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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

PERIODISMO E INFORMACIÓN

PERIODISMO E INFORMACIÓN

Tema: Carlos Soria, profesor de Deontología de la Comunicación, Universidad de Navarra, afirma:”Los periodistas son, en buena parte, traficantes de humo, porque trabajan con una materia –la información- que es verdaderamente un valor intangible”.

ELIZABETH CABRERA MOREJÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Periodismo, como  proceso de recogida de datos e información  sobre hechos que acontecen en la sociedad con un matiz de actualidad, ha sido parte fundamental de la sociedad y de todo lo que ocurre en ella y  tiene como premisa fundamental, precisamente, a la información, a partir de la cual se elabora el hecho noticioso que los periodistas llevan al público.

Tiene, además, la capacidad para informar, dirigir y educar a las masas, ejerciendo su influencia  sobre su forma de pensar y su opinión sobre el tema. Gracias a él es posible saber algo de lo que sucedió en el pasado, a la vez que registra el presente. ”Es por eso que no creo que los periodistas sean traficantes de humo, porque el periodismo, cuando se hace como es debido, no tiene porque convertirse en humo, solo ocurre así si se realiza de forma reproductiva sin ser avalado por una investigación”, afirma la licenciada Elsa Blaquier Ascaño, periodista de Radio Taino.   

¿Qué es entonces el significado de informar? Es la  comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada y son puestos en manos de la sociedad por los periodistas a través del instrumento que divulga sus trabajos, el medio de comunicación, que refiere hechos o circunstancias que otros desconocen.

Conocimientos así comunicados y adquiridos, cada periódico tiene la responsabilidad diaria de contar el hecho a través de sus periodistas y corresponsales.  Es deber de los periodistas ser consecuentes con  los valores de su sociedad, contrastar fuentes para brindar información creíble, noticias sustentadas con hechos concretos. Los periodistas no solo difunden la información, también son los encargados de producirla. Pero, además, tienen la aptitud de crear un debate, un ambiente de análisis, de  discusión y polémica en la sociedad para la que escribe, producto de la información que ha trasmitido.

Según Sigfredo Barros, periodista de la página deportiva del periódico Granma, “los periodistas somos los encargados de llevar al público la información o el hecho noticioso que acontece, construyéndola como queremos que llegue al lector. No pienso que la información es humo, pienso que es intangible, pero no humo, la información es la base del periodismo. De la noticia se puede sacar tanto una entrevista como un comentario o un reportaje, con solo tener la información apropiada al hecho, con el propósito de captar toda la atención del público”. 

La información debe ser precisa y puntual sobre acontecimientos políticos, sociales, económicos, culturales, deportivos, etc. La noticia como género periodístico e informativo  da una  información breve y objetiva sobre un hecho determinado que ha sucedido recientemente o de un hecho que era desconocido ante los ojos del hombre, convirtiéndose  así en un fenómeno social, accesible y de interés general.

“Si el periodismo se ejerce con responsabilidad puede llegar a transformar situaciones, con una repercusión en la sociedad que traiga consigo cambios”, dice Elsa Blaquier (1). He aquí donde entra el papel del comunicador como descubridor de ese hecho que transforma en noticia actual y conocida, una vez que pasa por sus manos y por su subjetividad.

Es de vital importancia destacar el valor de la tecnología en el desarrollo de la información como proceso fundamental en la comunicación periodística, ya que los medios audiovisuales han propiciado la divulgación de manera amplia de las noticias a nivel mundial. En América Latina, tanto la radio como la televisión han alcanzado un gigantesco desarrollo, con una extensión, tanto en el ámbito nacional como internacional, a través de cadenas filiales, transmitiendo sus programas vía satélite.

“La expansión de la información continuará, hay sucesos en muchas partes del mundo sobre los que se debe informar y actualizar a la sociedad de la mejor manera posible para que perdure y llegue al lector o al oyente antes de que se vuelva humo, que pienso que si se trabaja eficazmente nunca será humo”, plantea María Alexis Rivero, periodista de Radio Taino y Radio Ciudad de La Habana.

Tanto el periodismo como los medios de comunicación donde se objetiviza, cumplen un papel fundamental, pues es por intermedio de ellos que conocemos los hechos, puesto que lo que ellos digan, expresen o informen es parte importante de lo que conocemos. De su veracidad, transparencia y honestidad depende que el mundo que nos muestran sea el más cercano al verdadero.

NOTA:

(1)- Acerca del tema de la repercusión del periodismo y de la correcta construcción de la información, Elsa Blaquier, comenta:

“La película estrenada en el Festival de Cine Latinoamericano, El traspatio mexicano, premio a mejor guión, tiene como eje central la historia de un periodista de la radio que denuncia la muerte de las mujeres en México, pero su trabajo no es reconocido, no le dan importancia, porque ese hecho es algo cotidiano, no es noticia debido a la corrupción que existe en el país con la policía y el gobierno.

“No obstante a esto, el periodista no se da por vencido y logra publicar un artículo en New York Time, que no resuelve el problema, pero llama a la conciencia y se comienza la búsqueda de medidas para mejorar la situación.

“Esto es un ejemplo de lo que se planteaba sobre la influencia del periodismo que se lleva al público con responsabilidad y  ética de los que redactan la noticia, lo que logra en muchos casos influenciar el sentir  de la sociedad”.   

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida, 2005: La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. Ciudad de La Habana.

Enciclopedia Digital Encarta 2009. Corporación Microsoft.

Ortega, Félix y Humanes, María Luisa, 2000: Algo más que periodistas. Sociología de una profesión, Ariel, Barcelona.

Fuentes en activo:

Elsa Blaquier Ascaño, periodista de Radio Taino.

María Alexis Rivero, periodista de Radio Taino y Radio Ciudad de La Habana.

Sigfredo Barros, periodista de la página deportiva del periódico Granma.  

 

TEORÍA CRÍTICA: ¿UNA APUESTA FILOSÓFICA DE LA DESESPERANZA?

TEORÍA CRÍTICA: ¿UNA APUESTA FILOSÓFICA DE LA DESESPERANZA?

“Esperanzas y lujos son humo, y no es malo, cuando no tienen base, que desaparezcan; pero los pueblos de obreros son seres reales, que al caer a la tierra fría y sin pan, del seno de esa pompa de jabón, se levantan rugiendo y con los puños cerrados de la lastimadura”. (José Martí)

GRETEL RAFULS TRUJILLO,
estudiante de tercer año de
Comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El reto para la realización de esta investigación tuvo su génesis en el examen final de la asignatura Teoría de la Comunicación I, proceso de construcción del conocimiento que dio como resultado el descubrimiento de brechas en cuanto a la no concreción de los objetivos estratégicos de la Teoría Crítica.

De forma significativa, se ha sumado a ese arsenal de valiosas razones, la maravillosa experiencia intelectual y humana, que he compartido junto a mis compañeros y profesor Humberto Sáinz durante el actual semestre a través de la asignatura Historia General.

Este modesto proyecto halla también en su raíz el profundo compromiso con los profesores de varias materias clave cursadas durante la carrera: Teoría de la Comunicación, Pensamiento Filosófico y Social Contemporáneo e Historia General, y pretende también sistematizar y transversalizar contenidos de otras disciplinas académicas como Comunicación y Sociedad, Semiótica y, como es obvio, Teoría de la Comunicación, Filosofía, Historia, etc.

Ante todo, el objetivo ha sido intentar saldar una deuda con aquellos autores críticos que, aunque no pudieron trascender las fronteras de su condición de élite, hicieron aportes extraordinarios a la epistemología y la producción del pensamiento científico en Ciencias Sociales hasta nuestros días.

Estamos ante una teoría antecedente de las actuales tendencias de la complejidad, que impactó transversalmente todos los campos del saber. Sus artífices fundamentales fueron filósofos que interactuaron en diferentes campos a partir de su compromiso con la transformación social.

Para comprender este fenómeno, es necesario conocer a fondo los filósofos antecesores de estos, así como los principales aportes de la Escuela de Frankfurt, sus limitaciones y la adversa coyuntura histórica en que se dio todo el proceso.

Vale la pena decir que el trabajo investigativo, que apenas comienza con este ensayo, se realiza desde el compromiso con los sueños, con las esperanzas, con esa utopía, a la que quizás se vieron tentados a renunciar los filósofos críticos, y que sirve para caminar.

II- Breves apuntes metodológicos

Problema de investigación: ¿Cuáles fueron las causas que limitaron la aplicabilidad práctica de la Teoría Crítica desde la propia concepción filosófica de sus autores?

Hipótesis: El escepticismo y la identidad cultural elitista de los filósofos de la teoría crítica fueron las causas-raíces desde su subjetividad, de la no concreción de sus ideas.

Esta premisa no intenta desconocer la trascendencia castrense que tuvo para los autores de la Escuela de Frankfurt, la persecución de que fueron objeto por el nacionalsocialismo. Tales circunstancias históricas, que atentaban en la práctica contra su existencia, objetivaron las amenazas potenciales también, desde el punto de vista psicológico y subjetivo.

Ahora bien, la intención que se persigue es centrarse en las limitantes a las aplicaciones que dependían más directamente de su pensamiento, no del impacto de los restantes factores objetivos circunstanciales.

III- Desarrollo

1- Condiciones histórico-filosóficas del parto de Frankfurt.

Los jóvenes intelectuales del Institut für Sozialfoschung, formaron parte de una generación de pensadores europeos que vivenciaron la derrota alemana durante la Primera Guerra Mundial y el desplazamiento hacia el Este de Europa del Centro Socialista de Gravedad. Con una profunda vocación de transformación del statu quo imperante en la sociedad y avanzadas ideas influidas por el pensamiento marxista y freudiano, experimentaron la alternativa de tratar de someter a examen nuevamente los fundamentos mismos de las teorías de Marx, con la doble esperanza de explicar los errores pasados y prepararse para la acción futura.

El aliento de sus investigaciones dimanaba de su necesidad de repensar la “ideología del progreso” (sistema capitalista de producción) en bancarrota tras la primera contienda bélica mundial. Cuarenta millones de muertos y una arraigada crisis de valores a partir de la aplicación irracional de la ciencia y la técnica en aquel período, sumían a la intelectualidad europea en una profunda decepción histórica.

Los autores de la Teoría Crítica destronaron a la tradición administrativa de la Mass Communication Research, centrándose en una visión transversal, compleja y crítica de los fenómenos sociales, desde las propias mediaciones filosóficas y culturales.

Radicada como Escuela de Pensamiento en el seno del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Frankfurt, en Alemania, desde el 23 de febrero de 1923, cobra mayor protagonismo científico a partir del nombramiento de Max Horkheimer como director. Este filósofo aglutinó en torno a su proyecto a otros pensadores de la talla de Leo Lowenthal, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Theodor W. Adorno, Walter Benjamin, entre otros ilustres de la época.

Como denominador común, los frankfurtianos de la primera generación hallaban en su filosofía una herramienta para estudiar el mundo de la vida por encima de toda especulación filosófica.

Resulta interesante cómo estos pensadores de sólida formación filosófica marxista, influidos notablemente por el psicoanálisis y el enfoque culturalista en sus reflexiones, no pudieron trascender su origen burgués, y no establecieron compromisos políticos con organización alguna de la izquierda.

La Teoría Crítica puede verse ubicada en tres períodos de evolución de su pensamiento, que a su vez estuvieron marcados por la persecución del fascismo. El primero gira en torno a la década del ´20 en que se enfocaron hacia el perfeccionamiento de las teorías marxistas con el aliento de la Revolución Rusa. El lapso entre guerras constituyó para ellos una etapa de maduración importante, en que con la toma del poder de Hitler, en Alemania, se ven obligados al desmembramiento como equipo en huída a la atroz persecución fascista, en 1934 y a emigrar por Europa, fundamentalmente a  París, hasta reinstalarse en Estados Unidos, en el seno del Instituto de Investigaciones Sociales de Nueva York, adscrito a la Universidad de Columbia.

El retorno de los sobrevivientes, a Alemania, no se produce hasta 1950, ya derrotado el fascismo en que el movimiento se nutre con la incorporación de otros importantes filósofos como Jürgen Habermas, que encarnan la segunda generación. Estos momentos significan la continuidad del pensamiento de aquellos autores pioneros y la alianza con los movimientos sociales protagonistas del Mayo del 68 Francés.

2- Teoría tradicional vs. Teoría Crítica

¿Qué hace particularmente diferente este enfoque de pensamiento de sus múltiples predecesores?

“…el intento de acompañar la actitud crítica respecto a la ciencia y a la cultura con la propuesta política de una reorganización racional de la sociedad, capaz de superar la crisis de la razón”.

Los elementos más importantes de su identidad están compuestos por la siguiente tríada: la construcción analítica de los fenómenos que investiga, la capacidad de referir dichos fenómenos a las fuerzas sociales que los determinan y su propuesta de constituir la teoría de una sociedad entendida como un todo.

La teoría crítica está poniendo luces sobre el modo capitalista de producción y la sociedad que este genera, de modo que se orienta hacia la crítica dialéctica de la economía de intercambio.

Pero su propuesta es original y renovadora porque intenta escudriñar en las nuevas temáticas que describen las dinámicas de la sociedad de la época, como el autoritarismo, la industria cultural, el sentido de los fenómenos estructurales primarios de las sociedades industrializadas, el capitalismo y el totalitarismo.

La teoría crítica deslegitima el paradigma positivista acuñado por Auguste Comte y experimentado por toda la creación intermedia, cuyos criterios de verificación científica se basaban en la objetividad y replicabilidad de los fenómenos, solo posible en condiciones de laboratorio, desconociendo la multiplicidad de mediaciones sociales que interactúan en la cristalización de la realidad. Ellos no se limitan a describir y clasificar los datos, sino que pretenden realizar una valoración crítica de la propia elaboración científica.

Desde este enfoque nos alertan Horkheimer y Adorno: “La sociología se convierte en crítica de la sociedad desde el momento en que no se limita a describir y ponderar las instituciones y los procesos sociales, sino que los compara, con este sustrato, a las vidas de los individuos sobre los que se levantan las instituciones y que, a través de distintas formas, las constituyen…”

Marcuse,  lo dice de esta manera: “…los fines específicos de la teoría crítica son la organización de la vida en la que el destino de los individuos dependa no del azar y de la ciega necesidad de incontroladas relaciones económicas, sino de la programada realización de las posibilidades humanas.”

Los autores de Frankfurt son críticos, además, porque se niegan a reducir los fenómenos culturales a un reflejo ideológico de los intereses de clases, por lo que la reflexión se extiende al examen de la dinámica económica del capitalismo.

3- Recorrido por los aportes filosóficos

de la Escuela de Frankfurt

La hibridación y recombinación de disciplinas científicas que caracteriza a la Escuela de Frankfurt muestra la particular concepción metodológica transdisciplinar que los inspiró. Casi todas las grandes figuras de esta corriente han retomado varias disciplinas formales: Max Horkheimer (filosofía, sociología y psicología social), Theodor Adorno (filosofía, sociología, psicología, crítica cultural y musicología), Erich Fromm (psicoanálisis y psicología social), y Franz Neumann y Otto Kirchheimer (ciencia política y derecho); y lo mismo puede decirse de la segunda generación de la escuela de Frankfurt, que incluye, entre otros, a Arkadij Gurland (economía y sociología), Jürgen Habermas (filosofía, sociología, filosofía lingüística y filosofía de la ciencia) y Claus Offe (ciencia política y sociología).

La oposición al concepto de razón como razón ilustrada y a la idea de progreso que surge en el siglo XVIII con el Movimiento Filosófico de la Ilustración, así como la Industria Cultural, son los aportes más trascendentes de su teoría.

“El término industria cultural es empleado por Horkheimer y Adorno por primera vez en la Dialéctica de la Ilustración…, en este libro se ilustra la transformación del progreso cultural en su contrario”.

En Dialéctica del Iluminismo, los autores exponen lo que será el nudo central de esta obra: la crítica a la Ilustración, el proyecto cultural que inauguró la época moderna, es decir, el capitalismo. La crítica al Iluminismo incorpora la crítica epistemológica a la ciencia moderna, especialmente al paradigma positivista de la ciencia. La expresión Teoría Crítica proviene, precisamente, de la oposición de esta postura epistemológica frente a la llamada Teoría Tradicional, propia de una cultura afirmativa, de dominación.

Manifiestan que este movimiento se ha convertido en su contrario, en su más intransigente rival, con la demostración de su incapacidad de trascender axiológicamente, sus propias críticas. Desmienten la promesa del progreso a través de la denuncia enérgica a la crisis de la civilización burguesa.

Para el profesor e investigador Jorge Luis Acanda, la Ilustración aparece como expresión histórica de la ideología burguesa de la emancipación y su objetivo esencial es despojar a los hombres de la oscuridad medieval, llevándoles la luz de la razón, una nueva apreciación sobre lo bueno, lo bello y lo verdadero, como criterio de legitimidad.

Sin embargo, se trata de la pura inoculación del pensamiento científico ilustrado de unos individuos a otros. La educación que entiende el Iluminismo, tiende a objetualizar a los otros, a los no poseedores del conocimiento, a quienes se les victimiza con la imposición de una razón que ellos no contribuyeron a elaborar. Es entonces, cuando  la Ilustración se traiciona: proclama buscar la emancipación de los individuos a través de la conquista del conocimiento, y los esclaviza a través de nuevas maneras cosificadotas que desarman cualquier intento de aporte creativo.

La Ilustración esconde tras su carga estetizante, su propia daga traidora, la capacidad de encarnar su mitología y blandir reproductivamente su única verdad totalitaria.

“El iluminismo recae en la mitología de la que nunca ha sabido liberarse. Pues la mitología había reproducido como verdad, en sus configuraciones, la esencia de lo existente (ciclo, destino, dominio del mundo), y había renunciado a la esperanza.”

La expresión Industrias Culturales, por su parte,  fue empleada para sustituir el término precedente de “cultura de masas”, a fin de evitar que se confundiera con una cultura que surge espontáneamente de las propias masas.

Para los teóricos críticos, la cultura de masas está articulada como una potente industria que se metamorfosea con el propio desarrollo tecnológico e industrialización del capitalismo. Su objetivo no es otro que el de reproducir la lógica del sistema al interior de las instituciones sociales y los propios hogares de la gente, a través de los procesos de masificación y estandarización de la producción de bienes simbólicos. “…este círculo de manipulación y de necesidad que se deriva de él, la unidad del sistema se estrecha cada vez más. La racionalidad técnica, hoy, es la racionalidad del propio dominio”.

Los pensadores críticos descubrieron que detrás de la supuesta construcción heterogénea de la radio, el cine y la prensa plana, medios de comunicación de masas de la época, existía un complejo entramado de relaciones sociales hegemónicas que se querían perpetuar, anclados en un más de lo mismo indetenible.

La jerarquía de cualidades en serie ofrecida a los públicos, solo persigue sostener la dominación bajo una fachada de elección de consumo. La industria cultural es una máquina que rueda sobre sí misma para determinar el consumo y aislar todo lo nuevo, contribuyendo aún más a la alienación de las masas.

Este análisis nos conduce a ver el consumo de productos culturales como una transacción mercantil de bienes simbólicos, entre el individuo y el mercado, pero bajo la negativa de la posibilidad de elegir libremente aquello que se desea, sino como resultado de la adhesión acrítica a los valores impuestos por los medios de comunicación.

De este modo, queda resuelta la contradicción fundamental entre el ámbito privado y el público: tanto en el trabajo como en el hogar, la ideología del consumo indiscriminado impuesta por el mercado, es la que impera, frente al individuo idiotizado, objeto, y no sujeto de la edificación de su destino.

La Industria Cultural es entendida como una especie de apología de la sociedad basada en la pseudoindividualidad. El carácter lúdico y vulgar del proceso de consumo cultural masivo contribuye al asentimiento, a la impotencia, a la paralización, a la fuga y al olvido del dolor, todo lo cual liquida toda posibilidad de resistencia.

“El espectador no debe utilizar su cabeza, el producto prescribe todas las reacciones: no por su contexto objetivo -que se desmorona apenas se dirige a la facultad pensante- sino a través de señales. Cualquier conexión lógica, que requiera olfato intelectual, es escrupulosamente evitada”.

También se critica con fuerza la estructura multiestratificada de los mensajes que no responde más que a una estrategia bien articulada para seducir a los espectadores de forma simultánea  a varios niveles psicológicos, dentro de los que el mensaje oculto o latente, por supuesto, tiene supremacía de efecto por sobre los evidentes.

La estereotipación a través de los géneros está inserta en esa red de manipulación, pues mientras más se materializan los estereotipos, es menos probable que las personas puedan con el progreso de su experiencia, modificar las ideas preconcebidas.

Ante sus ojos, “la estructura multiestratificada de los mensajes…refleja la estrategia de manipulación de la industria cultural. Asimismo, proponen la existencia de mensajes ocultos o latentes… que fingen ser frívolos, mientras que a nivel inconsciente ratifican el estado de sujeción del individuo”.

Se considera que “la mayoría de los espectáculos televisivos actuales apuntan a la producción, o al menos a la reproducción, de mucha mediocridad, de inercia intelectual, y de credulidad, que parecen armonizar con los credos totalitarios, aunque el explícito mensaje superficial de los espectáculos sea antitotalitario”.

No son despreciables en relación con este tema las valoraciones emitidas por Walter Benjamin en su texto: La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

“La humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden”.

Esta obra tiene el extraordinario valor, no solo de lograr una crítica profunda y coherente a las maneras en que se reproduce en la actualidad la obra de arte, como objeto de consumo simbólico, sino, de vislumbrar en el arte y la cultura- como se expresa en el párrafo anterior- un arma estratégica de lucha ideológica, para el enfrentamiento al capitalismo atroz y deformado que vivía el mundo a mediados del siglo XX.

4- Deudas por saldar

Con independencia de los extraordinarios aportes hechos a las ciencias sociales por la teoría crítica, existen un conjunto de limitaciones en el campo más bien de la actuación social, que se le reconocen.

-- La teoría crítica acaba privilegiando la aproximación especulativa por sobre el método empírico, a partir de las descripciones generales que realiza del sistema.

-- En el sentido de la comunicación, vuelve a reducirla a una mirada muy hipodérmica del proceso, donde no es posible una recepción activa de la audiencia, sino, donde se produce un intento más de manipulación de los medios masivos hacia los públicos implicados.

-- Al estilo de lo ocurrido con la tradición ilustrada, la Teoría Crítica no logra hacer uso de sus propios presupuestos teóricos para la transformación social, puesto que la gran carga de escepticismo de sus autores, intelectuales de cuna burguesa y resultado de la herencia de poder de la élite capitalista, limita la aplicabilidad de su propuesta.

-- La limitación más importante de esta teoría es que, aunque difiere de las anteriores en su manera de valorar la realidad social, se alinea con ellas en el sentido de la no concreción de un resultado científico consensuado para la ejecución de la tan reconocidamente necesaria Revolución. Se implicaron en la construcción de una crítica cada vez más abstracta para desentrañar la dominación, que quedó quebrada por el pesimismo.

5- Pautas del legado que se llevó el viento

Hasta el momento hemos intentado sistematizar los encuentros y desencuentros fundamentales de la gestión frankfurtiana por la creación de un nuevo paradigma para la comprensión y la transformación de la sociedad.

Hemos resaltado en el cuerpo de texto desarrollado sus limitaciones en el campo de la concreción de un resultado factible, a la par que enunciamos sus aportes teórico-metodológicos. Este epígrafe tiene por objetivo, argumentar con ejemplos nuestra tesis de la gran influencia que tuvo en sus fronteras de éxito práctico, el pesimismo de aquella generación, al punto de lastrar los aportes de esta tendencia de pensamiento antineopositivista de la complejidad. Nos centraremos, como hasta ahora, por obvios motivos espacio-temporales, en los filósofos y textos a nuestro juicio, más importantes.

Los representantes de esta corriente de pensamiento, como hemos señalado, no militaban en organización política alguna. Hacían ciencia desde la Academia con pretensiones de inserción natural en los espacios sociales, pero no se aventuraban desde el compromiso a la actividad revolucionaria directa. Ni apoyaron a los socialistas moderados del Partido Social Demócrata (P.S.D.) alemán tras la Primera Guerra Mundial, evadiendo así la Revolución y desdeñando el experimento ruso, ni aceptaron el liderazgo de Moscú, afiliándose al nuevo Partido Comunista (K.P.D.) alemán para tratar de socavar la fórmula de transacción burguesa que significaba la República de Weimar.

Al reencuentro de la Escuela de Frankfurt en Alemania, solo asistieron, por motivos diversos, algunos representantes, entre los que se encontraban, Adorno y Horkheimer. El gran fundador y aglutinador de pensadores críticos, que creía que el verdadero objeto del marxismo no consistía en poner de manifiesto verdades inmutables, sino en promover el cambio social, se jubila en 1959; mientras Adorno, quien quedara como único director de la Escuela de Frankfurt, participó en una serie de controversias con estudiantes militantes radicales de izquierda.

“La acusación que con más frecuencia se le hizo consistía en que se había retraído a la misma postura contemplativa que la Teoría Crítica siempre había condenado”.

Sus miembros aspiraban a integrar la filosofía y el análisis social, les interesaba el método dialéctico ideado por Hegel e intentaban, al igual que sus predecesores, imprimirle una dirección materialista y en especial, explorar las posibilidades de la acción humana en cuanto a transformar el orden social. Si bien partían de la crítica a la economía política del capitalismo dilucidada por Carlos Marx, la Escuela de Frankfurt estaba separada de Kant y Hegel por pensadores como Schopenhauer, Nietzsche y Weber, así como por los cambios vitales en las condiciones sociales, económicas y políticas producidos entre los dos períodos históricos.

Los pensadores críticos solo tenían como referente de socialismo a evaluar, el éxito no totalmente consumado de la Unión Soviética. Tras su establecimiento en el Instituto de Columbia, estos intelectuales comenzaron a experimentar una creciente aversión hacia el “marxismo”, puesto en marcha en aquella gigante nación bajo el liderazgo de Stalin y “el tono de su labor sufrió un cambio sutil en una dirección pesimista”.

Por otra parte, el más joven de los discípulos de Horkheimer, Adorno y Marcuse en la segunda generación, es Jürgen Habermas. Él declara que ya no comparte la actitud pesimista y desilusionada de sus maestros frente a la posibilidad de liberación que entraña la razón para las sociedades modernas. Propone su propia versión de la crítica a la sociedad y renovadas alternativas de superación de las controversias mediante su concepto de acción comunicativa y su ética del discurso. Cree, como Marcuse, autor de “El hombre unidimensional”, que la ciencia puede ser un “instrumento de liberación”.

Si bien el conocimiento que Horkheimer tenía de Kant contribuyó a aumentar su sensibilidad con respecto a la importancia de la individualidad como un valor que nunca podía quedar totalmente sumergido bajo las exigencias de la totalidad, y todos los absolutos, todas las teorías de la identidad, eran sospechosas para él; la escuela de pensamiento filosófico que forjara, no pudo dar el salto de la crítica a la acción.

Con respecto a la utilidad de los planteamientos del psicoanálisis de Freud para la lucha de clases y sus hibridaciones con la teoría marxista, puede decirse que: “En las pocas contribuciones que hasta este momento se encuentran en la literatura acerca del tema psicoanálisis y socialismo se nota una ausencia de orientación adecuada ya sea en el psicoanálisis o en el marxismo. Por el lado del marxismo, la crítica a la aplicación de los descubrimientos psicoanalíticos a la sociología es correcta en parte. Las contadas aportaciones que los psicoanalistas han hecho a dicho tema, carecen de una orientación adecuada, respecto a los problemas fundamentales del materialismo dialéctico, y además ignoran totalmente el problema central de la sociología marxista: la lucha de clases”.

De todos los miembros de esta escuela, puede aseverarse que los menos influidos por el escepticismo fueron Marcuse (abogó por la praxis gramsciana y se incorporó a la acción popular), Benjamin (halló en la cultura una táctica de enfrentamiento y resistencia a la dominación capitalista, por encima, de una forma de entronización de la parálisis social) y Habermas, pero pudieran, incluso, revisarse las circunstancias de la muerte de algunos otros representantes, a fin de corroborar más nuestra hipótesis (no asumimos esta tarea por cuestiones éticas).

IV- Conclusiones

El curso de la investigación nos ha permitido corroborar nuestra hipótesis inicial: los autores de la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt, no pudieron superar las barreras de su tiempo, de su sistema económico de producción ni de su clase social.

La sola construcción de una propuesta alternativa al positivismo y el conductismo, fue un extraordinario servicio a la humanidad.

Renunciaron a la esperanza de un mundo mejor posible en la práctica, pero no son por ello, condenados por la historia. Representaron lo más avanzado del pensamiento filosófico de su tiempo en ciencias sociales y fueron auténticos cultivadores de la mejor herencia de la creación occidental.

A partir de la teoría crítica, la filosofía es cualitativamente superior desde el punto de vista metodológico, pues ofreció una mirada más holística y transversal acerca de los fenómenos del mundo moderno. Su espíritu revolucionador, si bien no logró poner en marcha una propuesta concreta que derrotara las maneras de dominación capitalista, ha inspirado y preparado a numerosos intelectuales y pensadores posteriores, para asumir el debate de la posmodernidad desde una perspectiva compleja.

La actual teoría de sistemas, inserta en el mundo posmoderno, nos ha dejado la paradoja de vivir en una sociedad de máximo poder y de mínima operatividad. Quizás, como toda teoría evolutiva propiamente dicha, sea inviable sin introducir la noción de azar y sin complementarse por una apelación a la irracionalidad en cualquiera de sus formas, o bien mediante el instinto o bien mediante la violenta lucha por la vida. Aquí estriba con el caos y la dialéctica. Al marcar los límites de la racionalidad y la inevitabilidad del riesgo, la teoría de sistemas más bien nos prepara para aceptar estas categorías, que para rechazarlas. Su pesimismo, nos remite a los filósofos de Frankfurt y, por tanto, nos recuerda qué circunstancias históricas, que a ellos no les fue posible, hemos de sortear, para acercarnos a la victoria definitiva.

Anexo

“Ventana sobre la utopía”

Ella está en el horizonte, dice Fernando Birri. Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar. (Eduardo Galeano)

VII- Bibliografía

Alonso, María Margarita e Hilda Saladrigas, Teoría de la Comunicación: Una introducción a su estudio, Editorial Pablo de la Torriente Brau, 2006.

Benjamin, Walter, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Discursos Interrumpidos I, Edit. Taurus, Buenos Aires, 1989.

Horkheimer, Max y Theodor W. Adorno, Dialéctica del Iluminismo, Eunaudi, Turín, 1947.

Horkheimer, Max y Theodor W. Adorno, Lezioni di Sociología, Eunaudi, Turín, 1966.

Marcuse, Herbert, Zum Begriff des Wesens, Zeitschrif für Socialforschung, 1936.

Ollman, Bertel, Marx, Reich y Marcuse, Editorial Paidos, Buenos Aires, 1974.

Reich, Wilhelm, Materialismo Dialéctico y Psicoanálisis, Siglo XX Editores S.A., Ciudad México, 1970.

Theodor W. Adorno, Televisión and the Patterns of Mass Culture, White D. (eds.), New York, 1954.

Wolf, Mauro, La investigación de la comunicación de masas, Edit. Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2005.

CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD COMO ANTESALA DE LA NOTICIA

CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD COMO ANTESALA DE LA NOTICIA

Tema: Stella Martini, profesora e investigadora en temas de medios masivos, comunicación cultura y poder en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, plantea: “El pasaje del acontecimiento a la categoría de noticia es la cuestión clave en la descripción e interpretación de la información massmediatizada.”

MARGARITA VALDÉS-RABÍ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para Stella Martini, profesora argentina, un hecho importante por sí solo no constituye una noticia. Un acontecimiento se convierte en noticia gracias a transformaciones que realiza el periodista en la información obtenida en su forma más directa, pues de la enorme cantidad de sucesos de la vida cotidiana, solamente una pequeña porción adquiere la categoría de acontecimiento socializable y su consiguiente reconocimiento social.

Dicha transformación ocurre debido a una serie de parámetros que el hecho, como tal, no suele proporcionar, y que el periodista, en primer lugar, debe ser capaz de interpretar y descubrir, analizando la información no fríamente, sino teniendo en cuenta sus causas, puntos  de conflicto y su repercusión en la sociedad.

También en la transformación del hecho en noticia, el público desempeña uno de los roles más importantes, porque el periodista se debe a sus lectores o a su audiencia, trabaja sobre la base de lo que ellos quieren y necesitan saber. A propósito, señaló la propia Stella Martini durante el VI Congreso Latinoamericano de Ciencias de la Comunicación: “La noticia se ha convertido en puente entre individuos y espacios y al tiempo que informa y comunica, difunde una cultura, se constituye en discurso autorizado y consolida una visión del mundo”.

Aparejada al hecho noticioso figura su importancia de manera general, la cual no se concreta sin la opinión de los protagonistas del suceso o de una persona directamente vinculada al mismo.

“La repercusión del hecho a escala local, se puede apoyar perfectamente en puntos de vista de personas especializadas en el tema, así como del ciudadano común. Las opiniones de otras personas, en su propia voz, dotan de lucidez a la noticia y la mantienen actualizada”, según Alfonso Cadalso Ruiz, en su ensayo Acerca de la noticia: redactar, recrear, escribir.

En opinión de la periodista Liset García, de la revista Bohemia, acontecimientos puede haber en cualquier lugar sin llegar a convertirse en noticia, como sucede la mayor parte del tiempo; y otras veces se construye la realidad sin que haya un acontecimiento.

Expone como ejemplo de acontecimiento surgido a raíz de una realidad construida, la actual campaña mediática que se lleva a cabo en Colombia.

Allí se espera de un momento a otro un ataque del ejército venezolano, y este no ha hablado de atacar, sino que está esperando que los norteamericanos abran fuego. Los medios están emitiendo una noticia prácticamente inventada y la realidad es otra que no se convierte en noticia.

Otro caso similar fue la guerra mediática orquestada en base a supuestas armas de exterminio masivo que tenía Saddam Houssein, en Irak; exterminaron a ese pueblo para al final quedar demostrado que no había tales armas, pero se construyó una noticia.

En opinión de la periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, los criterios modélicos de construcción de la noticia van sustentados en la selección del acontecimiento, jerarquización de los datos y la propia filtración que realiza el reportero a partir de su subjetividad y quien, además, está sujeto a responder a los intereses de un determinado medio de comunicación.

Katia Monteagudo, también periodista de Bohemia, señala que para que el hecho sea noticia debe responder a una serie de requisitos como el interés de los públicos y del medio en que se va a publicar.  Hay muchos hechos que no trascienden en los medios porque no responden a los intereses de los círculos de poder o simplemente porque pierden muy rápido el carácter de inmediatez que requiere una noticia.

El hecho solo y visto de manera aislada, sin contextualización, pierde en importancia, pierde en sus raíces. Por ejemplo, la búsqueda de la Isla Bermejo, en el Golfo de México, es trascendental porque encontrar esa isla, descrita por los españoles desde tiempos de la conquista y que nadie ha visto desde entonces, siempre será un suceso significativo. Pero si a ello se agrega que para ese país implicará la ampliación de sus fronteras marítimas hasta en doce millas, y también la zona de extracción de petróleo, porque sus reservas se encuentran agotadas, el periodista estará dando una visión más integral del suceso, estará ahondando en sus más vitales causas y consecuencias.

En eso consiste la interpretación de los hechos de que habla Stella Martini, es una concatenación de elementos que conduce a los verdaderos motivos del acontecimiento.

Bibliografía:

Cadalso Ruiz, Alfonso. Acerca de la noticia: redactar, recrear, escribir. En: www.radiocubana.cu Consultado: 1 de agosto de 2009.

Calzadilla, Rodríguez Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Calzadilla, Rodríguez Iraida. Notas de clases. Curso académico 2009-2010.

Martini, Stella. Las crónicas sobre la violencia global: datos para una teoría de la noticia transnacional. VI Congreso Latinoamericano de Ciencias de la Comunicación  ALAIC 2002.

Periodistas consultados:

Katia Monteagudo, revista Bohemia.

Liset García, revista Bohemia.

 

 

ÉTICA, VALOR IMPRESCINDIBLE

ÉTICA, VALOR IMPRESCINDIBLE

Tema: Javier Ronda Iglesias, profesor de Periodismo de la Universidad de Sevilla, España, apunta: “La ética es un valor intrínseco, que debe merodear en la mente del periodista”.

ANABEL MIERES PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La ética es el conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Proviene del griego, con el significado de “relativo a las costumbres”. El Diccionario Filosófico de Rosental – Iudin asegura que las normas morales existían desde la comunidad primitiva, pero aún no podía hablarse de ética, la que surgió después con el desarrollo del pensamiento.

En la vida moderna ha cobrado cada vez más importancia la ética profesional, por la necesidad de regular la labor de las diferentes especialidades y la mayor incidencia de éstas en la sociedad. A diferencia de otras profesiones, el periodista trabaja expresamente para que otros observen, estudien y analicen su labor. Por eso, al trasmitir ideas, valoraciones, críticas y reconocimientos se hace imprescindible que la ética sea parte esencial de su trabajo.

Cuba tiene una larga tradición de periodismo ético, con la particularidad de que personalidades relevantes de nuestra historia han ejercido también el oficio de forma eventual o sistemática, las que han dejado un legado a las actuales generaciones de profesionales de la palabra, como los casos de José Martí y Fidel Castro.

“Los pilares de la ética periodística están contenidos en el pensamiento de ambos”, señala Jorge Smith Mesa, de larga trayectoria en la agencia Prensa Latina y que ahora labora en el portal digital que lleva el nombre del Héroe Nacional cubano. Recuerda la última carta del Apóstol a su hijo antes de partir a la Guerra Necesaria, donde le dice: “Sé justo”. Smith considera, que ese principio guió siempre a Martí en toda su labor como periodista en diferentes publicaciones del continente. 

En el caso de Fidel, al definir el concepto de Revolución el 1ero de mayo del 2000, incluyó ideas fundamentales, como “no mentir jamás” y “no violar principios éticos”, que habían sido la base de sus trabajos periodísticos antes del triunfo de la Revolución al defender causas justas o denunciar los males de aquella república neocolonial.

Afortunadamente, muchos de los profesionales del medio comprendieron los cambios de conceptos que la Revolución introducía. “Con la verdad llegaba a las redacciones el reto de ejercer un periodismo en el que la libertad estuviera asociada a la responsabilidad de informar y orientar con sentido revolucionario y ético, como reflejo de los valores de la nueva sociedad en desarrollo”, afirma Ernesto Vera, Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), quien considera que la veracidad en la información “es un derecho colectivo, del pueblo”.

Al analizar el tema no debemos omitir que la Constitución de la República garantiza el uso de la prensa “…al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad.” (1)

Es imprescindible también referirse a los Estatutos de la Unión de Periodistas y Escritores de Cuba (UPEC) y el Código de Ética, los que establecen de forma integral la actividad de los profesionales de la prensa en el país basada en la ética revolucionaria. En el Artículo 2 de dicho código se expresa claramente: “El periodista tiene el deber de informar y expresar sus criterios con veracidad, agilidad y precisión.”

Otros principios contenidos en el Código son mencionados por Heriberto Rosabal Espinosa, de la revista Bohemia, cuando señala que la ética incluye la crítica junto a la defensa y el apoyo a la verdad sin buscar beneficios personales. Por eso, valora que la ética periodística está muy ligada a la ética del ser humano y en el caso de los periodistas cubanos, vinculada también a la historia de nuestro país. “No se concibe un periodista que no esté apegado al concepto de qué somos”, agrega este profesional de la decana de las revistas del continente, que tiene como referentes éticos el pensamiento de Martí, el Che y Fidel.

Esta misma línea de pensamiento ha sido una constante en la obra de Julio García Luis, Decano de la Facultad de Comunicación Social, quien realizó una útil compilación de artículos sobre el tema. “La discusión ética entre periodistas no se puede abstraer de los problemas globales del mundo de hoy”, asegura García Luis, quien además de sus labores de dirección asume el reto de la docencia precisamente con esta asignatura “…en tiempos de globalización y tiranía mediática desenfrenada”. (2)

Por cierto, la ética no ha sido sólo preocupación de los profesionales cubanos. Entidades como la Sociedad de Periodistas Profesionales de los Estados Unidos, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires o la Universidad Iberoamericana de México, por citar algunos ejemplos, han aprobado códigos de ética para el ejercicio de esta profesión.

Al mismo tiempo, en todo el mundo son frecuentes las críticas por el no cumplimiento de estos preceptos, a pesar de que se reconocen como fundamentales. Ernesto Villanueva, quien preside la junta directiva de la Asociación Latinoamericana de Derecho de la Información y de la Comunicación lo define así: “…estos tiempos de crisis constituyen una buena oportunidad para poner en práctica lo que muchos de los códigos de ética periodística sostienen como valores primordiales, pero que a muchos parece olvidárseles.”

En ocasiones, se omiten deliberadamente estos principios en aras del reconocimiento y la publicidad. A principios del siglo XX, Joseph Pulitzer creó los premios que llevan su nombre para reconocer los profesionales de la literatura y el periodismo en los Estados Unidos y cuya entrega es muy publicitada en los medios. Pero, a pesar de su lucha contra la corrupción, el periódico que dirigía Pulitzer, el New York World, era conocido por su gran sensacionalismo, lo que entraba en contradicción con los principios éticos.

El sensacionalismo fue parte también de la prensa cubana antes de 1959 y aunque no todas las publicaciones tenían este carácter, ocupaba un espacio no despreciable. Afortunadamente, a partir del triunfo de la Revolución, se eliminó en Cuba la prensa amarillista y se reorientó el trabajo hacia los principios éticos, siguiendo las mejores tradiciones del periodismo nacional. Incluso, en la etapa pre revolucionaria, son dignos de estudio numerosos trabajos que hacían un análisis profundo y crítico de la situación imperante, sobre una base ética. La Sección “En Cuba” de Bohemia y los reportajes sociales de Carteles son ejemplos de ello.

Uno de los retos que enfrentan los periodistas cubanos actuales es realizar su trabajo sin permearse de las peores corrientes internacionales, entre ellas las que defienden los análisis sólo sobre bases económicas y pragmáticas, pero olvidan componentes tan importantes como el humanismo, el colectivismo y el patriotismo, que fueron esenciales en nuestro proceso de liberación. Algunos estudiosos del tema consideran que la clave está en ser creativos en la defensa de los principios morales. (3)

Precisamente, un ejemplo de creatividad la ha dado el compañero Fidel a partir de que los problemas de salud que ha sufrido lo han alejado de sus obligaciones al frente del Partido y el Estado. Utilizando sus amplios conocimientos y experiencia, se ha convertido en un asiduo columnista en nuestra prensa. Bajo el título de Reflexiones, Fidel analiza los problemas más acuciantes de la realidad nacional e internacional, pero siempre sobre la base de la más estricta ética. Aún cuando se refiere a líderes de tendencias reaccionarias, no utiliza ningún calificativo insultante ni hiriente, tan común en los artículos políticos en otros países.

“Los padres quisieran legar bienes materiales a sus hijos, pero prefieren dejarles la herencia de una vida digna y prestigiosa que los acompañe siempre”, escribió en una Reflexión titulada Los vicios y las virtudes, que refleja la preocupación que debemos tener todos por cuidar los preceptos morales y éticos en cualquiera de las actividades que realizamos y nuestra responsabilidad con las nuevas generaciones.

Lo que resume su pensamiento ético, lo dejó como sentencia para todos los tiempos en la Reflexión Carta al pueblo de Cuba, del 31 de diciembre del 2007: “No es mérito ser honrado, sino deber sagrado.” Esta es una lección de ética para todos los periodistas cubanos.

Notas:

1-Constitución de la República de Cuba, Editorial del Consejo de Estado, La Habana, 2003.

2-García Luis, Julio: Ética periodística, Selección de lecturas. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana.

3- Chávez Antúnez, Armando: Vigencia y retos de la tradición ética en Cuba. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Bibliografía:

Castro Ruz, Fidel. Reflexiones, Carta al pueblo de Cuba, Granma, 31 de diciembre 2007.

Castro Ruz, Fidel. Reflexiones, Los vicios y las virtudes, Granma, 20 de septiembre 2008.

Chávez Antúnez, Armando. Vigencia y retos de la tradición ética en Cuba. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Diccionario Filosófico Rosental. Editora Política, La Habana, 1981.

Documentos del VII Congreso de la UPEC. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2000.

Villanueva, Ernesto. La ética periodística, ausente. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Periodistas consultados:

Jorge Smith Mesa, portal digital José Martí del Centro de Estudios Martianos. Larga trayectoria en la agencia Prensa Latina.

Heriberto Rosabal Espinosa, del Departamento de Nacionales de la revista Bohemia.

 

PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA NOTICIA

PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA NOTICIA

Tema: Miguel Ángel Vázquez Bermúdez, periodista y profesor de la Universidad de Sevilla, plantea: “El acontecimiento es la materia prima, el sustrato que  permite construir la noticia después de un complejo proceso productivo que culmina con la recepción por parte de la audiencia de la realidad transmitida y reinterpretada desde los medios de comunicación”.       

JENIFFER RODRÍGUEZ MARTINTO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.   

Diariamente ocurren disímiles acontecimientos en los cuales podemos ser sujetos activos o pasivos, pero ellos por sí solos no representan una noticia, porque para poder alcanzar esta categoría deberán poseer trascendencia social, política, económica y, además, ser seleccionados por un periodista.

“Los hechos no tienen existencia, salvo para sus protagonistas directos e indirectos y solo cuando son seleccionados y elaborados por los medios de comunicación de acuerdo con normas y valores socialmente determinados, pasan a formar parte de la realidad social (…). La noticia no es el hecho mismo, sino la percepción que del suceso tuvo el reportero”, señaló en su libro La Nota, la periodista y profesora Iraida Calzadilla.

La subjetividad del periodista a la hora de escoger el suceso es un factor determinante, pues “¿Quiénes escriben? Seres humanos. Por tanto, todo cuanto digan pasará por su interpretación, visión y actitud ante la vida, cultura, ideología, espiritualidad, percepción y talento, por citar apenas unos cuantos atributos.” (Calzadilla, 2005: pp. 21-30).
 
Luego de la selección, el periodista  debe asistir a todas las fuentes confiables relacionadas al suceso y, posteriormente, construir un texto informativo escogiendo lo más importante, y jerarquizando los datos que le permita al receptor conocer lo más brevemente posible todos los detalles del acontecimiento.

Yamilé Castro Ibarra, periodista de la Agencia de Información Nacional, comenta: “El proceso de construcción de la noticia es un trabajo muy complejo, porque por una parte se encuentran los intereses de los medios de comunicación y por otra está la subjetividad del periodista. Para poder redactar una noticia se debe recurrir a la claridad y veracidad. En resumen, construir una noticia es un arte.”

Después de ser escrita es llevada a la sala de redacción, en la cual los decisores del medio de comunicación realizarán un análisis del tema, regido por la intencionalidad, para mantener su línea editorial.

“Cada medio tiene su perfil y siempre prioriza los temas que respondan a sus intereses. Por ejemplo, el periódico Juventud Rebelde brinda mayor atención a los asuntos juveniles”, opina la ex -periodista de este órgano de prensa, Clara Mayo Bru.

Finalmente, la noticia es brindada al público, el cual acogerá el acontecimiento no como hecho en sí puro –nada más lejos que la teoría del espejo reflejando la realidad tal cual-, sino el resultado de la subjetividad del periodista y de los intereses del medio de comunicación que este represente.

Recuadro:

Fragmento de  “Los medios toman partido”


Ámbitos. Nº 15-año 2006 (pp. 257-267)

MIGUEL ÁNGEL VÁZQUEZ BERMÚDEZ

Lo medios construyen una realidad que transmiten a sus audiencias como consecuencia  de una serie de decisiones en cada una de las fases de producción de la actualidad. Se opta por unos escenarios orillando a otros, unas fuentes reciben más atención que otras, unos detalles preponderan sobre otros, un enfoque desplaza a otros posibles, se escoge unas palabras en lugar de otras. En fin, la fabricación de la noticia conlleva una serie de determinaciones subjetivas que moldean el producto informativo desde la visión de los medios de comunicación.

La noticia así construida no es una reproducción literal de la realidad, sino el resultado de la interpretación subjetiva de esta. Los medios de comunicación no son ni marco ni espejo de la realidad. En la recepción y elaboración de la información hay un proceso interpretativo (Van Dijk, 1990). Esta idea del periodista como hermeneuta de la realidad ya está presente en la obra de Ortega y Gasset (1969), al referirse en El espectador a que ésta “no puede ser mirada sino desde el punto de vista que cada cual ocupa, fatalmente, en el universo”. El lenguaje es siempre subjetivo porque proviene de un sujeto que articula un mensaje de acuerdo con su propia concepción del mundo, desde su particular percepción del entorno social o cultural, con la inevitable influencia de determinadas creencias e ideologías.


              ………………………………………………………

El medio confecciona su producto informativo en función de sus propias necesidades y carencias. La organización de la redacción, las rutinas productivas, las fuentes, la ideología del medio y los intereses de éste como empresa repercuten sobre la confección del temario.

La noticia queda condicionada, en primer lugar, por su estructura de funcionamiento, dispuesta en una disposición piramidal fuertemente jerarquizada que repercute en el producto final, añadiendo una mayor subjetividad al ejercicio profesional.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida: La Nota. Editora Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba, La Habana. 2005.
 
Galindo, Carmen; Magdalena Galindo; Armando Torres-Michúa: Manual de redacción e investigación. Editora Pablo de la Torriente, La Habana. pp. 57-58.

Tellería Toca, Evelio: Diccionario periodístico. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1986.

Vázquez Bermúdez, Miguel Ángel. Los medios toman partido. Revista Ámbitos. Nº 15 .pp. 257-267, 2006.


Periodistas consultados:

Yamilé Castro Ibarra, Agencia de Información Nacional.

Clara Mayo Bru (jubilada), Juventud Rebelde.

 

EN BUSCA DE LA INFORMACIÓN PRECISA: PROBLEMAS DEL PERIODISMO

EN BUSCA DE LA INFORMACIÓN PRECISA: PROBLEMAS DEL   PERIODISMO

Tema: Juan Carlos Bergonzi, investigador y profesor Titular en Comunicación Social de la Universidad de La Plata, puntualiza: ”El periodismo es un producto de las condiciones culturales, sociales y políticas de un país y de una época. Desde sus orígenes el periodismo se ha visto amenazado y asediado por cuatro adversarios: la escasez de fuentes; la fuerza del poder; el riesgo de la censura; y el estado de ánimo de la opinión pública”.

YUNEIMYS SILVA ECHEVARRÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El trabajo periodístico surge del desarrollo de la sociedad. Los logros y adversidades de la misma constituyen la materia prima que utiliza el profesional de la noticia para elaborar la información y reflejar las condiciones culturales, sociales y políticas de un país.

A lo largo de la historia la prensa ha encontrado obstáculos que dificultan el desarrollo de la información y se empeñan en ocasionar impedimentos para lograr un resultado exitoso al comunicar el hecho noticioso. Problemas como la escasez de fuentes, la fuerza del poder, el riesgo de la censura, y el estado de ánimo de la opinión pública han intentado poner al periodismo en una cuerda floja, como afirma Juan Carlos Bergonzi, investigador y profesor Titular en Comunicación Social de la Universidad de La Plata.

La escasez de fuentes se encuentra a menudo, pues incluso cuando existen personas o instituciones con todos los datos o criterios pertinentes para lo que quiere sacar a la luz el periodista, algunas no están dispuestas a compartirlos, e insisten en negar la información aunque el tema de que se trate no sea de los más complejos. 

Ana Cecilia Pérez, periodista pinareña de la emisora Radio Guamá, considera: “El periodismo depende de las fuentes activas y pasivas que se deben tener presentes a la hora de trabajar en cualquiera de los géneros periodísticos, ya sea comentario, crónica, reportaje… y deben emplearse  esas fuentes en la medida que perfeccionen la calidad de los textos, de ello depende un óptimo  hacer de la prensa.”  

Por su parte, la fuerza que ejerce el poder es otro de los impedimentos del periodismo, no son pocas las sociedades en las que el Estado, los empresarios, los dueños de los más grandes medios de comunicación, o todos ellos juntos se confabulan para atar a la prensa, silenciarla, limitar su influencia. Usan cuantas “herramientas” tienen, incluyendo la intimidación.

Iraida  Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, asume en el libro La Nota que “el periodismo es una forma de comunicación de masas que pone a la sociedad frente a su realidad.” Las organizaciones y personas antes mencionadas parecen olvidar la esencia de esta máxima y lejos de reflejar en la prensa los problemas de un país para brindarles soluciones, pareciera que sus propósitos es actuar ante ellos con una venda en los ojos.

La labor periodística también está sujeta a la censura que puede ejercerse tanto desde los decisores inmediatos de una publicación como de la política informativa imperante. Un ejemplo de ello lo constituyen las llamadas “sociedades democráticas”, donde existen medios que responden a ciertos intereses y olvidan la eticidad que como praxis deben asumir. Tal es el caso del total silencio que hacen las grandes cadenas noticiosas respecto a los gobiernos de Hugo Chávez y Evo Morales, a quienes no les reconocen los beneficios que han aportado a sus naciones.

Nos cuestionamos entonces por qué en el exterior no tienen mayor relevancia sucesos como los de las 25 historias top más censuradas en la gran prensa de los Estados Unidos. Decididamente, la censura no va de vacaciones a la playa; está siempre al acecho para cuidar intereses, caracterizar torpezas y estrecheces mentales.

A todo esto no está ajena la sensibilidad de la opinión pública, la cual constituye el mayor receptor, el alfa y la omega de la profesión. De modo que hemos de tenerle muy en cuenta, porque nos rechazará, llegaremos a aburrirle y hasta nos retirará la condición de creíbles. Al referirse al tema, la periodista Ana Cecilia expresó: “No por mucho repetir un tema, el lector le prestará más atención ni lo conocerá mejor; tampoco por desconocer sus inquietudes y desaparecerlas de nuestros espacios, significará que no las busquen cada día. Lo confirma la retroalimentación en las secciones dedicadas a escucharles.”

Por su parte, Nyliam Vázquez, periodista de la redacción internacional de Juventud Rebelde, expresa que coincide con el profesor Bergonzi en su definición; sin embargo, le agregaría la visión del periodismo como un ejercicio de ética, pues “a pesar del grado de implicación que tienen las condiciones culturales, sociales y políticas, cualquier análisis pasa por la ética, la visión del mundo y el entendimiento de la misión que se tiene como profesional”.

Para analizar el riesgo de la censura, podemos partir de las declaraciones realizadas hace algunos años por el ministro de Cultura Abel Prieto, en el Consejo Nacional de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), donde coincidió con el criterio de muchos estudiantes sobre la mala música que se divulga por las emisoras de radio, y los filmes violentos que nada aportan, exhibidos por la televisión.

No obstante, advirtió sobre el lance que significa asignar a un ser humano la delicada tarea de decidir qué transmite la radio y la TV, y qué no puede salir a la luz. Inevitablemente, será un ser humano quien tome la decisión. ¿Cómo garantizar que no apele a sus intereses, prejuicios, creencias, a la oportunidad de elegir según sus gustos?

Todo lo expresado constituye, a mi juicio, armas que se empeñan en hacer del ejercicio de informar un proceso multifacético y comprometido. Un ejercicio que debe asumirse sobre la base de los principios éticos de la profesión.

BIBLIOGRAFÍA:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. Ciudad de La Habana, Cuba. 2005. p.15.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso escolar 2009-2010.

Prieto Jiménez, Abel. Declaraciones del Ministro de Cultura en el Consejo Nacional de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM). 

http://www.Wikipedia.org Consultado: 10 de diciembre de 2009.  

                                                                                                     
PERIODISTAS CONSULTADOS:


Pérez, Ana Cecilia, periodista de Radio Guamá.

Vázquez, Niliam, periodista de la redacción internacional de Juventud Rebelde.

 

MEDIOS Y PERIODISTAS: ¿IMPARCIALIDAD POSIBLE O VIRTUAL?

MEDIOS Y PERIODISTAS: ¿IMPARCIALIDAD POSIBLE O VIRTUAL?

RICHARD ÁVILA YJOSÉ LUIS ZABALETA,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

Algunos autores plantean que el primer rasgo distintivo de la prensa gratuita es la ausencia de confrontación política. Al respecto, Ramón Pedrós, director editorial de Metro Internacional para España, declaró: “Yo no quiero que nadie me rechace el periódico”.  

La referencia de Pedrós es la defensa recurrente de los editores que esgrimen la imparcialidad, la objetividad y la neutralidad como escudo para evitar acusaciones de sesgo, como patente para ser aceptados por la mayoría de los lectores y como garantía de que los anunciantes no los tildarán de tendenciosos.

Sin embargo, la experiencia nos ha dado a los lectores la certeza de que tales argumentos son falaces y siempre muestran sus costuras. Sólo habría que aguzar la vista y ser irreverentes con la vicaría de los medios de comunicación y el periodismo.

Antes de seguir, es pertinente contextualizar las declaraciones del periodista precitado. Nos referimos sustancialmente a lo que significa ser el editor de un periódico gratuito (ese que se regala en la calle y que depende un 100% de la publicidad) y el alcance y la tradición de Metro Internacional.

Un poco de historia

Fue Estados Unidos el país pionero en prensa gratuita, con la publicación, en la década de 1940, del primero de estos periódicos, que en la actualidad se denomina Contra Costa Times. En los años 70 surgieron algunas publicaciones gratuitas más, aunque este tipo de prensa no empezó a ser popular en Norteamérica hasta la década siguiente.

Europa se incorporó a esta corriente con mucho retraso y fue España el país que dio el primer paso, cuando en 1992 apareció el primer ejemplar de Minidiario, en Valencia. Tres años después salió a la luz Metro, un periódico gratuito sueco, que dos años después se había difundido a otros países europeos y ha sido, con su firma Metro Internacional, una de las editoras de periódicos gratuitos con más alcance y más lectores no sólo en Europa, sino igualmente en América y Asia, según la enciclopedia en línea Wikipedia.

La siguiente empresa en lanzar al mercado un periódico gratuito fue la noruega Schibested, que en 1999 publicó desde Zúrich el periódico 20 Minutos.

En América Latina, los países donde más éxito y tiraje han tenido son México, Chile, Ecuador y Argentina. La prensa gratuita llegó a Venezuela a principios de 2004. El primero fue el semanario En Caracas, que se repartía todos los viernes con un tiraje de 50 000 ejemplares, pero salió de circulación el 16 de diciembre de 2005.

Le siguió el diario Primera Hora, en junio de 2005, perteneciente a la C.A Editora El Nacional, que a su vez edita otros medios impresos, entre ellos el tradicional y venido a menos (en tiraje) El Nacional. Por último, El Diario de Caracas, que luego de venderse sin mucho éxito, pasó a ser gratuito a principios de septiembre. Todos estos diarios gratuitos se reparten solamente en la ciudad de Caracas.

Rasgos de la prensa gratuita,

según sus defensores

En vista de lo poco conocidos que son estos medios en nuestro ámbito periodístico, acudimos a una caracterización de la prensa gratuita, siempre alertando que -en su mayoría- son rasgos que identifican sus propios defensores y auspiciantes. He aquí algunos de ellos, según Francisco Fernández Beltrán:

-Son tabloides de gran tiraje que se reparten gratuitamente en el metro, otros sistemas de transporte público y en la calle.

-Sus costos no dependen de la venta del periódico sino estrictamente de la publicidad.

-Por depender de la publicidad se fijan una regulación según la cual no deben contener más del 30% ó 40% de ésta en sus páginas.

-Son escrupulosos para diferenciar la publicidad de la información.

-Evitan la confrontación y el sesgo político.

-Tratamiento informativos más ligeros y menos profundos que obligan al lector a buscar más información en otros medios.

-Mucha utilización de fotografías y otros recursos gráficos que lo hacen menos textual.

-Son empresas multinacionales de grandes cadenas que mantienen formatos similares y las mismas pautas de acuerdo a cada región.

-Están diseminados por toda Europa y en América Latina son muy populares en México, Chile y Ecuador.

Para quienes han tratado el impacto de la prensa gratuita en el ámbito editorial, la llegada de la estos periódicos supone una nueva competencia para la prensa tradicional o de pago, por alcanzar un mayor número de lectores. En muchos casos está en juego la subsistencia de los medios, lo que hace pensar que la pelea no se libra sólo en la preferencia de los lectores sino con mayor fiereza en la cartera de anunciantes. Sin embargo, notamos -como en el caso de las grandes editoras venezolanas, caso El nacional- que los periódicos gratuitos se han convertido en complementos del negocio impreso de la prensa paga.

Sus defensores muestran una cara romántica e ideal de la prensa gratuita, al punto que llegan a hacer esta apología, publicada por López Lita R., luego de hacer un trabajo de postgrado para la Universidad de Barcelona:

“Independientemente de que se dirijan a los mismos lectores, o a otros, y de que pugnen diariamente por la inversión de iguales o diferentes anunciantes, lo cierto es que la prensa gratuita que se ha desarrollado en los últimos años en Europa lo ha hecho a partir de un modelo ciertamente diferenciado de la de pago. El primer rasgo distintivo es la ausencia de confrontación política. Se trata de un periodismo que pone el acento en el interés humano de los acontecimientos, más allá de las meras declaraciones partidistas y que busca sobre todo la difusión de informaciones cercanas al lector, algunas de las cuales no tienen cabida normalmente en la prensa de pago”.

A continuación, listamos algunas “peculiaridades” de estilo que López Lita le asigna a esta “novedad” complementaria del mainstream:

-Un modelo informativo basado en la concisión.

-Un periódico con todas las secciones que no ocupa más allá de 28 a 32 páginas.

-Está pensado para ser leído rápidamente, entre 20 a 25 minutos.

-Obliga a los periodistas a una labor de condensación muy importante.

-Pero también obliga al lector a cambiar algunos de sus hábitos de lectura.

Obviamente que esta declaración y estas “peculiaridades” nos hacen inferir que tal modalidad de no-pago lleva implícita la vieja doctrina de la objetividad, maquillada ahora para un producto derivado de los medios mercantiles del siglo XX.

Objetividad, imparcialidad,

neutralidad informativa

La prensa mercantil de la primera mitad del siglo XX se esforzó por conquistar públicos y anunciantes. Esto, debido a los grandes tirajes provocados por el uso de novedades tecnológicas que potenciaron la capacidad de producir muchos periódicos y por el aumento de la alfabetización.

El elemento de la ecuación que faltaba era la accesibilidad a todos los públicos, blancos y negros, pobres y ricos, sin distingos religiosos ni ideológicos. Fue así como nació la doctrina de la objetividad, que se esmeraba por convencer a los públicos de que los medios y los periodistas tenían la capacidad -y la voluntad- de transmitir los hechos sin intervenciones, sin sesgos, “sin contaminación”.

“Esta prensa, al contrario de su antecesora, necesitaba presentar un rostro neutro, imparcial, no comprometido, para que fuera aceptada y creída por personas de diferentes posiciones ideológicas y políticas. Se requería, también, presentar una postura sin compromisos con los sectores de poder, especialmente gubernamentales” (Dragnic, Olga; 2006).

Pero ¿qué es lo que se entiende en las ciencias sociales como objetividad? Abbagnano la define como “El carácter de la consideración  que intenta ver el objeto tal como es,  prescindiendo de las preferencias y de los  intereses del que los considera y basándose solamente en procedimientos intersubjetivos de comprobación y de control... La objetividad es el ideal de la investigación  científica, ideal al que se acerca en la medida en que dispone de procedimientos  adecuados”.

Sin embargo, esta tal objetividad no es dable en los seres humanos, es decir, en tanto sujetos, las personas no pueden aspirar a tener la capacidad de las máquinas, de robots, que reciben y emiten información o conocimiento sin interpretarlas. Así lo sostiene Adam Schaff en su obra “Historia y Verdad”, en la cual denuncia la pretendida neutralidad de la historia y reivindica la condición subjetiva de los investigadores, de los historiadores, lo que podríamos traspolar a los periodistas:

“El sujeto desempeña en el conocimiento histórico un papel activo, y la  objetividad de este conocimiento siempre contiene una dosis de subjetividad. De lo  contrario, este conocimiento sería ahumano  o super-humano”.

Para Dragnic, en el periodismo mercantil y positivista del siglo pasado, la objetividad es tenida como La cualidad que debe tener la información al ser el reflejo fiel de la realidad de la cual se ocupa, mientras que el periodismo objetivo vendría a ser en esta parafernalia funcionalista el Tipo de tratamiento de la actualidad que pretende presentar los hechos tal y como ocurrieron.

Como vemos, se trata de una apreciación acientífica de la relación entre sujeto-objeto en el proceso de conocer y que queda bien explicado en la teoría materialista del conocimiento.

Al respecto, el periodista y catedrático venezolano Federico Álvarez sostiene que “nuestra versión de lo que percibimos está condicionada por nuestros prejuicios, nuestros sentimientos, nuestros valores, nuestras fobias, ideas, etc. Es decir, el sujeto que percibe o, lo que es lo mismo, el sujeto que conoce, es un elemento activo que contamina con sus contenidos de conciencia todo aquello que capta (...) La objetividad no sólo es insostenible a la luz de los conocimientos científicos contemporáneos, sino que además no es consecuente con su pretensa independencia de compromisos políticos o ideológicos”.

Talvez, en el mismo orden, podría ilustrarnos lo que se pretende cuando en periodismo se habla de imparcialidad y neutralidad, según el Diccionario de Comunicación Social de Olga Dragnic:

Imparcialidad: La ausencia de posición preconcebida a favor o en contra de personas, ideas, hechos o cosas, al estudiarlas o tratarlas. En el periodismo, el concepto se aplica en este mismo sentido, a la forma como el redactor y el medio masivo perciben, juzgan y representan los acontecimientos y las personas.

Neutralidad: La actitud de una persona que no toma partido en ningún sentido, ni a favor ni en contra, sea de una idea, acción, grupo social o sectores en conflicto.

En el periodismo, tales preceptos tratan de justificar que el periodista y los medios pueden mantener un respeto a los hechos y al libre albedrío de los lectores. Al respecto, Federico Álvarez apuntilla: “Respeto a la materialidad de los hechos y respeto al libre albedrío del lector, dos caballos de batalla del periodismo industrial”.

¿Y cómo son los periódicos gratuitos?

Basta con hacer una somera revisión a las ediciones impresas que sobre estos periódicos gratuitos están en la web para desmontar la pretendida imparcialidad o “ausencia de confrontación política” en su tratamiento informativo.

La cita de arriba, de Ramón Pedrós, parece emanada de un conspicuo ideólo de la imparcialidad en los medios, de un sofista de la doctrina de la objetividad. Sin embargo, fue precisamente Pedrós, editor del Metro, quien fuera suspendido por los propietarios de Metro International porque bajo su responsabilidad salió a la luz una primera página falsa en una edición de 2006, que contenía informaciones traídas de los pelos como que en Madrid se estaba construyendo un muro con la ayuda de Estados Unidos y otras menudencias.

La seriedad de sus palabras tal vez hayan sido medidas por sus productos periodísticos, pero lo cierto es que la formalidad de los diarios gratuitos tiene “patas cortas” a juzgar por el episodio de Metro y que se convirtió en noticia de farándula de los medios españoles, ya de por sí dados al espectáculo permanente.

Y se pueden encontrar otras sorpresas. Por ejemplo, que en un diario como Publimetro, de México, podemos notar estos rasgos en nada rigurosos:

-Más del 60% de las páginas es dedicado a la publicidad.

-Las páginas impares (la de mayor visibilidad y costo) se reservan casi exclusivamente a la publicidad.

-Hay publicidades que por su presentación, sus características gráficas y su ubicación se confunden con la información.

En la edición del 26 de marzo de 2010 de Publimetro, podemos observar que la noticia con foto destacada de primera página remite a una información interna que recoge el análisis de un grafólogo “imparcial” sobre las firmas de varios mandatarios mundiales. Vale decir que los grafólogos hacen un perfil de la personalidad de un sujeto, estudiando su firma.

Éstos fueron algunos de los resultados de la grafóloga imparcial:

Barack Obama, presidente de Estados Unidos (“Ojo Alegre”): Se trata de una persona de procesos mentales ágiles. Siempre tiene una respuesta rápida para todo. Tiende a ser ’ojo alegre’ (coqueto). Es capaz de sacrificarse por sus ideales. Hiperactivo e inflexible. Nervioso. Puede llegar a magnificar los problemas. No le gusta ver hacia atrás. Para él, el fin sí justifica los medios.

Felipe Calderón Hinojosa, presidente de México (“Agresivo secundario”): Se trata de una persona para la que es muy importante su imagen y siempre procura dar una buena impresión. Es sociable y práctico. Por el número ’6’ intermedio (en la firma), se deduce que el aspecto económico le es muy importante. Es tenaz, de ’agresividad secundaria’, es decir, responde a la agresividad, pero no tomaría la iniciativa. Al momento de escribir estaba estresado. Se concentra fácilmente. Trabaja bien en equipo.

Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina (“Se autoagrede”): Se trata de una persona que se siente muy apegada a su pasado, inclusive le pesa. No ve mucho al presente y va con todo al futuro. Le gusta llamar la atención y necesita constantemente reafirmaciones, a manera de cumplidos. Tiene problemas de hipertensión y gastritis. Es sumamente práctica, decidida y no se arriesga fácilmente. Es poco tolerante y se autoagrede.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela (“Cruel”): Es un hombre fuerte, de carácter y estricto, impulsivo, enérgico y cruel, así como autocontrolador. Estresado y observador. Quisiera dejar atrás el pasado y no puede. Es ’cuadrado’, inflexible y drástico. Tiene problemas en la columna vertebral. Su educación fue muy estricta. Apto para la milicia; es mejor jefe que subalterno.

Se trata, entonces, de una de las tantas muestras de cómo, desde la concepción de “cero confrontación política”, un diario puede hacer un tratamiento sesgado y tendencioso de la cuestión política, usando para ello algunos productos periodísticos “frescos, inocuos y llamativos”.

El periodismo como instrumento del

poder y como poder para el cambio

Harto ha sido dicho que las representaciones de la realidad siempre son utilizadas por el poder para mantener su preeminencia y su hegemonía. Una de esas representaciones es el lenguaje, materia prima del periodismo y la comunicación.

Sería ingenuo pensar, entonces, en que los medios actuales, llámense pagos o gratuitos, impresos o audiovisuales, llevan consigo la semilla de la discordia en una sociedad dividida en clases sociales, y con ello señalamos la división internacional del trabajo, también.

En un sistema social en el cual la ideología dominante es la de las clases dominantes, denota también la expresión de la explotación de un grupo de hombres sobre la mayoría.

Alexis Márquez Rodríguez trata en su libro “La Comunicación Impresa” in extenso sobre este asunto del condicionamiento ideológico del lenguaje y su traspolación hacia el periodismo, y nos dice: “... así como en una sociedad clasista la conciencia -es decir, las ideas- dominante es la de la clase dominante, también es el lenguaje de ésta el que predomina”.

Y cita a Armand Mattelart para ratificar que “toda actividad y todo producto en la sociedad capitalista participan del mundo y de la lógica de la mercancía. El lenguaje mismo que permite transmitir al público el sentido de dicha actividad y de dicho producto -cualquiera que sea- es el lenguaje del hombre de la mercancía que se transforma en amo de todo lenguaje”.

¿Cómo podemos pensar entonces en medios imparciales, neutrales, objetivos, cuando en la sociedad lo que se da es una cruenta lucha de clases que se manifiesta en todos los ámbitos del quehacer humano, sobre todo en el periodismo, una de las herramientas creadoras del consenso y de estereotipos de toda clase y en todos los niveles.

Con precisión, nos refiere Márquez Rodríguez: “Como es obvio, los empresarios de los medios de comunicación, conspicuos representantes de la burguesía y del capitalismo, no pueden limitar su actividad, dado el carácter específico de tal tipo de empresa, solamente al lucro monetario. Es inevitable que también se maneje el negocio con un propósito de defensa y preservación del sistema capitalista dentro del cual la empresa privada tiene sentido y se justifica”.

En esta su función de imposición de ideas, creación de consenso y otras menudencias, los medios han diversificado sus tareas. Y no sólo los programas destinados al entretenimiento, sino que las mismas noticias se han convertido en herramientas de evasión e irreflexión de los ciudadanos.

Héctor Mujica, quien igualmente critica la separación que la prensa industrial hizo de las opiniones y de las noticias, lo recoge de esta manera: “La llamada ’gran prensa’ no sólo informa y opina (insistiremos en esta falsa dicotomía), sino que tiene una función evasora: el entretenimiento clásico ha devenido en evasión. De allí la importancia, creciente, de los features. Con razón un periodista francés decía que Le Parisien Liberé tiene por misión la de ’liberar’ a sus lectores de toda preocupación, así como ahorrarles la de reflexionar. En Les maitres de la presse puede leerse esta regla, casi ley, de la gran prensa: “La desgracia de los otros os ayuda a creeros feliz”.

Por su parte, Armand Mattelart, en su obra Medios de Comunicación: Mito burgués vs Lucha de clases, rescata el término marxista de fetiche, el cual acuña a los medios burgueses con la derivación creada por Roland Barthes de mito. Por lo que a las acciones y efectos que los medios producen en la sociedad les llama mitología.

“El medio de comunicación de masas es un mito -dice Mattelart- en la medida en que se le considera una entidad dotada de autonomía, una especia de epifenómeno que trasciende la sociedad donde se inscribe. Así, la entidad medios de comunicación de masas se ha convertido en un actor en la escenografía de un mundo regido por la racionalidad tecnológica. Es la versión actualizada de “las fuerzas naturales”.

También aborda Mattelart el lenguaje de los medios y su discurso, un discurso plano, integrador, que desvanece las diferencias y los antagonismos sociales mediante conceptos fabricados, consensuados en la gran prensa e impuestos a la mayoría. Y nos dice: “... este concepto apunta a borrar todo esquema de estratificación social y a ofrecer a los receptores la imagen de una sociedad sometida al mismo determinismo indiferenciador. Junto a él, ha surgido la serie de los conceptos del amorfismo social, tales como: sociedad de consumo, sociedad de abundancia, sociedad de masas, sociedad moderna, opinión pública, etc. En todos estos términos-comodines se esfuma el soporte de la dominación social”.

Tener conciencia del papel que ha jugado y sigue jugando la prensa y el periodismo para la sociedad burguesa es, entonces, sólo el primer paso para avanzar en la transformación. Como Mattelart,  decimos: “Descifrar la ideología de los medios de comunuicación de masas en poder de la burguesía constituyó la primera etapa de un quehacer que incorporaba dichos instrumentos en la dinámica de la acción revolucionaria. Hoy aquella fase debe ser superada o por lo menos aprehendida sólo como un peldaño en la tarea de creación de un medio de comunicación identificado con el contexto revolucionario”.


 

REALIDAD FRAGMENTADA

REALIDAD FRAGMENTADA

Fernando Rivas Hinostroza, profesor de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, alerta que al enfrentar un periódico hay que tener en cuenta que éste ofrece una visión parcial de la realidad.

CIRA URUETA, MARIELA CHACÓN Y VÍCTOR CEPEDA,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

Actualmente los medios de comunicación impresos reproducen informaciones basadas en la visión de una persona o de un grupo, fragmentando la realidad, transmitiendo solo retazos de ella, carentes de sentido de responsabilidad social, medios que enarbolan la objetividad como su bandera para “vender” la noticia, traficando con ideologías y pensamientos con el objetivo de seguir perpetuando su poder hegemónico.
Razón tiene el profesor Fernando Rivas Hinostroza de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, cuando alerta que al enfrentar un periódico hay que tener en cuenta que éste ofrece una visión parcial de la realidad.

Es el punto de vista de los dueños de los medios de comunicación el que prevalece por encima de los intereses colectivos. Esta situación en Venezuela ha estado intrínsicamente ligada al poder económico y político, que ha impuesto su discurso liberal.

Esto sin tomar en cuenta que ya, hay cargas de subjetividad en las decisiones que toma el periodista al momento de cubrir el hecho noticioso y luego plasmarlo en cuartillas, donde debe sortear entre las fuentes a elegir, géneros a utilizar, entre lo que es y no es conveniente a la línea editorial del medio.

José Luis Martínez Albertos al respecto señala que: “... (el redactor) es el profesional que dentro de un medio de comunicación periodística tiene habitualmente capacidad de decisión sobre (...) las fuentes que van a ser utilizadas y sobre las formas expresivas concretas en que los mensajes informativos van a ser plasmados (...) clasifican la realidad”.

A esto añadimos que ya se ha hecho una práctica que el periodista no es el que decide qué va a poner o a quitar en una información, es el editor quien lo hace, agregando más subjetividad al discurso concebido bajo lineamientos editoriales.

Ese discurso también va condicionado a las vivencias y formación del redactor -aspectos que moldearon su personalidad, la cual va a dejar un sello particular en lo que escribe-. Tal y como lo señala Slavoj Haskovec: “Aunque se abstenga de formular opiniones personales, todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se le ha educado…La idea de que hay una actividad informativa ideal que no hace más que registrar hechos en forma imparcial, es insostenible”. 

Otro de los fundamentos de la doctrina de la objetividad que se nos inculcó en la universidad, era que como periodistas debíamos ser “apolíticos”, no tomar partido, ser “neutrales” y  cuando enfrentamos el campo laboral nos dimos cuenta que los periodistas debíamos situarnos de un lado o del otro, para revisar distintas perspectivas, pero que si estas no satisfacían los intereses del medio tendríamos que renunciar al trabajo por respeto a nuestra ética profesional.

La interpretación juega un papel importante y afianza el carácter parcial que se le imprime a las redacciones periodísticas. Cada reportero a la hora de generar la información transmite fragmentadamente la realidad.

Para Enrique de Aguinaga, “la naturaleza intrínsecamente interpretativa del Periodismo no sólo plasma los valores de la importancia y el interés (…) aprobando y desaprobando la realidad, sino que establece la frontera de lo deseable y lo rechazable, que inevitablemente se trasmite como mentalidad y, en definitiva, como conducta potencial, capaz de generar una nueva realidad.”

Para ejemplificar un hecho totalmente fragmentado de la realidad, Pascual Serrano realizó un análisis de cómo los medios en su mayoría españoles manipularon el tema sobre la compra del Banco Santander por el Estado Venezolano. En una particular sintonía todos titularon “El Santander vende a Chávez su filial en Venezuela”, con palabras más o palabras menos y utilizando sinónimos esta fue la información de primera página para la fecha. Lo que es peor, llegaron a titular “Chávez se convierte en el primer banquero de Venezuela.” Cabe destacar que seis meses antes de que se concretara esta negociación, Bush anunció la compra de acciones en los nueve mayores bancos de su país, claro que, entonces, ya no era el presidente el dueño y titularon “EE.UU. negocia la nacionalización de hasta el 40 por ciento de Citigroup”.

Con este análisis queda demostrada la forma de cómo los medios manipulan e interpretan determinada información, siguiendo la agenda que se les impone.

Ante esta disyuntiva de la formación académica que recibimos y lo que nos encontramos en la práctica, surge la imperiosa necesidad de enfilar  la formación de los futuros comunicadores sociales de la Universidad Bolivariana de Venezuela, con una visión de la parcialidad y subjetividad como formas de aproximarse a la realidad.

Para Jorge Ricardo Masetti, fundador y primer director de la Agencia Prensa Latina, sí es necesario establecer una discusión más amplia sobre la objetividad y la subjetividad, en las universidades,  ya que desde nuestras escuelas de comunicación tradicionales, se viene imponiendo la tesis de la imparcialidad y la objetividad como principio de un buen periodista, los profesores de estas casas de estudio impiden, en algunos casos, discusiones transcendentales para la construcción del nuevo periodismo, crítico y con una concepción nueva de lo que es verdaderamente la responsabilidad social del periodista al enfrentarse al hecho noticioso cuando trabajas para un medio, sea este privado o público.

Nuestro objetivo primordial como docentes es tratar por todos los medios de dar al estudiante de esta casa de estudios una nueva concepción del periodismo, luchar porque ellos estén consustanciados con el deber ser y tengan responsabilidad social  con la colectividad, dejando a un lado el individualismo y los antivalores neoliberales.

Para Carlos Ernesto Espeche, docente, investigador y director de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, “es difícil pero no imposible revertir esa enseñanza que nos dejó la universidad tradicional, cuando nos formó como periodistas desde el punto de vista positivista y con un pensamiento liberal”.

Hay que echar por tierra la mercantilización de la profesión y motivar a los estudiantes a que su futuro ejercicio profesional no esté solo por un salario, sino que con sus líneas sean capaces de trascender y darle la significación social que merecen los hechos que ocurren en la sociedad.

Debemos desmontar el discurso que desde muy pequeño al niño se da en sus escuelas, luego pasa por la educación básica y diversificada que el periodismo es veraz, objetivo e imparcial, dicotomía esta que atraviesa nuestro sistema educativo, es aquí donde cabe decir, o más bien impulsar cambios en los currículos educativos y demostrar que el periodismo hoy día se sigue  presentando como independiente o neutral y en el mejor de los casos como un poder.
   
Pensamientos encontrados se cruzan por la mente de quienes se han enfrentado a la realidad periodística, al analizar la acertada posición del profesor Hinostroza, frente a la falsa doctrina de la objetividad que aún esgrimen medios impresos y ante lo cual dijo: “Quienes se enfrentan a un diario deben estar conscientes que están frente al discurso de una persona”. (Entrevista realizada por Denisse Lassnibatt , publicada en ucv.altavoz.net)

Este docente investigador con ello deja por sentado la parcialidad que caracteriza a los diarios, alertando sobre el cuidado que se debe tener a la hora de consultarlos como fuente histórica.

Asimismo, Hinostroza apunta que los medios son el reflejo de “intereses particulares, de poderes fácticos, de intenciones determinadas, y siempre desde un punto de vista subjetivo”, por tanto apunta que tal objetividad no existe, pues se trata de transmitir la línea editorial que dictan los intereses de los dueños de los medios.

El ejercicio profesional nos habla de experiencias que corroboran esto. En el caso de Maturín, estado Monagas, Venezuela, los periódicos han estado bajo el poder de contrarrevolucionarios, activistas de Acción Democrática y del Partido Popular Copei, los cuales le han hecho el juego al imperio transmitiendo los antivalores del capitalismo al valorar las noticias como una mercancía, para vender sus tabloides, mercadeando con las personas, sus sentimientos, y apostando a una sociedad que no se quiere a sí misma, antinacionalista.

Riszard Kapunscinki, en una entrevista realizada por Edgar Cherubini Lecuna, advierte que cuando el capital llegó al Periodismo “configuró redes masivas de información dirigidas por personas que no eran periodistas, que la veían como mercancía, destinada a obtener una rentabilidad máxima, donde no importa si es verdadera lo que interesa es si es interesante y vende”.

Para los periódicos monaguenses lo que interesa y vende es el dolor humano, puesto de manifiesto en sus páginas de sucesos, donde brotan altas cargas de sensacionalismo y amarillismo en titulares y fotografías, que muestran insensibilidad hacia el dolor de familiares al exponer los cuerpos de sus seres queridos e irrespeto al público que los sigue día a día, con la premisa de ser objetivos.

Hinostroza a su vez dice que al leer los diarios es imprescindible saber interpretarlos, decodificarlos y conocer los discursos que traen consigo.

Al enfrentar estos periódicos también salta a la vista la poca profundización y contextualización en los temas, la insistencia desmedida en fragmentar la realidad, en tratar los hechos sin sus causales como lo señala el profesor venezolano Federico Álvarez Olivares, en su libro “La Información Contemporánea” (1978), el cual fue citado por Siglic Gutiérrez en saladeprensa.org.: “el periodista debe buscar hechos aislados, rehuir de todo aquello que pueda desvirtuar la pureza del hecho bruto. Esta manera metafísica de reflejar la realidad conduce necesariamente a fragmentarla o disecarla, a despojar los sucesos de su verdadera naturaleza, al privarlos de su contexto y de sus causales.”

No hay entonces en los tabloides locales investigación en los hechos y textos significativos que puedan ser de gran valor para las comunidades y sociedad en la que viven los ciudadanos.

El Apóstol cubano, José Martí, reflexiona sobre la importancia de no convertir a la prensa en “mero vehículo de noticias” (Palabra Ardiente, monografías.com), darle el carácter  humano que merece, de estar al servicio de la sociedad y del desarrollo de las naciones. Para ello Martí  da gran valor a lo que como periodistas día a día podamos escribir,  “el arte de escribir no es reducir”. Y añadía que a la palabra había que darle ala y color.

Sin duda, la tarea que nos toca emprender a los comunicadores   sociales es la de profundizar, crear textos significativos a través de la contextualización de los hechos, recrear las situaciones, haciendo aproximaciones a la realidad y ejerciendo la objetividad como apego a la verdad, darle una significación, color a las redacciones, logrando que sean amenas, que contengan las vivencias, lamentos, desafíos y triunfos de personas comunes, igual a todos, a la mayoría.

Martí, dijo que el periodismo no abarcaba  la verdad absoluta para significar que lo que dice un periodista está supeditado a la subjetividad, a sus valores, costumbres, y al momento histórico y social que vive. Esto, sin tomar en cuenta la carga de subjetividad que agregan al mensaje los intereses de los dueños de los medios.

En Venezuela hay mucho camino por recorrer y pasa por reformar la constitución en su artículo 58 que expresa  “...toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura “, lo que deja al descubierto que desde el punto de vista legal se licencia el ejercicio de la objetividad, la imparcialidad, banderas de los medios privados de comunicación social que con sus intereses mantienen su influencia en la población.

No podemos seguir concibiendo nuestras sociedades y a los sujetos como simples espectadores, debemos hacernos partícipes de las transformaciones, no puede haber revolución sin revolucionarios ni cambios sin actores, tal como lo señala  Martín Barbero en líneas de Oficio de Cartógrafo: “…modernos e intelectuales siguen reproduciendo la vieja dicotomía al concebir prácticas sin sujeto, la historia sin acontecimientos y la ideología sin proceso”.

Entonces es tarea nuestra revelar al mundo que el periodismo como lo exponemos y transmitimos, cuenta con su propia parcialidad, y que cada sociedad es capaz de trascender su realidad a su desarrollo, partiendo de la discusión de la objetividad y subjetividad para desmitificar las ideologías del discurso transmitido por los dueños de los medios.

Fuentes bibliográficas:

Víctor Ego Ducrot,  artículo “Objetividad y Subjetividad” como mito del periodismo hegemónico, en: http://www.visionesalternativas.com/index.php?

option=com_deeppockets&task=contShow&id=85262

(consultado 28/03/2010)

Víctor Ego Ducrot, artículo Coca-Cola “NO refresca mejor” en:

http://www.prensamercosur.com.ar/

apm/nota_completa.php?idnota=324

(consultado 28/03/2010)

Enrique de Aguinaga, Dimensión científica del periodismo, Madrid, 2.001
en:

http://www.saladeprensa.org/art185.htm 

(consultado 29/03/2010)

Denisse Lassnibat, Entrevista  a Fernando Rivas Hinostroza, en:

http://www.ucv.altavoz.net

(Consultado 29/03/2010)

Sandra Russo, artículo: Cómo los medios ocultan el mundo, en:

http://www.saladeprensa.org/art847.htm 

(consultado 28/03/2010)

Jesús Martín Barbero, “Oficio de Cartógrafo” Fondo de Cultura Económica, Chile, 2.002, p. 72

Edgar Cherubini Lecuna, entrevista a Riszard Kapunscinki En:

(http://www.analitica.com/va/arte/documentos/2737729.asp

(consultado 28/03/2010)

Carlos Ernesto Espeche, “El periodismo es siempre objetivo y parcial” en:

http://elsolonline.com/noticias/viewold/

---el-periodismo-es-siempre-objetivo-y-parcial---

(consultado 27/03/2010)

Siglic Gutiérrez, Objetividad, interpretación e Internet y sus paradigmas ante la historia del periodismo, en:

http://www.saladeprensa.org/art742.htm

(consultado 28/03/2010)

Karen Padrón Gato, Lázaro González González, Guillermo Cid y Dat Pham Tuan, Objetividad e Imparcialidad. Tema Polémico,

en:http://islalsur.blogia.com/

2009/112503-objetividad-e-imparcialidad-tema-polemico.php

(consultado 28/03/2010)

José Martí, Palabra y pluma ardiente, en:http://www.monografias.com

/trabajos23/palabra-pluma-marti/

palabra-pluma-marti.shtml

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículo 58.