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Isla al Sur

MIENTRAS PUEDA, VOY A TRABAJAR

MIENTRAS PUEDA, VOY A TRABAJAR

Una tarde con Raúl González Tapia devela las singularidades de un hombre que perteneció al Directorio Revolucionario, estuvo en la Batalla de Santa Clara y en la guerra de Angola.

Texto y foto:
DINELLA TERESITA GARCÍA ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si un domingo en la mañana sales a caminar por la cuadra Zambrana, en el municipio capitalino del Cerro, será fácil ver a Raúl González Tapia, o solo Tapia, como le dicen todos, podando su jardín. Así puede estar hasta las cinco de la tarde, en el césped que cuida con tanta quisquilla.

Este domingo arregla el jardín, pero hace 56 años estaba sobrevolando Placetas, en un pequeño helicóptero,para unirse a la Batalla de Santa Clara, aquella que dirigió el Che a mediados de diciembre de 1958 y que daría el triunfo definitivo a las fuerzas rebeldes.

«Un amigo mío estaba estudiando para piloto y yo empecé a hablar con él para que nos trajera para Cuba. Ya antes de finalizar el año 1958, fueron unos tíos míos allá a Miami, les quité el dinero para poder alquilar un avión y los mandé a regresar».

Una breve risa se oye en la silenciosa sala. «Entonces alquilamos el avión con mi amigo de piloto y vinimos para entrar clandestinos en Villa Clara. El viaje fue un poco pesado porque había mal tiempo. No pudimos ir al lugar que habíamos pensado, donde sabíamos que había un aeródromo. Entonces tuve que tirarme un poco más allá de Placetas».

Hoy, Tapia tiene 79 años y es asesor del presidente del Grupo de Administración Empresarial (GAE). Su rutina laboral comienza a las 6:30 am y termina a las 8:00 pm, eso cuando no está recorriendo el mundo, durante semanas y a veces, meses. Su esposa, el amor de su vida, es tan diferente a él como el día y la noche. Quizás sea por eso que se quieren tanto. Se conocieron en el Vedado por los años 80, cuando él era el jefe de la que hoy es su cuñada. Su esposa es extrovertida y todos en el barrio la conocen. A él, la gente lo ve con su pelo blanco y sus grandes espejuelos, introvertido, imperceptible, porque casi siempre calla, pero cuando habla hay que detenerse a escucharlo. “Igual a muchos”, pueden pensar algunos, que no se imaginan ni remotamente, la historia de la que forma parte.

Su casa es una mezcla de la cultura africana y española, pues Angola e Islas Canarias son dos de los países que han marcado su historia. En la nación isleña encontró un fiel amigo: su perro León, nombrado así por el apellido de su esposa. León se mudó a La Habana y lo acompañó por casi 15 años.

En Luanda trabajó en acciones de carácter militar. Allí, entre tanto desastre, fue testigo de lo que él llamó uno de los inmerecidos y casuales honores más grandes que le otorgó la vida: soltar el amarre al último barco cubano militar que salió del puerto de Luanda. «Me encontraba con el jefe de nuestro país en ese puerto y como todos se estaban retirando, solo quedábamos nosotros y unos cabos. Allí vi partir el barco». Esto significaba el fin de la guerra a la cual muchos de nuestros patriotas habían contribuido. Tapia fue uno de ellos.

En una esquina de su hogar se vislumbra un librero, quizás lleno de tomos de ingeniería, porque es ingeniero mecánico, graduado en los Estados Unidos. Sí, su familia tenía dinero. Su padre poseía una consulta de dentista antes del triunfo de la Revolución, pero esto no fue un impedimento para que él se uniera a la causa revolucionaria.

«¿Mi familia? Ella estaba de acuerdo conmigo. Recuerdo que en una oportunidad, ya estando clandestino, me quedé sin dinero y mi padre a cada rato me daba algo para poder subsistir, independientemente de que el Directorio también nos ayudaba, pero eso no me gustaba. Fui a verlo –dice con voz entrecortada- y recuerdo que dijo que él no me podía negar lo que él quisiera ser». Las lágrimas caen por debajo de sus espejuelos.

En el librero, confirma, no hay libros de ingeniería, sino de Martí. «Toda mi vida siempre fui un asiduo lector de Martí. Me gustaba muchísimo y creo que fue él quien influyó en que fuera revolucionario. Tenía un libro que incluso lo llevé para la Universidad, en Georgia. Era de unas hojitas muy finitas, tenía 2 000 ó 3 000 páginas y era de un tamaño bastante pequeño. Siempre en mis ratos libres lo leía».

Al lado del sillón donde Tapia se balancea, tratando de calmar las nostalgias que amenazan sacar a flote años vividos, hay una caja de betún y un par de zapatos de vestir. Ese calzado, será mañana testigo de una nueva jornada. Moja el cepillo en el betún y comienza la tarea.

Tapia se unió al Directorio Revolucionario (DR)  tan solo tres meses después de que José Antonio Echeverría muriera. Quizás sea esa una de las penas que más le pesa: no haber conocido al héroe del 13 de Marzo. Después del Asalto al Palacio Presidencial y la Toma de Radio Reloj, las filas del Directorio quedaron diezmadas, y la mayor parte estaba concentrada en Miami. Allí fue donde el protagonista de esta historia unió para siempre su vida a la Revolución.

«Había unos compañeros que estudiaban conmigo, que eran amigos de jóvenes del DR. Entonces, en un viaje de vacaciones a Cuba, en junio de 1957, me entrevisté con ellos. Ahí empecé amistades y conocí a hombres que habían participado en el asalto a Palacio. En aquel entonces, yo traía un carro hacia Cuba y se aprovechó y  traje algunas armas. ¡Así empecé! Esa fue realmente mi primera acción».

Llegado a este punto, el primer zapato brilla y se dispone a comenzar con el segundo. «Ya estando en Cuba, pusimos bombas y robamos armas. Recuerdo especialmente una casa que estaba por Boyeros, era de un hacendado dueño de un laboratorio. Él tenía una reserva de armamento y cuando lo supimos, asaltamos la vivienda y nos lo llevamos».

En febrero de 1958, Faure Chomón, secretario general del DR, organizó la Expedición a Nuevitas. En esta se traían armas para apoyar la creación de la columna rebelde, la clandestinidad en La Habana y la instauración de un nuevo frente en el Escambray. Cuando arribaron, el cargamento se dividió en dos grupos, uno de ellos iba para varias casas, entre ellas, la de Tapia.

«Estuvieron en mi hogar Gustavo Machín, quien caería años más tarde en la guerrilla del Che en Bolivia, y Raúl Díaz Argüelles, para dividir a los hombres y las armas a los distintos lugares».

Un olor delicioso comienza a surgir de la cocina. «Esta es la razón por la que religiosamente llego todos los días a las ocho, para no perderme nunca su sazón». Pero hubo un tiempo en que él no tuvo un hogar, ni dónde comer todos los días por la noche. «Yo estaba en mi casa con varios miembros del Directorio, cuando cogieron preso a un compañero nuestro y su suegra nos avisó. Inmediatamente nos fuimos; supe después que esa misma tarde habían hecho el registro».

Ahora ya terminó con los dos zapatos y los mira con desconfianza, analizando si el trabajo quedó bien hecho. Decide que no, agarra de nuevo el cepillo. «Estuve clandestino un tiempo, la cosa se puso muy mala. Perdí la conexión con todos y tuve que salir al exterior porque no tenía ni dónde meterme». Una sonrisa asoma a su cara en sustitución de la desesperación y el miedo que alguna vez sintió.

«El asilo lo encontré en la embajada de Argentina, me fui para ese país y a los dos o tres días de llegar, asaltamos la embajada de Cuba, por lo cual tuve que salir de allí. Entonces fui a Colombia unos meses y de ahí para Miami. En este último lugar estuve preso por trasiego de armas». Fue entonces cuando conoció a su amigo piloto y con el dinero de sus tíos vino para La Habana. «Siempre tuve el objetivo de regresar a terminar lo que había empezado».

«El Triunfo de la Revolución me cogió en Santa Clara». Hace un tiempo terminó de cepillar y ahora sus ojos ya no están aquí, la conversación lo trasladó al pasado. «Esa noche, que estaba muerto de cansancio y de hambre, me metí en el hotel Santa Clara al que le habían prendido fuego y junto con otros compañeros, nos acostamos en una cama. Pero los cristales del frente se habían caído con los tiroteos y cuando desperté por la mañana, que me quité la camisa, estábamos todos cortados. ¡De lo cansados que estábamos, ni nos habíamos dado cuenta!»

La risa que le provocó recordar la historia anterior le ha dado tanta emoción que coge la tabla de planchar y va en busca de unas camisas. Sí, este hombre también plancha. «¿A Fidel? A Fidel lo vi en una reunión. Yo mismo me sorprendí porque no pensaba que él iba a estar ahí, era con el presidente Osvaldo Dorticós. Recuerdo que estaba de espaldas a la puerta y veo que todo el mundo se para y digo: “¿Qué está pasando?” Entonces me paré y entraba él».

Después del 1ro de enero de 1959 ha desempeñado diferentes tareas, quizás más de las que estas líneas puedan sostener. En ese período nacieron sus dos hijos. Los va a ver cada fin de semana, como si su vida dependiera de ello. Hoy, ya tiene dos nietos que pronto comenzarán el camino profesional que él también empezó, hace ya 55 años. «Después del Triunfo, primero empecé a trabajar en el Ministerio de la Construcción y al poco tiempo, en el de Industria, cuando el Che estaba ahí. Luego, le pidieron al Che que me dejara ir para la Empresa de Navegación Mambisa y él no quiso dejarme ir. ¡En dos oportunidades no quiso soltarme! Insistieron y al fin el Che accedió, no sé si por cansancio o por qué».

«Entonces me fui a trabajar a Navegación Mambisa. Estuve ahí de Subdirector General durante siete años». Esta fue la época en que conoció a su esposa. Ella sonríe desde la cocina cuando él la invita a contar cómo fue que se enamoraron. Pero trabajando aquí, no solo se enamoró de ella, sino también del mar, otra de sus grandes pasiones, la que lo llevó a recorrer medio mundo.

«¿El qué más me ha impresionado?» Se queda un instante como aturdido, y de repente dice casi imperceptible: “Vietnam”, para luego expresar con determinación: “Sí, Vietnam es el país que más me ha impresionado”. «Yo llego a Vietnam en 1976 con otros compañeros que iban a recoger unas cosas de la guerra. Lo que me maravilló, lo que vi, fue que los vietnamitas no tenían qué comer. Se pasaban el día entero metidos en un agua roja sacando arroz, el cual no había forma de descascarar porque no tenían maquinaria. Entonces, las mujeres tomaban ese arroz y lo ponían en la carretera para que los poquitos camiones que pasaban lo descascararan. Eso lo recogían y era lo que se comían». Por un rato continúa narrando sus vivencias sobre el hermano país.

-Con 79 años, ¿alguna vez ha pensado en jubilarse?

«Yo voy a trabajar porque uno se siente personalmente mucho más pleno cuando  está trabajando, cuando sabe que está haciendo algo útil, o sea, que está produciendo. El día que no trabaje, lo extrañaré. Mientras pueda, voy a trabajar. ¡Eso seguro!».

Tapia viste pantalones y camiseta muy sencillos. Hoy es el día de trabajar en la casa. «Cuando no voy al trabajo hago de jardinero, ahora mismo lo estaba haciendo». Y cuando esperas una respuesta poética, rebuscada, va y contesta: «¿Qué por qué lo hago? Porque si no, tengo que pagar 100 pesos a otro para que lo haga, y ¡no tengo para eso!». Cuelga la camisa y busca el pantalón. Continúa planchando.

DIEZ AÑOS DE ARTE

DIEZ AÑOS DE ARTE

El proyecto “Marineros Marineritos” utiliza la cultura como método de enseñanza para fomentar valores como el respeto y la disciplina en niños y adolescentes.

Texto y foto:
LISSET CHAVEZ BERGUES,                                                    
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con el objetivo de enseñar lo más autóctono de la cultura nacional a más de cien niños, en la barriada de Buenavista, en el municipio capitalino Playa, Dalia Lugo Lovio e Isidro Merencio Blanco crearon el proyecto comunitario “Marineros Marineritos”, que cumple una década en diciembre de este año (2015).

Lugo comentó que en los inicios impartían clases de rumba, y a la par, la enseñanza de la disciplina y el respeto hacia sus semejantes mediante el baile y la música, como método para obtener en los niños superiores resultados académicos, lo que llevó al proyecto a ser reconocido como fuente de valores para la formación de mejores personas.

El trabajo que realizan tiene aceptación entre los vecinos por lo que varias familias motivan a sus hijos a visitarlo y aprender todo lo que imparten que se extiende a casi todos los bailes y música tradicionales cubanas.

Es un regalo para el barrio contar con este proyecto porque logra la motivación de los niños en las tareas escolares y trata de mantenerlos alejados de los peligros presentes en la localidad, comentó Alberto Guerra, padre de uno de los integrantes de Marineros Marineritos.

Merencio afirmó que la participación del proyecto en espectáculos a lo largo de todo el año, con el respaldo de la Dirección Municipal de Cultura en Playa, permitió la ampliación de la idea a otros municipios de La Habana y en un futuro al resto de las provincias.

Actualmente el local en donde ensañan es muy pequeño para atender a tantos niños y adolescentes. Este contratiempo no impide que continúen con el trabajo que realizan en pos del mejoramiento de la comunidad, expresó Lugo.

Sus creadores afirmar estar orgullosos de todo lo alcanzado en estos diez años y emocionados cuando ven a ex integrantes del proyecto, ahora hombres y mujeres, pertenecer a compañías de baile del país, formados como personas de bien, dando su aporte a la sociedad y aplicando todo lo que aprendieron.

Pie de foto: Integrantes del proyecto en sus clases.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Para qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuentes: Directas.
Primer valor noticia: Interés humano.
Otros valores noticias: Proximidad o cercanía y Repercusión. 

LO CUBANO Y LO UNIVERSAL EN LA OBRA DE ALEJO CARPENTIER

LO CUBANO Y LO UNIVERSAL EN LA OBRA DE ALEJO CARPENTIER

THALÍA FUENTES PUEBLA, KARLA CASTILLO MORÉ, HANG DO THI THU, IRIS DE LA CRUZ SABORIT Y DAVID DELGADO SECO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Alejo Carpentier es uno de los exponentes  más altos de nuestra cultura, el intelectual que supo plasmar en toda su obra lo cubano y universal de su pensamiento. Es, por derecho propio, uno de los grandes narradores de América.

Formó parte, en 1923, de la Protesta de los Trece, realizada por el Grupo Minorista, del que fue fundador. En esa agrupación de intelectuales fomentó las ideas revolucionarias, cubanas y universales, que posteriormente plasmó en sus obras, vinculando lo cubano con lo universal.

“El autor del Siglo de las Luces figuró como una de las personalidades más importantes del siglo XX por sus ideas revolucionarias y cubanas”, refirió Alexis Márquez Rodríguez en su escrito Ocho veces Alejo Carpentier.

Por su parte, el investigador del Instituto de Literatura y Lingüística del Centro de Estudios Martianos, Salvador Arias, comenta que el tiempo que vivió Carpentier en Francia, desde 1927 a 1939, contribuyó a formar su identidad como escritor y a consolidar su visión latinoamericana y cubana.

En torno a esta estancia, Carpentier planteó: “Aprendí a ver texturas y aspectos de la vida americana que no había advertido, comprendí que detrás de ese nativismo había algo más, los contextos, que se hallan en relación con el mundo americano”.

Entre sus obras se destacan El reino de este mundo (1948), Los pasos perdidos (1953), El acoso (1955), El siglo de las luces (1958) y El arpa y la sombra (1979), donde plasma lo cubano y lo universal, agrupando costumbres y personajes de diferentes rincones del mundo, en un mismo plano.

La novela Ecue-YambaO fue escrita en su estancia  en la cárcel de La Habana, acusado de comunista y de conspirar contra la dictadura de Gerardo Machado. En ella se presenta el tema de la cultura afrocubana y  la crítica de la política de dependencia de Cuba a los Estados Unidos.

Se puede señalar que muchos de los temas en las obras de Carpentier se ubican alrededor del mestizaje cultural, aspecto esencial en representación del ser latinoamericano, logrando un impacto en el mundo literario y cultural.

En la novela El reino de este mundo, caracteriza el entorno y realidad haitiana, común a muchos países latinos, concluyendo que «lo real maravilloso» es patrimonio natural de Latinoamérica.

Por otra parte, en El siglo de las luces logra extrapolar al contexto caribeño, realidad que acontecía en Europa, con la Revolución Francesa, pues narra la historia de Víctor Hughes, francés radicado en Cuba, enviado para revolucionar la sociedad, de la misma manera que en su país.

La novela El arpa y la sombra recuenta la repercusión que tuvo el descubrimiento del “nuevo mundo” por Cristóbal Colón, desde un punto de vista ilustrado y con la descripción detallada de rasgos del continente.

La obra periodística carpentiana  no queda alejada del tema, pues en no pocas de sus crónicas, artículos y ensayos, hace referencia a la realidad americana, a través de descripciones y comparaciones con las de otras partes del orbe.

En la narrativa de Carpentier, para lograr resaltar las características y peculiaridades tanto de América como de Cuba, se destacan recursos estilísticos, prosa clara, directa, concisa, pero sin caer en lo cotidiano, con el fin de que el lector viaje por diferentes escenarios del mundo, en una misma obra.

“Se refería a América como un mundo donde hallaba al estado vivo, al estado bruto, ya hecho, preparado, mostrado, todo aquello que los surrealistas fabricaban demasiado a menudo a base de artificios. Señala la realidad americana contenida en una esencia maravillosa, y  lo impregna en su dimensión natural, humana, social e histórica”, suscribió Esther Mocega-González, en su obra Alejo Carpentier: estudios sobre su narrativa.

“En sus trabajos impulsa el estudio de la historia, descubriendo que no solo son los hechos los que configuran la realidad. Destaca a Cuba como un país que ofrece pródigamente tal realidad, junto con el continente entero”, añadió Mocega-González.

Bibliografía:

Carpentier, Alejo. El reino de este mundo (1948).
Carpentier, Alejo. Los pasos perdidos (1953).
Carpentier, Alejo. El acoso (1955).
Carpentier, Alejo. El siglo de las luces (1958).
Carpentier, Alejo. El arpa y la sombra (1979).
Márquez Rodríguez, Alexis. Ocho veces Alejo Carpentier.
Mocega-González, Esther. Alejo Carpentier: estudios sobre su narrativa.
Müller-Bergh, Klaus. Alejo Carpentier: Autor y obra en su época.

BRASCUBA SUPERA PLAN DE EXPORTACIÓN 2015

BRASCUBA SUPERA PLAN DE EXPORTACIÓN 2015

La empresa de cigarrillos, ubicada en el municipio 10 de Octubre, sobrecumple plan de venta en moneda libremente convertible por tres años consecutivos antes de la fecha prevista.

Texto y fotos:
ELIN DRIGGS LUZARDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con más de tres meses de antelación, la empresa mixta cubano-brasileña BrasCuba Cigrarrillos S.A. supera el plan de exportación respecto al año anterior, manteniendo un crecimiento sostenido del 17 por ciento en los últimos tres años.

Suzecte Tielves Pérez, gerente de Asuntos Corporativos, perteneciente al departamento de Vicedirección Trade Marketing, Distribución y Gerencia de Merchandising de la empresa, informó  que las exportaciones deberán crecer tres veces para el 2020 por encima del nivel actual, pues se trabaja en un proyecto para ampliar la tecnología y capacidades de producción.

BrasCuba Cigarrillos S.A. opera en el mercado internacional a través de la exportación a más de 20 países, entre los que se destacan España, Rusia, Brasil y Japón, y en dos décadas de producción ha reportado ganancias por más de 50 millones de dólares para ambos países, explicó Arián Rodríguez Díaz, especialista de ventas de la industria.

La cartera de cigarrillos de exportación de la compañía incluye las marcas cubanas Cohíba, Popular, H. Hupmann y Romeo y Julieta, a las que se agregan 17 versiones comerciales. Además, se produce y exporta mediante un contrato de manufactura el cigarrillo originario de Brasil, Plaza Gold, agregó Rodríguez Díaz.

Jesús Espuelas Calas, ayudante de jefe de producción, expresó que trabajan con tecnología avanzada, mediante el uso de máquinas modelos MK-8 y MK-9, capaces de producir miles de cigarrillos fuertes y suaves en una sola jornada laboral de ocho horas.

“A pesar de ello, la demanda es mucho mayor que la producción, por lo que hay establecidos en la fábrica tres turnos de trabajo, lo que significa que estamos produciendo las 24 horas con horarios laborales de ocho horas consecutivas”, añadió Espuelas.

Esta es la única fábrica de cigarrillos de exportación que existe en Cuba y dentro de sus objetivos está incrementar la participación en el mercado a un 25 por ciento y el volumen de ventas en el mercado doméstico en un 15 por ciento, además de aumentar los ingresos provenientes  de las exportaciones en un 12 por ciento, según consta en el último informe de trabajo de 2015.

“Recientemente se aprobó por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros la resolución para establecernos como usuario en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel hacia donde debemos mover la fábrica en el 2018”, comentó Tielves Pérez.

Pie de fotos: 1-Las marcas Hollywood, H.Upmann, Cohíba, Lucky Strike y Popular son parte de la cartera de exportación de la industria; 2-Entrada principal de la empresa mixta BrasCuba Cigarrillos S.A.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo.
Tipo de lead: Sumario de Cómo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: Tres fuentes no documentales y una fuente documental.
Primer valor-noticia: Actualidad.
Otros dos valores-noticia: Interés colectivo. Proximidad.

FÉLIX VARELA, MÁS QUE SACERDOTE

FÉLIX VARELA, MÁS QUE SACERDOTE

Quien nos enseñó primero en pensar no solo se destacó por su labor pedagógica en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en La Habana, y su lucha por la causa independentista, sino también por hacer un periodismo dedicado a la causa de su nación.

IRIS DE LA CRUZ SABORIT,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El aniversario 191 de la publicación en Filadelfia del periódico El Habanero se cumplirá este diciembre (2015); sin embargo, poco conocen los estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (UH) acerca de la labor periodística de Félix Varela, su fundador, quien fuera sacerdote, maestro, filósofo y escritor, forjador de la conciencia nacional.

Mario Cremata, profesor de Historia de la Prensa en la Facultad, aclaró mediante correo electrónico, que “un solo semestre es poco tiempo para que los estudiantes conozcan a todas las grandes personalidades y sus publicaciones, por lo que está obligado a jerarquizar información y figuras”.

Sobre el Padre Varela, argumentó que se ofrecen las coordenadas clave para entender su vida eclesial y el tránsito reformismo-independentismo, con especial hincapié en el periódico El Habanero, como discurso en favor de la independencia.

Claudia Alemañy, estudiante de cuarto año de Periodismo, coincidió en que la mayor influencia de Varela que recibe desde la asignatura radica en su ética y no en el estilo periodístico. Manifestó que los textos varelianos estructuralmente no dejan marcas en los alumnos, pero sí lo que en ellos planteaba por su valor de denuncia contra la Metrópoli.

De El Habanero, fundado en Filadelfia en 1824, sólo salieron a la luz siete números, de los cuales tres tienen pie de imprenta en Nueva York. Todo el trabajo desarrollado por Varela en esta publicación es de carácter político y social, expresó en su libro Clásicos del Periodismo Cubano, la investigadora Ana Núñez Machín.

En 1823, el Padre Félix Varela fue elegido Diputado a Cortes españolas, allí defendió los derechos comunes de las provincias de ultramar, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y redactó un proyecto de ley para abolir la esclavitud.

“Debido a la invasión francesa en España, Varela vota en contra del Rey Fernando VII por entregar el poder a las fuerzas extranjeras. Como consecuencia, fue condenado a muerte, por lo que vivió exiliado en Estados Unidos y allí desplegó toda su labor periodística”, comentó Fabio Fernández, profesor de Historia de Cuba en la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la UH.

En El Habanero es donde mejor se palpa su proyección revolucionaria. Desde esas páginas, el Padre condenó las posiciones conformistas y anexionistas de los ricos terratenientes, señaló que la patria es obligación de todos y que “desearía ver a Cuba tan isla en lo político como lo es en la naturaleza, (…) Cuba no debe esperar ya nada de España (…) ni de nadie, debe liberarse por sí sola (…)”.

René García, alumno de cuarto año de Periodismo, planteó que la figura de Varela la estudian en asignaturas como Ética periodística e Historia de la Prensa, y en ambos casos lo principal es el contenido de sus escritos y no la manera en que hacía periodismo.

“Podemos decir que Varela inició la tradición de que en cada una de nuestras gestas libertarias haya existido el periódico como vehículo para transmitir la ética de la nación cubana”, argumentó Armando Franco, también de cuarto año.

Con José Antonio Saco, fundó en 1828 El Mensajero Semanal, que junto a El Habanero fueron prohibidos en Cuba, en las colonias e islas adyacentes. Publicó en New York, además, el periódico The Protestant Abridger and Annotator (1830) –donde defendía la fe católica frente a los ataques de los protestantes- y The Catholic Exporter and Literary Magazine (1841-1843); colaboró con la Revista de La Habana, Diario del Gobierno y El Universal, de Madrid. Fue también redactor de El Observador Habanero (1820-1822) y de la Revista Bimestre Cubana.

A su vez, Eduardo Torres-Cuevas escribió en Historia de Cuba (1492-1898): formación y liberación de la nación, que Félix Varela cambió radicalmente las concepciones e interpretaciones de la sociedad, del pensamiento y de las ciencias: “Su filosofía fue la del deber ser de la sociedad cubana en negación con lo que era, colonial y esclavista. Varela le inoculaba al sentimiento indefinido del criollo la racionalidad que explicase, desde la ciencia y la política, con una base ética, nuestra verdadera naturaleza”.

Evidente es entonces que las labores política y periodística de Varela estaban imbricadas en un solo cuerpo, pero el profesor Fabio Fernández expone que a Varela se estudia más como referente moral y no por su proyección política.

Luis Sexto, periodista y profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, se refirió al presbítero como uno de nuestros primeros grandes periodistas y dijo que “haber leído parte de los textos periodísticos de El Habanero me trasmitió una idea central: un artículo de periódico tiene que estar colmado de ideas. Ninguna palabra debe sonar vacía. Así practicó el periodismo Varela, en una forma que despierta la necesidad de continuar leyéndolo”.

Pie de foto: José de la Luz y Caballero definió a Varela como “nuestro verdadero civilizador”, y quien “nos enseñó primero en pensar”. José Martí lo llamó “patriota entero”.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Contraste.
Tipo de nota interpretativa: Retrospectiva-Explicativa.

Tema: Aniversario 191 de la fundación del periódico El Habanero.

Situación problémica: Se estudia con poca profundidad la labor periodística de Varela, pues solo se menciona al periódico El Habanero en su referente moral.

Objetivos colaterales: Contribuir al conocimiento de quien nos enseñó primero en pensar más allá de su estudio como figura del independentismo cubano en la primera mitad del siglo XIX y dar a conocer otros periódicos con los que él colaboró desde el exilio, así como la causa del mismo.

Fuentes documentales:

Historia de Cuba (1492-1898): formación y liberación de la nación, de Torre-Cuevas, Eduardo y Loyola Vega, Oscar. La Habana. Editorial Pueblo y Educación, 2002, pp. 135-137.

Clásicos del Periodismo Cubano, Núñez Machín, Ana. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales, 1978, pp. 5-13.

No hay Patria sin virtud, Gallego, Emilia. La Habana, Ediciones Unión 1997.

Fuentes directas:

Fabio Fernández. Profesor Asistente de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana. Es fuente especialista y emite juicio analítico.

Mario Cremata, Profesor de Historia de la Prensa de la Facultad de Comunicación (FCOM) de la Universidad de La Habana. Emite juicio de valor y es fuente especialista.

Luis Sexto, Periodista y profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Emite juicio de valor y es fuente técnica.

René Camilo García, Armando Franco y Claudia Alemañy, estudiantes de cuarto año de Periodismo de FCOM. Fuentes implicadas, emiten juicio de valor.

Soportes:

Hecho: Aniversario 191 de la fundación del periódico El Habanero y rescate e la figura de Varela como periodista.

Antecedentes: Reconocido por su trabajo como pedagogo y presbítero en Cuba y en el exilio, exactamente en Estados Unidos.

Contexto: A pesar de que la figura de Varela es estudiada como líder del independentismo de la primera mitad del siglo XIX, en ocasiones se olvida su trabajo como periodista vinculado estrechamente a la política. Los programas de estudio, tanto del preuniversitario como de la Universidad, por falta de tiempo para abordarlo en profundidad, no incluyen la labor periodística del Padre, y solo se habla de El Habanero.

PUERTAS ABIERTAS EN LA UNIVERSIDAD

PUERTAS ABIERTAS EN LA UNIVERSIDAD

El Programa se realiza en esta ocasión de manera diferente, cumpliendo con solicitudes propias de la población.

Texto y foto:
LÁZARA THALÍA FUENTES PUEBLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El curso escolar 2014-2015 comenzó hace pocos meses en todo el país. La alegría de iniciar  una nueva etapa en la vida y el temor de enfrentarse a un otro sistema de enseñanza, invade a los estudiantes del duodécimo grado.

Los protagonistas de esta futura travesía llamada Universidad, optan por las alternativas a partir de un plan de carreras, de acuerdo con las necesidades de las provincias. La falta de orientación profesional de muchos, finaliza en el desconsuelo de no satisfacer sus necesidades intelectuales ni profesionales.

Para suplir mínimamente esas inquietudes, la Dirección Docente Metodológica de la Universidad de La Habana  ha organizado el Programa Puertas Abiertas. Yaima Jiménez Guevara, organizadora del evento, comenta acerca de la estructuración general de la actividad en la presente edición.

-¿Cuáles son los objetivos de Puertas Abiertas?

Con el Programa Puertas Abiertas se pretende lograr que nuestra población tenga conocimiento sobre las carreras que está ofertando la Universidad de La Habana. Se muestra el plan de estudio y las actividades que se realizan en cada una de las facultades, para que tengan una orientación profesional.

-¿Desde cuándo se realiza este proyecto?

Desde hace muchos años, ya que el país pretende que nuestros estudiantes opten por carreras acordes con sus gustos y potencialidades. Para alcanzar esta meta, se necesita una correcta orientación vocacional.

-¿Por qué este año cambia la dinámica de su ejecución?

Cuando todas las facultades abrían sus puertas a la familia cubana en la misma fecha, en muchos casos, coincidían carreras afines, imposibilitando que los estudiantes asistieran a ambas. Respondiendo a solicitudes propias de ellos, este año se realizan en diferentes horarios, con el fin de que los interesados puedan escuchar las posibilidades que se ofrece.

-¿Quiénes son las personas encargadas de impartir las conferencias y orientar a los jóvenes interesados?

Cada facultad se encarga de la organización interna del evento y de informar a la población las carreras que se estudian. Los propios estudiantes de la Federación Universitaria (FEU), en conjunto con los decanos, vicedecanos y los profesores, imparten las conferencias y narran sus vivencias.

-¿Pudiera comentar acerca de la organización general de este evento?

La estrategia está encaminada a satisfacer las necesidades de orientación de la población. Como dije anteriormente, se realizan todos los sábados a partir del 15 de noviembre, con horarios distintos para cada una de las facultades, donde se ofrece una guía a los interesados.

-¿Qué importancia le concede a esta actividad?

Con Puertas Abiertas se eliminan estereotipos  que existen sobre las carreras, se amplía el conocimiento de los estudiantes, ya que pasan de espectadores a protagonistas, por unas horas, de la historia en que desean participar. Además, disminuye en gran medida el porciento de bajas y frustraciones, por el desconocimiento de sus posibles opciones. También, se presenta un currículum de cada especialidad y se habla del  funcionamiento de la vida universitaria y becaria.

-¿Considera las Puertas Abiertas una medida para solucionar los problemas existentes en la continuidad de estudios de jóvenes egresados del preuniversitario?

Esta es una medida más que se toma para motivar a los estudiantes preuniversitarios a optar por carreras que estén acorde con sus gustos y aspiraciones. Con la previa información, pueden decidir si sus expectativas se cumplen en lo que elijan.

-¿Cuáles son las carreras y temas de mayor interés de los asistentes?

Las facultades  de Comunicación,  Derecho y Psicología, son las más visitadas, aunque de manera general todas tienen gran demanda por los estudiantes. 

-¿En años anteriores se ha cumplido con los objetivos trazados en el programa?

Sí. A partir de las experiencias anteriores, se ha perfeccionado la dinámica, en correspondencia con las solicitudes de la población. Se ha logrado que se incremente el número de estudiantes que ingresen a la Universidad, aunque todavía hay que trabajar más para suplir las necesidades del país.

-¿Cuáles son las proyecciones para este curso escolar?

En el segundo semestre del presente curso se realizará una nueva convocatoria. Estamos ejecutando una multimedia, más interactiva, donde se informa de qué trata cada una de las carreras y su plan de estudio. Los encargados del tema, en la Universidad de La Habana, estamos  trabajando, en conjunto con el MINED y diferentes instituciones, para efectuar encuentros con los estudiantes en sus escuelas, sobre el campo profesional que elijan, no solo en doce grado, sino también desde edades más tempranas.
Pie de foto: Yaima Jiménez  Guerra, especialista de la Dirección Docente Metodológica y organizadora del evento Puertas Abiertas.

FORMAR ARTISTAS DESDE EL BARRIO

FORMAR ARTISTAS DESDE EL BARRIO

Encaminado a la educación estética y formativa, el centro cultural de la comunidad más occidental de La Habana, Santa Fe, lleva a cabo un proyecto que vincula a artistas y jóvenes.

Texto y foto:
EDILMARYS AJETE NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Talleres de pintura, debates cinematográficos, espectáculos para niños y exposiciones fotográficas, conforman el programa cultural que ofrece la Casa de Cultura de Santa Fe como parte del proyecto Reforzamiento de los servicios socioculturales para el desarrollo comunitario.

La obra pretende la integración de los centros locales vinculados al mundo artístico y el incremento de la colaboración entre sus trabajadores. Como ejemplo de ello, se convirtió el cine Oasis en un cine-teatro y se gestiona la reconstrucción total de la sede de la Casa de Cultura.

Oscar Sánchez de la Yera, director de la institución, explicó que “la idea surgió hace dos años y están vinculados a ella unos 80 vecinos de la comunidad. Además, contamos con el apoyo de la Asociación Hermanos Saiz (AHS) y la Unión Europea (UE) en Cuba”.

“La asociación italiana ARCI (Asociación Recreativa de Cultura Italiana) se encuentra vinculada a la obra y sus trabajos fotográficos dan un nuevo enfoque al entorno local porque detallan las maravillas de los lugares más olvidados de la comunidad. Los representantes culturales de esta compañía también desarrollan talleres para enseñar su cultura”, expresó Beatriz Vargas Castañeda, instructora del proyecto.

A su vez, Ernesto Alejandro Michel Álvarez, vecino de la comunidad, comentó que la obra puesta en práctica ha logrado la formación artística y estética de los que allí residen y agradeció a la iniciativa que por ella celebren cada año el carnaval infantil que cuenta con una representación de los nueve centros educacionales de la localidad.

Los habitantes de Santa Fe participan en actividades como la recogida de desechos a orillas de la playa y la organización de encuentros deportivos los fines de semana que terminan con una muestra de diferentes manifestaciones artísticas desarrolladas por los instructores de arte, junto a estudiantes de las secundarias básicas ubicadas en la zona.

Pie de foto: Carnaval infantil de Santa Fe, un logro comunitario.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional.
Tipos de fuentes: Directas (Oscar Sánchez de la Yera, director de la casa de cultura; Beatriz Vargas Castañeda, instructora de arte, y Ernesto Alejandro Michel Álvarez, vecino de la comunidad).
Primer valor-noticia: Interés Humano.
Otros valores-noticia: Proximidad. Actualidad.

 

CAMINANDO POR JESÚS DEL MONTE

CAMINANDO POR JESÚS DEL MONTE

KARLA CASTILLO MORÉ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si las arterias son las encargadas de llevar la sangre oxigenada al corazón, ¿qué lleva hoy la arteria Diez de Octubre al corazón de La Habana? Pues nada sano, solo suciedad y tristeza. ¡Cuánta belleza, creatividad y laboriosidad del pueblo habanero ha desaparecido por el paso del tiempo, el abandono y el descuido!

Un habanero de principios del siglo XX, que conoció esta avenida en todo su esplendor, si caminara hoy día por ella no la reconocería. Los lugares emblemáticos han desaparecido y los que no, están en ruina o han cambiado su función.

En un recorrido hipotético desde Agua Dulce hasta La Palma encontramos el primer punto emblemático: el cine Florida, ya en ruinas. Caminando por aceras dañadas y portales en peligro de derrumbe damos con la esquina de Toyo, marcada hoy, más que por su popular prestigio por la panadería que aunque todavía existe solo es una sombra de su pasado, por un portal apuntalado en precario equilibrio.

Llevaría miles de páginas seguir por esta ruta y describir todo lo bello y funcional que en su momento fueron lugares que han desaparecido como los cines Apolo, La Palma y Tosca, la tapicería Capri, bazares, tiendas, el Gran Cinema, el copelita de la Víbora, sastrerías, zapaterías y otros muchos talleres familiares.

La tradición e historia de esta avenida es conocida por personas que ven con añoranza su antiguo esplendor. No es Diez de Octubre la calle donde realizaban la venta de muchos productos comestibles, ahora en extinción, tampoco se percibe en ella el aroma del pan o el café recién tostado. Solo es ya una calle que vive en la sombras del ayer.