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Teoría-Trabajos docentes

HABLEMOS DE OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD

HABLEMOS DE OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD

“No es que todo sea bueno, ni que haya que disimularse lo malo que se ve, porque con cosméticos no se crían las naciones, ni con recrearse contemplando en la fuente inmóvil su hermosura; pero todo se ha de tratar con equidad, y junto al mal, ver la excusa, y estudiar las cosas en su raíz y significación, no en su mera apariencia”. (José Martí) El periódico es una tienda en la que se venden al público las palabras del mismo color que las quiere. (Honoré de Balzac)

MANUEL ALEJANDRO HERNANDEZ BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodista tiene como labor fundamental la construcción de la realidad, su actuar como mediador establece relaciones entre los hechos y el público, debe conocer los géneros periodísticos en su totalidad y el lenguaje que debe ser usado en cada uno de ellos, la redacción debe ser su oficio diario, su compromiso con el público es como ciudadano y no como cliente; su ética tiene tres principios básicos: el compromiso con la verdad, la responsabilidad social y la independencia. El que se entregue a este oficio debe reflexionar sobre la verdad y basar sus criterios en la fundamentación de ésta.   

Si aceptamos la definición de Miguel Rodrigo Alsina, estamos de acuerdo en que la noticia no es más que un proceso de construcción de realidades seleccionadas por determinados actores del proceso informativo o productivo.

Proceso histórico de la objetividad

Kaarle Nordenstreng, citado por Perti Hemanus en La objetividad en la comunicación de masas, dice que existen tres periodos históricos de la teoría de la objetividad:

a) el objetivismo ingenuo;
b) el subjetivismo cínico y moralista;
c) el objetivismo científico.

Perti Hemanus afirma también: “Cuando hace más o menos cien años la prensa empezaba a monopolizarse a nivel nacional, sobre todo en los Estados Unidos, precisaba de una concepción o de una ‘teoría’, para poder defender y legitimar su posición monopólica. La teoría del objetivismo ingenuo, era precisamente la que convenía a esta prensa comercializada desde el punto de vista pragmático y táctico”.

Objetividad era entonces, en el periodismo norteamericano, sinónimo de exactitud, justicia, equilibrio.

Esta pasión norteamericana por la objetividad y la precisión, alcanza su clímax en la década de los años´40 del pasado siglo, para iniciar después, en plena guerra mundial, una lenta transformación hacia formas más explicativas del periodismo, es decir, técnicas de redacción que ofrecieran mayor información de contexto a los lectores. En esto es evidente la influencia que los diarios reciben del periodismo llamado interpretativo, que desarrollan revistas como Time y que alcanzan un éxito enorme, debido justamente a que satisfacen necesidades de información que los diarios no pueden cubrir.  

Luego, “la objetividad en los años ´60 se comenzó a criticar como concepto basándose fundamentalmente en la manipulación de la información”, considera Miguel Rodrigo Alsina y añade que esta crítica ha durado hasta hoy.

¿Imparcialidad periodística,

dónde te encuentras?

Slajov Haskovec, vicedecano  de  la  Facultad  de  Periodismo  de  la  Universidad  de  Praga, y Jaroslav First, profesor de la misma institución, en el libro Introducción al trabajo de las Agencias de Noticias, tratan el tema de la imparcialidad periodística de la siguiente manera:

“Los más claros ejemplos sobre la cuestión ¿imparcialidad sí o no?, están en los mismos cables que llegan desde diferentes agencias de noticias.

“El punto de vista decisivo es cómo se seleccionan los hechos y citas, y en qué proporción o contexto se les sitúa.

“¿Cómo se las ingenia un periodista para lograr un supuestamente verdadero reportaje objetivo?

“Estas son algunas formas sutiles de inculcar indirectamente opinión:

1.-En primer lugar, la adopción de un punto de vista, influye en la imagen noticiosa resultante.

2.-La selección y formulación del encabezamiento (lead) de la noticia, atrae hacia ciertas características cuidadosamente seleccionadas.

3.-El empleo de detalles impresionantes, interesantes, para influir en su efecto total.  

4.-La selección de citas textuales, puede crear un fin específico, y dará autenticidad en lo sugestivo.

5.-El hábil uso del contraste, la contradicción y la confrontación, entre hechos y declaraciones. Incisivos puntos de vista y débiles argumentos de apoyo.

6.-Hechos que no están directamente implicados, pero que son lógicamente conectados con la temática.

7.-También la selección de los términos descriptivos puede ser un efectivo método de orientar el efecto de la noticia.

“La impersonalidad en la técnica de presentación de las noticias, da al público, la impresión del reporte real, sobrio e imparcial, esto solo garantiza una imagen justa de la realidad y una adecuada reacción del público”.

Al admitir esto, nos preguntamos: ¿Qué hay entonces de la objetividad del trabajo informativo? ¿Qué pasa con la veracidad en el reporte de noticias? ¿Es posible el logro de la objetividad?

Luis Núñez Ladevéze, catedrático de Periodismo, en su ensayo: Sobre el manido tema de la imparcialidad informativa, escribe: “La realidad es que la pretendida objetividad, no es más que un asunto de aplicación de reglas profesionales de carácter deontológico, que se han ido elaborando en la propia actividad periodística, con el fin de asegurar al lector esa diferencia entre la obligación del periodista de ser imparcial y la dificultad de alcanzar en la práctica esa imparcialidad deseable”.

Más adelante, este mismo profesor señala que “es frecuente confundir a la imparcialidad con la asepsia”, que es donde el periodista actúa de manera neutral, fría, sin pasión. Y agrega: “el problema estriba en que la información no es imparcial”.

Por otra parte, Núñez Ladevéze, parafrasea un adagio francés que dice: “las noticias son buenas o malas”, y añade que siempre van impregnadas de la intencionalidad humana, por eso no son imparciales. Luego se pregunta: “¿y de qué modo se puede ser imparcial ante algo que no lo es?” A lo que responde: “no se es imparcial si no se llaman a las cosas por su nombre”.

Hace un tiempo, el redactor de este trabajo apremiado por el cierre del mismo, preguntó a la joven periodista Alina Perera lo siguiente: ¿Cree usted que el Periodismo es objetivo e imparcial?, a lo que, la también osada reportera de Juventud Rebelde, respondió:

“Partamos de la siguiente certeza: el periodismo es una actividad humana. Es decir, pasa por la subjetividad de quien lo realiza. De modo que —sin hablar ya de cómo sucede en un escenario socio-político específico—, la profesión que nos ocupa persigue, desmonta y refleja determinadas verdades, o las falsea, o las fabrica, según las intenciones de sus artífices, a quienes, por mucho que se esfuercen, les resultará imposible ser imparciales, mucho menos ahora, cuando los telones de fondo son tal convulsos y el mundo está polarizado como nunca antes, con los victimarios de un lado y las víctimas del otro.

Continuó: “El periodismo es un arma de largo alcance. Las palabras son proyectiles que solo los necios se atreverían a subestimar. Con su poder pueden ser defendidas las mejores… o las peores causas. Y en dependencia de uno u otro afán, se seleccionan los temas, se manejan las estadísticas, se deslizan las imágenes, se ponderan las principales ideas, se silencian otras, se escogen los términos. Una cifra puede ser un elemento objetivo, pero ella se encofra, sutilmente, en un discurso que tiene bien claro, desde la primera letra, a qué horizontes apunta, y hasta dónde llegar.

Y para terminar su repuesta, añadió: “En fin, estoy convencida de que la imparcialidad y la objetividad son mitos, espejismos. Hay una anécdota que cierta vez escuché contar a Ricardo Alarcón de Quesada, la cual ilustra muy bien el asunto que nos ocupa: poniendo los pies en suelo norteamericano, la prensa fue a su encuentro con mucha avidez, y con las preguntas harto conocidas que los grandes medios suelen hacer sobre la Isla. Ante sus ojos se encendieron las luces de las cámaras, se aprestaron los micrófonos, y cuál no sería su sorpresa cuando, al comenzar a hablar sobre los cinco cubanos injustamente confinados en cárceles norteamericanas, las luces se apagaron, y algunos micrófonos fueron cerrados. Sencillamente ese no era un tema que interesara a la prensa. ¿Por dónde andarían de paseo esas señoras llamadas Objetividad e Imparcialidad?” 

La respuesta a la pregunta de este epígrafe no ha sido abordada en su totalidad, pero el lector debe convencerse de que la imparcialidad en el periodismo es como el agua en el desierto: escasea. 
 

Objetividad vs. Subjetividad. Intersubjetividad

En su "Diccionario general de periodismo", José Martínez de Souza, bibliólogo, tipógrafo, ortógrafo, ortotipógrafo y lexicógrafo español que actualmente es presidente de honor de la Asociación Española de Bibliología (AEB), sostiene que las cualidades de una agencia de noticias son "urgencia, objetividad y servicio completo" y define a la Objetividad como una "cualidad de la información realmente imposible de conseguir, refleja los hechos tal cual son, sin aditamentos de opiniones personales".

Miguel Rodrigo Alsina opina: “El concepto de la objetividad periodística, a pesar de las múltiples críticas que ha recibido, sigue siendo uno de los elementos claves para comprender la ideología que sostiene el modelo liberal de la prensa”.

El manual de estilo de la agencia francesa France  Press (AFP) proclama: "Sea usted objetivo. No opine. No juzgue. Proporcione información". Víctor Ego Ducrot, periodista, escritor y profesor argentino, cree que estos dichos del manual de estilo de la agencia francesa no pasan de representar una aplicación automática del "only facts" de la prensa anglosajona, sector dominante dentro del periodismo del bloque de poder, no sólo porque expresa el mayor nivel de concentración empresaria sino porque se expresa en inglés, la consecuente lengua dominante.

Desde la década del setenta se han venido realizando varios estudios sobre la apariencia de  la objetividad y la imparcialidad. Muchos indican que la rutinización productiva y las ideologías profesionales agregan distorsiones involuntarias al relato sobre los hechos noticiables.

Victor Ego Ducrot, quien dirige también la Agencia Periodística del Mercosur (APM), menciona a un corresponsal de la agencia estadounidense Associated Press (AP) en Washington, quien escribió: "mi  trabajo es comunicar hechos, las instrucciones que me dan no me permiten hacer comentario alguno sobre lo hechos que comunico. Mis despachos son enviados a periódicos de las más distintas orientaciones políticas. Me limitan a lo que se consideran noticias válidas. La Objetividad estimula una honrada búsqueda de la verdad de los hechos, impone restricciones a dueños y directores".

Esto demuestra que la objetividad es una verdad que se queda sólo en la teoría, no sobrepasa los límites de los teóricos, nunca llega a la práctica. La periodista de Radio Taíno, Marlene Esterellas, dice que tiene un amigo peruano, freelancer, quien, antes de elaborar cualquier trabajo, primero pregunta: ¿A favor o en contra?

Estos dos testimonios demuestran la responsabilidad que tiene cada periodista con un medio y el nivel de aceptación que tienen los sistemas informativos con diferentes noticias. La objetividad en estos casos queda en un segundo plano. 

El jefe de Redacción del periódico El Habanero, Raúl San Miguel, opina que la objetividad depende de la fidelidad de los datos. En una entrevista realizada por el autor de este trabajo a este periodista y escritor, dijo: “En el periodismo se trabaja sobre el esquema Fuente-Puente (periodista)-Receptor. Se expresan ideas a través de códigos en los que influye la cultura, la experiencia y la posición política o social. Cuando el periodista asume la información, la prepara para transmitirla en un lenguaje coherente. La noticia pierde o gana veracidad por si sola, el público es el que decide. El quid de la objetividad está en que cada observador tiene una visión”.  

A esta intervención se le puede añadir que es necesario explicar y contar verazmente para que la gente atienda a lo que se quiere decir. Hay que recordar que la verdad duele más cuando “se canta”, o sea, cuando se dice sin miedo. El periodista debe estar preparado en ese sentido. 

El mismo Ego Ducrot señala que en el  libro  "Ética  para  periodistas",  de  María  Teresa  Herrán  (TM  Editores,  Bogotá, 1995)  se  afirma  que  "la  discusión  sobre  Objetividad,  bien  puede  volverse  un circunloquio  tan  estéril  como  tratar  de  definir  el  sexo  de  los  ángeles,  por  tener como  punto  de  referencia  conceptos  absolutos.  Es  obvio  que  nadie  puede  ser absolutamente Objetivo (...) la mejor forma de subsanar este problema pasa por la buena  fe  en  la  búsqueda  de  los  hechos  materiales  de  información  noticiosa.  La buena  fe  es  un  valor  moral  (...).  Esa  exigencia  moral  hacia  la  Objetividad  en realidad supone la obligación Subjetiva de esforzarse en el estudio lo más completo posible de todos los factores que concurren al hecho que se transmite". 

Ducrot, en su artículo "Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico”, dice que “fue Jorge Ricardo Masetti, fundador y primer director de la Agencia  Prensa  Latina quien a principios de la década del ´60 y en el marco de los originales aportes hechos  por  la  Revolución  Cubana  al  periodismo  de  nuestra  región, comenzó a acercarse al corazón de nuestro debate.  En  varias  de  sus  intervenciones  y  escritos de la época sostuvo que el periodista no puede ser imparcial, que siempre, lo quiera o no lo quiera, lo sepa o no lo sepa, el periodista toma partido, se identifica con uno de  los  elementos  de  la  ecuación social,  económica  o  política  que  caracterizan  a determinado escenario informativo”.

En ese mismo sentido, Gabriel  Galdón  López  en:  "Desinformación:  métodos,  aspectos  y  soluciones"  (EUNSA,  Universidad  de Navarra,  1994),  afirma que "la neutralidad es imposible, el periodismo de la objetividad nace en el marco del positivismo y, en general, de la modernidad como cultura dominante y configuradora de la sociedad".

En filosofía, lo objetivo pertenece a la naturaleza de los objetos. El filósofo alemán Inmanuel Kant postula en Crítica de la razón práctica (1788) que “lo objetivo es aquello que es válido por la voluntad de cualquier ser razonable”.

Los idealistas consideran que la verdad es subjetiva, que depende del hombre, quien determina la veracidad de sus conocimientos, sin tomar en cuenta la situación real de las cosas. El filósofo griego Protágoras, de la Antigüedad, expresó su concepción idealista de la verdad: “El hombre es la medida de todas las cosas”.

El materialismo dialéctico se opone al idealismo y afirma que la realidad es objetiva. Como la verdad refleja el mundo existente objetivamente, su contenido no depende de la conciencia del hombre. Para ellos no existen verdades abstractas, la verdad siempre es concreta.    

El periodista veterano de mil batallas, Ryszard Kapuscinski, agudo observador de la realidad,  expone de esta manera en su libro Los Cinco Sentidos del Periodista: “Siento que esta teoría llamada objetividad es totalmente falsa y produce textos fríos, muertos, que no convencen a nadie. Yo soy partidario de escribir con pasión. Cuanta más emoción, mejor para el lector. No tengo dudas sobre esto: los mejores textos periodísticos han sido escritos con pasión, transmiten que uno está verdaderamente vinculado y metido en el asunto del cual escribe. La emoción da fuerza al texto”.

Este autor polaco afirma también que "estamos  viviendo  en un mundo muy contradictorio, de muchas desigualdades e injusticias y por lo tanto no  se  puede  ser  una  persona  con  objetividad.  Los  que  relatan  sin  ninguna  actitud son  los  que  trabajan  con  eso  que  se  llama  objetividad. Por  el  otro  lado,  estamos tratando  de  cambiar  algo,  de  mejorar  la  situación,  de  estar  donde  tenemos  que estar. Queremos tratar de mostrar el mundo y de escribir sobre el mundo para que nuestros  lectores  u  oyentes  despierten  su  conciencia  y  tengan  una  actitud  de cambio.  Creo  que  hay  una  falsa  interpretación  de  la  tradición  anglosajona  de  la objetividad".

En el texto Cuestión de Estilo, el Premio Nacional de Periodismo, Luis Sexto, dice que la objetividad se basa en un interés de decir con la mayor claridad posible, sin asideros para otra interpretación que no sea la que se desprende de palabras expuestas desnudamente.   

Entonces, se es objetivo en todo género periodístico que razone con seriedad, con argumentos sobre el fragmento de la realidad convertido en objeto de la reflexión y se es subjetivo en tanto se proponga un criterio individual o grupal desde la óptica personal de quien lo escribe, desde la subjetividad del periodista y desde los recursos léxicos utilizados para expresarla. 

La ciencia moderna nació negando la subjetividad, opina Victor Ego Ducrot sobre este tema.

El problema de la subjetividad como fuente de recursos para el cambio social fue seguido por Gramsci desde una mirada más compleja.

Subjetividad: individualidad. Carácter específico de una persona. Así es como expresa el diccionario de la lengua española el mencionado concepto. 

Antonio Álvarez Pitaluga, en su ensayo: La Subjetividad en la narrativa histórica, dice: “La subjetividad es la capacidad mental e intelectual del ser humano para crear y recrear su memoria individual o colectiva. Es un proceso de permanente elaboración y reelaboración donde las experiencias pasadas y presentes, el contexto epocal, la educación familiar y académica, son determinantes. Funciona mediante una construcción mental, de formas voluntarias e involuntarias, conscientes o inconscientes, para imaginar y producir un determinado universo cognoscitivo”.

Hay que recordar que la información se recibe desde la versión creada por el periodista. La noticia no la crea de su imaginación, sino de una fuente con cierto nivel de credibilidad. El periodismo, como práctica, logra más la construcción y difusión de la realidad que el reflejo de la misma, que es lo que persigue en la teoría y lo que exigen los principios internacionales de esta profesión.

En el mencionado libro Cuestión de Estilo, aparece la siguiente sentencia: La sustancia del texto implica, exige, una urdimbre compuesta por una cuota de carnalidad, imbricación subjetiva, para intentar apresar la atención del lector, aspiración suprema de la técnica y el estilo del periodismo. (…) Lo esencial es comprender que nada, en el ejercicio de la comunicación periodística, se entrega gratuitamente, ni se recibe por añadidura.

Rodrigo Alsina plantea que la subjetividad del periodista se ve reflejada durante el proceso de producción noticiosa y ello se evidencia por: 

-La jerarquización y tematización de los contenidos por parte de los medios. 

-La selección de las fuentes (si por ejemplo, siempre se emplean las mismas excluyendo a otras posibles).

-El ángulo para explicar el acontecimiento cuando los referentes no están consensuados.

-El sesgo retórico en la organización de los materiales brutos de una noticia por razonamientos por inferencias o relacionando diferentes aspectos de un acontecimiento.

Para la epistemología (teoría del conocimiento) y la metodología de la ciencia, especialmente en las ciencias sociales, como la historiografía, la reflexión sobre la posibilidad o imposibilidad de un enfoque objetivo lleva a la necesidad de superar la oposición entre objetividad (la de una inexistente ciencia "pura" que no se contamine con el científico) y subjetividad (implicada en los intereses, ideología y limitaciones de éste) con el concepto de intersubjetividad, que obliga a considerar la tarea del científico como un producto social, inseparable del resto de la cultura humana, en diálogo con los demás científicos y con la sociedad entera.
    

Objetividad en las grandes sociedades burguesas

En el guión de la película El dilema del año1999, dirigida por Michael Mann, Al Pacino ilustra muy bien cómo son tratadas las noticias en las grandes sociedades burguesas: “¿Es noticia?, sí. ¿Lo vamos a emitir? Claro que no. ¿Por qué?, ¿por qué no dice la verdad?, ¡no! Porque dice la verdad, ¡por eso no lo vamos a emitir!”.  

Otro ejemplo de cómo se comporta este manido tema en las sociedades capitalistas fue William Randolph Hearst (1863-1951), periodista y magnate de la prensa estadounidense que tenía como una de sus máximas: «I make news» («Yo hago las noticias»), ya que alteraba y provocaba hechos para que fueran más escandalosos y para que su periódico fuera el primero en publicarlos. Fue el inventor de la llamada prensa amarilla o sensacionalismo, un periodismo de investigación mezclado con titulares incendiarios, alejados en muchos casos de la neutralidad y del rigor periodístico, cuyo objetivo primordial era vender cuantos más ejemplares mejor.

Los medios masivos de comunicación burgueses no practican –ni practicarán- la “objetividad informativa” ni la independencia editorial por dos razones estratégicas:

-Los medios masivos de comunicación de la burguesía son empresas capitalistas, y como tales, buscan la más alta tasa de ganancia y la defensa de sus intereses políticos.

-Dichos medios son parte de los grandes monopolios de la comunicación, y en consecuencia, son parte de la estructura económica capitalista mundial que controla todas las palancas de la producción, las finanzas y el mercado internacional.

Imparcialidad, objetividad, libertad de expresión son sólo máscaras, detrás de las cuales se esconde el verdadero objetivo del negocio de los monopolios, construyendo información que no sólo falsea la realidad, sino que también modifica la conciencia, la conducta, la personalidad de los habitantes del planeta, de acuerdo con los intereses del gran capital.

El proceso de fabricación y distribución de la información cumple, entonces, tres objetivos:

1.-Ideológico: transmisión de los valores, individualismo, violencia, consumo, etc.; 

2.-Elevar la tasa de ganancia (la información es una mercancía);

3.-Preservar el sistema a través de la manipulación y control de los procesos económicos, políticos y sociales.

Rupert Murdoch presentó en mayo de 2008 ante una conferencia de prensa sus Cinco Mandamientos para un Periodismo Serio, los cuales cada periodista que trabaja en cualquiera de sus sucursales o empresas o trust informativos debiera cumplir, y son:

1.-No malgastarás tiempo editando los textos. Los textos no pueden quedar impecables.

2.-Escribirás noticias cortas. “No hay una sola noticia en la que no se pueda meter todos los hechos en la mitad del espacio”. 

3-Buscarás exclusivas. “Tenemos que tener más periodistas donde los necesitamos”.

4.-No buscarás el prestigio. “Es importante ser respetado, pero quedar enterrado en la historia es, ciertamente mortal” (frase que toma de Robert Thomson). 

5.-Asumirás riesgos. “El que se quede quieto será arrasado” (esta expresión es también de Robert Thomson). “Asegúrense de que no les pisen ningún tema mañana”. 

 

¿Existe estilo para la objetividad?

En la redacción correcta y objetiva no se pretende lograr arte. Pero para conseguir la objetividad, hay que saber escribir con claridad, concisión, sencillez y naturalidad.

La supresión estilística del periodista en la noticia que está dando, o sea, eliminar el yo o cualquier otro indicio de subjetividad, algún comentario que este quiera hacer sobre lo que escribe, ayuda a proyectar reglas y principios estilísticos. 

“El estilo noticioso está diseñado para lograr la impresión de una perfecta proximidad en la mente del lector, la impresión de un carácter absolutamente real del contenido noticioso y de su imparcialidad”, opina Slajov Haskovec, en el libro Introducción al trabajo de las Agencias de Noticias, sobre el estilo de la noticias para lograr la objetividad.

Este mismo autor añade: "Se  dice  que  la  limitación  de  los  hechos  garantiza  la Objetividad (...) Aunque  se  abstenga  de  formular  opiniones  personales,  todo corresponsal está inevitablemente  bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se lo ha educado, de las instrucciones que le da  su  jefe  de  redacción  y  de  la  política  que  sigue  el  editor (...) La  idea  de  que  hoy una  actividad  informativa  ideal  que  no  hace  más  que  registrar  hechos  en  forma Imparcial,  es  insostenible (...) El  periodismo  objetivista  impide  el  saber  sobre  la realidad, y, por tanto, el esfuerzo documental imprescindible para el logro de ese saber".

Este autor también propone algunas normas estilísticas para lograr en la técnica práctica la noticia imparcial:

1.-Queda prohibido el uso de la primera persona gramatical (yo), con excepción de la cita directa de la fuente. Esto causa la impresión de presencia de la individualidad del reportero.

2.-No se deben incluir comentarios de ningún tipo en la redacción de noticias.

3.-La opinión solo se incluye siempre que sea atribuida a una fuente.

4.-Cuando se informa sobre casos polémicos, conflictos, contradicciones de intereses, se debe reportar ambas partes, citándolas a ambas si es posible.

5.-Las opiniones o declaraciones, deben reportarse de manera que no haya prejuicios ostensibles a favor o en contra.

Por su parte, Gonzalo Martín Vivaldi, dice que “el estilo es objetivo cuando el escritor se olvida de sí mismo y procura dar al lector una versión exacta de las cosas. Su contrario es el subjetivismo, seguida proyección del escritor en la mente del lector. Para ser un autor objetivo hay que decir lo que son las cosas, en cambio el subjetivista expone su parecer, lo que él cree que son las cosas”.

Y agrega: “La objetividad en el estilo se logra a través de lo que se llama estilo directo, de gran valor en la descripción y la información escueta, también en el estilo periodístico. Al escribir directamente el lector no se percata de la existencia de un autor, lo que siente es lo que se ha querido narrar, describir o fijar. Algunos autores creen que este procedimiento tiene más fuerza expresiva y que al lector se le graba con más facilidad lo que se quiere decir, que no es más que una impresión de algo que está sucediendo como realidad concreta.

“Las sensaciones no se explican, se muestran, ya que son parte del mundo interior del que escribe. El lector actúa como espectador de lo que se está contando”.

A continuación se ejemplifica cómo fue tratada la noticia sobre la aprobación del Plan Bush, en los diferentes periódicos de la prensa española. Este trabajo fue etiquetado en el blog: ¿Objetividad Periodística? Lo que la empresa manipuló y lo que no tuvo invento, ubicado en Wordpress.com., el cual se encarga de presentar informaciones con la visión de diferentes periódicos y agencias informativas. Este análisis apareció en el blog el sábado 4 de octubre de 2008. Fíjense en los siguientes Lead:    

El País: “EE UU alivia la crisis mundial al aprobar su plan de rescate”.

El Mundo: “TERREMOTO FINANCIERO / La mayoría del Congreso vence al rechazo de los republicanos y da luz verde al plan de reflotamiento del sistema financiero / Bush sanciona la ley de inmediato y se retira a descansar a Texas”.

La Razón: “El Congreso aprueba el plan de rescate financiero de Bush”.

ABC: “El Congreso de EE.UU. aprueba el plan de rescate ante una crisis sin control”.

Público: “A la segunda fue la vencida: se aprueba el plan de Bush. Los demócratas salvan el proyecto de rescate financiero, que costará 850.000 millones de dólares”.

Entonces ¿es posible o no lograrla?

Luz Solano es una periodista venezolana que está al frente de un proyecto para mejorar el futuro de los comunicadores sociales. Ella y su equipo sacaron a la palestra una revista que lleva por nombre “Entorno VIP”. La  publicación tiene circulación en tres estados de Venezuela de manera gratuita y ofrece información fresca a la población de diversos tópicos como la cultura y la tecnología, el deporte, cine, estilo y belleza, turismo, perfiles gerenciales y tips corporativos donde el protagonista podrá ser cualquier persona que forme parte del proceso productivo del país.

Estas son algunas de sus declaraciones respectos al órgano y a su manera de presentar las noticias, utilizando la objetividad y la imparcialidad. Las afirmaciones siguientes aparecieron en un artículo titulado: Luz Solano “la objetividad periodística es una panacea”, de la revista www.magazine.com.ve, en su edición número 146, el sábado 25 de julio de 2009.

“Siempre hay cosas buenas que informar. Nuestra profesión está en el ojo del huracán, pero somos nosotros quienes nos debemos dar nuestro puesto y valía, ya que el mayor enemigo de nosotros somos nosotros mismos, no nos gusta ver ojo bonito en cara ajena, y a veces como gremio estamos desunidos, y llegó el tiempo de unirnos”, comenzó diciendo Luz Solano.

“Si algo no podemos negar como profesionales de los medios es que siempre hemos tenido la política editorial por encima de nosotros y en algún momento esa tan famosa objetividad se convierte en una panacea (remedio medicina, poción, pósima), yo tengo muchos años en el medio y a los nuevos jóvenes periodistas se los digo, uno debe tratar de ser ético y legal cuando escribimos pero si no nos gusta algo tenemos la libertad de irnos, yo lo hice una vez en una empresa en la cual llevaba seis años trabajando”, acotó Solano.

En Caracas, según acotó Luz Solano, el divismo es un mosquito que pica durísimo a las nuevas generaciones de comunicadores, y que en las corresponsalías se ve mucho menos, sobre todo cuando se trabaja en provincia: “Yo lo he vivido muchísimo, cuando trabajé en el diario El Mundo y llegaba a un sitio de noticia los corresponsales de otros medios jamás me ofrecían su ayudan, ya cuando salí de la capital vi que la solidaridad entre compañeros es mayor y ese debe ser el norte, todos somos uno y hoy estamos pero mañana no sabemos, los divismos son tontos, fíjate precisamente en la revista número uno nuestra portada fue Daniel Sarcos, ya que de todas las llamadas que hicimos para buscar una figura nacional él fue el único que no puso tantos reparos y que además nos facilitó la fotografía, así debe ser la gente, así debemos ser nosotros  así que el día del periodista se celebró en una situación muy especial, y aunque muchos opinaran que no había nada que celebrar pienso que sí se puede  al menos alabar que seguimos realizando una excelente labor que no debe ser otra que informar a las comunidades”. (sic)

Slajov Haskovec concluye: “El concepto de absoluta objetividad es falso e irreal”. A lo que podemos añadir que cada periodista responde a una organización social o medio informativo, su enfoque está influenciado por el partido que milita, además, posee sus propias opiniones y creencias.

Debemos puntualizar que no es lo mismo objetividad que reflejo de la exacta realidad, y esto, los reporteros noticiosos equilibrados lo saben distinguir muy bien. Lo primero, es un concepto partícipe de la teoría del periodismo; lo segundo, es el reportero viviendo, observando o enterándose, gracias a una fuente o a través de su propia experiencia del hecho.

Todas las fuentes deben ser citadas y manejadas con exactitud, la evaluación que haga el periodista de las declaraciones, no debe mezclarlas con su opinión de redactor.

Los fotorreporteros también tienen ese problema, a veces no pueden mezclar lo artístico de la fotografía con la política editorial del periódico donde labora. Al respecto, el fotógrafo Julio Julián González, del periódico El Habanero, dice: “A veces mis fotografías se ven desde el punto de vista político. Los mismos editores escogen la foto de más interés para el periódico. La opinión del artista-fotógrafo queda en un segundo plano. Lo menos importante es el valor artístico de la pieza, el impacto que puede tener en el punto de vista de la gente. Una foto por sí sola dice mucho. El periodista entrega su trabajo con una referencia personal, la dependencia está en que si toman o no la opinión de éste”.   

El propio Slajov Haskovec, agrega a su conclusión: “La objetividad es alcanzable y deseable, puede formar incluso una indispensable y sólida base para obtener un tratamiento más partidista en los medios”.    

 

Algunas conclusiones

El periodismo se diferencia de la literatura en que es un oficio público y no privado. Los que estudian y ejercen esta profesión deben escribir pensando en sus lectores, radioescuchas o televidentes. La voz personal que existió en algún momento marca la pauta del trabajo periodístico, identifica al periodista y lo diferencia de sus colegas. Es imposible ser 100% objetivo. Siempre la historia, aunque se cuente de la manera más neutral, tendrá impreso el sello personal.

Rodrigo Alsina, basándose en investigaciones de Kline (1982), plantea que “la objetividad es un concepto social distinto según sean la culturas estudiadas”.

Hablar de objetividad en el ejercicio del periodismo actual es hablar de millones de personas captando una información, procesándola y pensando exactamente lo mismo, cosa que es realmente imposible.

Hoy día los comunicadores tienen la tarea de llevar la información de una manera veraz, directa y fresca ya que todos deben tener siempre la verdad como bandera y mantener la imparcialidad –como ha sido desglosada en este trabajo-  en todo hecho informativo.

La objetividad absoluta no “siempre” es posible en la práctica, pero tiene que haber una objetividad o reflejo de la realidad mínima e indispensable para que el informador se considere éticamente con derecho a informar.

Además, Rodrigo Alsina considera como causa de la falta de objetividad no solo el modelo en general del sistema informativo, sino también la producción específica de la noticia y la actividad del periodista, la cual se resume en esa elaboración de reportes. 

La objetividad en muchos manuales anglosajones se presenta como un concepto de clases. Los grandes medios emiten comerciales y responden a corporaciones, resguardándose en una supuesta objetividad, creada por ellos mismos. Quieren decirle a la gente “vamos a ver todo parejo”,  pero nunca se ve todo parejo.

El libro The Elements of Journalism pone el problema de la objetividad de esta forma: “Al final, el periodismo es un acto de carácter”.

Gaye Tuchman sugiere en su artículo: La objetividad como ritual estratégico, que este fenómeno puede verse como ritual estratégico de protección para los periodistas ante los riesgos de su actividad profesional, y resuelve, que la objetividad radica en los procedimientos rutinarios.

Javier Darío Restrepo explica que la discusión sobre la objetividad es un sofisma de distracción, que impide ver el papel de la información en la construcción de la democracia. Y termina: “una información libre es tan necesaria como el agua o el aire para los seres vivos”.

Abraham Santibáñez, subdirector del periódico Hoy, de Chile, hace evidente que “la información aspira a ser objetiva, organizada sobre el clásico modelo de la pirámide invertida”.

La objetividad es una meta deseable que se apoya en la práctica de buscar la verdad, podemos tratarla incluso como sinónimo de verdad. Es el ritual estratégico del que depende cada medio.    
 
BIBLIOGRAFÍA:

Agencia de Información Nacional. Normas de Redacción y Fotografía, La Habana.

Bernard Roshco. Newsmaking. University of Chicago Press, Chicago, 1975.

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Wikipedia, la Enciclopedia Libre: Intersubjetividad. Bajado el 3 de agosto de 2009.


Fuentes directas:

Alina Perera, periodista del periódico Juventud Rebelde. 

Julio Julián González, fotorreportero del periódico El Habanero.

Marlene Esterellas, periodista de Radio Taíno.

Orlando Contreras Castro, Premio Nacional de Periodismo, Radio Rebelde.

Raúl San Miguel, jefe de Redacción del periódico El Habanero.

EL PERIODISMO EN FUNCIÓN DE POSICIONES

EL PERIODISMO EN FUNCIÓN DE POSICIONES

El periodismo según Víctor Ego Ducrot. Periodismo y poder. Objetividad y subjetividad. Intencionalidad y parcialidad. Otros periodistas y lo que piensan.

YUNEIMIS SILVA, MARIANA CAMEJO, SANDRA JUSTINIANI Y JÉNNIFER RODRÍGUEZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desde los siglos XVIII y XIX los políticos notaron la importancia del periodismo (gacetas en aquel momento) para influir en la opinión de las masas. Este proceso es por naturaleza perteneciente al escenario del debate en torno al poder, al poder político y económico.

El “escenario del debate” está caracterizado por las diferentes posiciones adoptadas por dicho proceso: existe un periodismo progresista, más interesado en defender el derecho de los pueblos a lograr su bienestar económico y social, sin exclusiones de ningún tipo, y otro puramente conservador, e incluso, reaccionario.

El periodismo practicado por Víctor Ego Ducrot, director de la Agencia Periodística de MERCOSUR (APM), pertenece al primer grupo. Sus artículos condenan las políticas asumidas por gobiernos defensores de  minorías dominantes. Es notable su apoyo al gobierno constitucional de Honduras y su ataque al golpe de estado perpetrado recientemente en ese país.

Ducrot, como todos los periodistas, defiende y cuestiona poderes. Cuestiona cuando dice: “…del lado de la política vernácula, los sectores más reaccionarios de la derecha se unen en bloque para sumarse a la operación del gobierno estadounidense…”, o en otro artículo: “…el Imperio Global Privatizado (IGP) se caracteriza por el poder sin límites del sector financiero corporativizado a escala global y por la asunción directa de las grandes transnacionales a la dirección y gestión de los Estados.”

La frase de Ducrot es aplicable a todo el periodismo, por tanto, Jean-Paul Marat (1743-1793) lo demuestra: científico y médico francés, más conocido como periodista y político durante la Revolución Francesa, identificado con el ala izquierda de la Revolución. En 1789 funda un periódico mediante el cual ataca a los grupos más poderosos de su país. Una de sus más conocidas frases dice: “¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos.” 

Irnos, de nuevo, más allá de Víctor Ego Ducrot, nos permite ver el caso de Julio María Sanguinetti, expresidente de Uruguay y periodista. Es posible leer su biografía y encontrarlo como un defensor de la democracia e incluso un revolucionario; no obstante, su opinión sobre los procesos desarrollados actualmente en Venezuela y su valoración sobre las  bases militares norteamericanas próximamente en Colombia, no corrobora lo anterior:

“Venezuela… su presidente interviene ostensiblemente en la política interna de los demás, a cada rato anuncia guerras o amenaza con invasiones y pretende negar la evidencia de su apoyo a la narcoguerrilla de las FARC colombianas…”

“…no siendo EE UU, ¿hay alguien dispuesto, realmente, a ayudar a Colombia en su solitaria lucha? Desde hace siete años se sospecha del Plan Colombia y se dice que es un intento norteamericano de invadir la región… Colombia ha avanzado en la lucha con la narcoguerrilla y podría derrotarla definitivamente si los Estados limítrofes colaboraran en el empeño…”

Julio María Sanguinetti “avala” y “justifica” el concepto de “democracias vigiladas o controladas”, según el cual en América Latina deben regir sistemas democráticos formales, pero con una característica: en la puja por el gobierno dentro de esos regímenes sólo pueden participar las distintas facciones locales del bloque hegemónico, a través de sus partidos políticos y organizaciones patronales, según palabras de Ducrot; concepto impulsado por los grupos de poder estadounidenses desde la década del 90.

Al estudiar las manifestaciones de cada periodista citado es notable cómo todos sus escritos están cargados de intencionalidad para dar un mensaje propio, poseen criterios reflejados en sus artículos. Los géneros periodísticos de información, opinión o interpretación son vivos ejemplos de intencionalidad.

Cada palabra pasa por la subjetividad del periodista, resulta imposible desprenderse de ella. Separarla es apartar toda la vida del periodista, incluso su carácter, pues cuando de subjetividad se trata todo influye.

La objetividad está dada por el apego a la verdad y por la búsqueda de fuentes; pero incluso el hecho transita por la subjetividad de las fuentes. El periodista, como mediador, interpreta el hecho, luego escribe. ¿Es posible, entonces, ser completamente objetivo? No, hasta elegir los datos de importancia depende de la subjetividad.

Ser periodista no es tarea fácil, sobre todo cuando es probable descubrir verdades no convenientes para algunos círculos de poder. Evidencia de ello es la cifra de 81 periodistas muertos en 21 países en el año 2006 por hacer su trabajo.

Como dice Henri Berenguer, “la omnipotencia del periódico está en el hecho de que él no manda nunca, pero sugiere siempre.”

El periodismo, en cualquier posición, siempre es parcial. Este proceso es por naturaleza perteneciente al escenario del debate en torno al poder. El periodismo asume diferentes posturas; pero asume. Incluso, cuando parece una posición neutral, constituye una determinada posición, por tanto, este proceso es parcial.

Parcialidad, imparcialidad, objetividad, subjetividad e intencionalidad son las palabras de Víctor Ego Ducrot.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Unión de Periodistas de Cuba. Cuba, 2005, páginas: 28-29.

Ego Ducrot, Víctor. Frente a la restauración neoliberal.
En: http://www.kaosenlared.net/noticia/vientos-soplan-desde-derecha-america-latina-frente-restauracion-neolib Consultado 5/9/2009

Sanguinetti, Julio María. Armas, drogas y democracia. En: http://www.elpais.com/ Consultado 5/9/2009.

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: TEMA POLÉMICO

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: TEMA POLÉMICO

“Lo que llamamos realidad, la verdadera realidad, repito, no es algo por venir, una meta, el último peldaño, el final de una evolución. No, es algo que ya está aquí, en nosotros.” Julio Cortázar.

KAREN PADRÓN GATO, LÁZARO GONZÁLEZ GONZÁLEZ, GUILLERMO CID Y DAT PHAM TUAN (DAVID),
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para  hablar de temas tan acuciantes en el vasto universo del Periodismo como la objetividad-subjetividad, parcialidad e intencionalidad periodísticas y la relación de los medios de comunicación con los centros de poder,  consideramos preciso partir de una máxima martiana que resume lo relacionado con estas materias: “El periodismo no puede darnos la verdad absoluta.”

Martí se refiere en esta frase a que siempre el discurso periodístico estará influenciado de manera inconsciente o consciente por la subjetividad, ya que no podemos desprendernos de una serie de valores y puntos de vista que forman parte indisoluble de nuestra idiosincrasia, por tanto, la forma de expresarnos  estará condicionada por el contexto social y el momento histórico en el cual desarrollamos nuestro mensaje.

También expresa el Apóstol: “No existe gobierno invulnerable; la prensa debe ser el examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo.”

Los periodistas utilizarán sus herramientas para pronunciarse y de este modo difundir un hecho mediante los medios de comunicación, manteniendo una relación directa tanto con el poder como con sus destinatarios y esa posición de privilegio les obliga a un apego a la honestidad profesional a toda prueba, a la ética en cualquier circunstancia.

Esta es a grandes rasgos, nuestra interpretación de las palabras de Victor Ego Ducrot, quien es periodista, escritor y profesor de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata y director de la Agencia Periodística de Mercosur (APM). Fundador, además, de la Agencia Prensa Latina.

En su artículo “Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico”, Víctor Ego Ducrot expresa: “Así como la objetividad es un componente del hecho periodístico, el mismo necesariamente será parcial, como lo es toda actividad humana desde el punto de vista cultural, antropológico, y entendida esa parcialidad no como aceptación de una parte en detrimento del todo sino como asunción de una posición propia del periodista y-o del medio ante el complejo y multifacético entramado de hechos sobre los que trabaja la práctica periodística.”

Tomar partido, a eso justamente se refiere Ducrot, actitud que le será inherente a cualquier periodista, ya que esta parcialidad estará condicionada por su manera de pensar, sus opiniones, estilo de vida, creencias, su percepción del hecho, su opinión propia y eso no es más que la propia subjetividad del ser humano. Creemos que estos tres aspectos: subjetividad, parcialidad e intencionalidad, están necesariamente vinculados entre sí.

El licenciado Rodrigo Fidel Rodríguez Borges en “La objetividad periodística, un mito persistente”, artículo publicado en la revista digital La Laguna, sostiene: “Contra lo que pudiera parecer, los hechos noticiosos no son algo puro, dado, objetivo y externo al observador que los percibe. La percepción de un acontecimiento y su verbalización es una actividad interpretativa, un proceso constructivo realizado por el receptor de los estímulos; no es una mera pasividad refleja (la metáfora del «espejo al borde del camino» no sólo es una cursilería, sino también una falsedad).La objetividad periodística es un imposible en términos epistemológicos. La objetividad sólo puede ser un desideratum ético, un ideal regulativo.”

Una actividad interpretativa como refiere Rodríguez Borges lleva implícita de por sí la subjetividad del redactor, los eventos para que sean convertidos en noticia no basta con que sucedan, sino con que sean narrados, y en ese proceso de escoger qué se narra, a qué se le da más preferencia, qué se va a excluir de la noticia, qué intención tengo y cómo hacer para mostrarla sin violar los principios éticos que deben caracterizar a un periodista, eso no es más que la subjetividad, la muestra inevitable de que ese algo que  ha ocurrido y ha llegado a otros luego de haber sido interpretado por un periodista que ha dejado en su redacción, en la narración del hecho, una parte de sí mismo. 

Y Juan Gargurevich afirma: “No basta desear o querer ardientemente ser objetivo; tal posibilidad está más allá de la conciencia del redactor. Sin embargo, concordamos con el periodista que dijo que se puede ser lo más objetivo posible, si se desarrollan adecuadamente los métodos, las técnicas de recaudar la información y transmitirlas al lector.”

La objetividad periodística no es más que el apego a la verdad, el intento por expresar del modo más veraz el hecho en sí , lo cual es totalmente imposible, se queda en teoría; ya que siempre nuestra subjetividad intervendrá en el proceso de elaboración de la información y en la transmisión de la misma.

De igual modo ser imparcial se convierte en otro mito, nunca le será posible a un periodista no tomar partido, porque incluso en aquellos casos en que no emitamos criterio alguno, estamos siendo parciales, estamos asumiendo una posición: abstenernos .Por tanto, objetividad y parcialidad son cualidades del periodismo que nunca estarán ajenas a la profesión. La objetividad, además, puede y debe ser construida respetando el sentido de remisión a los hechos según fuentes.

Ducrot plantea, además: “La parcialidad transformada en objetividad del discurso del poder permite que el lenguaje encubra las necesidades históricas de ese mismo bloque, a tal punto que, por ejemplo, ningún dirigente político latinoamericano de nuestro tiempo se atrevería a reconocer en forma expresa un programa contrario a la libertad… a la vez que la mayoría de ellos han desarrollado programas que condujeron a la pobreza extrema al 70% de la población  del subcontinente…”

Concluyendo: por más objetivos que intentemos ser, siempre quedará la duda de si hemos realizado la mejor interpretación de la realidad que, como ya sabemos, jamás será reflejada tal cual es.

Bibliografía:

Calsas Carro, María Jesús. El arte de la realidad: prospectivas sobre la racionalidad periodística. En: www.ull.es

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Pablo de la Torriente Brau. La Habana, Cuba, 2005. Página 28_30.

Ducrot, Víctor Ego. Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico. En: www.perio.unlp.edu.ar

Martí Pérez,J osé.”Escenas Mexicanas”. Revista Universal, México, 29 de mayo de 1875, Tomo 6, Obras Completas, página 212.

Rodríguez Borges, Rodrigo Fidel. La objetividad periodística, un mito persistente. En: www.ull.es

PERIODISMO DE HOY, ¿PARCIAL O IMPARCIAL?

PERIODISMO DE HOY, ¿PARCIAL O IMPARCIAL?

Polémica subjetividad-objetividad, parcialidad-imparcialidad. Criterios. Periodismo parcial.

CLAUDIA PIS GUIROLA, GEISY GUÍA DELIS, LILIBET ENRÍQUEZ INFANTE Y DAMARYS MACHADO VEGA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La teoría, la polémica.
 

Víctor Ego Ducrot, periodista argentino, profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad de La Plata, en Argentina, director de la Agencia Periodística del Mercosur  y fundador junto a Ricardo Masetti de Prensa Latina, como parte del seminario “Intencionalidad Editorial”, aborda este tema, en el cual se acerca al criterio de periodistas e investigadores de las más diversas nacionalidades.

Es en este material donde escribe: “Todo proceso periodístico pertenece al escenario del debate y de la puja en torno al poder, porque lo defiende, lo avala, lo sustenta, o porque lo cuestiona y hasta trabaja para su destrucción, para su reemplazo o para su modificación sustancial.”

Slavaj Haskovec, vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Praga, en su libro “La agencia de prensa en el sistema de los medios de Comunicación”, expresa: “Aunque se abstenga de formular opiniones personales, todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se le ha educado, de las instrucciones que le da su jefe de redacción  y de la política que sigue el editor (…) La idea de que hoy una actividad informativa ideal que no hace más que registrar hechos en forma imparcial, es insostenible (…)”.

El periodista como ser social deberá asumir ineludiblemente una posición,  convirtiéndolo desde ese momento en un ser parcial; pero esa posición estará signada por la subjetividad y el conjunto de factores que han influido sobre él, construyéndolo, dentro de los que se encuentran su lugar de nacimiento, la educación  recibida, su ideología, orientación  política  e incluso las religiones practicadas.

Por eso es que Gabriel Galdón López, en su libro “Desinformación: métodos, aspectos y soluciones”, plantea: "La neutralidad es imposible, el periodismo de la objetividad nace en el marco del positivismo y, en general, de la modernidad como cultura dominante y configuradora de la sociedad". 

Ciertamente, el contexto en el cual se desarrolla el periodista, sus experiencias y todo cuanto ha influido en su personalidad, unido a las mediaciones por las que transita la información, es decir, las normas editoriales, los parámetros del jefe de redacción, son incidentales que, de una forma u otra, están presentes en el momento de redactar la información. A pesar de ello, jamás debemos dejar a un lado la necesaria objetividad, es decir, la remisión a fuentes que respalden la información y el apego total a los hechos.

Algo más que palabras…
 

La parcialidad es una posición de la cual el periodista no podrá alejarse jamás. Por más que intente nunca lograría ser del todo imparcial ante las noticias brindadas. Los medios de comunicación ejercen una gran influencia en este asunto y tal es el caso de Venezuela, en el cual principales canales, emisoras y periódicos están a favor del presidente Hugo Chávez, pero existe también una fuerte oposición periodística que realiza todo tipo de articulaciones para desacreditar y restarle popularidad y aceptación al presidente y su gobierno.

En el año 2001, al ocurrir el golpe de estado contra el líder venezolano, se le denominó Golpe de Estado Mediático, pues los medios de comunicación desempeñaron un importante papel en la desinformación del público en general, el cual, gracias a nuestro país y otras televisoras, conoció la realidad; de lo contrario, nunca hubiera descubierto la verdad.

Cada periodista defiende conceptos y valores que considera válidos, y responde a las exigencias de su medio y todo aquello que lo formó y constituye parte de él.

En la búsqueda de lo novedoso en los hechos ocurridos cotidianamente, encontramos la necesidad de desarrollar un debate, un análisis, y así buscar no solo las causas de los sucesos, sino también las posibles soluciones, para la sociedad que se informa a través de nosotros, porque el periodista tiene entre sus principales funciones orientar y educar a las masas y debe trabajar sobre esta base y responder al sistema social al cual pertenece.

Aquí radica la objetividad, la verosimilitud, en respetar la realidad y la verdad de los hechos, independientemente de nuestra subjetividad  presente en todo momento del proceso periodístico, desde la selección de la noticia hasta que esta sale a la luz pública.

El periodista, en su condición de ser humano, no puede ser imparcial porque en todo momento de la vida se identifica con una causa, con una condición determinada y la defiende, busca información para sustentarla y trabaja en la persuasión de la sociedad sobre el criterio que avala.

El periodismo adquiere la dimensión necesaria -proporcionada por su influencia en las diferentes esferas sociales y en la población en general– para difundir, hacer creíble, emitir criterios y hacer levantar multitudes.

La historia del periodismo guarda ejemplos en los cuales los periodistas toman parte por causas derivadas en injusticias, tal es el caso de octubre de 1976, frente a la pasividad de la prensa internacional ante un hecho de horror contra un avión cubano, donde perdieron la vida 73 personas, el periódico “Granma” denunció a los medios de difusión internacionales por el silencio guardado y disfrazar a los terroristas de militantes anticastristas.

En otras ocasiones su papel se ha basado en sumar a las masas a causas justas, aunque eso comprenda contribuir con el derrocamiento de un gobierno, como lo hiciera Eduardo Chibás quien, sin ser periodista, aprovechó la oportunidad que ofrecía la radio para desmentir a los políticos corruptos de entonces y darle al pueblo la verdad de lo sucedido e incitarlo a actuar organizadamente en su defensa.

“Periodismo contra el bloqueo a Cuba” se efectuó en octubre de 2007, y en ese foro, múltiples reporteros amigos lograron que el silencio impuesto al mundo se hiciera voz incansable y pensamiento profundo. Actualmente, el llamado es a hacer extensiva la lucha y se diga en las cadenas de prensa universales la realidad de nuestros 5 Héroes luchadores contra el terrorismo y sobre el enmarañado juicio que se les realizara en Miami, Estados Unidos.

Años atrás, con el escándalo de Watergate, en junio de 1972, después de haberse aclarado todos los hechos y luego de que la prensa lo revelara, muchos de los periodistas norteamericanos tomaron parte en contra del gobierno y desataron una feroz investigación donde sacaron a la luz que desde 1971 en la casa Blanca se venían cometiendo otra  serie de actividades ilegales como falsificación de documentos, fuerte manipulación de prensa y espionaje. Con esta poderosa información denunciaron a muchos funcionarios y desmoralizaron al gobierno.

Por eso ante un suceso existen disímiles puntos de vistas, generadores de polémicas y debates, de ahí que todo proceso periodístico asuma una posición ante un hecho determinado; desde su génesis se concibe con una intención y propósito; poniendo a sus autores de forma sutil o por cuestiones de ética, de manera limitada en un rol totalmente parcial y, por tanto, subjetivo, ya que observan desde su peculiaridad y van transformando el acontecimiento tratado.

Unido a la iniciativa, el documento debe siempre conservar el sello de la veracidad. Debe responder consciente, plena y sinceramente a su deber y, a pesar de los obstáculos, tratar de cumplir los objetivos trazados. Al mismo tiempo, el proceso periodístico es portador de ideas y conceptos encaminados a fortalecer dicha actitud, puede incluso entrar en contradicción con los que tienen otras percepciones.

En este escenario, es imprescindible el análisis profundo de la opinión a emitir, pues será sometida a críticas por parte de detractores y hasta por partidarios con otros criterios, por lo que la asunción del deber frente a cada acontecimiento es el resultado de una constante reflexión,  convertida en guardaespaldas del periodismo; y sin perder de vista valores y principios, tiene que estar preparada para determinadas censuras y juicios.

Servirán para estimular nuestro intelecto, razonar más acerca del hecho en cuestión, permitiéndonos apuntalar nuestra posición con nuevas y mejores ideas o retractarnos total o parcialmente de nuestros postulados, entonces se perfeccionaría eventualmente la dialéctica de la comunicación.

Como se apunta en el artículo de Fernando Pascual, Análisis y Actualidad: “Soñar con un periodista imparcial es como soñar con mentes desencarnadas, sin pasado y sin prejuicios, que serían capaces de observar, como una cámara digital lo que ocurre en el mundo.”

Bibliografía:

Calzadilla, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. Ciudad de La Habana, 2005. 211págs.

Ego Ducrot, Víctor. Intencionalidad  Editorial. En: http://perio.unlp.edu.ar. Consultado: 08/09/2009.

Galdón López, Gabriel. Desinformación: métodos, aspectos y soluciones. EUNSA, Universidad de Navarra. España, 1994.

Pascual, Fernando. No existe el periodista  imparcial. En: http://www.blogs.catholic.net/analisi y actualidad/.  Consultado: 08/09/2009.

Vascós, Fidel. La prensa internacional transforma a terroristas en militantes anticastristas. Periódico Granma. Ciudad de La Habana, 1976.

 

UNA REALIDAD PERIODÍSTICA: OBJETIVIDAD-SUBJETIVIDAD, PARCIALIDAD-IMPARCIALIDAD

UNA REALIDAD PERIODÍSTICA: OBJETIVIDAD-SUBJETIVIDAD, PARCIALIDAD-IMPARCIALIDAD

MARGARITA VALDÉS RABÍ, ANABEL MEDEROS CORRATGÉ, ERNESTO ALEJANDRO GUERRA VALDÉS Y BÁRBARA YAQUELÍN PÉREZ QUINTERO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El ojo periodístico tiene la difícil tarea de buscar historias novedosas, polémicas y atractivas que respondan a los intereses de la sociedad. Según Gabriel García Márquez, el periodismo “es el mejor oficio del mundo”, en nuestras manos se encuentra el poder de informar y, como dijera Jesús Arencibia, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, “desentrañar y construir, con las palabras precisas, sentidos e ideologías”

Cualquier análisis referente a nuestra profesión choca con los ejes de objetividad-subjetividad, parcialidad-imparcialidad. Somos objetivos e imparciales por apegarnos siempre a la verdad, damos un enfoque verídico de la situación. Víctor  Ego Ducrot, profesor de Periodismo de la Universidad de La Plata, Argentina, expresa que objetividad es “remisión a los hechos según fuentes”.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) declara en su código de ética que objetividad es “información exacta, (…) comprobada en todos los hechos esenciales y sin deformación deliberada”.

Evelio Tellería, periodista, afirma en su “Diccionario Periodístico”: “Entiéndase por objetividad, el desapasionamiento, la imparcialidad, la neutralidad y la honestidad a la hora de informar, sin “colorear” la noticia, sin inclinarse a uno u otro, sino mostrando la verdad de los hechos, con exactitud y honradez”.

A pesar de esto, nuestro estilo personal  se impone, nuestra forma de ver el mudo, nuestra manera de pensar, a la hora de construir la información influyen tantos factores que sería casi imposible negar que somos subjetivos y parciales. 

Rosenthal, periodista norteamericano ganador de un Premio Pulitzer en 1960 por reportes internacionales, expone: “La objetividad periodística es una pretensión desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer”.

El periodista Marcelo Colussi en su artículo “Objetividad Periodística”, explica: “Al tener que contarle a otro lo que pasó, informarle a un tercero sobre un hecho, la objetividad y la neutralidad no pueden mantenerse. Quien relata está siempre posicionado; es decir, ve un mundo, una realidad”.   

Una noticia transita por diferentes etapas: el simple hecho de decidir cuáles noticias se cubren y cuáles no, qué fuentes se utilizan,  evidencian nuestra subjetividad. Quisimos demostrarlo mediante un ejemplo concreto: a raíz de una misma información surgen dos noticias con diferente enfoques cada una; la primera extraída del periódico Juventud Rebelde digital, y la segunda de la emisora radial CMBF.

“Celebran en Matanzas el medio siglo del Museo Palacio de Junco”

El primer museo fundado por la revolución, atesora miles de piezas y documentos, los cuáles han sido apreciados por decenas de visitantes cubanos y foráneos.

El símbolo del Museo Provincial del Palacio de Junco fue conferido a varias personalidades de la cultura e intelectuales del país, durante la celebración este jueves del Aniversario 50 de la fundación de esta institución matancera.

Entre las personalidades que recibieron tal reconocimiento figuran Armando Hart Dávalos, presidente de la Sociedad Cultural “José Martí”, quien manifestó su agradecimiento por tal gesto, al tiempo que recordó las muchas veces que en su infancia pasó frente a este edificio.

Igualmente recibieron el estímulo la poetisa Carilda Oliver Labra, el Doctor Ercilio Vento; Francisco Zamora, director del grupo AfroCuba; el crítico y periodista Fernando Rodríguez; además de un grupo de personas ya fallecidas que dedicaron parte de sus vidas al buen desempeño de este colectivo.

Hart, junto a Pedro Betancourt García, primer secretario del Partido en Matanzas, dejó inaugurada la Exposición 50 Aniversario del primer museo fundado por la Revolución en 1959, contentiva de fotos, documentos, textos, investigaciones y piezas atesoradas en esta media centuria, y conservadas por varias generaciones de especialistas y técnicos.

Lourdes Núñez, directora del museo, se refirió al sentido de pertenencia de los trabajadores, quiénes se proponen cada día elevar la calidad y eficiencia del servicio que se le brinda al pueblo.

Numerosas instituciones otorgaron presentes y reconocimientos al museo, entre ellos el coleccionista e investigador René Castellanos, quien entregó el Símbolo del Correo Postal Cubano.

“Entregan reconocimientos por Aniversario 50 del Museo Palacio de Junco”

Varias personalidades de la cultura e intelectuales del país recibieron el Símbolo del Museo Provincial del Palacio de Junco en el día de ayer, durante la celebración del Aniversario 50 de la institución matancera.

Entre las figuras que recibieron el reconocimiento se encuentra Armando Hart Dávalos, presidente de la Sociedad Cultural “José Martí”, la poetisa Carilda Oliver Labra y el crítico y periodista Fernando Rodríguez Sosa.

Además, se confirió a un grupo de personas fallecidas que dedicaron parte de sus vidas al buen desempeño de este colectivo.

Como parte de la jornada se inauguró la exposición 50 ANIVERSARUIO DEL PRIMER MUSEO FUNDADO POR LA REVOLUCIÓN EN 1959, con muestra de fotos, documentos y piezas atesoradas en la institución.

Análisis:

Debemos tener en cuenta que las noticias anteriores fueron transmitidas por medios diferentes: radio y prensa digital.

Por tanto, los periodistas que las redactaron respondieron a determinadas reglas de los medios en que se desarrollan.

La radio es un medio enteramente sonoro, el mensaje debe ser corto y preciso para que el oyente no pierda la esencia de la noticia. Una noticia radial no debe estar llena de informaciones secundarias, pues el receptor no tiene la opción de regresar sobre las palabras para recordar un dato o nombre exacto.

Por el contrario, la prensa digital puede dar toda la información, y el lector escoge la que le interesa; puede repasarla y releerla cuantas veces lo desee.

Existe también otra cuestión que hace más subjetivo a un periodista: el perfil que posee el órgano para el que trabaja. CMBF es una emisora que se dedica a difundir, principalmente, música clásica, está dirigida a personas con alto nivel cultural. Juventud Rebelde es un periódico que va dirigido esencialmente a la juventud cubana.

Debido a la diferencia de funciones que desempeñan CMBF y Juventud Rebelde, vemos diferencias en la manera de redactar, y en el enfoque de la noticia, desempeñando  un papel decisivo la intencionalidad. Desde el titular observamos como el peso de la información es acogida de manera distinta. Mientras que para la emisora es más importante que el premio es conferido a personalidades de la cultura, el diario digital  se centra más bien en las actividades que se realizan por el aniversario del museo.

Sin embargo, a pesar de lo expuesto, ambos mensajes son veraces, porque difunden el hecho tal como sucedió, independientemente de la forma en que lo hicieron. Sabemos con exactitud dónde ocurrió, por qué, cuándo, entre otras informaciones que dan al receptor la esencia de la información.

Enrique de la Osa, Premio Nacional de Periodismo y creador de la sección “En Cuba” de la revista Bohemia, afirma en una entrevista concedida al escritor Luis Báez, reflejada en su libro “Los que se quedaron”, que un buen periodista necesita “olfato, sagacidad y audacia”, a esta teoría le añadiremos algo: sentido, para saber distinguir en cuán medida podemos ser subjetivos, objetivos, parciales e imparciales. Como dijera él mismo, “un trabajo periodístico bien logrado vale más que todo lo mediocre que uno haya podido escribir en toda su vida, el único camino para alcanzar esto es la eterna inconformidad.”

Bibliografía:

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Tellería, Evelio. “Diccionario Periodístico”. Editorial Oriente. Cuba. 1986. Página 208.

 

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: ¿RASGOS ESENCIALES DEL PERIODISTA?

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: ¿RASGOS ESENCIALES DEL PERIODISTA?

 

Los procesos periodísticos como escenarios de debate ante el público. La objetividad y subjetividad, la parcialidad e imparcialidad de los periodistas. La intencionalidad como rector de nuestros mensajes.

 

ODETTE DÍAZ FUMERO, SUSANA ANTÓN RODRÍGUEZ, CLAUDIA OJEDA FERNÁNDEZ, ANNIERYS BORGES LÓPEZ Y CLAUDIA ÁLVAREZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Tiene la prensa periódica misiones altísimas, es la una explicar en la paz y en la lucha fortalecer y aconsejar; es la otra hacer estudio de las graves necesidades del país, fundar sus mejoras, facilitar así la obra a la administración que rige y que tantas graves cuestiones preocupan a una nación que asciende de una situación vigilante y anómala, a la tierra dueña y libre. Ayuda la prensa periódica a los que gobiernan señalando y presentando estudiadas las cuestiones que han de menester más seria y urgente reforma”, José Martí.

Los procesos periodísticos se centran en un escenario del debate porque el periodista tiene la responsabilidad de servir como mediador entre los acontecimientos y el público de la forma más clara y precisa posible, debe cuestionarse qué es noticia y qué debe ser publicado, va a la búsqueda de la verdad y toma partido dentro de su sistema social como esa fuerza capaz de mejorarlo.

“El periodismo es una forma de expresión social sin la cual el hombre conocería su realidad únicamente a través de versiones orales, resúmenes, interpretaciones, relatos históricos y anecdotarios. El periodismo satisface la necesidad humana de saber qué pasa en su localidad, en su país, en el mundo; de conocer hechos, declaraciones y reflexiones de interés público. Los buscadores de información periodísticas -informadores e informados- se interesan por lo que sucede y repercute o puede repercutir en la vida personal y colectiva.” (1) 

Debemos tener en cuenta que: “El deber del periodista es propender a esos fines proporcionando un justo y amplio recuento de acontecimientos y asuntos. Los periodistas conscientes de todos los medios y especialidades se esfuerzan por servir al público de forma integral y honesta. La integridad profesional es la piedra angular de la credibilidad del periodista”. (2)

¿Será el periodista objetivo?

La discusión sobre la objetividad, bien puede volverse un circunloquio tan estéril como tratar de definir el sexo de los ángeles, por tener como punto de referencia conceptos absolutos. Es obvio que nadie puede ser absolutamente objetivo (…). La mejor forma de subsanar este problema pasa por la buena fe en la búsqueda de los hechos materiales de información noticiosa. La buena fe es un valor moral (…). Esa exigencia moral hacia la objetividad en realidad supone la obligación subjetiva de esforzarse en el estudio lo más completo posible de todos los factores que concurren al hecho que transmiten, apunta María Teresa Herrán.

Consideramos entonces que un periodista es objetivo porque se apega a la verdad apoyándose en fuentes que sustenten sus mensajes y construye la noticia de la manera más veraz posible, aunque es casi imposible que en ella no esté presente, consciente o inconscientemente, su subjetividad.

Plantea la Máster Iraida Calzadilla Rodríguez en su libro La Nota, que el periodismo:

-Implica para el profesional de esta actividad una obligación con la verdad.

-Apego a la honestidad para con los destinatarios de sus mensajes (el público).

-En este sus profesionales siempre tendrán un objetivo fijo: mostrar la realidad lo más cercano posible a lo que es, aún cuando no pueda obviar su propio rol como sujeto constructor y manipulador del hecho en sí al que está vinculado, ya sea como protagonista o como espectador, o incluso las dos cosas en no pocas ocasiones.

Implícita o explícitamente, cada texto periodístico entraña una carga subjetiva que se origina en la formación de quien lo escribe y en el interés económico, político e ideológico de cada empresa periodística. El periodismo es, entonces, de manera inevitable, intrínsicamente parcial. De ahí que los periodistas de ningún modo van a corresponder con imparcialidad, ya que siempre van a tomar partido en los diferentes procesos.

“Estamos tratando de cambiar algo, de mejorar la situación, de estar donde tenemos que estar. Queremos tratar de mostrar al mundo y de escribir sobre el mundo para que nuestros lectores u oyentes despierten su conciencia y tengan una actitud de cambio”, expresó Riszard Kapuscinki.

¿Qué pensamos entonces?

Los procesos periodísticos son formas de comunicación con y entre las masas y traen consigo debates que pueden encontrarse a favor o en contra de lo que se plantea, pero teniendo como premisa que los periodistas, aún cuando respondan a determinados intereses pues ellos validan su sociedad, debe prevalecer en ellos una entrega de la realidad con un fundamento de la objetividad y la veracidad de la traslación de los sucesos, medida en el apego honesto a los hechos y circunstancias.

Luego de un análisis sobre la labor del periodista y la importancia de los procesos periodísticos, concordamos con Víctor Ego Ducrot cuando manifiesta: “El hecho periodístico debe ser necesariamente objetivo y es necesariamente parcial. ¿Por qué entonces tanta polémica infructuosa y tanta falta de claridad? Porque el periodismo y la práctica periodística forman parte de la puja por el poder, ya sea para construirlo o defenderlo, ya sea para modificarlo en su tipo o naturaleza.” 

Notas:

(1, 2) Marín, Carlos. Manual de periodismo.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 209-2010.

Ego Ducrot, Víctor. Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico. En: www.google.com, Internet. Consultado: 10 de septiembre de 2009.

Marín, Carlos. Manual de Periodismo. Editorial Talleres de litografía Ingramex S.A de C.V, México, DF. 2003.

EL PROCESO PERIODÍSTICO

EL PROCESO PERIODÍSTICO

Subjetividad, objetividad, intencionalidad, parcialidad, e imparcialidad del periodismo. Polémica y poder.

HILDA ROSA GUERRA MÁRQUEZ, ANABEL MIERES PÉREZ, AYMARA VIGIL RODRÍGUEZ Y ELIZABETH CABRERA MOREJÓN,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Periodismo, como forma de comunicación de masas, tiene el objetivo de informar y orientar al público. En el proceso del periodismo se debaten de forma clara y precisa una serie de acontecimientos que pueden o no beneficiar el desarrollo de la sociedad, con el propósito de buscar un cambio sustancial, un llamamiento a la conciencia nacional e internacional sobre los determinados problemas existentes.

El periodista es el  mediador entre el hecho y su sociedad, y como tal debe poner al receptor frente a la realidad, siempre con una intención al redactar el artículo -como le interesa que llegue al él-, con la mesura y el equilibrio necesarios.

Estamos comprometidos ante un público, por lo que es nuestra misión construir una realidad objetiva y verídica dentro de las posibilidades y dentro de las exigencias de la honestidad profesional, y de esta forma ponerla en manos de las masas. 
 
Eduardo Ulibarri, plantea:

’’El periodismo debe obtener su trascendencia a partir del apego a los hechos: tal es su destino como mediador. La compulsión que los periodistas sentimos por la fidelidad, y la exigencia de utilizar el lenguaje no tanto como recurso mágico con posibilidades estéticas, sino como una herramienta utilitaria para comunicar, proviene de ella.’’ 

Es nuestro deber apegarnos de forma inseparable a la honestidad y a los valores de nuestra sociedad, contrastar fuentes para brindar información creíble, noticias sustentadas y respaldadas por hechos concretos. En esto consiste la objetividad del periodista. 
 
José María Desartes plantea:

’’… lo objetividad de la noticia debe ser interpretada como una exigencia moral de honestidad intelectual en el informador, como un valor límite en la tarea profesional de los periodistas.’’
 
Pero no por ser objetivos dejamos a un lado lo subjetivo, al contrario, en esa construcción de lo real está volcada toda nuestra espiritualidad, nuestro modo de ver las cosas y nuestra forma de pensar.
 
Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, sugiere: ’’Un periodista tendrá siempre un objetivo fijo: mostrar la realidad lo más cercana posible a lo que es, aún cuando no pueda obviar su propio rol como sujeto constructor y manipulador del hecho en sí al que está vinculado, ya sea como protagonista  o como espectador, o incluso las dos cosas en no pocas ocasiones.’’

Un periodista pone a la vista su subjetividad desde el momento en que escoge un acontecimiento sobre el cual va a escribir, al seleccionar la fuente hacia donde se va a remitir, en la forma como  escribe sobre el hecho, en la medida en que incluye o excluye matices a su redacción, y en la importancia dada a cada uno de ellos. En cada paso dado, acción hecha, palabra dicha, y hecho recreado por este, están presentes su punto de vista, sus sentimientos, su interpretación, su cultura e ideología, insiste en sus clases la profesora Calzadilla.

Pero también está detrás de todo este proceso periodístico, la intencionalidad del profesional de la información. Cuando él selecciona y elabora elementos, los organiza jerárquicamente, en resumen, manipula –en el sentido constructor de la palabra – esa información, responde a los intereses de la línea editorial que representa, al medio para el cual trabaja, a los valores de su sociedad. Queda comprobado de esta forma que todo el proceso está sobre la base de una intención, y demuestra, además, que los periodistas no somos imparciales sino parciales, pues nos debemos a una ideología. 
 
EJEMPLO:

Próximamente en nuestro país se realizara un concierto por la PAZ con artistas extranjeros como Juanes, figura principal, Olga Tañón; y nacionales como Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, Carlos Varela, X Alfonso y el grupo Orishas. Esta noticia ha creado una polémica mundial, las televisoras la expusieron de distintas maneras:

En Cuba se da la noticia como un acontecimiento cultural, un concierto por la paz y para el pueblo y el mundo entero.

En otros canales internacionales se ve el tema como algo político y se oponen a la decisión del famoso artista a realizar el concierto precisamente en Cuba.

Esto demuestra  lo que se planteaba anteriormente, se da la noticia con la intención de responder al medio para el que trabaja el periodista y como le interesa que llegue al público.

Los teóricos coinciden en afirmar que los profesionales de la información no solo distribuyen, sino que también producen autónomamente a partir de los diferentes géneros de opinión, en los que actúan como agentes activos de una idea, una estética, una práctica. Incluyen, además, la promoción del diálogo y la polémica, resultado y a la vez motor del flujo informativo.

Los periodistas no solo difundimos la información, sino somos capaces también de producirla, pasándola por el filtro de nuestra subjetividad e intencionalidad. Pero además tenemos la posibilidad de crear un debate, un ambiente de análisis, de discusión y polémica en la sociedad, producto de esa información transmitida, y que incentiva al mismo tiempo la creación de otra información. El periodismo tiene el dominio para informar, dirigir y educar a las masas; un poder para generar pensamiento y su opinión.

Como oficio político-ideológico está vinculado al poder de la nación, pues aboga por él, lo sostiene, pero también lo discute y hasta combate por su sustitución o por deshacerlo.

El periodismo tiene el deber de construir la realidad, apegándose a la veracidad de los hechos lo más posible que sea, y detrás de esa construcción está su subjetividad -propia de cada individuo, de su competencia sociocultural, de su idiosincrasia- e intencionalidad. Es capaz de conmover, persuadir hasta convencer a multitudes, por ello por siempre va a estar relacionado a un poder político; pero es valido mencionar, además, que al tener la capacidad de hacer todo esto, pues posee también una autoridad, un poder en la sociedad.

BIBLIOGRAFÍA:

Calzadilla Rodríguez Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente Ciudad de la Habana, 2005. Paginas 15, 16, 17, 22, 23,29.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso escolar 2009-2010.

Microsoft Encarta.

COMPROMISO PERIODÍSTICO: EL PODER DE LA PALABRA

COMPROMISO PERIODÍSTICO: EL PODER DE LA PALABRA

JAVIER MACÍAS ORTIZ, IRAMSY PERAZA FORTE, SUSANA GÓMEZ BUGALLO Y YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodismo nace como producto de una sociedad que se desarrolla y necesita información, y se consolida en la misma medida en que florecen el comercio y las ciudades. Adelantos científicos como la imprenta y el telégrafo facilitan el rápido flujo de noticias y el desarrollo de esta profesión que luego se enriquecería aún más con la radio, la televisión e Internet.

El periodismo está encaminado a informar a la sociedad. Su objetivo es no perder la curiosidad y el ojo crítico para descubrir aquellos asuntos más controversiales e interesantes que deben ser llevados al conocimiento y análisis social. En su pluma va la responsabilidad ante su público, por esta razón no puede olvidar sus principios éticos. La profesión se mueve entre los ejes de la objetividad-subjetividad, imparcialidad-parcialidad; todas estas posiciones dominadas por la intencionalidad que se persigue con cada línea. Así lo definió Martí: “La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo”.

Somos objetivos en el sentido de no despegarnos de la realidad, pero no dejamos de ser subjetivos porque aportamos a cada trabajo, aún desde un aparente enfoque en tercera persona, nuestra cultura, religión, ideología… Además, cada palabra lleva una intención que hará que junto a la subjetividad del periodista vaya de la mano la intencionalidad, siempre aclarando que lo principal es la ética y la honestidad profesional que nos hacen remitirnos a la verdad.

Según Iraida Calzadilla en su libro La Nota: “Al hablar de objetividad en el periodismo prefiero otorgar mayor relevancia a la honestidad profesional, término en mi opinión más aclaratorio y preciso.”

En términos generales, la objetividad no logra una definición rotunda. La objetividad informativa ha reinado como tópico o exigencia y ha condicionado la sustancia del acto informativo. La ilusión objetivista puede ser eficaz en las ciencias físicas o experimentales, pero en las ciencias sociales y humanas y, concretamente en las Ciencias de la Información y de la Comunicación no deja de ser eso: una ilusión.  Al periodista se le exige que sea objetivo como sinónimo de veraz o neutral.

La doctora Carmen Herrero Aguado, profesora de la Universidad de Sevilla, expresa: “Para Nietzsche, el hombre objetivo es un ser desinteresado, una especie de espejo habituado a subordinarse a todo lo que reclama ser conocido, sin más deseo que el de reflejar. La objetividad se entendería, así, como lo contrario del interés y pocos conceptos hay tan fundamentales en el periodismo como éste del interés. Evidentemente, el periodista no puede ser un hombre desinteresado, o no debe exigírsele que permanezca neutral, aunque sí es deseable que se muestre independiente e imparcial y que, desde luego, trabaje con rigor y precisión. Este sería un enfoque acertado acerca de la objetividad; ser objetivo es interpretar la realidad con rigor y con responsabilidad. Interpretar supone hacer saber, hacer comprender; supone aclarar, proclamar, esclarecer, traducir o desenmascarar.”

Con respecto a la parcialidad e imparcialidad periodísticas, el periodista no sacrifica la realidad al tomar parte y ser parcial, se trata solo de asumir nuestros puntos de vista y las del medio que representamos y la sociedad. Debemos tomar parte sin imponer un criterio único, contrastando fuentes y dejando al lector que elija, una vez que les ofrezcamos hilos conductores.

Acudiendo nuevamente a la Doctora Herrero: “La imparcialidad hace referencia a la ausencia de predisposición para manifestarse a favor o en contra de algo o de alguien. La manera más simple de imparcialidad consiste en no ser o no tomar parte de lo juzgado, narrado o descrito; pero ser literalmente imparcial no basta para conseguir ser objetivo. Es un punto de partida fundamental pero no garantiza la objetividad porque además se requieren otros valores y actitudes, como una capacidad de raciocinio, equilibrio y contención.”

Hay un hecho actual donde polos opuestos se vieron las caras: el golpe de Estado en Honduras. En la entrevista que Félix López realizó a Andrés Izarra, quien preside el canal Telesur, al preguntarle cuáles habían sido las principales diferencias éticas, ideológicas y profesionales entre la cobertura de Telesur y la CNN, Izarra respondió: ”La cobertura nuestra ha sido muy opuesta a la de la CNN, sobre todo desde el punto de vista ético: recordemos que mientras en Honduras agonizaba la democracia, en la CNN le daban cobertura permanente a la muerte del Rey del Pop. Mientras Telesur y el resto de la comunidad internacional calificó de golpe de Estado en Honduras, para la CNN había una “Sucesión Forzada”. Para la CNN Micheletti es un presidente. Para Telesur es un presidente de facto, un golpista, sin legitimidad alguna. Pudiera decir muchas cosas más sobre la cobertura de la CNN, pero creo que el calificativo de ‘vergonzosa’ lo resume todo”.
Dijo Alejo Carpentier con respecto al compromiso del escritor (que lleva en sí responsabilidad al ser leído como el periodista, este aún más  por publicar con  frecuencia y llegar a todo tipo de público):

“¿Qué gran escritor, consciente de las condiciones de vida en su época no ha sido comprometido? El Infierno, de Dante, es un verdadero panfleto político. Quevedo ha escrito párrafos terribles contra la nobleza de su tiempo. Moliere fustigó los falsos devotos, en una época en que el partido de los devotos era todopoderoso en Francia. Todos los grandes escritores rusos del siglo XIX parecen esperar la Revolución de Octubre. Víctor Hugo, desterrado durante diecinueve años…; José Martí consagrando sus mejores energías a la causa de la independencia de Cuba… Galdós, también comprometido. Todos los escritores resultan igualmente comprometidos por ocultar o callar. Y hay hasta quien se compromete, a pesar suyo: Marcel Proust sin proponérselo, cantó el réquiem –réquiem cruel- de toda una burguesía que él, sin embargo, adoraba.”

La imparcialidad y objetividad son criterios del periodismo ya trascendidos. Hoy es un hecho el carácter subjetivo y parcial del periodismo, siempre sin dejar a un lado la ética y la honestidad que caracteriza a la profesión.

Bibliografía:

Berenguer, Carmen. Fowler, Víctor. Diccionario de conceptos de Alejo Carpentier. Letras

Cubanas. La Habana, Cuba. 2004. Página 96.

Diccionario del pensamiento martiano (concepto de periodismo)

Herrero, Carmen. La ideología como valor en el periodismo político.

López, Félix. Periódico Granma. Página 3. Catorce de septiembre del 2009.

Valdés, Ramiro. Diccionario de Pensamiento Martiano. Ciencias Sociales. Ciudad de La Habana.2001. Página 515.