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Isla al Sur

HACEDOR DE SONRISAS

HACEDOR DE SONRISAS

¡Qué valga la alegría!, documental en homenaje al artista Jorge Guerra, fue mostrado en premier este 21 de octubre.

KAREN PADRÓN GATO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En homenaje a los más de 40 años de labor artística del chileno Jorge Guerra, se exhibió en premier el documental ¡Qué valga la alegría! este 21 de octubre (2009) en el Centro Hispano-Americano de Cultura.

El proyecto, apoyado por la embajada de Chile en Cuba, comenzó a filmarse durante los meses de agosto y septiembre de 2007 y concluyó en febrero del presente año coincidiendo con la muerte del artista que dio vida al personaje de Pin Pon.

“La presentación significó mucho para mí. Además de desempolvar su voz con una sensibilidad exquisita, fue la oportunidad y quizá el pretexto para conocer a mi padre como creador y persona”, expresó su hija Denise Guerra quien es, además, la realizadora del documental.

Guerra abogó por un arte en pos de los niños, del futuro y de los valores universales,  y elevó sus ideas  por encima de las condiciones políticas, sociales y culturales que marcaban el devenir del país.

Pin Pon, concebido en 1965, mostró la dimensión humana de su creador y contribuyó a formar varias generaciones de chilenos. Hoy,  ese personaje infantil forma parte del patrimonio cultural de la nación.

Durante la dictadura de Pinochet, Jorge Guerra se vio obligado al exilio. Así llevó sus valores artísticos a varios países de Latinoamérica, en especial a Cuba y Ecuador, donde mostró su quehacer y lo enriqueció con las más diversas tradiciones.

Con una duración de 27 minutos, ¡Qué valga la alegría! obtuvo premio y mención en el certamen Iberoamericano de Ética “Elena Gill” y concursó, además, en el Festival de Cine Pobre “Humberto Solás”.

Pie de fotos: Jorge Guerra, un chileno que dejó su impronta artística también en Cuba.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Por qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuente: No documental, primaria.
Primer valor noticia: Actualidad, inmediatez.
Otros dos valores noticia: Interés humano, Proximidad o cercanía.
Tipo de noticia: Directa, ligera hecho consumado.    

LA MÁS PÚBLICA DE LAS CONVERSACIONES PRIVADAS

LA MÁS PÚBLICA DE LAS CONVERSACIONES PRIVADAS

Al referirse a la entrevista, Martín Alonso apunta: “El diálogo no puede llevar el sello de la verdad hasta el punto de ser una fotografía de la conversación callejera”.

MAYVELIS PARES MENÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista, según la periodista cubana Miriam Rodríguez Betancourt en su texto Acerca de la Entrevista Periodística, “resulta un método al que calificamos de método indagatorio (…) que se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información”.

El reportero no reproduce como una grabadora o una cámara de televisión, sino que representa el nexo existente entre el personaje a entrevistar y el público. No puede hacer de la entrevista una fotografía de la conversación corriente entre dos personas, como si se conocieran de siempre, debe establecer en su escritura las formalidades correctas, emplear las frases adecuadas y demostrar los propósitos mediante narraciones objetivas.

Bárbaro Rafael Hernández Acosta, profesor de la Universidad Central de Las Villas, en su escrito Otras consideraciones sobre la entrevista, comenta: “La redacción correcta de una entrevista está regida por principios tales como una minuciosa selección y discriminación de los datos, no se debe adoptar por creerlo la vía más fácil el método de preguntas y respuestas, sin examinar el carácter de la entrevista, pues un diálogo fluido es indispensable para mantener la viveza de la conversación. El periodista debe combinar la narración directa con la indirecta, empleando citas textuales y parciales, o intercalando algunos comentarios o interpretaciones y debe cuidar la repetición de palabras y frases de enlace tales como dijo, señaló, por otra parte, más adelante, etc”.

La entrevista no puede ser una repetición exacta del diálogo establecido entre el entrevistado y el entrevistador, se debe analizar si el lenguaje empleado por el entrevistado es el correcto, en dependencia del tema tratado. Algunas declaraciones deben ser revisadas antes de publicarse, y a veces se reconstruyen expresiones del entrevistado, sin adulterar lo dicho.

En ocasiones, el entrevistador debe agregar aspectos o preguntas que no dio a conocer en el transcurso de la entrevista. El periodista chileno César Contreras Manzor en su escrito La Entrevista Periodística, Intimidades de la Conversación Pública, basado en el texto de Jorge Halperín de igual nombre, afirma: “(…) cuando un párrafo de respuesta es enorme, en este caso, se debe crear una pregunta (no realizada en la entrevista) que guarde coherencia con la respuesta y que no muestre al entrevistado como omitiendo, contestando pobremente o carente de ideas.

“El entrevistador corta, sintetiza, amalgama, relaciona, recompagina, a veces hasta reconstruye cuidadosamente expresiones (obviamente sin desvirtuar la personalidad del entrevistado)”.

Sobre la escritura de la entrevista, el autor agrega: “El sujeto es descrito, retratado. Vibra a través de su ambiente, su biografía, sus detalles. Se construye de manera literaria”.

Durante la conversación pueden existir momentos en que el entrevistado reitere constantemente una idea, repita las mismas palabras para expresar algo diferente, o se desvíe del tema tratado. Estos detalles deben eliminarse en la edición, porque no son de interés para los lectores, y darían la impresión de una conversación personal, no pública.

El periodista es quien construye la nota y es responsable de lo dicho por su entrevistado. No puede publicar cualquier declaración, porque el entrevistado pudo estar presionado o en una situación delicada que lo condujo a dar esa respuesta. Esto no le quita validez a sus palabras, pero deben ser confirmadas antes de divulgarlas. Todo debe ser equilibrado, pensado, a menos que se persigan otras intensiones.

En un artículo sobre la entrevista de personalidad, Idania Pupo Freyre expresa: “Siempre hay algo que decir, pero hay que saberlo elaborar para prender al lector de principio a fin (…)”. Coincido con la autora, y considero que se debe cuidar el uso de las palabras y su sentido, porque algunas pueden propiciar interpretaciones incorrectas.

El profesor Bárbaro Rafael Hernández Acosta, plantea: “Al redactar la entrevista debe considerarse si es oportuno describir el ambiente o características del entrevistado, tratar de que los párrafos sean cortos, o combinar cortos y largos, emplear subtítulos cuando la entrevista sea extensa con el objetivo de permitirle al lector cierto descanso en la lectura del texto, vigilar el nivel del lenguaje para que esté de acuerdo con el tema y con lo expresado por la fuente y contar al lector las peripecias para conseguir la entrevista solo cuando el relato aporta algo interesante”.

Rafael Arzuaga, periodista de El Habanero, considera: “Durante el diálogo suceden una serie de acontecimientos que no se pueden plasmar en la entrevista escrita, porque no le aportan nada y no son de interés para los lectores. Cuando se vaya a escribir el texto debemos verificar que el lenguaje esté acorde con la personalidad del entrevistado y pueda ser identificado por el público”.

El reportero debe documentarse profundamente antes de llevar a cabo la entrevista. Así demostrará sus conocimientos sobre el tema abordado en el encuentro, que se verá también manifestado en el hilo conductor de la entrevista impresa.

Norberto Rivero Torres, subdirector de El Habanero, refiriéndose al tema, explica: “Cuando transcribe, el periodista no está obligado a ponerlo todo, puede  desechar cosas que no sean importantes, pero lo que escriba debe ser fiel a las palabras del entrevistado.

“Hay entrevistados a los que no se le puede omitir nada, porque todo lo que dicen es importante y relevante. Algunas frases pueden ser versionadas (en determinadas entrevistas), pero sin tergiversar la opinión de la persona.

“El reportero, tanto oral como escrito, debe establecer cierta distancia con el entrevistado, para proporcionarle credibilidad al texto. Explota sus habilidades, pero sin querer ser el centro de la conversación ni brindar opiniones que le corresponden al protagonista verdadero de la entrevista”, concluye Rivero Torres.

Lo esencial a la hora de redactar es reflejar la seriedad del diálogo para que los lectores crean en lo dicho por la personalidad entrevistada. No se debe dejar de decir la verdad, pero debemos saber tratarla para que no se vea como una simple charla.


Bibliografía:

Barceló Sosa, Sayli. A propósito de la entrevista periodística. Sitio: www.latecla.cu/bd/entrevista/. Consultado: 22/07/09.

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005, pág.15.

Manzor Contreras, César. La Entrevista Periodística, Intimidades de la Conversación Pública, Basado en el texto de Jorge Halperín. Presentación de Power Point. Consultado: 22/07/09.

Freyre Pupo, Idania. Entrevista de personalidad: La gran dama del periodismo. Sitio: www.tvavila.icrt.cu/noticia.php?id=4152&clas. Consultado: 22/07/09.

Acosta Hernández, Bárbaro Rafael. Otras consideraciones sobre la entrevista. Sitio: www.latecla.cu/bd/entrevista/. Consultado: 22/07/09.

Periodistas entrevistados:

Rafael Arzuaga, periodista de El Habanero.

Norberto Rivero Torres, subdirector de El Habanero.


“UNA UNIVERSIDAD DE IDEAS Y DE ESPERANZAS”

“UNA UNIVERSIDAD DE IDEAS Y DE ESPERANZAS”

Los 280 años de la Universidad de La Habana deben servir para que los centros de altos estudios ganen más en el rol que les corresponde como artífices, líderes de la producción y el debate de ideas, sostiene el profesor Manuel Calviño. 
      
MARÍA DEL CARMEN RAMÓN SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 

Es de madrugada y apenas se puede divisar a lo lejos, pero los rayos de luz que escapan por la ventana de su salita de estudio son una prueba de su presencia. Sus ojos azules casi se cierran, sin embargo, el deseo de cumplir con el deber lo mantiene firme. Hojea las páginas de un libro con gran interés, siente que aún a su edad le falta mucho por aprender. Sus cabellos ya no lucen como cuando era miembro del grupo Moncada, ahora son cortos y tienen algunas canas. Es un cierre de jornada habitual.

Algunos años han pasado desde que Manuel Ángel Calviño Valdés culminó sus estudios en la Universidad de La Habana. Hoy posee los títulos de Profesor Titular, Doctor en Ciencias Psicológicas y Master en Comunicación y Marketing, mas… se siente como un eterno estudiante.
               
-¿En que año ingresó en la Universidad de la Habana?

En 1970. Fue un año de viraje y reconsideración. La Universidad era hiperactiva entonces. La Unión de Jóvenes Comunistas se separaba de la Federación Estudiantil Universitaria para enarbolar perfiles propios y mancomunados.

Fueron años de reedificar el sentido protagónico del estudiantado alrededor de su federación propia. La escuela de Psicología era un hervidero de ideas y proyectos de hacer lo propio, de abrazar concientemente el pensamiento marxista, para la construcción de una Psicología despegada de los moldes americanistas.

Más allá y desde la militancia política, se enarbolaba el rendimiento docente, la participación en las acciones estudiantiles y ciudadanas, el crecimiento de la cultura artística y la práctica del deporte. Fueron años con muchos aciertos, aún con sus desaciertos.

Hacia mediados de los setenta nos lanzamos a los estudios de postgraduación. Teníamos la necesidad de conceptualizar nuestras prácticas y fueron los países socialistas quienes nos abrieron las puertas para dar cause  a ese anhelo. Sin saberlo, nos convertimos en la generación del viraje científico y profesional de la Universidad.

-Usted fue miembro fundador del grupo Moncada. ¿Qué representó la agrupación para los universitarios de aquella época? 

Moncada fue un acontecimiento muy interesante. Estaba integrado por estudiantes de las facultades de Economía, Pedagogía, Psicología y Artes y Letras. Teníamos intereses similares y decidimos unirnos para hacer un proyecto de trabajo, que hoy, a la luz de los años, le llamaría “proyecto comunitario con la música”.

El objetivo era llegar al estudiante universitario, mostrarle otra música, recuperar las raíces y demostrar la juventud de cualquier agrupación musical auténtica. Era un proyecto de comunicación cultural, no de música. Esta era simplemente el medio de expresión de nuestras ideas, convicciones, justificaciones y sueños.

-Según Roberto Fernández Retamar, “un buen profesor es un perpetuo alumno”. ¿Cuánto de alumno hay en Manuel Calviño?

Lo mismo que de profesor. Todos los días agradezco a mis alumnos por lo mucho que me enseñan. Cuando voy a algún lugar a dar una conferencia, al terminar siempre doy las gracias, porque de verdad siento que he crecido. No quiero perder nunca el ímpetu de la vida estudiantil. Soy un eterno estudiante y voy a preocuparme por serlo siempre.

-Además de ser profesor de la Universidad de La Habana, usted ha impartido cursos de pregrado y postgrado en centros de altos estudios en diversas partes del mundo. ¿Nunca le propusieron una plaza como docente permanente?

Soy una persona agradecida y comprometida. No vivo en Cuba por casualidad, sino por decisión y convicción. Y es Cuba, los cubanos, nuestras ansias y anhelos, nuestras frustraciones y vacíos, realizaciones y expectativas, quienes tendrán siempre mi empeño, dedicación y lealtad. Soy cubano y no sé vivir con Cuba en mi maleta, o mi recuerdo. Solo sé y quiero vivir con ella en mis cinco sentidos, en mis seis sentidos, porque incluyo el de la ética, el compromiso y la convicción.

-¿Qué distingue a la Universidad de La Habana del resto de las universidades del mundo?

Es una Universidad sincrética, de un perfil heterodoxo, ecléctico, tanto cultural y socialmente, como científica, profesional y paradigmáticamente. Es unidad en la diferencia. Es también una universidad que vive su época por decisión e influencia. No solo se parece a su proyecto de identidad construido, sino también a sus escenarios reales de existencia.

Es una universidad dialécticamente contradictoria, en la que lo absurdo convive con lo genuino; el libre albedrío, con la obligación normativa. Llega a sus 280 años porque hay circulación de ideas en sus aulas, porque hay esperanza en sus pasillos, porque hay afirmación y contradicción. La distingue también su juventud. Hoy en su claustro interactúan generaciones diferentes.               

-¿Qué considera debiera cambiarse en la universidad actual?

Hay que hacer prevalecer el discurso de la diversidad en la integración. La Universidad debe ganar más el rol que le corresponde como artífice, líder, de la producción y el debate de ideas en el país. Tenemos que seguir avanzando en la construcción de una institución, no solo para el asentamiento, sino también para la disensión productiva. Una universidad que no solo sea espejo, sino también acción propia.

-La Revolución ha dado oportunidad de superarse a jóvenes desvinculados del estudio mediante las sedes universitarias. ¿Qué piensa  acerca de esto?

Ya están en las aulas muchos jóvenes que hasta hace poco tiempo eran desvinculados. Se trata de personas que de alguna manera estaban en condición de exclusión social: no trabajaban, ni estudiaban. Muchos autoexcluidos, y otros excluidos por las disfuncionalidades del sistema, por insuficiencias de las instituciones y por ceguera paradigmática. La exclusión es causa de desintegración e invitación a la reproducción de la malsanidad. Entonces, no hay como no estar de acuerdo, desde la más elemental representación de la justicia social, con una acción de rescate.

-¿Cree que este plan de acción es realmente eficaz?

La eficacia es una dimensión relativa. Si el propósito es multiplicar el acceso a la cultura, la educación, la formación del espíritu y el alma cubanos, está presupuesta en la propia acción. Podrá lograrse en mayor o menor medida, pero el asunto no es de medidas relativas, sino de justicia social.

Otro es el tema, si pensamos que el propósito es la formación sólida y productiva de profesionales capaces de ejercer la disciplina profesional a la que una carrera universitaria propende en todas sus dimensiones. Aquí la valoración de la eficacia requiere de una mirada más rigurosa. Justicia y formación profesional son conceptos de realidades prácticas y discursivas distintas.

El libre acceso a la formación profesional, la facilitación del camino de llegada, la creación de las condiciones mínimas, es el inicio de un camino; pero no es todo el camino. Si no seguimos de cerca la puesta en marcha del proyecto, podemos al paso del tiempo haber ganado en justicia, pero haber perdido en profesionalidad, lo que al final sentenciará una disminución de la justicia lograda.

-¿Cómo valora el desarrollo de la carrera de Psicología en nuestro país?

La producción científica, que más que exhibir, promueve y socializa el claustro de profesores; la presencia en la sinergia multidisciplinar de la construcción del entramado sociocultural del país; la excelencia siempre buscada en la gestión de formación y educación de las nuevas generaciones de psicólogos; el auténtico compromiso de sus profesores y estudiantes con lo mejor del pensamiento social, liberador y revolucionario de nuestro país, son síntomas que confirman una carrera en pleno proceso de ascensión.

Pero no es un “título honorífico” lo que hemos logrado, es un estado dotado de capacidad de evolucionar  o involucionar. De modo que, es algo a defender, cuidar y robustecer. Esto es solo posible si somos capaces de formar no un “estudiante universitario”, sino un “ciudadano universitario”, un militante del bienestar,  la felicidad, el conocimiento, la justicia, la construcción y la defensa del “alma cubana”.

-De toda su vida profesional, ¿qué momento recuerda con más cariño?

Cuando por primera vez y cada día me dicen “Profesor Calviño”.

-¿Qué ha representado para usted la Universidad como estudiante, profesor y ser social?

La Universidad es un hecho de mi vida. No es solo un lugar al que voy, trabajo o estudio. Es un proceso de mi existencia. Ella está en mí, como me gustaría que me sintieran en ella. No me concibo sin la Universidad, como no me concibo sin mi familia, sin mis hijos, sin la Psicología. 

-¿Cuál de todas las generaciones ha sido para usted la más representativa?

Mi generación, porque me hizo y la hice. La que me antecedió, porque me dio el sustento espiritual y una alternativa para comenzar. La que me sigue, porque me exige mirar al futuro. Y la que vendrá después, porque arde en mí la necesidad, no como individuo, sino como época, de un epitafio razonablemente fecundo: “Valió la pena”.
 
Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la vida del profesor Manuel Calviño y a partir de las respuestas del entrevistado, contar una parte de la historia de la Universidad de La Habana.

Objetivos colaterales: Saber qué piensa el entrevistado acerca de las nuevas oportunidades de superación que se han dado a los jóvenes desvinculados. Conocer qué distingue a la Universidad de La Habana del resto de las universidades del mundo. Conocer la opinión de Manuel Calviño acerca del desarrollo alcanzado por la carrera de Psicología en la actualidad. Saber, de manera general, qué ha significado la Universidad para el entrevistado.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Clásica. 
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Conversación cara a cara. 

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.     

Fuentes consultadas: Conversaciones con psicólogos y personas que conocen al entrevistado, entre ellos, algunos de sus alumnos (fuentes no documentales). También conferencias, artículos y fichas biográficas de Manuel Calviño en Internet (fuentes documentales).

IMPLANTE DE CÉLULAS MADRE CONTRARRESTA NECROSIS DE CADERA

IMPLANTE DE CÉLULAS MADRE CONTRARRESTA NECROSIS DE CADERA

Constituye uno de los últimos avances de la ciencia cubana en Ortopedia y Traumatología.

HEIDY HERNÁNDEZ PIÑERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿La necrosis aséptica de la cadera es reversible? Tal interrogante fue esclarecida este jueves por especialistas cubanos durante el IV Simposio de Medicina Regenerativa en Ortopedia y Traumatología celebrado en La Habana (2009), tras considerarse el implante de células madre como uno los últimos avances de la ciencia para el tratamiento de esta afección.

La generalización de sus aplicaciones clínicas ha permitido la operación de 20 personas en un rango de 23 a 62 años de edad, con alto predominio de desarrollo bilateral, durante el embarazo, terapia de esteroides o abuso de alcohol.

Desde el 2004, cuando Cuba introdujo la medicina regenerativa, han sido beneficiados más de 600 pacientes, con resultados favorables en el tratamiento de la insuficiencia arterial crónica y en lesiones isquémicas graves.

“Después de seis meses, el 60 por ciento de las personas intervenidas pueden caminar 10 cuadras desde su hogar, 10 no usan bastones y siete pueden subir escaleras sin sostenerse, lo que demuestra un método efectivo, simple y económico”, aseguró la doctora Aymara Baganet, del Instituto de Hematología e Inmunología y autora de la Invención.

La especialista explicó, además, que la necrosis aséptica u osteocondritis de la cabeza del fémur es una lesión limitada no inflamatoria que afecta la epífisis femoral superior con fases de regeneración y degeneración, cuya génesis se encuentra vinculada a la presencia de problemas vasculares.

El uso de este proceder quirúrgico se inició recientemente en los Hospitales Abel Santamaría Cuadrado, de Pinar del Río; Mario Muñoz Monroy, de Matanzas; y en el Complejo Científico Ortopédico Frank País, en la capital.

Durante el evento se mostró también el uso de células hematopoyéticas en el tratamiento del lesionado raquimedular y en artritis de rodilla por el doctor Alexis Lovit, del Hospital Hermanos Ameijeiras.

La primera intervención quirúrgica con células madres en necrosis aséptica de la cabeza femoral fue realizada en el hospital San Carlos de Murcia, España, en la que se empleó la técnica endoscópica mínima invasiva.

Pie de foto: La doctora Aymara Baganet, del Instituto de Hematologìa e Inmunologìa, explica sobre el tratamiento de cadera a partir de células madre.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de título:Informativo.
Tipo de lead: Especial de interrogante.
Tipo de cuerpo: Lead +  Pirámide invertida + Dato adicional + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de noticia: Ligera, blanda, directa.
Valores noticiosos: Interés colectivo y humano. Novedad. Progreso.

Fuente: Aymara Baganet, doctora del Instituto de Hematología e Inmunología. Fuente no documental, tradicional, primaria y directa.

“EL TALENTO SE CULTIVA DESDE EL BARRIO”

“EL TALENTO SE CULTIVA DESDE EL BARRIO”

Julio Gómez Lluciá, un hombre, un periodista, que promueve el arte y el deporte desde la comunidad.

Texto y fotos:
CLEISBEL FONSECA GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para cualquier caminante que transite por las calles del municipio Boyeros es común encontrarse con un hombre de mediana estatura, espesa barba, unas libritas de más y una risa inalterable en los labios.

Julio Gómez Lluciá es un periodista que lo mismo puede estar en una reunión en el Partido Municipal, narrando un juego de béisbol entre los equipos de Santiago de las Vegas y Calabazar o, en la mayoría de los casos, organizando actividades en el reparto Primero de Mayo, donde ha vivido toda la vida, después que sus padres “emigraron”  desde  Matanzas.

Más allá de la profesión que ama, el Periodismo, él se ha propuesto una meta de por vida: promover la cultura y el deporte en la comunidad; por eso, desde hace más de tres décadas organiza numerosas peñas culturales y deportivas.

Uno de sus proyectos más queridos, fundado hace 25 años, es Arte en casa donde los niños de la escuela Primero de Mayo y los vecinos de la zona se reúnen para mostrar su talento artístico y homenajear a las personalidades del territorio.

“Nombré así la peña porque nuestra casa es el barrio, aquí es donde empezamos a trabajar y crecer como personas y artistas. Todos tienen un espacio: boleristas, trovadores, miembros del Ballet Folklórico Nacional, profesionales y aficionados. ¡Ah, y no importa la edad  sino el talento!

“La Peña del Framboyán, parte del proyecto Arte en Casa, resume todo lo que se puede hacer en un barrio. Asisten directores de las entidades locales, atletas y artistas destacados de la comunidad que cuentan experiencias e incentivan a los jóvenes a ampliar conocimientos y, a la vez, compartimos un espacio agradable.

“Los niños con los cuales trabajo tienen entre ocho y 15 años de edad; al ir creciendo los incorporo a otra peña que fundé el 21 de noviembre de 1974 en el reparto Lugardita llamada Populares y superfinos.”

Para Julio, graduarse en 1970 de la Escuela Superior de Cuadros del Ministerio de Cultura, en el curso de especialista en Divulgación Cultural, y haber sido delegado de su circunscripción le ayuda mucho para comprender a la gente.

“El apoyo de los vecinos para mi es fundamental. Ellos  me siguen y colaboran en todas las actividades. El audio, los bancos, la mayoría de los recursos aparecen gracias al esfuerzo colectivo”.

Otra actividad a la que dedica una parte considerable del tiempo es la de vincular a los impedidos físicos a la sociedad. En colaboración con los trabajadores sociales mantiene contactos sistemáticos con miembros de las asociaciones nacionales de sordos e hipoacústicos y la de limitados físico motores, y organiza la peña Entre sueños, cuyos artistas son ciegos y débiles visuales.

La búsqueda de jóvenes talentos siempre ha sido uno de los primeros propósitos de este promotor cultural, quien cuenta que durante varios años fue miembro de la dirección de la Brigada Hermanos Saíz en Ciudad de La Habana.

“Trabajé con la Nueva Trova, fui programador de actividades y me dediqué a formar, enseñar y dar seguimiento a jóvenes que luego se convirtieron en talentosos artistas como Carlos Varela, Frank Delgado, Anabel López, Santiago Feliú, Pepe Ordás…

“También he conocido y aportado, en cuanto he podido, a muchos periodistas surgidos en la localidad: Bárbara Doval, vicepresidenta de la UPEC, por ejemplo, y a conductores del programa Haciendo Radio y otros que trabajan en provincias vecinas.

“Hago esto porque pienso que si lo tradicional es importante, el relevo es decisivo. Ayudar y encaminar a personas que tienen cualidades y deseos de hacer, proporcionarles talleres, trabajar con ellas, brindarles una oportunidad, es potenciar sus habilidades en función del desarrollo artístico, deportivo e informativo del territorio”.

Ser multifacético es una característica innata de Gómez Lluciá a quien ni su diabetes ni sus cincuenta años impiden levantarse a las cinco y media o seis de la mañana para ofrecer informaciones mediante los programas A primera hora, Haciendo Radio o Buenos días, ciudad.

Además de las peñas, de su vínculo con la Comisión de Recreación de Boyeros, de promover la cultura comunitaria, es miembro del grupo asesor del Ministerio de la Agricultura para el trabajo en la Feria Agropecuaria de Rancho Boyeros, fundador de la Sociedad Cubana de Vaqueros de Rodeo, de la Sociedad Cultural José Martí, realiza trabajos periodísticos para la Agencia de Información Nacional y ha incursionado como poeta e investigador.

“Como parte del rescate de las tradiciones del municipio he investigado la vida y obra del intelectual Francisco Fina, quien a pesar de ser ciego logró un título universitario. Además, con el proyecto Identidad, ahondé en los aportes de Ernesto Che Guevara en el período de un año que vivió en el reparto Los Cocos, de Santiago de las Vegas.

“Tengo publicados dos libros de poesía: Diálogo con mi memoria y Cuentas y tiempo. La poesía simplemente me nace y aprovecho al máximo los momentos de inspiración.

“Ahora trabajo en la reedición del volumen del doctor Marat Simón Pérez Rolo que trata sobre el verdadero Día de las Madres en Cuba, en él incluyo algunos artículos y entrevistas publicadas hace años en el periódico Juventud  Rebelde y otros diarios capitalinos”.

-¿No es mucha responsabilidad

para una sola persona?

No, es cierto que, a veces, las horas del día no me alcanzan, pero son compromisos que tengo conmigo mismo. Yo no puedo vivir sin aportar con mi trabajo a la sociedad; y esta es la mejor forma que tengo para hacerlo.

-¿Cuáles son los principales obstáculos que

enfrenta al tratar de promover la cultura local?

Dificultades he tenido muchas porque siempre aparecen los “peros”, “no tengo”, “no te puedo apoyar”, y últimamente ante los problemas, sobre todo de presupuesto, le echan la culpa al bloqueo. El bloqueo es nuestro, en muchas ocasiones es más de nuestra propia forma de pensar que de las dificultades reales y objetivas: tenemos que romper barreras.

-¿El interés por promover la cultura local

es un límite estrecho para usted?

No, hay que aportar a la sociedad desde el hogar. Pienso que si defendiéramos más la patria chiquita, el barrio, el municipio, el consejo popular, tendríamos más que aportar a la cultura, al deporte, al accionar del territorio y luego del país. El talento se cultiva desde el barrio porque este siempre será el lugar ideal para escuchar e interactuar con la gente y así promover el arte de cerca. 

Ficha  Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la labor del periodista Julio Gómez Lluciá como promotor cultural en el municipio Boyeros.

Objetivos colaterales: Mostrar mediante la labor del entrevistado su personalidad y forma de pensar.

Tipo de entrevista:                           
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.            
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: De cita textual.      
Tipo de entrada: De retrato.
Tipo de cuerpo: Mixto.  
Tipo de preguntas: 1.- Directa y de análisis; 2 y 3.- Directas.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Julio Gómez  Lluciá (Directa).

ADELAIDA DE JUAN

ADELAIDA DE JUAN

Acercamiento a una destacada intelectual, crítica y profesora de la Universidad de La Habana.

ANET MARTÍNEZ TACORONTE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Difícil fue contactar con ella. Por suerte, se celebraba en la ciudad el 29 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y esa tarde presentaban en la sala Charles Chaplin un documental sobre Roberto Fernández Retamar, su compañero en la vida. Decidí que era la oportunidad perfecta: con solo ir al cine lograría informaciones sobre el destacado intelectual cubano y tal vez hasta concertaría la cita con la profesora de la carrera Historia del Arte. Todo salió según lo planeado, al terminar la función sabía que “abandonar París es abandonarse”, y que Doctora de la Facultad de Artes y Letras, Adelaida de Juan, me daría la entrevista.

-En la inauguración de la exposición Las flechas de su propia estela, el 27 de junio de 1994 al iniciarse el Coloquio Internacional Cincuentenario de Orígenes, usted rememora los comienzos de la revista destacando la obra de grandes pintores cuyas obras aparecían en las portadas  de ésta. ¿Considera que existe un paralelismo entre la plástica de esos artistas de los años 40 y 50 del siglo pasado con la de los pintores actuales?

No creo que en arte en general, en las producciones culturales, se deba hablar estrictamente de paralelo, considero que cada época, que cada grupo de artistas, si son de verdad artistas, crean su propia voz, tienen su particular modo de expresarse. Algunos de los autores de portadas en Orígenes fueron, fundamentalmente, Mariano, Portocarrero, Amelia Peláez, pero también estuvo Wifredo Lam, Roberto Diago, así como artistas más jóvenes como Fayad Jamís que en aquel momento empezaba, y Orígenes, a su vez, tenía su especial voz, su personal ámbito.

Orígenes vivió su vida y terminó, igual que detrás de ese grupo de artistas surgieron otros. En 1953 nacieron Los Once, que constituyeron el primer colectivo de artistas que, como conjunto, plantearon la abstracción como lenguaje apropiado de la pintura, de la escultura, entre ellos cabe destacar a Raúl Martínez. Pero la década de los años 60 nos trajo otro grupo de virtuosos del arte a los que le sucedieron los de los años 70, ya egresados de  escuelas especializadas y que a su vez tenían su propio ritmo.

Cada generación o cada grupo desea hacer oír su voz, para lo cual, en cierto sentido, niega lo que se dijo anteriormente, pero al mismo tiempo se alimenta de lo que ya ha sido hecho. Por lo que  creo que en vez de paralelismo debemos hablar de ruptura y continuidad entre un tiempo y otro.

-De forma general, ¿cómo percibe el acontecer artístico cubano?

El arte tiene muchas manifestaciones que no siempre muestran el mismo ritmo de continuidad, es decir, algunas se desarrollan más de prisa o con mayor riqueza, mientras que otras quedan rezagadas. Pero tomando una línea general, creo que Cuba ha sido caracterizada en el siglo XX, a partir de la década de 1920, por tener un arte muy vivo y creador, que ha tenido distintas vertientes.

La pintura, fundamentalmente, lleva la voz cantante a partir de las exposiciones de Arte Nuevo en 1927; considero que se han sucedido en las generaciones, los estilos y los modos de expresarse en la pintura, sin un momento en el cual hayamos dejado de sentir su voz.

Por otra parte, la escultura siempre se mantiene un poco rezagada en comparación con la pintura, lo que no quiere decir que no existan figuras destacadas en Cuba. Me vienen a la mente Sucre; más recientemente Agustín Cárdenas y José Antonio Díaz Peláez. Hay muchos artistas y el que más activo vemos en estos momentos es Villa, quien pasa de la abstracción a una escultura figurativa de mucho renombre.

Tampoco puedo dejar de citar el diseño gráfico, el cual fue muy notable a partir de la década de 1960. En esos años, sobre todo la cartelística cinematográfica y cultural en general, adquiere renombre internacional mediante los afiches del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), de la Casa de Las Américas, del Consejo Nacional de Cultura y posteriormente otras instituciones del país.

Lo mismo podemos decir de la fotografía, por ejemplo, la tomada por Korda a Ernesto Che Guevara en 1960 está considerada como una de las mejores del siglo, lo cual da la idea de que también esta vertiente tiene un ámbito muy importante dentro del arte cubano.

Y recientemente el Premio Nacional de Arte fue otorgado a René de la Nuez por sus caricaturas, así que con eso redondeamos. Por supuesto, no he querido dejar fuera la arquitectura, que también tiene hechos notables a lo largo del siglo.

-En su libro Pintura y grabado coloniales cubanos, denomina a la pintura mural de la colonia como olvidada. ¿Cree usted que todavía se le puede llamar así?

Cuando me refería a la pintura mural de la colonia como “pintura olvidada”, me refería a que no había sido valorada. Hoy en día, fundamentalmente en el Centro Histórico y por la obra restauradora de la Oficina del Historiador de la Ciudad, muchos murales han salido a la luz y lejos de verse olvidada está muy presente.

En línea general no podemos decir que en la época contemporánea la pintura mural haya ocupado una posición de relevancia. Existen ejemplos de esa manifestación, no pintura mural al fresco igual a la época de la colonia, pero sí excelentes representaciones como los grandes murales de cerámica que hiciera Portocarrero, y aunque han sido importantes, no creo que tengan el peso comparable al de otras expresiones de la plástica cubana.

-El primer reconocimiento por un texto de su autoría lo recibió a los 13 años en un concurso escolar en el cual obtuvo mención. Dicho contenido tenía como tema central a José Martí, y décadas después vio la luz José Martí: imagen, crítica y mercado de arte, lo que demuestra que es usted una gran estudiosa y admiradora de la obra del Apóstol. Vista desde esa perspectiva, ¿qué opina del concurso Leer a Martí que organiza anualmente la Biblioteca Nacional para los educandos más jóvenes?

Para mi José Martí ha sido, en distintas etapas de mi vida, una lectura imprescindible. Siempre encuentro algo nuevo en él. En mi libro, veo a Martí como crítico de arte, que además tiene una vigencia realmente asombrosa. Pero también en otros aspectos él es muy enriquecedor y creo que todo esfuerzo que se haga por difundir su obra es válido, aunque pienso que a veces se corre el riesgo de que los niños, y sobre todo los adolescentes, que con razón son muy críticos, consideren que éste es una obligación y por consiguiente algo que se debe eludir. Pero creo que se sobrepasa esa etapa y lo que hay que hacer es en algún momento de la vida coger una página de Martí y entonces ya uno queda fascinado y a partir de ese momento no puede separarse de él.

-El libro Caricatura de la República nace por sus estudios sobre esta forma del arte plástico y hoy en día constituye una materia dentro del programa docente de la carrera de Historia del Arte. ¿Qué siente ante la idea de que gracias a su actividad investigativa los jóvenes que se inician en esta profesión pueden adentrarse en la caricatura?

Eso me ratifica en la certeza de que cuando uno es conciente de que tiene la razón, debe perseverar en el logro de esa idea. Cuando inauguralmente planteé en el Grupo Interdisciplinario creado para estudiar el primer cuarto de siglo de la República, que iba a analizar la Caricatura y no la Pintura Académica, mi idea causó mucho asombro, porque existía todavía una visión arcaica de que las caricaturas no eran arte, y me decían: “¿Cómo una historiadora del Arte como tú va a ocuparse de esos muñequitos pintados?”.

Pero yo tenía el convencimiento de que no se trataba de “muñequitos pintados”. Persistí en mi idea y llegué a decir que, “estudiaba la caricatura o nada”, con lo cual me permitieron llevar a cabo mis investigaciones. Después persistí en ellas, encontrando una gran riqueza plástica y conceptual histórica que aportaba el estudio de la caricatura. Con el tiempo se fue reconociendo como tal; tuve que luchar, que resistir, pero hay que batallar por todo lo que creemos.

-¿Qué es para usted “Arte”?

Una parte imprescindible de la vida, y creo que eso es verdad para todos, lo que pasa es que no todos se dan cuenta o llaman arte a lo que tienen a su alrededor. Pero cuando una persona no familiarizada con los términos o los estudios del arte, recorta algo de un almanaque, una lámina, o coloca una flor, está en cierto sentido rodeándose de esos elementos de belleza proporcionados por él, de los cuales nos encontramos envueltos a diario y no es necesario tener ese conocimiento profesional para apreciarlo y amarlo. El arte está en muchas cosas dentro del mundo que nos rodea.

-¿Qué significa para usted la Universidad de La Habana?

Yo ingresé como estudiante en la Universidad de La Habana a los 17 años, y cuando tenía 18 descubrí el Departamento de Historia del Arte. Lo descubrí como por azar.

Estaba en segundo año de la carrera Filosofía y Letras, ya trabajaba como maestra en una escuelita pública y había ido a las 2:00 p.m. a estudiar a la Biblioteca Central de la Universidad porque luego tenía clases. Pero resulta que la habían fumigando y cerrado. Unos compañeros me invitaron a un cursillo sobre estilografía impartido por la doctora Rosario Novoa en el Departamento de Historia del Arte, en ese entonces ubicado en los bajos de la biblioteca. Acepté la propuesta y así entré por primera vez en el departamento y escuché a la doctora Novoa. Cuando terminó la hora de clase, me quedé sentada, estaba anonadada, y me dije: “Para esto estoy yo en la Universidad de La Habana”.

Y desde entonces no he salido del departamento, primero como estudiante, luego como lo que llaman ahora alumna ayudante, y más tarde como profesora. Ha sido mi centro toda una vida. No puedo separar la historia de mi vida de la historia de la Universidad, específicamente del Departamento de Historia del Arte.

-¿Cómo cataloga el desempeño de profesores y alumnos universitarios en la actualidad?

Siempre he sido una persona bastante descontenta, para empezar, hasta de mí misma, por lo que eternamente he creído que se puede dar más y mejor. Pienso que la universidad hoy en día es algo muy distinto a lo que conocí como estudiante, es mejor, puede alcanzar metas no solo más altas, sino más profundas.

-¿Cómo se ve en estos momentos la preparación, en la crítica artística, de los estudiantes de Historia del Arte?

La preparación como críticos de arte se realiza fundamentalmente en un taller, al que me gusta denominar pre-profesional. Dicho espacio surgió por mi iniciativa y está insertado en el programa de estudios de quinto año, precisamente porque es cuando se encuentran equipados con los conocimientos necesarios sobre arte para ejercer, lo que José Martí denominó, el ejercicio del criterio.

Y de esta forma puedo disfrutar de una de las más grandes alegrías que brinda el trabajo docente: ver el desarrollo profesional de los antiguos alumnos. Cuando veo el trabajo de los jóvenes críticos de arte en alguna publicación especializada, muchos de los cuales pasaron por ese taller y realizaron en él sus primeros ejercicios, me satisface enormemente.

-Como profesora, ¿qué recomendaciones le daría a los estudiantes que cursan estudios universitarios?

Que deben ver a la Universidad como el centro focalizador de los esfuerzos que van a definir la vida futura, donde hay que trabajar con pasión e ir más allá de lo justamente reglamentario, porque corresponde a cada estudiante mantener la necesidad interior de saber más, de profundizar en cierta dirección, lo cual no quita que no haya tiempo para divertirse y pasar buenos momentos. Creo que la Universidad les da a todos esa oportunidad, por lo que hay que aprovecharla al máximo ya que va a ser determinante en la vida.

-Si por un momento existiera la magia y le dieran la oportunidad de conversar con el Departamento de Historia del Arte, ¿qué no dejaría de decirle?

Que siga trabajando más fuerte y mejor, profundizando diariamente en diversos conocimientos, viendo el magisterio como una dedicación gozosa. Que continúe manteniendo en la docencia, a pesar de las porciones tediosas y desagradables que en algún momento puedan llegar, una mirada a largo alcance, donde la importancia radique en los logros que se puedan llegar a alcanzar.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Realizar un acercamiento a la obra y al pensamiento de la intelectual Adelaida de Juan.

Objetivos colaterales: Conocer la opinión que sobre el desarrollo del arte contemporáneo cubano tiene esta gran crítica de arte. Saber la significación de la Universidad de La Habana para Adelaida de Juan.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica De preguntas y respuestas.
Por su contenido: De opinión.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: Referencia al nombre del entrevistado.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:
 
Datos biográficos, por Dania Vázquez Matos (biógrafa) (visto en
www.cubaliteraria.cu).
La plástica cubana en Orígenes, de Adelaida de Juan.
Textos críticos de Adelaida de Juan, por Sonia Sánchez (periodista) (visto en
www.granma.cubaweb.cu, publicado el 13 de abril de 2007)

Son fuentes documentales, tradicionales, permanentes, indirectas.


¿QUIÉN RESPONDE: USTED O YO?

¿QUIÉN RESPONDE: USTED O YO?

Tema: Marta Rojas considera que es una soberana pedantería querer marchar a la par que el entrevistado en un diálogo periodístico.

MIRTHA GUERRA MORÉ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista tiene miles de definiciones. Sin embargo, a pesar de los diversos criterios formados alrededor de este género periodístico, teóricos y académicos coinciden en que su objetivo principal es obtener información.

Partiendo de esta premisa, el entrevistador debe buscar, en todo momento, el mayor número de respuesta por parte de su entrevistado, quien desempeña un papel activo dentro del diálogo periodístico, ya que ofrece el dato de interés a publicar. Por tanto, el periodista después de manifestar la pregunta, no debe interrumpirlo con extensos comentarios que solo realzan su figura de entrevistador. En ese momento, debe prestar oídos a todos los planteamientos.

Con relación a este tema, la cubana Miriam Rodríguez Betancourt expresa en su libro La entrevista periodística y su dimensión literaria, que el arte de la pregunta no debe ser separado de la técnica del buen escuchar, que se adquiere no solo con la disposición sino con el talento, habilidad y disciplina.

Mientras que los autores María de los Ángeles González y Fernando Rodríguez en La entrevista periodística (selección), recomiendan evitar la postura dogmática, dando la oportunidad de expresar todas sus respuestas a la persona entrevistada.

A su vez, Iraida Calzadilla, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, afirma que “cuando en una entrevista el periodista interrumpe una y otra vez a su entrevistado, no solo demuestra falta de profesionalidad, sino que pone al lector, televidente o radioyente en una situación de inquietud,  incluso, llega a molestarlo.

“El público quiere oír las respuestas, los por qué y los detalles del entrevistado. Es la persona entrevistada quien le interesa, no el periodista”, agrega la profesora.

Según el argentino Jorge Halperín en su libro La entrevista periodística, intimidades de la conversación pública, aconseja no truncar al entrevistado salvo en los casos de que este sea “verborreico y se aleje de los objetivos de la entrevista, para lo cual se debe interrumpir con bastante maestría, manteniendo siempre la atención en todo lo que el entrevistado dice…”

Mientras que Alina M. Loti, periodista de Trabajadores, plantea que “cortar en seco las ideas del entrevistado para hacer uso de la palabra, más que una pedantería constituye un defecto técnico dentro del propio género de la entrevista, pues atenta con su objetivo primordial que es el de obtener información”.

Para Fidel Rendón Matienzo, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), “intentar hablar a la par del entrevistado es, antes que todo, una falta de educación, la cual se puede tomar como un acto de autosuficiencia, pues no resulta raro que el entrevistado ante esta actitud del comunicador se cuestione, ¿quién responde: usted o yo?”

Por su parte, Jorge Garrido, director  de la revista Cubanow, afirma que las constantes interrupciones inhiben a la persona entrevistada, quien comienza a sentirse en un ambiente lleno de incomodidad y obstáculos. Entonces, puede llegar a perder, en solo segundos, la seguridad.

A lo anterior se debe agregar que, además de la pérdida del testimonio, el periodista con su actitud deja de observar expresiones y gestos de su entrevistado que le impiden, luego, describirlo.

Según Alina Martínez, jefa de la redacción cultural de la (AIN), “el entrevistador, aunque conozca bastante sobre el tema del cual habla su entrevistado, debe escucharlo hasta el final, pues siempre sale a colación un dato novedoso.”

Para Ernesto Vera, fundador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), la amistad con algunos entrevistados le ha permitido conocer con profundidad los temas abordados en la entrevista, pero nunca ha sido excusa para  robarle el protagonismo a su interlocutor. 

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso 2008-2009.

González, María de los Ángeles y Fernando Rodríguez: La entrevista periodística (selección). Facultad de Artes y Letras, Departamento de Periodismo, 1980.

Halperín, Jorge: La entrevista periodística, intimidades de la conversación pública. 1995, 300 pp.

Rodríguez Betancourt, Miriam: La entrevista y su dimensión literaria. Ediciones Tauro Producciones, 2001.

Periodistas entrevistados:

Alina M. Loti, periodista de Trabajadores.

Fidel Rendón Matienzo, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN).

Jorge Garrido, director  de la revista Cubanow.

Alina Martínez, jefa de la redacción cultural de la (AIN).

Ernesto Vera, fundador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Y DICE UNA PROFESORA...

Y DICE UNA PROFESORA...

 

 

Para Yolanda Puente Márquez el vínculo entre maestro y estudiantes constituye la principal evolución del sistema educacional cubano. Sus más de 30 años en el Instituto Pedagógico Varona la hacen portadora de una opinión sólida al respecto.

 

Texto y foto:
LUIS ANTONIO GÓMEZ PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El destino quiso que fuese educadora. Su vida, por casi tres décadas, la ha dedicado a la enseñanza. Hoy, Yolanda Puente Márquez dirige la Sede Universitaria Pedagógica de Guanabacoa, ahí trabaja en la formación académica y espiritual de gran parte de los maestros de las más jóvenes generaciones. La tarea que cumple sirve de apoyo a la forja de nuevos cubanos.

Graduada desde 1980 en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), impartió varias materias a los estudiantes universitarios que se graduarían de licenciados en Español-Literatura en ese centro, todas ellas relacionadas con  la Lingüística, Lexicología y la Gramática.

Sus más de 30 años  en el Instituto, como estudiante y luego profesora, la hacen portadora de una opinión sólida acerca del accionar de la entidad, de sus proyectos e importancia hoy.

-¿Cómo valora la Máster en Ciencias

Pedagógicas Yolanda Puente el trabajo

realizado en la última década por el Varona

en pro del desarrollo de la educación?

El Instituto ha establecido pautas en la enseñanza cubana y cuenta con gran número de especialistas con reconocimientos en los  niveles nacional e internacional por los aportes realizados a la pedagogía.

Es un centro promotor de cursos de postgrado y, justo ahora, desarrolla en el país un proyecto con la finalidad de permitir a los profesores que, en muchos de los casos, creían terminados sus estudios, obtener la Maestría en Ciencias de la Educación. Estos hombres y mujeres, con la nueva posibilidad de investigar y profundizar en los conocimientos, rebasan viejos límites y vuelven, mejor armados a las filas del magisterio. La labor del Instituto es, por esta parte, muy buena y con resultados positivos.

-El Varona no es el único pedagógico

existente en Cuba, ¿lo asume usted

como el centro rector de los restantes?

El Instituto tiene muchos años de impresionante trayectoria, un colectivo élite de profesores e investigadores, gran cantidad de planes de estudio trazados, pero no puedo decir que rige el trabajo de las demás entidades: cada una de ellas es excelente y ha hecho buenos aportes a la educación en Cuba. Ahora bien, el de más historia y experiencia es el Varona.

El trabajo pedagógico ayuda a enfrentar la vida. Exige preparación académica y científica, madurez espiritual y la aplicación de las técnicas aprendidas, tanto en el aula, como en los círculos familiares: “La formación en el Instituto, de forma sutil, me ayudó en la crianza de mis hijos, sirvió de guía en la  doble profesión de ser maestra y madre”. 

Los muchos años de Yolanda en el ISPEJV se reflejan cuando habla del significado de ese centro para ella: “El trabajo en el Pedagógico Varona no es frío, sino que deja su huella de por vida. Allí se forma a los profesores con vista a incorporarlos en las diversas enseñanzas. Cuando uno los ve y recuerda a muchos de ellos en nuestra aula, se enorgullece y  los descubre también en nuestro corazón, pero, más asombroso aún, encuentra todavía ocupado el pedacito en el que estuvieron, y están ahí, dando empujones disfrazados de latidos para festejar las alegrías, los logros, la obtención de categorías académicas y docentes cada vez más elevadas. No puedo explicarme cómo se las arreglan, pero ahí dentro caben más y más cada año”.

En su tesis de maestría, Yolanda Puente propuso una adecuación curricular o mejora de contenido en un programa de noveno grado para trabajar a fondo la redacción de textos. Motivada por las grandes dificultades presentadas por los estudiantes a la hora de escribir de forma coherente, piensa dirigir su tesis de doctorado a la búsqueda de soluciones a esta problemática.

Otros aportes a la pedagogía hizo con su participación en el proyecto de investigación EL enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural de la enseñanza de la lengua, la literatura y el arte en las carreras de formación de profesores del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Esta idea surgió a partir de la necesidad de los estudiantes que recibían Español de ver la materia desde el punto de vista comunicativo: “Hace algún tiempo, la asignatura se impartía de manera tomista, dividida, y los alumnos no se daban cuenta de cómo se relacionaban los distintos contenidos para producir una comunicación efectiva. Es entonces cuando la Doctora Angelina Romeu puso en práctica posturas aplicadas en Europa, las trabajó y decidió crear un equipo de investigación con el fin de medir sus resultados en el aprendizaje de los profesores en formación.

“El principal aporte de este enfoque fue que los alumnos pudieron ver cómo las estructuras ligüísticas se utilizan en función de la comunicación y, por supuesto, valerse de ellas para hacer más comprensibles las clases a sus futuros estudiantes”.

En Cuba han ocurrido varias revoluciones en la enseñanza. La que hoy estamos viviendo, la tercera, trajo consigo transformaciones en los programas y planes de estudio en función de irlos mejorando de manera gradual. Por ello, Yolanda Puente ve la pedagogía en la Isla como una de las más eficaces a nivel mundial: “Considero a nuestro país uno de los primeros entre las potencias de la educación de todo el planeta: cada día se crean mejores condiciones -docentes, espirituales y materiales- para el estudiantado actual y las generaciones venideras”.

A raíz del comienzo de la Batalla de Ideas se produce un cambio trascendental en el sistema educacional cubano: la reducción del número de estudiantes por profesor en las enseñanzas primaria y secundaria con la entrada en escena de los Maestros Emergentes y los Profesores Generales Integrales, conocidos estos últimos como PGI.

En las sedes pedagógicas de los distintos territorios se trabaja en la preparación de estos jóvenes; la que dirige Yolanda en Guanabacoa no es la excepción. Por los resultados relevantes al frente del centro, le fueron otorgados el Premio Especial del Ministro, la Medalla Rafael María de Mendive y la condición de Vanguardia Nacional.

Es innegable que al tener un grupo reducido de alumnos se le puede brindar una atención más directa a cada uno de ellos y llevar su diagnóstico individual, cuestiones que les eran en extremo difíciles a los profesores cuando daban clases a más de 100 estudiantes.

Cada PGI atiende como máximo a 15 alumnos y les imparte, no solo las diferentes materias, sino también los elementos necesarios para apoyar  su formación como adolescentes: “Los conocimientos de las asignaturas ya no son el único propósito de las clases de nuestros maestros. Comenzar la introducción de temas relativos a la cultura política, económica y artística, así como a la educación sexual, refuerza los contenidos otrora  enseñados en la escuela”.

En la Sede, estos profesores reciben, además de las asignaturas propias -como Matemática y Química-, materias que les proporcionan herramientas psicológicas, pedagógicas y sociológicas para el trabajo en las aulas y fuera de estas.

La responsabilidad asumida por los PGI es incalculable, la propia Yolanda comparte la opinión: “Se le está pidiendo a un joven algo que cualquier adulto experimentado pensaría dos o más veces antes de hacerlo, pero es increíble como los muchachos hacen un esfuerzo inmenso y llevan, a pesar de los ‘baches’ en su formación, la educación de todos los niños y adolescentes al plano afectivo al vincularse a sus familias para conocer sus problemas. A mi juicio, la relación entre alumnos y profesores dentro y fuera de las aulas, cosa nunca vista en otros países, constituye la principal evolución  del sistema educacional cubano”.

Todo lo que comienza tiene sus contradicciones y el proyecto no es la excepción, pero, lejos de constituir motivo de tristeza, esta realidad es la razón de su continuo perfeccionamiento: “En todas las sedes universitarias, incluida la que dirijo, se vive una constante remodelación de los programas con el fin de erradicar errores y detalles negativos, además, se toman medidas y se diagnostican de manera sistemática las estrategias seguidas”.

Numerosas son las opiniones adversas que, con frecuencia, escuchamos sobre los Profesores Generales Integrales: “Los padres casi siempre buscan para la educación de sus hijos a la persona de avanzada edad, al maestro de experiencia y, a falta de ella, los muchachos se convierten en el blanco de comentarios negativos. Otros los tildan de superfluos y de no aptos para enseñar pero, ¡cuidado!, juventud no es sinónimo de inmadurez, cualquiera se asombraría de lo profundos que los adolescentes pueden llegar a ser”.

Los pioneros se identifican mucho con esos jóvenes y muy pocos son quienes se dan cuenta de ello: los niños ven en sus profes a los amigos confidentes de sus secretos e inquietudes. Yolanda Puente  admira como sus alumnos lidian con problemas insolubles para los profesores de algunos años atrás: “No pocas veces los PGI han encontrado estudiantes provenientes de hogares disfuncionales, niños desatendidos, obligados a dejar la escuela para trabajar. He visto la labor realizada en esos casos y el éxito es frecuente: las familias comprenden el error cometido y los pequeños regresan a la escuela, a sus estudios.

“En lugar de palabras malintencionadas, los Profesores Generales Integrales merecen el apoyo de cada cubano. Ahora hay jóvenes graduados, incorporados a las escuelas, más expertos y duchos en las aulas. Al principio fue difícil tratar con todas las asignaturas, pero en la marcha todo fue saliéndoles bien”.

Lo más gratificante en la vida de un profesor es la graduación de un alumno, para Yolanda “verlos alcanzar sus títulos es la mayor satisfacción que se puede recibir. El dolor es grande si alguno abandona la carrera y, aunque después lo vuelva a ver saliendo adelante en otra profesión u oficio, a uno le queda siempre en el pecho un hueco imposible de llenar.

“Soy incapaz de mirarlos como estudiantes. Mis ojos solo ven una multitud de hijos sentados tras los pupitres, impartiendo clases, en el inicio de sus estudios de postgrado. Es grato saberme recordada, de la misma manera en que, aún después de 28 años, sigo recordando a mis profesores”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivos centrales: Saber, según la entrevistada, la significación e importancia que tiene el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona en el plano personal y para el país. Conocer la opinión de la entrevistada, como directora de la Sede Universitaria Pedagógica de Guanabacoa, sobre el programa de los Profesores Generales Integrales en Cuba.

Objetivo colateral: Obtener información acerca de los premios que ha obtenido la entrevistada. Conocer los aportes que ha hecho la entrevistada a la pedagogía en Cuba.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Conversaciones cara a cara.

Tipo de título: Alusión a frase literaria.
Tipo de entrada: Directa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas declaradas: 1.-Abierta; 2.-Directa.
Tipo de conclusión: De comentario de la entrevistada

Fuentes consultadas:

1- Conversación con Yolanda Puente Márquez. (No documental, directa, primaria)

2- Investigación personal sobre la entrevistada (No tradicional)