Blogia
Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

MÁS ALLÁ DE UN ENCUENTRO INFORMATIVO

MÁS ALLÁ DE UN ENCUENTRO INFORMATIVO

En el texto La entrevista periodística, se señala que ésta se distingue por: Un evidente interés hacia la persona entrevistada; Pericia en el manejo de la técnica de preguntas y respuestas; Voluntad manifiesta de difundir el resultado en un medio de comunicación.

ALIET ARZOLA LIMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista es una herramienta primordial en el periodismo moderno y se utiliza para obtener información sobre disímiles temáticas. Por medio de este género el lector puede acercarse a la cara impensada de un personaje famoso, o conocer la existencia singular de una figura hasta el momento anónima, como afirman los expertos.

De esta forma apreciamos que la entrevista descubre, revela, y sus diálogos atrapan al lector siempre y cuando el periodista logre disparar la imaginación del entrevistado y obtenga un equilibrio entre información, testimonios y opiniones.

LOS VÍNCULOS Y EL INTERÉS

Para nadie es un secreto que en el periodismo la actualidad de cada información cobra gran importancia a la hora de su publicación. En el caso de las entrevistas esta máxima es innegable, aunque en ciertos casos, dependiendo del personaje, el trabajo puede tener mayor o menor vigencia.

Por ejemplo, para Juan Gargurevich, importante historiador del periodismo en Perú, en las entrevistas biográficas o de personalidad, el periodista hace emerger declaraciones de la figura que interroga, las cuales pueden ser publicadas en cualquier momento, pues siempre contendrán elementos de interés.

Lo mismo ocurre con personas que han llegado bruscamente a la notoriedad por algún tipo de éxito, ya sea como campeones deportivos o merecedores de premios de carácter especial.

Por el contrario, en las de actualidad se interroga con fines precisos en la búsqueda de respuestas con valor noticioso, y sobre temas relacionados con sucesos recientes. En estos casos el interés del periodista se centra básicamente en el hecho y no en la figura.

Para comprender mejor estos aspectos debemos tener en cuenta que las relaciones periodista – entrevistado no son entre iguales, sino asimétricas. Así lo considera Jorge Halperín, periodista argentino, quien argumenta: “El sujeto está en el centro y nosotros (la prensa) a un costado, facilitando el contacto con los lectores y dejando que su presencia sea, naturalmente, más importante que la nuestra”.

En ese sentido, el periodista del semanario Tribuna de La Habana, Harold Iglesias, asegura que los receptores necesitan saber los pensamientos de los personajes y no los del periodista, aunque en determinadas situaciones este último debe deslizar, de manera inteligente, sus ideas como instrumento para poner a prueba el discurso de su objeto de estudio.

De igual manera, María Julia Mayoral, quien labora en la Agencia de Noticias Prensa Latina, comenta: “No busco a una persona con el fin de entrevistarla si no pienso que por su conocimiento, preparación profesional o jerarquía, tenga algo significativo para aportar en términos de valoración o información”.

Y agrega: “Sería una falta de profesionalidad interrogar a alguien para escuchar qué dice, pues en el periodismo es vital indagar en cosas novedosas y análisis profundos que superen lo elemental”.

Al respecto, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, afirma que toda persona tiene una historia para contar y corresponde al periodista descubrirla: “Pensar en entrevistas solo para obtener declaraciones está alejando a los periodistas de su hacer fundamental que es contar historias, y adecuándolos peligrosamente al simple oficio de contadores de declaraciones”

Otra vertiente del tema expone Jorge Halperín cuando señala: “El periodista tiene a su disposición un personaje público para interrumpirlo, criticarlo y conducirlo hacia distintos temas, con lo que lograría explorar sus dudas y contradicciones”.

No obstante, en torno a este vidente interés por el entrevistado, algunos especialistas consideran que la mayor atención debe estar centrada en el público.

Al respecto,  Walter Van Dyke y Victor Moore, autores del libro ¿Cómo entrevistar?,  afirman: “El periodista debe hacer énfasis en hechos que interesen a un auditorio y preguntarse: ¿Tiene este asunto actualidad para los lectores? ¿Logrará estimular su curiosidad, atraer su atención por su novedad o singularidad?” 

Como vemos, los periodistas deben establecer vínculos con sus entrevistados sin dejar caer el interés por ellos, pues son, sin discusión, los principales proveedores de información, aunque siempre se tendrá que prestar mucha atención a las expectativas de los lectores.

ALGO MÁS QUE PREGUNTAS Y REPSUESTAS

La entrevista es una conversación entre dos o más personas, quienes establecen un diálogo de intereses basado en preguntas y respuestas, según refleja la Selección de Lecturas de Redacción Periodística elaborada por el Departamento de Ciencias de la Información de la Escuela de Periodismo de Cuba (DECIEP) en 1976.

Según el joven reportero Harold Iglesias, el periodista debe manejar con mucha inteligencia el hilo de la entrevista a fin de lograr que el personaje se exprese sin reservas: “Nosotros debemos tener mucha habilidad para conducir al entrevistado por el camino que deseamos y solo podemos lograrlo con mucha destreza a la hora de desarrollar la técnica de preguntas y respuestas.

“La correcta realización de este método es esencial si queremos concretar un encuentro ameno que satisfaga los intereses de las partes involucradas, pero insisto, es imprescindible que el periodista  conduzca con inteligencia la conversación”.

En ese sentido, Jorge Halperín señala: “Los entrevistadores deben formular preguntas que provoquen información, que permitan profundizar, que consigan explicaciones, que den lugar a opiniones, que busquen lo nuevo, que piensen en lo global y en los detalles, que atraigan anécdotas, y para ello deberán tener mucha maña y maestría durante el encuentro”.

La Selección de Lecturas del DECIEP explica que existen diferentes formas de preguntar durante una entrevista, las cuales varían de acuerdo con el personaje y los objetivos que se proponga el periodista.

Algunas interrogantes invocan un enfoque directo de un tema. Estas pudieran clasificarse como de presentación o introducción. Por ejemplo:

-Usted proyecta publicar un libro sobre enfermedades críticas.

¿Qué nuevos aspectos recogerá en ese sentido?

 

La pregunta directa enfoca el asunto sin rodeos y se puede utilizar de acuerdo con las circunstancias de la entrevista, aunque es considerada un buen recurso para “romper el hielo”.

También tenemos las preguntas de resumen, que sirven para llegar a conclusiones sobre asuntos tratados o sobre el objetivo de información central:

-¿Qué significa este Congreso, después de 14 años de trabajo femenino,

en las metas a alcanzar por la mujer cubana?

 

Estas interrogantes suelen formularse al final de la conversación para obtener en síntesis las acotaciones del entrevistado.

Otra variante que con frecuencia maneja el periodista durante una entrevista, es realizar preguntas polémicas. Estas, siempre y cuando se utilicen en momento exacto, son propicias para obtener criterios que interesan al lector y, además, dan agilidad a la conversación:

-La crítica insiste en que sus novelas son muy densas.

¿Cómo valora usted esas opiniones?

 

No obstante esta diferenciación, pocos especialistas se atreven a establecer una clasificación de preguntas, pues ante cada entrevistado se presentan situaciones distintas que se deberán resolver de forma creadora, con interrogantes agresivas, de exploración, alternativas o de recapitulación.

Tampoco se pueden olvidar las preguntas clásicas (qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué), las cuales son imprescindibles para extraer y precisar detalles.

En una entrevista, además, cada redactor tendrá que exigirse una preparación previa para lograr la confección de un cuestionario con audacia, ingenio y creatividad, tal y como relata la periodista María Julia Mayoral: “Hace algunos años entrevisté a un general y no tenía mucha información sobre él: ¿cómo era?, ¿qué relaciones mantenía con su tropa?, ¿qué éxitos había obtenido en Angola?

“Todos estos elementos de ambiente los investigué con personas cercanas y logré confeccionar interrogantes que abordaban diversas aristas de su personalidad. Después, durante el encuentro, aquel hombre se sorprendió por todo lo que sabía acerca de su vida”.

Al respecto, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, nos advierte que la técnica de preguntas y respuestas puede aportar satisfactorios dividendos cada vez que tengamos claro qué preguntar y qué no repetir.

No obstante estos criterios que comparte, la profesora de Periodismo, Iraida Calzadilla, argumenta que en una entrevista tampoco es necesario conocer absolutamente todo respecto al entrevistado, pues hay que reservarse un poco de curiosidad por lo desconocido, por lo que pueda sorprendernos, sin por ello dejar de ser profesional. El periodista, entonces, muestra su capacidad para salir airoso ante el reto de lo imprevisto y el diálogo se convierte en un espacio inteligente y aportador de doble vía. 

 

Por su parte, Víctor Joaquín Ortega, jefe de Redacción del semanario Tribuna de La Habana, afirma: “En la entrevista lo simple y lo superficial no logra captar la atención del lector ni muestra las verdaderas imágenes del personaje.

“Es frecuente encontrar entrevistas, sobre todo en radio y televisión, en las cuales existe poca variedad y el comunicador da la sensación de no conocer a su invitado, aspectos que conllevan a una tediosa monotonía”.

LAS PUBLICACIONES Y EL “OFF THE RECORD”

Como hemos visto, la entrevista está destinada a informar al lector sobre diversos tópicos que se abordan durante una conversación con un determinado personaje, pero, ¿son todas las entrevistas para publicar en un medio de comunicación?

Según Harold Iglesias, cada entrevista se hace para dar a conocer la opinión de la figura abordada y publicarla, pues los reporteros deben tener siempre el objetivo periodístico de llevar a la luz pública los puntos de vista de otra persona.

Sin embargo, María Julia Mayoral discrepa: “Muchas veces he tenido conversaciones que no están destinadas a publicarse, sino son para documentarme acerca de la actualidad”.

Dichos encuentros son los denominados “off the record” (fuera de grabación), en los que el entrevistado confía a su interlocutor datos que no pueden salir en un medio de comunicación, según Juan Gargurevich.

“Violar el “off the record” puede traer nefastas consecuencias para el periodista, que debe tener mucha ética profesional para no incumplir con el imaginario pacto de confidencialidad firmado con las fuentes”, afirma el Víctor Joaquín Ortega.

De esta forma nos percatamos de que toda entrevista tiene como fin dar a conocer informaciones mediante disímiles métodos, pero no todas podrán ser plasmadas íntegramente en las páginas de un diario, pues como asegura Halperín: “La entrevista es la más pública de las conversaciones privadas”.

Fuentes consultadas:

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso 2008-2009.

Colectivo de Autores: Selección de Lecturas de Redacción Periodística. Acerca de la entrevista y el reportaje periodísticos, DECIEP, La Habana, 1976.

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos, Editorial Félix Varela, La Habana, 2006.

Halperín, Jorge: La entrevista periodística, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1995, en www.bdp.org.ar Consultado el 23/7/09.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2002.

Walter Van Dyke y Victor Moore: ¿Cómo entrevistar? Rial, Madrid, 1960.

Periodistas consultados:

Harold Iglesias, semanario Tribuna de La Habana.

María Julia Mayoral, agencia Prensa Latina.

Víctor Joaquín Ortega, jefe de Redacción del semanario Tribuna de La Habana.

 

 

 

EL ARTE DE ENTREVISTAR

EL ARTE DE ENTREVISTAR

Tema: Según Mehegan, para hacer una buena entrevista hace falta: 1) Prepararla; 2) Saberla llevar; 3) Redactar adecuadamente.

JAVIER MONTENEGRO NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 

Muchos periodistas consideran que la preparación previa a la entrevista es uno de los factores más importantes a la hora de realizarla. Elmo Scott Watson, en su libro “Survey of Journalism”,  ofrece instrucciones precisas sobre la fase de preparación de la entrevista:

1-Infórmese de la profesión e intereses de la persona entrevistada.

2-Estudie sus retratos.

3-Esté seguro de que el asunto de la entrevista le es conocido.

4-Manténgase en el campo de interés del entrevistado.

5-Escoja anticipadamente la hora y el local para la entrevista, dando a su interlocutor la oportunidad de prepararse.

En una entrevista realizada a David Mehegan por Donald Murray, éste le preguntó cómo se preparaba para realizar este tipo de trabajo periodístico.

“Necesito saber lo suficiente sobre aquello de lo que voy a escribir; así evitaré formular preguntas que me hagan quedar como un imbécil y tendré la posibilidad de entender a la persona con la que voy a hablar. Pero tampoco me abruma ignorar algunas cosas, porque tengo la teoría de que nuestro trabajo consiste en desconocer algo y, después, saber descubrirlo”.

Al preguntarle a Alain Arias Barreto, profesor de Realización y Periodismo Audiovisual y periodista del diario del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, cómo se preparaba para realizar una entrevista, respondió:

“Lo primero es tener bien claro cuáles son los objetivos que se persiguen con la entrevista. En función de ellos se realiza la preparación. Siempre es necesario tener elementos que caractericen al entrevistado, porque conocerlo permite la elaboración de un cuestionario más ajustado al contenido que se quiere alcanzar.

“Sin embargo, si la entrevista es de personalidad es muy importante conocer la mayor cantidad de información sobre esa persona; no solamente a través de fuentes oficiales, a veces las informales conducen a  una visión más desprejuiciada sobre el entrevistado. Siempre se deben contrastar las fuentes utilizadas en la preparación para no cometer errores en los cuestionarios y ser lo más objetivos posibles.

“Cuando la entrevista tiene un peso más informativo y menos anecdótico, no es suficiente con conocer al entrevistado, es necesario documentarse sobre el suceso que pretende ser abordado con la entrevista. No puede dejarse a libre decisión del entrevistado la conducción del ejercicio. Es el periodista quién decide por dónde va la conversación y sin conocimientos sobre el objetivo de las preguntas, el diálogo se vuelve monólogo”.

Zamira Achang, periodista de Canal Habana, respondió a esta misma pregunta:

“La tipología de la entrevista es fundamental a la hora de prepararla; además, también debe tenerse en cuenta el espacio donde será publicada para determinar ciertos parámetros o perfiles de las preguntas a realizar. Si es de personalidad, resulta importante el conocimiento previo del entrevistado para poder establecer la empatía con él… El background  que podamos tener del tema e incluso nuestra valoración personal sobre ciertos tópicos, es esencial para hilvanar el diálogo, aunque es preciso a veces dejar que fluya, y eso nos puede conducir a destinos sorprendentes e interesantes que no habíamos prefijado”.

La preparación previa a la entrevista puede decirse que es el factor más importante de ésta, pues así elaboramos el cuestionario, que es la columna de una entrevista. También se puede dar el caso de que nos sea más fácil tratar con el entrevistado gracias a los datos obtenidos de él con anterioridad.

En ocasiones el periodista es enviado a realizar una entrevista sin documentación del personaje. Según Juan Gargurevich, en estos casos el periodista deberá apelar a su ingenio. Lo más sensato es confesar al entrevistado que sabe muy poco sobre él. Si éste tiene humor, colaborará gustoso. En caso contrario, la entrevista será un fracaso.

-¿Qué hacer cuando no se puede tener

una preparación previa a la entrevista?

 

Zamira Achang: “Esta pregunta me resulta bastante cercana, el hecho de trabajar en la televisión nos expone mucho más al diarismo y a la improvisación, incluso estando al aire nos llega un entrevistado sin preparación previa y entonces nuestra única arma es la improvisación. Esto requiere sobre todo la ecuanimidad del entrevistador y su capacidad de establecer un diálogo que poco a poco vaya desembocando en la entrevista y en lo que queremos enfatizar, a veces no podemos abrir con la pregunta que debíamos hacer, sino conducir a nuestro entrevistado por senderos que confluyan en el camino deseado; en ocasiones, su personalidad es bastante difícil o en ocasiones nos lleva por caminos inesperados, lo que sí resulta esencial es que no debemos permitir nunca que se escape de nuestras manos”.

Alain Arias: “Depende del tipo de entrevistador que seas, hay quienes sortean una entrevista sin preparación que parecieran enciclopedias y, sin embargo, poco hay de profundidad en sus palabras, otros no. Demostrar seguridad es necesario, aun cuando falte solidez en la construcción de las preguntas, el entrevistado siempre debe sentir que está conversando con un profesional. Personalmente acudo a un predominio de preguntas abiertas que con las respuestas del entrevistado me permitan rellenar las lagunas de desconocimiento e ir graduando preguntas posteriores”.

Saber llevar la entrevista

Donald Murray también preguntó a David Mehegan si utilizaba alguna técnica especial en la entrevistas cara a cara, a lo que respondió:

“Ninguna, salvo el procurar acercarme a las personas con afán de saber, tratarlas respetuosamente, poner mucha atención e intentar responder inteligentemente con preguntas no preparadas cuando el entrevistado dice cosas sorprendentes o imprevisibles. Mucha gente desconfía de los periodistas, les disgustan, pero si consigues que esas mismas personas sientan que pueden confiar en ti, entonces cuentan libremente su historia”.

Respetar al entrevistado es esencial a la hora de realizar la entrevista; esto es desde no hacerle perder el tiempo por nuestra falta de puntualidad, respetar sus ideas y opiniones, escucharle con verdadera atención, sin que la entrevista parezca una rutina laboral.

Bill Kovac, director del Atlanta Journal and Constitution, aconseja a sus reporteros: "Cuando escriban un artículo sobre una persona... volved a leerlo, pero cambiando su nombre por el vuestro". Y ese ponerse en su lugar, se traducirá en prestarle toda nuestra atención.

-¿Cómo debe llevarse una entrevista?

Alain Arias: “El periodista debe sentir y debe hacer sentir al entrevistado que es él quien tiene el control. Para eso es esencial la seguridad y confianza del periodista. No debe entregarse la conducción al entrevistado porque se corre el riesgo de perder los objetivos y terminar haciéndose la entrevista que quería el entrevistado y no la que se planificó según los objetivos del medio”.

Zamira Achang: “Una entrevista debe llevarse siempre como un descubrimiento. Quien está delante de nuestros ojos es un enigma que develaremos en el curso del diálogo”.

El respeto al entrevistado y mantener el control del ejercicio son las bases de la entrevista. También es importante estar listos para una respuesta sorpresa del entrevistado y no perder el control; y buscar siempre el momento oportuno para lanzar preguntas claves sobre temas específicos al entrevistado. Un ejemplo de esto se aprecia en las entrevistas de la italiana Orianna Fallaci, cuando hace preguntas a sus entrevistados en momentos oportunos, o cuando los conduce a través de otras preguntas hasta el tema que ella desea.

Redacción de la entrevista

Edward Kosner, director de la revista New York, dice: "Lo primero que se aprende cuando escriben sobre uno es que, por favorable que el artículo pueda ser, si hay algo que considera terriblemente injusto o negativo, eso no deja de golpear en tu cabeza”.

Sin dudas, respetar al entrevistado, mantenerse fiel a lo dicho por él en la entrevista y no manipular sus declaraciones, son principios a tener en cuenta a la hora de redactar la entrevista.

-¿Qué debe tenerse en cuenta a la hora de redactarla?

Zamira Achang: “A la hora de redactarla debemos siempre buscar la arista más interesante y atractiva, a veces el material que tenemos es abundante y es preciso discriminar lo que puede resultar trivial o de poco interés y descubrir lo que puede ser el gancho de la entrevista. El estilo puede ser diverso, a veces preguntas y respuestas, es lo más acertado, a veces la redacción donde ambas se fundan es mucho más efectiva, muchas veces la hibridez nos funciona y podemos combinar uno y otro estilo de redacción, incluso realizar descripciones del ambiente, del carácter del entrevistado o de determinado aspecto significativo que sin dudas dice mucho más que una respuesta.

“También es importante lograr un equilibrio que mantenga todo el tiempo el interés de quien lee en el texto, ahí es esencial el orden que le demos a las preguntas y la dosificación de la información”.

Alain Arias: “El lector, radioyente o televidente es fundamental. El periodismo es un oficio con una fuerte función social. No se hace periodismo para uno mismo, para complacer entrevistados, se hace para responder a necesidades “cognitivas” de un público. Por tanto, la redacción depende mucho de las características de las personas a las que será dirigida la entrevista. A ello se suman las características editoriales del medio en el que escribes (características también muy determinadas por el receptor) y el estilo del redactor que, aunque no es determinante, llena de colorido el acto de creación”.

El entrevistador debe mantenerse en segundo plano y dejar hablar al entrevistado. Sin embargo, es el entrevistado quien dirige la entrevista y quien la organiza en tres partes: presentación, cuerpo y cierre.

-Presentación: Debe ser breve, pero suficientemente informativa. En ella se habla no sólo del entrevistado sino del tema principal de la entrevista

-Cuerpo: Está formado por las preguntas y respuestas. Es importante elegir preguntas que interesen al público. Deben ser adecuadas, breves, claras y respetuosas para que el entrevistado pueda transmitir sus experiencias.

-Cierre: Breve. En él, el entrevistado puede presentar un resumen de lo hablado, hacer un comentario personal o cerrar la entrevista con una respuesta del entrevistado.

El tipo de entrevista que se desea hacer a la hora de redactar es esencial; de esto depende la forma que tendrá, el orden de las preguntas y la presentación que tendrá el entrevistado.

El periodista Jorge Timossi, preguntado por los estudiantes de Periodismo de La Habana sobre qué hacer para escribir buenas entrevistas, les dio un consejo: para hacer buenas entrevista es necesario hacer previamente muchas entrevistas malas.

Bibliografía:

Gargurevich, Juan, Géneros periodísticos, La Habana, Editorial Félix Varela, 2006, Pag. 45-47.

http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/9/Usr/elvigia/febrero99/entrevista.htm

http://www.slideshare.net/cnovarese/clase-2-la-entrevista

Entrevistas a periodistas:

Zamira Achang, periodista de la Televisión Cubana.

Alain Arias Barreto, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

 

EL NOBLE DUELO

EL NOBLE DUELO

Tema: En el texto Los vínculos entre el periodista y el entrevistado, se apunta: “En toda entrevista periodística existe un pacto de cooperación implícito entre entrevistador y entrevistado”.

LIZ XAMIRA ABAD JAREL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La entrevista es un diálogo donde un interlocutor interroga, formula pocas o muchas preguntas, sobre uno o varios temas, en busca de información, para conocer opiniones o revelar una personalidad a través de las respuestas, mientras el otro interlocutor las responde o las elude, parcialmente”, así define este género, el periodista venezolano Eleazar Díaz Rancel.

Según el artículo La entrevista como herramienta de recolección de datos, podemos decir, en líneas generales, que para la entrevista periodística rigen las siguientes reglas básicas de una situación comunicativa, cuyo funcionamiento es conversacional: ambas partes de la relación -entrevistador y entrevistado- participan en ella voluntariamente; sin embargo, en la entrevista periodística los roles de entrevistador y entrevistado no son intercambiables.

En el artículo también se consigna que la entrevista debe tener un objetivo prefijado; a diferencia de la conversación, está regida por un funcionamiento de turnos como principio ordenador de las intervenciones que regulan los cambios de locutor y los tiempos de emisión; existe un pacto de cooperación implícito entre entrevistador y entrevistado que implica que la entrevista contenga tanta información como sea necesario, que esa información sea verídica, que los dichos del entrevistado sean relevantes y que exista la mayor claridad posible.

El resultado de la colaboración

Para el periodista cubano de la Agencia de Información Nacional, Carlos Barruecos, el pacto de cooperación entre los participantes de la entrevista es crucial, para que el periodista logre mayor veracidad en las respuestas del entrevistado, ya que de esto dependerá la confiabilidad del entrevistador. El pacto se presentará desde el momento en que se coordina la entrevista y se mantendrá después, cuando se desarrolle.

De acuerdo con el artículo La entrevista como herramienta de recolección de datos, se puede afirmar que este tipo de interacción surge de la necesidad de los sujetos de obtener información sobre algún tema específico. Es decir, que la curiosidad es el factor motivador para emprender una entrevista. Por lo tanto, la situación de entrevista parte de una falta de conocimiento, generalmente parcial, sobre un tema o un aspecto del tema, una curiosidad en el mismo sentido por parte del sujeto entrevistador, una o varias personas que sí tienen ese conocimiento y están dispuestas a darlo y una acción que tiende a revertir la situación de “carencia de información”.

Es a esa acción a la que llamamos “entrevista”: un sujeto que pregunta y otro que responde en un marco determinado y con objetivos particulares de cada situación. Por lo que en el ejercicio periodístico, se necesita de un pacto de cooperación entre entrevistador y entrevistado, ya que permite, con autorización del entrevistado, difundir públicamente, en un medio masivo de comunicación, el contenido de lo conversado por su interés, actualidad y relevancia.

La periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, en su libro Acerca de la entrevista periodística, refiriéndose al pacto de cooperación expresa que la entrevista, en tanto género periodístico específico, tiene la particularidad de ser el resultado de la colaboración entre entrevistador y entrevistado, característica sui generis, pues es el único género que se distingue por esa particularidad: el periodista como necesidad profesional, tiene que comprometer de algún modo a su personaje mediante recursos, y técnicas sicológicas, pues de hecho, al hacer al entrevistado copartícipe de la gestión, en una medida se está halagando su vanidad.

Como conductor y “creador” de la conversación periodística, el reportero debe estar dispuesto a intervenir cuando el entrevistado responda con demasiada extensión, o con cierto grado de confusión o dificultad, y tiene que hacerlo poniendo a prueba, sobre todo, esa capacidad de trato psicológico.

Según el periodista cubano del semanario Trabajadores, Joel García León, el pacto de cooperación varía de un entrevistado a otro, y está en dependencia de la empatía que logre el periodista, las características personales del entrevistado, el lugar, el horario y el objetivo que se propone la entrevista.

Asimismo, Fidel Rendón Matienzo, periodista cubano de la Agencia de Información Nacional, coincide en que el pacto se establece en la medida en que los participantes se conocen mejor y se logre una empatía. Sin embargo, afirma que en todas las entrevistas no se puede mantener, ya que no siempre el entrevistador coincide con los puntos de vista del entrevistado, y mientras el periodista pregunta lo que necesita saber, el entrevistado responde lo que quiere.

El pacto de confianza

La cooperación entre los partícipes de la entrevista es necesaria para que el entrevistado se entregue y el periodista lo guíe, lo que crea un clima de distensión propicio para que el entrevistado se manifieste. Una buena entrevista es el resultado de haber conseguido un óptimo equilibrio para acercarnos lo suficiente al sujeto, guardando al mismo tiempo las distancias, comenta el periodista argentino, Jorge Halperín en su texto Intimidades de la Conversación Pública.

Resalta, además, que al realizar una entrevista aparecen varias preguntas, entre las cuales están: ¿cuándo hay que publicar lo que dice el entrevistado y cuándo callarlo?

Primero hay que recordar que en una entrevista, el personaje sabe que es un trabajo para ser publicado, que sus declaraciones salen al aire o se escriben, por lo tanto, es éticamente correcto que no se calle nada, a menos que haya una petición expresa del entrevistado de hacerlo, como el off the record: ”Pero, ¿por qué hacerlo si el entrevistado sabe de antemano que la entrevista es para una publicación? Se hace por que hay un pacto de confianza con el entrevistado. Hay veces que es mejor respetar esos acuerdos off the record porque así se logran obtener otras cosas. “

Es importante que en cada entrevista periodística se cumpla el pacto de cooperación implícito entre entrevistador y entrevistado, porque si no, se corre el riesgo de que la entrevista se convierta en el banquillo de los acusados. Como diría el periodista español Juan José Pradera: ”El enfrentamiento entre el entrevistador y el entrevistado, no es cruento ni ofensivo, sino un ‘noble duelo’, porque forma parte de una especie de juego, conocido y aceptado por ambas partes.”

Bibliografía:

Cantavella, Juan. Manual de la entrevista periodística. Editorial Ariel,S.A, Barcelona, 1996.

Gagliano, Celina y Perrone, Yanina. ¿Cómo se escribe una crónica periodística sobre un evento cultural?  En: fr.answers.yahoo.com/question/index?qid...Consultado el 23 de julio de 2009.

Halperín, Jorge. Intimidades de la conversación pública. En: www.periodismo.uchile.cl/talleres/radio/entrevistaperiodistica1.ppt.Consultado el 16 de julio de 2009.

La entrevista como herramienta de recolección de datos. En: www.bdp.orq.ar/.../la entrevista como herramienta.php Consultado el 23 de julio de 2009.

La entrevista periodística. En: es.wikipedia.org/wiki/Entrevista_period%C3%ADstica. Consultado el 20 de julio de 2009.

LOS VÍNCULOS ENTRE EL PERIODISTA Y EL ENTREVISTADO. En: http://www.fundacion-wae-cultura.org/Usuarios/9D3576/archivos/Hemeroteca/C2_2136_4.doc. Consultado: 12-9-2009

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. Editorial Félix Varela. La Habana, 1999, pp15-21.

Sosa Barceló, Sayli. A propósito de la entrevista periodística. En: www.latecla.cu/bd/entrevista/aproposito sayli.htm. Consultado el 16 de Julio de 2009.

Periodistas Consultados:

Carlos Barruecos, periodista de la Agencia de Información Nacional.

Fidel Rendón Matienzo, periodista de la Agencia de Información Nacional.

Joel Garcia León, periodista del semanario Trabajadores.

 

EL DIFÍCIL Y APASIONANTE RETO DE PREGUNTAR

EL DIFÍCIL Y APASIONANTE RETO DE PREGUNTAR

Tema: En su criterio, ¿qué diferencias se constatan entre una entrevista y una entrevista periodística?

CLEISBEL FONSECA GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Uno de los  géneros periodísticos más difíciles y apasionantes es la entrevista. Su uso como método indagatorio, recurso informativo y diálogo interpersonal interesado la convierte en un género sui géneris.

La palabra entrevista deriva del latín y significa “los que van entre sí”. Según el diccionario de la Real Academia Española, es la conversación que tiene como finalidad obtener información. El mismo vocablo también proviene del francés entrevoir, que significa lo que se entrevé o se vislumbra.

En el mundo periodístico existe una gran polémica en cuanto a definiciones se refiere, por lo cual analizaré los rasgos esenciales que permiten determinar cuándo estamos en presencia de una entrevista periodística o no.

Para empezar, es necesario conocer que en nuestra vida diaria empleamos la entrevista constantemente  como método indagatorio, al intercambiar preguntas y respuestas con otro(s) individuo(s), en busca de determinada información, para conocer mejor sus ideas, sentimientos o modo de actuar. Es una forma de interacción verbal dentro de un proceso de acción recíproca.

Como técnica de recopilación, la entrevista va desde la interrogación estandarizada hasta la conversación libre, es decir, se emplea tanto en cuestionarios básicos que plantean preguntas generales para caracterizar a diferentes grupos de personas (encuestas, entrevistas de trabajo, médicas, judiciales) hasta el intercambio oral que podemos tener con cualquier individuo sin mantener una estrategia de investigación específica (conversación tradicional).

En un diálogo común, en la medida en que se desarrolla, surgen ideas, polémica, dudas o contradicciones espontáneas, pero una vez terminada la discusión, el tema muere, es decir, no tiene continuidad.

En el caso de la entrevista periodística no ocurre así, pues la mayoría de las preguntas son predeterminadas, buscan objetivos específicos antecedidos por un análisis e investigación previa, que después se pretende difundir según el interés del entrevistador y del medio al que represente. No es casual, sino es un diálogo interesado, con acuerdos, intereses y expectativas por ambas partes.

Edel Suárez, periodista cubano y jefe de la Redacción de Análisis de la agencia Prensa Latina, plantea que: “La entrevista periodística conlleva  un plan, busca conseguir una información, por lo cual, el periodista traza una estrategia previa después de conocer la biografía del entrevistado, quién es y cómo evadir las lógicas reservas que él pueda tener. Es necesario comprender el pensamiento del interlocutor para crear confianza y que la conversación surja con mayor espontaneidad”.

Según la información que ofrece Wikipedia, en una entrevista intervienen básicamente dos personas: el entrevistador y el entrevistado. El primero, además de tomar la iniciativa de la conversación, plantea mediante preguntas específicas cada tema de su interés y decide en qué momento el tema ha cumplido sus objetivos. El entrevistado facilita información sobre sí mismo, su experiencia o el tema en cuestión.

Una diferencia bien marcada es esta, la función de los roles. En una plática común la interacción entre los individuos suele ser equilibrada mientras que en periodismo es una charla centrada en el entrevistado, su voz debe predominar, destaca Miriam Rodríguez Betancourt, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Aunque por otra parte, Jorge Halperín, periodista argentino, plantea que el entrevistador es el encargado de guiar, interrumpir, poner a prueba o en dudas lo expresado por su interlocutor.

La información que ofrece Wikipedia sobre el tema refiere que la entrevista periodística se distingue fundamentalmente por tres factores: un evidente interés hacia la persona entrevistada, pericia en el manejo de la técnica de pregunta y respuesta y voluntad manifiesta de difundir el resultado en un medio de comunicación.

Argumenta, además, que en una entrevista es necesario que el sujeto entrevistado esté de acuerdo. Esto ocurre normalmente porque tiene algún interés en ser entrevistado. Las cuatro razones principales que puede tener son las siguientes: por su propio ego, por publicidad, por dinero, para ayudar al periodista, por gratitud, para la farándula.

Según Halperín, “la entrevista es la más pública de las conversaciones privadas.  Funciona con las reglas del diálogo privado pero para el ámbito público: proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad”.

La entrevista periodística cumple varias funciones: obtener información, presentar una personalidad, una vida o una obra; estimular una acción y promoverla; sustentar una opinión; prestigiar un criterio, un trabajo, una necesidad del país o de un colectivo humano; y complementar un argumento, opina la periodista Mirta Rodríguez Calderón.

También requiere de una elaboración literaria, que consta de presentación, cuerpo y conclusiones. En un diálogo común estos pasos se pueden obviar y pasar, sin muchos preámbulos, a las preguntas que, generalmente, no tienen otra  intención que buscar datos, sin potenciar los métodos impresionistas y expresionistas.

Para la periodista y jefa de Redacción de Centro América y el Caribe de la Agencia Prensa Latina, Carmen Esquivel, saber entrevistar es una habilidad que el periodista desarrolla en la rutina diaria y con la práctica: “La facilidad de expresión ayuda, pero no considero que haya que tener cualidades especiales para realizar una buena entrevista, sino una adecuada preparación sobre el tema y el entrevistado”.

En la entrevista periodística interesa no solo lo que dice el personaje sino cómo lo dice. Los matices, la descripción de ambientes, lugares y personas son importantes porque una serie de preguntas y respuestas puede convertirse en una simple encuesta.

Miriam Rodríguez Betancourt plantea que la clave de la relación entrevistador-entrevistado se logra “cuando esté lo más cerca posible de la naturalidad, la dinámica y espontaneidad que caracteriza a una conversación”.

Agrega que el periodista debe estar conciente de “la influencia emocional que provoca, a partir de las muy diversas formas que adopta para reflejar y transmitir un asunto, centradas en el protagonismo de los portadores de la información”.

Existen también otros factores que influyen en la entrevista como género, al decir de la periodista Leonor Archuf son: el grado de institucionalización, articulación del espacio público y la función periodística, notoriedad o estatus de los interlocutores, y por el tipo de competencias  exigidas en el rol del entrevistador.

Para el escritor y periodista uruguayo Carlos María Gutiérrez, más allá de las especificidades de la entrevista, “entre dos seres humanos no hay comunicación posible si no hay sensación de que se entienden mutuamente, de que uno preocupa al otro como ser humano”, más aún en este género que se caracteriza por la colaboración entre entrevistador y entrevistado.

Otros especialistas en comunicación, como el brasileño Juárez Bahía, atribuyen gran importancia a la atmósfera sicológica que rodea a la entrevista. Para él la información más importante se encuentra “en aquello que afecta los sentimientos del reportero y las reacciones del entrevistado, en lo que insinúa, no en lo que dice claramente”.

Saber preguntar es un arte y una habilidad que tiene el periodista para hacer que el entrevistado se pronuncie. Si no lo logra, ha fracasado, asevera la doctora Miriam Rodríguez Betancourt.

Bibliografía:

Carlos María Gutiérrez: Charla ofrecida a estudiantes de Periodismo de La Habana, el 13 de febrero de 1990 (versión no publicada).

Diapositivas de Power Point de trabajo realizado por César Contreras Manzor para el taller de Radio 2003. Título: La Entrevista Periodística. Intimidades de la Conversación Pública (Basado en el texto de Jorge Halperín)

http://es.wikipedia.org/wiki/Entrevista_periodística

http://html.rincondelvago.com/entrevista_3.html

http://html.rincondelvago.com/entrevista-periodistica

http://sistemas.itlp.edu.mx/tutoriales/comadmva/t24.htm

http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/9/Usr/elvigia/febrero99/entrevista

http://www.monografias.com/trabajos12/recoldat/recoldat  

Miriam Rodríguez Betancourt: Acerca de la entrevista periodística, Ed. Félix Varela, Ciudad de La Habana, 1999.

¿SABEMOS PREGUNTAR?

¿SABEMOS PREGUNTAR?

Tema: Nadie nos va a regalar buenas respuesta si nosotros no las buscamos, si no pensamos de qué forma vamos a intervenir en el diálogo y aportar nuestros conocimientos y nuestra perspicacia para proponer respuestas productivas.

CLAUDIA MONTES DE OCA RIVAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista periodística es una conversación con metodología propia sobre diferentes temas, no necesariamente de actualidad, entre dos o más personas destinada a ser difundida en cualquier medio de comunicación, según Raúl Pizarro, periodista y académico de la Universidad de Periodismo de Chile.

La periodista y profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, concuerda en algunos aspectos con el periodista citado anteriormente, aunque incluye el término como “un método indagatorio, que surge prácticamente con el lenguaje articulado, como necesidad social de relación humana”.

En el caso del pedagogo y periodista español autor de la frase en análisis, Juan Cantavella, la entrevista periodística es una conversación entre el entrevistador y una o varias personas con fines informativos; producto de una preparación y adecuada ejecución.

Teniendo en cuenta otros términos de profesores del Departamento de Periodismo de la Universidad Autónoma de Nuevo León (España), en el Curso de Comunicación y Periodismo ofrecido en el período de verano del año 2008, plantean que es un hecho consistente en un diálogo entablado entre dos o más personas: el entrevistador o entrevistadores que interrogan y el o los entrevistados que contestan.

La palabra entrevista deriva del latín y significa "Los que van entre sí". Se trata de una técnica o instrumento empleado para diversos motivos, investigación, medicina, selección de personal. Una entrevista no es casual, sino que es un diálogo interesado, con un acuerdo previo e intereses y expectativas por ambas partes.

Por ultimo, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra Entrevista como la conversación que tiene como finalidad la obtención de información. La misma proviene del francés entrevoir que significa lo que se entrevé o lo que se vislumbra.

Los antecedentes de la entrevista periodística son  norteamericanos. Varios historiadores aún no se ponen de acuerdo si la primera entrevista fue de James Gordon Bennett (director del New York Herald) en 1836, o de Horace Greely, en el Tribune de Nueva York, en 1859; pero sí han coincidido en que esta última posee una mayor proximidad al concepto actual de entrevista, tanto en planteamiento de objetivos como en resolución formal.      

La primera es una conversación titulada “Un asesinato atroz”. Se trataba de una entrevista a Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato. Casi 25 años después, Horace Greeley empleó el “nuevo” método para dar cuenta de una entrevista a Brigham Young. Esta última es la que más se acerca al método moderno.

La entrevista abarca la gran mayoría de los estilos periodísticos, es por esto que existen entrevistas informativas, interpretativas y de opinión.

El periodista y profesor Raúl Pizarro analiza la  vida cotidiana como el marco ideal para encontrar una entrevista, puesto que él asume que cualquier pregunta que requiera de una respuesta es una entrevista por muy banal que sea el ejercicio.

Yo concuerdo en gran medida con él, pero le agrego que este intercambio de preguntas y respuestas lleva a un fin: averiguar algo, pero la periodística trasciende a las demás por el hecho de que su contenido será de dominio público, deberá pasar por un largo proceso de edición en manos del periodista y tendrá como objetivo resaltar la personalidad o labor de alguien, además de informar y actualizar a la población.

En la carrera de Periodismo de la Universidad de La Habana se estudian diferentes clasificaciones, entre ellas y como más comunes:

 1-Entrevista informativa
 2-Entrevista  de opinión autorizada
 3-Entrevista de actualidad
 4-Entrevista de personalidad

“De buenas preguntas dependen las buenas respuestas. Si el entrevistador tiene enfrente a un personaje de fácil expresión, extrovertido e histriónico no requerirá de mucho esfuerzo para materializar una entrevista con condimentos y atractiva”, opina Liudmila Talancón, periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

Pero no siempre las cosas funcionan como dice esta reportera, en la generalidad de los casos el interrogado suele no estar muy dispuesto a revelar lo que supone íntimo, de tal modo que el desenlace será pobre si se carece de la capacidad de extraer información. Ese proceso hay que hacerlo con prudencia, pero sin miedo, transmitiendo confianza al interlocutor. En ese momento, el entrevistador debe hacer gala de todos sus datos y seducir al entrevistado de manera que obtenga la información deseada.

Para José Luis Martínez Albertos, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, el papel de los periodistas es estar siempre atento a las respuestas, porque una de ellas puede contener un sentimiento, un dolor, un episodio o quizás una simple anécdota, circunstancia que pudiera ser determinante para el objetivo o nuevo rumbo de la conversación.

“Un tono inapropiado de la pregunta puede ocasionar un rechazo en el interlocutor y éste se cierra, nunca hay que perder de vista que no se trata de un interrogatorio policial sino de una conversación, y como tal debe conducirse en la forma más coloquial posible”. Dice el profesor.

Gabriel García Márquez, escritor y periodista, hace alrededor de tres años jugando el papel de entrevistado comentó: “El entrevistado tratará siempre de aprovechar la oportunidad de decir lo que quiere y –lo más preocupante -, bajo la responsabilidad del entrevistador; el cual, por su parte, tiene que ser muy zorro para saber cuándo le han dicho la verdad”.

Marieta Manso, directora de la revista cubana Somos Jóvenes, da como consejo a los que se inician en esta profesión entablar un previo y mutuo reconocimiento antes del diálogo: conversar de alguna vaguedad, algo que facilite un acercamiento.

“Luego hay que tener muy claro qué se va a preguntar y cómo, nunca se puede llegar a una entrevista sin tener aunque sea el mínimo y básico conocimiento del entrevistado. Es inamisible, por ejemplo, que a un escritor le preguntemos cuántos libros ha escrito.  Ignorar el dato o desconocer al personaje, equivaldría a hacer el ridículo. Y con frecuencia esa es una de las sensaciones con las que uno topa dentro de las páginas de un periódico, una revista, o en la radio y la televisión: el ridículo que proviene de lo obvio”.

Para Manolo Rodríguez, periodista de Cubavisión Internacional, las preguntas muy abiertas o muy cerradas son fatales, pues “colocan a nuestro objetivo en una constante duda y un fatal nerviosismo que terminará por resultar en estúpidas respuestas que a la larga nosotros tendremos que corregir.

“El entrevistador es el dueño de su entrevista todo el tiempo, y no permitirá que el otro vaya a ciegas. En mi caso particular, no llevo nunca el tema a una discusión previa con el entrevistado, pues esto ocasionaría un cambio de rol imperdonable; los papeles de cada uno siempre deben estar muy definidos: tú eres el periodista, sabes cómo hacer el trabajo respetando siempre, por supuesto, los criterios del entrevistado”.

Juan Cantavella en su libro Manual de la entrevista periodística, deja muy claro cómo proceder ente el diálogo. Dice que no se trata de abordar al entrevistado con una batería inconexa de preguntas, sino de valorar en su justa medida las posibilidades que tiene el personaje y aprovechar al máximo, con una documentación exhaustiva y un criterio acertado en la selección de las cuestiones, al personaje.                                        

Un error muy habitual, explica Cantavella, es repreguntar al entrevistado, tomando como referencia entrevistas anteriores, aunque las respuestas hayan sido geniales. Se ha de buscar la originalidad y, a lo sumo, aclarar, si se considera oportuno, alguna manifestación hecha con anterioridad y que en el momento de ser emitida causó algún tipo de reacción.

Sin dejar de lado todos los criterios antes expuestos, con los cuales coincido, puedo afirmar, también, que la entrevista periodística en el siglo XXI se muestra renovada y llena de cambios necesarios para su mejor elaboración, pero aún así nos quedan aspectos por erradicar.

Por ejemplo, según Igor Wogn, periodista y escritor cubano, revista Somos Jóvenes, a nivel mundial se está rigiendo la proliferación del facilismo en la prensa escrita y  sobre todo en la televisión: “Es conocido que no todas las entrevistas requieren de los mismos ingredientes; ahora bien, hay uno imprescindible que no por lo anteriormente dicho debe estar ausente, y es que estén escritas ágil, concisamente y sean capaces de  atraer el interés del lector por las preguntas y su desarrollo formal y conceptual.

“Atraer la atención es una antiquísima ley del periodismo. ¿Alguien lo ignora?  Y errará contra esa regla quien comience una entrevista preguntando explícitamente: ¿Dónde usted nació?”

Antes de concluir este trabajo, me gustaría compartir con ustedes algunas erratas, no con el mero fin de reír, sino para aprender de ellas y sobre todo, nunca cometer los mismos errores. ¡Aquí les va!

Recuadro 1

Cuídese de esto

Fidel es una personalidad de respuestas rápidas, profundas y filosóficas. La cadena O’Globo de Brasil preparó a una reportera para la entrevista al líder de la Revolución. La periodista, sobre la intimidad del estadista, preguntó:

-¿Usted es casado? -a lo que Fidel responde con otra pregunta:

-¿Quién te dijo eso...?
-Entonces, ¿Usted no es casado? -a lo cual riposta:

-Y... ¿quién te dijo que no...?

------

Alguien muy atrevido le preguntó a la famosa artista de cine:

-¿Es cierto que a Usted no le gustan los hombres?

Pues ella, sin inmutarse, dio la respuesta adecuada:

-Como Usted, no...

------

Otro caso famoso de entrevista fue la realizada a Hemingway. También el periodista deja la pregunta que cree más interesante para el final:

-Maestro, me pudiera decir... ¿cómo se escribe una novela?

Rápido como el rayo, el autor de El viejo y el mar, expresa:

-Escribiéndola...

Como ven, esos son los llamados imponderables en las entrevistas, que podemos evitar con mucha intencionalidad en cada pregunta y saber de antemano las lecturas, es decir, las repuestas que el entrevistado pueda ofrecer.

Prepararnos bien para este duelo, es ser consecuentes con la profesión y respetarnos a sí mismos. Y como dijo alguien que una vez leí en Internet:                                

Saber preguntar no solo es una actitud eficaz para avanzar en la vida; sino también condición imprescindible a la hora de abordar el género entrevista. 

Bibliografía:

*Consulta Internet:

Bergero, Fabián: La Entrevista Periodística. En: http://red-accion.uncoma.edu.ar/asignaturas/laentrevistaperiodística.htm. Consultado 18 de junio de 2009.

Cantavella, Juan Robert: Los diálogos literarios como precursores de la entrevista periodística. En: www. google. com. Consultado 10 de junio de 2009.

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos. En: www. google. com. Consultado 18 de junio de 2009.

La entrevista periodística. En: http://es.wikipedia.org/wiki/Entrevista

Martín Vivaldi, Gonzalo: Curso de redacción. En: www. google. com. Consultado 18 de junio de 2009.

Martínez Albertos, José Luis: Estudios sobre el mensaje periodístico. En: www. google. com. Consultado 10 de junio de 2009.

Pizarro Rivera, Raúl: La entrevista periodística. En: www. google. com. Consultado 2 de junio de 2009.

*Entrevista a periodistas cubanos:

Igor Wong, periodista y escritor cubano, revista Somos Jóvenes.

Liudmla Talancón, periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

Manolo Rodríguez, periodista de Cubavisión Internacional.

Marieta Manso, periodista y directora de la revista Somos Jóvenes.

*Consulta de textos como:                                          

CANTAVELLA, Juan Robert. Manual de la entrevista periodística. Ariel Comunicación. Barcelona, 1996, 191 págs.

HALPERIN, Jorge. La entrevista periodística, intimidades de una conversación pública. Paidós. Buenos Aires, 1998 (2° Edición)

MARTINEZ ALBERTOS, José Luis. Redacción Periodística: Los estilos y los géneros en la prensa escrita. Mitre. Barcelona, 1974.

RODRIGUEZ BETANCOURT, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000, pág. 15.

LA ENTREVISTA: MUCHO MÁS QUE PREGUNTAS

LA ENTREVISTA: MUCHO MÁS QUE PREGUNTAS

Tema: El periodista argentino Jorge Halperín define a la entrevista como una nota que trae la vibración de un personaje, su respiración, sus puntos de vistas y su naturaleza.

RAIZA ARANGO MEDINA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.


 
                            “El arte de la entrevista no tiene secretos:
                            es cuestión de estudio y práctica,
                            y sobre todo de documentación.”
                            JUAN GARGUREVICH

Acerca de la entrevista, Jorge Halperín define: “Se dice que es un medio que nos permite (gracias a la habilidad de cada quien), obtener del entrevistado toda la información que buscamos, lo voluntario e involuntario.”

Y continúa: “Donde se ubica la parte más difícil de la tarea, es en el inquietante cruce entre la dura intrusión y un encuentro lleno de calor personal”. Otros estudiosos, como la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt,  y el español Juan Cantavella, concuerdan  en  que es la más pública de las conversaciones privadas.

La periodista de la revista Bohemia, Caridad Carrobello, explica que en la entrevista las ideas del entrevistador deben servir como herramientas para poner a prueba el discurso del entrevistado: “El diálogo periodístico es también la oportunidad de tener una fuente única a nuestra disposición, mejor dicho, a disposición de la habilidad que tengamos para construir un vínculo que nos permita obtener del sujeto toda la información que buscamos, además de retratar a ese personaje con sus características buenas y malas”.

Sin embargo, la periodista Ana Inés Larra Borges define a la entrevista desde otro punto de vista: “Su frecuente ejercicio le da un engañoso efecto de naturalidad, hace pasar inadvertidas todas sus convenciones y reglas y borra la evolución que ha sufrido a través del tiempo -en un pasado no muy lejano la alternancia de preguntas y respuestas casi no existía; el formato, dependiente de una memoria sin grabador y de la velocidad de la pluma, era otro”.

Más bien, Ana Inés Larra la cataloga como una ficción: “Dos individuos fingen un diálogo, porque aunque no haya un guión establecido hay otras maneras del fingimiento. Veamos. Todo diálogo supone una presencia y se vive en un presente, éste, sin embargo, está diseñado para el futuro. Está, como la poesía, cargado de futuro, sabe que su destino está en otra parte. Si la entrevista fuese un diálogo democrático, ya no sería una entrevista; sería una conversación.”

Por otra parte, la periodista Mirta Rodríguez Calderón explica que en este género se evidencia todo cuanto la persona es, lo bueno y malo, está fotografiado en el pensamiento del entrevistado: “El lenguaje es la envoltura del pensamiento. No conozco mejor modo de acercarse y conocer a otra persona que hablar con ella. No conozco mejor manera de multiplicar sus ideas, razones, justificaciones, sentimientos y miedos que ponerla a hablar para muchos.

“Como género, creo que la entrevista mide la capacidad de comunicación del propio comunicador y este se ve obligado a un doble ejercicio de alto profesionalismo: llegar a su fuente y hacer que su fuente llegue a sus lectores. Y aún más, desmantelar a esa fuente”.

“Hay hechos y acontecimientos, que pueden ser trasladados con más efectividad al lector a través de la entrevista. Depende del periodista detectar qué asuntos y personajes deben ser enfocados mediante este género. Empleo la entrevista cuando pienso que es la mejor manera de expresarme (aunque sea otro quien hable) y de encontrar las mejores  y peores características de mi entrevistados”, así la explica el Premio Nacional de Periodismo, Rolando Pérez Betancourt.

En el libro “Intimidades de la conversación publica” se argumenta que en dicho género se tiene la libertad para penetrar en la vida del entrevistado. “Estamos autorizados para cuestionarlo públicamente y a poner en duda sus declaraciones”, comenta el conjunto de autores que realizaron el libro.

“Técnicamente, la entrevista es una conversación en la que el entrevistador debe conducir inteligentemente al entrevistado hasta donde él quiere, por medio de preguntas que resulten importantes y atractivas para el lector”. Eso lo define la periodista y escritora Olga Fernández y precisa como una buena entrevista la que tenga interpretación de la realidad que circunda al entrevistado.

El periodista Orlando Castellanos, de Radio Habana Cuba expone que el entrevistador debe saber escuchar, dejar hablar, pensar siempre que el personaje es el entrevistado y no el entrevistador.

“Que no dé clases magistrales sobre el tema que trata su entrevistado. Que durante la entrevista, aunque sea a su hermano, aunque pueda tratarlo de tú, no le dé la impresión al oyente de que se las sabe todas sobre el personaje y que es su sombra, que lo acompaña a todas partes. Debe ser el transmisor del pensamiento o las ideas de otra persona y respetar sus ideas, aunque no las comparta.”

Por otra parte, el periodista y realizador de la Televisión Cubana, Vicente González Castro, explica que siempre ha considerado que la entrevista es el género periodístico más difícil, porque es como una corrida de toros, donde ni el toro ni el torero quieren perder su dignidad: “El periodista no puede dejarse arrebatar su protagonismo profesional, sin embargo, su maestría está en que nadie se dé cuenta de eso y que pueda aparecer que el protagonista es siempre su invitado.

“Es difícil porque requiere una gran preparación psicológica del periodista para saber qué esperar de su entrevistado, qué preguntar, cómo preguntar, cómo crear una atmósfera propicia, en qué momento debe preguntar y en qué momento desmantelarlo.

“Debe también conducir las respuestas hacia el final esperado, pero sin inducirlas. Debe saber “torear” al entrevistado para que no se escape por la tangente, y también preguntar lo mismo de mil maneras diferentes cuando se nos quiere escapar. Lo más importante es, sin duda, la necesaria preparación profesional y ética, para que sepamos usar los resultados sin traicionar al sujeto y sin manipularlo.”

A modo de conclusión, diríamos que el arte de la entrevista es difícil, pero atractivo. Requiere mucha práctica para adquirir soltura en su aplicación, y para no caer en una serie de preguntas y respuestas frías, propias de lo que en pedagogía se llama “método catequístico” (preguntón). Que la entrevista sea forma de descubrir todo lo que deseamos del entrevistador y desvestirlo de la manera más coloquial posible.

Bibliografía:

Arco, Manuel de: “Técnicas de Periodismo Impreso”, Ed. Oriente, 1995, pág. 53-54.
Entrevista realizada a la periodista Mirta Rodríguez Calderón.

Halperín, Jorge: “La entrevista periodística”, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1995, capítulo 1.

Rodríguez Betancourt, Miriam: “Acerca de la entrevista periodística”, Ed. Pablo de la Torriente, Cuba, 2002, págs. 15-19.

Tellería Toca, Evelio: “Diccionario periodístico”, Ed. Oriente, Santiago de Cuba, 1986, pág. 113-114. 

Artículos: 

García Márquez, Gabriel: “El mejor oficio del mundo” en: www.periodismo.uchile.cl/talleres/radio/entrevistaperiodistica1.ppt, consultado el 16 de julio de 2009.

Larra Borges, Ana Inés: “La entrevista: un género que corta” en: http://www.lainsignia.org/2000/octubre/cul_041.htm  , consultado el 16 de julio de 2009.

Cantavella, Juan: “La entrevista periodística”, en: html.rincondelvago.com/entrevista-periodística, consultado el 16 de julio de 2009.

Fuentes activas:

Entrevista realizada a la periodista Caridad Carrobello, de la revista Bohemia.

 

DIÁLOGO CON INTERESES

DIÁLOGO CON INTERESES

Tema: Una entrevista periodística no es casual, sino un diálogo interesado, con un acuerdo previo y unos intereses y expectativas por ambas partes.

MARÍA ELENA MARCELO TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los antecedentes históricos de la entrevista como género son muy discutidos. En su libro Acerca de la entrevista, la profesora cubana Miriam Rodríguez  Betancourt deja constancia de que la mayoría de los autores se remontan al 16 de abril de 1836, fecha en que el periodista norteamericano Gordon Bennet la empleó por primera vez en la versión más aproximada a la que hoy se conoce y utiliza como tal, y tiene sus orígenes más remotos en el empleo del diálogo.

Añade la autora que Bennet empleó el método de preguntas y respuestas, la forma dialogada, como se estilaba entonces en las audiencias judiciales, por lo que se le reconoce también como el creador del llamado reportaje judicial. Se cuenta que entrevistó a Rosina Towsend, administradora de un burdel neoyorquino donde ocurrió un crimen; esta conversación, a la que tituló El asesinato más atroz, apareció publicada en el periódico The New York Herald, el sábado 16 de abril de 1836. Así se dice que nació la entrevista periodística moderna.

Lo que sí no encuentra discusión es que la entrevista periodística es un diálogo, pero no uno como otro cualquiera, sino que “se trata de una conversación entre una o varias personas para un fin determinado.”, según el sitio http://www.definicion.de.

Acuerdos, intereses y expectativas

La entrevista es distinta de una conversación típica, entre otros aspectos, porque persigue  divulgar hechos o información noticiosos y porque los participantes tienen expectativas y razones distintas para tomar parte en ella.

La enciclopedia online Wikipedia ofrece tres factores que caracterizan a la entrevista periodística:

-Un evidente interés hacia la persona entrevistada.

-Pericia en el manejo de la técnica de pregunta y respuesta.

-Voluntad manifiesta de difundir el resultado en un medio de comunicación.

Jesús Arencibia Lorenzo, periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, opina: “Yo siempre veo la entrevista como un duelo amoroso, en el cual, a cada contendiente le va la vida. El entrevistador porque es el que debe «desnudar» públicamente al entrevistado como lo harían los receptores. El entrevistado, porque su prestigio puede reforzarse o decaer en cada una de las prendas que logre arrebatarle el antagonista.”

De acuerdo con Eduardo Restrepo, del Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar, de la Universidad Javeriana, en Colombia, la entrevista supone que se han diseñado de antemano los términos, contenidos y formas de registro del diálogo. Es en ese sentido que la entrevista es un diálogo formal, no es algo improvisado.”

Teresa Jorge, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), opina: “La entrevista se planea, se prepara con antelación. Tú usualmente vas con un cuestionario listo, aunque esto no significa que no tengas que saber improvisar en caso de que sea necesario.”

En el texto Intimidades de la conversación pública, Jorge Halperín, periodista argentino, dice acerca de la entrevista que “no es un diálogo libre entre dos sujetos. Es una conversación centrada en uno de los interlocutores.”

Además, según el periodista cubano Octavio Pérez, “existen dos tipos de preguntas: las que haría cualquier ciudadano a una personalidad, porque desea saber en ese sentido y las que formula el periodista como profesional de la comunicación, que encauza criterios y ayuda con esto a formar una opinión.”

Víctor Joaquín Ortega, jefe de Información del semanario Tribuna de La Habana, opina: “La entrevista está moldeada por una intencionalidad que no puede ser la misma en un medio o publicación que en otra. Además de una contrastada intención existe un acuerdo previo que hay que respetar y que condiciona la conversación entre el entrevistador y el entrevistado. Pero esto no significa que el periodista tenga que ser complaciente y pasivo.”

Halperín sostiene que en una entrevista “el diálogo no sólo busca la cooperación del sujeto, sino que también debe avanzar en contra de él, o sea, en aquello que el entrevistado no muestra voluntariamente y que desea ocultar.”

Ortega esclarece: “El acuerdo periodista-entrevistado determina que el primero debe reproducir de manera fiel lo que entrevistado dice, no en la forma, sino en el contenido. La ética profesional prohíbe que se rompa ese pacto.”

En el caso de lo que espera obtener cada sujeto que toma parte de la entrevista, Yoel Lugones, periodista de Habana Radio, opina: “Lo que hace un periodista es informar o crear un estado de opinión.”

El periodista especializado en temas deportivos del semanario Tribuna de La Habana, Harold Iglesias, considera: “En una conversación periodística, el que entrevista busca informaciones, matices, y quien está siendo entrevistado puede ceder o no dicha información.  Pero el sujeto que responde a las preguntas, lo hace por una o varias razones: complacer su orgullo propio o dar su versión de un hecho.”

Wikipedia aclara: “Uno de los requisitos para que haya una entrevista es que el sujeto entrevistado esté de acuerdo. Esto ocurre normalmente porque tiene algún interés en ser entrevistado. Las cuatro razones principales que puede tener son las siguientes:

-Por su propio ego: por el deseo de aparecer en los medios o que se escuche su opinión.

-Por publicidad: sobre todo los políticos y entre ellos los famosos, que dependen de la publicidad para influir en la opinión pública o para continuar en la brecha. Consideran las entrevistas como publicidad gratuita.

-Por dinero: aunque según muchos códigos deontológicos los periodistas no deberían pagar por información, es una práctica frecuente en medios sensacionalistas o amarillistas. Algunos famosos llegan a tener grandes ingresos por ello. (Aclaración: en Cuba es prohibida esta práctica).

-Para ayudar al periodista: algunos sujetos se dejan entrevistar simplemente para ayudar al periodista en el desempeño de su trabajo.

-Por gratitud: El entrevistador logra que el entrevistado acceda a contestar las preguntas sin oponer resistencia mediante un diálogo introductoria predefinido.

-Para la farándula. Para que la estrella de televisión o entre ellos de cine, se luzca frente a las cámara.”

El entrevistador, por su parte, usa para su beneficio estos intereses del entrevistado y trata de conseguir la información que busca.

Para terminar, una frase del sitio http://www.frases.org: “La entrevista es el juego del orgullo, el interés personal y la información.”

Recuadro 1

Un duelo amoroso

Declaraciones del profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Jesús Arencibia.

Una entrevista periodística no es casual, sino un diálogo interesado, con un acuerdo previo y unos intereses y expectativas por ambas partes.

Habría que partir de algo que la profesora Miriam Rodríguez siempre recuerda: una entrevista no es una charla común, sino un diálogo profesional, una conversación para ser publicada. Y cada parte, por supuesto, carga con su enciclopedia de información y de posibles actitudes para el momento crucial.

Yo siempre la veo como un duelo amoroso, en el cual, a cada contendiente le va la vida. El entrevistador porque es el que debe «desnudar» públicamente al entrevistado como lo harían los receptores. El entrevistado, porque su prestigio puede reforzarse o decaer en cada una de las prendas que logre arrebatarle el antagonista. 

Los dos saben muy bien las reglas de este peligroso juego y tratarán de mantenerse en pie. Solo si ambos ganan, el espectáculo tiene todo el colorido y la pasión que el público espera.

La suerte que correrá una entrevista, entonces, se decide mucho antes del instante del encuentro. Desde que el periodista —por iniciativa o encargo— comienza a preparar el combate, y pacta con su interlocutor su aceptación, se va armando lo que después disfrutaremos (o sufriremos) en la tinta impresa, el éter o las pantallas.

El más mínimo detalle es relevante. Desde la ropa que luzca quien debe preguntar, pasando por el lugar, la hora, el ambiente escogido, hasta la insignificante mueca de resignación o ironía que pueda esgrimir el entrevistado. Este último se sabe «la figura», «el personaje», el lado supuestamente más importante del puente. Sin embargo, del brillo del cazador-periodista, dependerá también la gloria que finalmente alcance la «estrella».

Por supuesto, hay entrevistas y «entrevistas». Siempre uno piensa en la ideal, para la que nos darán el mayor espacio y destaque; la llamada «de personalidad». Pero las otras —clasificadas por los teóricos como informativas o de opinión— no son para nada insustanciales. Por el contrario: requieren la agudeza del periodista para hacer las dos o tres preguntas esenciales a su objetivo noticioso y lograr ni más ni menos que la médula de los conocimientos del entrevistado.

Otro elemento que no debe descuidarse, por último, es que la entrevista —incluso la que se realiza en vivo, aunque en menor medida— es una «construcción», una criatura moldeada por el periodista. Es, como todo en Periodismo, una realidad creada, «un mundo posible», para tomar prestados los términos de Miquel Rodrigo Alsina. La magia consiste en que en esa labor de orfebre, en la cual se iluminan algunos aspectos del diálogo y se editan otros; se maquilla un tanto aquella frase o se describe lo más fieramente permisible algún rasgo… la sustancia literaria nunca desborde los límites éticos, las barreras de la profesionalidad. 

Recuadro 2

Lo principal es el conocimiento del entrevistador

La entrevista periodística cómo género. Por qué no es un diálogo causal y otros detalles. Declaraciones de la periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), Teresa Jorge.

La entrevista periodística es el género más difícil o uno de los más difíciles. No es cosa fácil.

La entrevista no es, por supuesto, un diálogo casual, sino uno para el cual se necesita una preparación. Además, se tiene que guiar la entrevista. En ella hay mucha técnica, pero lo principal es el conocimiento del entrevistador.

Te puedo contar, por ejemplo, que una vez fui a entrevistar a un personaje de la cultura cubana y me pidió que le entregara el cuestionario antes de la entrevista. Esto no significó que el resultado saliera mal, pero fue muy rígido, sin los colores que se pueden dar cuando el encuentro es más espontáneo.

Pero cuando uno conoce al entrevistado y ha hecho un trabajo de mesa puede trabajar con mayor facilidad y mover la entrevista de forma tal que quede lo mejor posible.

Ambos, el entrevistado y el entrevistador, esperan cosas distintas de la entrevista, y eso es común.

Hay distintos tipos de entrevistas y formas de hacerlas. Ninguna de las variantes de la entrevista –de personalidad, de opinión, y otras- debe ser subvalorada, cada cual tiene su utilidad.

Bibliografía:

Documental:

Buscador http://www.frases.org. Consultado: 27/8/2009.

Halperín, Jorge. Intimidades de la conversación pública. En: http://www.universia.es/cotnive. Consultado: 27/8/2009.

http://periodistadigital.com.

http://wikipedia.es. Consultado: 27/8/2009.

http://www.definicion.de. Consultado: 27/8/2009.

Pérez, Octavio. Género Entrevista: Estocada de preguntas y respuestas. En: http://www.ecotunero.cu. Consultado: 27/8/2009.

Restrepo, Eduardo. La entrevista como técnica de investigación social. En: http://www.periodistas.org. Consultado: 27/8/2009.

Directas:

Harold Iglesias, periodista especializado en temas deportivos, del semanario Tribuna de La Habana.

Jesús Arencibia Lorenzo, periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Teresa Jorge, periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN).

Víctor Joaquín Ortega, jefe de Información del semanario Tribuna de La Habana.

Yoel Lugones, periodista de Habana Radio.

 

 

EL REINO DE LA PREGUNTA

EL REINO DE LA PREGUNTA

Tema: Diga, al menos, cuatro características que deben tener las preguntas para una entrevista.

JHONAH DIAZ GONZALEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

De acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, una pregunta es la demanda o interrogación que se hace para que uno responda lo que sabe de algún asunto.

Según la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, la pregunta representa un punto clave de la entrevista periodística: “Si no se domina el arte y la técnica del interrogatorio, no es posible avanzar ni medianamente en este género ni en el periodismo en general”.

Jorge Halperín, periodista argentino, dice que la entrevista es el fascinante reino de la pregunta, el ejercicio de la interrogación, el abrir la mente al sentido último de las cosas: “No se trata de que pensemos como Oriana Fallaci que “las preguntas son más importantes que las respuestas”, sino de reivindicar el acto militante de interrogar. Porque no está en juego sólo la pregunta que desencadena una respuesta, sino también la que remite a nuevas preguntas.

“Preguntar es detener por un instante el mundo y someterlo a un examen. Desde la inmolación de Sócrates, el gran preguntador, el tábano de los griegos, hasta nuestros días, las preguntas son socialmente más incómodas que las respuestas. Pertenecen al campo de lo incierto y, en consecuencia, es comprensible que puedan desatar cortocircuitos”, afirma Halperin.

Víctor Joaquín Ortega, periodista del semanario Tribuna de La Habana, expresó: “Para realizar la entrevista lo primero es prepararse adecuadamente, este es el gimnasio de un periodista. Las buenas preguntas salen casi solas cuando tú has estudiado quién es el entrevistado. No se puede llegar y  preguntar cómo se escribe su nombre o cuál es su centro de trabajo, esto sería una falta de respeto a sí mismo”.

Joel García, periodista del semanario Trabajadores, dijo que con las preguntas el periodista debe siempre “buscar un análisis profundo del tema, una explicación. No realizar preguntas obvias ni dejar dudas  al entrevistado  sobre la pregunta y realizar las interrogantes de acuerdo a su nivel. Es el punto primero, como la sal en la comida”.

El periodista del periódico Juventud Rebelde, José Alejandro Rodríguez, opina que las preguntas deben sorprender, obligar al entrevistado a mirarse por dentro, que lo hagan definir el tema abordado de manera directa y completa: “El entrevistador no puede permitirse hacer  preguntas tontas porque desde el primer momento el entrevistado te tiene en la mira. Mantener en todo momento la intencionalidad es de gran importancia”.

Para Jorge Halperín, en su texto Intimidades de la Conversación Pública, dentro de las características que debe tener una buena pregunta para realizarse en la entrevista, están:

1-Las preguntas deben ser precisas y no deben ser tediosas porque el lector se cansaría al leer una interrogación tan larga y el entrevistado no sabría qué responder o se iría por las ramas en lugar de ir directo al grano. Además, no entendería lo suficiente la pregunta para responder satisfactoriamente.

En mi opinión, ejemplo de mala pregunta: ¿Cuáles son, a su entender, sus objetivos para la próxima olimpiada, ya que usted ha entrenado durante cuatro largos años en el estadio Pedro Marrero, junto a su entrenador Carlos Díaz y en compañía de grandes glorias del deporte cubano?

2-Debe hacerse cargo de las demandas colectivas o expresar dudas de la mayoría de los lectores porque el entrevistador debe hacer su trabajo pensando en lo que el público quiere conocer o preguntar. En el caso de entrevistados famosos las preguntas deben ser aquellas que le harían sus seguidores o detractores.

Para mí, ejemplo de buena pregunta: Pese a tener qué decir, no ha escrito mucho. ¿Por qué? Esta fue una pregunta formulada a la Doctora María Dolores Ortíz en entrevista publicada por el diario Juventud Rebelde, el miércoles 17 de junio de 2009.

3-Debe brindar información nueva (o que la propicie en la respuesta), pues si no lo hace el texto carecería de interés y el entrevistado y los lectores se llevarían una mala imagen profesional del periodista.

Ejemplo de mala pregunta formulada a Zenaida Romeu, directora de la Camerata Romeo: Usted es la directora de una agrupación de prestigio…

Pregunta excesivamente abierta que no ofrece asidero al entrevistado y puede contestar lo que desee. Es más elegante, si el entrevistador quería saber lo que representa para Romeu su trabajo, preguntar directamente: ¿Qué significa para usted ser directora de una agrupación de gran prestigio?

4-En cada pregunta el periodista debe formular una sola interrogante. Cuando se cuestionan varias cosas, el entrevistado puede responder de acuerdo a su conveniencia. Las interrogantes deben ser directas, que sugieran cuál es la respuesta deseada.

Ejemplo de mala formulación de las preguntas: Supongamos que entrevistamos al director de Aguas de La Habana debido a las afectaciones en el suministro de agua en el este de la capital.

-¿Qué medidas tomarán con los responsables de los desperfectos? ¿Qué inversiones harán para mejorar el abastecimiento? ¿El agua vendrá con una calidad inferior a la habitual? 

5-La pregunta no debe situar al periodista en un nivel de conocimiento o sabiduría superior al del entrevistado o los lectores, pues esto cae mal y corremos el riesgo de que no se nos lea o el entrevistado se ofenda y no desee continuar la entrevista. Tampoco se debe hacer uso de las preguntas para dejar entrever el conocimiento propio. Ni debe, el periodista, situarse por debajo porque no mantendría el control de la entrevista.

Esto se pone de manifiesto en las palabras del  comentarista  del periódico Juventud Rebelde, Luis Luque: “El entrevistador debe evitar, en todo momento, tirarle en cara al lector y al entrevistado el conocimiento que tiene, ya que estos podrían sentirse abrumados. Lo mejor sería dejarles a ellos el centro del protagonismo”.

Otras características que plantea Halperín acerca de una buena pregunta son:

-Es clara,

-Es abierta (que no se responda sólo con un SI o No, a menos que ese sea el objetivo del entrevistador),

-Permita profundizar,

-Consiga explicaciones,

-Dé lugar a oposiciones,

-Busque lo nuevo,

-Invite al personaje a usar imágenes y fantasías,

-Piense en lo global y en los detalles, 

-Traiga anécdotas.

José Francisco Sánchez, citado por Rafael Yanes Mesa en su artículo La entrevista como género de la comunicación política, brinda cinco clasificaciones de las preguntas en la entrevista:

-Preguntas cómodas: En primer lugar, y para ganar la confianza del comunicador político, el periodista comienza con preguntas fáciles de contestar que aportan un ambiente distendido, apropiado para una conversación amistosa.

-Preguntas examen: Son las que se plantean para comprobar la sinceridad del personaje, y, por tanto, el grado de fiabilidad de sus palabras posteriores.

-Preguntas ordinarias en orden creciente de dificultad: Es la fase más importante de la entrevista. Por medio de preguntas auxiliares, se pretende llevar al entrevistado a las cuestiones más comprometedoras.

-Preguntas de humo. Son las que utiliza el periodista a lo largo de la entrevista de forma esporádica con el objetivo de ganar tiempo ante respuestas inesperadas.

-Preguntas finales sin grabadora ni bloc de notas: Una vez terminada la entrevista formal, viene esta fase que puede considerarse fuera de la entrevista.

Bibliografía:

Artículo La entrevista como género de la comunicación política por Rafael Yanes Mesa, páginas 3, 4.  Tomado el 8 de agosto de 2009 de http: //chasqui.comunica.org
Diccionario Enciclopédico de la Real Academia de la Lengua Española.

Entrevista realizada a la Doctora María Dolores Ortíz publicada por el diario Juventud Rebelde el miércoles 17 de junio de 2009.

Halperín, Jorge: Intimidades de la Conversación Pública www.periodismo.uchile.cl/talleres/radio/entrevistaperiodistica1.p,    consultado el 16 de julio del 2009.

Halperín, Jorge: La entrevista periodística, Paidós, Buenos Aires, 1995 - Tomado el 20 de julio de 2009 de: w.w.w.bdp.org.ar

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000, pág. 36.

Entrevistas realizadas a periodistas en activo:

Joel García, semanario Trabajadores
José Alejandro Rodríguez, periódico Juventud Rebelde
Luis  Luque, periódico Juventud Rebelde
Víctor Joaquín Ortega, semanario Tribuna de La Habana