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Isla al Sur

FRAY CANDIL EN EL OLVIDO

FRAY CANDIL EN EL OLVIDO

A 95 años de la muerte de Emilio Bobadilla, su obra podría ser rescatada por quienes se forman en la carrera de Periodismo.

MILENE MEDINA MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Emilio Bobadilla Lunar, se cambió el nombre por el de Fray Candil. Sus trabajos periodísticos dejaron huellas en las letras hispánicas por ser tan irreverente polemista. A 95 años de su muerte en Francia, el primero de enero de 1921, la figura y obra de esta personalidad, no irradian luz en los estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación habanera.

Mario Cremata, periodista y profesor de Historia de la Prensa, afirmó que “es un personaje apasionante, tanto por su pluma afilada como por su legendaria y azarosa vida. A los efectos del programa vigente, me limito a explicarlo como colaborador de La Habana Elegante y El Fígaro, entre otras publicaciones de valía finiseculares”.

Agregó que la paradoja que siempre ha imperado en la Facultad es la de pretender concentrar tanto contenido en un solo semestre, y esto hace que se vea obligado a jerarquizar información y figuras. Por tanto, pretende que al menos lo estudiantes conozcan someramente a personalidades como esta, a  las cuales, por razones de tiempo, no se les presenta con detalles.

El Premio Nacional de Periodismo y profesor de la Facultad de Comunicación (FCOM), Luis Sexto, señaló: “Por lo que he leído sobre Bobadilla, pienso que puede distinguirse del resto de los periodistas y escritores de la época por su lenguaje claro, temperamento desenfadado y estilo muy personal, patente en cada creación suya”.

Añadió que aunque fue polémico, pues varias veces se batió a duelo literario con el también novelista Leopoldo Alas (Clarín) y en otras ocasiones criticó la obra de personalidades como Aniceto Valdivia, Enrique José Varona y Julio Sanguily, es necesario trasmitirle a los que ejercerán la profesión del Periodismo, un mínimo de la labor periodística de Bobadilla.

Los primeros trabajos de este periodista, hijo del municipio matancero de Cárdenas, vieron la luz en la revista Habana Cómica, en 1882. Luego, viajó a Europa donde publicó sus artículos en varios diarios españoles e hispanoamericanos, lo que dio paso a que se convirtiera en uno de los periodistas más influyentes de finales del siglo XIX y principios del XX.

Rosa Encina Hurtado, estudiante de quinto año de Periodismo, manifestó que los saberes que posee sobre Fray Candil se los debe a su preparación para las pruebas de aptitud de la carrera. A partir de ahí, pudo conocer que dirigió los semanarios, El Epigrama y El Carnaval, y colaboró en Revista Habanera, La Lucha, entre otros: “ Su labor periodística se recoge en algunos libros de viajes, crónicas y artículos publicados en disímiles periódicos”.

La ausencia de este y otros ejemplos de excelentes periodistas preocupa a los estudiantes, en tanto quedan huérfanos de asiento histórico que dan continuidad a la profesión. Darianna Reinoso Rodríguez, alumna de cuarto año, consideró que “la obra de Bobadilla debería incluirse en el plan de estudio de la carrera, porque siempre resulta necesario salvar la historia de quienes contribuyeron a enriquecer el panorama cultural de la nación cubana”.

En torno a este problema, José Luis Marrero, profesor de Historia de Arte Cubano de FCOM, destacó, por vía electrónica que “bbibliografías sobre Fray Candil existen, pero los estudiantes no se acercan a ellas, porque no se les habla de su obra. Muy pocos por sus medios van a investigarlo, solo si se le asigna por la propia Facultad. Sin embargo, su labor es abarcadora y prestigiosa, algo  compleja y enriquecedora. Bobadilla debería aparecer en mi asignatura y en todas las relacionadas con personalidades de la cultura de la nación”.

Un muestreo entre estudiantes de Periodismo de la Facultad demostró el desconocimiento que existe en torno a esta personalidad, al vincularlo más a labores literarias y no periodísticas. Osmery Ramos Méndez, estudiante de cuarto año de la carrera, reconoció su ignorancia sobre el tema y agregó la importancia de incorporar al programa tal figura, pues ni siquiera en Historia de la Prensa se aborda a Fray Candil.

En el prólogo de la novela de su autoría “A fuego lento” -su obra maestra en narrativa-, Salvador Bueno en 1982 plantea que “Fray Candil no sólo comentaba de la vida literaria, sino también de los acontecimientos más importantes de carácter cultural o político y los hechos curiosos o pintorescos ocurridos en Europa y otras partes del mundo”.

Más adelante, manifiesta que la obra de Emilio Bobadilla, a pesar de haber desatado famosas polémicas literarias debido a sus artículos y críticas, es poco conocida, y aún los textos de historia literaria estiman méritos en muy escasa medida a su creación.

“Rescatar a Fray Candil es una obligación, como en su momento hicieron Aureliano Sánchez Arango, ministro de Educación del presidente Prío, y su director de Cultura, Raúl Roa, con una colección titulada "Grandes Periodistas Cubanos", donde compilaron trabajos suyos y de otros imprescindibles como Justo de Lara. Estudiarlo aportaría a los periodistas la lengua afilada, que tanto nos falta, elegancia discursiva, ironía y prosa reflexiva”, recalcó Mario Cremata.

Pie de foto: Emilio Bobadilla, periodista y crítico literario de  finales del siglo XIX y principios del XX.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Contraste.
Tipo de nota: Interpretativa Explicativa.
Tipo de fuentes: Documentales y directas.

Tema: La figura de Emilio Bobadilla, más conocido por Fray Candil.

Situación problémica: El desconocimiento de esta personalidad entre los estudiantes de la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Objetivos colaterales: Rescatar la figura de Emilio Bobadilla Lunar. Acercar a los estudiantes a la obra de esta personalidad. Colaborar para la inclusión de Fray Candil en el programa de la carrera de Periodismo.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Página web Biografías (www.mcnbiografias.com)

Prólogo de “A fuego lento”, realizado por Salvador Bueno. Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1982.

Directas:

Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo y profesor de la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana. Fuente especializada. Emite un juicio analítico.

Jorge Luis Marrero Bobadilla, profesor de la Facultad de Comunicación y de la de Artes y Letras, de la asignatura de Historia de Arte Moderno.Fuente especializada. Emite un juicio de valor.

Mario Cremata, periodista y profesor de Historia  de la Prensa en Cuba, de la Facultad de Comunicación.Fuente implicada y especializada. Emite un juicio analítico.

Rosa Encina Hurtado, estudiante de quinto año de Periodismo. Fuente implicada. Emite un juicio de valor.

Darianna Reinoso Rodríguez, estudiante de cuarto año de la carrera. Fuente implicada. Emite un juicio de valor.

Osmerys Ramos Méndez, estudiante de cuarto año de Periodismo. Fuente implicada. Emite un juicio de valor.

Soportes:

Hecho: La ausencia de esta personalidad en el plan de la carrera de Periodismo.

Contexto: El aniversario 95 de la muerte de Emilio Bobadilla en 2016.

Antecedentes: Al ser diseñado el programa de la carrera, no se tuvo en cuenta a la figura de Emilio Bobadilla Lunar.

CASA DE ESCRITORES Y ARTISTAS PROMUEVE LITERATURA EN VERANO

CASA DE ESCRITORES Y ARTISTAS PROMUEVE LITERATURA EN VERANO

La convocatoria a las actividades de la temporada estival 2015, en el municipio Diez de Octubre, comienza con talleres de redacción y lectura.

Texto y fotos:
RITA MARÍA CAMBARA CASTILLO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la Casa de Escritores y Artistas del municipio Diez de Octubre, de La Habana, se convoca este año (2015) a la segunda edición del taller creativo Literatura en verano, que iniciará el 6 de julio y se extenderá durante un mes, para promover el interés por la lectura y la humanística en niños y adolescentes.

Como parte de las actividades previstas para la recreación y el ocio en el período de vacaciones, los miembros del centro propusieron en la localidad un taller que funcionará como el motor impulsor de la apreciación literaria, la construcción artística en las letras y la formación de valores mediante ella.

Sonia Acosta, directora de la institución, manifestó: “En la primera  ocasión las expectativas nos superaron, debido a que el espacio estaba destinado a alumnos de las escuelas cercanas, entre tercer y noveno grados, sin embargo, la convocatoria fue mucho mayor y gozamos de gran aceptación”.

Además, Acosta precisó que la mayoría de las clases impartidas fueron de corte literario como Redacción de relatos cortos, Narración oral, Apreciación de textos, y algunos espacios complementarios para apoyar el desarrollo integral de un narrador, tales como Teatro y Formación de valores.

El cuerpo de instructores pertenece a la Casa de la Cultura del municipio y otros son egresados de la Escuela de Instructores de Arte. Por ejemplo, Manuel Marrero, profesor de teatro, expresó su satisfacción por haber formado parte de un equipo que de primer momento no esperaba tanta masividad en sus clases.

Amalia Medero, estudiante del curso pasado, comentó que este año se suma al claustro de narradores para impartir a los más pequeños los conocimientos adquiridos en la edición anterior y, sobre todo, la sensibilidad de contar.

La convocatoria está abierta para los interesados entre ocho y quince años, “el taller Literatura en verano promete brindar un mundo lleno de fantasías, abrir las puertas a la imaginación y más que ello, promover la lectura sana y crítica desde edades tempranas”, dijo la directora.

Pie de foto: La sede municipal de la Unión Nacional de Escritores y Artistas, ubicada en la barriada de la Víbora, acogerá la idea de superar intelectualmente a las nuevas generaciones con temas dedicados a la producción escrita.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Dónde.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de información: Ligera, blanda, afirma, previsible, simple, directa, hecho futuro.
Tipo de fuentes: No documentales, tradicionales, permanentes, primarias, directas, implicadas.
Primer valor-noticia: Actualidad.
Otros dos valores-noticia: Interés colectivo. Proximidad o cercanía.


 

PIONEROS DEVUELVEN MÁS DE 50 MANJUARÍES A SU HÁBITAT

PIONEROS DEVUELVEN MÁS DE 50 MANJUARÍES A SU HÁBITAT

Con el propósito de salvar especies en riesgo de desaparición se aplica en el mayor humedal de Cuba un nuevo programa ecológico.

Texto y foto:
LAURA FARIÑAS NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En lo que va de año (2015), estudiantes del municipio matancero Ciénaga de Zapata han devuelto a su medio natural más de 50 manjuaríes, luego de criarlos en cautiverio como parte de un programa que se desarrolla en la localidad con el propósito de preservar esta especie en peligro de extinción.

Andrés Hurtado Consuegra, especialista en biología y creador del proyecto “Adopta un manjuarí”, señala que este pez es una joya viviente del pasado, una reliquia biológica perteneciente a la fauna endémica cubana y el único representante de su familia en las Antillas. “Estas fueron algunas razones que me llevaron a realizar la iniciativa”, aclara.

Los principales protagonistas de la experiencia de conservación son alumnos de cinco escuelas locales. Ellos adoptan y alimentan en cautiverio a estos peces cuando se encuentran en estado larval y luego los devuelven a la vida silvestre, manifiesta Hurtado Consuegra.

Diana Fernández Ojeda, integrante del proyecto, comenta que “antes de entregarnos los alevines que se reproducen en la Estación Hidrobiológica, se realizaron talleres sobre el comportamiento y manejo de la especie. Nos informaron, además, que las crías deben alimentarse con corazón y riñones de cerdo, trocitos de pescado u otras carnes que no contengan mucha grasa.

Julio Madem García, biólogo marino, afirma que la iniciativa es fruto de los resultados de la l Reunión de Conservación de los Lepistoideos  (familia de los manjuaríes), efectuada en México, y de las acciones encaminadas al estudio y conservación de la especie que desarrolla la Estación Hidrobiológica de la Ciénaga de Zapata.

A pesar de que es un pez fuerte, que persiste durante millones de años, su población disminuye considerablemente por diversas causas, entre ellas: alteraciones en el hábitat, pesca ilegal o comercial, el canibalismo y el cambio climático, añade Madem García.

Pobladores de avanzada edad que practicaban la pesca en áreas de su hábitat, afirman que observaron ejemplares de hasta dos metros de largo. Actualmente la talla más común en vida silvestre está entre 60 y 70 centímetros, según la II Reunión Internacional sobre la Investigación y Manejo de los Lepistoideos.

Cuba, Estados Unidos, México y Costa Rica conforman la Red Internacional para la Investigación de este grupo de peces, que tiene como objetivo protegerlos y salvarlos de la extinción, así como analizar aspectos importantes para su desarrollo.

Pie de foto: Pioneros realizan la liberación de los manjuaríes luego de haberlos criado en cautiverio.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo.
Tipo de lead: Sumario de Cuándo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: Documental y Directas.
Primer valor-noticia: Repercusión o consecuencia.
Otros dos valores-noticia: Actualidad, Interés humano.

HISTÓRICO ESTADIO AL BORDE DE LA RUINA

HISTÓRICO ESTADIO AL BORDE DE LA RUINA

El terreno de fútbol Campo Armada, avalado como el primero construido en Cuba para la práctica de ese deporte, se encuentra en precarias condiciones, pues la última reparación del lugar se realizó en 1991 cuando se desarrollaron los XI Juegos Panamericanos.

Texto y foto:
CLAUDIA DOMÍNGUEZ VÁZQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El más antiguo campo de fútbol en Cuba, con 87 años de historia, se halla en deplorable estado debido a la falta de atención de las autoridades responsables de su mantenimiento y conservación.

Ramón Arredondo Acosta, administrador del centro, subrayó que el estadio se subordina al Instituto Nacional de Deporte y Recreación (INDER), no obstante, dicho organismo no financia una reparación del lugar desde el año 1991 cuando se desarrollaron los XI Juegos Panamericanos.

En la actualidad, los principales espacios de la institución han perdido parcial o totalmente su funcionalidad, tal es el caso de la cabina de audio y la cafetería que por su profunda destrucción ya no prestan servicios. De las cuatro torres de luminarias que poseía el terreno solo queda una en pie y se encuentra inutilizable. El césped está totalmente abandonado. En los vestidores habitan familias y el área de parqueo se convirtió en una comunidad de viviendas de bajo costo, señaló Arredondo.

El estadio Campo Armada, de acuerdo con la información reflejada en el diario La Marina en 1928, fue inaugurado el 11 de marzo de ese año, con la presencia del tristemente célebre Presidente de la República Gerardo Machado y las gradas abarrotadas por 6 mil aficionados. Esta instalación –con un costo de unos 100 mil pesos- fue patrocinada por el Club Deportivo Hispano América y fue fruto de una colecta pública.

Dicho centro deportivo fue sede también de importantes eventos como los Juegos Centroamericanos de 1982 y de los Campeonatos Nacionales de Fútbol de las décadas de 1980 y 1990, informó María Regla Oruña, antes directora del centro y hoy funcionaria del INDER en el municipio de Arroyo Naranjo.

A pesar de esta situación, los aficionados de la disciplina mantienen viva la tradición futbolística y con sus limitados recursos intentan devolver algo del esplendor al estadio. Algunos exintegrantes de selecciones nacionales de menores y mayores como René Micó, Edel Estrada, Wilfredo Carbó y Miguel Gándara, organizan campeonatos interbarrios y actúan como entrenadores y jugadores de los mismos, apuntó Arredondo.

“Los directivos del estadio hemos solicitado al INDER que financie los trabajos de reparación del estadio y la respuesta recibida ha sido que en este momento no puede llevarse a cabo, pues el presupuesto anual ya ha sido destinado para otras acciones en el municipio”, señaló Arredondo.

Pie de foto: Precarias condiciones del terreno Campo Armada.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Dato adicional + Pirámide invertida.
Tipo de fuentes: Fuente directa, fuente indirecta y fuente documental.
Primer valor noticia: Interés colectivo.
Otros dos valores-noticia: Proximidad, Actualidad.

COCINAR ES COMO ENAMORARSE

COCINAR ES COMO ENAMORARSE

Osmundo Pérez Piedra, uno de los primeros trabajadores de la Bodeguita del Medio, atesora vivencias memorables que acontecieron durante su faena de más de medio siglo en el reconocido centro gastronómico.

Texto y foto:
MARÍA LUCÍA EXPÓSITO GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana. 

Cada persona guarda un encanto que la hace única. Tal es el caso de Osmundo Pérez  Piedra, de 79 años, a quien el tiempo no le detiene el espíritu.

“Estudié para cocinero”,expresa y su rostro se convierte en un pasaje al ayer, cuando aún era adolescente. Se advierte en su voz la nostalgia, me invita a sentarme en un costado de contén frente a la emblemática Bodeguita del Medio.

“A los diecisiete años comencé a trabajar allí”, y señala con el dedo a la Bodeguita, “en aquellos tiempos tenía el mismo fulgor que ahora, pero mejor. Aunque sabía de cocina, cuando entré me enseñaron a preparar los platos exactamente como ya lo hacían. Con el tiempo me hice cocinero Chef.

“Pasé cincuenta y tres años trabajando para la Bodeguita del Medio, prácticamente toda mi vida. Fui a Panamá, cuando abrieron la sucursal allá, para enseñarles a nuevos cocineros como preparábamos los alimentos en La Habana. Después me mandaron a México para la misma tarea, ahora allá hay como cinco bodeguitas, y por último para España.

“Muchas veces me preguntaron en el exterior por qué no abandonaba el país, y yo respondía: ¿Y dejar mi Bodeguita?, na’, ¡ella es mi segunda esposa, no la traicionaría jamás!

“Recuerdo que Guillén, el Poeta Nacional que además le dedicó los versos a este lugar, acompañado de su señora venía con frecuencia los sábados por la tarde. Su plato predilecto: casabe, tasajo y chicharrones.

“También tuve el placer de ver a Hemingway, habitual visitante, enigmático, sereno. Él se paseaba primero por el bar, bebiendo lentamente un mojito, sus ojos recorrían todo el interior de la Bodeguita como cuando alguien está en su propia casa.

“Fui quien cocinó para Salvador Allende en su última visita a Cuba”. Osmundo evoca al pasado y rememora con orgullo: “Él entró en la cocina y me dio un apretón de manos, mientras me decía: ¡Ya yo te conozco, porque acabo de comerme tu comida! Todavía está colgada  nuestra foto en la Bodeguita”.

Cada mañana, excepto algunos domingos, “Mundi”, como le llaman sus conocidos, se llega a Empedrado No. 307, entre Cuba y San Ignacio, a la misma hora. Se le ve desde lejos, caminando despacio, con la simpatía y ganas de vivir que le caracterizan, su gorrita de siempre  y su camisa “Yumurí”. “Aunque ya estoy jubilado, aún vengo aquí, contemplo este restaurant, que ha sido indudablemente mi hogar, donde madure y crecí de verdad”, dice.

En el momento de la última pregunta advierto en sus ojos una mezcla de melancolía y dulzura. No puedo evitar en ese instante tomarle de las manos y conmoverme también al tiempo que me revela: “¿Si volviese a nacer?, pues  sería sin duda alguna, el mismo chico de Las Villas que vino desde los diecisiete para La Habana, acogido por la Bodeguita, “Mi Bodeguita”. Sería el joven que se hizo hombre  detrás de un delantal, seducido por la comida criolla. ¿Cómo  cambiar ese pasado tan ameno y las experiencias únicas que el oficio me regaló, las que tengo para contar a mis hijos?”

Al preguntarle cuál es su secreto en la cocina, sonrió como un niño y dijo entre carcajadas. “Creo que cometo un delito, pues el secreto culinario de un chef se guarda hasta la tumba”. Volvió a reír y confesó: “Mi plato por excelencia y el que siempre recomendaba era el aporreado de tasajo. Me gustaba agregarle  vino seco y ron Bacardí. Pero la clave está en el tiempo de cocción, que yo digo que es igual al enamoramiento, lleva su consistencia”.

Pie de foto: Osmundo aún visita la Bodeguita, inundado de recuerdos.

EN EL RESCATE DE IDENTIDAD Y CULTURA

EN EL RESCATE DE IDENTIDAD Y CULTURA

A 80 años de la fundación del Mensuario de Avance Proa, solo se han localizado seis números, cuyos contenidos resultan desconocidos para los artemiseños.

Texto y fotos: 
YAIMA MALAGÒN FRANCHI-ALFARO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La provincia de Artemisa es pródiga en medios de comunicación, pues posee el periódico El Artemiseño, una emisora y el canal televisivo ARTV. Sin embargo, pocos conocen que hace 80 años comenzó en el territorio la pasión por divulgar los acontecimientos culturales más relevantes.

En tal empeño, el joven periodista Fernando G. Campoamor fundó el Mensuario de Avance Proa, que aunque de corta duración, desde noviembre de 1935 hasta el año 1936, tuvo trascendencia en la época, pues en sus páginas colaboraron escritores y periodistas de la talla de Alfonso Hernández Catá, Juan Marinello y Ángel Augier.

Mayra Carbajal, museóloga de la provincia, precisó que se han localizado seis números, el último de los cuales correspondió a noviembre de 1936 y que hoy los guarda, celosamente, Carmen María González, sobrina de Campoamor.

Así, Daniel Suárez Rodríguez, presidente de la filial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) en la provincia, destacó que de acuerdo con estudios tipográficos, la portada de  la publicación fue invariable en todos los números, salvo el color de la impresión: un velero cuya proa llevaba grabada la palabra América, y que “hería con su quilla desafiante las olas bravías”.

No obstante, pese a la reconocida labor divulgativa de la cultura artemiseña que tuvo, Suárez Rodríguez subrayó: “Actualmente solo dos tesis de Diploma y una pequeña síntesis en el Diccionario de Literatura Cubana, hacen referencia a la revista, de ahí que deviene escaso el material para su estudio”.

Joel Mayor Loràn, periodista del semanario El Artemiseño, relató que para realizar su tesis de Diploma en el año 1994, comenzó con la referencia sobre Proa del Diccionario de Literatura Cubana, ya que no había fuentes bibliográficas que ahondaran en el tema, pero lo que más aportó a su investigación fue el haber conocido y conversado personalmente con Campoamor.

Por otra parte, Zoila García, miembro de la UNHIC provincial, en su tesis de Diploma expuso que, inevitablemente, la revista desapareció por motivos económicos; sin embargo, contribuyó a promover las ideas avanzadas que predicaban sus páginas.

Afianzando el interés que suscitó la publicación, Jorge Ibarra Guitart, investigador del Instituto Nacional de Historia de Cuba, comentó: “Tuvo la iniciativa de crear el grupo Amigos de Proa que reunía a intelectuales. Con esta alternativa se pretendía recaudar una cuota voluntaria de cinco centavos, abonados por los integrantes de este colectivo, con el propósito de financiar la revista”.

En el año en que transcurre un aniversario cerrado de la fundación del Mensuario de Avance (2015), de 49 periodistas en la provincia, solo seis recordaron la existencia de Proa, estadística que revela un 88 por ciento de desconocimiento de la misma, mientras la periodista Yarima Córdoba, del canal ARTV, dijo conocer el nombre de algunos colaboradores de la publicación.

Como órgano del Grupo Proa en Artemisa, la revista fue portavoz de las inquietudes de varios escritores del municipio, quienes aunaron sus esfuerzos para dar vida a esta publicación y a otras empresas culturales, todas encaminadas a fortalecer el movimiento intelectual y artístico en el interior del país.

Según datos recogidos en el Diccionario de Literatura Cubana, tenía como lema “Hoy: realidad, contacto. Ayer: anhelo y esperanza”, y mantuvo tres secciones fijas: “Motivos y puntos”, dedicada al comentario de noticias culturales de índole nacional; “Libros”, que reseñaba los últimos ejemplares divulgados; y “Revistas”, la cual mencionaba  a las publicaciones periódicas recibidas.

En otra instancia, Rafael Báez Marchante, profesor de Historia de la Universidad de Artemisa, expresó que a pesar de sus 32 años de experiencia impartiendo la asignatura, no sabía de la publicación; mientras, Elaine Puerta y Yasiel Chico, estudiantes del preuniversitario Eduardo García Lavandero, tampoco conocían de ella y destacaron la importancia de estudiar los acontecimientos que marcaron hitos en el territorio.

Para Carmen María González, sobrina de Campoamor, resultó triste que no se conozca, principalmente en las nuevas generaciones, pues comentó que en el municipio y en toda Cuba, descartando a la Biblioteca Nacional, solo existe la compilación que su tío le dejó: “Es imprescindible rescatarla”.

Fernando G. Campoamor recibió el Premio Periodístico de la Comisión Nacional del Centenario de José Martí, fue asiduo colaborar de Bohemia y trajo a suelo artemiseño personalidades como Pablo Neruda, Ernest Hemingway y Gabriela Mistral.

“Pienso que todos los artemiseños deberíamos de tomar partido en la divulgación de los datos conservados de Proa, para alcanzar esa postura que manifestó el poeta Ángel Augier al expresar: ‘Créeme que la siento como una cosa mía. Late en ella el pulso vital de nuestra generación, todo angustia y entusiasmo: angustia rebelde de presente y entusiasmo fecundo del futuro’”, concluyó Suárez Rodríguez, historiador de Artemisa.

Pie de foto: Única compilación de revistas Proa, en Artemisa, desde su fundación en 1935, hasta la desaparición en 1936.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Comentado con mezcla de Contraste.
Tipo de nota interpretativa: Explicativa.

Tema: El aniversario 80 años de la fundación de la revista artemiseña Proa, por el periodista y escritor Fernando G. Campoamor y su desconocimiento.

Situación problémica: Desconocimiento de la revista Proa en el municipio de Artemisa, en el cual fue fundada.

Objetivos colaterales: Demostrar cómo influyó en la historia local, a pesar de su efímera existencia. Dotar de sentido de pertenencia al municipio de Artemisa por esta publicación y que sea más investigada.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Diccionario de Literatura Cubana, Tomo II, 1984, p.832.

Tesis de Diploma Fernando G. Campoamor: la época de un hombre proa. Autora: Zoila C. García Quesada (2011).

Directas:

Daniel Suárez Rodríguez, presidente de la filial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) en Artemisa. Especializada y oficial. Juicio de valor.

Jorge Ibarra Guitart, investigador del Instituto Nacional de Historia de Cuba. Especializada y oficial. Juicio de valor.

Mayra Carbajal Torres, museóloga de la provincia. Especializada y oficial. Juicio analítico.

Joel Mayor Loràn, periodista del semanario El Artemiseño. Implicada. Juicio analítico y de valor.

Carmen María González, sobrina de Fernando G. Campoamor. Implicada. Juicio de valor.

Rafael Báez Marchante, profesor de Historia de la Universidad de Artemisa. Secundaria. Juicio  de valor.

Elaine Puerta y Yasiel Chico, estudiantes del preuniversitario artemiseño Eduardo García Lavandero. No implicadas. Juicio de valor.

Soportes:

Hecho: Desconocimiento de la revista Proa en el municipio de Artemisa.

Contexto: La celebración del aniversario 80 de la fundación de Proa, por el periodista y escritor Fernando G. Campoamor.

Antecedentes: La revista logró conquistar un lugar en las letras cubanas, al ser reconocida como una publicación en la que dejaron su impronta excelentes escritores. Su proyección latinoamericanista y su compromiso sociopolítico la ratificaron como una revista de vanguardia.

Situaciones colaterales que pudieran influir: La escasa divulgación de temas relacionados con la historia local.

Tipos de juicios: De valor y analíticos.

SIEMPRE ME QUEDARÉ EN LA VOCACIONAL

SIEMPRE ME QUEDARÉ EN LA VOCACIONAL

Idia Rosa, la instructora musical del IPVCE Federico Engels, de Pinar del Río, siente orgullo de ser fundadora de este centro y de continuar trabajando en él después de 38 años.

Texto y fotos:
LAURA MERCEDES GIRALDEZ COLLERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Nunca estudié música. Sobre solfeo no puedo discutir y hasta para afinar soy pésima, sin embargo, al entrar al IPVCE Federico Engels en la provincia Pinar del Río, escuché una voz un poco desgastada por los años, pero que llena de vida me hizo llegar hasta su taller de apreciación musical. Esa hada de la paciencia es la profesora Idia Rosa Martínez Santos.

De cabellos blancos, mediana estatura, pero inmenso corazón, mirada radiante y palabras dulces, ha dedicado su vida a la enseñanza artística en la Vocacional vueltabajera.  Allí tiene una familia inmensa que aumenta con cada generación. No le teme al olvido porque sabe que ya es historia con el grupo Onix, integrado por estudiantes aficionados, que encantados por las composiciones y arreglos hechos por ella misma, llegan al local donde ven la luz los espectáculos que con tanta dedicación prepara.

Para la profe Idia, como cariñosamente la llaman sus alumnos, siete décadas es solo un pequeño recorrido por la vida, no motivo para ceder.  El mayor de sus goces es educar, trabajar con los jóvenes, con las nuevas generaciones, porque son el relevo, la continuidad de su labor. Así se mantiene desde que comenzó el oficio, porque los alumnos son su razón de ser.

“Creo que si volviera a nacer sería educadora. En la profesión llevo 48 años y trabajando en el IPVCE Federico Engels, 38. Fui fundadora de esta institución y me he mantenido en ella ininterrumpidamente. Me siento muy orgullosa  de eso”.

-¿Tuvo formación como instructora de música?

“Antes del 59 estudié en conservatorios privados de La Habana y ahí fue donde me formé como profesora de piano, de teoría de solfeo, de armonía,  psicología e historia de la música.

“Después de esa fecha, trabajando ya en la Vocacional, me gradué de Licenciada en Educación, o sea, que doy mis primeros pasos de la carrera en el gobierno anterior al Triunfo de la Revolución. Más tarde me acojo a los estudios musicales que brindaba el país para profesores que iban a dedicarse a la enseñanza artística y por eso me hago licenciada en el pedagógico de Pinar del Río: cinco  años de formación”.

-Usted estudió música,¿qué factores influyeron para que se inclinase después por el magisterio?

“En el tiempo en el que comencé a prepararme, anterior al 59,  existían muchos tabúes para la mujer; por ejemplo, yo estudié piano, el cual me gustaba mucho, hubiese querido ser concertista, pero al existir tantos prejuicios para realizar ese sueño, me dediqué a la enseñanza.

“Al triunfar la revolución tendría más o menos 15 años y se comenzaba a trabajar alrededor de los 17. Me dediqué, por culpa de esas trabas, a la enseñanza pianística, por ahí empecé. Plasmé en mis estudiantes todas las inquietudes artísticas que tenía. Por eso nunca me he desempeñado como cantante profesional ni en otro oficio, siempre he sido educadora”.

-¿Su familia o alguna figura en particular influyó para que se inclinase por esta manifestación?

“No, en mi familia no había artistas, nadie que hubiese estudiando algo de música o en el arte de modo general. Simplemente no sé, venía ya conmigo, quizás era como nosotros hablamos a veces, el destino de las cosas, pero no hubo influencias, fue inclinación propia”.

Cambia la mirada, la voz se apasiona y me cuenta sobre sus mayores satisfacciones durante esto años en la formación de profesionales.

“Ver a los estudiantes, no solo de mi especialidad, sino a todos los que han pasado por mí, en el taller de  música en la escuela; verlos hoy graduados, ya mayores, con sus profesiones, es un privilegio. Los licenciados, los matemáticos, los artistas, los periodistas y sucesivamente.

“Nosotros estamos graduando desde el año en que Fidel hizo la apertura de la escuela a muchos profesionales que, actualmente, incluso a nivel de nación, están ejerciendo cargos importantes. Por ejemplo, uno de ellos es Raúl Paz, que pasó la mayoría de su tiempo en la escuela, precisamente en el local de los instrumentos, practicando. Me siento muy complacida con que sea un artista reconocido luego de haberse hecho músico en la Vocacional. Esa es mi mayor satisfacción’’.

-¿Qué siente usted cuando está frente a sus alumnos en el taller?

“En ese momento soy partícipe de la generación que está sentada junto a mí, me vuelvo un poco adolescente, me pongo a la altura de ellos y me siento feliz en esa altura, a su nivel”.

-Algunos de los momentos significativos en su actividad como profesora…

“Son muchos, porque los logros de los estudiantes son mis mayores recompensas, es lo más bonito que puede recibir una persona  dedicada a educar, ver el reflejo de uno en sus estudiantes”.

Queda un instante en silencio, la nostalgia la ha invadido. Luego, alza radiante la vista.

“Pero una de las más grandes dichas que yo tengo y que más recuerdo fue el día en que el Comandante Fidel Castro inauguró la Escuela Vocacional Federico Engels. Es de los momentos más importantes de mi vida porque en ese sitio me siento como en mi casa”.

-¿A su parecer, resultan beneficiosos los cambios que se están realizando para rescatar los IPVCE como centros de formación no solo científica, sino artística también?

“Nunca se debió haber eliminado la enseñanza artística en esos centros integradores, porque los IPVCE, a nivel de nación, es donde se forma principalmente el futuro del país, los jóvenes más integrales.  Ahí es donde se forja el hombre nuevo de esta sociedad”.

-¿Qué opinión le merece el cierre en la provincia de la Escuela de Instructores de Arte?

“No debían haberlo hecho, porque es la base de la formación del músico y el cantante popular, del artista. Además, ese movimiento es por donde en algún momento pueden expandir lo que ellos sienten por su instrumento o por determinada manifestación del arte, ya sea danza, teatro, plástica, música, literatura”.

-Consejos a las nuevas generaciones de profesores de música que aún se están formando.

“Primero, tienen que dedicar gran amor a esa rama del arte, mucha entereza, deseos para llegar a ser lo que quieran, eso es lo más importante junto con la paciencia, porque en la enseñanza artística hay que tener mucha para que todo de resultado”.

-¿Cómo llega a la Vocacional?

“En el año en que se crea la Vocacional Federico Engels, educación provincial hizo un llamado para los profesores de arte que iban a trabajar en ese tipo de escuela. Pasamos primero por una entrevista, luego una selección y después, incluso dando clases en la escuela, atravesamos un período de, como dice la gente, aprobación para continuar.

“Hasta la fecha, he trabajado de forma ininterrumpida. No me he jubilado ni retirado, sino continuado.  En la primera ley laboral en la que podía uno retirarse al cumplir los 55, no lo hice. Llegó la otra que se podía jubilar después y yo no paro”.

-¿Qué ha representado para usted trabajar en el IPVCE Federico Engels durante todo este tiempo?

“Lo más grande, he aprendido a amar a esa escuela como si fuera la gran casa. Ya no tengo a mis padres, en cambio ahí he recibido el cariño de alumnos, de trabajadores, es mi familia y lo seguirá siendo hasta que ya no pueda seguir trabajando y cuando llegue el momento de parar, creo que lo seguirá siendo también”.

-¿Ha recibido alguna propuesta de trabajo en la que le ofrecieran abandonar la Vocacional?

Esta vez no se detuvo ante mi pregunta, respondió con la seguridad de quién conoce de antemano lo que va a suceder, lo que no va a cambiar por motivo alguno.

“Hubo una oportunidad en la que por requerimientos de la provincia hacía falta una persona que dirigiera el departamento de música en la Casa de la Cultura y conversaron conmigo, me lo propusieron, pero realmente en aquel momento yo di un rotundo no,  porque no quería dejar  de trabajar con los estudiantes, a los que no  solo instruía, sino que me contaban sus inquietudes juveniles, incluso cuando se enamoraban, cuando tenían un problemita con mamá y papá o que si aquel profesor en alguna ocasión lo hirió.

“Yo me acercaba y ellos me contaban sobre su vida como si fuera la madre o la abuela y eso era un momento mágico para mí porque  los veía como mis hijos”.

Sus manos no cesaron de moverse, nunca la vi dudar o detenerse por la palpable emoción, contaba con  sostenida firmeza. Más tarde me confesó que la hice pensar no en los momentos de felicidad ya vividos, sino en cuántos le quedaban por pasar en aquella casa grande.

Sé bien lo que representa para ella ese viejo edificio del reparto Calero, en Pinar del Río. Allí hay alegría, vida, momentos irrepetibles y personas incomparables. Lo comprendí cuando continuó su historia.

“No tengo hijos y esos que estaban ahí hablándome de sus problemas, eran mis hijos, y yo tenía que ayudarlos en todo momento a disipar las inquietudes para que después lo que les estaba inculcando, lo que los instruía, floreciera cada día con mucha más calidad humana y artística”.

-¿Cuánto tiempo piensa seguir en el IPVCE?

“Siempre me quedaré en la Vocacional. Mientras que la salud me lo permita pienso dar todo lo que tengo, los conocimientos volcarlos en el tipo de estudiantes que están en centros como este, porque tienen la misión múltiple de ser científicos, artistas y deportistas.”

En las escuelas dedicadas a la enseñanza artística lo principal es el desarrollo de habilidades en los estudiantes teniendo en cuenta la manifestación a la que pertenecen; sin embargo, en centros como los IPVCE, las ciencias constituyen la prioridad y las artes son dejadas de lado, pero la experiencia le permite a la profesora Idia crear en  sus muchachos la destreza de llevar ambas materias sin declinar en ninguna.

Ella confecciona un horario equilibrado en colaboración con la dirección del instituto y de la FEEM para no afectar el proceso docente. Esto le facilita crear un espectáculo para cada fecha a homenajear, donde sobresalen la Gala Night, las celebraciones en los aniversarios de la Vocacional y las graduaciones al concluir cada ciclo.

Pie de foto: La profesora Idia se siente como la madre o la abuela de todos sus estudiantes, aunque le hubiese gustado ser concertista.

 

“NO QUIERO SER RECORDADO”

“NO QUIERO SER RECORDADO”

Enrique Pineda Barnet, director de películas como La bella del Alhambra o Mella, a sus 82 años confiesa seguir respirando cine.

ERNESTO EIMIL REIGOSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: Cortesía del entrevistado.

Su casa, ubicada en el Vedado, parece sacada de un libro. Originales de Portocarrero y Servando Cabrera adornan la sala. Premios, recuerdos y afiches de sus películas pueblan la habitación contigua. Allí es donde crea. El paralelismo entre su hogar y el de Rachel, protagonista de La bella del Alhambra, siendo ya anciana, es evidente. Dice tener muchos proyectos en el tintero, pero la falta de financiación no le permite llevarlos a cabo. Enrique Pineda Barnet, a los 82 años, aún posee energía y ganas de hacer cine.

Conversador y cuentero como cualquier cubano, aunque no con el ritmo y la rapidez de otros tiempos: “La edad no perdona”, confiesa. Su pelo cano, antaño rubio, y las bolsas bajo los ojos lo corroboran. Platica sobre su último corto, Upstairs, “una reflexión existencialista”. Sonríe. Señala que le fascina y disfrutó mucho haciéndolo.

Delgado y de apariencia frágil, dice haber sido siempre flaco, “aunque no tanto como ahora”, aclara. “Cuando en mi vida he asumido un trabajo físico ha sido un reto, un sacrificio, un enorme y voluntarioso esfuerzo”. Me cuenta mil historias: de su niñez, de las coquetas dependientas de ETECSA que a veces lo atienden, del helado de chocolate sin el cual no puede vivir, y de la música: “La música puede más que yo, esa es mi verdadera pasión”. Acto seguido, y para mi sorpresa, baila una rumba con juvenil entusiasmo.

“Te voy a hacer una historia ahora que nos ponemos musicales”, me dice después de recuperar el aliento. “No tenía 14 años cuando, en camino a RHC Cadena Azul, vi entrar al teatro Fausto nada menos que a Josephine Baker. No tuve ni que hacerle un guiño para que me invitara a participar como pala de su espectáculo esa misma noche. Así bailé con ella”, manifiesta con orgullo.

“Me considero iracundo, impetuoso, estallo como la pólvora. Pero soy manso y tierno por naturaleza. Emocional, aunque también reflexivo. Pero aún reflexionando no puedo evitar el impulso”, confiesa con naturalidad. Parece un personaje sacado de una de sus películas o del teatro. Sí, definitivamente es muy teatral.

“Creo en la vida interior, en esa poética de lo bello, dulce, amoroso, armónico, bondadoso… ¿Qué cursi, eh? Me da la gana de ser cursi. Y hasta pueril. La gente es muy cobarde, no se atreve a sus cursilerías”. Me agarra con la guardia baja. No esperaba esa declaración. Veo que disfruta con el efecto que causan en mí sus palabras. “Ser amado, reconocido, admirado realmente, me alimenta el ego hasta el tope. Contradicciones que tiene uno”, continúa.

Le pregunto sobre el cine cubano de hoy. “Está en crisis”, responde simplemente. No contento, sigo la arremetida. ¿Si pudiera cambiar alguna decisión sobre sus filmes, cuál sería? “Todas. El paso del tiempo te da una perspectiva crítica sobre tu trabajo”.

Vuelve a mostrarme su faceta cuentera. Ahora es sobre cuando hacía publicidad allá por los años 50´. Me habla de sus primeras obras y de la representación musical de Juana de Arco que lo marcó de por vida. Usted habla contando historias, le digo. Se pone serio: “Es verdad eso que dices. No me había dado cuenta. Me expreso contando historias”.

De repente se torna entre nostálgico y abstraído. “Mi aspiración más alta es lograr el abrazo entre mi gente. Mi verbo interior es “puentear”. Ámense por encima de las diferencias. Mi sentimiento predominante es la ternura”.

Anochece. Mientras me copia en la memoria USB una foto suya para este trabajo, se me ocurre otra pregunta. ¿Cómo le gustaría a Enrique Pineda Barnet ser recordado? Me mira pensativo: “Yo no quiero ser recordado. Deseo, en cambio, que sepan olvidarme”.

Pie de foto: Enrique Pineda Barnet, cineasta, publicista, escritor y cuentero nacido en La Habana el 28 de octubre de 1933.