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Isla al Sur

Nosotros, los del 280

ESTOY MUY AGRADECIDA A LA UNIVERSIDAD

ESTOY MUY AGRADECIDA A LA UNIVERSIDAD

Profesora Consultante de la carrera de Periodismo, la doctora Miriam Rodríguez Betancourt es formadora de cientos de reporteros cubanos, quienes con cariño la llaman, Miriam infinita.

LISETT FEBLES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Miriam Rodríguez Betancourt se autodefine como una persona imperfecta que siente, sufre y es agradecida de la vida. Es inconforme, piensa mucho en su país, le preocupan los problemas que se  dan a su alrededor y espera cumplir la parte que le corresponde lo mejor posible.

Fundadora como estudiante de la carrera universitaria de Periodismo en Cuba, es toda una cátedra en la Universidad de La Habana. Más de 30 años dedicados a la docencia, Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna, Islas Canarias, Profesora Titular y Consultante de la Facultad de Comunicación, colaboradora del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y Profesora Invitada de varias universidades latinoamericanas, entre otras actividades académicas avalan su obra.

Aguda observadora, certera en sus criterios, cultivadora de un fino humor, campechana y modesta son atributos que delinean su personalidad. Así la dibujan muchos de sus compañeros y sus exalumnos la llaman Miriam infinita, en alusión a los cientos de reporteros cubanos que ha formado.

Sus libros  sobre Periodismo constituyen referencia obligada en la Facultad de Comunicación, donde es respetada y querida por todos. Posee la  satisfacción de saber que ha contribuido con su trabajo a la formación de generaciones de periodistas y se siente orgullosa de formar parte de la Universidad de La Habana.

Conversar con ella es un privilegio, sus palabras encierran la sabiduría de una consagrada, que después de todos estos años de entrega y dedicación a la Universidad, afirma que aún quiere y puede hacer mucho más.

-Doctora Miriam, ¿cómo ingresa usted a la Universidad de La Habana?

Entro en la Universidad alrededor del año 1964, gracias a una convocatoria que hizo en aquel momento el Partido Unido de la Revolución Socialista, cuando se decidió, después de la Reforma Universitaria y gracias a las propuestas de varios compañeros, entre ellos Mirta Aguirre, que la carrera de Periodismo estuviera en el nivel universitario, porque antes de la Revolución, solo se ofrecía a  nivel de técnico medio.

No es hasta 1966 que se formaliza la carrera, antes tuvimos que pasar algunos cursos. Este lapso de 1964 a 1966 es interesante, ahí quedaron realmente los compañeros que estaban interesados, pues como el ingreso demoraba, se nos ofrecieron otras perspectivas y algunos se fueron. Pero ahí permaneció un grupito, que decidió esperar y hacer todo lo que hubiera que hacer, hasta que por fin se organizó el proceso de matrículas del primer curso de Periodismo en el nivel universitario. Así comenzamos.  

-Usted tuvo a su cargo las publicaciones de la Escuela de Periodismo, entre ellas el Periódico Despegue, cuénteme de esta etapa.

En esa época un grupo de nosotros quiso crear un periódico, se le llamó Despegue porque surgió precisamente en el contexto de la zafra de los diez millones, donde se preveía un despegue económico del país, el título del mismo fue propuesto y escogido  por los propios estudiantes.  

Para editarlo contábamos con el apoyo del Partido y de la propia Universidad.  Este periódico lo realizaban, lo dirigían y lo distribuían los estudiantes de Periodismo a toda la Universidad de La Habana e,  incluso, se enviaba a otras universidades.

Fue un esfuerzo muy bueno y lo recordamos mis compañeros y yo como una etapa de práctica preprofesional muy  importante en nuestra carrera.

-Qué actividades desempeñó fundamentalmente después de graduarse.

Al terminar la carrera el grupo de la Universidad hizo sus prácticas de trabajo social en la Isla de la Juventud, entonces Isla de Pinos. Ese fue un trabajo maravilloso, en aquella etapa donde la práctica universitaria realmente vinculaba los estudiantes en muchísimos renglones de desarrollo del país. Después trabajé en Radio Rebelde de reportera, en la dirección central de la radio cubana, estuve un tiempo allí y luego ya comencé como profesora.

-Al hablar sobre su labor docente es visible la satisfacción que se refleja en su rostro, pero,  ¿y el periodismo?

El periodismo es lo que yo siempre quise hacer, ha sido y es muy importante en mi vida, al igual que la docencia.

He tratado de hacer el periodismo que he podido, realmente no lo pude hacer en el ejercicio de la profesión, sino mediante colaboraciones, que es una forma de hacer periodismo y mantenerse en él.

Pero esta profesión verdaderamente hay que ejercerla a diario, es muy difícil y no puede practicarse simultáneamente con la docencia, porque ambas demandan mucha entrega, tiempo y exigencia.

Yo soy una profesora de periodismo, que ama mucho el periodismo, que es realmente lo que más me gusta, pero a veces no puedes hacer lo que más te gusta, sino lo que más se necesita y ese fue mi caso. Pero no me siento con ello frustrada, la enseñanza también me ha dado muchos momentos importantes, es muy gratificante,  he aprendido mucho impartiendo clases y dedicándome a la enseñanza del Periodismo.

De todas maneras me queda esa duda de si yo hubiera sido una buena periodista, creo que el tiempo que lo ejercí no fui mala, siempre me quedará esa pequeña deuda con el periodismo.

-¿Un buen periodista nace o se hace? ¿Hasta qué punto influye la Universidad en la formación de un buen profesional?

Eso es una vieja discusión, yo no creo que sea absolutamente necesaria la Universidad para que alguien pueda ser periodista. Hay muchos periodistas, y muy buenos, que no han tenido estudios superiores, pero son personas muy conocedoras, que además de su talento han tenido otros estudios o han sido unos verdaderos autodidactas en sus lecturas y en su afán de superación.

De lo que sí estoy convencida es que si hay talento, deseo de superación y voluntad de trabajo, se puede llegar a ser un buen periodista sin estudios universitarios, y si hay talento y estudios universitarios los resultados son mucho mejores.

-¿Cree usted que el periodismo cubano actual goza de buena salud?

Necesita gozar de más salud, creo que tiene logros, pero es un periodismo que necesita renovarse, y buscar la forma mejor de ayudar a nuestro proyecto revolucionario, que no es evidentemente solo a través del elogio.

Lo bueno hay que aplaudirlo, pero hay que alertar sobre lo malo, reflejar la situación para ayudar a que mejore y que el público tenga credibilidad.

El periodismo en Cuba debe ocupar el lugar que le corresponde y hay que tratar que sea de manera rápida, porque este un asunto pendiente y  hay que hacerlo ya.

-¿Qué labores fundamentales lleva a cabo la Cátedra Pablo de la Torriente Brau de la Universidad de La Habana y que usted preside?
 
La Cátedra es un empeño que tenemos los profesores y estudiantes de Periodismo fundamentalmente, para resaltar y dar a  conocer la figura y la obra de Pablo y la generación revolucionaria de los años treinta cubanos, donde hay figuras, hechos y pensamientos muy notables, lo que nos parece importante para la formación de los periodistas.

Aún no estoy satisfecha con el trabajo, la Cátedra tiene que ayudar mucho más a que ese proceso se defienda, se estudie, que de él se saquen lecciones, que sea una memoria histórica activa del proceso revolucionario cubano.

-¿Qué significa para usted haber obtenido las medallas Félix Elmuza y Juan Gualberto Gómez que otorga la Unión de Periodistas de Cuba, y la José Tey y Rafael Maria de Mendive de la Educación Superior cubana?

Esos son momentos siempre de alegría, satisfacción, orgullo, y compromiso, aunque muchas veces siento que estoy muy lejos de merecer, por lo que representan y significan. Los recibo y los agradezco, pero realmente no creo que los merezca del todo. Para mí los reconocimientos siempre son puntos de partida, son cosas que me obligan a hacer un mejor trabajo.

-De su obra publicada, ¿cuál es la que más le satisface?

De los pocos libros que hecho, porque yo hubiera deseado y deseo hacer más, me ha satisfecho mucho el libro que hice La Entrevista, que no es la maravilla del mundo, ni mucho menos, pero pude hacerlo y  me ha dado gran satisfacción ver que siempre ha sido acogido con alegría y beneplácito de las personas.

Creo que todo lo que hecho me ha dado satisfacción, me ha reportado orgullo desde el más chiquitico hasta el más grande, porque son pasos que he dado. Ahora mismo estoy elaborando un texto sobre géneros periodísticos  que pienso terminar y estoy segura que también me va a proporcionar mucha satisfacción.

-¿A lo largo de estos años de ejercicio docente, ha tenido que enfrentar algún momento especialmente difícil?

Desde luego, he tenido momentos gratos y difíciles, estos últimos siempre han sido cuando los estudiantes no se desprenden de mí, cuando siento que no encuentran su propia voz. Cuando siento que  los grupos van un poco prescindiendo de las clases, de mí dirección y encuentran ellos sus propias maneras de decir, de hacer, de interpretar las cosas, para mí es un momento muy gratificante. Momentos particularmente dolorosos no he tenido, si yo hago un balance, diría que la suma es satisfactoria, los momentos de alegría han sido mayores, realmente.

-Ha sido seleccionada por la carrera de Periodismo para este libro por el aniversario 280 de la Universidad de La Habana. ¿Qué valor tiene para usted tal reconocimiento?

Agradecimiento. Figúrate, que le reconozcan a uno lo que ha hecho es estimulante, lo agradezco, aunque para mí hay otros compañeros en esta Facultad que también tienen muchos méritos.

-¿Qué es la Universidad de La Habana para Miriam Rodríguez Betancourt?

Estoy muy agradecida a la Universidad de La Habana. Para mí, ella significa lo mismo que para otras generaciones, es el mismo sueño de subir esa escalinata.

Me ha dado muchas cosas en todo sentido: la satisfacción de pertenecer a su claustro, donde hay tantas figuras que yo admiro, la oportunidad de amar esta carrera de profesor, conocer a gente ilustre y entregada, por tanto, yo estoy sumamente retribuida de la Universidad, para mí la es algo muy hermoso.

-¿Ha pensado Miriam Rodríguez Betancourt en el retiro?

He pensado, pero todavía no he tomado una decisión, pero ahí tengo a las personas que le he dicho: cuando veas que tengo peor memoria de la que he tenido siempre, o que me pongo vieja en el sentido de individualismo, de falta de solidaridad, me lo dicen, para entonces ya no pensar, sino actuar.

-¿Cómo ve la Universidad de La Habana al arribar a los 280 años?

Como la he visto siempre, como un centro  emblemático de nuestra cultura, como un centro que sigue siendo un lugar de gran prestigio, donde profesores y alumnos dan los mejor de sí cada día, con el mismo orgullo de pertenecer a ella y el mismo espíritu de inconformidad, de trabajo.

La Universidad ha tenido momentos difíciles y ahí está, sigue navegando, sigue venciendo, y sigue siendo esa misma por la cual mucha gente ha luchado y sin dudas van a seguir luchando.

-¿Algo más que decir?

Dar las gracias, me siento muy satisfecha y agradecida, es un orgullo para mí figurar entre tantos profesionales que mucho admiro y reconozco y sé que estarán en el libro. Para mí esto no es más que  otro punto de partida.

Sirva esta entrevista, como un justísimo reconocimiento a todos los profesionales que como la Doctora Miriam han dedicado buena parte de  su vida a la docencia universitaria y han contribuido con su esmerado trabajo a que la Universidad de La Habana continúe en el sitio de honor que merece y le corresponde en nuestro país.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo central:

Esta entrevista forma parte de una serie encaminada a reconocer  la vida y obra de personalidades de la Universidad de La Habana, que se recogerá en un libro-homenaje  por el  aniversario 280 de la institución. Tiene como objetivo central acercarse a la trayectoria profesional de la Doctora Miriam Rodríguez Betancourt, así como abordar sus años de compromiso, trabajo y entrega a la casa de altos estudios cubana.

Objetivos colaterales:

Como objetivos colaterales está abordar en la conversación asuntos más cercanos a la vida de la profesora y conocer sus criterios acerca de temas estrechamente relacionados con la carrera de Periodismo, en la cual se desempeña dentro de la Universidad de La Habana.

Tipo de entrevista por:

Su forma: Está estructurada de forma clásica, de preguntas y respuestas fundamentalmente.

Su contenido: Es una entrevista de personalidad o biográfica.

Canal por el que se obtuvo: Conversación cara a cara. Directamente.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Biográfica o de Retrato
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas: Internet, diálogos con personas allegadas a la entrevistada, libros y documentos. 

 

«ESTE LUGAR ES MI VIDA»

«ESTE LUGAR ES MI VIDA»

Omelio Caballero Pérez lleva más de 43 años en la Universidad de La Habana. Actualmente dirige el Departamento Docente Metodológico (DDM) de la casa de altos estudios.

DALIA GONZÁLEZ DELGADO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Universidad de La Habana llega a sus 280 años. Son muchos los hombres y mujeres que han vivido para servirle, a veces, de manera casi anónima.

Tal es el caso de Omelio Rodolfo Caballero Pérez. Desde que se graduó de Licenciado en Ciencias Biológicas en 1969 ha dedicado toda su energía a fortalecer esta institución, que ya le debe tanto.

«He trabajado de forma continua durante 43 años en la Universidad de La Habana, primero en la Escuela de Biología, después en la Facultad de Biología y ahora en la Dirección Docente Metodológica», explica.

Muchos son los reconocimientos obtenidos por este profesor. Entre ellos,  el Diploma de Trabajador Internacionalista, la Medalla Rafael María de Mendive, la Medalla por la Educación Cubana, el Sello 270 Aniversario de la Universidad de La Habana, y más recientemente, en diciembre de 2007, la Orden Frank País de segundo grado. Confiesa con orgullo que «he echado mi vida en la Universidad».

-¿Cuál es su trabajo al frente de la Dirección Docente Metodológica (DDM)?

La principal función de la DDM es velar por la calidad de la formación de los profesionales, o sea, todos los estudiantes que están en pregrado. Para ello, nos encargamos en primer lugar del diseño y perfeccionamiento de los planes de estudio. Además, proyectamos todas las actividades del curso, desde le fecha de inicio hasta la planificación docente.

También nos ocupamos de algo importantísimo: el proceso de encuestas de satisfacción de los estudiantes. Además, aquí se discuten y aprueban los planes bibliográficos, luego de ser elaborados por las comisiones de carreras.

Otro aspecto que también atendemos y cuesta bastante trabajo es la ubicación del graduado. Nosotros seguimos el proceso de evaluación integral de los estudiantes, desde primer año a quinto. Damos las explicaciones previas en cuarto año sobre el servicio social. Al final, interactuamos con la asamblea de ubicación en cada facultad y repartimos las boletas.

Un elemento importantísimo tiene que ver con la práctica laboral. Atendemos también el movimiento de alumnos ayudantes, en estrecha coordinación por supuesto con todas las facultades. Lo que hacemos en este caso es dar orientaciones metodológicas y revisar el trabajo de las áreas.

Por supuesto, no solo nos preocupamos por las cuestiones académicas, sino también por los valores del estudiante y su formación política e ideológica. Esa es nuestra principal tarea, la más importante de todas.

-Usted me decía que la DDM se encarga de diseñar y perfeccionar los planes de estudio. ¿En qué consiste el Plan D?

Es un plan de estudios que recoge las experiencias del anterior, el  Plan C perfeccionado. Introduce un grupo de conceptos para incrementar la participación del estudiante en su propio proceso formativo.

Visto en la práctica, se disminuirán en alguna medida las horas en el aula. Por ejemplo, hay carreras que tienen más de 30 horas semanales en primer año, y se reducirán a 26. A medida que el alumno pase de año, la carga docente semanal bajará aún más.

Así, los estudiantes tendrán más tiempo para autoprepararse. Esto pretende buscar una mayor efectividad en los contenidos, evitar repeticiones innecesarias, y lograr más relación entre las distintas asignaturas de una disciplina.

Claro, para permitir a los alumnos un mayor trabajo independiente nos faltan recursos materiales, como laboratorios con computadoras para acceder a Internet, pero la aspiración es esa.

Con este plan habrá carreras que se podrán cursar en cuatro años en vez de cinco. Además, se reducen considerablemente los exámenes finales. En los planes actuales a veces hay hasta cinco o seis pruebas finales en un semestre. Ahora solo serán dos o tres. Será  un reto para los profesores aprender a evaluar sistemáticamente durante todo el curso, solo por el trabajo independiente.

-Son ideas renovadoras… 

Sí, y lo más novedoso del plan es su estructura. Tiene un grupo de materias que forman el currículum base: todas las que obligatoriamente lleva la carrera, aunque se estudie en cualquier zona del país, o en la municipalización. Este representa alrededor del 70 o el 80 por ciento del espacio.

Hay otro fondo de tiempo, menor, que se llama currículum propio. Son las asignaturas orientadas según las necesidades de la región donde se estudie la carrera. Esto le da la libertad a cada universidad de poner materias de interés del territorio.

Por último, queda un tiempo pequeño donde estarían las asignaturas optativas y electivas. Las optativas se distribuyen a lo largo de la carrera y el estudiante selecciona según sus intereses. Esas materias van a calzar determinados contenidos que no se incluyen ni en el currículum propio ni en el base, pero también son importantes para el profesional.

Mientras, las electivas se escogen libremente. El estudiante puede cursar una asignatura de otra facultad si lo desea. Esto nos costará más trabajo por el problema de los horarios, ya que todavía nosotros tenemos la asistencia obligatoria a clases. No sé si lo lograremos en la práctica, pero en términos teóricos es así.

-¿Cuándo comenzará a aplicarse este plan?

Ya tenemos 11 carreras en la Universidad de La Habana que comenzaron a aplicar el Plan D: Contabilidad y Finanzas, Química, Física, Bioquímica, Microbiología, Biología, Matemática, Ingeniería Física; y dos carreras nuevas que iniciarán el próximo año: Lengua Española para no Hispanohablantes y Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico-Cultural. 

En el caso de Contabilidad y Finanzas, también se está aplicando este plan en las sedes municipales. 

-A propósito, ¿qué opinión le merece el proceso de universalización de la enseñanza?

Ofrecerle a todos la posibilidad de acceder a los estudios superiores, es el desarrollo máximo de nuestro proceso educacional.

Esta idea se manejaba desde antes del triunfo revolucionario. Muchos luchadores sociales pensaron en abrir la Universidad para pintarla de blanco, mulato, negro, mestizo. Mella lo planteó en su momento, y también el Che. Pero esto solo se logró a partir del Primero de Enero de 1959.

Yo puedo decirte que la universalización se concibió desde los primeros meses de la Revolución. Ya en años 60 del siglo pasado Fidel hablaba del tema. Estaba convencido de que el único camino para lograr el verdadero desarrollo del país era el acceso de todos a la educación superior. Y lo logramos; hoy en día hay una sede universitaria en cada municipio.

Este proceso es un reto. Para obtener el éxito y la calidad que nosotros queremos de la universalización, todavía debemos consolidar muchos aspectos. No se pueden negar las dificultades materiales en muchas Sedes Universitarias Municipales (SUM) en cuanto a la matrícula, la falta de aulas o de lugares donde guardar toda la documentación. Pero eso se va a resolver a corto o mediano plazo.

El reto mayor está en nosotros mismos. Esas personas no van a clases todos los días y reciben la información de una manera muy condensada. Nuestra tarea es, entonces, introducir nuevos métodos para formar en las SUM a profesionales de igual calidad a los del curso regular diurno.

Es muy estimulante haber podido graduar el curso pasado a los primeros por la vía de la municipalización, y son más de 400 graduados. Casi todos hicieron trabajos de diploma y muchos de estos de tremendísima calidad. Es una muestra de que sí se puede. Las limitaciones  son más subjetivas que materiales. Claro, si dentro de algunos años tenemos las SUM con todas las condiciones garantizadas, será mucho mejor.

Lo bueno de estudiar en el municipio es que estás vinculado directamente a la problemática del territorio. Ahí es donde está el secreto: esas personas estudian y trabajan con los problemas de su localidad.

-Además del proceso de universalización, ¿qué diferencia la Universidad actual de la que usted conoció como estudiante?

Esa es una pregunta importante y difícil de contestar, porque yo llevo más de 43 años en la Universidad.

Lo primero que he experimentado es el desarrollo constante y sistemático de la formación de las nuevas generaciones. Los estudiantes que ingresamos aquí al principio de la Revolución éramos inexpertos en  muchos sentidos, y fue la propia Universidad quien nos enseñó. Hoy en día los jóvenes son más maduros y saben lo que quieren. Están interesados en ser buenos profesionales para servir y ayudar a la sociedad. Los estudiantes se están formando con más integridad.

Yo creo que ese es el principal cambio. No se puede quizás medir con una escala de valores, pero se detecta. Por ejemplo, en nuestra época hablábamos a los profesores con mucho respeto; ahora la comunicación es más directa y el estudiante puede acercarse al profesor e incluso al Rector, sin ningún problema.

El desarrollo de la educación superior cubana ha transitado por muchas etapas. Hemos estructurado la enseñanza de una manera adecuada para organizar las licenciaturas más necesarias en el país. Yo fui, y es un orgullo decirlo, del grupo que inauguró las prácticas laborales. Cuando ingresé en la Universidad eso no existía aún. Hoy en día es un proceso normal que se ha perfeccionado durante todos estos años.

Tenemos una Universidad de más de 280 años donde hay mucha experiencia acumulada, y mucho valor revolucionario y humano. Nuestra educación superior está perfeccionándose todavía, claro, pero en un nivel bastante alto. Hay limitantes económicas que debemos mejorar, pero es un eslabón superior abrirle las puertas a todo el que quiera y pueda estudiar.

-En el plano más personal, ¿qué significa para usted la Universidad de La Habana?

Mi apreciación del mundo y de la verdadera esencia de la Revolución la adquirí aquí con mis profesores, en quienes vi un ejemplo. Yo venía de una familia obrera donde no había mucho desarrollo político, ni yo lo tenía.

Aprendí Marxismo, me vinculé con la realidad de Cuba: los trabajos voluntarios, las distintas tareas, la Milicia. Desde entonces lo único que he hecho ha sido trabajar para la Universidad. Por eso, además de mi familia, este lugar es todo, mi vida completa.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

IDA GUTSZTAT, UNA HISTORIA

IDA GUTSZTAT, UNA HISTORIA

“En un cuarto extremadamente pequeño vivían cinco personas. Para dormir unos, debían levantarse los otros. La comida era escasa y, según historias de mi madre, en ocasiones tuvo hasta que robar un pedazo de pan para dar de comer a mi hermana”, es el testimonio de esta profesora de la Sede Universitaria Municipal de Playa.

SUSEL CRUZ PÁEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ida Gutsztat Gutsztat devela un secreto. Esta cubana, aparentemente común, es una gran profesional,  pero también es la última descendiente en Cuba del holocausto judío en Europa. Volveremos al tema más adelante.

Con sus 59 años es Ida una abnegada profesora que le ha regalado a la Universidad cubana 30 años de profesión. El ser parte, junto a un grupo de profesores de una brigada que partió a Angola en la década de los 80 del pasado siglo para voluntariamente impartir clases de Informática, es uno de los tantos méritos que posee la Gutsztat como profesional de la educación.

Como si hablara consigo misma, me dijo: “Nunca creí que me gustaría dar clases, eso lo descubrí con el paso del tiempo.”

Desde sus inicios en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana comenzó impartiendo la asignatura de Computación; hoy, transcurridas tres décadas de profesión, se ha convertido en la profesora más integral de la Sede Universitaria Municipal de Playa.

“La Universidad en su aniversario 280 se yergue con un caudal de sueños cumplidos, han transcurrido muchas etapas diferentes, el período especial golpeó de manera brutal a la Educación Superior, la casi destrucción de edificios y de los laboratorios, principalmente de Química y Física, afectó mucho la calidad de la docencia,  pero esto no ha impedido que hoy la Universidad resurja con los nuevos proyectos de la Revolución”, dijo refiriéndose a la casa de altos estudios.

“Las Sedes Universitarias Municipales  permiten que todo aquel que desee estudiar lo haga, pero me duele muchísimo ver cómo algunos jóvenes desaprovechan el tiempo, sin percatarse que el Estado invierte considerables recursos al brindarles esta posibilidad.”

Una entereza pedagógica sin par reflejan sus comentarios, pero más allá de ello, la también madre y abuela devela una conmovedora historia.

“Resulta muy difícil para mí referirme a este tema, hablo muy poco de él,” comenta y su mirada se pierde en el horizonte. Logra, incluso, hacerme suponer que aquí acabará la entrevista. Mas, luego de un suspiro, pone fin al silencio.

“Soy  cubana, pero por mis venas corre sangre polaca, nunca conocí, ni siquiera en fotos, a la familia de mi madre y de la de mi padre solo recuerdo vanamente el rostro de mi abuelo, es muy doloroso saber que una guerra de inconscientes puede ser capaz de  arrancarte tu pasado y de  desgarrarte el presente.

“Mis padres fueron sobrevivientes del holocausto nazi, llegaron a Cuba luego de terminada la guerra; yo nací a los 25 días de estar ellos en la Isla.”

Ida recuerda que ninguno de sus padres hablaba mucho del pasado porque tal vez la tristeza les impedía rememorar los terribles momentos.

“Nunca voy a olvidar las lágrimas de mi padre cuando veía una película de la guerra contra los judíos, era como si volviera a vivir aquella pesadilla.

“Él fue sobreviviente de las dos guerras mundiales, desde muy joven fue perseguido por judío y, además, por ser presidente de una  célula del Partido Comunista de Polonia.”

Ida asegura que durante la segunda beligerancia su padre resultó prisionero y llevado al campo de concentración más cruel de Polonia, Auschwitz, situado a uno 60 kilómetros, al oeste de Cracovia.

“Al entrar los judíos al campo de concentración los nazis hacían una despiadada selección, los ancianos, niños, discapacitados, eran considerados inútiles por lo que eran enviados al crematorio. Mi padre era joven y fuerte, fue esa la causa por la que no lo asesinaron”, dijo con voz entrecortada.

-¿Cómo logró salir de Auschwitz?

Por suerte, papá estuvo poco tiempo en el lugar, aunque no puedo dejar pasar por alto el decir que bastaron solo unas cuantas semanas para que él no pudiera olvidar jamás ese horrendo pasaje de su vida. Los nazis decidieron mudar a un grupo de hombres, entre ellos mi padre, a otro campo de concentración para llevarlos a trabajar; el trayecto se realizó en vagones, cuando el tren hizo una parada, un grupo logró escapar, muchos murieron, pero él logró sobrevivir.

-¿Dónde se encontraba su madre?

En esa fecha mi mamá estaba en el guetto de Varsovia, fue muy terrible para ella, mi hermana era solo una bebé, y este solía ser uno de los cercos más renombrados porque sus condiciones eran pésimas. Allí se concentraban a los judíos, sin ninguna consideración. En un cuarto extremadamente pequeño vivían cinco personas; para dormir unos, debían levantarse los otros. Según historias de mi madre, la comida era escasa, en ocasiones tuvo hasta que robar un pedazo de pan para dar de comer a mi hermana.

No fue hasta 1945 que sus padres lograron, después de varios años de separación, reunirse nuevamente, “con la terminación de la guerra, mi abuelo paterno, que se encontraba en Estados Unidos, los invitó a vivir con él, pero no pudieron entrar al país por el hecho de ser exiliados de guerra. Mi mamá estaba a punto de dar a luz, mi padre se sentía cansado, el campo de concentración lo había vuelto un hombre enfermo -puedo asegurar que nunca se recuperó del todo- por lo que decidieron venir a Cuba lo antes posible.

-Lleva usted solo el apellido de su padre, ¿por qué?

En Polonia es una tradición que al unirse en matrimonio dos personas la mujer tome el primer apellido del esposo. Como nací en tierras cubanas fue obligatorio inscribirme con los dos apellidos de mi padre.

Las personas que han escuchado mi historia a menudo me dicen que soy todo un enigma, puesto que hasta en mi nombre hay oculto un  inusual pasado. 

-¿Cuán difícil fue para sus padres adaptarse a la Isla?

Al llegar a Cuba mi papá venía casi sin dinero, con la ayuda de mi abuelo logró abrir una pequeña imprenta, él tenía experiencia porque en Polonia había sido impresor. Mi mamá, como me tenía a mí con pocos meses de nacida y a mi hermana de seis años, no podía trabajar y de ese modo intentaron llevar una vida lo más normal posible, aprendieron el español, nunca llegaron a dominarlo a la perfección, pero les sirvió para integrarse a la sociedad cubana.

-¿Creció usted bajo los principios judíos?

Sí, incluso pertenezco a la Sociedad Hebrea de Cuba, desde pequeña mis padres me inculcaron los preceptos de la religión, las tradiciones nunca se perdieron en la casa, mamá siempre cocinó comida típica judía, al punto de que nunca aprendió a hacer un potaje.

-Formó parte usted del primer grupo de cubanos que realizó la llamada Marcha por la Vida. ¿Podría decir en qué consiste ese recorrido?

La Marcha por la Vida es un viaje que se efectúa cada dos años, y lleva ese nombre porque hace el recorrido que realizaban en la Marcha por la muerte los judíos, quienes eran llevados desde Auschwitz 1 a Auschwitz 2 para asesinarlos en los crematorios o para llevarlos a los trabajos forzados; nosotros hicimos el mismo recorrido y visitamos los diferentes campos de concentración.

-¿Qué significó ese viaje de reencuentro con sus raíces?

Para mí significó muchísimo. El viaje resultó ser  muy impresionante y doloroso porque fue en ese momento que supe verdaderamente lo que sufrieron mis padres. Lugares como la Fosa de la muerte, donde eran asesinados niños, mujeres y ancianos eran la muestra fehaciente de la locura de hombres cuyo único objetivo era acabar con la humanidad; incluso, conocí a uno de los pocos sobrevivientes que quedan del holocausto nazi,  quien fuera víctima, además, de los terribles experimentos que se realizaban con seres humanos.

Pero por otra parte me sentí identificada con muchos sitios que visité porque sentí que estaba en la tierra de mi familia. Fui al guetto de Varsovia, al Museo del Holocausto y también con motivo del aniversario de la fundación del Estado,  estuve en Israel, la cuna de los judíos.

-¿Tiene algún sueño hecho realidad?

En estos últimos años he logrado realizar dos sueños importantes. Nunca pensé poder ir a Polonia, para mí fue una experiencia inolvidable e irrepetible, y el otro fue cuando este 2007 vinieron a Cuba dos primos paternos a quienes conocí por pura casualidad. Ellos supieron de mi existencia y vinieron a verme. Imagínate, yo nunca supe de abuelos, ni de tíos, ni de primos. El encuentro tuvo una carga emotiva muy fuerte.

-Fuertes lazos la unen a dos tierras, ¿qué lugar ocupa Cuba en su corazón?

Cuba es mi patria, mi país, es la tierra que me vio nacer a mí y a mis hijas. Ella es mía y eso nunca lo he dudado. A pesar de los otros vínculos me siento muy cubana. Incluso soy militante del Partido Comunista y mis convicciones son las mismas que la de cualquier otro revolucionario. Ya ves, trato de llevarlo todo, sin descuidar nada.

Todos tenemos una historia, un secreto. Ida guarda el del valor, la voluntad y deseos de seguir adelante de sus padres, quienes fueron solo el reflejo de tantos hombres y mujeres inocentes que sufrieron los avatares de la guerra más injusta y atroz en toda la historia de la humanidad.

“Lamentablemente el mundo se encuentra en un momento crítico, las guerras y los conflictos son cada vez mayores, por lo cual creo que escuchar mi historia es un modo de crear una conciencia para que todo el que la escuche comprenda que no puede volver a ocurrir algo semejante en la historia de la humanidad”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivos centrales:

-Resaltar la labor de ella como profesora de una Sede Universitaria Municipal.
-Dar a conocer la historia de los padres de la profesora Ida Gutsztat Gutsztat .

Objetivo colateral: Demostrar la necesidad -por medio de la historia de Ida- de que no puede volver a ocurrir algo semejante en el mundo.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de Título: De referencia al tema.
Tipo de entrada: De Presentación.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: Directas, indirectas y documentales. Director de la Sede universitaria del municipio Playa. Internet: Ausschwitz, a través de las fotos hechas por los propios jerarcas nazis. Página web: www.corazones.org

 

“MIENTRAS HAYA ESTUDIANTES ME QUEDAN COSAS POR HACER”

“MIENTRAS HAYA ESTUDIANTES ME QUEDAN COSAS POR HACER”

Juan Triana Cordoví ofrece sus opiniones acerca de la Universidad actual y la situación de la economía cubana.

MICHEL ORTEGA DE ARMAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Después de una mañana esperando en el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), apareció por fin el profesor Juan Triana Cordoví. Su forma de ser sencilla no revela al profesional con tantos títulos, licenciado en Economía, doctor en Ciencias Económicas, master en Estudios Cubanos y Latinoamericanos, graduado de un curso de Políticas de planificación y desarrollo agrícola de las Naciones Unidas y Profesor Titular de la institución en la que labora.

-¿Le ha reportado beneficios haberse convertido en profesor universitario?

Sobre todo me ha reportado mucha satisfacción personal el estar en contacto con la juventud, aprender de ella, formar personas, compartir el conocimiento que he adquirido; yo creo que esa es la mayor satisfacción que puede aportar el convertirse en profesor.

-Con los cambios que han ocurrido en la enseñanza, ¿cómo percibe la Universidad cubana en la actualidad?

En realidad, los últimos cambios ocurridos en la enseñanza universitaria, a mi juicio, son trascendentales, porque permiten expandir y masificar aún más la enseñanza superior y a la vez difundir un grupo de carreras importantes. Cuba ya antes de esa masificación tenía una alta tasa de graduados universitarios por habitante, la generalización de los estudios cumple, además, un propósito social que no debe desconocerse.
 
Sin embargo, Cuba debe cuidar la calidad de su enseñanza superior, también tiene que resolver problemas que son realmente contradictorios y tienen que ver con las diferentes vías de acceso a ella. Estudiantes que son muy buenos en el preuniversitario pueden quedar prácticamente privados de acceder a los cursos diurnos de la Universidad, mientras otros, con menor desempeño por muy diversas causas personales y sociales, se ven favorecidos en su entrada por disímiles vías.

Esa es una contradicción que existe hoy, que en cierta medida es lógica, pero es real y de alguna manera tenemos que resolver; en mi opinión, el otro problema grave que tiene la educación superior es que no recibe todos los recursos que debe para mantener altos niveles de calidad. Estamos celebrando el aniversario 280  de la Universidad de La Habana y, sin embargo, tres facultades no están en sus sedes originales por problemas constructivos en los edificios, eso es lamentable.

-¿Cuál considera usted que es el mayor logro de la Educación Superior cubana?

Yo creo que el mérito más grande que tiene la Educación Superior es haber resistido un período de crisis tan fuerte como el de los años 90 del siglo pasado, fundamentalmente por el esfuerzo de sus profesores y de sus trabajadores.

Fue una verdadera heroicidad haber mantenido el servicio de la docencia y la investigación y conservar la Universidad no solo abierta, sino con niveles muy dignos, lo cual solo se puede explicar por la capacidad, el esfuerzo, la voluntad y la dedicación de todos los que la integran.

-¿Y el desarrollo de su especialidad?

La especialidad de Economía ha sufrido diversas etapas en su desarrollo, de hecho, hubo un momento en que en Cuba se cerraron los estudios económicos; después se abrieron y comenzó a impartirse un programa bastante común de Economía, el cual posteriormente se fue identificando más con los contenidos que se impartían en las universidades soviéticas.

A mediados de los años 80 el programa cambió para dar respuesta a las necesidades del país de insertarse a una economía de mercado que prevalece en el mundo.

Hoy yo pienso que nuestros graduados tienen una formación bastante buena, con un programa que hay que mejorar sin lugar a dudas, pero que cumple con una serie de requisitos promedio para cualquier universidad en el mundo, y que, lógicamente hay necesidades de transformar y de perfeccionar.

Creo que es una virtud de hoy el que tengamos un programa que al menos ofrece un grupo de herramientas, tanto ideológicas, políticas como técnicas y teóricas a nuestros estudiantes; y también, es un logro el no haber abandonado la enseñanza de la economía política marxista, el enfoque marxista de la economía en los tiempos en que prácticamente nadie creía en él.

-¿Cuál es su opinión acerca del comportamiento de la Economía Cubana en estos momentos?

Pienso que es un comportamiento un poco dicotómico; por una parte, a escala macroeconómica la economía muestra comportamientos muy buenos, con tasas de crecimiento altas, de más del 6,5% promedio anual en los últimos siete años, pero a la vez, lamentablemente, ese crecimiento no se traduce en una mejoría sustancial de los niveles de vida de la población, por lo tanto, eso hace que la percepción que tiene la mayoría de las personas acerca del desempeño de la economía nacional no sea la mejor posible.

Si a eso añadimos que estamos sometidos a un fuerte ajuste debido a la crisis y a presiones externas, fundamentalmente el bloqueo, pues obviamente, yo diría que cualquier apreciación debe hacerse desde diferentes ángulos. La economía nacional tiene que mejorar mucho, sin lugar a dudas hay todavía grandes espacios de ineficiencia, tenemos grandes desequilibrios.

-¿Trabaja en proyectos inmediatos?

Estoy trabajando en varios; uno de investigación sobre economía del conocimiento en Cuba, otro sobre coyuntura de la economía cubana. También, un trabajo sobre desarrollo local en la Isla de la Juventud, y sobre una maestría en la Facultad de Economía, entre varios propósitos.

-¿Cuál considera que es su mayor logro profesional?

El que a mis alumnos les gusten mis clases, que puedan aprender conmigo y pensar por sí mismos.

-¿Impartir clases limita el tiempo con su familia? 

Bueno, en general hay períodos de la vida en los que hay que decidir dedicar más tiempo a una cosa o a otra. Los inicios en realidad fueron los momentos más difíciles, pues coincidió con la expansión de la Educación Superior a los cursos para trabajadores. En esas circunstancias los jóvenes teníamos que trabajar entre 30 y 36 horas de docencia a la semana, de lunes a domingo, porque una parte de los cursos se impartían sábados y domingos, había que dedicar mucho tiempo a superarse, a estudiar, esta carrera exige sacrificio y tiempo.

-¿Se arrepiente de algo?

En mi vida profesional creo que no, siempre hay algo que uno hizo mal, que quisiera hacer mejor, pero ahora si me pides que lo identifique te diría que no sé, quizás son tantas cosas que no sabría decirte.

-¿Qué le queda por hacer?

Mientras haya estudiantes me quedan cosas por hacer; mientras haya temas económicos y la economía cubana exista, pues me quedan cosas por hacer. En el campo de la docencia y de la investigación siempre hay mucho por aprender.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

 

GESTIÓN EN LA BIBLIOTECA

GESTIÓN EN LA BIBLIOTECA

Teresa Pérez Galán, trabajadora de la biblioteca José Martí, de la Facultad de Historia, Filosofía y Socilogía de la Universidad de La Habana, afirma que esta constituye un sistema de información imprescindible en el desarrollo de la enseñanza superior.

FATOUMATA TRAORE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La biblioteca es uno de los sistemas de información más antiguos  que existe. Su razón de ser desde un principio ha estado en correspondencia con la satisfacción de la comunidad usuaria en la cual se encuentra inmersa. Existen diversos tipos de bibliotecas, en dependencia del nivel de la especialización que posea la colección  y la  posición en que se encuentre el público respecto a la  misma.

La Biblioteca José Martí, de la Facultad de Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana fue fundada en 1976 y en sus inicios perteneció a la Facultad  de Ciencias Sociales. La misma es atendida  por la especialista Teresa Pérez Galán, a quien acudimos para conocer detalles de su funcionamiento.

-¿Cuántos años lleva trabajando aquí?

20 años.

-¿Cómo se realiza la prestación de servicios a los estudiantes y usuarios en general que acuden al centro?

El servicio se realiza cuando las personas, mediante una boleta de solicitud, piden una búsqueda bibliográfica en los catálogos de materia, autor y título. Así comienza la atención. 

-¿Se corresponde el fondo de la biblioteca con las necesidades de información de quienes vienen a ella?

Sí, se corresponde el fondo que existe en la biblioteca con los tipos de usuarios que la visita. Nuestra biblioteca posee fondos bibliográficos especializados sobre temas de Filosofía, Historia y Sociología. A veces contamos con ejemplares únicos, lo que no tenemos es soporte digital.       

-¿Qué tipo de documentos tiene la biblioteca?

La biblioteca posee los libros específicos de cada carrera y tenemos también referencias bibliográficas y documentos especializados, trabajos de diplomas, maestrías y doctorados, además, cuenta con un fondo único de libros que no existen en otros centros de su tipo.

También es importante añadir que trabajamos en conjunto con los profesores para una mejor orientación a los estudiantes y que los docentes facilitan libros y documentos que son de su propiedad, todo lo cual contribuye al fondo. Otra forma de proporcionar documentos que no posee la biblioteca es remitir a las personas a centros donde puedan localizar sus búsquedas.

-¿Qué medidas toman para la conservación de los documentos?

Como no tenemos taller de restauración, elaboramos carpetas para proteger los documentos. De los ejemplares únicos no se hacen préstamos externos y somos muy cuidadosas con los documentos.

-¿De qué forma adquieren los documentos?

Mediante donativos hecho por los mismos profesores o estudiantes de la Facultad y a través de la Biblioteca Central de la Universidad de La Habana y la Facultad de Historia, Filosofía y Sociología.  

-¿Hacen a menudo inventarios en la institución? ¿Encuentran problemas?

Sí, se realizan inventarios y hemos encontrado dificultades, por ejemplo, la falta de algunos documentos, o que otros de ellos se encuentren en mal estado de conservación. También, cuando hacemos esos trabajos aprovechamos para descartar libros ya no útiles y recuperar espacios y colocar nuevos.        

-¿Cómo realizan las actividades de procesamiento?

Tenemos un sistema de clasificación decimal, el índice de epígrafe de materia, las fichas. Hacemos registros, apuntes de libros y después procesamos todo. Si tuviéramos una computadora el trabajo sería más fácil, pero es manual.

-¿Se han hecho estudios de usuarios? 

Todos los meses hacemos estudios estadísticos, pues viene un público muy heterogéneo (estudiantes universitarios, investigadores de otros organismos, profesores) por las características que tiene la misma; por ejemplo, Filosofía se imparte en todas las carreras y, además, se atienden a quienes cursan  maestrías, doctorados, y a todas las personas que necesitan consultar materiales y son de otras provincias y de distintas universidades. Con la estadística que se realiza diariamente se lleva a cabo el control de la cantidad y el tipo de usuarios a los se ofrece servicio. Los préstamos se dan a casi todos los estudiantes.

-¿Cómo se han preparado los trabajadores en los conocimientos necesarios para la implementación de bases de datos que permitan brindar mejores servicios?

Hemos pasado cursos sobre bases de datos para el mejoramiento del servicio, pero tenemos como dificultad la no existencia de una computadora, hoy tan necesaria, pues ahora en todas las bibliotecas las informaciones son digitalizadas y podernos conectarnos a través de la red de información.  

-¿Garantiza la dirección de la Facultad de Historia cursos a los trabajadores de este centro para fomentar una cultura de la información que genere mejores desempeños como bibliotecarios?

Sí, hay preocupación y voluntad para capacitar al trabajador, de manera que éste desempeñe mejor su función laboral como bibliotecario.

-¿Cómo es el servicio de préstamo? ¿Poseen reglas de seguridad para la extracción de documentos?

Existe servicio de préstamo y como regla de seguridad exigimos el carné de identidad a la hora de extraer los documentos. Una de las medidas de seguridad para el préstamo de los trabajos de diploma a estudiantes de otras facultades es la exigencia de una carta autorizada por el decano o vicedecano de su institución para la consulta de los documentos. Está establecido un horario, los martes y miércoles para mantener el control sobre los mismos.

-¿Qué acciones realiza el centro a favor de la promoción de la lectura?

Se debe trabajar más en el aspecto de promoción de la lectura, ya que la mayoría del público viene a realizar los trabajos de clases y se limita al tema, sin profundizar más. Una de las acciones que también realizamos es que cuando llegan materiales nuevos hacemos un listado y se envían a los departamentos.

-¿Considera que los jóvenes que se forman como bibliotecarios deben realizar su período de práctica laboral en lugares como este?

Sí, pues les ayuda a ganar en experiencia y a poner en práctica los conocimientos que adquieren en su formación como futuros profesionales.

-Necesita reparación el centro, ¿por qué no se ha sometido a ella?

La biblioteca está en el plan de reparación que tiene la Universidad para los años próximos.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

ANFIBIOS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

ANFIBIOS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Científicos cubanos realizaron investigaciones sobre un hongo que amenaza la supervivencia de la especie.

LUISA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los cubanos podrían enfrentar en el futuro un incremento de las enfermedades transmitidas por los insectos, pues sus principales controladores biológicos, los anfibios, están amenazados por un hongo. Así lo demuestran investigaciones realizadas recientemente por científicos cubanos, a partir de la detección de un sapo infectado en Topes de Collantes, Macizo de Guamuhaya.

Antonio Cádiz, biólogo e investigador del Departamento de Biología Animal y Humana de la Universidad de La Habana, explicó que el hongo quítrido provoca la muerte de un anfibio en 15 días, y puede exterminar a una población en tres meses. La causa radica en que se alimenta de los estratos de la piel de ellos, altera su estructura e interrumpe el intercambio de gases que allí se produce. Este fenómeno viene ocurriendo hace diez años, pues las altas temperaturas provocadas por el calentamiento global ocasionan inmunodepresión en los anfibios.  

“Las consecuencias de esta seria crisis ecológica son impredecibles, porque los anfibios, al ser fuertes controladores biológicos de poblaciones de insectos, constituyen una de las especies de mayor contribución en una cadena alimentaria minuciosamente estructurada durante cientos de millones de años”, aseveró Antonio Cádiz. 

Cuba es el segundo país del Caribe en que se encuentra el hongo, antecedido por Puerto Rico. Otros territorios afectados son Europa, Australia, América Central y África, continente en el que apareció la enfermedad. La dispersión se produjo a través de las aves migratorias y el ecoturismo, pues el hongo se puede alojar en diversos organismos sin afectarlos. 

Los resultados de las investigaciones efectuadas se recogen en el artículo Primer Reporte de Quitridiomicosis en un sapo de Cuba. Un Nuevo Desafío de Conservación para la Isla, publicado en la revista EcoHealth 2007. Los científicos que llevaron a cabo el proyecto son Antonio Cádiz, Luis Díaz, investigador del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, Agustín Chang, del Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Hermanos Ameijeiras, y  Alejandro Silva, de la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología.     

Los anfibios son animales vertebrados que tienen la piel desnuda, es decir, desprovista de pelos, plumas y escamas. El grupo se compone de sapos, ranas, salamandras y cecilias; en Cuba sólo existen los dos primeros tipos.

El 67 % de las diferentes especies de anfibios se encuentra en América Central y del Sur. Se calcula que durante este siglo se pueda extinguir la mitad de dicha variedad.      

FICHA TÉCNICA:

Tipo de Título: Genérico.
Tipo de Lead: Interpretativo.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Datos Adicionales. 

VALORES-NOTICIA: Repercusión o consecuencia, Suspenso, Interés colectivo, Cercanía geográfica.

 

“SIEMPRE QUISE SER PROFESOR DE MATEMÁTICAS”

“SIEMPRE QUISE SER PROFESOR DE MATEMÁTICAS”

Julián Bravo Castillero cumplió el sueño de ser docente en la Universidad de La Habana; sin embargo, asegura que en esta disciplina la única certidumbre posible es saber que con ella nunca se acaba de aprender.

ANNET MARTÍNEZ HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: MÓNICA RIVERO

Cuando me dijeron que debía entrevistar a un profesor de la carrera de Matemáticas un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar que  esa asignatura me sacó varios sustos como estudiante. Pero en esta profesión en la que me inicio hay que pasar por encima a los prejuicios y los miedos. Bajo esa premisa fui en su busca.

En el encuentro lo primero que dijo fue: “Yo soy Julián Bravo, y quisiera saber si esto demora mucho”. Sus palabras parecieron un desplante, pero como no concibo una respuesta así en un profesor universitario, preferí pensar que se trataba de una reacción nacida del nerviosismo ante una entrevista inesperada, lo que en términos matemáticos imagino sea una ecuación de no pronta resolución.

Su currículo proclama una amplia experiencia profesional.  Bastarán algunos datos: en el 2004 recibió la categoría de Investigador Titular y, en 2006, la de Profesor Titular. Es director del Boletín de la Sociedad Cubana de Matemática y Computación desde el 2000 y Presidente del Consejo Científico. En el 2005 le otorgaron varios reconocimientos científicos la Universidad de La Habana y la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías Avanzadas, y un año después recibió uno de los lauros de la Academia de Ciencias de Cuba. Recientemente le confirieron el Premio Nacional de Matemática Pablo Miquel. Ha trabajado e investigado ampliamente, y aun así, comenta que le falta mucho por conocer.

Julián Bravo Castillero es el típico profesor de Matemáticas. Habla como piensa un hombre formado en esos saberes, en estricto lenguaje. Tal vez a ello se deba la parquedad y la síntesis en algunas de sus respuestas. 

-¿Cómo se vincula a las Matemáticas?

Soy del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, del V Contingente. Ahí empecé a estudiar para profesor de Matemáticas. Éramos jóvenes de décimo grado  y estábamos a la vez recibiendo e impartiendo clases.

Cuando me gradué en 1983 decidí matricular en la Universidad de La Habana la carrera de Matemática por el Curso para Trabajadores. Quería seguir fortaleciendo los conocimientos, pues sabía que lo del Pedagógico no era toda la Matemática, ni esta carrera tampoco, porque nunca se es todo ni se sabe todo. Obtuve la licenciatura en 1987.

-¿Qué lo motivó a estudiarla?

Me gustan mucho las posibilidades de aplicación que tiene las Matemáticas. Nunca tuve en planes estudiar otra carrera.

-¿Cómo fueron los inicios?

Las primeras investigaciones fueron en problemas de modelos matemáticos usando ecuaciones diferenciales, modelos de mecánica, lanzamiento de proyectiles, caídas libres y, bueno, siempre viendo los resultados, si eran interesantes. Luego trabajé en  problemas de la Matemática para la enseñanza de la Ingeniería Civil, la aplicación en la hidráulica y en el flujo de agua subterránea.

-¿Cuáles eran sus aspiraciones cuando decidió iniciarse en ese  mundo?

Siempre quise ser profesor de la Facultad de Matemática de la Universidad de La Habana.

-¿Logró cumplirlas?

Sí. Al principio daba clases en escuelas en el campo: en Güira de Melena, Batabanó, y luego pude trabajar en la CUJAE, la universidad cubana de las ingenierías. Todavía estaba en el Curso para Trabajadores cuando por una convocatoria pude entrar en la Universidad de La Habana. Desde 1996 imparto clases en la Facultad de Matemáticas y Computación. He asesorado tesis de doctorado, maestría y trabajos de diploma. Tuve la oportunidad de publicar artículos en diversas revistas internacionales y en el 2005 fui editor invitado de la revista International Journal of Solids and Structures, de la Universidad de Stanford, Estados Unidos.

-¿Cree que logra armonía entre ser profesor y ávido investigador?

He logrado armonía. El profesor debe ser un constante investigador y en la medida que avance en cualquier investigación ésta siempre va a enriquecer la formación de sus estudiantes. Investigación y docencia universitaria para mi son consustanciales, son sinónimo de calidad y excelencia académica.

-¿Ha tenido algún momento difícil en su desempeño como estudioso de las Matemáticas?

Todos los momentos son difíciles y hay que saberlos enfrentar. Difícil fue alcanzar cualquier tarea investigativa y trabajar para que saliera bien. Todo este tiempo de los años 90 hacia acá han sido realmente complicados.

Por ejemplo, en 1998, fui invitado  a una Conferencia Internacional sobre Materiales Compuestos en Ingeniería, que se celebraría en Orlando, Estados Unidos, y no me fue otorgada la visa. Esto es un mal recuerdo.

-¿Se siente satisfecho con todas sus investigaciones y logros?

Me siento satisfecho de formar parte de un equipo de trabajo, del Grupo de Mecánicos y Sólidos de la Facultad. Somos un colectivo de amigos que llevamos 15 años estudiando e investigando mucho. Los logros son de todos y sin ellos no fueran posibles.

-¿Cuál de sus investigaciones ha tenido mejores resultados?

Soy  muy feliz cuando un joven puede publicar un trabajo que yo he asesorado. Haber podido proponerle un problema interesante, trabajar con él y que eso sea divulgado, aunque no sea el primer autor, es de los mejores resultados.

-Usted fue copresidente del Comité Editorial del Congreso Panamericano de Mecánica Aplicada, celebrado en enero de 2006 en Mérida, México; ha dictado conferencias  en varias universidades extranjeras; de 1988 a 1989 fue cooperante internacionalista en Angola. ¿Qué le ha aportado a su vida profesional el haber participado en dichos intercambios?

Me ha ayudado en mucho. He tenido la posibilidad de conocer profesionales de primer nivel en esos temas que trabajamos. Ello  siempre favorece a la comunidad de cualquier parte. Es una forma de confrontación, de actualización. La posibilidad de interactuar con investigadores, académicos, científicos y universidades de otros  países es fundamental en nuestra formación y contribuye a validar lo que hacemos.

-¿Actualmente en qué proyecto trabaja?

Entre otros, en modelación matemática de materiales compuestos y en la obtención de propiedades globales, con el objetivo de obtener características globales para determinadas aplicaciones. Hemos logrado resultados interesantes con posibilidades aplicables, por ejemplo, en transductores ultrasónicos para imágenes médicas y diseño de hidrófonos.

-¿Qué piensa sobre la Universidad de La Habana actual?

Que necesita un mantenimiento general urgente.

-¿Si tuviera que comparar ahora la Universidad de La Habana  con la de otros años, cómo lo haría, qué diría al respecto?

No me gustan las comparaciones ni las competiciones. Me gustaría que existieran los Cursos para Trabajadores, por ejemplo, de Licenciatura en Matemáticas, como en los años 80.

-¿Qué es lo que más y lo qué menos le gusta de la Universidad de la Habana?

Lo que más me gusta es el gran esfuerzo que realizan profesores y estudiantes para mantener una docencia e investigación de calidad a pesar de las dificultades y carencias materiales reales. Lo que menos me gusta es ver el deterioro actual de sus edificaciones.

-¿Actualmente qué hace la Facultad en función del estudiantado?

Se inició un nuevo plan de estudios que permitirá, por ejemplo, culminar los estudios de Licenciatura en Matemáticas en un plazo de cuatro años, y con posibilidades de hacer una Maestría en Ciencias en los dos años siguientes. También se proyecta un programa de doctorado, de manera que un estudiante en un plazo de nueve años (contando a partir de que comenzó el primer año de la carrera), pueda completar estudios al más alto nivel.

-¿Qué recomienda a las nuevas generaciones que aspiran a desempeñarse como hombres y mujeres de ciencia?

Les aconsejo que no vean las Matemáticas como algo que no es práctico; sino al contrario, detrás de cualquier aplicación interesante están las Matemáticas

-Si tuviera que caracterizar a las Matemáticas con una frase, ¿cómo lo haría? 

¡La Matemática es belleza!

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

IDENTIDAD TERRITORIAL

IDENTIDAD TERRITORIAL

Los centros de estudios de Salud y Bienestar Humanos, Demográficos y el de la Economía Cubana, desarrollan investigaciones sobre indicadores demográficos.

ANET MARTÍNEZ TACORONTE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La identidad en Ciudad de La Habana: contextos y escenarios, es uno de los programas de investigación que realizan los centros de estudios de Salud y Bienestar Humanos (CESBH), Demográficos (CEDEM) y el de la Economía Cubana (CEEC), todos con sedes en la Universidad de La Habana.

El análisis se basa en los indicadores demográficos que permiten diferenciar la identidad territorial, la cual se asocia a los sentimientos de pertenencia de cada individuo en relación con el lugar donde nacieron, crecieron o residen, expuso Luisa Iñiguez Rojas, doctora en Ciencias Geográficas y máxima responsable del proyecto, en la revista Novedades en Población que publica el CEDEM.

Entre los indicadores seleccionados para realizar el estudio se encuentran la estructura de edades, la relación de nacidos y residentes de toda la vida en la provincia y las migraciones acontecidas en los últimos años, aspectos que servirán para conocer con más exactitud la identificación de los individuos con sus territorios de residencia.

El programa, cuya conclusión se prevé en el 2008, transitó por un período de identificación de las características propias de los barrios capitalinos y en estos momentos se revisan las encuestas efectuadas en diferentes municipios, como 10 de Octubre y Cerro, explicó Norma Montes, doctora en Ciencias Económicas, investigadora titular del CEDEM y colaboradora en el proyecto de identificación territorial.

La investigación pertenece al Programa Territorial de Ciencias Sociales y el organismo rector es la Delegación Provincial del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) de Ciudad de La Habana.

Entre otros proyectos de investigación dirigidos por el CITMA se encuentra el Programa de protección del Medio Ambiente y uso sostenible de los recursos naturales, que lidera el licenciado Mario Montero Campillo.

Ficha técnica:

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Lead: Sumario de Qué
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional

Valores-Noticia: Proximidad o cercanía, Progreso, Interés colectivo.