Blogia
Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

CAPACIDAD SIMBÓLICA DE CONVERTIR LA PALABRA EN LENGUAJE

CAPACIDAD SIMBÓLICA DE CONVERTIR LA PALABRA EN LENGUAJE

JEANNETTE PEREIRA,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

En el arte de vivir,el hombre es al mismo
tiempo el artista y el objeto de su arte,
es el escultor y el mármol,
es el médico y el paciente”.
Erich Fromm, Ética y Psicoanálisis.

La cultura de los massmedias deslegitimó todos aquellos patrones positivistas que antaño nos regían. Esta cultura altamente influenciada por el consumo de dispositivos tecnoelectrónicos, promueve a los sujetos sociales a hacer nuevas lecturas de su entorno y, buscar otras maneras de asumir la realidad y el mercado.  

El auge de los massmedias en la cotidianidad del hombre, en especial la televisión, ha contribuido al uso y consumo simbólico de la palabra y de la imagen, lo cual se expresa en la nueva estética social y cultural que el sujeto asume. Ugas Fermín (2000) en una clase magistral al primer semestre de la Maestría en Educación, Mención Enseñanza de la Geohistoria, aludió a su tesis de ascenso postdoctoral, y señaló que “los lenguajes de la imagen suponen una educación no conformada con los significados aparentes del objeto, antes bien el sujeto se abre a descubrir ambigüedades ocultas más allá de la simple analogía”.

A través de la imagen grandes corporaciones han introducido no solo su cuota de responsabilidad social para los consumidores que se identifican con sus productos, sino que los han educado sobre temas de interés internacional, de tal manera que han creado modelos de consumo que igualan las diferencias y crean modas, invaden el mercado y, los imitan, los competidores. Este consumo simbólico de la palabra y de la imagen puede ser también desvirtuado en sus significados reales, para lograr imponer en otros segmentos del mercado, la cultura de las elites a los grupos sociales minoritarios que desean ser tomados en cuenta y participar, sin conocer de las manipulaciones (y los escenarios de construcción), del mercado y asumir lo que dicen, sin discriminar lo que consumen.

Se debe tener en cuenta que en la televisión predomina la imagen sobre el texto y lo oral sobre lo escrito. Sus  mensajes utilizan más la lógica de la emoción que la lógica de la razón, intentando siempre captar la atención del espectador.  Es la convergencia entre sonido e imagen lo que hace que el espectador este más pendiente del componente visual, desarrollando el “fenómeno de la evasión”, con la característica pasividad, abstrayéndose del resto de la pantalla. 

La popularidad de la televisión ha provocado que el lenguaje empleado en este medio se convierta en modelo para muchas personas. En los massmedias, sobre todo en la televisión, en los que respecta a la programación, producción y diseño de la imagen que se transmite al sujeto, en tanto objeto de su maniqueísmo, a través de las modas léxicas se crean nuevas subjetividades que trastocan los estereotipos, los lenguajes, los discursos, creando y construyendo imágenes que en muchos de los casos no concuerdan con los rasgos “coenofílicos”, ni con los patrones de consumo local.

En ello concuerda Martín-Barbero (1988), señalando que “la inexistencia de políticas para la programación televisada y la ausencia de productores independientes, lo cuales propongan innovaciones en el diseño del mensaje y del lenguaje y, la copia de los formatos reiterativos de las televisoras comerciales, son problemas que han sumido a las televisoras públicas en la postración y, en la soledad, debilitando la programación de las mismas”.    

Es importante señalar que las televisoras privadas se manejan con lógicas comerciales bastante significativas, y, por la cuantía de la inversión económica que conlleva a la diversificación del mercado y la racionalización de los procesos de producción, no están de acuerdo con los mecanismos de control que les impone CONATEL. Esta situación mejoró en el país desde el año 2004, con la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. En ella se regula el uso del lenguaje y se imponen horarios para la programación, actuando en conjunto con la Ley de Protección del niño, niña y adolescente (LOPNA; 2000),  para evitar que los menores de edad observen la programación sin la corrección de sus padres o responsables.

Si bien el problema adolece a la falta de una producción de calidad y compra de “refritos” norteamericanos, que se entremezclan con nuestra cultura, no es menos cierto que la inexistencia de una normativa que regulara estas emisiones en el país, llevaban a la televisora nacional a la bancarrota.

Nuestra habla se encuentra en constante proceso de evolución. ¿Pero será renovación o vamos hacia la pobreza expresiva?  El cambio de la letra, el uso del infinitivo por el gerundio, la confusión de las formas verbales y el ingenio a la hora de instaurar giros y modismos fónicos, expresiones nuevas, son síntomas irrefutables de que el idioma español es una lengua con mucha vida, que está despierta y en estado dinámico. Aún cuando los reacomodos son síntomas de la buena salud “per se”, las relaciones del mercado globalizado y “esas otras formas de estar juntos” (Martin Barbero, 1999), los investigadores de la lingüística opinan que la lengua se está vulgarizando, lo que no significa una devaluación sin compensaciones; sin embargo, es de hacer notar que la incorporación de nuevo léxico, enriquece la lengua.   

El lenguaje como facultad humana se aprende y educa, en primer lugar, en el entorno familiar y se rediseña con la interacción en otros lugares, como la escuela, la iglesia, los massmedias, los centros comerciales o los cybors (plural de cyber) para producir los discursos que se emiten en los contextos en los que  se socializa.

Gusdorf nos presenta en esta reflexión o parafraseo, al hombre como principal agente en el desarrollo de la comunicación. Al hombre sometido a un flujo constante de mensajes, y le invita a asumir la comunicación como un acto: de afirmación de su ser, de fortalecimiento de la identidad, que le permite controlar su tiempo y espacio y, además, actuar sobre y con los demás.

La palabra comunicación es indicativa de una acción bidireccional en la que se realiza un intercambio de información, es decir, los seres humanos dependen críticamente de su capacidad de comunicar para interactuar con el fin de afrontar las demandas de una vida en sociedad. Esta bidireccionalidad, entre interlocutores en la televisión, se consigue a través de la “interactividad”, palabra que no encierra toda la gama de matices que puede tener la comunicación como en la radio, sino en la cuota de pantalla que consigue cada programa.

Los espacios de los medias son “lugares” (Auge, 1997), donde fluyen relaciones temporo/espaciales en los cuales se legitiman por el consumo de la palabra, generadora de discursos, los sentidos y significados que en él se imprimen. Asimismo, en ellos se legitiman las formas sociales particulares que re/construyen el carácter subjetivo de las historias particulares y colectivas y las tradiciones del sujeto.

Lo interesante de todo esto es que la lengua es babélica y, no existen dos sistemas de lenguas lo suficientemente parecidas para considerar que representan la misma realidad social.  En este sentido Sausurre (1945:60),  planteaba que “la lengua es un sistema de signos que expresan ideas, y por eso comparables a la escritura, al alfabeto de los sordomudos, a los ritos simbólicos, a las formas de cortesía, a las señales militares, etc., etc. Solo que es la más importante de todos esos sistemas”.

La lengua, deslindada  así del conjunto de hechos del lenguaje, es clasificable entre los hechos humanos, mientras que el lenguaje no lo es. La lengua como expresión social es la que le da identidad y sentido de pertenecía al sujeto con sus contextos, con una realidad particular y, de lo cual no se exime el lenguaje como facultad, por la que ese sujeto se implica en una cultura.

La palabra emitida a través de la lengua es la que le da significado y sentido, al sujeto según la realidad social en la que se emite, en la que se expresa. Esta afirmación reconoce el papel fundamental que posee el lenguaje como transmisor de la cultura. En este orden de ideas Romaine (1995:51) afirma que a menudo se repite que el vocabulario de una lengua constituye el inventario de las entidades de que se habla en una determinada cultura, inventario ordenado y categorizado de modo que se establezca un cierto orden sobre el mundo. Sin embargo, el lenguaje no es el reflejo de una realidad objetiva que cada lengua modera a su manera. Le lengua nos ayuda a darle sentido al mundo, el lenguaje nos ayuda a construir el modelo.  

El sujeto como noción y categoría está en constante mutación. La noción sujeto tiene lecturas en correspondencia con la racionalidad epocal. Deviene en sujeto social en la coexistencia transversal de lo vivido, la convivencia y las diferencias que le dan al individuo pertenencia al grupo y al grupo consistencia por los individuos que lo conforman. Tal como lo señala Deleuze (cfr. Ugas Fermín, 1997:25): “No son los individuos los que constituyen el mundo, sino los mundos plegados, las esencias, los que constituyen a los individuos”.

El sujeto se constituye en actor social que interactúa según reglas de ordenamiento, dando por añadidura la del pensamiento, es decir, las distintas formas en la que participa de la convivencia y la sociabilidad los preforma como sujetos sociales. A partir de su comportamiento y,  su desarrollo vital cognitivo participa en la sociedad. El sujeto social refiere una tradición, una memoria, un código ético y moral, que pasa por lo natural, por ser los modos y las maneras admitidas como normal en la relación con los otros, acorde con valores que guían las relaciones sociales y las reproducciones que en ella se generan.

La redefinición del término por el descentramiento y la autoafirmación diferenciante, cuyas prácticas ciudadanas no concurren hacia un eje de lucha focal, sino que se disemina en una pluralidad de campos de acción, en la homogenización y fragmentación por las prácticas culturales donde las demandas dependen más de la elocución en los actos comunicativos y, no de los sistemas políticos que logran fluir por redes múltiples de información, el sujeto deviene actor frente a otros actores.

En los actos comunicativos siempre hay un contenido motivacional y expresivo por el que se expresan los sentidos y significaciones que el pensamiento asume; el intercambio que se da entre los hombres y los procesos de interpretación que se desencadenan es lo que Habermas (cfr. Cordova, 1995: 53), denominó consenso racional.

En este proceso consensual se aprovisiona el hombre de los rasgos identitarios del lugar con un conjunto de signos, vocablos, giros y modismos fónicos, los cuales el sujeto social implementa para hablar y referirse con propiedad sobre un tema, para socializar y comprar su estadía en el grupo. Esta situación dialógica con el medio, entre sujetos, bidireccional que ha sido siempre la comunicación, se expresa de otra manera en el performance que sobre comunicación  manifiesta  Edgar Tovar (2008:1), él dice que es la elicitación de una respuesta. Es decir, todo a nuestro alrededor comunica, aún los seres inanimados. La danza de las abejas de Kart Von Frisch, un terremoto, una sonrisa, un grito, un laúd.  Hay que ser cuidadosos en este sentido la primera se refiere a la comunicación humana y la segunda, es más amplia y abstracta.

El término comunicación, es  omnipresente  puede ser referido a todo lo que existe, a personas, animales y seres inanimados. La comunicación se constituye en todo un sistema infinito y continuo de relaciones por eso podemos hablar de comunicación animal, electrónica, masiva, humana, etc. 

Sin embargo, la comunicación humana es omnipresente y omnipotente, es la protagonista de ese quehacer comunicacional por la amplia facultad que posee el sujeto para hacerlo. En tanto elabora el pensamiento y, le da sentido y significado a la palabra, apropiándosela desarrolla el/los discurso(s) con los que se interrelaciona con los demás. 

Dance (cfr. Tovar, 2008: 2) expone su punto de vista de la siguiente manera: “(…), el ser humano tiene acceso a todo el ámbito de los medios no simbólicos de comunicación disponible para todos los animales y para la materia inanimada. Pero a diferencia de cualquier otra criatura o creación, el hombre posee la capacidad de comunicación mediante el uso de símbolos”.

El hombre hasta ahora era el único animal considerado comunicativo/comunicable. Desde luego, no se pueden  despreciar los experimentos con perros Dol en Siberia, en lo que a través de los timbres del aullido se ha logrado comprender su organización familiar, en actividades como apareamiento, hora de comer, recogida de la camadas o crías, entre otras experiencias registradas.

La diferencia está en que los animales emiten señales y el hombre posee un lenguaje que le hace capaz de hablar de sí mismo, de reflexionar sobre sí mismo, de pensar. Entre las ideas que sintetiza Sartori (1998:24), sobre este punto nos dice que “(…) el lenguaje esencial que de verdad caracteriza e instituye al hombre como animal simbólico es “lenguaje-palabra”, el lenguaje de nuestra habla”.

En este mismo orden de ideas, Sebeok (cfr. Esté 1997:108) sostiene que “el lenguaje es un sistema modelador, pero difiere de las representaciones mentales del animal al ser capaz de estructurarse jerárquicamente respondiendo a prioridades lógicas y, en el caso de la lengua a prioridades sintácticas”.   

A diferencia de cualquier otra criatura, el hombre posee la capacidad adquirida de comunicarse, de ser “loquax”, mediante el uso de símbolos, signos y señales capaces de intercambiarse en la interacción social, para interpretar la realidad, orientar su existencia  e interactuar con los demás.

En  las distintas lecturas de lo real se  difunden diversos mensajes y respuestas interpretativas por las propias prácticas sociales cotidianas en donde las relaciones sociales de ese sujeto, construyen y reconstruyen su experiencia fundamentar con la vida. El pensar, el generar el pensamiento evocando la experiencia, para comunicar lo que siente en el otro y por el otro, para hacernos entender y comprender por el otro.    

La “interacción” es una palabra clave en la comunicación cuando se  ejercita, cuando se dialogiza, pues cada interlocutor se coloca en el lugar del otro, para percibir el mundo de la misma manera, implica un rol y se emplea una mutua empatía, es decir, es la proyección de cada quien en el estado interior o en la personalidad de los demás.

La comunicación tiene entonces una virtud creadora, da a cada quien la revelación de sí en la reciprocidad con el otro. En el mundo de la palabra se da la edificación de la vida personal prestándose la comunicación bajo la forma de una explicitación de valor. La gracia de la comunicación en la que uno da recibiendo, en la que uno recibe dando, es el descubrimiento del semejante, del prójimo, del otro yo mismo, porque se identifica con el valor cuyo descubrimiento se logra merced de un encuentro, que se hace propio: la palabra.

Es la puesta en práctica de la racionalidad que se está conformado con los distintos aprendizajes que se tienen en los distintos contextos en los que se socializa. La comunicación cuando se lleva a cabo en la forma adecuada, confiere poder a los conocimientos, a los saberes y a los sentimientos de una persona. Es decir, quien sabe comunicarse tiene poder: de dejar constancia en el mundo de influir sobre otros, transformar, alterar, etc.

Señala Gusdolf que “la palabra es para el hombre comienzo de existencia, afirmación de si en el orden social y en el orden moral. Antes de la palabra solo hay en el silencio vida orgánica que, por lo demás, no es un silencio de muerte, pues toda vida es comunicación”.

La palabra es la que inicia al hombre en su relación social. Lo que hace único al homo sapiens es su capacidad simbólica de convertir la palabra en lenguaje y, el lenguaje en discursos (Sartori: 1998:23). La evolución del hombre corre paralela al desarrollo del lenguaje y, de los avances tecnológicos que la apoyan y la procesan. Fue así como la escritura y el uso de la palabra pasaron a ser “bienes perdurables” en la cotidianidad y, en el mercado.

Si bien la palabra muere con el hombre, su esencia plasmada en la escritura perdura en la historia. Al almacenar, expandir y explotar el lenguaje como un medio de control simbólico, el sujeto no solo tuvo el control de la realidad, sino que se estableció como una condición fundamental para la privatización de la mente.   

El hombre a través de las palabras que son símbolos que evocan representaciones, y por lo tanto llevan a la mente figuras e imágenes de la realidad, de objetos visibles como abstracciones que denotan y connotan resultados visibles/reales en la cotidianidad, articulan el lenguaje para el procesamiento de la información cuyo poder como código al alcance del colectivo le ayuda a percibir la realidad y a sobrevivir en ella. 

En el diseño del mensaje de los massmedias tienen una gran responsabilidad los actores que lo argumentan, ya que informarán de lo que es diferente en lo cotidiano, buscarán la primacía informativa y la originalidad y singularidad que desemboca en la uniformidad de la audiencia y, la banalización del acontecimiento.

En la televisión coexisten varios lenguajes, se combina lo visual, lo acústico y lo verbal. Existen lenguajes dentro de otros lenguajes. El lenguaje televisivo utiliza recursos y técnicas del lenguaje cinematográfico (encuadre, sucesión de planos, secuencias, etc.); del lenguaje periodístico toma en los informativos los modelos de boletines informativos, reportajes entrevistas, entre otros; y del lenguaje radiofónico, desde la estructura de la programación hasta el concepto de audiencia tipo, o el estilo coloquial, directo o conversacional en el proceso comunicativo.

En este media la palabra debe hacerse, haciéndose visual, para suplir a la vista. El oyente se convierte en un ciego involuntario que quiere recibir a plenitud lo que se dice, la información y las referencias de lo que se lee. Solo cuando se lee la escritura en voz alta, cuando se le locuta, sólo entonces el acento de una grafía adquiere ánima o soplo de vida.

Por esta razón retomo la idea que la palabra como grafema es un privilegio de algunas civilizaciones que han alcanzado este grado de especialización. Los indios samis del norte de Europa todavía mantienen un sistema de comunicación oral, no han permitido la escritura de sus tradiciones y su cultura.

La primera utilidad de la palabra fue constituirla en grafos, otorgarle grafía, para disponer de un sistema de representación de las ideas y del pensamiento, lo cual permitió conservar la información para transmitirla a otras personas. La palabra en sí misma es texto y, es registro. Es decir, del mismo modo que los sonidos se unen para formar palabras y estas se agrupan de una vez en enunciados, los enunciados se combinan para formar unidades superiores en los textos y en el discurso. Los enunciados que componen un texto deben estar relacionados con el significado de manera que se presentan como elementos al servicio de un tema en común.

 
La palabra y el texto tienen como función primordial transmitir información, dependiendo del ámbito en que se producen son textos periodísticos, publicitarios o científicos técnicos. Atendiendo a la intención y a la función comunicativa que predomina en ellos puede ser persuasivo, informativo,  prescriptivo y literario.

La experiencia es parte del sujeto en sí mismo, se adquiere a través de la sociabilidad y, en ella se exponen/explicitan las representaciones sociales y culturales, configuradas desde el nacimiento y desde antes del nacimiento en el sujeto, a través de la lengua. 

Por lo tanto, el pensamiento se ejecuta como expresión voluntaria de la razón educada, en tanto el hombre desee comunicarse. Como señala (Pereira, 2001), en  los procesos comunicativos tenemos que señalar tres dimensiones que afectan al proceso comunicativo: en primer lugar, una dimensión cultural que permite proyectar un discurso individual, personalista, cargado de los matices del emisor; en segundo lugar, la tecnológica, en la cual la instrumentalización para socializar la información debe fascinar al oyente; pero esto no quiere decir que su significado funcional sea el mismo; y, en tercer lugar, la realidad social que tiene que ver con la visualización de otros problemas y otras lógicas para pensar y asumir la realidad y la palabra.

El objetivo de la comunicación no es tecnológico, en esencia es natural y humano, por lo tanto, cultural (Pereira, 2010); es así que concierne a la comprensión de las relaciones entre los individuos y entre estos y la sociedad. Por eso Foucault, en su libro La Historia de la  Sexualidad, en el capitulo II, sobre El Método, señala que la palabra y, con ello el discurso, genera poder no cuando se conocen las relaciones de fuerza, citando a Maquiavelo, sino cuando se conocen los mecanismos de las relaciones de fuerza para ubicarse en el contexto.

El conocimiento/logos, en tanto saber que confluye en una realidad, escapa hoy de las mudanzas ideológicas que nos están transfigurando. El lenguaje que se plasma en el discurso debe adecuarse a los nuevos tiempos y romper con las barreras generacionales que no nos permiten asumir la realidad. Hay que dar un giro a la racionalidad con la que nos de/re/construyeron en el siglo pasado. No desperdiciarlo todo, pero hay que mirar al futuro con otras maneras de pensar, de asumir la realidad, la identidad y el sentido de pertenencia. Hay que asumir que nos hemos alterado por las nuevas tecnologías, que debemos asumir la palabra y el acto comunicativo en sí de otra manera. Alterándonos.   

Bibliografía:

Córdova, Victor (1995) La Sociología de lo Vivido. Pág. 53. Publicaciones de la UPEL. Préstamo circulante.

Esté, Aquiles (1997) Cultura Replicante. Cap.III  Antroposemiosis. Editorial Gedisa. Pág.108. Barcelona. España.

Martin Barbero, Jesús y Rey, Germán (1997)Los ejercicios del ver. Hegemonía Audiovisual o Ficción televisiva. Editorial Gedisa. Barcelona. España

Pereira Souquet, Jeannette (2000) La deconstrucción lecto y léxica del escolarizado por la publicidad televisada. Trabajo no publicado.

Romaine, Suzanne (1996) EL lenguaje en la Sociedad. Una introducción a la sociolingüistica. Lengua, sociedad y Realidad. Págs. 42 y 51. Editorial Ariel, S.A. Barcelona. España.

Sausurre; Ferdinand (1945) Curso de Lingüística General. Cap. III. Objeto de la Lingüística. 1.- La lengua; su definición. Pág. 60.  Editorial Lozada, S.A. Buenos Aires. Argentina .

Sartori, Giovanni. Homo Videns. La sociedad teledirigida. Homo Sapiens. Págs. 23-24. Editorial Taurus. Barcelona. España

Ugas Fermín, Gabriel (1998) La ignorancia Educada. Editorial Talleres de Estudios Epistemológicos en Ciencias Sociales. Págs.181. San Crístobal.  Estado Tachira.

Digital:

Tovar, Edgar (2008) La Comunicación Humana. Monografias.com/Monografias/shtml

Romo, Cristina (2009)La Radio http:// Congresos de la Lengua.es/Zacatecas/Plenarias/radio/Romo…39K

Sánchez Griece, Germán (2009) Técnica en el Coloquio Espiritual

http://es, catholic.net/religiosas/803/2775/

artículo. Php?id=2… 124K

Munera Uribe, Pablo Antonio (2008) Nivel 2. Formación en Comunicación Organizacional. 

Herrera, Amalia (2009) La comunicación educativa

http:// docencia y danza. Blogspot.com/

2009/06/2-encuentro-25- -de…-91K 

Martín-Barbero, Jesús (1999) Comunicación. Fin de Siglo ¿Para donde va nuestra investigación?

http://www.jalisco.gob.mx/srias/educación/8cristin.html.

4/11/99. Págs 1-9

Conferencias:

Fermín, Gabriel  Conferencia (Marzo, 2000)  El docente en el discurso pedagógico Trabajo de ascenso Postdoctoral. No publicado.


 

CRISIS EN LOS GÉNEROS

CRISIS EN LOS GÉNEROS

Joseph María Casasús y Luis Núñez Ladevéze, profesores españoles, acotan que en la actualidad los géneros tradicionales de periodismo han entrado en una nueva crisis como consecuencia tanto de su propia evolución como de la aparición de nuevos medios de comunicación.

EVELYN LUGO,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Maturín.

Para algunos teóricos como Lorenzo  Gomis  y Mar de Fontcuberta, los géneros periodísticos son considerados categorías básicas en las que se fundamenta la expresión del mensaje comunicacional de masas. Desde este punto de vista, producen orden en el material informativo y los medios de comunicación hacen uso de ellos para recoger la complejidad de lo que acontece y exponerlo a los receptores.

Algunas teorías clasificatorias
de los géneros periodísticos

En medio de la incertidumbre ante la diversidad de clasificaciones de los géneros periodísticos, surgen diversas teorías entre las que destacan:

-La poética de Aristóteles y/o teoría de los géneros: considerados categorías básicas (Lorenzo  Gomis  y Mar de Fontcuberta; 1989). “…Cada género tiene una forma y cada género trata de producir efectos. Y gracias a los diferentes géneros el diario multiplica el uso de recursos”.

-Teoría de los esquemas del discurso, planteada por el profesor Teun A. van Dijk, se divide en dos grupos narrativos y argumentativos. Postura criticada por algunos investigadores del periodismo por manejo de esquema reduccionista y simplista. Sin embargo, Van Dijk insiste en el análisis del proceso de producción de la noticia.

-Teoría normativa de los géneros periodísticos. José Luis Martínez Albertos la desarrolló en 1989, definiéndola como “una construcción teórica que surge por la extrapolación de la teoría clásica de los géneros literarios”. Opinan sus críticos que el no distinguir bien lo que es información de lo que es opinión, puede llevar a transmitir al lector una idea incorrecta de los hechos. Pero Martínez Albertos no concibe una correcta enseñanza del Periodismo sin la existencia de una teoría precisa. Así, dividir los textos periodísticos obedecería a la necesidad metodológica de clasificar determinados productos culturales.

-Teoría del sistema de textos, formulada por Héctor Borrat, quien propuso en 1981 una clasificación de los géneros periodísticos muy similar a la del resto de la doctrina española, formada por textos narrativos, descriptivos y argumentativos. Según este criterio, el predominio de unos topoi en los géneros narrativos y de otros en los argumentativos conlleva la aparición de textos mixtos. (Casasús e Núñez Ladevéze, 1991: 90). (El debate en torno a los géneros periodísticos en la prensa: nuevas propuestas de clasificación, por Sonia Fernández Parratt)

Si bien es cierto que los géneros periodísticos son de gran utilidad como instrumento pedagógico del ejercicio profesional porque proporcionan al alumno modelos y esquemas de referencia, desde hace varios años  tropezamos con la hibridez del mismo, la cual se hace necesaria ante la evolución del tiempo y de la sociedad. En este sentido, no debemos perder de vista las teorías aquí expuestas ya que nos encaminan hacia la interpretación de la realidad plasmada en textos mixtos.

Es por ello que en estos tiempos de cambios y apoyándonos en el diálogo de autores españoles -investigadores de los géneros periodísticos- es notable resaltar que el periodismo es algo que crece y vive y está en constante movimiento, motivo por el cual no podemos encasillarlos en viejas estructuras, abriendo así nuestra mente y ofreciéndole al público la armonía y coherencia de los hechos relatada desde diversos estilos.

En líneas generales, académicamente se hace necesario establecer la importancia y diferencia de cada uno de ellos; clasificados de la siguiente manera: noticia, reportaje, entrevista y crónica, y comentario-critica, carta al director, artículo, columna, editorial y viñeta de humor.

¿Los géneros periodísticos van desapareciendo
hasta perder vigencia en la actualidad?

En este caso, para Joseph María Casasús y Luis Núñez Ladevéze, piensan al igual que Fontcuberta y Gomis, que han sufrido varias crisis y transformaciones con el paso del tiempo. A continuación señalamos algunas de ellas:

-Entre 1920 – 1930: influencia de la literatura de vanguardia en la prensa.

-Los años 80: factores de competitividad con otros medios, aparición de nuevas tecnologías y factores ideológicos como la crisis de la postmodernidad.

-Aparición de nuevos medios de comunicación. Por ejemplo, el periodismo multimediático.

Tendencias en la reestructuración del mensaje

Entre otras vertientes, los géneros clásicos se enfrentan al periodismo de precisión, donde día tras día se actualizan con trabajos más elaborados de alta calidad e hibridez. Motivo por el cual, Casasús y Ladevéze consideran que una teoría moderna de los géneros periodísticos deberá asentarse en los siguientes criterios:

-Entender la teoría de los géneros como una proyección analítica y crítica de la práctica periodística.

-Ordenar el sistema de los géneros según la división que distingue entre el objetivo o formal y subjetivo o temático. Combinación de ambas dimensiones ejemplo: crónica deportiva, reportaje político, información científica, crítica musical.

-Clasificar los géneros según las siguientes categorías: informativos, o narrativos, interpretativos, evaluativos o descriptivos, argumentativos para el comentario y la opinión o evaluativos y los instrumentales denominados prácticos.

-Géneros igual a instrumento pedagógico que permite desarrollar una crítica de los textos, según los principios del profesor Lorenzo Gomis (1989: 129-141).

-Apoyan el carácter interpretativo, pero creen que este afecta los textos informativos, caracterizados por su naturaleza persuasiva más que objetiva o imparcial.

En http://www.ehu.es/zer/zer11web/sferparrat.htm 

Nuevas propuestas - Tipología

Entre las nuevas propuestas tenemos el reporterismo y/o género de autor, donde se abandona el clásico criterio de objetividad, subjetividad e intencionalidad, proporcionándole un punto de vista absolutamente personal.

Vivimos en un mundo acelerado y así como cambia el clima, cambian los modelos tradicionales de la vida, en este caso abordamos la raíz del periodismo - “la tipología clásica”- la cual no admite en la actualidad la gran cantidad de adornos que aparecen continuamente fruto de su propia transformación. Ya que bien sea que vivimos tiempos de cambios, o se cuenta con menos preparación en las universidades para nuestros jóvenes o en definitiva la existencia de mucha creatividad en cada comunicador, el cual tiende hacia la hibridez del género.

Si bien es cierto, nos abordan infinitas interrogantes, y no sólo describir o relatar los hechos es la clave, estudiamos este oficio para aclarar el sentido de las noticias aparentemente dispersas, ofreciéndole a nuestro lector o audiencia la secreta armonía de los hechos, diciéndole del por qué ocurrieron los acontecimientos, lo cual se logra con prácticas que requieren de buena formación e investigación.

“La sociedad actual, compleja y globalizada, requiere un periodismo que logre traducirla adecua¬damente. Esto implica, entre otras cosas, comprender la interrelación de las noticias y asumir nuevas estructuras de pauta. Frente al ‘periodismo mosaico’, que disgrega y desinforma, la autora propone el “periodismo sistema”, que articula y dota de sentido a los contenidos”. ”. (Fontcuberta, Mar de: la noticia, Barcelona. Paidós, 1993, pp. 102-108)

Los Medios digitales

Tanto la competencia de los medios de comunicación audiovisual como los de la nueva tecnología están cambiando radicalmente las formas de trabajo, los medios a través de los cuales las personas acceden al conocimiento, se comunican y aprenden, y los mecanismos con que acceden a los servicios que les ofrecen sus comunidades. Su incidencia en los medios de comunicación plantea la posibilidad de transformar a los sujetos desde pasivos consumidores y espectadores a partícipes activos de este proceso.

Si bien somos dueños del poder de la escritura, por lo general trabajamos en función de la emotividad del lenguaje aprovechándonos en infinitas ocasiones de los sentimientos ajenos. Tampoco es un secreto para nadie que el ser periodistas abre una brecha de apego a las empresas corporativas donde se fijan claramente los intereses económicos y políticos de la firma en cuestión, asumiendo una tendencia hacia la agenda mundial, cayendo en más de una ocasión en lo superficial.

Los progresivos cambios en el modo de redactar las informaciones a menudo supusieron a Fontcuberta la ruptura de las fronteras entre los diversos géneros y llevaron a incrementar la tipología de géneros y subgéneros en un intento de abarcar todas las posibilidades expresivas que se encuentran en los medios de comunicación. 

Durante decenios se mantuvo la idea de que los modelos establecidos eran permanentes y que las normas debían seguirse de manera estricta y a medida que se modificó la relación entre la prensa naciente y un público creciente, fueron conformándose los géneros periodísticos.

Los géneros reflejan la evolución del periodismo y se van modificando a la vez que las demandas sociales y los objetivos de la profesión periodística van cambiando, de manera que pueden ser entendidos como un método de interpretación sucesiva de la realidad social, inclinándose hacia la independencia, ética, acceso y respeto a las fuentes y recursos, sin obviar la premisa del lenguaje claro, preciso y sencillo en toda comunicación social.

BIBLIOGRAFIA:

Casasús, Joseph María y Núñez Ladevéze, Luis: Estilo y géneros periodísticos. Barcelona, Ariel, 1991, pp 87-88.

El debate en torno a los géneros periodísticos en la prensa: nuevas propuestas de clasificación. Por Sonia Fernández Parrat.

En: http://www.ehu.es/zer/zer11web/sferparrat.htm consultado 01/04/2010.

Fontcuberta, Mar de: la noticia, Barcelona. Paidós, 1993, pp. 102-108.

Fontcuberta, Mar: http://www.comminit.com/es/node/149895/37

http://www.comminit.com/es/node/149895/37

Géneros periodísticos. Por: Abraham Santibáñez.

En:  related:creal.upla.cl/humanidades/departamentos/comuncaioninformacion/

documentos/programa/PERIODISMO%20DE%20OPINION%20E%

20INTERPRETATIVO.doc Santibáñez. Consultado 01/04/2010.

Internet y los medios masivos. En:
http://www.educ.ar/educar/site/educar/resultados

Introducción al reportaje: antecedentes, actualidad y perspectivas. Por Sonia F. Parratt.

En: http://books.google.co.ve/books?id=6Pu1zgCt2woC&pg=PA23&lpg=PA23&dq=

jose+luis+nuñez+ladeveze,+generos+periodisticos+tradicionales+

en+crisis&source=bl&ots=sem1AF2m. consultado 01/04/2010.

Las tendencias del periodismo actual: En: http://www.periodismoglobal.cl/2005/01/

las-tendencias-del-periodismo-actual.html Consultado 01/04/2010.

Lorenzo  Gomis. Generes leteraris y generes periodistics. Periodistica, num 1, Barcelora, 1989 pp 129-141

Márquez R, Alexis. La comunicación Impresa: Teoría y Práctica del Lenguaje Periodístico. Ediciones Centauro. Caracas 1976-1985.


 

EL LENGUAJE Y SU DIMENSIÓN SIMBÓLICA

EL LENGUAJE Y SU DIMENSIÓN SIMBÓLICA

HAIDELVIA MOYA,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

La diversidad de símbolos presentes en la cotidianidad de los seres humanos se interpreta mediante el lenguaje. Desde épocas remotas, los individuos sistematizan la información de sus entornos de acuerdo a la normativa y al uso que posee el lenguaje que los conforma. Se considera, de acuerdo con concepciones filosóficas que los humanos son animales racionales capaces de conocer, de representar su mundo a través del lenguaje, lo que los hace seres únicos y particulares, que obviamente, se diferencian de los animales. Esto los marca como seres que presentan, según Ferrater Mora, (Ibidem) una “differentia specífica”.

Por otra parte, se ha planteado que el lenguaje es la característica más específica que identifica inequívocamente a la especie humana. Obsérvese lo que plantea en este sentido el filósofo Fernando Savater (2004: 93): “El lenguaje es el certificado de pertenencia de mi especie, el verdadero código genético de la humanidad”. Sin embargo, cabe destacar que las reflexiones filosóficas tienen características no concluyentes; son de naturaleza especulativa, y por lo tanto generan nuevas reflexiones.

Ahora bien, teniendo en cuenta la existencia de un compendio de símbolos en la actualidad, el conocimiento del lenguaje y su vinculación con la cultura son necesarios para desmontar los discursos que constantemente se producen y re-producen en los medios de comunicación. La elaboración de sentidos dentro de los textos periodísticos (medios impresos), responde en la mayoría de los casos a intereses que se alejan de las verdaderas realidades de las comunidades de hablantes. En otras palabras, se construyen significados que contrariamente a informar, pueden en todo caso, desinformar.

Aunado a lo anterior, la cultura, el lenguaje y la comunicación se integran para producir procesos de significaciones que deberían ser estudiados desde  los contextos donde se dan. De allí que la cultura de los pueblos se organice y estructure mediante la circulación de contenidos y significados. Los actores sociales, mediante el lenguaje no sólo se comunican, sino que estructuran las relaciones internas y externas de acuerdo a la necesidad de interactuar en las situaciones cotidianas.

Esto se justifica con el aporte semiótico de Greimas al discurso. Para el autor, “el mundo humano parécenos definirse esencialmente como el mundo de la significación. El mundo solamente puede ser llamado humano en la medida en que significa algo” (P.7).  De esta manera frecuentemente se expresa mediante el lenguaje una serie de signos que simbolizan las visiones de mundo, las costumbres, tradiciones y manifestaciones ideológicas que no se separan de las intenciones que se persiguen al momento de comunicar algo.

En esta perspectiva, el lenguaje como un hecho social, humano, le concede cabida a la interpretación de los enunciados que diariamente transmiten los medios. Las personas que reciben la información, al momento de procesarle, entenderla y comprenderla, se relacionan con todo un proceso de decodificación que se muestra turbio si realmente la producción o la escogencia de los textos por parte de quienes los elaboran, no son los más propicios (obviamente que esto ocurre muy a menudo). Los receptores de textos periodísticos pueden permanecer pasivos ante un código escrito que, aunque está redactado de manera sencilla, los persuade, los impulsa a la actuación y hasta posiblemente a una acepción equivocada de la realidad.    

En el apartado anterior se mencionó la cultura como un aspecto relevante y pertinente cuando se habla de lenguaje, sobretodo de lenguaje periodístico. Ésta por ser una producción de sentidos que se gesta dentro de los contextos de interacción social, permite entender la cadena de símbolos que convencionalmente están relacionados con los procesos de lecturas de los medios. Y precisamente se relacionan con la lectura de los medios porque dentro de la estructura mediática se tejen argumentos revestidos de “poder”.

En tal sentido, la dimensión simbólica del lenguaje se hace explícita en el papel de “ser representación de” que corresponde a las lenguas una vez que se ha asumido su carácter comunicativo: porque comunican (y ya que dan información), han de representar algo, han de simbolizar lo que transmiten. (Fernández, M. 1999, p. 28-29)

Para finalizar, se aclara, que se puede convivir en una sociedad, independientemente de la violencia simbólica que en ella se suscite, lo importante es que se puede sobrevivir en ella mediante el diálogo, es decir, cuando se comprende que existen acuerdos convencionales para el manejo de la lengua que aglutina a su alrededor a todos los miembros de la sociedad, donde claramente se establecen procesos de semiosis que regulan los comportamientos y las concepciones de la realidad comunicacional en la actualidad.

En un papel público como el diario...
deben ocupar un lugar distinguido aquellas
ideas que, a más de ilustrar el espíritu,
deben ocurrir a la felicidad de los
que se aprovechan de ellas...
Alexandro Araimón Brosel  
    

Bibliografía:

A. J. Greimas (1976). Semántica Estructural. Madrid: Gredos, S.A.

Fernández, Pérez, M. (1999). Introducción a la lingüística. Barcelona: Ariel.

Ferrater, Mora, J. (2001). Diccionario de filosofía. Barcelona: Ariel.

Savater, F. (2004). Las preguntas de la vida. Barcelona: Ariel.

 

CUANDO EL PERIODISMO SE APROPIA DE LAS TÉCNICAS LITERARIAS

CUANDO EL PERIODISMO SE APROPIA DE LAS TÉCNICAS LITERARIAS

CRUZ RAMÓN LUCES SEQUEA,
Profesor de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

El más antiguo de los géneros periodísticos, la crónica, entronca con la novela, por una parte, y con la historia, por otra. Es hoy el género por antonomasia del periodismo literario. Adopta la superestructura del relato, a la vez que incorpora la técnica del punto de vista, y al periodista mismo como narrador, en todas sus posibles variantes

Cuando el periodismo se apropia de las técnicas literarias para hablar de la realidad, el resultado es doble. La información se presenta como la expresión de una realidad vivida. Y el lector es invitado a abrir las puertas de su imaginación para recrear con ella un mundo y sus protagonistas.

Pero el periodismo literario no modifica la realidad, sino que se aparta de las convenciones informativas. El periodista deja de ser un intermediario pretendidamente invisible y neutral, para convertirse en el instrumento humano de que el lector mismo se servirá para estar presente en la noticia, para vivirla.

Muchas han sido las críticas que se han realizado a esta corriente. Pero se puede establecer que el periodismo literario es una nueva forma de hacer periodismo que surgió no  como una hija bastarda de la literatura como lo quisieron hacer ver los detractores, como lo plantea  Vivaldi (1986) cuando dice: “En gran medida, sería impreciso hablar de que el periodismo pueda aparecer como el hermano menor de la literatura, porque el periodismo es también literatura. Este nuevo género nacido de las crónicas, reportajes, artículos, entrevistas, semblanzas, etcétera, tiene matices especiales: todo escrito puede estar presentado con calidad y si es posible con belleza, ya que "el periodista escritor o el escritor periodista, presta dignidad literaria a cuanto informe toca con su pluma".

Para la prensa escrita el periodismo literario es  una nueva forma de atrapar al lector ante un mundo donde la rapidez con se maneja y se socializa la información es abrumadora, donde los medios impresos pierden fuerza, se hace necesario desplegar las destrezas de los mejores narradores para cautivar al lector. En tal sentido, dice Tomás Eloy Martínez, “el dato nos asombra, pero no nos conmueve. Si leyéramos, en cambio, la tragedia de una mujer que se ha quedado sola en el mundo después del maremoto y siguiéramos paso a paso la historia de sus pérdidas, sabríamos todo lo que hay que saber sobre ese maremoto y todo lo que hay que saber sobre el azar y sobre las desgracias repentinas”.

No cabe dudas que el periodismo literario está vigente donde los medios de comunicación prestan interés por el contenido de la narraciones que se transmiten convirtiendo así el hecho noticioso en un acto que engancha al lector con la información tratada  por el periodista, llevando en su discurso los mínimos detalles que reflejan la esencia del ser humano protagonista de la noticia que en muchos casos el periodismo tradicional deja de tratar por considerarlo subjetivo y poco llamativo para el consumidor habido de noticias.

Como lo explica  Saad (2008): “La vigencia del Periodismo Literario está exenta de toda duda en tanto que es cada vez más visible el interés de los medios de comunicación escritos por mostrar trabajos con un alto contenido en su narración. La preocupación estética respecto al desarrollo de las historias es cada vez más creciente, y de allí la proliferación de revistas especializadas donde son visibles el esfuerzo y la puesta en escena del ingrediente literario”.

La esencia del  periodismo es informar la realidad del hecho noticioso de una forma clara y veraz asumiendo la profesión con toda responsabilidad. A diferencia de las narraciones netamente periodístico-informativas de actualidad coyuntural, inmediata y fugaz, los relatos periodísticos literarios adquieren una manifiesta permanencia histórica. Empiezan contando un acontecimiento concreto en un tiempo y un espacio, debido a la profundidad de la mirada y de la excepcional descripción lograda por el narrador, trasponen la dimensión particular y se convierten en paradigmas de la condición humana.

En conclusión, la literatura y el periodismo escrito tienen en común el uso de la lengua impresa para comunicar, expresar, transmitir ideas, acontecimientos, relatos. Las fronteras entre ambas se vuelven difusas si se las aprecia desde la mirada de la sensibilidad literaria; y en este sentido se hace necesario analizar sus puntos de encuentro y desencuentro: mientras la literatura emplea la imaginación, la ficción, como elemento básico de su construcción discursiva, el periodismo lo hace con la realidad, la no-ficción de los hechos, a través de un relato polémicamente “objetivo”. Es aquí donde el periodismo literario explica esta relación, éste no ficciona los hechos, sino que los comunica como experiencia, pues los presenta como realidad vivida y no referida.

Fuentes Consultadas:

Alberto Salcedo Ramos, Periodismo Literario: Las dos habitaciones de la casa.

Anuar Saad Saad y Jaime De la Hoz Simanca, El periodismo literario, http://www.saladeprensa.org/art289.htm

http://www.observatoriofucatel.cl/

periodismo-literario-las-dos-habitaciones-de-la-casa/

Martín Vivaldi, Gonzalo (1986). Géneros Periodísticos, Madrid, Paraninfo, segunda edición.

 

LA PALABRA Y LA SOCIALIDAD DE LA LENGUA EN CONSONANCIA CON EL LENGUAJE Y LA PARTICIPACIÓN DEL SER

LA  PALABRA  Y  LA  SOCIALIDAD  DE  LA  LENGUA  EN  CONSONANCIA  CON  EL  LENGUAJE  Y  LA PARTICIPACIÓN  DEL  SER

George Gusdorf, filósofo y epistemólogo francés, plantea que llegar al  mundo es  tomar la palabra, transfigurar la experiencia en un  universo del discurso y  concluye  en que la palabra,  al ser parte del  ser, refleja al ser de quien la pronuncia.

ALDRIN SOLANO Y FERNANDO SIFONTES,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

La  diferencia  entre  la  palabra  acertada  y 
la  palabra   casi  acertada  es  la  que  hay 
entre  la  luz  de  un  rayo  y  una  luciérnaga.
MARK  TWAIN


Etimológicamente, la palabra comunicación se refiere a común-acción.  En este sentido, proponemos entender la comunicación como la coordinación de acciones. Así, la comunicación será más que el intercambio de información,  por  lo  tanto,  la  Comunicación es el eje central en la vida del ser humano. Las personas jamás han podido vivir aisladas, necesitan comunicarse, relacionarse unas con otras. Somos seres que necesitamos intercambiar constantemente nuestras ideas, puntos de vistas, alegrías, inquietudes, deseos, preocupaciones. La Comunicación es un proceso dinámico en el que las personas cumplen las funciones de emisores y receptores en forma alterna. Este constante intercambio de ideas es lo que nos permite hacernos entender, y entender a los demás.

Según Warren Weaver, en Matemáticas de la Comunicación, La Comunicación Humana, (pág. 61), plantea: “Un sistema inmenso de señales, movimientos, íconos, signos y símbolos se conjuntan y permiten al ser humano interpretar la realidad, orientar su existencia e interactuar con los demás”.

En el  caso  específico  de  los  seres  humanos, se  comunican entre sí mediante uno de los códigos  más elementales usados  por  éstos  y  no es otro que la palabra,  en  tal  sentido,  las  relaciones  existentes  entre las palabras son,  a  la  vez,  un  espejo y modelo de nuestras  propias relaciones con el universo.

Por  lo  tanto, al llegar al mundo los seres humanos no tienen otra  opción que emitir sonidos en función de hacerse sentir, dejarse oír, y  en general ponerse en contacto con los demás seres que lo rodean, la  palabra es lo que identifica al hombre como ser pensante y de  facultades especiales que  lo diferencian de otros seres vivientes.

Nuestra palabra es la capacidad de nombrar correctamente la realidad de estructuras. A partir de la palabra compartimos lo que somos, nos decimos a nosotros mismos y tendemos un puente con el otro con el que aquel puede acceder a la verdad de nuestro ser, de nuestro pensar, de nuestro sentir.

Según Ivonne Bordelois, “La Palabra Amenazada” (Pág. 4, 2004), “entre  el  uso de la palabra y la  escucha de la palabra media una distancia semejante a la que separa el amor de la prostitución,  piénsese  en  la  ridícula  paradoja  que  encierra  la común  expresión, “dominar una lengua”; las lenguas son ellas mismas dominios  inmensos de tradiciones, vastos léxicos que se nos escapan, reglas  gramaticales subterráneas de las que apenas alcanzamos a atisbar  los mecanismos.”

En  este  sentido,  es  necesario  recordar  a  Martí: “La  lengua  no  es  el caballo  del  pensamiento,  sino su  jinete”. No es una coincidencia  el hecho de que Martí fuera poeta,  ya que son los poetas y los niños los que primero advierten las posibilidades más abiertas y secretas  del  lenguaje y  juegan o se dejan jugar con ellas.

También  podemos decir que las Lenguas no sólo se emplean, no son sólo valores  de  comunicación,  expresión  personal  o  uso  colectivo:  contienen la experiencia  de  los  pueblos  y  nos la transmiten, pero  sólo en la medida en que estamos dispuestos a reconocer su  capacidad de poder hablarnos. La expresión común que decimos a  diario, “usar la lengua”,  reduce la lengua a un instrumento, cuando  en  realidad  la  lengua  es  un  proceso  que nos  trasciende. Como lo  dice Guillermo  Boido: “La  poesía  es  el  intento  de preguntarle  a  las  palabras  qué  somos”, entonces vale afirmar  que si  la  palabra sabe  más de nosotros que nosotros mismos es porque viene de una  tradición de experiencia humana que nos supera en el tiempo y el  espacio.

Siguiendo con el criterio de  Bordelois. “las  palabras que hoy día  pronunciamos son sobrevivientes de catástrofes históricas donde el  latín pereció, pero  éstas  palabras  nos  preceden, nos  presencian y  se prolongarán mucho más allá de nosotros en el  tiempo (...)”.

La palabra la pone el hombre en uso como elemento de comunicación  para dar a entender su mundo interior y construir con sus congéneres  el mundo exterior en una relación de contexto y de comprensión  social de la realidad compartida. Para Bacon, según Graciela  Reyes en “La Pragmática Lingüística” (Pág. 13, 1994): “Los  hombres  conversan por medio del lenguaje, pero las palabras se forman a  voluntad de las mayorías”, ya que las relaciones de entendimiento se  dan por una convencionalidad del lenguaje donde las palabras forman  vínculos de igualdad de convivencia entre los seres. 

Citando al  Diccionario de Lingüística Moderna: “Hoy, sin embargo, la palabra sigue siendo una unidad  básica de la lingüística; la unidad  limite (o  al  menos,  zona  de  transición)  entre  sintaxis  y  morfología con entidad suficiente para construir sobre su estructura  una  teoría”, e imprescindible  para llevar a cabo  un compás  armónico  por  medio  de la formación sintáctica, que es lo que permite hacer  la historia, la  autobiografía entre otras teorías indispensables para la subsistencia  en grupo  como fortaleza social.

En los  encuentros sociales  del hombre se encuentran fenómenos  trascendentales como es la transfiguración, en líneas anteriores  expresamos que el hombre modifica o transforma al mundo exterior.  Tal planteamiento resulta muy humilde y sencillo para lo  indescriptible que suele ser una metáfora tan significativa y tan relevante como es la  de hacer mundo con las palabras. Aunado a  esta visión, tenemos que  reconocer que los grupos humanos al hacer uso de la palabra  también usan la lengua y el lenguaje por el cual construyen y  pronuncian un discurso cargado de subjetividad y relevancia,  pertinente en el compartir de los encuentros y,  por ende, el hombre  requiere de patrones específicos de la comunidad y  darle, de  este  modo,  sentido de pertenencia a sus condiciones de ser humano.

La  lengua es un sistema de signos que el hombre por naturaleza  adquiere y desarrolla, haciendo uso de un sistema  orgánico (aparato fonador), que le permite articular  sonidos, valga la construcción del  sistema para conocerse, comprenderse y  comprender a los demás. 

Para Ferdinand Saussre, “Curso de Lingüística General” (Pág. 50. 1945): “No se  puede, pues, reducir la lengua al sonido, ni superar el  sonido de la articulación bucal”,  porque sin ella no fluirían las  palabras como prendas del poder mágico con que se enseña y con  que se persuade.  Para Saussre (Pág. 58): “La lengua es la parte  social del lenguaje exterior al  individuo, que por sí solo no puede ni  crearla ni modificarla; no  existe más que en virtud en  na especie de control establecido entre los miembros  e  la  comunidad”. 

En  este  sentido, el  hombre  hace  gala  de  sus conocimientos para  estar en consonancia existencial. La lengua encierra un mundo de  saberes, que para Saussre, citándolo nuevamente, es un  sistema de  signos que expresan ideas,  y por eso comparables a la  escritura, al  alfabeto de los sordomudos, a  los ritos simbólicos, a  las formas de  cortesía, a las señales militares, etc. Sólo que es el más importante  de todos esos sistemas”. Un sistema que está en el primer orden  dentro de la grandeza de las facultades. Tomemos en cuenta cuando  Saussre se refiere a que la lengua tiene como funcionamiento las  ideas y  los  sonidos. 

Saussre se refiere a que: “La lengua es también comparable a una  hoja de papel: el pensamiento es el anverso y el sonido es el reverso:  no se puede cortar uno sin cortar el otro; así como tampoco, la  lengua  se podría aislar del sonido y del pensamiento: porque con este es que  se identifican las ideas que se  constituyen a través de  las palabras.

En  otro  sentido,  por medio de la lengua el hombre se hace un  ser  de mundo  y  de  participación colectiva; por  consiguiente, podemos  hablar o  referirnos al lenguaje.  El lenguaje como elemento para la  expresión, para la libertad,  del  habla  y  de  los  fundamentos sociales   es  la  comunicación  humana,  tomando  en  cuanta  a  Graciela  Reyes (Pág. 18.  1994):  “El  significado  que  se  produce  al  usar  el  lenguaje  es  mucho  más  que  el  contenido  de las  proposiciones  enunciadas. Abordando este planteamiento se puede incluir, también,  que el lenguaje es mucho más que los gestos, los sonios de voces,  articulaciones de voces; el lenguaje es un enramado de  complejidades del habla del ser humano.

Según  el  autor  George Gusdorf, “la  palabra  al  ser  parte  del  ser, refleja al ser de quien  la pronuncia”, analizando este planteamiento  y  reforzando lo expuesto por los autores antes citados, la palabra es el  reflejo de quien la pronuncia, es decir, como seres humanos que establecemos unos códigos lingüísticos, para desarrollar el acto de la  comunicación, nos encontramos que la palabra le da vista al  discurso,  es decir, le da realce a lo planteado, como sujeto social estamos en  capacidad  de  desarrollar la  palabra con elegancia y  distinción. En  otro orden de ideas, dar nuestra palabra simboliza comunicar, es expresar. Dar nuestra palabra es darnos en una dimensión de nuestro ser.

Desde  el  punto de  vista  periodístico,  nos  encontramos en medio  de la comunicación radial, donde la palabra es un  don y un poder  de  convencimiento,  ya  que es por éste medio por donde nuestros  radioescuchas se  enteran de los acontecimientos,  y por supuesto,  somos nosotros los que pronunciamos la palabra para un colectivo y tenemos el deber de brillar en el discurso, porque nuestra palabra  será trasmitida en vivo y  será escuchada por toda  una  masa.

Una palabra clave es comprenderla en su plena expresión. Nos ayudará a entender el proceso de la comunicación. Cuando las personas interactúan, cada una se coloca en el lugar de la otra. Ambas tratan de percibir el mundo de la misma forma. La interacción implica asumir recíprocamente un rol y emplear una mutua empatía. Es decir, la proyección de cada quién, en el estado interior o en la personalidad de los demás. La Comunicación es el eje central en la vida del ser humano. Las personas jamás han podido vivir aisladas, necesitan comunicarse, relacionarse unas con otras. Somos seres que necesitamos intercambiar constantemente nuestras ideas, puntos de vistas, alegrías, inquietudes, deseos, preocupaciones.

BIBLIOGRÁFIA:

Alcaraz, Enrique; (2004).  Diccionario de  Lingüística  Moderna. Barcelona. Editorial Ariel S.A.  Segunda  edición.

Bordelois, Ivonne: (2004).  La Palabra Amenazada. Caracas. Editorial Monte Ávila Editores Latinoamericana S.A.

http://www.google.com.ve/

http://www.monagrafías.com/

Reyes,  Graciela: (1994). La  Pragmática Lingüística. Barcelona: Editorial Montesinos Editor. Segunda edición.

Saussure, Ferdinand: (1945). Curso  de  Lingüística  General.  Buenos Aires: Editorial Losada S.A.

Weaver Warren,  Matemáticas  de la Comunicación", La Comunicación Humana.


 

DEL LENGUAJE

DEL LENGUAJE

MILADIS RIVAS,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

La finalidad esencial de este trabajo es aproximarnos a una explicación sobre los fenómenos del lenguaje, sus orígenes e importancia, sin dejar de mencionar su función social, vinculación con el papel que juegan los medios de información y comunicación en la actualidad, el cual a sido objeto de estudio por parte de psicólogos dada la estrecha relación entre los fenómenos lingüísticos y los psicológicos.

Origen del lenguaje

El origen del lenguaje es  uno de los enigmas que difícilmente resolveremos en un futuro cercano. Como pasa con la mayoría de los “orígenes de las cosas”, hay muchas teorías, pero ninguna comprobada.

La primera división en las hipótesis, está marcada por la creencia en teorías divinas o evolucionistas. La hipótesis divina del origen del lenguaje nos dice que Dios le otorgó al hombre la capacidad de dar nombre a todos los seres de este mundo (libro del Génesis).

En cuanto a las evolucionistas, todas las hipótesis, pese a sutiles diferencias, concuerdan en que el habla apareció por la necesidad de comunicarse. Los impulsores de estas teorías dicen que es muy posible que el lenguaje haya aparecido en la era de Neandertal, y que con el Homo sapiens se haya desarrollado más vertiginosamente. Las diferencias entre los evolucionistas:

-La teoría onomatopéyica afirma que el hombre comenzó a hablar imitando los sonidos de su alrededor, como los que producían los animales o los distintos elementos que estaban a su alcance.

-Para los filósofos griegos, el origen residía en que las palabras o sonidos asignados, eran similares a lo que se quería representar, y entonces era algo “natural”.

-La teoría de la repetición sugiere que el habla pudo haber estado en un principio estrechamente vinculada al esfuerzo físico. Es al día de hoy que cualquier actividad corporal que implica el uso de mucha energía nos hace emitir sonidos involuntariamente. Entonces, cuando se requería repetir tal esfuerzo físico, se cree que se comunicaban imitando el sonido que espontáneamente salía al hacerlo.

Asimismo, existe el pensamiento de que hubo primero una única lengua y que todas las demás son sus derivados. Esta teoría la propuso el filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz en el siglo XVIII, y se conoce como “monogénesis”. Mientras tanto, “poligénesis” es el nombre que recibe la teoría contraria a la de Leibniz. Tampoco hay respuesta aún a esta pregunta.

Definición de lenguaje

Según algunos autores, definir "Lenguaje" no es tarea sencilla. El lenguaje es un sistema de signos que cumple una función cognoscitiva y de comunicación entre los seres humanos y el resto de los seres. Surgió en algún momento de la era antropozoica y ha evolucionado con el transcurrir del tiempo. Sin él es impensable cualquier actividad humana, aún la del pensar.

Diccionario español:

1-"Facultad de expresarse".

2-"Conjunto sistemático de signos que permiten la comunicación".

Podríamos llenar miles de páginas exponiendo sobre la historia del Lenguaje, desde las épocas del hombre primitivo e incipientemente social, hasta nuestros tiempos. Lo único que podemos alegar como juicio, o como un imperativo que rige universalmente para todos, es que el Lenguaje acompaña y ha acompañado al hombre durante toda su evolución histórica y antropológica. Gracias a él, el hombre conoce, función esencialmente vital para su desarrollo y especialización y es un elemento clave para la vida intelectual y cultural, pues cualquier tipo de conocimiento se encuentra coexistiendo en él.

Mediante esta afirmación, cabe preguntarse: ¿si el hombre conoce a través de él, qué es lo que tiene el Lenguaje que le permite esto? Esta pregunta ha estado en los estudios de los autores dedicados puramente a lo lingüístico. Cuando hablamos de lo lingüístico nos referimos a la ciencia que se encarga del estudio del Lenguaje.

Aquí solamente haremos referencia a algunos autores del Siglo XX, todos ellos discutiendo y tratando de resolver qué es el Lenguaje.

Noam Chomsky, es un conjunto finito o infinito de oraciones, cada una de las cuales posee una extensión finita y construida a partir de un conjunto finito de elementos (Noam Chomsky, 1957.

Ferdinanaud Saussure: El lenguaje es una capacidad o facultad extremadamente desarrollada en el ser humano; un sistema de comunicación más especializado que los de otras especies animales, a la vez fisiológico y psíquico, que pertenece tanto al dominio individual como al social y que nos capacita para abstraer, conceptualizar y comunicar. El lenguaje se compone de lengua y habla.

Martin Heidegger, considera que el lenguaje propiamente dicho es sólo privativo del hombre. Es famosa su tesis según la cual el lenguaje es la casa del ser (Haus des Seins) y la morada de la esencia del hombre

Sapir define el término como «un método exclusivamente humano, y no instintivo, de comunicar ideas, emociones y deseos por medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada. Estos símbolos son ante todo auditivos, y son producidos por los llamados “órganos del habla”». La aparición del vocablo «método» denota que el lenguaje es un medio, un instrumento para alcanzar fines, la importancia del mismo alcanza su cumbre cuando de interacciones entre iguales hablamos, cuando nos aproximamos a otra persona para interactuar, siempre utilizamos el lenguaje, no siempre con la misma manifestación del mismo (puede ser corporal, hablado, escrito,...), pero en esencia haciendo uso de el función social del leguaje la primera y la más importante la comunicación de las ideas.

Tipos de lenguajes

Existe una variedad que pueden ser muy diferentes: el escrito, el hablado y el visual.

El hablado: Utiliza la capacidad de articular sonidos.

El escrito: Se sustituye por la ortografía, este se alcanza cuando el sujeto expresa sus pensamientos de manera consecuente y ordinaria.

El visual: Está constituido por imágenes y pueden estar constituidas, en su nivel más elemental, por color, forma y movimiento.

Importancia del lenguaje y su función social

Si el lenguaje es la materia del pensamiento, también es el elemento propio de la comunicación social. Una sociedad sin lenguaje no existe como tampoco puede existir sin comunicación. Todo lo que se produce en relación con el lenguaje sucede para ser comunicado en el intercambio social. La clásica pregunta: «¿Cuál es la primera función del lenguaje: producir un pensamiento o comunicarlo?»

El lenguaje es todo eso a la vez y no puede tener una de las dos funciones sin tener la otra también. Todos los testimonios que la arqueología nos brinda acerca de la praxis lingüística se enmarcan en unos sistemas sociales y participan, por consiguiente, de una comunicación. «El hombre habla» y «el hombre es un animal social» son dos proposiciones tautológicas en sí y sinónimas. Insistir, por lo tanto, sobre el carácter social del lenguaje no significa que se otorgue una mayor importancia a su función de comunicación. Por el contrario, tras haber sido utilizado en contra de las concepciones espiritualistas del lenguaje, si la teoría de la comunicación tomara una postura dominante en el acercamiento al lenguaje, correría el riesgo de ocultar cualquier problemática relacionada con la formación y la producción del sujeto hablante y de la significación comunicada que, para esta teoría de la comunicación, son unas constantes no analizables.

Cómo se vincula el lenguaje al papel de los medios

de información y comunicación en la actualidad

“El padre Pedro Freites expresó que no ha recibido una respuesta concreta de la Mesa de la Unidad sobre su candidatura para la Asamblea Nacional. Recordó que "el tiempo de Dios es perfecto y ellos tomarán la decisión cuando sea conveniente, ese día decidiré cuál será mi destino", enfatizó.

"Yo invito a la sociedad a un cambio profundo, a un encender de las conciencias, porque en Venezuela tenemos 11 años de calvario y necesitamos luchar por nuestra democracia y nuestros derechos". La Prensa. Locales, 04/04/2010. María Teresa Chourio.

Como periodista tenemos que escribir noticias que tengan significados para la sociedad que vivimos, que construyan, no que destruyan, donde se fortalezcan los valores y exista un lenguaje sin agresión y descalificación y en donde las personas estén debidamente informadas.

Podemos observar cómo este cura utiliza un lenguaje detractor e insultante con una intención sesgada para descalificar la imagen del presidente. Valiéndose de su embestidura de sacerdote utiliza este medio de comunicación escrito para expresar lo que piensa, transmitiendo un mensaje de instigación al odio.

Como conclusión, después de haber analizado las fuentes que tratan el estudio del lenguaje y la relación con los medios de comunicación y el papel que juegan como manifestación del pensamiento, el cual influye en nuestra concepción e interpretación del mundo objetivo, permitiendo que se pueda analizar y vincular todos estos aspectos a los medios de comunicación y las matrices de opinión que se generan, determinando estos la evolución de la sociedad.

Son los medios soportes donde se debe dar un lenguaje claro, preciso y sencillo, entendible por la audiencia, ya que el periodismo es algo que crece y evoluciona con el transitar de los tiempos.

Bibliografía:

http://lengua.laguia2000.com/general/el-lenguaje-concepto-y-definicion

http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Mazzucchelli/Metafora.htm

http://html.rincondelvago.com/lenguaje-y-pensamiento.html

http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n19/19_vhernandez.html

http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/

la-ling%C3%BC%C3%ADstica-panorama-general-de-la/19j6x763f3uf8/56#

http://www.monografias.com/trabajos35/

concepto-de-lenguaje/concepto-de-lenguaje.shtml

http://ofdp_rd.tripod.com/conferencia/bartolog.html

 

 

LA EMOCIÓN DEL PERIODISMO

LA EMOCIÓN DEL PERIODISMO

FERNANDO CASTILLO Y RAFAEL RINCÓN,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

Ryzard  Kapuscinski, uno de los más brillantes periodistas del siglo XX, sostiene que hay una falsa interpretación de la tradición anglosajona de la objetividad, y que esta teoría produce textos fríos, muertos, que no convencen a nadie. El polaco es partidario de servir con pasión de manera que el periodista transmita que está verdaderamente metido en el asunto del cual escribe. Para él, la emoción da fuerza al  texto.

Kapuscinski  plantea aquí tres aspectos que consideramos de suma importancia para la discusión:

1.-La critica a la “objetividad”.

2.-La critica a quienes desde esa  “la objetividad” producen “textos fríos, muertos que no convencen a nadie”.

3.-La pasión como base del periodismo comprometido.

En lo que respecta al primer punto, definitivamente debemos entender que los seres humanos al hacer nuestra representación del mundo tenemos limitantes neurológicas, sociales e individuales  que funcionan como filtros a la hora de interpretar hechos, si como ha demostrado la física cuántica el objeto observado es modificado por el simple hecho de la observación que hace el observador. No podemos hablar entonces de datos objetivos, limpios, libres de toda visión humana. Un comunicador social, por ejemplo, no ve el mundo ni elabora una comunicación, información o noticia, al margen de sus intereses, creencias o postura política.

De allí que el periodista al tratar de operar desde la “objetividad malentendida” trata y cree disociarse actuando desde una especie de fría neutralidad, con la que muy difícilmente pueda generar convencimiento.

En su corto pero profundo libro “Los cinco sentidos del periodista”, Kapuscinski nos dice: “El periodismo, en mi opinión, se encuentra  entre las profesiones mas gregarias que existen, porque sin los otros no podemos hacer nada” (…) “la condición fundamental de este oficio es el entendimiento con el otro”.

Así va profundizando, reivindicando la necesidad de establecer la amistad, de generar empatía, la sensibilidad junto a la humildad y la búsqueda  constante del conocimiento.                                            

Tomas Eloy Martínez nos ayuda a visualizar más este aspecto cuando nos dice: “El periodismo no es una camisa que uno se pone encima a la hora de ir al trabajo, es algo que duerme con nosotros, que respira y ama con nuestras mismas vísceras y nuestros mismos sentimientos”.
 
Nuestro vivir se da en la convivencia con el otro, en lo social,  y esa relación  se construyen desde el lenguaje y la comunicación, desde el “entendimiento con el otro” en la conversación;  por otra parte, los seres humanos nos movemos en tres dominios fundamentales, inextricablemente unidos, lenguaje, cuerpo y emociones que define nuestra dinámica interna y actuamos siempre en un medio o  contexto determinado, que define nuestra dinámica relacional.

Diría el autor de “Los cinco sentidos del periodista”: ”El texto periodístico funciona en su pleno valor en determinada ubicación y en determinado momento”. Por ello la importancia de la comunicación en los diferentes espacios que nos movemos, familia, comunidad, entre otros, así cuando el periodista va en busca de una noticia o un  reportaje su relación con el otro, surge desde una conversación, en el lenguaje desde una emocionalidad, sentimientos, creencias y disposición corporal determinada, reforzado  por el contexto. Cuando entendemos esto y nos hacemos cargo de ello, surge la pasión y con ello la coherencia que nos hace  convincentes.  

CAPITALISMO SALVAJE

El capitalismo, cual rey Midas, todo lo que toca lo convierte en mercancía y la comunicación y la información no escapan a ello.  La manipulación, la implantación de una realidad virtual por encima de los hechos y la historia es, en palabras de Kapuscinski, “un problema que seguiremos sufriendo mientras las noticias muevan tanto dinero, estén influidas por el capital y compitan como producto de los dueños de los medios”.  

En el periodismo dependiente del capital la función integradora es precisamente Comercial. El periodismo se desembaraza de ella sólo cuando deja de ser una de las esferas de la empresa privada.

Cuando los medios están al servicio de la ganancia y el interés económico las decisiones las toman los dueños de los medios, sufre una baja la  pasión periodística que solo puede ser reivindicada por la ética,  el periodismo militante y los medios alternativos.

ETICA Y PERIODISMO

La ETICA pasa a ser en el siglo XXI una base fundamental para el desarrollo de las diversas actividades para la vida de los seres humanos y la naturaleza, sobre todo por el avance tecnológico y el poder concentrado cada vez más en una minoría imperialista que en función de sus intereses y sus ganancias, manipula, miente,  crea realidades y opinión pública para justificar sus políticas y  garantizar su hegemonía.

Kapuscinski  define el espacio ético como “el respeto a la  integridad y la imagen del otro”, y Humberto Maturana  el “respeto al otro como legitimo otro en la convivencia” y por su puesto el respeto a la naturaleza. Nos identificamos y creemos en este criterio solo que, como diría Paulo Freire, asumiendo como un deber “por cuestión de amor, de reaccionar con violencia  a los que pretenden imponernos silencio. A los que en nombre de la libertad, matan en sí y en él, la propia libertad”. 

La pasión por el periodismo, es la pasión por el cambio, por la transformación por hacer,  como cantaba  Alí Primera,  más humana la humanidad, destacando el factor humano detrás de cada noticia. 

Tomando a José Martí hablando de la misión de la prensa, apunta: “La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo (…). No es su oficio informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen, o censurarlos con mayor suma de afecto o de adhesión, sino encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir.

Y tomando desde nuestro compromiso con la revolución Bolivariana la opinión de Eloy Martínez  al señalar que el  periodismo: “No es un circo para exhibirse sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate para una vida más digna y menos injusta”. Reivindicamos el periodismo comprometido  y militante.

Bibliografía:

Bandler, R & Grinder, J. 2005. La estructura de la magia, editorial los cuatro vientos, Santiago de Chile.

Freire, Paulo 1974. La Educación como práctica de la Libertad. Siglo XXI, Argentina editores.

Hernández, Daniel 2006. Información y Formación semiótica de la conciencia.

Hudec, Vladimir 1980. El periodismo: Esencia, funciones sociales, desarrollo. Editorial Oriente. Santiago de Cuba.

Kapuscinki, Rezart Los cinco sentidos del periodista.

Martínez, Tomás 1997. Periodismo y  Narración: Desafíos para el siglo XXI Conferencia pronunciada ante la asamblea de la SIP el 26 de octubre de 1997, en Guadalajara, México.

Maturana, H & Varela, F 1994. El árbol del conocimiento (Las bases biológicas del entendimiento Humano). Editorial Universitaria Santiago de Chile.

Maturana, Humberto 1997. Emociones y Lenguaje en educación y política. Dolmen Ediciones. Chile.

Vitier, Cintio 2006. Vida y obra del Apóstol José Martí. Fondo cultural del ALBA. La Habana Cuba.

 

PERIODISMO NARRATIVO

PERIODISMO NARRATIVO

YELIBETH RÍOS,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

A la pregunta de que si el periodismo narrativo es aplicable a todas las informaciones, Tomás Eloy Martínez, periodista argentino, afirmaba que el asunto tenía que ver más con el caudal de información: “Si no, se transforma es una cosa impresionista, barata y fácil”.  

Hoy en día, según diversos autores del periodismo narrativo, el recurso de la narración es imprescindible para documentar las escenas del hecho, ya que el lector crítico y activo requiere de precisiones, de detalles más ágiles, de caracterizaciones que lo lleven a sentirse involucrado y más interesado en el tema del cual se nutre de conocimiento.

Es así como Víctor Fabián La Torre, en un ensayo titulado Realidad basada en la ficción, y en el que recuerda al precursor del periodismo narrativo, Tom Wolfe, señala que sigue siendo defensor de la no ficción. Sigue creyendo que las mejores historias están por contarse, porque la naturaleza humana es capaz de desarrollar las más complejas e inimaginables ecuaciones. Lamentablemente, el periodismo de historias ha ido perdiendo fuerza, porque existe la idea que no sobrevivirá a la premura de Internet. Pero también es claro que muchos periodistas de este género dejaron de buscar las mejores historias y se abocaron a las más extrañas, insípidas y "vendedoras".

Víctor Fabián Latorre también destaca a Rodolfo Walsh, quien dice que el género asumió el compromiso político-social de intentar desenmascarar aquello que la historia oficial pretendía ocultar, basado en la premisa de que la realidad tiene tantas verdades como testigo ofrezca.

Y se remonta a sus inicios, dados en la década de los años 60 en América Latina y Estados Unidos, cuando comenzaron a publicarse relatos apegados fielmente a la realidad, pero narrados al estilo de una novela o de un cuento con autores como Walsh, con Operación Masacre (1957), y el estadounidense Truman Capote, con A Sangre Fría (1965). Surgió la corriente narrativa conocida como Nuevo Periodismo, basado en la descripción de episodios. Sin embargo, rompe con los esquemas periodísticos clásicos al aplicar técnicas narrativas propias de la imaginación. Se apoya en la manera de contar que caracteriza a la literatura de ficción para ‘humanizar’ el relato de una historia. Busca transmitir al lector una fuerza emotiva muchas veces ausente en la crónica noticiosa tradicional.

Esta técnica –acota Latorre- aunque rica en sus prácticas, puede tender a confundir al lector y llevarlo a pensar en dudar de la credibilidad de sus relatos, por lo que habrá que trasladarlo a los acontecimientos que demuestren la noción básica del periodismo, que es la veracidad en todo lo que transmite.

“La construcción de personajes. El uso de un narrador omnisciente capaz de estar en varios sitios a la vez, dotado además de la capacidad de mostrar lo que piensa o siente un personaje. El empleo de monólogos interiores. La pluralidad de puntos de vista. El apoyo en técnicas de suspenso. El uso de metáforas. La manipulación del orden temporal, con saltos del presente al pasado o al futuro y viceversa. Se trata en todos los casos de técnicas inherentes a la novela de ficción. Sin embargo, también se las apropia el Periodismo Narrativo, un género que más que contar busca mostrar. Recrea la acción de algo que sucedió. Recupera situaciones, diálogos y sensaciones”.

La Torre reafirma cómo todos los recursos que utiliza la novela ficción son de gran utilidad para mostrar los hechos tal cual acontecieron y hacer sentir al lector parte de ellos.

Tanto Tom Wolfe, Norman Mailer, Truman Capote o Hunter Thompson, buscaban modelar la contracultura de una sociedad que experimentaba grandes cambios, buscaban retratar su imaginario sociológico. Aunque estando claro que aunque presente en los diarios y revistas, el Periodismo Narrativo es un género más plausible de encontrar en forma de libro, porque suele ser fruto de un meticuloso trabajo de investigación de meses o años que da lugar a decenas o cientos de páginas. No obstante, la pregunta que cabe hacerse es: ¿cómo logra el autor dotar de verosimilitud a esa historia real que narra en clave de ficción? ¿Cómo cumple el pacto de fidelidad con el lector, si se ha comprometido a contar cosas verdaderas, pero apela a un narrador que puede penetrar en la mente de los personajes o es capaz de describir situaciones de las que no ha sido testigo?

A estas preguntas que La Torre expone se hace imprescindible considerar que ese Periodismo es autorreferencial, de la propia elaboración del autor, con el objetivo de aclarar las dudas sobre la veracidad de la historia, de cómo tuvo acceso a las pruebas y los detalles que ofrece. Por lo tanto, debe asumir como próximo paso conseguir a través del relato que eso que es real y que está contando, también parezca real frente a la crítica del lector. 

 

Wolfe, manifiesta la existencia de una serie de procedimientos estilísticos comunes en la mayoría de las obras del género. Postula que esos procedimientos son los que otorgan verosimilitud a todo relato de no-ficción. Los identifica como: 1) el punto de vista en tercera persona; 2) la construcción escena por escena; 3) el diálogo realista y 4) la descripción significativa.

En conclusión, de La Torre refiere que “como testigo, investigador y/o protagonista, el periodista se sumerge en la verdad de los hechos para luego reconstruir la historia con técnicas de narrativización que le permiten al lector transportarse a los lugares que describe el relato, revivir la acción de las escenas, sentirse en la piel de los personajes y convencerse de que todo lo que allí se muestra es fiel a lo que ocurrió”.

Por otra parte, en el texto La narración: el arte de contar la historia, por Anuar Saad Saad, se puntualiza que “la evolución del periodismo moderno señala un nuevo derrotero. Si bien los géneros están demarcados con fronteras cada vez más difusas, lo que hoy en realidad es importante, tanto para el lector como para el medio, es que “la historia” sea bien narrada. Para ello, debe tener ingredientes diversos que van desde los hechos en sí, los detalles de los mismos, los personajes que lo protagonizan, el tiempo–espacio y, por supuesto, la estética. Sin este último ingrediente que antes parecía un camino reservado a los literatos, el periodismo de hoy sería tan insípido que los lectores se alejarían aún más de los medios impresos”.

Este periodista habla de Romper el esquema, la nueva forma de enfocar los hechos, la búsqueda del ángulo nuevo, la creatividad en las entradas, el manejo de la estructura narrativa como en la literatura, la investigación y vincular hechos que los otros medios no trataron: que la narración es diferente.

Según Saad, la narración es el gran reto del periodista moderno y no solo en el estrecho campo de la prensa escrita: la televisión y la radio ponen en juego, cada una con sus armas, las técnicas narrativas apropiadas para ganar adeptos, llegar fácil al público, ejemplarizar, crear conciencia, ganar prestigio y credibilidad. En otras palabras, los medios están viviendo hoy una guerra sin cuartel promovida por lo masivo, lo instantáneo, por el cómo, cuándo y dónde transmitir el mensaje.

Hoy el periodista que quiere perdurar en la memoria colectiva, debe ser aquel que sepa enfrentar estos nuevos retos. Que al ser testigo de un hecho, o conocedor de alguna situación, piense si, efectivamente, esa situación puede ser contada de una manera distinta, dice Saad.

Aunque no se puede creer que todo puede ser narrado, ya que es también un riesgo y volvemos a la premisa de Martínez de que se puede transformar en una “cosa impresionista, barata y fácil”.  

Bibliografía:

Anuar Saad Saad es comunicador social-periodista colombiano, especialista en comunicación para el desarrollo. Coautor de la “Biblioteca Moderna de Periodismo. Es docente de las universidades Tecnológica de Bolívar y Jorge Tadeo Lozano, seccional Caribe. De: www.narrativa.com.ar 

Wolfe, Tom: El Nuevo Periodismo, Anagrama, Barcelona, 1976.

Capote, Truman: A sangre fría, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1991. Página 129.
http://www.sololiteratura.com/tom/tomartperiodismo.htm

Víctor Fabián Latorre.  Periodismo narrativo: cuando la realidad se apoya en la ficción http://www.saladeprensa.org/

www.mexicanadecomunicacion.com.mx/fmb/.../truman.htm

http://www.eluniverso.com/2009/02/01/0217/1103/

BA7FE425472D421DB1573815CB7A15B2.html

http://un-perro-andaluz.blogspot.com/2008/02/adis-hemingway-de-leonardo-padura.html

http://www.mundolatino.org/cultura/garciamarquez/ggm3.htmj