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Isla al Sur

Nosotros, los del 280

LA MATEMÁTICA ME CORRE POR LAS VENAS

LA MATEMÁTICA ME CORRE POR LAS VENAS

Para la doctora Herminia Hernández, investigadora del Centro de Estudios para la Educación Superior, el aula es su escenario natural.

SUSANA ALFONSO TAMAYO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La oficina se encontraba al final del pasillo. Después de tocar la puerta una suave voz del otro lado me invitó a pasar. Al verla supe que era justo como la imaginaba: sencilla al expresarse, elegante en el vestir y el andar. Con una sonrisa me invitó a pasar. Abandonó la computadora que hasta ese instante ocupaba su tiempo. La mesa llena de papeles y proyectos indicaba su ocupación. Se sentó junto a mí, se colocó los espejuelos y estuvo dispuesta a atenderme.

Su mirada hizo que los temores desaparecieran y me dio el valor para hacer de esta, más que una fría entrevista de preguntas y respuestas, una amena conversación.

Herminia Hernández Fernández, así se llama esta profesora de Matemática, quien asegura que el aula es su escenario natural. Actualmente radica en el Centro de Estudios para la Educación Superior (CEPES), dedicada a la investigación didáctica y curricular en general, y particularmente a la Matemática Educativa. Ella fue merecedora del Premio Nacional de Pedagogía 2003, y este galardón que otorga la Asociación de Pedagogos de Cuba la ha hecho una mujer feliz por su trabajo.

Tras casi 50 años de docencia, investigación y aportes al  proceso educacional del país, se sienta a contar su historia y experiencias, de modo tal que puedo apreciar el avance de la enseñanza cubana desde antes del triunfo revolucionario, tomando como punto de referencia su vida.

La doctora Hernández asegura amar su profesión, a tal punto, que considera la Matemática como parte inseparable de sí.

"Siempre tuve el interés de ser maestra. Desde pequeña daba clases a mis muñecas y a mi abuelita. Ella decía, con razón, que yo me proyectaba del mismo modo en que lo hacían mis maestras de la Escuela Normal de Kindergarten y de primaria en el Colegio La Luz, apenas a unas cuadras de la Universidad de La Habana. Por cierto, quisiera aclarar que la palabra Kindergarten proviene de la unión de dos vocablos de origen francés - muy similares al inglés -. Estos son kinder, de niño y garten, de jardín. De este modo, el Kindergarten consistía en algo parecido a lo que es hoy el Círculo Infantil". 

La primera vocación de la doctora Herminia fue la de impartir clases a los niños más pequeños; siempre ha encontrado en ello algo especial. Considera que se debe ser muy cuidadoso, pues ellos captan fácilmente todas las cosas, tanto buenas como malas.

Ese deseo en ella se vio tronchado al no tener edad suficiente en aquel momento y, aconsejada por el padre, cursó el bachillerato, decisión de la cual no se arrepiente, pues hizo de ella lo que es hoy: "Para entonces papá tuvo que ir a trabajar al Central Chaparra y yo estaba interna en el Colegio Los Amigos, de Holguín."

Al concluir, por ser mejor expediente, alumna sobresaliente, le fue otorgada una beca para estudiar en Guilford College, Carolina del Norte. Tal proposición la rechazó al sentirse identificada con la huelga del estudiantado cubano ante la férrea dictadura batistiana, a la cual estaba sometido el país: "Esa era la situación universitaria en aquella época. La realidad era muy diferente a la que hoy vivimos".

En el año 1957 la Universidad de La Habana tenía cerradas las puertas, según recuerda la doctora Hernández. Por ese motivo le ofrecieron quedarse en el colegio como profesora, aceptó y comenzó a impartir clases de manera empírica. Esa sería la primera de tantas experiencias que forjarían su carácter.

Un alto en la conversación y sus ojos se humedecen. Por un momento pensé que era tristeza, pero después rememoró cuando en  una ocasión educó gratuitamente a niños pobres, en momentos en los que en Cuba existían escuelas privadas y los desposeídos eran marginados a la ignorancia. Ella no tenía necesidad económica, pero comprendía que otros sí, por eso le agradaba dar de lo que poseía: sus conocimientos.

"Existía un fuerte contraste entre los estudiantes de escuelas privadas, públicas y aquellos que ni siquiera tenían la posibilidad de estudiar. Trabajé en un aula múltiple con aproximadamente 60 niños y en condiciones paupérrimas en la escuela de la parroquia San José. Mi madre se horrorizaba ante la posibilidad de que yo cogiera piojos, pero esa fue una de mis mejores experiencias, una de las más hermosas".

Luego del triunfo de la Revolución, ya estudiando la licenciatura de Matemática, participó como alfabetizadora en la capital durante la campaña de 1961. A la vez, se preparó en el llamado Plan Fidel, dispuesta a  fungir como profesora en el plan de becas que se inició con el regreso de los integrantes de las brigadas Conrado Benítez.

Ya graduada de la Universidad de La Habana, decidió formar a profesores, por lo que comenzó a ejercer como docente de Matemática en el Pedagógico Superior y, en lo adelante, continuadamente ha dejado su huella docente en la Universidad de La Habana.

Desde su puesto como educadora ha visto pasar a decenas de generaciones y a muchos jóvenes que después se convertirían en  profesionales prestigiosos. Ella ha sido partícipe del progreso en el pensamiento universitario, forma parte de la batalla que se libra día a día en el terreno cultural, ayuda en el esfuerzo de hacer de la educación una potencia y  vive los programas echados a andar con vistas a un futuro mejor: "En estas cosas se denota la belleza de la profesión, en la intensidad con que se viven".

Con la mirada vuelta hacia los recuerdos, hace alusión a sus vivencias: "Estoy pensando ahora en los estudiantes de la carrera de Ingeniería Nuclear, con quienes trabajaba como parte de un servicio de la Facultad de Matemática. Eran asombrosamente inteligentes. Ellos, muchas veces, me proponían problemas y soluciones que no había ni pensado. En esa época aprendí a ser humilde, a reconocer mis limitaciones, dar la razón al alumno cuando la tiene y afrontar el reto de cada día entregar lo mejor ante el aula. Todo educador debe poseer una dosis de humildad sensibilidad y sencillez para alcanzar el éxito en la comunicación con el estudiante."

Agregó que es necesario en su profesión sentir amor por ésta y gozar de una debida formación. Con el primer requisito se nace, el segundo se logra sobre la marcha con un poco de esmero, haciendo camino al andar.

"En un inicio no poseía ese sentido común que se precisa en un educador, solo me acompañaba mi vocación de maestra. Mis modelos eran los profesores que había tenido. Con empeño, práctica y tiempo alcancé lo imprescindible para convertirme en una verdadera profesora y continúo disfrutando de todo cuanto hago".

Herminia Hernández se ha dedicado, además, a la investigación en la Matemática Educativa, campo en el cual ha cosechado frutos. En 1976 recibió un reconocimiento de Fidel Castro por su contribución en la creación de libros de texto, lo que la hace sentir muy orgullosa y realizada al poder brindar su contribución al sistema educativo y saber que ello es de beneficio social.

"Después de mi viaje a Francia y el acercamiento al Instituto de Investigaciones en Enseñanza de la Matemática (IREM) de la Facultad de Ciencias de París, adquirí una formación que me permitió dirigir aquí un grupo investigativo sobre esa materia. Fue entonces cuando formé el grupo Beta, con buenos resultados".

Entre el 2000 y el 2002 estuvo vinculada a un proyecto belga que requirió el apoyo del CEPES y de la Universidad de La Habana, conjuntamente con cuatro instituciones de Salud, a fin de un entrenamiento pedagógico de profesores universitarios y médicos belgas, así como doctores cubanos: "Fue de gran importancia para mí poder ayudar, una vez más, en el desarrollo educacional".

Ante la pregunta de cómo percibe la Universidad actual, Herminia  queda meditabunda y, tras un breve silencio, comenta que en esta área, como en otras, continúa vigente una proyección al futuro en hermandad con exigencias del presente.

"La Universidad tiene hoy un color político. Se han dado grandes pasos de avance en cuanto al número de personas que pueden tener acceso al conocimiento universitario. Actualmente la enseñanza superior alcanza límites, y los supera. La universalización ha logrado integrar a numerosos jóvenes que se encontraban ociosos en las calles, mujeres que habían abandonado los estudios, personas que por motivos familiares y económicos no concluían los cursos. La municipalización generaliza y hace realidad los sueños de muchos; y rompe el mito de ver como algo difícil de alcanzar los estudios superiores.

"La idea de un proyecto como ese estaba en Fidel desde los años de la década de los 60, y ahora se materializa. Existe una inmensa diferencia entre el pasado y el presente universitario. A diferencia de algunos años atrás, hoy todos los jóvenes tienen incalculables oportunidades de estudiar y superarse Eso es realmente una victoria".

En lo que respecta a la casa de altos estudios capitalina, afirma que ésta ha aumentado su matrícula considerablemente. En cuanto a otros temas polémicos prefiere dejar la valoración a consideración de todos, dado a que cada quien tiene su punto de vista.

Si de su obra se trata, la doctora Herminia Hernández ha escrito artículos para la revista cubana de Educación Superior, entre los que se encuentran Saltar a la vista evidente, Las transacciones curriculares y el desarrollo del estudiante universitario, Diseño de planes y programas de estudio y Referencias contextuales del currículum. Además, participó este año en la Reunión Latinoamericana de Psicología, se encuentra vinculada a proyectos de tesis y continúa realizando investigaciones.

Esta destacada profesora siempre halla el modo de compartir su tiempo  entre el estudio y la familia: "Me encanta hacer helados y dulces y colaborar con todos los de mi hogar. Por supuesto, con mi mente llena de tareas y compromisos profesionales".

Al concluir la entrevista, me dice que vuelve pronto a la faena postergada, pues una de sus estudiantes discutirá en breve un trabajo y debe apresurarse y ultimar detalles. Además, en enero viaja a México para impartir una maestría.

Me despidió en la puerta con la invitación de un pronto regreso. Camino a mi Facultad, medito sobre sus palabras y anécdotas. El preciado tesoro que es la vida se resume para Herminia en una palabra de gran valor: educar.

En ella se  personifica la frase de José de la Luz y Caballero cuando afirmaba que educar solo  puede  quien sea un evangelio vivo. Hizo sus deseos realidad y sirve de genio a otros. Todavía le queda la añoranza de ser maestra de niños, pero se siente feliz del sendero tomado. Con "la Matemática en las venas" continuará esparciendo saberes entre quienes la rodean.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Destacar a la educadora más integral del Centro de Estudios para la Educación Superior (CEPES) por la labor realizada y aportes a la educación.

Objetivos colaterales: Analizar, desde la experiencia y opiniones de esta profesora, el avance y los cambios de la Universidad. Saber qué es lo que aconseja un Premio Nacional de Pedagogía para ser un buen educador

Tipo de entrevista:

Por su forma: De citas

Por su contenido: De personalidad

Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: De cita textual

Tipo de entrada: Referencial

Tipo de cuerpo: De citas

Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador

Fuentes consultadas:

Doctora Herminia Hernández Fernández, profesora de Matemática e investigadora. Fuente directa, no documental.

VIAJE AL FONDO DE LA ENTREVISTA

VIAJE AL FONDO DE LA ENTREVISTA

La doctora Miriam Rodríguez Betancourt departió con estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación.

PAULA COMPANIONI REYES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana vivimos una de las experiencias académicas más importantes este semestre: la profesora, doctora Miriam Rodríguez Betancourt, ofreció una clase magistral en la que sostuvo por más de una hora un diálogo sobre Periodismo, en especial, sobre la entrevista, género sobre el que ha escrito varios artículos y un libro.

La profesora comentó que la entrevista es una conversación especial, privadamente pública, la cual se publica para dar a conocer algo que es de interés del lector en general. Con el silencio expectante que reinó el aula, habló la maestra sobre sus experiencias, los tipos de entrevistados y lo mejor que puede hacerse en cada caso.

Cuando se encuentren en una situación en la que tengan la oportunidad de realizar una entrevista y no sepan nada del entrevistado, empiecen con la clásica frase de: “Cuénteme su vida desde el inicio”; fue uno de los tantos consejos que podemos atesorar de ese encuentro.

Para todos, la clase quedó como un viaje al fondo del libro Acerca de la entrevista periodística, de autoría de la profesora, el cual guardaremos como el afortunado encuentro que todos los que ansíen aprender periodismo debieran tener.

LA UNIVERSIDAD REQUIERE DE LA INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINARIA PARA EL DESARROLLO

LA UNIVERSIDAD REQUIERE DE LA INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINARIA PARA EL DESARROLLO

Tal es la convicción de la profesora Teresa Muñoz, quien considera que otro de los retos de la casa de altos estudios es que el alumno la lleve consigo una vez graduado.

CAROLINA GARCÍA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El Alma Mater vio subir la Escalinata en la década de los años 70 a Teresa del Pilar Muñoz Gutiérrez.  En esta alta casa de estudios, su segundo hogar a partir de entonces, se hizo Licenciada en Historia, Doctora en Ciencias Filosóficas y lleva 12 años dedicada a la Sociología.

Esa interrelación dialéctica de saberes la han llevado a convertirse en una prominente académica en el campo de la Teoría Social, como también una reconocida Profesora Titular con más de 30 años de labor. El ejercicio de la docencia es su verdadera vocación y afirma sentirse muy feliz entre sus alumnos.

Locuaz, comunicativa, Teresita, como la llaman sus colegas y estudiantes, dice preferir el anonimato, solo superado por el protagonismo que estrictamente le depara el aula y el foro académico.

-Estudiosa de varias disciplinas dentro de las Ciencias Sociales,  ¿cuál es su campo preferido?

El de la Teoría Social porque es el más abarcador de todos, el que me permite mover hacia el resto de las especializaciones; es como la gran sombrilla que garantiza el necesario conocimiento de base para adentrarme en las otras. La mayor parte de mi vida la he dedicado a los estudios de la Teoría, de la Filosofía, de la Sociología, del pensamiento en general.

-¿Que rol le atribuye al sociólogo en la sociedad cubana?

La Sociología permite a las personas adquirir ciertas habilidades, ver detrás de los acontecimientos, detrás de la cotidianeidad, hacer lecturas más profundas, y eso es un compromiso social muy importante que tiene ese especialista.

El sociólogo no puede conformarse con describir la realidad, tiene que tratar de buscarle explicaciones, no siempre lo logra, por supuesto, pero creo que por ahí debe ir su rol: tratar de alertar, de adelantarse a los acontecimientos.

-¿Qué ha pasado con la Sociología en Cuba?

Durante muchos años hubo confusión; incluso, la carrera fue cerrada, no se entendía para qué servía un sociólogo ni cuáles eran sus funciones. Mis alumnos me han hecho anécdotas de  personas con las que han hablado y les preguntan qué estudian. Cuando responden que Sociología, les dicen: ¿Para qué sirve eso? ¿Para ser socios? Siempre les digo que respondan que sí, que esta profesión les permite ganar muchos amigos.

Un sociólogo muy conocido dice que la Sociología es una ciencia  que molesta por las verdades que revela y creo que es esa la Sociología que debemos desarrollar nosotros en este momento, diciendo lo malo y bueno que existe en nuestra sociedad.

-En su  formación académica y ejercicio profesional se  vinculan varias disciplinas. ¿Qué importancia le atribuye a la relación interdisciplinaria?

Me ha sido muy útil esa relación interdisciplinaria para mi formación, porque pienso que no puede hacerse Sociología sin Historia, sin lectura de otros contextos, sin conocimiento de la teoría. Soy marxista-leninista convencida, aún cuando la Sociología como ciencia no puede aferrarse  a una sola escuela de pensamiento.

La teoría puede adelantar mucho conocimiento a la sociedad, aunque  a veces -cuando se avanza conocimiento-, la gente no te entienda; se tiene que ser muy cuidadoso y paralelamente desarrollar la habilidad de ir haciendo teoría y explicando la importancia que tiene y cómo se va concretando porque, ¿para qué    vamos a enseñar sociología? ¿Para qué vamos a impartir ese conocimiento si las  personas no saben qué hacer con la teoría? No se trata de un simple ejercicio intelectual, es un ejercicio de comprensión, de lograr mejores personas, un  compromiso social superior con el país.

Me gusta  mucho ir relacionando las clases de Teoría con la Historia, considero que es la manera en que se debe enseñar; siempre hablo de Epistemología, de Metodología, de Teoría Social y de Historia como componentes imprescindibles, pero lo importante es que se vayan observando en la práctica, demostrando; es difícil, pero se puede hacer.

-¿Cómo se autodefine: socióloga o profesora?

Profesora. Por vocación. Es lo que siempre me ha interesado, en el lugar y en el rol que más me ha gustado estar. Es mi espacio, mi realización. En otros momentos de mi vida profesional he tenido diversas tareas en la Universidad de La Habana, pero siempre mantuve mi espacio para la docencia. Mis alumnos pertenecen a mis cosas más preciadas, disfruto la interacción con ellos, eso me da mucha vitalidad, muchos deseos de vivir.

Constantemente, por pequeños detalles, te vas percatando de que eres útil, modestamente, muy modestamente; a veces una alumna se te acerca y te dice que quiere ser como tú y te sorprende, te agrada, aunque le respondas que ella no va a ser como tú, sino como ella misma, que es lo mejor.

La docencia da muchas satisfacciones, pequeñas, pero con eso me conformo; yo quiero ésas, las cotidianas, que permiten darte cuenta de que pones un granito de arena, las espectacularidades no me llaman la atención. Creo que el trabajo de todos los días y las satisfacciones de todos los días, constituyen el trabajo del profesor, del que se siente verdaderamente profesor.

-¿Qué tienen de común y diferente tantas generaciones de jóvenes a las cuales ha impartido clases?

Parto de que tengo confianza en los jóvenes. Cada generación posee sus cosas buenas y sus cosas perfeccionables y no me atrevo a decir que una es mejor que la otra; cada una tiene sus tareas, nuestra sociedad evoluciona y a cada generación hay que medirla en sus contextos. No obstante, considero que en la mía había más liderazgo estudiantil, pero no he pensado mucho en eso.

Las organizaciones políticas y de masas en los jóvenes son muy importantes, ellas tienen que ser lideradas por personas con las que se sientan verdaderamente representados. Cuando el joven se reconoce en el líder reacciona positivamente, los jóvenes son inquietos, cuestionadores, y eso es muy bueno, me preocupa más el que no cuestiona nada, porque puede estar desinteresado, desmotivado.

-Uno de los temas más recurrentes en su obra científica se vincula al problema de género, ¿cuáles de estos inconvenientes percibe más en la sociedad cubana?

La mujer en Cuba tiene una vida pública extraordinaria, pero el problema es que aún mantiene algún tipo de conductas tradicionales en el seno de la familia, esto se estudia en la carrera de Sociología, pero no en otras carreras.

El problema de género es algo transversal a cualquier conocimiento, es muy importante y todavía nosotros tenemos que perfeccionar mucho en ese camino, aún hay muchos roles tradicionales que se reproducen en la familia; hay familias disfuncionales donde se maltrata a las mujeres o a los hijos, no tanto el maltrato físico como el psicológico, y este es terrible también.

En Sociología el conocimiento del género es transversal a toda la carrera y en distintas materias se aborda, pero además, existe la asignatura Sociología de Género en la que se han hecho tesis muy interesantes sobre el tema, pero una cosa es el estudio y otra incorporarlo a la vida cotidiana.

-¿Cuáles de esos problemas percibe en la Universidad?

En detalles sí los observo; puede que entre al aula y un alumno me ofrezca el asiento, pero no haga lo mismo con una compañera. Hay detalles que tienen que ver con la educación formal y en eso debemos mejorar, en la manera de conducirnos en las aulas y fuera de ellas, en los edificios, situaciones que tienen que ver con la urbanidad, con la convivencia.

Existe cierto vínculo entre los problemas de la educación formal y los de género, pero que responden a un problema más general asociado a la disciplina social y que no se trata de jóvenes o viejos, sino de algo más generalizado y preocupante. Se trata de llegar a un lugar y decir buenas, de pedir permiso, de escuchar, convivimos con actitudes que debemos recriminar y eliminar.

El estudiante universitario pasa varios años aquí, pero tiene que llevarse la Universidad con él, sus experiencias, sus éxitos y fracasos  para que las lecciones perduren.

-¿Coincide con los criterios que asocian la masividad en la Educación Superior con la pérdida de calidad en la preparación del estudiante y en el egresado?

No lo creo así. El problema es que cuando tú estás en la Universidad no puedes pensar nada más que en ti y en los que ya se encuentran en ella, sino en el nexo entre Universidad y Sociedad. La oportunidad no se debe negar a nadie.

Las políticas sociales cubanas son integradoras, homogéneas, basadas en la justicia social, lo cual no garantiza que lleguen a cada uno de igual manera, porque en la sociedad se teje un conjunto de redes en los territorios y las propias familias que no facilitan el acceso a esas políticas, e incluso pueden convertirse en elementos obstaculizadores.

Puede que exista una muchacha, igual que tú, que no tuvo posibilidades de acceder a la Universidad por distintas complicaciones de la vida; no se le puede regalar la nota o el título, pero está bien que se le de una posibilidad por otra vía, por otro sistema de estudios.

-¿Cuando usted se refiere a  una muchacha que no puede acceder a la Universidad por complicaciones de alguna índole, ¿está pensando en razones económicas?

Exacto, familiares, por ejemplo: en un estudio que realizamos en el barrio La Corea nos sorprendió grandemente que en una de las muestras escogidas había un solo estudiante universitario, y es ahí donde el sociólogo tiene que darse cuenta de que algo está pasando, que hay una situación especial y que hay que tomar medidas especiales.

En ese reparto la familia no estimula al estudio sino al trabajo. Creo que la masividad es buena, pero tiene que  estar organizada y exigir buenos resultados.

-¿Cuáles considera los principales retos de la Universidad cubana de cara al futuro?

La Universidad tiene que seguir profundizando en la formación de un mejor graduado; en la creación de condiciones para que nuestro profesional pueda ser creativo, independiente y multidisciplinario.

Uno de los grandes retos de la Universidad es  que los profesores enseñemos creadoramente con y desde la ciencia. No se trata solamente de  investigar, hay poca cooperación interdisciplinaria y es un déficit que hemos trasladado a nuestros  graduados. Se nos dificulta la colaboración y la Universidad requiere de la investigación interdisciplinaria para el desarrollo. Es muy importante la divulgación de los resultados científicos y su aplicación; que todo no se quede en las grandes tesis.

-¿Cómo asume los múltiples reconocimientos y distinciones que ha recibido en la Universidad de la Habana?

Bueno, los asumo, los agradezco, pero no fijo demasiado la atención en eso. Incluso, yo discutí mucho en el Departamento porque no quería ser la persona entrevistada, creo que mis méritos no son como para esta entrevista, pero me vencieron de manera aplastante.

Soy una persona que se esfuerza por hacer bien su trabajo todos los días. Las espectacularidades no me seducen, no me gusta la popularidad, es un asunto de personalidad. La satisfacción más grande conmigo misma, las pequeñas satisfacciones de mi profesión, las tengo cuando estoy cerca de los estudiantes y hago lo que me gusta. El magisterio es mi vocación. He trabajado mucho y lo seguiré haciendo mientras pueda.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

MI ÚNICO COMPROMISO ES CON LA REVOLUCIÓN

MI ÚNICO COMPROMISO ES CON LA REVOLUCIÓN

El Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana, Melquíades de Dios Leyva, cuenta sobre su experiencia como docente, físico e investigador.

WENDY MARTÍNEZ ZUFERRI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Melquíades de Dios Leyva tiene 69 años y una memoria de piedra. Una semana después de verme por primera vez para concertar la entrevista, me encuentra en su oficina y dice: "Usted es la estudiante de Periodismo, sé que la cita era para más temprano, pero me compliqué". Si me sorprende su buena retentiva, me asombraría aún más el nivel de detalle con que narra su vida y expone sus ideas acerca de la labor que desarrolla.

Primero nos remontamos a sus inicios, para tener idea de todo el esfuerzo requerido para que este hombre transitara de las colinas de Oriente a la Colina de la Universidad de La Habana y le haya sido otorgada la condición de Profesor de Mérito.

-Usted vino de su pueblo de Aguacate a La Habana junto a los rebeldes en 1959. Con 21 años y menos del 6to. grado de escolaridad, ¿tenía aspiraciones de ser universitario?

Me acuerdo que en ese año se hizo un acto aquí en la escalinata, cuando yo todavía no tenía idea de lo que  iba a hacer con mi vida, y me puse a pensar que llegar a la Universidad de La Habana debía convertirse en mi objetivo fundamental.

El Ejército Rebelde me ubicó en San Ambrosio, allá por Tallapiedra, en una unidad en la que todos eran contadores, profesionales, por lo que me sentía molesto dentro de aquel grupo. Me di cuenta de que la solución era estudiar, así que matriculé en la Sociedad Masónica de Carlos III y Belascoaín, pero tuve problemas con los directores. Yo tenía el pelo largo y ellos no simpatizaban con los rebeldes. Fui entonces al Instituto Preuniversitario de La Habana y el director de allí, que sí era revolucionario, me vio con mi pelo y me dijo: "Ve a clases, si das el resultado, matriculas". Empecé a sacar 70 puntos y a subir poco a poco, hasta que al año siguiente ya  sacaba hasta 100 puntos.

-¿Y en medio de tanto cambio, ¿cómo se dio cuenta de que quería estudiar Física?

Había un profesor en el pre que impartía Óptica y a mí me gustaba mucho esa materia, le  pregunté en qué carrera se podía continuar estudiándola y me dijo que en Física. Eso fue lo que me indujo, mi gusto y sus buenas clases.

-En esta Facultad usted tiene fama de severo. Sin embargo, ha sido escogido varias veces mejor profesor del año.

Lo más importante en esta vida es la disciplina. Si no hay disciplina nada funciona, porque el ser humano tiende a hacer lo que le da la gana. Para eso existen las reglamentaciones, para que la gente funcione mediante un esquema determinado. Lo importante es que uno esté convencido de lo que hace y por qué lo hace. No me pesa ninguna acción, al final, los alumnos me agradecen.

-¿Cómo asume usted su compromiso como docente?

Mira, quienes estudiamos en la Universidad a principios de la Revolución éramos gente sin posibilidades económicas. Yo era casi un analfabeto y gracias a ella me hice Doctor y he viajado el mundo entero. El mayor mérito es que Cuba es un país pobre, bloqueado y hace un esfuerzo enorme para que las personas estudien. Y después que te da una carrera, hay quienes lo olvidan y se van del país. A mí me han propuesto muchas veces que me quede fuera de Cuba y he dicho que no... ¿Tú crees que yo voy a dejar esto, entonces, quién da clases aquí? Dicen que la parte económica determina el ser social. Hay quien se deja abrumar por la escasez material y toma sus decisiones, pero yo no pienso así porque si no se acaba esto.

-Me dijo que había viajado el mundo entero. Hasta fue a impartir clases a Angola.

Sí, cuando Angola pidió ayuda a los profesores de Cuba para impartir Física. Yo pensé que allí habría una facultad como aquí, pero era un local dentro de un edificio, dirigido por un cura que había colgado los hábitos y con tres alumnos.

Pero antes de llegar a Luanda y saber todo eso, a mitad del viaje el avión falló y tuvimos que aterrizar en Isla Sal, donde no hay más que eso: sal. Estuvimos tres días sin tomar agua hasta que al fin nos encontraron y nos llevaron a la capital. Cuando llegué, allí solo había olor a orine y salitre. Yo me decía: "En dónde he caído". Una vez me vi en medio de la calle, desarmado, en una balacera que duró como cuatro o cinco. A pesar de las dificultades, me gustó dar clases a esos muchachos porque los tres se hicieron profesionales, inclusive uno de ellos llegó a ser el jefe de la aviación angolana.

-La Física Cuántica es una materia muy polémica. ¿Ha tenido que defender la disciplina que escogió ante alguien que la haya querido menospreciar?

Sí, pero es muy fácil defenderla. Abarca a todos los dispositivos actuales: los celulares, las computadoras, la televisión. Es el fundamento de todo, especialmente ahora que se habla del uso del espín y sus aplicaciones. El futuro sin esta materia no tiene mucha perspectiva. Las computadoras actuales necesitan en ocasiones una hora para realizar una operación; cuando se inventen las computadoras cuánticas sólo van a requerir de unos segundos.

-¿Le es muy difícil explicar a sus vecinos, a sus amistades, en qué consiste su campo de trabajo? De modo general, es un área un tanto desconocida.

No, la gente en Cuba tiene una formación muy general, muchos que no son físicos se interesan por  temas así. Cuando Taladrid puso el programa sobre el Big Bang y el físico inglés Stephen Hawkings, mis vecinos al día siguiente venían a hablarme de eso porque les gustó. Preguntaban y yo les explicaba en un lenguaje asequible. En mi edificio viven personas que están estudiando Física, otras que son graduadas del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echavarría. En otro país se habla de un tema así y es muy probable que sea como usted dice, pero aquí yo no lo creo.

Cuba es un país muy instruido, muy culto. Bueno, al menos muy instruido, culto ya es otra cosa. El cubano sabe de todo y puede analizar cualquier problema, sea científico o no. Hay gente que dice en el extranjero que el día que la revolución encuentre el camino por el que desarrollarse, este país se va a poner a millón, por la cantidad de personas preparadas que tenemos. Sin instrucción no hay país que avance y Cuba tiene eso ya resuelto.

-En estos momentos la Universidad se encuentra en medio de la Tercera Revolución Educacional que ha conllevado todo un proceso de reparación y reorganización. ¿Cómo se refleja en la Facultad de Física?

La Facultad está en una situación difícil: evacuados los edificios, los departamentos deshabilitados, las aulas por allá y por acá, en cualquier lugar de la Colina donde nos pudieron ubicar.

En estos momentos se hace muy duro trabajar. En mis 40 años de desempeño nunca falté un día, tenía mi cuartico y mis implementos de labor y venía siempre. Ya no. Eso en mi vida ha sido un cambio enorme porque no tengo condiciones para concentrarme en la casa. No resisto eso. Me gusta trabajar con disciplina, me molesta que hablen incluso aquí, dentro del Departamento.

A los alumnos los afecta no solo el cambio de los locales, sino también la falta de laboratorios, las prácticas que había y ahora no se dan como antes. Y la Física sin laboratorios "no camina", como decimos en Cuba.

A la larga se supone que estos cambios sean para bien, pero no hay fecha fija. Sin embargo, estoy convencido de que la Universidad va a salir del impass. Con esfuerzo se llega de nuevo, lo que hace falta es que haya la disposición.

-Cuando usted sale del trabajo, tiene esposa y familia con las que ocupar el tiempo. Además de ellas, ¿qué lo mantiene absorto?

El trabajo. Aunque esté en mi casa, yo trabajo desde que me levanto. Escribo un libro ahora y tengo dos artículos esperando porque los impriman en los Estados Unidos. Publiqué este año cinco o seis textos en revistas de alcance internacional, tuve tres propuestas de premio de la Universidad de La Habana por mejor artículo, mayor trascendencia y originalidad en la investigación y mejor investigador; también estoy propuesto para la Academia de Ciencias. ¿Qué significa eso?: que trabajo.

-¿Y se afana tanto porque mientras los demás disfrutan con una película, usted lo hace con la Física?

Hay que ser franco: me gusta hacer este trabajo, pero también es que tengo condiciones. Otros no, aunque tienen nivel para hacerlo. En mi caso particular, creo que es mejor continuar esforzándose dentro de la profesión que uno eligió que buscar otras vías que adormecen el cerebro.

-En los 40 años de labor que tiene, ¿cree que el nivel académico de los egresados se haya elevado o disminuido?

Si el nivel se ha modificado, no ha sido sustancialmente. Quizás se ha visto afectado por las deficiencias de los laboratorios, pero el nivel teórico se mantiene. Y que conste, no es el de Estados Unidos ni el de América Latina: es el de los rusos, los soviéticos, que tenían la mejor escuela de Física del mundo. Cuando mi generación trabajó y estudió allá, trajo para aquí  prácticamente los programas íntegros y luego los fuimos renovando, pero nuestra preparación, comparada con la de otros países, sigue siendo buenísima.

A pesar de las deficiencias en la práctica, en cierto sentido salen con más conocimientos. Dan tres semestres más de Electrónica que en mi época, dan Computación. Además, los profesores somos más exigentes ahora que cuando comenzamos a impartir clases. Avances hay, inclusive se ha abierto la carrera de Ingeniería Física, lo que significa que se piensa en cómo resolver los problemas tecnológicos. La parte económica es la que nos lastra.

-¿Hay algo que le guste decir o aconsejar a los alumnos?

Yo no doy clases solamente. Me gusta informar a los alumnos de cosas que desconocen; a través del curso hago anécdotas de los físicos y ellos se interesan mucho, es una especie de motivación. Hace poco les conté cómo un alumno igual que ellos hizo un trabajo de diploma que años después le valió el Nobel de Física. Fue Fritz Zernike, científico holandés, quien en 1953 lo ganó por la invención del microscopio de contraste de fases, proyecto en el que trabajó desde sus tiempos de estudiante.

Ahora, hablar así de cualquier cosa, lo que uno dice "muela", yo no acostumbro a hacerlo, no. A veces les hablo de política, pero no de lo mismo que a ellos les explican todos los días y puede volverse monótono, sino de cosas que puedan interesar en el momento. A veces les hago algunas historias, como la del profesor que me indujo a estudiar Física, que cuando era alumno -antes del 1959- tenía que estudiar a las 4 de la mañana a la luz de una vela, así hizo la carrera. Ellos abren los ojos, no creen que eso haya pasado aquí, pero todo eso ocurría. Esos son los cuentos que motivan a la gente. Hay que decirle a los jóvenes cosas nuevas.

-¿Y la forma de ser del guajiro, la conserva?

La he pulido un poco. Pero yo no tengo pelos en la lengua ni aguanto boberías. No me quedo callado, mucho menos si estoy convencido de tener la razón. Hay veces que respondo con exabruptos y en lugar de resolver, es la forma mía la que fastidia la cosa. Yo no estoy comprometido con nadie, mi compromiso es con la Revolución. Y no me siento molesto con mi actuar en la vida. Me siento contento, muy contento.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer la larga experiencia del profesor Melquíades de Dios Leyva como docente e investigador.

Objetivos colaterales: Saber sus opiniones acerca de la Universidad de La Habana en su aniversario 280 y del conocimiento en Cuba acerca de la Física, materia a la que él se dedica.

Tipo de entrevista:

Por la forma: Clásica

Por el contenido: De personalidad

Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: De cita textual

Tipo de entrada: De retrato

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas

Tipo de cierre: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas:

Melquíades de Dios. Activa, directa y no documental.

Síntesis biográfica de Melquíades de Dios. Pasiva, indirecta y documental.

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO

Después de cuatro décadas en el Alma Mater, es preciso pensar que la Universidad es toda la Isla, afirma la profesora Norma Ruiz Echevarría.

YANET GONZÁLEZ RICARDO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Sus canas se rehúsan a creer que tantos septiembres estén ya en la memoria y en sus manos se dibuja el polvo de la tiza recién usada. Ante cada pregunta, la voz se le entrecorta y los ojos se quieren desbordar, porque para la doctora Norma Ruiz Echevarría, profesora de Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, recordar no es volver a vivir, si se vive con el recuerdo del primer día.

-¿Cuántos años lleva ejerciendo su profesión?

Soy profesora de la Facultad de Economía desde hace 40 años. Me gradué en 1967, después de haber ingresado en 1962 cuando comencé los estudios en La Habana, y permanecí en la Facultad impartiendo clases. Mi graduación fue la primera.

-¿Que han sido estos 40 años como profesora?

El ejercicio de esta profesión siempre me ha gustado. Tengo excelentes relaciones con los estudiantes, ellos son magníficos. También son amigos. Algunos actualmente ocupan responsabilidades de gran importancia en el país. Yo comencé impartiendo Matemática, ahora doy clases de Investigación de operaciones y Métodos cuantitativos.

-Además de la docencia, usted se desempeñó también como jefa de departamento y es representante de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba.

Yo estuve 10 años como jefa de departamento de Modelación Económica. En aquel momento la estructura de la Facultad tenía 10 departamentos. En 1993 se reducen a cinco y actualmente existen cuatro. En cuanto a lo que me comentas de la Asociación, se creó el 14 de junio de 1979. Inicialmente realizábamos trabajos para su primer congreso. He sido la Presidenta de la Asociación en la Facultad durante más de un lustro.

El objetivo de la Asociación es la superación de los profesionales de la Economía y los contadores mediante cursos de postrados, diplomados y presentación de trabajos en eventos para solucionar problemas de la economía. En estos momentos apoya las sedes universitarias municipales, de modo que los profesionales de la economía imparten clases. La mayoría de nosotros atendemos a jóvenes adiestrados. En estos últimos tres años el colectivo ha resultado Vanguardia Nacional.

-¿Qué otras funciones cumple?

Ayudo en el vicedecanato docente con planes de estudios, dictámenes; trabajo con los horarios y la planificación académica desde hace mas de 14 años. Esto fue después que regresé de México, donde estuve impartiendo clases en una maestría por seis meses en 1993.

-¿Cómo logra desarrollar eficazmente esa pluralidad de responsabilidades?

Tengo 70 años y aunque muchas veces esa edad sea sinónimo de cansancio, yo me siento como nueva. Creo que todo se trata de planificación y organización. De encaminar el trabajo.

-¿Y la jubilación...?

¡Ni pensar en jubilarme! Todavía tengo fuerza, soy saludable y tengo mucha disposición.

-En su vida como estudiante, ¿no desempeñó también responsabilidades?

Desde pequeña ocupé responsabilidades. En la primaria estuve al frente de la cultura en la escuela; el resto, ya los sabes.

-¿Cuál fue la profesora que influyó en su formación como profesional de la Educación?

Celia Fernández, mi profesora de Matemática.

-¿Cuál es la dinámica diaria de una profesional como usted con tantas ocupaciones?

Me levanto generalmente a las seis de la mañana. Cuando suena el reloj siempre me quedo un ratico más en la cama. Pongo agua y café a calentar ¡Me encanta el café! De siete y treinta a ocho salgo para el trabajo tratando siempre de ser puntual. Después de un día de labor voy a las cuatro y media a buscar la guagua de la Universidad. Cuando llego a la casa, me baño y sigo trabajando. Casi siempre llevo tareas a la casa. Preparo clases.

-¿Qué hace Norma en su tiempo libre?

Me encanta bailar. Soy muy divertida. Siempre trato de participar en todo. Antes frecuentaba el cine, pero con el periodo especial los que habían por mi casa cerraron, y con el tiempo dejé de visitarlos, también iba al Teatro Lírico a disfrutar de zarzuelas y operetas. En vacaciones leo mucho. No siendo así durante el curso, porque generalmente no tengo tiempo. Me encantan las novelas policiacas, los libros de García Márquez, y los de Fidel; y gusto, además, del  bolero y la trova tradicional.

-¿Además de su profesión, cuál es su otra pasión?

Diez sobrinos complementan mi alegría. Nunca tuve el placer de engendrar un niño, pero he tenido miles de alumnos que quiero como si fueran mis hijos, y ellos son  mi gran pasión.

-Hablando de pasiones, ¿qué representa para usted la Universidad de La Habana?

Es algo grande, supremo. Para mí fue muy halagador cuando me dijeron que podía quedarme dando clases en la Universidad. Todo gracias a la Revolución. Yo soy negra y de otro modo no pudiera ejercer mi profesión de la manera plena en la que lo hago. Yo fui de 1972 a 1977 a la Unión Soviética a hacer el doctorado, y regresar a la Universidad a dar clases era un sueño. Toda mi vida ha sido la Universidad y ese edificio en especial con el que tengo un gran sentido de pertenencia y permanencia. Yo nunca me quedo en casa, vengo todos los días a esta, que es mi otra casa.

-¿Qué cree usted de los cambios que se implementan en la Universidad actualmente?

Está siendo definitivamente una Universidad de nuevo tiempo. Como idea es  magnífica, pero la logística es muy grande y requiere de más recursos. Los cambios implican, ante todo, que el alumno sea capaz de estudiar por sí mismo y ello requiere una bibliografía que en ocasiones se dificulta.

-A partir de la experiencia que tiene como formadora de generaciones de épocas diferentes, ¿cree que la juventud de ahora está más preparada?

No todos los jóvenes de ahora aprovechan lo que tienen en sus manos. Hay algunos en las esquinas perdiendo el tiempo. Con la Batalla de Ideas han surgido también muchachos más revolucionarios y preparados. Los trabajadores sociales, por ejemplo, realizan laborales con una calidad humana sorprendente.

-Su Facultad está en reparaciones...

Y eso nos hace muy felices. Aunque hemos permanecido dos cursos  fuera de ella, lo cual ha dificultado el trabajo educativo con los alumnos, todos tenemos muchos deseos de que esté lista.

-Si nos imaginamos la Universidad cubana en el futuro..., ¿cómo la pensaría usted?

Linda, arreglada. Con sus muros y edificios históricos. Con todas sus necesidades cubiertas. Pero la imagino, sobre todo, con sus profesores, formando profesionales que apoyen nuestro sistema social, la Universidad debe ser de gente más revolucionaria aún. Veo estudiantes necesariamente más comprometidos. Hace algún tiempo el promedio de edad de los profesores era de 50 a 70 años. Ahora hay jóvenes adiestrados muy preparados. Eso me hace pensar que el relevo está seguro.

-En el orden del plan de estudio, ¿qué cree falte en la carrera de Economía?

Actualmente se prepara el plan D. Cada cinco años se perfecciona el plan de estudios. Los objetivos centrales no se modifican, pero hay aspectos que sí varían. La Universidad lleva una gran dinámica en ese sentido, ya que el plan permite incorporar elementos nuevos.

El plan D es más semipresencial. Por ejemplo, mi asignatura la comencé dando 90 horas, después 60, y ahora se puede seguir reduciendo. La idea es que el estudiante tenga una formación más autodidacta, y sea capaz de prepararse por sí mismo.

-¿Junto a usted no quedaron otros compañeros que continuaron como profesores, después de graduados en la Facultad?

De mi graduación quedamos tres profesores. Nos unen convicciones, compromisos, y la amistad entrañable que los años hacen florecer.

-¿Cómo definiría el magisterio?

Ser maestro es lo más bello que existe, José de la Luz y Caballero lo decía: "Enseñar puede cualquiera; educar, solo quien sea un evangelio vivo". Entonces, el maestro tiene que ser una evangelio, para que no solo enseñe, sino también, eduque.

-¿Qué le diría a las nuevas  generaciones?

Que los que ya peinamos canas confiamos en ustedes, que tienen que ser capaces de llevar a cabo la obra de la Revolución.

-¿Cuál es su compromiso después de tantos años como profesional al servicio de la Revolución?

Mi principal compromiso es impulsar a las nuevas generaciones.

-¿Qué es el aula para Norma Ruiz?

Es mi espacio vital. El primer día de clases siempre estoy nerviosa, aunque son muchos los cursos que he iniciado, creo que es importante conocer a los alumnos uno por uno. Identificar sus posibilidades. Eso se logra conversando con ellos, interactuando. Lo que no me gusta es que hablen en clases. Si tengo que hacer un chiste, lo hago, y después vuelvo a la clase.

-Actualmente el fraude es uno de los problemas que combate la Universidad, ¿qué piensa al respecto?

Lo peor del fraude es que los jóvenes no lo consideren malo. Yo tuve un grupo de alumnos hace algún tiempo que se cuidaban las pruebas prácticamente ellos solos. Es necesario realizar un trabajo ideológico fuerte en esa dirección.

-Después de tanta obra realizada, ¿le queda algo por hacer?

Mientras tenga fuerza siempre tendré algo que hacer. Siempre habrá algo que enseñar, una duda que aclarar, cada vez que esto ocurra yo estaré allí... hasta el último aliento.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

FICHA TECNICA:

Objetivo central: Dar a conocer a la entrevistada, Norma Ruiz Echevarría, como profesora de la Universidad de La Habana por más de cuarenta años.

Objetivo colateral: Saber la opinión del entrevistado sobre el estado actual de la Universidad de La Habana y las transformaciones que en ella se implementan.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica

Por su contenido: De personalidad

Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de titulo: De cita textual

Tipo de entrada: De retrato

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas

Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas:

Conversación previa con la entrevistada. Tipo de fuente: directa, no documental.

LOS NUEVOS CULTIVOS DE UN LABORATORIO

LOS NUEVOS CULTIVOS DE UN LABORATORIO

Recientes investigaciones realizadas en la Universidad de La Habana favorecen el crecimiento de plantas productoras de alimentos.

WILMER RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El descubrimiento de un nuevo microorganismo beneficioso capaz de fijar nitrógeno y solubilizar fosfato en la caña de azúcar, única investigación de su tipo en el mundo, es ejemplo de cuanto han realizado, en los últimos tres años, científicos y técnicos del Laboratorio de Fisiología Vegetal de la Universidad de La Habana.

Según su director, el doctor Eduardo Ortega Delgado, las investigaciones sobre el aprovechamiento de los microorganismos para la nutrición y crecimiento de las plantas comenzó en Cuba en la década de los años 60 del pasado siglo, cuando se consideró como alternativa para el mejoramiento agrícola, y después de 1990 se incrementaron tras el debilitamiento del comercio de fertilizantes con los países socialistas.

“Recientemente nuestro laboratorio, en conjunto con la Universidad alemana de Humboldt, descubrió un gen de resistencia a la sequía para la planta del tabaco. Estamos trabajando en el estrés ocasionado a la planta por agentes externos e internos, como el exceso o defecto de agua y la concentración de sales. Además, por los resultados obtenidos, el Organismo Iberoamericano de Ciencia y Tecnología (CYTED), seleccionó al centro para integrar  el Proyecto Endógeno de Biofertilizantes Cuba–Venezuela, con el interés de buscar nuevos microorganismos capaces de fijar sustancias nutritivas en las plantas productoras de alimentos”, expresó el doctor Ortega.

El también profesor Titular de la Facultad de Biología de la bicentenaria Universidad, dijo que la agricultura cubana está deprimida y todo lo que se produzca necesita nutrientes. Por lo tanto, el uso de las bondades que ofrece la naturaleza favorece el rendimiento de las cosechas, protege al medio ambiente y desarrolla una agricultura sostenible.

Ortega Delgado adelantó a este reportero, que el laboratorio académico organiza la XXIV Reunión Latinoamericana de Biofertilizantes para la Agricultura, a celebrarse en La Habana este año, y que en el mismo espacio de debate científico se efectuará la Primera Reunión Iberoamericana de Especialistas en Microorganismos que intervienen en el crecimiento vegetal.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico
Tipo de lead: Lead sumario de Qué
Tipo de cuerpo: Lead +  Pirámide normal modificada + Dato adicional

Valores noticia: Progreso, Interés Colectivo, Proximidad o cercanía.

UNA MUJER APASIONADA

UNA MUJER APASIONADA

La doctora Martha Moreno nunca pensó ser profesora. Se confiesa como una persona muy cubana, que le debe mucho a su familia por todo el apoyo brindado durante tantos años.

YOSEL MARTÍNEZ CASTELLANOS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Aquel jueves 20 de diciembre salí del Vedado a las 6:00 de la tarde rumbo a la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojímar, en busca de Martha Milagros Moreno Cruz, directora docente del departamento académico de los programas de formación  de la institución. Cubrir el trayecto en 37 minutos utilizando como medio de transporte dos ómnibus, si no es un récord, es un buen average. Pero de nada sirvió aquel milagro porque ella no se encontraba en el lugar. Tuve que esperar tres días de expectación para realizar la entrevista.    

-¿Qué motivó a Martha Moreno a impartir clases en la Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana?

Yo decidí dar clases por la falta de pedagogos en mi Facultad. En tercer año de la carrera me escogieron como alumna ayudante de la asignatura Derecho Económico y me mantuve impartiendo la materia durante cuarto y quinto años. Al graduarme en el curso 1981-1982 decidí quedarme como profesora y desde la fecha hasta la actualidad, la Universidad de La Habana ha sido mi segunda casa.

-¿Cuán difícil resultó impartir clases durante tantos años?

Es una gran satisfacción y orgullo. Requiere de una excelente preparación, hay que leer mucho, estar constantemente informado sobre las materias. No me fue difícil porque me gusta la docencia, establecer comunicación con mis estudiantes.

-¿Cómo llega a la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojímar?

En julio de 2001 el rector de la Universidad, en aquel momento Juan Vela, me pidió venir para esta institución, atendiendo a la experiencia como vicedecana de la Facultad de Derecho, con el propósito de ocuparme, junto a Rubén Zardoya, de la parte docente-metodológica de la Escuela de Trabajadores Sociales, pues se había presentado un incremento en la matrícula de este centro educacional.

-¿En esta escuela en qué otros proyectos participó?

En mayo de 2003 pasé a trabajar en la formación de luchadores sociales venezolanos, con el propósito de crear un grupo de jóvenes de vanguardia que apoyaran al presidente Chávez en las distintas transformaciones sociales que se realizan en ese país. Esta es una de las tareas más importantes que he realizado en mi vida, por la trascendencia y el reto impuesto, porque hubo una necesidad de formar a esos alumnos en 45 días. Además, nos vimos en la obligación de impartir asignaturas nunca dadas por ninguno de nuestros profesores, como son Derecho Venezolano y Pensamiento Bolivariano. Entre el 2003 y el 2004 se efectuaron ocho cursos para los luchadores sociales y se graduaron en el primer año 35 000 estudiantes.

-¿Qué aportó su trabajo al programa de trabajadores sociales?

En conjunto con otros profesores se modificó el plan de estudios. Nos vimos en la necesidad de actualizar las bibliografías existentes, crear jornadas científicas, porque inicialmente los cursos eran de seis meses y  ahora serían de un año. Los alumnos que ingresaban al centro ya no tenían como nivel el 12 grado, eran de 11no, por tanto, hubo que impartir asignaturas propias del bachiller para que pudieran terminar la enseñanza media superior y poder formarlos como trabajadores sociales. En resumen, el cambio docente que se efectuó fue grande, pero nos permitió mejorar el sistema educacional de la escuela. 

-¿En qué proyectos se encuentra laborando actualmente?

Desde el año pasado impulsamos y dirigimos los nuevos proyectos para la formación de médicos latinoamericanos; actualmente organizamos y diseñamos el programa de español para estudiantes chinos, aquí en Cuba. También comenzamos en la enseñanza de trabajadores sociales bolivianos y, en marzo de este año, se graduaron 1 200 de educandos.

-¿Qué hace a este centro educacional tan diferente de las universidades cubanas?

Esta escuela se distingue por tener un curso muy intenso, con mucho rigor, donde no se puede peder un minuto. También por una disciplina estricta, no solo educamos, sino inculcamos a los estudiantes en la voluntad, en el compromiso, en el deber, en la responsabilidad social, porque además de preparar jóvenes de calidad, con conocimientos, tienen que ser revolucionarios comprometidos con su pueblo, con Fidel. Se potencia la formación de valores. Aquí se organizan actividades integrales. Nuestro modelo pedagógico trata en poco tiempo de transformar al hombre ganándolo, no excluyéndolo. En este centro se labora con los alumnos mediante la persuasión, la educación, se conversa con ellos, analizamos sus problemas e inquietudes.

-Desde su posición, cómo valora el programa de trabajadores sociales.  

Es muy importante para los cubanos porque se rescataron a muchos jóvenes que habían abandonado los estudios y no tenían una ubicación laboral, eran el "eslabón perdido" y fueron reintegrados a la sociedad mediante este programa. Hoy, el trabajador social contribuye de forma transformadora, revolucionaria y activa, a transformar nuestras comunidades y al hombre. El pueblo cubano agradece la labor de los muchachos; es una gran satisfacción que podemos tener las personas que confiamos en el éxito del proyecto.

-¿Qué percepción tiene de la Universidad actual en comparación con la vivida como estudiante?

Como estudiante pasé etapas únicas en la Universidad porque me tocó estudiar a principios de los años 80 del pasado siglo, que fueron tiempos de reafirmación revolucionaria; yo era primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas en mi Facultad y  constituyó para mí algo maravilloso.

La Universidad actual es muy distinta a la de mi época. En el orden intelectual, ahora hay muchos profesores universitarios que son doctores, estamos hablando de más del 50% del claustro. Este logro se debe a que cada catedrático tiene la posibilidad de hacer investigaciones en su campo, en resumen, hay una maduración significativa en la pedagogía. Actualmente los jóvenes de esta casa de altos estudios participan en todas las tareas el país. Creo que debemos hacer énfasis en la formación política-ideológica de los estudiantes, que ellos comprendan cuán importante es defender a la revolución.

-Si pudiera realizar un cambio en la Universidad, ¿cuál sería?

Yo quisiera que hubiera mayor disciplina por parte de todos, dígase estudiantes, profesores y demás trabajadores del centro. También les pediría a los alumnos mayor constancia en los estudios, más aporte a las ciencias y a los problemas de la sociedad cubana.

-¿No piensa abandonar la Universidad y ejercer su título de licenciada en Derecho?

No, tengo la dicha de poder ejercer el Derecho porque he tenido la oportunidad de estar vinculada a organismos e instituciones del perfil de mi especialidad, lo cual me ha permitido desarrollarme en la profesión. Fui notaria, hice asesoría y consultoría en empresas, estoy muy vinculada a la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial, perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), soy jefa de la Cátedra de Propiedad Intelectual  de la Universidad de La Habana, también colaboro con el Centro Nacional de Derecho de Autor.

Ahora estoy alejada del quehacer jurídico por cumplir otras funciones. Yo no he abandonado mi carrera, pero me siento muy satisfecha con el trabajo que realizo actualmente.

-¿Qué puede comentar de sus encuentros con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz?

Tengo la suerte de que mi jefe superior sea Fidel; él es el creador, el conductor y el orientador de todos estos programas, surgidos al calor de la Batalla de Ideas. Incluso, en su estado de convalecencia ha estado al tanto del curso de español para los chinos, no hay ninguna decisión que no se tome sin la anuencia del Comandante. Se reunía con nosotros cada vez que podía y en las graduaciones nos acompañó con su presencia física, eso es una experiencia única. Se preocupa por cómo marchan los proyectos, nos orienta sobre qué materia impartir, siempre está al corriente de cualquier dificultad existente.

-¿Se siente realizada como persona y como profesora?

Me siento realizada, creo que he sido útil a la sociedad, no obstante una serie de problemas personales que tengo. Todo lo que realizo lo hago con amor, cariño, entrega, sacrificio y consagración, porque veo mucho valor e importancia en mi labor.

-¿Qué le desearía a la Universidad de la Habana en este, su aniversario 280?

Que continúe su perfeccionamiento en forma ascendente a partir de lo que es hoy la universalización. Hay que lograr la masividad en la enseñanza superior, pero con calidad. De nuestras aulas deben salir personas más cultas, instruidas para la vida y ser, sobre todo, revolucionarios. Estos objetivos se alcanzan con una mayor preparación del claustro de profesores y el empleo de métodos novedosos en el orden académico. Nuestra Universidad debe expandirse hacia nuevos horizontes y contribuir a la educación de otros países que lo necesiten.

-¿Tiene tiempo Martha Moreno para dedicar a su familia?

Tengo poco tiempo para mi familia, pero ellos me comprenden y me auxilian en la casa. Lo que soy se lo debo a mis padres, ellos se entregaron para que yo estudiara y hoy mi hijo me ayuda para que yo pueda estar donde me encuentro ahora.

-¿Qué opinión le merecen Rubén Zardoya y Norma Barrios?

Zardoya es un maestro para mí, es un educador ejemplar por sus conocimientos, por su cultura. Él crea un ambiente de trabajo muy favorable y optimista. Yo trabajé con él y fue una experiencia inolvidable, aprendí mucho a su lado. Ahora que se desempeña como Rector de la Universidad de La Habana, le deseo éxitos en su nueva función.

A Norma y a mí nos unen pensamientos similares y nos distinguimos por nuestra forma de laborar. Ella es una mujer muy inteligente, entregada, logra crear colectivos muy capaces, une a las personas. Es una gran amiga y es la persona ideal para dirigir este centro educativo.

-¿Qué le gustaría hacer antes del retiro?

Tengo que escribir el libro sobre propiedad industrial, es un reto conmigo misma, porque comencé y no he terminado. Escoger a los profesores de esa materia para que impartan clases. Eso sería el complemento de la asignatura de Propiedad Industrial, la cual yo creé en 1993 junto a la de Derecho de Autor; además, fundé la cátedra de ambas especialidades. También me gustaría perfeccionar el ordenamiento jurídico cubano. 

-¿Qué le aconsejaría a los estudiantes universitarios de hoy?

No perder tiempo, el tiempo es oro. Hay que hacer en cada momento lo que es de cada momento. Estudiar y leer mucho para poder adquirir una cultura amplia, saber escoger y seleccionar debidamente lo que les pueda aportar como personas y amar a su país, a su revolución.

-¿Se considera una persona con mucha presión de trabajo?

No hay tanta presión como responsabilidad con lo que se realiza. Debemos tomar las decisiones acertadas, no podemos admitir errores, porque tenemos que formar a jóvenes con una gran visión de la sociedad. Todo debe quedar bien, es la cara del gobierno la que se mira si algo anda mal hecho. La presión es porque queremos hacer un trabajo excelente y elevar el prestigio de nuestro país.

-¿Esa mística para el trabajo la posee con los estudiantes?

Yo sé que mis alumnos me quieren y respetan. Estoy contenta con el equipo de trabajo en el cual laboro. No sé si poseo esa mística que tienen otros profesores.

-¿Cómo le gustaría que la recordaran?

Quisiera que me recordaran como una persona modesta, sencilla, leal, responsable, consagrada, apasionada de la educación y alguien que amó mucho a su país.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Conocer sobre la vida laboral de la entrevistada.

Objetivo colateral: Destacar alguna de las funciones que se realizan en la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojímar.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica, de preguntas y respuestas.

Por su contenido: Biográfica.

Por el canal que se obtuvo: Entrevista directa.

Tipo de título: Genérico.

Tipo de entrada: De Anécdota (o anecdótica).

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.

Tipo de conclusión: De opinión o de comentario del entrevistado.

Fuentes Consultadas:

Norma Barrios, directora de la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojímar.  Fuente activa.

NUNCA ES TARDE SI “LA INTENCIÓN” ES BUENA

NUNCA ES TARDE SI “LA INTENCIÓN” ES BUENA

La doctora Miriam Rodríguez Betancourt disertó sobre el género entrevista ante estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación.

ANET MARTÍNEZ TACORONTE,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

¡Ojalá el tiempo alcanzara para decir gracias a todos los que se las merecen! Si pudiera retribuir a quienes tratan de hacer del mundo un lugar más feliz y educado, la lista, sin duda, sería interminable.

Agradecería a mi familia y amigos, por el inmenso amor que me dan; a Neruda y a García Márquez, sus hermosísimos textos; a Ricardo Arjona, sus bellas y tan logradas canciones; a Rigoberta Menchú, sus labores pacifistas; a los profesores, la formación ofrecida.

Y dentro de éstos últimos hay alguien que, sencillamente, no puede faltar: Miriam Rodríguez Betancourt, profesora de profesores y formadora de cientos de periodistas. Maestra que, enamorada de su carrera, ofrece a las nuevas generaciones un libro básico en el estudio del Periodismo: La entrevista.

Pero este curso su labor de Profesora Consultante cruzó barreras. Actúo de conferencista frente a un auditorio atento a sus lecciones sobre cómo realizar, lo que ella denomina "la más pública de las conversaciones privadas".

Entre consejos y contenidos, mostró un universo donde el conocimiento y el sentido común tienen la voz primordial. Sentimos como nos conducía a una atmósfera donde la ética no puede faltar. A un planeta donde cada género periodístico es una bella nación. Y de gira por ese querido astro, nos incitó a visitar nuevamente los maravillosos paisajes de Entrevista.

En el diálogo con la profesora volvimos a distinguir el momento en el cual "el entrevistador sabe hasta donde quiere llegar", y recorrimos el sitio en el que "la buena educación es elemental".

La hora que el grupo de primer año de Periodismo intercambió con la doctora Miriam Hernández fue inolvidable. Y qué mejor lugar que Isla al Sur, para hacer pública esta gratitud.

Profesora, aunque un poco tarde, el grupo 1 le ofrece el más sincero agradecimiento.