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Isla al Sur

Entrevistas-Trabajos Docentes

CUIDAMOS EL MEDIO AMBIENTE O PERECEMOS

CUIDAMOS EL MEDIO AMBIENTE O PERECEMOS

Elaine Hernández Ulloa, especialista del Grupo de Trabajo Estatal en Bahía de La Habana, informa sobre las jornadas de higienización, actividades culturales y deportivas a desarrollar en todo el país, durante el mes de noviembre, para celebrar el aniversario 15 de la institución medioambiental donde se desempeña.

Texto y foto:
DAVID RUIZ  LIMILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Elaine Hernández Ulloa es psicóloga de profesión, pero desde hace tiempo dejó las consultas y terapias para dedicarse al cuidado medioambiental, que es otra forma de ayudar a la humanidad y como ella dice, «la naturaleza es una pasión con que vivo».

En este momento se desempeña como especialista del Grupo de Trabajo Estatal en Bahía de La Habana, en la Comisión de Educación Ambiental y Labor Comunitaria. Por su meritoria tarea en la descontaminación del puerto habanero mediante la concientización y los círculos de interés en las escuelas, ha sido designada responsable de las actividades a realizar en todo el país, como homenaje al aniversario 15 del grupo.

-¿Cómo surgió el Grupo de Trabajo Estatal en Bahía de La Habana (GTE-BH)?

Por iniciativa del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros surgió el 15 de junio de 1998 ante la necesidad de mejorar  la situación medioambiental existente en la Bahía de La Habana, la cual desde hacía varios años presentaba problemas de contaminación que afectaban a  la capital

Debido a estudios realizados por biólogos del grupo y reportes de las comunidades, nos percatamos de que el alto nivel de deterioro sanitario en los ríos que desembocan en la bahía era la principal  fuente de contaminación del entorno capitalino. Por ello, expandimos el trabajo educativo y de limpieza hacia estas zonas críticas y creamos proyectos de concientización e instrucción ciudadana en todos los municipios de la ciudad.

-Están celebrando un aniversario de la fundación del GTE-BH. ¿Cuáles serán las actividades con las que festejarán la fecha?

Hemos efectuado algunas actividades, entre ellas el pasado 8 de noviembre (2014) desarrollamos una jornada de limpieza y embellecimiento en el municipio de San Miguel del Padrón con actos culturales y deportivos (modelajes, interpretación de canciones, juegos de pelota, por artistas y deportistas aficionados); el 15 llevamos a cabo  un trabajo similar al obelisco de Camilo Cienfuegos, ubicado en el municipio Diez de Octubre.

También se efectuó un evento teórico en el Morro Cabaña, el pasado viernes 21, donde expusimos los logros y limitaciones en el cuidado medioambiental, analizamos el incremento de especies que viven en la bahía, la disminución de residuales sólidos y se reconoció el trabajo de la Empresa Producciones Alimenticias (PRODAL) que logró concluir su diagnóstico ambiental; este  evento tuvo la participación de los coordinadores comunitarios, especialistas del GTE-BH y biólogos de la Agencia de Medio Ambiente (AMA).

Tendremos un Festival Ambiental en la Plaza Vieja, el próximo domingo 30,  donde presentaremos actos culturales y premiaremos al ganador del concurso ”Cuidemos al Medio Ambiente”. Para cerrar el año, el 20 de diciembre comenzará el ciclo de tres talleres nacionales de capacitación a coordinadores comunitarios, al cual asistirán promotores ambientales.

-A partir de las investigaciones realizadas, cuáles son los principales  factores contaminantes del medio ambiente.

Hay dos grandes grupos: los referidos a problemas económicos y la poca conciencia en un sector de la población. Los escasos recursos financieros y los  altos  precios que tienen los equipos de limpieza y acopio de desechos en el mercado internacional han contribuido al deterioro de la higiene; no obstante, este año el Estado compró alrededor de 15 000 contenedores de residuos, adquirió productos para la purificación de las aguas e importó piezas para reparar los vehículos  que recogen  la basura de los contenedores.

Pero, a pesar de estas acciones, la imprudencia de individuos que depositan los desechos fuera de los recipientes diseñados para ello, el robo de los recolectores de basura, algunos hechos vandálicos y en especial los escombros resultantes de los procesos constructivos o de derrumbes son los principales factores que afectan no solo la estética de las calles en Cuba, sino que obstruyen el paso público y propician la aparición de enfermedades.

-¿Cómo trabajan con las comunidades y las escuelas en la recuperación del medio ambiente?

Con los estudiantes de primaria, secundaria y preuniversitario tenemos el círculo de interés “Amigos de la Bahía”, que se extiende por toda la nación , y donde se educa en el amor a la naturaleza y la importancia de legar a las futuras generaciones un planeta saludable, también se trabaja  en la confección de manualidades  donde se utilizan productos naturales.

En las comunidades se identifican los principales problemas que afectan la higiene (escasez de contenedores, tuberías averiadas, salideros de agua, entre otras dificultades), con el fin de darles solución, y se desarrollan seminarios de capacitación para que los vecinos sepan cómo cuidar el entorno.

-¿En qué estado sanitario se encuentra el país?

La capital es una de las más afectadas debido al hacinamiento poblacional, lo cual provoca mayor cantidad de desechos y no siempre tenemos el equipamiento ni el personal para recogerlos. Pero, en los recorridos por otras provincias hemos constatado que, salvo algunas excepciones, la higiene es bastante buena, en especial, las provincias de Holguín y Santiago de Cuba.

-Consejos para preservar el ambiente…

Lo fundamental es ser responsables  y  cumplir con las normas higiénicas establecidas, debemos pensar en las generaciones futuras, y educarnos en el cuidado de la naturaleza. Es necesario entender que solo hay dos opciones: cuidamos el medio ambiente o perecemos.

Pie de foto: Elaine Hernández Ulloa, especialista del Grupo de Trabajo Estatal en Bahía de La Habana afirma que desarrollarán actividades en todo el país para celebrar el aniversario 15 del Grupo de Trabajo Estatal en Bahía de La Habana.

REPERCUSIÓN DE LA FARMACOLOGÍA EN LA FORMACIÓN DE MÉDICOS

REPERCUSIÓN DE LA FARMACOLOGÍA EN LA FORMACIÓN DE MÉDICOS

Ana Karelia Ruiz, vicepresidenta de la Sociedad Cubana de Farmacología, ratifica que son muchos son los avances científicos del país en el área de la salud, como la lucha contra el cáncer y el SIDA, y es por ello que la especialidad se convierte en pilar fundamental para el desarrollo de este sector.

IRIS DE LA CRUZ SABORIT,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con motivo de la celebración del Simposio Internacional de Farmacología el pasado mes de octubre (2014) en el Palacio de Convenciones, surgieron interrogantes tales como cuál es el plan de estudio de esta disciplina, cuál es la principal institución dedicada a la rama y qué se hace para incentivar a los jóvenes a que profundicen sus conocimientos sobre la especialidad.

Para aclarar estas dudas, me acerqué a la Facultad Calixto García de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana (UCMH) donde trabaja la Máster Ana Karelia Ruiz Salvador, con 21 años de experiencia, quien funge como Profesora Principal de Farmacología en dicha entidad y es, además, vicepresidenta de la sección de educación de la Sociedad Cubana de Farmacología (SCF). Aprovechando la ocasión averigüé sobre determinados medicamentos que un buen día dejaron de venderse en las farmacias de todo el país.

-¿Qué es la Farmacología?

La Farmacología como ciencia es muy amplia y comprende todos los aspectos relacionados con los fármacos o medicamentos. Estudia el origen, las acciones y las propiedades que las sustancias químicas ejercen sobre los organismos vivos, aunque estas tengan efectos beneficiosos o tóxicos.

Esta ciencia  tiene aplicaciones clínicas cuando las sustancias son utilizadas en el diagnóstico, prevención, tratamiento y alivio de síntomas de una enfermedad.

La Farmacología médica estudia los efectos de los fármacos en la especie humana en general, pero también en subgrupos específicos y en pacientes concretos, partiendo de  la variabilidad de  respuesta biológica de las personas a las que le son aplicados. Esta evaluación se centra en la relación entre los efectos terapéuticos (beneficios), los efectos indeseables (riesgos) y los costos de las intervenciones terapéuticas, e incluye la eficacia/efectividad, seguridad y conveniencia.

Para el desarrollo de sus actividades se requieren conocimientos médicos que permitan colaborar, junto a otros especialistas, en las decisiones terapéuticas sobre un paciente determinado o en la identificación y diagnóstico de cuadros clínicos complejos relacionados con el uso de medicamentos. En sí misma, constituye el sustento científico de la terapéutica, que se imparte en todas las asignaturas clínicas.

-¿Qué institución es la encargada de reunir a los farmacólogos cubanos y qué papel realiza en la formación de estos profesionales?

En 1998 surgió la Sociedad Cubana de Farmacología con el objetivo de  reunir a todos aquellos que de una forma u otra están relacionados con la disciplina, propiciar el intercambio de experiencias y contribuir a la divulgación de las ideas y tecnologías de punta de los creadores nacionales. La consideramos el espacio adecuado para canalizar el potencial disponible en el país en el campo de la farmacología con la finalidad de obtener medicamentos de alta calidad y técnica elevada.

La SCF no solo promueve el desarrollo de la Farmacología a través de la docencia de pre y postgrado, sino también, el constante diálogo con el personal de las diferentes provincias y del extranjero. Esperamos que con la revolución de la medicina moderna nuestra disciplina contribuya a elevar el potencial farmacológico

-¿Cuáles son los objetivos perseguidos por la especialidad como parte del sistema de enseñanza de la carrera de Ciencias Médicas?

Desarrollar habilidades que permitan al alumno luego de aplicar el método clínico, usar racionalmente los medicamentos, basándose en evidencias científicas extraídas de fuentes bibliográficas confiables,  que  no se supediten a la medicalización a toda costa; estimular el autoaprendizaje, el trabajo en equipo, el desenvolvimiento de actividades de promoción y prevención de salud en sus pacientes, que limiten los riesgos de la automedicación y el empleo no responsable de fármacos.

-Con la división de la disciplina en dos semestres lectivos, se ha hecho más fácil la comprensión de la asignatura por parte de los estudiantes, ¿qué actividades realizan para estimular a los futuros médicos a que se especialicen en Farmacología?

En las distintas universidades desarrollamos talleres, seminarios, encuentros de conocimientos para que los alumnos se motiven por la disciplina. Lo próximo a celebrar es la I Olimpiada Nacional de Farmacología, que tendrá lugar en la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, del 28 al 30 de noviembre (2014). Contará con la participación de estudiantes de Guantánamo, Las Tunas, Holguín, Cienfuegos, Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Santiago de Cuba, La Habana y la sede. Los temas a abordar son las bases farmacológicas para el uso racional de los psicofármacos en el tratamiento de los trastornos del sueño, ansiedad y depresión, así como el tratamiento de virus como el cólera, meningoencefalitis, fiebre tifoidea y el asma bronquial.

-Pero estas enfermedades en nuestro país están bastante controladas, en cambio, el número de personas con osteoporosis y problemas cardiovasculares aumenta y se nota la ausencia de fármacos que antes eran indicados para contrarrestarlas. ¿Qué medicamentos han sido retirados del Cuadro Básico y en qué se basan para ello?

De los más empleados por la población están el Meprobamato (utilizado como relajante muscular y ansiolítico), Vitamina B12 100 y 1 000  bulbo (cianocobalamina) y Vitamina E 50 mg en tabletas (como vitaminas y nutrientes), Furosemida 50 mg en ámpula (cardiovascular) y Mefenesina 0,5 g en tabletas (Musculoesquelético); esto ocurre cundo la relación riesgo-beneficio no es adecuada y se demuestra la existencia de otros medicamentos más efectivos.

Pie de foto: En las aulas de la UCMH se forman los futuros médicos de nuestro país y, por qué no, farmacólogos, apunta la doctora Ruiz.

LA ESCUELA ES MI VIDA

LA ESCUELA ES MI VIDA

Para Josefina Montenegro, profesora que ha dedicado 53 años de vida al magisterio, la edad no constituye una limitante a la hora de enseñar.

Texto y foto:  
ARLET CASTILLO GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
 Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.  

Llegué aquella mañana a la escuela donde comencé a dar mis primeros pasos como estudiante. Parecía que en la primaria Roberto Casals, sita en el municipio capitalino Diez de Octubre, el tiempo se había detenido, pues todo permanecía tal y como lo había dejado siete años atrás.

Las pequeñas sillas y mesas y los grandes alfabetos engalanando las paredes, me hicieron revivir esa maravillosa etapa que marca el inicio de la vida estudiantil.

Mi visita tenía como propósito conversar con la profesora Josefina Montenegro Torre, una educadora que por 53 años se ha entregado en cuerpo y alma a este centro escolar.

Me recibió en un aulita cerca del patio, adornada con dibujos y manualidades realizadas por los niños. A pesar de sus 75 años, la maestra lucía fuerte y continuaba con la costumbre de llevar altos moños y largos collares.

Activa como una jovencita tomó asiento en una de las sillas de sus alumnos y al ver mi rostro asombrado dijo: «Siéntate con confianza, son pequeñas, pero resistentes». De este modo, comenzó un diálogo que no dejó de acaparar mi atención ni por un instante.

«Toda la vida me gustó aprender, mi mamá decía que era necesario saber para poder desenvolverse. Una persona que no estudia es como un árbol seco, no tiene vida.

«Me incorporé a la Campaña de Alfabetización muy joven cumpliendo con el llamado de la Patria, alfabeticé  en San Luis y Managua (Pinar del Rio) y en la Sierra Maestra.

«Cursé el bachillerato durante cinco años en el preuniversitario de la Víbora y posteriormente ingresé en la carrera de Biología. También trabajé un tiempo en el Ten Cen  de Monte, exhibiendo collares, aretes y todo tipo de bisutería. Como estudiaba, además, tenía un nivel alto y me propusieron en ese centro para integrar el Plan Titulación, un proyecto formador de profesores, donde se graduaron compañeros que habían estudiado ciencias, comercio y otras carreras universitarias. Así entré en el mundo del magisterio.

«No pude terminar Biología porque me robaba mucho tiempo y era imposible entonces preparar bien las clases».

-¿Que representa esta escuela para usted?

«Soy una de las fundadoras. Antiguamente, era un club donde asistían los vecinos de la comunidad. Al triunfar la Revolución, con el proceso de nacionalización, se convirtió  en una escuela. En sus inicios solo contaba con cuatro maestros, Delia Thompson, Elena y Juana Díaz y María Matilde Valdés. Me incorporé tras graduarme del Plan Titulación y empecé en esta misma aula.
Este colegio es mi vida, primero está mi casa y después la primaria Roberto Casals. Quiero que sepas que me levanto a las tres menos veinticinco de la mañana y  llego  a las cinco y media, pues vivo en Los Pinos, sustituyo a los serenos. Tengo un hijo que por poco nace aquí,  yo nunca dejé de trabajar, venía con el “barrigón”, entonces le puse Roberto en homenaje al centro estudiantil».

-¿Cómo reaccionó su familia al saber que continuaría impartiendo clases a pesar de estar en edad de jubilación?

«Tengo la dicha de que mi familia siempre me ha apoyado en las decisiones que tomo. Todos saben que adoro enseñar, si yo me siento feliz haciendo lo que amo, ellos también».

Josefina ha recibido numerosas condecoraciones por su trayectoria, entre ellas las medallas Rafael María de Mendive y Cuarenta Aniversario. La mayor parte de los años que lleva como educadora los ha dedicado a impartir docencia en  primer y segundo grados. Actualmente ofrece clases de Educación Laboral en preescolar y desempeña el cargo de psicopedagoga en la escuela, donde trabaja con niños autistas y con Síndrome Down.

-¿En qué consiste el trabajo que realiza con los niños autistas y Síndrome de Down?

«Estos niños requieren de un trabajo especial. En el caso de los autistas, los varones son más retraídos que las hembras, entonces enfoco mi labor en enseñarlos a dibujar, les preparo cuentos, láminas y rompecabezas con un poco de dificultad para ayudarlos a pensar. Compartir con ellos es muy lindo, sobre todo para mí, que siento un gran amor por los niños.

«Los juegos constituyen la base para que  aprendan. La niñita Síndrome de Down que atiendo sabe contar y dice las vocales. Sus capacidades no son las mismas, pero con el tiempo lo logran y en artes manuales se desarrollan muy bien. Los primeros y terceros viernes de cada mes vienen la psicóloga y la metodóloga del Centro Docente de Orientación (CDO) a trabajar con ellos para ver si han mejorado. Nuestro país dedica una atención especial a este tipo de casos, hay varios centros escolares que se ocupan de su  aprendizaje para que sean en el futuro útiles a la sociedad».

La profesora detuvo la conversación por un momento y comenzó a mostrarme los juegos y tarjetas con imágenes que utiliza para enseñar a estos niños. Sin duda, dedicó un buen tiempo a prepararlos. En su rostro se dibujaba una sonrisa cuando comentaba de los progresos que tenían  los pequeños.

-Me han dicho que este es su último año como maestra, ¿qué es lo que más va a añorar?

El silencio se adueñó por un momento del aula, luego  susurró en un tono melancólico: «Lo que más voy a extrañar es no estar aquí».

Recobrando la energía que la caracteriza aseveró, «pero yo vengo, yo sigo viniendo a preparar cositas para los niños».

En ese momento una pequeña voz interrumpió la conversación, «estamos con una visita, después nos vemos », respondió la maestra a su alumno.

«Ya te digo, abandonar la escuela va  hacer muy grande, después de tanto tiempo aquí, es un gran impacto para mí».

-¿Tiene algún proyecto para cuando se jubile?

«Mi idea es no estancarme, continuar estudiando y superarme hasta que pueda. Quiero  pasar cursos en la Universidad del Adulto Mayor, comenzar este año me fue imposible por el trabajo».

-Ha impartido clases a muchas generaciones, ¿qué siente cuando ve a los que un día fueron sus alumnos ya convertidos en profesionales?

«Ay, niña, eso es lo mejor que le puede suceder a  una educadora, ver su fruto. Las mamás que yo les di clases ponen a sus hijos en esta escuela. Incluso, he llegado a la tercera generación, profesora del abuelo, de los hijos y luego de los nietos. Ayer en la parada de la 83 vi a un hombre canoso, me quedé mirándolo y  dijo: “Maestra”».

-Como maestra experimentada que es, ¿nunca pensó en abandonar las aulas y convertirse en metodóloga de la enseñanza o directora de un centro escolar?

«Fui subdirectora de esta primaria hace muchos años, pero lo que me apasiona es el trabajo con los niños, nunca he querido, verdaderamente,  ser dirigente, porque hay que poseer mano suave y a la vez fuerte. Las personas no son iguales, en los trabajos uno quiere hacer esto y el otro opina diferente y entonces es muy difícil, aunque aquí no existe eso, en este centro escolar todo fluye muy bien, somos muy buenos maestros desde primero hasta sexto y nuestra prioridad siempre han sido los estudiantes».

-En la actualidad muy pocos jóvenes deciden dedicar su vida al magisterio, a su entender, ¿por qué ocurre esto?

«Pienso que muchos se sienten limitados por la idea de que esta profesión no es recompensada como debiera ser. Hoy muchos jóvenes están buscando, quizás, lo que les proporcione una mayor adquisición monetaria y no ven en el magisterio el camino para lograrlo, por eso se inclinan hacia otras carreras.

«También hay quien, simplemente, no le gusta, todos no tienen por qué amar ser maestros, y eso sí, enseñar es un arte, para hacerlo bien tiene que nacer desde adentro. Como digo esto, no dejo de reconocer que existe el que lo lleva en la sangre y decide dar el paso al frente porque verdaderamente tiene la  vocación, sin importarle el dinero que va a ganar, solo pensando que se va a sentir pleno y satisfecho haciendo lo que le apasiona.

«Esos son los maestros que necesitamos, los dispuestos a entregarse por completo para formar a las nuevas generaciones, pues ese es el futuro del país. Creo que en la Roberto Casals abundan profesores así, por eso somos y seguiremos siendo una de las mejores escuelas primarias del municipio  Diez de Octubre».

-¿Qué consejos le pudiera dar a los que deciden ser profesores porque verdaderamente tienen vocación?

«Les diría que ejerzan esta profesión con amor, cariño y respeto. Que sean portadores de buenos valores a sus alumnos y, sobre todo, que no abandonen esta linda carrera. Además, que nunca paren de superarse, un maestro debe estar bien preparado para brindar lo mejor de sí a sus discípulos y aprender de ellos, obviamente, porque en ocasiones los estudiantes con las intervenciones que realizan aportan importantes ideas al contenido de la clase.

«También es imprescindible tomar el ejemplo de los educadores con experiencia, escuchar sus consejos y recomendaciones. En las manos de estas nuevas generaciones está que nuestro país continúe siendo paradigma para América Latina y el mundo en la esfera de la educación».

-¿Pudiera contar alguna anécdota que haya marcado su vida como maestra?

«Mira, yo nunca me enfermo, he estado años sin faltar un día al aula, pero hace algún tiempo tuve un problema en la vesícula y me tuvieron que ingresar en el hospital Julio Trigo para operarme, extrañaba mucho el trabajo y a los alumnos, pero recibí una sorpresa que  marcó para siempre mi vida. Los papás del grupo  llevaron a todos los niños a verme, así pasé un rato con ellos y me contaron cómo les iba en estos días en los que estaba ausente. Los maestros de la escuela también fueron y  los ayudaba con sus planes de clase, aunque después recibiera un regaño de los doctores, pues debía hacer reposo.

«Hay otra anécdota que recuerdo: una vez cuando participaba en la Campaña de Alfabetización se acabaron las libretas y en camino a pedir más, como no conocía bien la zona, cogí por un lugar que estaba cubierto de lodo y me hundí, pensé que me ahogaba, pero por suerte enseguida recibí socorro. 

«Son muchas historias, te puedo decir que hasta un televisor me cayó una vez en la cabeza, pero no fue nada. Estaba puesto al lado de la pizarra en una mesa alta y un día un muchacho tropezó y se vino abajo el equipo. Yo, que estaba parada dando clases, recibí el golpe, me dieron unos puntos y se acabó. Continúe asistiendo a la escuela para que mis alumnos no perdieran la docencia».

-Además de enseñar, ¿tiene Josefina otra pasión? 

«No lo llamaría pasión exactamente, pero, por supuesto, hay otras cosas que disfruto hacer. Me encanta cocinar, ver una buena película y, sobre todo, adoro las novelas, para mi ese momento de la noche es sagrado (comenta entre risas). En verdad, nada de lo que hago se compara con la felicidad que siento al impartir una clase. Vivo convencida de que nací para enseñar». 

Pie de foto: “Una persona que no estudia es como un árbol seco, no tiene vida...”, asevera la maestra Josefina.

 

VIVIR PARA CONTAR

VIVIR PARA CONTAR

Raúl Escalona, combatiente en la Sierra Maestra, Angola y Guinea Bissau; recuerda a sus 77 años las experiencias que vivió en las guerras.

Texto y foto:
DANIELLA PÉREZ MUÑOA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lo conozco desde pequeña y siempre lo veo cariñoso y pasivo, es el abuelo de un amigo, por eso me era imposible creer que cuando joven hubiera luchado en varias guerras contra los malos. Ahora siento por el un gran respeto.

Raúl Escalona Rosabal me abre las puertas de su casa y con cordialidad me invita a pasar. Ya está jubilado y tiene 77 años, pero no lo aparenta, su andar es seguro, sus manos son fuertes, todavía conserva la sonrisa pícara, típica de un adolescente, y esa frase de que “peina canas” no se apega a su descripción, su cabello es totalmente oscuro.

La forja de un ideal

<<Nací en  Pilón (Granma), hijo de una familia pobre, pero  al cabo del tiempo organizamos un comercio y nuestra situación mejoró; empezamos a vender víveres, ropa, zapatos, perfumes, de todo. Recuerdo que al principio de la Revolución intervinieron aquello y le dieron 120 mil pesos al viejo de indemnización. 

<<Mis padres pertenecían al Partido Ortodoxo y  todos los hijos de los ortodoxos nos conocíamos, teníamos afinidad; a partir de ahí conozco a Crescencio Pérez, uno de los baluartes de la lucha cuando el desembarco, y a Guillermo Frías. Todos nacimos de ahí de ese partido.

<<Conocí a Celia, ya desde aquel momento era muy activa en la política y estaba al tanto de todo, ella siempre andaba con su padre, el doctor Sánchez que era ortodoxo. Me recuerdo que ella y sus hermanas eran muy unidas, tenían un carrito rojo Ford 55  y siempre estaban juntas, teníamos mucha amistad En la comunidad se le veía siempre relacionada con las iglesias, las logias, los niños; por ejemplo, el Día de los Reyes ella iba a comprar a nuestra tienda y después le llevaba esos regalos a los niños, incluso en el central azucarero logró hacer un centro escolar, pidiéndole ayuda al administrador de este. 

<<Los jóvenes del pueblo estuvimos muy pendientes del desembarco del Granma. En aquel momento pertenecíamos a células del 26 de Julio  que Celia organizaba y que existían en Manzanillo, San Ramón, Niquero,  Pilón. El 9 de mayo de 1957 ella tenía autorizada la salida de varios grupos para la Sierra Maestra, yo me fui en el segundo, con solo 19 años. Para poder subir a la Sierra tuvimos que conseguir la tela para hacer los uniformes verde olivo, conseguir el armamento, casi siempre a través de nuestros padres o del  Movimiento 26 de Julio, que  también tenía sus armas. 

<<Los organizadores nos decían el lugar y nosotros teníamos que ir a recoger el armamento, recuerdo, que tuve que ir a Vicana a buscar una pistola 45, al final Celia nos entregó las armas. En el grupo éramos 17, el día  19 de mayo de 1957 ya teníamos todo preparado y nos autorizaron a subir. Fuimos en un camión, nos vestimos con el uniforme y nos tiramos fotos. Luego nos encontramos con un compañero que era el guía que nos esperaba para llevarnos al lugar donde se reunía la gente. Éramos de todos los municipios, incluso hasta de Camagüey, ahí esperamos los acontecimientos>>.

Partida hacia la Sierra

<<Cuando llegamos a la Sierra los campesinos no confiaban en nosotros, en cambio los ayudábamos si teníamos medicinas, los curábamos y así se hizo una buena política, pero el ejército se dio cuenta de que los auxiliábamos y empezaron las represalias, querían sacar a los campesinos para bombardear sus casas porque creían que nos quedábamos ahí.  Al principio en la guerrilla éramos pocos, pero después empezaron a llegar compañeros de todas partes que también querían combatir>>.

Su rostro refleja emoción al rememorar anécdotas de aquella época, es fácil percatarse de la profunda admiración que siente por el Che, Raúl, Almeida y en especial por Fidel, su jefe en la primera columna.

<<Un día estábamos en casa de unos haitianos que servían de enlace a Fidel y llegó  toda la tropa, ahí conocimos a Almeida, a Camilo y entonces nos presentaron al Che, que también estaba. Nosotros lo saludamos e íbamos diciendo nuestros  nombres y cuando se presentó un compañero nombrado José Almeida, el Che se vira para Almeida (Juan Almeida Bosque) y le dice: “¡Oye, están llegando tus parientes!”, pero que va, todo era broma, porque aquellos eran gallegos. Así era el Che, tenía tremendo sentido del humor.

<<La guerra se fue expandiendo y Fidel decidió crear otra columna, se creó la  Columna 8 “Ciro Redondo” y nombró comandante al frente de la misma al Che por su responsabilidad, por la forma en que se relacionaba y como cumplía las misiones; le asignó una cantidad de hombres y de armas  y  partieron para la zona del Hombrito, mientras los demás permanecimos con Fidel. Algunos compañeros desertaron porque se pasaba mucho trabajo, había hambre, no se comía. 

<<Todas las noches caminábamos veinte kilómetros y dormíamos durante el día, porque había que impedir que los guardias subieran a los lugares donde vivían los campesinos, si se enteraban que ellos estaban en contacto con nosotros los saqueaban y hasta los asesinaban. Incluso, para combatir no podíamos coger por los caminos que estaban hechos en la Sierra, por el peligro a toparnos con los guardias, por lo que teníamos que hacer nuestros propios caminos. 

<<Mi primer combate fue el de Estrada Palma el 26 de junio de 1957, después participé en el de Palma Mocha, Veguitas, Pino del Agua, en el Cerro. No tenía ninguna preparación militar solo hacía, igual que los demás, el tiro en seco, donde se apuntaba con el fusil a un cajón, lo principal era combatir. Participé en la ofensiva de verano en contra de lo que organizó el ejército batistiano con el nombre “Fin de Fidel”, ellos tenían 10 mil hombres y nosotros, según ha dicho el Comandante en Jefe varias veces, apenas, éramos 300. La tiranía quería asegurar el triunfo y llenó todos los lugares de acceso de batallones como fue el caso de  Mantua y Pilón. 

<<Después de esas operaciones ya nosotros dominábamos la Sierra, la estrategia en esa etapa era la de atacar un lugar específico para que la tiranía mandara los refuerzos, pero cuando ellos vieron que ya no podían más, empezaron a no tirar y a no pelear. Como parte de la ofensiva luchamos en Guisa durante 10 días, en el combate nos apoderamos de muchas armas y ametralladoras. Más tarde pasamos a Jiguaní, donde los guardias se habían ido, en Baire también pasó lo mismo, incluso los soldados metieron los equipos de combate en un pozo y escaparon.

<<En Mafo estuvimos por  20 días, en ese momento se desarrollaban además de ese, muchos combates decisivos, sobre todo, los del Segundo Frente Oriental. Los esbirros durante esos 20 días hicieron muchos intentos de salir, le llegaron varios refuerzos que nosotros rechazamos, hacíamos tregua para ver si se rendían, hasta que coincidió el día con la ida de Batista>>. 

El triunfo

<<El día 8 de enero de 1959 entré junto a Fidel a Ciudad Libertad y al día siguiente ya estaba en Managua, lugar que antes era una escuela militar juvenil de la dictadura, ahí nos organizamos y aprendimos a marchar y a formar por pelotones. A mí me tocó la Compañía 3, y con esa fuimos, junto a Fidel, Raúl y Camilo, a Trinidad por el caso de Trujillo, a Pinar del Rio para apresar a unos alzados y también a la zona del Mariel por la misma causa.

<<De la Compañía 3 pasamos a hacer la Guardia Militar Revolucionaria, y entre otras cosas nos encargábamos de cuidar los campamentos. Después me dejaron de jefe de la artillería en San Antonio de los Baños, la cual posteriormente se trasladó para Caimito y esa fue la que combatió en Girón. Como parte de mi preparación pasé cursos básicos en Matanzas, cursos en la academia de La Habana, en La Cabaña y después me incorporé a una división que había en Guanito (Pinar del Rio), la unidad 1230 y a ahí fue donde conocí a Candita, mi esposa. 

<<Nosotros nos casamos en 1963, y déjame decirte, que el día del matrimonio fuimos para Soroa a pasar la luna de miel, pero dieron alarma de combate en la unidad, ya cuando eso estaba en la división de Guanabo, y me recogieron. Entonces tuve que recoger a Candi, pero imagínate lo que pude conseguir fue un cuarto en un hotelito, con el cuarto pegado a la cocina ¡hacía  un calor!>>.

Otras misiones

<<En 1975 ya se combatía en Angola, pero me mandaron primero  a Guinea Bissau a relevar a un compañero, estuve alrededor de dos años y medio. Al principio la gente no estaba de acuerdo con lo que estábamos haciendo y no lo entendía, inclusive los que iban para Angola tenían que pasar primero por Guinea Bissau porque por esta razón había problemas en los aeropuertos. En el 80 es que voy con  el General Tomasevich como parte de la Operación Olivo, ahí me desempeñé como asesor de brigada, combatiendo contra la UNITA, aquello era en medio de la selva. 

<<En la lucha las explosiones te dejan muchos daños en los oídos. En el mismo Mafo una bomba cayó cerca de mí y aquello fue tremendo, pero como este hubo muchos casos, la mayoría de las veces la aviación llegaba y teníamos que protegernos con lo que estuviera a nuestro alcance y las explosiones te dejaban los oídos con problemas. Al fin de la guerra estuve ingresado por los oídos y también por un problema de ulceras a causa de comer cosas frías y  descompuestas, dolencias que tuve varios meses, aunque toda la vida he padecido de los oídos y hasta una sordera tengo a causa no solo de las guerras, sino de que cuando era pequeño me bañaba en cualquier río, y no me cuidaba>>.

Mantener en alto la Patria

<<Nosotros a la vez que vamos a una misión estamos conscientes de que vamos a arriesgar la vida, sabemos que en la guerra se vence o se muere. Hay que ir con la suerte de triunfar y de buscar victoria, nadie está pensando que  va a perder, no, al contrario, vamos con ánimos de cumplir los objetivos y la misión, teniendo en cuenta siempre que hay que mantener en alto la Patria. 

<<Ahora estoy haciendo el borrador de un libro que se llamará “Los hijos de los militantes del Partido Ortodoxo en Pilón”, el libro es sobre lo que hizo cada quien, porque cuando hablo de hijos estoy hablando de Celia, de Guillermo García Frías, Arturito Sosa y de esos 17 jóvenes que se alzaron conmigo, todos ellos eran descendientes de miembros del Partido Ortodoxo. También he colaborado con otros compañeros que han hecho libros a partir de sus propias vivencias, ahora estamos revisando uno que nos trajo Delio García, jefe del Cuarto Frente, es un borrador que dejó Elpidio Escalona y lo estamos revisando, porque tiene algunas imprecisiones.

<<La lucha de antes fue para acabar con el régimen que había, que era bastante malo, no había otra alternativa, pero por liberar a Cuba de aquella barbarie, lo hicimos. Oye, nosotros somos lo que somos hoy en día por creer en el comunismo, lo más grande que tenemos es eso y tenemos que defenderlo hasta la muerte>>.

Pie de foto: Raúl Escalona se incorporó a la lucha en la Sierra Maestra cuando tenía apenas 19 años.

EN BUSCA DE LA CALIDAD PERDIDA

EN BUSCA DE LA CALIDAD PERDIDA

El director de la Empresa Cárnica Habana, Reinaldo Baez, opina sobre la calidad de los productos de la canasta básica y la merienda escolar, alimentos que su entidad produce para las provincias La Habana y Artemisa.
 
Texto y fotos:
DINELLA TERESITA GARCÍA ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mientras me encontraba en la parada de la guagua, la siguiente conversación que mantenían dos mujeres frente a mí, me hizo pensar:

-Amiga, me voy, que tengo que cocinar y no sé ni qué voy a hacer hoy.

-Ay, hija, te entiendo, ni sé qué le voy a dar de comer al niño cuando venga de la escuela, a ver qué le dieron de almuerzo, si fue perrito me salvé, pero como haya sido cualquier otro invento de esos, viene como una fiera.

-Ni me cuentes, que este mes ni los perros se comen el picadillo. Estaremos a mortadella hasta el 31, que al menos, este mes, sí está buena.

¿Qué sucede con los cárnicos de la canasta básica y la merienda escolar? ¿La culpa recae sobre las materias primas, la empresa productora o las entidades que los comercializan? Con el propósito de responder estas interrogantes, llegué a la esquina de Requena y Carlos III, no para ir a la famosa tienda donde, por cierto, hay productos riquísimos, tan ricos que con solo mirarlos ya alimentan, o al menos, por el precio eso deberían hacer, en fin, me acerqué a esta zona, donde radica la Empresa Cárnica Habana, con el fin de conversar con su director, Reinaldo Baez Fondón, licenciado en Economía.

Esta entidad es la encargada de producir el picadillo para niños, el de soya y la mortadella de la canasta básica, así como las croquetas que se venden en las carnicerías. Se responsabiliza también de la merienda escolar y del suministro a hospitales y organismos del Estado de las provincias La Habana y Artemisa.

-¿Cuáles son las materias primas que se emplean en los productos?

La carne de res y el cerdo, que obtenemos de la agricultura desde Occidente hasta Camagüey y el MDM (carne mecánicamente deshuesada), que lo adquirimos de la importación. Pero hasta ahora la carne de res no es suficiente y muchas veces tenemos que cambiar la formulación de los productos por MDM.

-Partiendo de esta situación, hay muchos estudiantes a quienes no les gusta la merienda escolar, ¿qué hace la empresa al respecto?

A inicios del pasado curso escolar se hizo una reformulación de la merienda,  donde se mejoró la calidad variando el sabor, teniendo en cuenta que estos tienen que ser muy “nobles”, ya que a los muchachos no les gustan los productos altamente condimentados.

-A pesar de estos cambios, ¿por qué cree que continúen sin aceptarla?

No la aceptan no porque tenga mala calidad, sino porque es repetitiva. Además, porque sale del lugar donde se elabora, se lleva a un centro de preparación y cuando llega al muchacho ha pasado un periodo muy largo, puede estar fría e incluso haber perdido las condiciones con que salió de la fábrica.

-En la población tienen poca aceptación el picadillo de soya y la mortadella, ¿la Empresa Cárnica Habana está haciendo algo para mejorar su calidad?

No, fundamentalmente eso es un problema que se debe a la llegada del producto y la manipulación. Por ejemplo, cuando en la mortadella se rompe la cadena de frío, ya sea por problemas de transportación o porque los lugares donde se vende carecen de neveras para guardarla, ya no sabe igual. Creo que es por eso que el producto es poco aceptado, porque no existen las condiciones adecuadas para su comercialización.

-¿A qué se debe que un mes el picadillo de soya que viene en la canasta básica se encuentre bueno y al siguiente esté malo?

Son varios aspectos, no se puede decir que todo es la comercialización, también depende de la fábrica, donde a veces no hay todas las condiciones y los administrativos no exigen que la producción se haga como está requerida; y en muchas ocasiones no es por eso, es porque en los lugares a los que llegan se adulteran las producciones.

Se ha demostrado que cuando se han comercializado libremente, las personas lo han aceptado. También hay que decir que lo que se da por la libreta la gente lo ve como una imposición, si estuviera tal vez liberado le otorgarían más aceptación, porque el producto tiene un alto contenido proteico.

-¿En su opinión, entonces estos productos deberían quitarse de la libreta?

Fundamentalmente el picadillo y la mortadella deberían ser liberados, con precios asequibles a la población, porque hay personas que no los adquieren o que los adquieren y no les dan el uso para el que están concebidos y el Estado está perdiendo dinero. Así, tanto productores como comercializadores, tomarían todas las medidas para que el producto no pierda calidad, porque como es liberado, si está malo las personas no lo van a comprar.

-Abordando un tema de mucha actualidad, ¿qué oportunidades se abren para la empresa con la apertura de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel?

Trae una cartera de negocios en los que tenemos la realización de una fábrica de carnes en conserva, en este caso de salchichas y de productos conformados como hamburguesas y albóndigas. Ya están vistas las áreas de localización y todo se encuentra en manos de la empresa CORAXA que es la mediadora del Ministerio de la Industria Alimentaria para estas negociaciones.

Terminada la entrevista con el director de la empresa, me pregunto: si la calidad se adultera debido a una indebida manipulación, ¿por qué no crear ahora las condiciones adecuadas en los locales de venta? ¿Cambiarán las cosas cuando la libreta ya no esté ¿Será entonces cuando realmente podremos ponerle sabor a la cocina, sin depender de los productos tan inasequibles de la shopping? ¿O será que el hecho de que estos productos sean "impuestos" nos provoca rechazarlos? 

Desde que quitaron los jabones por la libreta existe una mayor aceptación en la población e incluso he presenciado grandes filas para comprarlos, donde los comentarios halagadores llenan el ambiente.

¿Se verían el picadillo de soya y la mortadella en la misma situación?

Pie de foto: La Empresa Cárnica Habana se ocupa de la merienda escolar y la canasta básica de La Habana y Artemisa.


 

EL SEPULTURERO: UN OFICIO DE AMOR

EL SEPULTURERO: UN OFICIO DE AMOR

Lorenzo Rizos trabaja en el Cementerio de Colón desde hace diecinueve años en un oficio necesario para la sociedad.

Texto y fotos:
MARÍA CARLA O´CONNOR BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La cita es a las nueve. La habíamos reprogramado ya dos veces, y la tercera era la vencida. Nos encontraríamos en la entrada del Cementerio de Colón. Aquel sería un encuentro especial. El cielo estaba gris y el viento soplaba tan fuerte que quedó grabado como testigo acompañante.

Al no verlo, me inquieto: -¿Dónde puedo encontrar a Lorenzo?, pregunto al guardia del portón. –Sigue el camino de la izquierda  hasta el final. A medida que avanzo, dejo detrás los finos mármoles, esculturas y panteones de quienes, quizás, pensaron que aún después de muertos eran superiores al resto de los mortales.

Ahora el terreno es casi virgen en cuanto a arquitectura. Las tumbas son planas, sencillas, incluso, la mayoría colectivas. Solo las identifican los nombres de los que allí yacen. A lo largo de una calle transversal observo a un grupo de personas. En la acera hay ataúdes vacíos. Es día de exhumaciones.

Lorenzo, mientras dirige a la brigada de sepultureros, conversa con los familiares citados aquella mañana. Cuando se percata de mi presencia, me saluda con gesto amigable. “Espera cinco minutos, ya casi terminamos”. 

A sus 48 años se mantiene joven y fornido. Mide 1,83 metros y pesa alrededor de 85 kg. Su trato es amable, respetuoso. Aunque es un hombre alegre y amistoso, su trabajo lo ha enseñado a ser pausado, ecuánime, porque como después me confesaría: “Aquí el tiempo tiene otra dimensión”. Para él ser sepulturero implica “ser buena persona, compañero de tus compañeros, y respetar el silencio de los que aquí descansan y a sus familiares”.

Inesperadamente me propone hacer la entrevista en el Monumento al Hombre Común, y acepto. Ya conocía la existencia del lugar, por referencia del propio Lesmes Larroza, subdirector de la Escuela de Arte San Alejandro y escultor que rescató este terreno del olvido.

Una vez allí, se sienta en el estrecho muro que rodea el Monumento. Mira a su alrededor, deja escapar un suspiro y expresa:

“Dicen que el amor de madre es inmenso, pero el de abuela nadie lo supera. La mía era alguien especial. Aún lo es para mí. Su nombre era Cecilia Dolores. Desde que falleció a los 64 años de edad, yo le traía flores todos los domingos.

“En aquel tiempo, la administración del cementerio estaba buscando gente joven, con más fuerza. Alguien había notado mi presencia semanalmente cerca de la llamada Galería de Tobías, y la entonces directora del cementerio, Gladis Valdés Valdés, al ver que me acerqué al portal donde radica la administración,  me propuso trabajar aquí.

“En ese tiempo era ayudante de cocina en el Hospital Manuel Fajardo. Sin pensarlo dos veces acepté la oferta. Así podía visitar la tumba de mi abuela cuando quisiera. Bueno, y qué te digo, ya han pasado diecinueve años”.

La plática es amena. Le pregunto qué piensan sus allegados respecto a su labor. Vuelve a sonreír, como si los recuerdos le hicieran cosquillas.

“Lo sobrellevan bien, aunque antes se asustaban un poco. Mi madre está muy orgullosa de que sea sepulturero. De hecho, tengo dos hermanos que trabajan aquí también. Uno en Áreas Verdes y otro es jefe de brigada, igual que yo. Llevan quince años ya. Mis hijos saben lo que hago y no tienen ningún problema con eso.

“Recuerdo haber tenido una novia que cuando le conté sobre mi oficio me dijo: -¡¿Qué?! No me toques hasta que no te bañes. En fin, una locura”.

Deja escapar una carcajada. Toma aire para recuperarse. El viento arrecia fuerte. Las hojas de los árboles se agitan bruscamente. Lorenzo se frota las manos en busca de calor y agrega: “Mucha gente piensa que los sepultureros no tenemos sentimientos y, ¡es un grave error! Somos seres humanos. Uno se sensibiliza con los dolientes, te pones en su lugar. Convivir a diario con la tristeza, te va curtiendo el alma y te obliga a ser mejor persona. Pero si lloramos en todos los entierros, no se termina nunca el trabajo. Para mí los peores entierros son los de niños. No logro asumirlos, casi siempre trato de no estar presente. No es lo mismo enterrar a un anciano de 80 años, que ha vivido y dejado un legado, que a un crío. A veces, las madres se aferran al ataúd. Es muy duro.

“Estos sepelios casi siempre los realizan los que no son padres. Pero ahora con la nueva metodología de rotación a veces me toca y siempre hablo con mi brigada para que me dejen a un lado. Tengo cinco hijos y es duro imaginar que ese podría ser uno de los míos.

“Hay quienes todavía nos subestiman, piensan que somos escoria, que hacemos esto porque no podríamos desempeñar otra labor y no se dan cuenta, de que si no existimos la sociedad tampoco existe. Nosotros somos los que paleamos para que la sociedad marche perfecta”.

Lorenzo está tan comprometido con su trabajo y compañeros, que habla en primera persona del plural. Para él no existe el yo. Su oficio es llamado de muchas formas en todo el mundo: sepulturero, enterrador, zacateca. Se labora de lunes a lunes bajo lluvia, sol y sereno. Con frío y en medio de ciclones. Las tareas necesitan hacerse en grupos de no menos de cinco trabajadores, puesto que conllevan gran desgaste físico. La tapa de una bóveda pesa muchísimo,  si falta uno aumenta el esfuerzo del resto.

“La brigada es como un puño cerrado.  Para formar parte de esta hay que ganárselo. Se comienza de chapeador  y/o jardinero. De acuerdo con tu rendimiento, pasas a ser sepulturero o no, porque es la plaza de mayor responsabilidad. Aquí también hay escalafón”, se ríe y sigue: “Debes estar consciente de que tienes que trabajar el día de tu cumpleaños, días festivos, día de las madres. Es una responsabilidad muy grande y que no todos quieren asumir”.

-Se dice que hace tres años existe una ley que no permite a los sepultureros restaurar los panteones, bóvedas, obras en general del camposanto. Comentan que la nueva administración encarga a cuentapropistas las reparaciones de todo tipo: cortar el césped, pulir mármol, pintar, ¿acaso no es más caro?

“Considero que no está bien. Nosotros conocemos los materiales que se necesitan para la restauración de las obras y algunos de los negocios particulares, no. Solo vienen por el encargo, cobran y se van. No dan mantenimiento. Pero bueno, son decisiones de arriba y no puedes cuestionarlas. Las órdenes se cumplen y luego se discuten.

“Aquí entra mucho dinero. Dólares por el cobro a los turistas y moneda nacional por el pago de los osarios y las incineraciones. Pero no pertenece a la administración del cementerio. Ese caudal lo distribuye la empresa de servicios necrológicos de acuerdo con las necesidades de todas las unidades.

“La mayoría de los trabajadores que se marchan es por la paga. No hay incentivo material ni monetario. El almuerzo está malo. La vida fuera de los muros del cementerio ha cambiado y la gente piensa diferente también. Muchos prefieren emplearse en cooperativas que les pagan dos CUC diarios y los mandan a chapear nuestros céspedes. Mientras que el salario de un empleado del cementerio es de 450 a 470 MN. Si sacas la cuenta, en la cooperativa ganan 1 200 pesos al mes. Son aproximadamente 730 pesos de diferencia”.

Mientras seguimos conversando, le pregunto qué es, entonces, lo que lo ha hecho permanecer diecinueve años, en el lugar que muchos visitan, pero nadie quiere quedarse para siempre.

“Todo lo que sé, se lo debo a Pedro Márquez, al que cariñosamente le decían Papo “El Blanco”. Trabajó aquí por más de 47 años y a la vez, fue discípulo de Julio Hernández, “la eminencia del cementerio”: 78 años de sepulturero. Sus ejemplos te inspiran a querer el oficio.

“En el trato con familiares y personas en general se establecen lazos de comprensión muy bonitos. De una forma u otra, acompañarlos y apoyarlos en los momentos más difíciles, te hace sentir como un buen samaritano.

“Además, mira a tu alrededor. Estoy rodeado todo el día de obras de artes únicas, irrepetibles. La mayoría fueron traídas en barcos de madera, y hechas por hombres que ya no existen. ¿Cuándo llegaron a Cuba? ¿Cómo las trajeron desde el puerto? Nadie se pregunta. Hoy descubres este panteón olvidado, vas donde el historiador y conoces la historia de cientos de personas. No terminas nunca de aprender”.

-Existen comentarios sobre la profanación de sepulturas en el Cementerio de Colón, lo cual constituye una falta de respeto a los que descansan aquí, a sus familiares y a los trabajadores del recinto. ¿Verdad o mentira?

“El cubano es muy conversador. Yo te cuento algo y tú lo repites, con la buena intención de hacer el comentario, pero le agregas algo tuyo. Y al cubano le ha dado por decir que la gente se roba la ropa, las prendas, los huesos. ¿Quieres que te diga la verdad? Sí, hubo tiempos donde había un sinnúmero de profanaciones. Pero ahora, gracias a los sistemas de vigilancia que hay en Cuba, ya esto no pasa.

“Además, ¿qué van a robar? Si los vivos venden sus prendas y pertenencias para comprar carros, casas, poner pequeños negocios, arreglarse el pelo, viajar, ir a hoteles en Varadero. Y que yo sepa, nada de eso se puede guardar en una bóveda”.

Llaman a Lorenzo, el trabajo apremia y debemos terminar la entrevista. Nos ponemos de pie y antes de despedirse me pregunta: -¿Puedo decir una última cosa?

“Quisiera incentivar a la gente a que cuide el cementerio. Sobre todo los jóvenes. En otras partes del mundo, desde los 18 años pagan su sepultura y en Cuba es un derecho. Sin embargo, muchos vienen y destrozan estatuas, jardineras, bóvedas… y no se dan cuenta de que están acabando no solo con el patrimonio nacional sino de la humanidad porque los valores que hay aquí son universales.

“¡Ah, otra petición! Quisiera que el Estado se esfuerce por cuidar esto un poquito más. No solo la calle principal, por donde pasean a los extranjeros, sino todo el cementerio. Aquí hay muchas tumbas de héroes mambises, guerrilleros e internacionalistas, luchadores clandestinos de cuando la tiranía de Batista y grandes intelectuales”.

Nos despedimos y le doy las gracias por esta lección de sabiduría y bondad. Al verlo alejarse feliz con su brigada pienso en la grandeza del hombre común, en este ilustre desconocido que hace de la vida y la muerte un acto de amor.

Pie de fotos: 1-“Hay quienes todavía nos subestiman (…) no se dan cuenta de que si no existimos, la sociedad tampoco”, expresa Lorenzo Rizos; 2-“Para ser sepulturero hay que ser buena persona, compañero de tus compañeros, y respetar el silencio de los que aquí descansan y a sus familiares”; 3-Basado en el precepto martiano, el Monumento al Hombre Común es una de las obras públicas más importantes de inicio del siglo XXI cubano en el Cementerio Colón.

TAN CUBANA COMO LA PALMA REAL

TAN CUBANA COMO LA PALMA REAL

Genoveva Figueroa Ortiz lleva dos culturas en el alma. Mexicana de nacimiento, se vinculó a la Revolución cubana y fue la primera mujer en trabajar en el Departamento de Auditoría de la Fuerza Aérea Revolucionaria. 

Texto y foto:
KARLA CASTILLO MORÉ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

-¿No sientes frio?, me preguntó Genoveva Figueroa, apenas nos saludamos en el portalito de su casa.

-El día está un poco soleado. No, no siento frío.

-Dentro de la casa sí hay, se me congela la columna y me da mucho dolor de espalda. Esa es la edad –dijo con una sonrisa de resignación. Supongo que es el peso de sus 70 años y de una vida ajetreada.

-Pasa y siéntate, estás en tu casa. Ya puedes comenzar a grabar -le divertía  la idea de que iba a ser entrevistada.

Conocida como Bebita, se vinculó a la Revolución cubana cuando era muy joven. De nacionalidad mexicana, vive con sus dos patrias en el corazón. Sentada en un butacón, tiene a su espalda la Virgen de Guadalupe, un sombrero de mariachi y en la mesita de centro, una foto de Fidel Castro.

-Nací en Ciudad de México, en el Distrito Federal. Mi infancia fue bastante feliz, a pesar de que somos huérfanas de padre desde muy pequeñas. Vivíamos juntas mis dos hermanas, una de ellas mi gemela, mi madre y yo. Tenía también una familia inmensa, recuerdo que en las navidades o en fin de año todos nos reuníamos en mi casa y mi mamá hacía la comida. Nos divertíamos mucho, de verdad, fui muy feliz.

Su mirada buscaba algún punto en el cielo que se dejaba ver por la puerta abierta de la casa. A lo mejor quería volver a ser niña y salir a jugar con los demás en el parque.

-Mi mamá compró una dulcería luego de jubilarse. Allí fue donde conocimos a Fidel Castro. Al doblar de la dulcería vivía María Antonia, y él entró a comprar bombones, porque le gustan mucho; los que vendía mi mamá eran marca Larín, muy buenos. Cuando él se marchó, se nos acercó una cubana que residía al frente, ella nos informó quién era la persona con la que habíamos hablado. Al día siguiente, cuando Fidel volvió a comprar el dulce, le dijimos que ya sabíamos su identidad y el motivo de su lucha. Desde ese momento nuestro negocio se convirtió en el punto de contacto, todo cubano que llegara a México tenía que acercarse a mi madre para encontrar a los demás luchadores. Incluso hasta las cartas enviadas desde Cuba llegaban con su nombre, Gabriela Ortiz, agregando Ruz, para diferenciarla de la correspondencia normal.

«Conocí a los expedicionarios del Granma. En una ocasión fuimos a hacer un meeting con un grupo de jóvenes cubanos a la Embajada de Inglaterra en México, para protestar porque le habían vendido aviones a Fulgencio Batista. Ese día cogieron presos a los muchachos y a nosotras también. Ellos pedían que nos soltaran, imagínate, éramos unas niñas, teníamos unos doce años, pero no nos querían liberar porque habíamos escondido en nuestras sayas los pasaportes de todos ellos. Mi madre tuvo que contactar a varias personas para que nos dejaran libres a todos.

«Tengo muchos recuerdos lindos y graciosos de ese tiempo. Fidel una vez dejó un maletín muy grande en la dulcería, y yo lo vi, así que le avisé a mi mamá. Traté de cargarlo y casi me fui al piso ¡Eran armas! Yo no podía con ellas, era una niña delgada. Lo llamamos y regresó a buscarlo. Mis 15 añitos los celebré junto a todos ellos. También para ayudarlos le regalamos nuestros colchones, ellos los tiraban en casa de María Antonia para dormir. Nosotras preguntábamos: “Mama, ¿y los colchones?”, ella decía que pronto nos compraba otros.

«Cuando partieron para la Sierra Maestra, en México continuó existiendo el Movimiento 26 de Julio y llegaban más jóvenes cubanos. Nosotras decíamos que eran nuestros hermanos. A veces nos poníamos hasta celosas, ellos se habían ganado el corazón de mi madre, ella decía que eran sus hijos. Al esparcirse el rumor de que Fidel había muerto mi mama gritó que no, sentíamos que no era verdad y así sucedió, gracias a Dios estaba vivo. Siempre estuvimos lo más informadas posible del transcurso de la lucha en la Sierra.

«Cuando triunfó la Revolución el 1 de enero de 1959 a mi casa fueron muchas personas, nos abrazaban y gritaban: “¡Triunfamos, triunfamos!”, ahora recordando siento la misma emoción. El 8 de enero, cuando Fidel entró en La Habana, llamó a México, para invitarnos a Cuba. El 16 de enero llegamos y nos estaban esperando Celia Sánchez, Vilma Espín, Pedro Miret y Fidel Castro, que estaba hospedado en el piso 22 del Hotel Habana Hilton, ahora Habana Libre, a nosotras nos instalaron en el piso 20, ahí estuvimos tres meses.

«Ya el día 20 del mismo mes que llegamos, yo estaba trabajando. Traía el secretariado desde México y me ubicaron como secretaria en el Departamento de Auditoría de la Fuerza Aérea Revolucionaria. Fui la primera mujer que trabajó allí.

«Estuve presente cuando le informaron a Fidel que Camilo Cienfuegos desapareció. Lo vi golpearse el pecho de la desesperación. No lo podía creer, nadie podía creer que no veríamos más a Camilo. Yo lo conocí y habíamos salido de parranda a bailar con él, que bailaba muy lindo. Al Che lo conocí en el hotel y cuando lo vi le dije: “Che, tú te pareces a Cantinflas”, y él me dijo: “¡Pero, mexicana!”, es que de verdad se parecía –dicho esto comenzó a reír como un niño que hace una travesura.  

«Después de esos tres meses, ya no queríamos estar más en ese hotel. Fue cuando nos trasladaron para el edificio conocido como el Banco de los Colonos, en Santos Suárez. Allí vivían: en el séptimo piso Pablo Díaz, que vino en el Granma; en el segundo piso, Faustino Pérez, y en el primero, Reynaldo Benítez, que también fue expedicionario del Granma. El apartamento estaba vacío, no aceptamos nada de Fidel, que quería que tuviéramos de todo, hasta chofer. Lo amueblamos con nuestro esfuerzo.

«A mi actual esposo lo conocí allí, llevamos ocho años y estoy muy contenta de estar con él. Es neurocirujano, ha estado en misiones en países como Angola y Brasil, me siento a gusto porque es revolucionario, no estaría junto a una persona que no lo fuese».

Su rostro tomó una expresión cariñosa, parecía una adolescente enamorada. Bebita también tiene un hijo, que como ella, vive entre sus dos patrias. Retomó el hilo de la historia. 

-Mi mamá se enfermó y falleció en el año 1962. Recibimos el apoyo de muchas personas, principalmente de Celia Sánchez y Fidel, ella se portó muy bien con nosotras, iba siempre al hospital. El funeral fue el más concurrido que nunca vi. Asistieron tantas personalidades, tantos amigos, que casi no pude llorar, todos me decían que tenía que ser fuerte.

Se secaba las lágrimas mientras hablaba. Se disculpaba y decía: “Me da sentimiento”. Su madre es responsable del amor que siente por este país, por ella es hoy una mujer tan revolucionaria. Recobró el aliento, se calmó y continuó hablando:

-Mi tía, que vivía en México, vino a buscar el cadáver de mi madre y a nosotras, pero Fidel no lo permitió, él dijo que pertenecía aquí, a los cubanos. Así fue, y él nos cedió la bóveda, mi mamá descansa en Cuba, el país que tanto amó.

Hubo silencio, la atmósfera estaba tan cargada de emociones que no me atreví a hablar. Como diría cualquier cubano, pasó un ángel por la sala. Bebita rompió el silencio.

-No tengo quejas de los cubanos. Fidel, Raúl y Ramirito -dijo refiriéndose a Ramiro Valdés- son los hermanos varones que nunca tuve. También consideré a otras mujeres como mi familia, entre ellas Celia, Vilma y Melba Hernández. Estoy orgullosa de estar aquí en Cuba. Fui militante de muchas organizaciones, hasta de los Jóvenes Rebeldes, que ahora es la Unión de Jóvenes Comunistas, pero para continuar militando tenía que abandonar mi ciudadanía mexicana y dije que no, esa era también mi patria, con mi ciudadanía podría ayudar más a este país y así fue, pero en “silencio ha tenido que ser”.

«Yo participé en la defensa de Playa Girón, aunque tú no lo creas. Pertenecí a la milicia de Lidia Doce y eso me ayudó. Siempre viví escondida en las faldas de mi mamá, con la milicia aprendí, yo quedé huérfana a los 17 años, y esta me dotó de la madurez que me fue necesaria a lo largo de mi vida. Estoy muy agradecida por ello.

«Cuando escucho hablar mal de la Revolución, siempre salgo al paso. Siempre digo que no saben lo que es vivir en el capitalismo, yo sí, yo nací en él. Aquí tenemos dos cosas muy importantes: la medicina y la educación gratuita. La operación de las cataratas en Bolivia cuesta 5 000 dólares, aquí no es así, a miles de cubanos y a mí, no nos costó nada.

«Todos deberían estar conscientes de que han nacido en un país libre, a veces no se tiene todo lo que se quiere, me refiero a lo material y hay cosas que no son culpa del Gobierno. Por ejemplo, aquí algunos sujetos se entretienen prendiéndole fuego a los contenedores de basura y rompen los parques, yo llamo a la policía  y toco el tema en las asambleas de rendición de cuentas, sería bueno darle solución.

«Digo que el mejor revolucionario es el humilde, no el rico. Veo a esos campesinos en el noticiero y me digo: “¡Concho! Nosotros comemos por esas personas, y mira cómo nos quejamos de que no tenemos un pitusa o más gangarrias, ellos no tienen nada de eso”».

Volvió a emocionarse. Esta vez, su acento mexicano, casi imperceptible de tantos años de vivir en Cuba, se le escapó.

-Regresé muchas veces a México y como ya no dependía de nadie para pagar la renta, tenía una casa allá. Ahí está parte de mi familia. Ahora sí no voy a viajar más, el país está muy violento. Mira lo que pasa con los 43 estudiantes desaparecidos y con los otros muchachos de la secundaria. Están pasando muchas cosas feas allá. Siempre fue un lugar violento, pero era solo en la ciudad, ahora no, la violencia se ha expandido a todos lados, hasta las zonas de turismo como Cancún, Acapulco y Guerrero.

Casi finalizando la conversación me asalta una pregunta…

-Yo quiero que me entierren aquí. No tengo la nacionalidad cubana, pero lo soy tanto como soy mexicana. Aquí me quedo.

Pie de foto: La ex miliciana es una activa vecina que se enfrenta a las indisciplinas sociales.

 

ENFERMEDAD DE POMPE: ¿INTRATABLE?

ENFERMEDAD DE POMPE: ¿INTRATABLE?

El déficit de maltasa ácida, considerado como una enfermedad rara, está diagnosticado actualmente en dos pacientes cubanos que son atendidos por especialistas genéticos como la doctora Norma E. de León, del Hospital Pediátrico William Soler del capitalino municipio Boyeros.

Texto y foto:
RITA MARÍA CAMBARA CASTILLO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las enfermedades raras son afectaciones poco comunes y se presentan con baja incidencia en la población. La Glucogenosis tipo II es uno de estos padecimientos que trae daños severos en el sistema muscular de los seres humanos.

La doctora Norma Elena de León Ojeda, especialista de segundo grado en Genética Clínica y Máster en Bioética y con 15 años de experiencia en la temática, durante una conversación afirmó lo expresado anteriormente y expuso algunos puntos cruciales del tratamiento, diagnóstico y  atención de esta entidad en Cuba.

-¿Qué es la Enfermedad de Pompe?

Es una enfermedad hereditaria dada por la ausencia de la enzima maltasa ácida. Se caracteriza por trastornos en el metabolismo del glucógeno que lleva a la acumulación de esta sustancia, fundamentalmente en los músculos del organismo.

-¿Los pacientes nacen enfermos?

Es congénito porque se nace con el déficit de la enzima. Se clasifican en tres tipos según el momento de aparición de la enfermedad, que está relacionado con la actividad enzimática: infantil, juvenil y  tardía. Si la carencia es entre el 0 y el 10 porciento se debuta en el primer año de vida que es la etapa más peligrosa, donde se acumula  glucógeno en el sistema músculo-esquelético, el corazón e hígado. Conlleva al deterioro rápido y el niño generalmente fallece entre los 6 y 8 meses de nacido.

La variante juvenil aparece cuando el  déficit oscila entre el 10  y 30 porciento de actividad de la enzima. El cuadro clínico, un poco más difícil de diagnosticar, porque se caracteriza por fiebres recurrentes, infecciones respiratorias y discapacidad motora. La aparición de las primeras manifestaciones tarda en mostrarse, mayormente entre los 2 y 5 años de vida.

Nunca hemos visto la variedad tardía porque siempre tratamos niños, pero igualmente tienen una clínica muy parecida a la juvenil, lo que debuta en la adultez.

-¿Cómo se corrobora el diagnóstico? ¿Qué tratamientos aplican para aumentar la calidad de vida?

El diagnóstico se hace primero por la clínica. En el bebé aparece una triada clásica: la hipotonía o disminución de la fuerza muscular, el cambio de tamaño o la función del hígado y afectaciones en el corazón. Además, se hace la cuantificación de la actividad de la enzima y con eso tenemos el diagnóstico confirmado. En el niño mayor es igual, pero se incluye una prueba metabólica de la orina.

Con esos elementos, entonces, se procede a la segunda parte que sería el tratamiento, donde  hay que tener varios pilares de igual importancia: la dieta, ejercicios físicos y  la sustitución enzimática, es decir, la enzima que les falta es obtenida por tecnología del ADN recombinante y se pone endovenosa a los niños cada 15 días, de por vida.

La variante juvenil tiene menos riesgos con el último método porque el organismo asimila la enzima y no crea una reacción alérgica. En el bebé, como el sistema inmunológico no reconoce esa enzima como algo propio, puede crear una reacción  inmunológica severa al medicamento, por eso hay que aplicarlo con inmuno supresión para disminuir la actividad del sistema  inmunológico. Al niño le bajan las defensas y puede infectarse con mucha facilidad. Es importante diagnosticar y atender al infante lo antes posible.

-¿Qué esperanza de vida tienen los pacientes?

La posibilidad de fallecer, en la variedad infantil, es muy alta sin la sustitución enzimática. El tipo juvenil depende de la actividad de la enzima, pero igual es susceptible a sufrir dilatación en los vasos sanguíneos, las paredes de los músculos y hacer otras complicaciones que impidan la marcha. Pueden ocurrir riesgos con el suministro de maltasa, no obstante, la vida se prolonga hasta más de 14 años para los pequeños, y los jóvenes, bueno,  hasta la adultez.

No tiene cura porque la enzima nunca se logra producir, sin embargo, científicos están en estudios de procedimientos que activen al gen para formar la  proteína endógenamente.

-¿Qué se hace en Cuba para atender a los pacientes con este déficit?

El hospital William Soler tiene un servicio de genética clínica desde 1963, emblemático en esta especialidad a nivel nacional. Durante los últimos años solo se han diagnosticado cuatro casos. Atendimos en el 2010 una niña que falleció a los ocho meses, cuando no estaba aprobada la sustitución enzimática para la primera etapa de vida. En este año se han atendido tres casos: un varón de cinco años con la variedad juvenil, una niña, en la infantil, que falleció, y una pequeña que se encuentra hospitalizada.

Con esta última se logró aplicar la sustitución enzimática a los ocho meses de vida y ya terminamos con la inmuno supresión, sin reacciones adversas, lo que implica un pronóstico muy bueno porque salió de los ciclos más peligrosos y ha evolucionado satisfactoriamente. Comenzó la terapia física y  rehabilitación, por el momento logra sentarse.

-¿Qué se está haciendo en el país para obtener la enzima?

Investigadores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología están estudiando en este momento cómo mejorar el diagnóstico de las Glucogenosis en Cuba.

Como esta pequeñita de ahora, esperamos que la sustitución enzimática que aplicamos por primera vez en el país a menores de un año de vida, nos dé la esperanza, el milagro de poder ayudarla y también salvar a próximos casos.

Pie de foto: Las doctoras Norma E. de León Ojeda y Gretel Huerta (de derecha a izquierda).