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Reportajes-Trabajos docentes

¿CASARSE? ¿PARA QUÉ?

¿CASARSE? ¿PARA QUÉ?

El 30 por ciento de los matrimonios registrados el pasado año proviene de uniones consensuales, las cuales continúan ganando espacio en nuestro país.

 

JULIO BATISTA RODRIGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 

 

Increíble, pero cierto. Liecer, el mismo que dijo: “El matrimonio no es para mí”, se estaba casando. La noticia nos impactó a todos. Nunca estuvo entre los planes verlo el primero en dar el temido paso. ¡Tanto que nos habíamos reído de quienes vestían de traje para la ocasión!

Pero, mi amigo, estaba convencido de su decisión: “Encontré a la mujer con quien quiero pasar el resto de mi vida y tengo la intención de ponerme viejo a su lado”. ¿Y la playa en las vacaciones, y las parrandas los días de cumpleaños?: “Nada de eso va a cambiar, pero ahora el grupo va a tener una nueva integrante.”

 

¿Quién será el próximo? Todas las miradas recayeron en Osmedy. Pero fue tan categórico como antes lo había sido Liecer: “¿Casarme? Mira, mi hermano, cuando firmas el papel, ella pasa a ser la dueña de la mitad de tus bienes y tiene poder legal sobre ti.” Y ante semejante ocurrencia, hasta su novia se echó a reír.

Unos dicen que sí, y otros dicen que no…

 

A contrapelo de obstáculos y privaciones existentes en el país para efectuar una boda, la historia de Liecer corrobora que el ideal de unirse legalmente prevalece ante todo y demuestra que la vida en pareja continúa entre  los planes de la población.

Por otro lado, la posición asumida por Osmedy es reflejo de la actitud de muchos jóvenes e, incluso, personas adultas que encuentran sentido a la relación de pareja sin llegar a contraer matrimonio.

Gran parte de la población se debate en esta contradicción, pues aunque en Cuba existe una amplia tradición en lo concerniente a la boda, tampoco se está exento de estereotipos y factores de orden económico que inciden en la adopción de nuevas alternativas en relación con el matrimonio.

Según las cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), desde el año 2000 la tasa de nupcialidad fluctúa entre 4,5 y 5,1 por cada mil habitantes y, aunque es bastante  estable, se evidencia una ligera tendencia al aumento.

Sin embargo, datos del Anuario Demográfico del año 2007 muestran que las  uniones consensuales, es decir, no formalizadas legalmente, han ganado espacio en la sociedad, pues en ese año, de 56 781 matrimonios realizados, 17 191 provenían de uniones consensuales.

Yo no te pido que me firmes/

diez papeles grises para amar....

 

Actualmente se percibe una marcada tendencia de las parejas a no contraer matrimonio, se escudan en el argumento de que no hace falta estar casados para quererse y un papel no es indicativo del amor.

Si a esto se suma que el reconocimiento legal brindado a las uniones por el Código de Familia de 1975,  les proporciona una serie de beneficios, anteriormente exclusivos de las uniones legalizadas, tales como pensión de seguridad social, derechos hereditarios y liquidación de la comunidad matrimonial de bienes, las diferencias entre los dos tipos de vínculo cada vez son menos.

Otros no piensan así, algunos sectores de la población, sobre todo los más conservadores, tienen una visión más comprometida del matrimonio, transmitida de generación en generación. Entre ellos está el padre Juan Bendito, párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en el Vedado, quien opina: “La Iglesia concibe el matrimonio como el sostén de la sociedad, pues en él se sientan las bases para la construcción de la familia. Es la unión ante Dios de un hombre y una mujer que se aman, la cual nadie podrá romper.”

Sin embargo, la mayoría de los jóvenes son más flexibles en cuanto al matrimonio y consideran que el mismo ha cambiado mucho: “Es bueno que las parejas se tomen su tiempo, convivan y cuando se sientan listos, den el paso. Conocerse es mejor, así no saltan conejos del sombrero a última hora”, opinó José Rafael Delgado, estudiante de Economía de la Universidad de La Habana.

En buena medida estas posiciones tienen su fundamento en una situación económica que complejiza formalizar el enlace. Sonia Catasús, economista y demógrafa del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, explica: “Tanto para las parejas jóvenes como para las más maduras, problemas como la vivienda, el costo de la fiesta y otro tipo de gastos relacionados con este acontecimiento, frenan su decisión de legalizar la relación”.

Existe una inclinación a la vida en pareja, ya sea con matrimonio o sin él, hasta el punto de que en el último Censo de Población y Vivienda, el 26 por ciento de los ciudadanos cubanos mayores de 15 años, vivía dentro de uniones consensuales: “La mayoría de las personas las asume como una apertura y libertad de elección, una alternativa a la unión sin atarse al casamiento”, comenta Yoanka Valdés Jiménez, psicóloga  y especialista del grupo de Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS).

La especialista Mareelén Díaz, Máster en Psicología Social del CIPS, sostiene que, aunque es evidente el aumento de la preferencia entre la población por las uniones consensuales, el matrimonio no está llamado a desaparecer: “No resulta preocupante, pues en un por ciento considerable de los casos, este tipo de relación termina en la legalización de la unión”.

Datos recogidos por la ONE muestran un aumento de las uniones de hecho. Así, desde el 2000, entre el 25 y el 30 por ciento de los matrimonios provienen de uniones consensuales anteriores.

Papeles son papeles…

 

“¿Para qué tantos formalismos si lo importante son los sentimientos y no los documentos?”, le dice Raimel Rivero a su novia, haciendo eco a las palabras de muchos jóvenes de su edad.

Sucede que, a partir del año 1959, en la sociedad cubana han ocurrido cambios en todos los órdenes, desde la forma de pensar, hasta la manera de vivir en familia. De ello no escapa tampoco la visión sobre nuevos tipos de relaciones de pareja.

El fenómeno se daba con más fuerza en la zona oriental, específicamente en la rural: “Debido a costumbres y tradiciones, en esa región siempre existió una tendencia al  ‛emparejamiento’, algo que caracterizaba a los sectores sociales de más bajo nivel escolar, sin ser exclusivo de los mismos”, señala Mareelén Díaz.

Investigaciones realizadas por el CIPS demuestran que las uniones consensuales, como alternativa de relación, aumentan tanto en parejas jóvenes como en las de mediana edad. En ello influye no solo el aspecto económico, sino también variables psicosociales, “la falta de preparación de la juventud para enfrentar los conflictos, la ausencia de una comunicación eficaz y el aumento de la incorporación de la mujer al trabajo son algunas”, agrega la especialista.

A pesar de ello, el matrimonio continúa siendo una opción para quienes deciden vivir juntos, y lo confirman los datos de la ONE, pues en el pasado año se celebraron 62 333 matrimonios,  de los cuales el occidente del país concentraba el 48 por ciento, registrándose así como la zona de mayor número de casamientos.

En propuestas tan formales /

siempre hay que aflojar el codo…

 

En torno al tradicional día de la boda existen un grupo de costumbres que, por su arraigo en la sociedad, constituyen tradiciones. Entre ellas, las más comunes son el intercambio de alianzas entre los novios, el vistoso traje blanco y los accesorios que luce la novia, o el paseo en carro, con claxon incluido.

Refiriéndose a este fenómeno, la psicóloga Yoanka Valdés Jiménez, dice: “Hoy día para no pocas personas lo simbólico no es la boda como tal, sino una serie de cuestiones materiales que la ‛adornan’ y acompañan, sin las cuales el acto no tendría valor. Es inconcebible cómo, en nuestra sociedad, con tantas carencias económicas y dificultades de toda índole, ocurre ese tipo de cosas”.

Dachel Rodríguez, quien ultima los detalles para la boda, comenta: “Cuando llegué a la casa donde rentan los trajes, no podía creerlo: alquilar el mío y el de mi novia costaba 175 CUC, eso es más de lo que ganamos los dos en siete meses de trabajo”.

Al referirse a los aros de compromiso, el joven considera parecida la situación: “El juego más barato valía 75 CUC. Esos precios son de joyeros particulares que hacen su oferta, incluso, a la entrada de los palacios de matrimonio y, ¡ni se te ocurra buscarlos en las joyerías de las tiendas! porque, probablemente, sufras un infarto cuando veas el costo”. Las dificultades con las alianzas, por el momento, no parecen  tener solución.

En el Palacio de Matrimonios de Galiano se ofrecen todos los servicios para bodas, desde el alquiler de los trajes hasta el transporte, a precios módicos y asequibles a la población. Aunque Margot Pupo, directora de dicho centro, refiere: “El proyecto se concibió con el fin de ofrecer el paquete completo de la boda, pero aún no se ha podido llevar a cabo la gestión necesaria para incluir servicio de joyería dentro de la instalación.

Y agrega: “Muchas personas contratan, por desconocimiento, servicios particulares para casarse. Eso implica un costo mayor, aquí todo está previsto, y en buena parte de los casos, esos productos son de peor calidad que los ofrecidos aquí”.

Mientras tanto, los anillos con los nombres grabados de quienes contraen matrimonio son para un número importante de parejas solo una utopía: “Es lindo todo lo que simbolizan, pero dime,  ¿cómo voy a comprarle uno a mi novia si yo soy un recién graduado y mi sueldo es de 265 pesos?”, comenta Yosbel Leal, técnico medio en Informática.

Que los abogados saben poco de amor /

y el amor se cohíbe en los juzgados

 

Existe la creencia de que luego de su formalización ante la justicia, la relación se torna una atadura, una cárcel en la cual el amor cae en la implacable rutina y termina por morir. Es una de las excusas esgrimidas por algunos de los renuentes a contraer nupcias.

Acerca de este tema, Mareelén Díaz comenta: “Es solo un tabú, incluido entre los muchos arraigados en la sociedad: no cambia absolutamente nada haber firmado un papel; más bien deberíamos analizar cuál es la concepción que tiene esa pareja de la relación establecida entre ellos”.

Por otra parte, Yaima Rodríguez Fernández, especialista del Ministerio de Justicia de Ciudad de La Habana, tiene su visión particular del asunto: “En mi criterio, el matrimonio es el único contrato donde lo primero son los sentimientos, es una especie de seguro y una gran muestra de confianza en al pareja”.

Sin embargo, un número importante de jóvenes cubanos se aferra a la idea de que lo más importante es el amor entre los miembros de la pareja, para ellos, lo demás, es puro formalismo. También, según su opinión, si entre estas uniones legalmente no hay mucha diferencia, la boda es un procedimiento y gasto extra.

“¡Cómo si por estar casados se amaran más! Eso sería reducirlo a una hoja de papel con cuños y firmas. En ocasiones, quienes no hemos oficializado el vínculo, mantenemos una relación más satisfactoria que muchos parejas casadas”, dice Marilín Díaz, quien convive con su pareja desde hace cuatro años.

Yo voy a casarme vestida de blanco...

 

“Casarse vestida de blanco, con el hombre a quien ama, es la ilusión de toda mujer. Yo sé que resulta fuera de tono con el calor que hay en Cuba, un traje con cola y velo, ¡pero luce tan bonito y da una elegancia a la ceremonia!”, dice María del Carmen Pérez, mientras hojea con delicadeza el álbum de fotos de la boda de su prima.

Y, aunque algunas jóvenes piensan de esa manera, existen otras como Yanetsis Bárcenas, que tienen otra visión: “No critico a quien desee hacer su boda con toda esa fanfarria, pero en la mayoría de las ocasiones los novios son los que menos disfrutan de la celebración, atendiendo al ‛regimiento’ de invitados. Por eso, cuando me case, será algo muy privado, con mis amigos más cercanos, quizás en la playa, viendo caer el atardecer”.

Mientras, la elección de cómo realizar su boda queda en manos de las parejas. La especialista Sonia Catasús, comparte el criterio de que lo fundamental es celebrar o no esta fecha, de acuerdo con  el carácter y forma de pensar de cada quien.

Si todo el que se casa/

una casa tuviera...

 

A pesar de no ser el único, el factor económico tiene un peso importantísimo a la hora de celebrar la boda. “Si la pareja no posee una residencia particular, no pueden celebrar la boda como quisiera y no tiene la oportunidad de ir de luna de miel, muchas veces, pierden el incentivo”, comenta Mareelén Díaz.

Entre los aspectos que inciden en la posición de la consensualidad se encuentra el no tener una casa propia donde vivir después de casados. En una parte importante de los casos, la nueva pareja tiene que mudarse con los padres de uno de los dos, y esto, según la especialista Sonia Catasús, “conspira contra el buen desarrollo de la relación”.

“Siempre he pensado así, en una casa, una mujeŕ. Si esto no se cumple, los problemas vendrán, no importa si vives con tus suegros o tus padres, las diferencias de criterio siempre existirán. Cada una tiene su librito de cómo llevar una casa, más o menos acertado, pero suyo al fin, y nunca he visto que dentro de un solo país existan dos presidentes”, comentó Andrés Dueñas, ejecutivo de la Agencia de Representación ACTUAR.

Sonia Catasús agrega: “La pareja necesita su espacio para comenzar una familia y fundar un hogar, sin estar bajo la mirada vigilante de los padres. Es imprescindible la intimidad. La joven pareja requiere de tiempo y espacio para disfrutar la vida iniciada juntos”.

La falta de un lugar donde construir un hogar, un espacio para la intimidad y el desarrollo de la relación, es una realidad que enfrentan quienes optan por casarse. A pesar de ello, el matrimonio no está amenazado de desaparición, su concepción como núcleo de la familia y base fundamental de la sociedad, se mantiene de una forma u otra vigente en el pensamiento de los cubanos.

Y, aunque en muchos casos, la decisión de mantener una relación consensual es causada por problemas de índole económico, tampoco podemos olvidar la inclinación por las nuevas maneras de formar vínculos, fenómeno generalizado en la mayoría de las naciones occidentales.

Por supuesto, ahora hay una amplia gama de opciones para  desarrollar una relación donde se sientan a gusto ambas partes, al final, lo cierto es que la durabilidad de la relación no radica en su fortaleza legal, o en su reconocimiento social, sino en las bases del vínculo: en si logra una realización desde el punto de vista profesional o de superación espiritual y personal.

FICHA TÉCNICA:


Tema: Las uniones consensuales como alternativa al matrimonio.

Propósito: Demostrar que a pesar de que las uniones consensuales han ido ganando espacio en la sociedad cubana, y que existen dificultades económicas y estereotipos sociales, los matrimonios continúan formando parte de la vida del cubano.

Objetivos colaterales: Explicar las causas que influyen en el aumento de la consensualidad. Conocer el criterio de la población acerca del matrimonio y las uniones consensuales. Analizar los índices de nupcialidad y consensualidad en Cuba. Explicar qué repercusiones tienen las dificultades económicas en la decisión de casarse.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Censo de Población y Viviendas del 2002

Anuario Demográfico de Cuba, 2008

Díaz Tenorio, Marleene. Análisis preliminar de las uniones consensuales en Cuba. CIPS-ACC. La Habana, 1992.

Directas:

Entrevistas realizadas a:

Marleene Díaz Tenorio, Máster en Psicología Social e Investigadora del CIPS.

Yaima Rodríguez Fernández, especialista del Ministerio de Justicia de Ciudad  de La Habana.

Margot Pupo Sandoval, directora del Palacio de Matrimonios de Galiano, Centro Habana.

Yoanka Valdés Jiménez, psicóloga y especialista del Departamento de Familia del CIPS.

Sonia Catasús, economista y demógrafa del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

Juan Bendito, párroco de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, del Vedado.

Jóvenes estudiantes y recién graduados.

Entrevistas a personas recién casadas y otras que viven en uniones consensuales.

Soportes a emplear:

Hecho: Incremento del número de uniones consensuales en la sociedad cubana, así como dificultades económicas y estereotipos sociales para contraer matrimonio.

Contexto: Los datos más recientes de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) indican que el 30 por ciento de los matrimonios registrados en el país, al cierre del 2008, provienen de uniones consensuales.

Antecedentes: El Censo de Población y Vivienda del 2002 indicó que el 26 por ciento de la población cubana mayor de 15 años vive en uniones consensuales.

Proyecciones: Lograr validar las uniones consensuales y que a pesar de ellas y de las dificultades económicas, se mantenga el acto del matrimonio.

Fuentes: Las enunciadas en la estrategia de fuentes.

Tipos de juicios:

Analíticos: Están presentes en todo el trabajo, por la opinión de las personas recién casadas, de otras que viven en uniones consensuales y especialistas en el tema como trabajadores del Ministerio de Justicia, psicólogos, sociólogos.

Hipotéticos: Están dados por los resultados de las uniones consensuales en el país, registradas en el Censo de Población y Vivienda del 2002, pues de ellas no se puede tener un numero exacto.

De valor: Están presentes en todo el trabajo. Son las opiniones  de personas autorizadas, especializada en el tema, como por ejemplo las de Yaima Rodríguez, especialista del Ministerio de Justicia de Ciudad de La Habana y Marleene Díaz, Máster en Psicología Social e Investigadora del CIPS.

Disyuntivos: Se evidencian en las distintas posiciones que asume la población ante el fenómeno del matrimonio, ese el caso de los emitidos por María del Carmen Pérez y Yatnetsis Bárcenas.

Tipo de título: De interrogante.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Por bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Las transiciones utilizadas fueron en primer lugar los subtítulos que separan cada bloque temático, los cuales relacionan  cada nuevo bloque temático con el párrafo que lo inicia. También utilicé frases que ejemplifican el contenido de dichos bloques. Los párrafos fueron separados en algunos casos por muletillas como: sin embargo, a pesar, además.
Tipo de cierre: De cierre o conclusión.

 

 

 

POR QUIEN MERECE AMOR

POR QUIEN MERECE AMOR

En Cuba es notable la  disminución de menores sin amparo familiar, sin embargo, aún hay muchos viviendo en círculos infantiles mixtos u otras instituciones especializadas en su cuidado.

Texto y foto:
NEISY MARTINEZ MIRANDA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Juan P* tiene ocho años. Vive junto a otros nueve niños en el hogar para menores sin amparo filial de La Lisa. La madre padece de trastornos psicológicos y no conoce al padre. Desde los dos años fue internado debido a la falta de personas que se hicieran cargo de sus necesidades.

Para pequeños como él, la Revolución creó en 1984 los hogares de menores y círculos infantiles mixtos, todos regidos mediante el Decreto Ley No 76 del Consejo de Estado.

“Son centros de asistencia social donde se le proporciona al menor las condiciones de vida semejantes a las de una familia. Actualmente suman 31 en el país, con una matrícula de 365 menores y atendidos por 310 trabajadores”, dice Alfredo Morffy, funcionario del Departamento de Educación Especial del Ministerio de Educación (MINED).

Hogares y círculos mixtos

Antes de 1959, en Cuba la atención a huérfanos y abandonados era prácticamente intrascendente.  A muchos los acogían sus padrinos católicos, o sea, aquellos que sus padres escogían para que bautizaran a sus hijos y se ocuparan de estos en caso de fallecimientos. Otros recibían albergue en las denominadas casas cuna o de beneficencia, de origen privado y religioso.

Luego del triunfo revolucionario, el estado tomó las riendas de la situación, formuló leyes a favor de los menores y para su protección. Solo entonces surgen los denominados Hogares para Menores sin Amparo Filial y los Círculos Infantiles Mixtos, instituciones que garantizan la seguridad de los pequeños con estas características hasta que sean adoptados o alcancen la mayoría de edad.

“La mayoría de los chicos que habitan en estos lugares están ahí por problemas de vivienda o porque sus padres son reclusos o padecen de trastornos mentales, en todos estos casos los progenitores no pierden la patria potestad del menor, razón por la cual este no puede ser dado en adopción. De ahí la pequeña cantidad de criaturas que tengan las características para ser adoptados, realmente las cifras son minúsculas”, declara Yamila González Ferrer, abogada y especialista de la Unión de Juristas de Cuba.

Actualmente, es notable la disminución de menores con esas características, sin embargo, aún hay bastantes viviendo en círculos infantiles mixtos u otras instituciones especializadas en su cuidado.

Según Benilde Ulloa, asesora jurídica del Ministerio de Educación de Ciudad de La Habana, es probable que la causa de la disminución sea el trabajo sobre la  base de diálogos  con la familia biológica, sin importar cuál es la cuestión promotora de la separación.

“Como Juan P* existen muchos en Cuba, no tantos después del triunfo de la Revolución, pero sí los suficientes como para continuar la labor preventiva”, afirmó Miriam Mendoza, trabajadora social del Ministerio de Educación de Ciudad de La Habana.

La funcionaria precisó, además, que se da la oportunidad a los progenitores de continuar asumiendo sus responsabilidades con los menores, y, por tanto, los pequeños vivirán en los hogares o círculos mixtos hasta la resolución de los problemas: “Si los padres conservan la patria potestad, el menor debe permanecer en el hogar hasta la resolución del problema”.

Como bien comenta María de la Paz  Mesa Vález, directora del Hogar de La Lisa, dichas instituciones brindan al menor todo el cuidado posible, tanto material como espiritualmente: “Sabemos que no es suficiente, por eso importa cuánto nos esforcemos. A menudo se sentirán rechazados por quienes les rodean, pues los mirarán con lástima al imaginar cuán grande ha sido su sufrimiento, pero no siempre es así, muchos llegan a terminar sus estudios se hacen independientes, mantienen un trabajo, un hogar, y tienen hijos, a los que nunca abandonarán”.

A pesar de la entrega de los trabajadores de los círculos y hogares, así como el apoyo de maestros y vecinos, el afecto, cariño y comprensión son las carestías principales que intrínsecamente sienten los pequeños, pues no es fácil entender que han sido desplazados de sus hogares naturales.

Según la psicóloga Lisette Quintella, trabajadora del Centro de Diagnóstico y Orientación del municipio La Lisa, estos niños suelen tener experiencias negativas desde las primeras edades, lo cual origina, en ocasiones, un trastorno psicológico que comienza como un pequeño problema de conducta y, muchas veces, se convierte en otro más agudo.

“La mayoría están siempre callados, son esquivos y pueden presentar situaciones docentes; de ahí la importancia de incorporarlos al ambiente familiar, ya sea suyo o sustituto. Pero generalmente y debido a su corta edad, muchos se adaptan fácilmente a su nueva vida y llegan a ser independientes y capaces de formar una familia”.

Adopciones infantiles

“Esos muchachos son muy buenos, educaditos. A veces hasta me dan lástima, pero no creo poder apadrinar a uno, no me gusta la idea. Con el tiempo se vuelven problemáticos y suelen dar más dolores de cabeza que los propios”, manifestó Iraelio Ortíz, vecino del hogar de La Lisa.

Muchos casos corroboran lo planteado por Iraelio, pues como bien afirma la psicóloga Lisette Quintella, a veces aparecen alteraciones psicóticas en la personalidad del hijo adoptivo al descubrir su origen extra familiar: “Ello influirá fuertemente en su personalidad, e incluso pueden sentirse distintos, con vivencias de marginación, de cierto resentimiento o confusión sobre su imagen”. 

Gloria M*, estudiante de la Universidad de La Habana, confirma lo planteado por la psicóloga a partir de una experiencia vivida. “Mi primo es alcohólico y solo tiene 30 años. Sus padres tienen origen gallego y, por tanto, son de piel muy blanca, mientras que él es trigueño. Siempre percibimos la diferencia de color, pero nunca imaginamos la causa. Un día descubrió la verdad: era adoptado. Desde entonces perdió el rumbo de su vida, la bebida le cegó las esperanzas”.

Pero como asevera la abogada Yamila González Ferrer, no siempre estas secuelas influyen notablemente en el desarrollo del chico: “He conocido varios ejemplos de adopciones, y muy pocos presentan problemas de conducta. Todo depende de los padres y el ambiente que sepan crear en el hogar”.

Juan S*, estudiante universitario, corrobora lo dicho por la licenciada al relatar la anécdota de su vecina Margarita*, quien fue abandonada desde pequeña, pues sus abuelos estaban muertos y su madre prefirió salir del país sin ninguna clase de ataduras; así que la muchacha fue adoptada y, hoy por hoy, a pesar de mantener comunicación con la madre biológica, ella reconoce como sus padres verdaderos a aquellos que la recibieron en su hogar sin importar los nexos sanguíneos. 

Contradicciones e inquietudes

No siempre es bien aceptada la llegada de un nuevo miembro a la familia. En ocasiones los padres adoptivos esperan el desarrollo de intereses, habilidades, e incluso rasgos físicos, como los de ellos por parte del niño, lo cual genera dificultades en las relaciones interfamiliares e influye determinantemente en el buen desarrollo y estado emocional del hogar.

Cuba prioriza el bienestar del niño mediante procesos de aclimatación con los futuros protectores. Para ello se emplean las denominadas familias sustitutas, las cuales surgen con el objetivo de incorporar al pequeño al ambiente doméstico durante los períodos vacacionales, pero que, paulatinamente, han adquirido un carácter preadoptivo. Estas resultan el modo más seguro de garantizar la felicidad del pequeño.

Por una esperanza perdida

En Cuba existe un gran número de parejas deseosas de afiliar a un menor, pero gracias al trabajo preventivo llevado a cabo por los trabajadores sociales y demás instituciones encargadas del proceso de adopción, existen pocos niños con  las características necesarias para llevar a cabo el trámite.

“Desde chica soñaba con tener muchos hijos. El primero, decía, debe ser varón para que ayude a su papá en el trabajo. Luego me casé y mi compañero resultó estéril. Los tratamientos médicos no resultaron, por tanto, acompañaremos nuestra vejez con la ilusión de lo que pudo haber sido”, expresó María M*, mujer de 49 años.

El esposo manifiesta el deseo de acoger a un niño, sin importar la edad o físico: “No he sido capaz de cumplir su fantasía maternal en 21 años de matrimonio; quizás adoptar sea la vía de compensarla por mantenerse a mi lado”.

Trámites legales

Muchas son las estructuras sociales encargadas de atender todo lo referente al cuidado de menores sin amparo familiar, entre ellas los CDR y la Unión de Juristas de Cuba, pero las principales responsables son el Departamento de Educación Especial del Ministerio de Educación (MINED) y la Fiscalía correspondiente al lugar de residencia del niño.

Como plantea el licenciado José Victoriano Alambarri Herrera, trabajador de la Fiscalía de La Habana, la adopción requiere de un complejo trámite legal, el cual puede solicitarse mediante dos vías: ante un bufete colectivo, cuando los padres biológicos den su aprobación, o mediante el Ministerio de Educación, si los menores habitan en hogares, círculos mixtos u otras instituciones.

Se suele exigir para cada caso un trámite judicial o administrativo, generalmente nombrado “jurisdicción voluntaria”, porque en ella no debe existir conflicto. La Fiscalía comprueba que el niño posea las características necesarias para ser adoptado: menores de 16 años, desamparados intencionalmente por sus padres o en cualquier estado de abandono por parte de quienes lo tengan a su cuidado, siempre y cuando se haya extinguido la patria potestad, ya sea por muerte o privación a ambos.

“Cuando los menores residan en hogares o círculos infantiles mixtos, los directores de estas instituciones deben dar su consentimiento, conjuntamente con un informe detallado acerca de su carácter, motivos por los que fue dado en adopción entre otros datos importantes; justificando así el estado de abandono del menor e informando acerca de las características del pequeño a los nuevos padres y demás personas implicadas en el proceso”, explicó la asesora jurídica Benilde Ulloa.

El fiscal sólo podrá emitir el dictamen luego de haber garantizado mediante indagaciones previas cuáles son las verdaderas intenciones de los adoptantes para con el niño. Si el trámite es solicitado por más de una persona, estos deben tener una unión legal.

También conviene poseer un grupo de requisitos de naturaleza material y normativa: 25 años cumplidos, al menos 15 más que el adoptado, estar en situación de solventar sus necesidades económicas y tener las condiciones morales para cumplir con los deberes establecidos.

“El estado exige un largo y complejo trámite a fin de garantizar la felicidad y seguridad del menor una vez acogido en la nueva familia. Mientras no se realice, ellos no son los hijos de nadie, como generalmente suelen llamarles, sino que se convierten en los hijos de la Revolución, la cual velará con especial cuidado por sus sueños y esperanzas”, dijo Fredes Díaz, directora del hogar para menores de Miramar.

La abogada Yamila González concluye: “En Cuba, la adopción y su forma de regulación se basan en los principios fundamentales de su configuración como instrumento de integración familiar y el bienestar de los adoptados sobrepuesto a cualquier interés. Es un acto jurídico, constitutivo e irrevocable; o sea, solo puede ser finalizada mediante la pérdida de la patria potestad, por la muerte del adoptado o de sus adoptantes. Una vez establecida, nunca se debe renunciar al hijo, puesto que ya es suyo”.

*Los  nombres fueron cambiados respetando la confidencialidad de las fuentes.

Recuadro 1:

Antecedentes históricos

En sus orígenes, la causa determinante de la adopción fue eminentemente religiosa, derivada de la creencia de la existencia de vida después de la muerte que exigía dejar sobre la tierra herederos para rendir culto doméstico a sus muertos, sin lo cual el alma moría o vagaba por siempre.

En algunos pueblos la adopción sirvió a otros fines: legitimar al hijo natural, concesión de ciudadanía a extranjeros, consolidar el patrimonio de familia, el poder político, social, entre otras causas.

Solo finalizada la Primera Guerra Mundial aparece la adopción plena en Francia, a la par de las tutorías o apadrinamientos, y también en muchos otros países involucrados en la contienda, derivada de los numerosos casos de desvalimiento.

En Cuba, existía desde mucho antes del triunfo revolucionario, pero solo después del mismo se acoge en el artículo 99 del Código de la Familia, garantizando el mejor desarrollo y educación del menor. Este crea entre padre e hijo adoptivo efectos similares a las relaciones filiales biológicas, extinguiéndose los vínculos jurídicos que hayan existido entre el adoptado, sus padres y demás parientes consanguíneos.

Pie de foto: Padres e hijos adoptivos merecen la oportunidad de crear una familia llena de amor y respeto.

Ficha Técnica:

Tema: Las adopciones infantiles  en la actualidad cubana.

Propósito: Dar a conocer lo referente al proceso de adopción  en la actualidad cubana, tema poco conocido por la población.

Objetivos colaterales: Abordar brevemente la notable disminución de las adopciones de niños en la actualidad debido a la labor preventiva del estado y demás organismos implicados en el tema. Relacionar los trámites legales necesarios para realizar este proceso. Destacar el importante papel que han jugado los hogares para niños sin amparo filial y círculos infantiles mixtos en el cuidado de los menores.   

Soportes a emplear:

Hecho: Disminución de las adopciones gracias a la preocupación del estado cubano por la niñez y la adolescencia. 

Contexto: Protección y cuidado extremos del estado a la hora de retirar la patria potestad a  padres irresponsables. Existencia de muchas familias deseosas de acoger a niños desamparados y escasez de menores con las características necesarias para su realización.

Antecedentes: Anteriormente las adopciones eran muy comunes, incluso aquellas que eran solucionadas por la familia del menor o por los “padrinos”, también cabe mencionar la usual recogida, por parte de la iglesia, de menores abandonados, quienes eran educados en precarias condiciones y gracias a la caridad de unos pocos.

Fuentes:

Directas:

Yamila González Ferrer, abogada y trabajadora de la Unión de Juristas de Cuba.

María de la Paz Mesa Vález, directora del hogar de la Lisa.

Fredes Díaz, directora del hogar de Miramar.

Miriam Mendoza, trabajadora social del Ministerio de Educación de Ciudad de La Habana.

Alfredo Morffy, trabajador del Departamento de Educación Especial del Ministerio de Educación (MINED).

Benilde Ulloa, asesora jurídica del Ministerio de Educación de Ciudad de La Habana.

Lisette Quintella, psicóloga del centro de Diagnóstico y Orientación de La Lisa.

Iraelio Ortiz, vecino del Hogar No. 83 de La Lisa.

José Victoriano Alambarri Herrera, trabajador de la Fiscalía de La Habana.

Los casos señalados con asteriscos aportan vivencias al reportaje.

Documentales:

ANTEPROYECTO CÓDIGO DE FAMILIA MAYO 2008.
 
LEY No. 1289CÓDIGO DE LA FAMILIA.

Conferencia “Módulo III: Relaciones Paterno Filiales”, Licenciada Yamila González Ferrer, abogada y trabajadora de la Unión de Juristas de Cuba.

Doctora Olga Mesa Castillo, “Principales tendencias en el tratamiento jurídico a la institución de la adopción”, tesis de doctorado, 1998.

Decreto-Ley No. 76 de la adopción, los hogares de menores y las familias sustitutas.

Ivette Mesa Martín , “La adopción interna e internacional”.

Berenice García Martín, “Intervención de la fiscalía en la adopción internacional de menores cubanos”.

Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.

Licenciada  Leydis Alemán Acosta. . http://derecho.sociales.uclv.edu.cu/el%20derecho%20como%20fenomeno.htm

Familia joven: un proyecto integral de formación para la vida.

Yamila González y Mabel Miranda, “La Adopción y protección de la niñez en Cuba.”
Textos complementarios: Recuadro con antecedentes históricos.

Tipos de juicios:

Analíticos: Se analiza el tema desde sus antecedentes abordados de forma sintética hasta cómo se encuentra la problemática de la adopción en la actualidad cubana y algunos de sus aspectos fundamentales

De valor: La mayoría de las fuentes da su opinión acerca de los diferentes aspectos abordados en el reportaje. También doy algunos con voz propia acerca de la temática tratada.

Disyuntivos: A partir de los diferentes razonamientos que se hacen acerca de la conveniencia o no de la adopción.

Hipotéticos: Resultan de las valoraciones acerca de si son necesarios o no los extensos trámites para la adopción de niños, pues hay muchas personas que desean asumir el cuidado de ellos. Aunque siempre se destaca la necesaria exquisitez del proceso por parte del estado.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: A lo largo del reportaje usé tanto muletillas,    como reiteraciones y subtítulos para  unir las ideas sin perder al lector.
Tipo de cierre: De opinión de la fuente (de cita).

SOS POR EL ARTE

SOS POR EL ARTE

 

 

Las Casas de Cultura constituyen instituciones muy importantes para la sociedad, pero ¿están en condiciones de desarrollar su labor?

 

 

Texto y fotos:
MARÍA DEL CARMEN COMPANIONI MONTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“En 1976 nació el Ministerio de Cultura (MINCULT), y se realizó la división político-administrativa del país. El Sistema Nacional de Casas de Cultura se fundó en ese año para propiciar la preparación artística de la población, elevar su nivel de vida y fortalecer la identidad de la nación desde cada municipio. La primera fundada en la Isla fue la de Holguín, y en la capital, la del municipio Plaza de la Revolución”, afirma Noemí Acosta, subdirectora en funciones del Centro Provincial de Casas de Cultura en Ciudad de La Habana.

En la actualidad, estas instituciones distan mucho de ser como al principio. Carmen Rodríguez, quien actualmente está jubilada, fue trabajadora durante 15 años de la Dirección Municipal de Cultura en Centro Habana, y expone sus experiencias al respecto: “En un inicio, poseían excelentes condiciones, estaban cuidadas y bonitas, había materiales de trabajo, pero ahora están desbaratadas y hay gran escasez de instrumentos, lo cual dificulta el desarrollo de las actividades”. 

La historia de las Casas

El primero de enero de 1959, con la victoria revolucionaria, en Cuba comenzó una etapa de transformaciones en esferas importantes para la sociedad como la salud, la educación y la economía.

Cinco años después, en el país ya se habían realizado numerosas acciones relevantes en el ámbito cultural, entre las que se destacaron la fundación de instituciones emblemáticas como la Escuela Nacional de Arte, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, la Casa de las Américas y el Consejo Nacional de Cultura, organismo rector y organizador del trabajo en este campo, hasta que en 1976 se fundó el MINCULT.

Muchas de las Casas de Cultura se fundaron en antiguas residencias construidas antes del triunfo de la Revolución, ejemplo las de Diez de Octubre, Cerro y Centro Habana.

El paso de los años, las personas que no cuidan la propiedad social, el impacto acústico de los grupos musicales durante ensayos y conciertos que afectan las paredes de los locales y la ausencia de mantenimiento, son las principales causas del deterioro constructivo de dichos sitios, productores de conocimientos artísticos.

¿Problema general?

En Ciudad de La Habana existen 36 Casas de Cultura, 15 son municipales y otras 21 ubicadas en diferentes zonas de la capital, pues en algunos municipios existen más de dos centros. Actualmente se encuentran cerradas por las malas condiciones de sus instalaciones las de Asunción, en Guanabacoa; la central, de San Miguel del Padrón; las de Santa Fe, Regla y Casablanca.

“Existen casos como el de Altahabana y el Wajay, que desarrollan su labor directamente en la comunidad, pues sus sedes están en una situación tan inadecuada, que imposibilita el trabajo. Otras, como Jaimanitas y Los Pinos, se han trasladado a cines y realizan sus actividades allí”, señala Noemí Acosta.

Algunas edificaciones donde radican las instituciones culturales del Cerro, Centro Habana y Arroyo Naranjo se encuentran hace más de dos años en “proyectos fantasmas” de recuperación. La actual situación económica que enfrenta el país, después de los ciclones Ike y Gustav, hace que se reelaboren los planes de reparación de obras públicas como escuelas, parques o las mismas instalaciones culturales.

“Esos proyectos de mantenimiento tuvieron que detenerse, pues el presupuesto nacional está destinado, fundamentalmente, a la construcción de viviendas para la población afectada por los ciclones del año 2008”, afirma la subdirectora del Centro Provincial.

Agrega que es muy difícil para el Gobierno arreglar las sedes culturales de municipios donde existen miles de albergados y muchísimos solares: “Las edificaciones en las que radican las Casas de Cultura se repararán poco a poco, cuando el país pueda dar respuesta a las necesidades, también las reconstrucciones que requieren estas instalaciones son capitales, por lo que resultan más costosas.

“Hay que hacer cultura con los recursos humanos y los pocos materiales que tenemos. Una vía es utilizar las potencialidades de la comunidad y de los instructores de arte de las brigadas José Martí”.

La destrucción de un patrimonio

Alfredo Hornedo Suárez, en un principio fue chofer de una familia adinerada, luego, de forma inesperada, se convirtió en Senador de la República, millonario y dueño de propiedades como el periódico El País, el teatro Blanquita, hoy Karl Marx, el hotel Sierra Maestra, antes llamado Rosita, entre otras. En 1941 ordenó la construcción de una residencia para vivir con su primera esposa, la señorita de la familia para quien trabajó.

Ubicada en la capitalina Avenida Salvador y Costillejo, en 1959 su dueño abandonó el país y la edificación pasó, junto a las demás posesiones, a manos del Gobierno Revolucionario. Al principio, fue sede de la Asociación de Jóvenes Rebeldes y luego un círculo infantil. En 1982 se convirtió en la Casa de Cultura, donde también radica la Galería Kalho, escenario de exposiciones colectivas de artistas aficionados y profesionales del municipio Centro Habana.

Rasiel Alfonso, integrante del conjunto de baile folclórico Raíces Profundas, comentó: “La instalación lleva un tiempo en reparación y todavía está en malas condiciones, pero aún así realiza actividades y presta servicios a grupos como el nuestro, que no tiene local para ensayar. Aunque la situación a veces nos perjudica, pues no hay agua, es un favor que agradecemos”.

El director de la Compañía de Baile Havana Dance Star, Eddy Fines, recuerda que él empezó a trabajar en conjunto con la Casa de Cultura en el 2002: “Por aquí han pasado varios directores dispuestos a arreglarla, y aunque han propuesto muchas ideas, todo depende de las autoridades, Es cierto que en la capital se arreglaron otras como la de Plaza o la de la Víbora, pero esta también necesita ser reparada”.

Teresa Suárez, vecina de la zona, manifiesta: “Mi nieta baila en un grupito que pertenece aquí hace más de dos años y tiene muy buena relación con su profesora y con los demás trabajadores del centro. Aunque la edificación es muy vieja, si se pintara un poco cambiaría su imagen.

“Según Mirta Fresneda, la trabajadora de más años en la institución, la destrucción de nuestra instalación se desarrolló paulatinamente, como todos los edificios en el país en espera de una adecuada reparación.

“También estamos conscientes de que no hemos sabido conservar el local. El deterioro llega hasta el punto de cerrar muchas veces la segunda planta, porque cuando llueve se acumula el agua en el techo y caen los pedazos de yeso; eso es un peligro, pues aquí ensayan niños”, afirma.

Al centro, Patrimonio de la ciudad, le asignaron en dos ocasiones los fondos para la restauración. En una oportunidad fue cerrado porque era segura la reconstrucción, pero el dinero se utilizó para la reparación de viviendas y después, “el Ministerio de Cultura entendió  que no existía el presupuesto nacional suficiente para realizar la reparación, y que la obra seguía pendiente”, expresó su directora, María del Carmen Mato.

“No ha quedado más remedio que continuar trabajando así, los principales daños están en el techo. Otros de los problemas que enfrentamos es que no tenemos agua, ni sillas suficientes para poder impartir los cursos de estudio, los planes metodológicos y las peñas.

“Seguiremos en esta situación hasta ver si el año entrante nos asignan el presupuesto; mientras, iremos arreglando lo que podamos con los recursos que contamos”, agrega.

Imponiéndose a las condiciones constructivas y materiales con las que cuenta, esta Casa de Cultura continúa desarrollando su labor comunitaria con el empeño de su personal, así como de los instructores de arte, artistas aficionados y profesionales vinculados, o los mismos vecinos, quienes, de una forma u otra, se relacionan con el lugar.

“Este centro se ha podido mantener realizando las actividades, gracias a la colaboración de algunas personas que aportan instrumentos de limpieza, bombillos, o cualquier otra cosa para seguir adelante”, comenta Pedro Álvarez, coordinador general de las prácticas artísticas, dentro y fuera del local.

A esta Institución se encuentran vinculados más de 10 grupos de artistas aficionados y profesionales de danza y música; también realizan actividades culturales junto a la comunidad en el Callejón de Ahmel o en Cayo Hueso, donde trabajan con niños de escuelas especiales.

Laritza Pérez es instructora de arte. Trabaja en la escuela primaria Dalmo Reynaldo Goyre y mantiene una estrecha relación con el centro: “El vínculo es muy bueno, cuando vamos a realizar alguna actividad, la Casa nos presta el audio, o si tengo que ensayar con los niños hay un local a nuestra disposición, además, allí presento mis obras musicales”.

Amantes de su profesión

“Esta residencia fue construida hace muchos años, no sé exactamente cuántos, pues era una Casa Quinta donde una familia perteneciente a la sacarocracia, personas dueñas de cañaverales e ingenios en la etapa de la colonia, venía aquí a recrearse. La zona estaba destinada para el descanso de gente poderosa”, afirma Nirsi Fernández, instructora de los talleres de literatura hace más de 29 años en la Casa de Cultura del municipio Cerro.

Durante la etapa prerrevolucionaria, dicha instalación era una escuela de idiomas, y en 1984 se decidió ocupar como sede cultural. Actualmente, la mitad de la edificación está cerrada por peligro de derrumbe, el área donde se trabaja ha tenido que ser desalojada en varias ocasiones porque el techo se filtra.

“Este deterioro ha traído consigo la poca motivación de las personas y de los grupos a participar en las actividades; no tenemos agua y existen pocos bombillos porque las paredes están en muy mal estado y cuando llueve se humedecen. Eso representa un peligro para cualquiera, hasta para los mismos trabajadores”, manifiesta Antonio Padrón Díaz, director del centro.

“Mis compañeros y yo siempre estamos en contacto con la Casa, venimos a recibir la preparación metodológica, presentamos nuestras actividades artísticas y participamos en las que se desarrollan aquí”, comenta Leticia Navarro, instructora de arte.

Graduado hace dos años de profesor de especialidad cultural de música, Alejandro Acosta trabaja en una escuela primaria vinculada a la institución: “Si mis alumnos obtienen premios a nivel provincial en canto, en parte, es por la ayuda de la dirección de este centro que se relaciona mucho con nosotros.

“Las condiciones del lugar no son las mejores y eso afecta la labor de los profesores que tienen que trasladarse a otros lugares a impartir sus talleres, por ejemplo, el de literatura, actualmente, se ofrece en la Biblioteca Municipal”, agrega.

Mérida Brunes, coordinadora general de la sede, expresa: “Hemos tenido que limitar el trabajo del centro, pues no existen todas las condiciones necesarias para desarrollarnos; por ejemplo, aquí no puede  venir una banda de rock porque las paredes se estremecen, también la mitad del local está clausurado”.

Esta sede realiza importantes actividades dentro y fuera de la institución, como talleres de literatura, plástica y danza. También apadrina a tres grupos de teatro y a más de 20 conjuntos musicales.

“Lo cierto es que nuestros trabajadores aman realmente su profesión, pues aún en las condiciones de la instalación, desarrollan su labor y buscan alternativas para llevar el arte a las comunidades como las encuentros culturales en los barrios, las peñas en lugares representativos de los municipios”, expresa Antonio Padrón, director del lugar.

Mientras muchos artistas empeñados en su trabajo continúan elevando la cultura  popular prácticamente sin recursos, las Casas de Cultura de la capital son víctimas del tiempo, la poca conciencia social y la falta de presupuesto destinado para la reparación de  instituciones artísticas.

FICHA TÉCNICA:

Tema: deterioro de las Casas de Cultura en Ciudad de La Habana. 

Propósito: Indagar en por qué se han deteriorado estos locales de gran importancia para la comunidad. Reconocer a algunas Casas que aún encontrándose en pésimas condiciones, realizan un excelente trabajo artístico.

Objetivos colaterales: Conocer la respuesta de la Dirección Provincial de Cultura frente a esta situación. Profundizar en de qué forma la situación de estas instituciones afecta su desempeño.

Estrategia de fuentes:

Fuentes especializadas:

Noemí Acosta, subdirectora en funciones del Centro Provincial de Casas de Cultura en Ciudad de La Habana.

María del Carmen Mato, directora de la Casa de Cultura del municipio de Centro Habana.

Antonio Padrón Díaz, director de la Casa de Cultura del municipio Cerro.

Nirsi Fernández, instructora de talleres de Literatura hace más de 29 años en la Casa de Cultura del Cerro.

Otras fuentes:

Carmen Rodríguez, antigua trabajadora de la Dirección Municipal de Cultura en Centro Habana.

Rasiel Alfonso, integrante del conjunto de baile folclórico Raíces Profunda.

Eddy Fines, director de la Compañía de Baile Havana Dance Star.

Teresa Suárez, vecina de Centro Habana.

Mirta Fresneda, trabajadora de más años en la Casa de Cultura de Centro Habana.

Pedro Álvarez, coordinador general de las prácticas artísticas, dentro y fuera del local.

Laritza Pérez, instructora de arte, que trabaja en la escuela primaria Dalmo Reynaldo Goyre Díaz.

Leticia Navarro, instructora de arte vinculada a la Casa de Cultura del Cerro.

Alejandro Acosta, instructor de arte de la especialidad de música, trabaja en una escuela primaria vinculada a la Casa de Cultura del Cerro.

Mérida Brunes, coordinadora general  de las actividades que se realizan en la institución.

Soportes a emplear:

Hecho: Deterioro de las Casas de Cultura en Ciudad de La Habana.

Contexto: La situación constructiva de las instalaciones afecta el desarrollo de sus funciones, pues muchas zonas de estas se encuentran en peligro de derrumbe lo que constituye un peligro para los artistas, además que causa poca motivación a las personas asistir a lugares tan destruidos y casi sin condiciones para realizar las actividades.

Antecedentes: Los locales son construcciones muy antiguas por lo que los años, el maltrato de algunas personas, el propio ruido que causan los grupos musicales que allí ensayan y la falta de mantenimiento ha propiciado el deterioro de estas edificaciones.

Proyecciones: En estos momentos el país está en na situación difícil en cuanto a la designación de presupuestos para obras públicas, pues se ha destinado el dinero para la construcción de viviendas afectadas por los ciclones, pero a medida que se pueda se tratará de dar algún fondo para la reparación de dichas instituciones. Están en planes las sedes de Arroyo Naranjo, Cerro y Centro Habana.

Tipos de juicios:

Analíticos: Opiniones de las fuentes especializadas, pues aportan los datos básicos y explican las causas de la situación de los locales. A lo largo de todo el trabajo los datos que aporto se derivan de la investigación realizada.

De valor: Opiniones de los artistas e instructores de arte vinculados a dichas instituciones, los trabajadores de los centros y personas cercanas que son lo que día a día se enfrentan al deterioro.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De cita directa.
Tipo de cuerpo: Por escenas o casos.
Tipo de transiciones: En el cuerpo del reportaje utilicé transiciones para relacionar ideas y párrafos. Por ejemplo: también, además, mientras; repetición de palabras y frases como Casas de Cultura; y el uso de subtítulos.
Tipo de cierre: De caso.

 

A LA CAZA DE emoCIONES

A  LA CAZA DE emoCIONES

La cultura emo es una manera de manifestarse que actualmente está de moda, y los jóvenes de Cuba no escapan a la novedad.  

SUSANA TESTÉ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Acentuar las diferencias  mediante  las denominadas  tribus urbanas es hoy  una característica de la sociedad. Los punkies, los freaks, los rastas, los raperos, y ahora los emos, son grupos en  que  se unen  los jóvenes y definen una  posición ante la vida.

En particular los emos, tienen reservado un rincón especial en el universo de las extravagancias, el dolor  y las  decepciones. Ellos poseen  una visión degradante de la vida y el suicidio es la vía de escape a sus fobias y obsesiones. ¿Qué pasa con dichos jóvenes, convertidos en una problemática a escala universal? ¿Cómo hacer para mostrarles el boleto de regreso a nuestro mundo, que ciertamente  está colmado de violencia y hambre, pero  también de amor y fe?

Jóvenes en tiempos de cataclismo

La cultura emo es una manera de manifestarse que actualmente está de moda, y los jóvenes de Cuba no escapan a la novedad.   Nace de la música inspirada en  el  punk de  los años ochenta y su  característica fundamental es el sentimentalismo que llevan a flor de piel y roza los  límites de lo irracional.

Los jóvenes que se identifican con dicha  tendencia  padecen una  necesidad extrema de sentirse vivos y de experimentar constantemente  nuevas emociones, de ahí que el término emo sea un apócope de emotional (emocional) y hace referencia a las letras de las bandas del género musical emocional hardcore, caracterizadas por abordar temas que provoquen sensaciones y estados de ánimo  en el oyente.

Para lograr mayor expresividad utilizan en su música cambios de ritmos crecientes, además, combinan  en una canción estallidos de furia heredados del hardcore con sonidos más apacibles para lograr   la  dramaturgia   deseada.

Junior*, estudiante cubano de la secundaria básica República Popular de Angola, explica: “Lo ideal en nuestra cultura es ser delgado, alto, pelo a medio cuello que cubra la cara, los ojos maquillados al estilo  gótico. Debemos  estar deprimidos, reír poco y cortarnos la piel para atenuar el dolor de sufrir la vida”.

No creen en religiones ni dioses, los colores preferidos son el  rosado y el negro y sus habitaciones siempre están a oscuras. Los símbolos que los distinguen son la calavera, el corazón roto y la flor rosada. Su vestimenta  sombría, prefieren las  zapatillas Converse o  Vans, suéteres ajustados al cuerpo con capucha, pullovers de estampados femeninos y  jeans apretados de color negro.

“Nos gusta llevar  correas y brazaletes con puntas,  piercings en la cara, uñas pintadas de negro o de otro color oscuro, maquillaje en los ojos y labios, pantalones caídos  que  dejen ver la ropa interior y así no se identifique si somos hombres o mujeres”, continua explicando Junior*.

Del dolor y otros demonios

Esta tendencia sería una más si los emos no mutilaran su cuerpo como ritual de autodestrucción en señal de agonía “por vivir en una sociedad  alienada y aburrida”, como suelen afirmar.

“Cortar, dañar  y desgarrar nuestros  cuerpos es  práctica común en esta cultura. Conocemos acerca de  los riesgos por  las infecciones y enfermedades como el Sida, pero nuestros ideales superan todos los temores”, asevera Maia*, estudiante del tecnológico Lázaro Peña, de Guanabacoa.

Demasiados peligros atentan contra los jóvenes que realizan tales cultos al dolor y aunque ellos reconocen el peligro de auto flagelarse, esta práctica es casi absoluta en la comunidad emo.  Ellos forman parte de una generación que grita a los  cuatro vientos: ¡Estamos hartos  de mirar a nuestro alrededor y solo  ver tristeza,  miseria y sufrimientos!

Fran *, joven emo movilizado en el Servicio Militar Activo, explica: “De pronto miras a tu alrededor y solo hay sufrimiento, personas marginadas por ser diferentes, padres que maltratan a sus hijos, abusos…, entonces notas que la vida es un total sinsentido y esa idea se hace tan poderosa hasta ser única. Ser emo no es una simple cultura,  sino una manera de  protestar contra la injusticia”. 
 

¿Marginados  o  no?

“Los emos somos marginados de forma más violenta que otros grupos, incluso hasta por los adolescentes”, afirma Ramsés*, estudiante de Estomatología de la Facultad de Ciencias Médicas de La Habana del Este.
  
El rechazo hacia los emos se da por la predilección de estos a caricaturizar el conflicto y la constante burla hacia los roles establecidos, lo que va desde el peinado hasta  la auto flagelación.   

Clara González, psicóloga del Policlínico Mario Escalona del Consejo Popular de Alamar, asegura: “Los emos respaldan la bisexualidad, se autoflagelan y hasta intentan suicidarse para demostrar su libertad (o liberalidad) de pensamiento, la intolerancia de la familia o solo para rebelarse contra los valores sociales, de los cuales creen que solo son imposiciones establecidas con el fin de dominar a las masas”.

Interrogada acerca del fenómeno emo, Sayuri Hernández, estudiante de la secundaria básica  República  Popular de Angola, afirma que se dañan a sí mismos y, por tanto, a quienes se les acercan: “No pienso como ellos. La vida  es rica por sus contrastes e incluso por los problemas que debemos enfrentar. No podemos ir por el mundo profesando tristeza y melancolía, todo lo contrario: debemos ser fuertes para dar frente a lo que sea con una bella sonrisa”.

A su vez, Rolando Hernández, enfermero de psiquiatría del Hospital Hermanos Ameijeiras, afirma: “Los emos deben tomar las cosas de otra manera. Es cierto que la adolescencia es difícil, y más para ellos porque son diferentes a la mayoría, pero todos pasamos por crisis de identidad. Solo que antes no cometíamos tanta insensatez como ahora. Estos chicos hacen un drama de lo mismo que sufrimos todos. El mundo es complicado, pero esta postura no cambiará nada”.

Amor sin banderas, sin fronteras, sin límites
 

“En un valle encantador había una fuente  (...) 

lo primero que vio Narciso fue su imagen reflejada (…)

Sí, él estaba enamorado de aquellos ojos (…)

el objeto de su amor era él mismo y deseaba poseerse…”.

(Baudrillard)

A menudo hay mucha presión sobre los adolescentes para que escojan "lo uno o lo otro", es decir, ser homosexual o heterosexual.  Algunos psicólogos, como Sigmund Freud, concluyeron que los humanos son de naturaleza bisexual y los bisexuales son personas con capacidad para amar a los de su propio sexo y también a los  del opuesto. Esta orientación puede incluir la atracción física, sexual y emocional, o relaciones con hombres, mujeres y transgéneros.

Acerca del tema, explica Armando Cruz, graduado  de Psicología en la Universidad de La Habana y  trabajador del Centro de Atención y Orientación a La Población (COAP): “Muchos emos suelen besarse en la boca indistintamente del sexo al cual representen, lo cual no  significa que sean homosexuales. La  mayoría lo hace con el fin de  examinar su capacidad sexual y,  además,  oponerse a  limitaciones retrógradas impuestas por la sociedad  como la homofobia  o la monogamia”. 

Carlos*, un joven que se acepta emo y apoya la bisexualidad, asegura que es muy difícil serlo y más aún, si te defines como emo también. “La mayoría de las personas nos llaman promiscuos, o en el mejor de los casos, creen que somos demasiado jóvenes para saber lo que queremos. Los adultos califican nuestra orientación bisexual como una leve pérdida de identidad característica de la adolescencia”.

La bisexualidad se ha vestido históricamente de prejuicios morales  que no representan el sentir humano, eso explica por qué los emos respaldan esta tendencia de doble atracción, más por ir en contra de lo establecido, que por deseos carnales.

A  propósito, expresa  Daniel*, de 19 años: "A mí me gusta ver que  dos mujeres se besen y no me siento mal por eso. Todos dicen que  los emos somos gay o bisexuales, pero no es así, nosotros no aceptamos etiquetas para definirnos como una cosa u otra, nos besamos como muestra de amor, eso es todo. No somos bisexuales".

La sexualidad cruza las fronteras de la raza, el sexo, la clase social, la capacidad y la religión. Ser bisexual no define nuestro estilo de vida o nuestra conducta sexual. Las personas bisexuales son monógamas, poliamorosas y célibes, como lo son las personas heterosexuales, las lesbianas y los gay.

La trampa más corta

“Si yo fuera valiente me suicidaría,

pero he esperado tanto tiempo que es

cuestión de jugar un rato más

y que el tiempo me suicide.”

(Jorge Luis Borges)

Un estudio de expertos de la UNAM (Universidad Autónoma de México), reveló que el 40 por ciento de los emos en el mundo  tienen tendencias suicidas por su perfil psicológico depresivo. Algunos especialistas del tema  advierten que la autoflagelación  como medida ante los problemas es una tendencia contrastante con la monotonía de la vida moderna y  anula las emociones.  En  casos extremos, conduce a los jóvenes a cortarse las venas, llegando accidentalmente a quitarse la vida o a caer en depresiones suicidas.

Un ejemplo que confirma esta debilidad por el suicidio son las siguientes palabras de Carlos*,  joven emo: “No es cierto que los suicidas tengamos que pagar algo por nuestros actos, tan solo somos espíritus ansiosos por llegar a la meta y hacemos una pequeña trampa”.

Artículos consultados en Internet (La salud mental de los  niños  y jóvenes.doc) afirman que entre el 12 y 25 por ciento de los niños mayores y adolescentes a nivel mundial, experimentan algún tipo de idea acerca del suicidio en algún momento. Cuando los sentimientos o pensamientos se vuelven más persistentes y vienen acompañados de cambios en el comportamiento o planes específicos de  autoagredirse, el riesgo de un intento de atentar contra su vida incrementa.

Mónica*, emo cubana de 16 años, asegura: “Nunca he tratado de suicidarme  y no creo tener el valor suficiente para hacerlo, siento mucho amor personal y creo que eso nunca dejará poner en riesgo mi integridad”.

Soy emo, ¿y qué?

En los tiempos que corren son noticia los muchachos emos, exponentes de una de las caras más tristes de la juventud. Se les llama suicidas, bisexuales, masoquistas, enfermizos, llorones. ¿Serán solo esto los emos?

Ellos lloran, sí, pero piden a gritos un mundo sin violencia. Se desgarran sus cuerpos, pero no violentan a terceros. Algunos son bisexuales, pero la bisexualidad, en fin, es amar, no matar indiscriminadamente. Los emos  extremistas son suicidas, pero no todos. ¿Qué época se salva de los  necios y los fanáticos?

Citas de emos cubanos obligan a pensar que “ellos” no son los locos patéticos que Internet nos da a conocer, pero sí son jóvenes deprimidos que buscan alternativas a este mundo, el cual se les antoja despiadado e insensible.

Según Lucas*: “En esta sociedad a veces necesitamos esconder nuestra personalidad, pensamientos e ideas. No podemos ser nosotros mismos, solo  debemos aparentar lo que quieren ver los demás, por eso los emos nos vestimos igual, la pintura del rostro es la misma, y también la manera de pensar. Solo así nos reconoceremos  con  vernos  nada más y nunca estaremos solos.”

Acerca del tema, dice Liz*: “Al final, todos somos un poco emo. Quien diga: yo nunca me he deprimido, nunca he pensado  que no aguanto más, jamás he considerado que la vida es miserable, es una persona insensible o  mentirosa”. Según la joven, los emos se dejan ver tal como son, expresando sus miedos y angustias, sin ataduras ni límites y, sobre todo, “no somos como quiere el mundo”.

A su vez Alejandro* dice sin sonrisas en el rostro que cada día se  aburre  más: “Es  tan  difícil  divertirme o sorprenderme.  No  pienso en suicidarme como Ian Curtis (vocalista del grupo inglés de post punk  Joy Division). No estoy  tan desesperado. Solo sé que nada me entusiasma como antes, ni siquiera  experimentar sensaciones nuevas”.

Marginarlos  no  es la solución, se requiere de una visión más flexible  del  mundo  para  aprender  a comprender y hasta amar a estos chicos. Discriminar los emos sería el detonante justo para enviarlos a  la  alienación sin esperanzas de retorno.

Su himno: la música emotiva. Su bandera: la bisexualidad y libertad. Los códigos: las cortadas en el cuerpo  y la expresión de tristeza.

Son paradójicos  y extravagantes, pero son  hijos, hermanos, tíos, amigos y, en algún momento, padres que viven y comparten en  esta sociedad bella precisamente por la riqueza humana que la caracteriza. 

Recuadro 1:

LA SÚPER RED DE REDES CON EL LÁTIGO EN LA MANO

Si el delineador en exceso y el peinado afeminado son las señas particulares del nuevo muchachito sensible, en Internet aparece publicado un manifiesto con  80 razones para odiar a un emo.

Solo 10 de ellas ya de por sí son respuestas a por qué tanto odio a nivel mundial contra estos muchachos.

Se maquillan (hombres y mujeres)
Son vanidosos
Adoran las calaveras
Se cortan para sentirse vivos
Su ideología no tiene historia
Adoran los homosexuales
Son suicidas
Se pintan las uñas (hombres y mujeres)
No paran de llorar
Le toman fotos a su peinado

Ficha Técnica:

 

Tema: Los emos.

Propósito: Dar a conocer el fenómeno emo. Mostrar cómo son realmente estos muchachos, con sus ideas, sueños y  perspectivas.

Objetivos colaterales: Explicar los orígenes de la ideología emo. Brindar detalles acerca de la bisexualidad y cómo piensan los emos acerca de esa orientación sexual. Ofrecer detalles, desde una perspectiva  psicológica, acerca del suicido y cómo se ha vuelto una solución para los problemas de los emos.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De presentación del tema.
Tipo de cuerpo: Por bloques temáticos.
Tipo de cierre: De comentario del periodista.
Transiciones: Subtítulos para comenzar cada bloque temático; por ejemplo: Del dolor y otros Demonios y La Trampa más corta. Conectores lógicos que relacionan los párrafos, tales como: a su vez, sin embargo  y  por el contrario.

Estrategia de Fuentes:

Fuentes directas:

X*: emos cubanos cuyos nombres están protegidos.

Maia *, estudiante del tecnológico Lázaro Peña de Guanabacoa.

Mónica*, estudiante del tecnológico Lázaro Peña de Guanabacoa.                

Lucas*, estudiante del tecnológico Lázaro Peña de Guanabacoa.                

Daniel *, joven de 19 años, desempleado.

Alejandro*, joven de 19 años, desempleado.

Carlos*, estudiante de la Facultad de Artes y Letras.

Fran*, joven movilizado en el Servicio Militar Activo.

Ramsés*, estudiante de Estomatología de la Facultad de Ciencias Médicas de Habana del Este

Liz*, estudiante de la secundaria básica República Popular de Angola.

Junior*, estudiante de la secundaria básica República Popular de Angola.

Sayuri Hernández, estudiante de la secundaria básica República Popular de Angola.

Armando Cruz, psicólogo graduado de la Universidad de La Habana y  trabajador del Centro de Orientación y Atención a la Población.

Clara González, psicóloga del Policlínico Mario Escalona de Alamar.

Rolando Hernández, enfermero de psiquiatría del Hospital Hermanos Ameijeiras.

Fuentes Documentales:

Valcárcel, Eduardo. ”Selección de Lecturas de diagnóstico psicológico”. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 1984.

González, Otmara. “Desarrollo de la Personalidad”. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

Héctor Castillo Berthier, coordinador de la Unidad de Estudios de la Juventud de la UNAM (Universidad Autónoma de México)

Andrés Alcántara, psicólogo colombiano que aborda con frecuencia el tema emo.

http//www.youtube.com           

http//www.emo.com                        

http//www.emo-corner.com                  

http//www.angel.com

Soportes a emplear:

Hecho: Surgimiento del fenómeno social emo y su repercusión en Cuba.

Contexto: Los jóvenes emos dan la espalda al mundo en señal de desprecio y como medida mutilan su cuerpo, se quitan la vida, apoyan la bisexualidad y sucumben en un estado perpetuo de depresión, ante esto, la sociedad, casi de manera general, los  discrimina, hasta tal punto que en muchos  países reprimen a los emos con violencia física. 

Antecedente: La tendencia social a agruparse mediante las llamadas tribus urbanas. Además, analizo como antecedente el suicidio del vocalista Ian Curtis, de la banda Joy Division y los fenómenos sociales que precedieron los emos, como los freaks o hippies.

Juicios  empleados:

Juicios analíticos basados en las declaraciones de los especialistas, jóvenes emos y demás entrevistados acerca del fenómeno, para brindar todas las posibles visiones del asunto y dejar que el lector llegue a sus  conclusiones explícitamente.

Juicios de valor basados en las opiniones de los entrevistados a propósito del grupo social emo.

Juicios disyuntivos porque, en ocasiones, las declaraciones de los entrevistados se contraponen.

Texto complementario: Recuadro, con el objetivo de citar algunas de las razones por las que, según Internet, deberíamos odiar a los emos.

Proyecciones: Lograr que los emos sean aceptados y acogidos por la sociedad en un futuro cercano.

 

¿SE DIVORCIAN LOS PADRES DE LOS HIJOS?

¿SE DIVORCIAN LOS PADRES DE LOS HIJOS?

Al cierre del 2008 se registraron en Cuba 13 243 casos de parejas separadas con niños.

LEYDA MACHADO ORAMAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
                         

No basta,  traerlos al mundo porque es obligatorio / porque son la base del matrimonio / o porque te equivocaste en la cuenta. (Franco de Vita)

Laura* tiene 12 años y solo conserva de su padre el apellido y el nombre escogido por él. “¿Mi papá?: es una foto dentro de mi closet. Tenía cuatro años cuando me fui de la casa, y desde hace ocho no lo veo. Parece que, además de mi mamá, también se divorció de mí”, cuenta cabizbaja la jovencita.

“Solo recuerdo que las lágrimas comenzaron a rodar por mis  mejillas y todas las dudas se resumieron en una pregunta: Mami, ¿qué es divorcio? Ella me explicó con nerviosismo como mejor pudo, empacamos nuestra ropa y nos fuimos a vivir con mis abuelos. Ese día vi a papá por última vez”, agrega la adolescente.

Muchas veces la pareja asume el divorcio como un asunto demasiado complejo para ser comprendido por los hijos, y prefiere mantenerlos ajenos a un problema que los involucra. "Mami nunca ha intentado explicarme, no sé si no quiere recordarlo, pero de cualquier modo, sea cual fuere el motivo, nada justifica su despreocupación”. La historia de Laura no es un caso atípico,  todo lo contrario, escenas como estas son visibles en muchos hogares.

El Censo de Población y Viviendas de 2002, indicó que el 70 por ciento de los niños cubanos tienen a sus padres divorciados y datos más recientes de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), registran el pasado año en nuestro país 13 243 separaciones legales de parejas con hijos menores de edad.

Cuba presenta uno de los índices más altos de divorcio en América Central, de tal modo, en el 2008 se registraron 33 882 casos, los cuales no incluyen separaciones de relaciones no formalizadas.

“Atravesamos una dramática situación social en cuanto a los conflictos familiares, realidad que ha experimentado cambios en las parejas modernas, los cuales influyen en la estabilidad emocional de los hijos”, explica Reina Fleitas, socióloga y profesora de Familia en la Facultad de Sociología de la Universidad de La Habana.

De pecado a moda

La iglesia concibe el matrimonio como el acto sagrado de unión ante Dios de dos personas que se aman, y lo reconoce como base fundamental de la familia y vínculo imposible de disolver.

Magdalena Rodríguez Flores, cristiana, comenta: “Hoy las personas van a la boda civil pensando separarse. Creemos que una familia distanciada es un blanco perfecto para el sufrimiento, y por ello no lo admitimos, es un pecado”.

Sin embargo, no todos coinciden en ello, pues algunas personas consideran que es preferible la posibilidad del divorcio en un hogar donde los hijos estén viviendo constantemente las agresiones y peleas de sus padres, algo tan poco adecuado para su bienestar.

“Mis padres discutían y se golpeaban mucho. Casi todas las noches dormía vestido y con los zapatos puestos, porque casi siempre que él se enojaba, nos botaba de la casa. En una ocasión, tuve que mediar entre ellos dos y empujar a mi papá, pues creía que iba a matar a mi mamá”, comenta Mauricio*, un joven de doce años.

Cuando la relación entre los padres llega a extremos semejantes, es mejor optar por la separación de ambos cónyuges y no afectar la salud física y psíquica de los hijos.

A principios del pasado siglo el divorcio era mal visto por la sociedad cubana. En las escuelas, los hijos de padres separados debían enfrentar las burlas de sus compañeros y eran marginados  por no cumplir con los patrones sociales de la época.

Si bien la pareja cubana enfrenta los restos de esos tabúes ancestrales, la ruptura conyugal, en estos días, resulta una opción para quienes no encuentran en su relación el espacio necesario para lograr autonomía, satisfacción y crecimiento individual.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas, en el 2008, el mayor índice de divorcios se concentró en el grupo de edades comprendido entre los 35 y 39 años en ambos sexos. La zona occidental del país, con cifras que ascienden a 11 753 casos en Ciudad de La Habana y  3 244 en Villa Clara, son las de mayor incidencia, mientras, en el Oriente, los números disminuyen, principalmente en Las Tunas con 956 y Guantánamo  con 1 174.

Cuba se caracteriza por la facilidad, desde el punto de vista legal, para concertar el divorcio: “La separación es un proceso sencillo y poco costoso, incluso, si es por consenso mutuo basta con una declaración ante el notario público”, afirma Yoeslandy Blanco, juez de la Sección Civil del Tribunal Municipal de Plaza de la Revolución.

El amor se cohíbe en los juzgados

Nuestro Código de Familia, vigente desde 1975, recoge una serie de  leyes destinadas a la protección de los pequeños, las cuales implican su sustento como una obligación de ambos padres, aunque no estén bajo su  cuidado.

Teresa Vergara Delgado, Notaria Pública y profesora de Derecho Civil y Familia de la Universidad de La Habana, sostiene: “En la sentencia, el Tribunal determinará quién de los progenitores conservará la custodia de los hijos menores, y dispondrá lo conveniente para mantener una adecuada comunicación entre ellos y el padre con el que no convivan, así como la pensión alimentaria”.

Esta última, constituye una de las principales cuestiones de demanda en los Tribunales de Justicia: “No tiene un rango determinado. Existe un valor mínimo de 40 pesos. El saldo se analiza de acuerdo a un balance con el salario del padre y teniendo en cuenta la aceptación del miembro que la entregará”, comenta Yamila González, secretaria de la Directiva Nacional de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia.                                       

No basta con comprarle curiosos objetos…

“Yo me considero un buen padre y si mis hijos no piensan así, son unos desagradecidos, pues dentro de mis posibilidades les he brindado todo, incluso, lo que no tengo. Si no me cree, salga y pregunte, todos le dirán lo mismo: a ellos nunca les ha faltado nada”, dice Manuel*, recién divorciado.

Opinión contraria dan los menores, quienes admitieron gozar de  buenas posibilidades económicas mientras vivieron juntos, pero en cuestiones de afecto y comunicación, siempre ha existido un vacío.

“Solo se preocupaba por lo material, pero jamás se ha interesado en mi vida personal, ni siquiera en los asuntos de la escuela. Siempre ha estado desde afuera”, comenta Yaima*, la hija mayor.

Sandra*, la madre de Yaima y Javier*, opina: “Desde la separación todo cambió. Comenzó a pasarles una pensión  alimentaria de 50 pesos mensuales. Eso se va en nada. Sin embargo, aún se considera el mejor padre del mundo, a su entender, el resto me corresponde a mí. Sus delirios de paternidad comprometida se basan, además, en que ‛cuando sus hijos necesiten algo, se lo pueden pedir y en su casa  pueden comer  cuanto quieran”.

¿Una alternativa saludable?

Si bien la negativa al divorcio persiste, la mayoría de las personas lo consideran una solución eficaz, sobre todo, cuando la relación de pareja se torna conflictiva y tiene repercusiones graves en los hijos o ya se han agotado los recursos para  resolver los problemas.

Para la psicóloga Yoanka Valdés Jiménez, especialista del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), “la disolución legal del matrimonio es un gran  logro, pues le permite a la pareja no atarse a él si ya perdió su sentido”.

No son pocos los casos donde los padres, después de separados, conservan una relación más cordial que cuando estaban casados, precisamente, porque el divorcio es una alternativa para evitar lastimarse y mantener una relación afable después de la ruptura.

La historia de Ricardo*, estudiante de tecnológico, demuestra que a pesar de ser difícil, tampoco es una utopía: “Mis padres se llevan muy bien. Mi papá va mucho a la casa y todos compartimos: él con mi madrastra y mami con su esposo. Pocas personas hacen eso”.

¿Y... qué  queda después del divorcio?

La separación de los padres es siempre una experiencia asumida diferente por los hijos. La familia en la cual nacieron, crecieron y vivieron toda la vida desaparece, y sin importar sus deficiencias, sienten la falta. Muchos muestran angustia cuando conocen la noticia, pero el conflicto continuo entre los adultos, anterior y posterior a la ruptura, puede tener un impacto devastador en ellos.

Ana Luisa Segarte,  psicóloga y Profesora Titular de la  Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, comenta al respecto: “El problema no es tanto el divorcio, como el proceso paralelo a él. Lo  peor es el drama, las cosas dichas por los cónyuges, y los muchachos oyen. No se  ponen de acuerdo, se gritan y, entre tantas contradicciones, el niño habita en una situación que lo perjudica”. 

La primera reacción de los más pequeños ante la ruptura es la de temor al abandono. Sienten una profunda sensación de pérdida y tristeza. La mayoría espera la reconciliación de sus padres.

“Pueden presentarse trastornos clínicos como pérdida del sueño, del apetito. Otros pueden encerrarse en sí mismos como defensa  al daño ocasionado por la separación, o mostrar rebeldía y fallos en la escuela”, comenta René Vega, psiquiatra del Centro de Orientación y Atención Psicológica. 

Pero no todos reaccionan igual, depende de cómo se esté tratando la separación. Si se mantiene una relación afectiva con los hijos y logra evitarse que el conflicto los envuelva, aumentará la confianza de los niños, y  se concentrarán en el cumplimiento de sus tareas.

“Es preferible para la estabilidad emocional de los hijos, unos padres separados, pero felices, a unos juntos y peleando. Ellos llegarán a entenderlo, si es bien manejado e, incluso, podrán asumirlo como una experiencia más de su vida, que los hará crecer como personas”, asegura Jesús*, estudiante de preuniversitario.

Sonia Catasús, economista y demógrafa del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, refiriéndose a la tendencia en la Isla, comenta: “El divorcio es una problemática de la sociedad moderna, y aunque las tasas están altas, no constituye una situación alarmante, pues es un fenómeno internacional”.

Por su parte, Enrique González, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas, comenta que desde el año 2000 la tasa de divorcio fluctúa entre 3 y 3,4 por cada mil habitantes, y no existe inclinación al aumento.

Padre no es cualquiera

“Tuve que hacer mi primer papalote solo, y esperar por los padres de los muchachos del barrio para ir al terreno a jugar pelota. El mío viene a verme cuando se acuerda, por eso agradezco que mamá encontrara a un hombre como Antonio*, quien me ha criado desde los cinco años”, dice Adrián*, estudiante  de octavo grado.

A pesar de no contar con el apoyo de su papá, se considera privilegiado, pues su mamá encontró un hombre bueno y sin hijos, quien ha sabido llenar ese vacío y cubrir todas sus expectativas.

Por desgracia, la ausencia de papá en el hogar es un suceso             muy común actualmente. En un  divorcio, generalmente el hombre es quien se aleja y, cuando el niño lo necesita, no está presente.

Dalia*, estudiante de Meteorología de la Universidad de La Habana, por el contrario, sí creció con sus padres juntos y recuerda: “Era el mejor del mundo, hasta creía que los papeles entre él y mi mamá estaban invertidos”.

Pero todo cambió. Desde un poco antes de divorciarse, la relación comenzó a deteriorase. “Se ha desentendido de nosotras, pasa una pensión y viene a vernos cuando le parece”, comenta.

“Al principio, por orgullo, no quería reconocerlo, pero luego comprendí cuánto sufría.  A veces, cuando me preguntan por él, no puedo decir nada agradable, y eso duele, se derrumbó la imagen de quien significaba todo para mí, era mi  ídolo, mi estrella”.

Dentro de la estructura familiar, el padre es un eslabón importante, pues junto a la madre, es encargado de dar afecto y educación a sus hijos. Aunque a ella corresponde la parte biológica de la realidad materna, la figura paterna asume un papel determinante sin llevar en el vientre una criatura.

Tejer la felicidad

Durante el proceso de separación, los hijos necesitarán compartir el mayor tiempo posible con sus padres y, sobre todo, tener la seguridad de que su amor no cambiará por la ruptura de la relación.

“En principio, es importante mantener una actitud clara y abierta, explicarles lo sucedido, sin culparlos; estimularlos a preguntar y contestarles con sinceridad”, señala Patricia Arés, Doctora en Psicología y Presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología.

Es fatal prohibirles ver y estar con sus padres cuando lo desean, pues necesitan de su abono para nutrirse y de  su protección para vivir; además, es un derecho que les corresponde.

La licenciada Yoanka Valdés Jiménez resalta la importancia de mantener una relación con los hijos lo más similar a la previa al conflicto: “La calidad de su vida dependerá del tiempo destinado a  realizar actividades juntos, de cuánto se interesen por su desarrollo.

“En una separación, es necesario que ambos traten de llevar una relación respetuosa, no expresen cosas negativas del otro frente al niño. Jamás se debe someter a los hijos a la decisión de escoger con cuál de los dos desea quedarse, esto genera  mucha angustia”.

La respuesta ideal no existe, se debe construir en cada caso, pero lo fundamental es mantener el equilibrio entre los ex cónyuges y no desatender a los niños. A un hijo no se le visita, con un hijo se comparten tiempo y experiencias.

Camino a la solución

Nuestro Estado garantiza la seguridad y la protección de los niños y adolescentes. Existe, además, el Código de la Niñez y la Juventud y la Convención  Internacional sobre los  Derechos del Menor.

También, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) entre sus líneas de trabajo, da cobertura al divorcio: “Este asunto, debido a su repercusión en los hijos, se atiende en cuanto llega al centro”, comenta Lisa García Gayós, asesora jurídica de la esfera de trabajo comunitario de la FMC.

En ese sentido, también es muy importante la labor de las Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, donde laboran psicólogos sociólogos y psicopedagogos, encargados de aconsejar a las personas  en cuanto a la solución más adecuada.

En el país existen opciones para contribuir a que la pareja maneje la situación de forma adecuada y no provoque daños a la familia. Sin embargo, la mayor parte del esfuerzo está en manos de quienes, día a día, hacen del divorcio un proceso común, cuando en realidad representa una decisión trascendental en la vida.

Olvidan que los niños  requieren de ambos padres como figuras de referencia y apoyo. No necesitan seres perfectos, sino presentes en su desarrollo, e, incluso, personas que fallen y se equivoquen.

Nota*: Los nombres de los padres divorciados, así como de los hijos fueron cambiados para respetar su privacidad.

FICHA TÉCNICA:

Tema: El divorcio y la repercusión en los hijos.

Propósito: Demostrar cuánto afecta a los hijos la separación de los padres.

Objetivos colaterales: Comprobar la existencia de una distancia afectiva entre padres e hijos una vez que ocurre la separación. Analizar las actitudes de la población acerca del divorcio. Conocer el criterio de padres acerca del rol paterno desempeñado por ellos después del divorcio. Analizar los índices de divorcialidad en Cuba. Investigar qué sentimientos experimentan los hijos con relación al divorcio de sus padres. Analizar qué  sucede en los hijos después de la separación de sus padres. Valorar si el divorcio representa una alternativa saludable. Demostrar la importancia de la figura paterna en el desarrollo de los hijos.

Estrategia de fuentes:

Documentales:
 
Censo de Población y Viviendas de 2002

Anuario Demográfico de Cuba, 2008

Benítez, María E. La familia cubana en la segunda mitad del siglo XX.Ciencias Sociales, 2003.

Makarenko, A.S. Conferencias sobre educación infantil.MINED, 1985.

Ares Muzio, Patricia. Abriendo las puertas  a la familia del 2000.Articulo fotocopiado, 1997.

---------------------------- Ejercicio de la maternidad y la paternidad. Estudio de casos (Trabajo de Maestría y Clínica), 1997.

---------------------------- Mi familia es así. Ciencia y Educación, 1990.

---------------------------- La familia: una mirada al futuro. Conferencia magistral. Universidad de La Habana, 1997.
 
Directas:

Entrevistas a:

Teresa Delgado Vergara, Notaria Pública y profesora de Derecho Civil y Familia de la Universidad de La Habana

Magdalena Rodríguez Flores, cristiana. 

Lisa García Gayós, asesora jurídica de la esfera de trabajo comunitario de la FMC.

Patricia Arés, Doctora en psicología y Presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología.

Enrique González, director del Centro de Estudios de Población Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas.

Sonia Catasús, economista y demógrafa del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

René Vega, psiquiatra del Centro de Orientación y Atención Psicológica.

Yamila González, secretaria de la Directiva Nacional de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia.

Yoeslandy Blanco Pérez, juez de la Sección Civil del Tribunal Municipal de Plaza de la Revolución.

Ana Luisa Segarte, Profesora Titular de la  Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Entrevista realizada a Reina Fleitas, socióloga y profesora de Familia de la Facultad de Sociología de la Universidad de La Habana.

Yoanka Valdés Jiménez, psicóloga y especialista del Departamento de familia del Centro de Investigaciones  Psicológicas y Sociológicas (CIPS).

Hijos de padres divorciados: Laura*, Ricardo*, Adrián*, Yaima*, Javier*, Mauricio* y Dalia*.

Padres divorciados: Manuel*, Sandra*, Raúl* y María*.

Soportes a emplear:

Hecho: Incremento del número de separaciones con hijos menores de edad a 13 243 casos durante el pasado año y las consecuencias que ello trae.

Contexto: Aumento considerable de la divorcialidad en Cuba, comportamiento por provincias y edades, así como todas las repercusiones emocionales y conductuales que el fenómeno deja en los hijos

Antecedentes: El Censo de Población y Viviendas de 2002 indicó que el 70% de los niños cubanos tenía a sus padres divorciados.

Proyecciones: Lograr que se asuma el proceso con más responsabilidad y afrontarlo como un cambio que influye en la relación con los niños, y  así aminorar las consecuencias del mismo en los hijos.

Fuentes: Las enunciadas en la estrategia de fuentes

Tipos de juicios:

Analíticos: Los juicios analíticos estuvieron presentes en todo el trabajo, tanto como por el análisis y la opinión de diferentes actores de la sociedad, padres divorciados, hijos de los mismos, estudiantes de diferentes edades y profesores, entre otros, acerca del fenómeno en la Isla. También están dados por especialistas en el tema como psicólogos, sociólogos, notarios, juristas, clínicos, demógrafos, los cuales son el resultado de estudios e investigaciones realizadas. Finalmente están dados por las cifras y estadísticas analizadas por Enrique González, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas, pues provienen de profundos análisis y sondeos por parte del centro.

Hipotéticos: Estuvieron  presentes en los resultados del Censo de Población y viviendas de 2002, así como de las encuestas realizadas para el trabajo, pues no ofrecen una cifra total exacta, sino una aproximación, en ello influye mucho el criterio y la autodefinición de las personas censadas  y entrevistadas, además, las últimas constituyen solo una muestra.

Sintéticos: Los juicios emitidos por los especialistas, en los cuales analizan el fenómeno atendiendo al origen, situación actual, demostrando un conocimiento general del tema, por lo que puede avizorar consecuencias y repercusiones. 

De valor: Los juicios de valor corresponden a las opiniones y análisis de personas autorizadas y, además, especializadas en el tema. Tal es el caso de Yoeslandy Blanco Pérez, juez de la Sección Civil del Tribunal Municipal de Plaza de la Revolución o de Patricia Arés, Doctora en psicología y Presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología, por solo citar dos ejemplos. Ellos abundan en todo el trabajo.

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: Anecdótica

Tipo de cuerpo: Por  bloques temáticos

Tipo de transiciones: Las transiciones utilizadas fueron en primer lugar los subtítulos que separan cada bloque temático, los cuales relacionan cada nuevo bloque temático con el párrafo que lo inicia, ya sea una pregunta catafórica, respondida en el bloque que le sigue, o frases que ejemplifican el contenido del acápite. También se utilizaron muletillas como pero, aunque, sin embargo, a pesar, entre otras. En otros casos fue necesario repetir en la oración o párrafo que sigue una palabra o frase clave dicha anteriormente, para crear un nexo por repetición.

Tipo de cierre: De moraleja o instancia a la acción.

LA HABANA VIEJA: CIUDAD EN MOVIMIENTO

LA HABANA VIEJA: CIUDAD EN MOVIMIENTO

 

 

La urbe capitalina enfrenta significativos retos sociales, entre ellos, la tercera edad amplía sus horizontes mediante un programa que la enaltece y los niños comparten sus cuadernos con el patrimonio cultural. El Centro Hispanoamericano de Cultura: síntesis del arte y el acervo literario en función de la comunidad.

IGRIM LUCÍA CASTILLO MORENO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El recorrido por plazas y calles de La Habana Vieja aviva añoranzas en los transeúntes, quienes advierten en las fachadas de suntuosas basílicas y palacios medievales y renacentistas de ensueño, la coincidencia de épocas diversas importadas desde Europa. Casi cinco siglos han menoscabado la infraestructura de este añejo territorio amurallado, y más allá de instituciones culturales y del trasiego de coches y visitantes, los pobladores del entorno enfrentan una compleja situación social.

La limitada capacidad de respuesta al déficit habitacional debido a la insuficiencia constructiva del municipio, la carencia de áreas deportivas e insatisfacción en la demanda cultural y recreativa de sus moradores, fueron identificados como algunos de los principales problemas de la zona por la Dirección de Planificación Estratégica Municipal de La Habana Vieja, orientada por el Grupo de Desarrollo Integral de la Ciudad (GDIC), para involucrar expertos de la localidad  en la concepción de su futuro desarrollo.

Miembro del grupo, la doctora Nancy Milián sostiene que los consejos populares de Jesús María y Tallapiedra, distantes de la geografía del Centro Histórico, no se han beneficiado de igual manera con la obra restauradora de la Oficina del Historiador. Tallapiedra, señala, tiene barrios insalubres como San Felipe y un asentamiento en la Loma de Ataré.

La especialista explica, además, que el territorio, en general, concentra una considerable cifra de casos de VIH Sida, aunque se prioriza el desarrollo de un programa de prevención y control de esa enfermedad. También refiere que han devenido conductas inadecuadas y violación de disposiciones legales el crecimiento de indisciplinas sociales.

Para contrarrestar esta realidad, la Oficina del Historiador de la Ciudad auspicia la rehabilitación del Centro Histórico y un conjunto de programas los cuales, según investigaciones realizadas por sociólogos, psicólogos y otros especialistas del área de Salud del municipio capitalino de Habana Vieja, elevan la calidad de vida de sus habitantes mediante la participación de los diferentes grupos etáreos en las propuestas socioculturales.

Entre esos proyectos, los programas de atención al adulto mayor y a los niños han generado ventajas como la solución de las dificultades surgidas en el contexto social, y la satisfacción de necesidades tributando, por tanto, al crecimiento personal de los grupos generacionales.

ABUELOS,  PERO SIN FRONTERAS

El pronóstico del tiempo, que anunciaba lluvia para la mañana, no impidió el encuentro en la sala del oratorio San Felipe Neri. Más de treinta viejecitos traspasan el pórtico de la gran estructura, y ocupan los primeros asientos mientras charlan sobre la familia, desatan un comentario al azar,  y convocan a una tarde de música mexicana en la Casa del Benemérito de las Américas.

El Grupo Vocal Nexus inicia la audición. Estos artistas realizan, en coordinación con la Oficina del Historiador de la Ciudad, un plan cultural comunitario que incluye ciclos de conciertos con un repertorio heterogéneo de música clásica, latinoamericana y cubana.

“Mediante estos conciertos pretendemos acercar a los niños de las aulas-museos, a las personas de la tercera edad, y a los centros de trabajo cercanos a la comunidad.  Aspiramos a llegar a sus corazones y sensibilizarlas, para que sean un público más culto”, comenta Yanet Valdés, directora del conjunto.

Complejos e inseguridades han sido apartados después de la inserción de los abuelos en las actividades del Programa del Adulto Mayor, que comenzó a aplicarse oficialmente en la Habana Vieja desde 1994, para propiciar cambios en los estilos de vida de los ancianos a través de acciones educativas y culturales.

Mabel  Rodríguez, especialista que atiende el Programa de Atención al Adulto Mayor, así lo asegura para luego explicar que este método de trabajo sostiene un estrecho vínculo con la esfera de la Salud, por lo que apunta hacia dos direcciones: del Centro Geriátrico Santiago Ramón y Cajal hacia los barrios, y de los Consejos Populares hacia el Centro Histórico. Señala que el quehacer sistemático y las experiencias de estos 13 años, pueden extenderse a cualquier lugar del país, e incluso a otras naciones.

“La variedad de temáticas y técnicas utilizadas verifican el nivel de especialización del programa. En su dinámica son fundamentales las visitas a las Casas-Museos, la asistencia a exposiciones transitorias, ejercicios de reactivación de la memoria, debates, audiciones y encuentros intergeneracionales y con adultos mayores de otras provincias”, argumenta la socióloga de la Oficina de Rehabilitación del Plan Malecón, Marta Moreno.

Nancy Milián, coordinadora del Programa por la Dirección de Salud del municipio, añade que este plan ha demandado la asistencia de individuos de otros lugares como Centro Habana, Cotorro, Plaza, Vedado. La doctora valora al municipio como uno de los más envejecidos de la zona, donde un promedio del 18,8% de su población cuenta con más de 60 años.

Hace algunos años —rememora—, los ancianos de Jesús María y Tallapiedra, los dos consejos populares más alejados del Centro Histórico, eran, en comparación con los de la Habana Vieja, vulnerables. Tenían menos opciones y dificultades a la hora de trasladarse, por lo que casi no asistían a las actividades del programa sociocultural.

Sin embargo, precisa que hoy, para llevar el patrimonio a los sitios más intrincados, se desarrolla el proyecto de Museo Interactivo en la Comunidad, por medio del cual las Casas Museo se mueven hacia los barrios y clubes de abuelos.

“Mediante estas acciones disfrutamos de un desayuno, y aunque no estamos en la Casa de Asia, el especialista acude llevándonos una actividad referida al museo, y si es preciso, piezas de sus colecciones. Estas acciones brindan a la tercera edad comprensión, amor, excelentes relaciones humanas, y sobre todo, una oportunidad para no sentirnos relegados por la sociedad”, expresa Rebeca Tamayo, vecina de 70 años del Consejo Popular de Tallapiedra.

La especialista Mabel Rodríguez apunta que la puesta en práctica del Programa de Atención al Adulto Mayor suscitó desde sus orígenes cambios en el estado de ánimo y en la proyección física y mental de los ancianos. Ahora, asegura, no solo centran el interés en dolencias y enfermedades, sino que se convierten en público permanente y activo de todo el quehacer de las más de 40 instituciones adscritas a la Oficina del Historiador de la Ciudad.

De esta manera, las Casas Museos, junto al gobierno, forjan el compromiso de proveer conocimientos histórico-patrimoniales que favorecen la actuación de los abuelitos como agentes de cambio en la comprensión y divulgación de la labor social.

La geriatra Nancy Milián también considera dentro de este contexto el éxito de la intersectorialidad, y la interrelación que se ha logrado establecer, así como la metamorfosis experimentada por la comunidad.

Varias etapas y una constante revitalización dan vigencia a esta iniciativa que incrementa nuevas propuestas de acciones acordes a la dinámica del Centro Histórico. Este no solo se revela como reliquia, sino también como un importante laboratorio social, donde comunidad y patrimonio se integran para convivir y preservar.

MÁS ALLÁ DE LA FANTASIA…

UNA EXPERIENCIA CUBANA

Con apenas 10 años, en 1995, Henry Gómez cursaba el quinto grado en la escuela primaria Ángela Landa de la calle Teniente Rey, en la Habana Vieja. En esa etapa vio interrumpidas sus clases por el incesante martilleo en el pavimento, ocasionado por los trabajos de rescate de la Plaza Vieja. Ni la fantasía más extraordinaria del infante le hizo sospechar que junto a otros 280 niños, formaría parte de una experiencia sin precedentes en Cuba y el mundo, patrocinada por la Dirección de Patrimonio de la Oficina del Historiador.

Así surgió el proyecto de las Casas Museos, que contemplaba la permanencia de los niños en horario docente y extradocente en los museos o centros culturales de la vieja ciudad. La experiencia promovía la formación ambientalista, el desarrollo de valores estéticos y conductas adecuadas, así como hábitos y estilos de vida más sanos.

Después de casi 13 años, el pequeño Henry, convertido en un joven, expresa que “el vínculo entre niños e instituciones museísticas contribuyó a minimizar los efectos negativos que acarreaba el flujo de extranjeros en el territorio, considerado como el mayor polo turístico de la ciudad”. Los casos de asedio de niños (algunos amigos suyos del barrio) a turistas, tan comunes en 1995, fueron controlados con la aplicación de la experiencia.

“Estas acciones disminuyen, en gran medida, los factores de desventaja social que inciden negativamente en la conducta de los pequeños, y crean un vínculo entre las colecciones del museo y el contenido de los programas escolares”, recalca también Marta Moreno.

Lourdes Olivera, quien atiende el Programa para niños, revela que la práctica constituye el pilar del programa social infantil de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Su validez ha permitido que se extienda a otras zonas del país como Boyeros, Santiago de las Vegas, Regla, Bejucal, Baracoa, Trinidad, Bayamo, Santiago de Cuba, Cienfuegos, Santa Clara y Las Tunas, e incluso también a la enseñanza secundaria.

Este ejercicio pedagógico mereció un reconocimiento en el Tercer Concurso Internacional Somos Patrimonio, del Convenio Andrés Bello 2001, y el Premio Internacional Pilar por la Paz 2002, por la implementación de programas didácticos y dialécticos de aprendizaje informal, agrega la especialista.

Silvia García Frías, metodóloga integral de educación primaria de la Habana Vieja, afirma que es, además, “una idea interesante que provoca una situación emocional afectiva, a la par que fomenta los intereses cognoscitivos y hace énfasis en el conocimiento y cuidado del patrimonio”.   

Actualmente, la parte más nueva y sensible de la población se nutre de ofertas culturales de las Casas Museos con las que antes no contaba, y eventos contenidos en el programa para niños, tales como el Festival El Cochero Azul, la temporada Mayo Teatral y conciertos didácticos con relevantes agrupaciones y trovadores cubanos, como la cantautora Teresita Fernández, el Coro Diminuto y la Camerata Romeu.

EN  MANOS DE LAS CARIÁTIDES

El Centro Hispanoamericano de Cultura, como institución adscrita a la Oficina del Historiador de la Ciudad desde mayo del 2004, no permanece apacible y ajeno. Constituye un ejemplo de los cambios que experimenta la comunidad con las actividades que ejecutan las restantes Casas Museos.

El Palacio de las Cariátides, como también se conoce la edificación en honor a los pétreos rostros de mujer que se yerguen en su fachada, atrae por sus interesantes propuestas a un público cada vez mayor, que involucra sobre todo adultos mayores y niños.

La socióloga Moreno, manifiesta que esta es otra manera para que la comunidad tenga la participación activa de niños y grupos de abuelos, especialmente de los parques Maceo, Los Enamorados y la Real Cárcel de La Habana, en sugerentes programaciones culturales.

“Tanto la directora como el colectivo de trabajadores del Centro Hispanoamericano de Cultura son muy gentiles al brindar este recinto para que efectuemos cine-debates, graduaciones de nuestra Cátedra del Adulto Mayor, talleres sobre energía piramidal terapéutica y encuentros de arte culinario”, afirma Lisset Moré, quien con 75 años participa en la programación del centro.
 
Compartir junto a estudiantes de la escuela primaria Julio Antonio Mella, de la Habana Vieja,  es otra significativa idea de la instalación, donde un grupo de 16 alumnos de cuarto grado tienen allí la sede del taller de iniciación al lenguaje cinematográfico Luces, Cámara... ¡Acción!

Miriam García, directora del colectivo pioneril, destaca la creatividad, expresividad, desarrollo de habilidades manuales, capacidades de apreciación crítica y los principales elementos de lenguaje cinematográfico que son aprehendidos con rapidez mediante metodologías de carácter lúdico, práctico y participativo.
 
Pero en este entorno aparecen igualmente más ofertas: familias de la zona, e inclusive de otros municipios de la capital, frecuentan asiduamente la confortable sala Dulce María Loynaz. Allí, la música y la literatura se dan cita en las voces e instrumentos de cantantes como Carlos Varela, las agrupaciones Ars Longa y los Solistas de La Habana, y mediante los talleres sobre técnicas narrativas, el Quijote y la novela negra.

La comunidad atesora el Centro Hispanoamericano de Cultura. Tanto es así que Lesbia Méndez, su directora, recordó algo que bien se agradece: ante eminentes amenazas climatológicas, como huracanes, la institución ha cobijado a los vecinos del entorno. Un compromiso que va más allá de una cuestión puramente cultural.

UN PENSAMIENTO DIFERENTE

Hoy La Habana Vieja revela un nuevo esplendor. Empedrados, plazas, palomas, antiguas fortalezas y recintos paradigmáticos vierten en la vieja ciudad, como una máquina del tiempo, brisas de épocas disímiles.

Pero la realidad social es otra. El municipio que hasta hace poco era conocido por múltiples casos de conductas antisociales y poca higienización de sus barrios, actualmente es partícipe de un proceso de cambio originado a partir de la obra restauradora de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

La trabajadora social Ivón Gutiérrez comenta que “en los últimos años se ha logrado con los proyectos sociales encaminados a satisfacer las necesidades de los diferentes grupos étareos, no solo transformar la imagen del Centro Histórico, sino también elevar la cultura y espiritualidad de sus pobladores, para entregarle al legendario municipio su semblanza y condiciones más dignas de existencia”.

(2007)

FICHA TÉCNICA:

Tema: Programas sociales de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Tesis: Los programas diseñados para el adulto mayor y los niños contribuyen a  la transformación de la comunidad.

Estrategia de fuentes:

Activas:

Lourdes Olivera, especialista que atiende el programa para niños. Pertenece al  Grupo de Didáctica Cultural que atiende la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador.

Mabel Rodríguez, especialista que atiende el programa del adulto mayor, también pertenece al Grupo de Didáctica Cultural que atiende la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador.

Nancy Milián, coordinadora del Programa de Atención al Adulto Mayor por la Dirección del municipio de la Habana Vieja.

Miriam García, directora de la escuela primaria Julio Antonio Mella del municipio de la Habana Vieja.

Rebeca Tamayo y Lisset Moré, ancianas vinculadas al programa del Adulto Mayor en el municipio de Habana Vieja y Centro Habana, respectivamente.

Marta Moreno, socióloga de la Oficina de Rehabilitación del Plan Malecón.

Lesbia Méndez, directora del Centro Hispanoamericano de Cultura.

Yanet Valdés, directora del Grupo Vocal Nexus.

Henry Gómez,  joven que en 1995 inició la experiencia de las Aulas Museos.

Ivón Gutiérrez, trabajadora social.

Pasivas:

Programa Cultural de la Oficina del Historiador de La Habana (septiembre 2006).

Planeamiento Estratégico de la Habana Vieja.

Tipo de entrada: Descriptiva

Tipo de cuerpo: Bloques temáticos

Tipo de cierre: De conclusión o resumen

 

¿ME EXTRAÑARÁ LA HABANA VIEJA?

¿ME EXTRAÑARÁ LA HABANA VIEJA?

La restauración es el mejor regalo para la ciudad, pero algunas de sus consecuencias atentan contra la felicidad de muchas personas.

MAYDELIS GÓMEZ SAMÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hace una década caminar por la Plaza Vieja era un castigo para Lázara. Las aguas albañales irrumpían en las calles y el pésimo estado de las viviendas generaba un ambiente de marginalidad e indigencia.

Hoy, ella ve todo diferente. De los 20 edificios erigidos en la Plaza Vieja solo el suyo queda por restaurar. El inmueble, el 360 de la calle San Ignacio, es actualmente una ciudadela en mal estado técnico habitada por 55 núcleos familiares. La reparación proporciona felicidad a muchos. Pero a otros, entre ellos a Lázara, les invade la nostalgia y la incertidumbre, pues saben que muy pocos  regresarán.

POR QUÉ TAN SOBREPOBLADA

Este es un problema que afecta a varios municipios de la capital. Su origen se remonta a 1959, pues a todas las personas que habían llegado a La Habana con el Ejército Rebelde se les permitió establecerse colectivamente en edificios ocupados por un solo dueño o por pocas personas. La propiedad de la vivienda se colectivizó y pasó a ser del Estado, el cual distribuye las casas de manera igualitaria entre todos los que la necesitaban. Así se hace realidad el sueño de muchos de residir en la capital, con la esperanza de una vida mejor.

Para dar residencia a los recién llegados, se colectivizan los antiguos palacios y casonas. La mayoría de estos inmuebles, conocidos por todos como ciudadelas, cuarterías o solares, “aguantan” hoy una población muy superior a sus capacidades. Antes de 1959 la población de la villa de San Cristóbal apenas superaba el millón de habitantes, mientras que en la actualidad viven más de 2,2 millones.

PARA RESCATAR LA HISTORIA

Con la reparación de San Ignacio 360 concluye el primer proyecto de la Oficina del Historiador para rescatar la zona histórica de la capital. Para algunos de los vecinos esto significa no solo la reconstrucción de uno de los inmuebles más simbólicos de la Plaza Vieja, sino el fin de su residencia en el mismo.

Yuri Canelles Salgado vive desde que nació en esta edificación y, consciente de que una vez reparada solo regresarán alrededor de 15 familias, expresa: “No importa el lugar de residencia, lo que cuenta es la seguridad de cada uno, aquí hay muchos niños y ancianos que pudiesen perder la vida en un derrumbe”.

Algo similar piensa Jonathan Galvey, de ocho años, quien solo pide mudarse para una casa nueva, pues “esta no me gusta, está rota y en cualquier momento se puede caer y me mata”.

Sergio Raymand, arquitecto del proyecto, explicó que el edificio no tiene las condiciones para continuar habitado, “hasta que no se saque a todo el mundo no se puede comenzar la reparación, pues hay que hacer demoliciones, asegurar muros y reforzar paredes. El objetivo es que el inmueble, una vez restaurado, tenga en su planta baja un centro comercial, y en las restantes, 14 viviendas amplias y confortables.

“Una vez reparado se verá como un edificio antiguo con elementos contemporáneos, los cuales resaltarán valores estéticos y formales. La fachada tendrá una imagen muy similar a la de finales del siglo XIX principios del XX. Se restaurará y reproducirá cada elemento de herrería, así como la forma y diseño de los vitrales de colores que cierran los arcos”.

María Onelia Vidaurreta, inversionista del proyecto, apunta: “Se espera que con la culminación de dos edificios en Alamar y Capdevilla el problema se resuelva, pero algunos no quieren mudarse, a pesar de que en esos nuevos apartamentos van a vivir mejor de como lo hacen actualmente.

“Hay que recordar que este inmueble es un usufructo gratuito, es decir, pertenece al Estado y la única forma de reparar la Habana Vieja es trasladando a cientos de familias a otros municipios. Una vez recibida una vivienda decorosa, producto de la transformación de estos inmuebles en casas de apartamentos o de la construcción de edificios, los beneficiados deben pagar una renta que asciende al 10% del ingreso familiar total”.

LEJOS, LEJOS, LEJOS...

Al indagar sobre la lejanía de las viviendas que se construyen para los vecinos de San Ignacio 360, Alina Ochoa, arquitecta del Plan Maestro de la OHCH, explicó que construir un apartamento en la Habana Vieja es caro, cada uno asciende a 15 mil dólares, pues mantener la fachada original y reconstruir vitrales es una inversión muy grande; mientras que en otros lugares resulta más económico, es mucho más fácil y se requiere de menos dinero: ”El costo de una vivienda en el Centro Histórico duplica y triplica el precio de las que se hacen en otra localidad”.

Pero no todos ven tan sencillo el hecho de mudarse a otro sitio.  Algunos  tienen un gran sentido de pertenencia por esta localidad. Aquí tienen sus raíces y se aferran a sus orígenes.

Eusebio González no quiere abandonar el hogar en el que ha vivido por más de 60 años. Para él, después de la reparación deberían regresar los que más tiempo llevan allí y no permitir el retorno de quienes propiciaron el deterioro del edificio.

Lázara Figueredo tiene una opinión similar, ella no considera razonable que después de haber pasado más de medio siglo en su amado edificio, tenga que abandonarlo, nació y desearía morir en él: “La historia de mi vida se encuentra ligada a este inmueble y a esta ciudad. Aquí ha permanecido mi familia por seis generaciones. Si me alejara, creo que la nostalgia me consumiría”.

“Muchos están locos por irse, pues viven en cuartuchos y no les importa dónde los ubiquen, pero no todos queremos marcharnos. Yo guardo muchos recuerdos. Aquí nací, me crié, mi vida se halla en la Habana Vieja, no en otra parte”, expresó Magalys López Bandera.

El especialista en Administración de la Vivienda, Ricardo Arap, señaló al respecto: “No podemos pensar que todas las personas pueden regresar a la Habana Vieja, pues la mayoría de las edificaciones restauradas pierden su condición de vivienda, algunas pasan a ser museos, palacios, centros de investigación, hostales u hoteles. Este municipio está densamente poblado y si todos viraran, ¡cuántas Habanas Viejas harían falta!”.

La preocupación por el tema del retorno se debe al hecho de que tras las reparaciones anteriores en la Plaza Vieja, casi ninguna familia volvió. Orlando Santana comentó que al concluir la  modernización de la casa del Conde de Cañongo, San Ignacio 362, ninguno de sus antiguos inquilinos regresó: “Nadie conoce a los que trajeron a vivir allí”.

Como respuesta a la inquietud de los vecinos, Arap indicó que una vez concluida la reparación de un recinto se miden ciertos parámetros para determinar quiénes retornan a él. Estos requisitos son: antigüedad en el inmueble, edad y existencia de discapacitados o niños. Sin embargo, aclaró que es muy engorroso el proceso de selección e incluso puede ser que no retorne ninguno de los antiguos residentes. Todavía no se determina quiénes volverán a San Ignacio 360 una vez concluida la obra.

Eusebio Leal, refiriéndose a este tema, apuntó: “Se trata de hacer un reordenamiento en el hábitat, de transformarle la vida a las personas logrando que sea más placentera. Yo siempre he entendido la idea de que la gente piensa como vive y vive como piensa”.

REGALO O NOSTALGIA

Quizás Lázara pase el resto de su vejez en una de las cómodas viviendas que harán en su edificio, o tal vez la suerte no le acompañe y viva alejada del municipio que siente parte de sí.

Para esta mujer de siete décadas, el proceso de restauración del Centro Histórico es el mayor regalo que se le puede hacer a su legendaria ciudad, solo que, tras una segunda mirada, se entristece y aprecia cómo personas que andan todos los días de la mano de la Giraldilla o constituyen símbolos de la cotidianidad -como lo fue en su momento el Caballero de París- tienen que abandonar su amada Habana.

(2007)

Ficha técnica:

Tesis: El proceso de restauración es lo mejor que le ha ocurrido a la Habana Vieja. Sin embargo, existen efectos colaterales que atentan contra la felicidad de personas que forman parte de la historia cotidiana de esta ciudad.

Planos Temáticos:

Pasado: El principal antecedente del conflicto está en que tras reparaciones anteriores en la Plaza Vieja, muy pocos de sus moradores regresaron. Esto provoca la incertidumbre de muchos vecinos, lo cual retrasa el inicio de las reparaciones en San Ignacio 360. Una de las causas fundamentales de este problema es la sobrepoblación de la capital, se da una explicación de por qué ocurrió.

Presente: Este es un hecho bien significativo que afecta a muchos de los habitantes de la Habana Vieja, no surge aislado, pues San Ignacio 360 es solo un ejemplo. Los más afectados son los vecinos del edificio, quienes tienen sus vidas en peligro porque el inmueble está la borde del colapso y,  por otra parte, la incertidumbre que les produce saber que cuando se marchen para que reparen el edificio quizás no regresen. Existe una diversidad de criterios entre los vecinos. Las fuentes que polemizan son las opiniones de algunos de los moradores y los encargados de la restauración.

Futuro: El arquitecto nos da su proyección sobre cómo quedará el edificio una vez reparado. Las  posibilidades de solución son varias los vecinos que más méritos y requisitos reúnan, probablemente, serán los que permanezcan en San Ignacio 360 una vez restaurado y el resto vivirá mejor de cómo lo hacen ahora. Para muchos repercutirá positivamente ya que en vez de vivir en “cuartuchos” tendrán confortables inmuebles; para otros será un poco más doloroso separarse de La Habana que sienten suya; mas hay que pensar en el bienestar y en la vida y si la única forma de lograrlo es alejándose de este sitio, se debe llevar a la ciudad en el corazón.

Estructura:

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: Anecdótica

Tipo de cuerpo: Bloques Temáticos

Transiciones: Como transiciones se utilizaron los siguientes subtítulos: Por qué tan sobrepoblada; Para rescatar la historia;  Lejos, lejos, lejos...; Regalo o nostalgia.

Estos subtítulos eran antecedidos por frases que terminaban con sinónimos de algunas de las palabras que en ellos están contenidas.

También fueron usadas otras transiciones como las frases: sin embargo, por otra parte, algo similar, que sirvieron para establecer contrastes y un ordenamiento lógico entre las distintas partes del reportaje, entiéndase Entrada, Bloques Temáticos y Cierre.

Tipo de cierre: De Caso

Fuentes empleadas: Se emplearon múltiples fuentes:

Vecinos del edificio San Ignacio 360, el número fue elevado, pero durante el trabajo de selección solo aparecen 6.

Fuentes especializadas como el arquitecto y la inversionista del proyecto del inmueble San Ignacio 360, además del especialista en administración de la vivienda en la Habana Vieja, Ricardo Arap. Alina Ochoa, arquitecta del Plan Maestro de la OHCH.

Eusebio Leal, Historiador del Centro Histórico, en entrevista publicada en Juventud Rebelde.

Otras fuentes bibliográficas.

 

INCIDENCIAS DE ENFERMEDADES CEREBRALES

INCIDENCIAS DE ENFERMEDADES CEREBRALES

DARGIS HERRERA BUENO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El cerebro, órgano de cien millones de célula, resume todo lo que somos: carácter, personalidad, angustias. Cómo se hace esta síntesis: nadie lo sabe. El cerebro humano produjo la música de Beethoven, la teoría de relatividad de Albert Einstein, ¿cómo un simple conjunto de células pudo tales milagros? Una vez más, nadie conoce una conclusión definitiva. Es verdad que ya se sabe algo sobre el centro de las emociones y, más aún, sobre las regiones que captan los mensajes de nuestros cinco sentidos. Pero, ¿conocemos realmente cuáles son las enfermedades más comunes que afectan a este órgano vital?

A nivel mundial

Las enfermedades cerebrales afectan a las personas muchas veces sin éstas darse cuenta. Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, las más frecuentes son la oligofrenia (deficiencia de inteligencia), la psicosis, la demencia y los trastornos neuróticos relacionados con el estrés, con  grados de incidencia en la población de un tres por ciento; es decir, de cada cien mil personas, tres padecen problemas de salud mental, por lo que en los últimos años psiquiatras, psicólogos y especialistas reúnen sus esfuerzos para contrarrestar el mal.

Las más frecuentes en Cuba

La neurosis, la demencia y la psicosis son probablemente los diagnósticos más comunes en Cuba en la psiquiatría ambulatoria, con un 0,3 por ciento de incidencia en la población. Estos síndromes encefálicos orgánicos crónicos, como son conocidos en la medicina, están caracterizados por graves trastornos de la memoria y de múltiples funciones generales como la inteligencia, el juicio, el cálculo, el pensamiento abstracto, la orientación y el aprendizaje. Se acompañan de graves alteraciones de la afectividad, la comunicación, la capacidad para llevar las demandas básicas de la vida, dependiendo para subsistir del control o ayuda de terceras personas.

También a ellas se asocian comportamientos socialmente reprochables ajenos al modo de ser del individuo, los cuales pueden dañar significativamente su prestigio ante la sociedad o crearle importantes dificultades en las relaciones interpersonales entre los que se encuentran la  promiscuidad sexual, salir a la calle desnudo o ridículamente adornado.          

Un trago amargo

Según el doctor Cristóbal Martínez Gómez, Profesor Titular de Psiquiatría del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (ISCMH), los padecimientos mentales son muchos y pueden ir desde la depresión, la ansiedad, la compulsión y la excitación, hasta la esquizofrenia.

“Esta última puede ser simple, hebefrénica, catatónica y paranoide, y suele comenzar entre los 18, 30 ó 35 años, muchas veces después de un período de cambios en la personalidad, ambiguos y pocos comprensibles psicológicamente. Corresponde a una fuga del mundo real y desagradable al de la fantasía, de retroceso a un nivel infantil, lejano del ambiente hostil al cual el paciente es incapaz de ajustarse.

“El esquizofrénico vive en un universo de delirio, oye voces imaginarias, tiene visiones, alimenta ideas absurdas, se siente perseguido o dotado de poderes superiores”, precisó el especialista.

El concepto que hoy conocemos por esquizofrenia fue creado en el siglo XIX por el doctor de Kraepelin. Con el tiempo sus criterios han sido ampliados, reducidos, modificados, aceptados o rechazados por diversos autores.

Sin negar lo afirmado, otro doctor, Bleuler, aporta una característica esencial de dicho trastorno: la desorganización y falta de coherencia de esos pacientes. Paralelamente, realiza esfuerzos por comprender psicológicamente al enfermo con esquizofrenia y por distinguir los síntomas básicos o primarios de la enfermedad.

Aunque ambos autores señalaron la posibilidad de detención, retroceso o incluso desaparición de los síntomas, en ningún momento afirmaron que éste fuera el desenlace más frecuente.

Armando

Armando* es un joven de 23 años que desde los 18 padece de esquizofrenia. Su madre, Bertha*, recuerda cómo empezó todo: “Al principio no sabía qué le sucedía. Pensé, es la edad lo que lo tiene así, está en la adolescencia y sin padre debe ser muy difícil para él tratar de hablar sus cosas conmigo. Con el tiempo se puso más agresivo, todo lo incomodaba, era repetitivo, sus notas eran peores cada día, traté de que conversáramos pero no me escuchaba, ‘no es nada mamá’, me decía, entonces comenzó a hablar solo, ahí decidí a llevarlo a un psicólogo.

“Cuando el doctor me dijo que Armando sufría de esquizofrenia no lo creí, le dije que era muy joven, que esa enfermedad era de viejos. Me explicó los síntomas y cómo tenían que ser las cosas a partir de ese momento. Sufrimos mucho, me sentí impotente y la soledad me pesó como nunca, pero gracias a la ayuda del psiquiatra, el psicólogo y las enfermeras, fuimos saliendo adelante. La vida nos ha hecho tomar un trago amargo, pero trataré de endulzarlo.”                     

En Cuba este trastorno está presente en ambos sexos, siendo los hombres más afectados con 0,4 por ciento de incidencia y 0,3 las mujeres.

La doctora Noemí Pérez Valdés, presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud y Profesora Titular de la Escuela de Psicología de la Universidad de La Habana, ofrece datos oficiales.

La neurosis, la demencia y la psicosis ocupan índices elevados; y el Alzheimer se estima que afecte en la segunda mitad de la novena década de la vida a una de cada cinco personas, alrededor del tres por ciento de la población de sesenta y cinco años. El promedio de psicóticos es de uno por cada mil habitantes, el mismo existente en todos los países, con algunas excepciones regionales.

Para la atención y cuidado de estas personas, el Estado cubano cuenta con 24 centros psiquiátricos, de ellos seis en Ciudad de La Habana, y es el Hospital Psiquiátrico el más destacado en los resultados con los pacientes.

Adolescentes y jóvenes

La adolescencia es una etapa donde ocurren cambios importantes tanto mentales como físicos, se deja de ser niño, pero tampoco se es un hombre, por eso este tránsito puede traer una serie de complicaciones que deben ser atendidas a tiempo por profesionales. La enfermedad mental más común en esta edad, según la doctora María de los Ángeles González, miembro del Grupo Nacional de Psiquiatría Infantil y Adolescente, es la depresión.

“El concepto de depresión tanto en el plano teórico como en el operativo es algo incierto y cambiante y puede definirse como el carácter rector del hundimiento del estado de ánimo. Se caracteriza por sentimientos de tristeza o infelicidad que pueden oscilar de un estado transitorio hasta un trastorno mental de categoría específica, el cual se acompaña de cambios o modificaciones en el humor, estado de ánimo, relaciones sociales y funcionamiento corporal.

“En el adolescente, se observa más nitidez en la sensación de tristeza, se aprecian con mayor frecuencia las conductas autodestructivas, alteraciones de las relaciones sociales, abuso del alcohol u otras sustancias psicoactivas como el hábito de fumar, trastornos del sueño, aumento de fobias o síntomas obsesivos preexistentes. También es muy frecuente el deterioro de los rendimientos escolares y la ausencia a la escuela.”

-¿Estos diagnósticos han avanzado

igual que en los adultos?

“La clasificación de los trastornos psiquiátricos que con frecuencia son diagnosticados en niños y adolescente ha progresado más lento en relación a las afectaciones específicamente de los adultos. Esto refleja la relativa juventud de la psiquiatría infanto-juvenil, así como la disminuida importancia concedida por la Medicina en el mundo occidental a los problemas del niño frente a los del adulto”, afirma la doctora María de los Ángeles González.

Y agrega que el concepto mismo de la niñez es, en todo caso, relativamente nuevo en la historia de la humanidad, lo cual se perfila en las resistencias mantenidas por nuestras sociedades occidentales para ofrecer a los niños y jóvenes la atención prioritaria que en materia de salud, educación y seguridad requieren, en virtud de su mayor vulnerabilidad frente a otros grupos de población.

“Una excepción de esta realidad ha sido indudablemente el modelo cubano de atención a la salud, en el que los niños y jóvenes constituyen una prioridad en los esfuerzos de la sociedad para la oportuna intervención del sistema de salud en todos los niveles de prevención.”

Señal de triunfo

En su mayor parte, el cerebro sigue siendo un acertijo gigantesco, sin una llave para descifrarlo. En medio de esta relativa ignorancia, el ser humano ve en la medicina las respuestas a muchas interrogantes. La Revolución Cubana, en la incansable lucha por la calidad del sistema de salud, no solo da respuestas y soluciones, sino que se perfila en la calidad de vida de los enfermos mentales, dándoles la oportunidad de integrarse nuevamente a la sociedad, y de tener un futuro seguro, amparado por las leyes del Estado.  

*Los nombres de las personas fueron cambiados respetando su privacidad.

(2007)

Ficha técnica:

Fuentes consultadas:

Doctor Guillermo Barrientos Llanos. Profesor titular de Psiquiatría del Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana. Jefe del grupo de adultos.

Doctor Cristóbal Martínez Gómez. Profesor titular de Psiquiatría del Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana. Jefe del grupo de la niñez y adolescencia.

Doctora Noemí Pérez Valdés. Miembro del grupo nacional de psiquiatría infantil y del adolescente.

Licenciada: Ana Mesa Machado. Jefa del grupo de estadísticas vitales del Ministerio de Salud Pública.   

Familiares de afectados

Transiciones: Las enfermedades mentales más frecuentes a nivel mundial y las más frecuentes en Cuba.  Enfermedades mentales en general. Caso de una persona afectada. Tratamiento en Cuba. Adolescentes y jóvenes.

Objetivos: Dar a conocer cifras y estadísticas sobre las enfermedades de salud mental. Las más frecuentes y por qué esas y no otras, además hacer mención de los centros psiquiátricos en el país.
   
Planos temáticos: El reportaje comienza en el tiempo futuro; a medida que se desarrolla continúa en ese tiempo hasta que introduzco una pequeña historia acerca de la esquizofrenia en la que utilizo el pasado; en el cierre hay una breve proyección por lo que empleo futuro.