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Isla al Sur

Periodismo Retrospectivo-Trabajos docentes

UN HECHO PARA REVIVIR

UN HECHO PARA REVIVIR

Tema: ¿Qué características debe tener el hecho concluido para ser noticia y abordarse desde el periodismo retrospectivo?

MAYVELI PARES MENÉNDEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodista cubano Luis Raúl Vázquez Muñoz, en su artículo Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse, plantea que “la función básica y primordial del Periodismo es informar hechos que contienen los valores de la noticia, por lo que ostentan un interés para los integrantes de la sociedad, quienes los necesitan para su conocimiento y la toma de decisiones dentro de la comunidad en que actúan” (online).

Más adelante, añade: “El Periodismo también impulsa la demanda por conocer algo que forma parte del patrimonio de las sociedades (…). Por su capacidad de informar y su tradición en revelar hechos que permanecieron ocultos, el oficio de los reporteros es una de las vías más expeditas para acercarse a la Historia con los fines antes mencionados”.

El periodismo retrospectivo, cumpliendo con la función básica antes mencionada, se propone un rescate de la historia para favorecer el conocimiento de la sociedad, sin tener que estatizar el pasado y logrando que los sucesos converjan alrededor de un conflicto visto desde diversas miradas. El periodista debe dotarse de herramientas  investigativas para mostrar no solo el suceso sino también su devenir, poder despertar la sensibilidad del público, acercando el hecho y sus protagonistas a nuestra realidad. Pero, ¿acaso todo suceso ocurrido en el pasado puede ser noticia y abordarse desde el periodismo retrospectivo?

Disímiles son los criterios respecto al tema, entre ellos, el del periodista Miguel Ernesto Gómez Masjuán, máster en Ciencias de la Comunicación y Jefe de la Disciplina de Periodismo Digital en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, quien expresó que todo hecho puede ser tratado desde el periodismo retrospectivo, en dependencia de los intereses del periodista, su capacidad para encontrar el valor noticia del mismo, rescatarlo y abordarlo desde otro punto de vista y en otro contexto, pues la esencia del periodismo retrospectivo es rescatar sucesos del pasado para que confluyan entre sí, y poder reconstruir un acontecimiento o período histórico según el interés e interpretación que haga el reportero de los mismos: “Los valores noticia, sobre todo el aspecto humano, se reconceptualizan en dependencia de la perspectiva desde la que se trate el hecho”.

Además, señaló lo importante que es dominar muy bien el contexto en el que se desarrollaron los acontecimientos, poseer una gran capacidad interpretativa, competencia cultural y, sobre todo, saber confluir las diversas fuentes relacionadas, tanto documentales como directas para poder escribir un buen trabajo.

Asimismo, Antonio Moltó, periodista y director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, Cuba, refiriéndose a la interrogante, añadió: “El factor principal para que un hecho sea tratado desde el periodismo retrospectivo es la intencionalidad del periodista, su forma de abordarlo. Es importante la vigencia, el valor de actualidad del mismo y si es o no representativo del contexto en el que se trata”.

Los sucesos históricos vistos desde la retrospectiva deben despertar el interés y la curiosidad del público, tanto en la prensa impresa como en radio, televisión e Internet.

Coincidiendo con lo antes expuesto y relacionando otras características, Luis Raúl Vázquez Muñoz, en declaraciones para este trabajo, opinó: “Primero, que sea un hecho del pasado, pero que contenga elementos de interés, novedad, valor humano, y que puedan promover la atención de los públicos”.

De igual forma, Julio Batista, periodista de la emisora nacional cubana Radio Progreso, plantea algunos aspectos fundamentales que deben tener los acontecimientos históricos para ser tratados desde este tipo de periodismo en el medio radial: “Lo más importante es poder interesar a quien escucha el programa y hacerle la información lo más amena que se pueda, pero eso depende de la calidad del periodista. Todo hecho es susceptible de ser convertido en historia. En el medio radial es significativo también que la emisión del programa se corresponda con la fecha a tratar”.
 
Por su parte, el periodista cubano Luis Machado Ordetx, en su artículo Periodistas, profusos historiadores del instante, expresa que los hechos que se abordan desde una mirada a la historia deben ser aquellos que requieren de esclarecimientos y revelación de lo que estuvo dormido u oculto (online, 2009).

El periodismo retrospectivo pretende acercar esos hechos y sus protagonistas al presente, para despertar el interés por la historia y fomentar el papel de la prensa en la interpretación histórica. En ocasiones, lo interesante de estos sucesos se evidencia en la forma de verlos y analizarlos de cada periodista, así como en su maestría para mostrárselos a la audiencia desde muchas fuentes concluyentes o no.

El historiador español Luis Ribot García, al referirse a la reciente obra del periodista e historiador David Solar, en su artículo Cavernas, pirámides, imperios. El pasado del hombre como nunca te lo habían contado, hace referencia a las habilidades que debe tener un periodista para dar actualidad al relato que cuenta, hacerlo atractivo al lector y engancharlo con la vivacidad de su escritura, para poder contar el pasado de una nueva manera (digital, 2011).

Refiriéndose a la esencia del  periodismo retrospectivo, el periodista Julio Batista expresó que lo que caracteriza a este tipo de periodismo es el poder transformar cualquier hecho del pasado en un trabajo periodístico que las personas puedan disfrutar.              

Cada hecho histórico que sea tratado desde la retrospectiva debe reflejar una época, una realidad vivida, pero sobre todo, las relaciones humanas presentes en ella, mediante una evocación desde todas las perspectivas, guiada por la interpretación del periodista, siempre respetando los tratamientos tradicionales de la historia, sostiene Iraida Calzadilla, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. 

“El periodista debe tener vocación para buscar en el pasado, paciencia para la investigación, atender cualquier detalle que puede convertirse en una pista esencial, y ser riguroso a la hora de organizar los datos y todo el material recopilado. Además, debe repensar el mensaje que quiere transmitir y lograr un contrapunteo de enfoques para mostrar al lector varios puntos de vista; así, logra el equilibrio acerca de un asunto determinado, perspectiva que tanto agradece el destinatario de nuestros productos comunicativos”, agrega la docente.

Bibliografía consultada:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2010-2011. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

García Ribot, Luis. (2011). Cavernas, pirámides, imperios. El pasado del hombre como nunca te lo habían contado (versión digital).

Muñoz Vázquez, Luis Raúl. (S/F). Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. En: http://www.periodismohistorico.net/articles/tribuna/145.htm. Consultado: 26/4/2011.

Ordetx, Luis Machado. (2009). Periodistas, profusos historiadores del instante. En: http://cubanosdekilates.blogia.com/2009/021401-periodistas-profusos-historiadores-del-instante.php. Consultado: 26/4/2011.

Periodistas consultados:

Julio Batista, periodista de la emisora Radio Progreso.

Luis Raúl Vázquez Muñoz, corresponsal del periódico Juventud Rebelde. 

Miguel Ernesto Gómez Masjuán, jefe de la Disciplina de Periodismo Digital, Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Antonio Moltó, periodista y director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, Cuba.

 


 

UNA SIMBIOSIS NECESARIA

UNA SIMBIOSIS NECESARIA

Tema: El escritor y político francés André Malraux, autor de La condición humana, llamó a los periodistas “Historiadores del instante”.

LORENA SÁNCHEZ, GARCÍA,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodismo es un oficio terrible y extraordinario. La historia es una categoría dialéctica avasallante, un toro que siempre embiste de improviso. Ambas son dos disciplinas independientes, pero con puntos de contacto. No son pocos los escritores deudores del periodismo, pues los ha dotado de las habilidades necesarias para hurgar en el pasado.

“La historia es un suicida que revive años después”, diría el cantautor guatemalteco Ricardo Arjona en alusión a la vigencia de la misma. La labor periodística nos permite captarla en el instante mismo de su devenir y ser testigos directos de su impronta. Por ello, el escritor francés André Malraux aseguró que los periodistas somos “historiadores del instante”, capaces de interpretar la realidad para hacerla perdurable.

El periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miguel Ernesto Gómez Masjuan, asegura que todo profesional de la información es un mediador social, por tanto, debe tener la suficiente capacidad para contextualizar un hecho, pues, a través de una simple nota, sobre el más trivial de los temas, contribuye a enriquecer la historia de su país.

En el buen ejercicio de nuestra profesión, además de la descripción de un acontecimiento, se detalla también por qué ha sucedido. El investigador y sociólogo Andrés Kozel asegura que “lo más importante para un periodista es hacer historia a partir de las interrogantes del presente”.

Asimismo, los roles de ambas profesiones constituyen una simbiosis necesaria para entender el entorno. Ambas se asocian para escudriñar un suceso. Según Luis Raúl Vázquez Muñoz, corresponsal del diario Juventud Rebelde en la provincia de Ciego de Ávila,  “en el pasado pueden encontrarse hechos con la suficiente relevancia y una buena dosis de carga humana, con sus respectivos conflictos, capaces de movilizar por sí solos el interés de las audiencias”.

El buen reportero, reconoce el polaco Ryszard Kapuscinski, estudia la historia en el momento de su desarrollo. Tener sabiduría e intuición de historiador es una cualidad fundamental para todos los profesionales de los medios. En la práctica, ambos intentan cronicar una época.

“Los periodistas escriben día a día la historia presente”, asegura Mercedes Hernández, quien hace más de tres décadas se dedica al ejercicio de la profesión en la emisora Radio Taíno.

En la actualidad, a medida que se desarrolla la especialización y la fragmentación del conocimiento, también urge la trasdisciplinariedad del mismo. Para Eduardo Torres Cuevas, historiador y Premio Nacional de Ciencias Sociales en el año 2000, “un buen periodista debe poseer una visión histórica y no puede haber un buen historiador incapaz de asumir el legado de los profesionales de la información”.

Según el reportero villaclareño Luis Machado Ordetx, todos tenemos la vocación de mirar la historia a través del prisma del periodismo, pues, desde una perspectiva diferente y mediante herramientas propias del campo de la comunicación, somos profundos intérpretes del pasado con el objetivo de explicarles a los lectores el presente.

Pero el periodista “cronista del instante”, como asevera Gómez Masjuan, necesita mucha capacidad de análisis para no ser, apenas, un mero reproductor de datos, capaz de recitar hechos. Si no logra comprender mejor los procesos históricos, relacionarlos, entonces ese profesional no cumplirá cabalmente su rol como investigador social.

Para el reportero polaco Ryszard Kapuscinski, sólo la comprensión de la historia nos permite trascender sus contradicciones. Esto se consigue observando sus múltiples y diversas manifestaciones.

Somos quienes retratamos una época, una imagen, un sentimiento. Esa es nuestra responsabilidad. Trabajamos los acontecimientos, cuya dimensión estriba en el presente, en la inmediatez y la actualidad. Pero, ¿cómo tratar la historia desde el periodismo? ¿Dónde está la convergencia? Ambas tienen como propósito al hombre y a la sociedad en la cual se desarrolla.

“Todo periodista es un historiador”, decía Kapuscinski, pero no todo historiador puede ser considerado como periodista, pues, en ocasiones, no dispone de las habilidades necesarias para emitir un mensaje claro, sin ataduras convencionales ni esquematismos.

Sin embargo, el profesional de los medios escribe hoy la noticia que mañana puede convertirse en un documento infalible. Desde una perspectiva diferente, intentamos mostrar una historia más humana, aferrada a los conflictos de una sociedad, la cual necesita comprender el por qué de los mismos.

La historia no es un closet donde se guarda lo viejo e inamovible, aunque muchos intenten entenderla de esa forma. El periodismo retrospectivo es una manera de romper con los cánones a los cuales estamos  acostumbrados, pues no solo se preocupa por los hechos ocurridos en el pasado, sino por aquellos más recientes.

El periodista, dice Vázquez Muñoz, no actúa con la misma variable de espera con la que debe trabajar el historiador: “Mientras a este se le recomienda esperar la sedimentación del impacto de los sucesos para realizar un análisis frío; el reportero no demora, pues no puede aguardar por esa dilación temporal y se acerca a momentos del pasado desde otra mirada”.

Como buen profesional de los medios, debemos conocer que la simple exposición de los hechos en orden cronológico dista de ser una interpretación satisfactoria. Tal vez, eso nos diferencia de los historiadores. Los procesos de cambio y los acontecimientos sociales son el resultado de múltiples intenciones de sujetos diferentes en condiciones complejas. Asimismo, los periodistas como mediadores sociales no debemos pasar por alto las motivaciones psicológicas de los actores de la historia.

A partir de las consideraciones de Machado Ordetx, en la investigación histórica al igual que en el periodismo, de la cuestión típica de unas u otras situaciones de la vida social, de ese carácter de expresar determinadas leyes que rigen los procesos en su devenir, depende el sentido de la escritura. 

El ejercicio del reportero puede producir y divulgar conocimiento histórico. Él colabora con la conciencia de los sectores más amplios de la población, desde el hoy y para el mañana. La retrospección, al ser narrativa, trata de construir definiciones coherentes de los hechos, aparentemente desligados de nuestra realidad. En la medida que el periodismo se vuelve más interpretativo y busca responder al por qué de las cosas, la dimensión temporal de los mismos cobra mayor relevancia.

Cuántas veces no hemos encontrado libros históricos donde se referencia algún artículo periodístico de la época. Las hemerotecas constituyen un material indispensable para cualquier investigador. Cada palabra escrita por el periodista queda grabada en los anales de la historia y, al cabo de los años, son desempolvadas con el objetivo de convertir el pasado en presente.

Bibliografía:

Kapuscinski, Ryszard. Los cínicos no sirven para este oficio. Barcelona, editorial Anagrama.

Torres Cuevas, Eduardo. En entrevista de Isachi Fernández Fernández. Disponible en: http://www.cubarte.cult.cu/periodico/entrevistas/5705/5705.html.

Vázquez Muñoz, Luis Raúl. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. Disponible en: http://www.periodismohistorico.net/articles/tribuna/145.htm.

Periodistas entrevistados:

Mercedes Hernández, periodista de Radio Taíno.

Miguel Ernesto Gómez Masjuan, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.


 

MALECÓN EN BANCARROTA

MALECÓN EN BANCARROTA

Las edificaciones frente al litoral guardan leyendas ocultas entre sus ruinas. Ellas urgen ser contadas por sus habitantes.

Texto y foto:
ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Malecón habanero es una suerte de nostalgias y hechizos. Su historia comenzó hace más de un siglo, cuando los ingenieros norteamericanos Mead y su ayudante Whitney, diseñaron y construyeron el primer tramo del concurrido paseo. De 1901 a 1902 las obras de edificación del muro abarcaron de La Punta a la calle Crespo. Después, hasta 1919, llegaron a la avenida Belascoaín.

Desde 1940 el prestigioso escritor Alejo Carpentier, en su artículo El amor a la ciudad, reclamaba la insuficiente atención brindada por aquellos años al litoral habanero: “Debe reconocerse que se ha hecho muy poco por embellecer ese corso que disfruta del adorno de puestas de sol únicas en el mundo”.

Los edificios frente al mar sufren callados el paso implacable del tiempo y los daños causados por las condiciones agresivas de la zona, como el salitre marino y las inundaciones costeras por penetraciones del mar. Por décadas no han recibido el mantenimiento requerido, lo cual condena a las otroras confortables residencias frente al mar, a la franca decadencia.

Más allá de cifras, el “banco más largo de la ciudad” y su entorno necesitan rejuvenecer. Para ello, 27 longevos edificios quedarán reducidos a escombros. La historia oculta en las descoloridas paredes solo podrá ser contada por sus habitantes, quienes ya la convierten en leyenda.

Hospedarse frente al mar

Desde Prado hasta Belascoaín no hay suerte para los hoteles. A lo largo de la historia varios inmuebles se construyeron con el propósito de alojar turistas frente al mar. Hoy, algunos no existen y otros hospedan en sus habitaciones a más de un centenar de familias.

Casi nadie recuerda hoy al Hotel Miramar, ubicado en Malecón 1-3-5-7, a inicios de la vía. Esta instalación abrió sus puertas en el lejano 1902 y las cerró hace varias décadas, cuando fue demolido. “A pesar de ser pequeño, tenía una selecta clientela. En los primeros quince años de la república estuvo de moda. No era una gran edificación, pero alojarse allí no salía barato. Mi padre me contaba que fue el primero en La Habana donde los camareros vistieron de smoking”, así rememora Manuel Rodríguez, anciano de 93 años, quien vive próximo al lugar.

El periodista Ciro Bianchi Ross cuenta que el Miramar fue muy importante: “Hay imágenes en las que aparece el Presidente de la República, Alfredo Zayas, comiendo en el restaurante. Allí tuvo sus oficinas Sergio Carbó después de la caída de Machado. No disfrutó muchos años de esplendor. Con el tiempo se convirtió en un viejo caserón y permaneció vacío durante décadas”.

Después llegó la ruina. Estuvo cerrado varios lustros y nunca se reconstruyó. Quienes visiten el Malecón no encontrarán ni su fachada, pues fue imposible salvarla. Sin embargo, serán cómplices de la admirable vista de la entrada de la bahía habanera, desde los bancos que ocupan el espacio donde se levantó. El otrora Hotel Miramar quedó sumergido para siempre en la memoria de quienes lo conocieron.

Aún existen hoteles a lo largo de esta céntrica avenida negados a dar su último aliento. Admiración y asombro causan las pequeñas y curiosas lozas que visten la fachada del antiguo Hotel Surf, erigido en 1918. Con discretas entradas por Malecón y San Lázaro, guarda como sus más preciados tesoros dos murales de cerámica en sus patios interiores. Este nonagenario inmueble alberga a más de medio centenar de familias.

“Vivir aquí es muy curioso. Me gusta jugar a las escondidas con mis amigos, pues tiene muchos lugares donde ocultarse. Cuando era más chiquito me divertía contando los cuadritos de colores de las paredes. Parecía que estaba en una casa de juguete”, así describe Yunier Sarmiento, de 11 años, el edificio donde reside.

Esther García habita allí hace dos décadas y su cuarto conserva el baño original del hotel: “Mi padre contaba que los dueños de los Almacenes Inclán se hospedaron aquí en su luna de miel. Él no recordaba cuándo se convirtió en una ciudadela, pero después de eso ha llovido mucho”.

“Los mismos vecinos, poco a poco, se llevaron las lozas de las paredes. Murales como el de mi patio existían en todos los pisos y también se los robaron. Tememos que un día el edificio se desplome y nos mate a todos, pero no tenemos otro lugar donde vivir, es nuestra casa”, revela con lágrimas esta mujer de 60 años.

En cambio, Ángela Mendoza prefiere no caminar más por el Malecón. A sus 85 años desea guardar en la memoria aquellas deslumbrantes imágenes de los años 40 y 50: “Paseaba cada domingo con mi novio Alfredo, íbamos desde Belascoaín hasta Prado. Nos gustaba merendar en la cafetería del Hotel Ocean. Había a lo largo de la avenida diversos anuncios lumínicos. Nunca olvidaré uno de los más llamativos: el de la Canada Dry, bebida muy popular en ese tiempo”.

Las memorias de Ángela reviven un retrato vago y difuso. El Hotel Ocean ya no espera huéspedes. Hoy aloja en sus habitaciones casi un centenar de familias. La cafetería del portal está cerrada hace décadas y el elevador quedó detenido en el tiempo.

“Quienes viven aquí son «héroes», saben dónde se acuestan, pero no en qué lugar despertarán. El edificio está desde hace unos años en mal estado. Todo comenzó cuando se derrumbó el balcón del último piso y murieron dos mujeres. El niño que cayó con ellas quedó muy lesionado. En esa ocasión, Eusebio Leal visitó la zona y nos prometieron una pequeña reparación”, atestigua Reinaldo Hernández, uno de sus residentes desde 1984.

Después de varios derrumbes parciales durante la última temporada ciclónica, los huéspedes vitalicios del Ocean esperan nuevas viviendas este año en Alamar y Capdevila. “El temor más grande es que el elevador se desprenda desde la última planta, pues está trabado allá arriba. Además, en el sótano hay tupición, razón por la cual tenemos unos mosquitos gigantes”, alega Reinaldo.

La anciana Ramona Martínez, quien vive en la zona desde los años 60, recuerda que ambos hoteles nunca tuvieron una prestigiosa clientela: “Allí se hospedaban «mujeres alegres». Ellas se citaban con los hombres en los cuartos y algunas, incluso, nunca abandonaban las habitaciones. El Ocean tenía una excelente cafetería en el portal. Mientras el Surf, en su entrada por San Lázaro, poseía un bar muy elegante”.

El periodista Ciro Bianchi no concibe La Habana sin el Malecón: “Si lo abandonamos, perdería la capital uno de sus símbolos principales. Entre las imágenes más bellas de la ciudad está la del collar de luces que alumbran el litoral en las noches”.

Apartamentos desde 1901

Una descolorida fachada, ventanas rotas, escaleras de madera y 66 familias alberga la discreta edificación al principio de la avenida. Los especialistas la consideran el primer edificio de apartamentos de la ciudad. Malecón 11-13-15 es esa genuina construcción que lucha contra el tiempo y se enfrenta a todos los pronósticos.

“Pensamos que cualquier día se nos vendrá encima, pero nada, los muros se mantienen firmes. Según los arquitectos, no durará mucho. Desde hace más de quince años vivo aquí y está igualito”, asegura Elsa Cordero, de 56 años.

Entradas por Malecón y San Lázaro, una dulcería y suntuosos apartamentos con vista al mar eran los principales encantos de esta, la primera de las edificaciones de paseo, que todavía acoge a numerosas familias.

En el rostro de Manuel aparece una sonrisa al recordar los sabrosos dulces de la Casa Suárez: “De niño me encantaba ir. Con solo un peso o dos comía cantidad de golosinas. A partir de las tres de la tarde, el dueño sabía que no vendería más y regalaba a los pequeños pobres de la zona los dulces. Eso era un gesto digno de admirar en plena república”.

Especialistas en el tema coinciden en reconocer el valor de esta edificación, pues a pesar de los años conserva la tipología original de la cruz del patio, con sus módulos de cuatro apartamentos y la fachada. Tiene daños internos imposibles de salvar y el costo sería demasiado grande. Además, se observa gran hacinamiento, donde había 11 espléndidos apartamentos hoy existen 66. No hay lugar para tantas personas allí.

El Malecón no pierde esperanzas

La encargada de rehabilitar la zona del litoral habanero es la Oficina Técnica del Programa de Rehabilitación del Malecón –hoy denominada Unidad Inversionista Malecón (UIM)–, creada el 4 de febrero de 1994. Su propósito es rescatar las edificaciones, conservar las fachadas y mejorar las condiciones de vida de la población. Bajo la tutela de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, se ocupa del sector más antiguo, integrado por 14 manzanas, con 1.3 km de extensión, desde Prado hasta Belascoaín.

Según un plan de la UIM del año 2007, en un período de 13 años se demolerán 27 edificios. No obstante, el interés primordial de la Oficina es preservar la mayor cantidad de fachadas posibles y mantener la disponibilidad de vivienda, aunque no tan numerosas como hasta la fecha. Con los planes y estudios realizados el litoral solo se quedará con el 47% de las construcciones. 

Mucho trabajo escapó de sus manos. Antes de comenzar las labores de rehabilitación fueron demolidas 16 edificaciones. Después de 1994, y hasta el 2000, otras 20 fueron derribadas, su mal estado de conservación impedía cualquier salvación posible.

Por fortuna, no todo es ruina y desolación. Los múltiples empeños de la Oficina han permitido levantar nuevas obras en los espacios donde fueron destruidas otras. En algunos casos, como los de Malecón 29, 115 y 403-405, los nuevos proyectos mantienen las fachadas originales, a pesar del deterioro ambiental.

La esperanza es lo último que perderá la populosa avenida. El fascinante paseo confía desde hace tres lustros en la UIM, entidad responsable de proyectos inimaginables para salvar su imagen.

“Actualmente trabajamos en la restauración de la casa de los Sarrá, una de las pocas lujosas, ubicada en Malecón esquina Lealtad. Realizamos una labor sobrehumana para salvar esta vivienda, dañada por derrumbes parciales. Allí viven 49 familias. Los balcones se están clausurando, pero debemos hacerlo para preservar los arcos”, asevera arquitecta María Teresa Padrón Lotti, jefa de Urbanismo de la UIM.

El nonagenario vecino Manuel Rodríguez precisa que “la vivienda de los Sarrá fue construida a inicios del siglo XX por la viuda del famoso farmacéutico, con el propósito de regalársela a su hija, quien contrajo matrimonio con Esteban Averoff. La casa era muy elegante, tenía varios apartamentos para alquilar y una cochera. El matrimonio vivía en la planta alta”. 

El cronista Ciro Bianchi Ross añade: “Esteban Averoff era todo un personaje, muy cercano a Machado. Fue Rector de la Universidad de La Habana y Ministro de Instrucción Pública. Huyó en el avión junto al dictador, dejando en La Habana a su esposa. Al irse del país, la casa fue saqueada”.

La UIM trabaja sin cesar por rehabilitar el Malecón. El quehacer de arquitectos en proyectos de nuevas construcciones para el litoral no es una quimera. La Abadía y El café Neruda son obras que invitan a disfrutar de la bella vista desde sus mesas. En el libro El Malecón de La Habana. Un proceso de transformación y de cooperación, se definen como construcciones efímeras, pueden permanecer en el lugar mientras no haga falta el espacio ocupado por ellas. 

“Tratamos de salvar la mayor cantidad de fachadas. El interior de las edificaciones responde a nuevos diseños. Ahora el frente del 505 está apuntalado, queremos recuperarlo, pues es uno de los pocos realizados en piedra. Malecón 101 se rescató bastante con las adaptaciones hechas en la zona. Estaba en el listado de demoliciones, pero va a alargar su vida útil, al menos unos años más”, afirma Padrón Lotti.

A otro de los elementos que inciden negativamente en la conservación de las obras se refiere el arquitecto Mario Coyula: “Residir frente al mar es como vivir en un barco. La calidad de las construcciones no es la idónea y los materiales usados tampoco fueron los ideales. La agresión constante del spray salino es muy fuerte, se puede encontrar sal una pulgada dentro de los muros de la zona”.

Además, el asesor del Grupo de Rehabilitación Integral de la capital agrega: “El Malecón forma parte, desde hace muchos años, de la ‘postalita’ de La Habana. Por eso se debe preservar. Ello no significa congelarlo en el tiempo. Es natural la pérdida de algunas edificaciones y la construcción de otras nuevas, una ciudad es un organismo vivo, debe reponerse. Se pueden hacer intervenciones modernas insertadas armónicamente con las antiguas”.

La arquitecta Padrón Lotti, fundadora de la UIM, reflexiona audazmente, entre planos y maquetas, y asegura que “la vida útil de las edificaciones es de 50 ó 60 años y el litoral alberga inmuebles nonagenarios. Edificaciones resistentes al paso del tiempo, sin mantenimiento y con múltiples transformaciones interiores. Además, sus muros están llenos de sal y repararlos sería trasmitir el problema”.   

El Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, en su programa radial Tribuna del Historiador, comentaba el pasado año: “En el Malecón todos pueden ver el resultado de la más denodada batalla, porque no es contra las ruinas de los edificios que suponen otras técnicas arquitectónicas y constructivas más frágiles, es contra el mar y contra el tiempo. A veces lo que hemos reconstruido en verano, se destruye en invierno. Es un esfuerzo inmenso de muchos, de los cuales yo soy solamente palabra y corazón”.

Así, los hoteles frente al mar serán resguardo de huéspedes permanentes de sus habitaciones. Los recuerdos de Ángela, Ramona y Manuel seguirán en su memoria. Las historias de Ciro se contarán de generación en generación. Los reclamos de Esther, Elsa y Reinaldo se escucharán y la imaginación de los niños crecerá. Mientras, el Surf, el Ocean y el primer edificio de apartamentos de la ciudad esperarán hasta que el tiempo decida reducirlos a polvo. Las historias se convierten en leyendas y el Malecón, pese a todos los pronósticos, se resiste a morir.

Ficha Técnica:

Tema: La historia oculta en las añejas construcciones frente al mar.   

Propósito: Contar la historia de los viejos edificios del Malecón habanero, a partir de las emociones de quienes viven allí.  

Objetivos colaterales: Breves referencias históricas sobre el Malecón. Anécdotas contadas por los habitantes de las edificaciones que, en años venideros, serán demolidas. Valoraciones de especialistas sobre la historia y el estado arquitectónico actual del Malecón. Los proyectos de la Unidad Inversionista Malecón para salvar las edificaciones de esa zona.

Estrategia de fuentes:

Directas:

María Teresa Padrón Lotti, jefa del Departamento de Urbanismo de la Unidad Inversionista Malecón (UIM).

Arquitecto y asesor del Grupo de Rehabilitación Integral de la capital, Mario Coyula.

Periodista Ciro Bianchi Ross.

Habitantes de la zona: Ángela Medoza, Elsa Cordero, Esther García, Ramona Martínez, Manuel Rodríguez, Reinaldo Hernández y el niño Yunier Sarmiento.

Documentales:

Carpentier, Alejo: El amor a la ciudad. En: Amor por la ciudad. Ed. Unión, La Habana, 2006. (p. 47).

Varios: El Malecón de La Habana. Un proceso de trasformación y de cooperación. Ed. Boloña, Colección Arcos, La Habana, 1998. 

Leal Spengler, Eusebio: El Plan Malecón: un esfuerzo de muchos. En: http://www.habanaradio.cu. Consultado: 27.04.2009.

Soportes empleados:

Hecho: El creciente e irreversible deterioro de las edificaciones del tramo más antiguo del litoral.

Contexto: Entrevista con los habitantes de la zona, quienes cuentan la historia de las edificaciones del Malecón. 

Antecedentes: Se ofrecen algunas referencias históricas sobre el tema central del reportaje.

Tipos de juicios:

Analíticos: Se utilizaron para brindar las dimensiones del problema. Aparecen los de los vecinos de los edificios perjudicados y las zonas aledañas; los de María Teresa Padrón Lotti, Jefa del Departamento de Urbanismo de la UIM, y los del asesor del Grupo de Rehabilitación Integral de la capital, Mario Coyula. 

Sintéticos: Ofrecen pronósticos de los que ocurrirá en el Malecón en el futuro. Entre ellos están los de la arquitecta y urbanista María Teresa Padrón Lotti.

De valor: Se presentan opiniones de arquitectos como María Teresa Padrón Lotti y Mario Coyula. Además aparecen las valoraciones del periodista Ciro Bianchi Ross y del Historiador de la Ciudad de La Habana Eusebio Leal Spengler. También se utilizó un fragmento de un artículo de Alejo Carpentier. 

Fuentes: Aparece explicado en la estrategia de fuentes.  

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: Descriptiva.

Tipo de cuerpo: Por escenas o casos. 

Tipo de transiciones: Se utilizaron varios recursos para la elaboración de este reportaje. Entre ellos, el uso de muletillas como además, también, sin embargo, en cambio, mientras, que permitieron unir las opiniones y las reflexiones presentes en el trabajo. Además, se utilizaron subtítulos con el propósito de indicar los tópicos abordados y delimitar los subtemas desarrollados en el mismo.  

Tipo de cierre: De caso.

 

ZERTUCHA, ACUSADO POR LA INFAMIA

ZERTUCHA, ACUSADO POR LA INFAMIA

El médico y ayudante personal de Antonio Maceo tuvo que soportar toda su vida la delación de ser el responsable de la muerte del Titán de Bronce. Ochenta años después del combate de San Pedro, la verdad comenzó a abrirse paso.

EMILIO LÁZARO HERRERA VILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Máximo Zertucha y Ojeda lo había perdido todo: el machete, los grados de Coronel, la gloria y los anhelos. Atrás quedaban las mañanas de duros combates, las ganas de pelear, la compañía del caudillo, la amistad del General… Sus esperanzas fueron abatidas por un disparo. Allí terminaba una vida.

En la mente de Zertucha divagaban los últimos recuerdos del fatídico 7 de diciembre de 1896: “¡Se acabó la guerra! ¡Vea este cuadro! ¡Muerto!, ¡Muerto!”, le gritaba desmoralizado al Coronel mambí Alberto Nodarse. Nada resucitaría al Lugarteniente Antonio Maceo. Era imposible aceptar esa muerte.

Un Titán es invencible. Quizás la traición, pensaron algunos de los más allegados, había sido la causante de tamaña pérdida. Zertucha, un mambí de Melena del Sur, parecía ser el hombre. La profunda depresión y las injustas ofensas recibidas en el campamento lo impulsaron a desertar de las filas libertadoras, presentándose en San Felipe, actual provincia La Habana, al coronel español Guillermo Tort.

Dos años después, sin más puntal que la dignidad, compareció ante el Ejército Libertador suplicando la conformación de un Consejo de Guerra. Esta vez no huyó. Juró por su honor decir la verdad al tribunal presidido por el General de División Alejandro Rodríguez.

El ex Coronel Máximo Zertucha y Ojeda, Doctor en Medicina y Cirugía, ex jefe del Cuarto Cuerpo de Sanidad del Ejército Libertador, desmintió el 20 de abril de 1898 ante un Tribunal de Honor haber planeado el asesinato del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales, de quien era ayudante y médico personal.

Cuatro días más tarde, el Consejo de Gobierno convocó a un perdón colectivo de acuerdo con la investigación realizada. El galeno quedaba exonerado de toda culpa y salvada su dignidad como cubano. Pero, a  113 años de la caída del Titán de Bronce, aún muchas personas formulan las siguientes interrogantes: ¿Era Zertucha un traidor? ¿Realmente se investigó a fondo el hecho, pese a la guerra imperante en la Isla? ¿Si fue revindicado, por qué siguieron los ataques de mambises, emigrados y periodistas? ¿Qué sucedió ciertamente el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro?

La madre de las dudas

“En San Pedro se produjo un combate sin ninguna importancia militar. La única relevancia recayó en la muerte de Maceo. Fue un hecho dudoso, del cual existen 47 versiones entre cubanos y españoles”, explicó el Profesor Auxiliar del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana, Antonio Álvarez Pitaluga.

En una acción militar el sistema nervioso pasa por un proceso natural de excitación. Las ideas a veces no son claras y muchos detalles son inadvertidos. Los soldados ven un mismo hecho desde diferentes perspectivas, pese a ocurrir de una sola forma.

El profesor Álvarez Pitaluga afirmó: “Mientras el mito crece, la gente quiere robarse el protagonismo del deceso del Titán y acompañarlo a la eternidad. Maceo tenía una gran repercusión en el ejército. Muchos cubanos creían en su inexpugnabilidad, así lo atestiguan sus 26 heridas en el cuerpo. Los que estaban a su lado lo vieron caer y abandonaron el cadáver, aunque posteriormente querían ser héroes. Fue un impacto psicológico muy grande. Zertucha, como tantos, nunca se recuperó del hecho y así lo certifica: ‘La muerte del general produjo en mí, un estado de aplanamiento y confusión que trastornó por completo mi cerebro (…)’.

El peso de la mentira

El Lugarteniente había muerto. ¿Acaso era esto posible? ¿Cómo si los mejores batallones españoles fueron incapaces  de derrotarlo en un gran combate, ahora muere en una pequeña escaramuza? ¡Traición! ¡El doctor Zertucha lo  vendió por dinero! Esa era la única explicación posible.

La grave decisión de acogerse al indulto enemigo días después del luctuoso suceso, vino como anillo al dedo para la prensa sensacionalista norteamericana. Podían explicar el deceso del gran guerrero y a la vez crear contradicciones entre los patriotas cubanos; además de sensibilizar al pueblo norteño para lograr una intervención armada en la Isla.

Publicaron noticias de descrédito contra el galeno mambí, afirmando la participación de éste en el supuesto envenenamiento de una comida para el caudillo.

Su figura emergió con titulares sombríos en los periódicos estadounidenses New York Herald, The World y The Mail and Express. El  20 de diciembre de 1896 se publicó una caricatura suya en New York Journal  donde aparecía con una figurilla de Maceo en la mano derecha y en la izquierda una bolsa de 50.000 dólares. Los brazos los tenía extendidos y del pecho a los pies había insertados tres óvalos con los rostros de Judas, del Duque de Malborough y de Benedict  Arnold. Al pie del grabado estaban las siguientes palabras: “Cuatro traidores. Judas Iscariote traicionó a Jesús por 30 monedas de plata. Juan Churchill, duque de Malborough, traicionó a Jacobo II por un título de nobleza. Benedict  Arnold traicionó a Whashigton  por 6.000 libras esterlinas y el grado de general. Zertucha Zertucha traicionó a Maceo por 50.000 dólares."

En la edición del 17 de diciembre de 1896, el diario parisino La Republique Cubaine publicó un artículo con las siguientes palabras: “(…) El cobarde y miserable Weyler ,(…), compró un hombre, el doctor Máximo Zertucha, para que le entregara al General Antonio Maceo, y este infame aprovechando su puesto junto al general , ha podido llegar al logro de traición tan negra.”

También se especuló sobre si el médico había asesinado al héroe de Baraguá cumpliendo órdenes del Coronel español Guillermo Tort y Manuel de la Barrera, entonces Jefe de Policía de La Habana y agregado al Estado Mayor de Weyler.

Las acusaciones no pararon allí, personajes como el General José Miró Argenter y el Mayor Antonio Serrano, lo juzgaron de la muerte del Titán y la divulgación de la noticia al enemigo.

En Tampa, el 30 de diciembre de 1896, el "Club Profesional Federico de la Torre",  efectuó una reunión para discutir la forma de vengar el "asesinato" de Antonio Maceo.

El delegado Tomás Estrada Palma tomó la palabra: “(...) Hoy, aunque sabemos que éste murió en combate, abrigamos aún la sospecha que el doctor Zertucha, médico de confianza del último, haya tenido algo que ver con respecto al encuentro de las tropas españolas y el General Maceo. El doctor Zertucha, inmediatamente después de la caída del General, se presentó al enemigo, quien le ha dejado en libertad, tratándole con toda consideración (…)”.

Dos años más tarde, 30 galenos adscriptos  al cuerpo de Sanidad Militar del Ejército Libertador, suscribieron una carta donde aseguraban la no inclusión de Zertucha al Cuerpo Médico desde su deserción en 1896. En la misiva  figuraban las firmas de  los generales doctores Eugenio Molinet Amorós y Daniel Gispert.

El 16 de diciembre de 1896, el periódico Patria, órgano independentista fundado por José Martí, en su número 310, abrió la portada con informaciones sobre el fallecimiento de Maceo. Sospechaba sobre una traición en las filas insurrectas: “El guerrero vencedor de cien batallas no se ha despeñado en el fragor del combate, como águila caudal fue fulminada por el rayo. Lo acechaba la muerte y le ha sorprendido, con la máscara de la traición infame”.

Camino a la verdad

Zertucha se defendió ante las injurias. Para luchar contra ese vendaval de insinuaciones envió cartas al New York Herald y New York World, con el propósito de aclarar los hechos y  negar la pérfida acusación.

Planteó que el abandono de las filas libertadoras no significó el supuesto deseo de la muerte del caudillo. El Titán simbolizaba la victoria y, su deceso, el fracaso de la Revolución.

En una entrevista ante un corresponsal del Diario de la Marina, expresó: "Maceo encarnaba indudablemente el espíritu intransigente y tenaz del separatismo. Era el único hombre que hubiera resistido hasta los últimos momentos mientras le hubiesen quedado fuerzas y vida. Creo que su muerte facilitará muchísimo la pacificación de la Isla".

Aunque la situación era delicada, Zertucha nunca  estuvo solo en esta contienda. El General de Brigada Enrique Loynaz del Castillo constituyó un fuerte bastión en la redención del médico cuando expresó: “(…) vio colmada su propia desventura con el trato de sus compañeros, ya no tenía al general que lo estimaba, que le ofrecía el halago de su confianza y la seguridad de su agradecimiento. La Revolución parecía cerrarle los caminos. Derrumbado moralmente, emprendió la triste ruta de regreso al hogar".

El General Juan Eligio Duccase, un patriota de mucho prestigio en el Ejército Libertador, escribió una carta a Zertucha, la cual enaltecía las cualidades patrióticas del galeno, y su participación en 50 combates: “Escribo a usted para que, en medio de sus contrariedades, experimente la satisfacción de que existe un  hombre que se enaltece al tenerlo por amigo y compañero. Creo que los cubanos le deben a usted respeto.”

También otros oficiales mambises como los Coroneles Manuel Piedra Martel, Orestes Ferrara Marino y el hijo del Generalísimo, Urbano Gómez Toro, desecharon la posibilidad del asesinato del Héroe de Baraguá a manos de su ayudante. El General José María (Mayía) Rodríguez en una ocasión dijo sobre Zertucha: “Su puesto está al lado de los hombres probos y buenos cubanos”.

Ciento trece años después de la caída del Titán, el Doctor Gregorio Delgado García, historiador del Ministerio de Salud Pública explicó la cuestionable actitud del galeno mambí: “Siempre estuvo vinculado a la revolución. Cometió un  grave error, como cualquier ser humano. Su falta de visión ideológica provocó una acusación falsa sobre un supuesto homicidio al Lugarteniente. Un hombre de esa altura era incapaz de atentar contra la vida del caudillo, de quien no fue sólo su médico, sino también su compañero.

“Pero como dijera mi padre, el historiador Gregorio Delgado Fernández: ‘El doctor Zertucha era, como la mayoría de quienes lo rodeaban en su Estado Mayor, un verdadero idólatra del General Antonio”.

La lealtad de un hombre

“Zertucha era extremadamente locuaz con las personas allegadas a él, a la vez que retraído y cortés con el resto. Ser de los favoritos de Maceo le trajo muchos problemas en el campamento. La proximidad al héroe desagradaba a los generales Miró Argenter y Pedro Díaz, quienes deseaban estar cerca del Titán”, aseguró Paula Rita Brito, historiadora del municipio de Melena del Sur.

“El Lugarteniente disfrutaba la compañía de personas cultas.  Conversaba largas horas con el galeno. A esto se une la probada valentía del médico en los combates, sus dotes de excelente tirador y buen jinete, creando así una afinidad entre ambas personalidades”, agregó el Doctor Gregorio Delgado García.

Zertucha conoció a Maceo en 1892, cuando era médico de una compañía española de barcos trasatlánticos. De esas relaciones surgió una gran amistad entre ambos. Desde la incorporación el 4 febrero de 1896 a las tropas libertadoras hasta el fatídico 7 de diciembre, aquel hombre permaneció al lado de su jefe.

“Fermín Valdez Domínguez decía que el Titán de Bronce confiaba todo a la gloria de su propia espada. La caída se produjo debido al carácter enérgico y el ímpetu combativo de Maceo. Desarrolló un combate formal en condiciones  adversas desde el punto de vista militar. Las balas del médico no lo asesinaron”, explicó el profesor  Álvarez Pitaluga.

“Ante el impacto psicológico del deceso del líder, mambises de probado valor como el doctor Zertucha, abandonaron el cadáver al encontrarse  heridos o presentar  ataques de pánico. Decidieron salvar sus vidas”, declaró José M. Sansón, profesor del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana.

Un día después de la muerte del Titán, se destapó un huracán de insinuaciones contra el galeno. El cocinero del campamento, Benito Hechavarría, le impidió comer en la cocina. Fue amenazado de muerte por Miró Argenter, quien lo detestaba por celos de cuartel, y maltratado de palabras por Pedro Díaz. Ya no existía Maceo para defenderlo. Todo esto junto al rumor de la miseria de su familia, lo llevó a  acogerse al indulto español.

No marchó a España como decían, continuó colaborando con la causa independentista desde el puesto de médico en Melena del Sur hasta su reencuentro con los mambises el 1 de mayo de 1898.

“El galeno no comunicó al gobierno español la muerte del Lugarteniente. La voz popular regó la noticia. A esto se une las  investigaciones del Comandante Cirujeda sobre la posible caída en combate del mulato, pues poseía pruebas: un pañuelo con las iniciales A M (Antonio Maceo) y la declaración del práctico que remató a Panchito Gómez Toro. Zertucha corroboró el hecho, nunca lo informó como dijo Miró Argenter”, explicó el historiador Pitaluga.

“Pero, si fue Zertucha quien mató a Maceo, ¿qué hicieron los que lo sabían durante los tres días que él tardó en presentarse al Coronel Tort? ¿Por qué no fue fusilado Zertucha inmediatamente? La contestación es obvia. Si los cubanos, que adoraban a Antonio Maceo, no cumplieron su deber como devotos compañeros y como militantes que creían ser, fue porque entendieron que no había razones para ello”, afirmó Leonardo Griñán Peralta, biógrafo del Titán de Bronce, en ¿Zertucha dio muerte a Maceo?

¿Realmente fue traicionado Antonio Maceo?

En la tormentosa noche del 4 al 5 de diciembre de 1896, el Mayor General Antonio Maceo cruzó en bote la Trocha de Mariel a Majana,  junto a  oficiales de confianza de su Estado Mayor, entre ellos el doctor Zertucha.

Aunque el gobierno colonial obviaba la llegada del caudillo a tierras habaneras no significaba la ignorancia del  inminente ingreso del Titán a la provincia. El  Comandante Francisco Cirujeda, jefe del Batallón San Quitín Peninsular No. 7, en carta dirigida al general Federico Alonso Gasco exponía con seguridad la futura llegada del jefe mambí a sus tierras, aunque desconocía la fecha, pues existía un agente español infiltrado en un campamento insurrecto del territorio.

El historiador Francisco Pérez Guzmán, uno de los principales estudiosos sobre el combate de San Pedro, recogió en el libro La guerra en La Habana, las circunstancias y hechos en torno a la muerte del emblemático militar: “El 4 de diciembre el Batallón San Quitín junto a la guerrilla de Peral entró en batalla con fuerzas cubanas concentradas en la localidad de Montes de Oca obligando a Cirujeda a cambiar la dirección de los reconocimientos de su compañía hacia la costa norte rumbo al Mariel, con el objetivo de eliminar los pequeños grupos  revolucionarios existentes”.

El Comandante español constató la fidelidad del informante días después, mediante el incremento de las fuerzas mambisas en la zona. Esa concentración inusual influyó en los planes de reconocer el terreno y modificar la dirección de la marcha.

El 7 de diciembre tomó rumbo hacia Cangrejeras y en un lugar conocido como Fournier sintió fuego de fusilería. Las detonaciones hicieron que el Comandante detuviera la marcha y como buen militar cambiara el rumbo hacia el lugar donde oyó los disparos. Las descargas procedían del fuerte Zugasti, en Bauta. Precisamente allí obtuvo información de la presencia manigüera en San Pedro y determinó practicar un reconocimiento sin pensar. Este hecho, obra de la casualidad para muchos, prefijó horas más tardes la muerte del Lugarteniente Antonio Maceo Grajales.

“No era novedad las incursiones sorpresivas españolas en campamentos mambises. La mayoría de estos imprevistos fueron sin trascendencia histórica porque ningún jefe insurrecto había perecido en ellos. La negligencia cometida por el servicio de exploración cubano y el incumplimiento de esa importante misión no solo frustraron el ataque previsto para ese lunes a Marianao, sino que despojaron al movimiento independentista de uno de los principales líderes militares y de mayor visión política de la época,” afirmó Oscar  Loyola, Doctor en Ciencias Históricas y Profesor  de la Universidad de La Habana.

Si las investigaciones hubieran aparecido días después de la muerte del Titán, la deserción de Zertucha habría pasado inadvertida y su figura quedaría limpia ante los sucesos pero, desgraciadamente, para alcanzar todos los detalles se tardaron casi 80 años. Un tiempo que la prensa sensacionalista, emigrados y mambises no estarían dispuestos a esperar. Antonio Maceo, el hombre inexpugnable, había muerto. Sin encontrar explicación alguna sobre un hecho tan poco probable, alguien debía pagar. Allí estaba Zertucha, una persona cuyo único delito fue idolatrar la figura de su jefe y amigo.

Hoy, a 111 años de probada su inocencia por un Tribunal Militar, la imagen del galeno ha sido borrada, incluso en Melena del Sur, el pueblo al que le entregó lágrimas, esfuerzos y cenizas. Un lugar cuyos hijos desconocen su vida y ninguna calle, escuela o centro social tiene una placa con su nombre.

Su alma soportó el dolor enorme del oprobio y el desprecio de miles de cubanos. Juzgado por las calumnias fue recluso de los sucesos y prisionero de las dudas. La vida de los hombres nobles tarde o temprano siempre queda purificada por la verdad. Y es precisamente ésta la encargada de subsanar aquellos errores cometidos por la inmadurez de sus actos.

Ficha Técnica:

Tema: Las contradicciones existentes alrededor de la figura de Máximo Zertucha y Ojeda, quien fuera médico y ayudante personal de Antonio Maceo.

Propósito: Demostrar la fidelidad del doctor Zertucha al Lugarteniente General Antonio Maceo, a través de hechos históricos y opiniones especializadas de reconocidos historiadores cubanos.

Objetivos colaterales: Probar la inocencia del galeno mambí en su implicación sobre un supuesto plan de asesinato del Mayor General Antonio Maceo. Buscar las causas de esa pérfida acusación. Las opiniones contrarias y favorables de los medios de prensa de la época, mambises e historiadores. Explicar con hechos concretos por qué el doctor Zertucha se acogió al indulto español. Probar que el combate de San Pedro no fue producto de una traición del galeno sino de las condiciones imperantes días antes en esa zona habanera. También, retomar la vida del polémico médico, ya que ha quedado un poco al olvido, incluso en su natal municipio  Melena del Sur.

Estrategia de fuentes:

Directas:

Antonio Álvarez Pitaluga, Profesor Auxiliar del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de la Habana.

Doctor Gregorio Delgado García, historiador del Ministerio de Salud Pública desde 1972.

Paula Rita Brito, Historiadora del Municipio Melena del Sur.

José M. Sansón, Profesor del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana.

Oscar  Loyola, Doctor en Ciencias Históricas y Profesor Auxiliar de la Universidad de la Habana.

Documentales:

Dr. Máximo Zertucha, médico del Lugarteniente General Antonio Maceo. Autor: Gregorio Delgado Fernández y Rafael Soto Paz

Maceo: Análisis caracterológico. Autor: Leonardo Griñán Peralta.

La guerra en La Habana. Autor: Francisco Pérez.

Antonio Maceo: Apuntes para una historia de su vida (Tomo III). Autor José Luciano Franco

Máximo Zertucha y Ojeda: el último médico de Maceo. Autor: Luis F. Leroy Gálvez.

Declaración del Doctor Máximo Zertucha ante el consejo de guerra celebrado el 20 de abril de 1898.

Artículos de Internet:

Las controversias del doctor Máximo Zertucha, médico del Lugarteniente General. Autor: Dr. Ricardo Hodelín Tablada.

Detrás de la noticia, las intenciones. Autores: Yimel Díaz Malmierca y Francisco Rodríguez Cruz.

¿Zertucha dio muerte a Maceo? Autor: Leonardo Griñán Peralta.

Soportes a emplear:

Hecho: La inexplicable muerte del Lugarteniente General Antonio Maceo provocó sospechas sobre una traición, que recayó sobre la figura de Máximo Zertucha.

Contexto: Las indignas acusaciones a las que fue sometido el doctor Zertucha a partir de su entrega a las fuerzas españolas. La difícil situación en el campamento producto a su buena relación con el Titán. Explicación a los hechos previos a la muerte de Maceo, así como se produjo el deceso del ilustre general cubano en el combate de San Pedro.

Antecedentes: La deserción de Zertucha de las filas del Ejército Libertador provocó que se le acusara de la muerte de Antonio Maceo.

Proyecciones: Durante más de 80 años la figura del doctor Zertucha estuvo entre las sombras producto a las injustas acusaciones que le imputaban. Por ello su vida ha quedado en la sombra y casi no es recordada, incluso en su municipio natal de Melena del Sur.

Fuentes: Enunciadas en la estrategia de fuentes.

Tipos de juicios:

Analíticos: Los planteamientos del historiador Oscar Loyola sobre los errores del servicio de exploración insurrecto al descuidar la protección del lugar donde acampaban las fuerzas cubanas, pues estas negligencias produjeron el deceso del héroe de Baraguá. La explicación del profesor Pitaluga sobre la inocencia de Zertucha en la divulgación de la noticia de la muerte de Maceo.

Sintéticos: El historiador Gregorio Delgado García explicó que el único grave error cometido por el galeno, junto a su falta de visión ideológica fueron los causantes de provocar las acusaciones respecto a su fidelidad al Titán.

Hipotéticos: Las explicaciones del Profesor Álvarez Pitaluga sobre las polémicas en torno a la muerte del Titán, que derivan en 47 versiones sobre un mismo suceso. Haciendo hincapié en el falso protagonismo de los mambises respecto a la muerte del Lugarteniente.

Disyuntivos: Las palabras de Leonardo Griñán Peralta, biógrafo del Titán de Bronce, al juzgar la actitud de los mambises que ante la disyuntiva sobre la implicación del galeno en la muerte de Maceo nunca lo ajusticiaron, pues no existían razones para ello.

De valor: Todos son de valor por el contexto en que son utilizados, pues pertenecen a importantes historiadores que con sus intervenciones abordan aspectos de vital importancia para la trama central del reportaje.

Tipo de título: Llamativo
Tipo de entrada: Narrativa
Tipo de cuerpo: Bloque temático
Tipo de transiciones: Uso de sinónimos: A. Maceo, Lugarteniente General, Titán, etc. Máximo Zertucha, galeno, doctor, médico. Encabezar un párrafo con una frase que remita al anterior Ej: También.
Tipo de cierre: De opinión o comentario del autor.

¿DÓNDE NACIÓ FÉLIX VARELA?

¿DÓNDE NACIÓ FÉLIX VARELA?

El sitio exacto en que vio la luz el precursor de nuestra independencia nacional aún es una duda para investigadores, y asunto ignorado por la mayoría de los cubanos.

Texto y foto:
GABRIELA M. FERNÁNDEZ MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un niño nacido en la calle habanera del Obispo y trasladado a los pocos años desde ese sitio hacia la Florida. Hijo y nieto de militares españoles devenido seminarista en su juventud. Más tarde sacerdote aficionado a la música, especialmente a tocar el violín. Profesor y filósofo iniciador de la docencia experimental en la Física y la Química.  Diputado por la Isla en las Cortes liberales ibéricas y, finalmente, revolucionario desterrado a Estados Unidos durante largas décadas hasta su muerte, a causa de una prolongada enfermedad que enfrentara en solitario. Ese fue el Padre Félix Varela.

Se desconocen otros detalles de la vida del religioso e independentista, cuyo expediente se encuentra actualmente en el Vaticano, en dilatado proceso de canonización. El lugar exacto donde nació es uno de esos aspectos ignorados por la población, e incluso, motivo de contradicciones entre sus biógrafos e historiadores. Tal incógnita se traduce en la ausencia de una inscripción o placa que señale el sitio de la ciudad considerado por algunos como el de su nacimiento. 

Por un bulevar concurrido…

De los a diario incontables transeúntes de la calle Obispo, pocos imaginan la polémica histórica existente sobre el número 462, entre Aguacate y Villegas. La casa colonial de dos plantas llama la atención por un cartel anunciando la existencia, en lo alto, de un estudio de pintura. Pero esa es solo una de sus funciones, pues la institución radicada en los bajos del inmueble tiene una relación mucho más directa con la  historia del lugar.

La Biblioteca Pedagógica “Félix Varela” es de carácter museológico, debido al contenido específico de sus documentos. Según la especialista principal de la Casa, Yalile Amado Batista, no se trata de un centro público.

“Nuestros usuarios provienen de un sector determinado, buscan referencias científicas concretas sobre Historia de la Educación en Cuba, desde la Colonia hasta los primeros años de la Revolución. Entre los volúmenes existentes podemos encontrar libros de texto, programas de clases, guías metodológicas y literatura pedagógica de esas épocas.”

La mencionada biblioteca surgió en el año 2005, al trasladar la reserva bibliográfica del Museo de la Educación a dicho edificio, restaurado desde el 2002. La casa estaba en desuso. Los estudios hechos sobre el local demuestran que anteriormente no solo se había utilizado como vivienda: desde inicios del siglo XX fue sede de la Sociedad Mercantil Enrique Fernández Cía., después un negocio de confecciones y finalmente albergó las oficinas del Sindicato de la Construcción, a partir de la década de los 80 del siglo pasado.

Los trabajadores de la actual institución están convencidos del valor especial del sitio. Sergio González García, director de la Casa Félix Varela, como también se conoce, no tiene dudas sobre la relación de ese lugar con el nacimiento del sacerdote precursor de nuestra independencia.

“La Biblioteca está ubicada en los terrenos de la casa natal de Varela. No se puede hablar del edificio presente como el primer hogar del Padre, porque sería incorrecto, por varias razones, incluyendo la arquitectura de la vivienda, con características propias de fechas posteriores al suceso en cuestión. De todos modos, es posible referirse al espacio ocupado hoy por la institución como la locación de la morada de Félix Varela y Morales”

A partir de sus experiencias con tantos visitantes y usuarios, Yalile Amado cuenta orgullosa esta anécdota: “Una profesora muy instruida expresó que no podía irse de aquí -de la biblioteca-, ‘Imagínense, siento mucha paz, aquí nació un santo’, dijo.”

Polémica entre investigadores

La primera biografía del presbítero Félix Varela, escrita por José Ignacio Rodríguez a finales del siglo XIX, no especifica el lugar de su nacimiento en la Ciudad de La Habana. A partir de esa ambigüedad inicial, el resto de los estudiosos de la figura del sacerdote e intelectual, hasta nuestros días, no han llegado a un consenso entre las distintas hipótesis sobre el sitio del alumbramiento. 

Félix Francisco José María de la Concepción Varela y Morales nació el 20 de noviembre de 1788, según la Partida de Bautismo número 866, folio 203 del libro Sexto de Blancos, firmada por Fray Miguel Hernández en la Parroquia del Santo Ángel Custodio, de La Habana. Contrario a lo usual en los documentos de la época, el manuscrito no hace referencia al lugar de nacimiento de la criatura.

En apreciación del historiador Eusebio Reyes, una de las causas de la polémica es la no constancia de la ubicación exacta de la casa natal en los originales encontrados hasta el momento: “Ni en la partida de bautismo, ni en el expediente de órdenes de Félix Varela y Morales, se ha podido hallar el sitio preciso de su nacimiento.”

Además, argumenta Reyes, influye el criterio común entre investigadores sobre el poco uso que diera el Padre Varela a la vivienda de Obispo, dado su temprano traslado a San Agustín de la Florida, en Estados Unidos, siendo un niño,  luego su  internado en el Seminario habanero de San Carlos y San Ambrosio, para más tarde ser ordenado sacerdote y resultarle imposible vivir fuera de los recintos monásticos.

“Al ser habitada la casa por Varela durante tan cortos períodos, es menos probable la existencia de registros sobre del lugar de su domicilio. De este modo, existen tantas versiones y elementos para establecer la locación precisa de éste, como investigadores se han dedicado al tema”, deduce Eusebio Reyes. 

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, en su libro Pasión por Cuba y por la Iglesia. Biografía del presbítero Félix Varela, asegura que Varela vino al mundo en “la casa paterna, marcada con el número 91 de la calle del Obispo, situada entre Aguacate y Villegas”. Teniendo en cuenta los cambios en la distribución numérica en la manzana a lo largo de estos siglos, la vivienda señalada con el 91 a fines del siglo XVIII, corresponde a la actual 462, o sea, a la locación de la Biblioteca Pedagógica Félix Varela.

Por otro lado, de acuerdo al criterio del Doctor Eduardo Torres-Cuevas, Profesor Titular de la Universidad de La Habana y biógrafo del precursor independentista, en efecto, concuerdan los números de la vivienda de aquella época y el del edificio de la biblioteca de la actualidad, pero no se puede afirmar que se trate del mismo predio o solar, al tener en cuenta posibles cambios en la estructura de la cuadra.

“La respuesta a este dilema formaría parte de una investigación aún por hacer en los planos históricos de los barrios de la ciudad”, agregó Torres-Cuevas. En opinión del estudioso, es necesario considerar también la posibilidad del desglose del inmueble original, o sea, la probable división de aquella propiedad con dos plantas para hacer un par de recintos independientes, lo que resulta una característica de esta época y no de aquella, en la cual el joven Félix residiera en el edificio. 

Los hábitos del período colonial constituyen otro factor a valorar ante el enigma del nacimiento del multifacético cubano. “En aquel tiempo se observaba la costumbre de esperar los alumbramientos en el hogar de la familia materna”, afirma Rosalía Oliva Suárez, especialista del Gabinete de Arquitectura de la Oficina del Historiador, a partir de sus estudios sobre esta edificación del bulevar Obispo.

Por tanto, si bien esta investigadora se encuentra entre los que consideran la ubicación de la casa paterna de Varela en el espacio ocupado hoy por la biblioteca, agrega una nueva conjetura: la posibilidad de que el niño naciera en la residencia de su abuelo materno, don Bartolomé Morales, cuya locación, por lo confirmado años atrás, era precisamente al lado de la casa de los Varela y Morales, sobre la misma calle Obispo.  

“La casa donde Félix Varela nació y vivió fue destruida mucho tiempo atrás, de acuerdo con las actas revisadas en el Archivo Nacional sobre las cuadras y calles habaneras. El área ocupada por  la Biblioteca Pedagógica fue la de la vivienda del abuelo materno, pues ambos edificios, el de los Varela y el de los Morales, eran aledaños”, tal es la opinión de Perla Cartaya Cotta, historiadora y pedagoga del Seminario de San Carlos y San Ambrosio.

Las indagaciones de esta profesora le hacen suponer la residencia natal a uno de los lados más próximos del inmueble actual en cuestión, hoy una cafetería a espacio abierto, y con la construcción típica del siglo XX.

“Aunque no hubiera nacido específicamente en aquel sitio preciso, el Padre Varela dio su primer aliento muy cerca de él, en esa calle y en esa cuadra. Solamente el hecho de haberle puesto el nombre del gran pensador y pedagogo a la institución, ya es un homenaje merecido”,  concluye Perla Cartaya.

Para que todos lo sepan…

No solo personas como Patricio González, que transita frecuentemente por delante de la hermosa fachada de balaustres de madera sin detenerse a mirar al interior, desconocen el posible vínculo de ese lugar con la ilustre figura histórica. Un profesor, usuario regular de los servicios de la biblioteca, no había escuchado de tal probabilidad.

Nelson Davil, catedrático de la Universidad de La Habana, afirmó conocer las funciones del local, pero no haber tenido idea de la versión de ese espacio como el primer hogar del Padre Varela. En tal caso, pregunta si se trataría además de un museo. En otra ocasión, cuentan que una bibliotecaria del Fondo de Bienes Culturales entró al hermoso salón e interrogó sobre su labor, asegurando no tener conocimiento de la existencia de la Biblioteca especializada.

Tales incidentes son, entre otras situaciones, resultado de la carencia de algún tipo de placa o tarja para identificar el sitio histórico. Si bien Sergio González, director de la Biblioteca, afirmó que una placa oficial está en vías de aprobación, funcionarios de organismos pertinentes ofrecieron informaciones más precisas al respecto.

Mirna Leyva, especialista de la Vicepresidencia de Monumentos del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, adscrito al Ministerio de Cultura, describe el procedimiento para reconocer un lugar con valor patrimonial: “Cualquier persona natural puede propiciar el inicio del proceso si tiene terminada una investigación de suficiente rigor como para sugerir la certeza del acontecimiento histórico.

“En tal caso, debe dirigirse al Centro Provincial de Patrimonio de Ciudad de La Habana, donde se conformará el expediente, éste transitará a instancias superiores, hasta la Comisión Nacional de Monumentos, siendo ella la encargada de dictaminar y disponer finalmente de la colocación de la placa.”

La especialista Leyva aseguró, no obstante, que el expediente con fines de señalar la casa natal de Varela no ha llegado a la instancia de nivel nacional.

Tampoco al Consejo Provincial de Patrimonio se le ha presentado ninguna solicitud sobre el particular, explica María del Carmen Pérez, funcionaria de dicho organismo. “El caso de la casa natal de Félix Varela jamás ha sido tramitado en nuestra entidad”, aseguró la licenciada.

Otto Rondín, secretario ejecutivo de la Comisión de Monumentos en Ciudad de La Habana, lamenta el poco tiempo dedicado hasta ahora a la búsqueda de la confirmación de un suceso de tanta trascendencia.

“Yo participé en la restauración de la casa unos años atrás. La Oficina del Historiador estaba persuadida del valor del recinto y a ello se debe el nombre de la biblioteca. Quizá el problema será resuelto cuando el Vaticano disponga por fin la canonización del Padre Varela”, sugirió.

La santificación de Varela, si finalmente resultara decidida por la Iglesia Católica, podría ser un factor influyente para la colocación de la tarja necesaria. Sin embargo, más determinante resultaría arribar a una conclusión definitiva sobre el lugar de nacimiento del precursor de nuestra Independencia Nacional, el Padre Félix Varela y Morales. Mientras tanto, bastaría algún tipo de divulgación dirigida al caminante en Obispo, indicándole una de las peculiaridades más significativas del más transitado bulevar habanero.

“El que nos enseñó en pensar…”

Magdiel Rodríguez Almar, un pionero de quinto grado, ya muestra conocer el pensamiento de José de La Luz y Caballero sobre el Padre Varela, mediante el cual lo califica como “el que nos enseñó en pensar”. El niño estudia en la escuela primaria José Martí, situada justo al frente de la Biblioteca Pedagógica. Un trabajo de investigación en su grupo le acercó tiempo atrás a la institución.

“Considero muy importante que las personas conozcan que quizás Félix Varela nació en este terreno, al frente de nuestra escuela. Para mí, él no está muerto, vive mientras alguien estudie sus reflexiones y escritos. A veces, yo creo poder verlo por esa ventana.”

La incógnita en torno al nacimiento del insigne sacerdote continuará presente mientras no se encuentre alguna prueba o documento definitorio sobre el espacio preciso del hecho histórico. No obstante, a pesar de las dudas y conflictos expresados por los expertos en el polémico tema, personitas como Magdiel, y otras no tan jóvenes, insisten en reconocer el valor del sitio y el espíritu del lugar.

Es inamovible el orgullo de Yalile Amado, especialista principal de la Biblioteca Félix Varela,  adscripta a la Oficina del Historiador de La Ciudad de La Habana, demostrado por su modo peculiar de responder las llamadas telefónicas de los usuarios:

-Buenos días, Casa Natal de Félix Varela. ¿En qué puedo ayudarle?

Ficha técnica:

Tema: La polémica sobre el lugar de nacimiento de Félix Varela y Morales, y su posible relación con el terreno ocupado actualmente por la Biblioteca Pedagógica Félix Varela.

Propósito: Desempolvar la polémica sobre la locación de la casa natal del Padre Varela, prácticamente desconocida, a pesar de centrar los hechos sobre el concurrido bulevar habanero Obispo.

Objetivos colaterales: Exponer las distintas hipótesis sobre el terreno donde se situaba la casa natal de Félix Varela, algunas de ellas relacionadas con el actual terreno de la Biblioteca Pedagógica. Demostrar lo prácticamente desconocido que resulta este asunto entre los cubanos. Indagar en el proceso de conformación de una posible tarja para dar a conocer este hecho histórico en la calle del Obispo. Reseñar brevemente la labor de la Biblioteca, como el inmueble de donde parte la investigación.

Estrategia de fuentes:

Directas:

De la Biblioteca:
Sergio González García. Director
Yalile Amado Batista. Especialista principal de la Casa

Historiadores:
Eusebio Reyes. Historiador de la  OHCH (Oficina del Historiador)
Perla Cartaya Historiadora y profesora del Seminario de San Carlos y San Ambrosio
Eduardo Torres Cuevas. Doctor en Ciencias Históricas. Biógrafo de Varela

Del Departamento de Arquitectura de la Oficina del Historiador:
Rosalía Oliva Suárez. Autora de la investigación del Dto Arquitectura sobre la Casa.

De Patrimonio:
Mirna Leyva. Especialista de la Vicepresidencia de Monumentos del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural
María del Carmen Pérez. Especialista del Consejo Provincial de Patrimonio
Otto Rondín, Secretario Ejecutivo de la Comisión de Monumentos en La Ciudad de La Habana

Usuarios:
Nelson Davil. Profesor de la Universidad de La Habana
Bibliotecaria del Fondo de Bienes Culturales
Magdiel Rodríguez Almar. Escuela Primaria José Martí. Frente a la Biblioteca Pedagógica Félix Varela

Documentales:

Céspedes, Monseñor Carlos Manuel de. “Pasión por Cuba y por la Iglesia. Aproximación biográfica al Padre Félix Varela”. Biblioteca de autores cristianos. Madrid, 1998.

González, Diego. “El Padre Varela. Su vida y su obra.” Imprenta La Propagandista. La Habana. 1927.

Hernández Travieso, Antonio. “El Padre Varela. Biografía del forjador de la conciencia cubana” Editor Jesús Montero. La Habana, 1949.

Ibarra Cuesta, Jorge. “Varela el precursor. Un estudio de época” Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 2008.

Oliva Suárez, Rosalía. “Casa Félix Varela. Obispo No.462” Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana. La Habana, 2003

Rodríguez, José Ignacio. “Vida del presbítero don Félix Varela” Primera edición. Imprenta “O Novo Mundo” Nueva York, 1878. (Consultado en la Biblioteca Nacional)

Santana, Joaquín G. “¿Quién fue..? Félix Varela.” Ediciones Unión. La Habana, 1982

Torres Cuevas, Eduardo. “Félix Varela”. Editorial Ciencias Sociales. Tercera edición. La Habana, 2002.

Soportes:

Hecho: La polémica existente sobre el lugar de nacimiento de Félix Varela y el desconocimiento de la población.

Contexto: Miles de personas pasan por frente de la Biblioteca Pedagógica Félix Varela a diario sin imaginarse que existe un debate sobre si allí nació el Padre Varela o no.

Antecedentes: Desde la primera biografía de Varela, no se ha podido encontrar algún documento hasta ahora, que especifique el número de la casa donde nació el Padre.

Proyecciones: Existen investigaciones por hacer para asumir una tesis final, y mientras no se demuestre algo más concreto, y se inicien los trámites en las oficinas de Patrimonio, no habrá placa ninguna en el lugar.

Fuentes: Las mencionadas anteriormente

Tipos de juicios:

Analíticos: Los de los tres historiadores citados, y el de la especialista del Gabinete de Arqueología, porque hacen profundos análisis individuales teniendo en cuenta elementos distintos a la hora de valorar la hipótesis sobre el lugar de nacimiento de Varela.  

Sintéticos: El juicio citado de Otto Rondín, de la Comisión de Monumentos, muestra una suposición del futuro, como se agilizará el asunto de la placa cuando se defina la canonización del Padre Varela en el Vaticano.

Hipotéticos: También se pueden calificar como hipotéticos los juicios de los historiadores, porque todos plantean sus hipótesis sobre una misma cuestión.

Disyuntivos: En el acápite del debate sobre el sitio exacto del nacimiento del padre Varela, los juicios, por lo general, son disyuntivos, porque algunos expertos piensan que nació en la locación de la Biblioteca, otros que al lado, etc.

De Valor: Casi todos los empleados. Ya sea para demostrar las distintas hipótesis del nacimiento de Félix Varela, como para explicar el procedimiento de colocar una placa, y la situación específica de la de la Casa Félix Varela; o sea para hablar del trabajo de la biblioteca, o las opiniones de los usuarios. Todos esos juicios son considerados como de valor en el contexto y con la función que se emplean.

Tipo de título: De interrogante
Tipo de entrada: de sumario, de panorama…
Tipo de cuerpo: de bloques temáticos
Tipos de transiciones: Se emplearon palabras claves a repetirse en distintos párrafos para evidenciar que se habla del mismo tema. Ejemplo: casa, investigador, placa, etc.
Se repiten conceptos cambiando los términos, como por ejemplo, dejar de llamar a la casa natal de ese modo, sino con otras expresiones sinónimas
Son utilizadas transiciones como además, sin embargo, por otro lado, etc.
Los subtítulos también constituyen transiciones.
Tipo de cierre: anticlimático.

LA HUELLA DEL TITANIC EN CUBA

LA HUELLA DEL TITANIC EN CUBA

¿Un cubano en el Titanic? No exactamente, pero sí es cierto que  el asturiano-cubano Servando Ovies Rodríguez, emigrante exitoso, hombre de negocios y dueño de la famosa sedería habanera El Palacio de Cristal, zarpó en el Titanic sin imaginar su fatal destino.

WALDO FERNÁNDEZ CUENCA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Con la reciente publicación en Internet de la lista completa de pasajeros del trasatlántico más famoso de la historia, el Titanic, se ha podido confirmar un hecho desconocido por la mayoría de los cubanos: la muerte en tan histórico hundimiento de una persona residente en la Isla.

Corría el año 1891. Cuba eliminaba a pasos agigantados viejas trabas esclavistas y abrazaba un pujante capitalismo que exigía fuerza laboral a gran escala. Era Cuba tierra de oportunidades.

Así llegó a La Habana con escasos 15 años el avilesino Servando Ovies, en una de esas grandes oleadas de asturianos a América. Venía a trabajar en la fábrica de ropas de su tío José Rodríguez, con un solo sueño: levantar fortuna.

“Empezó limpiando baños. Era un hombre muy habilidoso y trabajador, no tardó en ascender de posición, fue adquiriendo conocimientos del manejo de la empresa, la cual despegó definitivamente después de su llegada”´, cuenta su nieto, quien lleva el mismo nombre.

Debido al crecimiento que la empresa tuvo en los primeros años de la naciente república, fue necesario importar materias primas de la lejana Europa, cuna de grandes telares.

Servando logró convertirse en codueño de la fábrica y hombre de dinero, por lo cual sus viajes al Viejo Continente eran frecuentes en busca de ventajosos contratos con los proveedores.

El último viaje

Lo reclaman los negocios. Mas este viaje es diferente, visitará a su madre en Avilés, la tierra donde abriera los ojos por primera vez. Recorrerá Francia e Inglaterra para importantes citas de trabajo, y su regreso a América después de varios meses fuera de su hogar, no será precisamente Cuba. Nueva York lo espera para importantes  tareas que debe cumplir.

Ante tan extensa ausencia su esposa desea acompañarlo, él se lo impide, pues por su avanzado estado de gestación es peligroso asumir tan agotadores viajes. 

En París lo sorprende la rimbombante noticia de la partida del Titanic, un coloso, un gigante transoceánico considerado insumergible, una belleza de la ingeniería naval dispuesta a romper todos los récords allende a los mares.

No titubea en su decisión. La fecha y el dinero lo acompañan y un camarote de primera clase en el Titanic bien vale un regreso a América.

Embarca en Cherburgo, penúltima parada del barco. Ahí, curiosamente, parte también el multimillonario más grande de entre los pasajeros, el estadounidense John Jacob Astor, quien regresaba a EE.UU. luego de una larga luna de miel.

Según La Nueva España, revista asturiana que descubrió el caso de Servando en 1998, el hombre llevaba consigo en el camarote 12 cajas de algodón y puntillas, fletados a su nombre por la compañía neoyorkina  Clafin H.B. & Co.

En la madrugada del 14 de abril, mientras el Titanic navegaba a toda velocidad por las tranquilas y frías aguas del Atlántico Norte,  la tripulación detecta un enorme iceberg y hace girar la nave a toda velocidad para evitar la colisión.

Pero es demasiado tarde, el impacto es inevitable. El capitán manda a revisar el barco, y el diseñador Andrew Hutchkins, después del pesquisaje, predice lo increíble, el Titanic se hundirá a más tardar en dos horas. Cinco de sus compartimentos estaban ‘’heridos’’ de muerte.

El hundimiento ocurrió a 9 millas de la isla de Terranova y constituye hasta nuestros días uno de los mayores desastres marítimos en tiempos de paz.

La noticia de la catástrofe es pólvora que se riega por todos los confines del planeta y Eva López del Vallado, esposa de Servando, no puede creer en tan nefasto destino para su amado.

El Comercio, un diario habanero de la época al servicio de los emigrados españoles en la Isla, se hizo eco de la suerte de Servando, no había mucho que hacer, el asturiano era parte ya de la zaga del Titanic, tenía 36 años al morir.

“Dicen que mi bisabuela se volvió como loca, gastó toda la fortuna de la familia buscándolo, donde quiera que surgían noticias de inmensos cementerios allí iba, a ver si encontraba el cuerpo de su esposo”, cuenta su biznieta, Ivonne López.

“Fue a Europa, y por último a Halifax, en Canadá, donde se encuentra el mayor camposanto de muertos por el desastre. Allí dicen que estuvo su cuerpo”, asegura Ivonne.

La investigación de La Nueva España da cuenta de que el cuerpo de Ovies fue rescatado por el barco norteamericano “Mackay Bennett”, junto a otros 189 cadáveres y trasladado posteriormente a Halifax.

Su primo, José Antonio Rodríguez, compañero en la aventura de la emigración, viajó hasta Canadá a reconocer su cuerpo. Se cuenta que exhumó el cadáver y le dió cristiana sepultura el 15 de mayo de 1912.

Mas la familia Ovies no da fe de esa versión.

Nunca se pudo saber con seguridad si su cuerpo lo sepultaron en Halifax o no, nosotros no tenemos esa certeza, asegura Servando, nieto del fallecido.

De casa a Palacio

El Palacio de Cristal, símbolo de la fortuna de Servando Ovies, surge en el 1850, en un pequeño lugar de la calle Mercaderes y debe su nombre a la fama mundial que adquirió en aquel momento el Palacio del Cristal de Hielo, en Londres, en los años de mayor esplendor de la reina Victoria, en Inglaterra.

En 1898, en medio de la terminación de la guerra de Independencia, se traslada a la esquina de Muralla y Habana, donde radica hasta 1922 en que se asienta definitivamente en Aguiar 569.

A partir de la culminación de la guerra su despegue es acelerado, pues de una modesta fábrica expendedora de telas terminadas en Europa se convierte en una sólida empresa de ropas, por la alta calidad en la confección de sábanas, pitusas y guayaberas.

Hoy, la otrora sedería es un almacén de la empresa Habaguanex, perteneciente a la Oficina del Historiador, sus trabajadores solo saben que alguna vez fue una gran fábrica de ropas y tejidos.

La estrecha calle Aguiar, en la Vieja Habana, y sus vecinos desconocen esta historia, el tallado e imponente letrero de El Palacio de Cristal ha  visto enmudecer el ruido de sus máquinas y el sentir de sus selectas telas, pero no olvida a Ovies, el asturiano del Titanic.    

Ficha Técnica:

Tipo de Reportaje: Histórico
Tesis del trabajo: Dar a conocer la historia del asturiano residente en Cuba, muerto en  el Titanic.

Tipo de Entrada: De Resumen
Tipo de Cuerpo: Estructura cronológica
Tipo de Cierre: de Caso

Estrategia de Fuentes:

Fuentes Activas:

Entrevista con familiares de la víctima y trabajadores del antiguo negocio de Servando Ovies.

Fuentes Pasivas:

Consulta de periódicos de la época.

Revista La Nueva España de Asturias y su investigación sobre Ovies.

Historia del Hundimiento del Titanic por Wikipedia. 

 

¿SOÑAR EN AZUL?... ¿Y EN ROJO?

¿SOÑAR EN AZUL?... ¿Y EN ROJO?

Metropolitanos es el otro equipo de la capital cubana, pero a diferencia de Industriales, no goza del mismo respaldo de la afición giraldilla. A punto de concluir la campaña 2006-2007, es justo acercarse a este elenco que durante muchos años ha mostrado orgullo, pasión y corazón en el terreno.
 
FERNANDO MARTÍNEZ VERDECIA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

 

Noveno inning, dos out. Santiago le ganaba a Metros por tres carreras.Todo parecía indicar que las avispas del Oriente cubano se llevarían otro Campeonato. El Latinoamericano estaba repleto de punta a cabo.

De repente, las bases se llenaron de guerreros; la posibilidad capitalina se encontraba en poder de su cuarto bate Alexander Mayeta, quien vestía el  rojo uniforme. Anglada se veía nervioso y daba unos paseítos por el dogaut.

Ormari Romero, el gigante de Seboruco, solo debía marcar un strike para llevarse el triunfo.

Finalmente,  Ormari lanzó y Mayeta limpió las bases con un batazo de vuelta completa. Una multitud estremeció el coloso del Cerro. Muchos aficionados  gritaban: ¡Metros, al fin es Campeón!

En eso me despertó el acomodador del estadio:-¡Vamos hermano, despiértate, el juego ya terminó!

-¿Sí? ¿Y quién ganó?

-Nada, Santiago le pasó la escoba a los Metros.

Raíces

Metropolitanos es el otro equipo representativo de la capital cubana, pero a diferencia de Industriales, no goza actualmente del mismo respaldo de la afición giraldilla.

Los gladiadores debutaron en la temporada 1974-1975, y en los primeros años fueron uno de los mejores conjuntos del país, e incluso, contaban con más respaldo de la afición que los leones industrialistas. En 1982, comenzó a ponerse en vigencia el sistema de pasar años tras años a sus mejores jugadores para Industriales. Rey Vicente Anglada, Rodolfo Puentes, Javier Méndez y José Modesto Darcourt resultaron los primeros peloteros en emigrar para los azules de la capital.

A partir de ese momento los rojos empezaron a decaer, ocupando los últimos lugares de 16 equipos que había en todo el país. Fue entonces que por propuesta de la Comisión Provincial, en el año 1990 se hace una cláusula y no se pasaron más serpentineros para el  equipo insignia  de la capital  de los cubanos.

En el año 1997, el segundo equipo de Ciudad Habana termina como la tercera novena más ganadora del Campeonato. Rolando Verde, Iván Correa, Jorge Milián y Enrique Díaz resultaron los protagonistas.

Una nueva estructura de 90 juegos les permitió en 1998 lograr su récord de más victorias en una Serie Nacional (con 52)  y colarse en los Play Off  para discutir el título de la zona occidental.

Esto, sin dudas, provocó un escándalo por parte de la afición, pues ellos no concebían que los Metros volvieran a ser mejor equipo que los Industriales. A raíz de este problema decidieron reforzar a los leones, y ahora toda la base de los rojos ya la tenían de nuevo los azules.

Pero ahí no acabó todo. Los guerreros siguieron demostrando que ellos sí eran corajudos de verdad,  logrando así clasificar para la post-temporada. El duelo ya estaba planteado: Metros vs. Industriales en el Latino.

Por supuesto, una vez más los leones dejaron en el camino a los gladiadores, lo cual provocó que la afición se metiera con ellos; los ofendían, les tiraban piedras y hasta se metían con sus familiares, quienes presenciaban tranquilamente el juego en las gradas.

Realmente fue un golpe muy duro, porque a razón de eso, los Metros han decaído, al extremo de implantar un récord de derrotas en 2005-2006 y quedar últimos por primera ocasión en su historia, lo que ha puesto más caliente el tema, pues mucho ha influido que sus bateadores y lanzadores hayan dejado el traje escarlata para ponerse el azul.

¿Es sucursal Metropolitanos?

Según Oliver Arias, Comisionado Provincial de béisbol en Ciudad Habana, “el hecho de que Metros ceda casi anualmente dos o tres jugadores para Industriales no es sinónimo de sucursal, ni de equipo escuela o de desarrollo, todo está en los objetivos trazados por la provincia, los cuales varían según el momento.

“Las necesidades de Industriales son cubiertas por peloteros de Metros, pero no al ciento por ciento, pues, si no, hoy los leones contaran también con Yadier Torres, Yosmani Guerra, Ebrys Martínez, Stayler Hernández, Álvarez Pombo, Michel Fors, jugadores que comparativamente aventajan a dos o tres representantes de los azules”, afirma Arias.

“Los leones industrialistas también desarrollan peloteros, tanto novatos como establecidos, porque los Urgellés, Deinis, Yadel, siguen desarrollándose como jugadores hasta que su rendimiento llega a su punto culminante. El desarrollo nunca termina hasta que un atleta alcanza el techo en determinado nivel”, concluye Oliver Arias.

¿Son justos o no los cambios?

Los puntos de vistas sobre los cambios de jugadores para Industriales son tan variados como ningún otro tema en el argot beisbolero.

“Creo que si todo se hace por el bien de Ciudad de la Habana está correcto, y recordar, además, que el resultado de la provincia no se mide por el acumulado de sus dos equipos, sino por el mejor lugar de uno de los dos, según los parámetros de la Federación Nacional”, afirma Rey Vicente Anglada, director de Industriales.

“Un fanático es seguidor de un equipo, -acota Anglada-, pero en nuestro béisbol, donde participan provincias y no clubes, se siente por el territorio de nacimiento o preferencia por encima de todo. Pienso que el verdadero aficionado no es industrialista o metropolitanista, azul o rojo, sino capitalino”.

Según Germán Mesa, ex torpedero de lo azules,”el sentimiento de victoria llega con cualquiera de los dos. El público ya está habituado a un primer equipo llamado Industriales, y es algo muy difícil de quitar, solo con la eliminación en nuestra pelota de los leones se conseguiría cesar un sentimiento que crece por día, e incluye a jugadores y entrenadores.

“Esa es la realidad, e ir contra ella es nadar contra la corriente. Es verdad que las personas siguen equipos por los jugadores que tengan, pero no es el caso”, dijo Germán.

“Si los peloteros industrialistas de hoy se visten de rojo tendrán un poco más de público y ganarán muchos más juegos; eso sí, el nombre Industriales llama por sí solo a miles de personas, y si no, recuerden la temporada 97-98 en la que Metros ganaba más y al final, cuando quedaron como únicos representantes de la capital en los play off, el Latino no acogió a más de 10 000 personas aún con claras opciones de éxito, mientras que Industriales casi perdido frente a Pinar, cubrió más de 40 000 espacios en el Coloso del Cerro”, expresó Javier Méndez, ex jardinero de los indomables.

“Es triste pero cierto, los tiempos en que la afición era repartida es parte del pasado, Industriales ha tomado una ventaja imposible de borrar, y contra eso nadie puede luchar, es como una fiebre incurable, que lejos de ser dañina al final beneficia y prestigia la pelota cubana con un equipo que se identifica dentro y fuera de la Isla por su pasado y presente único”, aseveró Yadel Martí, lanzador de Industriales.

“Se podrá mejorar el seguimiento popular de Metros con estelares jugadores y resultados, pero nunca se igualará a Industriales, únicamente con el paso de muchos años de victorias y títulos rojos y derrotas tras derrotas azules”, dijo Yadel.

Pienso que los cambios deben existir mientras Industriales tenga lagunas que pongan en peligro el título nacional, pero para que esas lagunas sean cubiertas y no se forme por ambición un super trabuco. Si es así, entonces se puede decir que las permutas son justas.

¿Qué opinan  jugadores de Metros?

“Metropolitanos es un conjunto que no es favorito y al que los contrarios creen avasallar. Considero que hay que preocuparse por la calidad de los guerreros. Nosotros hemos sido respetados durante muchos años por la garra en el terreno, y porque para vencernos hay que jugarnos fuerte. Lamentablemente a nadie le agrada lo que está pasando ahora. Si no se garantiza la calidad de los jugadores, es preferible que el equipo desaparezca. No se puede permitir que atletas talentosos se estropeen, o que figuras como Jorge Milián, su actual director, vean puesta su capacidad en tela de juicio”, comentó Luis Felipe Díaz, pelotero más emblemático de los rojos capitalinos.

“Ayer fui un guerrero líder, un corazón de gladiador, el primero en encabezar la guerra por mi tropa durante 15 años, con derrotas constantes, pero sin perder la esperanza. Metros es un elenco al que muchos critican y deshonran y nadie es capaz de darle ánimos en el terreno”, expresó Enrique Díaz, capitán del conjunto por más de 15 años.

El swing del pueblo

“Llevo más de veinte años viendo pelota, y no me gusta para nada el sistema de pasar jugadores de un equipo para otro. Yo pondría el siguiente reglamento: todo jugador que debute con ellos en la próxima temporada tiene que jugar cinco o seis en sus filas; después podrá pasar a Industriales”, propone Rafael Tarapiella, del municipio capitalino 10 de Octubre.

“Sería, más o menos, como pasa con la Grandes Ligas Japonesas; allí si un nacional quiere ir a otro país, tiene que jugar primero siete años consecutivos en su país”, concluye.

“Estoy seguro de que si los peloteros de los Metros nunca se hubiesen movido, esa novena fuera la actual campeona de la Serie Nacional. Mi propuesta coincide con la de otros, conformar un equipo con peloteros que no hayan podido integrar el de su provincia. Si de “sobrantes” se trata, es mejor que provengan de todo el país y no de un solo territorio, para que haya más calidad, afirmó Miguel Arévalo, de Alamar.

“Mi hijo es industrialista a morirse y yo soy de Metropolitanos”, confiesa José Chacón.

“Este año me quitaron al tercer bate, Jockel Gil, y por eso ahora los que no juegan son Alden Mesa, Frank Camilo y Regueira. Lo ideal sería hacer el próximo año dos equipos más o menos parejos, y que a partir de ahí, de los 14 municipios, siete tributen a Industriales y siete a Metros. La Nacional es un espectáculo y no es para tener un equipo escuela o sucursal insertado, privilegio que solo tienen los Industriales”.

“Si en tres años no se realizan movimientos a la nómina actual del equipo de Jorge Milián, y se trabaja con esos muchachos para enseñarles a jugar béisbol, y a pensar como peloteros, te aseguro que en la próxima Serie Nacional Metropolitanos estará discutiendo el play off de la zona occidental”, asegura Guillermo Cortés, residente en el Vedado.

“Defensor soy de los Metros, pero soy capitalino sobre todas las cosas, y cuando Industriales se titula me siento tan bien como si sus hermanos más chiquito lo hicieran”.

“Apoyar los cambios mesurados y necesarios no es faltarle el respeto a Metropolitanos, ese respeto se lo ganan aquellos que no lo abandonan jamás”.

“Faltar el respeto es burlarse de ellos, apodándolos de muertos, decirles sucursal, o pretender que los saquen de la Serie Nacional. Ese respeto se lo faltan aquellos que falsamente los defienden con la verdadera intención de querer la caída de Industriales, que es querer al final, la caída del béisbol en la capital”, afirma Luis Pérez, presidente de la Peña Deportiva Armandito “El Tintorero”.

...Y a pesar de todo

Cuando solo queda menos de una semana para que termine la etapa de clasificación, los gladiadores ya superaron su actuación con respecto a la campaña anterior y van en busca de llegar a las treinta victorias, para dejar atrás la mala sombra de la pasada contienda.

“Estamos satisfechos por el trabajo que vinimos haciendo con los muchachos. Metros es un equipo joven que hay que enseñarle a jugar pelota de altura. Si en la próxima campaña el elenco muestra ganas de jugar buen béisbol, como hasta ahora lo viene haciendo, pues, por supuesto, que llegaremos a empeños mayores”, explicó Jorge Milián, director de los guerreros.

Mi conclusión es que hoy no se debe de  tener dos excelentes equipos en la capital. Quizás un día se logre, porque la principal urbe tiene “materia prima” para enfrentar estos problemas.

Lo importante sería brindarle a la afición un buen espectáculo por parte de los dos conjuntos. Además, recuerden  que cuando termina una Serie e Industriales es el campeón, toda la ciudad salta de emoción por la victoria, pero nadie es capaz de preguntarse: ¿Algún día nuestro segundo elenco alcanzará un título Nacional?
Esperemos que sí: orgullo, pasión y corazón hay para eso.

 

Ficha Técnica:

Tipo de reportaje: Interpretativo, porque hay una polémica en el tema que permite al lector la interpretación del mensaje a través de sus propios conocimientos. También hay un análisis valorativo, el cual incluye proyecciones, empleo de fuentes documentadas, circunstancias, actores y antecedentes. Se va al acontecimiento principal.   

Tipo de Título: Llamativo.

Tipo de entrada: Narrativa.

Tipo de cuerpo: De bloque temático.

Tipo de cierre: De conclusión o resumen.

Fuentes: Integrantes de la peña deportiva “Armandito el Tintorero”, Glorias del deporte cubano, peloteros de los Metros e Industriales, los directores de ambos conjuntos y al Comisionado provincial.

Transiciones: Los subtítulos

Objetivos: Abordar el tema de un equipo que durante años ha sido de los mejores del país, y se ha debilitado poco a poco por el paso de sus estrellas para los Industriales.

Planos Temáticos:

Presente: Actualmente los Metropolitanos es el peor elenco de la pelota cubana, debido al saqueo de sus jugadores para los Industriales. Esto, obviamente, produce un enorme desequilibrio con respecto a los azules de Anglada y ha causado una gran polémica en todas las peñas deportivas del país, afectando así, a los directivos de este deporte en la capital.   

Pasado: Los Metros, desde que incursionaron en las Series Nacionales en 1975, fueron de los mejores conjuntos del país, pero a partir del año 1982 se empezó a enviar jugadores para los Industriales y el equipo decayó por completo.

Futuro: No mandar ni un solo jugador para los leones capitalinos, para ver si la principal urbe vuelve a tener un segundo equipo que brinde un buen espectáculo en el terreno.