos puede formar actitudes, críticas o réplicas, que permiten el avance y la transformación de la sociedad en ciertos aspectos”, afirma el profesor Giovanni Fernández.

Es claro que la estructura de la nota informativa demanda una adecuada presentación de toda la información noticiosa y los datos que la complementan; sin embargo, existen diferentes maneras de cumplir estos objetivos sin tener que someter al lector a toda una disposición  de los hechos, a veces algo reiterativa, sin un poco de   creatividad literaria, o es que acaso ¿alguien dijo alguna vez, que en la nota informativa no se podía crear?

Hace más de medio siglo, los periodistas Philip Porter y Neil Lusón, en Manual del periodista, plasmaron que había tantos tipos de comienzos de la información como diferentes formas de redactarlas, y que estos solo dependen de la originalidad que tenga el periodista. Así también lo demuestra la profesora Iraida Calzadilla en su libro La Nota, donde quedan explicados casi 30 tipos de leads.

Entonces, la solución no puede ser otra que lograr, mediante la práctica de cada día, que el lector no abandone el texto tras leer el primer párrafo. Tratar de no quedarse solo en las palabras, en los conceptos, en las ideas, sino trabajar duro desde cada medio de prensa para introducir nuevas formas de construir la noticia sin eliminar las ya existentes.

Muchos periodistas cubanos, como es el caso de Julián Pérez, aconsejan que tanto en el lead y el cuerpo de la nota informativa, como en cualquier otro género, lo importante es saber dónde y cuándo debemos utilizar las preguntas clásicas, para que lo que se escriba despierte el interés del lector, oyente o televidente.

“Creo que es ahí, precisamente, donde en ocasiones cometemos el error, pues en un periódico leemos el título y el primer párrafo y si no nos atrapa, abandonamos la noticia; igual ocurre en la radio. Ese gancho inicial, sin ser sensacionalista, es primordial para el periodismo”, opina.

Un cambio de mentalidad se impone. Vivimos en una época donde se hace necesario llevar al lector una estructura nueva, fresca, que lo haga esperar el mensaje y dedicar, con gusto, tiempo de su vida, a leer el periódico.

 

TIEMPO PARA UN “TE QUIERO”

TIEMPO PARA UN “TE QUIERO”

MARTHA ISABEL ANDRÉS ROMÁN,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No sé de dónde sacan la firmeza, ni de dónde les llega la fuerza que cada mañana los hace enfrentar la vida sin temores, con la complicidad íntima de quien conoce todos sus secretos. Pero día tras día los veo saludar al mundo con una sonrisa, mientras dejan en el camino un trozo de amor.

Detrás de la nívea cabellera está la sabiduría insustituible de la experiencia; detrás de los ojos limpios, la profundidad de quien ha visto mucho; detrás de las palabras pausadas y susurrantes, el consejo preciso; detrás de los pensamientos distantes, un alma henchida recuerdos.  

Los jóvenes deberíamos mirar a los ancianos, más que con respeto, con homenaje y consagración.  Ellos merecen nuestra entrega, no por los cuidados que necesitan, sino por todo lo que tienen para brindar.

Generalmente asociamos a la juventud con el arrojo y la decisión, con la rebeldía y el coraje de la edad. Pero muchas veces olvidamos que ellos, desde su humilde rutina, pueden dar tantas muestras de bravura como los más lozanos rostros.

Lo que ellos hacen sí se llama valentía, se llama levantarse con el sol, preparar el desayuno de hijos y nietos que atraviesan el amanecer con la locura de la puntualidad, y ordenar todo el reguero de la casa después de que pasa ese vendaval matutino.

Eso sí se llama energía: recordar la costura del botón del uniforme, realizar magia en la cocina para “crear” un plato nuevo, hacer largas colas en espera del último producto llegado a la bodega, perdonar un error sin soltar una reprimenda o pedir una excusa.

Los que gozamos el frescor de los primeros años deberíamos mirar más a menudo el rostro de nuestros abuelos, e intentar descubrir, tras la accidentada geografía de sus facciones, una luz intensa que el tiempo nunca apaga.

Deberíamos sentarnos a su lado más a menudo, regalarles un abrazo, colocarles un sonoro beso en la mejilla y reírnos con un gusto tremendo a su lado.

A fin de cuentas, ¿quiénes, si no ellos, son los reyes magos constates de nuestros caprichos, los que malcrían sin importar las consecuencias, los que hacen sacrificios incalculables por librarnos de toda carga, los que, cual hadas madrinas de cuentos infantiles, transforman nuestros problemas en soluciones, nuestros pesares en alegrías?

No es casualidad que de niños nos imagináramos esas hadas como viejecitas sensibles, ni que todos los reyes buenos de las historias tuvieran barba blanca y perfil bondadoso. Es que para expresar la suavidad y el sacrificio, para poner un nombre a la ternura y un rostro a la sencillez, solo hay una palabra precisa: abuelo.

A veces el ajetreo nos absorbe, y el automatismo diario nos obliga a pasar días, semanas y hasta meses, sin que de nuestros labios salga una palabra cariñosa. Pero ellos no se ofenden, nos miran con comprensión, y nos brindan mil te quieros por cada uno que nosotros nos callamos.

Por eso paremos el tiempo, olvidémonos de calendarios y de horas. Pospongamos cada tarea, por importante que parezca, y concertemos una larga cita con ellos. Acariciemos una a una sus canas, hagámosles una deliciosa comida y arreglemos esa pieza de ropa elegante que hace mucho no se ponen por falta de tiempo para repararla.

Mañana…quizás mañana, cuando ya no estén aquí, un vacío incontrolable nos estremezca sin piedad. Entonces no podremos evitar, cada vez que entremos en la cocina, sentir un dulce sabor a arroz con leche, y todavía escucharemos el sonido de las hojas del periódico al ritmo del balanceo de un sillón que tarde a tarde les sirve de nave a épocas pasadas.

Mañana… quizás mañana seamos nosotros los de los pasos lentos y manos temblorosas, los de miradas perdidas en el tiempo, los de sabios consejos para brindar. Quizás mañana seamos nosotros los que nos entreguemos sin condición, los que, desde nuestra ternura y nuestro silencio, también anhelemos un “te quiero”. 

¿CUÁN OBJETIVO PUEDE SER EL PERIODISMO?

¿CUÁN OBJETIVO PUEDE SER EL PERIODISMO?

Tema: Abraham Michael Rosenthal, periodista del Time y Premio Pulitzer en 1960, asentó: “La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer”.

JESSICA DOMÍNGUEZ DELGADO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La mayoría de los medios de comunicación exhiben un modelo de periodismo basado en la objetividad que practican, este término se  ha vuelto un slogan en busca de público y credibilidad. Para poder analizar cuán  objetivos somos es necesario tener en cuenta la opinión de destacados periodistas, basados en el ejercicio cotidiano de la profesión.

Según Javier Darío Restrepo, quien dirige talleres de Ética en la Fundación para el Nuevo Periodismo en América Latina: “El memorando de A.M. Rosenthal para los periodistas del New York Times llegó a ser un mandato  escrupulosamente obedecido en incontables redacciones. Leyeron entonces los del periódico neoyorquino: ‘el deber de todo reportero y editor es luchar para conseguir tanta objetividad como sea humanamente posible’. Y a renglón seguido les describía la objetividad como distancia, exclusión de puntos de vista personales e inclusión de todos los puntos de vista.”

Entonces, ¿qué se entiende como objetividad periodística? Según Felipe Pena de Oliveira, periodista y profesor de la Universidad Federal Fluminense de Río de Janeiro, “la objetividad se define en oposición a la subjetividad, lo que viene a ser un gran error, pues aquella surge no para evitarla sino más bien para reconocer su condición de inevitable. Su verdadero significado está ligado a la idea de que los hechos se construyen de forma tan compleja que no podemos rendirle culto como expresión absoluta de la realidad. Al contrario, es preciso desconfiar de los hechos y crear un método que asegure algún rigor científico al informar sobre ello”.

Objetividad es respetar la verdad absoluta de los hechos, sin distorsión y contrastarla con la mayor cantidad de fuentes posibles, con rectitud de intenciones, es información pura.

La objetividad periodística va muy ligada a la ética, protege al profesional de juicios deliberados del publico, pero, ¿se puede lograr una trascripción rigurosa y exacta de los hechos y de las opiniones, tal y como se dieron en la realidad?, ¿hasta que punto somos objetivos?

Tomás Eloy Martínez, escritor y periodista argentino ganador del Premio Ortega y Gasset 2009, dice: “La objetividad en estado puro no creo que pueda existir. Cada uno de nosotros, al proporcionar información, deposita todo un espectro de subjetividades. Hay elementos intransferibles, como la formación personal, incluso la conformación mental del periodista, la cosmovisión. En caso contrario, el hombre de prensa sería un robot, una máquina de hacer preguntas.”

Yelanys Hernández Fusté, periodista de Juventud Rebelde, expresa: “La ideología siempre influye, modula el periodismo. Hay que ser consecuentes. La intencionalidad y la cultura general compiten a la hora de redactar. Ser objetivos pasa por tratar de se éticos, recurrir a fuente y contrastarlas, congeniar los intereses del medio y con todo esto entonces realizar el trabajo. La prensa debe asumir una función social. Creo que es un sueño idílico en la práctica, es mejor ser consecuentes y sinceros con el público que ser muy objetivo por los cánones de los libros.”

A su vez, Yailé Balloqui Bonzón, periodista de Juventud Rebelde expone: “La objetividad es muy subjetiva, cuando se elabora una información eres objetivo si dices lo que pasa tal cual sucedió; pero siempre le pones de tus experiencias. Cada quien lo ve de manera diferente. Hay que tener olfato periodístico para seleccionar la noticia, el resto de la información es susceptible, no es algo tangible. Además, el periodista es humano.”

Para concluir, cito a Felipe Pena de Olivera: “El periodismo actual es una simbiosis, no una separación. La noticia nunca ha estado tan cargada de opiniones. Y uno de los motivos es justamente atender al criterio de ser objetivo lo que obliga al periodista a oír siempre los dos lados de la historia.”

Hay que tratar de ser objetivo buscando la mayor veracidad posible, pero también hay que ser comprometido con su tiempo para ayudar a construir una mejor sociedad. Todo lo escrito está cargado de intencionalidad, la información se manipula en beneficio social con una función utilitaria. El periodista es un ser cargado de subjetividades, las cuales trasmite en sus trabajos. No se puede ser ciento por ciento objetivo ni imparcial, hay que tomar partido, defender alguna posición. En la medida que podamos cumplir estas exigencias seremos respetados y veraces sin necesidad de poner el sobrenombre imposible de objetividad absoluta.

Bibliografía:
 
Darío Restrepo, Javier. La objetividad periodística: Utopía y Realidad. Revista Latinoamericana de Comunicación, Chasqui. 74, 2001. En http://chasqui.comunica.org/restrepo74.htm Consultado: 10/12/2009

http://objetividad en los medios.blogsport.com/2008

Pena de Oliveira, Felipe. Teoría del Periodismo. Editorial Comunicación Social, ediciones y publicaciones. Sevilla, Zamora 2006. pp. 53-56.

Periodistas consultados:

Yelanys Hernández Fusté, periodista de Juventud Rebelde

Yailé Balloqui Bonzón, periodista de Juventud Rebelde


 

LAS POZAS, RECUERDO DE INFANCIA

LAS POZAS, RECUERDO DE INFANCIA

LILIEN TRUJILLO VITÓN,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El profe dijo: “Una crónica de tu pueblo”, y el hipervínculo se ejecutó rápidamente en mi cerebro. Hablar de aquel Macondo es acudir a mi infancia. Y digo yo: por suerte, desde mis días actuales, pero entonces esta cuasi ciudadana agarraba la felicidad por los bigotes en medio de un cafetal jugando a las casitas. Ese es el sabor que dejan los puebluchos olvidados donde pasan los años y la gente y los cafetales y los recuerdos, siguen siendo los mismos. Para algunos, nostálgica alusión; para otros, irremediable aburrimiento.

Creo que es precisamente la nostalgia el nudillo que se me ha engolado en la garganta al escribir sobre Las Pozas. ¡Qué suerte la mía, tengo la nostalgia! A veces es más productiva al ser humano la añoranza del pasado que el repudio insoslayable al pasado que llega hasta el presente por pujanza del destino. 

Añoro, sí, las carreras en bicicleta como entretenimiento colectivo. Si acaso nos faltó hacer un torneo oficial para definir los mejores ciclistas. Aclaro que dentro de ellos no estaba yo, por supuesto. Con las 100 libras que pesaba casi rodaba más yo que las gomas de aquella 26 china. No por gusto tengo en mis rodillas unos cuantos tutús de aquella época.

Sin embargo, a veces miro a los chiquillos del barrio, famélicos todos, con la excepcionalidad de los obesos -siempre hay en los pueblos de campo algún punto relleno cuando miras al conjunto de infantes que juegan en cualquier terraplén-. Los miro una y otra vez tratando de explicarme el fenómeno. ¿Cómo pueden ser felices con tan poco? Mejor dicho: con nada. Pero el subconsciente me detiene antes de llegar a juzgar lo que, después de 15 años, inexplicablemente sigue igual.

También yo fui feliz jugando al escondido en el horario de las aventuras, y no por no tener televisor -aunque era el caso- sino porque el fluido para verlo era un fugitivo entonces. También jugué a las bolas con los varones del barrio, pero no con las “chinatas” de cristal, sino con bolillas de matas.

Bien recuerdo los refrescos que hacíamos con los pétalos de marpacífico, aquel color morado que resultaba de exprimir la flor, nos remitía al refresquito Toki que todos conocemos. Pero ya ven, de infantes curiosos y carentes de modernos juegos, casi pasamos a ser descubridores de una línea de jugos naturales. Cosas de niños que todavía pasan como chispazos por mi mente.

Y me perdonarán los que esperaban que hablara solamente de las viejas “indagadoras” y “desocupadas” de mi barrio, personajes importantes, sin duda; o de la familia de la última casa que de 9 a 9, como rito divino, plantaban su mesa de dominó para pasar el día. Por razones de edad nunca me pregunté cómo lograban subsistir económicamente. ¡Mira que es grande esta Revolución!

Pero, ¿saben qué?, los recuerdos de mi infancia son también una  remembranza, aunque personalizada, de Las Pozas. Y decir mis recuerdos es hacerme protagonista de muchas voces que lamentablemente se quedaron en la otra opción, no tan opcional: la del irremediable aburrimiento.

Y como los recuerdos son de una materia abstracta que solo se puede horadar a golpes de nostalgia, agradezco a la nostalgia que me llevó por tan sublimes recuerdos. Y agradezco también al profesor que en aras de exprimir el sentimiento a pulso de nostalgia, me llevó a este viejo pueblo, pueblo mío, que adoro desde la distancia.

¿DÓNDE ESTÁ LA NOTICIA?

¿DÓNDE ESTÁ LA NOTICIA?

Tema: La profesora y periodista argentina Stella Martini, puntualiza: “La selección y clasificación de los acontecimientos que serán noticia se apoya en los ejes información-sociedad, en términos de necesidades y expectativas, y de reconocimiento-realidad, en términos de verosímiles que constituyen la realidad cotidiana, y tiene que ver con los valores de noticiabilidad de los que se carga en cada situación y en cada medio en particular.” 

LÁZARO GONZÁLEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Noticia, como arte o verdad, es una

palabra breve y de múltiples significados.

En el sentido estricto, se trata de un

producto tan simple y directo como el 

jabón o los zapatos. En el sentido amplio,

su calidad es escurridiza, su variedad

infinita, y no tiene más límites que

los de la propia vida.” (Carl N. Warren)

Al preguntar sobre qué es noticia, más de un periodista titubea; pero todos, antes de escribir, determinan lo que será informado mediante un proceso de selección y jerarquización, de acuerdo con una serie de valores que dependen de su formación sociocultural, el momento histórico, la política del medio en el cual labore y a quién se dirija el mensaje.

En su libro Periodismo, noticia y noticiabilidad, Stella Martini,  profesora e investigadora en temas de medios masivos, comunicación y sociocultura de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, define la selección de lo que será noticia como uno de los momentos de la profesión periodística que más dolores de cabeza produce a los que la ejercen y que es tema de este trabajo.

“La selección y clasificación de los acontecimientos que serán noticia se apoya en los ejes información-sociedad, en términos de necesidades y expectativas, y de reconocimiento-realidad, en términos de verosímiles que constituyen la realidad cotidiana, y tiene que ver con los valores de noticiabilidad de los que se carga en cada situación y en cada medio en particular”, sostiene Martini.

El periodismo está concebido como constructor de una realidad social que permita conocer aquello que por diversos motivos no pueda ser conocido directamente por nosotros. Así, el periodista se convierte en un intermediario entre el hecho y el público, entre la información y la sociedad. A los medios de comunicación corresponde, entonces, la selección de los acontecimientos que serán noticia, el privilegio de escoger lo que debe o no ser publicado, de acercar una cultura y establecer un criterio sobre ella. Por eso, se exige una gran responsabilidad a la hora de seleccionar la noticia para que ésta sea, en primer lugar, verosímil; y en segundo, lo que el lector necesita de acuerdo con su contexto.

A este parecer se suma el periodista Miguel Fernández Martínez, de la Agencia de Información Nacional, al decir: " Es necesario que cada información procesada llegue al destino para el cual se produce, de ahí la importancia de poder establecer las coordenadas para decidir hacia dónde se dirigirá la noticia, quién será su receptor y cuál es el interés que busca."

Para construir la información todo periodista debe velar porque su subjetividad no tergiverse, ya sea de forma consciente o inconsciente, la circunstancia en que se produce el hecho y ser partícipe de esa realidad para poder dar una imagen menos parcial de lo que sucede, lo cual es bastante difícil dada la influencia de nuestros criterios personales en la elaboración  del mensaje.

De acuerdo con el reportero del semanario 26, de Las Tunas, Itsván Ojeda Bello, “el periodista reconstruye claves para interpretar los hechos que nuestra limitada competencia interpretativa no es capaz de alcanzar. La institución periodística selecciona entre todos los sucesos, los que estima pertinentes y relevantes, en función de criterios de interés social, que no siempre se explicitan.”

Es decir, los hechos que son noticia en un lugar no tienen por qué serlo en otro. He ahí la importancia de las circunstancias concretas, que pueden ser históricas o geográficas, para que un suceso pueda interesar a determinado sector social, aún cuando existen algunos que por su magnitud deben ser de interés para toda la humanidad como ataques terroristas, el sida, las pandemias, los efectos del empleo de armas nucleares en la población civil, las amenazas al medio ambiente, entre otros ejemplos. Estas cualidades relevantes de los acontecimientos son los valores noticia o requisitos que debe cumplir toda información para ser procesada por los mass media.

Dentro de los valores noticia también podemos destacar la jerarquía de las personas implicadas en el suceso, las consecuencias que pudiera tener este, la cantidad de gente que involucra,  la actualidad, y por supuesto, la veracidad, entre otros. Estos afectan, en definitiva, a los individuos comunes dentro de  la sociedad, quienes se van a sentir identificados con esa realidad mostrada por los medios, que les permita asociarla a su propia experiencia.

Lo que Stella Martini denomina eje información-sociedad no es más que la relación entre los periodistas y los sujetos que integran la realidad social. Para saber qué le gustará al público dice: “Hay que entender a qué llaman noticia y el interés que tienen por ella, el lugar que ocupa en su vida cotidiana; cómo la leen, y qué relación establecen entre la jerarquización que plantean los medios y la que ellos hacen de la realidad y, finalmente, la articulación entre los niveles de comprensión de la noticia, la propia experiencia y los imaginarios que sustentan.” El interés será mayor en la medida en que se reconozcan con esa circunstancia.

La construcción de la información, agrega Martini, “incluye un alto grado de interés y de curiosidad, etapas de do¬cumentación y de búsqueda y verificación de las fuentes, de selección y valorización del grado de noticiabilidad, y de interpretación del acontecimiento”. Es evidente que no podemos escoger la noticia sin  estar conscientes de  poder desarrollarla con eficiencia, según los conocimientos que poseamos, además de tener en cuenta los efectos que tendrá.

Y Javier Ibarrola, director editorial de la revista mexicana Impacto, opina que dada la pluralidad que hoy se observa en los diferentes medios de comunicación, una noticia no tendrá el mismo valor en uno que en otro. Para los diarios de gran tirada, la noticia importante es aquella que tiene valor universal, aunque todos los días vemos y escuchamos en los periódicos, el radio y la televisión que la noticia local o regional implica un mayor tratamiento que aquella que involucra a grandes conglomerados sociales.

Además de su valor informativo como reconocimiento de la realidad, la noticia exige otro requisito: ser un discurso verosímil. Y dicha verosimilitud, según Martini, depende de los significados de verdad en una cultura determinada, y de las reglas del género. Por su efecto, se produce la coincidencia de un texto particular con otro texto que se constituye en el cruce entre la opinión pública y las representaciones sociales. El sentido verosímil, que simula preocuparse por lo objetivo, se interesa por construir y mantener la relación con sus lectores a través de un discurso reconocido.

Para Javier Dueñas Oquendo, periodista del diario Juventud Rebelde: «Un evento puede ser raro, inimaginable casi. Todo depende de la comprensión de la realidad que tenga quien lo observa, y de ese proceso de acercamiento a los hechos puede resultar si algo nos parece interesante o no. Este asunto de los conocimientos es, por tanto, esencial para reconocer verosimilitud y que esta noción actúe en un sentido atrayente hacia el contenido de un producto periodístico. No basta con que el hecho en sí mismo exista; tiene que verse, comprenderse, y para ello habrá que cruzar cierto umbral.

«Llegar a ese punto depende de un esfuerzo mutuo, en el que no solo intervienen los juicios y conocimientos de los lectores acerca de un tema, sino la comprensión que el reportero tenga de este y, más allá, de lo que saben de él los públicos. Escribir, por ejemplo, sobre novedades científicas como las nanotecnologías y las partículas subatómicas es un desafío. Cabe esperar que solo un público reducido busque temas así y se mueva cómodamente entre los términos apropiados para describirlos. Pero el periodismo no puede renunciar a las novedades que en cuestión de información estos campos generan, así como tampoco los reporteros pueden renunciar a nuevos lectores.

«Luego, tenemos que ampliar ese público contribuyendo a formarlo e, incluso, formándonos a nosotros mismos. No hay dudas de que en el camino también llegamos a identificar áreas temáticas que pueden ser más atractivas para los neófitos, e insistimos más en ellas no porque definan al suceso sino porque hacen más eficaz el proceso de divulgarlo. Hay que tener presente, en todo caso, si ese anhelo de eficacia comunicativa no va en sentido opuesto al interés por dar a conocer la verdad.»

Como hemos podido percibir, la clasificación de los valores noticia no es fácil, pues depende de varios factores que no se pueden obviar, los cuales cambian de acuerdo al tiempo, el lugar y al emisor o  receptor de la información. No hay recetas fijas, todo depende de nuestro olfato periodístico, de la observación que seamos capaces de hacer y de la aceptación  de nuestros lectores.

BIBLIOGRAFÍA:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 2005.

Ibarrola, Javier. La noticia. 3ra edición. Editorial Gernika, S. A. México, 2001.

Martín, Stella. Periodismo, noticia y noticiabilidad. En:   www.librerianorma.com  Consultado: 7/12/09.                   

Ojeda Bello, Itsván. ¿Qué es noticia? Acercamiento a la noticiabilidad. En: www.monografías.com  Consultado: 7/12/2009.

Periodistas consultados:

Miguel Fernández Martínez, de la Agencia de Información Nacional.

Javier Dueñas Oquendo, periodista del diario Juventud Rebelde.

ZAPATOS TOCANDO EL CIELO

ZAPATOS TOCANDO EL CIELO

Texto y fotos:
CAROLINA GARCÍA Y FIDEL ALEJANDRO RODRÍGUEZ,
estudiantes de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si usted ha sido transeúnte de varias ciudades del mundo recordará una imagen común de las grandes urbes: zapatos que tocan el cielo colgados del tendido eléctrico. 

En Ciudad de La Habana, para preocupación de los responsables de las líneas eléctricas, aparecen desde hace algunos años zapatos viejos amarrados por sus cordones. Amontonados o solitarios, como si fueran los aretes  exóticos de la ciudad, esconden entre sus huecos y sus ojales las incógnitas de su propósito y  origen.

Y es que tras los zapatos colgantes parecen estar las manos anónimas de todo el mundo. Algunos foros en Internet proponen su origen en los barrios marginales, asociados al básquet e incluso al consumo de drogas. Sin embargo, la práctica de lanzarlos hacia los cables eléctricos parece haber trascendido el mito de lo marginal y llega hasta las calles más céntricas, como si los “autores” del lanzamiento quisieran adornar lo que fue diseñado antes en la urbanidad.

En la película norteamericana “La cola que mueve al perro”, los protagonistas, Robert de Niro y Dustin Hofmman, detienen la limosina en que viajan y lanzan unas botas viejas hacia el tendido eléctrico para simular apoyo popular a una campaña mediática que diseñaban. Algunas marcas de tenis deportivos han aprovechado también este suceso como imagen publicitaria.

¿Por qué se ha convertido esta en  una práctica común? Quizás en el misterio esté la magia, pero hay quien lo hace por motivos más simples. Para Yoandri, un niño habanero, lanzar los zapatos es como guardar un recuerdo. La interrogante sigue abierta, puede que hasta los zapatos sueñen con tocar el cielo.


 

¿PUEDE EL PERIODISTA SER OBJETIVO?

¿PUEDE EL PERIODISTA SER OBJETIVO?

Tema: Antonio Núñez Aldasoro, de la Universidad Central de Venezuela, argumenta: “Al periodista, como narrador de un hecho de interés general para una sociedad a la cual él mismo pertenece, se le hace imperativo evaluar los hechos que componen su relato. A pesar  de que se ha determinado que el reportero no debe exponer su punto de vista de manera evidente, en muchas ocasiones se sirve de estrategias retóricas (estilo, por ejemplo) o de la inclusión de otras voces en el texto (discurso referido) para exteriorizar sus pareceres sobre lo narrado…”.

ERNESTO GUERRA VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sobre la frase de Antonio Núñez Aldasoro podríamos escribir mucho, pues el tema del que nos habla es la objetividad y la subjetividad en el medio periodístico. Este tema es abordado por Everio Tellería Toca en su Diccionario Periodístico  y explica que la objetividad en la práctica es mentira, ya que la prensa burguesa –aunque se proclame “objetiva“ por estar al servicio de alguna entidad ajena al gobierno- siempre será subjetiva, pues responde a los intereses del órgano de prensa al que se subordina.

La profesora de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, en sus clases expresa que el periodismo puede considerarse objetivo en tanto sea fiel a la verdad al relatar el acontecer, en tanto sea comprobable y haya remisión a fuentes de manera explícita. Sin embargo, prefiere más que el término de objetividad e imparcialidad, sostener el criterio de honestidad profesional, de ética humana y profesional, de sentido de responsabilidad que se asume en la profesión de informar a los públicos acerca de los hechos que ocurren y que interesan a los receptores vinculados a ellos de manera directa o indirecta. “No puede haber objetividad e imparcialidad aséptica cuando cada palabra es portadora de intención, cuando el individuo siempre toma partido, cuando el ser humano que escribe no lleva a letras solo el relato impecable de los sucesos, sino su propia mirada en la que influye su cultura, sus experiencias, su sensibilidad”, insiste la docente.

Emeria Delgado, periodista con más de 20 años de experiencia en la radio, actualmente del equipo informativo de CMBF, Radio Musical Nacional, expresa sobre la frase de Aldasoro lo siguiente, teniendo en cuenta el medio en el que trabaja: “Coincido  con lo que manifiesta,  aunque en el medio radial muchas veces la opinión  del periodista  es mucho más  abierta  y se refrenda  por la utilización de los recursos sonoros con los que cuenta para narrar su historia. Su verdad está dada por las personas que confirman su tesis, por el género que utiliza  y por el estilo en que acerca esa realidad a los oyentes, aunque la  imparcialidad  de la información no sea real”.
 
Emeria ofrece elementos para analizar el fenómeno de la objetividad periodística: va más allá del estilo o el discurso, pues al enfrentarnos a otros órganos como la radio o la televisión tenemos recursos, que si bien no los podemos llamar más efectivos, penetran más en los receptores. Por ejemplo, las imágenes o los sonidos, que inducen sensaciones, su uso enriquece las informaciones y hasta puede cambiar el sentido de las palabras.

Abe M. Rosenthal, premio Pulitzer en 1960 y redactor de “The New York Times”, envió un memorámdum al diario neoyorquino, donde expresaba: “La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer”.

Es una aparente contradicción, pues aunque expresa que la objetividad es una pretensión ilusoria, es necesaria su existencia, pues ser objetivos, garantizan la credibilidad de los medios.

Decía Luka Brajnovic, periodista croata y autor de varios estudios periodísticos, que si la información parte de un conocimiento exacto y cierto, es imparcial y absolutamente objetiva.

Sin embargo, asegura Javier María Restrepo, director de talleres de ética de la "Fundación para el Nuevo Periodismo en América Latina" y Defensor del lector de “El Colombiano de Medellín”: “Pretender la objetividad es tanto como creer que es posible capturar y congelar el instante que huye. El mismo hecho, observado por distintos periodistas, recibe tratamientos y versiones diferentes y, además, en las sucesivas ediciones de un periódico o en las emisiones de un noticiero, tiene que ser complementado, corregido, aclarado o rectificado, hasta el punto de que el periodista llega a contemplar las suyas como verdades provisionales”.

Por su parte, remitiéndonos a Melbys Nicola, joven periodista cubana del diario Juventud Rebelde, realmente no existe la verdad pura y concreta: la selección de los hechos que el periodista use, aunque no dé sus criterios, está dando su propia idea.

En cambio, Frank Giral Martí, de Prensa Latina, afirma que indudablemente el periodista tiene que ser objetivo, y además buscarle detalles a la información que la haga más atractiva: “A veces la información puede resultar dolorosa para el público, pero debes dar la información. Desde el momento en que seas mentiroso como periodista, pierdes le credibilidad de la gente. Tenemos que ofrecer al público la información como es, no como quisiéramos que fuera”.

Por otra parte, Katia Monteagudo, periodista de Bohemia, señala que dentro de los géneros puramente informativos del periodismo, el reportero debe distanciarse de dar a conocer su criterio para poder contar la realidad. Es muy complicado, agrega, ser objetivo, pues la información pasa por varios procesos, como la intencionalidad: “El periodista responde a los intereses del medio donde se desempeña, hablar de objetividad absoluta sería una utopía…”.

Volviendo a Latinoamérica, en la página de Prensa Chilena se expresa que “… uno elige su diario, noticiario televisivo y radio favorita por cualquier atributo menos por la objetividad de las noticias. Lo que te gusta de tu diario es precisamente esa forma de ver la realidad, que es subjetividad cabal. En estricto rigor y dicho sea de paso, un medio no puede ser ontológicamente objetivo”.

Ahora debemos caer en la llamada política editorial, una de las principales reguladoras de la visión de los periodistas, pues, por ejemplo, lo que es relevante en El Caimán Barbudo, quizá no lo es para Granma, por el perfil de cada publicación. Habrá entonces quienes lean Granma y otros que escojan El Caimán Barbudo porque las peculiaridades de cada publicación son las que hacen a los lectores inclinarse hacia cada órgano de prensa. No obstante, no cabe duda que por la seriedad y porque representa al Partido Comunista de Cuba, Granma hallará más credibilidad en los sujetos que otros medios, pues es el órgano oficial del país.

Sobre el tema de la objetividad, Giovanni Fernández, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y periodista de la Asociación Hermanos Saíz, acota: “El periodismo desde su fundación pidió pruebas para garantizar la seriedad del discurso. Cuando un medio no es veraz, es que sus informaciones carecen de credibilidad”.

BIBLIOGRAFÍA:

Accardo, Alain: En torno a la objetividad periodística. En: http://www.baietz.org / zaharra/es/gogoeta/ global/accardo _ subjetividad. Htm

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso  2009-2010.

Brajnovic, Luka Brajnovic: Wikipedia. En: http:// es .wikipedia.org /wiki/

Brajnovic, Luka: En: Sobre_teor.C3.ADa_del_periodismo. Consultado: 11 de diciembre de 2009.

Subjetividad periodística o manipulaciones y epitafios. En: Prensa Chilena, http://prensachilena.blogspot.com/2007/11/ subjetividad-periodstica-o.html

Tellería Toca, Evelio: “Diccionario Periodístico”, Editorial Oriente 1986, pp 208-209.

HISTORIA Y ARQUITECTURA ATRAEN A MILES DE VISITANTES

HISTORIA Y ARQUITECTURA ATRAEN A MILES DE VISITANTES

El Salón de los Pasos Perdidos y los hemiciclos donde sesionaron el Senado y la Cámara son parte del recorrido que ofrece la antigua sede del Congreso de la República.

ANABEL MIERES PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¡Más de 100 000 personas visitan anualmente el Capitolio de La Habana! Atraídos por la arquitectura e historia, cubanos y extranjeros acuden a la instalación que ofrece visitas libres y dirigidas desde que se convirtió en museo en 1975.

Los recorridos turísticos incluyen el Salón de los Pasos Perdidos, donde se ubica el diamante que marca el kilómetro 0 de la Carretera Central y la estatua de la República, la tercera más alta de su tipo bajo techo. También los hemiciclos donde sesionaron la Cámara y el Senado hasta el triunfo de la Revolución y los recintos usados por los miembros de los órganos legislativos republicanos como el Salón Martí, utilizado para el banquete inaugural del edificio.

La instalación abrió sus puertas el 20 de mayo de 1929 para la toma de posesión, por segunda vez, del presidente Gerardo Machado y en su momento fue el primer edificio monumental de Cuba y el segundo de su clase en el mundo.

Un interés particular tienen las exposiciones de pintura, fotografía y artesanía que se muestran sistemáticamente en varias áreas de la edificación, todas de artistas cubanos, señaló Claudia Ramírez, promotora de actividades culturales. “En el año de su aniversario 80, el Capitolio se mantiene como una de las principales atracciones turísticas del país”, afirmó. La instalación está abierta al público todos los días desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

El edificio, concebido para albergar la sede del poder legislativo,  dividió a la opinión pública en cuanto al nombre, pues existían partidarios de llamarlo Palacio del Congreso. Mediante el periódico El Excelsior se realizó una encuesta que definió su denominación, confirmó Claudia Ramírez.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: De admirativa.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional +  Pirámide invertida.
Tipo de fuente: No documental, secundaria, indirecta. Documental: Historia, aventuras y leyendas del brillante, de Humberto Vázquez.                            
Primer valor noticia: Curiosidad, novedad.
Otros dos valores noticia: Proximidad o cercanía. Actualidad, inmediatez.
Tipo de noticia: Ligera, blanda, simple.