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Isla al Sur

¡ME PAGAN POR DIVERTIRME!

¡ME PAGAN POR DIVERTIRME!

La Universidad de La Habana es trascendental no solo porque cumple 280 años, sino porque en sus muros hay mucho de historia. La profesora Ana María Suárez forma parte de ella.

YENY ARMAS MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: DAURIN ALEMÁN REY

“Mi vida jamás sería monótona, la verdad que como ella varía tanto en todos los sentidos, y es totalmente implanificable, pues no me queda ningún tiempo libre para aburrirme”, así expresó la doctora Ana María Suárez, profesora del Centro de Investigaciones Marinas pertenecientes a La Universidad de La Habana, una mujer que con 37 años de vida laboral se siente totalmente realizada.

El cúmulo de dificultades previas al encuentro creó cierta duda sobre la posibilidad de entrevistarla, pero sus palabras alentadoras calmaron las expectativas. Con la asombrosa paciencia que la caracteriza y a pesar de ser una de las mujeres más agitadas y complicadas que he conocido, me invitó a pasar a la oficina de su jefa, pues en la de ella sumarían muchas las interrupciones. Con sonrisa peculiar y una mirada que exigió respeto, tuvo todo el tiempo la respuesta precisa para cada una de mis preguntas.

-¿Cuántos años lleva usted laborando en este centro?

¡UHF!!!, estoy aquí desde el año 1970.

-Imagino que después de tantos años tenga un gran sentimiento de pertenencia.

Cuando uno empieza hacer algo desde su nacimiento ya la asume como si fuera suya; tanto yo como los demás profesores que ayudamos a sembrar sus raíces, así como los estudiantes que empezaron desde muy jóvenes en el año 1981, se formaron dentro de esa pertenencia.

Conjuntamente con las dificultades propias de cada centro, cuando se tiene al lado a una persona desayunando, almorzando, comiendo y a veces hasta durmiendo, y al otro día vuelves a verlo, lo conoces mejor que al vecino del frente, de esta forma, la afinidad y el cariño crecen en demasía. Entre todos nos llevamos tan bien, que siento al centro como parte de mí, como mi casa, y todos los que convivan a mi alrededor forman parte de mi familia

-¿Cuál es su función como subdirectora docente?

Mi trabajo radica en atender todo lo relacionado con la docencia, clasificar la información académica y, además, debo encargarme con lo cursos de postgrado que brindamos a la población.

-Usted imparte dos maestrías, Ecología Marina y Acupuntura…

Efectivamente, soy la coordinadora de la maestría en Biología Marina, dentro de la cual doy entrenamiento acerca de Botánica Marina a todas aquellas personas que deseen participar. En la de Acupuntura imparto lo relacionado con metodología de la investigación, y dirijo aspectos vinculados con los seminarios.

-¿Desempeña alguna otra función?

Pues sí, soy la responsable del Programa de Doctorado en Ciencias Biológica en los cuales tienen posibilidad de participar tanto cubanos como extranjeros con tutores en Cuba.

-Este centro se caracteriza por brindar muchos doctorados.

El número de doctorado ofrecidos por nosotros es sumamente elevado, hemos alcanzado categorías que sobrepasan el 52 por ciento, constituyendo, a su vez, uno de los lugares donde más se ofertan estos estudios de postgrados; además, si añadimos la cantidad de maestrías, la cifra aumentaría más del 80 por ciento.

-Usted es también la historiadora del centro, ¿cuál es la función principal que desempeña?

Mi trabajo consiste en compilar toda la información que pueda formar parte de la historia del Centro de Investigaciones Marinas, confieso que quisiera dedicarle más tiempo, ya que esta es una labor que desarrollo con sumo gusto. 

-¿Cuáles fueron sus inicios como historiadora? ¿Quisiera compartir esa historia?

Me causa mucho placer hablar del tema. Resulta que me fascina la historia y en mis inicios comencé a realizar un trabajo relacionado con la Biología Marina en Cuba, el cual fue publicado en nuestra revista. Después de los años 70, el Sindicato decide que era necesario conservar la historia de la Universidad y que cada escuela, pues en aquel momento no existían facultades, debía contar con un historiador que recopilara los datos relacionados con los acontecimientos que surgieran, y yo fue la designada.

-Entonces, ¿a usted también le gusta escribir?

Pues, te confieso que sí. Desde pequeña tuve cierta inclinación por escribir, ¡me encanta!

-¿Alguna otra pasión?

Además de mi profesión y de escribir, pues existe algo que me apasiona aún más… la lectura. Siento que esta me enajena un poco del mundo y alivia en gran medida el estrés que pudiera tener en algunas ocasiones.
  
-Con una vida compleja como la suya, ¿cuál es el secreto para planificarse?

Es muy difícil, siempre he sido muy indisciplinada con respecto a elaborar un plan de trabajo, para mí es como un chicle… se estira, pero bueno, hay cosas que son inamovibles como el trabajo de curso y la docencia; los imprevistos surgen solos, pero esos se hacen corriendo.

-Su especialidad como investigadora son las microalgas, ¿la Biología Marina fue su vocación desde pequeña?

¡No! Si te digo cual era mi primera opción no me lo vas a creer…

-Puede que no, pero de todos modos me encantaría saberlo.
 
Entonces, te cuento que cuando me entregaron la boleta en el preuniversitario mi inclinación era hacia el periodismo.

-¿Y por qué ese cambio de parecer?

Resulta que fui del primer grupo que se graduó en Cuba después del triunfo de la Revolución en el año 1964, y se escogió uno para ir a estudiar al extranjero, pero en aquel entonces había que desarrollar la ciencia y la técnica, por lo que las carreras no podían ser de letras. De ahí surge mi inclinación por la Biología Marina.

-¿Pensó en algún momento en ejercer el magisterio?

Incluso antes de obtener mi título de graduada, me encontraba dando clases en la Universidad de zoología, botánica y estadísticas. Me gusta compartir mis conocimientos e interactuar con las personas.

-¿Qué significa para usted pertenecer al sistema de Educación?

Es algo de lo que me siento sumamente orgullosa. Imagina que en la Facultad de Biología fui de las primeras que impartió ecología y estuve entre las fundadoras del primer programa que se hizo en la institución, después participé en el segundo. Permanecí 20 años enseñando. Luego me dediqué a la geografía.

-¿Cómo es un primer día de clases para Ana María?

¡Ay! Cada vez que tengo que entrar a un aula por primera vez me estreso muchísimo y aún más cuando mis estudiantes son de postgrado; llevo 37 años ejerciendo la profesión y me pongo tan nerviosa como la primera vez.

-Imagino que es un gran reto impartir clases a profesionales con una experiencia ya consolidada.

Implica para mí mayor preparación, indiscutiblemente es todo un reto, un gran intercambio de conocimientos, ellos aprenden de mí a la vez que yo de ellos, siento que a diario también me estoy examinando.

-¿Cree usted que la exigencia desempeñe un papel indispensable en su formación como profesora?

Pienso que es de una importancia vital. En la medida en que veo fluir el esfuerzo de mis estudiantes, me siento retribuida, me incita a seguirlos impulsando hacia el conocimiento, además, ¡me gusta recoger lo que siembro!

-37 años en la Universidad en todo una vida…

Es más que eso, en la Universidad ha transcurrido gran parte de mi existencia, he adquirido mucha experiencia laboral que he puesto en práctica en mi hacer personal.

-En este aniversario 280, ¿cómo valora a la casa de altos estudios?

La Universidad es trascendental, no solo porque cumple 280 años, sino porque en sus muros hay mucho de historia. Creo que no se puede hablar de la educación en Cuba si no se le menciona como la principal formadora de profesionales que la sienten como suya. Además, soy de la que pienso que un nuevo aniversario requiere de nuevas metas y compromisos.

-Y… ¿para el futuro?
 
Pues que cumpla 280 años más

-¿Qué piensa usted de los cambios que se han efectuados en la enseñanza?

Creo que la Universidad se renueva continuamente, y esta es la oportunidad de poder seguir el camino. Unos, por supuesto, lo llevan mejor que otros; no obstante, pienso que todas las personas que quedaron sin obtener carreras en un momento determinado, ahora pueden encontrar una nueva posibilidad de realizarse como profesionales mediante la universalización, y ojalá sepan aprovecharla para que luego de esta primera graduación vengan muchas más.

-Con una trayectoria tan grande, supongo que debe haber recibido muchos reconocimientos.

He recibido la medalla por la Educación Cubana, la de la Alfabetización, la Rafael María de Mendive y la Pepito Tey. Estoy esperando la de Frank País.

-¿Piensa que aún exista algo por realizar en su vida?

¿Te digo la verdad?: me siento contenta con lo que he alcanzado hasta ahora, pero a uno siempre le quedan cosas nuevas por hacer, mis planes son continuar colaborando con la superación de los nuevos profesionales, pero más que todo, aprender de ellos tanto como ellos de mi.

-¿Se siente una mujer satisfecha?

Por supuesto, me considero una mujer totalmente realizada; claro, toda regla tiene su excepción, pero esos son gajes del oficio, por encima de todas las cosas, disfruto al máximo lo que hago, es más… ¡me pagan por divertirme!

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.


FICHA TÉCNICA:

OBJETIVO CENTRAL: Reflejar la personalidad de Ana María Suárez como profesional de la Enseñanza Superior

OBJETIVO COLATERAL: Dar a conocer sus puntos de vistas acerca de la Universidad actual y las funciones que realiza en el centro donde labora

TIPO DE ENTREVISTA
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directo

TIPO DE TÍTULO: Exclamativa 
TIPO DE ENTRADA: Cita textual o declarativa
TIPO DE CUERPO: Preguntas y respuestas
TIPO DE CONCLUSIÓN: De opinión o comentario del entrevistado

FUENTES CONSULTADAS
La entrevistada, Ana María Suárez
Directa, activa

UNIVERSIDAD DE LA HABANA PRESENTA TRABAJOS INVESTIGATIVOS

UNIVERSIDAD DE LA HABANA PRESENTA TRABAJOS INVESTIGATIVOS

Resultados significativos y retos ante la nueva edición de los premios de la Academia de Ciencias de Cuba.

SUSANA ALFONSO TAMAYO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Un total de 23 trabajos presentó la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad de La Habana a propósito de la convocatoria a los premios de la Academia de Ciencias de Cuba.

Los frutos investigativos corresponden a las diferentes ramas de las ciencias, como las naturales y exactas, biomédicas, sociales y humanísticas, técnicas e ingenieriles. Cada proyecto se destaca por su reconocida contribución al conocimiento e impacto en el plano científico, social y económico.

Rolando García Quiñones, vicerrector de la institución estudiantil, comentó que los premios de la Academia estimulan el desarrollo socioeconómico, la creación científica y la visibilidad de la ciencia cubana como parte del patrimonio nacional y universal.
Además, destacó los logros de la casa de altos estudios en el campo de la indagación, a pesar de las dificultades materiales y restricciones de recursos, lo que denota el espíritu de consagración permanente del claustro y de los trabajadores de apoyo.

María Elena Solé, asesora del programa en la vicerrectoría, se refirió a la labor del centro en la promoción de toda actividad científico investigativa, así como su compromiso de continuar la realización de tareas sociales.

La Universidad, agregó, tiene como meta alcanzar efectos superiores a los obtenidos hasta el momento y de esta forma homenajear su aniversario 280.

A un total de 15 296 581 pesos libremente convertibles ascendió el aporte económico de los trabajos precedentes aplicados durante este año. Entre ellos, el fertilizante para la industria acuícola Nutrilake, del Centro de Investigaciones Marinas, reconocido por el Ministerio de la Industria Pesquera. Se suma, también, el procesamiento y la documentación para el registro de los productos cosméticos Shaman, avalados por la Empresa Fénix.

Además del impacto social generado por los mencionados productos biomateriales, especialmente en la salud cubana, las ciencias sociales y económicas tributaron con soluciones a las problemáticas del país.
 
Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo
Tipo de lead: Sumario de Qué
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Datos Adicionales

Valores noticia: Interés colectivo, Repercusión o consecuencia, Proximidad o cercanía, Impacto, Progreso.

ESTADIO LATINOAMERICANO

ESTADIO LATINOAMERICANO

DAINERYS MACHADO VENTO,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Año 1946. Cuba. Ramón Grau San Martín, representante del Partido Auténtico, ocupa el gobierno. La posguerra ha permitido reposicionar el azúcar en el mercado de Estados Unidos, por lo que el sector agrícola ha logrado algunos avances, como el del Diferencial Azucarero.

A la Compañía Operadora de Stadiums S.A. se le encomienda la construcción del Gran Stadium de La Habana. Eligen, por necesidad de espacio y céntrica ubicación, un terreno semicenagoso y poco poblado del área baja del popular municipio del Cerro, el más industrializado desde principios del siglo. Ejecutores de la obra: Frederick Snare Corporation, arquitecto, e ingeniero Max Borges.

Mayo de 1946. Llegan a la zona las primeras piedras que se colocarán para la construcción del estadio. Ocho torres de iluminación, con líneas de lámparas de inmensa potencia, fueron creciendo entre palcos, butacas y césped natural. Más de dos millones de pesos y apenas cinco meses después, el coliseo estaba listo para acoger a las crecientes multitudes de fanáticos de la pelota en Cuba. 

El 26 de octubre de ese mismo año quedó inaugurado oficialmente, con el primer juego del campeonato profesional. Con los aires de masividad deportiva que respira toda la Isla, queda rejuvenecido, con el recuerdo de aquel 18 de noviembre de 1998 en que le quedaron grabadas en la memoria las huellas del presidente venezolano Hugo Chávez en un juego amistoso contra un equipo cubano liderado por Fidel Castro.

El Gran Stadium de La Habana que se convirtió, por obra y gracia de la Revolución cubana, en el Estadio Latinoamericano...el Coloso del Cerro, sigue hoy su marcha por el tiempo, erigiéndose símbolo de todo un municipio y de toda una ciudad. 

 

LA CULTURA SE EXPANDE PARA BIEN

LA CULTURA SE EXPANDE PARA BIEN

Fuente de enseñanza, los museos siempre serán bienvenidos, y mucho más, si representan un municipio de tanta tradición cultural como el de Centro Habana.

JOEL PORTALES BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la calle San Lázaro, entre Gervasio y Valera, hay un nuevo espacio para la expansión de la cultura, desde hace pocos meses se inauguró allí el Museo Municipal de Centro Habana.

Principalmente esta entidad se dedica a fomentar la cultura japonesa mediante diferentes actividades relacionadas con el país nipón como el Shit-su, masaje que se aplica con los dedos ejerciendo presión en determinados puntos del cuerpo, también se imparten clases de idioma japonés. Además, se  enseña Origami que consiste en la confección de figuras utilizando papel, la mayoría de estas sesiones en un principio eran impartidas por japoneses, pero en estos momentos aventajados discípulos cubanos se ocupan de la docencia.

El centro también acoge exposiciones transitorias de artistas cubanos y extranjeros de la plástica y la cerámica, entre otras manifestaciones. En estos momentos el museo presenta una muestra permanente de jarrones japoneses y exposiciones transitorias de los pintores Niria Arronte Hernández, artista de la plástica cubana, y el pintor mexicano Javier Arriaga. La entidad tiene un espacio los terceros jueves de cada mes, donde ofrece una tertulia para dialogar sobre los sucesos culturales que se desarrollan en el municipio.

FICHA TECNICA:

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Lead: Sumario de Dónde
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida

Valores-noticia: Proximidad o cercanía, progreso, interés colectivo.

DEL PARQUE A LAS ARTES ESCÉNICAS

DEL PARQUE A LAS ARTES ESCÉNICAS

El travestismo al centro de pieza teatral cubana.

WENDY MARTÍNEZ ZUFERRI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hombre o mujer, o los dos. Edad: cualquiera. El rostro de Fátima expresa la soledad de la marginación. Por estos días tiene lugar en el Teatro Guiñol, de la capital, la transformación del actor Ulyk Avello en el travesti que inspira al unipersonal Fátima, reina de la noche.

La puesta en escena de Raúl Lima Maqueira constituye la adaptación a las tablas del cuento Fátima o el Parque de la Fraternidad, que le valió el galardón Juan Rulfo en el año 2006 a su autor, Miguel Barnet, Premio Nacional de Literatura.

El director hace una traslación escénica que apunta a lo esencial del texto, dada la imposibilidad de reproducirlo íntegramente, pero respetando el tratamaiento desperjuiciado y serio que da Barnet al tema de la transexualidad.

Entre las personalidades que asistieron al estreno de la obra meses atrás en la Sala Adolfo Llauradó, estuvieron Abel Prieto, ministro de Cultura, quien planteó la posibilidad de llevar esta representación a la pantalla grande; y Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual, quien alabó el monólogo y la labor del intérprete.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Llamativo.
Tipo de Lead: De retrato.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.

FORMACIÓN DE PROFESIONALES VENEZOLANOS

FORMACIÓN DE PROFESIONALES VENEZOLANOS

Profesores de la Facultad de Geografía, de la Universidad de La Habana, colaboran con la Universidad Bolivariana en la preparación de expertos en el cuidado del medio ambiente.

PAULA COMPANIONI REYES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No se pueden hacer grandes cosas sin grandes amigos, este pensamiento martiano queda demostrado en la cooperación que brinda la Facultad de Geografía (GEO) de la Universidad de La Habana al Programa de Formación Profesional de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), durante el presente curso, con el propósito de formar Maestros en Ciencias Geográficas.

Encabezado por Nancy Pérez Rodríguez, decana de la Facultad, un calificado grupo de profesores cubanos imparte la maestría Geografía, Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, como parte del Programa Educativo Intergubernamental Cuba-Venezuela.

El curso se inserta dentro de los nueve Programas de Formación Profesional con que cuenta la UBV y es impartido en Aldeas Universitarias, forma de municipalización de la enseñanza que realiza la Universidad, destacó el doctor José Evelio Gutiérrez, vicedecano de Investigación de Postgrados de la Facultad.

También agregó que la asesoría de la GEO a la iniciativa de formación ambiental de la Universidad Bolivariana tiene el fin de lograr académicos que sean gestores de una sociedad de nuevo tipo, trabajen en los problemas del medio ambiente y desarrollo local de su comunidad, siempre con una visión integradora de estos asuntos.

Ambos centros de altos estudios tienen como meta desarrollar la colaboración y llevarla a esferas como la investigación científica en conjunto con otras instituciones como el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.

Actualmente la Facultad de Geografía desarrolla diferentes Postgrados, Diplomados y Maestrías, tanto para estudiantes nacionales como extranjeros, en los que se forman  expertos en el cuidado del medio ambiente y el ordenamiento territorial en los espacios rurales y urbanos, y al mismo tiempo sean portadores de las habilidades necesarias para la aplicación de los conocimientos geográficos en el uso racional de los recursos naturales.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Lead: Sentencioso
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional

Valores-Noticia: Proximidad o cercanía. Progreso. Prominencia de los protagonistas

ROCK EN 23

ROCK EN 23

Durante décadas los seguidores del rock en Cuba se han visto casi sin espacios donde poder disfrutar su música. Últimamente la situación tiende a variar.

PAULA COMPANIONI REYES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Uno de los mayores problemas que enfrentan los roqueros en Cuba actualmente son las pocas posibilidades de disfrutar la música de su preferencia por la falta de espacios que defienden ese género.

A solo unos días de que el año 2007 llegara a su fin, la Unión de Jóvenes Comunistas comenzó una nueva iniciativa en cuatro puntos diferentes a lo largo de todo el Vedado citadino.  El propósito era que los jóvenes pudieran celebrar el aniversario 49 de la Revolución con una recreación sana, promoviendo diversos estilos musicales.

Con sede en el parque de la calle 23 y la avenida G, radica uno de esos puntos, el cual cuenta también con el apoyo de la Agencia Cubana de Rock (ACR).
 
“Es una idea para hacer conciertos en el propio lugar donde se reúnen los roqueros habitualmente, nosotros habíamos tenido reuniones con la Juventud para no sacar a los muchachos de aquel lugar, sino trabajar con ellos desde allí mismo”, comentó Yuri Ávila Campo, directora de la ACR.

Más que un capricho, un motivo

Muchos seguidores del rock desdeñan su historia en Cuba, pero su futuro podría cambiar. Juan Camacho, locutor del programa radial Disco Ciudad e investigador de dicha música, lo interpreta de esta manera.

“Creo que actualmente hay mucha más conciencia de qué es el rock y no se ve como un fenómeno dañino, que socialmente pueda hacer algo perjudicial para las generaciones que estén interesadas en ese tipo de música.

“Pero mientras no sea apreciado en la medida de que puede brindar altos resultados si se le promueve bien y se le apoya, seguirá mal. Si se le permite desenvolverse ampliamente, creo que podríamos tener efectos maravillosos.”

La Asociación Hermanos Saíz (AHS), en representación de la UJC, lleva varios años desarrollando actividades con el fin de promocionar el tan controvertido género, un punto a su favor es la creación de la Agencia Cubana de Rock.

“Nació en julio del 2007 –explica su directora- y es apoyada en primer lugar por la AHS, que es de donde sale toda esta idea y por el Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura.

“Tenemos, además, apoyo del gobierno, que nos ha escuchado bastante. Siempre con el propósito de atender las agrupaciones de rock, tratar de comercializarlas y estabilizar los conciertos.

“Situar una política coherente a la hora de enfrentar este género, con la misma seriedad y calidad que pueda tener otro en el país, es nuestra meta. Algo que nunca se ha hecho.”

Luis Ramón Pérez, quien asiste habitualmente a los conciertos que en G se ofrecen, mantiene que la promoción del rock cubano más que un capricho de los roqueros, debería ser un motivo de orgullo.

“Llevo más de 20 años de roquero y estoy viendo que el país se ha dado cuenta que el género no es malo. La música se siente y no hay que ser un delincuente o antisocial para disfrutarla.

“Casi siempre que los cubanos nos proponemos hacer algo lo hacemos bien. Debería ser un orgullo que pese a todas las dificultades y diferencias, hayan bandas de rock cubanas, porque nos gusta ese estilo y no porque sea un capricho.

Diferencias en la acogida


Los viernes y sábados por la noche muchos roqueros pueden estar en el parque G sin que la policía los requiera como en tiempos atrás. Su estilo, música y «forma de vida» es defendida en ese espacio.

Yoel de la Rosa, de 36 años y quien desde los 16 es asiduo visitante del parque, piensa que “en Cuba no había promotores del rock hasta los años 90, luego la situación cambió con la aparición de la Agencia (Cubana de Rock); ahora tenemos quien nos defienda.

“El trabajo que está haciendo significa mucho para nosotros. Yo vivo en Quivicán y como allí no hay lugares donde pueda ir a disfrutar de la música que me gusta, desde que tengo 16 vengo todos los fines de semana que puedo.

“Ahora es distinto, porque los viernes y sábados podemos venir y «rockandrollear» sin que la policía nos moleste y con el apoyo del gobierno. Esto es un paso de avance, por ese lado la Agencia está teniendo buenos resultados.”

Por otra parte, la ACR también tiene su opinión en la voz de Yuri Ávila, la directora: “Yo creo que ha sido una experiencia  muy exitosa, y se lo debemos a la política que está llevando la UJC de practicar una recreación sana.

“El 28 de diciembre hicimos un concierto con tres agrupaciones. Estuvieron Tendencia, Hipnosis y Escape, y a partir de esto tuvimos la feliz noticia de que la Juventud pretendía apoyar la iniciativa por más tiempo, pues quiere hacer una revitalización de todo lo que es la feria de 23 para los jóvenes y adultos.
 
“Es un trabajo serio que se está realizando para todos los que no tienen un nivel adquisitivo importante. La mayoría de los clubes son en divisa y no todos pueden ir. Ahora estos jóvenes tienen una manera de recrearse en el mismo 23.”

Sin embargo, no todos echan culpas a las autoridades por el poco desarrollo del rock en Cuba. Estéfani González, de 16 años y también fanática del rock y del parque G, sostiene que “el rock, como movimiento, en Cuba está muerto.

“Esto se debe a la mala calidad de las bandas nacionales. Una oye las extranjeras y queda encantada, en cambio cuando escuchas las cubanas te dan ganas de quedarte sorda.

“Creo que más que nuevos espacios, lo que en realidad debería es haber escuelas donde se les enseñara cómo se toca un buen rock, sin ánimos de ofender a nadie.”

Trabajar para el desarrollo

Pero Juan Camacho, quien se ha dedicado al estudio de ese género musical, no adopta la misma actitud que Estéfani.

“Hay algunas bandas de rock en la actualidad que van por buen camino. Creo que sí hay gente que está llegando a lo que musicalmente quiere, asumiendo diferentes posturas importantes.

“Así, rápidamente, puedo citar algunos nombres como Tesis de Menta, Hipnosis y Aria, en quienes confío. También me atrevería a decir algunos más que vienen bastante cerca, como Odisea y Bouquet.     

“Pero lo más importante es que haya promoción. Amplitud de criterios en cuanto a asumir determinadas posturas por parte de los grupos, que «no se crean cosas».

“Hay que estudiar el instrumento, dejar llegar diversas influencias, otro nivel de conocimiento, investigar en diferentes músicas que pudieran ser hermanas del fenómeno rock (jazz, clásica, electrónica), vertientes del mismo (blues, punk) y no creer que lo que ya tú tienes es como un credo y con eso vas a seguir hasta el final, porque así se niega el desarrollo.”       
En Cuba se tocan diversos géneros como el heavy metal, el death metal, el hardcore, el black metal, el rock alternativo y el punk. Hay muchos grupos que incursionan en las variantes más gustadas del momento. Dentro de ellos se encuentra el new metal, destacándose la banda Rice and Beans, que a pesar de que canta en idioma inglés, su trabajo rítmico y melódico con la fuerza del sonido de sus guitarras la hacen original. Motivan, incluso, a los que no son amantes del estilo ni del Rock.
En aras del porvenir

A pesar de que haya una paulatina difusión y aceptación del rock en Cuba, queda una interrogante acerca de su futuro.

Yuri Ávila, directora de la ACR, comenta: “Creo que la ayuda para este género ha llegado un poco tardía. También, que se cercenó la historia del rockandroll cerrando El Patio de María (Casa de Cultura Roberto Brandly), donde había un ambiente muy interesante cimentado por más de quince años.

“Hubo un tiempo en que los conciertos en la ciudad eran algo muy esporádico, esto la nueva generación lo refleja diluyéndose en otras tendencias como es la música electrónica o el reguetón.

“Hoy hay un nuevo reclamo, se trabaja otra vez  para ganar a esos muchachos. Hay muchos retos para la Agencia. Creo, además, que tiene que haber mucha más apertura, más visitas de agrupaciones de rock internacionales. Poner este género en un lugar que pueda comercializarse, como cualquier otro.

“Cuba es un hervidero de talentos en cualquier cosa que se proponga. No se le ha prestado atención a este género, por eso es tan relegado y lleva muchos años de atraso en relación a otros países donde si hay un fuerte desarrollo del rock.”      


 

LOS TIEMPOS DEL PROFESOR

LOS TIEMPOS DEL PROFESOR

Carlos Hernández Martínez, subdirector de la Sede Universitaria Municipal de Boyeros, comenta que para él un maestro debe ser un estudioso de la personalidad de sus alumnos.

CARLOS VELAZCO FERNÁNDEZ,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Carlos Hernández Martínez recupera el tiempo que pueda haberse perdido como educador impartiendo clases a sus grupos de la universalización y del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría, a la vez que asume la subdirección de la Sede Universitaria Municipal de Boyeros. Para él, un maestro debe ser un estudioso de la personalidad de sus alumnos.

-¿Cómo un niño de sexto grado se decide por el magisterio?

Tenía la influencia de una hermana maestra. Por el año 1973 había un plan emergente al que uno se podía incorporar al terminar sexto grado, el movimiento Guerrilleros de la Enseñanza. Comprendía los estudios hasta graduarnos de bachiller y de profesores de enseñanza primaria. En ese momento se inauguraba la escuela Salvador Allende. Así es como me incorporo al estudio del magisterio.

-De sus primeros tiempos como profesor, ¿qué recuerda?

Me enviaron para una escuela en Mariel, al pie de las montañas. Mi trabajo como profesor en el campo me gustaba. Cuando me gradué muchos de mis alumnos eran más grandes que yo. En los años 70 no era como ahora, hoy los muchachos de sexto tienen 11 ó 12 años, pero por aquel entonces yo tenía 15 y algunos de mis estudiantes 17. Los días del maestro, mis compañeros de la ciudad se reían porque, a diferencia de ellos, mis regalos eran un pollo o algo así. Si llovía durante una clase me decían: “Maestro, permiso, tengo que quitarle la montura al caballo”.

-Siendo maestro cumplió misión internacionalista en Angola.

A mí me llamó el Servicio Militar en un momento en que al que iba a la universidad se le aplazaba y a los maestros no se les llamaba, por el déficit de profesores. En una de las entrevistas me preguntan si quería cumplir misión, y respondí que sí, que tenía disposición. Al único de todo mi grupo que llamaron para cumplir el Servicio fue a mí.

Aquello fue traumático. Todo el mundo en las aulas me preguntaba: “¿Cómo es esto? ¿Por qué te llaman a ti si a los maestros no los llaman?”. Se hicieron las gestiones habidas y por haber, y nada. Y adelante. Fue una etapa muy significativa para mí. Cuando llegué a la República Popular de Angola me dijeron: “Como tú eres maestro y tienes preparación, te toca un cañón y dirigir una escuadra”. Y yo no sabía lo que era un cañón ni había pasado los seis o siete meses de adiestramiento que normalmente tenían antes los jefes de escuadra aquí en Cuba. Tuve que aprender sobre la marcha.

La posibilidad  que te da el magisterio es que uno asume cualquier misión. Allí seguí enseñando en las clases de preparación política, preparando en las tardes a los reservistas o en los círculos de interés con las escuelas de los angolanos.

-¿Qué se siente ante la posibilidad de la muerte?

Dolor. Era muy difícil ver la pérdida de un compañero, era algo que nos unía más, pero que no dejaba de causar tristeza. Estuve en el sur de Angola, una zona muy conflictiva, y pertenecí a la artillería, la cual debía trasladarse cada vez que había combate. Las minas nos preocupaban mucho porque nos desplazábamos constantemente en un camión lleno de explosivos de un lado a otro detrás del enemigo, y estaba la posibilidad de la muerte latente en la mente de cada uno. ¿Qué te voy a decir? Hay quienes dicen que no,  pero sí, uno a la edad de 17, 18 años, siente todo eso, aunque después te vas curando.

-¿Cuáles son las gratitudes que le reporta su profesión?

La satisfacción más grande es que los estudiantes te quieran y te recuerden con gratitud. Evito transmitir esa imagen del maestro terrible que llega frente al aula y dice: “Yo soy el más duro”. No. Siempre ofrezco confianza. Trato de que los alumnos que empiezan conmigo, terminen, que no sientan ese miedo a los exámenes, porque de lo que se trata es que aprendan.

Tengo alumnos de diferentes generaciones, algunos son hombres de 30, 40 años, y me recuerdan todavía: “Usted me dio clases en segundo grado allá, en tal lugar”. Aunque ocupe cargos de dirección no abandono el aula. Cuando terminé mi misión internacionalista, permanecí mucho tiempo en las Fuerzas Armadas, y no pude desarrollar todo lo que había aprendido hasta que regresé a la docencia al comenzar el proyecto de las sedes. Siempre mantuve el deseo de ejercer el magisterio, y puedo ocupar la responsabilidad que desempeño, pero atiendo mis grupos acá en la universalización y otros dos en el ISPJAE, a quienes imparto Filosofía.

La docencia necesita de la práctica. Si la abandonas por un cargo de dirección, aunque conserves el título, sin esa capacitación constante en el contacto con el estudiante, pierdes el oficio. Yo lo veo así.

-¿Cómo hace para que sus alumnos aprendan sin que el camino trazado por usted impida el desarrollo creativo individual?

Me ha dado muy buenos resultados el trabajo en equipo. Los programas del Curso para Trabajadores y el de las sedes son muy parecidos. Por lo general consisten en ocho clases y ocho consultas. Un total de 16 encuentros. Les imparto a mis muchachos las conferencias hasta el tercer tema, y luego preelaboro los restantes, busco la bibliografía, y después dejo que ellos sigan trabajando por equipos, que aprendan investigando.

Entonces digo: “Ahora soy yo el estudiante y ustedes los profesores”. Pasan trabajo en los primeros momentos, pero se van adaptando. Mi deseo es que indaguen y profundicen. He compartido con ellos experiencias maravillosas como hacer un examen de Teoría Sociopolítica sentados a la manera campestre en Soroa o abordar un tema de Ecología en Santa María del Mar. No es ir a la playa sólo a nadar, es primero ir a dar una clase, una clase viva. Es trabajoso, pero los grupos tienen disposición y los muchachos se motivan. ¿Se pierde la exigencia? No. Se modifica la característica del aula.

-Además de dominar los conocimientos a impartir, ¿qué otras cualidades considera que  debe poseer el profesor?

Tiene que existir un rigor, pero valoro mucho el humanismo en un profesor, porque debe sentir a sus estudiantes parte de su obra, compartir con ellos, no creerse por encima o alejado por su condición de académico o por los distintos reconocimientos que haya recibido. Yo soy tan parte de los grupos de mis alumnos como ellos mismos.

El proceso de la docencia ocurre en dos direcciones, de mí hacia mis estudiantes y de ellos hacia mí. Un maestro debe darse cuenta de si es comprendido, puede que esto sea más difícil cuando se imparte una conferencia en el Varona a 400 alumnos, pero en el aula ha de haber retroalimentación.

Por supuesto que la generación actual es distinta a la mía, que estudió en la década de los 80, hablamos de otra época, de otras competencias, de otra situación económica, pero debo poseer la cualidad de observar y analizar la composición de mis grupos y la calidad humana de cada uno de sus integrantes para poder trabajar con las diferencias individuales, y captar y ganar a los estudiantes. La misión de un maestro no es a sólo dar clases, él debe ser un investigador de la personalidad de sus alumnos.

-¿Un profesor lo sigue siendo en el hogar, con los hijos?

Uno quizás en la docencia no es el mejor profesor de sus hijos, porque a veces suele impacientarse más y ser más estricto con ellos que sus propios profesores, pero sí en la educación, en el ejemplo personal que da en el ámbito del hogar. Ser docente te marca no sólo en el marco de las cuatro paredes del aula. El maestro, incluso, debe tener cuidado, aunque esté en su derecho, al tomar cerveza en una esquina porque la gente siempre lo comenta: “Mira, ese es el profesor. Ese va a ser el ejemplo de mis hijos”. Se ve así. Pero todo te obliga a perfeccionarte, a ser mejor.
 
-¿Qué tipo de dificultades enfrenta a diario una sede universitaria?

En esta sede atendemos actualmente a alrededor de 2 000 estudiantes, además de programas de la Revolución, la escuela municipal de Trabajadores Sociales y las unidades militares que hemos incorporado a nuestro trabajo para que los varones durante su Servicio Militar reciban una nivelación y no se atrasen. Son más de 4 000. Y hablo sólo de una sede de la capital, no de las 15.

Los principales problemas que se atraviesan hoy son las dificultades con los locales, el completamiento de la plantilla de profesores y la gran cantidad de muchachos incorporados que se desmotivan y no rematriculan, y en esto último, no me refiero solo a la mujer embarazada o a aquellos que presentan problemas: esa es una preocupación que comparto con muchos otros. Pero tenemos más satisfacciones que insatisfacciones, porque las sedes funcionan, y han cubierto un espacio que no podían cubrir las universidades centrales.

-¿Por qué cree que para muchos las sedes ofrecen una preparación insuficiente en comparación con las universidades centrales?

Todavía hay personas, docentes y hasta personalidades, que ven a la nueva universidad a través del esquema de una institución central, cuando las sedes universitarias no pueden ser réplicas de la central, así como no es igual una experiencia de 280 años y una de cinco. Pero las sedes deben beber la savia de toda esa herencia acumulada. Una sede tiene que parecerse al lugar donde se encuentra. Desempeña un gran papel, y hay que vivirlo, es un programa inclusivo. Hay que volcar las facultades hacia las sedes, y no verlas como una carga, sino como una extensión. Es verdad que a veces se subvalora, mas pienso que se avanzará a medida que se vaya entendiendo.

-Algunos opinan que ser educador en Cuba es una profesión ingrata.

Siempre le he dicho a quien viene aquí y se sienta donde estás sentado tú ahora y me dice que quiere ser profesor, que esta no es una profesión que se deba elegir por embullo o por remuneración económica. Puede hacerse: comenzar a dar clases por resolver un problema, pero hay que amarla, vivirla, sentirla. A veces se piensa así, pero no creo que le suceda a la mayoría. Se corren riesgos en los nuevos programas emergentes donde no todo el mundo ingresa por amor al magisterio.

A veces se necesitan urgentemente profesores integrales y la prisa en las captaciones masivas también conspira contra la profesión. Hoy ya podemos detenernos con más calma en la selección y preparar más a ese profesor, antes y sobre la marcha. Pero si alguien no ama la profesión, prefiero que no la practique. Un médico que no es bueno, es matasanos; un mal profesor es “matalumnos”.

-Usted ha sido reconocido dos años consecutivos como el profesor más destacado de sede universitaria.

No pensaba obtener la categoría de profesor más destacado entre los tantos que forman parte de la Universidad, y donde hay muchos eminentes. Estar al lado de profesores que toda su vida se han dedicado a la enseñanza, provoca orgullo, y más aún, al coincidir este año con el aniversario 280 de la fundación de la Universidad de La Habana.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.