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Isla al Sur

¿LEEN LOS JÓVENES?

¿LEEN LOS JÓVENES?

A pesar de los esfuerzos editoriales, aún es deficiente el hábito de lectura entre los adolescentes cubanos.

ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: TONY GÓMEZ PÉREZ 

Un total de 105 nuevos títulos para adolescentes publicará, en el presente año, la Editorial Gente Nueva, en las colecciones Primavera, Ámbar, Veintiuno y Aventuras. Ello significa un incremento de más del 10 por ciento con respecto al 2008, aseguró David López Ximeno, subdirector editorial de esta entidad del Instituto Cubano del Libro (ICL).

En palabras del también poeta, “publicamos libros de literatura universal y clásica, tanto cubana como extranjera. Gente Nueva es la casa editorial del ICL que más títulos produce anualmente para los jóvenes, por eso somos la más buscada. Son muchos quienes siguen nuestras colecciones y, en los eventos literarios de la Isla, los títulos publicados se agotan”.

Esta casa editorial participa en las jornadas de promoción del libro y la lectura realizadas en el país. A partir del 2007 comenzaron exitosas campañas con La noche de los libros y Lecturas de verano. Luego, en el transcurso del año 2008, se desarrollaron Lecturas en el Prado, el Primer Festival Universitario del Libro y la Lectura (FULL), Leyendo espero, Lecturas frente al mar y Leer la Historia, esta última en saludo al aniversario 50 del triunfo de la Revolución Cubana.

Una encuesta realizada a 346 adolescentes, entre 12 y 15 años de edad, en el municipio capitalino de La Habana Vieja, demostró que los libros más leídos por la mayoría son La edad de oro, de José Martí, Corazón, de Edmundo de Amicis, y Había una vez, de Herminio Almendros.

Los encuestados prefieren géneros como la novela, el cuento y la poesía. Los temas más buscados entre los varones son las aventuras y las narraciones épicas, mientras que entre las féminas resultan las novelas y los poemas de amor.

“Me encanta leer. Aún guardo los cuentos que, cuando era pequeña, mis abuelos compraban para mí. Cada año espero la Feria del Libro para adquirir buena literatura. Entre mis preferidos están ¿Se jubilan las hadas?, de Enrique Pérez Díaz, Mujercitas, de Louise May Alcott,  y El cuervo dijo nunca más, de Carlo Frabetti”, asegura Sarahí Ortiz, de 14 años, estudiante de octavo grado.

Por el contrario, Roberto Vázquez, alumno de noveno grado, confiesa su poco interés por los libros: “Me gusta más ver películas y series de televisión. Leo solamente lo que orienta la profesora en la escuela. Es aburrido, leyendo pierdo mucho tiempo, cuando lo puedo aprovechar en otras cosas, como un buen partido de fútbol con mis amigos”.

Los resultados indican que las lecturas del público juvenil son las clásicas, no se arriesgan con otros libros. Van desde la primaria hasta la secundaria acompañados de los mismos textos que les recomiendan los padres, la bibliotecaria o el profesor. No traspasan las fronteras de lo conservador –los textos de los hermanos Grimm o de Andersen–, para adentrarse en la lectura de nuevos volúmenes –como Michael Ende  o Astrid Lidgen.

La investigadora Alga Marina Elizagaray, en su libro Se hace camino al leer, argumenta: “No es tarea fácil que los jóvenes amen los libros (…) Que vivencien la lectura en la escuela o en la biblioteca como algo tedioso o que, al contrario, la asocien con el placer, son factores determinantes de su historia como lector y ciudadano”.

En Cuba, hace medio siglo la Revolución inició una cruzada a favor de la publicación de millones de ejemplares, acompañada de una intensa campaña a favor de la lectura.

A lo largo de estos años, han existido altas y bajas. Durante el período especial se observó un notable decrecimiento en la producción editorial, lo que influyó negativamente en el interés por la literatura.  Otros factores pueden también gravitar sobre el tema, entre ellos, los elevados precios  y la no siempre lograda factura de las obras.

“Los estudiantes no leen, porque no encuentran nada interesante en los libros”, asegura María Eugenia Bode, una profesora con más de dos décadas de experiencia docente.

“No se  trata de falta de buenas obras –comenta–, nuestro país cuenta con un excelente catálogo editorial. Sucede que los alumnos, por lo general, distraen su atención en asuntos de adultos. Actualmente, los estudiantes queman etapas, no viven su infancia y adolescencia como ocurría hace veinte años. Se entretienen con novelas, teleseries, películas de violencia y ven todos los programas de la televisión, sean o no aptos para su edad”.

Criterio compartido por la reconocida escritora para niños Mirta Yánez: “La ausencia de hábitos de lectura es una situación que se agrava cada vez más, el problema pasa de una generación a otra. A pesar de las fructíferas campañas de lectura y de la Feria Internacional del Libro, lo dramático es la ilusión creada alrededor del tema. Se piensa que los adolescentes leen y ello es una vanagloria de la ignorancia. No quiero ser apocalíptica, pero realmente no sé cómo se va resolver el asunto”.

El Ministerio de Educación, la Unión de Jóvenes Comunistas y la Editorial Gente Nueva, junto a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), realizan investigaciones al respecto, con el fin de conocer qué ocurre concretamente con el interés por la lectura y cuáles serían los métodos para incentivar tal práctica. 

Uno de esos empeños es el programa El Caminante, auspiciado por la UNEAC y la Editorial Gente Nueva. El propósito es que los escritores visiten las escuelas primarias y secundarias, para comentar sus obras y despertar el interés de los estudiantes por la buena literatura, apuntó la poeta y narradora Magaly Sánchez Ochoa.

“Los hábitos de lectura nacen siempre en el hogar, desde edades bien tempranas –comenta la también Presidenta de la Sección de Literatura Infantil y Juvenil de la Asociación de Escritores de la UNEAC–. Por lo regular los adolescentes lectores, crean una costumbre para toda la vida. Los resultados confirman que nuestros libros se venden, pero no sabemos cuántos se leen o no. Es necesario incrementar las campañas para interesarlos por este maravilloso mundo. La lectura tiene gran importancia en el desarrollo del ser humano”.

Ficha Técnica:

Tema: El hábito de lectura en los jóvenes cubanos, entre 12 y 15 años.

Propósito: Demostrar que a pesar de las campañas por la lectura que se realizan en nuestro país, lo jóvenes no leen lo suficiente.

Objetivos colaterales: Breves referencias históricas sobre la publicación de libros y el hábito de lectura en el país. Comentarios sobre las campañas de promoción de la lectura realizadas en la Isla. Información sobre la producción de libros para jóvenes a cargo de la Editorial Gente Nueva. Apoyo de la UNEAC para incentivar el hábito de la lectura.

Estrategia de fuentes

Directas:

David López Ximeno, subdirector editorial de Gente Nueva.

Escritora para niños Mirta Yánez.

Magaly Sánchez Ochoa, escritora y Presidenta de la Sección de Literatura Infantil y Juvenil de la Asociación de Escritores de la UNEAC. 

María Eugenia Bode, profesora de Secundaria Básica.

Encuesta realizada a 346 adolescentes entre 12 y 15 años, en el municipio Habana Vieja.

Sarahí Ortiz y Roberto Vázquez, estudiantes de secundaria básica. 

Documentales:

Elizagaray, Alga Marina: Se hace camino al leer. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2007. (p. 159).

Soportes a emplear:

Hecho: La pérdida de hábitos de lectura entre los adolescentes cubanos.

Contexto: Encuesta realizada a estudiantes de secundaria básica para conocer sus hábitos de lectura. Situación con la comercialización de los libros. Escasa o no adecuada promoción para la lectura en los espacios en que se desenvuelven los jóvenes.

Antecedentes: Se ofrecen algunas referencias históricas sobre el tema central de la nota. 

Fuentes: Aparece explicado en la estrategia de fuentes. 

Tipos de juicios:

Analíticos: Se utilizaron para brindar las dimensiones del problema. Entre ellos aparecen el de la escritora Mirta Yánez y el de la profesora María Eugenia Bode.

Sintéticos: Aparecen los criterios de las escritoras Mirta Yánez y Magaly Sánchez. Ambas ofrecen su visión del  problema, así como sus pronósticos sobre la solución del mismo.

Disyuntivos: Los criterios de Sarahí Ortiz y Roberto Vázquez, estudiantes de secundaria básica. Cada uno explica su punto de vista sobre el hábito de lectura entre los jóvenes.

De valor: Se presentan opiniones de especialistas en materia de literatura. Se entrevistaron escritoras como Mirta Yánez y Magaly Sánchez. Además, se exponen los criterios del subdirector editorial de Gente Nueva, David López Ximeno.

Tipo de título: De interrogante

Tipo de lead: De cita indirecta

 

EL MÉRITO DE EDUCAR

EL MÉRITO DE EDUCAR

La obra de Miguel Francisco Pérez Bejerano, pedagogo que ha brindado 40 años de su vida al arte de enseñar.

Texto y foto:
JHONAH DÍAZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La educación es, ante todo, una obra de infinito amor”, escribió nuestro Héroe Nacional José Martí. Esta frase es la principal premisa  que mantiene el Master en Mejoramiento de los Recursos Profesionales y Humanos, Miguel Pérez Bejerano, quien renunció en 1969 a su sueño de estudiar Medicina o Periodismo para sumarse, ante el llamado de la Revolución, a la formación de maestros de la enseñanza primaria.

“Nada me hace más feliz que brindar mis conocimientos a los estudiantes. Todo lo que soy se lo debo a esta  profesión; nunca pienso defraudarla. Durante 40 años de servicio he recibido múltiples reconocimientos que son de mucha importancia porque  logran que no mire atrás ante las adversidades, sino que pueda tener una visión optimista hacia el futuro”.

Nació en el Mariel, municipio de la provincia La Habana, en1952. Hoy es uno de los profesores emblemáticos del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV).

“Ser maestro es una  bonita profesión. Los educadores pasan años en las mentes de  los alumnos y llegan a convertirse en sus segundos familiares”.

-¿Cuáles son sus recuerdos de cuando se incorporó al plan emergente?

No pensaba en ello, pero al ocurrir el llamado, no lo dudé ni un momento. Yo estaba para hacer lo que la Revolución necesitara, si hubiesen pedido médicos, hoy estaría de guardia en un hospital. Había terminado el noveno grado y en el curso 1969-1970 pasé a estudiar en la Escuela Formadora de Maestros Ngyen Van Troy, en Güira de Melena.

-¿Cuál fue la experiencia mas grata en sus primeros años  como  profesor?

Una alumna que suspendió mi asignatura, Biología, y me escribió una nota donde alegaba que el hombre no se mide por las veces que se cae, sino, por las que se levanta. A partir de ese momento comenzó a mostrar mucho interés. Eso me reconfortó, llegamos a tener una excelente relación alumno-maestro.

Pérez Bejerano se graduó en la especialidad de Biología en 1984 y confiesa que ”desde pequeño me gustó el comportamiento de los animales y mi madre sembró en mí la pasión hacia las plantas, aprendí a cuidarlas y quererlas.  Por ambas motivaciones fue que me decidí por esta rama.

“El tema de la tesis fue El papel de las bacterias en la elaboración del vinagre. Ahí expuse cómo, por un proceso de fermentación, puede obtenerse este producto, y también el yogurt y el vino. Obtuve calificación de cinco puntos y la propusieron para presentarla en la Jornada Científica de ese curso”.

Trabajó durante 16 años en el municipio Mariel, en  la provincia de La Habana, donde fue profesor, subdirector docente y director de las escuelas de ese pueblo. Comenzó su labor en el ISPEJV en1986 como Técnico Auxiliar Docente, alcanzando luego otras categorías académicas, gracias a su constante esfuerzo de superación.

Presidente y profesor de la Cátedra Honorífica de Educación para Jóvenes y Adultos del Varona en este momento, opina sobre el Instituto como rector de la educación pedagógica en Cuba: ”Es un centro docente con alto nivel científico, profesional y político. Tiene el privilegio de haber formado a miles de maestros, enseñarles a ser excelentes personas. Es el padre de los centros pedagógicos en nuestro país y atesora un importante lugar en materia de educación”. Al referirse a la Cátedra, manifiesta que labora en proyectos e investigaciones, así como en el estudio de destacados educadores.

-Luego de tantos años de trabajo en el centro, ¿qué significación tiene en su vida?

Trabajar aquí es de las mejores cosas que me ha pasado. He tenido propuestas en otros sectores, incluso con mejores posibilidades económicas, y nunca he aceptado. Este lugar representa mucho para mí.

Durante su carrera ha impartido cursos de Zoología General, Computación, Botánica, así como ha realizado entrenamientos de post-grado en institutos preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas.

“En este momento imparto seminarios de preparación metodológica a profesores que van a cumplir misiones como colaboradores, para atender los Programas de Alfabetización en los escenarios internacionales, y también  tutoreo  tesis”.

En el 2004, publicó el libro Alfabetización de mujeres que viven en zonas rurales, y en el 2007 colaboró en el proyecto Planeamiento en la  educación de jóvenes y adultos.

Relacionado con su asignatura, ha realizado estudios sobre la fauna de los vertebrados terrestres y acerca de la composición, abundancia y diversidad de una comunidad de aves, ambos en la Sierra del Rosario. Además de la investigación de los moluscos terrestres cubanos.

Nuestro país, en pos de hacer cada día un sistema de enseñanza superior, ha experimentado grandes revoluciones educacionales: “Participé en la última. Colaboré en la elaboración de los programas educativos dirigidos a las transformaciones en las secundarias básicas y pre-universitarios, en los guiones de las tele clases de diferentes asignaturas y  también en la formación de los Profesores Generales Integrales”.

-¿Qué trabajo desarrolló en los países dónde cumplió misión internacionalista?

En México, trabajé como asesor del programa Yo sí puedo en Ciudad Hidalgo, y los municipios de Tuxpan, Ocampo y Aporo. En Venezuela pude evaluar el impacto social que habían logrado estas campañas educativas.

-¿Qué anécdota tiene de esas misiones?

En una misa, un cura habló mal de “unos cubanos provenientes de un gobierno autoritario”, refiriéndose a los compañeros que estábamos allá en el asesoramiento de actividades educativas. Nos reunimos con él y le explicamos. Tanta fue su aceptación que abrió una escuela en la iglesia, colaboró en diversas acciones y, lo más importante, cambió su manera de ver a nuestro pueblo.

También a nuestra llegada a un punto de alfabetización, una señora se  acercó y nos dijo que gracias a los conocimientos adquiridos ya no firmaba con una x, porque había aprendido a escribir su nombre. Eso me llenó de satisfacción.

Entre los reconocimientos que le han otorgado se encuentran el premio Anual del Rector del Varona; Para un Maestro, de la Federación Estudiantil Universitaria; y el Diploma A mi maestro querido, del Instituto. 

“Para mí, la distinción por la Educación Cubana y el haber recibido en tres ocasiones el reconocimiento como Profesor Tiza de Oro que otorgan los estudiantes al mejor docente, son los más importantes. En este último, sientes que tu trabajo da frutos, y que los estudiantes te admiran y quieren”.

Debido a su experiencia y el prestigio  ganado durante los años en su profesión, es convocado para disímiles e importantes eventos relacionado con su materia.

“Fui secretario científico del Simposio de Alfabetización y Educación que se desarrolló en el Palacio de las Convenciones del 26 al 30 de enero del 2009. Además, he participado en otras actividades docentes como la sexta Reunión Científica de Profesores de la Facultad de Biología del ISPEJV y en el Taller Internacional de educación Ambiental Escolar, entre otros”.

Para ampliar los conocimientos sobre su asignatura, ha recibido seminarios de Diseño curricular de la Educación Avanzada, Psicología Pedagógica, Zoología, Fauna Extinta y Endémica de Cuba y  Origen y Evolución de los Peces.

“Realicé la maestría con el tema de El trabajo científico estudiantil en la carrera de Biología. Pienso que para el 2009 pueda cumplir una de mis máximas aspiraciones, el título de Doctor. Ya elaboro la tesis, tratará sobre una propuesta de un programa educativo para la superación de docentes en la educación de jóvenes y adultos.

“En la vida dos elementos me han marcado para siempre, trabajar en el instituto y llegar a presidir la Cátedra de Jóvenes y Adultos, ninguno lo hubiera logrado sin el apoyo que brinda a sus profesionales el  Varona.

“La familia también ha sido fundamental en mi crecimiento profesional. Gracias a ella he logrado todo lo que tengo. Desde pequeño inculcó en mí, valores y cualidades imprescindibles en las buenas personas. Nunca dejó de ofrecerme ayuda cuando lo necesité”.

-¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como una persona sencilla, solidaria y humana. Como el profesor, jefe y  tutor que dio su saber sin escatimar esfuerzos y siempre quiso ayudar a quien lo necesitó. Como  el hombre optimista que nunca miró atrás ante las adversidades.

Alguien que pasará toda su vida al frente del aula, enseñando, tratando de formar mujeres y hombres de bien, capaces de recordar en el futuro al profesor que no solo enseñó, sino educó.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: La obra profesional de Miguel Pérez Bejerano y su desempeño como Presidente de la Cátedra del Adulto, con motivo al Aniversario 45 del ISPEJV.

Objetivos colaterales: Conocer su trabajo como profesor. Indagar sobre su opinión acerca de la educación cubana y las distinciones que le han otorgado.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: individual
Por su forma: mixta
Por su contenido: de personalidad
Por el canal en que se obtuvo: conversación cara a cara

Tipo de título: de referencia al tema
Tipo de entrada: cita textual
Tipo de cuerpo: mixto
Tipo de preguntas: (7declaradas) 1-Abierta, 2-Directa, Abierta, 3-Directa, 4-Abierta, 5-Informativa, 6-Abierta, 7-Directa, Abierta.
Tipo de conclusiones: opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Currículo de Miguel Pérez Bejerano. Documental.
Entrevista a Miguel Pérez Bejerano. Directa, no documental.

 

PINAREÑO… ¿Y QUÉ?

PINAREÑO… ¿Y QUÉ?

Aunque muchos tildan de «bobos» a los nacidos en la cola del caimán cubano, sus hijos desmienten con hechos fehacientes toda habladuría despectiva.

KARLIENYS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿Ha sido usted en algún momento el centro de todo? Si es espirituano, habanero, avileño o matancero, tal vez no haya tenido la suerte de sentirse «importante». ¡Ah!, pero si proviene de la más occidental de las provincias cubanas, es poco probable que no conozca la experiencia.

Lo cierto es que donde llega un pinareño detrás viene el «chucho», porque «dejaron una concretera dentro de un cine», «construyeron una discoteca en la planta alta de una funeraria», «ponen el teléfono en el piso para que no se caigan las llamadas», o «cuando van a tumbar mangos, suben a la mata, los tocan, y si están maduros, bajan a tirarle piedras».

Pero esta visión del pinareño no es nueva, se remonta al siglo XVIII, cuando a la entonces Cenicienta de Cuba emigraron canarios, húngaros, gallegos, y junto a ellos todo un historial de cuentos que, poco a poco, pasaron a formar parte de la idiosincrasia vueltabajera.

Según Juan Carlos Rodríguez, historiador de la ciudad de Pinar del Río, fue un español, Don Leandro González Alcorta quien, a finales del siglo XIX, llevó a cabo una campaña contra la subestimación a los pinareños, y se convirtió en el primero en defenderlos. Ese preceptor escribió una obra que los enaltece y dignifica en la historia: Vueltabajo, intelectual y mambí.

La historia de Macondo

La hospitalaria de Cuba, como también se le conoce, tiene leyendas para llenar cientos de libros, y ha dado a luz muchos hijos ilustres*, entre quienes figura la Capitana de Occidente, Isabel Rubio, el Comandante Pinares, los Malagotes, los hermanos Saíz, el novelista Cirilo Villaverde, los cantautores Pedro Junco y Polo Montañés, Enrique Jarrín, el pintor Pedro Pablo Oliva, los peloteros Rogelio García, Omar Linares y Luis Giraldo Casanova, el doctor Rodrigo Álvarez Cambra, el Ministro de Cultura Abel Prieto, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés. Y fue el vientre de una pinareña de «pura cepa», Lina Ruz, quien trajo al mundo a Fidel y a Raúl.

La gran mayoría de los entrevistados coinciden en que los habitantes del más occidental de los territorios cubanos son hospitalarios, sinceros, solidarios, bondadosos, con un gran sentido de amor al terruño; humildes, amigables, alegres, desinteresados, nobles, honestos, educados y muy atentos.

Pedro Pablo Oliva, Premio Nacional de Artes Plásticas, da fe de ello: “No somos bobos, como manifiestan muchos, sí un poco distraídos. Es el misterio de vivir en un mundo ingenuo, propio de los pueblos de campo, aunque dicen que los «guajiros» son sabios, pero a veces nos dislocamos un poquito. Tal vez la manera sana de relacionarnos con los demás, frente a los de una mentalidad más maldita, nos tilda de tontos ante los ojos de los otros. Realmente no es así”.

Jardiel González, humorista, natural de la más occidental de las provincias cubanas y devenido habanero, confiesa: “Me gusta que piensen que por ser de Pinar del Río soy medio «mongo». Yo aprovecho eso y de veras he tenido buenos resultados”.

Difamar de los pinareños se ha convertido en una tradición popular. Iván Camejo, director del Centro Promotor del Humor, afirma que “todos los países tienen una región a la cual le achacan estos comentarios. Por ejemplo, en Venezuela, los gochos pagan los platos rotos; en México, los campechanos; en España, los vascos y gallegos; en Reino Unido, los irlandeses.

“Los nacidos en Pinar del Río — continuó — no tenemos menor coeficiente intelectual, solo nos utilizan como un patrón dentro del humor para tener un referente, pero no es nada peyorativo. Somos el punto de partida para contar una historia, nada más”.

Pedro Viñas Alfonso, director del periódico Palante, critica la forma despectiva de referirse a los suyos: “Todo lo dicho sobre los pinareños es por pura envidia. Yo me río de esas barbaridades y estoy muy orgulloso de haber nacido en Pinar, a mucha honra y en pantalla panorámica. Los humoristas «pujones» y muy poco creativos fusilan chistes de otras nacionalidades y se los atribuyen a los vueltabajeros. No les guardo rencor, simplemente a cada uno le envío un abanico al infierno para echarse fresco. Esos «graciosos» son unos pesados”.

Dicen las malas lenguas…

De agruparse las «pinareñadas» más famosas pudiera confeccionarse un hit-parade interminable. Son muchas las historias contadas, son pocas las verdades dichas, pero el rumor no ha cesado.

Una de las tantas…Los pinareños ponen una escalera en la orilla de la playa para que suba la marea. Otra más…Un muchacho se fracturó la muñeca y no le quitaron el reloj al ponerle el yeso. A la tercera va la vencida…Una delegación de pinareños llega de viaje a Jamaica y al ver el cartel «Welcome Pinareños», se niegan a bajar del avión. Cuando preguntan el motivo, ellos, temerosos, responden: «Mientras no capturen a Wel no bajaremos, nos va a comer».

Pedro Pablo Oliva fue un día a comprar naranjas y pidió tres libras. Al ponerlas en la pesa, el dependiente se percata del exceso de algunos gramos. Dispuesto a cumplir con el precio, toma una, la pica por la mitad y bota el pedazo sobrante.

“Los que se acomplejan por todas las habladurías carecen de sentido común. Hay quienes se sienten inferiores porque los pinareños hacen y deshacen. El que se ponga esa camisa está embarca´o”, comenta Jardiel.

Para Camejo siempre hay quien se ofende mientras otros disfrutan el chiste: “Todos no asimilan los mensajes de la misma manera. Ahí es donde el humorista debe tener mucho tacto, para no parecer agresivo. Pero no debemos renunciar a una parte tan rica del humor, como es el absurdo”.

Viñas propone tomar partido en el asunto: “Seamos inteligentes, cuando recibamos chistes por Internet, vamos a cambiarle el gentilicio. Si no queremos más burlas todo depende de nuestra habilidad para transferir la carga, ya va siendo hora de quitarnos esa sal de encima. La culpa es mayormente nuestra, nos hemos dejado robar la iniciativa”.

Sin embargo, para Katherine Romero, cienfueguera de visita en la Princesa de Cuba, los «vegueros» —ente social histórico más visible de la región— nunca perderán la «fortuna» heredada de sus antepasados: “Es muy difícil cogerla con otra zona del país. El pinareño es muy buena gente y hay quienes se aprovechan de ello. Mientras en otros lugares la maldad aumenta, en la «cola del caimán» todo sigue igual. Ellos nunca van a dejar de ser así. El dedo siempre lo van a tener encima”.

Reina Hernández es de las pinareñas que sufre al ser discriminada cuando sale de su lugar de origen: “Tienen que hacernos un pedestal, no es fácil aguantar tantas ofensas. Lo mismo en Matanzas, Holguín, o en Santiago de Cuba me miran como si fuera una «cosa rara». Somos el ombligo del mundo. Nos «quieren» tanto que ni los ciclones pueden pasar sin hacernos la visita”.

Pero también hay otros, como Lucio Bencomo, escritor vueltabajero, autor de libros sobre situaciones protagonizadas por sus coterráneos, que aman tanto la patria chica como la grande: “Para mí, Cuba y el mundo es una sola cosa: Pinar del Río. Por su belleza, por su naturaleza, por su gente. En mi tierra hay de todo y para todos: hombres y mujeres de verdad”.

Lo cierto es que Pinar del Río exhibe exclusivas riquezas naturales de las cuales sus habitantes se enorgullecen: el Pan de Guajaibón, la mayor elevación de Occidente; el Valle de Viñales, patrimonio de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); la península de Guanahacabibes y la Sierra del Rosario, reservas de la Biosfera; el río Cuyaguateje, cuenca hidrográfica más larga del oeste cubano; los sistemas de cavernas de Santo Tomás y Palmarito, los más grandes de Latinoamérica.

También, Cayo Levisa y María la Gorda, playas de arena muy blanca, aguas transparentes y hermosos arrecifes coralinos, la última con un Centro Internacional de Buceo; las Minas de Matahambre, las cuales en su momento fueron las más profundas de América Latina. Asimismo, la Guayabita del Pinar, la langosta colomera y el mejor tabaco del mundo: el puro Hoyo de Monterrey.

“En la más hospitalaria de las provincias cubanas José Martí conspiró en 1879, y descubrió que era «tierra buena para pelear»; Antonio Maceo libró importantes batallas; Antonio Guiteras vivió desde 1914 y Julio Antonio Mella culminó el bachillerato. Ahí estuvo el Che durante la invasión mercenaria por Playa Girón y cuando la Crisis de Octubre, y se preparó antes de partir para Bolivia”, expresó Juan Carlos Rodríguez.

“Pinareños —prosiguió— eran 16 de los asaltantes al Palacio Presidencial, entre ellos el más joven, Ormani Arenado; los hermanos Sergio y Luis Saíz Montes de Oca, quienes fueron asesinados en su tierra natal, San Juan y Martínez, mientras desarrollaban una acción revolucionaria el 13 de agosto de 1957 para celebrar el cumpleaños de Fidel; nueve de los expedicionarios del Granma; 40 de los combatientes del Moncada, a quienes Fidel calificó como el mejor contingente de hombres de dicha acción revolucionaria”.

Se permuta

Dicen los rumores que los pinareños son orientales que venían para La Habana, siguieron de largo y fueron a parar a los Remates de Guane, y aún piensan que viven en la capital. Por otra parte, cuentan que Cuba estaba unida a México por Pinar del Río, pero la explosión del Big Bang la separó.

Sin embargo, Camejo quedó impresionado cuando, a principios de la década de 1990, llegó a La Habana para estudiar: “Asomado al balcón, instantáneamente me enamoré de la noche capitalina, y pensé entonces que debí haber nacido en esa provincia. El encanto de la ciudad me atrapó desde el primer día”.

A Viñas, en cambio, le gustaría nacer nuevamente en Pinar del Río: “Yo me siento tan habanero como vueltabajero, pero no olvido mis raíces, yo no renuncio a mi nido”.

Pedro Pablo no está en contra de la emigración pinareña: “Es bueno que nos dispersemos, como lo hicieron los judíos una vez. Me he encontrado coterráneos en Madrid, en Canadá. Pero siguen portando nuestra marca imborrable y las mismas tradiciones, somos inconfundibles. Yo sí no me muevo de aquí, toda mi obra la he realizado en este pedacito de mundo. Siempre que viajo trato de regresar pronto, extraño mucho lo mío”.

Olga Laura Rodríguez, vueltabajera, estudia Ingeniería Civil en la capital de todos los cubanos, y ha notado una gran diferencia entre los jóvenes de aquí y los de allá: “En La Habana, algunos muchachos de mi edad piensan solo en el vestir, en el dinero, en ponerse lo último de la moda. Pero en Pinar, aunque siempre hay su excepción, eso no tiene gran importancia. Muchos de mis compañeros se han burlado de mí cuando sigo las tradiciones inculcadas por mis padres y me siento a comer a la mesa, o voy en una guagua y le doy el asiento a una anciana. A veces me acompleja un poco.”

Locuras, cambio de planes y cosas de pinareños

El Día del Pinareño Ausente se celebra todos los años. En la fecha escogida se reúne un grupo de personas que viven fuera de la provincia y nunca han renunciado a sus raíces. Es una actividad organizada por las autoridades del Partido, y por el gobierno de Pinar del Río. Ahí actualizan a los participantes de lo ocurrido en el territorio durante su ausencia, les ofrecen actividades culturales con jóvenes talentos vueltabajeros y todos comparten experiencias y rememoran los «viejos» tiempos.

A Pedro Pablo le gustaría que sus coterráneos fueran un poco más atrevidos, arraigados, decididos. Para Jardiel, no sería mala idea «arrancar» a Pinar del Río del lugar donde está, y ponerlo un poquito más al Este, así los visitantes pueden pasar por allí y después seguir de largo, para evitar la estancia permanente de orientales en la zona. Iván se considera un pinareño ausente. Pedro Viñas mandará a sus amigos cada uno de los chistes de vueltabajeros que lleguen a su correo electrónico. Lucio Bencomo gritará a los cuatro vientos: “Compatriotas de todo el país, a los pinareños nos ronca el Mango.”

Y bien decía Bencomo Valle en su libro Cosas de Zutano: “Humor regionalista, dos caras de una misma moneda. Los cubanos somos humoristas por naturaleza, como si lleváramos en los genes el don de buscarle a todo su contrapartida y de sacar sonrisas de su propia desgracia. Los chistes de corte regionalista no pueden faltar, así el pinareño se convierte muchas veces en el protagonista de situaciones ridículas y exageradas (…)”.

Para Lucio, es innecesario atribuirle a una región equívocos o azares, pues, según él, el mito geográfico es la proyección de una imagen tradicionalista que pasó de una generación a otra, arraigada a las raíces de todo un pueblo: “Como dice el refrán: cría fama y acuéstate a dormir. Sin embargo, los vueltabajeros dan pruebas fehacientes de lo que son capaces, salen de las sombras y trascienden a la posteridad e inscriben sus nombres en la eternidad”.

(Agradezco especialmente la colaboración del periodista pinareño Ramón Brizuela Roque, por la información facilitada para la investigación)

Recuadro:

*Pinareños Ilustres


Lina Ruz, madre de Fidel y Raúl Castro;

Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura;

Yadira García, Ministra de la Industria Básica;

María del Carmen Concepción, Ministra de la Industria Alimenticia;

Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez;

Polo Montañés, cantautor (1955-2002);

Isabel Rubio, la Capitana de Occidente (1837-1898);

Adela Ascuy (1861-1914), luchadora cubana con más acciones de guerra en toda la contienda independentista de 1895 a 1898;

Antonio Sánchez Díaz, el Comandante Pinares (1927-1967), miembro de la guerrilla del Che en Bolivia;

Los Malagones, primeros milicianos de Cuba;

Luis (1939-1957) y Sergio Saíz Montes de Oca (1940-1957);

Cirilo Villaverde (1812-1894), autor de Cecilia Valdés y Excursión a Vueltabajo;

Tranquilino Sandalio de Noda y Martínez (1808-1866), a quien Martí bautizó como “el sabio más laborioso de Cuba”;

Pedro Junco (1920-1943), cantautor;

Enrique Jorrín (1926-1987), creador del Cha, cha, cha;

Pedro Pablo Oliva, Premio Nacional de Artes Plásticas;

Los pintores Humberto Hernández (El Negro), Arturo Montoto   y Tiburcio Lorenzo;

Nersys Felipe, escritora galardonada en dos ocasiones con el Premio Casa de Las Américas;

Los peloteros Rogelio García, Pedro Luis Lazo, Faustino Corrales, Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Juan Castro y Alfonso Urquiola;

Pedro Pérez Dueñas, primer recordista mundial de Atletismo;

Rafael Morales (1845-1872), secretario de gobernación de la República en Armas durante la Guerra Grande;

La violinista Zaida Rosa del Pino (1874-1946);

Los ciclistas Eduardo Alonso y Pedro Pablo Pérez;

Los humoristas Kike Quiñones y Jardiel González;

Iván Camejo, director del Centro Promotor del Humor;

Pedro Viñas Alfonso, director del periódico Palante;

El cantante Raúl Paz;

Los actores Rogelio Blaín; Paula y Omar Alí;

Los doctores Rodrigo Álvarez Cambra, Pepito Jordán y León Cuervo Rubio;

El científico Gustavo Sierra, del centro de vacunas Carlos J, Finlay;

Águedo Morales (1953 -1981), maestro internacionalista muerto en Nicaragua;

Alejandro Robaina, productor del mejor tabaco del mundo;

Nancy Uranga Romagosa (1954-1976), esgrimista, víctima del Crimen de Barbados;

Randy Alonso, periodista y moderador del espacio informativo Mesa Redonda, entre otros que también han enorgullecido a la tierra que los vio nacer.

Ficha Técnica:

Tema: La identidad de los pinareños.

Propósito: Demostrar cómo los pinareños reaccionan ante la difamación a que son sometidos.

Objetivos colaterales: Historia de Pinar del Río. Criterios de quienes allí nacieron. Hijos Ilustres de Pinar del Río.

Estrategia de fuentes: Para la realización de la investigación fueron consultadas fuentes activas, directas, y documentales. Entre las activas y directas están:

Juan Carlos Rodríguez, historiador de la ciudad de Pinar del Río.

Ramón Brizuela Roque, periodista pinareño.

Lucio Bencomo Valle, escritor pinareño.

Pedro Pablo Oliva, pintor pinareño.

Iván Camejo, pinareño, director del Centro Promotor del Humor.

Pedro Viñas Alfonso, pinareño, director del periódico Palante.

Jardiel González, pinareño, humorista.

Olga Laura Rodríguez, estudiante pinareña

Reina Hernández, pinareña.

Katherine Romero, cienfueguera.

Las fuentes documentales consultadas fueron los libros del escritor pinareño Lucio Bencomo Valle: “Nosotros”, “Ustedes” y “Cosas de Zutano”.

Soportes a emplear:

Hecho: Difamación a los pinareños.

Contexto: Los pinareños tratan de demostrar cuán herrados están quienes los difaman, a partir de múltiples visiones.

Antecedentes: Con frecuencia, los vueltabajeros son utilizados como referentes en el humor, y esto ha dado lugar a que los tilden de tontos y despistados.

Proyecciones: Los pinareños en ocasiones se molestan por todo lo que dicen de ellos. Algunos proponen maneras para erradicar esta situación.

Textos Complementarios: Recuadro de Pinareños Ilustres.

Tipos de juicios:

Analíticos: Están presentes en todo el reportaje debido al análisis que se hace del tema abordado.

Sintéticos: El de Pedro Viñas cuando propone cambiar el gentilicio a los chistes de pinareños.

Hipotéticos: El de Katherine Romero, al plantear que es imposible que un día puedan difamar de los habitantes de otra de las regiones del país.

Disyuntivos: El de Pedro Viñas, al referirse a la forma en que los humoristas hablan de los pinareños; los de Iván camejo cuando aborda la manera con que algunos asimilan los chistes, y al plantear que preferiría haber nacido en La Habana; el de Jardiel, cuando habla de cómo se ha beneficiado por ser pinareño; el de Pedro Pablo al expresar que está de acuerdo con que los pinareños emigren hacia otros lugares.

De valor: Los que sostiene Juan Carlos Rodríguez, historiador de la ciudad de Pinar del Río, Pedro Viñas Alfonso, director del periódico Palante; Iván camejo, director del Centro Promotor del Humor; Jardiel González, humorista y Lucio Bencomo, escritor.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: Humorística.

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.

Tipo de transiciones: Empleo de muletillas y subtítulos.

Tipo de cierre: De conclusión o resumen.

SOFISMA

SOFISMA

FIDEL ÁLVAREZ,
Artista de la plástica,
Profesor de la Universidad Distrital, Bogotá.
Cortesía para Isla al Sur.

“El verbo leer tiene para los ancestros,

un significado que merece que recordemos y resaltemos.

Leer era también recoger, recolectar, espiar, coger, reconocer las huellas.

Leer denota en sí una actividad de apropiación;

escribir sería el leer convertido en producción.” Julia Kristeva

La identidad cultural que fue objeto de conservación en los museos de etnografía en los siglos XVII y XIX, hoy se exhibe como mecanismo de nomadismo cultural.  La globalización económica con sus sistemas de comunicación -satélites, redes ópticas- ubica en un lugar protagónico a la diferencia cultural, ostentada como marketing de la universalización. Muchas son las prebendas que nos presenta el discurso del multiculturalismo; bajo una abrumadora amplitud de ofertas y oportunidades para el libre consumo de una homogenización, que se concibe como complementaria de lo universal.

“SOFISMA”, título de la obra que presento a la Sala Alterna del Planetario de Bogotá, se asoma como un enunciado idóneo para hablar de la apariencia de cierto tipo de iconos, que operan como guías transculturales dentro de hábitos y costumbres locales. En este sentido, la obra se configura más específicamente desde la construcción de una objetualidad residual, la cual posibilita un diálogo de asociación-sustitución.

Para hablar sobre inéditas formas de alteridad -que implican también de algún modo nuevas relaciones de poder y segregaciones simbólicas-, la obra está conformada por cuatro círculos de mazorcas de las cuales brotan hojuelas de cereal, que sustituyen los granos de maíz de la planta. Tales círculos se localizan a una altura de treinta y cinco centímetros aproximadamente en relación con la altura promedio de una persona adulta.  De este modo, nos acercamos a la solemnidad de las ofrendas y al significado de supremacía y fertilidad del sol según nuestros ancestros.

La pieza estará acompañada de la traducción en una lengua nativa de los ingredientes y del valor nutricional de las hojuelas en un plotter de corte ubicado en el muro contiguo.  Este conserva estrecha relación tipográfica, iconográfica y morfológica con los textos presentes en las cajas de cereal. La  correspondencia de términos semejantes por asociación y sustitución,  permite visibilizar otro terreno del conflicto que conlleva el discurso multicultural en relación con los procesos de lectura y escritura que se confrontan mediante dos formas de lenguaje.

Lo que aquí está manifiesto es la posibilidad de los entrecruzamientos simbólicos, en un encadenamiento de narraciones que desde el discurso multicultural se evidencia y para ello es de vital importancia el contexto espacial en el cual se ubica.

De tal manera que la intención de relacionar la obra con la claraboya circular, que desde lo arquitectónico fue pensada para el ingreso de la luz cenital a este lugar, hace que se convierta en parte fundamental de la pieza; para traer al diálogo propuesto, en tanto cosmogonía, otra voz.  Con esto quiero decir, que el sujeto de la contemporaneidad se encuentra inmerso en una coexistencia con varios códigos de identidad.

“La conectividad y  la diferencia son advertidos como esenciales ante la discriminación que opera en lo global y cuya forma típica de exclusión se basa en la asimilación de lo distinto como parte de lo mismo.”  García Canclini.

ARTISTA TRAS BAMBALINAS

ARTISTA TRAS BAMBALINAS

Maestro, el afinador es imprescindible para el pianista, le dijo Frank Fernández a Enrique Marcelo.

Texto y foto:
LAURA PRADA ARIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quique es un hombre de 83 años. Músico, mecánico y afinador de pianos, hace más de dos décadas se jubiló y desde entonces dedica su tiempo libre a la afinación. Cuando accedió a darme la entrevista, no imaginó que volvería a sentarse frente al piano que tiene en la sala de su casa. Por casi dos horas conversamos y escuchamos música. Fue así como me contó la forma en que surgió su…

Interés por el piano

“Mi familia vivía en Placetas, antigua provincia de Las Villas. Yo tenía unos nueve o diez años cuando comenzó a llamarme la atención el piano. Cerca de mi casa vivía un muchacho que era músico y por las tardes practicaba. Lo escuchaba siempre atento. Mi mamá, que vio mi inclinación, me inscribió en un conservatorio en Sagua la Grande. Después nos mudamos, y pasaron unos cuantos años para que me pudieran comprar mi primer piano”, cuenta hoy Enrique Marcelo Hidalgo.

“Cuando estudiaba, comencé a tocar en orquestas llamadas  Jazz Band,  por la influencia que tenía entonces la música norteamericana. No era una banda, en realidad era una orquesta, porque tenía las tres familias de instrumentos, viento, cuerda y percusión, y las bandas solo tienen dos, viento y percusión.

“Con el piano que tenía en esa época en Las Villas escribía música para el grupo. Llegó un momento que se desafinó por completo. Tuve que mandar a buscar un afinador que había cerca de donde tocábamos. El hombre siempre me daba evasivas y nunca llegó. Como no podía seguir esperando, le pregunté a un compañero de la orquesta. Él me explicó, y lo hice. La verdad es que me quedó bastante bien para la primera vez.”

Necesidad convertida en pasión

“Debido a la situación económica de la época, me vi obligado a buscar otro trabajo, porque la orquesta no daba lo suficiente, y no lograba mantener a la familia”.

La educación, entonces, le ofreció la oportunidad que él necesitaba: “Empecé dando clases en las escuelas primarias como maestro de música entre los años 1947 y 1948. No era fijo, sino una contrata que se hacía a quienes impartían diferentes especialidades como el Inglés, la Educación Laboral, Pintura y Música. Íbamos a las escuelas y dábamos clases.”

Por la forma y la pasión con que habla, me doy cuenta que encontrarse entre los discípulo de este hombre debió ser algo especial para muchos adolescentes y jóvenes villareños. ¿Cuántos de ellos siguieron la carrera de música? A Quique no le consta, como tampoco a nosotros quien de nuestros muchos maestros fue el que sembró la primera semilla del conocimiento y el interés por la profesión elegida.

Algo que no abunda

“Al triunfo la Revolución, me dediqué a formar a los primeros instructores de arte, muy parecidos a los que tenemos hoy. Toda esa experiencia me sirvió cuando vine para La Habana, pues fui directo a trabajar como metodólogo de Educación Musical. Durante quince años, pasé por distintos municipios de la capital: Diez de Octubre, Arroyo Naranjo y Regla, que fue donde me jubilé, a los 60.

“Pero soy una persona muy intranquila. No podía estar en la casa y comprendí que la jubilación no podía ser el retiro. Ahí fue cuando dije: ‘Yo sé hacer algo que no abunda: afinar pianos’.

“Estuve contratado como afinador durante un año en la Escuela Nacional de Arte (ENA). Aunque la función principal que cumplía era logar que los pianos dieran el sonido exacto, incursioné de nuevo en la mecánica, algo que ya había hecho en otros momentos.

“Para quien estudia música el piano es elemental. Si va a ser concertista solista, a tocar en orquestas o a componer canciones, tiene que acudir al piano; él es el único que puede ayudar."

Un Maestro imprescindible para otros maestros

“En ese tiempo me di cuenta por qué los grandes concertistas poseen varios pianos. No tiene que ver con dinero ni vanidad; los necesitan para poder experimentar las sensaciones que quieren transmitir.”

Lo pudo comprobar una vez, en el Amadeo Roldán, cuando le afinaba el piano al jazzista cubano Chucho Valdés: ”No acertaba con el matiz adecuado para el concierto, entonces nos dirigimos a probar los demás pianos del teatro hasta que encontró el que sonaba como él sentía la música  en ese momento.”

Ha afinado también para los hermanos Vitier y Frank Fernández. Precisamente trabajando con éste último en la preparación de un concierto en el hotel Presidente, recibió uno de los elogios más gratos de su vida: “Maestro, le dijo Frank, el afinador es imprescindible para el pianista”.

Y no le falta razón al afamado músico. La  afinación, dice Quique, “es más bien una especialidad dentro de las artes o la música. No es que uno sea  artista, pero el afinador de piano tiene una gran importancia para un concierto.

“El mecanismo y la afinación son dos cosas muy complejas. Quiero decir que cualquier pianista que vaya a ejecutar –porque la palabra ‘tocar’ está mal empleada-, cuando pulsa las teclas, marca a la vez cinco notas musicales. El piano tiene tres pares de cuerdas, de tres, dos y una. Entonces, la afinación es poner el par de tres al unísono. Para determinar cuándo esas vibraciones suenan a la vez, se su usa el diapasón. La mecánica es otra cosa, es la que se ocupa de reparar los complejos mecanismos internos que producen el sonido.

“Ya hoy tengo 83 años, que no son dos días, y todavía sigo afinando. De solo oírlo, sé si un piano está o no afinado, si hay que bajar o subirle el tono.”

De pronto destapa el viejo piano de su casa: “Está medio tono más alto, hace mucho que no le paso la mano.”

-“Tóqueme algo”, le pido.

Enrique Marcelo, Quique, arrastra una silla, se acomoda ante el teclado, juega con los pedales y comienza a regalarme Capullito de Alelí.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Conocer acerca de la afinación de pianos.

Objetivos colaterales: Algunos datos de la vida profesional del entrevistado y anécdotas

Tipo de entrevista:

Por los participantes. Individual.
Por su forma. Mixto.
Por su contenido. De personalidad.
Por el canal que se obtuvo. Directo.

Tipo de título. De referencia al tema.
Tipo de entrada. De presentación.
Tipo de cuerpo. Mixto
Tipo de conclusión. De comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas. Taller de Afinación de Pianos en Centro Habana.

¡QUÉ VIVA LA PÁJARA PINTA!

¡QUÉ VIVA LA PÁJARA PINTA!

El juego, como parte del desarrollo individual del niño, ha de ser contenido esencial de los círculos infantiles.  

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Alguna que otra vez, oyendo a los pequeños del barrio cantar canciones de moda que nada tienen que ver con su edad, me he preguntado adónde irá a parar la inocencia infantil si el universo musical en etapas tan tempranas de la vida no es bien orientado.   

Parece haber quedado atrás en el tiempo la Pájara Pinta, Un día de paseo, Arroz con leche, Alánimo o El patio de mi casa. ¿Recuerda la última vez que vio a un grupo jugar formando un coro, en una participación espontánea y liberadora de fantasías y energías? Otro fenómeno se da con la atención desmedida a los programas de televisión no destinados a ellos como son las novelas o las películas para edades mayores.  

A ojos vistas, hay cierto divorcio entre el actuar de los pequeños "en casa", y ese otro modo de disfrutar de la edad que se propicia, por ejemplo, en los círculos infantiles, donde los juegos de cualquier tipo tienen horarios bastante amplios en la mañana y la tarde.  

Para los educadores de esas instituciones ellos permiten que no haya desavenencias entre lo que los niños aprenden en sus casas por tradición, con lo que les aporta el círculo, y propician que puedan unirse buscando afinidades, por necesidad de intereses, provocan alegría, distracción y desarrollo de la imaginación.  

En el círculo infantil Guillermo Pieck, del municipio capitalino Plaza de la Revolución, dos educadoras de muchos años de experiencia, Mercedes Martínez y Milagros Molina, directora y subdirectora respectivamente del plantel, coinciden en que fomentar el entretenimiento también les aporta a los pequeños establecer normas de conducta, sentar las bases de la personalidad, saber comportarse en colectivo y respetar sus lineamientos para sedimentar la formación integral.  

EXPERIENCIA HOLGUINERA

Durante su etapa como directora del círculo infantil Los Sandinitos, en Holguín, la master en Educación Preescolar, Zobeida Chelala Guerra, hoy profesora de la Facultad de la Infancia del Instituto Superior Pedagógico de la provincia, recopiló 34 juegos tradicionales de Cuba y América Latina y les fue acomodando adaptaciones en función de los intereses de los niños y de reforzar algunos conocimientos adquiridos en el centro.  

Ayudada por educadoras y auxiliares pedagógicas, fue aplicándolos y "para satisfacción mía, los niños se identificaban cada vez más conmigo, porque para los pequeños la persona que juega con ellos es muy importante".  

No complacida con los resultados, Zobeida llevó al barrio la práctica y la extendió a pequeños en edades comprendidas entre los dos y doce años: "Me mandaban a buscar para los cumpleaños, o cuando llegaba del trabajo me pedían que jugara con ellos un ratico. No podía defraudarlos, fue una labor verdaderamente enriquecedora".  

-¿Cuál es su apreciación sobre la influencia del juego en esa etapa de la vida?  

Eleva considerablemente el estado emocional de los niños, hay una mayor interrelación con la persona que juega y es sumamente importante para el pequeño lo que ese adulto opine de él, así como lo desarrolla en todas sus esferas porque intervienen la fantasía, la imaginación, los movimientos, el oído, la expresión corporal, la comunicación, los sentimientos, la formación de valores y la creatividad.   

-¿Qué juegos les gustan más?  

Al menos con quienes apliqué la experiencia, los preferidos eran los de representar corporalmente animales e imitar sonidos. No podemos olvidar que la base del juego es la sustitución y es fundamental para el desarrollo del pensamiento dar libertad a los sustitutos.  

Pero, en general, a ellos les gustan todos los que satisfacen sus intereses y lo primero que tiene que preguntar el adulto es ¿a qué te gusta jugar?, ¿con quién? Casi siempre prefieren los de movimiento, musicales, verbales y rítmicos, porque necesitan de desplazamiento y espacio para su progreso.  

Otro aporte es que mediante esas actividades uno puede resolver problemas como la timidez, la agresividad, los líderes negativos que siempre quieren hacer papeles principales.  
-¿Para el niño es creíble la intromisión del adulto en su universo?  

Siempre que este asuma la posición de él, porque si se mantiene en actitud de persona madura, interrumpe el juego y fracasa la acción.  

-¿Es imprescindible el juguete?  

El niño, lo tenga o no, va a buscar siempre alternativas para jugar. Si lo posee, es muy bueno; si no, lo sustituirá con objetos de su medio que convertirá en símbolos y pueden ser desde una hoja de un árbol, hasta un palito, porque en todo ello está utilizando la imaginación.  

-En su opinión, ¿dan los adultos atención debida a la necesidad de jugar?  

Creo que tanto los educadores como los padres y la familia en general, deben asumir con más frecuencia el papel de jugar con los pequeños por lo imprescindible que es para su formación. A veces el tiempo y el poco espacio de la vivienda son factores que también influyen negativamente.  

LA FAMILIA, EL BARRIO

"Empanada a peso, empanada a peso", intenta entonar un pequeñín del círculo infantil Guillermo Pieck, institución que acoge a niños agrupados desde el segundo hasta el sexto años de vida.  

¿Y por qué no cantas A la rueda rueda, como te enseñamos hoy?, le dice una educadora, mientras asiste a la complacencia de la abuela que ríe ante la musicalización de un pregón del barrio.  

"Cada uno de ellos refleja en sus juegos su vivencia real y el educador, si bien no puede desvincularlo del entorno familiar y comunitario, tampoco puede reforzar tendencias que no están de acuerdo con sus edades y con la formación integral que pretendemos", comenta Mercedes Martínez.  

¿Y qué hacer? Milagros Molina responde: "Un pedido a la comunidad y a la familia es el de que contribuyan a mantener los juegos que les enseñamos porque el círculo y el hogar deben trabajar unidos para que exista una continuidad y para que el proceso docente-educativo sea realmente integrador".  

¿Y usted, cómo actúa en consecuencia?

LIDIA TURNER, PEDAGOGA DE LA TERNURA

LIDIA TURNER, PEDAGOGA DE LA TERNURA

Mi vida está y estará siempre ligada al Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, aseveró la Doctora en Ciencias Pedagógicas.  

Texto y foto:
INDIRA IGLESIAS ALARCÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Dedicada al magisterio por más de 50 años, Lidia Turner Martí cuando conversa da la impresión de estar impartiendo una clase sobre historia de la pedagogía cubana. Sus palabras denotan incontables horas de lectura y estudio, y la sencillez de esta Profesora de Mérito del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y Presidenta de Honor de la Sociedad de Pedagogos de Cuba, inunda el pequeño espacio de la terraza donde dialógamos.

-¿En qué momento nace su inclinación hacia la pedagogía?

Provengo de una humilde familia santiaguera, hija de una costurera y un pesador de caña que me enseño a leer desde los cuatro años. Para hacer el bachillerato ingresé al Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba en el cual, a pesar de ser público, se debían pagar la matrícula y los libros de texto. Por mi situación económica lo abandoné en el tercer año y comencé a trabajar. Fue así como después pude estudiar en la sesión nocturna.

En esa época, Frank País me propuso trabajo como docente en el Instituto Martí, fundado por su padre. Allí trabajé como profesora de primero y segundo grados, a pesar de no tener la experiencia requerida, pero él estudiaba en la Escuela Normal para Maestros y pude contar con su ayuda. La actividad en el  Instituto despertó mi inclinación hacia la pedagogía, por eso le agradeceré eternamente su apoyo en tan difíciles momentos.

-En el cuarto año del bachillerato usted se trasladó hacia la capital, ¿cómo influyó el cambio en su vida?

Nos mudamos porque mi padre necesitaba trabajo para mantener a la familia en el “tiempo muerto”, que era el período entre zafras. Aquí en La Habana terminé el quinto año en el Instituto de La Víbora y  a la vez conseguí trabajo como profesora particular de Matemática y Física, aunque mi aspiración después de graduada era estudiar Medicina, esa carrera necesitaba de mucha dedicación y tiempo que yo no tenía; entonces, en 1952, matriculé Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana.

Viví la etapa del cierre de la casa de altos estudios y  la efervescencia revolucionaria en el estudiantado por los males del gobierno batistiano, lo cual me vinculó estrechamente a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y al Directorio Revolucionario. Fue una etapa muy difícil para quienes la vivieron y por eso nos sentimos privilegiados de haber luchado desde donde  correspondió.

-Como miembro de estas organizaciones, ¿cuáles fueron sus actividades más significativas?

Realicé muchas, pero fundamentalmente hice varios viajes al exterior  con encomiendas del directorio, guardé armas, presté mi casa para  reuniones y siempre traté de fomentar el espíritu revolucionario entre los jóvenes vinculados a nuestras organizaciones.

-¿Qué tareas cumplió como revolucionaria en 1959?

Comencé a trabajar junto a Haydée Santamaría como interventora de la Casa Continental, pues era una institución con un marcado carácter  pro norteamericano y se necesitaba leer y revisar todos los archivos. Al año siguiente fundamos allí la Casa de las Américas y dentro de ella la biblioteca José Antonio Echeverría, la cual todavía existe. De esta tarea tengo recuerdos muy bonitos, porque éramos pocos, había mucho por hacer y trabajábamos como en familia, incluso participé en una de las comisiones para el otorgamiento del primer premio que auspició la institución. Tuve, además, algo que ver con la nacionalización de las escuelas privadas.

-¿Dónde se vincula a la Campaña de Alfabetización promovida por el gobierno revolucionario en 1961?

En La Habana, con algunas limitantes, pues tenía un niño pequeño y esperaba otro; pero sin duda  esa fue una de las mejores experiencias vividas junto al pueblo cubano, por su gran contenido humano y trascendencia social.

Al declararse Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, hubo un llamado a todos los profesores y graduados universitarios en carreras afines a la Educación para integrar las becas donde sería formado el nuevo modelo de profesionales que el país necesitaba.

Me uní a este programa en la parte de orden y clasificación de las clases. Después trabajé en un instituto politécnico donde se formarían maestros en materias de taller como Educación Laboral y algunos oficios; este radicaba en Ciudad Escolar Libertad y está un poco perdido en la historia de los centros pedagógicos, a pesar de existir primero que el Varona.

Desde ese momento fui profesora, jefa de cátedra y asesora de la asignatura Español-Literatura en el territorio que hoy comprende las provincias habaneras y la Isla de la Juventud.

-¿En qué especialidad se desempeñó cuando comenzó a trabajar en el Pedagógico Enrique José Varona?                                             

Impartí materias del ciclo pedagógico. Recuerdo a los alumnos de aquella época y en ocasiones nos encontramos, algunos son decanos, rectores o dirigentes de la Educación en el país y les pido “disculpas” por mis clases con un mínimo de experiencia, en cambio ellos siempre me devuelven una sonrisa.

Aunque era muy joven fui  jefa de diferentes departamentos y directora de la Sección Pedagógica, encargada de asesorar a los profesores. Durante ese tiempo el Pedagógico era una facultad de la Universidad de La Habana y radicaba en el edificio Varona de la Colina. En Ciudad Libertad, entonces pasé a ser Vicedecana de Investigación y luego Vicedecana Docente.

-En 1972 Fidel hizo la convocatoria para la creación del Destacamento Manuel Ascunce Domenech. ¿Cuál fue su aporte a dicho programa?

Años antes me dieron la encomienda de hacer el pilotaje de lo que sería el Destacamento, básicamente en cuanto a la preparación de los alumnos para impartir clases desde el primer año de estudios. Mi aporte fue revisar, controlar y supervisar el cumplimiento, al pie de la letra, de las tareas del programa.

En 1977 convertimos los pedagógicos del país en institutos superiores, es decir, se independizaron de las universidades. Algo muy significativo fue la matrícula del ya Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), pues llegamos a tener tantos estudiantes como hoy tiene la Universidad de La Habana. En ese tiempo me nombraron Vicerrectora Primera, pero nunca dejé la docencia ni el vínculo con la FEU, el cual fue muy fructífero en cuanto a la promoción del deporte, la cultura y la investigación.

-A partir de 1981, por su experiencia pedagógica el Ministerio de Educación le asigna nuevas tareas, ¿qué significado tuvieron para usted?

Algo importante fue que me nombraran directora del Instituto Central de Investigación de las Ciencias Pedagógicas, miembro de la Comisión Nacional de Grado Científico y que recayera en mí la fundación de la Asociación de Pedagogos de Cuba, de la cual fui presidenta hasta el 2004 y hoy soy Presidenta de Honor. El mayor significado de esas tareas radica en su grandeza, pues todas fueron como una escuela en la que tuve la oportunidad de poner esfuerzo y dedicación en la noble tarea de educar.

Inmersa en esas actividades obtuve el título de Doctora en Ciencias Pedagógicas y me nombraron Profesora de Mérito del Varona lo que siempre recordaré como un extraordinario reconocimiento. Estoy comprometida con la docencia y nunca he dejado ni dejaré esta noble actividad. Es un consejo para las futuras generaciones.

-A lo largo de su carrera ha publicado libros, folletos, artículos e investigaciones. ¿Para usted cuáles son los más importantes?

Toda la vida he sido estudiosa de la obra y la teoría martianas, por ello publiqué un libro sobre la experiencia de introducirlas en el contexto actual de las escuelas latinoamericanas. Pedagogía de la ternura se titula el volumen, y quizás es el más publicado de todos los que he escrito, incluso hay traducciones al inglés y se piensa editar en portugués y en italiano. Eso sería maravilloso, pues se hace necesario e importante trasladar el pensamiento del Apóstol  a Europa.

Además de escribir sobre Martí realicé trabajos acerca de la figura del Che, como son los libros Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara y Ernesto Che Guevara y las universidades, este último a petición del MES.

-Con el comienzo de la Batalla de Ideas librada por el pueblo cubano, el sector educacional presentó diversas transformaciones. ¿Cómo participó en ellas?

Me vi involucrada desde el inicio, pues la Batalla de Ideas comenzó con la lucha por el regreso del niño Elián González y fui de los ocho compañeros participantes en las mesas redondas relacionadas con el tema. Nos preparamos mucho porque el pueblo estuvo identificado con aquella causa y era necesario informarlo con claridad.  Además, el Comandante en Jefe Fidel Castro se reunía con nosotros después de cada  emisión, fueron momentos de mucho trabajo, pero siempre los recordaré como el mejor curso de postgrado de mi vida. Fidel es imponente, con él no dejas de aprender ni un segundo, no pierdes ni el más mínimo detalle.

A raíz de esa lucha, se realizaron investigaciones sobre las condiciones existentes en las escuelas cubanas, las cuales confluyeron en la necesidad de hacer transformaciones, todas encaminadas a evitar la desigualdad, la inasistencia de algunos adolescentes a clases y la cantidad excesiva de alumnos por aulas. Así surgieron los teleprofesores, las clases apoyadas por los medios audiovisuales, y los Profesores Generales Integrales (PGI).

Estos cambios son, en ocasiones, criticados, pero el problema no radica en el método, si no en su aplicación, la cual no ha sido siempre la mejor.

Los jóvenes maestros necesitan apoyo de tutores con experiencia y al fallar este factor estuvieron un poco desvalidos. Por ello el Ministerio de Educación trazó una nueva estrategia para corregir el problema, así como para mejorar y perfeccionar los planes educacionales. Yo solo tengo un consejo para los iniciados en el magisterio: mientras más se preparen, mejor podrán aprovechar la televisión.

-¿Cuál es su opinión acerca de la ayuda prestada por Cuba a los pueblos mediante el programa de alfabetización Yo sí puedo?

Cuba ha tenido un gran acierto después de tantos años de haber erradicado el analfabetismo, al lograr un método de tan alta calidad cuya trascendencia rompe las barreras de idioma, raza y religión. Este programa tiene la virtud de utilizar menos personas para su aplicación y cuenta con excelentes materiales audiovisuales, acordes con las características de cada uno de los pueblos a los que va dirigido. Por eso pienso que es uno de los grandes logros del sistema educacional cubano.

-¿Qué recuerdos y satisfacciones guarda de su trayectoria como profesora?

Recuerdo la etapa cuando se desarrolló el hábito de investigación de los profesores, en la década del 70; trabajé mucho, pero me siento satisfecha, pues todo aquello caló profundamente y se consideraba como una necesidad, una parte de cada maestro. No olvido las actividades de artistas aficionados, fuente de  muchos profesionales, ni la oportunidad de estar vinculada a los destacamentos Che Guevara y Manuel Ascunce Domenech. En realidad, tengo muchas satisfacciones, pero sobre todas, el nivel educacional alcanzado por nuestro país a escala mundial y la confianza depositada en mí por su dirección, para el cumplimiento de misiones de gran impacto social.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:


Objetivo central: Conocer acerca de la vida profesional de la Doctora en Ciencias Pedagógicas, Lidia Turner Martí, e indagar sobre su trabajo en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Conocer sobre su participación en la Campaña de Alfabetización, el Destacamento Manuel Ascunce Domenech y las diferentes revoluciones educacionales en el país.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: individual.

Por su forma: clásica.

Por su contenido: relato de personalidad biográfica.

Por el canal que se obtuvo: encuentro directo.

Tipo de título: con el nombre del entrevistado.

Tipo de entrada: directa (o de presentación).

Tipo de cuerpo: de preguntas y respuestas.

Tipos de preguntas:

1, 3, 5, 7, 8, 9, 11: abiertas.

2, 4, 6, 10, 12: directas.

Tipo de conclusiones: de opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas y tipo:

Currículo de Lidia Turner. Fuente documental.

MEMORIAS DE UN SOBREVIVIENTE

MEMORIAS DE UN SOBREVIVIENTE

Las excavaciones realizadas en los terrenos de beisbol de El Pontón, casi provocaron la desaparición de este complejo, el principal de su tipo en Centro Habana.

Texto y fotos:
EDUARDO GONZÁLEZ MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El paso de los años, el descuido de algunos y el actuar inconsciente de otros, amenaza con cobrarle la factura al venerable santuario deportivo. Los gritos de antaño aún retumban en la cercanía del desgarrado diamante de béisbol, testigo de los primeros pasos de grandes figuras del pasatiempo nacional, y de las frustraciones y alegrías de los seguidores que durante más de 40 años han colmado el lugar.

En las áreas aledañas vagan los fantasmas de grandes multitudes  que vociferaban enardecidas por el calor de las competencias, por el valor de los atletas en el combate por la victoria .El tatami de judo es un buen recuerdo; las piscinas, una oquedad vacía, las luces para la  práctica nocturna, un anhelo.

Sin embargo, la Escuela Comunitaria Deportiva José María Pérez (ECD), sobrevive a las dificultades que casi marcaron en un  momento su desaparición.

El Pontón, como lo reconocen sus visitantes, vive gracias al empeño de sus profesores, en combate diario para preservar de la muerte a uno de los focos deportivos más conocidos y queridos de Ciudad de La Habana.

Un viaje al pasado

El sitio donde se encuentran las instalaciones actuales era, antes de 1959, un terreno yermo utilizado para jugar al béisbol. A un costado corría el río Manglar y, recuerdan los vecinos, siempre fue una zona pantanosa que ya sufría frecuentes inundaciones, acontecimiento común en Centro Habana.

Desde sus inicios, la Revolución Cubana fomentó la ejercitación física con la construcción de centros para la capacitación y el disfrute de la población. Los trabajos de edificación duraron alrededor de tres años, y surgió entonces, en 1963, el Centro Voluntario Deportivo José María Pérez, en honor al destacado luchador y obrero del transporte, pero la mayoría lo conoce como El Pontón, porque así se nombraba el lugar donde está enclavado.

Del impacto inmediato que tuvo el centro en la recreación y la vida en general de la ciudad, habló con vehemencia Carlos Pérez, activista deportivo durante 22 años en los de Astilleros de Casablanca.

“Como no teníamos piscinas, realizábamos allí nuestras competencias, pues las condiciones eran excelentes: tenía cafetería y un magnifico sistema de alumbrado”, cuenta Carlos, mientras muestra las fotos de los “buenos tiempos” de la instalación, que poseía dos terrenos de béisbol y uno de fútbol, rodeados por una pista  para la práctica del atletismo, y otra alberca para los saltos de clavado.

En el complejo se enseñaba también judo, lucha y pesas, y en las canchas de concreto se practicaban el baloncesto y  el voleibol. Las luces exteriores permitían la práctica nocturna de deportes, y el control y la protección de los implementos y zonas de la ECD.

El cercado perimetral albergaba en su interior al círculo infantil Camilo Cienfuegos, uno de los primeros en la capital, un consultorio médico, una cafetería, y un bloque de baños para el aseo de los atletas.

“El Pontón era visitado por muchas personas, no solo de nuestra comunidad, pues venían de los municipios cercanos de Cerro y Habana Vieja, además, siempre aportó deportistas de alto rendimiento a las EIDE”, agrega Gabriel de la Encarnación Valdés, entrenador de Voleibol desde el año 1981 en la ECD.

Con el criterio coincide también la subdirectora de Cultura Física, Educación Física y Recreación, Dayamí Font Martínez, quien aseguró que la instalación fue sede en una ocasión de la Copa Marcelo Salado de natación y de competiciones de frontón. Afirmó que el deporte se mantuvo con  fuerza a pesar del inicio del Periodo Especial, pues solo se afectó el suministro de los implementos deportivos, pero la infraestructura se mantuvo en buen estado.

Los asiduos visitantes del lugar, los trabajadores y vecinos de la zona, aseguran que el comienzo de los males de la instalación se sitúa en una fecha más cercana, y las causas son otras.

Efecto dominó  

Los años noventa trajeron dificultades en todos los órdenes para nuestro pueblo, y el movimiento deportivo no quedó exento de las afectaciones; aún así, la ECD mantuvo las actividades recreativas y continuó aportando atletas al alto rendimiento.

Pero, ligado indisolublemente a la comunidad  que lo rodea, Pueblo Nuevo, y ubicado  a un costado de la calle Manglar, ha sufrido a lo largo de su historia del mismo mal que aqueja a esa zona: las inundaciones. “Esta parte se inunda mucho cuando llueve, y El Pontón sufre iguales embates”, asegura Arlé Martínez, vecino de la calle Oquendo, colindante con el centro.

En el año 2000,  buscando a ultranza la solución, en las áreas de béisbol y fútbol se comenzaron a realizar excavaciones para tratar de remediar el problema de las aguas, utilizando el diamante como desagüe. Por ese motivo y para facilitar la labor de las maquinarias, se destruyeron la cercas perimetrales, que impedían el acceso de personal no autorizado.

El resultado final fue un enorme agujero de alrededor de dos metros de profundidad a la largo de todo el terreno, que marcó la desaparición del diamante oficial y del área de balompié.

“Los trabajos que se realizaron aquí no se consultaron con nadie, y si bien es cierto que en un primer momento aliviaron la situación, no resolvieron el problema. Ahora esta zona se inunda aún más y parece un depósito gigante de agua”, aseveró Arlé.

El criterio de Arlé es compartido por Maricela Herrera, directora municipal del INDER. Aunque en el momento de los sucesos no ocupaba el cargo actual, asegura que no se supo a ciencia cierta quién ordenó las labores.

Una vez que se concluyeron las excavaciones, los camiones y demás equipos se retiraron del lugar y dejaron la oquedad; ese  momento marcó un punto transitorio de inflexión del movimiento deportivo.

“La actividad física sufrió un daño terrible. Recuerdo que solo seis meses antes de las excavaciones se había reparado la pista y a los terrenos se les había pasado la mano, estaban en excelentes condiciones. Ahora los muchachos siguen viniendo porque los padres sueñan con verlos convertidos en campeones”, afirmó Jorge Luis Fernández, trabajador de  mantenimiento y vecino de la calle Oquendo.

Como en un efecto dominó, los problemas se extendieron a toda la ECD, y perjudicaron, incluso, al círculo infantil y el consultorio, el cual desapareció.

“Para hacer las excavaciones se rompieron las cercas y después nadie se encargó de arreglarlas y por eso comenzaron muchos de los problemas, ya que los mismos vecinos y otras personas ajenas al centro empezaron a llevarse la cosas; también se destruyeron las tuberías de agua y ahora nos vemos imposibilitados de poder dar el líquido a los que practican aquí, destacó Dayamí Font Martínez.

Los terrenos se convirtieron en un camino vecinal difícil de controlar y surgió, además del problema de las cercas, la pérdida de las luces. “La carencia de ellas y de las cercas crea un problema mayor, pues resulta imposible controlar todas la áreas, y el vigilante nocturno no puede inspeccionar cada rincón. Por eso se perdieron muchas de las cosas de los locales de judo y lucha”, alegó Jorge Luis.

El pasatiempo nacional fue el principal dañado con los trabajos realizados, pero no fue el único. “La excavaciones llevaron a la pérdida de varios deportes, entre ellos el balompié y el atletismo. La falta de terreno desmotiva al muchacho, y a pesar de eso, mira la masividad que hay”, afirma Idalmis Sánchez Febles, directora desde hace dos años de EL Pontón y ex atleta de alto rendimiento, salida del propio centro.

Idalmis agrega que el local de judo fue prácticamente destruido por personas que viven cerca del terreno y que accedían libremente  a las instalaciones y sustraían bloques, taquillas y otros implementos.

La pelota es redonda pero viene en caja cuadrada

El pasatiempo principal que se disfruta en la ECD José María Pérez es el béisbol. Cuartel principal de los equipos de Centro Habana y único terreno del municipio, el mismo diamante que se halla en tan deplorable estado, ha visto jugar y desarrollarse en sus predios a destacados atletas que hoy integran los conjuntos de la serie nacional.

La base del equipo Metropolitanos que concursa en la  máxima liga del país entrenó en los terrenos de la ECD; allí militan Enriquito Díaz, ex integrante de los Industriales, los hermanos Irait e Iraklis Chirino, y el lanzador Dorian Friol, entre otros.

Dos títulos consecutivos de primera categoría en el béisbol provincial acumulan los centro-habaneros, pero paradojas de la vida o maravilla de ese deporte tan impredecible, el campeón vigente no tiene un terreno real para entrenar.

“En la mayoría de las ocasiones nos centramos en la preparación sicológica, en la carreras y los lanzamientos, en el caso de los lanzadores, pues no existen la condiciones adecuadas para otro tipo de entrenamientos”, afirmó Mario Fernández, ex-integrante de los equipos cubanos de pelota, y actualmente entrenador de pitcheo de los mayores.

Las nuevas generaciones también sufren las deficiencias. Desde los siete u ocho años carecen de las condiciones para su desarrollo y existe el riesgo de perder la supremacía, aunque los entrenadores aplican todo su ingenio para sortear los escollos.

“Los resultados no son un milagro de estos dos años, ya que hace varias temporadas siempre hemos terminado entre los primeros en los primeros puestos, a pesar de la escasez y la falta de recursos. La malla de bateo que tenemos fue hecha por nosotros mismos”, asevera Mario, que ayuda, si la situación lo requiere, con la categoría de 13 y 14 años.

También los padres de los pequeñines luchan para no dejar caer la tradición beisbolera que el territorio posee. “El terreno lo reparamos nosotros, los padres hacemos trabajos voluntarios y limpiamos algo,  pues corres y lo mismo encuentras un bache que una piedra o cualquier otra cosa”, expresó Reinaldo de la Cuesta.

“Nuestros peloteros juegan con el corazón desde las categorías de menores hasta las de mayores, a sangre y fuego y esto es sin exagerar, pues somos el único municipio de La Habana que no tiene área de béisbol”, afirma Yanei Delgado, madre de un pequeño de siete años, al que lleva todos los días a las prácticas.

Maricela Herrera asegura que el terreno de béisbol de El Pontón está comprendido entre los planes de reparación por parte del INDER, pero que por el momento no se realizará en él ningún trabajo de mantenimiento, aunque en las áreas verdes existe un contrato con la Empresa Nacional de Jardinería.

Lo que la marea no se llevó

Casi una década después de las excavaciones que lo colocaron en jaque mate, la ECD José María Pérez no abandona los principios y fines con que fue creada hace más de cuarenta años: atender a la población, masificar el deporte y ayudar a la recreación sana a todas las edades.

Para la mayoría, existe una razón de gran peso: “El movimiento deportivo se mantiene porque los profesores tienen la voluntad de no dejar morir su pedacito y de seguir sacando campeones, pero la verdad es que ahí es muy difícil practicar deportes, afirmó Arlé Pérez.

La innovación de los preparadores es otra de las causas que permite mantener algunas disciplinas vivas. El balonmano no tiene área de entrenamiento, y en ese caso la solución se materializa en un terreno ficticio dibujado en el piso y las porterías marcadas en la pared.

El mantenimiento de la mayoría de sus áreas se debe a la labor sistemática de los trabajadores, y a la ayuda de muchos padres, que brindan su colaboración para conservar la práctica del béisbol.

El centro, uno de los tres de su tipo en el municipio, integra la mayoría de los deportes en sus áreas. Las estadísticas no mienten y, a pesar de las dificultades conocidas por todos, es aún la vanguardia  del deporte en Centro Habana: en el curso 2007-2008 promovieron a 23 alumnos a las dos EIDE a las que tributan, mientras que al curso siguiente la cifra ascendió a 42.

“Organizamos competencias en las tres escuelas  de la comunidad que atendemos, también en centros de territorios vecinos como el Cerro, garantizando el arbitraje, materiales. Además, colaboramos con la realización de la pruebas de eficiencia física, casi siempre en el cercano parque de La Normal, pues no tenemos las condiciones para ello”, asegura Gabriel de La Encarnación Valdés.

Pero el esfuerzo de los trabajadores del centro no solo se vuelca en beneficios para las disciplinas deportivas, el alcance e impacto de la ECD en la comunidad va más allá de la formación de los atletas.  Jóvenes como Irochi Rodríguez, bajaron de peso corriendo en la pista desaparecida, y otros como Alexis Quiñones, visitante asiduo, aseguraron que, aún cuando el terreno está en malas condiciones, el lugar es una de las pocas posibilidades de distracción para amantes del beisbol como él.
 
“Los fines de semana la instalación brinda actividades de recreación para los vecinos, con topes de pelota, voleibol y ajedrez y pasamos todos un rato divertido”, aseveró  Idalmis Sánchez Febles.

Dayamí Font Martínez, agregó que también se realizan programas de atención al adulto mayor, a los diabéticos, gimnasia con el niño y atención a la embarazada.
Un símbolo de Centro Habana

La ECD José María Pérez ya no tiene el esplendor de antaño, pero conserva el espíritu de forjar más campeones y de poder servir a la comunidad que lo rodea. Elevado a la altura de emblema deportivo, de símbolo, se mantiene casi por si solo desafiando las dificultades y carencias que se acrecentaron en los últimos años.

El sitio que brindó tanta gloria para nuestro país, el lugar de obligada reunión para tantos fanáticos del pasatiempo nacional  durante más de cuatro décadas, puede dejar de existir un día si solo es misión sagrada de unos cuantos y no se convierte, de una vez, en la preocupación de todos.

FICHA  TÉCNICA:

Tema: Problemas actuales en las áreas de la Escuela Comunitaria José María Pérez, conocida como El Pontón.

Propósito: Demostrar la necesidad de reparar y mantener las áreas de la Escuela Comunitaria Deportiva, base del movimiento deportivo en Centro Habana.

Objetivos colaterales: Resaltar la importancia que reviste El Pontón en los resultados del movimiento deportivo en centro Habana. Reconocer la labor destacada de los trabajadores del centro en el mantenimiento de las instalaciones, casi sin ayuda.

Estrategia de fuentes:

Carlos Pérez, activista deportivo durante 22 años en los astilleros de Casablanca.
Dayamí Font Martínez, subdirectora de Cultura Física, Educación Física y Recreación de la ECD.
Gabriel de la Encarnación Valdés, entrenador de voleibol de la ECD.
Arlé Martínez, vecino de la calle Oquendo.
Maricela Herrera, directora municipal del INDER.
Jorge Luis Fernández, trabajador de mantenimiento de la ECD y vecino de la calle Oquendo.
Idalmis Sánchez Fables, directora de la ECD y ex atleta de alto rendimiento.
Mario Fernández, ex integrante de los equipos cubanos de beisbol y actualmente entrenador de pitcheo del equipo de mayores en Centro Habana.
Reinaldo de la Cuesta, padre de un practicante.
Yanei Delgado, madre de un practicante.
Graciela de la Rosa, madre de un practicante.
Noel Marrero, entrenador de karate de la ECD.
Joel Carcasés, entrenador de balonmano en la ECD.
Yuniel Herrera, subdirector de Deportes de la ECD.
Irochi Rodríguez, vecino de la calle Oquendo.
Alexei Quiñones, vecino de la Instalación.        

Soportes:

Hechos: Deterioro de las instalaciones y terrenos de la ECD.

Contexto: Avance del movimiento deportivo a pesar de las dificultades. Aporte creciente de la instalación a la comunidad para su bienestar físico y la recreación.

Antecedentes: Proceso de deterioro de las instalaciones y terrenos de la ECD.
Tipos de juicios:

Analíticos: Explicar cómo se produce el deterioro de las áreas, y para demostrar el papel destacado de la instalación en Centro Habana. Están presentes en todo el trabajo.

De Valor: Personas que visitan la instalación, trabajadores y autoridades del INDER.

Tipo de Título: De alusión a frase literaria.

Tipo de Entrada: Descriptiva.

Tipo de Cuerpo: De bloques temáticos.

Tipo de cierre: De moraleja o instancia a la acción.