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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

UN NUEVO PARADIGMA EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN DIGITAL

UN NUEVO PARADIGMA EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN DIGITAL

 

Mark Briggs, subdirector asistente para noticias interactivas del periódico Tacoma News Tribune, en Washington, apunta: ”Necesitamos un pensamiento nuevo y diferente en las organizaciones periodísticas para sobrevivir y prosperar en este nuevo  panorama de medios”.

YELILYS SALAZAR, LILIAN GUEVARA Y RADA SABBACH,
Profesoras de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas. 

Mark Briggs, escritor deportivo, descubrió en 1998 lo que Internet podía hacer por el periodismo. Actualmente es subdirector asistente de noticias interactivas del periódico Tacoma News en la ciudad de Washington, además es el autor del libro Periodismo 2.0. Una guía de alfabetización digital para prosperar y sobrevivir en la era de la información.

Este autor plantea que en la actualidad Internet ha removido todo lo concerniente a la comunicación y al periodismo, dando a la sociedad y a los periodistas en particular, nuevas posibilidades y formas de contar las historias. Además, Internet ha roto el paradigma  de la comunicación unidireccional, donde “nosotros hablamos y ustedes nos escuchan”

Partiendo de lo antes mencionado, se puede precisar que por medio de la incidencia de la tecnología digital, el hombre se ha visto en la necesidad de alfabetizarse tecnológicamente para ir avanzando y mantenerse al ritmo de este nuevo contexto que nos arropa día a día, y que no nos podemos negarnos a su acceso, ya que actualmente estamos viviendo en la era de la información digital. Como lo apunta Mark Briggs: “Tenemos que buscar formas diferentes para contar la actualidad”.

Para contar la actualidad como lo expresa el autor es de mucha importancia delimitar las dimensiones del lenguaje adecuado a los medios on line y a la sociedad en general, buscando nuevas formas de contar los sucesos y experiencias, además es necesario  contrarrestar la invasión de informaciones tanto positivas como negativas producto de otras fuentes informativas, es decir, no podemos ignorar la existencia de una tecnología que nos invade día a día. Lo que sí está claro es que toda esa gama de informaciones   no pueden  originarse  sin la intervención del ser humano que tiene las capacidades cognitivas para producirlas.

Así como lo expresa Eduardo Castañeda, docente de la UNIVA; Guadalajara –México, “hay una cuestión sustancial que no se debe olvidar en este camino, lo más preciado del periodismo: la calidad de los contenidos de la información y de la forma que se presenta al lector”. Es decir, que la calidad informativa debe estar enfocada en transmitirle a la comunidad lectora una educación  orientada hacia los principios objetivos y valores implícitos para lograr el desarrollo humano.

Nuevamente se hace referencia a Mark Briggs cuando expresa que “se debe tener un pensamiento nuevo”, pues se refiere a que los periodistas para poder sobrevivir en esta era de la información digital deben acceder de forma positiva al cambio, actualizarse tecnológicamente, buscar espacios y  formas diferentes para contar la realidad.

Con respecto a lo mencionado, el periodista debe reinventar el periodismo para acceder al cambio, por eso, es necesario dar la vuelta a la forma de pensar para mejorar la praxis  en este nuevo contexto lleno de una variedad de accesos que nos ofrece el Internet, esto se convierte en una otra manera de hacer periodismo como alternativa de cambio y a diferencia del medio impreso que nos ofrece una información limitada o concreta de interés social, la red amplía cualquier posibilidad explicativa.

De la misma manera, tal y como lo expresa Concha Edo, profesora de Periodismo, de la ciudad de México, “la red es un nuevo espacio social, una gran ciudad en permanente renovación”. Compartimos la ideología de la autora, porque la interacción Informativa con los lectores se materializa por medio de los correos electrónicos con sus respectivas opiniones, debates, foros, tertulias y chat.

Ahora está presente la posibilidad de tener una página web personalizada, la cual es mucho más atractiva, barata y fácil de utilizar: los weblogs, más conocidos como blogs, y que en castellano se llaman bitácoras. El blog periodístico constituye una posibilidad de contar con un espacio propio que se llena de opiniones de manera constante. Este medio alternativo ha generado un relevante  cambio en las tendencias comunicativas actuales.

Los periodistas blogueros exitosos han encontrado formas para hacer que el blog trabaje para ellos, economizando tiempo en lugar de simplemente convertirse en una carga de tiempo adicional. Pueden utilizar el blog como una libreta, recopilando notas e ideas sobre historias. Pueden ayudar a organizar sus pensamientos. Y si construyen una audiencia, las pistas y la realimentación que reciben cambiarán por siempre la forma en la que se aproximan a sus temas.

Es importante también enfatizar lo que afirma Víctor Heredia Lima, cantautor argentino: “El pensamiento implica una revolución en nuestra mente que incluye una nueva forma de ver, analizar, sintetizar, inferir, razonar, cuestionar, reflexionar, contemplar, intuir… siempre respetando las leyes y reglas del mundo digital.” Esto se refiere a que la revolución en nuestra mente  tiene que ver con la asimilación correcta de las nuevas tecnologías.  En cuanto a la asimilación de las nuevas tecnologías, podemos afirmar que todo periodista está subido en un tren en marcha, que va a toda velocidad y que no sabemos bien dónde va a parar.

El intelectual Mario Benedetti señala: “Todo esto representa un desafío en cuanto a la concepción de las nuevas tareas. Además, hace más de una década después de que se diagnosticara una crisis de identidad del periodista, la irrupción de las últimas tecnologías obliga a que el concepto y definición de qué es un periodista vuelva a plantear un nuevo debate sobre las cualidades y características del profesional de la información en la era digital”. En relación a esto es necesario que el periodista defina su rol nuevamente  para sobrevivir en el nuevo panorama de medios on line.

Sobre el tema es importante comentar algunas de las desventajas de los medios on line. Ocurre que muchas de las informaciones presentadas a través de la nueva  tecnología no son originales del autor, resulta a veces más fácil copiar y pegar y esto no es periodismo, también se copian cables de agencias noticiosas, notas de prensa o se agregan, es decir, se intercambian contenidos con otras páginas para llevar más información. La realidad es que el 90% de las publicaciones «online» son así. La crítica con respecto a este hecho se ha  extendido  a aquellos sitios que “venden rumores como noticias, sin haberlos contrastado”.

De acuerdo con lo visto hasta ahora, resulta evidente que la nueva era de la información digital plantea a los periodistas grandes retos a los que sólo podrán enfrentarse desde unos cimientos formativos sólidos. La clave del éxito está en el ejercicio de la sabiduría y la honestidad desde todo punto de vista, además de otras valiosas  reglas básicas, tan viejas que no forman parte de la era de la informática ni de la posmodernidad como la decencia, la honestidad, la modestia y el esfuerzo aplicado a la búsqueda de la imparcialidad y la verdad.

Estamos de acuerdo con lo anteriormente mencionado ya que muchos periodistas pueden asumir su tarea como un poder para distorsionar la información, siendo esta también una forma de distorsionar la tarea del periodismo.  En el ejercicio del periodismo existen dos opciones, “el bueno y el malo”, por eso es necesario accionar para que sea siempre el mejor, el periodismo de calidad. Algo muy interesante es que cuando el público deja de creer lo que estamos transmitiendo, nos deja de escuchar, nos deja de leer, nos deja de ver.

Para enfatizar la consideración anterior, Biasatti, periodista argentino, dice: “El periodismo es crítico, ésta es su esencia. Ser crítico significa señalar aquello que parece vulnerar el interés común y aplaudir cuando se toma una medida acertada para el interés del conjunto de la sociedad.” Esto es una gran realidad que debemos compartir: el periodista debe señalar lo que despierta el interés del público, es decir, del lector.

Es importante también mencionar la grandeza de la cita del periodista Tomas Eloy Martínez: “Un periodista que conoce a su lector jamás se exhibe. Establece con él desde el principio lo que yo llamaría un pacto de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia y fidelidad a la verdad. A la avidez del conocimiento del lector no se la sacia con el escándalo sino con la investigación honesta, no se la aplaca con golpes de efecto sino con la narración de cada hecho dentro de su contexto y de sus antecedentes. Al lector no se le distrae con fuegos de artificio o con denuncias estrepitosas que se desvanecen al día siguiente, sino que se le respeta con la información precisa. Cada vez que un periodista arroja leña en el fuego fatuo del escándalo está apagando con cenizas el fuego genuino de la información. El periodismo no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más larga y menos injusta.”

Referencias bibliográficas:

BIASSATI, SANTOS; (2004); “El noticiero de santo”; http://www.facebook.com/people/Santos-Biasati/

BRIGGS, MARK; (2003); “documento2.0 alfabetización digital;” http://www.markbriggsfitness.com/

CASTAÑEDA EDUARDO; (2001);Hhttp://cheersalmighty.com/eduardo_casta_eda.html 

EDO, CONCHA; (2003), “tiempo y memoria”; http://en.scientificcommons.org/concha_edo

HEREDIA, VICTOR; (1991) http://www.learningreview.com/reviewers-demo/865-victor-here...  

MARTINEZ TOMAS ELOY; (1997) http://www.sololiteratura.com/tom/tomaseloy.htm

 

EL VALOR DESEADO DE LAS COSAS

EL VALOR DESEADO DE LAS COSAS

Los profesores checos Slavoj  Hascovec  y  Jaroslav  First, afirman  que la impersonalidad en la técnica de presentación  de las noticias, da al público la impresión del reporte real, sobrio e imparcial. Esto “garantiza” una imagen justa de la realidad y una adecuada reacción del público.

MAIQUEL JARAMILLO RODRÍGUEZ,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

Esta frase es un comienzo para valorar la realidad en la cual nos desenvolvemos, una por medio de las noticias, y otra es la cultural de dominación y seducción que hoy día es transmitida por los medios publicitarios para así llegar a la “transculturización”. Aunado a esta verdad, el periodista siempre escribe o informa con la   intencionalidad de que la audiencia acepte y digiera cada noticia, y así fortalecer la credibilidad que debe existir en la misma.

Es por esta razón que los autores checos Slavoj Hascovec y  Jaroslav First afirman que la impersonalidad en la técnica de presentación de las noticias, da al público la impresión del reporte real, sobrio e imparcial. Esto ”garantiza” una imagen justa de la realidad y una adecuada reacción del público.

En realidad, los autores tratan así de manera irónica el problema en cuestión, pues lo cierto es que las noticias son transmitida desde el punto de vista subjetivo, ya que permiten expresar la actitud o disposición psicológica de lo que este profesional puede ver, sentir, apreciar y calificar de las personas, cosas, situaciones y acontecimientos.

Por eso, de acuerdo a los antecedentes citados y afirmación que  deriva el centro polémico objetividad-subjetividad, es importante resaltar ciertos autores.

Esta subjetividad, de acuerdo con la definición  de Olga Dragnic en el Diccionario de Comunicación Social: ”La objetividad es el carácter de la consideración que intenta ver el objeto tal como es, prescindiendo de la preferencias e intereses del que los considera y basándose solamente en procedimientos intersubjetivo de comprobación y control.”

Lo antes mencionado permite decir que el periodista es responsable de la objetividad con que debe llevar internamente a los medios de comunicación su reporte, además de la política existente en los mismos y parte de ella es la razón y la conciencia. Es decir, objetividad asumida en su carácter de honestidad profesional.

En Ética y crisis de credibilidad en la prensa, Julio García Luis (2007), hace una cita a Ignacio Ramonet: ”información ha devenido sobre todo, una mercancía. Ella no posee valor específico ligado, por ejemplo, a la veracidad o a la eficacia cívica. En tanto mercancía, ella está mayormente sometida a la ley del mercado, de la oferta y demanda, antes que someterse a otras reglas, notoriamente cívicas y éticas, que deberían no obstante ser las suyas”.

Claudio Eizirik, en Entre la objetividad, la subjetividad y la intersubjetividad, cita  a Goldberg  (1994). Ese autor describe como analista objetivo a aquel que es capaz de colocarse fuera de una determinada situación y hacer observaciones neutrales, sin descuidar un estrecho contacto con su contratransferencia. Se posiciona contrario a tal objetividad, pues considera que la mente del analista existe en un contexto, que su actividad involucra a conceptos previos, a su propia participación y a un inevitable cambio en sí mismo. Para Goldberg es necesario reconocer la participación de los estados subjetivos del analista, que van más allá de la contratransferencia e incluyen a su propio ser. Así, nunca se puede pretender que las interpretaciones tengan una única lectura, lo que lleva a concebir el intercambio entre paciente y analista como un proceso siempre abierto y continuo.”

Y citando a Renik, en sucesivos trabajos de 1993, 1995y 1996, “ha cuestionado la validez de conceptos como la objetividad, la neutralidad, la abstinencia y hasta la contratransferencia. Parte de la idea de que la subjetividad del analista es parte inherente e irreductible del proceso analítico, ejerciendo una continua influencia sobre el mismo y sobre todo lo que el analista piensa y hace, aún cuando crea que está siendo neutral. “

En este caso,  la objetividad-subjetiva del periodista,  no es más que aquella que surge, naturalmente, de la innegable fusión que existe entre “lo subjetivo” del ser humano que ejerce la actividad periodística y “lo objetivo” del método que éste emplea para llevar a cabo dicha actividad. No obstante, debemos recordar que un periodista es, ante todo, un ser humano, y como todo ser humano es también un ser subjetivo, que se vale de su perspectiva, que es diferente a la de cualquier otro ser.

Riszard Kapuscinski plantea: "Estamos viviendo en un mundo muy contradictorio, de muchas desigualdades e injusticias y por lo tanto no se puede ser una persona con objetividad. Los que relatan sin ninguna actitud son los que trabajan con eso que se llama objetividad. Por el otro lado, estamos tratando de cambiar algo, de mejorar la situación, de estar donde tenemos que estar. Queremos tratar de mostrar el mundo y de escribir sobre el mundo para que nuestros lectores u oyentes despierten su conciencia y tengan una actitud de cambio. Creo que hay una falsa interpretación de la tradición anglosajona de la objetividad".

Víctor Ego Ducrot apunta: “La definición de Objetividad que propone Martínez de Souza es decididamente paradójica y paralizante, negadora de sí misma e incapaz de la menor síntesis. Por un lado remite al concepto de realidad "sin aditamentos de opiniones personales", excluyendo la interacción dialéctica entre los hechos y los sujetos históricos protagonistas, transmisores e intérpretes, para después afirmar que se trata de una cualidad "imposible de conseguir", es decir, desconoce la existencia de la Objetividad”

Pastora Moreno Espinosa, docente de la Universidad de Sevilla, manifiesta que ”el periodismo se constituye como un proceso subjetivo, desde el momento en que es realizado por una persona en concreto que tiene su propia visión de la realidad”.

Y finalmente Gaye Tuchmann afirma que "las citas son la protección del reportero contra la calumnia y el libelo, y la ilusión retórica de fidelidad encuentra aquí su correlato social en la veracidad de la representación".

“En efecto, todos esos recursos al servicio de la objetividad, de hecho no crean objetividad sino una ilusión de objetividad, porque es posible aparentar impersonalidad, manejar fuentes, manipular cifras y porcentajes y convertir todas esas tácticas en simples coartadas.” 

En este caso se dice que el buen informador cuenta sus historias con la intención de hacerle sentir al lector que uno está de su lado, que trabaja para él y con él y que sólo él importa. Además, el periodista actúa como un guía que, a través de la información, le permite a la sociedad identificar sus propósitos, crece en importancia el deber de ofrecer una información veraz. Sus noticias cumplen una función política, con todo lo que ello significa en términos de poder, de interacción de la sociedad, de orientación de su historia.

 

COMUNICARNOS, LA ETERNA NECESIDAD

COMUNICARNOS, LA ETERNA NECESIDAD

OSCAR DAGOBERTO GUZMAN Y MARITZA RIVAS GONZÁLEZ,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

 “Para comunicarnos es necesario usar

palabras indispensables, justas y significativas”.


Gonzalo Martín Vivaldi.
  


  
La Redacción Periodística la consideramos una ciencia que se ocupa del estudio de determinados signos – naturales – técnicos – ordenados en una unidad de pensamientos con el fin de transmitir datos e indicar el interés general a través del periódico o de cualquier otro medio de comunicación de masas.
 
En este enunciado aparece de forma explícita o implícita de los elementos integrantes de todo proceso comunicativo o comunicación
 
Pedro O Costa ha indicado con claridad las tres zonas principales en que se puede dividir el estudio de la comunicación. Tomando la imagen de un área, que ya instituyó el lingüista Charles Morris en fundamentos de la teoría de los signos, cabría sugerir -dice Pedro Costa- que el estudio de la comunicación humana debe ser dividido en áreas: sintáctica, semántica y otra a nivel pragmático.

La primera plantea la transmisión de información, la semántica estudiaría primordialmente los significados de los códigos y la pragmática trataría el efecto de los mensajes en la conducta de los individuos.

Al lenguaje debe dársele un uso adecuado para comunicar los problemas que pueden caer dentro de una disciplina nueva ampliadamente acogedora como el caso de la redacción periodística.
 
El acierto de Pedro o Costa estriba, a nuestro juicio, en la agudeza de este autor para trasladar a una discusión teórica de la década de los 70 el uso del lenguaje y el fenómeno de la comunicación de masa, -planteamiento formulado por vez primera 44 años antes para analizar cuestiones en las que todavía no se perfilaba la dimensión actual del problema.

Es decir, el aspecto masivo tecnológico de los fenómenos de la comunicación que sirve de Mass-media como es sobradamente conocida la teoría de Charles Morris acerca de los tres niveles que deben ser tenidos en cuenta para análisis del signo, análisis semiótico desarrollado con claridad desde 1938, año de aparición de sus conocidos Foundation of signs.

Este autor volvió a recordar la teoría de los tres niveles, sing, lenguaje and behavios. Los primeros planes de estudio que contemplara esta realidad fueron de las escuelas de periodismo, a mediados de la década de los 40. Pero esto se hizo en una forma autónoma, sin tomar en cuenta los estudios que se habían iniciado en Norteamérica y su repercusión en Francia, Italia y Alemania. Así, las teorías que se dictaban en las aulas hablaban de espirales informativas y términos por el estilo, sin ningún referente en realidad.

Puestas así las cosas, en 1971, y con motivo de la convención de Comunicación Humana celebrada en Barcelona, José Luis Bozal realiza una valiosa contribución. Dice Bozal que la realidad actual no habla de que la auténtica preocupación social hoy día está constituida por la comunicación adjetivada-objetiva, no objetiva.

Cabe destacar que toda comunicación lleva consigo, de forma clara o bien oculta, una cierta intencionalidad de captación de influencia sobre otros. No hay comunicación gratuita.  Con toda comunicación se busca siempre, en mayor o menor grado, influir a un sujeto o a varios. Esta información supone un cambio de actitud crítica a favor de la información recibida. 

En Venezuela, la mayoría de las informaciones que generan los periodistas de oposición persiguen influir negativamente sobre la conducta del venezolano, hecho que se consolida en algunos sectores porque utilizan un discurso claro, preciso y significativo a pesar de que está lleno de mentiras. Aquí se produce el palangre, periodista tarifado que busca imponer intenciones de ciertas políticas editoriales que conforma el imperio norteamericano y sectores políticos y empresariales venezolanos.

Es de tomar en cuenta la intencionalidad implícita y que todo texto informativo lleva  consigo una carga política en virtud de la cual la actividad social llamada periodismo se convierte en unos de los pilares básicos para el juego democrático de todos los países.

Retomando el tema de la comunicación, podemos afirmar que esta tiene por objeto el estudio del comportamiento humano y de las causas que influyen en la conducta. En tal sentido y enfocándonos en el periodismo, debemos utilizar un lenguaje armónico, claro, preciso, entendible para que los mensajes lleguen allí donde queremos y de la forma que precisamos.

 

ACERCA DE UN JUEGO ENTRE DOS PERSONAS

ACERCA DE UN JUEGO ENTRE DOS PERSONAS

Tema: En la entrevista periodística no solo se ponen en juego las subjetividades, sino las instituciones que condicionan la conversación y los saberes específicos.

MARÍA ELENA MARCELO TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Jeffrey Archer escribió en su libro El Cuarto Poder que, en mayo de 1879, Luis XVI convocó en Versalles a una reunión plenaria de los Estados Generales. El Primer Estado estaba compuesto por 300 nobles. El Segundo Estado, por 300 clérigos. El Tercer Estado, también llamado el Estado Llano, por 600 plebeyos. Unos años después, tras la Revolución Francesa, Edmund Burke levantó la mirada hacia la galería de prensa de la Cámara de los Comunes y comentó: “Allí se sienta el Cuarto Poder, y sus miembros son más importantes que todos los demás.”

Los miembros tan importantes a los que hace referencia Burke son los periodistas, y entre todas las herramientas que utilizan diariamente, quizás la más recurrida sea la entrevista.

“Puede decirse que no hay actividad en la que de una forma u otra no esté involucrada la entrevista, la conversación que persigue un fin y en la que se pone en marcha un proceso de comunicación decisivo para el fracaso o éxito de ese propósito”, acota la profesora cubana Miriam Betancourt en su libro Acerca de la entrevista.

Hay muchos ejemplos para sustentar la afirmación anterior, desde un estudiante que para resolver sus dudas recurre a un profesor, hasta las preguntas que usted hace al vendedor cuando va al agromercado.

Pero si usted grabara su conversación con el vendedor de carne del agro y decidiera publicarla, se encontraría un punto delicado con el que lidian a diario profesionales de la información: la objetividad. Ella así, pura y sin adjetivos o matices, es como la relación perfecta: una idea muy romántica, pero raramente conseguida.

Según Marín y Leñero, en el libro Manual de Periodismo, la entrevista es un diálogo entre un personaje y un reportero” (3) pero en esta conversación hay otros participantes: las subjetividades del entrevistado y entrevistador, y las instituciones que condicionan la conversación y los saberes específicos.

Las subjetividades del entrevistador

y del entrevistado

Víctor Joaquín Ortega, jefe de Información del semanario Tribuna de La Habana, acota: “La subjetividad está presente en todo trabajo periodístico, especialmente en la entrevista: desde la selección del vocabulario hasta en qué información se incluye y cuál no. Subjetividad puede entenderse, además, como visión personal, creada grandemente por la experiencia vivencial del periodista.”

Otros, como Ada Oramas, también periodista del semanario Tribuna de La Habana, consideran que factores como el trato que establece entre el entrevistado y entrevistador y el ánimo que tuvieran ese día, son muy influyentes en la entrevista periodística.

Ada expone: “La relación que se establece entre un entrevistado y un entrevistador puede alterar el resultado final de su conversación. Si el entrevistado considera que el periodista es amable –por sus maneras, su voz u otros factores totalmente manipulables y subjetivos- es probable que baje la guardia y pueda ser sorprendido por una pregunta indiscreta o polémica.”

Ortega agrega: “Hay que tener en cuenta asimismo que, aunque la preparación es importante, también lo son los factores subjetivos que permiten ganarse al entrevistado.”

Jesús Arencibia Lorenzo, periodista del periódico Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de La Universidad de La Habana, opina: “El más mínimo detalle es relevante. Desde la ropa que luzca quien debe preguntar, pasando por el lugar, la hora, el ambiente escogido, hasta la insignificante mueca de resignación o ironía que pueda esgrimir el entrevistado. Este último se sabe «la figura», «el personaje», el lado supuestamente más importante del puente. Sin embargo, del brillo del cazador-periodista, dependerá también la gloria que finalmente alcance la «estrella».”

De acuerdo con Harold Iglesias, periodista del semanario Tribuna de La Habana, especializado en temas deportivos: “Los factores subjetivos entran en el juego cuando quieres guiar al entrevistado hacia un tema. Él, entonces, puede ceder, o no, y tiene su propio juego”.

La influencia de las instituciones

Juan Carlos Hernández Martín, máster en Ciencias de la Educación Superior, en su artículo Influencia de los medios de comunicación masiva, señala: “En la sociedad contemporánea se ha desarrollado un amplio sistema de medios de comunicación masiva que refleja por un lado el crecimiento cuantitativo y cualitativo de los canales de información (…) y por otro lado el incremento de los recursos económicos dedicados a la esfera de la comunicación.”

En gran medida, las rutinas de producción y la política informativa de los medios de comunicación masiva determinan los rasgos de la entrevista, ese “juego no necesariamente plácido entre dos personas”, como califica al género el periodista cubano Ciro Bianchi en el libro Voces de América.

Según dice el periodista argentino Jorge Halperín en Intimidades de la conversación pública: “El periodista escucha al entrevistado, no trabaja para él sino que para un tercero (…) debe tener en cuenta que trabaja para un medio (que tiene reglas que debe respetar) y que su diálogo debe estar pensado.”

Yoel Lugones, periodista de Habana Radio, comenta: “Cada medio tiene su política informativa y son muchos y muy poderosos, pero lo importante es adaptarse.”

Algunos teóricos piensan acerca del alcance del poder de un medio de comunicación en términos de extensión territorial. Lorenzo Gomis, en su libro Teoría del Periodismo. Cómo se forma el presente, afirma: “Los medios no tienen poder al modo que lo tiene, por ejemplo, un alcalde. Un alcalde sabe que su autoridad se extiende con toda precisión a un término municipal bien delimitado (…) apenas da un paso fuera de su término sabe que la autoridad –el cargo que permite mandar- lo tiene otro (…) Nada parecido ocurre en los medios. No hay un término geográfico delimitado al que tengan que sujetarse.”

“La sociedad está organizada de manera tal que casi siempre una de sus estructuras rinde cuentas a otra.” Ada Oramas confirma la anterior afirmación de la inglesa Georgina Charlestone, escritora e investigadora de los medios de comunicación, diciendo: “El periodista siempre responde a un poder superior. Esto significa que en una entrevista no solo están presentes las subjetividades del entrevistado y del entrevistador sino las de la institución.”

Y añade: “En el caso de un entrevistado, si este es un dirigente, su opinión estará en un gran porciento permeada por la institución a la que representa. Alguien con una dependencia menos directa de la institución, dará una opinión diferente.

“Otra cuestión ocurre con el reportero, pues en dependencia de la intención del medio para el que trabaje el periodista, será la visión que tendrá que dar al entrevistado.”

Acerca de una situación en la que un periodista tiene que seguir la línea de su medio, Joaquín Ortega opina: “Si yo trabajo para Tribuna de La Habana, debo destacar al atleta capitalino, pero eso no significa que no valore a los otros. En otros países el dueño del periódico traza una línea, en el caso cubano no hay  dueño, pero hay un partido político al que rendir cuentas.”

Charlestone considera que en los grandes medios de comunicación “las instituciones detrás de cualquier trabajo periodístico, son parte del día a día. Desde la repartición del mundo por las grandes agencias de noticias es innegable que el Cuarto Poder es manejado por intereses específicos que usualmente tienen carácter económico o político.” Por lo que deja abierta la no credibilidad del periodismo como un real cuarto poder.

El periodismo es, sin duda, una profesión moldeada por la intencionalidad de los individuos y a su vez por la influencia de instituciones o poderes superiores sobre estos.

Bibliografía:

Documental

Archer, Jeffrey: El Cuarto Poder (p.3).

Bianchi, Ciro: Voces de América Latina.

Carlos Marín y Vicente Leñero: Manual de Periodismo.

Ferreiro Hernández, Diana y colectivo de autores. Un brazo del poder. En: http://islalsur.blogia.com. Consultado el: 10.VIII.09.

Gomis, Lorenzo: Teoría del Periodismo. Cómo se forma el presente.

Herrera Villa, Emilio y colectivo de autores. Periodismo  interpretativo: Una alternativa a la inmediatez. En:
http://islalsur.blogia.com. Consultado el: 10.VIII.09.

Influencia de los medios de comunicación masiva, de Juan Carlos Hernández Martín, Máster en Ciencias de la Educación Superior.

La entrevista contemporánea. 10mo Congreso REDCOM, Universidad Católica de Santa.

Pérez Díaz, María del Carmen y colectivo de autores. Periodismo interpretativo: De un pasado a un presente. En: http://islalsur.blogia.com. Consultado el: 10.VIII.09.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista.

Salgado López, Félix y colectivo de autores. Luces y sombras del periodismo interpretativo. En: http://islalsur.blogia.com. Consultado el: 10.VIII.09.

Directas:

Ada Oramas, periodista de Tribuna de La Habana.

Georgina Charlestone, escritora e investigadora de los medios de comunicación. Autora de artículos como Mass media… for masses? y Lier, lier publicados por Cambridge University Press y otros.

Harold Iglesias, periodista de temas deportivos de Tribuna de La Habana.

Jesús Arencibia Lorenzo, periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de La Universidad de La Habana.

Víctor Joaquín Ortega jefe de Información del semanario Tribuna de La Habana.

Yoel Lugones, periodista de Habana Radio.

RAZONES PARA UNA BUENA ENTREVISTA

RAZONES PARA UNA BUENA ENTREVISTA

Tema: La entrevista es el juego del orgullo, el interés personal y la información.

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sayli Sosa Barceló, periodista avileña del periódico Invasor, en su trabajo “A propósito de la entrevista periodística”, señala” “Sin dudas, es la entrevista uno de los más socorridos géneros de la prensa escrita en la actualidad. La encontramos todos los días, formando parte de reportajes, informaciones, hasta  crónicas”.

Los especialistas las clasifican en: informativas o noticiosa, de opinión y de personalidad, biográfica o de retrato; atendiendo a los objetivos. Por el número de personas que en ellas intervienen, pueden ser individuales o colectivas. La profesora de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez, refiere sobre el género que no tendría el actual significado si no hubiera estado sometida a la constante evolución.  El escritor argentino Jorge Luis Borges la llamaba “el olvidado arte de la conversación”. 

Gonzalo Martín Vivaldi, en su libro Curso de redacción, expresa: “La entrevista, además de sus características propias, es también información y reportaje. Su misión: decir al lector “quién es” y “cómo es“ tal o cual persona; lo que dice, piensa o hace con respecto a un problema determinado; o simplemente, lo que hace en su vida como persona. En este caso una entrevista es un retrato –con algo de narración- de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector”.

Para Joel García León, periodista del semanario Trabajadores, la entrevista va mucho más allá del interés personal y el orgullo: “A partir de una entrevista podemos desarrollar una idea completa del entrevistado. En el género, mientras más conozcas y más dudas tengas sobre la persona a quien entrevistarás, mejor quedará el trabajo.

“La entrevista necesita información como columna vertebral. Lo primero es ofrecer al lector elementos interesantes, nuevos. El interés personal no es fundamental. No todas las personas merecen ser entrevistadas, y por necesidades de los medios, a veces, realizamos trabajos carentes de este  requisito”.

María Amalia Pérez Suárez, periodista de Radio Jaruco, considera que la entrevista lleva en sí una dosis de orgullo del periodista: “El entrevistador siempre siente orgullo y seguridad del trabajo realizado cuando logra el objetivo principal. Sobre todo en una entrevista de personalidad, donde los lectores perciben que logra darse el ‘palo periodístico’. No podemos olvidar que el protagonista es el entrevistado y no nosotros. Es el juego del orgullo. El entrevistado no siempre facilita la información que le pedimos. Ahí el periodista debe tener mucho tacto para encontrar una gran revelación, sin parecer agresivo”.

Según Jorge Martín Blandino, periodista  de la revista Verde Olivo: “Las razones para realizar una entrevista periodística son diversas. Puede irse, por ejemplo, tras el poseedor de amplios conocimientos sobre un asunto, el protagonista de hechos trascendentes o el testigo de acontecimientos importantes; o intentar transmitir al público las valoraciones de un dirigente con dominio de la situación y capacidad de prever el futuro”.

“Cuando todas las características anteriores las reúne una misma persona y, además, los temas a abordar coinciden exactamente con el perfil editorial de la publicación, el interés se convierte en gran aspiración, y a quien le toca tal estímulo se considera plenamente realizado”.

Para María Amalia Pérez, tiene que existir un interés  personal unido a un interés periodístico. “Buscamos reflejar en la entrevista aspectos novedosos e interesantes. Para mí, es uno de los géneros más difíciles, pues no depende solo del periodista, sino también del entrevistado. Además, la elaboración del cuestionario exige muchísimo”.

Bibliografía:

Documentales:

Gargurevich, Juan. Géneros periodísticos. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana. 1989.

Martín Blandino, Jorge “Seremos siempre Tripulantes del Granma”. En: http://www.cubagob.cu, consultado el viernes  4 de septiembre de 2009.

Martín Vivaldi, Gonzalo. Curso de redacción. Editorial Paraninfo, Madrid, 1969.

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista. Editorial Pablo de Torriente Brau. La Habana. 2000.

Sosa Barceló,  Sayli. “A propósito de la entrevista periodística. En: http://www.invasor.cu, consultado el martes 12 de agosto de 2009.

Directas:

Joel García león, periodista del semanario Trabajadores.

María Amalia Pérez Suárez, periodista de Radio Jaruco.

EL PERIODISTA, GUÍA DE UNA ENTREVISTA

EL PERIODISTA, GUÍA DE UNA ENTREVISTA

Tema: Juan Cantavella señala acerca de la entrevista que es un encuentro que no se suele dejar que transcurra al azar, pues el periodista busca llevar las riendas para obtener el máximo provecho de tal plática.

ANGÉLICA MARÍA MENÉNDEZ HIDALGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Sin dudas, es la entrevista uno de los más socorridos géneros de la prensa escrita en la actualidad. Incluso los medios audiovisuales hacen de ella instrumento constante en sus producciones. La encontramos todos los días, formando parte de reportajes, informaciones, hasta  crónicas.

“Es un diálogo entablado entre dos o más personas, con un acuerdo previo y con un interés que comienza precisamente por el periodista, quien necesita lograr un objetivo con dicha conversación, por tanto debe llevar la conversación a ese fin, a partir de una serie de herramientas”, escribió Fabián Bergero, en su artículo La entrevista periodística.

“El reportero, para llevar a cabo con éxito la entrevista, debe tener disposición y paciencia, hablar de manera clara; las preguntas hacerse de forma natural para que el interrogado responda con sinceridad y se sienta a gusto; además, dichas preguntas serán muy exactas, sin muchos adornos, ligeras y directas”, comentó el periodista Edel Lima, del periódico Juventud Rebelde.

Agregó que es bueno dar confianza al interrogado para que él mismo ni nos esquive las preguntas, ni nos trate de cambiar el rumbo  de la charla.

Jorge Halperín, autor de libros como El análisis formal de los lenguajes naturales, y periodista y conductor radial, sostiene que la entrevista "es la más pública de las conversaciones privadas". En su libro La entrevista periodística, dijo que funciona con las reglas del diálogo privado (proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad), sin embargo está construida para el ámbito de lo público.

Señaló que el diálogo periodístico es la oportunidad de tener una fuente a disposición de la habilidad que tengamos para construir un vínculo que nos permita obtener del sujeto toda la información que buscamos, lo voluntario y también lo involuntario, incluso trabajado con sus medias palabras.

Por otra parte, Alina Martínez, periodista de la Agencia de Información Nacional de Cuba, la describió como “método mediante el cual un profesional de la información entra en contacto con un personaje público, del que se ha propuesto un interés periodístico, ya sea por sus declaraciones, su cargo o su personalidad, y es necesario ir preparados, con las herramientas suficientes para no perder el protagonismo, pues aunque es el entrevistado el que nos brinda información, somos nosotros los que la dirigimos.”

“En la entrevista se pone en marcha un proceso de comunicación interpersonal, para el que hay que estar bien dotado y preparado desde el punto de vista de un periodista. El interlocutor  debe ser capaz de descubrir a la personalidad, encontrar lo interesante y cumplir su objetivo. Pero esto solo lo logrará al dominar una serie de recursos que le permitan llevar la entrevista por el camino que él elija”, escribió José Acosta Montero, quien fue Jefe de redacción de El Diario Vasco de España.

Para Miriam Rodríguez Betancourt, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, las riendas de la conversación siempre deben ser tomadas por el periodista, pero para ello se tienen que dominar ciertos aspectos sociológicos.

“El ‘problema’ de una entrevista no se resuelve únicamente con que el periodista sepa preguntar, cosa por cierto bastante más difícil de lo que parece a simple vista (…), hay que lograr el desarrollo del sentido de la observación. No puede contentarse con perspicacia y agilidad mental, debe leer el rostro humano.”

En su libro Acerca de la entrevista periodística, sostuvo: “…como conductor y ‘creador’ de la conversación periodística, el reportero debe estar dispuesto a intervenir cuando el entrevistado responda con demasiada extensión, o con cierto grado de confusión… Debe saber huir de las primeras impresiones, sin subestimarlas. Está obligado a poseer una cultura general integral para tener dominio de los temas  que aborde en la entrevista”.

A su vez, Carmen Esquivel, periodista de Prensa Latina, acotó: “Buscar datos inéditos y tener una documentación previa sobre el entrevistado es fundamental para evitar que este cuente lo que él desee y convertirnos de guías de la entrevista en guiados, pues al final se obtendrá un producto creado por el entrevistado y no por el entrevistador”.

Tajante y excesivamente radical, Oriana Fallaci, periodista italiana y reconocida mundialmente por sus excelentes entrevistas, expresó: “Las preguntas son más importantes que las respuestas”. En particular no estoy completamente de acuerdo con esta aseveración, pues entonces, ¿quién sería el protagonista de nuestra entrevista? O acaso las respuestas no ofrecen parte valiosa de nuestro trabajo, tan importante que pudieran cambiar nuestro objetivo en la entrevista.  

Vale destacar, como dice Fabián Bergero y Halperín, que el reportero trabaja para un medio concreto cuyas reglas debe tener en cuenta, estructura su diálogo pensando en los lectores y no es indiferente al juicio de sus pares.

“El entrevistado habla para el periodista, pero también está pensando en su ambiente, en sus colegas, en el cómo juzgarán sus declaraciones, en la gente que influye en su vida, y en el público en general. Aquí entra el entrevistador, quien debe trabajar duro para atenuar esas tensiones, disminuir la comprensible paranoia de sus entrevistados y convertirse para ellos en una persona confiable. Manipula sutilmente la situación cuidando no someter al entrevistado y alterar su comportamiento, y se previene de las manipulaciones del sujeto”, expuso el académico español José Luis Martínez Albertos.
 
Como dice Halperín: “El periodista escucha al entrevistado, no trabaja para él, sino para un tercero…se convierte en el empalme entre lo público y lo privado para lo cual debe prevenir todos los cortocircuitos…, su tarea consiste en anestesiar parte de la conciencia de sus entrevistados para que pierdan la ansiedad y la angustia que pueden acompañar al acontecimiento dramático que tiene lugar allí: están formulando declaraciones que serán leídas y escuchadas por miles de personas.”

El interlocutor no hará decir lo que él quiere a su entrevistado, sino le facilitará las vías para que exprese lo que quiera acerca de lo que uno desea.

Como plantea Juan Cantavella, periodista español y profesor de Redacción Periodística en su país, el diálogo periodístico es un encuentro que no se debe dejar que transcurra al azar. No solo se necesita saber lo necesario, que es no perder el hilo de la entrevista, sino hay que contar con las herramientas necesarias para lograrlo. El periodista debe ir preparado, y documentado, seguro de lo que va a preguntar y decidido a conducir la conversación.

Bibliografía:

Bergero, Fabián: La entrevista periodística. En: www.letraslibres.com. Consultado: 28/07/09.

Campos, Sergio: La entrevista periodística. Presentación de Power Point para taller de radio 2003.

Cantavella, Juan: Manual de la entrevista periodística. En  www.criticadelibros.org Consultado: 18/07/09.

Halperín, Jorge: La entrevista periodística. En  www.periodismoyotrasyerbas.blogspot.com. Consultado: 18/07/09.

Martínez Albertos, José Luis: Críticas y reseñas En: www.paradigmalibros.com. Consultado: 28/07/09.

Molina, Rodrigo Villacís: Manual de periodismo cultural.
En: www.ucm.es. Consultado: 29/07/09.

Paz, José Aurelio: Quijote ante el espejo. En: www.jrebelde.cu. Consultado: 28/07/09.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística. Pablo de la Torriente, La Habana, 2002, páginas 20-25, 36-40.


 

ENTREVISTAR ES BEBER DE UN SUSPIRO EL ALIENTO DE TODA UNA VIDA

ENTREVISTAR ES BEBER DE UN SUSPIRO EL ALIENTO DE TODA UNA VIDA

Tema: Juan Cantavella afirma: La entrevista engaña en su aparente facilidad. 

MANUEL ALEJANDRO HERNÁNDEZ BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
La entrevista engaña en su aparente facilidad. ¿Tiene razón Juan Cantavella en esta frase? ¿Es fácil o difícil el arte de hacer preguntas para buscar información? ¿Es compleja su técnica? ¿Hay que prepararse para hacerla? ¿Es realmente libre este género? 

Hay historia que contar

Diálogo (del latín, dialogus), capacidad de hablar con otro. Elemento esencial para los grupos sociales, pues les permite darse a conocer y enriquecerse con ideas y posturas nuevas.

Este, como forma literaria, fue inventado por los griegos hacia el 400 a.n.e. y es considerado el antecedente histórico de la entrevista. Muchos imprimieron estos diálogos, creían dar a conocer a los lectores a una persona que interactuara verbalmente con ellos.

Siempre se ha tenido un estilo para este tipo de plática: personas que intercambian ideas. Pero de ahí a la entrevista moderna han pasado siglos. Hubo periódicos que transcribían toda una conversación. Fue una manera de exponer ideas y opiniones mediante algo común entre hablantes, pero no en papeles.

De este diálogo periodístico tradicional y su continuo desarrollo, de sus técnicas, usos y manejo se desprende la entrevista periodística moderna.

Según parece, fueron los periodistas norteamericanos los inventores de la entrevista periodística (interview). Michell V. Charnley dice: “También la primera entrevista debió ser “inventada”. Comenzó a usarse en el segundo tercio del siglo pasado. James Gordon Bennett fue, al parecer, el que hizo los primeros reportajes, como resultado de sus preguntas a Rosina Townsend, administradora de un burdel en Nueva York, en 1836, donde se cometió un crimen sensacional. Casi 25 años después, Horace Greeley, quien en 1841 fundó The New York Tribune, empleó el “nuevo” método para dar cuenta de una entrevista a Brigham Young, líder religioso estadounidense, colonizador de Utah y segundo presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones)”.     

La necesidad de la exactitud en los datos por implicaciones políticas, religiosas, etc., obligó a la publicación textual de preguntas y respuestas del diálogo entre entrevistado y entrevistador.  

Intento de definición de la entrevista

Jorge Halperín considera que “la entrevista es el reino de la pregunta. También, una nota que trae la vibración de un personaje, su respiración, sus puntos de vista y su naturaleza. Es un medio que nos permite (gracias a la propia habilidad), obtener del entrevistado toda la información que se busca, lo voluntario e involuntario.”

“Funciona con las reglas del diálogo privado, pero para el ámbito público, para el lector, televidente o quizás radioyente, la entrevista debe cumplir con los siguientes rasgos: proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad. Resulta por lo tanto siempre más interesante y dinámica que la charla monologada. Un hábil entrevistador que sepa hacer preguntas oportunas puede lograr que el entrevistado ofrezca información y opinión en forma ágil y atrayente”.

Según Miriam Rodríguez Betancourt, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en su libro Acerca de la entrevista periodística escribe que “la entrevista resulta un método al que calificamos de indagatorio, que surge prácticamente con el lenguaje articulado, como necesidad social de relación humana en el proceso de producción de bienes materiales y que se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información”.

Otras definiciones de lo que es una entrevista son las que reproducimos a continuación:

Por ejemplo, Gonzalo Martín Vivaldi en su Curso de redacción, expone: “La entrevista, además de sus características propias, es también información y reportaje. Su misión: decir al lector “quién es” y “cómo es “ tal o cual persona; lo que dice, piensa o hace con respecto a un problema determinado; o simplemente, lo que hace en su vida como persona. En este caso una entrevista es un retrato –con algo de narración- de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector.”

Por su parte, José Ignacio López Vigil en su Manual urgente para radialistas apasionados, dice: “…sin entrevistas, perderíamos la espontaneidad de la conversación, la fuerza del testimonio vivo, nos cortarían las raíces mismas del conocimiento, que se alimenta de preguntas. ¿Qué es una entrevista? No resulta complicado definirla: un diálogo basado en preguntas y respuestas. (…). Dialogar es intercambiar palabras, dar y recibir ideas, interesarse en la opinión del otro. Buen entrevistador resulta sinónimo de buen comunicador, aquel y aquella que saben hablar bien y escuchar mejor”.

¿Aparente facilidad?

La escritora y periodista, Ana Inés Larre Borges tituló un trabajo suyo así: “La entrevista, un género que corta”, en el que expresa que el frecuente ejercicio de este género le da un engañoso efecto de naturalidad, hace pasar inadvertidas todas sus convenciones y reglas y borra la evolución que ha sufrido a través del tiempo. Y añade que si la entrevista fuese un diálogo democrático, ya no sería una entrevista; sería una conversación.

La entrevista aparenta facilidad para lectores y oyentes, pues la mayoría de las personas piensan que es sencillo pararse a preguntar cosas, importantes o no, pero no es así. Una preparación del periodista es necesaria. Es un barco difícil de manjar,  porque a veces empiezas con un tema, con una pregunta y si eres inteligente, de cada pregunta que tienes preparada para el encuentro, cuántas más no se te pueden ocurrir en el transcurso de la conversación.

Recabar datos no es entrevistar, tampoco lo es el cuestionario o la encuesta. Son solo recursos para conseguir información, pero no están dirigidas en busca de los sentimientos del entrevistado, no descubren manías, no recogen detalles de una persona o del ambiente en que se mueve, y eso es la entrevista. El periodista se convierte en una fiera hambrienta de información sobre una persona y trata de arrancarle a su presa todo lo que ella se deje quitar.

El periodista en todo momento estará caminando sobre el filo de la navaja, debe tener la capacidad de prever el próximo salto en la conversación que dará el personaje.

Un buen entrevistador es quien logre recopilar datos sin la necesidad de un algoritmo inviolable, aunque no se debe despreciar un cuestionario básico, sería tonto obviar este paso.   

El profesor Luis Sexto, de la Facultad de Comunicación, en su libro Cuestión de estilo, dice que la entrevista alcanza su objeto mediante la interrogación y la confesión. 

Javier Obregón en una reseña que hace al Manual de la entrevista periodística de Juan Cantavella, titulada Preparar, escuchar y huir del lucimiento personal, expone: “Hacer entrevistas nos es fácil, exige de un largo aprendizaje para el recién llegado a la profesión y un continuo perfeccionamiento de la técnica en aquellos casos en los que se trate de periodistas habituados a cobijarse en este agradecido género. Esta supuesta facilidad trae consigo innumerables deslices y soberanas meteduras de pata. Para el éxito de la entrevista ha de prepararse un cuestionario extenso mucho tiempo antes de acudir a la cita.”

Además, Obregón añade en su juicio que un error muy habitual es repreguntar al entrevistado, tomando como referencia entrevistas anteriores.

Tiene razón este crítico, pues en las entrevistas se ha de buscar originalidad, a veces lo que se hace es pedir una aclaración de algo que ya se dijo con anterioridad. Adicionar también que la entrevista es una herramienta de pura información.      

Hay que reconocer que “la entrevista es el género maestro, porque en ella está la fuente de la cual se nutren todos los demás”, así se refiere Gabriel García Márquez a este género en su artículo Sofismas de distracción, respuesta que da el Gabo a Camilo González Díaz a través de Internet y que fue publicada en la revistacambio.com, respondiendo a la pregunta de que si se podía esperar de él un libro de entrevistas.

“He omitido a conciencia la entrevista como género, -añade el escritor colombiano- porque siempre la he tenido aparte, como esos floreros de las abuelas que cuestan una fortuna y son el lujo de la casa, pero nunca se sabe dónde ponerlos. Sin embargo es imposible no reconocer que la entrevista, no como género, sino como método, es el hada madrina de la cual se nutren todos.”

Y continua el Nobel: “Otra cosa que me preocupa de las entrevistas es su mala reputación de mujer fácil. Cualquiera cree que puede hacer una entrevista, y por lo mismo el género se ha convertido en un matadero público donde mandan a los primerizos con cuatro preguntas y una grabadora para que sean periodistas por obra y gracia de sus tompiates”.

También agrega: “El entrevistado se aprovechará de la oportunidad de decir lo que quiere y lo peor es que será bajo la responsabilidad del entrevistador. El cual debe ser muy zorro para saber que le están diciendo la verdad. Es el juego del gato y el ratón, hoy consagrado en su etapa primaria por las entrevistas en directo y a boca de jarro, que casi siempre se aprovechan para aprender. O para foguear novatos armados, cuyo peor mérito para ser periodistas es que no se asustan de nada y van a la guerra con ametralladoras magnetofónicas sin preguntarse hasta dónde y hasta quién pueden llegar las balas”.                

La entrevista se presenta en nuestros días como uno de los géneros más cultivados por los profesionales y seguidos por los lectores. Cuando están dotadas de calidad, se leen con gusto y con provecho. Lograr una buena entrevista no es fácil: requiere de un entrevistador capaz y un entrevistado que sea didáctico, claro, dúctil. Se necesita alguien que sepa preguntar y alguien que sepa responder.

Su frecuente ejercicio le da un engañoso efecto de naturalidad, hace pasar inadvertidas todas sus convenciones y reglas y borra la evolución que ha sufrido a través del tiempo, pues en un pasado no muy lejano la alternancia de preguntas y respuestas casi no existía.

“Un problema que presentan las entrevistas es que muchos interrogados tienen poca claridad de expresión, resultan confusos, oscuros; y tienen asimismo poca capacidad de síntesis, dan largos rodeos, no concretan”, así expresa Mario Kaplún sobre las dificultades que se pueden encontrar a la hora de elegir el entrevistado.

Las funciones en general de la entrevista que ofrece la profesora Miriam Rodríguez Betancourt en su libro Acerca de la entrevista periodística, son:

-Obtener información.

-Analizar, profundizar, esclarecer un asunto que en determinado contexto puede constituirse objetivo principal.

-Establecer y/o reafirmar un criterio, tanto desde el punto de vista del entrevistado como del entrevistador.

-Traer a colación un tema o asunto de la actualidad.

-Obtener testimonio de un aspecto de la realidad.

Para la realización de cualquier entrevista el o los periodistas, deberán realizar un trabajo de investigación previo, que les permita tener datos, información, argumentos para “enfrentarse” al entrevistado. En una entrevista buena por rigurosa y amena, por interesante y dinámica, destaca no solo la información brindada por el entrevistado, sino también lo que le aporta el entrevistador de manera indirecta.

La preparación es fundamental para lograr una buena entrevista. A veces hay que recordar una sentencia de Oriana Fallaci que dice: una pregunta tonta a un hombre inteligente, motiva una respuesta inteligente; la pregunta inteligente a un tonto, produce una contestación tonta. Si un entrevistador tonto se ajunta con un entrevistado tonto, entonces ocurre una catástrofe. Lo pero es cuando esa tontería quiere enmascararse en la erudición falsa o traída por los pelos.

La periodista Alina Perera, del diario Juventud Rebelde, cree que en este género el periodista debe estar armado de cultura, de información fresca, y hasta de intuición, para llegar con éxito al final de su empeño.

A esta sentencia ofrecida a estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana, la reportera agrega: “La entrevista es un género muy difícil. Es mucho más que un buen cuestionario, pues no basta con tener a mano una lista de preguntas «profundas» e «ingeniosas». Una entrevista es la interacción de dos mundos espirituales, a veces divergentes en muchos puntos. Muchas cosas que van más allá de un cuestionario entran en juego, hasta la «química» que pueda darse, o no, entre las dos partes de la entrevista”.

Además añadió: “A veces muchas incógnitas quedan sin ser despejadas, y eso no es malo. A veces no se atisban soluciones, y eso forma parte de la realidad. Puede que una interrogante genere otras por parte del entrevistado, y que esa también sea una manera efectiva de hacernos pensar. De modo que, en mi humilde juicio, una entrevista es una aventura comunicativa que puede llevarnos a desenlaces no previstos, ni siquiera imaginados. Comparo su inicio con el acto de golpear con una fusta a un potro salvaje. Lo que suceda en los minutos siguientes —que podamos controlar o no la situación— dependerá en mucho de nuestra fuerza, capacidad, y experiencia acumulada”.  

Es preciso aclarar que mientras más urgente es la entrevista, más sencilla debe ser. Pero en la urgencia no puede quedar la justificación. Ahora podemos “googlear a la gente”, así dice una experimentada periodista de Radio Taíno, Marlene Esterellas, quien lleva 40 años en el ejercicio de la profesión y considera que lo principal es “buscar en la gente lo que no ha dicho anteriormente en los medios de comunicación, para eso hay que tener una preparación colosal y mucho oficio, hay que sacar lo más posible”.    

De acuerdo con la aseveración anterior está el periodista Hilario Rosete, de la revista mensual Alma Mater, quien dice que “contar historias es lo fundamental”. Es cierto que a todos los lectores les gusta escuchar anécdotas, leyendas, testimonios, cuentos, “chismes” y eso es lo que los atrae.

El periodista Hilario Rosete, quien también lleva once años en el ejercicio de la redacción de entrevistas, las cuales realiza con una periodicidad casi mensual, cuenta: “Realizo entrevistas temáticas, el objetivo central de éstas es conocer sobre un hecho o asunto a través de una personalidad. En mis páginas aparece el entrevistado en un segundo plano. Intento informar sobre un tema y al mismo tiempo doy a conocer la relevancia de ese persona”.

Y añade: “Para hacer buenas entrevistas hay que tener mucho oficio, experiencia. Es como el dicho que dice: cortando huevos se aprende a capar. Para lograr buenas entrevistas hay que realizar muchas, equivocarse, repetir y hacer más, eso enseña. El periodista tiene que hacer creer al lector la aparente facilidad que puede tener una entrevista. Otra cosa importante es contextualizar y saber a quién va dirigida. Se debe actuar como dice una parte del título de mi última entrevista: Vivir cual guerrero”.          

“La entrevista es una técnica basada en encuestas para la recolección de datos, implicando interacción verbal inmediata y personal”, según Eramis Bueno Sánchez, Profesor Titular de la Universidad de La Habana, en su libro Metodología de la Investigación y añade que “esta interacción incluye factores más complejos que el simple intercambio de preguntas y respuestas verbales, lo que hace que la entrevista vaya más allá de un simple proceso mecánico de recolección de datos e incorpore elementos psicológicos de la situación de la entrevista”.

Por su parte, Raúl San Miguel, jefe de Redacción del periódico El Habanero, opina en una entrevista realizada por el redactor de este trabajo: “La entrevista es el género más importante del periodismo, la herramienta fundamental de la profesión, todo proceso de información parte de ella. Lo difícil de ésta es a la hora de escribirla, pues el entrevistado manipula su expresión, se define sicológicamente, no quiere quedar mal. Entonces el entrevistador debe ser osado, en la entrevista refleja su conocimiento, la técnica a usar lo define, demuestra su capacidad para colocarse en una posición sin necesidad de interceder. Hay que tener presente que el periodista solo es un puente”. 

Las alas del periodismo

La entrevista se prepara en muchas ocasiones. Lo primero que se debe tener en cuenta es a qué intereses responde el periodista y a cuáles se subordina el entrevistado. Las preguntas se reelaboran después de hechas, pueden surgir nuevos intereses, siempre que se leen, hay algo que cambiar. En esta contienda se debe llegar a la fuente y hacer que la fuente llegue a los lectores.

Carlos Piñeiro Loredo, subdirector editorial de la revista Bohemia, cree que el talento periodístico se pone a prueba en la entrevista, y que esta no es el género más difícil, pero si el más periodístico.    

Por su parte, Rolando Pérez Betancourt, periodista del diario Granma, opina que la entrevista es capaz de expresarse por sí sola y añade que los acontecimientos se trasladan con más efectividad al lector a través de ella.

El periodista debe obtener lo que desea por medio de sagacidad y habilidad a la hora de indagar y lo demuestra sabiendo preguntar y escuchar. “Debe ser intrépido, ágil, una persona de reflejos rápidos, con un buen sistema nervioso capaz de permitirle captar la información vertiginosamente”, afirma Orlando Contreras, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

El entrevistador es boca y ojos del que oye o lee, pues su visión debe ser objetiva. Hay que conducir al entrevistado por medio de preguntas que resulten importantes y atractivas para el lector. La preparación de éstas puede ser el factor de éxito, por eso debe cumplir con ciertos requisitos que da el texto de Jorge Halperín:

-Claridad.

-Que provoque información.

-Que se haga cargo de una demanda colectiva o que exprese las dudas de la gente si se trata de un personaje público.

-Que sea abierta (que no se responda sólo con un Sí o No).

-Que permita profundizar.

-Que consiga explicaciones.

-Que de lugar a oposiciones.

-Que busque lo nuevo.

-Que invite al personaje a usar imágenes y fantasías.

-Que seleccione lo importante.

-Que piense en lo global y en los detalles.

-Que traiga anécdotas. 

Una buena entrevista es el resultado de haber conseguido un óptimo equilibrio para acercarnos lo suficiente al sujeto, guardando, al mismo tiempo, las distancias.

No se puede perder el hilo del diálogo ni un minuto, sino la entrevista está perdida. Ninguno de los dos pueden quedar callados, el periodista debe estar preparado para los espacios en blanco de la conversación, debe estar a la delantera.   

Se recomienda NO improvisar una entrevista, claro que durante ella se pueden agregar cuántas preguntas se quieran.

Miriam Rodríguez, en su mencionado libro Acerca de la entrevista…, aconseja que una sólida retaguardia es contar con 10 buenas preguntas, unos 3 ó 4 temas diferentes y un firme y profundo conocimiento del personaje.

BIBLIOGRAFÍA:

Arco, Manuel: La Interviú. En Enciclopedia de Periodismo. Barcelona, 1966.

Gargurevich, Juan: Géneros Periodísticos. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 1989, pág. 35.

Kaplún, Mario. Producción de programas de radio. El guión y la realización.  Editorial Pablo de la Torriente Brau, 2005.

López Vigil, José Ignacio: Manual urgente para radialistas apasionados. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000. Pág., 141.

Martín Vivaldi, Gonzalo: Curso de redacción. Editorial Paraninfo, Madrid, 1969.

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Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000, pág. 15.


INTERNET:

http://www.periodismo.uchile.cl/talleres/radio/entrevistaperiodistica1.ppt. Trabajo realizado por: César Contreras Manzor  Para el taller de Radio 2003. Profesor: Sergio Campos

Obregón, Javier: Preparar, escuchar y huir del lucimiento personal. Reseña a: Cantavella, Juan: Manual de la entrevista periodística. Editorial Ariel, Comunicación, Barcelona, 1996.

García Márquez, Gabriel, Sofismas de distracción. Gabo contesta a Camilo González Díaz, Vía Internet. Encontrado en:      http://www.revistacambio.com/web/interior.php?idp 49&ids 41&ida 248

Larre Borges, Ana Inés: La entrevista, un género que corta. Brecha, octubre 2000. Tomado de: http://www.lainsignia.org/2000/octubre/cul_041.htm

FUENTES DIRECTAS:

Alina Perera, periódico Juventud Rebelde.

Raúl San Miguel, jefe de redacción del periódico El Habanero.

Hilario Rosete, periodista de la revista mensual Alma Mater. 

Marlene Esterellas, periodista de Radio Taíno.

Orlando Contreras Castro, Premio Nacional de Periodismo, Radio Rebelde.

 

ÉTICA: COMPONENTE VITAL DE LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA

ÉTICA: COMPONENTE VITAL DE LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA

Tema: La entrevista periodística es la más pública de las conversaciones privadas. ¿Qué responsabilidad ética conlleva esto?

YARISLEIDYS DOMÍNGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

La entrevista es probablemente el género periodístico más empleado, y como método indagatorio, forma parte del trabajo técnico obligatorio de cualquier reportero. En específico, la entrevista periodística se conduce fundamentalmente, no en interés del entrevistador ni el entrevistado, sino del lector.

“Sucede así porque se entrevista para dar a conocer el resultado de esa conversación a un público masivo, motivo por el cual exige fidelidad de trascripción del periodista, para evitar interpretaciones que pueden conllevar a errores en las citas”, es el criterio de Rafael Arzuaga, periodista del semanario El Habanero. 

La finalidad de la entrevista es enterarse por boca autorizada de noticias referentes a un tema específico; revelar el carácter o las ideas de alguna persona distinguida sobre asuntos de su especialidad, o bien la de requerir impresiones personales, a un individuo o a varios, acerca de sucesos de actualidad, apuntan los teóricos, y Norberto Rivero, también periodista de El Habanero, sostiene que por ello la redacción tendrá que ser clara, correcta y concreta.

Jorge Halperín, en el texto Intimidades de la conversación pública: la entrevista periodística, cuestiona: “¿Podemos reproducir cualquier declaración? La respuesta a esta polémica interrogante es la siguiente. Si está en estado de intemperancia el entrevistado o si está en una situación extrema ¿vale lo que dijo? Sí vale, pero lo ético es que confirme sus declaraciones cuando esté sobrio”.

Por su parte, el catedrático español José Luis Martínez Albertos recomienda respetar las propias ideas del entrevistado cuando esas palabras tienen un valor esencial. “Es importante saber que no sólo los entrevistados son los que se hacen cargo de una entrevista, sobre todo escrita”, agrega.

Comparto este criterio con Martínez Albertos. Tanto los entrevistados como los periodistas son protagonistas del diálogo periodístico. Esta es una labor de conjunto, pero el mayor paso siempre incide en el entrevistador. Se supone que este lleva el hilo de la conversación y debe evitar cuando no sean imprescindibles para la intención de la entrevista, las declaraciones comprometedoras, agresivas, polémicas.

Jorge Halperín sostiene que la entrevista es la más pública de las conversaciones privadas, en el libro antes citado. Además expone: “La entrevista funciona con las reglas del diálogo privado (proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad), pero que sin embargo está construida para el ámbito de lo público”. Para saber contrastar los términos  privado–público correctamente se requiere de ética y experiencia profesional.

El maestro Javier Darío Restrepo afirma: “En el oficio del periodismo, la ética es un saber práctico. Puede comprenderse a partir del ejercicio diario del mismo, pero no se construye en un día”.

El periodista Víctor Joaquín Ortega, del semanario Tribuna de La Habana, sostiene: “La entrevista la han convertido en un género fácil y no es así. Es necesario prepararse, tratar de conocer lo más posible al entrevistado para poder obtener de él toda la información posible. Hay que ser muy ético como persona y como profesional. Ser fiel, sin llegar a pensar igual que él. No incluir declaraciones que afectan, aunque sean dichas por personalidades. Hay que ser fiel de forma incontenida. Se trata de lograr los equilibrios y la justeza”.  

Luego de analizar el tema en cuestión y valorar  algunos criterios especializados, arribo a la siguiente conclusión: proteger las declaraciones del entrevistado no significa omitir información, sino pensar más de una vez en lo correcto, no publicar tal o cual frase sin comprobarla. En esto consiste la ética profesional del periodismo. A fin de cuenta, es la voz confiable y autorizada para difundir información.

Bibliografía:

Fuentes documentales:

Bello Diéguez, José M.: Curso de Ética periodística. En: http://the-geek.org  Consultado: 8 de agosto del 2009.

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos. Editorial Félix Varela, La Habana, 2006, páginas 33, 36, 40 y 42.

Halperín, Jorge: Intimidades de la conversación pública: la entrevista periodística. En http://www.slideshare.net  Consultado: 8 de agosto del 2009.

Martin Vivaldi, Gonzalo: Curso de redacción. Paraninfo, Madrid, 1969. En  http://www.cartadecuba.org  Consultado: 8 de agosto del 2009.

Martin Vivaldi, Gonzalo: Géneros periodísticos. Paraninfo, Madrid, 1973. En  http://www.cartadecuba.org  Consultado: 8 de agosto del 2009.

Martínez Albertos, José Luís: Redacción periodística. A.T, Barcelona, 1974. En  http://red-accion.uncoma.edu.ar  Consultado: 8 de agosto del 2009.

Restrepo, Javier (Periodista colombiano): Taller para 30 profesionales de diferentes medios de comunicación, ofrecido por invitación de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, FOPEA, Inforum Patagonia, AVINA y Fundación Patagonia Natural. En http://www.avina.net  Consultado: 8 de agosto del 2009.

Santibáñez, Abraham: Consultorio de Ética periodística, Facultad de Comunicación y Letras, Universidad Diego Portales. En http://www.udp.cl  Consultado: 8 de agosto del 2009.

Fuentes directas:

Norberto Rivero, periodista de El Habanero.

Rafael Arzuaga, periodista de El Habanero.

Víctor Joaquín Ortega, periodista de Tribuna de La Habana.