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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

LOS MULTIFACÉTICOS USOS DE LOS BLOGS

LOS MULTIFACÉTICOS USOS DE LOS BLOGS

Lic. RICHARD ELIÉZHER HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ,
Profesor de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Coro).

Para Bob Lauthorn la idea central es que el periódico se circunscribe específicamente a la forma de expresión de quien ejecuta la programación, con marcado interés en la reexaltación del hecho noticioso, lo vendible, lo rutinario o lo casuístico, adornado con lo sensacional y muchas veces con lo sesgado, donde el redactor impone su criterio. Características estas que denotan lo unidireccional de la función periodística de emitir una información para ser “asimilada” por el lector.

Lauthorn también emite un juicio valorativo sobre lo innovador de los hoy famosos y muy recurrentes blogs, los cuales  permiten la interacción entre el redactor o autor y el receptor con quien comparte ideas y juicios personales, comentarios sobre aspectos,  hechos o argumentos  que hayan llamado la atención del autor y receptor.

Al respecto, es válido indicar que esa marcada diferenciación entre el periodismo clásico y las nuevas tendencias del periodismo actual ha de tomarse con preocupación debido al avance vertiginoso de los adelantos tecnológicos que dan herramientas para el desarrollo del periodismo. Es oportuno citar las investigaciones sobre modelos emergentes, en la que los blogs en la reinvención del periodismo y los medios, son una de ellas. El doctor Jesús Miguel Flores Vivar, director del Observatorio de Periodismo de Internet de la Universidad Complutense de Madrid, revela: “La revolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones están generando no solo una época de cambios en la sociedad, sino cambios de época…”.

Tal apreciación nos permite compartir la realidad de que en la actualidad todos palpamos la prodigiosa velocidad con la que cambia el panorama del mundo virtual y tecnológico, lo que indica el estudio de un nuevo paradigma en el proceso de la comunicación que subyace en el entorno de los cibermedios y el ciberperiodismo.

Pero lo más importante de ello es señalar el debido uso que se le puede y debe dar a los recursos que se manejan en las nuevas tendencias del periodismo digital, el periodismo tecnológico y periodismo comunitario, tomando en consideración la oportuna variedad de formas de trabajo que hasta ahora se presentan en el inmenso mundo de la comunicación y la informática. De acuerdo a la temática encausada en los mismos, podemos señalar blogs corporativos conformados por creación, administración y aplicaciones de blogs al carácter empresarial, brindando la oportunidad de opinión, participación, emisión de juicios a los miembros de tales medios corporativos.

También en el sector educativo es una fortaleza el uso de los blogs, ya que permiten la confrontación de las ideas al posibilitar la incorporación al mundo de la didáctica y la participación reflexiva de nuestros puntos de vista a través de artículos, comentarios, opiniones, temáticas orientadas al orden jurídico, policiales, socio criminológico y político, además la información social y periodística con perspectivas feministas y de género, sobre impacto de la tecnología en los medios de comunicación, musicales y de cultura urbana, comentarios, análisis y reflexiones. Así como noticias, eventos, recomendaciones, fotos videos, citas, cultura y cine entre otras.

Esta gama de argumentos permite identificarnos con el inmenso mundo de la creatividad y talento de quienes trabajamos al servicio del periodismo y que poseemos un compromiso ineludible de servicio, donde el uso del blog periodístico profusa un hecho trascendental de vinculación con el desarrollo comunitario, el receptor interactúa de forma directa y espontánea señalando desde sus afecciones, necesidades, apasionamientos, inclinaciones, manifestaciones, opiniones, comentarios, afirmaciones y hasta contradicciones.

Los blogs periodísticos, en particular, no solo permiten ese cúmulo de información sino que abarcan un mayor espectro en el campo de la divulgación y velocidad de acceso a la misma. En el periodismo actual el uso del blogs representa la forma en la que el reportero satisface más ampliamente su expresividad, emotividad, al exponer sus ideas y juicios al mundo exterior y contribuyendo al desarrollo intelectual, opinión que se comparte con lo expuesto por Bob Lauthorn al decir que “un buen blogs es una conversación en ascenso”.

Otro indicativo de ello prevalece con Enrique Dans, Doctor en Management, quien recoge toda su actividad relacionada con la investigación y opinión en el ámbito de los sistemas y tecnologías de información. Es una página puramente personal, que utiliza fundamentalmente para mantener un repositorio ordenado de toda su actividad, y para recibir una valiosísima retroalimentación permanente sobre temas que incorpora después a sus clases, conferencias o artículos de prensa.

En otro orden de ideas, podemos afirmar que, como seres humanos que compartimos en esta sociedad y como profesionales, estamos obligados a reflexionar y asumir nuestra responsabilidad en el sentido de llevar a las personas, desde el punto de vista del mensaje, una alternativa, una salida, una esperanza, en lo que concierne al contenido de nuestras informaciones.

También, Kevin Cullen, perteneciente al Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas (Austin), lanzó un documento donde ofrece suficientes elementos teóricos para entrar en el mundo del periodismo digital. Escribió una columna sobre la vida de la ciudad por dos años. Posee niveles de excelencia en la información interpretativa: “Si usted desea aprender, como hacer periodismo digital, lo hará… Este manual lo guiará a lo largo del camino, descomponiendo cada habilidad y cada tecnología en lecciones dirigibles, que podría usar inmediatamente en su trabajo. Es práctico, no conceptual. Usted podrá poner en práctica la habilidad el mismo día que lea sobre ella”

Bibliografía:

Antoine, Cristian. Historia del Periodismo y la Comunicación Social. 2009.  U. Complutense de Madrid, Periodista (Pontificia U. Católica de Chile)  Servicio Internet.

Briggs, Mark. Una guía de alfabetización digital. Servicio Internet.

Cullin, Kevin. Staff reporter for an American newspaper to cover the Irish peace process full-time in the year leading up to the Good Friday.

Dans, Enrique. Members of the Spotlight Team Editor Walter V. Robinson Michael Rezendes.

Estacio, Pedro. Alguien dice la verdad (Por los caminos de la información y la comunicación). Editorial. El Perro y la Rana. Ministerio de la Cultura. Venezuela. Caracas 2005.Pág. 32, 33.

Hernández Fierro, Víctor, M. Lenguaje: Creación y expresión del pensamiento. Servicio Internet.

Herrera, Earle. El que se robo el periodismo que lo devuelva. Editorial. El Perro y la Rana. Ministerio de la Cultura. Venezuela. Caracas 2005. Pág. 24, 29.

Jauregui, F. ¿El fin de la era de los periódicos de papel?. Ponencia publicada en libro de actas II Encuentro Global de Ciberperiodismo (9 y 10 de Marzo de 2004).

Ley Orgánica de Educación. Asamblea Nacional Nº 124 MPPE. Dirección de Zonas Educativas. Venezuela Caracas 2009

Lores Vivar J. Los Blogs y el quinto poder. Tribuna Complutense, Madrid 2007.


Metzabaugh, Ben. Today in the sky, tomorrow in your back yard 2005.


República de Venezuela Presidencia. Proyecto “Simón Bolívar”. Primer Plan Socialista de la Nación. PPSN. Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007–2013. Caracas Septiembre 2007. Ediciones Presidencia de la Republica

Varian, Hall. Una guía de alfabetización digital. Citado por Briggs, Mark. Servicio Internet.

Wiklpedia, La Enciclopedia Libre. Servicio Internet.

 

EL MISTERIO HUMANO DEL LENGUAJE

EL MISTERIO HUMANO DEL LENGUAJE

Lic. ORQUÍDEA HERNÁNDEZ FRANCO,
profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Punto Fijo).

El hombre es el único animal que puede hablar. En términos más generales: es el único que puede utilizar símbolos (palabras, representaciones pictóricas, grafismos, números y otros). Sólo él puede superar el abismo que se abre entre persona y persona, transmitiendo pensamientos, sentimientos, deseos, actitudes y supersticiones de su propia cultura: es el único animal que puede verdaderamente comprender y desinterpretar algo.  En esta habilidad esencial reposa todo lo que denominamos  civilización. Sin ella, el pensamiento, inclusive el autoconocimiento, es imposible. (Max Black)

El Diccionario de la Real Academia Española, en su Vigésima Segunda Edición, señala que Onomatopeya es “Imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo”. Este término viene del griego onomatopoeia, el cual está formado así: “onoma” que significa sonido, palabra; y “poeio”, cuyo significado es crear. 

Según la traducción de la obra Instituciones Oratorias de Marcus Fabius Quintiliano, hecha por Ignacio Rodríguez y Pedro Sandier, padres de las Escuelas Pías argentinas en 1916, en su Libro VIII dice: “La Onomatopeya, esto es, ficción de un nombre, tenida por los griegos por una de las mayores virtudes, apenas se nos permite a nosotros”.

“A los griegos como dije en mi primer libro, les es más permitido el fingir vocablos que son acomodados a explicar los sonidos y afectos, usando de la misma libertad con que los antiguos aplicaron los términos a la naturaleza de las cosas”. (Capítulo VI. De los tropos.)

Este es el marco histórico que da origen a la Teoría de la Onomatopéyica, teoría ésta que también se conoce como “Bow bow”. Indica este enfoque que desde tiempos remotos el ser humano tomó los sonidos de la naturaleza y los gritos de los animales para designar los sucesos y cosas en su entorno, y convertirlos en palabras.   

En el transcurso del tiempo, estos sonidos y signos se fueron concatenando y formaron frases y palabras, lo cual permitió que el ser humano fuese asimilando una forma de conciencia. Esta conciencia dio como resultado un flujo de pensamientos en forma de palabras, que comienza a guiarlo y, al tener la capacidad de compartir esa conciencia, lo convierte en un ser único y privilegiado por la naturaleza. Esta teoría dominó durante muchos siglos.

A esta teoría se contrapone con mucha fuerza el lingüista norteamericano Edward Vajda, actualmente profesor de la Western Washington University, al considerarla “ridícula” y manifiesta lo siguiente: “Es que la imitación onomatopeya (el sonido de la iconicidad, auditiva) es una parte muy limitada del vocabulario de cualquier idioma, los sonidos de imitación difieren de un idioma a otro: Ruso:-ba bakh = bang, BUKH = ruido sordo. Aunque la onomatopoeia siempre fue la primera docena más o menos palabras, entonces ¿de dónde los nombres de los miles de conceptos, naturalmente, sin ruido, como el rock, sol, cielo o el amor?

Max Black, (1909-1988) discípulo de Bertrand Russell, filósofo, matemático, músico y figura importante de la Filosofía Analítica, dice: “El hombre es el único animal que puede utilizar símbolos”. Para Black estos símbolos se manifiestan a través de palabras, representaciones pictóricas, grafismos, números, entre otros. Da cuenta de estas expresiones el arte rupestre, donde se da lugar a espacios comunicativos de forma primitiva. Pero ya para ese entonces, el hombre expresa su interioridad y la necesidad de plasmar su pensamiento a través de estas formas de comunicación.

Este bullir de ideas puede entenderse como una toma de conciencia del hombre primitivo, que comienza a recrear y describir su visión de su entorno, la cual parece ser una constante en los diferentes grupos humanos.

También entra en escena la Teoría Divina, que sostiene que el lenguaje le fue dado al hombre en el mismo momento de su creación. Así lo explica el tratado católico Sagrada Biblia, versión castellana del Ilustrísimo Sr. Félix Torres Amat, 1958, en su Capítulo XI:

“No tenía entonces la tierra más que un solo lenguaje y unos mismos vocablos” (...)

Y dijeron: “Vamos a edificar una ciudad y una torre, cuya cumbre llegue hasta el cielo, y hagamos célebre nuestro nombre antes de esparcirnos  por toda la faz de la tierra.

“Y descendió el Señor a ver la ciudad y la torre, que edificaban los hijos de Adán”.

Y dijo: “He aquí, el pueblo es uno sólo y todos tienen un mismo lenguaje; y han empezado esta fábrica, ni desistirán de sus ideas, hasta llevarlas a cabo.

“Ea, pues, descendamos y confundamos allí mismo su lengua, de manera que el uno no entienda el habla del otro”.

“Y de esta suerte los esparció el Señor desde aquel lugar por todas las tierras, y cesaron de edificar la ciudad.

“De donde se le dio a esta el nombre de Babel o Confusión, porque allí fue confundido el lenguaje de toda la tierra”.

Esta teoría del Génesis plantea que al principio existía un solo sistema de signos que desaparece porque Dios castiga la soberbia y la ambición de los babilonios con la confusión de lenguas, por la pretensión de estos de construir una edificación que llegara al cielo (Torre de Babel).

José Manuel Briceño Guerrero, filólogo y filósofo venezolano, Premio Nacional de Ensayo en 1981 y posteriormente, Premio Nacional de Literatura 1996, ambos en Venezuela, dice: “Preguntar por el origen del lenguaje significa intentar un salto sobre la propia sombra, querer transgredir el “círculo no se pasa” del conocimiento humano. Sin embargo, es propio del hombre emprender imposibles”.  Refleja aquí el pensador lo difícil de dar una explicación que sea absolutamente coherente, así como científica y/o mítica.

Briceño Guerrero en su obra El Origen del Lenguaje, también hace referencia a la exploración mitológica del lenguaje, y así lo hace ver en la siguiente leyenda de los indígenas Maquiritare, también llamados Yekuana, pueblo indígena de la familia Caribe, ubicado en las márgenes del río Orinoco, en Venezuela: “En aquella época Uanádi, hijo del Sol y máximo héroe cultural, tenía la intención de crear los hombres para poblar la Tierra, en donde tan sólo vivían entonces los animales. Hizo a tal objeto una esfera milagrosa, hecha de piedra, la cual estaba repleta de gente diminuta todavía no nacida; desde dentro se oían sus gritos, sus conversaciones, sus cantos y sus bailes. Esta bola maravillosa se llamaba Fehánna”.
 
Manifiesta Briceño Guerrero: “En esta leyenda se reconoce la esfera de lo humano, completa en sí misma –la Fehánna es la más perfecta de las formas geométricas; pero reconoce al mismo tiempo su limitación y la posibilidad de trascender. El lenguaje, como el grito, la canción y el baile, es consubstancial con la condición humana y el todo se encuentra incluido en un todo mayor que lo trasciende.

Eduardo Punset, político, escritor, economista y divulgador científico español, se refiere al origen del lenguaje en una forma muy jocosa, cuando dice: “Antes de que saliera el lenguaje lo primero que hubo fue un entendimiento a nivel de grupo, a nivel de estamento social, estaban de acuerdo a una serie de compromisos”. "El lenguaje nace cuando la sociedad de homínidos ya tenía una estructura de compromisos entre sí, se habían puesto de acuerdo en una serie de cosas, oye a lo mejor hasta respetar una bandera... ¡vaya uno a saber!”.

Este multipremiado intelectual se refiere a esa capacidad del ser humano en primero organizar sus pensamientos para luego comenzar a hablar; es decir, no es el lenguaje una manifestación espontánea, es el producto de una reflexión, que lo llevaría a desarrollar una conciencia individual y tribal.

Para el historiador y periodista venezolano y Premio Iberoamericano de Periodismo, Carlos Alarico Gómez, las anteriores teorías que pudieran ser complementarias y no excluyentes, dice: “Pudieran ser ciertas. Tal vez el hombre usó sonidos, gestos y exclamaciones para comunicarse, ya que está dotado de un aparato fonador-auditor complejo, que lo capacita para la percepción e internalización de los mensajes, en un proceso continuo de aprendizaje”.

En todo caso, lo maravilloso del lenguaje y su evolución es la forma como posteriormente se asume el acto de la comunicación, considerado por Antonio Pasquali, Doctor en Filosofía e investigador de la Comunicación, cuando dice: “Por relación comunicacional entendemos aquella que produce (y supone a la vez) una interacción biunívoca del tipo del con-saber, lo cual sólo es posible cuando entre los dos polos de la estructura relacional (Transmisor-Receptor) rige una ley de bivalencia: Todo transmisor puede ser receptor, todo receptor puede ser transmisor”.

Este investigador plantea lo que él considera la verdadera comunicación, cuando existe un emisor que envía un mensaje al receptor y este puede -sin mediar objeto alguno- decodificar el mensaje y responderlo. Vale reflexionar en este punto lo siguiente: Pasquali considera que no debe mediar objeto alguno para que exista la verdadera comunicación, entonces surge la siguiente reflexión: Si decimos que comunicación es una relación simétrica sin que medie ningún objeto, entonces, ¿cómo podríamos definir a los medios de prensa en sus diferentes modalidades, cómo medios de comunicación, información o difusión? 

Pasquali se refiere a la comunicación de esta manera: “Sólo hay verdadera comunicación en caso de auténtica acción recíproca entre agente y paciente, en que cada interlocutor habla y es escuchado, recibe y emite en condiciones de igualdad” (dialéctica del “diálogo”). Debe comprenderse con toda claridad que por razones técnicas y de uso político-económico, muchos ‘medios de comunicación’ modernos impiden de hecho una auténtica ‘acción recíproca entre agente y paciente’ ”.

Sostiene, además, que relación de comunicación sólo es aquella que –prescindiendo del medio o aparato empleado para facilitarla- comporta el uso de canales naturales en las fases extremas de envío-recepción, un proceso de elaboración y comprensión mental del mensaje enviado-recibido, la producción de efectos de convivencia, y una situación de auténtica acción recíproca entre agente y paciente.

Señala también Pasquali que como “información debe entenderse todo proceso de envío unidireccional o bidireccional de información-orden a receptores predispuestos para una decodificación-interpretación excluyente, y para desencadenar respuestas preprogramadas”.

Y añade: “Muchos mensajes (piénsese por ejemplo en la enorme masa de información publicitaria), niegan de raíz el diálogo y la comunicación: tienden a ser informaciones-orden para perceptores precondicionados, destinados a desencadenar respuestas de tipo consumista, que sólo benefician al emisor, a sus mandantes o a los “programadores” de la llamada “comunicación social”. 

Ahora bien, en cuanto al término difusión, el filósofo venezolano dice que es “el envío de mensajes elaborados en códigos o lenguajes universalmente comprensibles, a la totalidad del universo perceptor disponible en una unidad geográfica, socio-política, cultural, etc.”

Considero que el término comunicación utilizado para adjetivar a los medios de prensa masivos, no es el término más idóneo para definirlos, por no darse una relación comunitaria humana, al ser la comunicación una condición inherente a las personas y no del objeto. Tampoco el término información concuerda generosamente con la comunicación, al necesitar este una motivación preconcebida que busque respuestas condicionadas y predecibles.

Puede tomarse de Herbert Blumer, sociólogo de la Escuela de Chicago, su teoría del Interaccionismo Simbólico cuando propone explicar la interacción en el individuo y en los grupos, al construirse ésta desde un aspecto histórico. Este enfoque da mayor importancia a la interacción interpersonal, no intuitiva. Y aquí concuerda con Edward Sapir cuando éste último dice: “El lenguaje es un método puramente humano, no intuitivo, de comunicar ideas”.

Es de considerar entonces que los diferentes lenguajes nacieron, evolucionaron y circundaron todo el planeta Tierra, convirtiéndose en un gran abanico de cosmovisiones que muestran las diferentes culturas, pensamientos, historias locales, avances científicos, tecnológicos, las artes en sus diferentes manifestaciones y en una riquísima iconografía desde lo mágico religioso, que habla de la dimensión espiritual de un ser “hacedor de cultura” como hecho netamente suyo, que hace posible el encuentro consigo mismo y con sus semejantes.

Algunos de estos lenguajes se fortalecieron y han logrado imponerse sobre otros. El lingüista David Crystal, académico de la Universidad de Bangor, Gales, refiere que actualmente en el mundo existen aproximadamente unos 6 500 lenguajes (tomándolos como lenguas), que de no tomar acciones inmediatas desaparecerán al menos tres mil de ellos de la faz del planeta en los próximos cien años, lo que se traduce en la pérdida de la mitad de la herencia lingüística de la humanidad y con ella, parte de la historia y de la cultura de la misma.

Puede inferirse de la afirmación de Crystal que si muere una lengua, se pierde con ella una visión del mundo junto con largas épocas del pasado. Una clara indicación de que el lenguaje va unido a la vida. Según Crystal, se cree que actualmente hay entre 50 y 60 lenguas en el mundo de las que tan solo queda un hablante. Y una vez que esa persona muera, si no queda nada escrito, será como si esa cultura nunca hubiera existido y nunca se sabrá su visión del mundo ni su concepto del ser humano. “Se cree que el idioma muere cuando muere la penúltima persona que lo habla, porque el último no tiene con quien hablarlo”.

Se comprende entonces que el ser humano es el único que puede generar lenguaje y transmitirlo a sus congéneres para intercambiar subjetividades que se traducirán en relaciones productivas en su entorno. Es quien puede codificar y decodificar de acuerdo a las convenciones generadas en su cultura, lo que le convierte en el gran generador de órdenes civilizatorios. 

A esto se refiere Lev Vigotsky cuando dice que el desarrollo de los humanos únicamente puede ser explicado en términos de interacción social: “…interiorizar el lenguaje como instrumento cultural que no nos pertenece, sino que pertenece al grupo humano en el cual nacemos”. 

Palabras más, palabras menos, Von Humboldt coincide con esta declaración de Vigotsky cuando refiere que la lengua conforma el pensamiento y expresa perfectamente el espíritu nacional de un pueblo, su ideología, su forma de ser y su visión del mundo.

¿Qué nos indica este brevísimo recorrido por la creación del lenguaje, y cómo lo enmarcamos dentro del Periodismo necesario en momentos trascendentales para Venezuela?

Indica que el comunicador siempre debe responder a los intereses de su cultura, de su entorno; debe ser consecuente con la causa de su propio pueblo. Que su acción profesional debe manifestarse en un periodismo sano, inteligente y honesto, como fundamento hacia la evolución a estadios superiores, al intercambiar propósitos que lo conduzcan a un orden civilizatorio más avanzado, creando conciencia social, arte, espiritualidad, ciencia, tecnología y cohesión social en un entorno axiológico.

Para finalizar, dejo dos pensamientos que pueden aplicarse en el periodismo que queremos, en momentos en que, con ansias, buscamos la honestidad en el periodismo venezolano:


 
“Un sociólogo norteamericano dijo hace más
de treinta años que la propaganda era una
formidable vendedora de sueños, pero resulta
que yo no quiero que me vendan sueños ajenos,
sino sencillamente que se cumplan los míos”.
Mario Benedetti.

“Hagamos el periodismo de nuestra sociedad”.
Iraida Calzadilla.

BIBLIOGRAFÍA:

BRICEÑO G., José M.: El Origen del Lenguaje. Caracas, Monte Ávila, 1970.
GÓMEZ, Carlos: Lenguaje y Comunicación. Editorial Panapo. 2004.

HURTADO, I. y Josefina Toro: PARADIGMAS Y MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN EN TIEMPOS DE CAMBIO. Episteme Consultores Asociados, 3era. Edición. Caracas.1999.

PASQUALI, Antonio: COMPRENDER LA COMUNICACIÓN. Monte Ávila Latinoamericana,  1978.

PASQUALI, Antonio: COMUNICACIÓN Y CULTURA DE MASAS. Monte Ávila Latinoamericana, 1990.

TORRES AMAD, Félix: SAGRADA BIBLIA. Editorial Grolier Incorporated. Nueva York. 1957.

http://antropogogia.zoomblog.com/

archivo/2009/03/31/teoria-sociohis-torica-de-Lev-vigotsky.html

http://buscon.rae.es/draeI

http://vereda.saber.ula.ve/jonuelbrigue/origen-lenguaje.pdf

www.altillo.com/examenes/uba/psicologia/psicosoc

www.cervantesvirtual.com/servlet/sirveobras. Instituciones Oratorias. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.  10-03-2010.

www.proverbia.net › Pensamiento y razón › Sueños.

www.youtube.com. Reflexiones de Eduard Punset: "Así aprendimos a hablar"

LA PALABRA, PRIVILEGIO HUMANO

LA PALABRA, PRIVILEGIO HUMANO

José Bidema López, profesor español, asevera que el sentido de la palabra más simple se multiplica desde el momento en que intentamos definirla. Esto es así porque el significado referencial de una palabra o una proposición es un objeto o un hecho del mundo, pero el sentido referencial del discurso es su universo, es decir, la realidad total de su unidad como posibilidad lógica (la realidad fáctica, más moral, más estética).
                                                         
MSc. ALBA BRICEÑO DE OSORIO
y Lic. KEILA R. MONTES,
profesoras de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Punto Fijo).

La palabra comunicación proviene del latín "comunis" que significa "común". De allí que comunicar signifique transmitir ideas y pensamientos con el objetivo de ponerlos "en común" con otro. Esto supone la utilización de un código de comunicación compartido, por lo tanto, para que ocurra el acto de la comunicación, los elementos que la practican deben utilizar el mismo lenguaje; de lo contrario, la transmisión de esas ideas, pensamientos, entre otros, se perdería.

Manuel Vázquez Montalbán (Historia y Comunicación Social) expresa que el lenguaje y la escritura se presentan como primitivos instrumentos de comunicación oral y escrita supeditados a las limitaciones de espacio y lugar y a su transmisión a través de la distancia entre el emisor y el receptor. La necesidad de comunicarse fue el motor de todo tipo de codificaciones expresivas.

Desde el principio de los tiempos la comunicación ha estado presente en la vida humana y a medida que ésta fue evolucionando la comunicación también lo hizo. Al principio, se manifestó de manera no verbal, así pues, comunicar es una cualidad innata y privilegio de nosotros, los seres humanos.

Todos los días los seres vivos se comunican de diferentes maneras, pero sólo los seres humanos podemos hacerlo  racionalmente, llevando a cabo infinidad de actividades, tales como conversar, reír, llorar, leer, callar, ver televisión, entre otras; por ello se dice que la comunicación humana es un proceso:

-Dinámico: Porque está en continuo movimiento y no se limita a una relación Emisor-Receptor estático, pues los roles se intercambian.  Por cuanto al emitir una respuesta, el receptor se convierte en emisor o viceversa.

-Inevitable: Pues es imposible no comunicar, incluso el silencio comunica. A veces cuando solicitamos una respuesta de alguien y no es dada, a este hecho se le pueden dar lecturas de acuerdo con el contexto de la conversación: a) no me interesa tu requerimiento; b) no quiero hablar contigo; c) quien calla otorga.

-Irreversible: Porque una vez realizada, no puede regresar, borrarse o ignorarse. La comunicación fue dada y no hay vuelta atrás. Lo que se expresó en ella, quedó.

-Bidireccional: Porque existe una respuesta en ambas direcciones. Según Pascualli, la comunicación supone un intercambio dialéctico de mensajes, en la que los polos dialogantes pueden hacer reversible la dirección del flujo y poseen una simetría basada en la posesión del máximo ‘coeficiente de comunicabilidad (http://www.infoamerica.org/teoria/pasquali1htm). Los mensajes que son emanados del emisor son decodificados por el receptor y viceversa. Se produce lo que catalogamos como feedback.

-Verbal y no verbal: Porque implica la utilización de ambos lenguajes, en algunos casos. Aunque hay otros tipos de lenguaje que también son utilizados en la comunicación como, por ejemplo, el lenguaje de señas que por su particularidad ha sido regionalizado en algunos casos. En Venezuela tenemos el lenguaje de señas venezolano que expresa situaciones y palabras de nuestra idiosincrasia y nacionalidad y el lenguaje simbólico o iconográfico que son los símbolos o íconos con los cuales expresamos algo.

Según su contenido:

-Comunicación como transmisión de información, modelo matemático de Shannon. La teoría de la información fue desarrollada inicialmente en 1948, por el ingeniero electrónico estadounidense Claude E. Shannon, en su artículo A Mathematical Theory of Communication (Teoría matemática de la comunicación Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation), teoría relacionada con las leyes matemáticas que rigen la transmisión y el procesamiento de la información. Más concretamente, la teoría de la información se ocupa de la medición de la información y de la representación de la misma (como, por ejemplo, su codificación) y de la capacidad de los sistemas de comunicación para transmitir y procesar información.            

En esta  teoría la cantidad de información contenida en un mensaje es un valor matemático bien definido y medible. El término cantidad no se refiere a la cantidad de datos, sino a la probabilidad de que un mensaje, dentro de un conjunto de mensajes posibles, es recibido. En lo que se refiere a la cantidad de información, el valor más alto se le asigna al mensaje que menos probabilidades tiene de ser recibido. Además, la teoría matemática ha sido aplicada en diversos campos como la cibernética y lingüística entre otros.

-Comunicación como intercambio de información (modelo dialéctico de Serrano, 1986). Integra componentes que se pueden observar objetivamente (Expresiones y señales: objetos de las ciencias de la naturaleza), y componentes que se sitúan a un nivel introspectivo (representaciones: objeto de las ciencias de la cultura). No obstante, los estudios de la comunicación pueden quizás llegar a establecer un puente entre el saber de la naturaleza y el de las constricciones sociales.

-Comunicación como “hacer común”, compartir experiencias (Paradigma de acción participativa, cultural y modelo semiótico-informacional). El lenguaje puede cumplir funciones diferentes, en principio una función comunicativa y, luego, otra referida a la regulación del propio comportamiento (educacion.idoneos.com/index.php/287950).  El lenguaje sirve como instrumento para producir efectos sobre el entorno social.  El lenguaje puede, a su vez, plegarse sobre el propio sujeto y también de acuerdo con su secundaridad sobre sí mismo, el lenguaje regula la función comunicativa, y transforma y reglamenta el comportamiento de los individuos.  A medida que avanza la historia, el hombre desarrolla el alfabeto, de esta manera puede conservar el conocimiento a través de símbolos y significados compartidos. Lo cual resulta fundamental para el desarrollo del lenguaje escrito.

Los primeros medios que surgen fueron la piedra, la madera y el papiro (en Egipto), incluso los mayas, fabricaban un material similar. La aparición de estos medios permitió la preservación de la cultura aunque sólo una elite podría interpretar los significados, sólo aquellos que pertenecían al ámbito administrativo, político y/o religioso. En este tipo de sociedad, la mayor parte de las personas no tenía acceso a los medios.

Llamamos sociedad sin medios a aquella en donde el aire es el único medio portador de mensajes. Pero como el hombre naturalmente se inclina a la utilización de sistemas simbólicos, otros medios de expresión, como por ejemplo, la pintura, surgen espontáneamente. Los procesos comunicativos siempre están relacionados con la problemática social de los individuos. Pasquali (http://www.infoamerica.org/teoria/pasquali1.htm) afirma que en realidad no es correcta la denominación de los medios de comunicación, pues no sólo cosifican al receptor, sino que producen sobre él un efecto paralizante, ya que le restringen su posibilidad real de la comunicación, su capacidad de intervención.

En este caso estamos de acuerdo con Pasquali puesto que si se habla de comunicación, es de suponer que el receptor tiene oportunidad de interactuar con quien le envía un mensaje, de no ser así, estaríamos hablando de información más que de comunicación.

Entre los medios y la sociedad se da una relación de mutua ‘inmanencia dialéctica’ (http://www.infoamerica.org/teoría/pasquali1.htm), es decir, que hay una relación inseparable entre éstos, pues uno modifica o es creado por el otro y viceversa. Se plantea un discutir o se afrontan situaciones, resultando que el nivel cultural de una sociedad dada está relacionado con el papel que juegan los medios, de modo que cuando el nivel cultural es más bajo, el efecto de aquellos sobre la sociedad resulta mayor. E insiste en que no se puede suplantar el fenómeno antropológico de la comunicación por el espacio de los medios, ya que se trata de una ‘aberrante reducción’

En conclusión, la comunicación se da como un intercambio razonado entre individuos con intereses afines, lo cual caracteriza exclusivamente a los seres humanos desde el comienzo de los tiempos, pasando por la evolución y desarrollo que ha tenido lugar en la humanidad.

Los esfuerzos para hacer del lenguaje una fuerza más fundamental que la realidad social en que se origina y evoluciona convienen en indicar que la esencia del lenguaje no se reduce, en absoluto, a su potencia para hacer patente lo pensado al semejante, al próximo, al prójimo. El lenguaje no es sólo comunicación, aunque lo sea principalmente. (Josébiedmanterbook.net). Según lo expuesto antes, el lenguaje no sólo es comunicación, pues siempre va complementado con otras expresiones y contextos.

La Palabra

Corrientemente desde las teorías más antiguas, la palabra es confundida con la lengua ya que ésta es considerada como “la facultad natural de hablar” (Dictionnaire de Lingüistique (1973:358). Definir así la palabra es hacer de ella un acto, como el acto de caminar, comer, actos naturales, es decir, instintivos, innatos, que están en las bases biológicas específicas de la especie humana.

En las teorías behavioristas, como lo describe E. Sapir (1973:358) el proceso de adquisición de la palabra es en realidad absolutamente diferente al de caminar, pues éste es una función biológica inherente al hombre; al contrario, la palabra es una función no instintiva, más bien de cultura. El individuo comunica sus experiencias, sus ideas, sus emociones. Él debe esa facultad al hecho de que nació en el seno de una sociedad, de ésta manera si eliminamos la sociedad el hombre tendrá todas las oportunidades de aprender a caminar, pero él no aprenderá jamás a hablar.

Partiendo del estudio de la lengua, F. de Saussure (1973: 360) define la distinción entre lengua y palabra. Para él, el estudio de la lengua compara dos partes: una esencial que tiene por objeto el estudio de ella misma, que es social en su esencia e independiente del individuo; la otra secundaria tiene por objeto la parte individual de la lengua, es decir, la palabra.

La lengua existe en y para la colectividad, es un producto social de la facultad de lenguaje en el individuo; mientras que la palabra se distingue de la lengua porque es individual y se distingue de lo social.

De esta manera, F. de Saussure (1973:361) diferencia la lengua y la palabra una como producto que el individuo graba pasivamente; y la otra es un acto de voluntad y de inteligencia. En efecto, el acto creador que es la palabra dominio de la libertad individual se opone al proceso pasivo de memorización que es la lengua, la cual es un conjunto de signos y de reglas trasmitidos como una herencia, depositados en la memoria, donde son seleccionados, así pues, éste acto creador es esencialmente el hecho del acto de la palabra dominio de la libertad, la fantasía donde no existen reglas.

N. Chomsky (1973) está en desacuerdo con algunos aspectos de la teoría saussuriana, particularmente en la asociación que hace Saussure de la lengua y de la memoria, de allí que él reformula los conceptos de lengua y palabra, examinando particularmente el problema de la frase que, según Saussure, pertenece al dominio de la palabra siendo “un problema de creación libre y voluntaria mas que de reglas sistemáticas” (N. Chomsky, 1972:63).

Resaltamos entonces que la frase, elemento de la teoría, toma en cuenta la aptitud del sujeto que la produce y que comprende frases jamás dichas antes, esta creatividad lingüística revela esencialmente el dominio de la competencia, que de acuerdo a Chomsky, “es un sistema de reglas que lleva los signos a la interpretación semántica de esos signos”.

El concepto de lengua definido por F. de Saussure como “Sistema de signos”, es reformulado por N. Chomsky que lo sustituye como concepto de competencia “Sistema de reglas”, tomando en cuenta la creatividad que fue excluida por Saussure del sistema de la lengua y que resalta únicamente la palabra.

N. Chomsky, en efecto, distingue dos tipos de creatividad: la competencia, que es la creatividad gobernada por las reglas y la palabra que es la manera del hablante al utilizar esas reglas, es decir, múltiples manifestaciones individuales que finalizan por cambiar el sistema.

Resumiendo, para N. Chomsky, la creatividad realza la forma de expresión del hablante, y para F. de Saussure, el aspecto creador del lenguaje está en el hecho de la palabra. 

El signo es todo lo que se puede interpretar, sea objeto hecho o persona; el signo está compuesto de un significado “imagen mental” que varía según la cultura, y un significante “no siempre lingüístico puede ser una imagen”. El símbolo es un signo polivalente, por ejemplo, la palabra “silla” tiene como significante /silla/ y como significado “asiento”. Para Saussure (signo lingüístico) unión significado-significante, entidad de dos caras: imagen acústica (significante) y concepto (significado).

Si queremos explicar qué es significante, diremos que es la parte física del signo, afirmando que en el caso del lenguaje hablado está hecho de sonidos y en el del lenguaje escrito está hecho de color (tinta). Podemos agregar que en el lenguaje hablado el significante es objeto de la percepción auditiva y en el lenguaje escrito es objeto de percepción visual.

El Discurso

En la concepción lingüística moderna, el discurso es una unidad igual o superior a la frase; es la posibilidad que tiene el lenguaje de multiplicar su sentido a partir de la simple unión de palabras, las cuales son independientes del significado del discurso. La perspectiva del análisis del discurso se opone a toda óptica que sostiene que la frase es la unidad lingüística terminal.

J. Lacan (1973:157) sitúa el problema inicial del discurso cuando estudia la función, el campo de la palabra y el lenguaje. En el psicoanálisis E. Benveniste (1973:157) destaca como lingüístico el problema del discurso donde la lengua funciona como un instrumento de comunicación, es de esta manera que la frase deja de ser un término último y llega hacer una unidad: la frase es la unidad del discurso.

El concepto del discurso radicalmente ha modificado las perspectivas de la lingüística contemporánea, ya que el análisis del discurso renueva la problemática de la lexicología, concibiendo la frase como una unidad y reintroduciendo el sujeto de la enunciación y las formaciones ideológicas que, según N. Chomsky (1973:158), se constata renovando los referentes entre lengua y sociedad.

Se hace necesario resaltar que la semiótica del discurso social o sociosemiótica pretende estudiar el proceso por el cual los mass media han llegado a ser parte integral de la sociedad y la cultura, de allí la necesidad de construir un marco teórico para la noción de discursos como una instancia productiva de textos mass mediáticos y de las acciones comunicativas, de esta manera los discursos políticos, periodísticos, etc., vinculan las formas y los espacios sociales.

Se trata entonces de enfatizar que todo individuo nace dentro de una estructura social, objetiva, dentro de la cual se encuentran elementos significantes de la socialización; de esta manera Gramsci (2001:72) habla del concepto de “clima cultural”, definiéndolo como estructuras mentales y cognitivas mediante las cuales las personas manejan el mundo social.

De este modo, Gramsci hace referencia a la construcción de la hegemonía y la subversión del sentido común afirmando que el individuo reproduce prácticas sociales, entre ellas las prácticas comunicativas que dificultan e impiden la reforma cultural para lograr nuevas formas de pensar y actuar en correspondencia con la nueva sociedad basada en la “hegemonía liberadora” y  “trabajo permanente creativo”, produciendo prácticas individuales y colectivas que conducen a la transformación de la conducta, es decir, una hegemonía que suponga un nuevo modo de aprobación cultural por parte de las masas.

En este contexto, podemos hablar del intelectual orgánico fundamentado por Gramsci, el cual estamos formando en la Universidad Bolivariana de Venezuela; un profesional comprometido con sentido político-social, con liderazgo identificado con las masas; con un discurso hermenéutico-crítico que supere el sentido común que implique no solo hegemonía política sino intelectual y moral

Desde esta perspectiva y haciendo énfasis en la nueva hegemonía hacia el socialismo del siglo XXI entre cuyos objetivos está el articular y optimizar la nueva estrategia comunicacional, haremos un discurso de construcción en contraposición con los discursos de deconstrucción del capitalismo.

Es importante difundir en las prácticas comunicativas las prácticas sociales en las que intervienen actores sociales en funciones comunicativas diferentes. Según M. Serrano (1986), Actores que se sirven de la comunicación, responsables de la información que circula y de su consumo; actores que sirven a la comunicación aquellos que ponen en circulación la información elaborada por otros actores y consumida por terceros.

El pueblo revolucionario bolivariano debe estar consciente de su papel histórico en la construcción de la Nueva Hegemonía, que pasará por momentos de confrontación, de contrahegemonía, de resistencia popular contra la hegemonía de los explotadores capitalistas para instalarse nuevamente en Venezuela y mancillar la dignidad de la patria de Bolívar.

La formación de la nueva subjetividad para la revolución bolivariana requiere un intenso y profundo proceso de formación popular, de revolución moral a través de una educación radical y liberadora de la dominación capitalista, orientada a la conformación de una conciencia social y crítica de identidad popular con principios bolivarianos e integración latinoamericana.

Bibliografía:

Benveniste, Emile. 1966. Problèmes de Linguistique Générale. Gallimard. Paris, France.

Chomsky, Noam. 1968. Analyse formelle de langues natureles.
Gouthier- Villars et Mouton.

Chomsky, Noam. 1972. Language and mind. New York, Harcourt Brace and world.  

Dubois, Jean; Giacomo, Mathée; Guespin, Louis y Marcellesi, Christiane. 1973 Dictionnaire de Lingüistique. Editorial Librerie Larousse, dernier edition revue et corrigée. Paris, France.

Eco, Umberto,1980. C. Signo Barcelona: Editorial Labor S.A.
educacion.idoneos.com/index.php/287950

http://www.infoamerica.org/teoria/pasquali1.htm

Lacan, Jacques. 1966. Écrits. Le seuil. Paris, France.

Lanz, Carlos. 2001. Aportes de Gramsci  a la construcción  de la Hegemonía. Editorial Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe  (AELAC). Plan de Formación de Formadores UBV XXI. Dirección de Trabajadores Académicos. Vicerrectorado.

Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 Microsoft  Corporation.

Sapir, Edward.1921 Language: Introduction to the study of the speech. New York, Harcourt, Brace and world. Trad. Fr, Le Langage 1953. Paris, Payot.

Saussure, Ferdinand D. 1936. Cours de Linguistique Générale, Lausanne, Payot. Nouvelle edition 1972.

Serrano, Manuel Martín. Análisis Mediático de la verdad en la comunicación.  Madrid, 1986. Alianza Editorial.

Vázquez Montalbán, Manuel. Historia y Comunicación Social. Editorial Pablo de la Torriente La Habana.

 

EL ACONTECIMIENTO Y SUS DIMENSIONES

EL ACONTECIMIENTO Y SUS DIMENSIONES

Toda noticia, todo reportaje, está lleno de decisiones de tipo personal del periodista, que van desde la escogencia del tema  hasta el instante en que incluye un material, margina otro y organiza el primero en una forma determinada. (Daniel Samper Pizano)

Lic. NORAIMA MATOS y Lic. FRANKLIN MEDINA,
profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Punto Fijo).

La literatura  universal plantea que el periodista, además de actuar como el conductor o  el que facilita la información, debe ser  capaz de motorizar con eficacia y eficiencia los recursos para el abordaje de la noticia, aparte de poseer una gran habilidad, técnica, humanización y conceptualización que le permita el desarrollo de la información.

Rafael Yanes Mesa, profesor de la Universidad de La Laguna, recoge varias definiciones sobre el Periodista-Periodismo: “José Acosta Montoro, dice que el periodismo es la historia del presente y la historia es el periodismo del pasado”. Podríamos concluir que en el periodismo sólo cabe relatar los sucesos acaecidos recientemente que tienen interés general. Desde este punto de vista, el periodismo sería únicamente información, y su contenido se limitaría al relato frío e imparcial de lo que ocurre. Pero no todo lo que contienen los periódicos son trabajos con un fin exclusivamente informativo.

Ana Francisca Aldunate y María José Lecaros consideran que la información se basa en un relato breve y esquemático de los acontecimientos ocurridos recientemente, donde lo importante es contar, de la forma más concisa, breve y clara posible, un hecho verdadero, inédito, de actualidad, y de interés general y no puede salirse de sí mismo, ni de la contingencia de los acontecimientos que vive.

Montserrat Quesada recuerda que el periodismo es un negocio, aunque no debe olvidar su función social. Toda empresa informativa pretende elaborar un buen producto para que llegue al mayor número de lectores y, como consecuencia, genere los mayores beneficios económicos, por lo que ambas funciones, el negocio y el interés público, pueden resultar incompatibles.

Manuel López define al periodista como un profesional que tiene una base cultural muy sólida -adquirida en la universidad-, que domina las técnicas periodísticas y que está dotado de criterios personales basados en la honestidad y el respeto a la verdad cuando relata los hechos.

Para Guillermina Baena Paz, las cualidades del periodista son la honestidad, la objetividad, la responsabilidad, el espíritu de lucha y la modestia.

Ahora bien, el periodista antes de dar una noticia, un reportaje, o cualquier trabajo, debe esbozar un plan con el fin de saber con precisión qué es lo que busca y prevee, en la medida de lo posible, las dificultades que puedan presentarse  y así facilitar la información necesaria para los receptores.

El español  Martínez Albertos, cita a Miguel Delibes: “…el periodista justifica su presencia y actividad en el mundo contemporáneo en la medida en que utiliza su habilidad expresiva con la palabra escrita o con la palabra dicha para  “afligir a los satisfechos y para confrontar a los afligidos” Continuando con el autor, también dice que “los ciudadanos  delegan en unos profesionales llamados periodistas, la tarea de codificar y organizar los acontecimientos de actualidad, para formar con ellos noticias y comentarios que suministran luego a los ciudadanos a través de los medios de comunicación de masas”. Esta cita del autor desmonta que el periodista es un profesional que se vale de la noticia para crear actitudes en las personas por medio de la palabra e imagen.

Ahora bien, para la construcción de la noticia, el periodista necesita de acontecimientos donde el sujeto o los sujetos definen la realidad social y se identifican con la misma. Miguel Rodríguez Alsina cita a  Berger y Luckman (1979) alegando que  para estos autores la construcción social de la reali¬dad se establece a partir de la relación entre la realidad y el conocimiento (…).

El periodista, a pesar de sus dimensiones personales como la subjetividad, su ideología, las agendas impuestas por los medios y por el poder político-económico, debe trascender la construcción de  la noticia en una construcción social de la realidad y apartar la producción de la noticia como una mercancía que se comercializa y produce ganancias para luego ser repartida por unos pocos. Es como dice Miguel Rodrigo  Alsina que la construcción de la noticia debe estudiarse en estos días su producción, circulación y reconocimiento.

En este sentido, Stella Martini en su libro Periodismo, noticia y noticiabilidad expone que la noticia ”es el relato de un suceso que implica o afecta a individuos de la sociedad. Si se toman en cuenta los valores que rigen la noticiabilidad. La noticia puede ser definida como la construcción periodística de un acontecimiento cuya novedad, imprevisibilidad y efectos futuros sobre la sociedad lo ubican públicamente para su reconocimiento”.

Sobre esto último, Stella Martini dice que “un acontecimiento es noticia por su valor informativo, que incluye importancia y gravedad de lo que se informa, y si concierne a una parte notable de la población en un margen de tiempo corto o largo, pero de modo profundo, ya que la noticia establece un lazo con un sector amplio de la población que se siente implicado o afectado, identificado o interesado. (...) En este sentido la noticia puede referirse tanto a grandes colectivos sociales (nación, conjunto de naciones, regiones), como a personajes representativos o jerarquizados por diversas razones, o a individuos comunes”.

Para sistematizar los diferentes criterios que operan en la noticiabilidad, se puede recurrir a dos variables básicas: el efecto del acontecimiento sobre la sociedad y sobre otros medios en términos de transformaciones, y la cualidad del acontecimiento en términos de trabajo periodístico y de percepción por los sujetos sociales.

Para Alsina, la noticia es el género que cumple unas determinadas cualidades que perfilan su estilo periodístico. En su opinión, la noticia debe cumplir siete características: verdad, actualidad, interés, curiosidad, novedad, claridad y brevedad.

Carl N. Warren también aporta como definición la enumeración de elementos característicos que componen la sustancia de este género periodístico: actualidad, proximidad, prominencia, curiosidad, conflicto, suspenso, emoción y consecuencias.

Luis Alberto Hernando Cuadrado las reduce a cinco: actualidad, novedad, veracidad, periodicidad e interés público; mientras que Gonzalo Martín Vivaldi señala que la noticia debe ser veraz, exacta, interesante, completa, clara y breve.

En este particular, no se puede dejar de mencionar los valores de la noticia que la destacada argentina Martini profundiza y explica: “…según los efectos que un acontecimiento pueda tener sobre la sociedad, los valores-noticia más importantes son: la novedad,  originalidad, imprevisibilidad e ineditismo, evolución futura de los acontecimientos, importancia y gravedad, proximidad geográfica del hecho a la sociedad, magnitud por la cantidad de personas o lugares implicados, jerarquía de los personajes implicados e inclusión de desplazamientos”.

Con respecto a la originalidad, la imprevisibilidad y el ineditismo, se refuerzan la marca de novedad de un hecho, permiten su énfasis, apelan a la curiosidad que pueda despertar, y a la inquietud que provoca.

La autora acota que un hecho original es más noticia porque es más novedad. Los hechos imprevisibles operan con fuerza en los imaginarios sociales, propician el surgimiento de significaciones asociadas a la inseguridad y la amenaza. Las explosiones, las catástrofes, los desastres, los golpes de Estado y los crímenes son altamente noticiables, constituyen el término imprevisto de procesos inesperados y representan la alarma en la sociedad (son una amenaza a la estabilidad). Suponen la irrupción de lo desconocido en los medios: se traducen en noticias que circulan rápidamente y movilizan a la sociedad. Los acontecimientos marcados por la imprevisibilidad no desaparecen fácilmente de las agendas mediáticas, la conmoción que provocan probablemente se resuelva en nuevos acontecimientos (como medidas para paliar la situación o para corregirla) que se constituyen en serie, y la información periodística puede permitir una cierta sensación de tranquilidad ya que posibilita que el público reorganice la percepción de la realidad y sus actividades habituales.

Sobre la evolución futura de los acontecimientos afirma que marca la significatividad que el acontecimiento adquiere respecto de las expectativas en la sociedad, ya sea que se trate de un hecho que debe resolverse, o que tenga un desarrollo secuencial (se esperan las consecuencias posibles), para lo cual se constituye en una serie que se relaciona con otros hechos-noticia que se seguirán (característico de catástrofes, conflictos sociales agudos, corrupción, juicios públicos o crímenes espectaculares) y cuyas derivaciones pueden ser imprevistas, difíciles de prever o simplemente previsibles.

Del grado de importancia y de gravedad de un acontecimiento, alega que se mide en varios niveles, y el central es la incidencia sobre la vida de la sociedad, en términos presentes o futuros, y en términos relativos de conmoción. Aquí se incluyen las formas de articulación con el impacto sobre la nación y sobre el interés nacional, o sobre el interés local. Las noticias nacionales pesan más que las internacionales (en principio), a menos que las internacionales refieran a hechos que comprometen la nación (guerras, embargos, catástrofes ecológicas, amenazas globales). Las locales son más relevantes que las nacionales cuando afectan a un gran número de personas, y tienen consecuencias sobre el futuro de una comunidad (elecciones a intendente, impuesto local, incremento del delito, epidemias). Se trata de un valor que se explicita a través de otros valores como la cantidad y la jerarquía de las personas implicadas en el hecho, la proximidad de ocurrencia, y las consecuencias implicadas.

Sobre la proximidad geográfica de un acontecimiento fundamenta que se conecta con los centros de interés del público. Cuanto más cerca del público ocurre el hecho, más noticiable resulta: la cercanía instala lo siniestro (un crimen ocurrido a dos cuadras de la casa de un individuo le causa un impacto más grande que otro ocurrido en una localidad distante), y dice que el peligro está al acecho en el terreno conocido y transitado habitualmente. La proximidad se enlaza con el efecto sobre lo local y, en el caso de la información televisiva, las imágenes golpean por el reconocimiento posible. Este valor se asocia con la cantidad de las personas implicadas. Por eso se suele decir que un accidente con una víctima fatal en la propia ciudad es más noticia que otro con cien víctimas a miles de kilómetros, el reverso, para que sea noticia un suceso ocurrido remotamente la cantidad de víctimas o de personas afectadas debe ser grande.

En la magnitud por la cantidad de personas o lugares implicados arguye que se conecta con la potencial implicación del público al que la noticia va dirigida, e implica su gravedad (en términos cualitativos propios del hecho y en términos de los efectos sobre la sociedad, la nación, etc.). Un hecho es más noticia si afecta a muchas personas o ámbitos geográficos (por los efectos de una medida económica, la noticia es más relevante si da cuenta de un nuevo impuesto que afecta a toda la población, o un accidente es más noticiable si produce un elevado número de víctimas fatales).

Sobre la jerarquía de los personajes implicados en un acontecimiento refiere que apela a las apariciones o la presencia pública de personajes conocidos que son siempre noticia. Ellos significan la presencia del comentario en la información, porque entra en juego la popularidad, garantía de la repercusión de la aparición. Pero también adquieren valor de noticiabilidad los hechos protagonizados por personajes comunes, que pueden referir a colectivos o grupos cercanos al interés o la simpatía del público. Así sucede con hechos con la participación de niños, ancianos, o grupos de voluntarios, por ejemplo. Muchas veces, algunos personajes comunes adquieren publicidad y se instalan corno nuevos actores en el espacio público: se trata por lo general de hechos que provocan un sentimiento de empatía con los personajes o las situaciones implicadas, o que irrumpen con el dato grave e imprevisible, o que permiten al periodista la nota de interés humano o de color.

Y relacionado a la inclusión de desplazamientos resulta significativa, apunta que tanto si son conjuntos de personas (una manifestación, una procesión religiosa) o individuos públicos reconocidos (viajes de un presidente o de un artista famoso). Se trata de movimientos o agrupaciones significativas, cambios de lugar o de posición, y trayectorias que permiten efectos diversos sobre la sociedad (Gomis: 1991). Son útiles para la práctica periodística porque son hechos anunciados, previstos, con una organización detrás, y resultan más fácilmente abordables, y son muy adecuados para la televisión, por su carácter visible, notorio y espectacular. Presentan las ventajas que se prolongan en el tiempo, y permiten la instalación de series (no muy extensas), provocan resultados casi inmediatos, forman parte de las rutinas informativas y de lo que podría llamarse la "normalidad informativa".”

En esta tarea del periodista es que en la actualidad  se necesita un profesional con conocimientos técnicos-científicos, una ética comprometedora  con una acción social  transformadora para el tiempo en que vivimos. En el caso de Venezuela, es necesario redimensionar el rol del periodista y por el que hay que trabajar específicamente en Falcón a los que imparten las enseñanzas en el Programa de la Formación de Grado en Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela–Misión Sucre, a los periodistas que se están formando.

En consulta de investigación, Juan Miguel Reyes  dice: “Hoy, cuanto más espectaculares sean las noticias, más dinero se puede ganar. Los medios de información están dirigidos por empresarios y no por periodistas. La mayoría de los reporteros y medios ya no están interesados en comprender el mundo, sino en no dejarse ganar por la competencia, por ello, todos cubren los mismos acontecimientos sin prestar atención a lo que no es lo más espectacular del momento. El afán por el éxito económico de los medios es una situación aprovechada por los sectores poderosos para manipular la información sin necesidad de una intervención oficial. Los periodistas tienen menos libertad de expresión, pues como empleados, deben adecuar sus investigaciones y reportajes a los intereses comerciales y/o políticos de los dueños y jefes.”

Daniel Samper Pizano sostiene que el periodista debe trascender los géneros periodísticos con conocimientos que le permitan pensar, dimensionar, analizar, criticar e interpretar, para lograr objetivos claros y pueda  reordenar la información,  hacerla sensible y social, no utilizando la noticia como un comercio respondiendo a unos intereses  particulares o de grupos de interés, mucho menos abordando la información como una pirámide, sin que exista la criticidad, investigación y la interpretación como parte del aprendizaje humano.

Bibliografía:

Acosta Montoro, José: Periodismo y literatura. Guadarrama, Madrid, 1999, Volumen I, página 56.

Aldunate, Ana Francisca y María José Lecaros: Géneros Periodísticos. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 1989, página 19.

Baena Paz, Guillermina: Géneros periodísticos informativos. Pax México, México D.F., 1990, página 35.

Fontcuberta, Mar de: Estructura de la Noticia Periodística. Editorial ATE, Barcelona.1980.

Hernando Cuadrado, Luis Alberto: El discurso periodístico. Op. cit. página 18.

López, Manuel: Cómo se fabrican las noticias. Ediciones Paidós, Barcelona, 1995, página 59.

Martín Vivaldi, Gonzalo: Curso de Redacción Teoría y Práctica de la Composición y del Estilo. Editorial Paraninfo. Madrid, 2000.

Martínez Albertos, José Luis: El lenguaje periodístico. Editorial Paraninfo, Madrid, 1989, página 133.

Martínez Miranda, Neisy: Más allá de la Noticia. En: http://islalsur.blogia.com. Consultado: abril del 2010.

Martini, Stella: Periodismo, noticia y noticiabilidad, Norma, Buenos Aires, 1996.

Núñez Ladevéze, Luis: Introducción al periodismo escrito. Ariel Comunicación, Barcelona, 1995, página 21.

Núñez Ladeveze, Luis: Producción y Realización Periodística. Barcelona. 2009.

Reyes, Miguel Juan: El Periodismo como Conocimiento y Divulgación de la Historia.  2008.

Rodríguez, Víctor: Manual de redacción. Op. cit. páginas 155 y 156.
Warren, Carl. Cfr. Vilamor, José R.: Redacción periodística para la generación digital. Op. cit. páginas 131 y 132.

Yanes Mesa, Rafael: La noticia y la entrevista. Una aproximación a su concepto y estructura. Chile. pàginas.241y 242.

 

 

LO LITERARIO, ¿UN RETO EN EL EJERCICIO PERIODÍSTICO?

LO LITERARIO, ¿UN RETO EN EL EJERCICIO PERIODÍSTICO?

Lic. JAIRO A. CORONEL MORILLO,
profesor de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Punto Fijo).

En el periodismo literario el autor no solo reporta los hechos, sino que lo reconstruye, trata de encontrar sus significados. Es decir, se pasa de un periodismo tradicional agresivo, técnico y de objetividad balanceada, a una manera de contar la historia más artística, más reflexiva, con una subjetividad más marcada y una intencionalidad analítica. ¿Cree usted que en el futuro el lenguaje periodístico perderá su sentido objetivista e imparcial como meta suprema? ¿O cree que perderá el lenguaje literario frente a la reticencia de los profesionales al estudio y asimilación de nuevos saberes y técnicas? ¿Está a favor o no de este periodismo?

El nuevo periodismo -periodismo literario- como lo define Gabriel García Márquez, está logrando hoy día cautivar a muchos lectores de los distintos diarios del mundo, todo debido a la incorporación de elementos literarios (metáfora, símil, humanización, onomatopeyas, adjetivación, el epíteto, entre otros) que permiten darle emotividad y plasmar la realidad de los hechos con estilo novelesco, atractivo, sin apartarse de la veracidad. 

Para el venezolano Alexis Márquez Rodríguez en su obra La comunicación impresa, dice que la finalidad de la descripción literaria es estética, y su carácter, por tanto, predominante expresivo, y por ello mismo subjetivo. En cuanto a lo primero, es necesario mirarlo desde diversos ángulos. En primer término, la descripción literaria, y en general todo texto literario, cumple una finalidad estética en tanto satisface una impulsión artística del autor.

Visto el fenómeno estrictamente desde este punto de vista, no hay en ese autor, al menos en una primera fase, que es precisamente la fase real creadora, un propósito comunicativo. De aquí que digamos que se trata de un fenómeno  predominante expresivo, en el cual, además, prevalece lo subjetivo. Es decir, los sentimientos, las emociones, las pasiones, los criterios personales del autor.

Lo que se da por entendido que en este nuevo periodismo se respeta mucho el aspecto vivencial y emocional  tanto de las fuentes como del autor a la hora de ponerlo en práctica para relatar de una manera real e impactante los hechos y acontecimientos suscitados. Es una forma  muy peculiar de narrar estéticamente sin renunciar a la realidad.

Por su parte, Márquez explica que el “texto literario cumple una finalidad estética visto también desde el punto de vista del lector. Es decir, cumplida aquella fase, en que la obra escrita se limita a satisfacer una impulsión artística del creador, se inicia una segunda fase, con la lectura del texto, en el cual la finalidad de este se resuelve en una reacción igualmente estética del lector: esta vez son los sentimientos, las emociones, las pasiones de dicho lector los que resultan afectados. Y en esta afectación entra en juego de nuevo la subjetividad, solo que ahora trata de la del lector”.

La finalidad del periodismo literario no está solo en resaltar lo estético y artístico de sus elementos, sino también de transmitir emociones por parte del autor al lector, de despertar el interés por una lectura placentera y que al mismo tiempo se informe del acontecer o la realidad del contexto. 

Al respecto, Luis Sexto en su artículo un Bizancio contemporáneo, de la página www.jrebelde.cubaweb.cu, opina que “hay que hacer notar que tanto literatura como periodismo buscan, como fin supremo, captar el interés del lector. La primera lo consigue enfatizando en lo estético; el segundo en lo informativo. Pero se topan con el mismo desafío: interesar, gustar. Debo insistir. Desde el ángulo de la estética, literatura y periodismo ejercen funciones similares: educativas, cognoscitivas, etcétera. Pero las funciones primordiales los separan. La función estética caracteriza esencialmente a la literatura, formación estilística de arte, y seguidamente las demás, entre ellas, la informativa. Al periodismo, formación estilística de trabajo la distingue, precisamente, la función que comunica el acontecer de actualidad, esto es, la informativa”.

Con lo antes expuesto el ejercicio del periodismo hoy día amerita de más complementación literaria y cultural por parte del periodista, de una formación más documentaria de los hechos y acontecimientos, pero sobre todo, de escribir para impactar y  trascender en el tiempo con algún trabajo reporteril; logrando dejar atrás ese tipo de periodismo limitado en el diarismo, tecnicidad a la hora de redactar y de objetividad balanceada, donde en cierta forma solo informa, se reproducen las declaraciones, pero no se despierta esa otra parte sentimental, expresiva y hasta vivencial. En definitiva, el periodismo literario hace despertar en el lector esa imaginación como si estuviera leyendo una novela en especial. 

Por tanto, para  Sexto,  “el periodismo, no obstante todos sus vínculos con la realidad noticiosa, halla su dimensión más duradera e influyente cuando se aproxima a lo literario-estético mediante el trabajo del estilo y las técnicas narrativas.”

Ahora bien, el hecho de introducir algunos aspectos literarios en los trabajos periodísticos no producirá un deterioro en el sentido objetivista e imparcial y esto porque cuando se narra los hechos siguen siendo reales, con la única diferencia que se consiguen palabras o argumentos más adjetivados, metafóricos, con verosimilitud, pero apegados siempre a la realidad, lo que lleva a fijar posición de que más bien podría enriquecer los textos periodísticos, haciéndolos más atractivos y educativos al lector.

Muchas oposiciones fuertes contra este nuevo periodismo se han presentado, por el hecho de que el autor debe profundizar más y ahondar en la literatura, amerita de más tiempo para concebir algún trabajo;  pero, desde mi punto de vista, se puede obtener un equilibrio o una equidad al momento de redactar una nota  o hacer un trabajo periodístico, usando elementos de orden estético y literario en conjunto  con lo técnico del periodismo, logrando pues, un trabajo mixto, nutrido de literatura, argumentación, profundización, cultura general, con declaraciones, vivencias, actualidad, veracidad y búsqueda de objetividad de hechos.  

De manera semejante, Sexto puntualiza que “la práctica de la narración literaria como alternativa periodística puede adaptarse al espacio disponible. Agotada espacialmente o adecuada al espacio disponible, enriquece el reportaje y la crónica –géneros claves del periodismo impreso- incorporándoles un toque de vigor, realce, y vigencia”.

Se observa claramente que más que escribir de una manera poética, es darle vida y vistosidad  a las palabras para enriquecer cada uno de los géneros periodísticos e innovar la forma de mostrar la realidad de los acontecimientos, siguiendo su sentido objetivo y coherente en todas sus dimensiones. 

Con lo antes expuesto, para Teresa Imízcoz, en su Manual para cuentistas, publicado en la página www.unav.es, el periodismo literario no es un instrumento para falsear la realidad, ni para inventarla. Y tampoco es un pretexto para reemplazar la información con metáforas. No es la poetización gratuita, aquella que se regodea detallando los pétalos de un geranio visto a través de la ventana, justo en el momento en que el protagonista de la historia acaba de machacarse un dedo con el martillo, sino más bien, es como advierte Julio Villanueva – “es más un sello de honestidad, desnudez y precariedad frente al disfraz de neutralidad de esa voz institucional con la que lo público no alcanza ninguna sensación de intimidad”.

En el mismo orden de ideas, Imízcoz opina que el periodismo literario no es solo hacer sentir placer a la hora de estar frente a una excelente escritura, ni mucho menos llevar el periodismo a un salón de belleza, sino que “es un sentido de lo estético que va más allá de la mera forma. Es captar el fondo de las situaciones que vemos. Es comprender que las acciones de los hombres, aún las más importantes, no conforman toda la realidad: hay que explorar también sus estados de ánimo, la interacción con el entorno, los motivos profundos y los antecedentes de su comportamiento. De modo que hay que dedicarle tiempo a la descripción de los espacios por los cuales se mueven los personajes”.

Igualmente manifiesta la autora que “este sentido tan amplio de la realidad demanda un trabajo de campo más ambicioso. Hay que sumergirse durante períodos mayores en el tema que nos ocupa, para poder buscar la información necesaria y además captar lo que está más allá de lo evidente. Es lo que se conoce con el nombre de “periodismo de inmersión”.

De igual manera, la venezolana Virginia Riquelme en su artículo Periodismo y Literatura, publicado en la página web  www.relectura.org/../80 en fecha del 14 de agosto 2009, opina que  “en el periodismo literario debe haber, por parte del periodista, más inmersión y más compromiso. Además, debe tener una riqueza narrativa capaz de rozar la literatura, pero sin apartarse de la sencillez y la precisión del estilo periodístico”.

Lo que nos demuestra que el periodismo literario en líneas generales amerita de más compromiso, entrega, pero sobre todo, vocación para poder escribir y profundizar en los temas, logrando un periodista más documentado, arriesgado a escribir de acuerdo con lo que ve, escucha, percibe y siente en el sitio de los hechos y dejando  a un lado lo superficial, monótono, relato de fuentes, que en sí deterioran el verdadero periodismo y desmotiva la lectura asidua  del público que exige con el avance de las tecnologías un ejercicio vanguardista de impacto a la sociedad.  

Bibliografía:

Márquez A. (1976). La comunicación impresa, teoría y práctica del leguaje periodístico. Ediciones Centauro.

Sexto Luis. Un bizancio contemporáneo. Juventud Rebelde. La Habana, Cuba. www.jrebelde.cubaweb.cu

Imízcoz Teresa. Manual para cuentistas. Editorial Península. http://www.unav.es/

fcom/comunicacionysociedad/es/resena.php?art_id=190

Riquelme Virginia Riquelme. Periodismo y Literatura, www.relectura.org/../80/ fecha 14 de agosto de 2009. 

LA INTERPRETACIÓN: OTRA DIMENSIÓN DEL SABER NOTICIOSO

LA INTERPRETACIÓN: OTRA  DIMENSIÓN DEL SABER NOTICIOSO

La irrupción del periodismo interpretativo no hizo sino enriquecer el sistema de géneros tradicionales con otros nuevos que no son excluyentes sino que, por el contrario, los complementan y por tanto suponen para el periodista un mayor número de posibilidades a la hora de comunicar los hechos al lector. (Parrat).

MSc. EDMUNDO NAVAS y Lic. PAOLA MOROS,
profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Falcón (Punto Fijo).

A través de la historia los seres humanos han buscado la forma de comunicarse y expresarse de diferentes formas que han evolucionado, desde las cavernas rupestres, que por medio de jeroglíficos relataban la historia de las actividades diarias, haciendo un recorrido por los pregoneros que iban de pueblo en pueblo contando las noticias, luego con la invención del papel se abre paso a la prensa escrita. En Venezuela, el primer periódico fue Correo del Orinoco, en 1818. Con  este medio, Simón Bolívar sembró de ideas libertarias la Patria Grande.

Los medios de comunicación tienen relevancia histórica porque dejan registro de los sucesos, de allí su importancia y la necesidad de los lectores de estar informados. Estos acontecimientos pueden ser contados de diferentes formas para que el público sepa qué está pasando a su alrededor y en el mundo. Se puede transmitir un mensaje informando, interpretando u opinando, lo cual constituyen las modalidades periodísticas. Los diferentes géneros que se pueden presentar en el periodismo son las informaciones, las entrevistas, reportajes, artículos, ensayos, editoriales, comentarios, críticas, crónicas, reseñas, entre otros.

Estas son las diferentes formas de escribir y contar un suceso o acontecimiento actual, el cual suele ser enriquecido introduciendo recursos literarios. Algunos géneros dan libertad para fusionarse, concatenándose unos con otros, siendo complementarios. Si se realiza un gran reportaje pueden incluirse entrevistas, estadísticas,  diálogos explícitos dentro y fuera del párrafo, despieces o recuadros con informaciones especiales.

Origen y evolución

Los géneros periodísticos están estrechamente vinculados con la historia del periodismo. Su evolución podría clasificarse en etapas que demarcan la necesidad de información de los lectores y la integración de elementos para su evolución:

Periodismo ideológico, predomina hasta el fin de la Primera  Guerra Mundial, se caracterizaba por ser doctrinal y moralizador, al servicio de las ideas políticas religiosas. Aportaba pocas informaciones y muchos comentarios.

Luego surge el Periodismo informativo, en paralelo con el periodismo ideológico, este se apoya sobre todo en la narración o en el relato de los hechos que se le imponen al comentario. Aquí surgen los reportajes y las crónicas.

En 1945 cuando termina la Segunda Guerra Mundial, se inicia la etapa del periodismo de explicación. Busca mayor profundidad en las informaciones que son una especie de puente entre la información y la opinión.

Retomando la reflexión inicial

La noticia como género informativo constituye el relato de un acontecimiento de actualidad que suscita el interés público, en la que el periodista tiene la labor de relatar estos hechos con la mayor veracidad y objetividad posibles. Para que sea noticia debe poseer ciertos elementos donde podemos mencionar, entre otros, la actualidad, proximidad, conflicto, trascendencia, interés público y rareza. Frente a ello, la interpretación irrumpe para dar paso a elementos importantes que a veces quedan relegados de la noticia, detalles, estadísticas, multiplicidad de fuentes.

En http://iris.cnice.mecd.es/media/prensa/, se constata lo siguiente: “La información, la interpretación y la opinión que encontramos en la prensa enriquece nuestra visión de la actualidad, son actitudes y géneros que se complementan pues cada uno desempeña sus propias funciones…”.

Por lo tanto, el periodismo de interpretación da un sin fin de posibilidades y libertades de contar un hecho desde la subjetividad de cada autor, que para Gonzalo Martín Vivaldi, “el secreto está  en el periodista, en el hombre que escribe (…) El reportaje será más o menos grande, según lo sea quien lo escriba. Será más o menos profundo, según la capacidad del reportero para profundizar en los hechos. Será más o menos interpretativo, según la sensibilidad, la cultura o la  estimativa  de quien narre un hecho o describa una cosa…”.

Aquí es importante la credibilidad ganada por la investigación del hecho, los buenos argumentos, las fuentes fidedignas y reconocidas y las formas que el periodista use para redactar la información empleando los recursos y mezclando los estilos para lograr que los lectores conozcan el hecho como si hubiesen sido parte de él.

La profesora española Concha Fagoaga opina que los mensajes interpretativos son simplemente como mensajes informativos “dotados de cuantos elementos explicativos sean indispensables para aportar al receptor una valoración sobre hechos de actualidad. El hecho de volver a incidir sobre esta propuesta de definición es para considerar que las técnicas interpretativas en sí mismas no forman géneros periodísticos. Estas técnicas se adecuan al reportaje y a la crónica, tradicionalmente conceptuados como géneros informativos, transforman el relato objetivo de hechos en relato interpretativo y toman los rasgos de presentación de la columna de opinión para establecer columnas interpretación de noticias. De forma que las crónicas pueden ser simplemente estructuradas como relato objetivo de los hechos o como crónica interpretativa. Igualmente ocurre con el reportaje. En cuanto a la columna, puede tomar todas las apariencias formales de la columna propia de comentaristas de opinión y ser estructurada como una columna interpretativa”.

Alexis Márquez Rodríguez (escritor, abogado, ensayista y profesor universitario venezolano), en su libro La Comunicación Impresa, dice que el periodismo interpretativo  ha tomado mucho auge en el periodismo moderno, y hoy día se considera imprescindible. De esta manera coincide con Sonia Fernández Parrat al decir que cada día se reivindica más el derecho del profesional del periodismo a concebir y presentar la información en función de sus pareceres y criterios personales.

“El periodista debe precisar si ha de hacer una narración exhaustiva, o una narración esencial. La primera es, obviamente, más detallada que la segunda. En aquélla el periodista dispone de más tiempo, y sobre todo, de mayor espacio. Por ello puede extenderse en detalles y datos, que, sin ser propiamente superfluos, sean más bien complementarios”, señala Parrat.

Y añade que la irrupción del periodismo interpretativo no hizo sino enriquecer el sistema de géneros tradicionales con otros nuevos que no son excluyentes sino que, por el contrario, los complementan y por tanto suponen para el periodista un mayor número de posibilidades a la hora de comunicar los hechos al lector.

Suanzes Antonio define al periodismo de interpretación como un híbrido entre el periodismo de información y el de opinión, pues para él en éste no se presentan los hechos escuetamente y se contextualizan con comentarios del autor, pero sin llegar a la emisión de juicios valorativos como ocurre en los géneros de opinión”.

Para Parrat, “la división entre géneros informativos y de opinión en la que más tarde se uniesen los interpretativos, no se ve superada por críticas teóricas, sino principalmente por la propia evolución de la profesión periodística encaminada a la proliferación de géneros mixtos”.

La investigación surge para explicar detalles que no fueron contados en la noticia, puede traer a colación los datos históricos, estadísticos, entrevistas, en una combinación de estilos interesantes que sirven para enriquecer el suceso. El periodista debe relatar la historia como sucedió y no inventar o agregar elementos que no tengan nada que ver con el hecho, ahí se afinca la credibilidad en los lectores.

Bibliografía:

FAGOAGA, Concha: Periodismo interpretativo. El análisis de la noticia, Editorial Mitre, Barcelona, 1982, p. 103.

G. VIVALDI, Martín: Géneros Periodísticos. Editorial Paraninfo. Madrid-España.1993, p.89-91.

MÁRQUEZ RODRÍGUEZ, Alexis: La comunicación impresa. Teoría y práctica del lenguaje periodístico. Ediciones Centauro. Caracas Venezuela. 1976, p.105, 110.

(http://www.ehu.es/zer/zer11web/sferparrat.htm). Consultado: 6/3/2010.

(http://blog.educastur.es/camsuanzes/2007). Consultado: 6/3/2010.

http://iris.cnice.mecd.es/media/prensa/(05.10.2005). Consultado: 6/3/2010.

http://www.uca.edu.sv/deptos/letras/sitio_

pers/rbeltran/document/mat_red2/mat1_red2.pdf. Consultado: 6/3/2010.

UN PRINCIPIO INDISPENSABLE: SER VERAZ

UN PRINCIPIO INDISPENSABLE: SER VERAZ

Tema: José Ignacio López Vigil, director ejecutivo de RADIPAZ, en su publicación Manual Urgente para Radialitas Apasionados, expresa: “Comprobar los hechos. Aquí no caben especulaciones ni rumores, ni me dijeron tal cosa. El primer deber de un reportero y de un corresponsal es asegurar la exactitud de los datos, que estén bien confirmados. La credibilidad de la audiencia está en relación directa a la veracidad de la información. Y la veracidad no es otra cosa que la verdad probada”.

KAREN PADRÓN GATO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La veracidad es un imperativo ético indisolublemente ligado a la función  y responsabilidad del periodismo frente a la sociedad, y del periodista frente a sus lectores, se trata de un compromiso que no admite excusas, pues a partir de su grado de significación va a depender la credibilidad de ese público al que se informa. La capacidad de aproximarse a los hechos tal y como son, y de sostener la verdad combatiendo todo lo que atente contra su propia integridad, va a determinar la fortaleza del periodismo.

El ser humano tiene la necesidad y el derecho de ser informado, y el periodista, el deber de que la verdad constituya su ideal supremo en cada información.

Niceto Blázquez  en su libro Ética y Medios de Comunicación,  suscribe: “Esta verdad a la que nos referimos va a ser siempre una conciliación entre nuestras facultades cognitivas y la realidad. Cuando esta relación es entre los sentidos y la realidad, resulta la verdad sensible, lo que se aprecia. Cuando es entre la realidad y la inteligencia el resultado es una verdad intelectual, la cual, a su vez, se dice objetiva por relación a la cosa en sí misma y subjetiva por relación al concepto mental que nosotros nos hemos formado de ella.”

Abraham Santibáñez en su artículo La verdad periodística: ética y leyes, presentado en la Universidad del Mar, en Chile, señaló: “La veracidad va a depender fundamentalmente del vínculo entre el suceso, las circunstancias, los factores, y quien lo narra, esto quiere decir que quien propone un hecho, una historia, un acontecimiento se compromete, pues la veracidad es una verdad moral, algo que construye el debate y la opinión clara de la mayoría, a partir de lo que muestra una mirada diferente a la suya: la del periodista.”

Por tanto, la veracidad es un principio de honestidad con uno mismo que requiere una previa y constante preparación, pues como ha dicho muchas veces en clases la Máster Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, no se acepta de un periodista el “creo o me parece”. Es una responsabilidad tener certeza y seguridad de los hechos, ello no implica necesariamente haber estado en el lugar del acontecimiento, pero sí debe valerse de todos los medios posibles para imprimir la mayor credibilidad con el sustento de la comprobación de datos y fuentes.

Para Marina Menéndez Quintero, redactora del diario Juventud Rebelde, la veracidad es un principio ético de todo periodista en cualquiera de las situaciones: “En mi caso, que no estoy en el lugar de los hechos, la búsqueda de la verdad la realizo mediante la contraposición y el cotejo de datos, el cruce de información, la incorporación de diferentes fuentes cablegráficas, alternativas digitales, todo ello con el propósito de no caer en la manipulación y la distorsión, ni ser arrastrada por la agenda mediática que imponen los grandes medios.

“La búsqueda de la verdad, que no siempre es absoluta, debe pasar  continuamente  por el análisis del conocimiento previo de la región o asunto en cuestión. No podemos olvidar, además,  que el prestigio y la seriedad de una publicación y del periodista, se miden por la exactitud de los datos con que se trabaje.”

Ricardo A. Martínez Ceruzzi, periodista de la revista digital venezolana Analítica.com, en su artículo Veracidad en el periodismo y la publicidad,  plantea: “El concepto de veracidad se compone de los siguientes elementos: “Hechos comprobados razonables, no es veraz, por tanto la noticia que se da como verídica, pero que solo se sustenta en rumores, invenciones o insinuaciones insidiosas. No hace falta que el hecho sea exacto o incontrovertible, ya que la naturaleza de la información periodística no requiere que la investigación del hecho sea exhaustiva como le correspondería, por ejemplo, a un policía, pero sí lo más fiel a la verdad posible.

“Diligencia, lo que le da veracidad a la difusión de un hecho es que el periodista haya sido diligente en su averiguación, que haya hecho lo posible para dar la información de la forma más correcta y haya tenido una actitud positiva hacia la verdad, esto supone que el hecho haya sido comprobado de manera razonable con otros datos objetivos o que el informador haya contrastado su veracidad realizando las verificaciones oportunas.

“La veracidad, por consiguiente, no se refiere tanto a la exactitud de la información como a la posibilidad de probar que el informador ha actuado con celo suficiente para llegar a la convicción de que el hecho es razonablemente veraz. La información se ha de fundamentar en hechos ciertos, que se deben conocer suficientemente porque se han comprobado o contrastado con otros datos objetivos.”

José Guillermo Anjel en su ensayo De la veracidad como construcción de la verdad, cita un fragmento del Diccionario de filosofía de José Ferrater Mora donde subraya: “La verdad se distingue de la veracidad en que la primera tiene que ver con la realidad misma de la cosa, o la correspondencia de la cosa con el intelecto o del enunciado con aquello de que se habla; la segunda es una especie de correspondencia de lo que se dice con quien lo dice. Por eso mientras lo contrario de la verdad, o de los diversos tipos de verdad, es el error, lo contrario de la veracidad es la mentira, el engaño”.

El licenciado en Ciencias de la información y Doctor en Derecho de la Universidad de La Laguna (Tenerife), Vicente Navarro Merchante, cita en su trabajo titulado “La veracidad como límite del derecho a la información” al destacado autor español José María Desantes Guanter, quien escribió: “Desde el momento en que el mensaje deja de coincidir con la realidad, no hay adecuación, el sujeto se sumerge en un mundo falso, en una pura ficción. Poco a poco, el ser humano deja de estar en la realidad, se despersonaliza, se vacía de sí mismo y tal vicio puede llegar a ser completamente ocupado por otro; es decir, puede llegar a estar eternamente dominado.”

Estas palabras manifiestan claramente la responsabilidad de un periodista de ser veraz; ello implica una búsqueda incesante de la verdad, que nunca concluye porque cada tiempo aporta nuevos datos e interpretaciones a lo que sabemos y, en lugar de reducir las dudas,  en ocasiones las amplía.

Elena Milián Salaberri, periodista de la corresponsalía de la Agencia de Información Nacional (AIN), en Pinar del Río, expresa: “La veracidad es un principio del periodismo, sostén de la profesión, víctima de disímiles mediaciones, que van desde la intención del redactor reportero, hasta su cultura, la investigación previa a la elaboración del trabajo y, por supuesto, la relación con las fuentes. Debe ser vista como respeto al proceso comunicativo, ya que, junto al reloj, es el apego a la verdad lo que diferencia al periodismo de la literatura.”

José Guillermo Anjel, director de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia, y miembro del grupo de investigación en periodismo, Grinper, de la propia Facultad, en su ensayo De la veracidad como construcción de la verdad, apunta: “El problema de la verdad en el periodismo no son los medios, somos nosotros y los límites que nos imponemos para no ser veraces. Y esto es una contradicción, porque a más veracidad más mundo. Diría entonces que el problema no es la herramienta que usamos sino el poco mundo que tenemos y con el que nos conformamos y que podemos ampliar si queremos. La veracidad es el estado de conciencia (de conocimiento) que me da seguridad en la interpretación del acontecimiento. Y si bien no es la verdad, es la señal que me dice por dónde va.”

Ser veraz es, por tanto, una cuestión de pura dignidad y compromiso moral, como dijera Anjel: “Es estar haciéndose preguntas a las que hay que encontrarle respuestas, y para ello es preciso tomar de la mano  la investigación, el estudio, el incansable contacto con otros y no el aislamiento intenso, ni la enajenación del mundo que nos rodea, es preciso involucrarse con lo que entendemos y  somos capaces de hacer que otros entiendan mediante la verdad.”

Bibliografía:

Anjel R, José Guillermo. De la veracidad como construcción  de la verdad. En: http://www.saladeprensa.org/

Blázquez, Niceto. Ética y Medios de Comunicación. En: http://tuguiavirtual.iespana.es

Calzadilla Rodríguez, Iraida: La Nota, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso académico 2009-2010.

Ferrater Mora, José. Diccionario de Filosofía. En: Anjel R, José Guillermo. De la veracidad como construcción  de la verdad. En: http://www.saladeprensa.org/

López Vigil, José Ignacio. Manual urgente para radialistas apasionados. En: http://www.radialistas.net/manual.php

Martínez Ceruzzi, Ricardo. Veracidad en el periodismo y la publicidad. En: http://www.analítica.com.ve/

Santibáñez, Abraham. La verdad periodística: ética y leyes. En: http://www.abc.cl/verdad-per.htm/

Todos los sitios fueron consultados por última vez el 7 de diciembre de 2009.

Periodistas consultados:

Elena Milián Salaberri, periodista de la corresponsalía de la Agencia de  Información Nacional (AIN), en Pinar del Río.

Marina Menéndez Quintero, redactora del diario Juventud Rebelde.

REFLEXIONES SOBRE LA SELECCIÓN DE LAS NOTICIAS POR EL PERIODISTA

REFLEXIONES SOBRE LA SELECCIÓN DE LAS NOTICIAS POR EL PERIODISTA

Tema: Enrique de Aguinaga, Catedrático Emérito de Periodismo de la Universidad Complutense, expone: “Por el acto periodístico –conviene repetirlo progresivamente- se responde a la pregunta ¿qué pasa por el mundo? con un conjunto de noticias o informaciones que realmente no refieren todo lo que pasa por el mundo, sino lo más importante de lo que pasa por el mundo, en la actualidad.”

ANABEL MEDEROS CORRATGÉ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una vez leí que cuando las personas despiertan y realizan la sencilla tarea de leer la prensa, descubren que están vivos. Aunque muchos no lo piensen de este modo, un periodista, sencillamente por su trabajo, es un puente de esperanza para muchas personas.

La misión de los periodistas es informar, dar a conocer lo sucedido en nuestro mundo a diario. Ahora, cabe pensar, de todas los acontecimientos que suceden día a día, ¿qué porciento recibimos?, ¿quién decide lo que es importante saber?

Carlos Ernesto Espeche, profesor titular del Seminario Taller de Periodismo y Planificación en Medios de Comunicación, en la Universidad Nacional de Cuyo, en Argentina, afirma: “Los hechos no se presentan solos a las manos del periodista. Los hechos a los que se dará forma de noticia han sido previamente escogidos por los interesados de que el hecho se conozca. Por lo tanto, la regla general dice que el periodista no es aquel que sale en busca de las noticias, sino aquel que las selecciona.”

Podríamos decir que hasta la más simple información pasa por los valores de intencionalidad; según Victoria Camps, catedrática de Filosofía moral periodística de la Universidad Autónoma de Barcelona, nadie informa solo por informar, “nadie habla en el vacío”. Los periodistas seleccionan, o mejor dicho, enfocan su noticia de acuerdo a su público, su criterio y, sobre todo, en dependencia de los valores que defienda el medio de información para el cual escriben.

En los tiempos actuales se habla todavía de la objetividad periodística como el único recurso para alcanzar la credibilidad. En cambio, conocemos que la subjetividad está presente en todo momento, el simple hecho de seleccionar la noticia y jerarquizar los hechos evidencian la subjetividad periodística. Enrique de Aguinaga, Catedrático Emérito de la Universidad Complutense, expresa: “No hace falta ser un especialista para tener la prueba cotidiana de cómo se puede opinar por medio de informaciones aparentemente objetivas.”

Ahora tenemos que ver cuál es el sentido de noticia para cada medio. Stella Martini, Doctora en Ciencias Sociales y profesora de Teorías sobre el periodismo, sostiene: “La noticia puede ser definida como la construcción periodística de un acontecimiento cuya novedad, imprevisibilidad y efectos futuros sobre la sociedad lo ubican públicamente para su reconocimiento”.

María Elena Hernández Ramírez, Máster en Sociología de Periodismo y Comunicación de masas, expresa: “(...) las noticias no son objetos naturales que se encuentran a nuestro alrededor para ser simplemente recabados, sino conocimientos que se construyen a partir de un cierto modo de observación de la realidad.”

Los valores noticias en el mundo cambian de acuerdo con los intereses y políticas que persigue cada medio de información. La periodista Gladys González, de la emisora Radio Habana, opina: “El mundo está cada vez más mediatizado, los medios buscan acaparar la atención de los públicos con noticias espectaculares, pero esto no significa que sean los acontecimientos más trascendentales; en un país donde el gobierno sea de extrema derecha, nunca dará relevancia al triunfo de un partido de izquierda en América Latina”.

Según Stella Martini, los medios son formadores de la opinión pública, “en el periodismo entran en juego opiniones y representaciones del mundo”.

“Una noticia siempre responderá a los intereses del órgano de prensa. Un mismo suceso puede ser redactado por 10 periodistas y encontraremos 10 informaciones diferentes, pero en esencia sigue siendo el mismo hecho”, afirmó María Grant, periodista de Prensa Latina durante más de 20 años y editora de la revista Opus Habana.

Ahora, también cabe pensar, aunque quisiéramos publicar todos los acontecimientos que suceden en el orbe, ¿podríamos hacerlo? Frank Guiral, periodista de Prensa Latina, opina respecto al tema: “Es casi imposible enterarse de todo lo que pasa en el mundo. Incluso, aunque fuese posible, ¿dónde publicaríamos? Cada vez existen más noticias, pero esto no significa que existan más espacios para publicar. Por esa sencilla razón el periodista selecciona, valora la importancia de todos los acontecimientos y publica aquellos que respondan a sus intereses, ya sea el de su medio de prensa o el de su país”.

Salvador de León Vázquez, licenciado en Medios masivos de comunicación y Máster en Comunicación, afirma: “Las noticias no están de por sí, dadas. Lo que existen son acontecimientos que pueden ser noticiables o no; es decir, los periodistas deben saber elegir lo que es noticia de lo que no lo es en el marco de todos los acontecimientos que se presentan en la vida cotidiana. Más aún, deben tener estrategias que les permitan acceder específicamente a acontecimientos noticiables y discriminar aquellos que no lo son.” 

No pudiéramos concebir el mundo sin noticias, las personas quieren saber qué sucede a su alrededor; nadie es un velero sin rumbo. Los periodistas eligen qué acontecimientos debe conocer su público, respondiendo a la intencionalidad, según las exigencias de su medio de prensa; subjetividad, se podría decir que existen tantas interpretaciones de los acontecimientos como periodistas escriban sobre el mismo; y el apego a la realidad, como diría Roshental, ganador del Premio Pulitzer en 1960 por reportajes internacionales, “es la garantía que el lector busca para poder creer”.

Un periodista no es aquel que impone ideas, sino el que forma criterios a partir de su selección de “lo que pasa por el mundo”.

Bibliografía:

Aguinaga, Enrique de: Hacia una teoría del periodismo. En: http://www.ucmo.es. Consultado: 4-12-2009.

Espeche, Carlos Ernesto: Intencionalidad editorial. Aportes teóricos-metodológicos acerca del proceso periodístico. En: http://www.redcomunicación. Consultado: 4-12-2009.

León Vázquez, Salvador de: La construcción del acontecer: Análisis de las prácticas periodísticas. 1era. edición. Universidad de Aguas Calientes. México, 2003. Página 23.

Martini, Stella: Periodismo, noticia y noticiabilidad. En: htto://www.bligoo.com. Consultado: 11-12-2009.

Open Course Warre, de la Universidad de Sevilla: De la distorsión involuntaria a la fabricación de la noticia. En: http://ocwus.us.es/periodismo/producciónperiodistica/

asigpp/apartados/apartado1-5html. Consultado: 11-12-2009. 

Saborit Mora, Randy: Patria: periodismo de intencionalidad propagandística. En: http://www.cubapereiodistas.cu. Consultado: 4-12-2009.

Periodistas consultados:

Gladys González, periodista de la Emisora Habana Radio.

María Grant, periodista de Prensa Latina durante más de 20 años y editora de la revista Opus Habana.

Frank Guiral, periodista de Prensa Latina.