Blogia

Isla al Sur

PRIMER CUBANO EN EL POLO NORTE

PRIMER CUBANO EN EL POLO NORTE

Joaquín Castillo Duany, médico y patriota independentista de la Isla, llegó a tierras esquimales en una expedición de rescate en fecha tan temprana como 1881.

MERLYN BARROSO HERNÁNDEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

 

Foto: Cortesía de JOSÉ MÁRQUEZ FARIÑAS, de la Unión de Historiadores de Cuba.

El próximo noviembre (2015) se cumplirá el aniversario 134 de la expedición Rodgers, acto de rescate que propició al general de brigada mambí, Joaquín Castillo Duany, convertirse en el primer cubano en arribar al Polo Norte.

“Duany había viajado a los Estados Unidos a continuar sus estudios en la carrera de Medicina y luego de graduado, mientras ejercía su profesión en la Marina de Guerra norteamericana, se enroló voluntariamente en esta operación de salvamento, influyendo en él el ambiente de aventura y las ansias de conocer, características de la época”, subrayó Edelberto Leyva, Jefe del Departamento de Historia de Cuba de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana.

José Márquez Fariñas, coordinador nacional de la Unión de Historiadores de Cuba, comentó que la misión consistía en rescatar a los tripulantes de los buques Vega y Jeannette, que estaban encallados en los glaciares de Alaska y permanecieron congelados allí durante mucho tiempo.

Aunque la operación sería en vano, debido a que los pasajeros ya habían fallecido a causa de la hipotermia y la falta de alimentos, las casi nulas posibilidades de comunicación de la época hicieron partir  la embarcación Rodgers con la esperanza de hallar algunos sobrevivientes.

Leyva afirma que este intento de rescate, aunque sí logró llegar a tierras árticas, fracasó a causa de una explosión accidental, y de 35 tripulantes solo tres lograron volver a los Estados Unidos, entre ellos, el cubano Castillo Duany, quien durante la aventura pudo reunir la suficiente información para escribir el libro: Hábitos e higiene de los esquimales, que fue altamente valorado en su momento.

A su regreso a los Estados Unidos, específicamente a San Francisco, fueron recibidos los tres sobrevivientes: Duany y los marineros Lois P. Noros y William F. Nindemann, con numerosos reconocimientos y catalogados como grandes héroes, ya que todos pensaban que su destino había sido igual al de las expediciones anteriores.

Al llegar a Cuba, fue jefe de Sanidad del Ejército Libertador, obtuvo el grado de General, participó como delegado en la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, acompañó a Maceo en la Invasión a Occidente como jefe de sanidad de la columna invasora y fue subdelegado del Partido Revolucionario Cubano y asesor de su Departamento de Expediciones, según el Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba.

“Su familia siempre había estado vinculada a estos procesos independentistas y luego él, junto con su hermano Demetrio, llegó a ocupar importantes cargos dentro del Ejército Libertador”, agregó Márquez Fariñas.

Después de la Guerra Necesaria asumió la dirección del Hospital Civil santiaguero, hasta su partida en 1902 a París, Francia, donde murió ese mismo año.

Pie de foto: Joaquín Castillo Duany, primer cubano que arribó al Polo Norte.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de lead: Sumario de Cuándo.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Datos adicionales.

Tipo de fuentes: Directas (Edelberto Leyva, Jefe del Departamento de Historia de Cuba de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana; José Márquez Fariñas, coordinador nacional de la Unión de Historiadores de Cuba); Documental (Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510-1898) Tomo I. Biografías. Ediciones Verde Olivo).

Primer valor noticia: Prominencia de los protagonistas.

Otros valores noticias: Proximidad o cercanía y Curiosidad.

 

LA PRIMERA RADIOGRAFÍA LATINOAMERICANA

LA PRIMERA RADIOGRAFÍA LATINOAMERICANA

Cuba tuvo la inicial unidad de radiología de Latinoamérica, inaugurada en el año 1907 por el doctor Francisco Domínguez Roldán.

ERNESTO EIMIL REIGOSA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Fotos: Cortesía de JOSÉ ANTONIO LÓPEZ ESPINOSA.

La primera unidad radiológica de Cuba y Latinoamérica fue inaugurada por el doctor Francisco Domínguez Roldán (1864-1942), en el hospital Señora de las Mercedes, el 1ro. de mayo de 1907 con el propósito de abrir nuevas vías de tratamiento y diagnóstico de enfermedades como el cáncer.

El centro, ubicado en los terrenos del actual Coppelia, contaba con dos aparatos productores de rayos X, uno destinado exclusivamente al diagnóstico, estudio y tratamiento del cáncer, y el otro al resto de las enfermedades.

Existía también un dispositivo emisor de Luz de Finsen, es decir, rayos violetas y ultravioletas con alto poder antimicrobiano, que eran aplicados con una gran lámpara de arco para tratar cuatro pacientes a la vez. La unidad disponía, asimismo, de suficientes radios y tubos para su uso y del material necesario para revelar e imprimir placas.

El departamento fue oficialmente fundado a las nueve de la noche. Al acto de apertura asistieron el embajador de Francia en Cuba, un representante estadounidense de Charles Magoon, y el director del hospital, doctor Emilio Núñez de Villavicencio, además del profesorado, estudiantes y enfermeras del recinto.

“Cuba, país con una población de 2 048 980 habitantes, podía sentir el orgullo de poseer la más organizada y completa unidad de radiología en aquel tiempo”, afirmó el licenciado José Antonio López Espinosa, investigador del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.

El doctor Francisco Domínguez Roldán ayudó significativamente al desarrollo e investigación de la disciplina en el país. A él se debe la formación de los primeros radiólogos de la Isla. Entre sus alumnos se encuentran Miguel de Carrión Cárdenas y Gustavo González Sastre, convertidos más tarde en personalidades científicas.

“Especialistas de épocas posteriores coinciden en señalar que la  mayor contribución del doctor Roldán al desarrollo de la radiología en Cuba fue su perseverancia. Trabajó intensamente para demostrar las posibilidades de aplicación con éxito en la radioterapia del cáncer”, opinó el doctor Boris Luis Torres Cuevas, especialista en primer grado de Imagenología y profesor asistente del hospital Manuel Fajardo.

De acuerdo con el libro La historia de la radiología, unos meses después, fueron inaugurados otros laboratorios similares en Guatemala y El Salvador. Le siguieron Colombia en 1915, Chile en 1916, Argentina en 1917 y Costa Rica en 1923.

Wilhelm Rontgen y Niels Finsen descubrieron los rayos X y Finsen, respectivamente. En reconocimiento a su labor y a los servicios prestados a la humanidad, estos científicos fueron galardonados con el Premio Nobel en 1901 (Rontgen) y 1905 (Finsen).

Pie de fotos: 1-Equipo de rayos X instalado en el hospital Señora de las Mercedes, ubicado en los terrenos del actual Coppelia; 2-El doctor Francisco Domínguez Roldán, precursor de la radiología en Cuba.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de lead: Sumario de Qué.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.

Tipo de fuentes: Directas y documental.

Primer valor-noticia: Singularidad.

Otros dos valores-noticia: Prominencia del protagonista. Progreso.

EL CAZADOR ÁVIDO DE MITOS E HISTORIAS

EL CAZADOR ÁVIDO DE MITOS E HISTORIAS

Enrique Cirules, narrador, ensayista, autor de novelas y cuentos, dedica su extraordinaria sabiduría a escribir fascinantes libros, pero en lo personal es una persona que ama la vida cotidiana.

Texto y foto:

HUE TRAN THI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Cae la tarde y, como de costumbre, aparece Enrique Cirules en la esquina de su casa con una caja de comida. De pronto, los gatos corren detrás de él, y llegan juntos hasta el césped que está enfrente del Malecón.  Así nos vimos de manera inesperada.

Cada noche, él se sienta allá. Les da de comer a los animales y los acaricia a la vez, los considera como amigos suyos. También en ese espacio, toma un descanso después de un día de intenso trabajo intelectual.

Carga un gato, es el que más le gusta, lo llama “Rubia”.  Empieza a conversar: “Tengo 77 años, pero cuando me levanto, me imagino con 19”, ese carácter optimista siempre acompaña a Enrique Cirules, escritor afamado cubano que trabaja sin descanso, junto al amor por las cosas sencillas de la vida.

Desde hace tiempo me llamó la atención este hombre de rutinas nocturnas. Me decido a hablarle y a pesar de que soy extranjera, no vacila y comparte conmigo sobre su natal Nuevitas, en la provincia de Camagüey: “Pasé épocas duras, con seis años trabajaba en el puerto, tenía una vida de marinero”.

Las dificultades no fueron un obstáculo, pues a pesar de que tenía una mala situación, siempre soñó con ser escritor. Hay algunos sueños que nunca llegan a ser realidad, pero con Cirules, sí. Continuó luchando sucesivamente. Todos le motivaron a participar en el afán de la obra propia. Desde entonces, le pusieron el nombre: “Cazador ávido de los mitos y la historia”.

Ha publicado muchos libros y, para él, “El último norteamericano de la Gloria City”, es el más relevante. En 1993, obtuvo el primer premio Casa de las Américas, con “El Imperio de La Habana”. De igual manera, en 2014 obtuvo una Mención en la Casa de las Américas con “Hemingway, ese desconocido”.

No sólo es un escritor, también se desempeña como profesor de Historia y Español en la Facultad Obrera Jesús Menéndez, de Nuevitas. Posee una larga experiencia como asesor en talleres literarios y es un estudioso de la cultura cubana del siglo XX.

“Mi obra ha sido traducida a varios idiomas: francés, inglés, alemán, ruso…”, dijo en voz lenta y gentil, pero con mucho orgullo. Además, afirmó que sus libros no se pueden plagiar impunemente: “Los lectores del siglo XXI no son tontos. Se dan cuenta cuando están entrando en contacto con una verdadera y genuina obra, y cuando son estafados”. De inmediato percibí dónde está la fuerza de su literatura.

Para mí, tal vez lo más inolvidable fue cuando evocó la opinión de Ho Chi Minh, el expresidente y héroe legendario de Vietnam, quien aconsejaba que antes de escribir, había que responderse tres preguntas: para quién se escribe, cómo se escribe y para qué se escribe.

Para el intelectual esta es una de las definiciones más precisas porque él siempre la pone en primer lugar antes de comenzar algún libro. Todavía sorprendida, pensé: Este “cazador ávido” y el tío Ho, con sus extraordinarias sabidurías, comparten la misma opinión.

Ante esa pregunta, me responde: “Escribo para dar respuesta a mis inquietudes, a mis preguntas, a lo que acontece, al entorno y a las historias vinculadas con la vida. Escribo para comunicar, para trasmitir ideas y sucesos, en primer término dirigida a los cubanos, a mi época, a la realidad contemporánea”.

Casi terminada la conversación, le pregunté sobre sus planes. “Muchos”, respondió y luego acarició a sus amigos pequeños de nuevo. Enrique Cirules no solo quiere disfrutar la vida en familia, sino también todo lo que le reste por hacer y la vida le ponga por delante. Este gran escritor continuará dedicando numerosos libros a la humanidad.

Pie de foto: Resulta llamativo el amor por los gatos callejeros de Enrique Cirules.

ROMANCE, INTRIGAS… Y FLORES

ROMANCE, INTRIGAS… Y FLORES

La novela El tulipán negro, escrita por el novelista y dramaturgo francés Alejandro Dumas en 1850, aun cautiva a los lectores contemporáneos con su historia.

GABRIELA SÁNCHEZ PÉREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Entre rejas y tulipanes nació el amor de Cornelius Van Baerle por la joven Rosa Gryphus en la obra El tulipán negro, reeditada por la editorial Anaya en 2008 y escrita originalmente en 1850 por el novelista y dramaturgo francés Alejandro Dumas (1802-1870). Una novela de ficción que narra, al ritmo de la historia holandesa, el romance del protagonista con las flores de su vida.

El también autor de más de 300 piezas, en las que sobresalen El Conde de Montecristo y Los Tres Mosqueteros refleja, en esta ocasión, los acontecimientos ocurridos en Holanda durante el gobierno del príncipe Guillermo III de Orange-Nassau, y convierte estos trágicos episodios de la nación europea en una apasionante leyenda de amor.

Un relato dramático y detallado de los sucesos del 20 de agosto de 1672, cuando la ciudad de La Haya consumaba la ejecución de los hermanos De Witt debido a las oposiciones del pueblo a sus políticas de Estado, se extiende desde el primero hasta el cuarto capítulo del volumen, en los que resalta el dominio histórico del escritor y su capacidad de recrear las situaciones mediante el empleo combinado de la ficción y la realidad.

Asimismo, un lenguaje típico de la época junto a las explícitas descripciones de Dordrecht, lugar de origen del personaje principal, adentran al lector en la esencia del aroma de las flores de Van Baerle, ahijado de Corneille De Witt, y el efluvio de las calumnias de su vecino Isaac Boxtel, para introducir el verdadero conflicto de la obra.

Sin embargo, no son las patrañas de su colindante las que parecen desquebrajar el futuro en la botánica del joven Cornelius, sino un inesperado arresto debido a la conservación de un documento oficial que le había confiado su padrino y del cual desconocía su contenido.

Trágicas narraciones, estructuradas en treinta y dos capítulos y un epílogo, donde destaca el empleo de un narrador omnisciente, auguran la condena a muerte de Van Baerle, quien se alistaba para cultivar el primer tulipán negro, y recibir el premio otorgado por la Sociedad Hortícola de Haarlem.

Nuevamente aparece el amor en las creaciones de Dumas, una característica que va más allá de sus libros, por sus tantas relaciones sentimentales que, junto a otras cosas, lo llevaron a vivir entre deudas. Pero esta vez, resultan los encuentros de Cornelius y Rosa, la hija analfabeta de su carcelero, la propuesta con la cual el novelista propone enriquecer sus relatos.

Así, entre intrigas y lecciones de lectura comienza a florecer el tulipán, bajo un romance ensombrecido por los muros de la cárcel de Loevestein. Mientras, el autor se apropia de recursos como la ironía y la descripción para denunciar las torturas y los abusos de poder de los gobernantes, mediante el maltrato del vigilante Gryphus a su prisionero.

Igualmente, una sutil retrospección juega con la temporalidad de la obra, y para hacerla más dramática muestra las maldades de Boxtel, quien sin dejar a un lado su codicia se traslada de una ciudad a otra para robar la singular flor. Entonces, ¿logrará vencer el amor y la justicia?

La interrogante parece ocultar su respuesta, pues Dumas no pierde la capacidad de mantener expectantes a los lectores hasta la última línea de sus textos. Sin embargo, El tulipán negro no constituye uno de los libros más reconocidos del introductor del Romanticismo en el teatro francés, a pesar de que en esta ocasión logró desligarse del fondo geográfico de su país natal para criticar y tornar los sucesos de Holanda, durante el siglo XVII, en una historia de romance y tragedias, donde los tulipanes coronan la trama de la pieza.

Pie de foto: El tulipán negro fue reeditado por la editorial Anaya en 2008 (Tomada del sitio www.pdf-libros.com).

DE TROYA A LA HABANA

DE TROYA A LA HABANA

Los diarios del descubridor de Ilión, el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, revelan la curiosidad y visión personal que tenía de la mayor de las Antillas.

LISSET CHAVEZ BERGUES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La primera visita a Cuba de uno de los hombres más famosos del siglo XIX, el arqueólogo Heinrich Schliemann, descubridor de las minas Troya, en Turquía, cumple 150 años (2015); estuvo en la Isla en cuatro ocasiones, de las que deja constancia en sus diarios de viaje  plasmando la realidad del país antillano en esa época.  

El rico comerciante y arqueólogo alemán en el año 1865 realizó su primera visita a la Isla; admiró la vegetación y alabó a la palma real cubana: «Tienen troncos altos y un grosor de 10 pulgadas que aumenta en el medio del tronco hasta 2 y 3 pies y disminuye de nuevo hasta verse que la cima no tiene más espesor que abajo; presentan un aspecto muy hermoso.»

En sus diarios, cartas y ensayos trató distintos aspectos poco conocidos de la sociedad cubana de aquel tiempo y describió a La Habana colonial: “(…) Todas las calles son estrechas y no tienen más de 16 a 20 pies de ancho de modo que están a cada momento obstruidas por los coches, la mayor parte de las casas son de un piso pero hay también de dos (…).”

“Luego de una larga estancia en Cuba de más de cuatro años, observa y critica el problema de la esclavitud y la situación precaria en que trabajaban los emigrantes chinos en las fábricas de tabaco, por lo que este tema no escapó de sus investigaciones”, comentó el investigador de la vida del arqueólogo alemán, Antonio Molina,  licenciado en Historia Contemporánea y Ciencias Sociales.

En uno de sus viajes visitó Matanzas, donde disfrutó de la vista de la ciudad y de las Cuevas de Bellamar y quedó maravillado ante el espectáculo de las estalactitas y estalagmitas: <<Pendían del cielo raso, en parte en forma de altas quillas sobre el suelo y resplandecían a la luz de las llamas de gas de mi guía>>, refiere la publicación número 3, del 2001, de la revista Opus Habana.

Según el investigador y periodista Fernando Padilla González, autor de artículos sobre Schliemann en la revista antes mencionada, el arqueólogo invirtió en el desarrollo de los ferrocarriles y compró tierras en Cuba para la caña de azúcar; descubrió que la fábrica de tabaco “La Honradez”, en ese momento la más grande del mundo, hacía dos millones de habanos y admiró también las bellas cajas de cigarros decoradas que salían a los principales puertos del mundo.

Lleno de gloria por el descubrimiento de las minas de Troya y la máscara de Agamenón, regresó a la Isla en enero de 1886 en su cuarto y último viaje, dejando constancia de ello en una carta que escribiera a su hijo Sergio: “Imagina a toda Rusia cubierta de caña de azúcar (…), un cielo claro y una noche alumbrada por millones de estrellas. Si te puedes imaginar todo esto, entonces tienes una idea aproximada de lo que es Cuba, la Perla de las Antillas”.  

Pie de foto: El famoso arqueólogo alemán Heinrich Schliemann visitó la mayor de las Antillas cuatro veces.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de lead: Sumario de Qué.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide normal.

Tipo de fuentes: Directas y documentales.

Primer valor noticia: Prominencia de los protagonistas.

Otros valores noticias: Curiosidad. Proximidad.    

LA VERDADERA CUBANÍA QUE COLOREA AL LIENZO

LA VERDADERA CUBANÍA QUE COLOREA AL LIENZO

El Rapto de las mulatas, perteneciente al período vanguardista cubano, es una pintura donde Carlos Enríquez ahonda en las tradiciones nacionales en pos de crear una identidad cultural.

ARLETTE VASALLO GARCÍA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Mediante las artes plásticas es comercializada la figura de la mujer cubana, específicamente la mulata. La mayoría de las actuales pinturas la reflejan a modo de un mero objeto sexual, el cual solo forma parte de la trilogía que algunos pretenden exportar como imagen de la Cuba tropical: tabaco, ron, y mulatas.

Ante estos cuadros se impone una pieza, expuesta en el edificio de Arte Cubano perteneciente al Museo de Bellas Artes: El rapto de las mulatas, de Carlos Enríquez, muestra la variedad étnica, el constante mestizaje de la sociedad cubana, más allá de estereotipos comerciales, y un sentimiento nacionalista.

“Creada en 1938, responde al período de la nueva vanguardia cubana, pues niega los principios academicistas extranjeros, y es resultado de la búsqueda del autor por lograr una identidad, lo que él llamó color cubano”, explicó el diseñador Jorge Luis Rodríguez.

Relativa al ciclo que el autor denominó Romancero guajiro, por asumir el campesino el rol protagónico, algunos críticos, en su afán de encasillar las artes, opinan que la obra posee puntos de contacto con la del máximo exponente surrealista, el español Salvador Dalí, en los caballos antropomórficos, los paisajes desolados, y un interés en la violencia y el erotismo.

En el primer plano de la pintura, cuyas dimensiones son 162.4 centímetros de largo por 114.5 de ancho, ocurre el agravio que constituye, según el blog Cuban ArtsConnection, una fuerte referencia al mito clásico El rapto de las Sabinas, episodio que describe el secuestro de mujeres en la tribu de los sabinos por los fundadores de Roma, tema retomado constantemente a lo largo de la historia del arte y que el pintor contextualiza en Cuba.

Al referirse a las obras de este creador, Alejo Carpentier expresó: “Las creaciones de Enríquez constituyen un mundo en sí mismo… Mundo en que las formas huyen de todo convencionalismo descriptivo, para crear sus propios ritmos, mundo en que las figuras se sustraen a una dictadura de la realidad para someterse a las razones más elocuentes de una poesía estrictamente pictórica.”

Este cuadro no constituye una excepción, pues el espectador capta la atmósfera violenta que transmiten los tonos rojos, carmelitas, azules verdosos y blancos, los cuales conspiran junto a los trazos curvados y rápidos para transmitir la sensualidad; así, el receptor es atrapado por el “mundo” que sugiere la tela.

Carlos Enríquez, el artista que Toni Piñera, crítico de arte, calificó como “el que supo macerar el secreto de la luz tropical y despertó, para su vital expresión al paisaje cubano, alejándose de la comercializada imagen de la palma real”, refleja en la composición un paisaje que, si bien no es protagonista en ella, describe el contexto de la escena cubana sin hipérboles. Con un color cálido destaca el cielo tormentoso, las colinas y las palmeras.

En la pieza, realizada en óleo sobre lienzo, convergen la técnica de la transparencia y la superposición de forma. En ella y a través de los comportamientos inesperados de los personajes, éstos reflejan el mestizaje de las culturas europeas y africanas.

Las dos figuras varoniles, montadas sobre los caballos y cargando a las mulatas, son protagonistas de su contemporaneidad, podría interpretarse como la Guardia Rural. Esto forma parte del afán del pintor por reflejar en sus lienzos las leyendas del campo, la imagen de héroes y bandidos, el recuerdo de los patriotas unido a una fina denuncia social.

Los caballos pueden simbolizar, también, una extensión del jinete por el salvajismo que refleja el resultado del dibujo, además, evocan masculinidad. Son íconos de poder y espíritu libre, un atributo tradicional de los campesinos.

Sin duda, las mulatas representan el deseo carnal por los trazos que marcan sus redondeados cuerpos, estos destacan sus pechos y muslos. Asimismo, uno esperaría ante el título de la composición, que sus gestos y expresiones denotaran resistencia, ira o pánico, pero expresan placer.

Emblemáticamente, el cuadro celebra las tradiciones y el mestizaje de los dos grupos étnicos mayoritarios en la Isla, unido a sus propias contradicciones. Para ello el autor se aleja de los temas y de las técnicas provenientes de la vieja Europa.

Un gran impacto originó el uso del color, el aspecto etéreo que le otorga la transparencia de luces, la sensualidad, la cubanía y la innovación en el II Salón Nacional de Pintura y Escultura en el año 1938, donde la obra fue premiada.

El creador expresó refiriéndose a esto: “…Me interesa interpretar el sentido cubano del ambiente, pero alejándome del método de las escuelas europeas. Lo contrario sería resolver lo nuestro con fórmulas ajenas al medio (…) Me interesa la forma humana, el paisaje y sobre todo la combinación de ambos, pues todo hombre tiene su paisaje interior o exterior, del cual nunca podrá aislarse…”.

UNA CAPITAL DESCONOCIDA

UNA CAPITAL DESCONOCIDA

El pasado 12 de diciembre, la Villa de Guanabacoa cumplió 460 años de ser declarada ciudad principal durante tan solo seis meses.

LISDANYS ALFONSO RIVAS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Foto: Archivo Histórico de Guanabacoa.

Entre edificios de estilo neoclásico y tradiciones históricas, la Villa de Guanabacoa conmemoró el pasado 12 de diciembre (2015), el aniversario 460 de haber sido capital de la Isla de Cuba durante un corto período de seis meses.

El 12 de junio de 1554, el Cabildo de San Cristóbal de La Habana, decidió fundar un pueblo de indios que radicaba en ese mismo lugar. Un año después, el 10 de julio de 1555, el pirata francés Jacques de Sores desembarcó por La Coleta, atacó a La Habana, y el Gobernador de la Isla, Don Gonzalo Pérez de Angulo, huyó de allí para buscar refugio en Guanabacoa, así lo explica Félix Vidal y Girera en el libro Historia de la Villa de Guanabacoa desde la colonización de Cuba por los españoles hasta nuestros días.

El corsario quemó la primera Iglesia, erigida bajo el nombre de María Santísima de la Asunción, Patrona y Tutelar de esta población,  saqueó casas particulares, arremetió contra La Habana, y tomó poder de cuatro piezas de artillería, sin dar tiempo a que los vecinos prepararan su defensa.

“Inmediatamente, el Gobernador se escondió en nuestra localidad, y de manera traicionera, aunque tenía un pacto con Jacques de Sores, trazó una estrategia que consistía en formar una milicia de indios y negros en reacción contra el enemigo. Este ataque fracasó y los indios que murieron durante la oposición fueron los primeros pobladores de Guanabacoa que cayeron enfrentando a un invasor extranjero”, expresó Luis Reyes Consuegra, miembro de la filial municipal de la Asociación de Historiadores de Cuba.

Pérez de Angulo, desesperado, buscó asilo en la villa guanabacoense, abandonando cobardemente su puesto, mientras que la única defensa la constituía el Fortín de la Fuerza, donde el alcalde Don Juan Lobera luchaba con solo veinte hombres y totalmente aislado, por lo que tuvo que entregarse.

El especialista del Archivo Histórico del Museo Municipal, Armando Rodríguez Roca, comentó que en 1605, en Guanabacoa solo existían 300 familias indígenas, aunque en el momento del ataque era una población mucho menor. “Ellas resistieron al adversario, más preparado desde el punto de vista táctico”, acotó.

El 12 de diciembre de 1555, según narra el libro Historia de la Villa de Guanabacoa..., el Ayuntamiento de La Habana no tardó en reunirse con su Gobernador, y tras celebrarse una sesión extraordinaria, se declaró a la localidad Capital de Cuba, con una duración de apenas seis meses. En ella participaron los regidores Antonio de la Torre y Juan de Rojas, el alcalde Juan de Inestrosa, el escribano Diego Pérez de Barroto, bajo la presidencia de Gonzalo Pérez de Angulo.

Jacques de Sores, no obstante su triunfo, respetó a Guanabacoa, y cargado del botín se alejó de la villa de La Habana. Más tarde, la Audiencia de Santo Domingo reprobó la conducta del Gobernador Pérez de Angulo y lo exoneró del cargo. Su lugar fue sustituido por Don Diego de Mazariegos, quien trabajó por reparar los daños ocasionados por los piratas y ordenó que fuese Guanabacoa el asilo de todos los indígenas errantes por los campos de Cuba.

Pie de foto: Desde su fundación, Guanabacoa estuvo separada de La Habana por una distancia de tres leguas por tierra y una por mar, aspecto suficiente para considerar a ambas poblaciones como entes diferenciados

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.

Tipo de lead: Sumario de Cómo.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.

Primer valor noticia: Curiosidad.

Otros dos valores noticia: Actualidad. Interés colectivo.

Tipos de fuentes declaradas: Dos fuentes directas y una fuente documental.

ALMA DE VIETNAM EN CUBA

ALMA DE VIETNAM EN CUBA

La actividad anual del país asiático en la Isla propone presentar, intercambiar conocimiento y crear una vinculación entre los compatriotas vietnamitas y amigos de otros países, especialmente los cubanos.

Texto y foto:

HUY TRINH QUANG,

estudiante de primer año del Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La Unión de Jóvenes Comunistas Ho Chi Minh organizará Alma de Vietnam el 21 de enero del año próximo (21016) en el Cine Riviera, en la calle 23, entre G y H. Es un evento de los estudiantes vietnamitas en la Isla realizan para para presentar e intercambiar la cultura de su país y la otros países amigos.

En el evento participarán el embajador Duong Minh, el jefe del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Habana, Martha Pérez Febles, los profesores de las facultades universitarias y los estudiantes de otros países como China, Chile, Angola, etc.

Nguyen Hoang Gia Bach, presidente de la Unión de Jóvenes Comunistas Ho Chi Minh, comentó que es la actividad más importante de la comunidad vietnamita en Cuba, no solo significa el intercambio cultural, sino que será una buena ocasión para consolidar la íntima solidaridad del país asiático con otras naciones del mundo.

El tema de la actividad es la cultura de las de tres partes de Vietnam: norte, central, y sur. Se destacarán los programas de comidas tradicionales, exposición de fotos, cantos y bailes específicos, así como la presentación de las características principales de la cultura de nuestra tierra.

Además, no sólo los estudiantes vietnamitas de la capital organizarán los programas, sino también los alumnos y los compatriotas de nuestro país de las provincias como Matanzas, Villa Clara, Pinar del Rio y Camagüey.

Duong Minh, embajador vietnamita en la Isla, expresó: “Deseo que el evento ocurra de una manera exitosa, pues a través de la actividad, los estudiantes, trabajadores vietnamitas y los amigos extranjeros podrán reunirse y compartir con mucho entusiasmo.”

En abril de este año, la Unión de Jóvenes Comunistas Ho Chi Minh organizó el Alma de Vietnam por primer vez, llamó mucho la atención de los cubanos y amigos extranjeros con el tema “Nación asiática en la guerra y el período contribuye, desarrolla país”.

Ngan Nguyen Thao, estudiante vietnamita, de primer año de Comunicación Social, de la Universidad de La Habana, comentó que se sentía feliz y orgullosa por ser parte de la actividad. Además, deseó que la fiesta fuera una buena oportunidad para fortalecer la mistad no sólo de los pueblos vietnamitas y cubanos, sino entre los extranjeros que están viviendo en el país hermano.

Pie de foto: Los estudiantes vietnamitas en uniforme militar ejecutando una canción de la guerra en el Alma de Vietnam, de abril pasado (2015).  

Fecha técnica:

Tipo de título: Genérico.

Tipo de lead: Sumario de Quién.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.

Tipo de noticia: Ligera, blandas, las que afirman.

Tipo de fuente: Directa y documental.

Primer valor-noticia: Proximidad o cercanía.

Otros dos valores-noticia: Actualidad, Interés colectivo.