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Isla al Sur

Comentarios-Trabajos docentes

CON F DE ESFUERZO, NO DE FRAUDE

CON F DE ESFUERZO, NO DE FRAUDE

ALBERTO CABRERA TOPPIN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hay ocasiones en que la tentación parece ser más fuerte que nuestro sentido de la autoexigencia y la honestidad. El temor al qué dirán nos impulsa a hacer algo que sabemos que, por provechoso que pudiera resultar, no está legitimado por ninguna norma escolar ni social. Cometer fraude, lejos de ser visto como un acto a repudiar, es hoy señal de picardía y suerte.

Nadie sabe a ciencia cierta quién dijo que “estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado”, pero la frase ha sido esgrimida en no pocas ocasiones por aquellos que ven en los libros, en lugar de la entrada al mundo del conocimiento, un repelente natural a su persona. Parece que para muchos de nosotros es más importante divertirse en las fiestas que apuntalar el futuro que comenzamos a construir cuando atravesamos el umbral de la Universidad.

Cierto es que nuestra época no es la misma que la de nuestros padres, abuelos, tíos… Hoy estamos rodeados de medios tecnológicos creados con el fin de extender nuestros sentidos más en su capacidad que en lo físico, pero que al final han ayudado a silenciar el mayor don que pudiera darnos doña Naturaleza: la capacidad de razonar.

El facilismo, ciertamente, es mucho más tentador que el esfuerzo. Sin embargo, ¿qué traerá al salir de la casa de altos estudios? Estaremos obligados a seguir mintiendo acerca de nuestros conocimientos y nuestras aptitudes, porque no fuimos capaces de crearlos, de madurarlos. ¿Resulta correcto tildar de imprescindible ese futuro, donde los primeros engañados somos nosotros mismos?

“La honradez no es la debilidad, no es la cobardía, ni es el consejo pusilánime que se pide a los adversarios, ni la resolución que se inspira en lo que los adversarios quieren. La honradez es el vigor en la defensa de lo que se cree, la serenidad ante las exigencias de los equivocados (…)”, dijo José Martí.

A pesar de esto, algunos creen que la causa fundamental del engaño académico no radica en la pérdida de valores, sino en las características del trabajo de la institución -con demasiada carga teórica, insuficiente práctica–, tal como indican estudios de la Universidad de los Andes. Aunque esto pudiera influir, somos los estudiantes los responsables directos de que tales hechos ocurran, pues optamos por no esforzarnos en el estudio previo y adquirir la mejor calificación a como dé lugar. No nos preocupamos por la repercusión próxima y lejana de nuestros actos. Olvidamos por un momento que todo lo grande alguna vez fue pequeño.

No hay mejor ayuda que aquella que brindamos mucho antes de un examen, a la hora de estudiar, cuando hay tiempo y espacio para las aclaraciones y el aprendizaje profundo. No existe forma superior de sentirnos parte de un grupo que no sea inyectándole saberes existenciales, académicos y espirituales con los cuales retroalimentarnos. Y si a la hora del examen, alguno de nuestros compañeros no nos comprende, solo estará reafirmando lo que alguna vez escribiera el más universal de los cubanos: “Solo dejan de entender la honradez en los demás los que han dejado de ser hombres honrados”.

EL ONCE: UN NÚMERO IMPAR, PRIMO Y...

EL ONCE: UN NÚMERO IMPAR, PRIMO Y...

LESLIE ALONSO FIGUEROA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los centros educacionales con internamiento, o con beca, como se conoce por sus egresados, fueron característica de la formación preuniversitaria en Cuba; pero hace alrededor de cuatro cursos escolares se decidió prescindir de este método de enseñanza y sustituirlo, debido a las carencias económicas, por los pre urbanos en cada municipio.

En la provincia de Matanzas, con más o menos eficacia, por no contar con la infraestructura mínima en cuanto al claustro de profesores y la cantidad de espacios físicos, también se adoptó esa medida y se eliminaron todas las escuelas del plan citrícola de Jaqüey Grande.

Como en el resto del país, según las orientaciones del Ministerio de Educación de promover el interés por las carreras de las ciencias técnicas, biológicas, puras y especializadas, se mantuvo en la ciudad de los puentes el funcionamiento del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) "Carlos Marx".

La vocacional, como es común entre los matanceros, sufre, junto a otros tres IPVCE del país como el de Guantánamo, la condición de tener restringido una vez al mes el pase para sus alumnos, la llamada oncena, pues permanecen 11 jornadas en la beca.

Esta escuela, desde la fundación en el año 1978, por su concepción arquitectónica, sobrelleva serios problemas con el abastecimiento de agua, con récords de cinco días, y la permanencia de toda su matrícula por dos semanas, complica más la situación.

Desde la estancia de mis padres por el instituto, luego la mía y ahora la de mi hermana, se ha dialogado con las autoridades pertinentes en la provincia y solo variadas excusas dan respuestas a tan desatinada y arbitraria decisión.

Citar algunas de ellas nos llena de ira a los que hemos vivido gloriosas oncenas en este sitio, porque en vez de recuperar turnos de clases se cubre el horario con operativos y jornadas masivas de limpieza; además, el resto de los pre en los municipios no tienen que asistir los fines de semana y, sin embargo, ambos centros tienen concebidos el mismo plan de estudio y examen final.

Quizá la excusa del transporte haya silenciado a los primeros padres que decidieron quejarse, porque el precio del combustible en el mercado mundial está cada vez más alto y poder distribuir a los alumnos por los catorce municipios de la provincia, desde Cárdenas hasta Calimete o desde la Ciénaga de Zapata hasta Limonar, es difícil.

El silencio de estos padres no perduró mucho, pues es fácil presenciar en los parqueos de la escuela, un domingo de visita durante esas oncenas, que la mayoría de los carros en los que se trasladan los familiares son propiedad del Estado, y el combustible que usan, distribuido por la empresa a la que pertenecen.

La alimentación está crítica, desde desayunar los sábados agua con azúcar hasta almorzar harina con boniato. Entonces, los alumnos ante un hambre indomable, aunque esto no sea una justificación convincente para cometer indisciplinas, se fugan del perímetro de la escuela para comer en las cafeterías particulares de los vecinos, y hasta ponen en peligro sus vidas porque tienen que cruzar la Carretera Central.

Permanecer en una beca por una semana es agobiante, por no tener las comodidades del hogar; además, las exigencias de la escuela, por su condición de mantener un índice de 85 puntos como mínimo, agotan física y mentalmente.

Momentos de diversión no faltan para las tensiones de un sábado de oncena: un chapuzón en el río de atrás de la montaña, un paseíto al Coppelia, el futbol en la piscina sin agua, o los agarrados en el tabloncillo en ruinas; pero eso también se disfruta en las tardes de miércoles o en las mañanas en las que se ausenta el profesor, por haber realizado una obstinante guardia durante el fin de semana.

Los domingos, aún desconozco el motivo, no abre el comedor, y los padres que no franquean ese día deben pedirle a su jefe la jornada libre.

La historia de la Vocacional de Matanzas es tan complicada como los problemas de genética, la geometría del espacio o los poemas del barroco que estudian sus alumnos.

Los egresados de este IPVCE recuerdan las ropas azules, por el uniforme; el rojo, por el monograma; las escaleras, por el anfiteatro; y el once, por ser un número primo, impar y ...

LA MORDEDURA MEDIÁTICA

LA MORDEDURA MEDIÁTICA

DAIRON MIRANDA QUINTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desde pequeños nuestros padres, cuando no queremos comer o nos portamos mal, nos asustan con “el hombre del saco”, “el coco”, “la bruja”, “Drácula”… en fin, una infinidad de figuras fantasmagóricas. Pero pasa algo bastante incomprensible con las nuevas generaciones: ya no le temen a casi ningún monstruo, y mucho menos a los vampiros.

Si un niño (o niña) va a una fiesta de disfraces el primer traje que escoge es negro, tiene capa, lleva un maquillaje pálido y, por supuesto, un par de colmillos plásticos bien puntiagudo. Y si le pregunta a quién se quiere parecer, los nombres, a pesar de no ser usted un “cinéfilo-vampírico-empedernido”, no le impresionan: “A Damon Salvatore, a Elena Gilbert, a Edward Cullen, a Bella Swan”; es decir, a un numeroso repertorio de personajes protagónicos de series y películas tan conocidas como “Diario de un vampiro”, “Crepúsculo”, “Sangre verdadera”, “Blade”, “Buffy la cazavampiros” o “Ángel”.

Una causa de la “feroz” afición, generalmente del público más joven, radica en la evolución que han experimentado estos seres, quienes ya no solo se alimentan de sangre, sino de “energía vital” (una manera de decir alma sin acudir a un término tan trillado); su edad de “congelamiento” juvenil en el espacio-tiempo no supera, en la mayoría de los casos, los 20 años; prácticamente todos los actores son bien parecidos, elegantes, altos, de ojos claros, o lo que es lo mismo, representan el modelo hollywoodense de belleza; y, por último, ya no existen vampiros u hombres lobo, ahora hay una raza superior, mucho más fuerte y con características de ambas especies: los híbridos.

El nivel de originalidad en cada nuevo audiovisual que se realiza con la “sangrienta” temática va en ascenso, y a la misma vez disminuye hasta lo más oscuro del subsuelo del planeta Tierra; esto se explica a partir de ejemplos como la última entrega del más clásico de los vampiros: “Drácula”, una película del 2013, en tercera dimensión, con mucho desborde de tecnología en la elaboración de los efectos en general, mas por la parte de la idea, las actuaciones, el maquillaje y la propia historia, presenta poco atractivo o valor cinematográfico.

Pero el vampirismo tiene doble o hasta triple cara, relacionadas en su mayoría con la violencia. En la actualidad se han reportado casos de homicidios debido al consumo excesivo de ese tipo de materiales televisivos y literarios.

En 1985 fue oficializada, debido a la cantidad de incidentes violentos inspirados en series y películas sobre “demonios chupasangre”, la existencia de una seria enfermedad, el vampirismo clínico o síndrome de Renfield, un raro trastorno mental caracterizado por la excitación sexual asociada a la necesidad compulsiva de ver, sentir o ingerir el preciado fluido, viviendo o no el autoengaño creencial de ser vampiro.

Las nuevas generaciones, no le tienen miedo a esos seres fantásticos, los imitan y los adoran al punto de considerarlos la mayor expresión de sus sueños terrenales, excluyendo a otros paradigmas o ídolos más loables; lo que pasa es que entre la imaginación y la realidad hay un límite que deben percibir en cualquier instante: no somos inmortales, no corremos a 300 kilómetros por hora, no ardemos bajo los rayos del sol, y tampoco, tenemos colmillossss…

TRAICIONARNOS NOSOTROS MISMOS

TRAICIONARNOS NOSOTROS MISMOS

DAVID GALLO SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En medio de la vorágine que implica  la realización de pruebas de ingreso a la Universidad, donde se presentan miles de estudiantes, suele rondar de manera fantasmagórica un señor repudiado por muchos, pero en no pocas ocasiones convertido en recurso inestimable para salir, “con una ayudita”, de cierto bache: el fraude académico.

Pero creemos que en donde menos se manifiesta tal problema es en dicha prueba por ser definitoria del futuro y entrañar tanto rigor en su contenido. En ella con extremos cuidados, celosos profesores dan todo su empeño, para que los estudiantes culminen la batalla por el conocimiento, sin sufrir lesiones que puedan dejarlos fuera de la pelea.

Los exámenes rutinarios, semanales, intrasemestrales y finales de cualquier nivel de enseñanza son en donde el fraude académico requiere mayor atención por parte de todos los que pretenden comprobar las capacidades reales, dejando de lado la “creatividad” inherente al estudiante, capaz de transformar en “chivos” o “chuletas” las horas en las aulas.

Una de las maneras más comunes de hacer fraude es copiar de un compañero en una prueba, algo que a los ojos de sus cómplices resulta una inocente acción, sin embargo, para profesores, familiares y verdaderos amigos es casi uno de los pecados capitales.

A la hora de “fijarse” salen a relucir las tantas películas de misiones imposibles y ciencia ficción vistas en la vida, para una vez más lograr los mejores resultados con el mínimo de esfuerzo. Por qué no emplear todas esas neuronas en dedicar tan solo unas horas a la preparación para la prueba; les aseguramos que sentirán una inmensa calma a la hora de la verdad.

Consideramos un tema polémico la causa por la cual se realiza la apropiación de conocimientos ajenos. Pudiera recaer la culpa en el escaso esfuerzo y preparación por parte de los estudiantes, encaminados entonces a ingeniarse métodos  facilistas que le den luz al borroso camino. O pudiera ser, que el catedrático no ofrezca convincentes explicaciones, capaces de enviar a los aprendices, confiados de sus saberes, a toda prueba.

Para nosotros resulta difícil proponer soluciones certeras de cómo combatir el fraude, pues estamos conscientes de la probabilidad de hacerlo. Pero jamás debe descansar la conciencia a sabiendas de que el éxito en un examen está garantizado violando principios morales, mintiendo, y echando a un lado los valores humanos, al utilizar las respuestas de un compañero, que quizás no lo es tanto.

Sea cual sea la causa que conduzca a tales marañas, debemos desterrarlas para siempre de la faz de la tierra del saber. A esos que contribuyen a su proliferación, se les debe hacer entender que al final de la historia solo nos traicionamos nosotros mismos.

¿MAGIA CON LETRA INVISIBLE?

¿MAGIA CON LETRA INVISIBLE?

ALBERTO CABRERA TOPPIN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Camino por el largo pasillo donde han quedado como recuerdos besos y abrazos. Una simple mirada hace pensar que en esta escuela, con su casi perdido propósito de vocacional y su gentilicio capitalino, no es necesaria la campaña por la masificación de la lectura que invadió hace poco la televisión. Los préstamos literarios parecen cadenas interminables: son muchos los que quieren adentrarse en esos microuniversos, cuya puerta de entrada se llama “prólogo” en algunas ocasiones y  “capítulo 1” en otras.

Lo interesante no resulta cómo la mayoría preserva el hábito de leer, sino el objeto leído: Stephanie Meyer con sus vampiros adiamantados; J. R. R. Tolkien con el anillo, hobbits, enanos y las más diversas criaturas; J. K. Rowling y el universo mágico tejido por varitas… Muchos son los ejemplos que, una vez conseguidos por las más numerosas vías y soportes –desde el pago de más de una veintena de pesos convertibles en la Feria Internacional del Libro hasta la impresión de una copia digital hija de la piratería- se convierten en otro habitante más del centro escolar.

Sin embargo, no consideran que la literatura fantasiosa de Cuba valga la pena de leerla, pues la creen inferior. Y es allí donde se equivocan.

Ciertamente, los mayores exponentes de la narración cubana son complejos debido al empleo de un lenguaje estilizado al máximo con los conocimientos y las investigaciones del autor –Paradiso, de Lezama Lima, es una muestra de ello– y en muchas ocasiones se intentó extrapolar esas características al resto el quehacer literario dentro de nuestras fronteras, al punto de quedar olvidada por un tiempo la imaginación fantástica y heroica. No obstante, muchos continuaron escribiendo historias con magia y espadas y otros lo comenzaron a hacer. De ahí surgieron autores respetables cuyas obras aguardan por ser devoradas y no pretenden herir de muerte el bolsillo.

Así, son varios los títulos de José Miguel Sánchez Gómez (Yoss), multipremiado miembro de la unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), que arma a sus personajes con báculos nigrománticos, armas filosas, crines y cuernos, hasta las más raras innovaciones aún no materializadas por la ciencia y concebidas en la mente humana. A él se suman Elaine Vilar Madruga, Jeffrey López Dueñas y Carlos Duarte Cano, compiladores de los sueños plasmados en papel quién sabe si con un lápiz de una bruja famosa como Hermione.

Pero esa magia solo despierta al abrir el libro, y que el público lo haga depende de la divulgación, bien escasa en excelentes títulos como Axis mundi y Leyenda de los Cinco Reinos, con los que la editorial Gente Nueva –en la colección Ámbar– ha querido mostrar de cuántos quilates es la invención cubana, al menos en algunos casos. Aún así, puede que los editores solo estén en la punta del iceberg, y que el resto del cuerpo estuviera a la vista con un simple concurso nacional difundido por la televisión.

¿Está lejos el día en que lo fantasioso, generado desde suelo cubano, tenga agotados los ejemplares de una obra a una semana de publicación? Muchos, como aquellos estudiantes lectores, responderían que sí con absoluto convencimiento. Ojalá no sea de tal manera, por el bien de la imaginación.

LA OLA COREANA “ATACA” A LA ISLA DE CUBA

LA OLA COREANA “ATACA” A LA ISLA DE CUBA

HUY VU QUANG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el año 2012 el mundo vio una explosión mundial de cultura coreana gracias a la famosa canción “Gangnam Style”, de Park Jae-Sang, que llegó al tope de las principales listas de popularidad. Y el tema también triunfó cuando arribó a Cuba.

Según el sitio web elmundodesencajado.es: “De hecho, en Corea del Sur no tuvo mucho éxito al principio y el gobierno se sintió molesto con la canción”. Pero ahora se considera como una buena oportunidad para popularizar la imagen del país asiático a los países occidentales.

A pesar de que los cubanos no habían conocido casi nada de esta nación asiática, ni hablan coreano, pero han visto el video e intentado bailar algunos de los pasos del “baile del caballo”.

La canción es una parodia del estilo lujoso y suntuoso de la vida en Gangnam, un distrito del sur de Seúl. Ese lugar es conocido por ser el hogar de las personas ricas y por su vida nocturna dinámica, en lo que se refiere al Beverly Hills de Seúl. Aquí se puede encontrar numerosos centros comerciales y de entretenimiento, también concentra muchas galerías de arte, boutiques y cafés.

El video de Park Jae-Sang se convirtió en un virus cultural que impacta como una epidemia, es el video más visto de 2012 y el más visto de la historia de YouTube. Según el sitio web WordStream.com: “Es el primer material en alcanzar 1,000 millones de vistas en YouTube. Se lanzó a mediados de julio y tiene un promedio de más de 4 000 vistas por minuto, casi seis millones por día”.
Detrás de esta canción, más que un triunfo comercial, es uno de los  representantes de Corea del Sur a su cultura, que se llama ola coreana o ayllu, en coreano. Este boom cultural comenzó a fines de los 90, como parte de una política de Estado para competir con las industrias creativas japonesas. Con el desarrollo mundial de móviles y el Internet, ha logrado muchos resultados positivos.

Otro factor de ese movimiento cultural son las telenovelas, las que no se exportan fácilmente a sociedades que no tengan una tradición confucionista. En ellas se refleja un retrato real de la sociedad surcoreana y sus códigos son difíciles para interpretar por personas ajenas a ellas. Pero poco a poco ha encontrado al público en Latinoamérica.

En la VIII Cumbre Mundial de la Industria de la Telenovela, Series y Ficción, Yo Soo-Ah, encargada de los asuntos culturales de la República de Corea en la zona América Latina, comentó: “La difusión de nuestro mercado de telenovelas es un proyecto del Gobierno y cuenta con el apoyo de la iniciativa privada. Con estas telenovelas tratamos de mostrar la cultura y las costumbres de nuestro país’”.

Las telenovelas que dieron gran fama a la cultura coreana son Sonata de invierno, La Joya en el Palacio, La buena esposa y Mi bella esposa,…, estas dos últimas están siendo transmitidas por la señal de Canal Habana y han cobrado bastante respaldo entre la población.

Gracias a estas telenovelas y la canción Gangnam Style, la cultura coreana está creciendo fuertemente dentro de la sociedad cubana. Ahora cuando los cubanos ven a un asiático en la calle, quizás se detienen por un segundo para preguntar si es un chino o un coreano.

Cuba ha mantenido vínculos diplomáticos ininterrumpidos desde 1960 con la República de Corea. La Isla ha ayudado a Corea en el campo médico y la biotecnología, incluido el entrenar y enviar especialistas a la nación asiática. Al lado de la ayuda del país caribeño, Corea ha apoyado a Cuba en esferas de tecnologías, maquinarias, equipos,...

Las actividades de cooperación del comercio cubano-coreano están muy desarrollas. Corea se ha convertido en el tercer socio comercial de Cuba en el Asia Pacífico.

Realmente lo que la Hallyu trata de hacer, sobre todo, es promover el estilo coreano y así mejora las ventas de carros, teléfonos, computadoras y electrodomésticos en el mundo. Los ingresos de la industria cultural de Corea del Sur crecen un 20 por ciento al año. El gobierno surcoreano promociona la cultura del país como una herramienta de expansión económica.

¿DOMÉSTICOS O CALLEJEROS?

¿DOMÉSTICOS O CALLEJEROS?

RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Actualmente el destino que le ofrece la vida, o mejor dicho, los seres humanos, a los perros y los gatos solo conoce dos opciones: vivir seguros en un hogar o sobrevivir abandonados en las calles.

Estos animales comenzaron a coexistir cerca del ser humano desde tiempos inmemoriales. Paulatinamente los perros se ganaron el título de mejor amigo del hombre; mientras tanto, los gatos, para los egipcios, eran sagrados, si matabas uno de ellos te condenaban a muerte, y algunos de estos felinos, incluso, eran momificados. Después de milenios de evolución la realidad es otra y bien distinta. 

Aquellos que corren mejor suerte residen como reyes de la casa de sus dueños, cómodos y contentos. Desde pequeños son tratados con mimos y medicinas que les permiten vivir como una mascota se merece. No tienen que preocuparse por las cotidianas dificultades de sus similares que viven de la puerta para afuera.

Estos sí se las ven más negras, y no precisamente por el color de sus pelos; nacen para vivir buscando alimentos en los basureros o para pasar frío en las noches. Están amenazados por enfermedades y su única compañía son las pulgas o las garrapatas.  

Tampoco es que sean peludos angelitos, a fin de cuentas son animales. Los callejeros en ocasiones roban comida, molestan con sus sonidos, ocasionan accidentes de tráfico, afean el entorno, orinan y defecan en cualquier lugar, pero esto se debe mayormente a la falta de una casa y una familia. 

Siempre habrá quien diga: “¿Un perro en mi casa?, si aquí no hay comida ni para las personas, y los gatos menos, arañan y llenan de pelos todo”. Pero también encontraremos esa gente defensora de los animales que tienen mini zoológicos en sus viviendas.

Por muy comunes que parezcan, los diferentes canes y felinos forman también una parte esencial de la vida, de la fauna, y de la biodiversidad medioambiental, desde la raza más cara y famosa hasta el perro más “sato” o el gato más abundante. Puede que todavía haya abandonados en una esquina muy buenos amigos o felinos que lo que les falte de sagrado lo tengan de cariñosos; tal vez un “Cacharro” o una “Mini mini mini”.

Muchas veces todo lo que necesitamos es alguien que intervenga y nos haga saber que no estamos solos, aunque ese alguien tenga cuatro patas; alguien con quien jugar, correr o simplemente pasar el tiempo.

El destino de los perros y los gatos está en nuestras manos, decidir que estos cuadrúpedos vayan al infierno (la calle) o al cielo (un hogar) depende en gran medida de nuestra humanidad.

OBESIDAD: ¡NO ECHE LA CULPA A LA COMIDA!

OBESIDAD: ¡NO ECHE LA CULPA A LA COMIDA!

LAM NGUYEN THANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cierta vez, una amiga me contó sobre la historia de los habitantes de algunas zonas al norte de Canadá, donde la temperatura máxima nunca sube a diez grados bajo cero. Allí, las muchachas favorables para ser esposas son las gordas, mientras más gordas, tanto mejor, para enfrentarse con la condición severa del clima e infundir la calidez a su marido.

Sin embargo, en una Isla de demasiado calor como la nuestra, ser gordo no es ideal ni el requisito para ningún sexo para tener un buen matrimonio. Pero, en realidad, el 25 por ciento de los cubanos son sobrepesos y dos tercio de estos tienden a la obesidad, según el reciente libro titulado “Obesidad: epidemia del siglo XXI”, del doctor Jorge Pablo Alfonso Guerra, presidente de la Sociedad Cubana de Nefrología.

Es cierto que se deben busca las razones principales en lo que comemos diariamente. Pero, como en un crimen, la pistola no tiene culpa, la culpa es de quien la usa; asimismo, aquí la comida tampoco tiene culpa, la culpa pertenece a quien la come.

No pocas personas se defienden diciendo que en Cuba es casi imposible realizar una dieta de vegetariana: “Mira a nuestro plato tradicional: arroz congrí cocinado con grasa, carne, tostones, chicharritas. ¿Qué hay para el postre?: dulce, mermelada, helado, cake. ¿Qué se vende en la calle?: Tukola, frituras, pastel, donut, turrón de maní… Y, además, los tipos y cantidad de verduras en el país no son bastantes”.

No se puede negar que cada nación tiene su propia cultura alimentaria que se vincula con la propia cultura de la región. Pero de otro lado, también está siendo construida históricamente, evolucionando y diferenciándose a  lo largo del tiempo y depende del desarrollo de la sociedad. Por eso, es necesario cambiarla de una vez si nos hace daño o nos enferma.

Además, hay que aclarar la equivocación de que una dieta saludable, obligatoriamente, es una dieta vegetariana. No importa si es vegetariana o no, sino si nos suministra las nutrientes, vitaminas y minerales vitales, asegura la energía necesaria para realizar las actividades y trabajos sin el consumo excesivo de grasa, azúcar…

Vamos a hacer una comparación entre la referida dieta a lo que comemos diariamente. No quiero mencionar más sobre la cultura alimentaria, quiero presentar aquí solo un ejemplo sencillo acerca de la manera en que se consumen las frutas. De hecho, muy pocos cubanos optan por comerla cruda, directamente, sino llevarla a batido o jugo. Junto con esto, agregan mucha azúcar, leche condensada, leche en polvo y otros ingredientes. De esta manera, las frutas –lo que se recomienda como una de las comidas naturales mejores para la salud y las actividades mentales – se vuelven para enfermarnos sin darnos cuenta.

Otro ejemplo similar es con la cocción de vegetales y ensaladas. ¿Cuántas verduras se ven en las llamadas “ensaladas frías”? La mayoría de sus componentes son pastas, huevos, mayonesa y salchicha. Por aquí surge una pregunta de dominio gastronómico: ¿debemos o no buscar otra manera más saludable para preparar los alimentos?

En el libro Alimentación, Diversidad y amor en la cocina actual, “recetarios” con productos del agro, la doctora Raquel Castanedo Valdés, del Instituto de Nutrición e Higiene de Los Alimentos, sugiere seis fórmulas diferentes para preparar los vegetales, los cuales son hervor, freír, salteado, estofado, guisado y asado. Podemos aplicarlas para lograr un plato de vegetales auténticamente saludable.

Otra preocupación sobre la obesidad  es su incidencia en la infancia. El doctor Jorge Pablo Alfonso Guerra señaló también en su libro que casi uno de cada tres preescolares y 18 por ciento de los escolares tienen peso corporal excesivo. El 8 por ciento de los niños ingirió más de 125 por ciento de la cantidad diaria de energía recomendada, y más alarmante, el 44 por ciento de ellos consumió esa energía en forma de azúcar refinada añadida extra a los alimentos.

El desarrollo de esta epidemia en los niños está vinculado a los factores ambientales, especialmente hay que destacar el impacto desde sus padres, quienes también tienen mal hábito de alimentación. Además, está el fenómeno de comer en la calle, comer cuando espera la guagua, comer no por el hambre, sino por gusto, comer para divertirse… Y la comida en la calle no es solo puede ser antihigiénica y es algo en lo que se debe tener sumo cuidado, sino que también, como ya se refirió antes, engorda demasiado.

Al lado de una dieta científica, un nivel de actividad física adecuado es imprescindible para lograr una salud sana. En lugar de obsesionarte con la televisión o el laptop todo el fin de semana, ¿por qué no haces ejercicios por solo 30 minutos cada día? No para en el efecto de prevenir la obesidad y las enfermedades relacionadas, la práctica del deporte también ayuda al éxito de las actividades mentales.

Para concluir, quiero formular la teoría de Hipócrates que expresa que tu medicina sea tu propio alimento. Por eso, no conviertas tu medicina en enemigo de tu salud.