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Teoría-Trabajos docentes

LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: ALGO MÁS QUE PREGUNTAR

LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: ALGO MÁS QUE PREGUNTAR

Tema: El escritor Milan Kundera considera que la entrevista periodística es el fascismo de la pregunta.

MARYCET DÍAZ CARMONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista periodística no es una simple plática banal, ni siquiera es una conversación profunda entre amigos. Para Juan Cantavella, profesor de Redacción Periodística en la Universidad de San Pablo-CEU, de Madrid, es “una conversación entre el periodista y una o varias personas con fines informativos; producto de una preparación y adecuada ejecución”, así la definió en su Manual de la entrevista periodística. 

En opinión del escritor y periodista español José R. Vilamor: “La entrevista es la consecuencia del diálogo entre un periodista y un personaje, el resultado de una conversación formal con una persona a la que se acude para que de su opinión autorizada sobre un hecho noticioso o para conocer distintos aspectos de su personalidad, e incluso, para que comunique alguna novedad que pueda originar una noticia”.

Por su parte, el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, la considera como el “género maestro, porque en ella está la fuente de la cual se nutren todos los géneros periodísticos”.

Milan Kundera, escritor de Checoslovaquia, define la entrevista como “el fascismo de la pregunta”. Se refiere de esa manera a las conversaciones donde se hacen preguntas agresivas e incómodas para el interrogado. La figura cumbre de este estilo, sin duda, es la fallecida Oriana Fallaci, quien se dio a conocer internacionalmente por sus entrevistas a políticos de distintas nacionalidades.

Para muchos, la italiana era una admirable entrevistadora, aunque su modo de preguntar iba más allá de lo permitido en la ética. Iraida Calzadilla, profesora de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, considera que “era excelente, sin duda, un clásico para estudiar siempre desde las aulas universitarias. Pero su tipo cuestionador por momentos bordea lo que en el gremio denominamos falta de ética. Era la suya una agresividad sin fronteras, un estilete que no dudaba en penetrar hasta las esencias de la vida personal. También es cierto que quienes le concedían una entrevista sabían a qué se exponían y hay en esas conversaciones un regusto mutuo por el estrellato mediático”, expresó al referirse a su manera hostil de preguntar.

Juan Gargurevich, en su libro Géneros periodísticos, citó un artículo de la revista norteamericana Time, donde explica el criterio de la italiana sobre sus entrevistados políticos: “Ella entrevista «con miles de sentimientos de rabia»  y escribe esperando entender «en qué forma, sea por estar en el poder u oponérsele esta gente determina nuestro destino». Está convencida de que ellos «no son realmente mejor que nosotros; no son más inteligentes ni más iluminados»”.

A su vez, Zenia Regalado, periodista del semanario Guerrillero, comenta: “La Fallaci llevaba a sus entrevistados contra la pared y los provocaba de tal manera dirigiéndoles preguntas relacionadas hasta con sus asuntos más íntimos”.

Un ejemplo de ello puede encontrarse en la entrevista al general de la resistencia vietnamita, Nugyen Van Giap, en Hanoi, en febrero del año 1969:

Oriana: General, todos están de acuerdo en considerar la ofensiva del TET como una gran victoria. Pero desde el punto de vista militar, ¿no cree que falló?

General Giap: ¿Falló?

Oriana: Yo diría que sí, general.

General Giap: Esto dígaselo o mejor pregúnteselo al Frente de Liberación.

Oriana: Antes quisiera preguntárselo a usted, general.

General Giap: Debe comprender que esta es una pregunta delicada, que yo no puedo dar opiniones de este estilo, que no puedo entrar en los asuntos del Frente. Es una cuestión delicada…, muy delicada…

Regalado añade que existen otras tendencias que afirman que “la entrevista para no ser una manipulación extrema del periodista, debe ser del tipo participativa, es decir, que el entrevistador debe compartir, o al menos admirar, los puntos de vista del entrevistado. Este estilo no es fascista en el modo de preguntar”.

El periodista argentino, Jorge Halperín, tampoco está de acuerdo con Oriana Fallaci cuando dijo que “las preguntas son más importantes que las respuestas”. Para él, la entrevista va más allá, pues no la limita a la violencia de una propuesta inquisidora, sino que “es el fascinante reino de la pregunta, el abrir la mente al sentido último de las cosas, es reivindicar el acto militante de interrogar. Porque no está en juego solo la pregunta que desencadena una respuesta, sino también la que remite a nuevas preguntas”, declaró en su libro La entrevista periodística.

Más adelante señaló que “las preguntas son socialmente más incómodas que las respuestas. Pertenecen al campo de lo incierto y, en consecuencia, es comprensible que puedan desatar cortocircuitos”.

Desde otro ángulo, Halperín coincide con el criterio de Kundera. Opina que “por un momento el entrevistado está a nuestra disposición para ser guiado, interrumpido, criticado y derivado hacia distintos temas. Estamos autorizados a cuestionarlo públicamente en su presencia, a poner en dudas sus declaraciones, a explorar sus dudas y contradicciones como si alguien nos hubiera investido de una autoridad representativa”.

A diferencia del periodista argentino, Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer, entiende que la afirmación de Kundera está poco anclada en la realidad porque  “un buen entrevistador facilita el diálogo, no lo amarra, porque no es un simple hacedor de preguntas.
Creo que el periodista es un creador porque logra indagar en la realidad y luego reconstruirla.

“No estoy de acuerdo con la subvaloración dada en la contemporaneidad al discurso periodístico; en cambio, lo considero uno de los más valiosos de la actualidad”, añade.

Una buena entrevista no debe estar exenta de preguntas “picantes” y atrevidas. Pero como declara Miriam Rodríguez Betancourt, Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, el periodista debe ser cortés y natural, así como respetar unas normas de conductas adecuadas que no violen los principios éticos y profesionales.

Señala también en su libro Acerca de la entrevista periodística, como una regla casi absoluta que “el periodista no debe discutir con el entrevistado. No obstante, hay entrevistas en las que es válida la polémica con el fin de conseguir mayor información, ampliar, o ridiculizar y comprometer la imagen pública del entrevistado”.

Más allá de la censura, para Sahilys Tabares, periodista de la revista Bohemia, “no hay tema prohibido, solo hay que saber cómo preguntarlo”. Por otra parte, Roger Ricardo Luis, periodista y Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, no cree que haya una pregunta más importante, sino varias, “en dependencia de las cosas que uno va a buscar, pero una pregunta importante se hace en el momento en que uno lo considere oportuno, según la situación, el momento, para que surja el efecto y sea bien respondida”.

En resumen, en la entrevista periodística son válidas las provocaciones que nos ayuden a indagar y sacar información de nuestro entrevistado, pero sin perder nunca de vista que debemos respetar principios éticos y profesionales.

BIBLIOGRAFÍA:

Fuentes Documentales

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases, Curso 2008-09.

Cantavella, Juan. Manual de la entrevista periodística. Barcelona: Editorial Ariel - Colección Ariel Comunicación, 1996.

Gargurevich, Juan. Géneros periodísticos. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente, 1989.

Halperín, Jorge. La entrevista periodística. Paidós, Buenos Aires, 1995.

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente, 2000.

Apuntes sobre la entrevista, de Raúl Pizarro, en http://comunicacion.unab.cl/pdf/apuntes_entrevista_raul_pizarro  Última visita: 1 de agosto de 2007.

Fuentes No Documentales

Zenia Regalado, periodista de Guerrillero.

Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer.

Roger Ricardo Luis, periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Sahilys Tabares, periodista de la revista Bohemia.

 

LA ENTREVISTA, MÉTODO Y GÉNERO

LA ENTREVISTA, MÉTODO Y GÉNERO

Tema: La entrevista es la herramienta básica del periodista, que gasta buena parte de su vida profesional hablando con personas e intentando conseguir información de ellas.

GABRIELA MENÉNDEZ FORMELL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Según el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, la entrevista es el “género maestro”, ya que en ella está la fuente de la cual se nutren todos los géneros periodísticos. De acuerdo con la tesis planteada por la profesora Miriam Rodríguez Betancourt en su libro Acerca de la entrevista periodística, “la entrevista resulta un método al que calificamos de indagatorio, que surge prácticamente con el lenguaje articulado, como necesidad social de relación humana en el proceso de producción de bienes materiales, y que se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información”.

Pero entonces, objetivamente, ¿qué es una entrevista? José Ignacio López Vigil considera que es un diálogo –interesado– basado en preguntas y respuestas, entendiéndose por dialogar como el acto de intercambiar palabras, dar y recibir ideas, interesarse en la opinión del otro.

Por su parte, el profesor y periodista Gonzalo Martín Vivaldi afirma en su famoso Curso de redacción que la misión de la entrevista es “decir al lector quién es y cómo es tal o cual persona; lo que dice, piensa o hace con respecto a un problema determinado; o simplemente, lo que hace en su vida como individuo. En este caso una entrevista es un retrato –con algo de narración– de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector”. Otros autores, como el periodista argentino Jorge Halperín, la han calificado como la más pública de las conversaciones privadas.

El surgimiento de la entrevista como género periodístico, data del segundo tercio del siglo XIX. En Estados Unidos, el periodista Gordon Bennet publicó en el New York Herald, el 16 de abril de 1836, un trabajo titulado Un asesinato atroz. Se trataba de la inserción del diálogo a partir de una entrevista a Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato. Casi 25 años después, Horace Greeley empleó el “nuevo” método para dar cuenta de una entrevista a Brigham Young.

Hoy día, la entrevista es el género periodístico más conocido y una de las fórmulas más ágiles para dar a conocer una información o para profundizar en el conocimiento de hechos y sus consecuencias. Precisamente, su principal valor reside en la fuerza testimonial y la credibilidad.

En un artículo publicado en el sitio rincondelvago.com, su autor (no se especifica su nombre) considera que dentro del proceso de la comunicación social, la entrevista es la herramienta más utilizada para satisfacer incógnitas concretas y obtener material de interés periodístico, y la cataloga como el género más fácilmente identificable por el lector, radioescucha o televidente.

Según Fidel Rendón, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), “la entrevista es uno de los géneros más importantes, pues permite obtener la información necesaria para desarrollar otros textos periodísticos como el reportaje, la nota informativa y hasta la crónica o el comentario. Sobre todo, si tratamos con fuentes vivas, la entrevista es el medio fundamental para recopilar los testimonios de las personas”.

Antes de “enfrentarse” al entrevistado, el periodista deberá realizar un trabajo investigativo para lograr un profundo conocimiento del personaje.

Con ello concuerda Rendón, y plantea que “para hacer una entrevista de personalidad, por ejemplo, el periodista debe tener una mayor preparación y conocer lo mejor posible a su entrevistado, para no hacerle preguntas tontas como: ¿qué día nació?, ¿qué premios ha recibido?, entre otras.

“Sin embargo, no pienso que se necesite la misma preparación para cubrir una nota informativa, donde quizá podamos hacer un mayor uso de la intuición y salir airosos, aunque no sepamos mucho del tema”.

Por su parte, Joel García León, periodista del semanario Trabajadores, hizo hincapié también en la preparación y el background cultural que debe tener todo periodista: “Para lograr esto, es fundamental conocer a fondo la obra del entrevistado y leer la mayor cantidad de entrevistas hechas anteriormente para no repetir las mismas preguntas”.

“Con respecto al nivel de información sobre el entrevistado, hay que tener cuidado y no demostrarle que se tiene todo el conocimiento sobre el tema y, por tanto, que no nos interesa su opinión. Tampoco se trata de ser pedantes o autosuficientes, sino más bien de escuchar con atención las declaraciones y no ser un fantasma en la conversación”, comentó Rendón.

Luego, el entrevistador concebirá un cuestionario, o al menos un guión, que incluya las preguntas y los temas más importantes que abordará en su texto periodístico; por supuesto, esto está sujeto a que nazcan otros espontáneamente, muchas veces más interesantes que los anotados.

Muchos autores consideran que antes de comenzar la entrevista, el periodista debe crear un ambiente de relajación, de forma tal que su interlocutor aborde la conversación con confianza y seguridad.

Entre las recomendaciones que aparecen en el sitio rincondelvago.com se encuentran que el entrevistador se  presente vestido apropiadamente y sea puntual, que formule primero las preguntas más sencillas, mire atento al entrevistado y manifieste interés por lo que contesta. Además, que no oriente o sugiera al entrevistado lo que debe responder, se muestre imparcial frente a sus planteamientos e ideología y nunca difunda las cuestiones que se le han revelado para consumo privado (off the record).

“El periodista debe ser muy astuto a la hora de dialogar con su interlocutor, y tener el olfato para detectar cuándo el entrevistado dice la verdad y cuándo esconde la información”, aconseja Joel García.

En cualquier caso, la entrevista resultará un éxito siempre que sea rigurosa, amena, veraz y revele datos interesantes sobre el entrevistado en cuestión.

Bibliografía:

Enciclopedia Wikipedia. (20 de julio de 2009) http://es.wikipedia.org/wiki/Entrevista_period%C3%ADstica

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 1989, pág. 35.

html.rincondelvago.com/entrevista-periodistica_1.html –Buscado por entrevista AND periodística (16 de julio de 2009)

López Vigil, José Ignacio: Manual urgente para radialistas apasionados. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000. Pág. 141.

Martín Vivaldi, Gonzalo: Curso de redacción. Editorial Paraninfo, Madrid, 1969.

Rodríguez Betancourt, Miriam: A propósito de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000, pág. 15.

www.gobiernodecanarias.org/.../usr/.../entrevista.htm. Buscado por entrevista + herramienta básica (23 de julio de 2009)

www.periodismo.uchile.cl/talleres/radio/entrevistaperiodistica1.ppt.  La entrevista periodística, basado en un texto de Jorge Halperín, Intimidades de la Conversación Pública. Buscado por entrevista AND periodística (16 de julio de 2009)

Yanes Mesa, Rafael: La entrevista como género de la comunicación política. http://chasqui.comunica.org/content/view/513/1/. Buscado por entrevista + importancia + otros + géneros + informativos (20 de julio de 2009)


 

LA ÉTICA DEL ENTREVISTADOR

LA ÉTICA DEL ENTREVISTADOR

Tema: Según los teóricos, una buena entrevista es el resultado de haber conseguido un delicado equilibrio para acercarnos lo suficiente al sujeto, guardando al mismo tiempo, las distancias. 

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Muchos estudiosos centran el origen de la entrevista en el diálogo y así, los primeros rasgos de la misma nos remontan a la época de los griegos, cuando el filosofo Platón lo empleó con el fin de divulgar sus principios filosóficos.

Del surgimiento de la entrevista como género periodístico, Juan Gargurevich explica que se produce en el segundo tercio del siglo XIX: “En Estados Unidos, el periodista Gordon Bennet publica en el New York Herald, el 16 de abril de 1836, una conversación titulada “Un asesinato atroz”. Se trataba de una entrevista a Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato. Casi 25 años después, Horace Greeley empleó el “nuevo” método para dar cuenta de una entrevista a Brigham Young”.

La enciclopedia libre, Wikipedia define que el origen del término entrevista proviene de la palabra francesa entrevoir, que significa "verse el uno al otro"; otros autores estiman su etimología en el vocablo inglés  interview. Lo cierto es que hay coincidencia en cuanto a su finalidad, pues ambos términos designan al género periodístico mediante el cual el periodista obtiene respuestas, testimonios o impresiones de una o varias personas.

Según Miriam Rodríguez Betancourt, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana: “La entrevista resulta un método al que calificamos de método indagatorio, que surge prácticamente con el lenguaje articulado, como necesidad social de relación humana en el proceso de producción de bienes materiales y que se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información”.

Gonzalo Martín Vivaldi, destacado en la teoría periodística, comenta: “La entrevista, además de sus características propias, es también información y reportaje. Su misión: decir al lector “quién es” y “cómo es “tal o cual persona; lo que dice, piensa o hace con respecto a un problema determinado; o simplemente, lo que hace en su vida como persona”. En este caso una entrevista es un retrato, con algo de narración, de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector”.

Sin dudas, es la entrevista uno de los más socorridos géneros de la prensa escrita en la actualidad. La encontramos todos los días, formando parte de reportajes, informaciones, hasta  crónicas.

Varios autores coinciden en hacer una clasificación tipológica de la entrevista. La más común es la que se resume en: informativa (o noticiosa), de opinión, y la de personalidad, biográfica o de retrato, atendiendo a los objetivos. En tanto que, por el número de personas que en ellas intervienen, pueden ser individuales o colectivas.

”Asimismo, existen otras maneras de clasificar la interviú, estas podrían ser las entrevistas en las que las relaciones periodista-entrevistado solo se remiten a un marco profesional y, en lo absoluto, fluyen relaciones de amistad o  simpatía. Otras, por el  contrario, serán recordadas como cálidos encuentros entre amigos por la química surgida entre ellos en el momento de la entrevista”, afirma Michel Contreras, periodista  cubano del semanario El Habanero.

En el caso de la entrevista de personalidad, los periodistas revelarán al sujeto por dentro, cuestión nada fácil, por mucho que uno se documente sobre la vida y obra de quien se trate.

”En ocasiones, por el contenido de la entrevista (si es muy polémico), o sea, por el tema que se persigue hacer público, generalmente, no se logra un ambiente grato  y, mucho menos, placentero, pero, aún así, la entrevista logra y cumple con los objetivos trazados”, comenta Reynaldo Fuentes, periodista de El Habanero.

Considerada la célula básica de todo trabajo periodístico, la entrevista es una charla que sostiene un reportero con otra persona, con el propósito de obtener informaciones que desconoce, pero que le interesa para satisfacer los intereses de sus lectores.

Julián Pérez Valdés, en Género Entrevista: El qué y el cómo de la pregunta, define al género como: ”Juego de preguntas y respuestas que tiene por objetivo el de exponer, mediante las palabras del entrevistado, hechos, razones u opiniones sobre un tema determinado, de forma que el oyente, televidente o lector, pueda conocer sobre el asunto, y llegar a una conclusión. De ahí, que para lograr lo que se quiere en cada respuesta sea indispensable saber preguntar y demostrar con ello, en cada entrevista, que el periodista es digno rival en lo que algunos autores han denominado “noble duelo” entre quien pregunta y quien responde”.

Hay entrevistadores a los que les encanta hacer afirmaciones en lugar de formular preguntas, aquí se corre el peligro de que la entrevista deje de ser tal cosa para convertirse en debate.

El periodista cienfueguero Julián Pérez Valdés, expresa: “En la misma medida que el entrevistado se sienta “sorprendido” por la pregunta ocurrirá así para el oyente, el lector o el televidente y de ahí depende en parte el éxito del trabajo periodístico, de ahí la importancia de que el entrevistador siga “al pie de la letra” el hilo de la entrevista, ya que el propio diálogo puede servir para hacer nuevas preguntas no concebidas de antemano”.

Según José A Benítez, en Técnica Periodística: “Un viejo manual de periodismo expone que sólo a los jueces y a los periodistas les es lícito preguntarlo todo; pero el juez tiene autoridad para exigir la respuesta y el periodista ha de obtenerla por habilidad al preguntar. La entrevista está llamada a ser un hecho espontáneo y aunque el tema puede ser discutido de antemano, las preguntas nunca deberán ser facilitadas por adelantado, de lo contrario parecería todo hasta cierto punto un tanto arreglado”

Raúl Peñaranda, en Géneros periodí¬sticos: ¿Qué son y para qué sirven?, expresa: “En la entrevista, como en la vida misma, los extremos son malos, es decir, que es tan desacertado utilizar las denominadas preguntas anchas como las conocidas como estrechas.

“En dependencia de los conocimientos que posea o la preparación que logre el periodista acerca del tema o asunto, así será de eficiente ese qué, de ahí que nos exige una preparación mínima indispensable para no llegar a la entrevista, como se dice en el argot popular, en pañales”.

Raúl Peñaranda afirma, además: “El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal”.

Julián Pérez Valdés, periodista de Radio Ciudad del Mar, Cienfuegos, en Ética, sinónimo de profesionalidad, define la ética en el periodismo como: “Las normas y principios que rigen la conducta moral del profesional y se consideran violaciones de la ética el incurrir voluntariamente en errores, adulterar intencionalmente las opiniones de los demás, negarse a rectificar los errores en los que se haya incurrido, tergiversar las informaciones con el objetivo de causar daño o perjuicio moral o apartarse, deliberadamente, de la objetividad”.

Pérez Valdés comenta: “No podemos olvidar que los periodistas somos seres humanos y como tales estamos lleno de virtudes y defectos.  Saber manejar nuestras pasiones y emociones no es  nada fácil, sin embargo, hay que tener siempre presente que en el periodismo, ética es deber. Debemos recordar el sentir de nuestro Héroe Nacional, José Martí, cuando expresó: “Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como la pública, a su Patria”.

Bibliografía:

Fuentes consultadas:

Documentales:

Benítez, José Antonio. Técnica Periodística. En: Http://www.latecla.cu, consultado el martes 12 de agosto de 2009

Gargurevich, Juan. Géneros periodísticos. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 1989, pág. 35.

Martín Vivaldi,  Gonzalo. Curso de redacción. Editorial Paraninfo, Madrid, 1969.

Peñaranda, Raúl Géneros periodí¬sticos: ¿Qué son y para qué sirven? En: Http://www.latecla.cu, consultado el martes 12 de agosto de 2009

Pérez Valdés, Julián. Ética sinónimo de profesionalidad. En: Http://www.rcm.cu, consultado el martes 12 de agosto de 2009.

Rodríguez Betancourt, Miriam. "Acerca de la entrevista periodística". Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000

Fuentes directas:

Michel Contreras, periodista de El Habanero

Reinaldo Fuentes, periodista de El Habanero

ÉTICA, UNA CONSTANTE EN LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA

ÉTICA, UNA CONSTANTE EN LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA

Tema: Para Jorge Halperín, en la entrevista: “El periodista se convierte en el empalme entre lo público y lo privado para lo cual debe prevenir todos los cortocircuitos”.

KATHERINNE DÍAZ PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cualquier diccionario define la palabra ética como la parte de la filosofía que trata de la moral y las obligaciones del hombre. Este concepto, llevado al ejercicio del periodismo, y a la entrevista en particular, se refiere a las conductas de quienes ejercen la profesión.

La ética se encuentra en todas las fases de la entrevista que, según el periodista argentino Jorge Halperín, es “la más pública de las conversaciones”. Por eso, el profesional debe crear un ambiente acogedor, de seguridad y confianza para luego, “obtener información”, expresa el entrevistador cubano Luis Báez Hernández. 

En el diálogo todo influye desde la forma de vestir hasta cómo conducir la entrevista. El teórico Sigfried Mendel recomienda no olvidarse del sentido de humor. A veces, un halago o un gesto de cortesía abren las puertas de la conversación.

Cuando el periodista logra la confianza del sujeto, suele escucharse “esto queda entre nosotros” y el interlocutor debe respetar su decisión porque hay un pacto de confianza. El argentino Halperín pregunta: “¿El callar nos convierte en cómplices? No, si estamos en la dirección correcta: buscar la verdad. Si hay una razón atendible para callar, es mejor hacerlo”.

La decisión a tomar es mejor compartirla con los decisores, en dependencia de la persona entrevistada. Supongamos una conversación con un joven ingenuo que confundió el momento con una charla personal. Si habla de un tema muy polémico y delicado, sin tener ninguna preocupación, es conveniente recordarle que se encuentra en una entrevista periodística donde todo se convierte en declaraciones y no en una conversación personal.

Ahora, los papeles cambian. El personaje es conocidísimo y le han realizado millones de entrevistas. Rechazará con más frecuencia las preguntas y contestará poco. La solución de ese caso dependerá de la inteligencia y habilidad del periodista.

Sigfried Mendel recuerda que “las entrevistas son tan variadas como las personas que las conceden”. La selección adecuada de los personajes “será clave para el producto final”, según el profesor chileno Raúl Pizarro Rivera, de la Universidad Andrés Bello.

Entrevistar a un cardiólogo para que hable de los riñones es un desatino. El periodista debe estar consciente de las razones por las que ha sido elegido su personaje, y de lo que espera lograr con esa conversación, así afirma Halperín.

Hacer preguntas con inteligencia son votos a favor. Varias personas se quejan del fracaso de los diálogos porque las interrogaciones son las de siempre, asegura el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

“Lo menos ético que le puede suceder a un colega es preguntar tonterías”, asevera Héctor Miranda, redactor y jefe de la sección Deportes de la agencia Prensa Latina (PL). Se pierde tiempo, y el entrevistador demuestra poca profesionalidad. Esto no quiere decir que los periodistas actuemos con la agresividad de Oriana Fallaci a la hora de buscar informaciones. “Las respuestas pertenecen al campo de lo incierto, y en consecuencia es comprensible que puedan desatar cortocircuitos”, dice Halperín.

Contradicciones, problemas hasta la suspensión de una conversación puede conllevar un tono inapropiado. El entrevistador no debe discutir. “He aquí una regla casi absoluta”, expresa Miriam Rodríguez, en su libro Acerca de la entrevista periodística. Esto no significa que no se pueda debatir. A veces es necesario: por ejemplo, cuando debemos juzgar la moral de un sujeto u obtener mayor información.

Con este último propósito hay que tener cuidado, varios esconden sus verdaderos intereses detrás de la frase "No hay preguntas impertinentes, sólo respuestas impertinentes", para así intervenir en temas personales que traen disgustos o penosos daños. La princesa Diana, de Inglaterra, murió porque los llamados paparaxis se inmiscuyeron despiadadamente en su vida privada. Y una acotación que pudiera dar para otro trabajo de investigación: ¿son los paparaxis periodistas en el sentido ético de la profesión?

La relación entre entrevistado y entrevistador no puede sobrepasar los límites del diálogo profesional. Este se realiza con la compañía de dos seres ocultos, pero inseparables: el público y el medio de comunicación al que pertenece el periodista.

El primero es “un fantasma poderoso porque desde la ausencia determina muchas más cosas de las sospechables; sin él, la entrevista sería algo así como un acto de insania. O de gratuidad", como define la crítica literaria Ana Inés Larre Borges, de Uruguay.

Al público le gusta que hablen con claridad, sin un lenguaje rebuscado. Necesita la información que se brinda, y es capaz de confiar en lo dicho. En conclusión, la crítica uruguaya agrega: “El lector o espectador de entrevistas es un buen tipo. Lo único que no perdona es que lo humillen. Por eso es que no tolerará que se use un código que él no domina. No le falta razón”.

Si publicamos una entrevista de un físico nuclear que se ha expresado en un lenguaje teórico, de seguro el público leerá las primeras líneas del trabajo y saltará la página; si es para la televisión, cambiará con agrado el canal o apagará el televisor.

La forma de una entrevista depende del medio de comunicación. No es igual la radio a la prensa escrita. Una tiene la agilidad de una ardilla; la otra, la rapidez de una oruga. Cada cual posee sus propias características y modos de hacer. Roberto Gili Colom, editor y jefe de las Redacciones Especializadas de PL, confiesa que “la ética consiste en dominar el perfil editorial del centro de trabajo, y se mide en la forma en que el periodista escribe”.

Durante el encuentro, es decisivo tomar notas o utilizar la grabadora. Al respecto, García Márquez manifiesta: “El casette oye pero no escucha, repite - como un loro digital - pero no piensa, es fiel pero no tiene corazón, y a fin de cuentas su versión literal no será tan confiable como la de quien pone atención a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral”. Sin dudas, el escritor colombiano tiene razón, pero como bien expresa Luis Báez, “la conveniencia de tomar notas o usar la grabadora depende de las características del personaje”.

La importancia de su uso radica en que reproduce exactamente las palabras del entrevistado. Jamás un periodista debe cambiar lo que dijo el sujeto, ni el modo en que lo hizo porque “cada persona tiene su propia forma de manifestarse, su personalidad oral, su sintaxis, y un determinado vocabulario de acuerdo con su nivel cultural y formación”, según la profesora cubana Miriam Rodríguez.

En la elaboración de la entrevista siempre hay una intencionalidad porque ningún periodismo es imparcial. Ello está implícito a la hora de jerarquizar las ideas, usar adjetivos, verbos… y “escribir una coma o comillas donde van”, manifiesta el periodista Gili Colom.

Puede que la entrevista tenga una perfecta sintaxis, pero en prensa escrita, ¿cómo el público reconoce que es veraz? “No hay mejor respaldo que una fotografía junto al sujeto o la cinta para demostrar que se hizo. Si ninguna de estas pruebas fuese posible, describir corporalmente a la persona y su entorno es la solución”, aconseja Raúl Pizarro.

Para conseguir un resultado positivo en la charla, esta debe pasar por un “colador”, es decir, por un proceso de edición. El profesor Pizarro dice que todo encuentro “debe ser obligatoriamente editado”. Quitar los errores de vocabulario del interrogado, adecuar sus expresiones al buen uso del idioma y eliminar ideas repetidas son algunos pasos a seguir.

Sobre la cuestión, Jorge Halperín indica: “Cuando hay mucha edición, ¿se puede afirmar que la entrevista publicada es la realidad? La respuesta última la tiene el periodista”. Los excesos nunca son buenos.

La calidad de una conversación depende en gran parte de su preparación. Si no conoces los datos elementales, sobre el trabajo profesional y el entorno que rodea al sujeto, sería “una falta de respeto para el interlocutor”, según Pizarro Rivera, o “ir a la guerra sin entrenamiento militar”, como compara Miriam Rodríguez Betancourt.

Es importante tener un bagaje de la personalidad; pero, también, saber su nacionalidad, religión, ideología, cultura… Manuel Vázquez de la Torre, periodista de PL, pone un ejemplo: “Si estableces una conversación con cualquier musulmán, no responderán temas relacionados con la virginidad de las mujeres. En cambio, ese asunto en nuestra cultura occidental se trata sin tabú”.

Sin embargo, en ocasiones estudiar al personaje es un lujo porque no hay tiempo. El jefe de redacción dice: “La entrevista es para ya”, y no queda otro camino. Por ello, es imprescindible que el enviado posea una amplia cultura y esté actualizado sobre el acontecer. Esa retaguardia es como un salvavidas. 

El entrevistador concibe su trabajo de acuerdo con las normas del medio de comunicación. Ellas responden al tipo de periodismo realizado en la nación. Por ejemplo, un profesional de cualquier periódico sensacionalista debe aceptar falsedades que se publican porque lo importante no es la veracidad, sino la cantidad de diarios vendidos. Y volviendo a la ética: ¿esos son periodistas dignos?

Diversas organizaciones del mundo han intentado realizar códigos de ética para varias regiones o para todos los países. Pero, muchos profesionales y responsables de la comunicación afirman que, en un mundo que tiene concepciones tan diferentes de la función del periodista, es imposible formular un código internacional.

Los códigos deontológicos -que reglamentan, de manera estricta o bien a modo de orientación, las cuestiones relativas al “deber”, de los miembros de una determinada profesión- se vienen proponiendo desde 1920. El primero se cree que es el Código de Ética Periodística aprobada en 1926, por la Conferencia Panamericana de Prensa en Washington, y luego por la Conferencia Interamericana en New York, en la cual se adoptó la regla como dogma de la Sociedad Internacional de Prensa.

Los investigadores Alanen y Nordestreng estudiaron 50 reglas y registraron que de ellas hay siete categorías de principios internacionales: promoción de la paz y la seguridad mundial; prohibición de la propaganda belicista; amistad y entendimiento mutuo entre pueblos; objetividad y veracidad; igualdad racial; defensa del libre flujo informativo y otros deberes varios. Su cumplimiento depende de los dirigentes en los países.

Son disímiles las situaciones con que se encuentra un periodista, y los cortocircuitos siempre están presentes. Lo importante es saber separar esas dos cuestiones que no pueden estar unidas. La única forma de conseguirlo está en tener la compañía constante de la ética.

Bibliografía:

Gargurevich, Juan. Géneros Periodísticos.

Halperín, Jorge, Introducción, Capítulos 1 y 2 de La entrevista periodística.

http://dialnet.uniroja.es (15 de julio de 2009)

http://html.rincondelvago.com (15 de julio de 2009)

http://www.bdp.org (14 de julio de 2009)

http://www.fepalc.org (14 de julio de 2009)

http://wwwciudadseva.com (15 de julio de 2009)

Morales, Leonidas, El género de la entrevista y la crítica literaria periodística en Chile 1988-1995 (Artículo publicado en la Revista chilena de literatura)

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística

Periodistas entrevistados:

Héctor Miranda, redactor y jefe de la sección Deportes de la agencia Prensa Latina (PL).

Luis Báez Hernández, periodista colaborador de varios órganos de prensa cubanos.

Manuel Vázquez de la Torre, periodista de PL.

Roberto Gili Colom, editor y jefe de las Redacciones Especializadas de PL.


LA MÁS PÚBLICA DE LAS CONVERSACIONES PRIVADAS

LA MÁS PÚBLICA DE LAS CONVERSACIONES PRIVADAS

Al referirse a la entrevista, Martín Alonso apunta: “El diálogo no puede llevar el sello de la verdad hasta el punto de ser una fotografía de la conversación callejera”.

MAYVELIS PARES MENÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista, según la periodista cubana Miriam Rodríguez Betancourt en su texto Acerca de la Entrevista Periodística, “resulta un método al que calificamos de método indagatorio (…) que se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información”.

El reportero no reproduce como una grabadora o una cámara de televisión, sino que representa el nexo existente entre el personaje a entrevistar y el público. No puede hacer de la entrevista una fotografía de la conversación corriente entre dos personas, como si se conocieran de siempre, debe establecer en su escritura las formalidades correctas, emplear las frases adecuadas y demostrar los propósitos mediante narraciones objetivas.

Bárbaro Rafael Hernández Acosta, profesor de la Universidad Central de Las Villas, en su escrito Otras consideraciones sobre la entrevista, comenta: “La redacción correcta de una entrevista está regida por principios tales como una minuciosa selección y discriminación de los datos, no se debe adoptar por creerlo la vía más fácil el método de preguntas y respuestas, sin examinar el carácter de la entrevista, pues un diálogo fluido es indispensable para mantener la viveza de la conversación. El periodista debe combinar la narración directa con la indirecta, empleando citas textuales y parciales, o intercalando algunos comentarios o interpretaciones y debe cuidar la repetición de palabras y frases de enlace tales como dijo, señaló, por otra parte, más adelante, etc”.

La entrevista no puede ser una repetición exacta del diálogo establecido entre el entrevistado y el entrevistador, se debe analizar si el lenguaje empleado por el entrevistado es el correcto, en dependencia del tema tratado. Algunas declaraciones deben ser revisadas antes de publicarse, y a veces se reconstruyen expresiones del entrevistado, sin adulterar lo dicho.

En ocasiones, el entrevistador debe agregar aspectos o preguntas que no dio a conocer en el transcurso de la entrevista. El periodista chileno César Contreras Manzor en su escrito La Entrevista Periodística, Intimidades de la Conversación Pública, basado en el texto de Jorge Halperín de igual nombre, afirma: “(…) cuando un párrafo de respuesta es enorme, en este caso, se debe crear una pregunta (no realizada en la entrevista) que guarde coherencia con la respuesta y que no muestre al entrevistado como omitiendo, contestando pobremente o carente de ideas.

“El entrevistador corta, sintetiza, amalgama, relaciona, recompagina, a veces hasta reconstruye cuidadosamente expresiones (obviamente sin desvirtuar la personalidad del entrevistado)”.

Sobre la escritura de la entrevista, el autor agrega: “El sujeto es descrito, retratado. Vibra a través de su ambiente, su biografía, sus detalles. Se construye de manera literaria”.

Durante la conversación pueden existir momentos en que el entrevistado reitere constantemente una idea, repita las mismas palabras para expresar algo diferente, o se desvíe del tema tratado. Estos detalles deben eliminarse en la edición, porque no son de interés para los lectores, y darían la impresión de una conversación personal, no pública.

El periodista es quien construye la nota y es responsable de lo dicho por su entrevistado. No puede publicar cualquier declaración, porque el entrevistado pudo estar presionado o en una situación delicada que lo condujo a dar esa respuesta. Esto no le quita validez a sus palabras, pero deben ser confirmadas antes de divulgarlas. Todo debe ser equilibrado, pensado, a menos que se persigan otras intensiones.

En un artículo sobre la entrevista de personalidad, Idania Pupo Freyre expresa: “Siempre hay algo que decir, pero hay que saberlo elaborar para prender al lector de principio a fin (…)”. Coincido con la autora, y considero que se debe cuidar el uso de las palabras y su sentido, porque algunas pueden propiciar interpretaciones incorrectas.

El profesor Bárbaro Rafael Hernández Acosta, plantea: “Al redactar la entrevista debe considerarse si es oportuno describir el ambiente o características del entrevistado, tratar de que los párrafos sean cortos, o combinar cortos y largos, emplear subtítulos cuando la entrevista sea extensa con el objetivo de permitirle al lector cierto descanso en la lectura del texto, vigilar el nivel del lenguaje para que esté de acuerdo con el tema y con lo expresado por la fuente y contar al lector las peripecias para conseguir la entrevista solo cuando el relato aporta algo interesante”.

Rafael Arzuaga, periodista de El Habanero, considera: “Durante el diálogo suceden una serie de acontecimientos que no se pueden plasmar en la entrevista escrita, porque no le aportan nada y no son de interés para los lectores. Cuando se vaya a escribir el texto debemos verificar que el lenguaje esté acorde con la personalidad del entrevistado y pueda ser identificado por el público”.

El reportero debe documentarse profundamente antes de llevar a cabo la entrevista. Así demostrará sus conocimientos sobre el tema abordado en el encuentro, que se verá también manifestado en el hilo conductor de la entrevista impresa.

Norberto Rivero Torres, subdirector de El Habanero, refiriéndose al tema, explica: “Cuando transcribe, el periodista no está obligado a ponerlo todo, puede  desechar cosas que no sean importantes, pero lo que escriba debe ser fiel a las palabras del entrevistado.

“Hay entrevistados a los que no se le puede omitir nada, porque todo lo que dicen es importante y relevante. Algunas frases pueden ser versionadas (en determinadas entrevistas), pero sin tergiversar la opinión de la persona.

“El reportero, tanto oral como escrito, debe establecer cierta distancia con el entrevistado, para proporcionarle credibilidad al texto. Explota sus habilidades, pero sin querer ser el centro de la conversación ni brindar opiniones que le corresponden al protagonista verdadero de la entrevista”, concluye Rivero Torres.

Lo esencial a la hora de redactar es reflejar la seriedad del diálogo para que los lectores crean en lo dicho por la personalidad entrevistada. No se debe dejar de decir la verdad, pero debemos saber tratarla para que no se vea como una simple charla.


Bibliografía:

Barceló Sosa, Sayli. A propósito de la entrevista periodística. Sitio: www.latecla.cu/bd/entrevista/. Consultado: 22/07/09.

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005, pág.15.

Manzor Contreras, César. La Entrevista Periodística, Intimidades de la Conversación Pública, Basado en el texto de Jorge Halperín. Presentación de Power Point. Consultado: 22/07/09.

Freyre Pupo, Idania. Entrevista de personalidad: La gran dama del periodismo. Sitio: www.tvavila.icrt.cu/noticia.php?id=4152&clas. Consultado: 22/07/09.

Acosta Hernández, Bárbaro Rafael. Otras consideraciones sobre la entrevista. Sitio: www.latecla.cu/bd/entrevista/. Consultado: 22/07/09.

Periodistas entrevistados:

Rafael Arzuaga, periodista de El Habanero.

Norberto Rivero Torres, subdirector de El Habanero.


¿QUIÉN RESPONDE: USTED O YO?

¿QUIÉN RESPONDE: USTED O YO?

Tema: Marta Rojas considera que es una soberana pedantería querer marchar a la par que el entrevistado en un diálogo periodístico.

MIRTHA GUERRA MORÉ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista tiene miles de definiciones. Sin embargo, a pesar de los diversos criterios formados alrededor de este género periodístico, teóricos y académicos coinciden en que su objetivo principal es obtener información.

Partiendo de esta premisa, el entrevistador debe buscar, en todo momento, el mayor número de respuesta por parte de su entrevistado, quien desempeña un papel activo dentro del diálogo periodístico, ya que ofrece el dato de interés a publicar. Por tanto, el periodista después de manifestar la pregunta, no debe interrumpirlo con extensos comentarios que solo realzan su figura de entrevistador. En ese momento, debe prestar oídos a todos los planteamientos.

Con relación a este tema, la cubana Miriam Rodríguez Betancourt expresa en su libro La entrevista periodística y su dimensión literaria, que el arte de la pregunta no debe ser separado de la técnica del buen escuchar, que se adquiere no solo con la disposición sino con el talento, habilidad y disciplina.

Mientras que los autores María de los Ángeles González y Fernando Rodríguez en La entrevista periodística (selección), recomiendan evitar la postura dogmática, dando la oportunidad de expresar todas sus respuestas a la persona entrevistada.

A su vez, Iraida Calzadilla, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, afirma que “cuando en una entrevista el periodista interrumpe una y otra vez a su entrevistado, no solo demuestra falta de profesionalidad, sino que pone al lector, televidente o radioyente en una situación de inquietud,  incluso, llega a molestarlo.

“El público quiere oír las respuestas, los por qué y los detalles del entrevistado. Es la persona entrevistada quien le interesa, no el periodista”, agrega la profesora.

Según el argentino Jorge Halperín en su libro La entrevista periodística, intimidades de la conversación pública, aconseja no truncar al entrevistado salvo en los casos de que este sea “verborreico y se aleje de los objetivos de la entrevista, para lo cual se debe interrumpir con bastante maestría, manteniendo siempre la atención en todo lo que el entrevistado dice…”

Mientras que Alina M. Loti, periodista de Trabajadores, plantea que “cortar en seco las ideas del entrevistado para hacer uso de la palabra, más que una pedantería constituye un defecto técnico dentro del propio género de la entrevista, pues atenta con su objetivo primordial que es el de obtener información”.

Para Fidel Rendón Matienzo, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), “intentar hablar a la par del entrevistado es, antes que todo, una falta de educación, la cual se puede tomar como un acto de autosuficiencia, pues no resulta raro que el entrevistado ante esta actitud del comunicador se cuestione, ¿quién responde: usted o yo?”

Por su parte, Jorge Garrido, director  de la revista Cubanow, afirma que las constantes interrupciones inhiben a la persona entrevistada, quien comienza a sentirse en un ambiente lleno de incomodidad y obstáculos. Entonces, puede llegar a perder, en solo segundos, la seguridad.

A lo anterior se debe agregar que, además de la pérdida del testimonio, el periodista con su actitud deja de observar expresiones y gestos de su entrevistado que le impiden, luego, describirlo.

Según Alina Martínez, jefa de la redacción cultural de la (AIN), “el entrevistador, aunque conozca bastante sobre el tema del cual habla su entrevistado, debe escucharlo hasta el final, pues siempre sale a colación un dato novedoso.”

Para Ernesto Vera, fundador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), la amistad con algunos entrevistados le ha permitido conocer con profundidad los temas abordados en la entrevista, pero nunca ha sido excusa para  robarle el protagonismo a su interlocutor. 

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso 2008-2009.

González, María de los Ángeles y Fernando Rodríguez: La entrevista periodística (selección). Facultad de Artes y Letras, Departamento de Periodismo, 1980.

Halperín, Jorge: La entrevista periodística, intimidades de la conversación pública. 1995, 300 pp.

Rodríguez Betancourt, Miriam: La entrevista y su dimensión literaria. Ediciones Tauro Producciones, 2001.

Periodistas entrevistados:

Alina M. Loti, periodista de Trabajadores.

Fidel Rendón Matienzo, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN).

Jorge Garrido, director  de la revista Cubanow.

Alina Martínez, jefa de la redacción cultural de la (AIN).

Ernesto Vera, fundador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

¿DÓNDE ESTRIBA LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA?

¿DÓNDE ESTRIBA LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA?

Tema: Algunos estudiosos plantean que este género es el desarrollo de un cuestionario planificado, organizado, coherente y dirigido a satisfacer incógnitas concretas y a descubrir soluciones.

CYNTHIA DE LA CANTERA TORANZO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La interview no es, ni más ni menos, que una conversación llevada a la letra impresa”, afirma Manuel Arco, quien fue profesor de la Escuela Oficial de Periodismo de Barcelona, España, en su Enciclopedia del Periodismo. Una definición fácil, sencilla, a la que agrego otros aspectos propios del género para enriquecer el concepto, pues más que el desarrollo de un cuestionario planificado, la entrevista periodística abarca, como opina Carlos Marín, periodista mexicano, una preparación requerida por el entrevistador -revisión documental, consulta con las fuentes-, hasta la realización, transcripción y redacción del diálogo.

Pero sin dudas, la fase más fuerte de la entrevista –y también la única a la que no se debe regresar, salvo para aclaraciones muy necesarias- es la realización misma del hecho. En ella el periodista “debe tomar la iniciativa de la conversación, y plantear mediante preguntas específicas cada tema de su interés, hasta decidir en qué momento se han cumplido sus objetivos”, según la enciclopedia libre Wikipedia.

Más que un cuestionario

Para lograr el cumplimiento de lo objetivos planteados se necesita de una preparación y organización previas, concluidas en un cuestionario de “diez buenas preguntas, unos tres o cuatro temas diferentes, un firme y profundo conocimiento del personaje”, según Jorge Halperín, miembro de la Academia Nacional de Periodismo de Argentina, en el texto La Entrevista Periodística, Intimidades de la Conversación Pública.

En su Manual de periodismo, Carlos Marín expone que el cuestionario básico funciona mejor en entrevistas de información y opinión, porque “la respuesta a una sola interrogante puede constituir la principal noticia del día”. En el texto, el autor mexicano cita ejemplos de cuestionarios:

“Entrevistado: fulano de tal, dirigente de los trabajadores al servicio del Estado. Tema: los planes de su nuevo Comité Ejecutivo Nacional. Preguntas: (…)”, y muestra un total de seis, alternándolas para “aliviar” a su entrevistado de la presión ante preguntas que exigen determinados juicios y razonamientos, dejando para el final la interrogante que constituye el verdadero propósito de la entrevista.

A lo que el periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Roger Ricardo Luis, objeta: “Una pregunta importante se hace en el momento en que se considere oportuno, según la situación, el momento, para que surja el efecto, para que sea bien respondida y, así, cumplir el objetivo”.

No obstante, Marín aclara que el entrevistador no debe pensar tanto en la formulación de las preguntas, como en los temas a tratar. Su trabajo debe estar centrado en aquellos puntos que motivaron el interés del periodista, y no en el cuestionario como tal.

Sahily Tabares, periodista de la revista Bohemia, concuerda, de cierto modo, con Marín, pues “la entrevista periodística es más que un cuestionario, porque requiere, además, de una cultura sedimentada. No es conocer el tema, sino dominarlo”.

Un punto en el cual la periodista Alina Perera, del diario Juventud Rebelde, coincide, ya que “no basta con tener una lista de preguntas «profundas» e «ingeniosas». El entrevistador debe estar armado de cultura, de información fresca, y hasta de intuición, para llegar con éxito al final de su empeño. Muchas cosas que van más allá de un cuestionario entran en juego, hasta la «química» que pueda darse, o no, entre las dos partes de la entrevista”.

En resumen, ese conjunto de interrogaciones es la columna vertebral, como dijera el director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, Roger Ricardo Luis, y de la cual se apoyan otros recursos, como la preparación previa, los conocimientos de psicología que posee el periodista, y las habilidades de percepción.

La profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad Central de Las Villas, Mercedes Rodríguez García, insiste en la importancia del tacto, la finura, delicadeza, inteligencia, desde el momento de pactar el encuentro hasta la culminación del mismo.

Durante la conversación, “el entrevistador deberá estar asistido por una especie de omnisciencia que le permita adivinar qué hay detrás de un gesto, de una voz que cambia constantemente la entonación, del tacón gastado del zapato izquierdo... Atento todo el tiempo para cambiar el curso del cuestionario previo que se supone había elaborado o, al menos, esbozado mentalmente”, señala Mercedes Rodríguez.

Estas habilidades perceptivas se escapan del estudio, la preparación documental, y del cuestionario mismo; sin embargo, son imprescindibles para obtener información y enriquecer la entrevista. Ellas forman parte también de la labor periodística.

Al final, en la última fase, es donde el redactor debe ejercer su arte, mientras cumple con las cuatro condiciones que, según el periodista español dedicado a temas políticos, Rafael Yanes Mesa, en La entrevista como género de la comunicación política, debe reunir todo diálogo publicado en un medio escrito: “…interés real por su protagonista o por la calidad de sus respuestas, justeza en la transcripción, naturalidad en lo escrito, y amenidad”… Y dirigido a satisfacer incógnitas concretas y a descubrir soluciones.

Sigfried Mendel afirma que “las entrevistas son tan variadas como las personas que las conceden, los reporteros que las hacen y las noticias que las suscitan”; no obstante, todas están encaminadas a un mismo objetivo: obtener información.

Para la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, entre las principales funciones de “la herramienta más utilizada en el periodismo”, está establecer y/o reafirmar un criterio, tanto desde el punto de vista del entrevistado como del entrevistador”.

Esta función se aplica más a la entrevista de opinión o de semblanza, por ser ellas las que buscan reflexionar sobre un tema. Tomo como ejemplo una pregunta realizada por Pedro de la Hoz, periodista de Granma, a la poetisa cubana Nancy Morejón, en el libro Como el primer día:

“-Tu creación y, por qué no, tu crecimiento intelectual, se hallan indisolublemente asociados a la figura de Nicolás Guillén. ¿Sigue siendo una sombra tutelar?”

Aquí el periodista da como premisa su valoración acerca de la obra de la Premio Nacional de Literatura (y en ello influyó su preparación), y deja a la entrevistada una interrogante abierta para que exprese sus consideraciones.

Otro de los fines de la entrevista es obtener testimonio de un aspecto de la realidad, en lo que la italiana Oriana Fallaci era excelente. En su encuentro con la líder Indira Gandhi, registrado en Entrevista con la historia, le preguntó:

“Señora Gandhi, ha aludido usted al viaje que hizo por Europa y Norteamérica para evitar el conflicto. ¿Puede decir ahora la verdad sobre lo que sucedió? ¿Cómo le fue con Nixon?”

A veces, la entrevista no está solo enfocada a las curiosidades del lector, sino también a las del propio periodista. En su Manual de la entrevista periodística, Juan Cantavella cita a Mario Vargas Llosa, cuando dice que éste reconoció su formación como escritor gracias a las entrevistas que hacía para el suplemento dominical El Comercio, de Lima: “A todos los novelistas y cuentistas que entrevisté los interrogaba sobre la forma narrativa, sobre sus preocupaciones técnicas”.

Según Alina Perera, “a veces varias incógnitas quedan sin ser despejadas, y eso no es malo. En algunos momentos no se atisban soluciones, y eso forma parte de la realidad”.

Finalmente, analizar, profundizar y esclarecer un hecho noticioso resulta la función principal de todo texto periodístico. Para la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla Rodríguez, “el éxito de la entrevista no está solo en atreverse con un cuestionario riguroso. El periodista debe estar atento a cada respuesta, pues muchas pueden dar paso a nuevas y más interesantes interrogantes que, incluso, varíen totalmente el propósito inicial de la entrevista.

“Un cuestionario fijo es una camisa de fuerza que puede convertir el mejor diálogo en un registro frío de opiniones. Para poder dar el vuelco en la entrevista es necesario, ante todo, que el periodista posea sensibilidad, cultura, en una larga lista de autopreparación”.

Nuestra tarea estará encaminada a descubrir soluciones, y, en algunos casos, darlas; pero el fin que perseguimos es persuasivo: crear opinión, y está ligado más al entrevistado que al periodista o al contenido de la información que se publica, según Rafael Yanes Mesa.

Recuadro 1

NO DEJAR EL CUESTIONARIO EN REGISTRO DE FRÍA  CONVERSACIÓN

Entrevista al periodista y profesor de la Facultad de Comunicación Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

El cuestionario es la columna vertebral de la entrevista periodística, pero como soporte al fin, requiere de una preparación previa, para que el riesgo al error se acorte mucho más.

En muchas ocasiones, ese cuestionario se convierte en un punto de partida, sobre todo con entrevistados de muchas vivencias, para llegar a otras aristas. Eso forma parte de la capacidad de saber explotar cualquier oportunidad, y llevarla a un nivel de diálogo, no dejarla en conversación fría, para que la entrevista discurra con más sosiego.

El cuestionario es importante en el sentido de que se tiene que saber qué tipo de preguntas se van a hacer, cómo se van a organizar, en correspondencia con el propósito y con la psicología del entrevistado.

No creo que haya una pregunta más importante, sino varias, en dependencia de las cuestiones que uno busca. Una pregunta importante se hace en el momento en que se considere oportuno, según la situación, el momento, para que surja el efecto y sea bien respondida.

Es cuando entran las habilidades perceptivas. Antes de empezar, incluso antes de la preparación previa, uno tiene que aprehenderse de la atmósfera de la persona a quien va a entrevistar.

A la hora de redactar, como construcción dramatúrgica al fin, hay cosas para utilizar en la entrada, como gancho, o para el final, o en el cuerpo de la entrevista, de manera que se mantenga atento al lector. A veces, las respuestas son muy extensas, se hacen tediosas. Entonces se pueden introducir otras preguntas, por la calidad del producto comunicativo que deseamos lograr.

Pero la entrevista hay que transmitirla tal y como ocurrió, pues uno de los valores psicológicos de la misma es que el público ocupa, simbólicamente, el lugar del periodista. En la entrevista, el objetivo es satisfacer eso que el receptor quiere saber sobre el entrevistado, de una forma amena, para que el receptor pueda sentirse dentro del diálogo.

La entrevista, para mí, es el género más complejo, por todas estas complicidades que requiere. Si toda la comunicación es intencionalidad, en el caso de la entrevista periodística, lo es más.

Recuadro 2

UNA AVENTURA COMUNICATIVA

Entrevista a la periodista Alina Perera, de Juventud Rebelde.

La entrevista, como yo la veo, es mucho más que un buen cuestionario: un buen cuestionario es un buen punto de apoyo. Sin él, casi siempre nos quedaremos a mitad de camino, o por debajo en el momento del diálogo. Pero no basta con tener una lista de preguntas «profundas» e «ingeniosas».

Una entrevista es la interacción de dos mundos espirituales, a veces divergentes en muchos puntos. El periodista debe estar armado de cultura, de información fresca, y hasta de intuición, para llegar con éxito al final de su empeño. Muchas cosas que van más allá de un cuestionario entran en juego, hasta la «química» que pueda darse, o no, entre las dos partes de la entrevista.

A veces muchas incógnitas quedan sin ser despejadas, y eso no es malo. A veces no se atisban soluciones, y eso forma parte de la realidad. Puede que una interrogante genere otras por parte del entrevistado, y que esa también sea una manera efectiva de hacernos pensar.

De modo que, a mi humilde juicio, una entrevista es una aventura comunicativa que puede llevarnos a desenlaces no previstos, ni siquiera imaginados. Comparo su inicio con el acto de golpear con una fusta a un potro salvaje. Lo que suceda en los minutos siguientes —que podamos controlar o no la situación— dependerá en mucho de nuestra fuerza, capacidad, y experiencia acumulada.

Recuadro 3

HAY UNA MARCADA INTENCIÓN DEL QUE ESTÁ LLEVANDO EL HILO CONDUCTOR, EL PERIODISTA

Entrevista a la periodista Sahily Tabares, de la revista Bohemia.

En mi opinión, la entrevista periodística es más que el desarrollo del cuestionario, pues requiere, en dependencia del periodista, de una cultura sedimentada. No es solo conocer el tema, sino dominarlo.

Además, el cuestionario varía en dependencia de la dramaturgia que se le de, la organización, y la clasificación, según la importancia, de los temas.

Tengo algunos criterios también sobre la entrevista de preguntas y respuestas. A veces se dice que el protagonismo está en el entrevistado, y yo creo que hay una marcada intención del que está llevando el hilo conductor, el periodista. No es solo plasmar preguntas y respuestas, porque si el entrevistador no está recreando lo que está diciendo el entrevistado, y sus reacciones, el resultado es un trabajo frío.

Pero cada medio tiene sus características. Por ejemplo, la revista no es inmediata. Por eso es necesario revisar lo que dijeron y preguntaron otros, para tener una vía y, así, poder decir algo nuevo. Incluso la persona que ya parece que lo dijo todo, siempre tiene algo nuevo que decir.

A veces, lamentablemente, se piensa que el periodismo es fácil, que todo el mundo puede escribir, y que se puede acceder a cualquiera de los géneros. De ahí que haya tantas entrevistas epidérmicas, que no dicen nada. El periodismo es difícil, aunque lo estemos haciendo fácil. La entrevista en estos momentos requiere de mucha atención, pues hay una tendencia al facilismo, a hacer las cosas por salir del paso.

Bibliografía:

Documentales:

Cantavella, Juan. Manual de la entrevista periodística. Editorial Ariel. Barcelona, 1996.

De la Hoz, Pedro. Como el primer día. Editorial Letras Cubanas. La Habana. 2008.

Fallaci, Oriana. Entrevista con la historia. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 1991.

Marín, Carlos. Manual de periodismo. Editorial Debolsillo. Ciudad de México, 2003.

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística, Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 2005.

No documentales:

Alina Perera Robbio, periodista del diario Juventud Rebelde.

Iraida Calzadilla Rodríguez, periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Roger Ricardo Luis, periodista, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Sahily Tabares, periodista de la revista Bohemia.

EL ARTE DE LA PALABRA EN LA ENTREVISTA

EL ARTE DE LA PALABRA EN LA ENTREVISTA

Orlando Castellanos afirmaba que el peor o mejor entrevistado depende del entrevistador; si logra o no comunicación; si logra o no una corriente de confianza, de sinceridad, de empatía, de diálogo.

GEYSELL CISNEROS MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El arte de la entrevista no tiene secretos:
es cuestión de estudio y práctica,
y sobre todo de documentación.
JUAN GARGUREVICH

La entrevista refleja un proceso de comunicación interpersonal para el que hay que estar especialmente preparado, al reportero no le debe bastar el simple hecho de conocer a la persona que va a entrevistar, tiene que investigar, estudiar y prepararse de antemano para realizar un buen trabajo periodístico.

Muchos son los que han dado su criterio con respecto de qué es una entrevista periodística. Según el estudioso Gonzalo Martín Vivaldi, una entrevista debe ser simple reflejo de lo que ha sido: saber describir el ambiente, saber ver a la persona que entrevistamos y dominar el diálogo.

Por su parte, el periodista cienfueguero Julián Pérez Valdés, de Radio Ciudad del Mar, afirma: “La entrevista es un juego de preguntas y respuestas que tiene por objetivo el de exponer, mediante las palabras del entrevistado, hechos, razones u opiniones sobre un tema determinado, de forma que el oyente, televidente o lector, pueda llegar a una conclusión. De ahí que, para lograr lo que se quiere en cada respuesta, sea indispensable saber preguntar y demostrar con ello que el periodista es digno rival en lo  que algunos autores han denominado “noble duelo” entre quien pregunta y quien responde”.

Profesionales del periodismo aseguran que es una carrera multidisciplinaria, en la que se necesita colectar conocimientos en pos de llegar al receptor. En el género de la entrevista adquiere especial connotación lo que se conoce como capacidad de trato psicológico. Al respecto, el periodista uruguayo Carlos María Gutiérrez, en conferencia a los estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana, aseveró: “Entre dos personas no hay comunicación posible si no hay sensación de que se entienden mutuamente, de que uno preocupa al otro como ser humano”.
Para el estudioso Juárez Bahía, la atmósfera psicológica es esencial porque muchas veces “lo más importante en una entrevista no está en las respuestas formalmente expresadas, sino en aquello que afecta los sentidos del reportero y las reacciones del entrevistado, en lo que insinúa, no en lo que dice claramente, en la duda (...) en lo inesperado”.

Otra opinión muy valiosa en este trabajo investigativo, es la de Miguel Ernesto Gómez Masjuan, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, quien apunta que “para que fluya la comunicación no puede existir el influjo de un sujeto hacia el otro, sino la interacción entre ellos. El periodista no puede sentirse "superior" a su entrevistado porque este tenga, tal vez, un menor nivel cultural, pues entonces la comunicación no fluiría de la mejor manera entre ellos. Indiscutiblemente, ese es un mal que hemos observado- leído- escuchado muchas veces”.

Para obtener un buen resultado se hace necesario desarrollar un factor fundamental: la cordialidad, de ahí que la entrevista no solo dependa del entrevistador. Dayan García La O, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), apoya plenamente la afirmación anterior y opina que: “Castellanos señala una verdad indisoluble, pues  una buena entrevista necesita de un elevado nivel de confianza, empatía y sinceridad. En la medida que hagamos que el entrevistado no tenga reservas y seamos capaces de ponernos en su lugar, fluirá entonces el puente de comunicación”. 

Y añade: “Es necesario para el buen resultado entender que en la entrevista confluyen dos puntos de vista, y no se trata de que el periodista recite un monólogo”.

También coincide con el cubano Castellanos, el periodista Abel Sardiña, colaborador de Prensa Latina, quien asegura: “La calidad del relato del entrevistado depende del entrevistador, si este es capaz de crear un ambiente de empatía desde el primer instante, entonces podrá afirmar que ha logrado sentar las bases de la comunicación y la confianza y, por ende, la obtención una buena entrevista. En la medida en que nos concentremos, y comprendamos los sentimientos y necesidades fundamentales del entrevistado, seremos capaces de establecer sinceridad, empatía, y lo más importante: el diálogo entre ambas partes”.

Otro punto de vista para este trabajo es el de Luis Hernández Serrano, periodista de Juventud Rebelde, quien concuerda con Castellanos y afirma que “la espontaneidad de la conversación y la fuerza del testimonio vivo son aspectos indispensables que el periodista ha de alcanzar. De ahí que la responsabilidad de crear sinceridad, empatía y confianza en la entrevista, dependa solo de él. En la medida que sepa proyectarse, encontrará en el entrevistado un libro abierto, o un laberinto sin salida”.

Otros profesionales de la prensa comparten semejantes opiniones con respecto a cómo debe ser la relación entre ambas partes de la entrevista. María Antonia Borroto, periodista de la Televisión Camagüeyana, en su artículo “Cómoda conversación con un cineasta incómodo”, considera: “La entrevista es una interrelación dialéctica y sutil, que funciona como el amor. Puede hablarse hasta de una química de la entrevista, de un suave devenir que hace del momento un círculo mágico”.

Y señala: “Una buena entrevista es una conversación en la que se logra el rapport, palabra preciosa que enseñan en la Universidad y que depende, en su realidad más palmaria, la de la gracia o ángel, y no del mero intelecto; el rapport o empatía que sitúa a entrevistado y entrevistador en un plano muy cercano, casi íntimo, hasta el punto de propiciar la confidencia o la reflexión que a ambos ilumina”.

La autora se extiende en otras consideraciones referidas a que la entrevista debe ser un hecho espontáneo y aunque el tema puede ser discutido de antemano, las preguntas nunca deberán ser facilitadas por  adelantado, de lo contrario, parecería todo arreglado. “En la misma medida que el entrevistado se sienta “sorprendido” por la pregunta ocurrirá así para el oyente, el lector o el televidente y de ahí depende en parte el éxito del trabajo periodístico,” considera.

Según el cubano José A. Benítez, en Técnica Periodística: “Un viejo manual de periodismo expone que sólo a los jueces y a los periodistas les es lícito preguntarlo todo; pero el juez tiene autoridad para exigir la respuesta y el periodista ha de obtenerla por habilidad al preguntar”.

Para este trabajo de investigación, el periodista García La O, ofrece a los reporteros importantes recomendaciones:

1.- Saber qué es lo que se desea indagar, tener previsto el objetivo central de por qué entrevistamos a determinada persona.

2.- Preparar de antemano el cuestionario para evitar preguntas tales como ¿Quién es usted?, ¿Qué hace?, lo que evidenciaría la poca preparación del reportero y pondría en juicio qué tanta comunicación existe entre el reportero y la persona entrevistada, es decir, hasta qué punto el periodista es capaz de realizar una buena entrevista, sin caer en la uniformidad temática, la poca variedad, la inoportunidad y el simplismo.

3.- Tener cuidado al tomar las notas, preguntar cuantas veces sea necesario por datos y cifras, para no cometer errores.

4.- Estudiar las particulares del entrevistado, informarse tanto sea posible de su profesión, intereses y expectativas, desarrollar el sentido de la observación y conocer aspectos polémicos, para que el encuentro no se convierta en algo monótono. 

5.- No hablar demasiado, para no restar importancia al objeto de la entrevista.

Recuadro

¿CUÁL ES EL PEOR O MEJOR ENTREVISTADO?

Respuestas de periodistas cubanos en el libro Acerca de la entrevista.
 
Ciro Bianchi Ross, periodista de la revista Cuba Internacional, en “Acerca de la entrevista periodística”, de Miriam Rodríguez Betancourt, señala que no hay mejor ni peor entrevistado; hay buenos y malos entrevistadores. Todo hombre tiene una historia que contar -que esa historia sea trascendente o no, es ya otra cosa-y por tanto, susceptible de ser contada, y toca al entrevistador rastrearla y darla a conocer.

Olga Fernández, periodista y escritora, afirma en el mismo libro de Rodríguez Betancourt que no se puede decir que hay mejor o peor entrevistado. Todo depende de dos factores: de la comunicación que logre el entrevistador, de su preparación previa para abordar al personaje en cuestión, y de que el entrevistado tenga algo que decir. Para la conjunción exitosa de ambos no serviría de nada que el periodista conociera la vida y obra del entrevistado, si este no sabe volcar sus vivencias a través de una rememoración donde deben estar presentes el ingenio y la vitalidad.

BIBLIOGRAFÍA:

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos. Editorial Orbe, La Habana, 1979.

Juárez Bahía: As Técnicas do Jornalismo, en Journal: Historia o Técnica. Editorial Azteca, Brasil, 1990.

Petrovski, A.V: El lenguaje, en Psicología General. Editorial Félix Varela. La Habana, 2002.  Pág. 152.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2002.

Páginas de Internet:

http://www.latecla.cu/bd/entrevista/ (julio 17, 2009)
http://www.upec.cu/entrevista/  (julio 17, 2009)
http://www.wikipedia.org/entrevistaperiodística/  (julio 20, 2009)
http://www.radiocubana.cu/orlandocastellanos/    (julio 20, 2009)
http://www.cubaperiodistas.cu/upec/notas_premios/  (julio 20, 2009)
http://www.uneac.org.cu/LaIslaEnPeso/num01/    (julio 21, 2009)
http://www.gacetadejagua.cu/cronicas/2doencuentro2006/cronicaimpresindible.htm   (agosto 1, 2009)

Fuentes directas:

Abel Sardiña, periodista colaborador de Prensa Latina.

Dayan García La O, periodista de la Agencia de Información Nacional.

Luis Hernández Serrano, periodista de Juventud Rebelde.