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Isla al Sur

EL SOL DIJO SÍ AL MAESTRO

EL SOL DIJO SÍ AL MAESTRO

Viñales, región distinguida por su belleza natural, cuenta con una gran curiosidad geológica: tres elevaciones de un mogote se unen y forman el rostro de nuestro Héroe Nacional. 

ANTONIO ERNESTO GUZMÁN MORALES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La geografía cubana cuenta con magníficos tesoros. Para la mayoría de las personas es poco conocida y creíble la existencia de tres elevaciones que, en Viñales, simulan el rostro de nuestro Héroe Nacional.

Es curioso cómo numerosos pobladores de esta región ignoran la presencia del incidente; se da también el caso de aquellos que, estando al tanto de su existencia, aún no lo han contemplado.

Descubierto en 1971 por Onaney Muñiz, profesor de Botánica ya fallecido, el accidente natural incentiva la admiración de todo transeúnte que viaja  por la carretera que comunica el asentamiento urbano viñalero con la comunidad El Moncada.

Resulta asombroso percatarse del cumplimiento del deseo martiano de morir de cara al sol, prolongado esta vez para la eternidad, cuando el  relieve pinareño le regalara la posibilidad de permanecer por siempre frente al astro rey.

La cita

Relata Onaney Muñiz en un artículo publicado por el periódico pinareño Guerrillero, que explorando el territorio comprendido entre la Sierra el Quemado  y el Valle de Viñales, llegó fatigado a Sitio del Infierno, donde se refugió bajo la sombra de un árbol. Observando el paisaje hacia el Este, quedó sorprendido al atisbar cómo un conjunto de formas de la naturaleza en la parte correspondiente a la Sierra de la Guasasa,  recreaban la silueta del rostro del Maestro.

"Es fabuloso contar con esa suerte"

Taimí León Vera es  instructora de arte. Labora hace curso y medio en la comunidad El Moncada, hacia donde se traslada de lunes a viernes: "Nunca pensé tener la oportunidad de observar a diario al Martí yaciente. Lo que antes era especulación, se convirtió en cotidianeidad; si acaso, lo había visto una o dos veces. Casi siempre cuando regreso a mi casa, lo miro".

"Había oído hablar de unas montañas que formaban el rostro del Apóstol y cada vez que hacía un viaje por esa vía, trataba de buscarlo. Después de comenzar a trabajar, alguien me explicó que no eran tales montañas como se decía, sino tres elevaciones en un mismo mogote, las cuales se unían a lo lejos y formaban la curiosidad", añadió la instructora. 

"Vista hace fe"

Para facilitar su observación, la Sociedad Cultural José Martí, de Pinar del Río, propuso hacer un mirador, en el mismo lugar donde Onaney Muñiz divisara por primera vez el perfil martiano, y colocar allí un busto del Apóstol moldeado por la escultora Rita Longa, narraba Ricardo Álvarez Pérez, historiador de Viñales.

Para la construcción de la obra, llamó la atención una zona muy interesante, desde la cual se distinguía el accidente con un detalle increíble: en un extremo se encontraba una Palma Real, símbolo nacional, y en el otro, un pino, insignia de Pinar del Río.

"La idea no se pudo consumar. La vegetación a orillas de la carretera ha ido creciendo y ya dificulta ese ángulo. Ahora se puede ver al Martí, pero un poco más debajo en la vía, donde no se aprecia ni la palma ni el pino. El lugar está señalizado y para todo el que visita Viñales se hace la parada y se muestra el perfil desde un mirador natural. No hay ninguna edificación ni hace falta en mi opinión", agregaba Ricardo.

GEDA

El Grupo de Espeleología y Deportes de Aventura (GEDA) pinareño, surge el 12 de marzo de 1998. Al principio realizaba actividades prácticas relacionadas con la espeleología. Después, comienza a investigar el subsuelo del municipio viñalero. A este equipo se le atribuye el descubrimiento de un nuevo sistema subterráneo en el occidente cubano.

Hace algunos años efectúa sus investigaciones en la región, específicamente en Sierra Guasasa, donde se encuentra la imagen natural de José Martí.

El equipo llevó a cabo un estudio para mostrar la ubicación exacta desde donde se puede divisar el rostro de nuestro Héroe Nacional: "El paisaje cársico ocupa mayor representatividad en nuestra provincia. Los agentes del modelado terrestre desempeñan un importante papel: participan en la formación de nuevas morfoesculturas que acrecentan la belleza paisajística de la región. Un ejemplo claro lo podemos encontrar en la faja mogótica, donde el agua acidulada actúa agresivamente sobre las rocas carbonatadas, dando lugar a la disolución de éstas, y entonces, surgen formas que pueden cotejarse con otras ya conocidas", apuntaba el presidente del GEDA, Raudel del Llano.

"Brindamos datos que facilitan la ubicación exacta para apreciar al Martí yaciente, que solo se vislumbra desde un ángulo. La imagen se trastorna al desviarse de esta trayectoria, o se pierde para confundirse con las simples cimas de una montaña calcárea. Esto puede patentizarse desde el Hotel La Ermita, el mirador del Hotel Los Jazmines y el poblado de Viñales", agregaba Raudel.

Desde Sitio del Infierno, aproximadamente a 8 kilómetros del poblado cabecera, es el único lugar donde se avizora.  Este se halla en dirección oeste suroeste (W.S.W.), en la carretera que conduce desde Viñales hasta la localidad El Moncada, con coordenadas planas rectangulares X0=212 650 m, Y0=309 650 m y una altura absoluta de 190 metros sobre el nivel del mar, según mapa topográfico 1:50 000 Minas de Matahambre 3483-IV.

Tributo al Apóstol

Uno de los elementos más debatidos en Pinar del Río es la poca divulgación de la curiosidad en el país. Existen personas conocedoras del asunto y los interesados por estar al tanto, pero no es suficiente. Hace falta una mayor publicidad de tan significativo hecho geográfico.

Ricardo Álvarez, historiador de Viñales, señalaba sobre una idea nunca llevada a cabo, la de hacer una postal o algo acreditativo. Sería bueno consumar la propuesta. Esa es tan solo una iniciativa de muchas que merecen surgir en lo adelante.

La naturaleza rinde culto al Apóstol. No hagamos menos nosotros.

LA UNIVERSIDAD REQUIERE DE LA INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINARIA PARA EL DESARROLLO

LA UNIVERSIDAD REQUIERE DE LA INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINARIA PARA EL DESARROLLO

Tal es la convicción de la profesora Teresa Muñoz, quien considera que otro de los retos de la casa de altos estudios es que el alumno la lleve consigo una vez graduado.

CAROLINA GARCÍA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El Alma Mater vio subir la Escalinata en la década de los años 70 a Teresa del Pilar Muñoz Gutiérrez.  En esta alta casa de estudios, su segundo hogar a partir de entonces, se hizo Licenciada en Historia, Doctora en Ciencias Filosóficas y lleva 12 años dedicada a la Sociología.

Esa interrelación dialéctica de saberes la han llevado a convertirse en una prominente académica en el campo de la Teoría Social, como también una reconocida Profesora Titular con más de 30 años de labor. El ejercicio de la docencia es su verdadera vocación y afirma sentirse muy feliz entre sus alumnos.

Locuaz, comunicativa, Teresita, como la llaman sus colegas y estudiantes, dice preferir el anonimato, solo superado por el protagonismo que estrictamente le depara el aula y el foro académico.

-Estudiosa de varias disciplinas dentro de las Ciencias Sociales,  ¿cuál es su campo preferido?

El de la Teoría Social porque es el más abarcador de todos, el que me permite mover hacia el resto de las especializaciones; es como la gran sombrilla que garantiza el necesario conocimiento de base para adentrarme en las otras. La mayor parte de mi vida la he dedicado a los estudios de la Teoría, de la Filosofía, de la Sociología, del pensamiento en general.

-¿Que rol le atribuye al sociólogo en la sociedad cubana?

La Sociología permite a las personas adquirir ciertas habilidades, ver detrás de los acontecimientos, detrás de la cotidianeidad, hacer lecturas más profundas, y eso es un compromiso social muy importante que tiene ese especialista.

El sociólogo no puede conformarse con describir la realidad, tiene que tratar de buscarle explicaciones, no siempre lo logra, por supuesto, pero creo que por ahí debe ir su rol: tratar de alertar, de adelantarse a los acontecimientos.

-¿Qué ha pasado con la Sociología en Cuba?

Durante muchos años hubo confusión; incluso, la carrera fue cerrada, no se entendía para qué servía un sociólogo ni cuáles eran sus funciones. Mis alumnos me han hecho anécdotas de  personas con las que han hablado y les preguntan qué estudian. Cuando responden que Sociología, les dicen: ¿Para qué sirve eso? ¿Para ser socios? Siempre les digo que respondan que sí, que esta profesión les permite ganar muchos amigos.

Un sociólogo muy conocido dice que la Sociología es una ciencia  que molesta por las verdades que revela y creo que es esa la Sociología que debemos desarrollar nosotros en este momento, diciendo lo malo y bueno que existe en nuestra sociedad.

-En su  formación académica y ejercicio profesional se  vinculan varias disciplinas. ¿Qué importancia le atribuye a la relación interdisciplinaria?

Me ha sido muy útil esa relación interdisciplinaria para mi formación, porque pienso que no puede hacerse Sociología sin Historia, sin lectura de otros contextos, sin conocimiento de la teoría. Soy marxista-leninista convencida, aún cuando la Sociología como ciencia no puede aferrarse  a una sola escuela de pensamiento.

La teoría puede adelantar mucho conocimiento a la sociedad, aunque  a veces -cuando se avanza conocimiento-, la gente no te entienda; se tiene que ser muy cuidadoso y paralelamente desarrollar la habilidad de ir haciendo teoría y explicando la importancia que tiene y cómo se va concretando porque, ¿para qué    vamos a enseñar sociología? ¿Para qué vamos a impartir ese conocimiento si las  personas no saben qué hacer con la teoría? No se trata de un simple ejercicio intelectual, es un ejercicio de comprensión, de lograr mejores personas, un  compromiso social superior con el país.

Me gusta  mucho ir relacionando las clases de Teoría con la Historia, considero que es la manera en que se debe enseñar; siempre hablo de Epistemología, de Metodología, de Teoría Social y de Historia como componentes imprescindibles, pero lo importante es que se vayan observando en la práctica, demostrando; es difícil, pero se puede hacer.

-¿Cómo se autodefine: socióloga o profesora?

Profesora. Por vocación. Es lo que siempre me ha interesado, en el lugar y en el rol que más me ha gustado estar. Es mi espacio, mi realización. En otros momentos de mi vida profesional he tenido diversas tareas en la Universidad de La Habana, pero siempre mantuve mi espacio para la docencia. Mis alumnos pertenecen a mis cosas más preciadas, disfruto la interacción con ellos, eso me da mucha vitalidad, muchos deseos de vivir.

Constantemente, por pequeños detalles, te vas percatando de que eres útil, modestamente, muy modestamente; a veces una alumna se te acerca y te dice que quiere ser como tú y te sorprende, te agrada, aunque le respondas que ella no va a ser como tú, sino como ella misma, que es lo mejor.

La docencia da muchas satisfacciones, pequeñas, pero con eso me conformo; yo quiero ésas, las cotidianas, que permiten darte cuenta de que pones un granito de arena, las espectacularidades no me llaman la atención. Creo que el trabajo de todos los días y las satisfacciones de todos los días, constituyen el trabajo del profesor, del que se siente verdaderamente profesor.

-¿Qué tienen de común y diferente tantas generaciones de jóvenes a las cuales ha impartido clases?

Parto de que tengo confianza en los jóvenes. Cada generación posee sus cosas buenas y sus cosas perfeccionables y no me atrevo a decir que una es mejor que la otra; cada una tiene sus tareas, nuestra sociedad evoluciona y a cada generación hay que medirla en sus contextos. No obstante, considero que en la mía había más liderazgo estudiantil, pero no he pensado mucho en eso.

Las organizaciones políticas y de masas en los jóvenes son muy importantes, ellas tienen que ser lideradas por personas con las que se sientan verdaderamente representados. Cuando el joven se reconoce en el líder reacciona positivamente, los jóvenes son inquietos, cuestionadores, y eso es muy bueno, me preocupa más el que no cuestiona nada, porque puede estar desinteresado, desmotivado.

-Uno de los temas más recurrentes en su obra científica se vincula al problema de género, ¿cuáles de estos inconvenientes percibe más en la sociedad cubana?

La mujer en Cuba tiene una vida pública extraordinaria, pero el problema es que aún mantiene algún tipo de conductas tradicionales en el seno de la familia, esto se estudia en la carrera de Sociología, pero no en otras carreras.

El problema de género es algo transversal a cualquier conocimiento, es muy importante y todavía nosotros tenemos que perfeccionar mucho en ese camino, aún hay muchos roles tradicionales que se reproducen en la familia; hay familias disfuncionales donde se maltrata a las mujeres o a los hijos, no tanto el maltrato físico como el psicológico, y este es terrible también.

En Sociología el conocimiento del género es transversal a toda la carrera y en distintas materias se aborda, pero además, existe la asignatura Sociología de Género en la que se han hecho tesis muy interesantes sobre el tema, pero una cosa es el estudio y otra incorporarlo a la vida cotidiana.

-¿Cuáles de esos problemas percibe en la Universidad?

En detalles sí los observo; puede que entre al aula y un alumno me ofrezca el asiento, pero no haga lo mismo con una compañera. Hay detalles que tienen que ver con la educación formal y en eso debemos mejorar, en la manera de conducirnos en las aulas y fuera de ellas, en los edificios, situaciones que tienen que ver con la urbanidad, con la convivencia.

Existe cierto vínculo entre los problemas de la educación formal y los de género, pero que responden a un problema más general asociado a la disciplina social y que no se trata de jóvenes o viejos, sino de algo más generalizado y preocupante. Se trata de llegar a un lugar y decir buenas, de pedir permiso, de escuchar, convivimos con actitudes que debemos recriminar y eliminar.

El estudiante universitario pasa varios años aquí, pero tiene que llevarse la Universidad con él, sus experiencias, sus éxitos y fracasos  para que las lecciones perduren.

-¿Coincide con los criterios que asocian la masividad en la Educación Superior con la pérdida de calidad en la preparación del estudiante y en el egresado?

No lo creo así. El problema es que cuando tú estás en la Universidad no puedes pensar nada más que en ti y en los que ya se encuentran en ella, sino en el nexo entre Universidad y Sociedad. La oportunidad no se debe negar a nadie.

Las políticas sociales cubanas son integradoras, homogéneas, basadas en la justicia social, lo cual no garantiza que lleguen a cada uno de igual manera, porque en la sociedad se teje un conjunto de redes en los territorios y las propias familias que no facilitan el acceso a esas políticas, e incluso pueden convertirse en elementos obstaculizadores.

Puede que exista una muchacha, igual que tú, que no tuvo posibilidades de acceder a la Universidad por distintas complicaciones de la vida; no se le puede regalar la nota o el título, pero está bien que se le de una posibilidad por otra vía, por otro sistema de estudios.

-¿Cuando usted se refiere a  una muchacha que no puede acceder a la Universidad por complicaciones de alguna índole, ¿está pensando en razones económicas?

Exacto, familiares, por ejemplo: en un estudio que realizamos en el barrio La Corea nos sorprendió grandemente que en una de las muestras escogidas había un solo estudiante universitario, y es ahí donde el sociólogo tiene que darse cuenta de que algo está pasando, que hay una situación especial y que hay que tomar medidas especiales.

En ese reparto la familia no estimula al estudio sino al trabajo. Creo que la masividad es buena, pero tiene que  estar organizada y exigir buenos resultados.

-¿Cuáles considera los principales retos de la Universidad cubana de cara al futuro?

La Universidad tiene que seguir profundizando en la formación de un mejor graduado; en la creación de condiciones para que nuestro profesional pueda ser creativo, independiente y multidisciplinario.

Uno de los grandes retos de la Universidad es  que los profesores enseñemos creadoramente con y desde la ciencia. No se trata solamente de  investigar, hay poca cooperación interdisciplinaria y es un déficit que hemos trasladado a nuestros  graduados. Se nos dificulta la colaboración y la Universidad requiere de la investigación interdisciplinaria para el desarrollo. Es muy importante la divulgación de los resultados científicos y su aplicación; que todo no se quede en las grandes tesis.

-¿Cómo asume los múltiples reconocimientos y distinciones que ha recibido en la Universidad de la Habana?

Bueno, los asumo, los agradezco, pero no fijo demasiado la atención en eso. Incluso, yo discutí mucho en el Departamento porque no quería ser la persona entrevistada, creo que mis méritos no son como para esta entrevista, pero me vencieron de manera aplastante.

Soy una persona que se esfuerza por hacer bien su trabajo todos los días. Las espectacularidades no me seducen, no me gusta la popularidad, es un asunto de personalidad. La satisfacción más grande conmigo misma, las pequeñas satisfacciones de mi profesión, las tengo cuando estoy cerca de los estudiantes y hago lo que me gusta. El magisterio es mi vocación. He trabajado mucho y lo seguiré haciendo mientras pueda.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

LAS MEJORES COLECCIONES DE SELLOS POSTALES DEL 2007

LAS MEJORES COLECCIONES DE SELLOS POSTALES DEL 2007

YENIA MATOS HENRÍQUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La premiación a las muestras del Vll Campeonato Nacional de Filatelia cubana, dedicado en esta oportunidad al aniversario 80 del establecimiento del primer Servicio Oficial de Correo Aéreo Internacional en Cuba, tuvo lugar recientemente en la Basílica Menor de San Francisco de Asís, en la Habana Vieja.

Las galardonadas fueron nueve colecciones de las 96 presentadas, sin contar aquellas que recibieron medallas solamente. Se decidió otorgar el Gran Premio Nacional, con 90 puntos, a la muestra Primeros vuelos de Cuba al continente americano por la profundidad en la investigación del tema y el reconocimiento a la importancia y utilidad del servicio aéreo postal en el país, informó José Raúl Lorenzo Sánchez, presidente de la Federación Filatélica de Cuba y jurado internacional del certamen.

Empatada en puntuación, pero en segundo lugar, quedó Correo oficial 1858-1868, mientras que en categoría juvenil merecieron Gran Premio Lo que Dios ha creado, Don Tabaco y Vuelos domésticos de Holguín a Baracoa.

Los lauros fueron otorgados teniendo en cuenta la superioridad en título, presentación, temática, desarrollo de la colección y la rareza del material presentado, explicó Juan Carlos Fresquet Portela, integrante de la Federación y también jurado internacional.

Desde 1997 y cada dos años, filatelistas de diversas provincias del país presentan trabajos con temas nacionales y mundiales en la Basílica Menor de San Francisco de Asís, sede habitual del Campeonato. La edición se dedicó al aniversario 80 del primer correo aéreo de Cuba que surgió el 28 de octubre de 1927, y el tema de la muestra con el galardón nacional coincidió con su celebración.

En el país se fundó el primer club filatélico en 1929, y en 1939 se hizo la primera exposición. Llegó a los inicios revolucionarios esta pasión y en 1960 aparece sonriente el Comandante Camilo Cienfuegos en la primera estampilla ciento por ciento cubana. Fue en noviembre de 1964 que la modalidad tuvo cuerpo y voz en la Federación Filatélica de Cuba.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Informativo

Tipo de Lead: Sumario de Qué

Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional

Valores noticia: Interés colectivo, Repercusión y Proximidad o Cercanía.

MI ÚNICO COMPROMISO ES CON LA REVOLUCIÓN

MI ÚNICO COMPROMISO ES CON LA REVOLUCIÓN

El Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana, Melquíades de Dios Leyva, cuenta sobre su experiencia como docente, físico e investigador.

WENDY MARTÍNEZ ZUFERRI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Melquíades de Dios Leyva tiene 69 años y una memoria de piedra. Una semana después de verme por primera vez para concertar la entrevista, me encuentra en su oficina y dice: "Usted es la estudiante de Periodismo, sé que la cita era para más temprano, pero me compliqué". Si me sorprende su buena retentiva, me asombraría aún más el nivel de detalle con que narra su vida y expone sus ideas acerca de la labor que desarrolla.

Primero nos remontamos a sus inicios, para tener idea de todo el esfuerzo requerido para que este hombre transitara de las colinas de Oriente a la Colina de la Universidad de La Habana y le haya sido otorgada la condición de Profesor de Mérito.

-Usted vino de su pueblo de Aguacate a La Habana junto a los rebeldes en 1959. Con 21 años y menos del 6to. grado de escolaridad, ¿tenía aspiraciones de ser universitario?

Me acuerdo que en ese año se hizo un acto aquí en la escalinata, cuando yo todavía no tenía idea de lo que  iba a hacer con mi vida, y me puse a pensar que llegar a la Universidad de La Habana debía convertirse en mi objetivo fundamental.

El Ejército Rebelde me ubicó en San Ambrosio, allá por Tallapiedra, en una unidad en la que todos eran contadores, profesionales, por lo que me sentía molesto dentro de aquel grupo. Me di cuenta de que la solución era estudiar, así que matriculé en la Sociedad Masónica de Carlos III y Belascoaín, pero tuve problemas con los directores. Yo tenía el pelo largo y ellos no simpatizaban con los rebeldes. Fui entonces al Instituto Preuniversitario de La Habana y el director de allí, que sí era revolucionario, me vio con mi pelo y me dijo: "Ve a clases, si das el resultado, matriculas". Empecé a sacar 70 puntos y a subir poco a poco, hasta que al año siguiente ya  sacaba hasta 100 puntos.

-¿Y en medio de tanto cambio, ¿cómo se dio cuenta de que quería estudiar Física?

Había un profesor en el pre que impartía Óptica y a mí me gustaba mucho esa materia, le  pregunté en qué carrera se podía continuar estudiándola y me dijo que en Física. Eso fue lo que me indujo, mi gusto y sus buenas clases.

-En esta Facultad usted tiene fama de severo. Sin embargo, ha sido escogido varias veces mejor profesor del año.

Lo más importante en esta vida es la disciplina. Si no hay disciplina nada funciona, porque el ser humano tiende a hacer lo que le da la gana. Para eso existen las reglamentaciones, para que la gente funcione mediante un esquema determinado. Lo importante es que uno esté convencido de lo que hace y por qué lo hace. No me pesa ninguna acción, al final, los alumnos me agradecen.

-¿Cómo asume usted su compromiso como docente?

Mira, quienes estudiamos en la Universidad a principios de la Revolución éramos gente sin posibilidades económicas. Yo era casi un analfabeto y gracias a ella me hice Doctor y he viajado el mundo entero. El mayor mérito es que Cuba es un país pobre, bloqueado y hace un esfuerzo enorme para que las personas estudien. Y después que te da una carrera, hay quienes lo olvidan y se van del país. A mí me han propuesto muchas veces que me quede fuera de Cuba y he dicho que no... ¿Tú crees que yo voy a dejar esto, entonces, quién da clases aquí? Dicen que la parte económica determina el ser social. Hay quien se deja abrumar por la escasez material y toma sus decisiones, pero yo no pienso así porque si no se acaba esto.

-Me dijo que había viajado el mundo entero. Hasta fue a impartir clases a Angola.

Sí, cuando Angola pidió ayuda a los profesores de Cuba para impartir Física. Yo pensé que allí habría una facultad como aquí, pero era un local dentro de un edificio, dirigido por un cura que había colgado los hábitos y con tres alumnos.

Pero antes de llegar a Luanda y saber todo eso, a mitad del viaje el avión falló y tuvimos que aterrizar en Isla Sal, donde no hay más que eso: sal. Estuvimos tres días sin tomar agua hasta que al fin nos encontraron y nos llevaron a la capital. Cuando llegué, allí solo había olor a orine y salitre. Yo me decía: "En dónde he caído". Una vez me vi en medio de la calle, desarmado, en una balacera que duró como cuatro o cinco. A pesar de las dificultades, me gustó dar clases a esos muchachos porque los tres se hicieron profesionales, inclusive uno de ellos llegó a ser el jefe de la aviación angolana.

-La Física Cuántica es una materia muy polémica. ¿Ha tenido que defender la disciplina que escogió ante alguien que la haya querido menospreciar?

Sí, pero es muy fácil defenderla. Abarca a todos los dispositivos actuales: los celulares, las computadoras, la televisión. Es el fundamento de todo, especialmente ahora que se habla del uso del espín y sus aplicaciones. El futuro sin esta materia no tiene mucha perspectiva. Las computadoras actuales necesitan en ocasiones una hora para realizar una operación; cuando se inventen las computadoras cuánticas sólo van a requerir de unos segundos.

-¿Le es muy difícil explicar a sus vecinos, a sus amistades, en qué consiste su campo de trabajo? De modo general, es un área un tanto desconocida.

No, la gente en Cuba tiene una formación muy general, muchos que no son físicos se interesan por  temas así. Cuando Taladrid puso el programa sobre el Big Bang y el físico inglés Stephen Hawkings, mis vecinos al día siguiente venían a hablarme de eso porque les gustó. Preguntaban y yo les explicaba en un lenguaje asequible. En mi edificio viven personas que están estudiando Física, otras que son graduadas del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echavarría. En otro país se habla de un tema así y es muy probable que sea como usted dice, pero aquí yo no lo creo.

Cuba es un país muy instruido, muy culto. Bueno, al menos muy instruido, culto ya es otra cosa. El cubano sabe de todo y puede analizar cualquier problema, sea científico o no. Hay gente que dice en el extranjero que el día que la revolución encuentre el camino por el que desarrollarse, este país se va a poner a millón, por la cantidad de personas preparadas que tenemos. Sin instrucción no hay país que avance y Cuba tiene eso ya resuelto.

-En estos momentos la Universidad se encuentra en medio de la Tercera Revolución Educacional que ha conllevado todo un proceso de reparación y reorganización. ¿Cómo se refleja en la Facultad de Física?

La Facultad está en una situación difícil: evacuados los edificios, los departamentos deshabilitados, las aulas por allá y por acá, en cualquier lugar de la Colina donde nos pudieron ubicar.

En estos momentos se hace muy duro trabajar. En mis 40 años de desempeño nunca falté un día, tenía mi cuartico y mis implementos de labor y venía siempre. Ya no. Eso en mi vida ha sido un cambio enorme porque no tengo condiciones para concentrarme en la casa. No resisto eso. Me gusta trabajar con disciplina, me molesta que hablen incluso aquí, dentro del Departamento.

A los alumnos los afecta no solo el cambio de los locales, sino también la falta de laboratorios, las prácticas que había y ahora no se dan como antes. Y la Física sin laboratorios "no camina", como decimos en Cuba.

A la larga se supone que estos cambios sean para bien, pero no hay fecha fija. Sin embargo, estoy convencido de que la Universidad va a salir del impass. Con esfuerzo se llega de nuevo, lo que hace falta es que haya la disposición.

-Cuando usted sale del trabajo, tiene esposa y familia con las que ocupar el tiempo. Además de ellas, ¿qué lo mantiene absorto?

El trabajo. Aunque esté en mi casa, yo trabajo desde que me levanto. Escribo un libro ahora y tengo dos artículos esperando porque los impriman en los Estados Unidos. Publiqué este año cinco o seis textos en revistas de alcance internacional, tuve tres propuestas de premio de la Universidad de La Habana por mejor artículo, mayor trascendencia y originalidad en la investigación y mejor investigador; también estoy propuesto para la Academia de Ciencias. ¿Qué significa eso?: que trabajo.

-¿Y se afana tanto porque mientras los demás disfrutan con una película, usted lo hace con la Física?

Hay que ser franco: me gusta hacer este trabajo, pero también es que tengo condiciones. Otros no, aunque tienen nivel para hacerlo. En mi caso particular, creo que es mejor continuar esforzándose dentro de la profesión que uno eligió que buscar otras vías que adormecen el cerebro.

-En los 40 años de labor que tiene, ¿cree que el nivel académico de los egresados se haya elevado o disminuido?

Si el nivel se ha modificado, no ha sido sustancialmente. Quizás se ha visto afectado por las deficiencias de los laboratorios, pero el nivel teórico se mantiene. Y que conste, no es el de Estados Unidos ni el de América Latina: es el de los rusos, los soviéticos, que tenían la mejor escuela de Física del mundo. Cuando mi generación trabajó y estudió allá, trajo para aquí  prácticamente los programas íntegros y luego los fuimos renovando, pero nuestra preparación, comparada con la de otros países, sigue siendo buenísima.

A pesar de las deficiencias en la práctica, en cierto sentido salen con más conocimientos. Dan tres semestres más de Electrónica que en mi época, dan Computación. Además, los profesores somos más exigentes ahora que cuando comenzamos a impartir clases. Avances hay, inclusive se ha abierto la carrera de Ingeniería Física, lo que significa que se piensa en cómo resolver los problemas tecnológicos. La parte económica es la que nos lastra.

-¿Hay algo que le guste decir o aconsejar a los alumnos?

Yo no doy clases solamente. Me gusta informar a los alumnos de cosas que desconocen; a través del curso hago anécdotas de los físicos y ellos se interesan mucho, es una especie de motivación. Hace poco les conté cómo un alumno igual que ellos hizo un trabajo de diploma que años después le valió el Nobel de Física. Fue Fritz Zernike, científico holandés, quien en 1953 lo ganó por la invención del microscopio de contraste de fases, proyecto en el que trabajó desde sus tiempos de estudiante.

Ahora, hablar así de cualquier cosa, lo que uno dice "muela", yo no acostumbro a hacerlo, no. A veces les hablo de política, pero no de lo mismo que a ellos les explican todos los días y puede volverse monótono, sino de cosas que puedan interesar en el momento. A veces les hago algunas historias, como la del profesor que me indujo a estudiar Física, que cuando era alumno -antes del 1959- tenía que estudiar a las 4 de la mañana a la luz de una vela, así hizo la carrera. Ellos abren los ojos, no creen que eso haya pasado aquí, pero todo eso ocurría. Esos son los cuentos que motivan a la gente. Hay que decirle a los jóvenes cosas nuevas.

-¿Y la forma de ser del guajiro, la conserva?

La he pulido un poco. Pero yo no tengo pelos en la lengua ni aguanto boberías. No me quedo callado, mucho menos si estoy convencido de tener la razón. Hay veces que respondo con exabruptos y en lugar de resolver, es la forma mía la que fastidia la cosa. Yo no estoy comprometido con nadie, mi compromiso es con la Revolución. Y no me siento molesto con mi actuar en la vida. Me siento contento, muy contento.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer la larga experiencia del profesor Melquíades de Dios Leyva como docente e investigador.

Objetivos colaterales: Saber sus opiniones acerca de la Universidad de La Habana en su aniversario 280 y del conocimiento en Cuba acerca de la Física, materia a la que él se dedica.

Tipo de entrevista:

Por la forma: Clásica

Por el contenido: De personalidad

Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: De cita textual

Tipo de entrada: De retrato

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas

Tipo de cierre: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas:

Melquíades de Dios. Activa, directa y no documental.

Síntesis biográfica de Melquíades de Dios. Pasiva, indirecta y documental.

CUMPLEAÑOS EN EL MUSEO DE LA CIUDAD

CUMPLEAÑOS EN EL MUSEO DE LA CIUDAD

La institución más emblemática de la ciudad y sede de la Oficina del Historiador, arribó a su aniversario 40 con un programa de actividades que incluyó un concurso de poesía y una exposición.

YUSLAIME PUIG RODRÍGUEZ

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Una exposición de publicaciones, medallas conmemorativas y piezas de la colección filatélica del Museo de la Ciudad, se realizó recientemente en esa institución con motivo de su aniversario 40.

Dioles Delgado Machado, jefa de departamento de Historia y Museología, destacó que la exposición ocupa la sala transitoria, se exhiben los Cuadernos de Historia Habanera, que dieron a conocer la historia de la capital en la etapa de Emilio Roig de Lushering, primer Historiador de la Ciudad de La Habana y predecesor de Eusebio Leal.

También se encuentran Regresar en el Tiempo y Habana Ciudad City, obras dedicadas al Malecón y referentes al proceso de restauración llevado a cabo por la Oficina del Historiador, dirigida por Leal. Conforma la muestra, además, el libro Para  no olvidar, el cual narra cómo se encontraba la urbe hace unos años y su situación actual después del proceso de reparación.

La Jefa del Departamento explicó que se presentan más de ocho medallas conmemorativas otorgadas por el Museo, sellos y acuñaciones emitidas por la institución durante 40 años; además, se proyecta un documental acerca de los primeros momentos de Eusebio Leal como Historiador de la Ciudad, y se premió el concurso de poesía convocado desde el mes de julio.

El momento fue propicio para homenajear la figura de Emilio Roig y se entregó un reconocimiento a Eusebio Leal y Argeo Cuza, por ser los trabajadores con más años de permanencia en el Museo; a la actividad fueron invitados el personal más antiguo del centro y de la Oficina del Historiador, manifestó Delgado.

El Museo posee hoy 40 salas de exposiciones permanentes, dedicadas a preservar la memoria de las gestas independentistas cubanas y el fragor de la búsqueda de la identidad nacional. Es considerado el más emblemático del Centro Histórico de La Habana, pues desde allí se proyectó la proeza restauradora encaminada a preservar los valores arquitectónicos y culturales de la ciudad.  

Ficha Técnica:

Tipo de título: Informativo

Tipo de Lead: Sumario de Qué

Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional

Valores Noticia: Interés colectivo, Proximidad o cercanía, Repercusión.

CIERRA SUS PUERTAS MUSEO CARLOS J. FINLAY

CIERRA SUS PUERTAS MUSEO CARLOS J. FINLAY

El Centro de Ciencias enfrenta una reparación capital durante dos años.

YENNY VANESA ALFONSO ALMEIDA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

¿Cerrará el Museo Histórico de las Ciencias Carlos J. Finlay? La institución, situada en la calle Cuba del Centro Histórico habanero, interrumpe las visitas a partir de este año para recibir una reparación capital.

Idania Guevara, directora de la instalación, comentó que no se va a remodelar, solo se restaurará y permanecerá cerrado aproximadamente dos años. Explicó, además, que las manchas amarillas de la humedad de las filtraciones de la planta alta son visibles en los techos y fundamentalmente en la biblioteca, constituyendo un peligro para los trabajadores y visitantes, pues  pueden ocurrir desprendimientos.

La última vez que se realizaron arreglos menores y pintó el inmueble fue en 2001, por ello ahora será generalizada la reparación. En esta ocasión se planifica la creación de un nuevo local para exponer no solo los logros de la ciencia en Cuba en el siglo XIX, sino también en el XX y el XXI.

Hasta el cierre, el centro prepara actividades culturales e instructivas para mantener el vínculo con la comunidad. Semanalmente un especialista visita escuelas y debate con los estudiantes acerca de la historia de la ciencia y sobre el medio ambiente. También organizan visitas dirigidas y cada 3 de diciembre, en homenaje al aniversario de Carlos J. Finlay, se efectúan concursos de dibujos y ponencias.

En el museo, único de su tipo en Cuba, se muestra una preciada colección de botánica, de minerales, fósiles, arqueología, antropología y teratología donada por académicos y otras personas que realizaron encomiables esfuerzos porque la institución fuera representativa del desarrollo de las ciencias naturales en Cuba.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Informativo

Tipo de Lead: Interrogativo

Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato Adicional

Valores noticias: Progreso, Interés colectivo y humano, Proximidad o Cercanía.

AJEDREZ HEXAGONAL: INCREÍBLE, PERO CIERTO

AJEDREZ HEXAGONAL: INCREÍBLE, PERO CIERTO

Es cubano uno de los pocos jugadores latinoamericanos de una modalidad, no clásica, del deporte de los alfiles y las torres.

HÉCTOR GONZÁLEZ AGUIRRE,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Cuando me enteré no podía creerlo. Tanto tiempo junto a mí y ni siquiera la más mínima sospecha. Solo lo recuerdo moviendo las fichas con destreza, mientras se sumergía en esa gran batalla imaginaria donde los reyes y sus reinos, custodiados por el blanco y el negro, luchaban por la supremacía de las míticas tierras medievales. Observándolo desde afuera como a un dios, podía encontrar la imagen de Héctor González Alayo. Ingeniero metalúrgico de profesión, pintor, escultor, orfebre de oficio y ajedrecista por derecho propio, este hombre ha puesto el nombre de Cuba en alto en la modalidad del ajedrez hexagonal.

-¿En qué consiste esa modalidad del juego ciencia?

Tomando como eje central el milenario juego, han surgido diferentes modalidades, y la que mayor aceptación tiene en el mundo es la variante hexagonal.

El juego se desarrolla en un tablero con forma de hexágono, compuesto por 91 casillas de tres colores alternos. De ellas, 30 negras, 30 blancas y 31 de medio tono. Las piezas de combate en estos juegos son las mismas que en el ajedrez tradicional, pero algunas difieren en número, como es el caso de los peones y los alfiles, con nueve y tres, respectivamente.

-Pero, ¿el objetivo de los jugadores es el mismo que en el ajedrez tradicional?

Sí. Son dos jugadores frente a un tablero buscando dar jaque mate uno al otro. Y la forma de medir el rendimiento es la misma que en el juego tradicional, solo que es una federación aparte.

-¿Cómo llega usted a esta modalidad de ajedrez, hasta entonces desconocida en América Latina?

Cuando estudiaba en la antigua Unión Soviética durante 1972-1977, lo conocí por referencia de algunos compañeros, pero nunca lo jugué. Fue años más tardes que mi amigo, Lázlo Rudolf, en una visita que hizo a Cuba, me "embulló" con el ajedrez hexagonal, me regaló un juego y enseñó las reglas.

-¿Tenía con quién jugar?

No. Era el único que conocía esta variante ajedrecista en Cuba, y posiblemente en América, y aunque me parecía muy interesante no podía compartirlo con nadie, pues como yo estaba aprendiendo, ¿qué podía enseñar?

-Entonces...

Sostenía partidas con mi amigo Lázlo por correspondencia. Hasta que aprendí y pude jugar mi primera partida oficial, la cual me abriría las puertas en lo que sería mi carrera como ajedrecista.

-¿Entonces sí pudo enseñar a alguien?

Por supuesto, mis primeros discípulos fueron algunos compañeros de trabajo.

-¿En cuántas competencias participó?

En varios torneos internacionales, matches y simultáneas. Todas en el viejo continente.

-De todos esos eventos, ¿cuál fue el más importante para usted?

El Campeonato Europeo. Ese certamen de categoría siete, con un ELO promedio de 2 414, es el evento más fuerte que se celebraba hasta aquel momento, ya que participaba la elite del ajedrez hexagonal. Y hablo de figuras como Simon Triggs, campeón británico, y mi amigo Lázlo Rudolf, campeón mundial. Además, era la primera vez en la historia del ajedrez que un no europeo tenía tan destacado honor, lo cual puso a Cuba en un lugar especial, aparte de haber sido invitado por la Federación Internacional a participar en el campeonato mundial de 1987 en representación de Cuba y, por tanto, de mi continente.

-¿Cómo se preparaba para competencias tan fuertes?

Cuando se recibe la invitación para un evento de esta índole, lo más importante es saber quiénes son los competidores que van a tomar parte en el torneo. Cuando se conoce, se tiene el 50 por ciento del entrenamiento garantizado, porque a partir de ahí puedes estudiar las fichas psicológicas de los jugadores y las aperturas que prefieren con ambas fichas. De modo que cuando llegas al encuentro y te sientas frente al adversario, ya psicológicamente conoces cómo se conduce con ambas piezas.

-¿En la actualidad sigue jugando?

No. Gran parte de mi tiempo lo dediqué a patentar una familia de deidades africanas, a escribir el libro manual explicativo, el diseño de piezas y tablero, y su perfeccionamiento.

-¿Cree que pudieran incorporarse los cubanos a la práctica de este juego?

Sí. Podrían crearse clubes, peñas y simultáneas. Yo estoy dispuesto a compartir mis conocimientos.

FICHA TÉCNICA:

OBJETIVO CENTRAL: Dar a conocer en Cuba el Ajedrez Hexagonal y a su único jugador.

OBJETIVOS COLATERALES: Dar a conocer la actuación y los resultados de Cuba en este deporte

TIPO DE ENTREVISTA:

POR SU FORMA: De preguntas y respuestas.

POR SU CONTENIDO: DE actualidad.

POR EL CANAL QUE SE OBTUVO: Directa.

TIPO DE TITULO: Llamativo.

TIPO DE ENTRADA: Directa o de presentación.

TIPO DE CUERPO: Clásico, de preguntas y respuestas.

TIPO DE CONCLUSIÓN: De opinión o comentario del entrevistado.

FUENTE CONSULTADA: Héctor González Alayo, ajedrecista hexagonal. Directa, no documental.

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO

Después de cuatro décadas en el Alma Mater, es preciso pensar que la Universidad es toda la Isla, afirma la profesora Norma Ruiz Echevarría.

YANET GONZÁLEZ RICARDO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Sus canas se rehúsan a creer que tantos septiembres estén ya en la memoria y en sus manos se dibuja el polvo de la tiza recién usada. Ante cada pregunta, la voz se le entrecorta y los ojos se quieren desbordar, porque para la doctora Norma Ruiz Echevarría, profesora de Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, recordar no es volver a vivir, si se vive con el recuerdo del primer día.

-¿Cuántos años lleva ejerciendo su profesión?

Soy profesora de la Facultad de Economía desde hace 40 años. Me gradué en 1967, después de haber ingresado en 1962 cuando comencé los estudios en La Habana, y permanecí en la Facultad impartiendo clases. Mi graduación fue la primera.

-¿Que han sido estos 40 años como profesora?

El ejercicio de esta profesión siempre me ha gustado. Tengo excelentes relaciones con los estudiantes, ellos son magníficos. También son amigos. Algunos actualmente ocupan responsabilidades de gran importancia en el país. Yo comencé impartiendo Matemática, ahora doy clases de Investigación de operaciones y Métodos cuantitativos.

-Además de la docencia, usted se desempeñó también como jefa de departamento y es representante de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba.

Yo estuve 10 años como jefa de departamento de Modelación Económica. En aquel momento la estructura de la Facultad tenía 10 departamentos. En 1993 se reducen a cinco y actualmente existen cuatro. En cuanto a lo que me comentas de la Asociación, se creó el 14 de junio de 1979. Inicialmente realizábamos trabajos para su primer congreso. He sido la Presidenta de la Asociación en la Facultad durante más de un lustro.

El objetivo de la Asociación es la superación de los profesionales de la Economía y los contadores mediante cursos de postrados, diplomados y presentación de trabajos en eventos para solucionar problemas de la economía. En estos momentos apoya las sedes universitarias municipales, de modo que los profesionales de la economía imparten clases. La mayoría de nosotros atendemos a jóvenes adiestrados. En estos últimos tres años el colectivo ha resultado Vanguardia Nacional.

-¿Qué otras funciones cumple?

Ayudo en el vicedecanato docente con planes de estudios, dictámenes; trabajo con los horarios y la planificación académica desde hace mas de 14 años. Esto fue después que regresé de México, donde estuve impartiendo clases en una maestría por seis meses en 1993.

-¿Cómo logra desarrollar eficazmente esa pluralidad de responsabilidades?

Tengo 70 años y aunque muchas veces esa edad sea sinónimo de cansancio, yo me siento como nueva. Creo que todo se trata de planificación y organización. De encaminar el trabajo.

-¿Y la jubilación...?

¡Ni pensar en jubilarme! Todavía tengo fuerza, soy saludable y tengo mucha disposición.

-En su vida como estudiante, ¿no desempeñó también responsabilidades?

Desde pequeña ocupé responsabilidades. En la primaria estuve al frente de la cultura en la escuela; el resto, ya los sabes.

-¿Cuál fue la profesora que influyó en su formación como profesional de la Educación?

Celia Fernández, mi profesora de Matemática.

-¿Cuál es la dinámica diaria de una profesional como usted con tantas ocupaciones?

Me levanto generalmente a las seis de la mañana. Cuando suena el reloj siempre me quedo un ratico más en la cama. Pongo agua y café a calentar ¡Me encanta el café! De siete y treinta a ocho salgo para el trabajo tratando siempre de ser puntual. Después de un día de labor voy a las cuatro y media a buscar la guagua de la Universidad. Cuando llego a la casa, me baño y sigo trabajando. Casi siempre llevo tareas a la casa. Preparo clases.

-¿Qué hace Norma en su tiempo libre?

Me encanta bailar. Soy muy divertida. Siempre trato de participar en todo. Antes frecuentaba el cine, pero con el periodo especial los que habían por mi casa cerraron, y con el tiempo dejé de visitarlos, también iba al Teatro Lírico a disfrutar de zarzuelas y operetas. En vacaciones leo mucho. No siendo así durante el curso, porque generalmente no tengo tiempo. Me encantan las novelas policiacas, los libros de García Márquez, y los de Fidel; y gusto, además, del  bolero y la trova tradicional.

-¿Además de su profesión, cuál es su otra pasión?

Diez sobrinos complementan mi alegría. Nunca tuve el placer de engendrar un niño, pero he tenido miles de alumnos que quiero como si fueran mis hijos, y ellos son  mi gran pasión.

-Hablando de pasiones, ¿qué representa para usted la Universidad de La Habana?

Es algo grande, supremo. Para mí fue muy halagador cuando me dijeron que podía quedarme dando clases en la Universidad. Todo gracias a la Revolución. Yo soy negra y de otro modo no pudiera ejercer mi profesión de la manera plena en la que lo hago. Yo fui de 1972 a 1977 a la Unión Soviética a hacer el doctorado, y regresar a la Universidad a dar clases era un sueño. Toda mi vida ha sido la Universidad y ese edificio en especial con el que tengo un gran sentido de pertenencia y permanencia. Yo nunca me quedo en casa, vengo todos los días a esta, que es mi otra casa.

-¿Qué cree usted de los cambios que se implementan en la Universidad actualmente?

Está siendo definitivamente una Universidad de nuevo tiempo. Como idea es  magnífica, pero la logística es muy grande y requiere de más recursos. Los cambios implican, ante todo, que el alumno sea capaz de estudiar por sí mismo y ello requiere una bibliografía que en ocasiones se dificulta.

-A partir de la experiencia que tiene como formadora de generaciones de épocas diferentes, ¿cree que la juventud de ahora está más preparada?

No todos los jóvenes de ahora aprovechan lo que tienen en sus manos. Hay algunos en las esquinas perdiendo el tiempo. Con la Batalla de Ideas han surgido también muchachos más revolucionarios y preparados. Los trabajadores sociales, por ejemplo, realizan laborales con una calidad humana sorprendente.

-Su Facultad está en reparaciones...

Y eso nos hace muy felices. Aunque hemos permanecido dos cursos  fuera de ella, lo cual ha dificultado el trabajo educativo con los alumnos, todos tenemos muchos deseos de que esté lista.

-Si nos imaginamos la Universidad cubana en el futuro..., ¿cómo la pensaría usted?

Linda, arreglada. Con sus muros y edificios históricos. Con todas sus necesidades cubiertas. Pero la imagino, sobre todo, con sus profesores, formando profesionales que apoyen nuestro sistema social, la Universidad debe ser de gente más revolucionaria aún. Veo estudiantes necesariamente más comprometidos. Hace algún tiempo el promedio de edad de los profesores era de 50 a 70 años. Ahora hay jóvenes adiestrados muy preparados. Eso me hace pensar que el relevo está seguro.

-En el orden del plan de estudio, ¿qué cree falte en la carrera de Economía?

Actualmente se prepara el plan D. Cada cinco años se perfecciona el plan de estudios. Los objetivos centrales no se modifican, pero hay aspectos que sí varían. La Universidad lleva una gran dinámica en ese sentido, ya que el plan permite incorporar elementos nuevos.

El plan D es más semipresencial. Por ejemplo, mi asignatura la comencé dando 90 horas, después 60, y ahora se puede seguir reduciendo. La idea es que el estudiante tenga una formación más autodidacta, y sea capaz de prepararse por sí mismo.

-¿Junto a usted no quedaron otros compañeros que continuaron como profesores, después de graduados en la Facultad?

De mi graduación quedamos tres profesores. Nos unen convicciones, compromisos, y la amistad entrañable que los años hacen florecer.

-¿Cómo definiría el magisterio?

Ser maestro es lo más bello que existe, José de la Luz y Caballero lo decía: "Enseñar puede cualquiera; educar, solo quien sea un evangelio vivo". Entonces, el maestro tiene que ser una evangelio, para que no solo enseñe, sino también, eduque.

-¿Qué le diría a las nuevas  generaciones?

Que los que ya peinamos canas confiamos en ustedes, que tienen que ser capaces de llevar a cabo la obra de la Revolución.

-¿Cuál es su compromiso después de tantos años como profesional al servicio de la Revolución?

Mi principal compromiso es impulsar a las nuevas generaciones.

-¿Qué es el aula para Norma Ruiz?

Es mi espacio vital. El primer día de clases siempre estoy nerviosa, aunque son muchos los cursos que he iniciado, creo que es importante conocer a los alumnos uno por uno. Identificar sus posibilidades. Eso se logra conversando con ellos, interactuando. Lo que no me gusta es que hablen en clases. Si tengo que hacer un chiste, lo hago, y después vuelvo a la clase.

-Actualmente el fraude es uno de los problemas que combate la Universidad, ¿qué piensa al respecto?

Lo peor del fraude es que los jóvenes no lo consideren malo. Yo tuve un grupo de alumnos hace algún tiempo que se cuidaban las pruebas prácticamente ellos solos. Es necesario realizar un trabajo ideológico fuerte en esa dirección.

-Después de tanta obra realizada, ¿le queda algo por hacer?

Mientras tenga fuerza siempre tendré algo que hacer. Siempre habrá algo que enseñar, una duda que aclarar, cada vez que esto ocurra yo estaré allí... hasta el último aliento.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

FICHA TECNICA:

Objetivo central: Dar a conocer a la entrevistada, Norma Ruiz Echevarría, como profesora de la Universidad de La Habana por más de cuarenta años.

Objetivo colateral: Saber la opinión del entrevistado sobre el estado actual de la Universidad de La Habana y las transformaciones que en ella se implementan.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica

Por su contenido: De personalidad

Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de titulo: De cita textual

Tipo de entrada: De retrato

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas

Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas:

Conversación previa con la entrevistada. Tipo de fuente: directa, no documental.