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Isla al Sur

Nosotros, los del 280

EN BUSCA DEL CONOCIMIENTO INDISPENSABLE

EN BUSCA DEL CONOCIMIENTO INDISPENSABLE

La Universidad de La Habana graduará este año cifra sin precedente de doctores y master en Ciencias.

ROSARIO ALFONSO PARODI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Qué es la sabiduría sino búsqueda incesante de conocimiento, reza un proverbio salomónico. Bajo ese precepto, la Dirección de Postgrado de la Universidad de La Habana graduará este año más de 100 doctores y 600 master en Ciencias, una de las más altas cifras en décadas.

"La Dirección de Postgrado inicia 20 programas de doctorado y 76 de maestrías. Insistimos en la superación de los graduados universitarios, pues repercute en nuestras aulas con mejores y más experimentados pedagogos, y en la sociedad, a la que ofrece profesionales más competentes y capacitados. Este año graduaremos un número de especialistas superior al alcanzado en las últimas décadas", expresó Humberto Granados, Profesor Titular de la Universidad de La Habana y especialista del Centro Coordinador de Postgrado.

En diciembre se publicó el informe de maestrías y doctorados correspondiente a la primera mitad del actual curso académico, que recoge, según balances preliminares, tesis de enseñanza-aprendizaje, investigación, innovación y creación artísticas, algunas de las cuales ya han pasado a una evaluación externa que otorga la Asociación Internacional de Postgrado a proyectos de excelencia.

La metodóloga de esta Dirección, Mariana Ravenet, comentó que prominentes investigadores, intelectuales y científicos han cursado sus maestrías usando como medio al Centro, y hoy son profesores y tutores de otros profesionales, por lo que es imprescindible promover el trabajo docente de la entidad.

La doctora Ravenet puntualizó que el centro matriz brinda instrucción acerca de los fundamentos de la educación de postgrado, una de las esferas principales de trabajo de la enseñanza superior en Cuba: "Nuestro programa más reciente se encarga de coordinar las ofertas de cursos de entrenamiento, diplomado y postgrados para las Sedes Universitarias Municipales, con un total ascendente a 2 972 participantes, hasta hoy."

Las tesis de calidad y valor científicos serán publicadas próximamente y servirán como arsenal bibliográfico de toda la Universidad y como conocimiento que se revierte en la cultura de estudiantes, docentes y público en general, concluyó Ravenet.

Estadísticas recientes evaluadas por esta Dirección de Postgrado han dado a conocer que los aspirantes más frecuentes a doctores oscilan en un rango de edad entre 51 y 61 años, y el porcentaje más elevado en todas las esferas del conocimiento es de mujeres.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico

Tipo de lead: Sentencioso

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional

Valores-noticia: Interés colectivo, Repercusión social, Proximidad y cercanía, Progreso.

PONER AMOR A LO COTIDIANO

PONER AMOR  A LO COTIDIANO

Un hombre de 66 años, enamorado de su trabajo y de la vida: Mario Suárez Jorge se siente feliz de pertenecer a una de las instituciones más representativas de la Universidad de La Habana, el Aula Magna.

IBIS ISABEL FRADE BRITO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Si usted pregunta en la Rectoría de la Universidad de La Habana por Mario Suárez se encogerán de hombros y no sabrán decirle quién es, pero si menciona a Mayito, enseguida lo remitirán  al Aula Magna: son pocos los que en la Colina Universitaria no conocen a este hombre que  desde 1970 trabaja en diferentes instituciones del alto centro docente.

Tal vez para el visitante ocasional pase inadvertido,  pero en cada una de las actividades que se realizan en el Aula Magna, Mayito recorre como una sombra los rincones del lugar velando porque todo esté en orden. Para los estudiantes que la visitan frecuentemente, su presencia, aunque anónima, ya es familiar.

Buena parte de la vida de Mayito ha transcurrido en la Universidad de La Habana. Fue administrador de beca en la Residencia Estudiantil de 12 y Malecón, y recuerda con mucho cariño sus años en esa labor.

"Éramos una gran familia: la Universidad no es más que eso, una familia de miles. Después de mi trabajo allí nunca he estado tan cerca de los estudiantes, fue maravilloso rodearse de jóvenes, recibí todo el tiempo mucho apoyo de ellos".

Trabajó como subdirector administrativo en la Facultad de Biología, pero al estar siempre dispuesto a realizar labores donde más se le necesite, asumió la tarea de quedarse al frente del grupo de atención a familiares de los internacionalistas, desde los comienzos de la  guerra en Angola.

"Fue uno de los pocos  momentos de mi vida en que estuve desvinculado de la Universidad. Cuando ya mi presencia en las Fuerzas Armadas Revolucionarias no era imprescindible, regresé a trabajar en la Facultad de Física y Matemática. Llevar la administración de ambas al mismo tiempo fue un gran reto para mí. Si mi trabajo fue satisfactorio se lo debo a que a mi lado tuve  personas muy capaces. Una labor bien hecha no depende solo de  un hombre, sino de un colectivo.  A petición de la rectoría de la Universidad comencé a trabajar como Jefe de Servicio Interno y a ocuparme de la administración del Aula Magna. Aquí estaré hasta que mis fuerzas me lo permitan."

Con un poco de pesar confiesa que aunque estar rodeado de jóvenes le da deseos de vivir, a sus 66 años siente que ya no es el mismo: "Lo que antes hacía sin esfuerzo ahora me cuesta mucho más, al final del día termino cansado, pero feliz.

"La Universidad ha sido una gran experiencia, sin miedo a los excesos podría decirse que es prácticamente mi vida. Mis hijos y mi nieta me preguntan cuándo me voy a jubilar: mientras sea capaz de hacer el trabajo bien y ser útil a los demás, habrá Mayito para rato".

Tal vez Mario sienta que he venido con curiosidad de aprendiz de periodista a remover las nostalgias, pero sus añoranzas son de satisfacción y de deseos realizados, y esas no se recuerdan con tristezas ni con melancolía, sino con cariño y complacencia por lo vivido, y con grandes esperanzas de lo que aún queda por vivir. 

"Mi trabajo me ha permitido tener el privilegio de estar cerca de Fidel, ¡hasta lo he saludado! y para qué cubano no es un orgullo  saludar al Comandante en Jefe. Estar a su lado es impresionante, su presencia impacta. Unos minutos con él pueden cambiar tu vida para siempre... Me siento orgulloso, además, porque en mí han depositado una grandísima confianza.

"Recuerdo que en una de las ocasiones que Fidel vino se produjo un apagón; yo fui de las pocas personas a las que se les permitió desplazarse en el área, y con el permiso de su escolta salir para abrir una ventana, porque el calor era insoportable y el salón estaba lleno de personas. Fueron minutos de mucha tensión.

"La visita de Chávez fue otra experiencia que tuvo para mí gran significado. Chávez es un hombre tan excepcional como Fidel; compartió con todos los trabajadores; las personas así tan humildes son verdaderamente grandes".

En el Aula Magna se han hecho actividades de mucha relevancia, importantes eventos internacionales, actos solemnes... la visitaron  personalidades como el Papa Juan Pablo II, Koffi Annan, Jeames Carter...; en ella se entregan títulos y distinciones a intelectuales  destacados, a mujeres y hombres relevantes en las Ciencias y las Letras. Mayito siente que de alguna forma él es partícipe en todo eso.

"Si no hubiese trabajado en el Aula Magna ahora no tendría estas historias que contarle a mi nieta para que se sintiera orgullosa de su abuelo. Pero, ¿sabes cuál es una de las actividades que más disfruto?: los actos de graduación. En esos días hay mucho ajetreo, el trabajo es agotador. Se hacen cuatro o cinco graduaciones todos los días, seguidas una tras otra, con solo 15 ó 20 minutos de diferencia.

"Si no contara con un equipo de trabajo como el que me acompaña, creo que no lograría tenerlo todo listo en tan poco tiempo: el sonidista si es necesario barre, la muchacha de limpieza ayuda con el audio, todos colaboran entre sí, le corresponda o no hacer esa tarea. Los mismos estudiantes también me respaldan y ayudan mucho. Ellos son la fuerza mayor que hay aquí y siempre me han dado su apoyo.

"Mi mayor satisfacción es ver después a los alumnos disfrutando de un momento tan memorable en su vida, las fiestas de graduación no se olvidan nunca, son únicas; en nosotros recae el deber de entregarle a los muchachos un salón reluciente para que tengan un hermoso recuerdo de ese día".

Mira a su alrededor como si el Aula Magna estuviese llena de recién graduados y sonríe. Mayito observa la sala con ojos de enamorado, con la misma ternura que a una novia; recorre con la vista los óleos de Armando Menocal que están sobre el estrado, el Derecho, las Letras, las Artes Liberales, el Pensamiento, las Bellas Artes, las Ciencias, y la Medicina; la urna que contiene las cenizas de Félix Varela y  el lugar donde reposan los restos de Carlos Juan Finlay.

Y aunque tal vez no sepa que la arquitectura del lugar es neoclásica y barroca, hay algo que no le cabe duda: es deslumbrante, sus gruesas paredes de rocas decoradas con maderas cubanas, sus grandes ventanales, la magnífica lámpara de techo, el fresco que representa las nuevas carreras añadidas al currículum universitario con la Reforma de 1937: la Arquitectura, la Pedagogía, la Ingeniería... El Aula Maga es sagrada para él.

Mayito es feliz con su trabajo y no pide mayores reconocimientos que los ya recibidos: "Yo no he hecho nada extraordinario, como todo buen cubano que se respete lo único que hago es cumplir con mi deber, no sé por qué hay que hacerme una entrevista.

"Cuando era niño, para ayudar a mis padres, vendía caramelos en los cines, puse tanta responsabilidad en eso como en lo que hago ahora. Amar lo que haces es la clave de un trabajo bien hecho, sino se convertiría en una molesta obligación. 

"Eso sí, soy muy exigente; con el trabajo soy serio y hasta un poco recio porque me gusta que las cosas se hagan bien. Es muy fácil decir sí, pero cuando tengo que decir no, lo digo, aunque doy siempre las explicaciones precisas, no me gusta que se tomen mis instrucciones como arbitrarias. Para tener éxito en la labor de dirección no se pueden imponer las decisiones.

"Mantengo siempre buenas relaciones con mis compañeros y sobre todo con los estudiantes. Si trabajo en la Universidad es porque existen los alumnos: ellos son la razón de ser de la institución.

"Mi trabajo está lleno de satisfacciones: gracias a él he tomado parte en sucesos que después marcan pautas en la historia de Cuba, como el discurso pronunciado por Fidel, el 17 de noviembre de 2005, en el que denunció la corrupción, y da comienzo en Cuba a un proceso para enfrentar el flagelo.

"Sentir que formo parte de algo realmente importante y representativo me ha ayudado a llegar a los 66 años; si la Universidad ya arriba a su aniversario 280 y tiene tanta vitalidad como el primer día, yo no puedo ser menos.

"Hay pequeñas cosas que llenan la vida de un hombre: el cariño y el respeto que me demuestran los estudiantes y los trabajadores de la Universidad es una de ellas. Las responsabilidades que tengo me mantienen activo, y no creas que el mío es un ´trabajito´ fácil: llevar el control y la planificación de las actividades que se realizan en el Aula Magna no es una tarea muy sencilla, un pequeño error en las coordinaciones puede provocar un gran caos.

"Laboro muy unido con los compañeros de Extensión Universitaria en las actividades culturales y, por supuesto, con la Federación Estudiantil Universitaria y la Unión de Jóvenes Comunistas. El Aula Magna es un constante hervidero, pocas veces la encontrarás vacía. Para mí el Aula es... ya lo dice su nombre: algo grandioso. A tareas como esta vale la pena dedicar la vida".

La Universidad de La Habana  está llena de mujeres y hombres virtuosos: intelectuales, letrados, científicos, eruditos... cuyas investigaciones enriquecen el patrimonio cultural, y dan prestigio al país en el ámbito internacional. Cubanos ilustres que  dejan para la posteridad un legado de conocimiento fruto de su saber. Pero  existen otras personas que con una labor diferente, también sustentan los  pilares de la casa de altos estudios habanera.

Y es que detrás de las grandes obras siempre hay hombres humildes y anónimos, que no buscan la gloria, hombres enamorados de su trabajo que se dedican a una labor y depositan en ella todo su empeño. Personas como Mayito que han descubierto que la felicidad consiste en poner  amor a lo cotidiano, en disfrutar lo que hacen, sin esperar grandes recompensas.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Reconocer la labor de Mario Suárez Jorge, administrador del Aula Magna de La Universidad de La Habana.                       

Objetivos colaterales: Dar a conocer en qué consiste su trabajo y cuáles han sido las mayores satisfacciones que ha tenido en él.

Tipo de entrevista:

Por su forma: De citas.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: Referencial.

Tipo de cuerpo: De citas.

Tipo de conclusiones: De opinión o comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:

Mario Suárez, administrador del Aula Magna de la Universidad de La Habana (fuente activa, no documental, primaria, directa)

Wikipedia, enciclopedia digital libre, fecha de consulta: 8 de diciembre de 2007

"http://es.wikipedia.org/wiki/Aula_Magna_de_la_Universidad_de_La_Habana" (fuente pasiva, documental, secundaria, complementaria)  

LA UNIVERSIDAD POPULAR VS. LA CIUDAD DORMITORIO DE ALAMAR

LA UNIVERSIDAD POPULAR VS. LA CIUDAD DORMITORIO DE ALAMAR

La doctora Elisa Knapp, es una psicóloga que lleva muchos años ejerciendo el conocimiento en virtud de las necesidades sociales.

FIDEL ALEJANDRO RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

A la espera del "camello" decenas de personas se sientan en su Alamar de siempre a contemplar la vida. En un mar de edificios similares, rebosa en los balcones la diversidad y el ingenio que para vivir, se han creado sus habitantes.

La Habana del Este es uno de los municipios más grandes y poblados de la capital. La construcción allí, en otra década, resultó un importante paliativo al incremento de la población en el país. En cambio, la magnitud y las concepciones de la obra fueron en detrimento de los valores estéticos y funcionales de la gigantesca comunidad. Lejos del corazón de La Habana, se hacía necesario multiplicar posibilidades en la localidad para sus habitantes.

En el año 2002, una universidad popular para trabajadores y jóvenes desvinculados de las aulas y la vida laboral, abrió sus puertas en el municipio, como parte del proyecto de universalización de la enseñanza. Su directora desde ese momento, Elisa Knapp, es una psicóloga que lleva muchos años ejerciendo el conocimiento en virtud de las necesidades sociales. Con maternal candidez y puntualidad, me recibió una mañana muy cerca de la escalinata centenaria de la Universidad de La Habana, a la cual ella subió hace más de 40 años y yo apenas acabo de llegar.

-¿Desde cuándo usted vive en Alamar?

Desde el año 1982.

-El inicio del Programa de de microbrigadas fue un poco antes...

Sí, fue en la década de los años 70. Pero ya desde esa época tenía necesidad de tener casa propia. Mi hermana y yo, con nuestros respectivos esposos e hijos vivíamos en la casa materna. Por la noche, cuando regresábamos del trabajo, se armaba un gran campamento porque no cabíamos todos. Mi esposo se incorporó a la construcción, era de la Marina Mercante y tuvo que dejar de navegar para construir.

-Vivir en Alamar fue una solución para usted entonces, aunque ahora existe la idea de que a la gente no le gusta vivir allí.

Por la lejanía. En el período especial surgió una situación muy difícil con el transporte. La Habana del Este, en particular, no posee grandes centros industriales ni de servicios, por lo que la gente va a trabajar al centro de la ciudad. Pasan más de 12 horas diarias fuera de su casa, pues entre lo que se invierte en el viaje son dos o tres horas para la ida y la vuelta. Así se creó la idea de la "ciudad dormitorio" donde se va solo a dormir y por el día no hay vida en ella. Hay muy poco sentido de pertenencia.

-Y usted, ¿se siente "alamareña"?

Sí, lo soy. Me siento parte de allí y me alegra ver cualquier desarrollo que se alcanza. El hecho de que las personas tengan acceso a una Universidad en el mismo lugar donde viven es un paso importante de progreso para esa población.

-¿Qué puede hacer una Sede Universitaria por un lugar tan grande?

Un montón de cosas, paso a paso, como un millón. Desde las especialidades de cada carrera intentamos contribuir a un grupo de dificultades que tiene el municipio.

Por ejemplo, los alumnos de Psicología y Comunicación están trabajando en centros de servicios como el Correo y ETECSA, haciendo diagnósticos y proponiendo soluciones sobre la cultura organizacional de esas instituciones. Estamos insertados en la Comisión Municipal de Prevención. Realizamos trabajos relacionados al VIH/SIDA con las personas seropositivas, el tema de las drogas y el alcoholismo.

En los primeros dos años, cómo nunca había existido una universidad en la comunidad con toda su potencialidad, no había tampoco una cultura en los órganos de dirección sobre cuán útil podía ser. Nosotros, entonces, nos encargamos de ofrecerles ayuda.

Ahora hicimos una caracterización de todos los jóvenes del Curso de Superación Integral. La investigación está determinando las políticas de las autoridades hacia el sector. También estudiamos los jóvenes con conductas antisociales que son problemáticos, no delincuentes. Son esos muchachos que crean conflictos en las paradas de ómnibus, subiéndose en las ventanas, sujetándose en bicicletas con la guagua en marcha. Ahí hacemos un trabajo que puede ser beneficioso.

-¿Qué hacen con ellos?

Vamos a sus casas, escuchamos sus opiniones, sus reflexiones, sus proyectos de vida, su familia. Hemos logrado vincularlos al estudio, otros a la vida laboral en el propio municipio. Tratamos de aportar a la orientación profesional de los adolescentes en las secundarias básica y tecnológicos, creando grupos de trabajo como el del Palacio de los Pioneros.

Incluso, estamos incorporados a la fumigación contra el mosquito Aedes aegypti en la campaña contra el dengue. En Alamar hay tantos edificios que siempre hace falta personas para fumigar.

-Hay quienes dicen que la municipalización de la Universidad es la opción de bajo perfil, una oportunidad más fácil de ser universitario con respecto a quienes estudian en el curso diurno.

No es la oportunidad más fácil, es "la oportunidad". La entrada a las aulas de la Universidad les fue vedada por diversos factores y razones a cientos de jóvenes. Hay quien tuvo que dejar de estudiar y ponerse a trabajar en el período especial, hay quien la vida no le propuso la Universidad como meta cuando tuvieron la edad necesaria. Yo he tenido en mis aulas alumnos de la Vocacional Lenin que no obtuvieron carreras, hay de todo.

Podemos tener muchos criterios sobre los exámenes de ingreso, de la matrícula amplia o reducida, pero desde el día que se tomó esa decisión, tuvo ese costo social. Los que no lo lograron en las pruebas también tienen derecho, ¿por qué no? Si a veces por una décima se decide una carrera. ¡Y una décima no vale nada! ¡No vale un profesional menos! La Universidad en la comunidad permite al obrero estudiar a la vez que trabaja. He aprendido apreciar este programa como obra de gran justicia social.

Yo he seguido vinculada a la Facultad de Psicología como profesora. En las aulas de la Universidad diurna hay alumnos buenos, regulares y malos, igualito que en la municipalización. Ni más, ni menos. He tenido una promoción en julio de 42 estudiantes y te digo que eran muy buenos graduados.

-¿Y si todos somos universitarios, quiénes serán los obreros?

Cuando yo estudiaba en la Unión Soviética, íbamos los domingos a comprar un pan delicioso cuyos panaderos eran todos universitarios.

-¿Y porque trabajaban allí?

Porque la sociedad necesita pan, independientemente de que seas médico o abogado. ¿Qué tiene de malo ser panadero? Se trata de que la cultura adquirida en la Universidad eleve la capacidad de cada quien en su profesión.

-Usted subió la Escalinata en la década de los años 60. ¿Ve hoy una Universidad diferente?

Sabes, para mí si no subía la Escalinata no estaba en la Universidad. Sí, es una universidad diferente. Antes había menos estudiantes sentados en las plazas y parques.

-¿Se trata de una Universidad menos aplicada?

No, no creo. Pienso que se debe al incremento de la matrícula y a una concepción diferente del centro de estudios. Se ha convertido en una Universidad donde el estudiantado desempeña un papel muy importante. Si bien siempre lo fue, recordemos a José Antonio, a Fructuoso. Hoy es una Universidad más social. No solo están volcados en la formación dentro de su especialidad, sino en la formación como seres humanos. Los muchachos dan clases en las secundarias, en los politécnicos, cumplen otras disímiles tareas no en un pequeño período en las vacaciones sino en todo el año.

La Universidad de hoy forma a seres humanos, a hombres, no solo profesionales. El centro de la cuestión no es solo proporcionar un saber específico en torno a una especialidad, sino enseñar a vivir, a pensar, sentir, reaccionar, a participar.

-Ha visto también crecer físicamente el centro..., ¿sigue siendo una Universidad hermosa?

Bellísima. Yo he visto crecer la Facultad de Psicología dentro de esta Universidad. Según entiendo, la Facultad de Psicología se funda al principio de la Revolución. La Psicología surge como especialidad a raíz de la Reforma Universitaria y abre sus puertas por primera vez en febrero de 1962, donde está ubicada ahora.

-¿Usted inauguró entonces el edifico?

Prácticamente, porque yo ingresé en septiembre de ese mismo año. Toda la parte de lo que hoy es el sótano y la primera planta, estaban en pleno proceso de construcción, o sea, con piso de tierra.

Al estudiar el hombre, Psicología es una carrera, en definitiva, muy social y política. Los profesores de aquel momento no tenían una formación política vinculada al ideario de la revolución y llegó el momento en que quedaron dos o tres. La disyuntiva era continuar o cerrar. Se crea entonces un movimiento que se llamó Jóvenes esperanzas de la Psicología, constituido por los estudiantes más aventajados. Mi nominación como alumna ayudante fue el 23 de diciembre de 1963.

-Recuerda muy bien la fecha...

Porque para mí fue muy impactante, me parecía que no tenía el desarrollo suficiente como para dar clases. Nosotros impartíamos docencia de 3 a 7 de la tarde, toda la mañana hasta las 12 ó la 1 estábamos con los distintos profesores en una preparación acelerada de la especialidad. Era una responsabilidad importante. Es una Universidad hecha por jóvenes y para ellos.

-Usted habla de una carrera eminentemente social en los primeros años de la Revolución.

Sí, indudablemente ha habido un desarrollo enorme de la investigación psicológica y la Facultad empezó, dando respuestas a los problemas sociales. Una de nuestras primeras investigaciones fue en Topes de Collantes, cuando empezó toda la etapa de la lucha contra bandidos. Se agruparon en lo que era el hospital de tuberculosos de ese lugar muchos niños y adolescentes. Había que entrevistarlos, trabajar con ellos, prácticamente el ciento por ciento de los estudiantes.

-¿Por qué los movían hacia allá? ¿Eran heridos?

No, era para evitar que los mataran y los hirieran. Impedirles ese trauma. Recuerdo también un estudio preliminar que se hizo en la zafra de 1970. En esa ocasión se cerró la Facultad, nos montamos todos en un tren y nos fuimos a los centrales azucareros. Entrevistamos y aplicamos encuestas a todos aquellos afines a la zafra, vimos las expectativas, el vínculo que sentían con esa tarea.

-Debía haber mucho de pasión en lo que hacía por aquel tiempo. ¿Será para usted lo mismo hoy?

Te voy a hablar con toda sinceridad, el primer día que abrí la sede municipal pensé que no se podía. Aquellos cientos de muchachos entraron con tanta algarabía. Yo había confeccionado una decena de papelitos con la ubicación por aula de los 450 estudiantes. Los puse en un mural y todos esos papeles desaparecieron.

Elisa ríe tras la anécdota, y como para que no quede deuda de su entrega a la obra que ama, afirma: Hoy, si llaman a mi casa mi esposo les dice: "Está equivocado, aquí ya no vive la profesora, llámala a la sede".

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

RAIZA ACOMPAÑADA

RAIZA ACOMPAÑADA

La doctora Portal Moreno ha dedicado gran parte de su vida a formar comunicadores y periodistas: "En las generaciones sucesivas de alumnos y en mis compañeros de trabajo encuentro la prolongación de la familia".

SUSANA PÉREZ GIL,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

"El magisterio lo llevo en la sangre", dice y sonríe la doctora Raiza Portal Moreno haciéndome cómplice de su confesión. Así me permite entrar en su mundo de pizarras y tizas, de los rostros de tantos cursos imposibles de encerrar en los recodos de la memoria.

Ella recuerda aquellos tiempos cuando participó en la Campaña de Alfabetización siendo prácticamente una niña, sin imaginar que su  hazaña de adolescente estaba haciendo historia, al extremo de que varias décadas más tarde todavía siente el placer de compartir conocimientos con sus alumnos como si develara un importante secreto.

Inspirada en la figura de la abuela paterna, escogió el magisterio como profesión, sumándose así a una larga tradición familiar. Graduada del Instituto Pedagógico Makarenko, del Instituto  Superior Pedagógico Enrique José Varona y licenciada en Historia en la Universidad de La Habana, Raiza ha dedicado gran parte de su vida a formar comunicadores y periodistas, una realidad que supera con creces los sueños de esta mujer que confiesa que "solamente aspiraba ser una maestra de primaria como mi abuela, quien ejerció durante casi 50 años".

Aunque ha recibido numerosos reconocimientos como las medallas Rafael María de Mendive y la de la Campaña de Alfabetización, y el Sello Aniversario de la Universidad de La Habana, entre otros, su modestia solo la deja valorar como el mayor estímulo por su trabajo el amor de los alumnos. Ese, comenta, queda grabado como imborrables huellas. Las mismas de una vocación descubierta hace mucho en medio de las montañas del Escambray, de ahí que conserve intactas las ganas de seguir renaciendo frente al aula.

Doctora en Ciencias de la Comunicación y Profesora Titular de la Facultad de Comunicación, es reconocida por el claustro y sus alumnos más allá del nivel académico, como una persona sencilla, afable, amante del anonimato, de la constancia, creadora y exigente. No habla mucho fuera del aula, pero siempre está dispuesta a brindar un consejo, un punto de vista repleto de certezas y seguridad en los juicios.

Entre sus preocupaciones como pedagoga universitaria están la formación de valores, de egresados que cumplan con el encargo social de su tiempo, el preservar y enriquecer el legado de la Universidad de La Habana y que esta siga siendo, como hasta ahora, una fragua de ideas y del pensamiento nacional.

-¿Cuánto significó para usted comenzar a trabajar en 1977 como profesora en la Facultad de Preparatoria de la Universidad de la Habana?

Llegué allí por casualidad. Alguien no podía aceptar la plaza de profesor de Historia de Cuba para estudiantes extranjeros y yo necesitaba cambiar de trabajo. Estuve nueve años y fue una importante experiencia para mi vida personal y profesional.

Fui maestra de estudiantes de casi todas partes del mundo y eso siempre es una experiencia enriquecedora. Aprendí a tomar té bien caliente rodeada del humo de decena de cigarros en los cuartos de los palestinos, mientras esperaban las noticias de los resultados de los bombardeos israelíes.

-¿Considera que fue un gran paso en su vida comenzar a trabajar en la Facultad de Comunicación?

Realmente empecé en la recién creada Facultad de Periodismo. Después vendría el cambio de nombre y de concepción.  Fue una transformación importante en mi vida y una experiencia extraordinaria. Los estudiantes son muy buenos, personas muy vocacionadas. El procedimiento podía ser elitista, pero me ha dado la oportunidad de trabajar con personas muy preparadas y de vocación muy definida.

-¿Qué diferencia la enseñanza universitaria del resto de las enseñanzas?

La Universidad, en el sentido del enfrentamiento con los alumnos, en el sentido de la disciplina, en el sentido de la organización, es algo que no tiene comparación con otros niveles de enseñanza porque constantemente exige superación, elevar el nivel, ser más analítico, mejor profesional. Por un lado, tienes que dar respuesta a los cambios que se suceden constantemente en el aprendizaje y, por otro, debes de estar a la altura de alumnos que cada vez llegan  con más exigencias.

-¿Cómo era la Universidad en el momento que usted comienza trabajar en ella?

Hace 21 años comencé en la Universidad. Dicen que ningún tiempo pasado es mejor. Desde que empecé hasta hoy, realmente la diferencia no es tanta. El estudiantado de aquella época era muy entusiasta, trabajador. Había un gran sentido de pertenencia hacia la Universidad y a organizaciones como la Federación Estudiantil Universitaria.

Era una Universidad un poco parecida a la de ahora, aunque se era menos compasivo con los estudiantes, más activo y más crítico ante lo que sucedía. Pero generalmente el estudiante universitario sigue siendo una persona comprometida y renovadora. No hay una ruptura entre la Universidad que conocí y la que existe hoy.

-¿Cree que la Universidad ha desempeñado un importante rol en la profesional que es hoy?

Sí, indudablemente. La Universidad tiene su propia cultura, esa que no debería perder. Esa cultura de superación constante que implica respeto, valores, sin llegar a los extremos. Creo que en ese sentido en ningún otro lugar hubiera adquirido la disciplina y la constancia que adquirí aquí. Pienso que si pierdes esa constancia y rigurosidad en el trabajo fracasas totalmente. Considero que la Universidad me ayudó mucho, sobre todo en mi desempeño como profesional.

-¿Cuál considera que ha sido su mayor contribución a la casa de altos estudios?

La de ser una profesora de aula, profesora guía. También considero como aporte más importante crear un espacio en la Facultad donde esta pueda servir y contribuir a la sociedad, que es en definitiva la razón fundamental de la ella. Además, tuve el honor y el privilegio de abrir el área de Comunicación y Educación y ser promotora de la nueva disciplina que se llamará Comunicación y Desarrollo, donde por primera vez se abordará, desde la Facultad, el trabajo comunitario con actividades de bien público.

-¿Qué cree de la Universidad de La Habana en su aniversario 280?

Indudablemente la Universidad de La Habana, una institución casi tricentenaria, es una institución que deja su impronta en la gente, lega su cultura institucional dentro de la personas y sigue siendo un símbolo. Eso se materializa en los principios de todos sus estudiantes. Hay algo muy importante de ella, y es que sigue siendo muy cercana a la vida.

Los resultados universitarios indudablemente se revierten en la sociedad. Y ahora tiene un gran reto, que es trasladar lo mejor de esa cultura a los municipios. En su aniversario 280 es una Universidad solucionando problemas. Es una Universidad acompañando a la vida.

-¿Cómo le gustaría que fuera en el futuro?

Me gustaría que conservara los valores que posee y que incorporara nuevos. Cada tiempo tiene su impronta y esa huella queda en la vida de la Universidad y de ella se alimenta y se proyecta al futuro. Quisiera que siguiera siendo cercana a la vida, pero con mayor poder de incidencia en ella. Y, sobre todo, que nunca abandonara el espíritu de estudio y de investigación. Una Universidad que pueda incorporar todo ese proceso de transformación, pero bajo los principios de cercanía a la sociedad.

-¿Piensa que ha sido gratificado su trabajo como profesora?

Espiritualmente, sí. Yo no se qué es la soledad. Mis compañeros de trabajo y ex alumnos siempre están atentos, si hacen sus fiestas en la casa, me llaman por teléfono para que asista. Nunca estoy sola en la Facultad. Allí siempre me siento muy acompañada.

Realmente, tampoco nunca imaginé llegar a ser profesora universitaria. Yo solamente aspiraba ser una profesora como mi abuela, una maestra de primaria que ejerció durante casi 50 años.

-¿Qué consejo da a la nueva generación universitaria?

El más importante es que cada generación cumpla con los cometidos de su época. Estar viviendo y no vivir, es morirse dos veces. Les aconsejo a los jóvenes que defiendan su derecho al estudio y su vínculo con la sociedad. Es muy importante que no pierdan el espíritu crítico y combativo. Un joven está perdido si pierde la capacidad de cuestionar. Por eso, les sugiero que mantengan el derecho a ser útiles, a estudiar, a contribuir con el desarrollo de la sociedad. Deben preservar la frescura y el compromiso con sus convicciones.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

LOS PRIMEROS, PERO NO LOS ÚLTIMOS

LOS PRIMEROS, PERO NO LOS ÚLTIMOS

El Centro de Estudios Turísticos de la Universidad de La Habana próximamente realizará su  primera graduación.

ALIUSKA BRIZUELA VEGA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El Centro de Estudios Turísticos (CETUR) de la Universidad de La Habana tendrá la primera graduación de licenciados en Gestión Turística del curso regular diurno a finales de junio del presente año.

Con una matrícula de 48 egresados y la promesa del avance y desarrollo del Turismo en Cuba, cerrará el actual período lectivo. "A cinco años de constituido el Centro ya da sus primeros frutos", afirmó Lourdes Cisnero Bustelier, secretaria docente del centro.

Estos graduados, junto a los de próximos años, tienen como propósito principal cubrir el déficit de profesionales del turismo en Cuba y solucionar problemas del sector. Para ello cuentan con una preparación anticipada gracias a las prácticas laborales, además de un conocimiento político-cultural y el dominio de dos idiomas, Inglés obligatorio y Alemán o Francés, optativamente.

Cisnero Bustelier expresó que a causa de la demanda de la carrera por parte de los estudiantes, se prevé que el número de plazas aumente teniendo en cuenta las necesidades del sector. En estos momentos el CETUR enfrenta un proceso de cambios para convertirse en facultad, sin abandonar su condición de institución investigadora.

Ficha técnica:

Tipo de Título: Genérico.

Tipo de Lead: Sumario de Quién

Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida

Valores noticias: Proximidad o cercanía, Interés colectivo, Progreso.

UN QUIJOTE CON NUEVOS MOLINOS

UN QUIJOTE CON NUEVOS MOLINOS

La vida de Carlos Marchante está llena de victorias singulares y aún le quedan metas que alcanzar. La Fragua Martiana, un referente obligado. "Enseñar Historia es mi pequeño aporte", resume este cubano estudioso del Héroe Nacional.

DIANA VALIDO CERNUDA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La sencillez se le nota no más cruzar con él un breve saludo, pero sobre todo, en la mirada de quien todavía tiene carretera de sueños por cumplir. Es todo un Quijote desempolvando los recuerdos de sus batallas pasadas con el afán de emprender nuevas aventuras. Carlos Marchante Castellanos, a punto de cumplir 60 años, es un hombre lleno de vida.

Licenciado en Historia y Ciencias Sociales, desde hace muchos años imparte la primera en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana. Pero antes de llegar a la casa de altos estudios, puede escribir sobre un pasado intenso que se inició a los 15 años cuando ingresó en el ejército después de la Crisis de Octubre, para aprender a manejar la técnica antiaérea. Cuatro años después comenzó a trabajar en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), llegando a ser director de propaganda.

Luego laboró durante una década en el Comité Central del Partido, hasta que finalmente el nuevo siglo lo acogió como director de la Fragua Martiana, una institución en la que desarrolló innumerables proyectos hasta finalmente quedar convertido en una suerte de referente obligado; es decir, Marchante es parte inseparable de la Fragua. Para él ya es tiempo de jubilarse y dar oportunidades a la nueva generación. Pero como muestra su sonrisa, el retiro no significará dejar de ganar batallas y cumplir sueños.

-Estudiar a José Martí ha sido una parte fundamental de su vida, ¿cuál es el origen del interés por la obra del Apóstol?

Yo empecé a interesarme en el tema de Martí por mi padre. Él trabajaba como linotipista en un periódico, y por su propia labor adquirió un alto nivel cultural y empezó a buscar sobre la obra del Apóstol, a tal punto, que se propuso construir un rincón martiano cerca de la casa donde vivíamos. A esa tarea nos incorporamos todos en la familia. Mis hermanos y yo formamos la Patrulla Martiana, y salíamos a la calle con un bono que decía: "Coopere con el Rincón Martiano". Así fue, con un poco de recursos materiales y mucho de corazón, que construimos ese lugar en el que todos los días mis hermanos y yo izábamos la bandera y cantábamos el Himno Nacional.  Era un niño, sin embargo, ese acto de custodiar el rincón, más las lecturas de su obra que ya había comenzado, hicieron que se formara en mí un interés profundo en torno a su vida.

-Si le digo ahora este título: José Martí, valor de una doctrina, ¿qué es lo primero que piensa?

Lo primero es lo feliz que me hace escuchar ese título. José Martí, valor de una doctrina es el resultado de ocho años de trabajo. Consiste en una obra dividida en nueve tomos con todas las frases y pensamientos del Apóstol agrupados por temas. Por ejemplo, en el tema del amor se encuentra lo que escribió el Maestro acerca de ese sentimiento, y su respectiva ficha bibliográfica. La verdad es que fue una investigación que disfruté mucho y todavía lo hago. Cuando comencé, mi esposa e hijos se unieron en equipo para apoyarme. Uno de mis hijos es programador, el otro diseñador, y mi esposa es la piedra angular que pone el toque de elegancia en todo. Así que, ¡imagínate!, trabajando juntos con un mismo propósito: José Martí, valor de una doctrina. El fruto se ve ahora, en la utilidad y el enorme conocimiento que brinda, de una forma sencilla, a cualquier persona interesada en la obra del Héroe Nacional de Cuba. El libro fue Premio del Rector; incluso, se lo obsequié al Comandante en Jefe Fidel Castro en su 65 cumpleaños.

-Usted trabajó mucho tiempo en el ICRT. ¿Cómo valora ese período?

La televisión es un medio muy complejo, una locura. Por un simple detalle todo se para y la presión es constante. Yo comencé de cargador de muebles y fui hasta subdirector de producción del Canal 6 y director de propaganda. Entré al ICRT en 1967, después de cuatro años en el ejército. Tenía en ese momento 19 años y estuve hasta 1974. Fue una época muy buena. Había más recursos y más deseos de trabajar en las personas.

-Ser culto para ser libre es una frase de José Martí y representa el estandarte de los nuevos procesos que se llevan a cabo en nuestro país para elevar el nivel cultural del pueblo. ¿Partiendo de la frase, cuál es su opinión al respecto?

La palabra cultura tiene un significado muy amplio. Cuba es un país muy culto en política, pero hay que rellenar los demás baches que se quedaron vacíos. En eso se trabaja desde hace algunos años. El cine, el teatro, la pintura, siempre han estado presentes, de lo que se trata ahora es de incorporar al pueblo en general para que disfrute de esa parte de la cultura. Nunca podremos saberlo todo, pero se debe vivir intentando alcanzar lo bueno que nos llene el espíritu. También forma parte de nuestra cultura la educación formal y eso es algo que se ha perdido a gran escala. Con educación se llega a cualquier lugar; y si libertad consiste en poder abrir todas las puertas, entonces, ¿a dónde se podrá llegar sin los buenos modales?

Por otra parte, es muy importante que se logre invertir la pirámide ocupacional, es decir, el profesional debe obtener el sueldo de acuerdo con su nivel. La solución y el cambio de esa pirámide ocupacional es lo que espera la población, y se ajusta perfectamente a la frase: ser culto para ser libre. Esa libertad  la tiene que ver el profesional reflejada en su independencia económica, en la seguridad y estabilidad que le brinden sus conocimientos y profesión, porque no solo de pan vive el hombre, ¿cierto?

-Dicen que cada sortija tiene una historia, ¿cuál es la de la que lleva puesta?

Esta sortija es especial, y como todo lo especial lleva un manojo de buenas acciones y buenas personas encerradas en su historia. En el año 1994 yo comencé el proyecto de los Clubes Patrióticos Amigos de Martí, encaminado a tratar de perfeccionar la enseñanza en las escuelas primarias. Intenté mostrar a los niños la persona maravillosa que fue el Maestro, porque como dijo Cintio Vitier: "Martí no es una asignatura", por tanto, no se puede dar de esa manera.

Entonces yo dividí el proyecto en varias partes. La primera era Apuntes de Martí. En esa primera etapa analizábamos algunas frases, poemas y lo contextualizábamos con el presente, con lo que se vivía. Por ejemplo, yo le explicaba el significado de Abdala, Espirta, y los niños se interesaban. Una segunda parte llamada Reflexiones de José Martí se empleaba para profundizar. Leíamos los cuentos, relacionábamos los personajes según sus valores y cualidades: Meñique, el Gigante, Pilar, la Muñeca Negra..., cuando los pequeños ven que los adultos escuchan sus argumentos y opiniones, entonces desarrollan más el protagonismo, porque quieren demostrar que sí saben, y de verdad es hermoso escucharlos. Cuando te digo esto recuerdo a Fina García Marruz y aquella frase suya: "En la educación de los niños hay que explotar el mundo de la fantasía", y es verdad. Nada hay más satisfactorio que explorar su mundo interior y nutrirse de él.

Esas dos etapas se hacían en cuarto grado. Casi al finalizar el curso, el 19 de junio, celebrábamos una actividad donde cada madre ponía a su niño una sortija con el nombre de Cuba, como mismo Leonor le llevó a Martí la sortija hecha del grillete que usó en la cárcel. Era un símbolo que los muchachos llevaban orgullosos.

Cuando comenzaba el quinto grado se reorganizaban los clubes con una tercera etapa: Nuestra América. Los alumnos traían al final de la semana lo que habían investigado sobre un país determinado, y realizábamos un coloquio para intercambiar todo el conocimiento. Cuando terminaba  el curso realizábamos el Festival Latinoamericano de Clubes Patrióticos, donde participaban también los estudiantes universitarios. Era fantástico... había una comisión llamada Juegos de Nuestros Pueblos, en la cual los jóvenes latinoamericanos enseñaban juegos de sus culturas. Era eso, jugar, divertirse y aprender de nuestra América.

Ya en sexto grado finalizaban la cuarta y última etapa con el nombre La revolución del decoro. En ella estudiaban la historia de la Revolución Cubana vista por Martí, y al terminar hacían el evento científico El Martí que yo conocí. Es decir, después de haber tenido todas esas experiencias, ya los niños en sexto grado poseían un caudal de conocimientos increíble.

-¿Quién patrocinaba el proyecto de las sortijas?

La Universidad de La Habana. Cuando hice el proyecto estábamos en el 1994, pleno período especial, ¡imagínate! Había muchas dificultades, sin embargo, la Universidad me dio el dinero para las sortijas. Cuando aquello era Juan Vela Valdés el Rector. Fue una experiencia inolvidable, aunque solo con una escuela, y desgraciadamente no se ha podido repetir. Mi sueño es poder extender algún día el proyecto a todas las escuelas primarias del país.

-Se jubila usted en enero del 2008, ¿significa el retiro dejar de cumplir sueños en la Universidad de La Habana?

Yo no pienso que jubilarse es retirase por completo del trabajo, y menos aún abandonar ese pedazo de mí que siempre estará en la Universidad de La Habana. Pero sucede que ya voy a cumplir 60 años, la fuerza y el espíritu de muchos de estos han sido dedicados a mi trabajo; y creo que ahora es tiempo de emprender nuevos proyectos.

-¿Cómo cuáles?

Quiero escribir un serial para radio sobre los sucesos del Moncada. Se llamará Los hombres del 26, con 40 capítulos, aproximadamente. Yo pienso que hay mucha necesidad de que se manejen temas históricos en los medios sin la rutina que los hace en ocasiones aburridos y tediosos. La historia es acción y entenderlo es muy importante a la hora de tratarla. También tengo pensado hacer un libro con una visión nueva sobre el discípulo predilecto de Martí, Gonzalo de Quesada y Aróstegui. ¡Ah! , y el valor de la pareja, es el tema principal de otro serial que quiero hacer. Personajes famosos que unieron su vida matrimonial a objetivos concretos, ¿no crees que la vida de parejas como Manana y Gómez, Raúl y Vilma, son dignas de hacer una historia? Sí, será un reto, pero ya me lo propuse.

-¿Cuál es su principal aporte a la Universidad de La Habana?

Enseñar Historia es mi pequeño aporte. La historia es la base fundamental para responder las preguntas de cómo ha evolucionado el proceso histórico cubano. Yo intento brindar esas respuestas con un lenguaje que los estudiantes comprendan, un lenguaje sencillo para que no vean a los héroes como seres de mármol, sino como personas simples que lucharon por algo y, al entenderlo, podrán comenzar a responder sus propias preguntas. Dicen que cada maestro tiene su librito. Yo lo único que sé hacer es enseñar Historia, así, de esa manera.

-Retos y metas de la Universidad actual.

La Universidad de La Habana tiene grandes retos. Dentro de unos años se va a producir lo que yo llamo "cambio de generación". No se trata de sustituir un viejo por otro, sino de dar oportunidad a una juventud ansiosa por hacer. Los hombres preparados son los que salen de las aulas universitarias, y son quienes tendrán la responsabilidad de saber dirigir el futuro de Cuba.

El segundo reto es que los jóvenes van a vivir en un mundo cada día más complejo. El imperio está decayendo, y una bestia a punto de morir es muy peligrosa. Cambiará su táctica respecto a Cuba, y seguro estoy, que su principal objetivo será influir en las nuevas hornadas. Por tanto, esta juventud debe ser muy fuerte.

Un tercer reto son los cambios tecnológicos frente a los cuales los jóvenes deben estar a su altura. De últimos, nunca, juventud significa vanguardia. Con tales metas la nueva generación tendrá la responsabilidad de no dejar caer la Revolución, y cuidar la independencia y soberanía de nuestra Isla. Eso nunca será negociable.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

Ficha Técnica

Objetivo central: Reflejar el trabajo y la perspectiva de un profesor de la Universidad de La Habana

Objetivos colaterales: Conocer su opinión acerca de la Universidad actual, acerca de la cultura en nuestro país y sus proyectos.

Tipo de entrevista

Por su forma: Clásica (introducción, pregunta y respuestas)

Por su contenido: De personalidad

Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: De alusión a frase literaria

Tipo de entrada: Biográfica

Tipo de cuerpo: Clásico

Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas: Entrevistado. Activa, no documental.

DESCENTRALIZAN RED DE CENTROS DE EDUCACIÓN A DISTANCIA

DESCENTRALIZAN RED DE CENTROS DE EDUCACIÓN A DISTANCIA

Las provincias asumirán la dirección del aprendizaje de los estudiantes.

LIANET ULEY SUÁREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Como parte de la universalización de la Educación Superior en Cuba, se produjo recientemente la descentralización de la Red de Centros de Educación a distancia con el propósito de que las provincias asuman de forma más directa y rápida la responsabilidad de la superación y desarrollo individual de los estudiantes.

El cambio radica en situar la dirección de esta modalidad de estudios en cada Centro de Educación Superior Provincial, y que ellos, apoyados en las Sedes Universitarias Municipales, organicen el proceso de convocatoria, tutelaje, entrega de materiales de estudio  y control y evaluación del aprendizaje de los alumnos, y así se logra un acercamiento a los lugares de residencia o de trabajo de los estudiantes, explicó Antonio Miranda Justiniani, decano de la Facultad de Educación a distancia de la Universidad de La Habana.

El también miembro de la Asociación Iberoamericana de Educación a Ddistancia, informó que dicha Facultad, Centro Rector hasta este momento, será utilizada como sede para que concluyan sus estudios los alumnos matriculados antes del curso 2006-2007 de los 15 municipios de la capital.

"Las transformaciones están dirigidas al cumplimiento gradual y progresivo de una meta alcanzable: asegurar el pleno acceso de toda la población a los estudios superiores, con independencia de edad y de sexo, situación económica, origen social o racial, lugar de residencia o cualquier otro factor que pudiera impedir el logro de esa aspiración", expresó María Yee Seuret, vicedecana de la institución.

Este centro de la Universidad de La Habana, fundado en 1978, ha graduado a más de 3 000 estudiantes en las carreras de Derecho, Contabilidad, Historia, Economía, Bibliotecología, Turismo, Estudios Socioculturales y Ciencias de la Computación.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo

Tipo de lead: Sumario de Cómo

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional

Valores noticia: interés colectivo, proximidad, progreso.

INNOVACIONES PARA EL 2009

INNOVACIONES PARA EL 2009

El Centro de Investigaciones de Biomateriales (BIOMAT) aporta alternativas viables al desarrollo de la salud pública en Cuba.

YOHANNA DÍAZ VEGA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Los investigadores del Centro de Biomateriales de la Universidad de La Habana (BIOMAT) se proponen concluir antes del 2009 la producción de seis nuevos materiales biomédicos con gran demanda en el Sistema Nacional de Salud, informó este lunes José Ángel Delgado García Menocal, director en funciones de la entidad.

Los nuevos biomateriales podrán reparar, sustituir o regenerar algunos tejidos en el organismo humano. Su aplicación elevará la eficiencia de la investigación y la asistencia medica en todo el país, especialmente en la estomatología y la ortopedia.

El sellante para fosas y fisuras dentales, Curiden, y el cemento óseo-acílico Bonacryl, figuran entre esos productos a distribuir en instituciones especializadas del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Los pacientes del hospital capitalino Hermanos Ameijeiras serán los primeros en recibir sus beneficios.

Biomateriales en la actualidad produce y comercializa el cicatrizante de heridas Tisuacryl, el reactivo para el diagnóstico de enfermedades en humanos, animales y plantas Multiletex, y el granulado  para restauraciones óseas Apafill-G. Con sus ventas en el mercado  internacional ingresa a la economía nacional cifras  superiores a los 242 000 CUC. Registros médicos en Cuba, México, Colombia y Brasil certifican la calidad de estos productos.

Desde su fundación en1991, BIOMAT asesora en trabajos de curso, postrados y practicas docentes, a estudiantes y profesores de las facultades de Química, Física, Biología y Contabilidad, todas de la Universidad de La Habana.

Ficha Técnica: 

Tipo de Título: Genérico.

Tipo de Lead: De Cita indirecta

Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional

Valores-noticia: Interés humano, repercusión, progreso.