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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

EL ARTE DE LA INTERVIÚ

EL ARTE DE LA INTERVIÚ

Tema: Desde su perspectiva, diga cuáles pueden ser los tres principales errores o problemas en la preparación de la entrevista.

SUSANA TESTÉ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La palabra entrevista se deriva del latín y significa los que van entre sí. El diccionario de la Real Academia Española define la palabra entrevista como la conversación que tiene como finalidad la obtención de información. Esta proviene del francés entrevoir  y significa lo que se entrevé o lo que se vislumbra.

Para los periodistas, este género  tiene un mayor significado, pues gran parte de nuestras vidas la pasamos interrogando personas, ya sea con el propósito de resaltar su labor o de obtener  información. No hay recetas para la buena entrevista, no existen métodos ni fórmulas. Hacer de la interviú  una cómoda y agradable conversación es un reto, esto se puede lograr respetando a nuestros entrevistados. Minimizarlos o  subestimarlos es el onceno  pecado capital para  los periodistas.

Según la profesora cubana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt: “La entrevista resulta un método al que calificamos de indagatorio, que surge prácticamente con el lenguaje articulado, como necesidad social de relación humana en el proceso de producción de bienes materiales y que se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información”.

Las primeras entrevistas publicadas y reconocidas como tal son norteamericanas. Existen discrepancias entre si la primera fue de   James Gordon Bennett, director del New York Herald, donde este  recoge el testimonio, en forma de citas textuales, extractos de la conversación y declaraciones de una plática con  Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato.

La segunda es de personalidad, donde Horace Greely, del  Tribune de Nueva York, acude a Salt  Lake City,  Estados Unidos, para reunirse con José Smith, fundador de los mormones.
“La entrevista, además de sus características propias, es también información y reportaje. Su misión: decir al lector “quién es” y “cómo es “ tal o cual persona; lo que dice, piensa o hace con respecto a un problema determinado; o simplemente, lo que hace en su vida como persona. En este caso una entrevista es un retrato –con algo de narración- de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector”, así afirma Gonzalo Martin Vivaldi en su libro Curso de Redacción.

La entrevista periodística es el desarrollo de un cuestionario planificado, coherente y dirigido a satisfacer incógnitas concretas y a descubrir soluciones;  también se puede definir como la técnica de obtención de material de interés, por medio de preguntas que el reportero formula a otras personas. Es el género periodístico más conocido y fácilmente identificable por el público.

“Una interview no es, ni más ni menos, que una conversación llevada a la letra impresa”, dice Manuel Arco en La Interviú. Muchos especialistas del tema categorizan las entrevistas de varias maneras, entre las que se cuentan: informativas (o noticiosas), de opinión, de personalidad o biográfica y de retrato; atendiendo a los objetivos. En tanto que, por el número de personas que en ellas intervienen, pueden ser individuales o colectivas.

En  todos los casos las funciones coinciden, en general, con las  explicadas por  la profesora Miriam Rodríguez Betancourt, en su libro Acerca de la entrevista, estas son: obtener información, analizar, profundizar, esclarecer un asunto que en determinado contexto puede constituirse objetivo principal, establecer y/o reafirmar un criterio, tanto desde el punto de vista del entrevistado como del entrevistador, traer a colación un tema o asunto de la actualidad y  obtener testimonio de un aspecto de la realidad.

Para lograr una buena entrevista debemos colocarnos a un nivel de igualdad profesional, manifestar interés por lo que  se contesta, no sugerir al entrevistado las respuestas, ni condicionar  las mismas, mostrarnos comedidos y equilibrados en los comentarios y dar a la persona entrevistada el tiempo suficiente para pensar.

A David Mehegan, periodista reconocido por los aportes a la teoría del Periodismo, Donald Murray  preguntó cómo se preparaba para entrevistar. Y este contestó: “Necesito saber lo suficiente sobre aquello de lo que voy a escribir; así evitaré formular preguntas que me hagan quedar como un imbécil y, sobre todo, tendré la posibilidad de entender a la persona con la que voy a hablar. Pero tampoco me abruma ignorar algunas o incluso muchas cosas, porque tengo la teoría de que nuestro trabajo (el de los periodistas) consiste en desconocer algo y, después, saber descubrirlo”.

El entrevistador  volvió a preguntar: “¿Utiliza alguna técnica especial en la entrevistas cara a cara?”, y el periodista respondió otra vez: “Ninguna, salvo el procurar acercarme a las personas con afán de saber tratarlas respetuosamente, poner mucha atención e intentar responder inteligentemente con preguntas no preparadas cuando el entrevistado dice cosas sorprendentes o imprevisibles. Mucha gente desconfía de los periodistas, les disgustan, pero si consigues que esas mismas personas sientan que pueden confiar en ti, entonces cuentan libremente su historia”.

Reinaldo Santana, periodista editor del Canal de Televisión de la Agencia de Información Nacional (AIN), asegura: “El entrevistador debe tener disposición y paciencia para llevar a cabo con éxito una entrevista, debe hablar de manera clara, precisa y en voz entendible. Las preguntas debe hacerlas lo más natural posible para que el entrevistado responda con sinceridad y se sienta a gusto. Estas deben ser precisas y para nada tediosas, exactas de lo que se quiere preguntar y adecuadas al nivel de instrucción del entrevistado”.

Oriana Fallacci, en entrevista con Yasser Arafat, líder del Movimiento  Palestino, arremete: “No está usted casado y no se conocen mujeres en su vida. ¿Quiere ser como Ho Chi Minh o la idea de vivir junto a una mujer le repugna?”. En mi opinión, este es un ejemplo de pregunta agresiva, rozando el límite de la descortesía. Aquí se subestima y desvaloriza al entrevistado.

Muchos especialistas están de acuerdo en que existen errores, los cuales atentan contra la confección de la entrevista, por ejemplo, no prepararse antes de hacerla y preguntar sobre cuestiones ya dichas, además, sin una elaboración suficiente, resulta muy difícil advertir cuándo un entrevistado miente. Sin la mínima documentación previa estamos indefensos, y en ese mismo plano colocamos a nuestros lectores. Otro error es no saber llevar la entrevista de acuerdo con los objetivos trazados. No redactarla correctamente, según las reglas de redacción  o faltándo a la fidelidad  de las respuestas del entrevistado.

“Las frases hechas, los clichés, son ya una institución en el periodismo moderno, tan al día, tan preocupado por la inmediatez, hasta el punto de descuidar la redacción. En las entrevistas, como en todos los géneros periodísticos, entran en juego, como soporte primordial, el uso de las reglas gramaticales, las expresiones lingüísticas y la claridad, precisión, exactitud en lo que se escribe”, afirma Roberto Castellano, periodista de la agencia de noticias Prensa Latina. 

En mi entrevista Pasión de un periodista, a Roberto Pavón, periodista cubano y Premio Nacional de Periodismo José Martí, pregunto: ¿Cómo es que llega al Noticiero de Televisión siendo el estilo de trabajo  tan distinto al de la prensa escrita?  Esta pregunta se pudo concebir de otra manera, más orgánica, más intencional. Incluso, desde el punto de vista estructural, gramatical, el Cómo es que, según afirma la profesora cubana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, provoca un alargamiento de la frase y sea incómoda de pronunciar, a esto se denomina queísmo y en el periodismo actual debe prevalecer el buen uso del lenguaje.  

Aquí van algunas frases muy usadas y qué piensan sobre ellas los lectores de hoy: “Después de leer  un artículo sobre el agujero de la capa de ozono, o sobre lo maleducada que está la juventud, terminar con al final del día lo importante es confiar en la posibilidad de un futuro mejor….Es decepcionante y se traduce en  pobreza del lenguaje o mediocridad,  en el peor de los casos”, asegura Daimara Hernández, joven capitalina futura estudiante de Historia del Arte.

“La verdadera……”. Parece que si el adjetivo verdadero(a) no califica las cosas, éstas no son reales, por ejemplo: la verdadera tragedia, el verdadero asunto. Existen palabras a las  que no hace falta adornar con  adjetivos, pues su significado basta para lograr el efecto necesario”, dice Yesika Quesada, estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de La Habana.

“Lo que es”, esta pseudo definición metafísica para referirse a cualquier cosa, es realmente agobiante, ya que abarrota de que los textos y, además, no dice nada”, asevera Norberto Rivero, editor del periódico El Habanero.

Sobre las buenas y malas entrevistas, y las fórmulas para estas, dice David Mehegan en su libro Writing for your readers: “No, para entrevistar no existen estrategias, solo trucos útiles para salir del paso, que no hace mucha falta enseñar porque la experiencia, incluso corta, nos enseña mejor y más rápido. Lo único que se puede hacer es cultivar cuatro pilares importantes: saber mirar, saber escuchar, saber pensar y saber expresar lo que uno ha visto, escuchado y meditado”.

Dice Salvador Pániker, autor del libro de entrevistas titulado Conversaciones en Madrid: "Toda persona entrevistada acaba reducida a los límites mentales de su entrevistador".

Si es cierto lo que dice este periodista, la imagen de los entrevistados está en las manos entrevistador. Es obligación, entonces, dar a conocer exactamente lo visto y escuchado, sin tergiversar nada. El respeto por las personas lo enseñan en la Academia, pero más allá de toda didáctica, es menester entre los hombres.

Bibliografía:

Arco, Manuel: La Interviú. En Enciclopedia de Periodismo. Barcelona, 1966.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso 2008-2009. Facultad de Comunicaciones de la Universidad de La Habana.

Fallacci, Oriana. Entrevista con la Historia.

Martín Vivaldi, Gonzalo: Curso de redacción. Editorial Paraninfo, Madrid, 1969.

Mehegan,David. Writing for your readers. En Internet.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000, pág. 15.

Salvador, Panikel. Conversaciones en Madrid. En Internet.

Wikipedia, la enciclopedia libre. En: La entrevista periodística.

Fuentes activas:

Daymara Hernández, futura estudiante de Historia del Arte de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

Yesika Quesada, estudiante cubana de Periodismo, Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Norberto Rivero, periodista cubano editor del periódico El Habanero.

Reinaldo Santana, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN).

Roberto Castellano, periodista de Prensa Latina (PL).

RECTOR EN LA CONVERSACIÓN

RECTOR EN LA CONVERSACIÓN

Tema: Según Alfredo de la Cruz, el entrevistador es responsable de la dirección que toma la entrevista; por lo tanto, debe categorizar y evaluar constantemente lo que responde el entrevistado.

DAVID VÁZQUEZ ABELLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La entrevista es como un diálogo donde un interlocutor interroga, formula pocas o muchas preguntas, sobre uno o varios temas, en busca de información, para conocer opiniones o revelar una personalidad a través de respuestas, mientras el otro interlocutor las responde o las elude, parcialmente. Y como forma literaria, es la reseña de esa conversación, o más exactamente, de ese interrogatorio”, así define la entrevista periodística Eleazar Díaz Rancel, Profesor Titular de Periodismo en la Universidad Central de Venezuela, en su libro Miraflores fuera de juego.

Existen muchas definiciones de entrevista periodística dadas por teóricos y periodistas. Como todo en el periodismo, las definiciones tienen una gran carga de subjetividad, dependen del medio para el que se trabaje, la sociedad, incluso de la formación profesional que se haya tenido. Veamos algunos conceptos ofrecidos en libros o declaraciones por varios especialistas nacionales y extranjeros.

Juan Cantavella, profesor de Redacción Periodística en la Universidad de San Pablo-CEU de Madrid, en su Manual de la entrevista periodística expone que es “un diálogo que se mantiene con una persona con el fin de publicar sus palabras más o menos literalmente”.

Algunos periodistas definen la entrevista utilizando metáforas. Alina Perera, periodista del diario Juventud Rebelde, opina que “una entrevista es una aventura comunicativa que puede llevarnos a desenlaces no previstos, ni siquiera imaginados. Comparo su inicio con el acto de golpear con una fusta a un potro salvaje. Lo que suceda en los minutos siguientes —que podamos controlar o no la situación— dependerá en mucho de nuestra fuerza, capacidad, y experiencia acumulada.”

Otro teórico español, el fallecido Martín Vivaldi, en su muy reconocido libro Curso de redacción, plantea que “además de sus características propias, la entrevista es también información y reportaje. Su misión: decir al lector «quién» y «cómo» es tal o cual persona: lo que dice, piensa o hace con respecto a un problema determinado; o, simplemente, lo que hace en su vida como persona. En este caso, una entrevista es una retrato –con algo de narración- de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector.”

Para algunos, la entrevista es en función de una tercera persona. Los psicólogos Van Dyke y Moore, de la Universidad The Pennsylvania State College, EE.UU, se explican quién es esa nueva persona: “La entrevista periodística se conduce fundamentalmente, no en interés del entrevistador ni el entrevistado, sino del lector. El énfasis se centra en los «hechos interesantes», es decir, en hechos que interesen de una u otra forma a un auditorio completamente ajeno a la situación actual.”

El periodista argentino Jorge Halperín, define la entrevista como “la más pública de las conversaciones privadas. No es un diálogo libre entre dos sujetos. Es una conversación centrada en uno de los interlocutores.”

Casi todos los autores consultados coinciden en que la entrevista periodística es una plática entre dos personas (el entrevistado y el entrevistador) la cual será publicada después. El trato del periodista con el entrevistado debe ser sobre la base del respeto, por lo tanto, el periodista debe comportarse con educación.

Jorge Halperín, quien además dirige las secciones Opinión y Cultura y Nación del diario Clarín en Argentina, considera que no es una relación entre pares “ni mucho menos entre conocidos de toda la vida. Es la voz del entrevistado la que debe predominar. El periodista debe mantenerse al margen, pero no por eso ser un fantasma; debe marcar su presencia cada vez que observe la existencia de contradicciones y otras mañas del entrevistado.”

Para refutar esta idea de Halperín, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, declara que “el periodista es algo más que un simple corrector de desaciertos del entrevistado. Él es el responsable de la conducción del diálogo, cuyo dial siempre está en un interés y en una intención, en un propósito. La rienda de la entrevista siempre la tendrá el periodista con preguntas inteligentes, con precisiones oportunas, con acotaciones que faciliten la comprensión del tema; es ahí donde brilla su protagonismo; un protagonismo en otro nivel.”

El reportero es responsable de todo lo que se publique, sea o no en voz del entrevistado. Por tanto, es responsable también del camino que toma la conversación. El periodista debe guiar la plática y no al revés. Para lograrlo debe prepararse muy bien. Los objetivos que se persiguen con la entrevista tienen que estar definidos y de esta forma llevar la conversación de manera que se cumplan.

Según Mercedes Rodríguez García, Profesora Titular Adjunta de la Facultad de Comunicación en la Universidad Central de las Villas, definir la meta que se persigue es muy importante: “Tener bien claros los objetivos, conocer de antemano y lo más posible sobre nuestro entrevistado, nos adelantará poco menos que la mitad del camino”, así declaró en su artículo titulado La entrevista periodística: seis respuestas y una anécdota.

Todos coinciden en la importancia de tener claro los objetivos antes de comenzar la conversación. La periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, Irma Cáceres, considera que “para hacer una buena entrevista hay que conocer qué es lo que quiero buscar, no hacer preguntas al azar, se pierde tiempo y los entrevistados se pueden agotar y no obtienes lo que querías, por lo tanto, hay que pensar en eso previamente.

“Hay que saber quién es la persona, todos sus antecedentes para poder llegar a conclusiones y saber por qué reacciona de determinada manera. Saber quién es, cuál es su origen, dónde estudió, cuál es su especialidad. Además hay que conocer del asunto que se va a tratar: puede ser un científico, un arqueólogo o un carpintero y hay que informarse sobre el tema. No se puede hacer una buena entrevista sin previa preparación. Para la TV es muy importante. El tiempo es corto y, por tanto, las preguntas tienen que ser más pensadas”, concluye Cáceres.

Alina Perera concuerda en la importancia de conocer las características del entrevistado para poder guiar la conversación: “Si importante es la información que debe acopiarse preliminarmente, y también el cuestionario, resulta cardinal tener claridad sobre las características más prominentes del entrevistado, pues a partir de esa definición, podrá construirse la dramaturgia de un diálogo, la cual debe estar en función de llevar al otro por los caminos donde muestre sus pasiones, donde defienda sus verdades con todo el arsenal posible.”

No para todas las entrevistas existe una oportunidad de realizar una preparación. En ocasiones no hay tiempo, de ahí la importancia de la formación general del reportero. Sahily Tabares, periodista de Bohemia, opina sobre la necesidad de un periodista instruido culturalmente: “La entrevista periodística requiere de cultura sedimentada, o sea, de que tú realmente conozcas de todo un poco. En este siglo es muy complejo saber de todo, pero tienes que tener mucha información.”

Conocer las características sicológicas del entrevistado es necesario para lograr el éxito. Muchos teóricos y periodistas activos han expresado sus ideas al respecto. Roger Ricardo Luis, periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, cree que “la entrevista periodística es un diálogo con un nivel de intencionalidad muy alto, por lo tanto, debes tener objetivos específicos y conocimiento de las características sicológicas de quien vas a entrevistar.”

Por su parte, el profesor Juan Cantavella considera unas condiciones mínimas y comunes en todas las entrevistas para el éxito, “que el entrevistador conozca bien el tema sobre el que debe preguntar; que esté informado sobre la persona con la que dialogará y que considere la conversación como medio para obtener información u opiniones, pero no para el lucimiento único.”

Otros autores concuerdan con Cantavella. Para el periodista Jorge Halperín, la clave del éxito está en tener un gran conocimiento de la persona a interrogar: “Este se obtiene a través de un trabajo riguroso de archivo o mediante la conversación de personas que conocen al entrevistado.”

Sin duda alguna, la preparación es fundamental para guiar la entrevista. Un objetivo bien definido posibilita tomar la dirección en la conversación que se desee. Cada respuesta debe ser analizada por el periodista para determinar el cumplimiento de los objetivos previamente planteados en la preparación. Además, obtener la confianza, o al menos la empatía del entrevistado permitirá también tutelar la plática.

Respecto al clima que se debe crear en la entrevista, Halperín considera “que se debe crear un clima de distensión propicio para que la conversación fluya sin problema.”

Por su parte, la profesora Mercedes Rodríguez García vincula el clima de la entrevista con la preparación de la misma: “Lograr que nuestro entrevistado se sienta cómodo, identificado hasta olvidarse de que tiene enfrente a alguien deseoso de conocerle desde los pies a la cabeza, dependerá en mucho de la preparación. Es más, estará en relación directa con las capacidades y habilidades del buen comunicador.” Agrega que para conseguir la entrevista “es preciso lograr la empatía, con honestidad, revelándonos también nosotros un poco.”

El escenario de la entrevista juega un rol fundamental. Debe ser un espacio que no sea hostil ni al periodista ni al entrevistado. “Para lograr un escenario propicio en la entrevista, uno tiene primero que conocer al entrevistado, pasar tiempo con él, compartir, y luego, reflejar ese ambiente en el trabajo escrito”, así opina Roger Ricardo Luis, Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

En resumen, el periodista es el responsable de toda la entrevista. Para llevar a cabo un buen trabajo periodístico la preparación es fundamental. Una buena investigación y documentación sobre el entrevistado y el tema a tratar y a partir de ahí definir un objetivo claro, son las claves del éxito. Con un fin definido, el periodista conoce la meta y lleva la conversación en esa dirección. También son importantes las cualidades personales del reportero que le permitan crear un ambiente agradable para la plática.

Recuadro 1:

Entrevista a Roger Ricardo Luis,
periodista, profesor y Director de Investigaciones del
Instituto Internacional de Periodismo José Martí

El cuestionario es la columna vertebral de la entrevista periodística y como tal, requiere de una preparación previa. Insisto en ello  porque se trata del punto de partida, la base sobre la cual se establece la estrategia de la entrevista a partir de los objetivos que nos proponemos alcanzar con ella.

La entrevista no es un golpe de suerte y mucho menos un acto de inspiración, de ahí el por qué de ese preámbulo que nos permite saber cuánto se ha dicho del tema escogido, quién debe ser la persona indicada para que nos brinde la información que necesitamos y cómo es.

La preparación previa, en suma, es el antídoto contra la improvisación y, por tanto, de la  falta de profesionalidad.  En ese sentido también desempeña un papel importante la cultura general e integral del periodista.

En resumen, la preparación previa como base de la entrevista, debe recoger la mayor cantidad de información posible del tema y del entrevistado. Con ello estaremos en condiciones para la elaboración  del cuestionario, la guía temática, la pauta, según la  estrategia que nos propongamos emplear.

Otro aspecto importante es no perder nunca de vista que el periodista encarna el interés del lector. Si bien este es un  principio clave del periodismo, en el caso de la entrevista se hace mucho más relevante a partir de esa relación psicológica que se establece entre  el entrevistador y el receptor-lector.

La entrevista, para mí, es el género más complejo por todas estas complicidades que requiere. Hay que jugar mucho con la psicología.  Si toda la comunicación es intencionalidad, en el caso de la entrevista periodística, lo es más.

No creo que haya una pregunta más importante, sino varias, en dependencia de las cosas que se van a buscar y su ubicación  estará siempre en función de la oportunidad, del momento óptimo del diálogo según la situación, el momento, para que surja el efecto y sea bien respondida y cumplir el objetivo.

La entrevista, como construcción dramatúrgica al fin, hay cuestiones que vas a utilizar para la entrada, como gancho, o para el final, o en el cuerpo de la entrevista de manera que no se caiga, y mantener la atención del lector todo el tiempo. Hay veces también que las respuestas son muy extensas, se hacen muy tediosas y uno puede introducir otras preguntas. Asimismo, necesitas describir la atmósfera, el ambiente, que permitan situar al lector en ese escenario.

Lo otro a tener en cuenta es el local donde vas a realizarla, un lugar que sea cómodo para los dos. Si tú quieres un escenario propicio para la entrevista, uno tiene primero que conocer al entrevistado, pasar tiempo con él, compartir, y luego reflejar ese ambiente en el trabajo escrito.

Las entrevistas previamente pactadas son las más que uno hace en su vida. Para las entrevistas rápidas que también forman parte de la dinámica periodística está la cultura del periodista que lo salva de los lugares comunes y las preguntas manidas; más bien lo que buscamos son declaraciones.

En suma, siempre debemos pensar que estamos ante la mejor entrevista de nuestra vida profesional.

Recuadro 2:
Entrevista a Alina Perera,
periodista de Juventud Rebelde

Sobre que el periodista sea el responsable de la dirección que toma la entrevista, y por tanto debe categorizar y analizar cada respuesta del entrevistado, estoy de acuerdo. Porque el periodista tiene en sus manos —diría que casi en un ochenta por ciento— el éxito de la entrevista. Si importante es la información que debe acopiarse preliminarmente, y también el cuestionario, resulta cardinal tener claridad sobre las características más prominentes del entrevistado, pues a partir de esa definición, podrá construirse la dramaturgia de un diálogo, la cual debe estar en función de llevar al otro por los caminos donde muestre sus pasiones, donde defienda sus verdades con todo el arsenal posible.

A veces, como parte de las sorpresas que nos da el oficio, constatamos que una pregunta pretenciosa no provoca la repuesta que esperábamos, como mismo una simple acotación, incluso una palabra, puede tocar resortes insospechados y desatar confesiones emotivas, sustanciosas, por parte del entrevistado. Son estas vivencias las que nos llevan a poner mucho cuidado en lo que vamos preguntando.

Ningún cuestionario, por bueno que parezca, debe ser una camisa de fuerza. Hay un umbral de improvisación, cuyo éxito depende de la habilidad y preparación general del periodista. Hay interrogantes que van naciendo en el camino, y que caen por el propio peso de la lógica.

Finalmente, en el momento de llevar el diálogo al papel, a veces es preciso cambiar el orden de las preguntas con sus respuestas, para acentuar determinadas características del entrevistado, o para darle mayor fuerza a un cierre. Lo más importante, a fin de cuentas, es contar con una buena materia prima que podamos moldear a tenor con nuestras intenciones, sin que eso signifique falsear la realidad.    

Sobre que la entrevista es el desarrollo de un cuestionario planificado, organizado, coherente y dirigido a satisfacer incógnitas y descubrir soluciones, pienso que la entrevista, como la veo, es mucho más que eso: un buen cuestionario es un buen punto de apoyo. Sin él, casi siempre nos quedaremos a mitad de camino, o por debajo en el momento del diálogo. Pero no basta con tener una lista de preguntas «profundas» e «ingeniosas».

Una entrevista es la interacción de dos mundos espirituales, a veces divergentes en muchos puntos. El periodista debe estar armado de cultura, de información fresca, y hasta de intuición, para llegar con éxito al final de su empeño. Muchas cosas que van más allá de un cuestionario entran en juego, hasta la «química» que pueda darse, o no, entre las dos partes de la entrevista.

A veces muchas incógnitas quedan sin ser despejadas, y eso no es malo. En ocasiones no se atisban soluciones, y eso forma parte de la realidad. Puede que una interrogante genere otras por parte del entrevistado, y que esa también sea una manera efectiva de hacernos pensar.    

De modo que, en mi humilde juicio, una entrevista es una aventura comunicativa que puede llevarnos a desenlaces no previstos, ni siquiera imaginados. Comparo su inicio con el acto de golpear con una fusta a un potro salvaje. Lo que suceda en los minutos siguientes —que podamos controlar o no la situación— dependerá en mucho de nuestra fuerza, capacidad, y experiencia acumulada.

BIBLIOGRAFÍA:

DOCUMENTAL:

Cantavella, Juan. Manual de la entrevista periodística. Editorial Ariel, S,A, Barcelona, 1996 (versión digital en INTERNET).

Díaz Rangel, Eleazar. Miraflores fuera de juego en Gargurevich, Juan. Géneros Periodísticos, La Habana, 2006, pág 37.

Halperín, Jorge. La entrevista periodística. Intimidades de la conversación pública. Aguilar, 2007 (versión digital. INTERNET).

Martín Vivaldi, Gonzalo. Curso de Redacción en Gargurevich, Juan. Géneros Periodísticos, La Habana, 2006, pág 36.
 
Rodríguez García, Mercedes. La entrevista periodística: seis respuestas y una anécdota. En:
http://www.latecla.cu/bd/entrevista/seisrespuestas_mercedes.htm

Van Dyke, Walter y Moore, Victor. Cómo entrevistar  en Gargurevich, Juan. Géneros Periodísticos, La Habana, 2006, pág 36.

NO DOCUMENTAL:

Alina Perera, periodista del diario Juventud Rebelde.

Iraida Calzadilla, profesora de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Roger Ricardo Luis, profesor, periodista y Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Sahily Tabares, periodista de la revista Bohemia.


LA ENTREVISTA: ¿SINÓNIMO DE DIÁLOGO?

LA ENTREVISTA: ¿SINÓNIMO DE DIÁLOGO?

Tema: Vicente González Castro, comunicador cubano, plantea que la entrevista es el género más difícil porque es como una corrida de toros, donde ni el toro ni el torero quieren perder su dignidad.

IVÁN MORALES MORALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista, considerada un género por algunos estudiosos, como parte primordial de estos por otros, e incluso, solo como método indagatorio, siempre ha estado en la punta de mira de quienes la utilizan. Criterios divergentes al respecto hacen más llamativo su análisis.

Las posibilidades que brinda atraen hasta al más importante erudito a desentrañar sus misterios. Hacer un buen uso de ella le permite al periodista dilucidar los más recónditos misterios de su interlocutor. De lo contrario, sería un arma en su contra.

Para una mayor comprensión, resulta primordial recurrir a los principales autores que han hecho referencia a ella en sus textos.

Sus orígenes

No se conoce con precisión cuándo se comenzó a utilizar en el periodismo el sistema de preguntas y respuestas con el objetivo de trasladar información al lector.

El catedrático e historiador peruano Juan Gargurevich propone en su libro Nuevo manual de Periodismo, que “un antecedente se puede hallar en la utilización de aquella forma literaria llamada "diálogo", inventada por los griegos hacia el año 400 A.C. El famoso filósofo Platón fue quien utilizó por primera vez la forma de diálogo para fines de divulgación de sus principios filosóficos y con el método de interlocutores antagónicos. Fueron los griegos, quienes le dieron la forma escrita con sistema de preguntas y respuestas, desarrollando la conversación argumenta” (Gargurevich, 1987:70).

Por su parte, la periodista avileña Sayli Sosa Barceló plantea en un artículo publicado en el sitio digital La Tecla, bajo el título A propósito de la entrevista periodística, que “el surgimiento de la entrevista como género periodístico, se produce en el segundo tercio del siglo XIX. En Estados Unidos, el periodista Gordon Bennet publica en el New York Herald, el 16 de abril de 1836, una conversación titulada “Un asesinato atroz”. Se trataba de una entrevista a Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato. Casi 25 años después, Horace Greeley empleó el “nuevo” método para dar cuenta de una entrevista al líder mormón Brigham Young, tras el caso conocido como la “Masacre de Mountain Meadows” (Sosa, 2009).

Posibles definiciones

“Las definiciones de la entrevista periodística –continúa la autora- son variadas, pero todas parten del hecho que están íntimamente relacionadas con los sucesos noticiosos. Estas se realizan con la finalidad de conseguir información testimonial en unos casos, en otros, de obtener opiniones sobre acontecimientos de actualidad y sobre temas de interés permanente” (Ibídem).

Criterios divergentes rondan el mito de la entrevista. Entre algunos autores aparecen puntos coordinantes, pero a la vez se aprecian diversas formas de interpretarla. Para comprender su finalidad, revisamos los siguientes conceptos:

Según la profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, “la entrevista resulta un método al que calificamos de método indagatorio, que surge prácticamente con el lenguaje articulado, como necesidad social de relación humana en el proceso de producción de bienes materiales y se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información” (Rodríguez, 2000:15).

Para el teórico español Gonzalo Martín Vivaldi, la entrevista, además de sus características propias, “es también información y reportaje. Puede ser un retrato -con algo narración- de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector” (Martín Vivaldi, 1970:358).

El venezolano Eleazar Díaz Rangel sostiene que “una entrevista es un diálogo donde el interlocutor interroga, formula preguntas para conocer opiniones o revelar una personalidad a través de las respuestas” (Díaz Rangel cit. en Gargurevich, 1987:70).

El pedagogo chileno Raúl Pizarro la considera “una conversación con metodología propia sobre diferentes temas, no necesariamente de actualidad, entre dos o más personas destinada a ser difundida en cualquier medio de comunicación” (Pizarro, 2009:2).

Ante la interrogante sobre un posible concepto de la entrevista, el Premio Nacional de Periodismo José Martí de 2009, Luis Sexto, la cataloga “tan difícil como el cruce de un río sobre una cuerda: puedes caer al agua al más leve resbalón”.

Esta supera el simple concepto de ser vehículo de obtención de material informativo para constituirse en un contacto personal entre dos personas: el periodista y el entrevistado. Posee una apariencia de calor humano, nacido de la sensación de inmediatez que se establece a través de las palabras del personaje que habla con los lectores.

Una realidad por descubrir

Un aspecto importante, no siempre tomado en cuenta, es que en la entrevista se evidencia el poder social del periodista, no sólo para formular preguntas, sino, sobre todo, en su exigencia para que se dé respuesta a las interrogantes que presenta a los interlocutores. Una entrevista es buena porque ha conseguido un inteligente equilibrio entre información, testimonios y opiniones.

Pasarán años antes que los criterios referentes al tema se unifiquen para conformar un mismo pensamiento. Mientras tanto, su continuo estudio permite crear juicios propios ante la disyuntiva de encasillarla en algún aspecto.

El joven periodista del semanario Trabajadores, Rudens Tembras Arcia, considera que "el diálogo entre las partes debe ser una interacción verdadera, ajena a complicidades y acuerdos previos, con toda la tensión y expectativas que desata la búsqueda y exposición de la verdad, que siempre es relativa y cuestionable.

"Cada uno de los actores –continúa Tembras-  debe defender sus puntos de vista, sus opciones y objetivos, un reto que para el entrevistador se antoja mucho más difícil, pues le corresponde hacerlo casi siempre desde la interrogante clara, profunda y contundente.

"Las buenas preguntas son una prueba fehaciente del saber y la preparación. Cuando se indaga inteligentemente se ejerce de manera impecable el periodismo, y no existe la menor posibilidad de "perder" una entrevista”.

Por su parte, el comentarista de temas internacionales en el periódico Juventud Rebelde, Luis Luque Álvarez, plantea que “el entrevistador debe olvidarse un poco de poses impresionantes, y pensar más en la pregunta que haría el público, en lo que realmente les interesa a los lectores. Él es un vehículo, y no debe olvidarlo”.

Ante la frase del director de televisión Vicente González Castro sobre la entrevista, Luque cree oportuno subrayar que “básicamente debe prevalecer el respeto entre el toro y el torero. El periodista no debe andarse por los cielos, buscando el non plus ultra de una pregunta, a menos que tenga una inobjetable relevancia, ni el entrevistado debe acudir a improvisar, porque existen deberes en ambas partes”.

Resulta primordial citar una frase del argentino Pedro Lipcovich en la que asegura que “en la entrevista periodística, la verdad es el discurso del entrevistado”. Como complemento añadiríamos que el periodista desempeña un papel fundamental como intermediario entre su interlocutor y el público a quien va dirigido el trabajo. Por eso es indispensable evitar el criterio personal del redactor.

Por el contrario, la profesora de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, sostiene en sus clases que el periodista no es un simple intermediario, sino un conductor inteligente del diálogo, un interlocutor con intenciones y que si es necesario para el entendimiento del tema, o la toma de posición respecto a un asunto determinado, no hay que temer a emitir una opinión siempre equilibrada, siempre precisa y oportuna.
 
Al realizar la entrevista debe existir un ambiente cordial entre ambos “contendientes”. El diálogo resultará más una conversación formal si alcanzan la confianza necesaria. Lograr que el interlocutor ceda en el momento preciso siempre es una meta a conseguir. Para ello, el periodista intenta darle las riendas al entrevistado, pero siempre con la pregunta y el criterio certero donde hace saber quien tiene el mando. Aunque, en ocasiones, este también deberá dar su “brazo a torcer” como única vía de lograr su objetivo, un buena respuesta.

Llegar a ese punto demuestra que ambos poseen el control, y que ya no resulta una corrida de toros, porque torero y toro juegan un papel fundamental en el ruedo en que se convierte la entrevista. 
  

¿Género, parte de alguno o método indagatorio?

El Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, propone en su texto Sofismas de distracción que la entrevista periodística es como “esos floreros de las abuelas que cuestan una fortuna y son el lujo de la casa, pero nunca se sabe dónde ponerlos” (García Márquez, 2001).

“Sin embargo, prosigue el autor colombiano, es imposible no reconocer que la entrevista -no como género sino como método- es el hada madrina de la cual que se nutren todos. Pero no me parece un género en sí misma” (Ibídem).

El propio Sexto difiere en este aspecto cuando dice que “sí es un género. Un esquema, un molde, mediante el cual el periodista consigue el propósito de ofrecer la información en voz de la misma fuente, o pedir directamente la opinión sobre determinados hechos a los sujetos más autorizados, o el de revelar pensamiento, conducta, obra, intenciones de una persona significativa”.

Importante resulta para ese redactor del diario Juventud Rebelde “no olvidar que la interrogación es un método del periodismo. Por eso debe quedar claro la diferencia entre la pregunta como método principal de indagación del periodismo y la pregunta como propia del género llamado entrevista”.

Según el profesor Pizarro, “no se trata de un género en sí, porque la entrevista periodística lo engloba a todos ellos, ya que existen diversas tipologías. Toda entrevista tiene un fin en sí mismo, pero la periodística trasciende a las demás por el solo hecho de que su contenido será de dominio público” (Ibídem).

En su libro Acerca de la entrevista periodística, Miriam Rodríguez Betancourt plantea que esta, “como género específico, posee un atributo especial de autenticidad porque transmite opiniones o informaciones de quien conoce, o está más cercano, o es protagonista de un hecho” (Rodríguez, 2000:16).

“Aunque la entrevista como género ha logrado un margen de independencia muy amplio, debe recordarse que ella es también un componente orgánico de otros géneros” (Ibídem).

RECUADRO

PARA NO CAER AL AGUA

El Premio Nacional de Periodismo José Martí de 2009 y profesor adjunto de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Luis Sexto, ofrece sus criterios acerca de la entrevista periodística.

Una entrevista periodística es un género, esto es, un esquema, un molde, mediante el cual el periodista consigue el propósito de ofrecer la información en voz de la misma fuente y entonces sería una entrevista informativa, o pedir directamente la opinión sobre determinados hechos a los sujetos más autorizados, y tendríamos así una entrevista de opinión, o el de revelar pensamiento, conducta, obra, intenciones de una persona significativa de modo que hiciéramos una entrevista de personalidad.

Es tan difícil como el cruce de un río sobre una cuerda: puedes caer al agua al más leve resbalón.

La entrevista cuenta con dos etapas: la primera es el trabajo de campo: la elección del personaje apto, luego la entrevista, la conversación, el careo básico: el periodista pregunta, sugiere, para obtener respuestas. Una entrevista no empieza a ser buena con las respuestas, sino con las preguntas, porque estas, si son originales e incisivas, reclamarán respuestas condignas.

Lo primero que un periodista ha de hacer es no preguntar nada obvio, nada baladí. No puede ser una pregunta, y mucho menos una pregunta explícita, el "dónde usted nació". Ese dato, el periodista tiene que averiguarlo antes, porque no puede acercarse al entrevistado sin saber previamente detalles básicos del personaje. Y si no lo sabes y debes preguntárselo, la pregunta no puede aparecer en la conversación, aunque el dato sí.

Una entrevista, sobre todo las de personalidad, exige que el entrevistador se fije en los gestos y en el tono de la voz. Hay que mirar al entrevistado: un gesto al responder puede adquirir una importancia fundamental en la respuesta: la puede matizar. También el tono o el volumen de la voz, puede también trasladar un matiz intencional o un valor psicológico.

Si se trabaja con grabadora, es preciso hacer síntesis, despejar lo repetitivo y sin interés o importancia, para dejar la esencia.

La segunda parte de la entrevista es la redacción: el periodista va a construir verdaderamente la entrevista. Adecuará las preguntas y las respuestas a la estructura. Lo que se preguntó primero puede ser la última pregunta. Es preciso ambientarla. Describir el ambiente donde se efectuó la entrevista, o donde pudo haberse hecho, es también un modo de definir al personaje. Es insoslayable que el entrevistado se reconozca en lo que dice, no solo siendo fiel al contenido, sino guardando fidelidad al tono, a la sintaxis con que organiza sus palabras.

La grabadora puede facilitarlo, pero de no usarse, el periodista resume lo dicho, pero manteniendo las palabras claves que distinguen al entrevistado y su forma de acometer la sintaxis. En fin, podrá redactarla desarrollando el diálogo explícitamente, con sus preguntas o respuestas, o podrá mezclar lo directo con lo indirecto, o usará la técnica de las preguntas implícitas, esto es, las respuestas contienen la pregunta. El periodista usará lo que más convenga teniendo en cuenta el propósito de la entrevista.

Por ejemplo, en una entrevista informativa o de opinión no hará falta exponer las preguntas. Puede redactarla mediante resumen indirecto o mediante citas con preguntas implícitas. Quizás la pregunta de personalidad permita la reproducción del diálogo, si es vivo e interesante. Las preguntas, en la entrevista redactada no pueden ser muy largas: al lector le basta con una pregunta breve, insinuante. Las respuestas, han de ser también sintéticas, salvo que una frase sin aparente significación tenga una importancia reveladora en el diálogo.

No olvidemos que la interrogación es un método del periodismo: el periodista pregunta para saber, para averiguar. Así, el reportero pregunta a una fuente por los pormenores de una noticia, o recaba una declaración haciendo una pregunta. Hay, pues, que diferenciar la pregunta como método principal de indagación del periodismo y la pregunta como propia del género llamado entrevista. Esto debe quedar claro.

BIBLIOGRAFÍA:

Barceló Sosa, Sayli. A propósito de la entrevista periodística.  Consultado el 9 de julio de 2009. Disponible en la URL:  http://www.latecla.cu/bd/entrevista/aproposito_sayli.htm  

García Márquez, Gabriel. Sofismas de distracción.  Consultado el 9 de julio de 2009. Disponible en la URL:    http://www.saladeprensa.org/art201.htm

Gargurevich, Juan: Nuevo Manual de Periodismo. Kausachum. Lima. 1987.

Martín Vivaldi, Gonzalo. Curso de Redacción. Pueblo y Educación. La Habana 1970.

Pizarro Rivera, Raúl. La entrevista periodística. Universidad Andrés Bello. Chile, 2009. p.2.
Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana 2000.

REINA DE LA ENTREVISTA: LA PREGUNTA

REINA DE LA ENTREVISTA: LA PREGUNTA

Tema: Jorge Halperín afirma que preguntar es detener por un instante el mundo y someterlo a un examen.

YULIANELA RODRÍGUEZ VALLINA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los antecedentes de la entrevista como género periodístico no están muy bien definidos. Los primeros acercamientos se remontan a mediados del siglo XIX, y casi siempre se asocian, indistintamente, con los norteamericanos James Gordon Bennet y Horace Greesley.

El primero  utilizó el método de preguntas y respuestas en una entrevista a Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato. Se publicó el 16 de abril de 1836 en el New York Herald, con el título “Un asesinato atroz”.

Por su parte, El Manual de Estilo y Ética Periodística del diario La Nación,  le atribuye a Horace Greesley el primer original de esta modalidad profesional. Se trata de una entrevista realizada el 20 de agosto de 1859 al líder mormón Brighman Young, para el diario New York Times.

Existen muchas definiciones de este género, pero la cubana Miriam Rodríguez Betancourt en su libro “Acerca de la entrevista periodística”, utiliza varias expresiones que resumen la mayoría de los conceptos, por ejemplo: “conversación que persigue un fin”, “diálogo intencional”, “método indagatorio”.

Asimismo, Jorge Halperín, sostiene que la entrevista es la más pública de las conversaciones privadas. En su libro "La entrevista periodística", dice que la misma funciona con las reglas del diálogo privado (proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad), pero que, sin embargo, está construida para el ámbito de lo público.

La pregunta se puede considerar el punto clave de la entrevista periodística. Muchos profesionales de la prensa consideran que detrás de cada cuestionario tiene que existir arte y técnica, para poder llevarlo satisfactoriamente a cabo.

Halperín plantea que la entrevista es también el fascinante reino de la pregunta, el ejercicio de la interrogación, el abrir la mente al sentido último de las cosas.

En la entrevista, como en la vida, los extremos son malos, es decir, que es tan desacertado utilizar las denominadas preguntas anchas como las conocidas por estrechas, al no ser que en ambos casos, haya una intencionalidad por parte del periodista y entonces estas adquieren otra dimensión. Esta clasificación la establece el periodista argentino Julián Méndez en su blog profesional.

La profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, utiliza la clasificación más generalizada de preguntas abiertas y cerradas. Y, en ambos casos, aclara que son factibles en tanto contengan intencionalidades precisas que pongan en situación de tomar partido al entrevistado, que lo hagan pensar en la respuesta.

Cuando no se cumplen esos requisitos elementales en el arte de entrevistar, la profesora cubana señala que las preguntas abiertas suelen desviar la atención del entrevistado, al no saber a qué exactamente debe referirse por su marco referencial tan amplio. En esos casos, suele responder con lo que más le convenga.

Preguntas cerradas son consideradas aquellas que provocan respuestas extremadamente cortas, tales como un nombre, un lugar, una fecha o una sentencia. Son esas que solo se da oportunidad al entrevistado para decir sí o no. Ejemplo: ¿Participó en el concurso de interpretación del año 1990? Otra variante, que constituye el error más frecuente, es cuando la interrogante lleva implícita parte de la propia respuesta que pretendemos obtener. Ejemplo: ¿Su infancia fue muy difícil porque sus padres se divorciaron y usted deseaba vivir con sus abuelos?

Se deben evitar las preguntas múltiples, pues corremos el riesgo de que el entrevistado sólo responda la primera y obvie las demás, o responda la que le sea más propicia. Así como tampoco es recomendable utilizar preguntas capciosas, indolentes y maliciosas, pues pueden colocarlo en determinada posición, que lejos de facilitar, entorpezca el diálogo. Ejemplo: ¿Considera que el premio debió ser para usted?

Según José A Benítez, en Técnica Periodística: “Un viejo manual de periodismo expone que sólo a los jueces y a los periodistas les es lícito preguntarlo todo; pero el juez tiene autoridad para exigir la respuesta y el periodista ha de obtenerla por habilidad al preguntar".

Periodistas como Alina M. Lotti y Vivian Bustamante, del semanario Trabajadores, por sus experiencias laborales consideran que el cuestionario armado antes de la entrevista debe transitar por tres o cuatro temas, para que el periodista busque alternativas en caso de que el entrevistado no tenga nada valioso que decir sobre el primer asunto expuesto.

“El tiempo casi siempre es oro, por lo tanto, es necesario decirle de antemano al entrevistado de cuánto se dispone, para evitar durante la entrevista la imposición de limitaciones de tiempo con frases como: “Brevemente, quisiera…”, “En su forma más simple…”, “Si usted tuviera que definir en un minuto…”, o la palabra “Finalmente” que, por cierto, de utilizarse debe ser una sola vez”, agrega Alina.

Hay un factor importante del que dependen las buenas preguntas: un profundo conocimiento del personaje, obtenido mediante conversaciones con personas que lo conozcan y de toda la información documental recolectada.

La doctora Montserrat Quesada, catedrática de Periodismo Especializado de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, en su libro “La entrevista, obra creativa”, plantea  que una buena preparación, permite indagar mejor y lograr homogeneidad temática de la entrevista, sin cambios bruscos, largos silencios o preguntas largas. Además, se evitan las preguntas obvias.

Otros profesionales jóvenes de la prensa cubana como Dionis Sanabria, que además de desempeñarse como periodista de la Agencia Prensa Latina imparte clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, opina que la sencillez es indispensable en un cuestionario, es decir, lograr preguntas cortas y precisas, pero no simplistas. Cada una tiene que tener su propio tema y se debe tratar de no repetir los inicios.

“La mejor pregunta es aquella donde se solicita opinión, juicio, razón sobre determinado aspecto, tema o asunto. ¿No fue con ese objetivo que acudimos al entrevistado? ¿Por qué entonces divagar?”, afirma.

A su vez, la doctora Miriam Rodríguez opina que los peores enemigos del interrogatorio periodístico son la uniformidad temática, la poca variedad, y luego, la inoportunidad y el simplismo.

Las interrogantes deben ser las que el público querría hacer, buscar aclaraciones y expresar las preocupaciones del receptor son propósitos fundamentales. Además, es recomendable invitar al entrevistado a usar imágenes, fantasías y anécdotas. Halperín considera que las preguntas son portadoras de conjeturas, hipótesis, inquietudes y perspectivas del mundo.

La entrevista debe ser un hecho espontáneo y aunque el tema puede ser discutido de antemano, las preguntas nunca deberán ser facilitadas por  adelantado, de lo contrario parecería todo arreglado. En la misma medida que el entrevistado se sienta “sorprendido” por la pregunta, ocurrirá así para el lector y de ahí depende en parte el éxito del trabajo periodístico.

El cuestionario que se envía por adelantado tiene muchas limitaciones, siempre le faltará “esa ilusión de realidad que confiere a la entrevista personal su peculiar encanto y fuerza persuasiva”, al decir de Miriam Rodríguez.

Preguntar es, por tanto, detener por un instante el mundo y someterlo a un  análisis, como diría Halperín, porque con buenas preguntas el periodista puede lograr centrar a su entrevistado y al público en un tema determinado. Además, consigue conducirlos por la vía que ha preparado para esclarecer un tema o sacar a la luz declaraciones inéditas. En una entrevista es importante buscar no solo la pregunta que desencadena una respuesta, sino también la que remite a nuevas preguntas. Las interrogantes, aclara Halperín, son socialmente más incómodas que las respuestas, pertenecen al campo de lo incierto y, en consecuencia, es comprensible que puedan desatar cortocircuitos.

“Así y todo, la gente vive fascinada por las preguntas y goza intensamente de las entrevistas, que no están ausentes de ningún producto periodístico. Lo que no significa que en las redacciones se reconozca la importancia de este género y se advierta que hay un saber específico, reglas del buen hacer de la entrevista”, agrega.

Bibliografía:

Benítez, José Antonio: Técnica Periodista, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1983.

Bergero, Fabián: La Entrevista Periodística, http://redaccion.uncoma.edu.ar. Consultado: 28 de junio de 2009.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases sobre la entrevista periodística. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 2008-2009. 

Halperín, Jorge: Introducción, Capítulos 1 y 2 de La entrevista periodística. Intimidades de la conversación pública, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1995. Págs. 9 a 29. Adaptación de la cátedra. http: //www.bdp.org.ar. Consultado: 28 de junio de 2009.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística, Capítulo 3, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 1999. Págs. 36 a 40.

LA ENTREVISTA: GÉNERO POR EXCELENCIA

LA ENTREVISTA: GÉNERO POR EXCELENCIA

Tema: Juan Cantavella señala que “al entrevistar, no se trata de abordar al entrevistado con una batería inconexa de preguntas.”

KARLA VALERO TIELES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Entrevistar es actualmente en el periodismo uno de los géneros más recurrentes para los profesionales y seguidos por los lectores. Es muy frecuente que por esa popularidad -tanto en los medios impresos, como en la televisión y la radio- muchos cometan el error de escudarse en la entrevista por considerarla fácil y que los resultados sean lamentables.

En su artículo Preparar, escuchar y huir del lucimiento personal, Javier Obregón declara que “la entrevista engaña en su aparente facilidad. Sin duda precisa de un aprendizaje por parte de los que comienzan y una puesta al día para los que han tenido ocasión de practicarla con asiduidad.”

En su Manual de la entrevista periodística, Juan Cantavella señala que “no se trata de abordar al entrevistado con una batería inconexa de preguntas”.  Y es que al periodista le corresponde, mediante un cuestionario previamente elaborado, sacar a flote aquel aspecto de interés en el entrevistado.

Las preguntas deben ser inteligentes y hábiles. Con el fin de conducir al interlocutor, de forma sutil, hacia el terreno en el cual desee moverse el periodista.

En su libro La entrevista periodística, Intimidades de la conversación pública, Jorge Halperín aclara que “la entrevista es un juego de ajedrez. El entrevistador no mueve una pieza sin pensar en el próximo movimiento, sin un propósito.”

“No se puede preguntar por preguntar”, afirma José Alejandro Rodríguez Martínez, del periódico Juventud Rebelde: “El cuestionario de una entrevista tiene que ser, ante todo, coherente. Las preguntas tienen que ser indagatorias, reveladoras y agudas. Ninguna puede estar ahí por casualidad, cada una de las interrogantes tiene que tener un objetivo claro y conciso, y estar en armonía con el propósito de la entrevista”.

Un ejemplo claro es la entrevista -premiada en el concurso 13 de marzo (1977)- del periodista Gerardo Mosquera al escritor René Depestre. Con sólo cuatro preguntas logra una valoración del entrevistado y la información necesaria sobre su obra Subir el Palo Ensebado.

1-Depestre, ¿por qué lo sexual tiene tanto peso en la novela, cuando esto no es, ni por mucho, su preocupación principal?

2-En la novela hay un énfasis en el mito, la magia, lo llamativamente irracional, los elementos religiosos del folclor, el “colorido” del país. ¿No se habrá caído en el peligro del pintoresquismo, de la imagen de postal turística?

3-En la novela se emplean recursos difíciles, como el monólogo interior, la alegoría, el sentido simbólico. ¿No puede esto impedir que un libro de mensaje político llegue a la más amplia masa de lectores?

4-¿La novela no habrá resultado una apología de la lucha individual?

Para lograr este tipo de trabajo, el periodista debe dedicar gran parte de su tiempo a la realización de una investigación exhaustiva de la persona en cuestión. Según Javier Obregón: “La buena entrevista es, como puede desprenderse de la detenida lectura del Manual de la entrevista periodística, escrito por Juan Cantavella, producto de una ardua preparación.

“De una paciencia en muchos casos encomiable para saber escuchar al entrevistado y de una huida constante del lucimiento personal, algo complicado si se parte de la premisa de que el profesional de los medios de comunicación es, consciente o inconscientemente, vanidoso.”

Obregón señala también que un buen reportero es aquel que en la preparación previa a una entrevista reúne suficiente información sobre su objetivo. Revisa declaraciones anteriores y después busca contradicciones entre lo que dijo en otra época y lo que ha demostrado. Luego este deberá “desempolvar el sentido común y la inevitable intuición respecto a lo que espera saber de esa persona la opinión pública.”

Un ejemplo muy ilustrativo, que trata la necesidad de respetar al entrevistado y de conocer sobre este hasta el más mínimo detalle posible, es el que utiliza la Doctora Maite Gobantes Bilbao, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (España), en su artículo Identidad, narración y entrevista periodística.

“Me sorprendió hace un par de años el modo de trabajar de un fotógrafo italiano que cubría un acto:

-¿Ve usted esto? Pues para fotografiar bien esta copa yo antes tengo que mirarla mucho, desde todas las perspectivas, con cuidado, entendiendo muy bien para qué sirve y cómo se usa, las cualidades de este cristal concreto, tantas cosas...

Y parecía exhausto ante la perspectiva de tener que fotografiar aquella simple copa. Un fotógrafo mediocre se acerca a su destino, dispara quizá un carrete sin darle más vueltas al asunto y se va. A lo sumo, si la escena que pretende recoger no cabe bien en su objetivo, aplica sin pensarlo un gran angular, aunque deforme personas y cosas. Así es también un mal entrevistador.”

El Profesor Raúl Pizarro Rivera, de la Universidad Andrés Bello (Chile), advierte en su artículo La entrevista periodística que “toda entrevista programada está antecedida de una exhaustiva preparación. Es imprescindible indagar a fondo sobre el personaje elegido y acerca del tema y/o temas que se van a tratar en la conversación. Debe llegarse hasta donde el entrevistado con datos, al menos elementales, sobre su currículo laboral y su entorno.

“Refleja una improvisación, y a la vez una falta de respeto para el interlocutor, consultarle de entrada por su edad, cantidad de hijos o estudios (…) resulta clave para el éxito de la entrevista, el acopio del mayor número de antecedentes, de tal modo que el interrogador demuestre tener un cabal dominio del tema, lo que le permite hacer mejores preguntas y contrapreguntas de acuerdo a las respuestas.”

Las interrogantes deben ser provocadoras, en tanto hagan reflexionar a nuestro interlocutor. Fuertes, con el fin de lograr contraposición entre las propias respuestas. Un periodista tiene que saber buscar la faceta oculta del entrevistado. Encontrar de forma cuidadosa las contradicciones de ese personaje, de su opinión o del tema que esté tratando.

Al preguntar a Carmen Oria, de la Agencia de Información Nacional (AIN), sobre los aspectos a tener en cuenta para la realización de una entrevista, respondió: “La palabra clave es intencionalidad. Todo lo que se diga debe tener una razón. Dentro de eso todo cabe, incluso una pregunta cerrada -donde la posibilidad de respuesta sea solamente sí o no-, si tiene un objetivo concreto, ya sea conducir al entrevistado hacia un tema específico o recalcar algún aspecto de la entrevista.

“También hay que tener en cuenta muchos detalles. En una entrevista, desde el momento en que comienzas el proyecto, todo cuenta. Así que importa desde la forma en que vas vestido hasta cómo la redactas. Un periodista debe ser cuidadoso en los detalles para no ahuyentar a su interlocutor. Debe tener en cuenta gestos, expresiones. Es importante que sea paciente, no se debe interrumpir al entrevistado porque cada cosa que diga puede ser valiosa a la hora de la redacción.”

Entre las recomendaciones que brinda Jorge Halperín en La entrevista periodística, Intimidades de la conversación pública, declara que “la entrevista periodística no es un pelea de fondo, aunque a veces pueda tener ingredientes de ella. Cuando un entrevistado se enoja no siempre dice la verdad, simplemente arroja la primera cosa que se le ocurre.”

Halperín señala también que “hay temas que el sentido común nos indica que debemos explotar, pero existen otros de resultado incierto que, sin embargo, más de una vez nos devuelven algún diamante.” A esto él le llama la técnica de “ir de pesca”.

José Alejandro Rodríguez también brinda algunas recomendaciones para “la parte dura de la entrevista”: la redacción: “En esa fase lo que hay que tener claro es que sin importar la forma en que se haga, la entrevista tiene que ser amena.

“Al receptor tiene que parecerle que estaba allí en el momento de las preguntas y que a él se le hubiesen ocurrido muchas de esas interrogantes. Hay que lograr que quien lea la entrevista sienta que él mismo pudo hacerla, aunque nosotros sepamos que no es tan sencillo como parece.”

Carmen Oria recalca: “Lo que no debe olvidar el periodista es que es el entrevistado quien tiene que  destacar. Este y sus respuestas son el verdadero centro de atención. Respetando esto, se logrará un buen resultado.”

Por último, no se debe olvidar nunca que siempre habrá tema para una entrevista. Todos tienen una historia que contar. Pero dependerá del ingenio del periodista lograr un resultado interesante y ameno.

Bibliografía:

Acerca de la entrevista periodística, de Miriam Rodríguez Betancourt.

Diccionario Larousse (Básico Escolar).

Diccionario periodístico, de Evelio Tellería Toca. 

Géneros Periodísticos. Compilación de la editorial Pueblo y Educación.

Géneros Periodísticos, de Juan Gargurevich.

La entrevista periodística (selección), de María de los A. González y Fernando Rodríguez.

La entrevista periodística, Intimidades de la conversación pública, de Jorge Halperín.

Manual de la entrevista periodística, de Juan Cantavella.

Artículos de internet

La entrevista periodística por Raúl Pizarro. Consultado: 14-8-2009.
En: http://www.comunicacion.unab.cl/pdf/apuntes_entrevista_raul_pizarro.pdf 

Identidad, narración y entrevista periodística por Maite Gobantes Bilbao. Consultado: 14-8-2009.
En: http://www.ucm.es/info/especulo/numero41/idenentr.html

Preparar, escuchar y huir del lucimiento personal, de Javier Obregón. Consultado 14-8-2009.
En: http://www.ull.es/publicaciones/latina/l/obre.canta.htm

La entrevista periodística: seis respuestas y una anécdota. La Tecla. Consultado: 19-8-2009.
En: http://www.latecla.cu/bd/entrevista/seisrespuestas_mercedes.htm

La pregunta en la entrevista periodística. Consultado: 19-8-2009.

En: http://www.tinglado.net/files/A.Valero/entrevista.jpg

¿Cómo realizar y redactar una entrevista periodística? Consultado: 19-8-2009.
En: http://www.icarito.cl/medio/articulo/0,0,38035857_0_192981625_1,00.html

Guía Para La Confección De Una Entrevista Periodística. Consultado: 19-8-2009.

En:
http://www.articuloz.com/literatura-articulos/guia-para-la-confeccion-de-una-entrevista-periodistica-694745.html

 

Periodistas consultados:

José Alejandro Rodríguez Martínez, periodista de Juventud Rebelde.

Carmen Oria, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN).

 

LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: UN ACTO DE INTENCIONALIDAD

LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: UN ACTO DE INTENCIONALIDAD

Tema: Acerca de la producción final de la entrevista, los teóricos plantean que no basta la traducción literal de las palabras; resultan imprescindibles el tono y la intención. 

YARISLEIDYS DOMINGUEZ GONZALEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El teórico Christopher Silvestre sostiene en su libro Las grandes entrevistas de la historia, que la entrevista posee fuerza pedagógica: “En su inmensa mayoría, los lectores sólo leerán las opiniones de aquellos a quienes admiran. No sólo por conocer rasgos de su vida privada, también para aprender, para otear el camino que los ha conducido al éxito. Este género, más que una serie de respuestas a preguntas concretas, es una conversación”.

El English Oxford Dictionary y el Diccionario de la Real Academia Española coinciden en que es esencial la intención de ser publicada. Si este elemento faltara no puede considerársele entrevista, no en el sentido periodístico del término.

“Si se enrarece el clima, si hubiera desconfianzas entre los interlocutores, el trabajo se habrá perdido en gran medida. El entrevistador poco amable no obtendrá lo que pretende sin grandes esfuerzos; pero el que desconoce la labor del entrevistado está absolutamente perdido”, agrega Silvestre en su texto. 

Todas las entrevistas periodísticas constituyen un diálogo preparado, por lo que están cargadas de intención. El reportero realiza un estudio previo del tema y el entrevistado seleccionado, y posteriormente prepara su cuestionario. Sin duda, esto propicia intención con respecto a la información que desea obtener de la fuente.

En cuanto al tono empleado en la trascripción del trabajo, dependerá precisamente de la intención propuesta. Lo que quiere decir que estos elementos están estrechamente vinculados y son necesarios para darle sentido a la entrevista efectuada.

Para Karina Durant Duruthy, periodista del semanario Trabajadores: ”La entrevista periodística no es solo una traducción o reproducción literal de las palabras del entrevistado. Es un género que acepta un  proceso de edición, donde se realiza una selección. La intencionalidad, el tono, los valores literarios también forman parte del producto final. La calidad del resultado mucho dependerá de la creatividad del periodista. Las palabras deben ser recogidas en función de lo que este desea expresar; siempre respetando las ideas del entrevistado”.

Por su parte, Reinaldo Fuente, periodista de El Habanero, expone: “En la prensa escrita, o plana como prefiero llamarla, el tono y la intención del entrevistado es más difícil de lograr porque no se escucha, ni ve. De ahí que, buscar las palabras  que mejor reflejen ambas cosas, resulta igualmente menos ventajoso para el medio.

“Sin embargo, tanto el tono como la intención, son necesarios y deben tenerse muy en cuenta, porque en ellos pueden estar implícitas elementos que dicen más que las  palabras.

“Es importante describir un determinado gesto del entrevistado cuando, por ejemplo, habla con espanto sobre algo de lo cual fue testigo presencial. Ya sea de una forma u otra el tono y la intención constituyen aspectos que pueden decir mucho, en cuanto al tema tratado o la personalidad del entrevistado. Ambos enriquecen la entrevista, la nutren y hacen a la vez más real y amena”.

Según se refiere en Entrevista a los autores premiados en el Certamen Internacional de Narrativa La Barca de la Cultura, 2009, ubicado en el sitio margencero.ning.com: “La prensa escrita permite una mayor densidad en el mensaje, pero sin aburrir. El tono es el modo particular de decir una cosa. Variará según la intención del autor, el carácter o manera particular de la expresión y  el asunto que trata”.

Víctor Joaquín Ortega, periodista de Tribuna de La Habana, recomienda ser fiel al contenido propiciado por el   entrevistado, así como ordenar, jerarquizar la información de lo más a lo menos importantes, para encantar al lector. Añade: ”Hay que saber traducir la entrevista, podando lo que no es útil y convirtiéndola en fruto, para lograr tomar al lector de la mano, echarle el brazo encima del hombro y llevarlo hasta esa historia”. La intención puede ser buena o mala, solo debe estar bien empleada y esto precisamente depende del tono utilizado”.

En sus clases sobre técnicas periodísticas, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, sostiene que tono e intención del periodista no puede desvincularse de tono e intención del entrevistado, en un diálogo público en el que ambos participantes intentarán medir inteligencias, conocimientos, importancia.

Para la docente, mientras uno lleva las bridas de la conversación hasta el punto que desea transmitir a su público, el otro sabe que está siendo juzgado, sometido a análisis, por lo que también tendrá su propio tono e intención. De esa suerte de “competencia”, el saber traducir correctamente al entrevistado, de manera que este se reconozca en lo que se publica, que manifiesta que así habla y es, es un ejemplo de profesionalidad del periodista quien, desde una aparente segunda posición, también marca el éxito o no del producto comunicativo final.

“La entrevista es un acto de intromisión en la vida de los otros. Un acto la mayoría de las veces pactado. Otras, también un abordaje repentino. Ella nos permite escrutar abiertamente en pareceres, provocar opiniones, indagar en las oquedades de una vida o un hecho, sacar a la luz verdades inesperadas, etcétera”, asegura Carlos Luis Molina, periodista de Radio Güines.

“Esa conciencia de saber hacia dónde queremos guiar la intención del diálogo, qué no debe dejarse de decir, qué pregunta no debe faltar, qué respuesta sería imperdonable que no aflorara…y nada será casual en la medida en que pensemos y repensemos cada momento de la entrevista, aunque al final intervengan también elementos fortuitos inevitables y a la vez imprescindibles”, afirma Molina.

Y agrega: “Como el intérprete de idiomas, no basta la traducción literal de las palabras; resultan imprescindible el tono y la intención. En ocasiones, cuando el lector conoce suficiente la trayectoria del personaje, el entrevistador debe limitarse a ser el limpio cristal de un aparador, que permita al lector la sensación de que es él mismo quien conversa”.

Recuadro:

La entrevista periodística, el mayor acertijo de la prensa

Declaraciones de Carlos Luís Molina, periodista de Radio Güines.

Como el equilibrista en su avance audaz y a la vez meditado sobre la cuerda floja, así es la entrevista periodística. Un acto de riesgo que pudiera resumirse también con otra imagen, aquella de los antiguos caballeros retados a duelo, salvo que en este caso entre entrevistado y entrevistador no habrá vencidos.

Ese paralelismo abre ante el periodista el primer gran desafío: cómo cruzar con liviandad y firmeza la cuerda y obviar los múltiples obstáculos de una aproximación que transcurre entre abismos ante los cuales la improvisación, la rutina, la falta de rigor, el afán de protagonismo se vuelven obstáculos insalvables.

Creo que hay tres momentos igualmente importantes en el acto de la entrevista. Uno primero, preparatorio, que pertrecha, solidifica puntos de vista, aguza el sentido, aclara objetivos, nutre y alista el instinto. Uno segundo, el diálogo mismo, que pone a prueba la sagacidad, dominio del tema, conocimiento y define el resultado final; y el tercero y último, no menos importante, donde el reportero pondrá el hálito final, creará ambientes, propondrá desde la subjetividad ese otro mundo no volcado en las respuestas, sin el cual la entrevista quedaría despojada de su magia.

Hay cientos de sugerencias, consejos, conclusiones en torno a la técnica de la entrevista sobre los cuales no redundaré. Vale conocerlos. Al final, solo el ejercicio profesional nos dará las verdaderas conclusiones.

La entrevista es un acto de intromisión en la vida de los otros. Un acto la mayoría de las veces pactado. Otras, también un abordaje repentino. Ella nos permite escrutar abiertamente en pareceres, provocar opiniones, indagar en las oquedades de una vida o un hecho, sacar a la luz verdades inesperadas, etcétera. Hay muchos tipos  de entrevista y a cada uno responde un objetivo específico.

Bibliografía:

Fuentes documentales:

Entrevista a los autores premiados en el Certamen Internacional de Narrativa La Barca de la Cultura 2009. En  margencero.ning.com   Consultado: 28 de agosto del 2009.

Doctora Diana Bravo: Estudios del Discurso de Cortesía en Español. En http://www.geocities.com/edice- 2000   Consultado: 28 de agosto del 2009.

Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Notas de clases. Curso 2008-2009.

Fuentes directas:

Karina Durant Duruthy, periodista de Trabajadores.

Víctor Joaquín Ortega, periodista de Tribuna de La Habana.

Reinaldo Fuentes, periodista de El Habanero.

Carlos Luis Molina, periodista de Radio Güines.

 

LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: UN ACTO DE AMOR

LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA: UN ACTO DE AMOR

Tema: Juárez Bahía expone: Una entrevista, por más formal y dirigida que sea, no se agota en las preguntas y respuestas. Ella debe reflejar una interacción entre dos o más personas que se ejercen recíprocas influencias.

MARYCET DÍAZ CARMONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Existen diversos tipos de entrevista que pueden definirse de las formas más variadas, sin embargo, en términos generales, se trata de un diálogo entre dos o más personas, en el cual hay entrevistador y entrevistado, y de acuerdo con el periodista argentino Jorge Halperín, dentro del proceso de Comunicación Social es la herramienta más utilizada.

Las diferentes clases de entrevistas guardan relación con el objetivo que esta persiga y la información que con ella se pretenda obtener. Dentro del conjunto de las más realizadas se encuentra la entrevista periodística.

En un artículo sobre la entrevista, publicado en el sitio web “El rincón del vago”, citan la definición de Arturo Arco Lira, para quien “es un recurso periodístico que permite acceder a la información de primera mano, directamente con quien la genera o la posee, a través de un diálogo que favorece el conocimiento de aspectos adicionales y accesorios de la misma información, y que por estas posibilidades facilitan también el conocimiento del contexto necesario para entender mejor la información”.

A decir de Raúl Pizarro Rivera, profesor de la Universidad Andrés Bello, de Chile: “La entrevista periodística es una conversación con metodología propia sobre diferentes temas, no necesariamente de actualidad, entre dos o más personas destinada a ser difundida en cualquier medio de comunicación. Toda entrevista tiene un fin en sí mismo, pero la periodística trasciende a las demás por el solo hecho de que su contenido será de dominio público. El mayor valor de la entrevista periodística reside en su fuerza testimonial, que revisten de peso y autoridad el trabajo del periodista y además, su credibilidad”.

En opinión de José Ignacio López Vigil, escritor y periodista radial, considerado uno de los maestros de la radiodifusión en Latinoamérica, “sin entrevistas, perderíamos la espontaneidad de la conversación, la fuerza del testimonio vivo, nos cortarían las raíces mismas del conocimiento, que se alimenta de preguntas. ¿Qué es una entrevista? No resulta complicado definirla: un diálogo basado en preguntas y respuestas. (…). Dialogar es intercambiar palabras, dar y recibir ideas, interesarse en la opinión del otro. Buen entrevistador resulta sinónimo de buen comunicador, aquel y aquella que saben hablar bien y escuchar mejor”.

En efecto, todos los autores coinciden en que la entrevista es una conversación en la que el centro del diálogo es uno de los interlocutores, el entrevistado, de quien el entrevistador debe conseguir con audacia las mejores respuestas posibles.

Por su parte, el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, considera que “…las entrevistas son como el amor: Se necesitan por lo menos dos personas para hacerlas, y solo salen bien si esas dos personas se quieren. De lo contrario, el resultado es un sartal de preguntas y respuestas de las cuales puede salir un hijo en el peor de los casos, pero jamás saldrá un buen recuerdo”. Con palabras típicas de su estilo caracteriza este género, y cómo no compartir este criterio con él, si el éxito de una entrevista, más allá de saber preguntar o responder, depende en gran medida de la relación que se haya establecido entre ambos interlocutores.

Halperín explica en su libro “La entrevista periodística” que esta es la más pública de las conversaciones privadas. Funciona con las reglas del diálogo privado, pero para el ámbito público: proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad.

Añade, además, que “no es un diálogo libre entre dos sujetos, es una conversación centrada en uno de los interlocutores. La relación entre el periodista y el entrevistado no es entre pares, ni mucho menos entre conocidos de toda la vida. Es la voz del entrevistado la que debe predominar. El periodista debe mantenerse al margen, pero no por eso ser un fantasma; debe marcar su presencia cada vez que observe la existencia de contradicciones y otras mañas del entrevistado”.

De igual manera la periodista y escritora catalana Maruja Torres opina que “el lugar en el que tiene que estar un entrevistador es "el inadvertido" para ser capaz de poder mirar lo que sucede, algo que según ella, comparten tanto el periodismo como la literatura”.

A diferencia de Maruja Torres, la Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, apunta en su libro Acerca de la entrevista periodística que “en una entrevista buena por rigurosa y amena, por interesante y dinámica, destaca no solo la información brindada por el entrevistado, sino también lo que aporta, mucho mejor si de manera indirecta, el entrevistador”.

El periodista debe tratar de convertirse en una persona confiable. Pero el diálogo no sólo busca la cooperación del sujeto, sino que también debe avanzar en contra de él, en aquello que el entrevistado no muestra voluntariamente y que desea ocultar.

Las ideas del entrevistador deben servir como herramientas para poner a prueba el discurso de su interrogado y no para sobresalir ni hacer prevalecer sus opiniones, así se logrará crear un ambiente propicio para que el entrevistado exprese sus criterios. El entrevistado debe entregarse y el periodista guiarlo, para ello es necesario crear un clímax de relajación propicio para que el entrevistado manifieste sus vivencias, parece ser una definición compartida por muchos teóricos.

Luis Luque, periodista de Juventud Rebelde, piensa que “una entrevista personal es rica en matices, a diferencia de lo que pudiera ser, por ejemplo, enviarle a alguien un frío cuestionario. De hecho, a las preguntas que uno lleva preparadas para el diálogo, se pueden sumar otras que surgen en su transcurso, posibilidad que no existe en la otra variante.

“Además de lo expresado verbalmente, el entrevistador puede tomar nota de muchísimos detalles, desde el ambiente en que se conversa (la descripción es un recurso que se agradece), hasta el estado de ánimo de su entrevistado, los gestos que realiza, su serenidad o nerviosismo, su afabilidad u hosquedad. Todo ello es materia prima a la hora de escribir, ¡y vaya si enriquece el texto!”

Explica, además, que el proceso es mucho más que un automático «te pregunto-me respondes», porque “en el transcurso de la entrevista se formulan preguntas, pero también se puntualizan algunos aspectos tratados, se piden explicaciones, impugnan afirmaciones, señalan contradicciones. En definitiva, la entrevista es el resultado de una acción dialéctica entre el entrevistado y el entrevistador, que genera nuevas respuestas e interrogantes a propósito de algo, es decir, que genera conocimiento”.

El también periodista chileno, Pizarro Rivera, opina que “en las entrevistas hay que saber manejar los silencios. Hay que dejar al entrevistado explayarse sin límites, pero sólo en la medida en que sus expresiones den cumplimiento a las expectativas de la consulta. A veces debemos respetar esos segundos de mudez porque, con certeza, tocó su alma un recuerdo, un sentimiento o un pasaje trascendente de su vida personal y/o laboral. Con certeza, al reanudar la conversación evocará espontáneamente dicha situación, la que tiene que ser aprovechada”.

Ramón Brizuela Roque, periodista del semanario pinareño Guerrillero, a partir de sus años de experiencia en la profesión piensa que “en las entrevistas no solo se cuenta por contar, sino que todo tiene una intencionalidad.  La descripción es el recurso periodístico que otorga mayor credibilidad a la entrevista. Es la “fotografía” que el autor hace del entrevistado y de su entorno. Como carece de apoyo gráfico, tiene que entregar al lector hasta los más mínimos detalles que captó gracias a su poder de observación. Atender al lenguaje corporal del entrevistado da muchos dividendos y, en muchas ocasiones, uno o varios elementos descriptivos son ricos para el encabezado de la entrevista”.

Considera también que “cuando el periodista está al pendiente de las respuestas puede, además, captar el gesto corporal y el entorno en el cual se lleva a cabo.  Hay que estar siempre atento a las respuestas, porque una de éstas puede contener un sentimiento, un episodio de dolor o quizás una simple anécdota, circunstancia que puede ser determinante para el objetivo y/o nuevo rumbo de la conversación”.

Los estudiosos del tema apuntan que un tono inapropiado de la pregunta puede ocasionar un rechazo en el interlocutor y la obstrucción de la entrevista. Es importante nunca perder de vista que no se trata de un interrogatorio policial sino de una conversación, y como tal debe conducirse en la forma más coloquial posible.

Bibliografía:

A propósito de la entrevista periodística de Sayli Sosa Barceló en http://www.latecla.cu/bd/entrevista/aproposito_sayli.htm. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Apuntes sobre la entrevista de Raúl Pizarro en http://comunicacion.unab.cl/pdf/apuntes_entrevista_raul_pizarro. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Cantavella, Juan. Manual de la entrevista periodística. Barcelona: Editorial Ariel - Colección Ariel Comunicación, 1996.

Gargurevich, Juan. Géneros periodísticos. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente, 1989.

Halperín, Jorge. La entrevista periodística. Paidós, Buenos Aires, 1995.

Manual urgente para radialistas apasionados de José Ignacio López Vigil en http://www.radialistas.net/manual.php. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Entrevista en http://html.rincondelvago.com/entrevista_4.html. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Maruja Torres niega que exista objetividad periodística y apuesta por la honradez de Agencia EFE en http://www.periodistadigital.com/periodismo/object.php?o=88670. Última visita: 1 de agosto de 2009.

Otras consideraciones sobre la entrevista, de Bárbaro Rafael Hernández Acosta en http://www.latecla.cu/bd/entrevista/consideraciones_barbaro.htm.Última visita: 1 de agosto de 2009.

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente, 2000.

Periodistas consultados:

Luis Luque Álvarez, periodista de Juventud Rebelde.

Ramón Brizuela Roque, periodista de Guerrillero

LA ENTREVISTA COMO PIEDRA ANGULAR DEL PERIODISMO

LA ENTREVISTA COMO PIEDRA ANGULAR DEL PERIODISMO

Enrique G de la G plantea que la entrevista periodística se parece al concierto. Está llena de sorpresas, es una aventura.

ARIANNA RIVERO DUNCAN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el artículo Otras consideraciones de la entrevista, del Máster Bárbaro Rafael Hernández Acosta, profesor de la Universidad Central de Las Villas, se describe que “el origen del término entrevista proviene de la palabra francesa entrevoir, que significa "verse el uno al otro", aunque otros autores estiman su etimología en el vocablo inglés  interview. Lo cierto es que ambas palabras designan al género periodístico mediante el cual el periodista obtiene respuestas, testimonios o impresiones de una o varias personas y es considerada la base de todo trabajo periodístico”.

La entrevista es una charla que sostiene un reportero con otra persona con el propósito de obtener informaciones que desconoce, pero le importa saber para satisfacer los intereses de sus lectores, así lo explica el periodista español Montsé Quesada, autor de La entrevista, obra creativa.

Agrega que "el texto final que el periodista redacta, una vez que ha conversado con su entrevistado y como consecuencia de aplicar unas técnicas específicas de interrogación, dependerá en gran medida de la relación que se haya establecido entre ambos interlocutores".

Según el artículo de Fabián Bergero, La entrevista periodística, la entrevista realizada el 20 de agosto de 1859 al líder mormón Brighman Young, para el diario New York Times, es el único dato conocido del que da cuenta el Manual de Estilo y Ética Periodística del diario La Nación, que atribuye a Horace Greesley el primer original de esta variedad profesional. 

Muchos estudiosos centran el origen de la entrevista en el diálogo y así los primeros rasgos de la misma los remontan a la época de los griegos, 400 años a.n.e., cuando el filósofo Platón lo emplea con el fin de divulgar sus principios filosóficos.

En el mismo texto, Bárbaro Rafael Hernández Acosta muestra el diálogo como principal precursor de esta modalidad periodística.

“En la historia de la literatura encontramos numerosos usos del diálogo, fundamentalmente en el Clasicismo y el Renacimiento, hasta llegar a la Revolución Francesa, momento en que alcanza una mayor prosperidad, al desgajarse del diálogo literario para cobrar vida propia el diálogo periodístico, el que nace a fines del siglo XVIII, cuando se utiliza el periódico como vía para exponer conversaciones de interlocutores antagónicos que exponen ideas de actualidad.

“El diálogo periodístico continua así su  desarrollo hasta casi su extinción en la actualidad. De sus técnicas, uso y manejo, se desprende la entrevista periodística, transcripción textual de una conversación entre un periodista y un personaje real, con el objetivo preciso que las respuestas de éste sean conocidas por el lector. Esto sucede a mediados del siglo XIX, cuando también eran conocidas por el público informaciones del tipo pregunta-respuesta derivadas de la transcripción de los interrogatorios judiciales y de los debates parlamentarios.

“La necesidad de ser exactos en la transcripción de las respuestas obligó entonces a la publicación textual de preguntas y respuestas, del diálogo entre el entrevistador y el entrevistado. A partir de entonces el método se desarrolló rápidamente y a fines del siglo XIX se encuentran ya las formas modernas de la entrevista en el periodismo norteamericano y europeo, divididas en dos formas bien diferenciadas: la entrevista firmada, es decir, con identificación del periodista y que es redactada con forma más o menos artística; y la entrevista anónima, en donde no aparece el nombre del periodista entrevistador sino el título de la publicación”.

Acerca de los principales gestantes del género, Hernández Acosta afirma: “Es entonces que periodistas entre los que figuraron Joseph Pulitzer, Jonathan Swift y Rudyard Kipling, conforman desde su práctica diaria, los denominados procedimientos de la entrevista.

“El impacto de la Segunda Guerra Mundial en la comunicación social transforma el uso que hasta entonces se hacía de la entrevista. Emplearla como género periodístico para reconstruir los sucesos de la conflagración bélica significó su popularización entre los profesionales de la prensa. Figuras como Ernest Hemingway, Edward Price Bell, Andre Malraux y Konstantin Simonov, supieron hacer de su uso un arte.

“Ello le permitirá a  los entrevistadores  ganarse un espacio de consideración en la nueva forma de hacer periodismo afianzada tras la Gran Guerra: el periodismo de explicación o interpretación, que vino a ser una respuesta a la necesidad de la población, no sólo de informarse acerca de las noticias, sino también de recibir  explicación  e interpretación de los hechos, a lo que se suma la competencia que ya por esa época hacían con mucha fuerza a la prensa plana el periodismo radiofónico y televisivo.

“Un cambio de la fórmula tradicional de preguntas-respuestas a la reelaboración y recreación del diálogo con una serie de elementos que hacen más efectivo comunicar la información que se intercambia sufrirá la entrevista con el inicio de la contemporaneidad, pasada la segunda mitad del siglo anterior, para emerger como una de las herramientas principales del llamado "Nuevo periodismo”, dotada de técnicas que le permitieron de una manera innovadora, abordar la realidad a figuras destacadas del periodismo como Oriana Fallaci, Wilfred Burchett, Jean Luc Godard, Mike Wallace, Barbara Walters y Larry King, así como a los cubanos Luis Báez y Ciro Bianchi”.

En el artículo La entrevista desde la psicología, del Máster Miguel Ernesto Gómez Masjuán, profesor de la Facultad de Comunicación de la  Universidad de La Habana, se expone que “desde el punto de vista psicológico, mediante este género se logra influir más en el lector que mediante la información del periodista, puesto que la noticia o el relato de lo acontecido parte de la persona que ha desempeñado un papel importante en el asunto; o bien la interpretación de la noticia que se ofrezca proviene de un persona de reconocida autoridad y experiencia en el asunto.

“La particularidad de la entrevista radica en que la significación social del hecho, del acontecimiento, se ponga al descubierto a través de la opinión del entrevistado, quien posee una determinada información y una reconocida competencia.

“Su finalidad es recibir y transmitir al lector aquellos hechos novedosos y desconocidos acerca de los acontecimientos más importantes que puedan interesar a muchas personas, analizar y comentar los hechos o dar a conocer a los lectores la opinión del entrevistado sobre algún tema”.

Según el artículo La entrevista periodística, publicado por el Departamento de Periodismo de la Universidad Bolivariana de Venezuela, ésta es un diálogo, una conversación entre un interlocutor (llamado entrevistado) y el periodista o reportero donde se desarrolla un cuestionario planificado, organizado, coherente y dirigido a satisfacer incógnitas concretas y a descubrir soluciones.

La entrevista también puede ser definida como la técnica de obtención de material de interés periodístico, por medio de preguntas que el reportero formula a otras personas. Es el género periodístico más conocido y fácilmente identificable por el público. El mayor valor de la entrevista periodística reside en su fuerza testimonial, que revisten de peso y credibilidad el trabajo del periodista.

¿UN CONCIERTO?

La entrevista periodística ha sido para muchos autores un  problema en su definición. Entendidos en la materia como Enrique G de la G dicen que la entrevista se parece al concierto. Está llena de sorpresas, es una aventura.

El periodista cubano Premio Nacional de Periodismo José Martí, Luis Sexto, coinciden con el planteamiento y argumenta: “Es concierto desde el punto de vista de concretar un intercambio de preguntas y respuestas que deben estar hilvanadas sutilmente. Es una aventura en cuanto  a que la entrevista depende de la habilidad del periodista para prepararse, preguntar y poder dar la versión de esa conversación. Uno no sabe hasta dónde puede llegar en la búsqueda de un personaje.

“La mejor entrevista es la que el periodista conoce con lo que se va a encontrar. Uno no puede ir sin saber qué piensa el entrevistado acerca  de algunas de las cosas que les va a preguntar. Es muy torpe por  parte del periodista empezar una entrevista preguntando cosas tan simples como dónde nació, como las que últimamente salen por la televisión, pues entonces la entrevista se convierte en una mala aventura”.

Gabriel García Márquez, reconocido escritor y reportero, resaltó en una oportunidad: “Otra cosa que me preocupa de las entrevistas es su mala reputación de mujer fácil. Cualquiera cree que puede hacer una entrevista, y por lo mismo el género se ha convertido en un matadero público…” y agregó: “El entrevistado tratará siempre de aprovechar la oportunidad de decir lo que quiere y –lo más preocupante -, bajo la responsabilidad del entrevistador; el cual, por su parte, tiene que ser muy zorro para saber cuándo le han dicho la verdad”.

Tal vez para no pocos periodistas de mayor o menor experiencias, pero con determinado recorrido en la profesión, la entrevista -una buena entrevista-, sigue siendo uno de los géneros más difíciles en el quehacer cotidiano.

Según José Antonio Benítez, en su libro Técnica Periodística: “Un viejo manual de periodismo expone que sólo a los jueces y a los periodistas les es lícito preguntarlo todo; pero el juez tiene autoridad para exigir la respuesta y el periodista ha de obtenerla por habilidad al preguntar”.

El Departamento de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo considera que la entrevista es la comunicación interpersonal establecida entre investigador y el sujeto de estudio a fin de obtener respuestas verbales a los interrogantes planteados sobre el tema propuesto.

Este género busca mostrar al público aspectos poco conocidos sobre la personalidad o la forma de pensar de una persona respecto a un tema, lo que hace que el entrevistador, ineludiblemente, deba conocer de antemano con precisión y profundidad, sobre la persona a quien va a entrevistar, pues de esa forma podrá lograr un trabajo de calidad que resulte llamativo, interesante y diferente en relación con otros de su mismo género.

La entrevista debe ser, en la mayoría de los casos, breve y su lenguaje objetivo y directo, ya que el periodista no debe opinar o hacer juicio sobre lo que dice el entrevistado, solo se debe limitar a preguntar, con interrogantes cortas, inteligentes y concretas,  así como cuidar que las respuestas sean claras

Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, comentó que “la entrevista se parece  a un safari, es una especie de aventura donde el periodista va bien preparado con su fusil y su lanza,  pero no conoce lo que va encontrar, tiene un objetivo canalizado, mas no está advertido de  los obstáculos que enfrentará en su búsqueda. En una entrevista intervienen básicamente dos personas: el entrevistador y el entrevistado. El primero, además de tomar la iniciativa de la conversación, plantea mediante preguntas específicas cada tema de su interés y decide en qué momento el tema ha cumplido sus objetivos. El entrevistado facilita información sobre sí mismo, su experiencia o el tema en cuestión”.

La joven periodista de las páginas culturales de Juventud Rebelde, Yelanys Hernández Fuste, piensa que la entrevista sí es una aventura, es un misterio: “Al principio no me gustaba hacerla, pues no la veía tan atractiva como el reportaje y la crónica, pero ahora soy una apasionada del género y aprendo de cada entrevistado. Para hacer una entrevista uno debe estudiar de forma minuciosa  a las personas que cree dignas de una entrevista. En mi caso, nunca voy sin un cuestionario, pero sin olvidar que hay preguntas que surgen al calor del diálogo. Me gusta entrevistar aquellas personas que no son comunes, trato de  echar un vistazo al panorama de actividades de la música popular a través de los jóvenes músicos que son herederos  del legado  de sus antecesores”.

En el capítulo Un abordaje práctico, del libro La entrevista periodística, de Jorge Halperín, se dice que “la entrevista es un hecho comunicativo donde el entrevistado es su propia voz, el lector siente que le llega la información de primera mano, es mas creíble. Es una revelación donde el periodista debe elegir a quien la hace y se prepara rigurosamente para darla a conocer. El entrevistador debe hacer las preguntas que el público para quien escribe desearía formularle al entrevistado, sin dejar que este manipule a su favor las informaciones que proporciona. Cada pregunta debe ser portadora de conjeturas, hipótesis, inquietudes, perspectivas del mundo”.

Particularmente pienso que la entrevista es un concurso de ideas  donde se enfrentan el entrevistador y el entrevistado, donde el primero actúa como juez y jurado, critica y decide si lo que se le brinda será publicado o no, es decir, lo que el entrevistado ofrece está en manos de quien lo entrevista.

La entrevista es un sitio donde convergen  varios géneros, la literatura tiene cabida también en esta unión. La poesía puede estar presente en su inicio o entrada y en las conclusiones. Las preguntas no tienen tanto de literatura, sino que son las formas implícitas de dar la opinión y demostrar la  inteligencia del entrevistado, lo que conlleva habilidad y destreza, sin olvidar que la entrevista debe conducirse principalmente no en interés del entrevistador o el entrevistado sino del lector al cual se lleva la información.

EN BUSCA DE UNA FINALIDAD

Como se expresa en el Manual de Redacción e Investigación, utilizado en la carrera de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana: “La entrevista utiliza en sus recursos a la dramaturgia, es al igual que el teatro una forma dialogada y como él debe salvar las diferencias entre la lenguas oral y la escrita. Si el teatro finge la comunicación oral, la entrevista deberá conservar ese rasgo al transcribirla, corrigiendo solo lo necesario para que su carácter de lengua hablada no entorpezca la cabal comprensión. En general, puede afirmarse que las entrevistas andan a la caza de personalidades y, por ello, se apoyan en el prestigio o fama del entrevistado. No obstante, una posibilidad que puede explorarse es la entrevista organizada no alrededor de un personaje, sino de una temática. En cualquier caso la regla de oro es que se interrogue siempre a las personas sobre un tema que conozcan. Lamentable es escuchar a un poeta desbarrar sobre deportes o a un maratonista sobre arte”.

Según La Nación, la finalidad de la entrevista es "enterarse por boca autorizada de noticias referentes a un tema específico; revelar el carácter o las ideas de alguna persona distinguida sobre asuntos de su especialidad, o bien la de requerir impresiones personales, a un individuo o a varios, acerca de sucesos de actualidad".

Jorge Halperín, en su libro La entrevista periodística, sostiene que esta "es la más pública de las conversaciones privadas”. Añade el autor: "El sujeto entrevistado sabe que se expone a la opinión de la gente. Por otra parte, no es un diálogo libre con dos sujetos. Es una conversación radial, o sea, centrada en uno de los interlocutores, y en la que uno tiene el derecho de preguntar y el otro el de ser escuchado”.

También agrega que la entrevista funciona con las reglas del diálogo privado (proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad), pero que, sin embargo, está construida para el ámbito de lo público.

José Luis Martínez Albertos, en Redacción Periodística: Los estilos y los géneros en la prensa escrita, considera a la entrevista como una modalidad particular del reportaje y dice que se trata de una de las manifestaciones periodísticas de mayor aceptación popular: "El aspecto positivo de esta modalidad de reportaje radica en que posee una apariencia de calor humano propio, nacido de la sensación de inmediatez que se establece a través del recurso de las, en principio, propias y personales palabras del entrevistado".

José Acosta Montoso, autor de Periodismo y literatura, la define como "el método mediante el cual un profesional de la información entra en contacto con un personaje público, del que se ha propuesto un interés periodístico, ya sea por sus declaraciones, su cargo o su personalidad."

Ciro Bianchi declaró en la entrevista “Un género para muchachos que no quieren pensar”,  realizada por Yamiley Mireles Areces y Daylen Vega, estudiantes de Periodismo:”Nunca me gustó mucho la entrevista informativa, mi gran pasión ha sido la entrevista de personalidad, he hecho muchas y he entrevistado grandes figuras como Oswaldo Guayasamín, Nicolás Guillén, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Miguel Barnet, Alejo Carpentier, Lezama Lima y Gabriel García Márquez. La he visto como un hilo conductor entre el personaje y el público que lo admira. Ha sido un privilegio que me permite conocer gente que muchos quieren conocer y no pueden; pero es un género ingrato y manipulado, un género -como diría Luis Borges- para muchachos que no quieren pensar”.

También afirmó:”No lo creo un género  puro, aunque puede serlo, pero casi siempre va complementando testimonios, reportajes y crónicas”. Sobre la preparación previa del periodista, explicó: “Muchas preparaciones previas han salvado entrevistas y su ausencia ha liquidado algunas. Claro, hay ocasiones que la inmediatez de la noticia no te permite una buena preparación, entonces debes conversar con tu entrevistado para lograr conocer cómo es y cómo piensa, para luego poder preguntar”.

En fin, aunque haya una buena preparación no sabes qué sorpresa te depare el entrevistado y estos márgenes de sorpresa son la aventura a la cual uno se debe enfrentar. La entrevista  nos lleva a indagar, nos puede dar placer, conocimientos,  y el producto comunicativo requiere una elaboración que ponga de manifiesto lo que desea mostrar el entrevistador.

La entrevista es el más difícil de los géneros periodísticos, es un duelo, y como éstos, se debe estar preparado para enfrentar en un combate intelectual donde gana la cultura y también el periodista inteligente, que sabe relacionar y  tiene la capacidad de combinar sus conocimientos con los que el entrevistado le brinda.

Bibliografía:

Berguero, Fabián: La entrevista periodística. En: sitio web del Área de Periodismo de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue.

Gargurevich, Juan: Géneros Periodísticos. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana. s/f.

Gómez Masjuán, Miguel Ernesto: La entrevista desde la psicología. En: www.latecla.cu

Halperín, Jorge: La entrevista periodística. 

Hernández Acosta, Bárbaro Rafael: Otras consideraciones sobre la entrevista. En: www.latecla.cu

La entrevista periodística, del Departamento de Periodismo de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

La entrevista, del departamento de Comunicación Social de  la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

La entrevista. En: www.monografias.com

Manual de redacción e investigación, de Colectivo de autores, utilizado en la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Mireles Areces, Yamiley y Daylén Vega, estudiantes de Periodismo: Un género para muchachos que no quieren pensar, entrevista a Ciro Bianchi.  En: www.radioprogreso.cu /especiales

Pérez Valdés, Julián: Género entrevista: El qué y el cómo de la pregunta. En: www.latecla.cu

Rodríguez Betancourt, Mirian: Acerca de la entrevista periodística. Editoral Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Sosa Barceló, Sayli: A propósito de la entrevista periodística. En: www.latecla.cu

Periodistas entrevistados:

Roger Ricardo Luis, profesor y director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Yelanys Hernández Fuste, periodista de Juventud Rebelde.