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Isla al Sur

Entrevistas-Trabajos Docentes

UN ÁNGEL A GUITARRA LIMPIA

UN ÁNGEL A GUITARRA LIMPIA

Para Quintero, las continuas generaciones de trovadores son “movimientos  que  se  van sucediendo y  cada uno viene con sus  nuevas  propuestas, con  su  nuevo  modo  de  ver  la  vida, con su  nueva  sonoridad”.

DEBORAH  WONG  TRIANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ángel  Quintero  Díaz  es  considerado  uno  de  los  compositores  más  consistentes  del  Movimiento  de  la  Nueva  Trova  y  con  su  fiel aliada, la guitarra, ha creado canciones convertidas luego en  ineludibles referencias  de la obra trovadoresca  actual. Escuchadas  por generaciones sucesivas de jóvenes, dan muestras  de la calidad y permanente vitalidad de las mismas.

-¿Cómo  llegó  a  la  música?

En  dos  etapas: una  primera etapa  de  amateur  o  aficionado.  Me  vinculé a  los  grupos  de  enseñanza  media. Era estudiante y  tocaba  la  guitarra, tenía gran sensibilidad por la música.  Además,  cantaba  las  canciones  de moda.

Bueno, la primera, digamos empírica,  de  aficionado: descubriendo  el instrumento, aprendiendo los primeros acordes, cantando  canciones de moda.  Luego  todo  empezó  a  vincularse  dentro  de  mi  creatividad.

Entonces, en 1972  me  relaciono  con el  Movimiento  de  la  Nueva  Trova.  Ese  año  conocí  artistas,  creadores  y  compositores  de  primer  nivel,  como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente  Feliú, Sarita González, entre otros, todos fundadores del  Movimiento, algunos de  ellos con obras pertenecientes a  los  años  sesenta.

A  partir  de  ese  momento  se  vinculó  también  otro  grupo  de  trovadores, sensibilizados con el modo de hacer del nuevo canto,  ahí estábamos nosotros. Fue una  gran cocina donde aprendimos  en  el  camino  el  oficio  de  la  canción.  Esa  es  la  primera  etapa.

La  segunda fue a  partir  de 1982,  cuando llevaba  diez  años  de  labor creativa. Tenía una dinámica interna de mucha  confrontación,  en el sentido de que, como aficionados, participábamos en los  festivales  y  encuentros de la  Nueva  Trova que se  hacían  en  el  país.

Estas  funciones, que  ocurrían  de  manera  anual,  nos  daban  la  posibilidad  de  conocer gente,  de observar el trabajo de los demás trovadores de las provincias, de confrontar con un público  diferente. Durante diez años estuvimos así. Paralelamente a eso, seguía  vinculado a  los Festivales de la  FEEM  y  la  FEU, donde cantaba  algunos  de  mis  temas. 

Con esa misma labor tuvimos varias experiencias internacionales.  Entonces, yo estaba nutrido de algunos  eventos en el  extranjero  y de nuevos  trabajos nacionales  y,  sobre  todo,  de  diez años de  labor artística.

Es  ahí cuando paso, junto con otras agrupaciones, al sector  profesional, lo cual cambió nuestras vidas porque entonces pude culminar mis estudios de música, que había iniciado  en la  Escuela  de  Instructores  de  Arte. Me  gradúo  del  Instituto  Superior  de  Arte (ISA) después del  82.

-Es usted el integrante más joven de la Nueva Trova. ¿Qué  visión tiene sobre el movimiento trovadoresco actual?

Para mí no son generaciones, sino movimientos que se van sucediendo y cada  uno  viene  con sus nuevas propuestas, con su  nuevo modo de  ver  la  vida,  con  su  nueva  sonoridad.  Eso que  le ocurre a los más jóvenes es lo mismo que pasó con nosotros; es  el hecho de crear una canción inteligente, que trate de decir algo  para ayudar al ser humano.

-Como artista, ¿qué opina de las tendencias de la música que se oye en la actualidad en Cuba?

Es un tema bien peliagudo. De pronto en Cuba  surgió  una  música, la  que  uno  ve  y  palpa  en  la  realidad  de  la  calle,  no  la música tradicional que tiene una plataforma programática muy bien  diseñada  y  la  cual  ha  sido  coherente durante todos estos  años.

Pienso  que  en  el  país  han  penetrado  tendencias, desde mi  punto  de  vista  no todas favorables;  al  contrario,  a veces hay una  corriente  ficticia y fatua de hacer música, por ejemplo, donde la  escala de valores se cambia y donde las personas con cierto poder adquisitivo establecen  parámetros que no son los reales.

Esto se debe a que un sector de la población cubana ha tenido un  cambio en su modo de vida y de pensamiento y en lo cual ha  influido,  por  ejemplo,  la  despenalización  del  dólar. 

Eso para mí no es cultura. Yo considero que el reggeton,  tendencia  de  la  música  actual  que más se escucha en Cuba, es una  involución en cuanto a pensamiento. Si el  país está así, entonces, no va de acuerdo con la plataforma programática cultural  establecida.

-¿Cuánto  ha  influido  el  movimiento  trovadoresco  en  su  obra?

La  tradición  trovadoresca  cubana ha  influido  notablemente  en   mi  obra.  Pienso  que Silvio  y  Pablo  son  los  pioneros  de  este Movimiento.  Para  mí  ellos  son  el  colofón  y  el  punto  más  elevado  de  la  canción  trovadoresca  y, por  tanto,  he  tratado  de  impregnarme  de  sus  formas  de  pensar  y  de  sus  estilos.

-¿Cuál de sus tres discos ha sido para usted el más  significativo?

Paisano, porque es un  disco que hice al  regresar de Estados  Unidos y trata sobre la  identidad cultural, los valores, la ética, etc.  Para  mí  este  es  un  disco  sumamente  importante.

-¿Por qué desde el 2001 no ha realizado ninguna producción  discográfica?

Desde  el  2001  he  estado  trabajando en otros países. Estuve  en  Jamaica,  en  los  Emiratos  Árabes  y  después  viví  tres  años  en Guatemala, donde me desempeñé como profesor de la  Universidad  Rafael  Andiba en la asignatura de Historia de la  Música. Todas estas experiencias consumieron mi tiempo. Hace aproximadamente  dos años estoy tratando de estabilizarme, en función de lo cual he realizado giras y conciertos en todo el país.  

-¿Piensa que la música nace con la persona o se logra  mediante  el  estudio? 

Lo esencial nace con la persona y el estudio lo perfecciona. El  conocimiento  ayuda a desarrollar el talento. Si vivimos en un país que nos  brinda la posibilidad de  estudiar  la  música  en  escuelas especializadas, bien tonto es quien no sepa aprovechar esa oportunidad.

-¿Cuál es el significado que tiene para usted la canción  Solamente  una  ventana,  uno  de  sus  temas  más  populares  y  que se  convirtió  en  paradigma  de  la  juventud  cubana  de  la década de los 80?

Ese  tema marcó una etapa muy importante en mi vida. Solamente  una  ventana  fue  muy  popular  porque  formó  parte  de  uno  de  los video  clips pioneros  de  los  clips  cubanos  y ganó,  además,  el Premio Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine  Latinoamericano. Con esa canción traté de expresar el sentimiento  de  una  persona  enamorada  y creo  que  tiene  un  buen  mensaje  para todos los jóvenes que la interpreten. 

-¿Considera  que  la  música  puede  influir  en  el pensamiento  de generaciones?

Por supuesto, porque cuando se habla con verdad se penetra en  los sentimientos; es  por  eso  que  pienso  que  el  arte  debe  partir  de la verdad. Lo que se plantee el artista debe ser diáfano,  sincero,  dicho con la  pasión  y  el  arte requeridos.

-¿Qué sugerencias da a los jóvenes que se inician en este  campo?

Que sean ellos mismos por encima de todo, que nunca cambien su  estilo por ninguna coyuntura existente. Que luchen siempre por lo  que quieren y  que sean capaces de trazarse sus propias metas y  cumplirlas.       

Ficha técnica:

Objetivo central:  Conocer  aspectos  de  la  trayectoria  artística de  Ángel  Quintero  como  miembro  más  joven  del  Movimiento  de la  Nueva  Trova,  así como su opinión  sobre la tendencia actual de  la  música  que  se  escucha  en  Cuba.

Objetivos  colaterales: Investigar sobre los aspectos  fundamentales  de los  inicios  de  Ángel  Quintero  dentro  del  movimiento  musical,  incluido el Movimiento de la Nueva Trova. Ahondar en los  aspectos  más relevantes de la producción  discográfica y la significación de su obra más difundida, así como sus proyectos más cercanos. Conocer sus sugerencias a jóvenes que se inician en el medio  artístico. 

Tipo  de  entrevista:
Por  los  participantes: Individual
Por  su  forma: Clásica
Por  su  contenido: De  personalidad
Por  el  canal  que s e  obtuvo: Directa

Tipo  de  título: De  referencia  al  tema y al  entrevistado
Tipo  de  entrada: Directa  o  de  presentación
Tipo  de  cuerpo: Preguntas  y  respuestas
Preguntas  declaradas: 1-Informativa, 2-Informativa, 3-Informativa, 4-Abierta, 5-Abierta, 6-Abierta, 7-Directa, 8-Informativa, 9-Criterios  divididos, 10-Abierta, 11-Abierta, 12-Informativa, 13-Abierta.
Tipo  de  conclusión: Opinión  del  entrevistado

Fuentes  consultadas: 
Directas: El  entrevistado

DESAFÍO A LA VIDA

DESAFÍO A LA VIDA

He podido asumir con entereza todo lo que me he propuesto, siempre con la ayuda de mi familia, que me apoya y respalda para vencer los obstáculos del camino.

SUSEL CRUZ PÁEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Me encantaría poder pintar la vida de verde, porque para mí, vida es esperanza, es deseo de seguir adelante, es voluntad. El sentido de vivir lo formamos con el empeño de sabernos cómplices de la esperanza. El día en que ella se nos termine, entonces se podrá decir que la vida se nos fue volando para nunca regresar”.

Con sus 20 años, Mabel Cedeño Pérez, Mabelita, es una joven que le sonríe a la vida .El haber nacido con una discapacidad no la ha privado jamás del brillo en sus ojos. Abnegación y entrega se juntan para formar la personalidad de un ser que día tras día se impone una meta para seguir adelante.

-Si te encontraras con alguien que vive por el simple hecho de respirar, ¿qué le dirías?
                                                                                                                                                                                                                Que la vida se hizo para enfrentar las dificultades y eso no significa que se terminó todo. La confianza en uno mismo nunca nos traiciona y ella es el motor principal que nos permite no caer. Si alguna vez tropezamos y logramos levantarnos, entonces a partir de ese mismo momento estamos comenzando a ser mejores seres humanos.

-¿Existe para ti la palabra limitante?

No existe. A pesar de padecer de osteogénesis imperfecta y descalcificación en los huesos, me he sentido siempre capaz de hacer todo lo que realiza un ser humano normal. Soy de las que cree que no importa cuán difícil sea el oficio de vivir, cuando los deseos de continuar inundan el alma, todo se logra.
 
-Solemos trazarnos metas, ¿cuáles han sido las tuyas?

Desde muy pequeña cursé estudios en la escuela Solidaridad con Panamá .Allí todos los niños, al igual que yo, eran discapacitados. Aunque solía tener amigos sin limitantes físicas, para mi significó un reto enorme comenzar a cursar estudios luego de terminado el noveno grado; en la Escuela de Instructores de Arte, yo era diferente. Pero en momentos como esos uno se alienta para no flaquear. Hoy para mí es un sueño hecho realidad el estudiar en la Universidad para llegar a ser licenciada.
  
-¿Tienes alguna pasión?

Tengo la dicha de dirigir un taller del grupo teatral La Colmenita que radica en mi localidad. El trabajo con los niños precisa de mucha dedicación y empeño. Sembrar una motivación por el arte en seres tan especiales te hace sentir útil, capaz. Me fascina estar junto a ellos, somos una gran familia en la que el principal vínculo de afecto lo propició el arte.  Mis niños y el ser su instructora son mis más preciadas pasiones.

-Has llegado muy lejos gracias a tu empeño y fortaleza. ¿A quiénes le agradeces por su apoyo incondicional?

He podido asumir con entereza todo lo que me he propuesto gracias al respaldo de mi familia, y especialmente gracias a la comprensión y tenacidad de mi querida abuela, quien siempre ha confiado en la capacidad que poseo para no decir hasta aquí; y para el Comandante también guardo un especial lugar en mi corazón, él es para mí un padre y creo que la magnitud de esa palabra lo encierra todo.

-Qué significa para ti la frase: No soy capaz.

Derrota. No logro comprender por qué existen personas que el miedo a la vida no les permite ver lo capaces que pueden llegar a ser. Hay que tener fuerza de voluntad, cuando existe voluntad nada está perdido, ella nos sirve para lograr nuestros propósitos.

Todas las personas deberían ser cada día más fuertes en espiritualidad. No hay nada más grandioso que el poder decirse a sí mismo: ¡Yo sí puedo!, porque todas las personas tienen defectos, pero lo verdaderamente hermoso es la manera en que se logra echarlos a un lado y seguir adelante.

Nadie tiene derecho a decir basta, al destino hay que enfrentarlo y la mejor manera de hacerlo es confiando en nuestras capacidades. A la vida debemos desafiarla, esa ha sido mi receta de la felicidad durante 20 años, y creo es la mejor.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar la fortaleza interna de Mabelita.

Objetivo colateral: Demostrar que todos somos capaces de lograr lo    que nos propongamos, siempre y cuando tengamos suficiente voluntad.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica de preguntas y respuestas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de Título: Genérico.
Tipo de entrada: De cita textual.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: No documentadas e indirectas: Profesora de Solidaridad con Panamá. Amigo cercano de la entrevistada, Leordán. Abuela de Mabel.

PARTO SIMULTÁNEO DE CIENCIA Y POESÍA

PARTO SIMULTÁNEO DE CIENCIA Y POESÍA

Victoriano Díaz Fabelo no solo es el médico que ve nacer a casi todos los bebés sanjuaneros, es también el hombre que estimula la sensibilidad con sus versos.

YANET MEDINA NAVARRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Victoriano Díaz Fabelo es especialista en Ginecología y Obstetricia. Trabaja en el Policlínico Modesto Gómez, de San Juan y Martínez en Pinar del Río y atiende a las embarazadas de 24 consultorios del médico de la familia. A la literatura llegó hace casi cinco años, cuando le abrió su puerta el taller Ada Padilla. Medio en broma, comenta que a pesar de ejercer su profesión por tres décadas, ha obtenido más premios como escritor.

Este médico no solo ve nacer a casi todos los bebés sanjuaneros, también calma el dolor de una madre infértil. Cada mañana va a enfrentar el oficio con cuerpo y alma y sus ojos encuentran poesía en todas partes. Al llegar a la casa, en la agenda de los diagnósticos hay versos tatuados.

Entre sus obras, resalta Garabatos más acá del mar:

Respeto el irrespeto de Sabina
-que maldice los tipos que se transan-
con verbos que el dogmático fusila
porque “dicen” se pasa de la raya.
Por convivir un poco más aprisa
abrazado al gemir de la guitarra
y trepar sobre orejas moralistas
que perpetuan fetiches en España.
A celestes y cultos hacedores,
pido perdón si es cursi ligereza
señalar con un dedo el horizonte.
No importunan idiomas ni fronteras
las palabras fundidas en canciones
enaltecen las verdades del poeta.

-¿Le resulta fácil hacer sonetos?

Dijo Dulce María Loynaz que para considerarse escritor hay que  lograr un buen soneto. No es nada fácil, pero me considero un estudiante que tomó sus palabras a manera de reto.

-¿Solo ha incursionado en poesía?

No, también hago narrativa: cuento y minicuento. Ahora me siento más cómodo con la poesía rimada. Mi meta es el verso libre, pero quiero dominar la métrica del romancillo, el soneto y la décima.
 
-¿Qué lo motivó a escribir?

Siempre me interesó la literatura, pero no me sentía capaz. Yo quería estudiar Medicina, si no, Periodismo o Arquitectura. Soy un lector voraz. Asisto a las peñas campesinas, admiro la capacidad de los repentistas para crear metáforas en cuestión de segundos. Los compañeros de trabajo me animan a escribir. Todo eso contribuyó a que las asesoras de la Casa de Cultura Rafael Morales me insertaran en el grupo de apreciación. Entonces perdí un poco la timidez y pasé a la sección de creadores. Ellas creyeron en mí.

-¿Qué autores ejercen mayor influencia en usted?

En poesía, Miguel Hernández y Antonio Machado. También Martí, Guillén, Lorca, Eliseo Diego y Alberto Peraza –escritor sanjuanero y amigo-. En narrativa mis paradigmas son Onelio Jorge Cardoso y Horacio Quiroga.

-¿Algún tema recurrente?

El día a día, reflexiones personales, conflictos existenciales del individuo y en especial de los niños.

-¿Cuál de sus obras prefiere?

Son dos, y ambos, poemas infantiles: Ensueño de abril, mención en el Encuentro Provincial de Talleres Literarios del año anterior y Un día con el duende, hecho canción para el concurso municipal Nuestros Autores, premiado con el segundo lugar y como mejor texto. 

A Guillermo Cabrera Álvarez, el “Genio del periodismo cubano”, le escribió esta despedida:

Arde, hombre de la palabra; arde
en el fuego y las voces
forjadas de sudor y de combate,
silencios y la noche.
Que se alimente de tu ser la hoguera
y el polvo de tus manos
encuentre su lugar: angosta senda
preñada de reclamos,
esculpido por botas aguerridas
y victoriosos cantos
que en el cenit de la Patria aún rutilan.

-¿Cómo conoció a Guillermo Cabrera?

Un jueves compré el Juventud Rebelde y descubrí su columna Tecla Ocurrente, ahora Tecla del Duende, también me enteré que en pueblo había una tertulia de seguidores de la sección y me volví “teclero”.

Sin conocerlo, lo admiraba por la lucidez de su palabra, por estar rodeado de  muchos afectos. Cuando vino a San Juan y Martínez pude abrazarlo y conversar con él, entonces comencé a quererle. Me impactó su sencillez, su humildad y el halo de simpatía que lo acompañaba a todas partes, incuso, hasta Llanos del Infierno, en el corazón de la Sierra Maestra; allí, muchos de los que fuimos sus amigos despedimos su “polvo enamorado”.

-¿Dónde se encuentra con la poesía?

Llega sola, sin avisos, muchas veces en la noche. No me deja descansar, cuando casi me duermo, ella aparece y me sopla al oído una idea que anoto de inmediato y es, al otro día, el punto de partida. Nunca la busco, viene de manera espontánea.

-¿Cuál ha sido el momento trascendental de su vida?

Traer al mundo a mi hija Rosy.

-¿Acaso fue esa otra cita con la poesía? 
       
Lo fue, pero no concertada, sino ocasional, como siempre. Yo había planeado el parto de mi esposa con antelación, pero algo falló y tuve que intervenir. Ese fue el momento más emocionante de mi carrera como médico. Aún no escribía, pero la poesía me dio otra oportunidad: ver el nacimiento de mi primer nieto, Ronald.

-¿Deseos insatisfechos?

Leer a fondo la obra de Lezama Lima y dedicarme a la investigación científica.

-¿Y hacia dónde se inclina la balanza: medicina o  poesía?

La poesía me ayuda a vivir, es una vía de hacerme escuchar, pero no es lo fundamental. El motivo de mi vida es la medicina.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Resaltar la faceta de escritor de un médico.

Objetivos colaterales: Ahondar en la relación que estableció con Guillermo Cabrera. Descubrir dentro de los géneros literarios, cuál es su preferido. Indagar cómo logra imbricar ciencia y literatura.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: De preguntas y respuestas
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Vía directa (entrevistado)

Tipo de título: Llamativo
Tipo de entrada: De presentación del entrevistado
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas
Tipo de preguntas declaradas: 1-cerrada; 2-directa; 3-abierta; 4-abierta; 5-abierta; 6-abierta; 7-directa; 8-abierta; 9-abierta; 10-directa; 11-abierta; 12-directa
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: directa (entrevistado)

 

EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS

EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS

El presidente del Grupo de Espeleosocorro de provincia La Habana cuenta su experiencia en la cueva Mariendo.

JAVIER MONTENEGRO NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Carlos Borrego Quevedo es capaz de explicar a un niño un tema tan complejo como la espeleología con sencillez asombrosa y paciencia de elefante. Siempre tiene algo nuevo que contar, ya sea una anécdota o información sobre el mundo donde el sol nunca sale. Hace 10 años, cuando fui con un grupo de espeleólogos a la cueva La Fuente, me enamoré de la ciencia de las cavernas no por la hermosura de la gruta, sino por las respuestas y explicaciones que daba Borrego a mis preguntas.

Carlos es ingeniero en Equipos y Componentes Electrónicos, pero su tiempo libre lo dedica a la espeleología. Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Espeleológica de Cuba  (SEC), Vicepresidente del Comité Espeleológico de provincia La Habana y Vicepresidente del grupo espeleológico Guamuhaya, de Guanajay, es también miembro del Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica.

-¿Por qué escogió la espeleología como hobby?

Comencé a practicarla desde el preuniversitario, una etapa en la que los jóvenes están en su máxima capacidad física. La elegí como actividad que me brindaba la posibilidad de realizar ejercicios y, a su vez, satisfacer la curiosidad por el mundo de las tinieblas, es decir, lo subterráneo.

-Son muchos los interesados en el mundo soterrado, ¿cuándo un aficionado se convierte realmente en espeleólogo?

Pienso que primero aparece el interés de vincularse a este tipo de actividades relacionadas con la naturaleza. Las personas normalmente se acercan a los grupos y comienzan a salir.

Una vez que tienen apego y compromiso hacia la actividad, van enamorándose de la espeleología y entonces aparece el espeleólogo. Lo notas cuando muestran deseos de hacer público algunos resultados obtenidos en las exploraciones e investigaciones.

En mi caso, no soy profesional, pues no recibo salario por esta actividad. Yo, por ejemplo, me vinculé a  un grupo y empecé a realizar exploraciones.

En el territorio de Artemisa está La Cueva de Belliken, al ver numerosos trabajos presentados por otros espeleólogos, sentí  interés por estudiar la caverna, me asesoré con espeleólogos de experiencia e inicié una investigación preliminar que culminó con una exposición de los resultados de ésta.

-Si alguien deseara practicar espeleología, ¿adónde debe dirigirse?

A los grupos municipales de espeleología cercanos. Los sitios más probables para hallarlos son los museos de Historia, porque generalmente ellos colaboran con los centros históricos de la localidad.

-¿Cómo se agrupan los espeleólogos en nuestro país?

De arriba hacia abajo sería Sociedad Espeleológica de Cuba, Comité Espeleológicos Provinciales y grupos espeleológicos municipales. Aunque la relacioné de esta manera, es realmente una estructura que parte de la base.

-¿Qué actividades realizan sus miembros?

Las básicas consisten en la exploración y estudio de las diferentes cavernas, ríos subterráneos, así como los accidentes cársticos, formados por rocas susceptibles a la erosión del agua, a la formación de cavidades y galerías interiores, son el terreno donde se desarrolla la mayor cantidad de cuevas en la Isla.

-¿Qué aportes brindan los grupos espeleológicos a la sociedad?

Hay numerosos aportes hecho por varios grupos a lo largo de la Isla. Se trabajan en diferentes direcciones de la espeleología, como la hidrología, el descubrimiento de acuíferos subterráneos, ambos posibilitan la explotación medida de las aguas, su empleo en la sociedad y en los cultivos. Algunos estudios tributan al campo de la biología y la bioespeleología.

-¿Cómo se relacionan las ramas de la espeleología?

La espeleología incluye numerosas ramas, por ejemplo, la bioespeleología estudia la fauna de las cavernas; la hidrogeología, parte de la geología que se ocupa del estudio de las aguas dulces, en particular de las subterráneas, y de su aprovechamiento; la espeleoarqueología, subdisciplina de la arqueología, se encarga de investigar restos culturales depositados en formaciones subterráneas naturales como cuevas, cavernas, grutas, cenotes, y sótanos. Son varias, y todas están muy relacionadas unas con las otras. La paleontología, por ejemplo, hay un sin números de ciencias afines a ella.

-¿Existe una escuela de espeleología en Cuba?

Sí, la Escuela Nacional de Espeleología, ubicada en la comunidad del Moncada en el municipio Viñales, de Pinar del Río. Desde hace años se imparten cursos sobre las diferentes ramas de la espeleología y también se ofrecen conferencias de diferentes tipos, por parte de especialistas de casa y extranjeros.

-Las entradas a cuevas suelen ser peligrosas. El menor descuido puede terminar en tragedia debido al relieve de estas y a la poca iluminación. ¿Están organizados grupos de rescate para todas las expediciones?

Existe un sistema de espeleosocorro nacional, estructurado de manera similar a la Sociedad Espeleológica de Cuba, formado por espeleólogos ya con mayor nivel técnico en las disciplinas de rescate y en el dominio de las técnicas de cuerdas. Están siempre alertas y dispuestos a atender cualquier accidente espeleológico.

-La situación económica del país no es cómoda y la espeleología sufre su parte. ¿Cómo obtienen los espeleólogos los medios para esta práctica?

Hacemos un gran esfuerzo por proveernos de medios para las prácticas; algunos se compran, muy pocos. En realidad, no existe en Cuba un mercado para este tipo de actividades y un gran aporte se recibe a partir de las donaciones que llegan a Cuba por los convenios de colaboración con grupos espeleológicos de otros países.

-En estos momentos cómo percibe el desarrollo de la espeleología en Cuba.

Avanza. Se ha visto afectado por las diferentes dificultades económicas del país, pero los espeleólogos hacen un esfuerzo sobrehumano por realizar esta actividad, costeándose los gastos.

-¿Cuál considera el mejor momento de la espeleología en Cuba?

Han sido momentos esporádicos de grandeza, te podría mencionar el último Congreso de Espeleología realizado en el año 2005, en Viñales. Los congresos son eventos que  reúnen una gran cantidad de trabajos científicos y esto ocurre sistemáticamente cada cinco años; se ven nuevos avances, nuevas metas también.

-Mencionó anteriormente los congresos que se realizan cada cinco años, ¿son ellos los únicos eventos llevados a cabo por los espeleólogos?

No, también existen las Jornadas Científicas de los comités espeleológicos provinciales y de los grupos de espeleología municipales. Además, una vez al año se hace una reunión nacional, con sede en una provincia distinta cada vez. Ésta ya es una actividad más bien administrativa. También se realizan exposiciones, exploraciones y expediciones en los grupos locales.

-Antonio Núñez Jiménez fue el fundador de la Sociedad Espeleológica de Cuba, y puede decirse el padre de la espeleología en nuestro país. ¿Marcó su muerte un antes y un después en la espeleología?

La muerte de Núñez fue un gran golpe para la espeleología en Cuba y para muchos espeleólogos que lo tenían como faro de las actividades. Era una excelente persona en todos los ámbitos, pero afortunadamente la espeleología se logró nutrir de muchas manos y Núñez Jiménez tuvo un relevo que supo conducir a la Sociedad por los caminos del interés, la investigación y la búsqueda de nuevos descubrimientos y logros para la ciencia en Cuba.

-¿Cuál es la relación entre la arqueología, la paleontología y la espeleología?

El hombre primitivo acudió a las cuevas no solo para vivir, sino también como sitios de enterramientos y sitios ceremoniales, y dejó en ellas numerosas evidencias materiales que atestiguan dichas actividades. La arqueología se encarga del estudio de la vida del hombre partiendo de sus evidencias materiales, esa es la vinculación más estrecha con la espeleología. Producto de las actividades arqueológicas se hallaron restos paleontológicos de diferentes animales que vivieron en otras épocas y se extinguieron.

En el caso de nuestro municipio, Guanajay, han sido hallados varios representantes de la fauna del Pleistoceno: el Megalocnus rodens, perezoso gigante; el Geochelone cubensis, tortuga gigante; y roedores de una familia  de la jutía. También hemos encontrado restos de aves y de murciélagos.

-¿Qué descubrimientos espeleológicos ha realizado el grupo al cual pertenece?

El grupo Guamuhaya, de Guanajay, ha descubierto cuatro sitios arqueológicos de asentamiento aborigen existentes en el municipio. Uno de ellos es en cueva y los otros tres son en exteriores. También en la localidad hemos trabajado la arqueología colonial en numerosos ingenios azucareros que existieron en la región.

Las excavaciones arqueológicas hechas por la Sociedad Espeleológica de Cuba siempre han estado dirigidas por especialistas del Gabinete de Arqueología o del Centro de Antropología, o sea, instituciones que trabajan profesionalmente la arqueología en Cuba y debe ser así, porque ésta es como un libro, al leerlo vas arrancado sus páginas, por tanto, se tiene que ser muy estricto en la disciplina de este tipo de actividad para no violar las leyes con respecto a ella.

-De los descubrimientos arqueológicos y excavaciones que ha hecho, ¿guarda algún recuerdo especial?

Por supuesto. Cuando mayor orgullo y emoción sentí de mi trabajo fue cuando estuvimos excavando en una cueva funeraria llamada Mariendo, uno de los sitios de enterramientos más importantes del occidente de Cuba.

Recuerdo que se hicieron dos campañas, en 1992 y en 1998. En la primera, se extrajeron cincuenta restos humanos, en su mayoría niños. En la segunda, cuando yo participé, descubrieron diez enterramientos. Es impresionante y emotivo a la vez estar haciendo una excavación y que aparezcan ante tu vista resto de niños o de adultos que han esperado siglos porque vengas a hallarlos. Es una sensación indescriptible.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Divulgar el trabajo realizado en los grupos espeleológicos.

Objetivos colaterales: Conocer la labor de un espeleólogo; divulgar las actividades de los grupos espeleológicos; guiar a quien desee iniciarse en la espeleología e informar sobre los vínculos de la espeleología.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Preguntas y respuestas.
Por su contenido: Informativa.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Referencial.
Tipo de cuerpo: Preguntas respuestas.
Tipo de preguntas: 1-De exploración. 2-Abierta. 3-Directa. 4-Informativa. 5- Informativa. 6-Informativa. 7-Informativa. 8-Directa. 9-Directa. 10- Directa. 11-De criterios divididos. 12-De criterios divididos. 13-Informativa. 14-Abierta. 15-Informativa. 16-De exploración. 17-Directa.
Tipo de conclusiones: Comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: El entrevistado. Directa. No documental.

 

CIEN AÑOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

CIEN AÑOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

La Cruz Roja Cubana participó en la entrega de prisioneros en noviembre de 1958.

DAMIÁN DONO BERGADO,
adiestrado en Comunicación, Cruz Roja Cubana,
estudiante de quinto año de Comunicación Social,
Sede Universitaria Municipal de Playa.

El Doctor Antonio Llíbri Artigas, integrante en 1958 de la Columna No. 1 del Ejército Rebelde y en funciones de ayudante del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz,  relata hoy la participación de la Cruz Roja en la devolución de prisioneros el 26 de noviembre de ese año.

A finales de noviembre de 1958 tuvo lugar en las afueras de Bayamo la batalla de Guisa, uno de los combates más grandes de la historia cubana y que dejó gran número de prisioneros de la tiranía. Las fuerzas revolucionarias lideradas por Fidel, deseaban liberar a los heridos y capturados en combate. Con tal fin, se pusieron en contacto con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), mediante las Cruces Rojas de Venezuela y Cuba.

-¿En que situación se produjo el contacto con la Cruz Roja?

Con la Cruz Roja Cubana y el CICR sostuvimos varios contactos, sobre todo, en los meses finales, cuando la batalla de Guisa, ese encuentro tremendo que tuvimos en noviembre del 1958, a ocho o nueve kilómetros de Bayamo, en el Oriente cubano.

El ejército de la tiranía había huido espantosamente dejando atrás muertos y heridos. Hubo que curar a muchísimos de ellos. Al ver tantos muertos regados por aquel campo enorme, Fidel dijo que resolviéramos todo junto a la Cruz Roja.

En los días posteriores a la batalla de Guisa, llegó un oficial de apellido Caballero, que no recuerdo si era coronel o teniente coronel de la Cruz Roja Cubana. Vino con otros oficiales. Fidel conversó con ellos mucho, como siempre, los trató excelentemente. Él estaba preocupado por los prisioneros y enseguida el Comandante le dijo: “Aquí está mi ayudante”, y me encargó del asunto. 

-¿Cómo fue el trato que recibieron los prisioneros?

A los prisioneros no se les quitaba ni la camisa. A ninguno se les maltrató. A ninguno se les encerró en un bohío, siempre andaban sueltos por el campamento. Tenían un trato que no esperaban y eso lo desmoralizaba. Se hizo entrega por el Ejército Rebelde de 260 prisioneros a la comisión de la Cruz Roja presidida por el doctor Jean Pierre Jequier, del CICR.

-¿Qué sucedió con los cadáveres abandonados por el ejército?

Allí, en presencia de Caballero, enterramos aquellos hombres que habían participado, algunos hasta ingenuamente, por un problema de incultura, en esa batalla. Yo hice uso de la palabra a modo de despedida.

También redacté unas actas. En ellas puse dos o tres veces que hacía de auditor o comisario político de la Columna 1, o la del Che. Lo que nunca puse era ayudante de Fidel.

-¿Qué opinión le merece la labor de la Cruz Roja?

Fueron actos muy bellos los que hicimos con la Cruz Roja, tanto en el entierro de aquellos muertos que criminalmente dejaron abandonados, como en la entrega de prisioneros.

VOZ DE ÁNGEL, ÍMPETU DE FUEGO

VOZ DE ÁNGEL, ÍMPETU DE FUEGO

Luego de participar en más de 15 discos y colaborar con lo mejor de la música en Cuba, Diana Fuentes ha recorrido en 24 años el camino de una artista veterana.

LUIS ALEJANDRO YERO MONTEAGUDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Diana Fuentes ha estado desde niña en el escenario. A los tres años comenzó a estudiar ballet, pero a los siete cambió las zapatillas por la música. Luego fue pianista, cantante de coros, e incluso,  llevó la batuta como directora de canto coral. Su voz acompañó a Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Carlos Varela, Aldo López Gavilán, Kelvis Ochoa, David Torrens, entre otros grandes de la música cubana.

Con 15 años de edad inició en el grupo Síntesis su carrera profesional. Debió llevar a la par los fuertes estudios de la Escuela Nacional de Arte (ENA) con los intensos ensayos de la agrupación. A esto se sumaba el trabajo junto a X Alfonso. En ambos hacía de corista.

Una artista de fogueo le envidiaría su discografía. Ha participado en más de 15 discos, dos de ellos nominados al Grammy Latino. A pesar de que su primera grabación como solista, “Amargo pero dulce”, aún no termina de producirse, varias de sus canciones aparecen en la radio con relativa frecuencia.

A partir del 2007, su nombre se conoció por toda Cuba. Primero vino el Concurso Adolfo Guzmán, donde el virtuosismo vocal y el magnetismo de su encanto, le hicieron ganar el Gran Premio. Luego, con el video clip “Música de fondo”, enamoraría a miles con una mirada de niña y la sonrisa de un ángel. Gracias a la dirección de Pável Giroud, fue nominado a varias de las principales categorías de los Premios Lucas, entre ellas, como Video del Año. A casa se llevó los de Mejor Artista Novel y Video Femenino. Un arranque de lujo para quien apenas comenzaba la travesía en solitario.

Y todo eso, en apenas 24 años. Ni un huracán le haría sombra.

Come mucho cuando está sin hacer algo. Así entretiene la ansiedad aunque luego le sobren un par de libras. Quizás, el secreto de su triunfo sea el mucho trabajar o el tener buenos amigos: “Siempre me han acompañado, en mis conciertos y en cada día de mi vida. Gracias a ellos ahí está mi disco.”

El periodo especial interrumpió los sueños de convertirse en gran bailarina: “Yo vivo en Playa, la cátedra de ballet está en el Vedado. Son unos cuantos kilómetros. Mi papá debía llevarme hasta allá en bicicleta. Los ensayos eran por la tarde y terminaban a las ocho de la noche. En uno de los viajes, al hacerme una pregunta y no responderle, me toca y yo estaba rendida en la parrilla. Por tanto, era preferible cambiarse de carrera, a tener un accidente.”

-¿De dónde viene la vocación por la música?

Al no seguir en el ballet, una amiga de mi mamá llega un día a la casa y me oye cantando unas canciones de Michael Jackson. Imagínate, en el inglés chapurreado de una niñita. Entonces le dice: “Por qué no llevas a Diana a una escuela de música”.  Hago las pruebas en el Conservatorio Alejandro García Caturla, aprobé, y bueno, hasta el sol de hoy.

Ahí aprendió piano básico, teórica de la música, canto coral y dirección coral, la cual continuaría su estudio en la ENA. En aquellos años, llegó a Síntesis siendo aún una adolescente.

“Después de una presentación en un homenaje a Lennon, donde integraba un cuarteto junto a M Alfonso, mi prima y mi hermano, Carlos Alfonso, director del grupo, me ofreció participar en el disco “Habana a flor de piel”. Ahí canté en todos los coros. Luego, en el 2001, a propuesta suya pasé a formar parte del grupo.”

-¿Cómo afrontaste el reto de integrar con 15 años una agrupación de tanto prestigio?

Te voy a ser sincera. Al principio fue la emoción de entrar a una banda, pero a mí no me cayó la presión hasta un tiempo después. Fue en mi primer concierto con ellos, en el Teatro Nacional, cuando ensayamos con José María Vitier, Hernán López-Nussa, Pablo Menéndez, Amaury Pérez, y ahí fue que dije: “Oye, esto está duro”. Pero al principio lo tomaba como un juego divertidísimo. Estaba haciendo lo que más amaba en la vida. Además, era como en casa, porque conocía desde antes a los Alfonso. Vivíamos cerca, mi hermano y mi prima estudiaban con M. Teníamos muy buena amistad. 

-¿Cómo sobrellevaste los estudios en la ENA y el trabajo con Síntesis?

Dificilísimo. Ahí sí el apoyo de mi profesora Natacha Vidaurrazaga, a quien estaré eternamente agradecida por haberme aguantado. Yo faltaba mucho a clases por los ensayos con el grupo. Y había que estudiar. Mi especialidad, dirección coral, es complejísima. Son un montón de obras, muy largas, muy cargadas, con muchas voces. Me gradué rápido, en abril, porque necesitaba terminar o iba a volverme loca.

-¿Cuán útil te ha sido tu formación académica?

Muchísimo. Los trabajos hechos con Aldo López Gavilán, Alejandro Vargas y otros jazzistas, requieren de conocimiento. Hay que leer partituras, sentarse en el piano, estudiar intervalos muy complejos. Tener tal formación es un paso de avance muy grande. Sin embargo, cuando sales de la escuela son nuevos códigos; por ejemplo, yo salía de cantar en coros y de pronto estaba en una banda donde se cantaba música afrocubana. Uno debe ponerse las pilas porque es otra escuela. 

-¿Recuerdas tu primera experiencia en un escenario?

Tenía como dos o tres años. Mi tío me llevó a un concurso para bailar el solo del Cisne Negro. Tenía tremendo nerviosismo. Solita frente a un montón de gente mirándome. Olvidé por completo la coreografía. Lo único que se me ocurrió fue gritarle a mi tío: “¿Qué viene ahora?”.

-¿De qué fuentes bebes para hacer tu música?

Oigo de todo: jazz, rock, pop, hip-hop, rap, r&b, soul, blues, salsa, guaguancó, merengue, regué. Reguetón, no, pero bueno, si hay que bailarlo en una fiesta, lo hago. De la música brasileña, es mucho: María Rita, Elis Regina, Caetano Veloso, Gilberto Gil. Más cercano: Black Eyed Peas, Fergie, Michael Jackson, Stevie Wonder… Oigo a un montón de gente. A Elena Burke, a pulso, Isaac Delgado, los Van Van. ¡Todo!

-¿En qué te inspiras para escribir tus canciones?

Algunas son hechas por encargo. Hay un tema llamado “Dentro de mi piel” del disco “Breathing Havana”, el cual escribí junto a Esteban Puebla, integrante de Síntesis. Empezó por una melodía y después le fuimos poniendo la letra. Pero hay otros sobre mi vida. Por ejemplo, “Música de fondo” la escribí hace cinco años a mi primer novio, ese gran amor que todos tenemos en la adolescencia. Y así ha pasado con la mayoría de mis canciones. “Amargo pero dulce” surgió con Descemer Bueno, quien produjo el disco, en mi casa. Mi mamá traía un café y nos dijo: “Esa canción le pudieran poner algo como el café, amargo pero dulce”. Y así salió la letra.

-¿Con qué tipo de público te sientes más cómoda?

Tengo la dicha inmensa de hasta ahora tener una buena aceptación, así sea público universitario o un poquito mayor. Mientras uno se sienta cómodo con uno mismo puede hacer sentir bien a los demás. En mis conciertos por Italia, Ibiza, México, Venezuela, me fue muy bien. Pero la conclusión es que prefiero al de mi país. El público cubano es exigente y muy agradecido. Desprende una gran energía. Aquí me conocen bien, aquí están mis raíces.

-A partir del 2007 Diana Fuentes se ha hecho un nombre conocido. ¿Qué trajo la notoriedad de positivo y negativo?

Malo, nada. Un poco más de trabajo, pero eso me encanta. No puedo estar sin hacer algo. Cuando estoy inactiva me siento perdida. Adoro sentir esa presión de hacer las cosas bien, de no perder tiempo, de tener un montón de gente a la expectativa. Pero como dice mi abuela, uno no es dulce de guayaba para gustarle a todo el mundo. Hay gente que se siente más identificada con mi música, otros no.

Además, está mi disco, con colaboraciones de tremendos productores extranjeros: Echon, de Tego Calderón, Miguel Matheus, de Black Eyed Peas. Para mí es “pellízcame que estoy soñando”. Están los dos temas junto a mi amigo y el hombre que más admiro en la vida, Carlos Varela. Y también, el iniciarme como compositora.

Detrás de sus videos clips han estado dos talentos del audiovisual cubano: Pavel Giroud y X-Alfonso. El trabajo de la imagen ha sido admirable en la carrera de Diana.

“Todo parte de ideas mías. “Música de fondo” se filmó en casa de un tío. Ahí estaban miles de recuerdos familiares, hasta los cuadros de mi tatarabuela. La guitarra era de mi padre cuando joven. Dentro de todo lo deslucido, una belleza increíble para fotografiar. Quería esa dualidad de lo feo con aquella imagen de una mujer que está extrañando a alguien.

“Mi imagen la transformé para filmar “Amargo pero dulce”. La canción con los metales tiene un toque medio añejo y a mí me daba como de época. Por eso el corte de cabello más corto. Algo así como la Amelie de la película francesa. Dar la sensación de antiguo pero con matices modernos.”

-¿Qué te motivó a iniciar tu carrera en solitario?

Se dio la oportunidad y me monté en ese tren. Aparecieron dos personas que confiaron en mí. Descemer Bueno al escuchar “Música de fondo”, dio el primer empujón al proponerme grabar un demo. Y un año después apareció Pável. A él le gustó la canción y quiso hacer un video con ella. Además de Carlos Varela, quien me brindó mucho apoyo y libertad. A ellos tres les estaré eternamente agradecida. Voy a la EGREM, presento mi proyecto, y ahí está, esperando el término de su fabricación en México.

-¿Qué ha significado para ti Carlos Varela?

Todo. Alguien en quien confío profundamente. En la actualidad es mi director porque formo parte de su banda. Pero a la vez me da toda la libertad del mundo para desarrollar mi carrera en solitario, y la alienta, además. Tenemos una química tremenda para trabajar porque compartimos sentimientos en común y vemos la música desde una misma perspectiva.

-¿En qué punto del camino te ubicarías ahora?

En el comienzo, muy al comienzo

-¿Nunca te has sentido nerviosa en un escenario?

Todos los días. El día que no lo sienta, ahí se murió la magia.

-¿A qué no renunciarías nunca?

A vivir intensamente cada día de mi vida.

LA POESÍA DE LA DANZA

LA POESÍA DE LA DANZA

Fernando Alonso sueña con que todos los países de América Latina vengan a aprender la técnica del ballet como se enseña en Cuba.

LAUREN CLETO HERRERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
  
Fernando Alonso, de pequeño, soñaba con ser bombero. “Con mi casco rojo, un arco y una flecha, mi hermano y yo cazábamos ratones por el barrio y hacíamos un montón de travesuras”, rememora una fría mañana de noviembre, sentado en un butacón de la Escuela Nacional de Ballet, donde aún con sus 94 años conduce la formación de jóvenes bailarines.

“He vivido tanto que no me acuerdo de todo”, dice pícaro, y comienza a mencionar el nombre de cada uno de los muchachos con quienes jugaba, a inicios de los años 20, por toda la calle de Calzada y E, donde hoy está la sede del Ballet Nacional de Cuba.

Poco a poco “El Profe”, como suelen decirle alumnos y maestros, descorre las cortinas de su vida, y retorna a los días cuando era un adolescente, amante de la natación y de la gimnasia, en los tiempos convulsos de La Habana, a principios del siglo XX.

“Junto a mis compañeros de la secundaria participaba en las manifestaciones contra el gobierno de Gerardo Machado. Mis padres, por temor a la represión, me enviaron a terminar el bachillerato en los Estados Unidos. Luego comencé los estudios de Contabilidad y Ciencias Comerciales”, cuenta, y pide un vaso de agua.

-¿Cuál es el origen de su segundo apellido?

El Rayneri es por mi abuelo italiano. Fue arquitecto, ingeniero y  Profesor Catedrático de la Universidad de La Habana en Dibujo.  También bombero voluntario. Por eso yo quería serlo igual a él”, explica, mientras toma un sorbo de agua.

-Su llegada al ballet se produce de manera singular.

De vacaciones en Cuba, vi bailar Coppelia a mi hermano Alberto, más joven que yo, con Alicia. Lucía tan elegante, que decidí ejercitar la musculatura. Además, bailar con muchachas tan delicadas me pareció muy buena idea.

-¿Y abandonó sus estudios de Contabilidad?

No en ese momento, pero comencé a tomar clases de ballet en la Sociedad de Pro-Arte Musical en La Habana.

-¿Qué opinó su familia?

Todos estuvieron de acuerdo. Ya mi hermano bailaba profesionalmente. En mi casa había una rica vida cultural. Mi madre era pianista concertista y dirigió por algunos años la Sociedad de Pro-Arte Musical.

-¿Cómo sobrellevó los prejuicios sociales que existían hacia los hombres bailarines clásicos?

Bueno, hasta tuve mis peleas. En aquella época había una animosidad hacia los bailarines. Una vez fui al cine y antes de comenzar la película, proyectaron un material sobre la Sociedad de Pro-Arte, en el que yo salía. De pronto, un tipo que estaba sentado con una noviecita detrás, me dijo en tono despectivo: “Ay, tú…”.

Cuando lo oí, me paré como un resorte, lo agarré por el cuello y lo saqué para afuera. En el lobby nos enredamos a golpes. Los acomodadores tuvieron que separarnos. Y después, volví tranquilamente al cine  para ver la película.”

-¿Era un joven agresivo?

No, para nada. Solo que sabía bien cómo defenderme.

Observo su vestimenta impecable: elegante y sencilla a la vez. No usa joyas y emana un suave olor a colonia. La música forma parte de su naturaleza. Sus pies y sus manos marcan aún las posiciones exactas en el momento preciso para ejecutar un paso: “Adoro la música clásica. Mis preferidos son Beethoven, Bach y Brahms: las tres B. Aunque también escucho a Chopin y Franz Liszt. A veces me acuesto con una melodía en la cabeza y cuando amanece aún está ahí”.

-¿Cuándo recibió sus primeros aplausos?

En un ballet de Cuca Martínez, hermana de Alicia. Ahí hacía de esclavo. Recuerdo que el vestuario era con unos pantaloncitos y debíamos romper unas cadenas. Eso fue en los primeros años de la década del 30. Antes de comenzar la función, estaba tan nervioso que, sentado en el piso sin zapatillas, el dedo gordo del pie se movía solo.

Después seguí tomando clases en Pro-Arte Musical y en 1936 me estrené como solista junto a Alicia, con el ballet Claro de Luna. La coreografía la montó el maestro Nicolai Yavorsky. Yo era alto y lucía mejor en los ballets clásicos. Luego me di cuenta de que en Pro-Arte no podía continuar si quería hacer una carrera como profesional y decidí regresar a los Estados Unidos.

-¿Cómo un desconocido logró insertarse en ese mundo tan complejo?

Para mantenerme en Nueva York tuve que trabajar como taquígrafo-mecanógrafo en inglés. Me contrató un inventor de aparatos de Rayos X, y de eso yo no sabía ni rayos. ¡Pasé cada apuros! De ahí, salía a tomar clases con la compañía de Ballet Mordkin. Junto a esta realicé mi primera gira y con el dinero que ahorré traje a Alicia para los Estados Unidos. Después nos casamos.

-¿Cuándo comenzó su vida como maestro?

Cuando trabajaba en las comedias musicales, entre un ensayo y otro los bailarines me pedían que les montara unos ejercicios. Les gustaban mis combinaciones. Así fue como empecé. No era una clase como tal, sino simples variaciones. En 1949, después de creada la compañía de ballet Alicia Alonso, es que comencé a impartir clases aplicando una metodología.

Su trabajo fue intenso y avizorador. Sabía que Cuba necesitaba un método para formar a sus profesionales y se dio a la tarea de crear la Metodología de la Escuela Cubana de Ballet: “Esta es una fusión de la forma cubana de bailar, en la que se conjugan nuestra sensualidad, la fuerza interpretativa del bailarín y la mezcla cultural con que nos formamos como pueblo, con los conocimientos sobre este arte que adquirí en la compañía del Ballet Theatre, actual American Ballet Theatre.

“Ahí trabajé con maestros, coreógrafos y bailarines que provenían de las escuelas rusa, inglesa, italiana y francesa, quienes tuvieron mucha influencia en mi formación. De ellos tomé lo mejor.

“Estudié con profundidad el movimiento del cuerpo, así como una serie de leyes físicas que influyen en este aspecto. Leí sobre psicología, anatomía, kinesiología y fisiología. Me apoyé en todo lo aprendido en el bachillerato, donde practiqué gimnástica y  natación. Mi idea era crear un David para los hombres y una musa para  las mujeres.”

Uno de sus anhelos fue crear una compañía de ballet en Cuba y en el año 1948 lo hizo realidad. El 28 de octubre Alicia, Alberto y él fundan el Ballet Alicia Alonso. Una tarea quijotesca por el período histórico y sin la ayuda financiera indispensable.

“Yo iba de casa en casa para buscar apoyo de las señoras ricas de Pro-Arte Musical. Vendía las entradas a domicilio. Hasta a Cantinflas le quité dinero para la compañía. Además de bailar, era el Director General y el Administrador. Me ocupaba de la organización, impartir clases y buscar el dinero, porque una institución de ballet es un monumento de costo. Mi hermano tenía mucho trabajo como coreógrafo y Alicia debía dedicarse al estudio de su baile”.

Suena el teléfono de la oficina e interrumpe la conversación. “Buenas”, responde en broma y no contesta llamada alguna.  Sonríe y se detiene a mirar un afiche de Carlos Acosta, colgado en la pared y con más de dos metros de alto. Repasa la imagen del laureadísimo bailarín cubano, hoy primera figura del Royal Ballet de Londres. Imagino cierta nostalgia.

-¿Es cierto que le gusta la espeleología?

Sí, eso fue por mi amigo Antonio Núñez Jiménez. Yo le tenía mucho aprecio. Él me inició en la búsqueda de fósiles y en todo ese mundo. La primera vez que salimos de expedición me invitó a la Sierra de Anafe. Fue una experiencia maravillosa. Me interesó tanto el tema que llegué a tener una colección de Amonitas, la tengo prestada a la Universidad de La Habana.

-¿Y cómo llega entonces al Ballet de Camagüey?

En carro. No, es una broma. En 1975 me había divorciado de Alicia, y dirigía la Escuela de Ballet. Ya no trabajaba en la compañía. En ese año me propusieron asumir la dirección del Ballet de Camagüey, que se había quedado sin director. Cuando llegué, me enfrenté a un cuerpo de bailarines que no tenía ni sede.

- Una vez más lo ponen a prueba…

Lo primero que hice fue pedirle a la Unión de Jóvenes Comunistas de la provincia un local para guardar las cosas que conseguía. Me cedieron un cuarto y poco a poco me fui apoderando del edificio. Al final logré construir dos salones, que hoy son los más grandes de Cuba. También hice los baños, un espacio de recreo, un taller para confeccionar zapatillas, otro para el vestuario y un tercero de maquillaje.

Fue una época linda, pero muy difícil. Muchas personas no estuvieron de acuerdo con mi insistencia en desarrollar una técnica académica. El estilo de la compañía era más contemporáneo que clásico. Los bailarines no estaban acostumbrados a mi ritmo de trabajo y el público de la provincia no comprendía ese tipo de presentaciones. Sin embargo, con el tiempo el Ballet de Camagüey se convirtió en el protagonista cultural de la provincia.

Su amor por esta manifestación artística es infinito: “El ballet, para mí, es la poesía de la danza. Creo que no podría vivir sin él”.
 
Fernando Alonso hace un alto en el diálogo, y bebe agua. Aprovecho y miro sus ojos azules infinitos. Posee la prestancia de un lord inglés, y lo imagino de joven: perfecto como la estatua del David.

-¿Quién fue su primer amor?

Carmen. Murió muy joven.

-¿Y el último?

Yolanda. Mi actual esposa.

-¿Cuáles son sus lecturas preferidas?

Leo todo tipo de literatura: histórica, científica, aunque siempre he sentido un atractivo especial por los libros que se refieren a la evolución del hombre.

-¿Le queda algún sueño por realizar?

Me gustaría ver a mis nietas y bisnietas desarrollarse. Por otro lado, quisiera que no se perdiera la cubanía en los bailarines. Tampoco la belleza y sensualidad en la mujer y la virilidad en los hombres. Esa combinación en el escenario distingue a la Escuela Cubana de Ballet. 

El maestro ha recibido relevantes premios. Entre ellos, el Benois de la Danza, conocido como el Óscar de esta manifestación, otorgado en mayo de 2008 en el Teatro Bolshoi de Moscú. Pero aún espera algo más…

“Que Cuba se convierta en la Escuela Latinoamericana de Ballet. En el año 1953, Nicolás Guillén expuso en Chile una ponencia con esta idea. En esos años no imaginamos que nuestra escuela fuera a ser hoy una de las cinco mejores del mundo. Mi sueño es que todos los países de la América Latina vengan a aprender la técnica del ballet como se enseña aquí. Convertir a Cuba en el José Antonio de Sucre de la danza”.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Dar a conocer la personalidad de esta gloria de la cultura cubana y cuánto hizo por el desarrollo del ballet en Cuba.

Objetivos colaterales: Abordar aspectos de su niñez para conocer la influencia en él de sus familiares. Conocer su labor como maestro, bailarín y director de compañías de ballet.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta
Por su contenido: de Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directo.

Tipo de título: Cita.
Tipo de entrada: Evocativa o retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1)Directa, Informativa, 2) Directa, 3) Directa, 4) Directa, 5) Directa, 6) Directa, informativa, 7) Abierta, 8) Directa.9) Directa, informativa, 10) Abierta, 11) Directa, 12) Directa, 13) Directa, 14) Abierta. 
Tipo de conclusión: Final de opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Documentales:
Méndez Martínez, Roberto: El Ballet y su mundo. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2004.
Fernando Alonso: Lo cubano en el ballet. La Gaceta de Cuba. Ediciones Unión. Cuba.  Octubre 2008.
No documentales:
Ramona de Saá Bello. Directora de la Escuela Nacional de Ballet.
Mirtha Hermida. Profesora de la Escuela Nacional de Ballet.
Martha Sánchez. Periodista de Prensa Latina.

EL COLOSO DEL LATINO

EL COLOSO DEL LATINO

La singular vida de Camilo Rodríguez es tan anónima como valiosa para el estadio insignia de Cuba, el Latinoamericano.

EMILIO L. HERRERA VILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En su palmarés sobresale la participación ininterrumpida en 630 juegos oficiales desde el 2001, con una particularidad: todos en el estadio Latinoamericano. Su presencia se impone en el terreno. Siempre está atento al juego. Se posiciona para atrapar todas las pelotas posibles. El error no está en su mente. Moldea  a su gusto la gorra azul del equipo Cuba que lleva puesta. Fildea con elegancia un gran número de rolling y recibe en múltiples ocasiones la ovación del público.

“Sólo con sacrificio y responsabilidad se alcanza algo así”, dice Camilo Rodríguez Diederik y demuestra que no es imprescindible ser pelotero para lograr esta hazaña: le ha bastado con ser el recogedor de pelotas del estadio insignia de Cuba.

Anda apurado, el juego arranca en una hora. Se siente nervioso ante la nueva experiencia, pero en el transcurso de la conversación se relaja. Este hombre sencillo nunca pensó ser entrevistado: ”Mi vida no es para la prensa”, comenta.

Camilo trabaja sin descanso los 365 días del año: “Me levanto a las 6:30 a.m. para llegar a las 7:00 de la mañana. Regreso a las cinco de la tarde a la casa y a las seis vuelvo al Latino para los preparativos del juego de por la noche.” Solo descansa un poco los domingos, porque los encuentros son por la tarde y terminan más temprano.

La Serie Nacional de Béisbol se efectúa ininterrumpidamente de martes a domingo durante seis meses. Ese calendario afecta en gran medida su vida personal: “No estoy casado, ni tengo hijos, pero no  puedo prestar a mi familia la atención necesaria, la que se merece”.

Su labor no termina al acabarse la campaña beisbolera. Le da mantenimiento todos los días al terreno. Debe estar en buen estado para la próxima serie. Su actitud demuestra que cualquier obra humana se compone de pequeños detalles.

Camilo sabe la importancia de sus actividades: “Ayudo a conservar el campo de pelota y a garantizar el espectáculo que el público merece; los espectadores son los que deben referirse a mi labor, no yo”.

Algunos subvaloran esta afición, pero otros no. Según Héctor Miranda, periodista deportivo, su faena dinamiza el partido de pelota y complementa el trabajo del árbitro.

Camilo es poco conocido por su nombre, pero no le molesta   porque se siente identificado con el estadio. Al pronunciar esta palabra, pone las manos en la cabeza, abre los ojos y, exaltado, responde: “El Latinoamericano significa mucho. Ese diamante es donde todo cubano quisiera entrar, pisar el césped. Es un lugar emblemático donde se han celebrado muchos eventos internacionales como copas mundiales y panamericanos. Brinda un bello espectáculo al pueblo.

“La primera vez que fui a trabajar me sentí nervioso, entré por la puerta de tercera base y me encontré con el pelotero Enriquito Díaz. Llegué al terreno y parecía un niño, no sabía qué hacer. Estaba en otro mundo. Me sentía muy feliz. El Latino pasó a ser mi segundo hogar desde hace siete años.”

De pequeño se escapaba de la casa o iba con su papá para presenciar los partidos. Acostumbraba a ver los juegos desde las gradas, hasta que fue a Angola, con 18 años, a pelear contra las bandas de la UNITA, respaldadas por Sudáfrica. Su experiencia como soldado duró dos años: “Estuve allí desde diciembre de 1983 hasta finales de 1985”.

Al concluir la guerra, de regreso en Cuba, buscó un trabajo acorde a su juventud y a sus afinidades deportivas. Luego llegó al Latinoamericano y conoció a  Juan Fernández, quien tenía 32 años de experiencia como recogedor de pelotas: “Él se retiraba y yo ocupé su lugar”. La mirada se apaga por un instante. El silencio se apodera de la habitación mientras recuerda al amigo.

Es un atleta frustrado porque desde pequeño padeció graves problemas de salud. Debido a esto, su madre no lo dejó entrenar.  Practicar béisbol fue siempre su mayor anhelo: “Si volviera a nacer quisiera ser deportista”.

El llamado Coloso del Cerro le dio la oportunidad de conocer a figuras cimeras como Iván Correa, Antonio Scull, Enriquito Díaz y, especialmente, a Rey Vicente Anglada, su jugador preferido.

Ríe mientras cuenta anécdotas. La picardía cubana se observa en sus palabras: “Una vez la dirección de Industriales me dijo que le hiciera una seña a Germán Mesa, el  mejor short stop de Cuba, porque estaba haciendo algo mal al batear. Yo no la hacía y empezaban a protestar. Imagínate, si lo hago y el umpire lo ve, me puede expulsar”.

El trabajo de un recogedor de pelotas es duro. Dice que en una ocasión Enriquito Díaz, segunda base de los Metros, comenzó a batear muchos foul. Camilo corría detrás de las pelotas y ya estaba cansado. Exhausto, se paró y le dijo: “Oye, el terreno queda hacia delante, no atrás”. Ambos se miraron y se rieron.  

“Otra vez, un árbitro me dijo que no estaba repartiendo bien las pelotas. Pensó que le daba las más blancas a Industriales y las otras no. A los peloteros les gustan más las bolas claras debido a que le pueden conectar mejor al batear”. Es como un niño. Se ve el brillo en los ojos cuando cuenta las historias vividas en estos siete años en el Latino.

Mantiene muy buenas relaciones con los jugadores, especialmente con los de la capital. Los admira y respeta. Metropolitanos es su equipo preferido. Le molestan los traspasos de atletas de los Metros hacia Industriales, pero continúa fiel a la trayectoria de sus jugadores predilectos: “Los disfruto, pero ahora vestidos de azul”. Cuando los Guerreros Rojos de la Capital no clasifican para los play off, Camilo se convierte en un fiel industrialista.

-Usted es industrialista cuando no clasifica Metros, ¿cómo desempeña su trabajo en un play off entre santiagueros y capitalinos?

Ante todo, debo ser profesional. Imparcial en todas las circunstancias, aunque estén jugando las selecciones que más me agradan. Realizo mi trabajo igual. Quiero que gane Industriales y en ocasiones desde el juego los aliento.

La cortesía siempre está presente a la hora de dirigirse a atletas y árbitros: “Somos una gran familia. Lo que ellos digan, lo acepto”. Asegura que el mejor umpire cubano, Nelson Díaz, es su amigo, lo mismo que el pelotero Stanley Hernández.

Pocas personas saben que Camilo se vincula a otras actividades deportivas:”Antes de comenzar la Serie Nacional se celebra el Marabana. A veces me invitan, otras no.”

-¿Alguna vez ha sido reconocido su trabajo?

Mi esfuerzo no lo valora ni el público ni los dirigentes. No hay un estímulo material ni moral. Sé que es mi deber, pero ni siquiera un simple certificado. 

Ha trabajado con huesos fracturados. La remodelación del Latino es un ejemplo de lo poco considerado que han sido en ocasiones con su esfuerzo. Este proyecto duró tres meses y entre las diversas tareas que le encargaron se encontraba la siembra del césped. Al acabar las labores la brigada no fue reconocida: “Le entregaron un diploma a nuestro jefe. Pensaba que iban a reconocer las horas de sacrificios personales. No fue así”.

Junto a sus compañeros ha cargado los utensilios para la preparación del equipo Cuba, la jaula de bateo y de pitcheo: “Estos andamios pesan una barbaridad. No hacemos esa fuerza gracias a un compañero que construyó unos carritos para llevar  las cosas más grandes. No tenemos las condiciones necesarias para un desempeño mejor. Esto ocurre a nivel nacional en todos los parques de pelota”.

La arena de la media luna, del montículo y de todas las áreas en carmelitas del terreno se trae de Matanzas. Camilo y sus compañeros la extraen con palas. Sudan su sacrificio sin los medios necesarios: “Es el día entero. No hay una excavadora que  adelante. Después la traemos para distribuirla en el estadio. Esto pasa siempre”.

Sus recuerdos más gratos se remontan a los juegos de las estrellas: “Estuve en Holguín, Las Tunas y Villa Clara. Primero preparo el terreno y después disfruto del encuentro desde las gradas”.

En los entrenamientos de la preselección cubana de béisbol ocurrió algo especial en la vida de Camilo: “Raúl Castro llegó para hablar con los deportistas y luego se retrató con varios compañeros, yo estaba presente. Tiempo después me mandó la foto. Es el mayor reconocimiento de mi vida”, dice mientras muestra la imagen con orgullo. El Presidente de la República, con ese gesto, premiaba una dedicación que quizás sus superiores no han sabido valorar del todo.

-¿Pensó en algún momento abandonar su trabajo?

Lo he pensado. Muchas veces cuento hasta diez, pero sigo en mi puesto.

Camilo aún no se ha propuesto el retiro, aunque cuando llegue el momento quisiera dejar un sucesor responsable: “El trabajo lo necesita. Un recogedor de pelotas debe ser sacrificado, respetuoso con umpires y atletas. Estar dotado de un  sentido de posesión para cuidar las pelotas y recuperar el mayor número posible”.

-¿Tiene algún relevo en específico?

Había un muchacho, tenía 18 años, y no hacía bien sus labores. Un día le advertí que fuera disciplinado. Si hacía las cosas mal, lo iban a sancionar y a mí también, porque respondía por él. Le expliqué que se le iba a arruinar todo lo que pensaba hacer y lo que yo había hecho. Pasaba el tiempo, no cambiaba y fue despedido. Por ahora, yo seguiré trabajando mientas la salud me lo permita.

Un apretón de manos sella la hora de conversación. Una mirada lo tensiona más que los 50 mil aficionados que repletan el estadio. Es tarde y el partido está a punto de arrancar. Luego, entro al Latino  al compás de batazos. Me siento a disfrutar del “choque” y veo a Camilo, vestido con un mono deportivo azul, realizando su trabajo. Más tarde finaliza el choque. Entonces, mientras todos salen me quedo observando lo que nadie ve: se acababan 9 inning, pero comenzaba otro partido a favor de las labores del terreno. Este encuentro monótono lo decide un héroe anónimo que no escatima sacrificios a sus labores.

Si el Latinoamericano  es nombrado como el Coloso del Cerro por lo que significa para los cubanos, entonces Camilo puede ser reconocido como el Coloso del Latino por lo que representa  para el estadio.

Ficha técnica:

Objetivo central: Reflejar la importancia de la labor de Camilo Rodríguez como recogedor de pelotas del Estadio Latinoamericano, y destacar el poco reconocimiento a su trabajo.

Objetivos colaterales: Resaltar sus sentimientos hacia el estadio, cómo evolucionó su vida antes y después de ser trabajador de esta institución, la ardua labor que realiza allí y contar algunas experiencias curiosas ocurridas durante sus faenas.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por los canales que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Llamativo
Tipo de entrada: original
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de preguntas: 1) directa; 2) cerrada; 3) cerrada; 4) cerrada
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador

Fuentes consultadas:

Directa: Miranda, Héctor. Periodista Deportivo de Prensa Latina (PL)