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Isla al Sur

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UNA URUGUAYA LLEGÓ PARA QUEDARSE

UNA URUGUAYA LLEGÓ PARA QUEDARSE

Elsa Methol acompaña a nuestra Revolución desde los primeros momentos.

GABRIELA FERNÁNDEZ MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Natural de la República Oriental del Uruguay, Elsa Methol Ferré  llegó a Cuba en 1961 para integrarse como trabajadora voluntaria a la naciente Revolución Cubana. La cartilla alfabetizadora le dio la bienvenida a la Isla en plena ebullición. Más de dos décadas consagradas a la pedagogía y proyectos culturales avalan su labor  incansable en esta patria, que luego de 47 años es suya por derecho.

Desde 1988 se desempeña como directora de la corresponsalía cubana de Inter Press Service (IPS), agencia internacional de prensa, y la visión del malecón habanero ya le resulta tan cotidiana como le fuera en su juventud el similar paisaje de la Rambla de Montevideo.

-¿Qué la trae a Cuba en 1961? 

Mi esposo, Sergio Benvenuto, y yo trabajábamos en los Comités de Apoyo a la Revolución Cubana. Para los uruguayos fue muy importante el triunfo de 1959, lo veían como un puente hacia la concepción de un futuro antes no visto en Latinoamérica. Se crearon alrededor de 152 Comités de Apoyo en el país, de solo 3 millones de habitantes entonces; era un movimiento fortísimo. Por el año 60 ó 61, Fidel planteó hacer la Operación Verdad, que consistió en traer personas interesadas en el proceso revolucionario, a palparlo realmente, porque a nivel mundial había una campaña de desprestigio.

En ese contexto invitaron a mi esposo, secretario del Comité de Apoyo de los Intelectuales y Artistas. Él llegó a Cuba en mayo de 1961 para conocer la Revolución, seguir trabajando en Uruguay, y dar luego allá una visión adecuada del proceso.

Una noche, se encontraba en la cafetería La Pelota, en 12 y 23. Conversaba con amigos uruguayos, y en ese momento llegaba Fidel. Era la época en que el Comandante en Jefe se trasladaba, interactuaba directamente con el pueblo.

Se acercó a ellos y se enteró de que Sergio era profesor de Historia del Arte y de las Civilizaciones. Entonces le pidió que se quedara en Cuba. No solamente a él, a todo el mundo el líder de la Revolución le habló de venir a colaborar, porque en ese momento hubo una gran carencia de profesores. Mi esposo me escribió para consultarme y acepté encantada.

Yo tenía tres hijos, uno de cuatro años, otro de cinco y el mayor de seis. Llegué a La Habana con los niños el día del cambio de la moneda, en el mismo avión que había llevado al Che a la Conferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Punta del Este.

-Alfabetizar era el verbo de orden a su llegada. ¿Cuál fue su desempeño en la Campaña?

El país estaba en la Campaña de Alfabetización, y me apunté; no había venido a Cuba a tomar el sol en la piscina del hotel del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) donde me alojé las primeras semanas.  Me asignaron alfabetizar a tres campesinas en calle 16, en Miramar, muchachas jóvenes, de 19 ó 20 años, que habían cursado el primer grado, pero por falta de estudios se habían olvidado.

Por eso fue muy rápido, empezamos en agosto y en octubre ya le escribieron la carta a Fidel, símbolo del proceso que selló su alfabetización. Luego hubo necesidad en Altahabana, y me fui allá por tres personas de cerca de 80 años, que estuvieron negadas a aprender y tuve que convencerlas de recibir mis lecciones. Una vez que aceptaron, trabajamos cuatro horas diarias, hasta diciembre. Tengo la Medalla de la Alfabetización.  En el aniversario 40, me dieron otro reconocimiento por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

-¿Siguió integrada a las transformaciones sociales?

Sí, muy integrada. Soy fundadora de mi Comité de Defensa de la Revolución; cuando llegué a este barrio quedaban dos familias en la cuadra, así que nos integramos al de la calle 16, hasta que formamos el nuestro. Tampoco existía la Federación de Mujeres Cubanas a nivel de vecindario, pero era miembro de ella desde mi centro de trabajo. Viví muy cercanos los primeros momentos de las organizaciones de masas cubanas.

-¿Cómo se desenvolvió en la educación a partir de 1962?

No venía aquí a dar clases de inglés, de lo que me había graduado en Uruguay; quería trabajar voluntaria en otra esfera de la cultura. En 1962, al terminar la Campaña, una amiga trabajaba en la Escuela Anexa a la Universidad “Felipe Poey”, y me ofrecí para conformar la biblioteca sin cobro alguno; pero la directora, Adelfa Valera, me pidió que ejerciera como profesora de inglés, e insistió en pagarme con una suplencia. Me sentí feliz allí, hicimos un plan especial en la asignatura.

En 1965 trasladaron algunas personas al Programa de Formación de Profesores, en el Instituto Superior Enrique José Varona, y me ubicaron entre ellas; no quería irme, pero era necesario. Trabajé entonces dos años como Jefa de la Cátedra de Inglés de la Institución,  tiempo que disfruté mucho e hicimos mejoras al estudio de la lengua en ese lugar. En 1968 se formó en el Instituto el Centro de Investigaciones Pedagógicas, y se hizo un curso de dos años al que me vinculé como profesora ejerciendo, además, como especie de adjunta a la Decana.

-Llega usted entonces a los Planes Especiales…

En 1973 pasé a trabajar en Planes Especiales del Ministerio de Educación y empecé a realizar  lo que me gustaba. Estuve en la región de Internados. Nuestro papel consistió en la promoción de programas extraescolares de cultura, vinculados al proceso docente. 

Disfruté la labor con niños y jóvenes de primaria, secundaria y preuniversitario. Fui para ellos la parte linda de la escuela.  Planificamos excursiones en convenio con instituciones como el  Guiñol y organizamos talleres de danza, teatro y títeres. Tuve mucho apoyo de los directores. Pero en 1975 Planes Especiales desapareció por cambios en la Educación.                        

-¿Qué recuerdos tiene de su trabajo en la Casa de Cultura de Playa?

En 1980 asumí la dirección de esa institución. Me sentí muy realizada con el trabajo para la comunidad, hacíamos actividades para niños y adultos. Fui cambiando la concepción rígida de evaluar a los instructores de arte según los premios obtenidos; realmente se sabe si el desempeño es bueno cuando pasan veinte años y aquel niño recuerda lo que aprendió, lo integra a su vida, a su personalidad. Trabajamos con chicos sordomudos y ciegos, incluso en colaboración con proyectos de salud en policlínicos. No pensé irme de allí, de la Casa de Cultura.

-Usted ha sido testigo de importantes acontecimientos y proyectos de la Revolución ¿Qué significó conocer a Fidel, a Raúl…?

Fidel iba mucho por la Universidad de La Habana. Un día lo vi bajando de la Rectoría;  yo venía con una amiga y logramos, junto con un grupo de personas, hablarle un rato. Pensaba que iba a resultar difícil, más distante; pero no, le preguntamos sobre algunos temas con mucha naturalidad y se estableció un diálogo fluido. Nos sentimos en confianza.

Otra persona que conocí y aprecio mucho es a Raúl. Pude interactuar con él porque vino Rodney Arismendy, secretario general del Partido Comunista Uruguayo, al que yo pertenecía, y tuvo una reunión con siete u ocho militantes aquí en Cuba, entre los que me encontraba, y Raúl apareció. Estuvimos desde las siete de la noche hasta la madrugada. Él se interesó en lo que hacíamos. Llamó su atención que habíamos pasado 14 años en la Isla sin conocer Santiago de Cuba y otros sitios de referencia, y nos invitó con nuestras familias a un recorrido por el II Frente, Camagüey y varios lugares. Designó a un oficial que se ocupó de nuestra gira por el interior.

-Luego comienzó su labor en Inter Press Service (IPS). ¿Por qué el cambio de ámbito?

El Partido Comunista del Uruguay, al que pertenecía, me recomendó a IPS para estar al frente de la corresponsalía en Cuba de esa agencia, cuya sede latinoamericana radicaba en Montevideo. Yo no quería dejar la Casa de Cultura y, además, no era periodista. He leído mucho en la vida y siempre he estado informada, pero nunca había tenido que ver con la prensa, así que al principio me rehusé, pero terminé aceptando la petición y asumí el puesto de directora de IPS-Cuba, en 1988.

-¿Qué distingue a IPS  del resto de las agencias de prensa?

IPS tiene un enfoque totalmente de Tercer Mundo: dar voz a los que no tienen voz. La filosofía de su fundador, Roberto Favio, italo-argentino, es que las noticias sobre nuestras realidades las dan los países altamente desarrollados, cuando los periodistas del Sur son los que deben dar los reportes de su región. Nosotros contamos “la otra historia”, la que es, sin influencias de los grandes medios de prensa. Nuestra línea no es dar la noticia por la noticia, sino exponer también sus antecedentes.

-¿Cuáles son los mayores logros de la corresponsalía IPS durante su dirección?

A mi llegada a la agencia existían dos gacetas, la Revista Semanal, y los Dossiers sobre temas de Cuba. Hoy día contamos con 16 publicaciones mensuales, entre ellas, Enfoques (revista quincenal sobre temas de Cuba), Revistas Semanales, Cultura y Sociedad, Economics Press Service; además de tres Resúmenes Anuales (uno económico, otro político y Voces, con referencia a lo social). También, entre 1989 y 1993 nos insertamos en el mundo audiovisual, hicimos documentales; ahora intentamos retomar ese tipo de trabajo.

-Cuáles son sus consideraciones acerca de la situación actual del Uruguay y el gobierno del Frente Amplio.

Creo que se han hecho cosas positivas, indudablemente, pero me preocupa, me da mucha incertidumbre el futuro de la nación. No veo un relevo de gente joven formada dentro del Frente Amplio. También debemos considerar la influencia en el país de la nueva situación a nivel mundial marcada, entre otros acontecimientos, por el cambio de gobierno en los Estados Unidos; la posición que tome el Estado uruguayo ante estas condiciones peculiares del momento histórico se reflejará en aspectos de su política y gobierno.

-Los uruguayos que llegan a Cuba le reconocen como su anfitriona incuestionable. Hábleme al respecto.

Me he hecho de una cantidad de “hijos bobos”: muchachos que estudian becados aquí, otros que vienen a trabajos voluntarios, intercambios. Eso también me ayuda a entender muchas interrogantes, porque me relaciono con gente joven del Uruguay. Mi sala puede llenarse, incluso, de sacos de dormir y catres, cuando esos chicos tocan a mi puerta, porque les han recomendado venir a ver a Elsa Methol. Ellos sienten que están en su casa: ese es mi modo de ser. Es más, llega un momento que extraño esas visitas, las necesito, se han incorporado a mi vida personal.  

-¿Añora al Uruguay?

No, no añoro al país. Añoro las personas cercanas que tengo allá, me gustaría verlas, pero no al Uruguay. Es más, cuando voy allá llega un momento en que estoy deseando volver a Cuba.

La personalidad del uruguayo es muy distinta a la del cubano. Ellos son muy analíticos, no es que lo vea como un defecto, porque yo me formé así; pero lo hacen todo muy complicado. Por el contrario, el cubano es más sencillo, tiene otro sentido de la vida, ve las cosas más agradables, las salpica de humor. Yo soy uruguaya, y lo seré siempre, pero me siento muy bien aquí.

-Luego de tantas labores disímiles, ¿dónde se ha sentido más cómoda,  en un aula o en una agencia de prensa?

Me siento exactamente igual. Yo siempre he disfrutado mi trabajo, me  considero una persona realizada. He podido ejercer funciones tan distintas por el bagaje cultural obtenido. Además, cuando una se involucra en serio en algo y lo comprende, entonces asume un compromiso, lo defiende a muerte. Creo en lo que hago y en lo que hecho todos estos años.

Ficha técnica:

Objetivo central: Revelar aspectos significativos del trabajo de esta uruguaya en nuestro país, y de la agencia de prensa que dirige actualmente, Inter Press Service.
 
Objetivos colaterales: Conocer qué trajo a la entrevistada a nuestro país en 1961, cómo fue su labor como profesora, y su dirección en la Casa de Cultura; luego, abordar su desempeño al frente de IPS-Cuba, y reflejar sus sentimientos y opiniones sobre Uruguay.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por los canales que se obtuvo: Directa

Tipo de título: De referencia al entrevistado y al tema
Tipo de entrada: Biográfica
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas
Preguntas declaradas: 1-informativa, 2-informativa, 3-cerrada, 4-abierta, 5-informativa, 6-informativa, 7-abierta, 8-informativa, 9-de opinión, 10- de opinión, 11- cerrada, 12- de opinión, 13- informativa, 14-de control o recapitulación
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: Directa.

GUARDIÁN DE HISTORIAS

GUARDIÁN DE HISTORIAS

Contadas por sus protagonistas, el Centro de Documentación del periódico Granma conserva las memorias de la prensa nacional.

ELIZABETH PÉREZ PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el edificio del diario Granma se encuentra un archivo cuyo origen quedó perdido en el tiempo. Custodia documentos e imágenes legendarias de la prensa cubana, lo que lo convierte en testimonio histórico de la neocolonia y justifica el celoso cuidado de sus trabajadores.

Para conocer los tesoros amparados entre sus paredes, conversamos con Delfín Xiqués Cutiño, jefe del Centro de Documentación, quien ha dedicado más de 16 años al cuidado de esas valiosas reliquias.

-¿Qué características especiales tiene este sitio?

El archivo es uno de los más completos dentro de los centros de prensa. Contamos con fotografías inéditas y únicas -y sus respectivos negativos-, de publicaciones de la neocolonia como Alerta y El Diario de La Marina, ambas desaparecidas al triunfo de la revolución.

Tenemos ejemplares de Prensa Libre, un diario burgués que se mantuvo neutral durante el proceso revolucionario, pero enseguida mostró una posición hostil cuando se perjudicaron sus intereses.

Además, guardamos ediciones del periódico Noticias de Hoy, órgano del Partido Socialista Popular, que predicó las ideas de Marx, Engels y Lenin, y durante la  Segunda Guerra Mundial desató una campaña por la formación de un frente único contra el fascismo. Hoy es el mejor testimonio de la labor desarrollada por el Partido del pueblo en la lucha contra Batista. También existe una recopilación del diario Revolución, fundado en Santiago de Cuba por el Movimiento 26 de Julio. Estos dos últimos se fusionaron para crear Granma el 4 de octubre de 1965.

-¿Y de la historia más reciente de la prensa?

Guardamos las ediciones de Granma Internacionalista, un estímulo al trabajo de los cubanos que prestaban servicios de cooperación en los países del Tercer Mundo; de Granma Campesino, con un formato y una tipografía diferente para facilitar la lectura a ese sector poblacional; y de Granma Internacional, editado en inglés, español, francés, alemán y portugués, semanario que hoy llega a más de 70 países.

También contamos con una compilación de la revista Carteles, desde 1932, la primera en publicar los cuentos de Juan Bosch, laureado escritor dominicano exiliado en Cuba. La colección de Verde Olivo  es de 1960, y la de Bohemia  data de 1934, y es una de las más completas que existen.

Conservamos la compilación de discursos del Comandante Fidel Castro aún no publicados, pero ya estamos dando los primeros pasos para su divulgación. Es necesario que el pueblo conozca profundamente las ideas del Comandante.

Estos documentos narran, en tiempo real, todos los acontecimientos del período de lucha contra Machado y luego contra Batista, y de toda la revolución en el poder. Por tanto, constituyen un patrimonio de la prensa cubana y son testigos imperecederos de la historia de la Isla.

-¿Cómo funciona el centro?

El local se divide en biblioteca y hemeroteca. Para guardar la información utilizamos la técnica del índice numérico y temático.

También, existe una sección especial para las grandes figuras de la Revolución como Fidel, Che, Camilo, Celia y Raúl, recopilamos en ficha todos los trabajos publicados por grandes periodistas, entre ellos, Martha Rojas y José Antonio Benítez.

-Las nuevas tecnologías están presentes en casi todas las instituciones, incluyendo los centros de documentación. ¿Cuál es el vínculo del archivo con ellas?

El proceso de digitalización empezó en 1996. Ya casi están todas las imágenes en discos compactos. También preparamos una red de fotografías donde el periodista puede visualizar la imagen y después solicitarla para apoyar sus trabajos.

La creación y el uso de los sistemas digitales para la preservación de la información facilitan la compleja labor de revisar documentos impresos.

-Proteger esas obras debe ser prioridad de los trabajadores. ¿Existe algún método en particular para conservarlas?

Tenemos un plan. La dirección del periódico, el equipo de trabajo y otros organismos rectores tratamos de minimizar el proceso de deterioro. Hoy se piensa en la climatización más adecuada y en la ampliación de una bóveda para fotos y soportes digitales.

-La riqueza protegida entre estas paredes ha trascendido fuera del país. ¿Puede mencionar algún ejemplo de ello?

Recuerdo que Pierred Richard vino a buscar imágenes para su película El Che enamorado. También conservamos casi todas las fotos y los negativos del difunto Alberto Korda, y cuando él hacía algún documental, acudía aquí a filmar o a investigar.

-¿Quiénes están autorizados a acceder directamente al centro?

Nosotros brindamos el servicio solo a los colegas y a entidades muy específicas porque, en realidad, esto no es una biblioteca pública. En cualquier caso, la dirección del centro se encarga de autorizar el acceso de otro personal. Para hacer cualquier trabajo investigativo recomendamos primero agotar todas las fuentes disponibles antes de venir a Granma.

-Esta labor necesita tiempo, dedicación, y consagración. ¿Qué importancia concede al archivo?

Muchos de los artículos históricos, publicados actualmente en el periódico, tienen el privilegio de contar con imágenes inmemoriales que reafirman su veracidad. Ejemplo de ello es la sección Hoy en la historia, donde tengo la obligación de sumergirme en los registros para ofrecer al lector efemérides novedosas, aunque parezca una paradoja. También estamos publicando la sección Fidel en 1959, como primer paso para divulgar sus discursos inéditos.

Los trabajadores lo consideramos Patrimonio por su trascendencia, pues almacena pruebas fidedignas de las luchas revolucionarias y del papel de la prensa en todos los tiempos. Este archivo es, sin duda alguna, un guardián de la historia.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Develar las características especiales del Centro de Documentación del periódico Granma.

Objetivos colaterales: Documentos guardados. Presencia de las nuevas tecnologías en ese centro. Importancia de los documentos.
 
Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: De preguntas y respuestas
Por su contenido: Informativo
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: De cita del entrevistado
Tipo de entrada: De resumen
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas
Preguntas declaradas: 1-Informativa; 2-Informativa; 3-Abierta; 4-Informativa; 5-Abierta; 6-Informativa; 7-De opinión; 8-Abierta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Delfín Xiqués Cutiño, Jefe del Centro de Documentación del periódico Granma. Directa. No documental.

 

ANGOLA ES UNA PÁGINA ABIERTA

ANGOLA ES UNA PÁGINA ABIERTA

El periodista Roger Ricardo Luis presentó la segunda edición de su libro Prepárense a vivir, compilación de crónicas escritas en Cuito Cuanavale hace más de dos décadas.

YANET MEDINA NAVARRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

foto: YAINIER SÁNCHEZ GONZÁLEZ

                                   “Angola, mi madre en realidad se quedó sola
                                   buscándome en un mapa rotulado en portugués
                                   por tus ciudades sucias y sonoras.”
                                                                                           Frank Delgado

Prepárense a vivir es el libro de crónicas de Cuito Cuanavale que el destacado periodista cubano Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, presentó en este centro de estudios especializados.

El libro es el testimonio de un corresponsal de guerra en Angola, cuando para ese país, Sudáfrica y la UNITA eran un peligro. La obra recoge una compilación de las crónicas del autor, publicadas en el periódico Granma hace más de dos décadas. Esta es la segunda edición.

Describen la vida en campaña, la penumbra bajo tierra, el espectáculo de las noches angolanas, el "portuñol" aportado por los cubanos: la temeridad de un soldado que lucha por un ideal y vence al enemigo.

“Como en la guerra uno comprende sin dilaciones que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina, una de las reglas de oro era no dejar de escribir un testimonio para hacerlo mañana”, asegura el autor en una de sus crónicas.

Luego nos cuenta sobre el enorme esfuerzo que se hizo para que las informaciones y las fotografías llegaran a La Habana. Pero como detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer, ahí estaba Iraida para decodificar su letra a deshora, cuando llegaban las cartas.

Dice ahora el esposo que nunca escapó a la tinta roja de la correctora que lleva dentro y que buena parte de las noticias las llevaba ella misma al periódico. Cuando un hombre parte a la guerra, la familia se recorta en pedazos. Fue muy difícil para este periodista ir a enfrentar riesgos dejando detrás esposa e hija.

También habló de los compañeros, los de entonces y los de ahora. Recordó tristemente a Tony y a Bacallao, los que murieron en suelo angolano, y al momento alumbra la mirada al pensar en los que volvieron.

Roger Ricardo Luis concluye convenciéndonos de que al retornar de la guerra, un corresponsal cubano lo hace humanamente crecido, y afirma: “Angola  todavía es  una página abierta”.

En la conferencia sobre corresponsalía de guerra estuvo presente Iraida Calzadilla, también periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, junto a estudiantes del primer año de la carrera de Periodismo.

 

LETRAS DE FUTURIDAD Y HOMBRÍA

LETRAS DE FUTURIDAD Y HOMBRÍA

En ocasión del aniversario 76 del deceso del periodista revolucionario Juan Gualberto Gómez y la peregrinación hasta su tumba en la necrópolis de Colón, palabras pronunciadas por la estudiante de primer año de Periodismo, Carla Colomé Santiago.

Al  revolucionario de las guerras de independencia lo conocemos de niños. En algún sitio de la memoria, desde la amarillenta foto del mural de la escuela, habita el patriota de espejuelos, con cabello rizado y bigote copioso. De su estatura breve, solo supimos por testimonios de quienes le conocieron. Y del periodista, del excepcional hombre de prensa que fue Juan Gualberto Gómez, casi no tenemos idea más allá de la resonancia de un Premio que lo honra.       

Aprendiz de carruajería era la profesión a la que podían aspirar los negros y mestizos de su época; pero hay personas en las que las reglas del destino no cuentan. Así, el joven matancero, quien creció entre el sonido del tambor en el ingenio y el azote de esclavos,  llegó a escribir para más de 20 diarios impresos de Europa y América.

Al decir de Nicolás Guillén, no era “Don Juan” un literato al modo que lo fue Morúa, pero estaba al día en la política. Tras el seudónimo “G” se escondía una mezcla creadora de ingenio, audacia y discernimiento que trascendía la racialidad para avizorar las necesidades de la nación cubana.

No fueron pocas las ocasiones en que las letras de combate de Juan Gualberto lo condenaron a prisión. Cada artículo o crónica suya lucía la personalidad de quien no cesó en denunciar las lacras sociales. «Él tiene el tesón de periodista, la energía del organizador y la visión distante del hombre de Estado», retrató Martí a su hermano negro. Y en los pocos trazos, tantas veces citados, nos queda el aire de futuridad y hombría.

Este singular polemista fue fundador del periódico cubano La Fraternidad y laboró en otros relevantes medios como El Abolicionista, La Tribuna, El Pueblo y El Progreso. A quien desconozca los arrestos de su verbo, tal vez le bastaría leer el trascendental  «¿Por qué somos separatistas?»; o ahondar en sus palabras rotundas sobre el peligro de la Enmienda Platt. 

El tiempo nos devuelve en presente a Juan Gualberto. Su estatura de periodista y político, de político y periodista, se convierte en un reto permanente al ejercicio profesional de hoy y para las generaciones que nos formamos para dar continuidad a una obra de la cual él fue fundador.

Muchos nos preguntamos cuáles serán nuestras últimas palabras en el lecho de muerte y tal vez lo primero que viene a la mente es un adiós a los padres, a los hijos o a quien más duele abandonar. A los 80 años, el 5 de marzo de 1933, Juan Gualberto Gómez solo pronunció tres: “Cuba, Martí, Cuba.”

 

 

PREPÁRENSE A VIVIR

PREPÁRENSE A VIVIR

Palabras de presentación en la Feria del Libro de las crónicas de Cuito Cuanavale, del periodista Roger Ricardo Luis.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: LAURA PRADA ARIAS

Solo hace dos días, escribí a Roger, y cito: “Acabo de llegar de Verde Olivo con la inmensa emoción de tocar y oler tu libro. Te confieso que, ante los dos alumnos que me acompañaron para cargar los ejemplares que te reservaron, sentí quebrarse mi voz, pues de golpe reviví esa etapa indeleble de nuestras vidas, y aquella anécdota del militar que me traía tus cartas, pero, recuerda la época, eran tiempos en que cuando un oficial tocaba a la puerta de la casa, era porque traía la chapilla de un héroe. Hoy nos puede causar risa, pero yo, entonces llorando, solo le decía: Dígame todo, dígamelo ya.

“Ahora estoy sola y lloro desconsoladamente recordando a Cuito y a Nicaragua, recordando también el desastre de Vargas. Nada podrá hacerme olvidar esas experiencias traumáticas en mi vida, pues si bien de los protagonistas es la gloria, la valentía, el coraje de estar en lo más bravo de los acontecimientos y sobreponerse a cualquier humano miedo, no es menos cierto que quienes quedamos en la retaguardia sufrimos con creces y solo la convicción de los ideales nos hizo ser fuertes”. Fin de la cita.

Amigos, desde mi personal experiencia de Penélope repetida, estoy convencida de que un corresponsal cubano cuando va a la guerra no piensa en escribir libros; piensa, sí, en la enorme responsabilidad de reportar sucesos irrepetibles de los cuales no será testigo aséptico, sino partícipe del fuego que puede a él mismo darle pasaporte sin regreso. He ahí la enorme grandeza del corresponsal cubano: desinterés, bravura, ideales que defiende a riesgo de su vida, pero pensando en ella para vivirla plenamente. Un corresponsal de guerra cubano lleva siempre en su mochila el compromiso con lo que le es más sagrado.

Hoy, veo una y otra vez Prepárense a vivir, una hermosa segunda edición de la Editorial Verde Olivo, en cuyas páginas Roger adicionó trabajos inéditos y sus evocaciones de 20 años después de la gesta cubana en Angola. Fueron crónicas escritas con la premura por revelar hechos recientes, hablar sobre el coraje de los compatriotas, gente sencilla que no pidió nada a cambio, como signo meritorio de su humana solidaridad.

Con alma y corazón puestos en cada línea enmarañada de letra hirsuta -que hacía que desde el periódico Granma las enviaran a nuestra casa para descifrarlas-, Roger escribió aquellas crónicas, muchas de ellas al pie de una trinchera. Así, el periódico expandía por la Isla la autenticidad de cuanto ocurría en la difícil etapa en que Sudáfrica y la UNITA intentaron socavar la seguridad del proceso revolucionario angolano.

En esas crónicas está la visión de un hombre con profunda sensibilidad humana, capaz de asumir riesgos sin jamás jactarse de protagonismos ni esperar elogios, sino con el único interés de que su pueblo conociera la grandeza de sus hombres defendiendo paradigmas universales.

Roger hoy hubiera querido estar aquí, entre ustedes, pero ahora cumple nuevas tareas. Está donde el deber le necesita, como antes en Nicaragua y Angola y muchos años después en Venezuela y sus cerros en apoteosis. Siempre que se le ha convocado, su mochila sempiterna está presta a cargar las armas amadas del periodista revolucionario: bolígrafo y agenda. Quizás ese sea su mejor legado a quienes hoy forma desde las entrañables aulas de la carrera de Periodismo, su otro espacio infinito.

Muchas gracias.

 

VIAJE AL CENTRO DE LOS HÉROES

VIAJE AL CENTRO DE LOS HÉROES

Palabras de presentación del volumen de César Gómez, en la Feria del Libro de La Habana.

PEDRO PABLO PRADA,
Cortesía para Isla al Sur.

Foto: LAURA PRADA ARIAS

 

Buenas tardes a todos.

En ocasiones como la de hoy, cuando se presentan libros de periodistas que además son compañeros de estudios, de corresponsalías de guerra y amigos, como en particular lo son César Gómez Chacón y Roger Ricardo Luis, no cabe improvisar.

He tenido poco tiempo para preparar estas palabras, desde que César me pidió que, como hace veinte años en el Pabellón Cuba, le acompañara nuevamente en la reedición de su Viaje al centro de los héroes, que esta vez llega acompañado por Prepárense a vivir, de Roger, y Prisioneros de guerra, de Carlos Alberto Marú.

La guerra de Angola reúne en un haz a estos tres nuevos títulos que la editorial Verde Olivo, que este año cumple su 50 aniversario, regala a los cubanos de hoy –hijos de aquellos muchachos, de cuyas hazañas vamos a asombrarnos al leer sus páginas.

Si Prisioneros de guerra retrata el rostro duro del soldado víctima de la casualidad o el error, que como el viejo pescador de Hemingway, pudo ser derrotado pero no vencido ni abandonado por las circunstancias del combate; si Prepárense a vivir se inspira en la carretera moscovita de Fadéiev, y nos grita desde el cerco la determinación teleológica de no morirse y vencer en cualesquiera sean las terribles circunstancias, Cuito Cuanavale: viaje al centro de los héroes, colección de periodismo escrito entre la primavera  y el verano de 1988, cuando las vivencias ardían en la piel y en los cuadernos del corresponsal de guerra, goza de la impronta que pocos logran y era tan cara al maestro Horacio Quiroga: dejar que la emoción pasada brote nuevamente, resucitada con la fuerza del primer instante.

Vi partir a César Gómez a la guerra, pujando su lugar en una larga fila de corresponsales veteranos y noveles que en la querida revista Verde Olivo emulábamos durante aquellos años por ocupar nuestro lugar en el frente angolano. Cuando sucedió la tragedia del avión cubano derribado por accidente, en el que iban nuestro compañero de estudios, el periodista Antonio Medina y otros colegas de la Fílmica de las FAR, temimos por su vida. Luego supimos que la había arriesgado más allá de lo imaginado, incursionando con una patrulla de exploradores dentro del territorio enemigo, a merced de sus trampas, sus minas y de las serpientes venenosas, sepultado a veces por la tierra y los escombros de los refugios, que eran demolidos por los cañonazos sudafricanos.

César volvió para revelarnos en detalles la hondura humana de quienes defendían Cuito Cuanavale; para hablarnos del primer teniente Benito Tena –herido, pero dispuesto a seguir al frente de su tropa, como debe hacer un dirigente comunista, dando siempre el ejemplo-; del veterano teniente coronel Ciro, que convirtió a los tanques T-55 en el castigo más mortífero para los míticos Olifant; del entonces coronel Ermio, a quien los soldados querían como padre, y cuya capacidad de resistencia y profunda comprensión del sentido de la orden del Jefe de la Revolución cubana, le permitieron encabezar a unos valientes que no se rendían, prendidos a aquellas tierras arenosas del sur de Angola como raíces de mangle rojo.

César volvió de la guerra para reportar el regreso a la Patria de esos heroicos defensores, y poder captar el momento en que un soldado, que ha derrotado a la muerte, que ha humillado a la metralla y ha desafiado al fuego, y que no sabe que es un héroe, se sienta en el contén de la calle donde ha nacido, donde jugó bolas, tiró pelotas y dio besos furtivos al anochecer, y llora, como un último acto de coraje, para poder abrazar después a sus padres.

Para decirlo con una imagen, con estos tres libros estamos ante una colección de disparos de francotiradores muy certeros, que reúnen decenas de retratos del pueblo cubano, que nos hacen sentirnos orgullosos de lo que somos y de lo que hemos sido; que nos muestran el camino de dónde vinimos y señala hacia dónde debemos ir.

Reeditarlos es un acierto que honra a Verde Olivo –revista, casa editora y escuela del periodismo combatiente cubano-, enriquecido, en el caso del Viaje… por el prólogo de Carlos Valdés, uno de los tantos “comisarios políticos” que estuvo en aquel frente, y quien contextualiza la nueva lectura con las atinadas reflexiones del Comandante en Jefe sobre el significado de la histórica batalla.

Si recientemente los cubanos tuvimos la suerte de revivir la epopeya de Angola a través de un serial de televisión y de las escenas del filme Kangamba, y aún nos quedan prisioneros a los cuales hemos rescatar de las celdas del Imperio, es porque andamos siempre de viaje con nuestros héroes, que nos llevan hoy a Angola y Cuito Cuanavale como antes lo hicieron a Baraguá, a Dos Ríos, al Moncada, a Santa Clara o a Playa Girón.

Aprender a sernos fieles a nosotros mismos es lo mejor que podríamos hacer con estas páginas cuando la orden de leer sea dada.

Muchas gracias.

 

LÁZARO CHIANG MACATE REPORTA DESDE RADIO RELOJ

LÁZARO CHIANG MACATE REPORTA DESDE RADIO RELOJ

Periodista de larga trayectoria profesional, se define como un eterno inconforme en su quehacer diario.

SHAMILKA RODRÍGUEZ SOSA,
estudiante de quinto año de Comunicación Social,
Sede Universitaria Municipal de Playa.

El periodista Lázaro Chiang Macate, de la emisora Radio Reloj, es un reconocido profesional de los medios de comunicación radiales y se define así mismo como un eterno inconforme en materia de trabajo.

-¿Qué tiempo lleva usted trabajando en Radio Reloj?

Más de 30 años vinculado con la prensa escrita, televisiva y radial. La matriz es Radio Reloj, ahí es donde laboro, pero colaboro con otros medios.

-¿Cómo se inició  en el medio radial?

A solicitud del Partido varios compañeros dimos el paso al frente. Eso fue en el año 1973. Hubo una escasez  de personal en los medios de difusión masiva. Éramos jóvenes de preuniversitario y militantes de la UJC; yo quería estudiar Lenguas Extranjeras, ya que tenía buena base de inglés, pero ante esa necesidad, no lo dudé.

-¿Ha tenido la oportunidad de cubrir informativamente como corresponsal en el exterior?

Sí, estuve en Sudáfrica, en Angola, en países latinoamericanos; el más reciente fue Venezuela. En ese tipo de trabajo se viven momentos impactantes y se choca con realidades desconocidas para nosotros. 

-¿Qué le aportó estar en contacto con esas realidades, como persona y como profesional?

Como persona me aportó elementos para apreciar mejor lo que tengo en la vida: familia, vivienda, alimentos, derechos, en sentido general. Es increíble la miseria que se puede percibir en algunos países. ¡Claro!, no todo es negativo, pero para valorar mejor lo que tengo, me sirven los ejemplos de otras latitudes. Con respecto a la profesión, me ha dejado anécdotas, recuerdos buenos y malos de mi paso por cada uno de esos lugares que, por supuesto, han contribuido a mi desarrollo y experiencia.

-¿Qué características se deben tener para ser un buen profesional de los medios de comunicación?

Ante todo, ser muy profesional. Estudiar, superarse, trabajar muchísimo. No solamente trabajar cuando se nos oriente que hagamos algo, no esperar que se nos indique, sino hacerlo en todo momento, se haya orientado o no. Es necesario tener el menor tiempo de ocio posible. Debe existir una conciencia por lo que se hace y amar nuestro oficio. También, poseer mucha responsabilidad y aplicar al máximo lo que se llama observación participante, mezclarse con la gente en su día a día para nutrirse de información que nos ayude a comprender en toda su magnitud los fenómenos sociales.
             
-¿Se considera un buen profesional del medio?

No me gusta catalogarme, pero puedo decir que trato de ser cada día mejor. Soy un eterno inconforme; siempre pienso que lo hecho pudo haber quedado mejor. En sentido general, creo que me ha ido bien, pero no por eso todo está hecho. Además, hay situaciones diarias que dificultan a veces nuestro rendimiento, me refiero a cuestiones como el transporte, la familia, preocupaciones y otras responsabilidades.

-¿Cómo es un día normal en la vida de Lázaro Chiang?

Me levanto, voy al trabajo, una vez allí reviso mis tareas inmediatas, si tengo que cubrir alguna noticia ese día, dar cobertura a un evento. Después regreso a la casa, ya en la tarde, preparo la comida....

-¿Cocina?

Sí, todo el mundo tiene que hacer algo en la casa, hay que ser multifacético. Después veo el noticiero, la novela… y luego me acuesto.

-¿Qué características personales lo definen?

Soy sanguíneo, colérico, melancólico.

-Estos aspectos podría decirse que no son  muy positivos, ¿así resumiría su temperamento?

También soy hiperactivo, afable, risueño, pero no me gusta lo mal hecho. A veces veo compañeros que no son muy responsables, tenemos nuestros encontronazos cuando no hacen algo bien o no actúan consecuentemente.

-¿Podría relatar una anécdota o algo curioso que le haya ocurrido en sus años de trabajo en la radio?

A raíz de la salida al aire de determinado espacio televisivo, se me ocurrió la idea de redactar un artículo crítico, y ¿a qué no sabes quién me dio el título? El chofer que manejaba el carro donde me movía en aquel entonces. El periodismo es un oficio, siempre falta algo por hacer, nunca podemos descansar, hay que interactuar en diferentes espacios. Cualquier persona puede aportar a nuestro trabajo.

-Si pudiera cambiar algo de estos más de 30 años trabajando en los medios de comunicación, ¿qué sería?

Creo que nada. Considero que las cosas hechas en lo que a mi trabajo respecta debían ser así, imposible pensarlo de otra manera, al menos para mí. Hay quienes han enumerado qué no les gustaría volver a hacer en su vida profesional y en lo personal, pero pienso que eso es un criterio un poco desacertado por dos razones: no se puede echar el tiempo atrás, y de los errores, cuando los hay, se aprende.

¡¡GOOOOL!!

¡¡GOOOOL!!

Comentarista deportivo del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, Reinier González es un hombre que goza del respeto de la audiencia.

DARÍO ALEJANDRO PAULINO ESCOBAR,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Y comienzan los cuarenta y cinco minutos de la verdad”, narra Reinier González, comentarista deportivo del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, en el segundo tiempo de un partido de fútbol, aunque esta vez fueron casi dos horas de preguntas y respuestas entre el grupo de primer año de la carrera de Periodismo  y el carismático periodista. En este intercambio hubo de todo, crítica, chistes y, ante todo, un gran interés por los temas  deportivos que inquietan al público cubano. Una de las vertientes de la entrevista más explotada fue la del fútbol nacional, donde el especialista expresó sus opiniones acerca de las estrategias a seguir para el ascenso del nivel del balompié nacional.       

-¿A qué factor usted asocia el creciente interés del público cubano hacia el fútbol?

No creo que sea únicamente el público cubano, es un fenómeno general, no solo en países como Cuba que es netamente beisbolero, en República Dominicana se ve muchísimo fútbol, en Nicaragua se ha acercado a los niveles del béisbol que es también el deporte nacional, en Puerto Rico existe una liga en este momento, en Venezuela hemos visto cómo ha ido ganado espacio y ya se codea con el béisbol. Es un fenómeno global lo que estamos viviendo. Además, las cadenas de televisión ofrecen fútbol veinticuatro horas al día y la gente inconscientemente va familiarizándose con  ese deporte.

-En un país que salvaguarda tanto su identidad -y su identidad se vincula con otro deporte-, y en un mundo donde el fútbol está guiado por las transnacionales, ¿respaldar al fútbol no sería defender otra cultura?

No lo veo así, el deporte es universal y como bien se ha planteado  el fútbol es la máxima expresión del deporte en este momento. Además, se arraigó en Cuba antes que el béisbol, comenzó en 1911 y a finales de la década del 20 siglo pasado e inicios de la del 30 se veía más fútbol en Cuba que béisbol, después fue que vino el despunte de la pelota en nuestro país y entonces desplazó al fútbol, pero aquí con la cantidad de inmigrantes españoles que había por aquella época, se jugaba más fútbol que béisbol, que se consolidó con la celebración de los campeonatos mundiales amateurs a partir del año 39.

-¿Cómo surge el programa Gol? ¿Se siente satisfecho con la realización de ese espacio?

El programa Gol surge a partir de la celebración de la Copa del Mundo de 1998, incluso antes del inicio de la Copa, en un programa que se llamaba “32 en 32”, debido a que fue la  primera vez que jugaban 32 países en 32 días de competencia.

Después de ese mundial surgió la idea de tener un programa por la noche, porque todavía no había empezado la Serie Nacional. Sergio Ortega y yo comenzamos haciendo el programa por la noche, tenía bastante tiempo, y después hemos seguido en diferentes horarios, sábado, domingo y otros. Estoy satisfecho con el equipo de trabajo, pero no con el tiempo que tengo para hacer el programa ni para poner los materiales. Creo que dos horas serían ideales, me dieron 15 minutos más, sin embargo, seguimos teniendo deudas con el público y los materiales que presentamos. 

-Cuando usted narra un partido en vivo televisado, ¿cómo sabe el nombre de todos los jugadores sobre el terreno?

Sencillo, yo no me sé el número de los jugadores ni mucho menos, aunque ya después que narras el segundo o tercer partido, por las características físicas, y si lo conoces de mucho tiempo, identificas a la persona. Es por las posiciones que tiene cada uno, en Cuba es mucho más difícil si no estás en el campo, pero dentro del fútbol internacional casi siempre sabes que si hacen un pase al extremo derecho ahí siempre va aparecer quien juega por el extremo derecho.

-¿Para usted cuál es futbolista cubano e internacional más completo en estos momentos?

En Cuba me gusta mucho Jaime Colomé porque me parece que es el motor del equipo, más allá de que Reinier Alcántara sea el goleador en estos momentos. Creo que Colomé es el más completo de los que juegan en Cuba.  En el mundo, a pesar de lo mal que se encuentra en estos momentos, Ronaldinho sigue siendo la máxima expresión futbolística.

-¿Cuál es su club de fútbol preferido?

Te voy a decir, yo soy un sufrido, mi club preferido es el Valencia que este año no llega a nada, está atravesando sus peores momentos en diez años y el país que más me gusta ver jugar es Inglaterra, si quieres después te explico…
 
-Me gustaría ahora…

Yo empecé a ver este deporte a finales de 1979 y principio de los ochenta cuando tenía ocho o nueve añitos. Mi casa la construyeron entre un cubano y un argentino y este último me hablaba mucho de fútbol y de Maradona. También me prestaba unos folleticos donde decía que los ingleses fueron los que lo inventaron y ahí comenzó mi afición por el fútbol inglés. Le voy al Valencia porque en aquel momento la gran figura del fútbol mundial era Kempes y el Valencia había ganado la Copa.
 
-¿De dónde viene la clásica frase: “… saca eso de ahí, que el que juega con candela se quema…”?

Mira, chico, yo no preparo frases, eso salió de ahí y ya, pasó como el “…ruge león…”  de Industriales. El técnico de audio, muy amigo mío, me dijo: Déjala, que me gustó, y la dejé, pero eso sale cuando se está narrando y si la preparas no te queda bien.
 
-¿Cuál usted cree que son los aspectos fundamentales a tener en cuenta para que el fútbol cubano suba su nivel?

Los principales son, primero, los terrenos, no se puede exigir a un futbolista que mejore técnicamente cuando el terreno en el que entrena parece que le pasaron un arado por encima; y segundo, abrirnos al mundo futbolísticamente, no se puede esperar que jugando todo el tiempo solo entre cubanos lleguemos al Mundial. Esto sin contar las faltas de materiales de entrenamiento.  Con las características que tenemos actualmente no vamos a ningún lugar. Ahora, si el año que viene algún cubano juega en el exterior, entonces estaremos en excelentes condiciones para un Mundial, porque si Jamaica lo logró, que jamás nos ganaron y lo hicieron desde que empezaron a tener futbolistas en Escocia e Inglaterra y también lo alcanzó Trinidad y Tobago con las mismas características, es imposible que nosotros, que tenemos un sistema deportivo superior, no lo hagamos.

-¿Con cuál palabra definiría usted las perspectivas del fútbol cubano?

Futuro.