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“TODO DEPENDE DE LA CREATIVIDAD DEL INDIVIDUO”

“TODO DEPENDE DE LA CREATIVIDAD DEL INDIVIDUO”

Profesor de varias generaciones de fotógrafos cubanos, para Félix Arencibia la práctica fue el criterio de la verdad. Su foto más querida era un retrato de Celia Sánchez Manduley. Acaba de fallecer, vaya para él este pequeño homenaje, quizás la última entrevista que diera.

JOSÉ CARLOS ARMÁN CATÁ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Foto: LIBORIO NOVAL

Nunca imaginé que una persona diera respuestas tan breves y contundentes, que mezclara de forma casi perfecta la teoría y la práctica a lo largo de su carrera fotográfica. Félix Arencibia es uno de esos que considera a la fotografía como el "arte de pintar con luz".

Aunque su rostro señala el decursar del tiempo y la experiencia acumulada, su memoria permanece fresca. Antes de 1959: albañil, textilero; luego, con la Revolución, el florecimiento de un sueño que hasta entonces era inalcanzable, realizarse como creador y maestro en la fotografía.

Arencibia o "profe", como todos le dicen, es de esos que no tiran fotos al azar, sino que tallan incansablemente su piedra en bruto hasta convertirla en una obra de arte, llenando de contrastes y luces objetos inanimados, rostros inadvertidos a la vista de quienes miran con superficialidad.

Lo inexplicable con palabras, la cara azul de las cosas grises, la belleza de cuanto nos rodea, la coherencia de todo lo incoherente es atrapado por el lente de un fotógrafo que va transitando por la vida expectante de todo lo real maravilloso. Así nos llega en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, donde labora desde hace varios años.

¿Qué representa para usted la fotografía?

La fotografía es más de la mitad de mi vida. Es arte, profesión y oficio. Lo principal en un fotógrafo es amarla y reflejar en ella su verdad.

¿Es la fotografía creación artística o arte sustentado en una técnica para satisfacer una función estética?

Todo depende de la creatividad del individuo.

¿Su labor creativa ha recibido influencias?

Creo que sí, nunca dejamos de recibir influencias.

La práctica es el criterio de la verdad, ¿comparte usted esto? ¿Cómo establece la relación teoría-práctica?

La teoría, aunque necesaria, puede ser gris, pero el árbol de la práctica es eternamente verde. La mayoría de los fotógrafos cubanos aprendieron en la práctica.

Entonces, ¿qué rol desempeña la teoría?

La teoría la considero necesaria, pero no indispensable, para mí el mayor valor lo tiene la práctica. Usted puede dominar el principio de funcionamiento de una cámara analógica, los ángulos de toma y conocer la luz, en teoría, y sin embargo, no saber hacer una buena fotografía.

De los fotógrafos cubanos, ¿a quién prefiere?

Yo siempre he preferido la obra de dos grandes maestros cubanos, Osvaldo Salas y Rogelio Moré.

¿Por qué?

En la obra de ambos hay una gran plasticidad, intencionalidad, simbolismo. Sus instantáneas nos transmiten mensajes claros y precisos; además, desde el punto de vista técnico son fotos formidables.

¿Cuál ha sido para usted la mejor foto de todos los tiempos?

Sería muy difícil escoger una entre tantas. Es lo que yo llamo fotos tatuajes, aquellas que quedan grabadas en el recuerdo de las personas. En el momento que haces la pregunta me vienen a la mente infinidad de imágenes.

¿Vale una foto por mil palabras?

Sí. Te podría poner el ejemplo de cuando la agresión militar a Playa Girón, la mayoría de la gente recuerda la foto del Comandante lanzándose del tanque. El sentir de un pueblo decidido a defender su Revolución a cualquier precio fue representado magistralmente en esa imagen.

¿Qué opina sobre la fotografía periodística actual?

Tiene muy pocas posibilidades, el bloqueo ha afectado enormemente el desarrollo de los fotógrafos cubanos, el espacio es muy reducido en periódicos y revistas.

¿Sólo un problema de espacio?

Fundamentalmente, a eso súmale la falta de recursos para trabajar. En nuestro país hay excelentes fotógrafos, gente talentosa, que por falta de materiales no han podido desarrollarse a plenitud. A muchos los han invitado a participar en concursos internacionales y, por el bloqueo, le han negado la visa. Eso no puede dejar de tenerse en cuenta.

De sus fotos ¿cuál es la más querida?

La fotografía que hice a Celia Sánchez Manduley, la flor más autóctona de la Revolución, en el año 1974, cuando se efectuó el Tercer Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas.

¿Cuáles han sido los grandes momentos del fotorreportaje cubano?

Los primeros años de la Revolución con el suplemento especial Lunes de Revolución, que reunía a los más grandes fotógrafos de la llamada Fotografía Épica Cubana: Ernesto Fernández, Alberto Korda, Raúl Corrales, Mario Ferrer y otros.

¿Cómo valora la calidad de la nueva generación de fotógrafos?

Buena, con más cultura y posibilidades. Toda generación futura es mejor que la que le antecedió.

¿Qué determina que una fotografía sea buena?

La creatividad del fotógrafo, el amor que este siente por su profesión. El tiempo.

¿Cuál es su línea temática preferida?

El retrato

¿Qué representa para usted la tríada Fidel-Cuba-Revolución?

Todas las posibilidades de lograr hacer un mundo mejor. Fidel-Cuba-Revolución fue una luz que llenó de caminos y oportunidades a nuestro país a partir del 1ero. de enero de 1959.

Proyectos...

Seguir estudiando y enseñando, nunca he pensado retirarme, mientras me queden fuerzas seguiré dando lo mejor de mi. Todo aquel que enseña aprende dos veces.

A 38 años de haber impartido su primer curso (Camagüey, 1968), ¿qué se siente al ser maestro de maestros y preceptor de múltiples generaciones?

Una gran felicidad y orgullo, mi obra no solamente es mi trabajo, sino el de mis alumnos, esa semilla que he sembrado y cultivado durante toda la vida y la he visto crecer. Cuando ellos ganan un premio sé que en él está implícito mi esfuerzo y me siento muy complacido.

¿Contribuyó la revista Fonotécnica en la formación de Félix Arencibia?

Sí, durante más de 15 años me nutrí de gente de gran experiencia que me ayudaron mucho.

En su carrera, ¿cuáles han sido los momentos más importantes?

Los que he estado con Fidel, y el trabajo en Angola como fotógrafo de la revista Verde Olivo en misión internacionalista.

¿Qué vínculo debe existir entre la redacción periodística y los fotógrafos?

Trabajo en equipo

¿Es la fotografía un arte?

La fotografía es una forma de hacer arte e historia. Los fotógrafos son una especie de historiadores de la humanidad.

¿Qué opina usted acerca de la dicotomía que muchos expertos han denominado fotografía artística y fotografía aplicada?

Yo no creo en esa división. El fotógrafo que realiza fotografías aplicadas en un momento determinado puede hacer fotografía artística o lograr las dos en una instantánea.

¿Es el fotógrafo un creador?

Sí, ya que para lograr el efecto final éste tiene que seleccionar el ángulo de toma, la iluminación, el encuadre, es ahí lo importante y nunca me cansaré de decirlo: el fotógrafo no tira fotos, el fotógrafo hace fotografías.

¿Cómo quisiera que recordaran a Félix Arencibia?

Primero como amigo y después como maestro.         

“UN GÉNERO PARA MUCHACHOS QUE NO QUIEREN PENSAR”

“UN GÉNERO PARA MUCHACHOS QUE NO QUIEREN PENSAR”

Reflexiones de Ciro Bianchi Ross sobre la entrevista periodística. Anécdotas, opiniones y recomendaciones de un destacado periodista que arriba a sus 40 años de profesión.

DAILÉN VEGA MUGUERCIA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Autor de Las palabras del otro (1983), Voces de América Latina (1988), Un hombre en la noticia (1990), Tras los pasos de Hemingway (1993), Yo soy el Chef (1996), García Lorca pasaje a la Habana (1997), La oreja de Dios (1998), Oficio de intruso (1999) y Así como lo cuento (2004); compilador de varios libros de Lezama Lima e  integrante del grupo que, auspiciado por la UNESCO, trabajó en la edición crítica de Paradiso, es una presentación obligada de Ciro Bianchi Ross, escritor y periodista merecedor de importantes  premios entre los que sobresalen el de Periodismo Latinoamericano "José Martí" y el de Periodismo Cultural por la Obra de la Vida "José Antonio Fernández Castro".

-¿Qué es para usted la entrevista periodística?

Nunca me gustó mucho la entrevista informativa, mi gran pasión ha sido la  entrevista de personalidad, he hecho muchas y he entrevistado grandes figuras como Oswaldo Guayasamín, Nicolás Guillén, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Miguel Barnet, Alejo Carpentier, Lezama Lima y Gabriel García Márquez. La he visto como un hilo conductor entre el personaje y el público que lo admira. Ha sido un privilegio que me permite conocer gente que muchos quieren conocer y no pueden; pero es un género ingrato y manipulado, un género -como diría Luis Borges- para muchachos que no quieren pensar.

-En su primera vez como entrevistador, ¿qué sintió?

Tenía 17 años y estaba en el bachillerato cuando entrevisté a Alina de Feria que había  ganado un premio David.Saldría en el periódico El Mundo, donde colaboraban Cintio Vittier, Samuel Feijoo, Salvador Bueno y Alejo Carpentier, lo que me dio confianza, claro, entonces era más atrevido que ahora. Luego me percaté de que escribía en la página editorial de El Mundo, pero quizás no me leían, entonces me lancé a los grandes: Portocarrero, Mariano, Eliseo Diego.

-¿Cuál ha sido su entrevista más difícil?

No hay entrevista difícil, hay entrevistados muy difíciles: García Márquez que demoró la entrevista cinco años, hasta que nos encontramos un día en la casa de modas La Maissón y terminó dándome la entrevista en la mesita donde ponen el papel higiénico del baño; y Guayasamín, que a los veinte minutos me dijo que la entrevista había terminado, poniéndome de pie y de salida le comenté que había leído en la  revista Forbes de la alta sociedad, que él, protector de los indios, tenía unos treinta indígenas trabajando abusivamente en su casa. Luego Guayasamín me pidió que pasara nuevamente porque tendríamos que hablar. Un buen periodista siempre debe estar preparado con algún gancho para atrapar al entrevistado.

Nunca olvidaré cuando Carpentier estuvo en Cuba en el año 1974, con motivo de un homenaje nacional por sus 70 años. Supe que  se hospedaba en el  Hotel Nacional y durante seis semanas estuve insistiendo, a lo que él respondía: "Llame mañana bien temprano". A pocos días de su partida pude concertar la entrevista, al llegar al hotel estaba esperándome, me cargó un butacón de madera y cuero que había en el lobby para que me sentara  y me dijo: "Me faltan 300 cuartillas para terminar Consagración de la primavera, así que no me pregunte; aún no termino la traducción de los poemas de Picasso, así que no me pregunte; todavía no sé si puedo hacer un ballet con Alicia Alonso, así que tampoco me pregunte. No tengo nada que decir, así que mejor se va". Pero yo había ido para hacer la entrevista y de allí no saldría sin ella. Después de duros minutos de intentos logré que se interesara en un viejo poema, que ahora no recuerdo; pero lo que sí puedo decirte es que al rato no quería que me fuera.

-¿Qué piensa de las entrevistas polémicas?

¿Por ejemplo?

-¿Oriana Fallaci?

Negar que fue muy buena es absurdo. Sus trabajos son verdaderas clases sobre entrevistas. ¿Qué si se acomodaba y fabricaba entrevistas?, todos lo hacemos. Es un tipo de entrevista que gusta a los lectores, pero Oriana  fue un caso único. Esa agresividad hay momentos para usarla. Uno se retoca. Hay que poner trampas,  pero nunca agredir.

-¿Considera la entrevista un género puro?

No lo creo puro, aunque puede serlo, pero casi siempre va complementando testimonios, reportajes y crónicas.

-¿Qué tan importante resulta la preparación previa del periodista?

Fundamental. Muchas preparaciones previas han salvado entrevistas y su ausencia ha liquidado algunas. Claro, hay ocasiones que la inmediatez de la noticia no te permite una buena preparación, entonces debes conversar con tu entrevistado para lograr conocer cómo es y cómo piensa, para luego  poder preguntar.

-¿Qué recomienda a los jóvenes que se inician en el periodismo sobre la entrevista?

Que no muestren el cuestionario, pues muchas personas se asustan al ver las preguntas y deciden contestar entonces por escrito.

Que desconfíen siempre de la grabadora y presten mucha atención, demostrar interés en el tema es hacer sentir más cómodo al entrevistado. Hacerse imprescindible en la redacción, que se sepa que pueden contar contigo sin horario. Hacerlo todo y bien.

Ficha  Técnica:

Objetivos: Conocer la opinión de Ciro Bianchi Ross acerca de la entrevista periodística y sus experiencias como entrevistador.

Tipo de entrevista: De opinión

Tipo de título: De cita textual

Tipo de entrada: Directa, o de presentación

Tipo de Cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas

Tipo de Cierre: De opinión del entrevistado

LA MALDICIÓN DEL AVESTRUZ

LA MALDICIÓN DEL AVESTRUZ

Presentación del libro homónimo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

MSc. IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ,
profesora de la FCOM.

He leído con pocas interrupciones La maldición del avestruz. Casi podría decir de un tirón, si no fuera por las inevitables paradas que imponen la vida académica, los compromisos personales, el teléfono auxiliador y los impostergables y adorables quehaceres hogareños que gravitan sobre la mayoría de las mujeres cubanas y no respetan ni responsabilidades sociales ni “moños virados”, como diría algún avileño.

Pese a ello, tengo la certeza de haber leído página a página sin resuello. Antes bien: con gozo. Esa sensación de tiempo continuado me llega, entonces, por un estado permanente de reencuentro, análisis, confrontación o aprobación de sus textos, entregados por sus autores con hechura buena, tan buena, que pueden parecer para cualquier lector salidos de sus propias vivencias, de sus mismas palabras. Y eso, lo sabemos los periodistas, es la medida exacta de que nuestro trabajo ha hecho diana en el receptor.

Quizás este sea el primer mérito de los casi 70 trabajos de opinión del colectivo de autores de Juventud Rebelde, presentados por la Casa Editora Abril. Casi 70 historias bien contadas no porque con afán perfeccionista se haya registrado minuciosamente el orden del sujeto, más el verbo, más el predicado en cada núcleo de ideas, sino porque éstas han sido expuestas desde el corazón, con la razón.

¿Y es posible el abrazo?, pudiera preguntar un desentendido en materia de periodismo, pero los que aquí estamos sabemos que no solo es posible, sino necesario, en un trabajo que no debiera arruinar las expectativas de su público meta con abigarramientos de datos, oscuridad en los términos empleados y que esconden las propias incapacidades para la comprensión del fenómeno que se aborda, la pesadez y arrogancia en la expresión, y los sermones filosóficos que poca o ninguna huella dejan tras su lectura.

Acá se ha buscado como continente del contenido, básicamente, el comentario y la crónica opinática. Dos géneros periodísticos comprometidos y comprometedores, y en los que los autores han eludido con acierto el didactismo y el estilo doctrinario que, desafortunadamente, suele aparecer en nuestra prensa con más recurrencia que la deseada, o necesaria, o justificada. Ellos no nos están diciendo todo en sus textos, no nos imponen, no critican desde posturas catequísticas, no dan conclusiones absolutas ni arrinconan nuestra propia suerte de seres pensantes.

Alina, Agnerys, Pepe, Sexto, Ronquillo, José Aurelio, Osviel, Luis Raúl, Luque, Nelson y Tamayo parten de historias y opiniones sentidas, asimiladas, vividas, analizadas, sufridas, contextualizadas en su dimensión y visión particular que las universaliza, para dejarnos en el placer de pensar, valorar, sopesar y llegar a nuestras propias lógicas como sujetos pensantes no necesariamente opuestos.  

Ha sido una fiesta la lectura y una propuesta a meditar para la docencia. En un momento en que la bibliografía práctica del patio a consultar es un acto difícil, La maldición del avestruz al compilar estos casi 70 trabajos ofrece la posibilidad a los profesores de llevar a las aulas textos actuales nacidos de las urgencias y emergencias del cubano de hoy, narrados de manera concisa, clara y elegante como marcan las reglas más elementales del periodismo, a la vez que las estructuras lógicas y flexibles que presentan son indicadoras de permanentes propuestas creativas en una profesión irreverente a las fórmulas.

Son trabajos en los que inteligentemente se ha evitado el estilo asertivo de afirmaciones irrevocables, para dar paso a la persuasión seductora, creativa, asentada ésta en la argumentación, el razonamiento y el análisis y sazonada con la anécdota, la ironía, el humor, la cita, el dato, la frase popular, la información factual y las esencias de un hecho, todo sostenido de manera audaz, que no altisonante, ni ampulosa, ni estirada, sino con tonos desenfadados, a veces casi coloquiales.

Ese es, a mi modo de ver, otro gran acierto de estos trabajos: el de no cerrar la opinión a una sola voz: la del constructor del mensaje. La no negación de interpretaciones al lector. El no despojar al receptor de su propia mirada crítica ante el hecho comunicativo.

Por el contrario, ellos se arriman a modos de expresión que redimensionan la opinión propia para hacerla un producto participativo y robustecido con la voz de todos.

Saludemos desde la Academia, entonces, este esfuerzo del colectivo de autores de Juventud Rebelde y de la Casa Editora Abril. De esa unión que parece abrazar al poeta Baudelaire cuando expresara: “…la mejor crítica es la que resulta entretenida y poética; no esa otra fría y algebraica que, bajo pretexto de explicarlo todo, no tiene odio ni amor y se despoja voluntariamente de toda especie de temperamento”.

REGALO PARA ESTE JUEVES

REGALO PARA ESTE JUEVES

MSc. ROGER RICARDO LUIS,
vicedirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

La invitación a presentar Regalos de jueves, de nuestro colega y amigo Guillermo Cabrera Álvarez, en este auditorio de estudiantes, profesores y profesionales del periodismo me impone un reto, puesto que estoy ante una tropa de “tecleros” que han disfrutado del “pi” al “pa” de una lectura singular y entrañable. Simplemente, quiero resaltar aquellos valores que, a mi juicio, se convierten en paradigmas para alcanzar el periodismo humano al que siempre debemos aspirar.

Definitivamente Regalo de jueves es un libro raro.

Y lo es por muchas razones.

Primero, porque nace de un ejercicio periodístico poco común en nuestros días; un periodismo que nace de la cotidianidad y navega sorteando los lugares lamentablemente comunes del consignismo, la mediocridad, lo intranscendente y el maniqueísmo.

Surge desde La tecla ocurrente, una sección hasta ahora inédita en el acontecer de la palabra impresa y que dialoga de manera plural cada semana desde la vida misma.

La tecla ocurrente, me atrevería a decir, es un fenómeno sociológico avalado por los miles de “tecleros” que por todo el país se han constituido en peñas que bien pudieran agruparse en el partido de la vida y el amor.

¿Dónde está la clave de ese fenómeno?

Tal vez en la infrecuencia de este tipo de espacio en nuestros medios de comunicación, pero eso sería quedarse en la epidermis del asunto.

Con apenas 60 líneas, el autor logra tensar las cuerdas de la sensibilidad humana desde la sutil vehemencia o el más fino humor para llevarnos del “yo” de todos al íntimo “nosotros” y hacernos hacedores de lo perdurable, cultivadores del alma.

Ahí radica una de las claves del buen periodismo.

A ello súmese que está escrito desde la erudición llana y coherente; desde la redacción limpia, diáfana, cuidada, ajena a rebuscamientos; sin abrumarnos desde doctas y paternalistas posiciones de consejero imparcial y aséptico. 

Eso, indiscutiblemente, sólo se logra desde la sencillez y la nobleza, desde la inteligencia y la ternura, desde la cultura y la audacia, desde la profesionalidad y la experiencia de quien la escribe.

Por todas estas razones digo que Regalo de jueves es un libro raro, felizmente raro. Es un manantial donde nos miramos y nos vemos todos reflejados, del que podemos beber para ser cada día mejores personas.

Hoy es jueves, pues regalémonos este canto a la vida.

LA RADIO ES TODA MI VIDA PROFESIONAL

LA RADIO ES TODA MI VIDA PROFESIONAL

YUDEIMIS ACOSTA SILVA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

 

 

Muchas son las figuras que hacen brillar con su actividad creativa el amanecer de cada día, más aún si se trata de despertar con la estimulante voz y la palabra viva de Carlos Luis Molina, quien con su cordial saludo e información actualizada, hace vibrar el corazón de cada oyente que sintoniza la emisora Radio Güines en el sitio de la CMBU en los 14.50 de amplitud modulada y los 95.9 de la FM.

Periodista cuya obra es indispensable a la hora de recorrer varias décadas del quehacer radiofónico en Cuba, recibió en el 2006 disímiles galardones como el Premio Anual de Periodismo Económico, Premio Nacional de Periodismo Cultural Luis Suardiaz y el muy preciado Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez, que otorga la Unión de Periodistas de Cuba.

-¿Cómo llegó el periodismo a usted?

Llegó por necesidad. Aún antes de saber qué era ciertamente el periodismo. Quizás sea por la necesidad de comunicarme, de ir mirando las cosas como si las descubriera y fueran solo mías, eso me impulsó a solicitar la carrera al término de mis estudios preuniversitarios y ahí empezó todo. Ahora, después de 20 años de ejercicio profesional, comprendo que aquello era una energía y así entiendo el periodismo, como una fuerza mayor que me arrastra, casi me consume, pero no me agota el asombro.

-¿Por qué escogió la radio para desempeñar su profesión?

La radio llegó por casualidad. Confieso que no la busqué, que hasta la rechazaba, pero de los amores difíciles nacen las mejores uniones y así ha sido. Toda mi vida profesional ha transcurrido en este medio que aprendí a descubrir paso a paso, que me sedujo con su misterios, sus encantos, sus recodos, y que estimo permite al periodista ejercitarse a fondo en todos los géneros, adquirir una técnica depurada, crear imágenes con los sonidos, y  gozar de la proximidad del oyente de una manera reconfortante, tanto como la que quizás no procure ningún otro medio. Ahora no logro desprenderme de ella por más que me ronden tentaciones, aunque me siguen atrayendo otros medios como la prensa escrita; la radio sigue en mí, pienso que ya definitivamente.

-¿Qué género periodístico considera más difícil para trabajar en el medio radial?

Todos los géneros son igualmente seductores, y a la vez, difíciles. Todos te tienden sus trampas y esperan a ver cómo sortearlas. Es necesario domarlos, trabajar incansablemente para hacerlos tuyos, aprender sus técnicas, sus secretos, destrezas, después te puedes reír del mundo. Pero esta risa cuesta "lágrimas". Llega cuando el tiempo ha pasado y hay detrás un camino de aprendizaje, en la radio como en cualquier medio nunca se termina de aprender, es un ejercicio vital, perenne, donde no hay descanso, el día en que te pares, todo termina. Y el periodismo es siempre búsqueda, es comienzo, por eso entiendo que cada género hay que aprender a quererlo, hay que desmitificarlo y conocer sus resortes más íntimos. Pero si tu pregunta siguiera precisándome, te diría entonces que considero especialmente difícil la entrevista, que es como un puente entre dos, una cuerda tensa por la que debe pasar sin caerse el equilibrista, es también un duelo donde no hay vencedores. De ambos lados debe haber victoria. Por eso es particularmente compleja.

-¿Qué diferencia la entrevista radial de la escrita?

Hay puntos de contacto y también diferencias. En la radio todo debe ser conciso, decir mucho en poco tiempo. Buscar las palabras precisas para dar la imagen del entrevistado que la cámara no capta para el periódico y que debemos presentir. Todo eso convierte el diálogo radial en una centella, algo que sucede en el tiempo, pero que tiene un espacio que debemos trasmitir al oyente. La entrevista radial tiene la voz del entrevistado y del entrevistador, si se hace en vivo no hay tiempo para muchas revisiones, se debe ser ágil, sagaz, avizorar lo que vendrá, escrutar hasta en los más mínimos detalles el momento del intercambio y llevarlo a la audiencia con la frescura y la creatividad que exige el medio. En la radio las palabras suenan, no se leen; se escuchan, no se ven; por eso tienen que ser como campanas.

-Algunos agoreros predicen el fin de la radio ante el auge de las nuevas técnicas. ¿Qué reflexiones puede hacer sobre esto?

Creo que se equivocan los que anuncian el fin de la radio aplastada ante el avance de la tecnología. Alejo Carpentier estuvo entre ellos. Él predijo el fin de la radio, pero se equivocó. Los grandes también yerran. Son prisioneros de su época. Lo cierto es que la radio demuestra cada vez más su vigor, sutilidad diminuta y austera. Es un medio que  venció la era de la televisión y ahora está en Internet. Tiene un alcance desmedido, llega a donde otros medios no pueden; acompaña al solitario y da energía cuando las grandes cadenas cesan, o las tiradas de la prensa escrita aún no han salido. Quizás en su sencillez esté su grandeza y esto la hace eterna.

-Algunos periodistas consideran la radio una escuela; a su juicio, ¿en qué medida este medio aporta al ejercicio de la profesión?

Creo que efectivamente es una escuela. La sencillez en la expresión oral debe prevalecer en el mensaje por su irreversibilidad, hace que economicemos muchas palabras, empleemos las necesarias, rechacemos las inútiles y depuremos el habla. La sintaxis lineal no saturada es ejercicio muy útil para aprender a escribir bien, sin encaracolamientos ni oscuridades que intervienen en la efectividad del mensaje. La radio pule el estilo, lo hace dúctil, austero, fuerte. Esto, sin duda, entrena al principiante y permite al periodista ganar en altura cada vez más, hasta hacerse de su propia huella.

-¿Cuál de sus trabajos periodísticos considera la obra cumbre de su vida profesional?

No creo en las obras cumbres, cada obra es una cumbre que hay que alcanzar; en esa subida lo entregas todo o pierdes. La obra cumbre siempre está por hacerse, es la meta, el horizonte, la montaña lejana que hay que domar.

-¿A quiénes podría definir como sus maestros?

Leo mucho a Martí, me gusta su estilo único, que esconde siempre un misterio, una parábola. Leo también la prosa fértil de Pablo de la Torriente Brau. Me seducen algunas páginas de otros tantos que sería largo mencionar. La radio es toda mi vida profesional. Todo lo que sé de periodismo lo aprendí en este medio en el que no hay fatiga para la creación. El periodismo puede lograr alturas creativas en la radio, que es dúctil cuando se la sabe asir con pasión. La radio se deja moldear y se abre al arte con una pureza rara que encanta.

Ficha técnica:

Tipo de entrevista por su contenido: De opinión

Tipo de entrevista por su forma: Clásica de preguntas y respuestas

Tipo de título: De cita textual

Tipo de entrada: Directa o de presentación

Tipo de conclusión: De resumen del entrevistado

Diálogo, autocrítica y balance en camino hacia la Redacción de Nuevo Tipo

Diálogo, autocrítica y balance en camino hacia la Redacción de Nuevo Tipo

Norland Rosendo González

Fotos: Ramón Barreras Valdés,

Semanario Vanguardia, Villa Clara.  

Los tiempos cambian, y con ellos los modos de hacer periodismo. Ahora la Redacción extraña el sinfónico tecleo de las máquinas de escribir; y ya no se lanzan al cesto, desde todos los ángulos posibles, balones de papel gaceta con los textos mal escritos, pues apareció una papelera de reciclaje que nadie puede tocar, y la puntería es más fácil con un clic. 

Ya no solo tenemos lectores en Cuba, en cualquier otro país, donde haya una computadora conectada a Internet, pueden acceder a Vanguardia; y en menos tiempo del que usted necesita para echar una carta en el buzón de su localidad, otro puede enviarnos un correo electrónico o participar en un foro de discusión on line y discrepar, enriquecer un texto, comentarlo o elogiarlo. 

Por eso, entre martes y jueves nos fuimos a la periferia de la ciudad, al Centro de Convenciones Bolívar, lejos de la rutina diaria del periódico, a pensar más en quienes nos leen, porque cada día merecen un producto comunicativo mejor, ameno, relevante, redondo, con lenguaje sencillo y diáfano, sin hojarasca pero con elegancia en el estilo. 

Y partimos de las mismas preguntas de siempre, clásicas desde la academia: ¿quiénes son nuestros lectores?, ¿qué buscan en nuestras páginas?, ¿lo encuentran?, ¿escribimos para ellos o para nosotros mismos?, ¿satisfacemos las expectativas?... 

Ya la radio, la televisión y las ediciones digitales nos roban la primicia. A la mañana siguiente de los hechos, casi nadie compra un diario para enterarse de la noticia, y menos un semanario. Los lectores quieren ver impreso en blanco y negro (porque todavía nuestros periódicos no salen en colores) otros datos. Aquellos que la premura para adelantarse a la competencia no permite a esos medios: antecedentes, causas, posibles efectos, los por qué. La historia en su contexto, con los aportes de otras fuentes, documentales y vivas. ¿Y acaso lo hacemos así?

Sobre el tema reflexionó Iraida Calzadilla, profesora de la Universidad de La Habana y colega del matutino Granma. La nota, útil y necesaria siempre, si no es atractiva desde el propio título: sugerente, breve y exacto, no atrapará, será vista solo como un material de relleno. Un espacio perdido. Abundan las informaciones poco creativas, escritas al tuntún —graficó ella—, con los mismos vicios del discurso administrativo, redactadas sin desconfiar de los datos, como si las fuentes siempre fueran fidedignas, y después, ¿quién las lee?, ¿tendrán el impacto ideológico deseado? 

La calidad de cada material periodístico, entonces, es cuestión de ética, insistió Luis Machado Ordetx, uno de los más avezados reporteros de nuestro staff. Y de preparación, porque este oficio exige estudio diario, actualización, olfato, y de lectura, mucha lectura. 

Roger Ricardo Luis, subdirector del Instituto Internacional del Periodismo José Martí, y también experto reportero de Granma, nos convocó a hurgar en los asuntos ocultos, ocultados o en los que rara vez aparecen en la agenda temática de los medios. «A pisar callos de la sociedad», aunque a algunos les duela. Y eso exige pericia, investigación, contraste de fuentes y trabajo en equipo.  Tenemos la deuda de publicar con más frecuencia esos reportajes que abordan, en su mayor amplitud, la cotidianidad, y que ayudan a desnudar problemas para mejorar la sociedad, la economía y hacer más invulnerable nuestro Socialismo. 

El festival de la prensa escrita fue diálogo, autocrítica, balance y hasta proyectamos la redacción de nuevo tipo que sueña el director. Sin alarde de tecnología; sí de inteligencia. Y esa última idea fue destacada, además, por Tubal Páez Hernández, presidente nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), quien dijo que más recursos no siempre implican más calidad en las propuestas comunicativas. 

También hubo premios para los mejores trabajos del año (publicados en la primera página), y los integrantes de Melaíto, aunque no suelen hablar todos en las sesiones teóricas, le aportaron a la cita el azucarado sabor de su humor, esta vez con una exposición de Pedro Méndez, y el debut en Internet de un sitio digital con caricaturas de los cuatro (Roland, Martirena, Linares y Pedro). 

Los tiempos cambian, y Vanguardia examinó sus derroteros, porque los lectores buscan cada sábado por la mañana textos de calidad, y en la gran red de redes, a cualquier hora de cualquier día, solo hacen clic en nuestra dirección electrónica, si perciben un periodismo auténtico, fresco y profundo. (Octubre 2006) 

Jornada de la Prensa Cubana impone nuevos desafíos

Jornada de la Prensa Cubana impone nuevos desafíos

Ileana Sifonte León

Foto: Nohema Díaz

Semanario Invasor, Ciego de Ávila

Este año la Jornada de la Prensa Cubana, en Ciego de Ávila, ha trazado pautas para el desarrollo del periodismo en el territorio, dada su nueva concepción como evento científico y cultural.

Con estas transformaciones se pretende convertir la celebración en un espacio de debate, para darle continuidad a los acuerdos emanados del último Pleno de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y en respuesta al reclamo de los afiliados de la provincia avileña.

Significativa fue la participación de los profesionales de la prensa tanto escrita y radial como televisiva en la primera acción de superación con crédito para una Maestría en Comunicación Social con Mención en Periodismo, única experiencia de este tipo aquí.                

Sobresale, además, el evento Ciencias del Periodismo (CIPECA), que se efectuará hoy con el tema Por un periodismo de investigación de excelencia, el cual incluye ponencias de reporteros con experiencia en la práctica de esta modalidad y las intervenciones de los colegas Ariel Terrero, jefe de Información Nacional de la revista Bohemia; y Roger Ricardo, vicepresidente del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Durante la celebración, que se extenderá hasta el martes 14, y que tiene como lema el pensamiento martiano No hay monarca mayor que un periodista honrado, fueron inauguradas las exposiciones personales de los caricaturistas Tomás Rafael Rodríguez (Tomy), de Juventud Rebelde, en la galería de arte Raúl Martínez; y Rafael Borroto, vicepresidente de la UNEAC en la provincia, esta última en la Casa de la Prensa.

La cita también incluyó talleres de Fotografía, a cargo de Franklin Reyes, fotorreportero de Juventud Rebelde; de Caricatura, por Tomy, Premio de Periodismo Juan Gualberto Gómez; de Periodismo de Precisión, por Dixie Edith, reportera de Bohemia y profesora del Instituto Internacional de Periodismo; además de uno dedicado a la Nota Informativa, impartido por Iraida Calzadilla, del periódico Granma y profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana.

Otros certámenes que distinguieron a la Jornada fueron las primeras ediciones de los salones de Caricatura y Fotografía, y el Concurso Periodístico Audiovisual Cunagua 2006, en los que participaron representantes de las provincias centrales del país.

Para el lunes próximo, la Dirección y el Sindicato de la Cultura ofrecerán una gala artística en homenaje a los trabajadores de los medios y, en especial, a los de la Radio, quienes realizarán la premiación de su Festival.

El 14 tendrá lugar el acostumbrado encuentro con la máxima dirección del Partido y el Poder Popular en la provincia, la premiación del Concurso Saúl Rodríguez y el reconocimiento a los afiliados y delegaciones de base que más se destacaron durante el 2005 y que hicieron posible que Ciego de Ávila obtuviera el tercer lugar nacional en la emulación de la UPEC.(Marzo del 2006)