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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

ROMPER CON LA MONOTONÍA

ROMPER CON LA MONOTONÍA

Tema: Stella Martini, profesora e investigadora en temas de medios masivos, comunicación cultura y poder en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, expone: “Si bien la noticia ha de ser el relato sencillo de un hecho complejo, la simplificación no implica la puesta en escena del estereotipo, la clasificación que jerarquiza y ordena en un sentido, la celebración acrítica…”.                          

 

DAMARYS MACHADO VEGA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La noticia es la célula de la información y, por tanto, la esencia del mundo periodístico. Es una exploración, un chequeo constante a la vida diaria del mundo, por lo que tiene el deber de cruzar fronteras, ganar trascendencia y ser de la aceptación de la mayoría de los públicos.

Muchas son las técnicas para trabajar los hechos noticiosos y elaborar cada información; esto se enseña a todos los periodistas desde que comienzan el estudio de la carrera, mas, ¿deben constituir esos paradigmas, un molde para todas las creaciones?

No es menos cierto que la noticia debe ser sintetizada, tener un orden lógico y resumir lo que será más importante para el público, teniendo en cuenta su gran variedad; pero, si no existe una diferencia entre las informaciones, un rasgo de originalidad para distinguirlas, o al menos una marca para identificar a los autores, se transforman solo en palabras monótonas. 

Pienso que los formatos impuestos por las redacciones, las agencias y los noticieros son los máximos responsables de la esquematización de la noticia, de acomodar a los periodistas y hacer que se desvíen por el camino del facilismo que, a mi juicio, solo conlleva a la mediocridad. En estos lugares los periodistas están programados para dar el tipo de información que sigue una determinada línea, la ordenan jerárquicamente respondiendo a las características del sitio, y en la mayoría de las ocasiones, sus juicios no son plasmados directamente; o sea, mediante las sugerencias de los editores o corresponsales, estos juicios pueden ser opacados o transformados, lo que provoca un cambio de espíritu en la información.  

Mar de Fontcuberta Balaguer, doctora en Ciencias de la Información y catedrática del Periodismo Especializado en la Universidad Autónoma de Barcelona, en su libro La noticia, pistas para percibir el mundo, expresó: “Las rutinas han entrado a formar parte de la vida cotidiana del periodista, quien, aunque no debería, la contempla como un factor inherente a la propia esencia del periodismo. Se ven como una servidumbre de la premura que impone trabajar con hechos de actualidad y como imperativo del propio proceso de producción de los medios.”
 
Referido al proceso de síntesis de la noticia, la periodista cubana Zeus Naya Catalá, en el artículo Una ruta para determinar rutinas productivas, plantea: “El enorme volumen de noticias obliga al periodismo a tres opciones permanentes: incluir, excluir y jerarquizar la información. Se deben confeccionar con contenidos y métodos que respondan a cada medio pero fundamentalmente que respondan a los gustos e intereses del público”.

A pesar de todos los requisitos que deben cumplir las informaciones   en los periódicos u otros sitios de redacción, y del recorte o síntesis que sufre la noticia, los periodistas deben mantener  la originalidad,  el sello que los identifica; deben mantener la motivación del público.

Aunque la ocasión o el tema sean puramente informativos, donde  sabemos que el juicio explícito es censurado, ellos tienen que saber enfrentar las circunstancias y mediante su  inteligencia plasmarlo de manera sutil. Y esa manera entronca con el criterio de que “no hay noticia fuera de la intencionalidad, de la subjetividad del periodista que traspasa todo un contenido portador no solo del hecho, del acontecer en sí, sino también, portador de la carga cultural, ética, ideológica, de cada individuo en el acto mismo de ser el mediador entre el suceso y los públicos que, involucrados directa o indirectamente, necesitan ser informados. Y como ruta en todo ello, la honestidad profesional”, como asevera en sus clases la profesora de Periodismo, de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla Rodríguez.

Si todos escriben igual, ¿cómo medir entonces el talento de cada periodista?  Desde el momento de seleccionar las fuentes, titular los trabajos, ordenar con intención los acontecimientos y narrarlos de una forma determinada, el periodista está incluyendo su valoración, ante el hecho; la subjetividad es diferente en cada uno de ellos, por lo que cada trabajo periodístico necesariamente no será igual a otro, a pesar de los requisitos fijados por la redacción.

“La profesión periodística necesita perfilar nuevos roles y huir de las excesivas servidumbres de las rutinarias labores que predominan en las redacciones. (…) Tiene que ser posible, pues, establecer mecanismos para que los profesionales huyan de las rutinas. Y las empresas deben realizar una apuesta en este sentido, con la potenciación de las redacciones y con la creación de marcos que permitan a los profesionales realizar adecuadamente su labor de informar, interpretar y analizar lo que pasa en la sociedad”, ambas frases están sustentadas por Mar de Fontcuberta en el libro La noticia, pistas para percibir el mundo.

Nelson de la Rosa, periodista y conductor del Noticiero Lajero del canal Tele San José, explica que al comenzar su labor en la redacción, tuvo que enfrentar todos los estereotipos del sitio: la elaboración de la información siguiendo determinadas características, el guión, la estructura de cada sección y hasta la forma de  proyectarse ante las cámaras.

“Tuve que trabajar duro y demostrar mucha responsabilidad para lograr hacer más o menos las cosas a mi modo. Una vez que se alcanza la aceptación en estos lugares, y es reconocida y admirada la labor propia, cesa la estampida de restricciones y rectificaciones; entonces se pasa a ser el que ofrece las sugerencias, no el que las recibe”, dijo.

También manifestó que cuando el periodista alcanza conocer con profundidad el medio de trabajo y se adiestra en él, sin dudas llega a dominarlo, y es cuando podrá adoptar un estilo, una receta propia para trabajar sin tener que pedir aprobaciones.

“Después de haber adquirido la experiencia necesaria comencé a descubrir que podía expresar cualquier cosa y no precisamente  por los medios más comunes, comprendí que todo podía estar acompañado por la intencionalidad: la expresión del rostro, el tono de voz y hasta el vestuario. Todos estos caracteres llevan consigo la opinión del periodista ante cada información que comunique. Con sutileza se logra hacer y decir todo”, añadió de la Rosa.

Rudens Tembrás, periodista del semanario Trabajadores y profesor de Teoría de la Comunicación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, plantea que en función de agilidad, veracidad e inmediatez, en los medios se ha desarrollado el proceso de estandarización, que en ocasiones puede ser sinónimo de baja calidad o falta de diferenciación y de originalidad.

“Actualmente, los medios han sustituido la forma por la fórmula, existe un modo fijo a la hora de realizar las informaciones que, según dicen, son los más eficientes y rápidos”.

Explicó, además, que no es correcto utilizar el término simplificación de la noticia, sino más bien síntesis. La tarea de extractar el suceso noticioso es verdaderamente difícil, y opinar sutilmente también lo es; pero es principio del periodista plasmar de una forma u otra su juicio, de lo contrario, sería un trabajo al estilo mimesis, o sea, acrítico o sin valoración propia: “Todo está en manos de los periodistas, en la construcción de la noticia ellos han de ser sujetos y no objetos”.
   
La noticia, tanto en la televisión,  en la prensa escrita o en la radio, necesita una elaboración creativa, variable y renovadora, que logre siempre el dinamismo y el entusiasmo por parte de los receptores. El mundo informativo debe surtirse de iniciativas, debe resultar lo más ameno posible. De esta forma siempre tendrá vigencia y relevancia, apunta en el libro Algunas claves para que los diarios refuercen su papel en la sociedad de la información, Xosé López, Profesor Titular de Periodismo del Departamento de Ciencias de Comunicación en la Universidad de Santiago de Compostela. Y agrega: “El público demanda que los diarios lo sorprenda todos los días”.

A su vez, en su libro La noticia, el periodista mexicano, Javier Ibarrola, quien fue Jefe de Redacción de muchos periódicos importantes en su país y maestro en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Anahuac, dijo: “A la hora de confeccionar la información, el periodista debe reflexionar en cómo agradar más a los receptores, debe idear estrategias, perfeccionarlas y principalmente renovarlas, lo que no implica cambiar de estilo”. 

Con un lenguaje correcto, una narración, argumentación o explicación agradable  y emotiva  que logre atrapar a los lectores, radioyentes o televidentes, una dramaturgia bien pensada, y los toques de sutilidad y perspicacia, el periodista tiene una parte del éxito de su noticia garantizada y aunque la misma no sea tan importante, puede transformarse en algo verdaderamente relevante.

“…Cada periodista puede hacer de su noticia la más curiosa, la más impactante, la más interesante…”, expresó Xosé López en el artículo Algunas claves para que los diarios refuercen su papel en la sociedad de la información.

Contar los hechos de la manera más agradable es un punto importante en la elaboración de una información. La narración, para que sea placentera, debe contener creatividad y originalidad. Muchos creen que hacerla de este modo atenta contra su credibilidad, “y se apegan a estructuras clásicas que, si bien demuestran su funcionalidad y en muchas ocasiones necesidad, en otras abruman como la repetición de una planilla que se llena variando los datos”, sostiene la profesora Calzadilla, quien en su libro La Nota, presenta un amplio diapasón de posibilidades para enfrentar la construcción de la noticia.

En cuanto al método para narrar la noticia cuando es transformada en información, la profesora y  especialista de prensa, Stella Martini, en el libro La responsabilidad social de los diarios populares señala: “Las formas de apelar al lector se resuelven a través de un lenguaje directo, coloquial, que incluye modismos y expresiones comunes de la jerga popular, y los propios testimonios de los protagonistas de los hechos. El diario popular debe hablar o reconstruir un habla que al lector le resulte cercana y familiar. Este efecto crea la ilusión de pertenencia del periódico al conjunto de la cultura popular, y a su vez, hace que el periodista alcance una relación más efectiva con sus lectores”

Uno de los periodistas más leídos en la prensa cubana actualmente, un estratega en el campo de la narración amena, Ciro Bianchi Ross, tiene como concepción que la literatura está estrechamente vinculada con el periodismo, a pesar de que ella trate la ficción. Él plantea que las técnicas para elaborar cualquiera de los géneros informativos son equivalentes a las de los cuentos y los relatos, que tanto atraen al público. Señala que en las informaciones, por pequeñas que sean, pueden aparecer rasgos de comedia, drama o tragedia. Esto aporta a cada trabajo el dinamismo que el receptor tanto ansía para conmoverse y disfrutar del acontecimiento noticioso que se explica.

“La prensa cubana carece de amenidad, la mayoría de los periodistas de hoy comienzan todos los trabajos de la misma forma, ya sea una crónica, un reportaje o una nota informativa. Creo que más que por culpa de los formatos o líneas que las redacciones les imponen, se debe a la falta de interés, al conformismo. Por difíciles que sean las circunstancias se debe luchar por decir lo que se quiere, mas, esta lucha tiene que ser solo con la inteligencia, con la sagacidad. Créeme, ningún editor puede con eso.”   

Ciro Bianchi plantea que en la prensa existen más autocensuras que censuras. Los propios periodistas hacen de sus escritos, algo agobiante y monótono, por lo que ellos mismos se alejan del gusto y la aceptación del público.

Pienso que el periodismo debe ser una combinación de talento y vivacidad, una forma amena de informar y, a su vez, de educar a través de la creatividad. Debe andar siempre por el camino del cambio y la innovación, por más obstáculos e imposiciones que se advengan y,  por supuesto, debe ser fuente tenaz de novedad y renovación.
 
En el artículo A nuestra prensa, publicado en el periódico Patria, José Martí planteó: “…El periodismo de hoy no puede ser igual al de ayer, el de mañana no puede ser igual que el de hoy…”. 

Bibliografía:
      
Batlle, Sergio José. (2006). Aforismos martianos. La Habana, Cuba. Ediciones Corcel.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba, 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso 2009-2010. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Catalá, Zeus Naya. Una ruta para determinar rutinas productivas (artículo digital). La Habana, Cuba.

Fontcuberta, Mar (1993). La noticia, pistas para percibir el mundo. Barcelona, España. Editorial Paidós.

Ibarrola, Javier. (2001). La noticia. México. Editorial Gernika S.A. 3ra edición.

López, Xosé. Algunas claves para que los diarios refuercen su papel en la sociedad de la información (artículo digital). España.

Martini, Stella. (2007). La responsabilidad social de los diarios populares. (digital). Argentina.

Periodistas consultados:

Rudens Tembrás, del semanario Trabajadores.

Ciro Bianchi Ross, del periódico Juventud Rebelde.

Nelson de la Rosa, periodista y conductor del Noticiero Lajero del canal Tele San José.

LAS FUENTES PERIODÍSTICAS

LAS FUENTES PERIODÍSTICAS

Tema: Juan A. Cosgaya afirma: “El juicio o la valoración de las fuentes es la piedra angular en la carrera de un periodista y la habilidad no siempre se consigue sin cometer algún error. Una cosa es clara: periodista que no cuestione los motivos de las fuentes puede caer en la trampa”.

LIEM SORÍS BAÑOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

Por fuente periodística se entiende todo aquel emisor de datos del que se sirve el profesional de los medios de comunicación para elaborar el discurso narrativo de su producto informativo. Es cualquier entidad, persona, hecho o documento que provee de información al periodista para que éste tenga elementos suficientes para elaborar una noticia o cualquier otro género informativo.
 
Los periodistas no siempre pueden estar presentes en el momento en que se desarrollan los acontecimientos. Muchos de ellos no son previsibles y tan sólo una casualidad puede hacer que el periodista sea testigo presencial, como un accidente o un atentado. En el caso de estos acontecimientos imprevisibles, o de otros a los que el informador no puede acceder fácilmente, el periodista debe recurrir a las fuentes informativas para que le proporcionen información sobre lo ocurrido.
 
El periodista puede mantener un número ilimitado de fuentes de uno u otro tipo y éstas pueden ir cambiando según los intereses o las preferencias del profesional. Sin embargo, todo periodista deberá seleccionar y jerarquizar aquellas fuentes cuya fiabilidad sea máxima. De esta manera asegurará la obtención de unos datos correctos y contrastados y, por ende, una información veraz.

La actitud de la fuente puede afectar directamente a la información que se quiera publicar, ya que de la atribución que se dé a los datos conocidos dependerá, en mayor o menor grado, la fiabilidad de la información.
 
Un factor importante es la diferenciación entre la fuente de procedencia de la noticia y las diferentes fuentes que se consultan para la confección de la misma. Así se puede observar fuentes de origen de la información, que son fuentes de las que nace directamente la noticia. Por otro lado están las fuentes complementarias, que son aquellas que sirven para completar y contrastar la noticia.

La disponibilidad de fuentes confiables, productivas y accesibles son las condiciones básicas para el desempeño de la tarea periodística. Sin embargo, la relación de los periodistas con las fuentes en una rutina periodística se puede traducir en lealtades complejas y de “contratos”, tanto por parte del medio como de forma personal con los que alcanzar una supuesta exclusividad en un momento dado.

La relación entre el periodista y la fuente está construida sobre la presunta confianza que entre ambos se establezca. Pero un abuso de confianza entre ambas partes puede llevar a la falta de rigor informativo y a caer en el intercambio de informaciones interesadas, provocadas o poco objetivas.

El hecho de que las agendas temáticas de un medio sean habituales provoca recurrir a fuentes productoras de información también habituales, y así los medios se aseguran de tener una continuidad y homogeneidad de los temas tratados. Y es aquí cuando suele olvidarse o dejarse en segundo plano la verificación de las fuentes, pues el trabajo organizado y rutinario, la agenda establecida, además del escaso tiempo del que se dispone, hace que no se contrasten las informaciones adecuadamente y se caiga en una “rutina” de información basada en argumentos pobres y, en ocasiones, interesados. Por ello es beneficioso tener una serie de contactos o fuentes habituales de las que servirnos, en ocasiones, para contrastar o consultar posibles informaciones, pero sí es necesario una abundante confianza o una estrechez entre un periodista y la fuente.

Según Geovannis Fernández, periodista colaborador del periódico Trabajadores: “Ofrecer una información falsa o incompleta trae consecuencias no sólo para el medio que publica esas informaciones, que puede ver dañada su credibilidad, sino para terceras personas que se vean afectadas por los contenidos que se deriven. La fuente periodística es la materia prima que utiliza el periodista  para construir su noticia.

“Existen varios tipos de fuentes: personas, instituciones, organismos, documentos, revistas, etc; y es por esta  multiplicidad que resulta sumamente necesario que todo "buen" periodista consulte más de una, ya que esto le va a permitir comparar diferentes posturas y realizar un análisis crítico para lograr una  noticia lo más objetiva posible.

“También en necesario decir que es directamente proporcional la cantidad de fuentes que incorporamos a nuestros relatos, con la credibilidad y confianza que nuestros lectores van a depositar en nosotros, ya que cuanto más transparentes somos (citando correctamente las fuentes), estamos contribuyendo a cumplir una de las premisas básicas del periodismo que es que la sociedad tiene derecho a saber la verdad completa, comprobable, en forma oportuna, sin intereses, ni prejuicios personales”.

Es obligación del periodismo, entonces, cumplir con la publicación fiel de los hechos, describirlos con exactitud, sin falsear, omitir, ni distorsionar la información. Es decir, toda información estará sustentada en datos verídicos, comprobables.

Bibliografía:

Secreto profesional periodístico. En: http://es.wikipedia.org Consultado: 12 de diciembre de 2009.

Las fuentes periodísticas en: http://www.slideshare.net. Consultado: 12 de diciembre de 2009.

Periodista consultado:

Geovannis Fernández, colaborador del semanario Trabajadores.

 

LA POLÉMICA ESTRUCTURA DE LA NOTA INFORMATIVA

LA POLÉMICA ESTRUCTURA DE LA NOTA INFORMATIVA

Tema: José Francisco Sánchez, Doctor en Ciencias de la Información y profesor en la  Universidad de Navarra, España, asevera: “Ya no basta –si alguna vez bastó- contestar 5 ó 6 doblevés, redactarlas en orden decreciente y considerarse un periodista. Porque si entregamos una estructura altamente reiterativa, que carece de final y en que, cuanto más se avanza, menos interés promete, a nadie puede extrañar que casi el noventa por ciento de los lectores no pasen de los titulares”.

AYMARA VIGIL RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La nota informativa, constituye el componente principal de un periódico. En ella se abordan sucesos actuales y de interés colectivo, y según Federico Campbell, periodista mexicano, si bien una noticia se presenta en el periódico con un titular o un encabezado, antes o después de un sumario o una secundaria explicativa, el cuerpo propio de la nota se compone de una entrada, un desarrollo y un remate.

Acorde con la definición de este periodista, la nota informativa comprende una entrada o lead, un resumen en el que se destaca lo más sobresaliente e interesante de la noticia y en cuyo desarrollo se van incluyendo en orden decreciente de importancia todos sus elementos y antecedentes, hasta completar la información, sin presuponer que el lector ya está enterado de algunos datos (en el periodismo la cantidad es riqueza y es calidad: entre más informaciones se revelen más rica será la nota). Agrega, además, que el remate anuncia al lector el final de la noticia, la conclusión que con un buen recurso de estilo, puede aludir a la entrada de la nota, resumir con otras palabras su sentido y conseguir una circularidad que cierre y amarre toda la exposición.

De acuerdo con la periodista y profesora de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, hace más de 150 años, el periodista Lawrence A. Gobright, corresponsal de la Agencia AP, consagraría para siempre una estructura tradicional del lead.

A partir de entonces la estructura más utilizada en la redacción de la nota informativa ha sido lead sumario más la pirámide invertida. Sin embargo, muchos periodistas contemporáneos no están de acuerdo con esta forma tan mecánica de redactar y, a pesar de reconocer que es una estructura eficaz a la hora de jerarquizar los datos, piensan que hay otras maneras de tratar la noticia y de hacerla más placentera para el lector.

Sobre este tema, el profesor y periodista cubano Giovanni Fernández, piensa que: “Cada vez se deben realizar informaciones más elaboradas, con más contrastes de fuentes, con opiniones fundamentadas, con críticas argumentadas sobre determinados aspectos de la sociedad que deben ser cambiados, con un mayor comprometimiento (que no significa consignas ni panfletos) para que la gente se interese y profundice sobre diferentes temas  de la realidad”

A su vez, el periodista Federico Campbell considera que cada párrafo que se añade a una nota informativa, puede ser el último que lee el lector: “La estructura de la noticia está calculada para que el lector suspenda la lectura de la información antes de que el escrito concluya. Con sólo leer la entrada y los primeros párrafos, el lector debe quedar suficientemente informado de lo que sucedió.” Criterio este más apegado a la tradicionalidad de la pirámide invertida, que consideramos correcta, pero que ya ciertamente queda superada por otras estructuras contemporáneas.

De acuerdo con este criterio se encuentra también el profesor español José Luis Martínez Albertos, quien sostiene que la nota informativa es un género donde siempre se respeta la estructura de pirámide invertida con un obligado arranque, denominada lead sumario y  todo texto que desoiga esa estructura y lead, deja de ser información, para convertirse en reportaje.

Sin embargo, los periodistas de la Universidad de Navarra, José Francisco Sánchez Sánchez y Fernando López Pan, no concuerdan, ya que creen en la veraz existencia de textos que aunque no responden a esa estructura, sí son notas informativas.

En el libro La Nota, de la profesora Calzadilla, se explicitan casi una veintena de estructuras para la información, todas ellas respondiendo a las características y estilo del género, el cual puede asumir el intercambio continúo de los elementos del lead, la pirámide invertida, la pirámide normal y los datos adicionales, todos ellos integrados a una intencionalidad en la construcción del mensaje.

La imposición de la forma tradicional (pirámide invertida) de elaborar la información ha impedido, a través de los años, que los periodistas puedan desarrollar otras estructuras que aportan al lector el mismo grado de información o quizás más, por la utilización en las mismas de diferentes métodos de jerarquizar la información y de datos adicionales y aclaratorios que hacen al público leer con más agrado, porque ya están cansados de las preguntas básicas y la forma habitual en que se relatan los sucesos en los medios de prensa sin un poco de gracia o imaginación, lo cual no menoscaba el sagrado deber profesional de la veracidad.

“La información que no tiene profundidad se lee sin preocupaciones. No significa que no empleemos este género periodístico, pero el trabajo con argumentos puede formar actitudes, críticas o réplicas, que permiten el avance y la transformación de la sociedad en ciertos aspectos”, afirma el profesor Giovanni Fernández.

Es claro que la estructura de la nota informativa demanda una adecuada presentación de toda la información noticiosa y los datos que la complementan; sin embargo, existen diferentes maneras de cumplir estos objetivos sin tener que someter al lector a toda una disposición  de los hechos, a veces algo reiterativa, sin un poco de   creatividad literaria, o es que acaso ¿alguien dijo alguna vez, que en la nota informativa no se podía crear?

Hace más de medio siglo, los periodistas Philip Porter y Neil Lusón, en Manual del periodista, plasmaron que había tantos tipos de comienzos de la información como diferentes formas de redactarlas, y que estos solo dependen de la originalidad que tenga el periodista. Así también lo demuestra la profesora Iraida Calzadilla en su libro La Nota, donde quedan explicados casi 30 tipos de leads.

Entonces, la solución no puede ser otra que lograr, mediante la práctica de cada día, que el lector no abandone el texto tras leer el primer párrafo. Tratar de no quedarse solo en las palabras, en los conceptos, en las ideas, sino trabajar duro desde cada medio de prensa para introducir nuevas formas de construir la noticia sin eliminar las ya existentes.

Muchos periodistas cubanos, como es el caso de Julián Pérez, aconsejan que tanto en el lead y el cuerpo de la nota informativa, como en cualquier otro género, lo importante es saber dónde y cuándo debemos utilizar las preguntas clásicas, para que lo que se escriba despierte el interés del lector, oyente o televidente.

“Creo que es ahí, precisamente, donde en ocasiones cometemos el error, pues en un periódico leemos el título y el primer párrafo y si no nos atrapa, abandonamos la noticia; igual ocurre en la radio. Ese gancho inicial, sin ser sensacionalista, es primordial para el periodismo”, opina.

Un cambio de mentalidad se impone. Vivimos en una época donde se hace necesario llevar al lector una estructura nueva, fresca, que lo haga esperar el mensaje y dedicar, con gusto, tiempo de su vida, a leer el periódico.

 

¿CUÁN OBJETIVO PUEDE SER EL PERIODISMO?

¿CUÁN OBJETIVO PUEDE SER EL PERIODISMO?

Tema: Abraham Michael Rosenthal, periodista del Time y Premio Pulitzer en 1960, asentó: “La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer”.

JESSICA DOMÍNGUEZ DELGADO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La mayoría de los medios de comunicación exhiben un modelo de periodismo basado en la objetividad que practican, este término se  ha vuelto un slogan en busca de público y credibilidad. Para poder analizar cuán  objetivos somos es necesario tener en cuenta la opinión de destacados periodistas, basados en el ejercicio cotidiano de la profesión.

Según Javier Darío Restrepo, quien dirige talleres de Ética en la Fundación para el Nuevo Periodismo en América Latina: “El memorando de A.M. Rosenthal para los periodistas del New York Times llegó a ser un mandato  escrupulosamente obedecido en incontables redacciones. Leyeron entonces los del periódico neoyorquino: ‘el deber de todo reportero y editor es luchar para conseguir tanta objetividad como sea humanamente posible’. Y a renglón seguido les describía la objetividad como distancia, exclusión de puntos de vista personales e inclusión de todos los puntos de vista.”

Entonces, ¿qué se entiende como objetividad periodística? Según Felipe Pena de Oliveira, periodista y profesor de la Universidad Federal Fluminense de Río de Janeiro, “la objetividad se define en oposición a la subjetividad, lo que viene a ser un gran error, pues aquella surge no para evitarla sino más bien para reconocer su condición de inevitable. Su verdadero significado está ligado a la idea de que los hechos se construyen de forma tan compleja que no podemos rendirle culto como expresión absoluta de la realidad. Al contrario, es preciso desconfiar de los hechos y crear un método que asegure algún rigor científico al informar sobre ello”.

Objetividad es respetar la verdad absoluta de los hechos, sin distorsión y contrastarla con la mayor cantidad de fuentes posibles, con rectitud de intenciones, es información pura.

La objetividad periodística va muy ligada a la ética, protege al profesional de juicios deliberados del publico, pero, ¿se puede lograr una trascripción rigurosa y exacta de los hechos y de las opiniones, tal y como se dieron en la realidad?, ¿hasta que punto somos objetivos?

Tomás Eloy Martínez, escritor y periodista argentino ganador del Premio Ortega y Gasset 2009, dice: “La objetividad en estado puro no creo que pueda existir. Cada uno de nosotros, al proporcionar información, deposita todo un espectro de subjetividades. Hay elementos intransferibles, como la formación personal, incluso la conformación mental del periodista, la cosmovisión. En caso contrario, el hombre de prensa sería un robot, una máquina de hacer preguntas.”

Yelanys Hernández Fusté, periodista de Juventud Rebelde, expresa: “La ideología siempre influye, modula el periodismo. Hay que ser consecuentes. La intencionalidad y la cultura general compiten a la hora de redactar. Ser objetivos pasa por tratar de se éticos, recurrir a fuente y contrastarlas, congeniar los intereses del medio y con todo esto entonces realizar el trabajo. La prensa debe asumir una función social. Creo que es un sueño idílico en la práctica, es mejor ser consecuentes y sinceros con el público que ser muy objetivo por los cánones de los libros.”

A su vez, Yailé Balloqui Bonzón, periodista de Juventud Rebelde expone: “La objetividad es muy subjetiva, cuando se elabora una información eres objetivo si dices lo que pasa tal cual sucedió; pero siempre le pones de tus experiencias. Cada quien lo ve de manera diferente. Hay que tener olfato periodístico para seleccionar la noticia, el resto de la información es susceptible, no es algo tangible. Además, el periodista es humano.”

Para concluir, cito a Felipe Pena de Olivera: “El periodismo actual es una simbiosis, no una separación. La noticia nunca ha estado tan cargada de opiniones. Y uno de los motivos es justamente atender al criterio de ser objetivo lo que obliga al periodista a oír siempre los dos lados de la historia.”

Hay que tratar de ser objetivo buscando la mayor veracidad posible, pero también hay que ser comprometido con su tiempo para ayudar a construir una mejor sociedad. Todo lo escrito está cargado de intencionalidad, la información se manipula en beneficio social con una función utilitaria. El periodista es un ser cargado de subjetividades, las cuales trasmite en sus trabajos. No se puede ser ciento por ciento objetivo ni imparcial, hay que tomar partido, defender alguna posición. En la medida que podamos cumplir estas exigencias seremos respetados y veraces sin necesidad de poner el sobrenombre imposible de objetividad absoluta.

Bibliografía:
 
Darío Restrepo, Javier. La objetividad periodística: Utopía y Realidad. Revista Latinoamericana de Comunicación, Chasqui. 74, 2001. En http://chasqui.comunica.org/restrepo74.htm Consultado: 10/12/2009

http://objetividad en los medios.blogsport.com/2008

Pena de Oliveira, Felipe. Teoría del Periodismo. Editorial Comunicación Social, ediciones y publicaciones. Sevilla, Zamora 2006. pp. 53-56.

Periodistas consultados:

Yelanys Hernández Fusté, periodista de Juventud Rebelde

Yailé Balloqui Bonzón, periodista de Juventud Rebelde


 

¿DÓNDE ESTÁ LA NOTICIA?

¿DÓNDE ESTÁ LA NOTICIA?

Tema: La profesora y periodista argentina Stella Martini, puntualiza: “La selección y clasificación de los acontecimientos que serán noticia se apoya en los ejes información-sociedad, en términos de necesidades y expectativas, y de reconocimiento-realidad, en términos de verosímiles que constituyen la realidad cotidiana, y tiene que ver con los valores de noticiabilidad de los que se carga en cada situación y en cada medio en particular.” 

LÁZARO GONZÁLEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Noticia, como arte o verdad, es una

palabra breve y de múltiples significados.

En el sentido estricto, se trata de un

producto tan simple y directo como el 

jabón o los zapatos. En el sentido amplio,

su calidad es escurridiza, su variedad

infinita, y no tiene más límites que

los de la propia vida.” (Carl N. Warren)

Al preguntar sobre qué es noticia, más de un periodista titubea; pero todos, antes de escribir, determinan lo que será informado mediante un proceso de selección y jerarquización, de acuerdo con una serie de valores que dependen de su formación sociocultural, el momento histórico, la política del medio en el cual labore y a quién se dirija el mensaje.

En su libro Periodismo, noticia y noticiabilidad, Stella Martini,  profesora e investigadora en temas de medios masivos, comunicación y sociocultura de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, define la selección de lo que será noticia como uno de los momentos de la profesión periodística que más dolores de cabeza produce a los que la ejercen y que es tema de este trabajo.

“La selección y clasificación de los acontecimientos que serán noticia se apoya en los ejes información-sociedad, en términos de necesidades y expectativas, y de reconocimiento-realidad, en términos de verosímiles que constituyen la realidad cotidiana, y tiene que ver con los valores de noticiabilidad de los que se carga en cada situación y en cada medio en particular”, sostiene Martini.

El periodismo está concebido como constructor de una realidad social que permita conocer aquello que por diversos motivos no pueda ser conocido directamente por nosotros. Así, el periodista se convierte en un intermediario entre el hecho y el público, entre la información y la sociedad. A los medios de comunicación corresponde, entonces, la selección de los acontecimientos que serán noticia, el privilegio de escoger lo que debe o no ser publicado, de acercar una cultura y establecer un criterio sobre ella. Por eso, se exige una gran responsabilidad a la hora de seleccionar la noticia para que ésta sea, en primer lugar, verosímil; y en segundo, lo que el lector necesita de acuerdo con su contexto.

A este parecer se suma el periodista Miguel Fernández Martínez, de la Agencia de Información Nacional, al decir: " Es necesario que cada información procesada llegue al destino para el cual se produce, de ahí la importancia de poder establecer las coordenadas para decidir hacia dónde se dirigirá la noticia, quién será su receptor y cuál es el interés que busca."

Para construir la información todo periodista debe velar porque su subjetividad no tergiverse, ya sea de forma consciente o inconsciente, la circunstancia en que se produce el hecho y ser partícipe de esa realidad para poder dar una imagen menos parcial de lo que sucede, lo cual es bastante difícil dada la influencia de nuestros criterios personales en la elaboración  del mensaje.

De acuerdo con el reportero del semanario 26, de Las Tunas, Itsván Ojeda Bello, “el periodista reconstruye claves para interpretar los hechos que nuestra limitada competencia interpretativa no es capaz de alcanzar. La institución periodística selecciona entre todos los sucesos, los que estima pertinentes y relevantes, en función de criterios de interés social, que no siempre se explicitan.”

Es decir, los hechos que son noticia en un lugar no tienen por qué serlo en otro. He ahí la importancia de las circunstancias concretas, que pueden ser históricas o geográficas, para que un suceso pueda interesar a determinado sector social, aún cuando existen algunos que por su magnitud deben ser de interés para toda la humanidad como ataques terroristas, el sida, las pandemias, los efectos del empleo de armas nucleares en la población civil, las amenazas al medio ambiente, entre otros ejemplos. Estas cualidades relevantes de los acontecimientos son los valores noticia o requisitos que debe cumplir toda información para ser procesada por los mass media.

Dentro de los valores noticia también podemos destacar la jerarquía de las personas implicadas en el suceso, las consecuencias que pudiera tener este, la cantidad de gente que involucra,  la actualidad, y por supuesto, la veracidad, entre otros. Estos afectan, en definitiva, a los individuos comunes dentro de  la sociedad, quienes se van a sentir identificados con esa realidad mostrada por los medios, que les permita asociarla a su propia experiencia.

Lo que Stella Martini denomina eje información-sociedad no es más que la relación entre los periodistas y los sujetos que integran la realidad social. Para saber qué le gustará al público dice: “Hay que entender a qué llaman noticia y el interés que tienen por ella, el lugar que ocupa en su vida cotidiana; cómo la leen, y qué relación establecen entre la jerarquización que plantean los medios y la que ellos hacen de la realidad y, finalmente, la articulación entre los niveles de comprensión de la noticia, la propia experiencia y los imaginarios que sustentan.” El interés será mayor en la medida en que se reconozcan con esa circunstancia.

La construcción de la información, agrega Martini, “incluye un alto grado de interés y de curiosidad, etapas de do¬cumentación y de búsqueda y verificación de las fuentes, de selección y valorización del grado de noticiabilidad, y de interpretación del acontecimiento”. Es evidente que no podemos escoger la noticia sin  estar conscientes de  poder desarrollarla con eficiencia, según los conocimientos que poseamos, además de tener en cuenta los efectos que tendrá.

Y Javier Ibarrola, director editorial de la revista mexicana Impacto, opina que dada la pluralidad que hoy se observa en los diferentes medios de comunicación, una noticia no tendrá el mismo valor en uno que en otro. Para los diarios de gran tirada, la noticia importante es aquella que tiene valor universal, aunque todos los días vemos y escuchamos en los periódicos, el radio y la televisión que la noticia local o regional implica un mayor tratamiento que aquella que involucra a grandes conglomerados sociales.

Además de su valor informativo como reconocimiento de la realidad, la noticia exige otro requisito: ser un discurso verosímil. Y dicha verosimilitud, según Martini, depende de los significados de verdad en una cultura determinada, y de las reglas del género. Por su efecto, se produce la coincidencia de un texto particular con otro texto que se constituye en el cruce entre la opinión pública y las representaciones sociales. El sentido verosímil, que simula preocuparse por lo objetivo, se interesa por construir y mantener la relación con sus lectores a través de un discurso reconocido.

Para Javier Dueñas Oquendo, periodista del diario Juventud Rebelde: «Un evento puede ser raro, inimaginable casi. Todo depende de la comprensión de la realidad que tenga quien lo observa, y de ese proceso de acercamiento a los hechos puede resultar si algo nos parece interesante o no. Este asunto de los conocimientos es, por tanto, esencial para reconocer verosimilitud y que esta noción actúe en un sentido atrayente hacia el contenido de un producto periodístico. No basta con que el hecho en sí mismo exista; tiene que verse, comprenderse, y para ello habrá que cruzar cierto umbral.

«Llegar a ese punto depende de un esfuerzo mutuo, en el que no solo intervienen los juicios y conocimientos de los lectores acerca de un tema, sino la comprensión que el reportero tenga de este y, más allá, de lo que saben de él los públicos. Escribir, por ejemplo, sobre novedades científicas como las nanotecnologías y las partículas subatómicas es un desafío. Cabe esperar que solo un público reducido busque temas así y se mueva cómodamente entre los términos apropiados para describirlos. Pero el periodismo no puede renunciar a las novedades que en cuestión de información estos campos generan, así como tampoco los reporteros pueden renunciar a nuevos lectores.

«Luego, tenemos que ampliar ese público contribuyendo a formarlo e, incluso, formándonos a nosotros mismos. No hay dudas de que en el camino también llegamos a identificar áreas temáticas que pueden ser más atractivas para los neófitos, e insistimos más en ellas no porque definan al suceso sino porque hacen más eficaz el proceso de divulgarlo. Hay que tener presente, en todo caso, si ese anhelo de eficacia comunicativa no va en sentido opuesto al interés por dar a conocer la verdad.»

Como hemos podido percibir, la clasificación de los valores noticia no es fácil, pues depende de varios factores que no se pueden obviar, los cuales cambian de acuerdo al tiempo, el lugar y al emisor o  receptor de la información. No hay recetas fijas, todo depende de nuestro olfato periodístico, de la observación que seamos capaces de hacer y de la aceptación  de nuestros lectores.

BIBLIOGRAFÍA:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 2005.

Ibarrola, Javier. La noticia. 3ra edición. Editorial Gernika, S. A. México, 2001.

Martín, Stella. Periodismo, noticia y noticiabilidad. En:   www.librerianorma.com  Consultado: 7/12/09.                   

Ojeda Bello, Itsván. ¿Qué es noticia? Acercamiento a la noticiabilidad. En: www.monografías.com  Consultado: 7/12/2009.

Periodistas consultados:

Miguel Fernández Martínez, de la Agencia de Información Nacional.

Javier Dueñas Oquendo, periodista del diario Juventud Rebelde.

¿PUEDE EL PERIODISTA SER OBJETIVO?

¿PUEDE EL PERIODISTA SER OBJETIVO?

Tema: Antonio Núñez Aldasoro, de la Universidad Central de Venezuela, argumenta: “Al periodista, como narrador de un hecho de interés general para una sociedad a la cual él mismo pertenece, se le hace imperativo evaluar los hechos que componen su relato. A pesar  de que se ha determinado que el reportero no debe exponer su punto de vista de manera evidente, en muchas ocasiones se sirve de estrategias retóricas (estilo, por ejemplo) o de la inclusión de otras voces en el texto (discurso referido) para exteriorizar sus pareceres sobre lo narrado…”.

ERNESTO GUERRA VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sobre la frase de Antonio Núñez Aldasoro podríamos escribir mucho, pues el tema del que nos habla es la objetividad y la subjetividad en el medio periodístico. Este tema es abordado por Everio Tellería Toca en su Diccionario Periodístico  y explica que la objetividad en la práctica es mentira, ya que la prensa burguesa –aunque se proclame “objetiva“ por estar al servicio de alguna entidad ajena al gobierno- siempre será subjetiva, pues responde a los intereses del órgano de prensa al que se subordina.

La profesora de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, en sus clases expresa que el periodismo puede considerarse objetivo en tanto sea fiel a la verdad al relatar el acontecer, en tanto sea comprobable y haya remisión a fuentes de manera explícita. Sin embargo, prefiere más que el término de objetividad e imparcialidad, sostener el criterio de honestidad profesional, de ética humana y profesional, de sentido de responsabilidad que se asume en la profesión de informar a los públicos acerca de los hechos que ocurren y que interesan a los receptores vinculados a ellos de manera directa o indirecta. “No puede haber objetividad e imparcialidad aséptica cuando cada palabra es portadora de intención, cuando el individuo siempre toma partido, cuando el ser humano que escribe no lleva a letras solo el relato impecable de los sucesos, sino su propia mirada en la que influye su cultura, sus experiencias, su sensibilidad”, insiste la docente.

Emeria Delgado, periodista con más de 20 años de experiencia en la radio, actualmente del equipo informativo de CMBF, Radio Musical Nacional, expresa sobre la frase de Aldasoro lo siguiente, teniendo en cuenta el medio en el que trabaja: “Coincido  con lo que manifiesta,  aunque en el medio radial muchas veces la opinión  del periodista  es mucho más  abierta  y se refrenda  por la utilización de los recursos sonoros con los que cuenta para narrar su historia. Su verdad está dada por las personas que confirman su tesis, por el género que utiliza  y por el estilo en que acerca esa realidad a los oyentes, aunque la  imparcialidad  de la información no sea real”.
 
Emeria ofrece elementos para analizar el fenómeno de la objetividad periodística: va más allá del estilo o el discurso, pues al enfrentarnos a otros órganos como la radio o la televisión tenemos recursos, que si bien no los podemos llamar más efectivos, penetran más en los receptores. Por ejemplo, las imágenes o los sonidos, que inducen sensaciones, su uso enriquece las informaciones y hasta puede cambiar el sentido de las palabras.

Abe M. Rosenthal, premio Pulitzer en 1960 y redactor de “The New York Times”, envió un memorámdum al diario neoyorquino, donde expresaba: “La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer”.

Es una aparente contradicción, pues aunque expresa que la objetividad es una pretensión ilusoria, es necesaria su existencia, pues ser objetivos, garantizan la credibilidad de los medios.

Decía Luka Brajnovic, periodista croata y autor de varios estudios periodísticos, que si la información parte de un conocimiento exacto y cierto, es imparcial y absolutamente objetiva.

Sin embargo, asegura Javier María Restrepo, director de talleres de ética de la "Fundación para el Nuevo Periodismo en América Latina" y Defensor del lector de “El Colombiano de Medellín”: “Pretender la objetividad es tanto como creer que es posible capturar y congelar el instante que huye. El mismo hecho, observado por distintos periodistas, recibe tratamientos y versiones diferentes y, además, en las sucesivas ediciones de un periódico o en las emisiones de un noticiero, tiene que ser complementado, corregido, aclarado o rectificado, hasta el punto de que el periodista llega a contemplar las suyas como verdades provisionales”.

Por su parte, remitiéndonos a Melbys Nicola, joven periodista cubana del diario Juventud Rebelde, realmente no existe la verdad pura y concreta: la selección de los hechos que el periodista use, aunque no dé sus criterios, está dando su propia idea.

En cambio, Frank Giral Martí, de Prensa Latina, afirma que indudablemente el periodista tiene que ser objetivo, y además buscarle detalles a la información que la haga más atractiva: “A veces la información puede resultar dolorosa para el público, pero debes dar la información. Desde el momento en que seas mentiroso como periodista, pierdes le credibilidad de la gente. Tenemos que ofrecer al público la información como es, no como quisiéramos que fuera”.

Por otra parte, Katia Monteagudo, periodista de Bohemia, señala que dentro de los géneros puramente informativos del periodismo, el reportero debe distanciarse de dar a conocer su criterio para poder contar la realidad. Es muy complicado, agrega, ser objetivo, pues la información pasa por varios procesos, como la intencionalidad: “El periodista responde a los intereses del medio donde se desempeña, hablar de objetividad absoluta sería una utopía…”.

Volviendo a Latinoamérica, en la página de Prensa Chilena se expresa que “… uno elige su diario, noticiario televisivo y radio favorita por cualquier atributo menos por la objetividad de las noticias. Lo que te gusta de tu diario es precisamente esa forma de ver la realidad, que es subjetividad cabal. En estricto rigor y dicho sea de paso, un medio no puede ser ontológicamente objetivo”.

Ahora debemos caer en la llamada política editorial, una de las principales reguladoras de la visión de los periodistas, pues, por ejemplo, lo que es relevante en El Caimán Barbudo, quizá no lo es para Granma, por el perfil de cada publicación. Habrá entonces quienes lean Granma y otros que escojan El Caimán Barbudo porque las peculiaridades de cada publicación son las que hacen a los lectores inclinarse hacia cada órgano de prensa. No obstante, no cabe duda que por la seriedad y porque representa al Partido Comunista de Cuba, Granma hallará más credibilidad en los sujetos que otros medios, pues es el órgano oficial del país.

Sobre el tema de la objetividad, Giovanni Fernández, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y periodista de la Asociación Hermanos Saíz, acota: “El periodismo desde su fundación pidió pruebas para garantizar la seriedad del discurso. Cuando un medio no es veraz, es que sus informaciones carecen de credibilidad”.

BIBLIOGRAFÍA:

Accardo, Alain: En torno a la objetividad periodística. En: http://www.baietz.org / zaharra/es/gogoeta/ global/accardo _ subjetividad. Htm

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso  2009-2010.

Brajnovic, Luka Brajnovic: Wikipedia. En: http:// es .wikipedia.org /wiki/

Brajnovic, Luka: En: Sobre_teor.C3.ADa_del_periodismo. Consultado: 11 de diciembre de 2009.

Subjetividad periodística o manipulaciones y epitafios. En: Prensa Chilena, http://prensachilena.blogspot.com/2007/11/ subjetividad-periodstica-o.html

Tellería Toca, Evelio: “Diccionario Periodístico”, Editorial Oriente 1986, pp 208-209.

EL TRABAJO DE REDACTAR: ¿LA PALABRA O EL ESFUERZO?

EL TRABAJO DE REDACTAR: ¿LA PALABRA O EL ESFUERZO?

Tema: Rosa Escrihuela Sánchez, profesora de cursos gratis on line, aclara: “En nuestra tarea como redactores, la palabra tiene un papel fundamental. Por ello, nuestro trabajo requerirá de un esfuerzo expresivo para encontrar la frase o la palabra correcta en cada uno de los casos”.

DAT PHAM TUAN (DAVID),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En nuestra época, el periodismo es conocido como un proceso de recogida de datos e información, evaluación y distribución de hechos de actualidad. Por lo tanto, el trabajo de redactar siempre juega un papel muy esencial en “la profesión pública” como le denominan en vietnamita el Periodismo.

Ciertamente, el periodismo es la profesión donde se necesita absolutamente de realidad y claridad. Por esa razón, el periodista debe practicar usar la palabra exacta y adecuada con cada uno de los casos y objetivos públicos que le toquen.

Luis Sexto, periodista de Juventud Rebelde y docente de la Universidad de La Habana, sustenta: “Los profesores recomiendan emplear palabras comunes y transmiten así el síndrome de una palabra rebuscada que es, según el criterio, el vocabulario raro, inusual. No hay palabras rebuscadas, sino fuera de lugar. A mi modo de ver, la palabra disuena, suena rebuscadamente, cuando no encaja en el nivel de lenguaje del autor”.

Cada idioma tiene un valor preciso diferente y también existen muchas diferencias de la cultura y costumbres. Trabaja en la agencia vietnamita de noticias (VNA) en Cuba, la periodista vietnamita, Dao Dieu Huong, quien afirma: “Mi labor de traducir y redactar siempre requiere usar adecuadamente la palabra. Tienes que saber que el lector vietnamita y el cubano no son los mismos, como tampoco el vietnamita es el español. Por lo tanto, siempre trato de aprender incesamente el español para poder satisfacer al lector”.    

Más para allá, en otro continente y otro tiempo, el viejo periodista vietnamita y también presidente de la Repúblia Democrática de Vietnam, Ho Chi Minh, afirmó: “Antes de escribir, uno tiene que responderse tres preguntas: para quién escribe, cómo escribe y para qué escribe”. Se encuentra el objetivo más importante a que se refiere el gran periodista, el público. Un periódico se publica para el público.

Mai Quang Huy, director del departamento de noticias nacionales de la VNA, sustenta: “Escribir es un trabajo muy sagrado y responsable. Un periodista tiene que dar informaciones de distintos sectores al lector con un lenguaje comprensible. Antes de hacer mi trabajo, siempre tengo el diccionario enciclopedia en la mano”.

Entonces, el lenguaje que se usa en un artículo, una crónica o cualquier género debe ser bien claro y sencillo, pero no significa que sea simple. Escribir para el pueblo, es ascender, y las palabras, que componen la escalera, tienden lógicamente a subir. Día a día, el lector va conociendo y comprediendo más. Por lo tanto, nuestra profesión requerirá más del esfuerzo y la capacidad de exponer, una estrategia.

La periodista de Juventud Rebelde, Alina Perera, afirmó: “El periodismo es un arma de largo alcance. Las palabras son proyectiles que solo los necios se atreverían a subestimar. Con su poder pueden ser defendidas las mejores o las peores causas. Y en dependencia de uno u otro afán, se seleccionan temas, se manejan las estadísticas, se ponderan las principales ideas, se silencian otras, se escogen los términos. Una cifra puede ser un elemento objetivo, pero ella se encofra, sutilmente, en un discurso que tiene bien claro desde la primera letra, a qué horizontes apunta, y hasta dónde llegar”.

Entonces, como se considera una “profesión peligrosa”, nuestro periodismo siempre tiene un valor muy preciso y sagrado. Por lo tanto, el periodista también siempre debe usar cuidadosamente las palabras para obtener una buena expresión, adecuadamete para todos los casos y todo el público, como lo manifestado por la profesora de cursos on line, Rosa Escrihuela Sánchez.

Bibliografía:

Sexto, Luis: “Cuestión de estilo”, Editorial Pablo de la Torriente.

Hernández, Alejandro Manuel: “Hablemos de la objetividad e imparcialidad”, trabajo de investigación. En: http://islalsur.blogia.com

Ho Chi Minh, presidente de la República Democrática de Viet Nam, nota de conversaciones con periodistas vietnamitas.

Periodistas consultados:

Dao Dieu Huong, directora de la Agencia Vietnamita de Noticias en Cuba.

Mai Quang Huy, director del departamento de noticias nacionales de la Agencia Vietnamita de Noticias.

 

¿QUÉ ES LA NOTICIA?

¿QUÉ ES LA NOTICIA?

Tema: Maxwell E. Mc Combs afirma: “Las noticias no son un reflejo del día, sino un conjunto de historias construidas por periodistas sobre los eventos del día”.

ODETTE DÍAZ FUMERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La definición de Noticia sería amplia ante cualquier tipo de público, que de algún modo se mostrara capacitado para inferir criterios, pero, ¿cuáles serían los criterios de los profesionales que su  trabajo es el de facilitar directamente la Noticia a los más diversos receptores?     

Miguel Rodrigo Alsina, profesor titular del Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, España, asegura: <<En primer lugar, la no¬ticia no es un hecho, sino más propiamente la narración de un hecho. En segundo lugar, la veracidad de la noticia es un tema absolutamente cuestionable. Hay noticias falsas, y no por ello dejan de ser noticia. El concepto de noticia no lleva inserto el concepto de verdad. En esta línea, en el diccionario dirigido por MOLES (1975, pág. 495) se dice que <<la noticia es la narración de un suceso, de una parcela de la vida individual o colectiva, de algo verdadero o fingido, probado o no (rumor)>>.

Realizando un salto de Europa hacia América, los periodistas cubanos ejercen criterios no contrarios a sus colegas españoles. El Premio Nacional de Periodismo, Hugo Ríus, plantea: <<Nunca he percibido la noticia como un hecho aislado, como si fuese una piedrecilla que cayera del cielo, sino ella es parte del proceso de construcción del hecho en el que se ha conocido y construido minuciosamente una realidad, precedida por antecedentes que propiciaran consecuencias. La noticia que se crea no nace y muere ahí, ya que tendrá repercusión a raíz de los desencadenamientos propiciados por el hecho en sí. Es atractivo percibir en muchas manos la construcción de noticias que conlleven a historias reflexivas de la realidad>>.   

El periodista José Luís Martínez, del diario La República de Montevideo, Uruguay, manifiesta: <<Se puede definir la noticia como “la particular construcción del discurso de la información que narra eventos actuales generalmente públicos”. Como imagen del presente social, es el relato de un suceso que implica o afecta a individuos de la sociedad. Si se toman en cuenta los valores que rigen la noticiabilidad, la noticia puede ser definida como “la construcción de un acontecimiento cuya novedad, imprevisibilidad y efectos futuros sobre la sociedad” lo ubican públicamente para su reconocimiento.

La frecuencia diaria hace a la noticia la construcción relatada de hechos que han sucedido en las últimas veinticuatro horas. La noticia televisiva está presionada por los efectos de la inmediatez, y de la transmisión en directo. Por eso en televisión, la noticia es el presente de lo que está sucediendo.

<<Existe una negación sobre la noción del periodista como reflejo de cierta realidad, la negación de que los periodistas sean espejos, como no lo es tampoco el periodismo. En primera instancia, el periodismo y el periodista hacen una construcción de la realidad a partir de la subjetividad en el momento de elaborar la noticia. Los periodistas no hacen copia al calco de la realidad, sino que escogen, sintetizan, simplifican, eligen, niegan y excluyen cuando elaboran un mensaje periodístico, el cual es intencionado, no es fortuito, no es espontáneo; es todo lo contrario: planificado, pensado, meditado, lo cual no significa que no sea verídico>>, aseveró Rudens Arcias, periodista del semanario Trabajadores y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

El cúmulo de estos criterios conlleva a analizar que la noticia en sí no es un suceso que haya acontecido necesariamente un día determinado, sino que está matizada muchas veces por elementos de antecedentes, cuestiones sedimentadas que han ido trabajando sobre ella. Los periodistas deben indagar y descomponer los sucesos para tener la mayor cantidad de aristas con respecto a lo acontecido, como hecho insólito, novedoso, interesante, de ese momento.

Bibliografía:

Alsina, Rodrigo Miguel: La construcción de la Noticia. Capitulo II: La producción de la Noticia. En: www.perio.unlp.edu.ar Consultado: 13-12-2009.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana. 2005.

Martínez, Luis José: Las Noticias en la Ciencias de la Información. En: www.luisjorge.com Consultado: 13-12-2009.