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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

¿SOMOS OBJETIVOS?

¿SOMOS OBJETIVOS?

LIEM SORIS BAÑOS, HEIDY HERNÁNDEZ PIÑERA, JESSICA CASTRO Y ROSA FERNÁNDEZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un trabajo periodístico lleva consigo juicios, opiniones, concepciones que pueden estar o no a favor, según la percepción de la heterogeneidad de los receptores. Los que coinciden con un planteamiento lo defienden porque lo protegen y luchan contra los que lo atacan o simplemente emiten un criterio equívoco, lo avalan porque le dan la garantía que requiere, lo sustentan porque lo mantiene como máxima convicción y lo justifican porque exponen pruebas que lo vuelven valido.

Por  el contrario, los que no estén de acuerdo con su juicio tratarán de poner en duda su validez, censurándole desfavorablemente, es aquí donde  radica la verdadera dimensión del trabajo periodístico: saber, con ojo crítico, valorar, excavar y encontrar la realidad, siendo siempre justo y equitativo a la hora de emitir un juicio o dar opinión sobre algo o alguien.

Victoria Camps en su reflexión sobre el asunto puntualiza: “Lo que el buen informador debe proponerse, no es tanto ser objetivo cuanto creíble. Habida cuenta que la credibilidad supone un esfuerzo sostenido: no se consigue confianza ni el prestigio, de un día para otro”. Esa construcción de la credibilidad resulta más exigente que el viejo imperativo de la objetividad porque demanda un esfuerzo sin pausa y obtener la verdad de los hechos al mismo tiempo que un control de las intencionalidades.

Para Gaye Tuchman la objetividad es una virtud que protege al periodista contra  juicios por libelo, porque trata por igual a todas las personas y opiniones. Algunos le agregan otra ventaja a la objetividad: “Exige solamente que los reporteros se hagan responsables de cómo informar, no de lo que están informando y que la tarea periodística debe limitarse a la trascripción rigurosa y exacta de los hechos y de las opiniones, tal y como se dieron en la realidad”. Son percepciones que a veces se contradicen y dejan intacta la pregunta: ¿Qué es la objetividad? 

“Cuando la información parte de un conocimiento exacto y cierto de una reflexión consciente y de una rectitud intachable de intenciones, en esto consiste la imparcialidad, o absoluta objetividad”, sentencia Luka Brajnovic, entonces, ¿es posible la objetividad?

Según investigaciones de Javier Darío Restrepo para la Revista Latinoamericana de Comunicación-Chasqui: “Los que tienen presentes sus estudios de filosofía, generalmente, invocan en su favor a Heráclito y a los filósofos escépticos. El conocidísimo texto de Heráclito sobre el hombre que no puede bañarse dos veces en el mismo río, porque sus aguas de movimiento constante hacen distintos ríos cada instante, es una comparación feliz para describir la tarea  del periodista. Los hechos de la historia diaria, que son la materia prima de la información periodística, son tan cambiantes como las aguas de un río. Pretender la objetividad es tanto como creer capturar y congelar el instante que huye. El mismo hecho, observado por distintos periodistas, recibe tratamientos y versiones diferentes y, además, ediciones de un periódico o en las emisiones de un noticiero, tiene que ser completado, corregido, aclarado o rectificado, hasta el punto que el periodista llega a contemplar las suyas como verdaderas provisionales”.

Victoria Camps formula reflexiones que seguramente han pasado ya por la cabeza de los periodistas sometidos a esa dualidad de sentirse obligados a ser objetivos y de decidir en cada uno de los  pasos de la elaboración de la noticia, entre su subjetividad y el mandato de la objetividad. Dice la teórica española: “Informar no es tan distinto de opinar, o por lo menos, interpretar. Decidir la forma -la extensión, la imagen- que debe tener la información, es manipular la realidad...no se informa solo por informar. El informador elige una información y elige, a su vez, el público al que la dirige. Nadie habla en el vacío.

El periodista actúa como un guía que, mediante la información, le permite a la sociedad identificar sus propósitos. Sus noticias cumplen una función, con todo lo que ello significa en términos de poder, de interacción de la sociedad o. como escribiera Martí: “No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen, o censurarlos con mayor suma de afecto o de adhesión. Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir, tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado, no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez extemporánea, tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles, someterlas a consulta y reformarlas según ellas, tócale, en fin, establecer y fundamentar enseñanzas, si pretende que el país la respete, y que conforme a sus servicios y merecimientos, la proteja y la honre.¨

O, como afirma el periodista José Alejandro Rodríguez, de Juventud Rebelde: “Las sociedades también necesitan espejos para mirarse y detectar sus arrugas, las cuales a diferencia de las  que marcan los rostros humanos, sí  son reversibles…”

BIBLIOGRAFIA:

Restrepo, Javier Darío. La objetividad periodística: utopía o realidad. En: jrestrep@latino.net.co Consultado: 11 de septiembre de 2009.

 

POLÉMICA EN EL PERIODISMO

POLÉMICA EN EL PERIODISMO

¿El periodista es objetivo e imparcial o subjetivo y parcial? Opinión de destacados reporteros sobre el tema.

KATHERYN FELIPE GONZÁLEZ, JESSICA DOMÍNGUEZ DELGADO, SAIMI REYES CARMONA Y RACHEL PEREDA PUÑALES,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Víctor Ego Ducrot, periodista, escritor y profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de la Plata en Argentina, y director de la Agencia Periodística de Mercosur, para quien cualquier análisis serio sobre su profesión debe girar en torno a la Objetividad-Subjetividad y Parcialidad-Imparcialidad, defiende el poder del periodista sobre una información, de la que puede hacerse detractor o defensor, en dependencia de la intención con la que la manipule.

Ducrot, definido por Jesús Arencibia, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, como un hombre “… cuya verdadera vocación es desentrañar y construir, con las palabras precisas, sentidos e ideologías” , refleja en algunos de sus escritos la objetividad del  periodista, en la medida en que busca la verdad y se apega a ella, no la distorsiona, investiga cuanta fuente puede y contrasta las mismas, porque de eso depende su credibilidad en lo que expone y la trascendencia de sus ideas para su pueblo.

Sin embargo, desde el momento en que se escoge una noticia, está presente la subjetividad del periodista, pues no es una máquina que reproduce lo que ve o sabe, sino un ser humano que piensa y siente, marcado por su entorno. Así lo reconoce Slavaj Haskovec, vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Praga, “…todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se le ha educado, de las instrucciones que le de su jefe de redacción…” 

Un trabajo periodístico siempre tiene una finalidad, dada por la intención que tenga el autor, así lo ratifica Tubal Páez, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba: “Siempre hacemos algo con intención, lo demás es ingenuidad. Muchas veces queremos modificar la conducta de quien nos lee y en esa dirección enfocamos nuestro trabajo.”

Otras destacadas  figuras que han defendido esta visión sobre el  relevante papel que desempeña el periodista como ser social que piensa y siente, independientemente de la realidad que construye son Jorge Ricardo Masetti , fundador y primer director de Prensa Latina, para quien “el periodista no puede ser imparcial (…) porque no cabe la imparcialidad entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto’’, y Riszard Kapuscinki -considerado por muchos el mejor periodista del siglo XX- quien afirma que en un mundo tan contradictorio, con tantas desigualdades e injusticias, no podemos ser totalmente objetivos, “… estamos tratando de cambiar algo, de mejorar la situación, de estar donde tenemos que estar”.

Juan Marrero, Premio Nacional de Periodismo José Martí y vicepresidente de la Unión de Periodistas de  Cuba, también afirma la imposibilidad de que un periodista sea imparcial porque siempre toma parte por algo, “… no se puede ser imparcial entre el oprimido y el opresor. Hay que tomar partido, pero sin silenciar o escamotear los hechos porque es antiético, es ir en contra de la verdad.”

Dice Ernesto Vera, Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodismo,  en el prólogo del libro Reportaje al pie de la horca, que “… el periodista, cuando es entero, posee por la dinámica de su trabajo, la oportunidad de desarrollo adecuado para el más profundo análisis crítico, y consecuentemente arribar a la síntesis correcta ante los más difíciles y complejos problemas que enfrenta. Cuando el periodista dice la verdad y usa siempre bien  la herramienta de su oficio, tiene fuerza multiplicada para llegar a las conciencias.”

Así debe ser el periodista revolucionario, comprometido con su tiempo, utilizando su nivel profesional para avalar su sociedad y para orientar a las masas, mostrándoles  el mundo en que viven.

Bibliografía:

Arencibia Lorenzo, Jesús. Víctor Ego Ducrot: Docencia, investigación, periodismo. En: http//mesadetrabajo.blogia.com Consultado:5/9/2009.

Ducrot, Víctor Ego. Intencionalidad Editorial. Una síntesis introductoria. Hacia un método propio para el análisis del discurso periodístico.En:www.perio.unlp.edu.ar/question Consultado:5/9/2009.

Márquez, Alexis. La comunicación impresa. Ediciones Dosmil y Ediciones Centauro, Caracas, Venezuela, 1976. Pág. 79-103

Fuentes Directas:

Juan Marrero, Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba.
Túbal Páez, Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba.

EL TRABAJO PERIODÍSTICO: ¿OBJETIVO O SUBJETIVO? ¿PARCIAL O IMPARCIAL?

EL TRABAJO PERIODÍSTICO: ¿OBJETIVO O SUBJETIVO? ¿PARCIAL O IMPARCIAL?

CHELSEA DEL SOL OSORIO, KIARA GONZÁLEZ ESCOBAR, YENISEY CANTERO SERRANO Y YOEL RODRÍGEZ TEJEDA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Víctor Ego Ducrot, periodista fundador de Prensa Latina, director de la Agencia Periodística del  MERCOSUR (APM), aboga porque el estudio del periodismo vaya mas allá de la teoría, es decir, que esté estrechamente vinculado con los medios (dígase televisión, radio, prensa impresa), y que se extienda a la calle y se interactúe más con la realidad y el público.

Ducrot creó un modelo de análisis y producción de procesos de prensa al cual llamó “intencionalidad editorial”. Define dicho modelo como “el conjunto de informaciones y de reflexiones fundadas, constatadas y confirmables, según fuentes, que a su vez permitan descubrir qué discurso de clase o de grupo se esconde detrás del discurso con pretensiones de validez universal. Es decir, cuál es la parcialidad transformada en objetividad”.

Ser objetivos es remitirnos a fuentes que confirmen y avalen los hechos. Ducrot lo conceptualiza como “una actividad metódica conocida como crítica”. La profesora Iraida Calzadilla, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, señala que ser objetivos no es solo la remisión a fuentes, sino también una voluntad ética, pues cuando un periodista se sienta a escribir su trabajo, no solo transmite lo que han dicho sus fuentes, sino también, hay un proceso interactivo en el que están presentes ideologías, cultura, idiosincrasia, pertinencias, honestidad profesional.

El Diccionario de la Lengua Española esclarece que la objetividad es calidad de objetivo, imparcialidad. Objetivo es relativo al objeto: la realidad objetiva. Dígase lo que existe realmente fuera del sujeto que la conoce. Está exento de parcialidad. La subjetividad es el predominio de lo subjetivo, es un sistema que no admite otra realidad que la del objeto pensante. Lo subjetivo vendría siendo relativo o perteneciente al sujeto. Se refiere a nuestro modo de pensar o sentir y no al objeto en sí mismo. Es individual, varía con los gustos y los hábitos o sentimientos de cada uno.

Todo periodista, a la hora de la creación periodística incluye a los aspectos de la realidad del hecho su subjetividad, sin dejar a un lado la honestidad profesional, el apego o los sucesos y la ética, demostrando de esta forma su “objetividad”. El periodista no deforma la verdad con palabras bonitas como en la poesía; la transforma en un producto comunicativo, de modo que el público entienda y sea capaz de analizar dicha verdad. Durante el proceso de investigación, el periodista consulta distintas fuentes que pueden contraponerse o ir juntos en cuanto al análisis de los hechos.

Es decir, el periodista selecciona cuál de las fuentes es la más creíble y la más importante, es la que puede acompañar su trabajo, su investigación, de forma tal que se acerque lo más posible a lo sucedido. De ahí es que podemos decir que el periodismo construye la información. ¿De qué forma? Pues bien, desde el momento en que se determina que de un grupo de informaciones se seleccione solo una parte para ser publicada, socializada, teniendo en cuenta las prioridades de la entidad, el sistema político y las demás cuestiones a las que está respondiendo.

Sobre la objetividad, Martí escribió: “No es que todo sea bueno, ni que haya de disimularse lo malo que se ve, porque con cosméticos no se crían las naciones, ni con recrearse contemplando en la fuente inmóvil su hermosura; pero todo se ha de tratar con equidad, y junto al mal, ver la excusa, y estudiar las cosas en su raíz y significación, no en su mera apariencia”. (“La República Argentina en los E.U.A”, Buenos Aires, 4 de diciembre de 1887, Tomo 7, pp. 330-331).

Al decir de Víctor Ego, las críticas, reportajes y otros trabajos periodísticos pertenecen al escenario del debate. Puede un periodista, de hecho a eso se dedica, defender o no un proceso, avalarlo o destruirlo, porque se encarga de hacer llegar a los individuos la información que los ayude a aceptar o repudiar un hecho determinado. Cada trabajo periodístico va encaminado a exponer ideas sobre un tema, explicando la información que el lector debe interpretar sobre los sucesos del mundo. Todo esto será posible en la medida que el periodista sea capaz de defender los intereses de su público, abordando los temas que a este lo inquieten y de forma en que lo merite.

La intencionalidad periodística es otro aspecto importante a analizar. Cada trabajo que publicamos lleva consigo una intención. Según el medio, la publicación, el país y el sistema, se persigue una intención. La misma noticia puede indistintamente ser publicada por varios medios de prensa: unos enfatizan un tema y otros, cuestiones diferentes, de ahí que lo que para unos es noticia, para otros tal vez no lo sea.

Martí, uno de los más brillantes periodistas cubanos, expresó sobre el periodismo: “La prensa es poder” (“Carta de New York”, La Opinión Nacional, Caracas, 10 de diciembre de 1881, Tomo 9, pp.132). Y en otro momento aseveró: “Nada hay que cautive tanto el ánimo como una convicción noblemente tenida, honradamente dicha, libre y concienzudamente expuesta; nada hay que lo aflija tanto como un alarde de creencia, un lujo de conocidas falsedades, una convicción vacilante sostenida con un mentir apasionado, un hecho leal y sincero comentado en una manera consistente errada y desleal; esta impresión última dejan tristemente los periódicos que hacen al gobierno una equivocada, loca y torpe oposición” (Escenas mexicanas, Revista Universal, 29 de mayo de 1875, Tomo 6, pp. 212).

Referencia obligada es el Héroe Nacional, pues mucho y bueno escribió sobre esta profesión: “La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen  y consejo” (…). “No existe gobierno invulnerable; la prensa debe ser el examen y la censura, nunca el odio y la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo”. (Escenas mexicanas, Revista Universal, México,  29 de mayo de 1875, pp. 214).

El periodista se nutre de la controversia para saber si lo que escribe es de interés para la sociedad a la que va dirigida su trabajo. Como conclusión, queda que a la hora de realizar una investigación o trabajo periodístico se debe realizar con parcialidad y siendo objetivos desde el punto de vista de la comprobación de los hechos y su honesto reflejo con apego a la verdad, porque todo lo que escribimos y comentamos se desenvuelve alrededor de la polémica y el debate.

Bibliografía:

Alvero Francés, F. Diccionario Manual de la Lengua Española Cervantes. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 2008, pp. 547- 777.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2005, pp. 28- 30

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases, Curso 2009-2010.

Razinkov, O. Diccionario de Filosofía. Editorial Progreso. Moscú, 1980, pp.317

Valdés Galarraga, Ramiro. Diccionario del Pensamiento Martiano. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007, pp. 475- 516.

 

EL TIEMPO EN EL UNIVERSO DEL REPORTAJE

EL TIEMPO EN EL UNIVERSO DEL REPORTAJE

 

Tema: Karla Jeannette Chacón apunta que “el reportaje es el género que viaja a través del tiempo con el propósito de evidenciar la verdad: viaja al pasado para proporcionar antecedentes y permitir las comparaciones, enlaces y significaciones con el presente de la temática que se investiga para conocer su impacto, repercusiones, comportamiento a partir de conclusiones que el periodista proporciona por medio de sus análisis e interpretaciones de la realidad".

 

MAYVELI PARES MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El reportaje pertenece al periodismo interpretativo, rebasa el límite de la información, pues brinda al lector el por qué del suceso, las aristas de él y se traslada en el tiempo para sustentar la verdad, expuesta en datos que, mayormente, no se dan a conocer en otros géneros periodísticos. 

La autora Karla Jeannette Chacón refleja en su enunciado la importancia de situar al lector en el  tiempo, pues conoce los orígenes y los motivos que propiciaron el surgimiento del hecho tratado, así como la realidad objetiva en que se desarrolla y sus consecuencias, para que arribe a criterios sostenidos en realidades comprobadas.

Referente al tema, el profesor Julio del Río Reynaga opina que el reportaje “busca lo que hay detrás de la noticia (sus causas) y adelante (su proyección). De esa suerte (…) más que tratar un acontecimiento, indaga, estudia y presenta las diferentes aristas de un asunto y su contexto.

El reportero, en su investigación sobre el tema, indaga si este se vincula a otros acontecimientos, para poder explicar su significado en el presente, a quiénes afecta, si es posible proyectarlo y con qué otros factores podrán relacionarse en un futuro. Todos estos aspectos, aunque no cronológicamente, deben reflejarse en el trabajo, para que se argumente la tesis inicial y puedan tratarse todas las aristas que presenta. Solo así podrá hacer creíble su trabajo, y el lector quedará sin ninguna duda de lo expuesto en él.

Para Gonzalo Martín Vivaldi, “la interpretación es (...) una valoración objetiva basada en antecedentes, análisis, concatenación y exposición comprensiva de los acontecimientos". Coincidiendo con él,  Eduardo Ulibarri plantea que este género periodístico, “indaga con distintos grados de profundidad (…) sobre situaciones o hechos públicos, para dar a conocer su existencia, relaciones, orígenes o perspectivas (…)”.

En ocasiones, ni el tiempo ni el espacio disponible alcanzan para ampliar adecuadamente cada planteamiento, pero se debe hacer un mayor esfuerzo por englobar todo lo posible. El periodista tunero  Omar Raúl Martínez, señala: “El género periodístico de mayor envergadura es sin duda el reportaje, no sólo por su amplitud y capacidad de conjugar otras técnicas y vetas del periodismo, sino también por su afán de ahondar en las raíces, los terrenos y las proyecciones de hechos y materializarlos a través de una prosa que atrape al lector”.

El tiempo y el espacio no son los únicos elementos que inciden en la ausencia de información que debe ser propiciada por la investigación. Los periodistas, sobre todo, son los principales causantes de que su trabajo pierda credibilidad ante los ojos de quienes lo leen, pues no profundizan en el pasado, en el contexto, ni en las repercusiones del hecho, y se centran más en lo factual.

Algunos, según Enrique Milanés León: “A veces nos ocupamos más de la arquitectura del reportaje que de la búsqueda de su materia prima, error que nos puede llevar a presenciar, en la lectura, el derrumbe de un bellísimo edificio”.

Y agrega que “no lo hacemos, el reportaje de profundidad, quiero decir, con la frecuencia deseable y, para no complicarnos en tiempo y en forma, acudimos a los mismos temas, con las mismas fuentes, sin una tesis clara”.

Apoyando el criterio de este profesional, Raymundo Riva Palacio comenta: “Los reportajes bien investigados y cuidadosamente escritos, aportan contexto, origen y efecto de los mismos eventos, al entregar una visión más de conjunto, a distancia, sobre un tema en particular, resaltando así su propia importancia”.

El periodista Manuel Blanco, apunta: “En el reportaje suelen integrarse los tres tiempos: el pasado al indagar los antecedentes y causas; el presente al detectar, exponer y examinar implicaciones, conexiones y significaciones coyunturales del tema abordado; y el futuro al prever, en función de las tendencias, probables repercusiones”.

El periodista cubano Rafael Arzuaga, del periódico El Habanero, considera que la credibilidad del reportaje está dada por el vínculo temporal que se establece en él, pues el lector puede apreciar que la historia contada tiene un pasado, donde se ven sus orígenes, y las causas que lo produjeron. Además, se deben manifestar las consecuencias o repercusiones del hecho, para que el público conozca el significado del mismo.

En ocasiones, el espacio disponible no alcanza para desarrollar todos los acontecimientos referentes a los espacios temporales. Sobre este tema, Norberto Rivero Torres, subdirector del periódico El Habanero, opina: “El espacio no siempre es el que el periodista desea para expresar lo que quiere, pero debe intentar plasmar en las líneas establecidas los detalles más relevantes en cuanto al pasado, presente y futuro del tema que trata. Ese contexto que establece, vinculado con la interpretación y análisis de él, le proporciona al escrito la credibilidad necesaria”.

Examinando el pasado, presente y futuro del tema a tratar, el periodista no debe olvidarse de analizar e interpretar la realidad que expone. Puede incluir, además, algo de imaginación, pero sin faltar a la verdad, para que pueda llegar a escribir un reportaje que traslade al público a ese momento, lugar y hecho del que se habla.

Bibliografía:

Algunos apuntes del reportaje en la web. Sitio: www.latecla.cu/.../reportaje/01documental_ordetx.htm. Consultado: 15/07/09

Anuar Saad Saad y Jaime de la Hoz Simanca: El reportaje. Sitio: www.saladeprensa.org/art184.htm. Consultado: 15/07/09

Fernández Parrat, Sonia: El reportaje en prensa: un género periodístico con futuro. Sitio: http:// www.ull.es/publicaciones/latina. Consultado: 15/07/09

Marrero Santana, Liliam: El reportaje multimedia como género del periodismo digital actual. Acercamiento a sus rasgos formales y de contenido. Sitio: http:// www.ull.es/publicaciones/latina. Consultado: 15/07/09

Martínez, Omar Raúl: Contornos del reportaje. Sitio: http://www.ecotunero.cu/index2.php?option=com_content&do. Consultado: 15/07/09

Milanés León, Enrique: El reportaje. Sitio: http://es.wikipedia.org/wiki/periodismo. Consultado: 15/07/09

Ordetx, Machado, Luis: El reportaje escrito, reflexiones sobre el modelo documental. Sitio: www.latecla.cu/.../reportaje. Consultado: 15/07/09
Periodismo. Sitio: http://es.wikipedia.org/wiki/periodismo. Consultado:  15/07/09

Fuentes directas:

Rafael Arzuaga, periodista del periódico El Habanero

Norberto Rivero Torres, subdirector del periódico El Habanero.

 

 

TIEMPOS PARA NARRAR

TIEMPOS PARA NARRAR

Tema: Juan Miguel Reyes afirma que “el reportaje interpretativo narra una serie de hechos acaecidos en distintos momentos, y con un nexo entre ellos, que sirven al autor para establecer una interpretación que los abarca. Si el reportaje informativo es la exposición de situaciones y realidades sociales, el reportaje interpretativo es la interpretación narrativa del origen de esas situaciones y realidades.”

LAURA PRADA ARIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para el periodista cubano Luis Machado Ordetx, el reportaje en prensa plana es “un quebradero de cabeza para cualquier escritor —profesión en la que incluye el cubano Alejo Carpentier a todo periodista—, empeñado en reconstruir el universo mediato o inmediato donde reside… un desafío ético y una responsabilidad ideológica y estética ante el público, la sociedad y su historia presente o perspectiva.”

Antes de avanzar en el análisis de la afirmación de Juan Miguel Reyes, se debe hacer un alto para develar los motivos de su dificultad a partir de sus características específicas, del olfato necesario para saber cuándo aparece un buen tema y cómo combinar atinadamente los métodos de investigación y los recursos literarios.

Sobre las características propias de este género han profundizado Rodolfo Muñoz, Manuel Buendía, José Luis Martínez, José Antonio Benítez, Vicente Leñero, Carlos Marín, Eduardo Ulibarri, Eleazer Díaz y Miriam Rodríguez, además de los que se referencian.

Machado Ordetx, por ejemplo, es de los que considera que “entre los aspectos coincidentes de sus análisis sobresalen que el reportaje es un desafío a la capacidad técnica de narración, que  intenta explicar cómo han sucedido los hechos actuales o recientes a partir de la investigación y el análisis de la trascendencia de los acontecimientos y actores inmersos en un escenario, por lo cual describe, informa, entretiene y documenta”.

En ese empeño, nos advierte que “el reportaje interpretativo profundiza para estar en capacidad de dar a conocer la existencia de algún suceso, evento, hecho o acontecimiento, sus relaciones, orígenes o perspectivas, mediante el empleo de diversas estructuras y recursos expresivos”, además de atender “fundamentalmente hechos de trascendencia social para además de exponer la realidad, difundir múltiples aristas y propiciar razonamientos.”

En un articulo publicado en la revista Estudios sobre el mensaje Periodístico, el español Juan Cantavella propone una aproximación al reportaje en la que califica al género de “actual y atrayente”, que no ha perdido vigencia y que ha ganado espacio en las columnas. A partir del incremento de la complejidad de la noticia y el aumento de la necesidad de brindar información frente a la velocidad de los cambios y la brevedad de los ciclos, el reportaje adquiere para Cantavella un renovado interés.

“La abundancia de noticias, afirma el español, es tan sobrecogedora que el lector buscará en los medios impresos una valoración y una complementariedad de lo que se le ofrece. No basta con situarle frente a la complejidad de un problema los primeros días en que estalla un determinado conflicto, sino que es necesario volver una y otra vez cuando se trata de una situación que se prolonga en el tiempo, con el fin de aportar elementos de utilidad para los lectores que se incorporan o para los olvidadizos, que son los más.”

Entre las propuestas más revolucionarias de Cantavella puede ubicarse la de trabajar en equipo con “unos profesionales que se sienten más seguros y sueltos en la tarea de adquirir y reunir datos, mientras que otros tendrán como misión –porque sus cualidades les llevan en esa dirección- el escribir un relato con el material que aportan sus compañeros.”

Entonces anticipa: “Habrá mayor número de reportajes interpretativos, así como análisis y columnas de este tipo”, porque considera que el reportaje no ha logrado manifestar todas sus potencialidades todavía. Es mucho mayor el provecho que se le puede sacar cuando se dota de solidez, basado en datos ciertos y opiniones solventes, que informan, explican y, consecuentemente con ello, orientan a la opinión.

A esta apreciación parece adscribirse Abraham Santibáñez, cuando cuestiona que al hablar de ‘géneros’, nos refiramos “al Periodismo Informativo, al Interpretativo y al de la Opinión”, cuando para él, “si se parte de la premisa básica de que la información y la opinión son fáciles de diferenciar, bastaría una pequeña explicación adicional”. Es así como llega a la conclusión de que “el Periodismo Interpretativo responde, más que nada, a la complejidad de la comunicación moderna”.

Criterio en el que también parece acompañarle Eduardo Ulibarri, quien en su libro, Idea y vida del reportaje, argumenta que “la interpretación indaga con distintos grados de profundidad, valiéndose de múltiples fuentes y métodos, sobre hechos o situaciones públicas, para dar a conocer su existencia, relaciones, orígenes o perspectivas, mediante el empleo de diversas estructuras y recursos expresivos”,

Javier Ibarrola resalta, en cambio, como cualidades imprescindibles del reportaje “la actualidad, sencillez, interés, humanismo, colorido, vigor y vivencia personal”, criterios que brindan una perspectiva similar del género, diferente a la de Cantavella, Santibáñez y Ulibarri, más cercana al acto de creación del periodista.

Para el cubano Luis Jesús González, periodista del semanario Trabajadores, “la contemporaneidad del reportaje interpretativo intenta diversificar el origen de los hechos y la visión de las fuentes, tanto con la pretensión de mostrar todas las aristas de un tema, como con el fin de manipular o conducir al lector. Por su esencia intenta conectar hechos aislados en el tiempo, de ahí que el apoyo de la historia y el comportamiento de datos, estadísticas, fenómenos culturales, características étnicas o regionales y todo un conglomerado de referencia otorgan al discurso narrativo una aparente descripción de sucesos, despojados de matices ideológicos y estructurados sobre la base de un relato atractivo, destinado a cubrir  la curiosidad y las necesidades de información.”

Tal criterio no es el que precisamente se enfoca desde las aulas de la carrera de Periodismo de la Universidad de La Habana. Para la profesora Iraida Calzadilla, la cuestión de la manipulación deviene situación ética y pone la honestidad profesional a prueba total: “Si entendemos como manipulación forzar a los públicos a creer y aceptar nuestros puntos de vista, estamos traicionando la esencia del periodismo. Es innegable que la perspectiva del asunto a tratar siempre estará sesgada por la subjetividad del periodista, por su cosmovisión, cultura e ideología en una profesión donde no existe ni la objetividad ni la imparcialidad.

“Pero de lo que se trata es de, aún así, dar a los públicos la realidad en toda su dimensión, en sus diversas aristas, con las muchas miradas de los actores de un fenómeno y, solo entonces, poner al lector en disposición de llegar a sus personales conclusiones y reflexiones. El periodismo, el periodismo serio, profundo, comprometido ideológicamente y honrado, no se afilia solo a la propuesta estética del mensaje, a que éste llegue de manera atractiva e interesante. Esa es la voluntad al construir el producto comunicativo, pero lo esencial está en buscar los referentes que lo confirmen creíble, veraz. El receptor siempre debe tener la certeza de que cada palabra puede ser comprobada”, afirma la profesora.

Ibarrola, opina que en “la interpretación, a diferencia de la opinión, no se emiten juicios subjetivos, sino se valoran los hechos con base en los antecedentes de los mismos y a una exposición clara, sencilla y precisa de los acontecimientos. La receta es lograr exponer con sencillez algo complicado. Así se trate aparentemente de un asunto insignificante; el periodista debe investigar todo a fondo, antes de escribir su reportaje.”

En su estudio En busca del grial cubano, al razonar sobre la necesidad investigativa del periodismo, presente en el reportaje interpretativo, Pedro Prada funde distintas percepciones para ofrecer su visión de que, “en tanto la necesidad humana de informarse siga constituyendo la base de este proceso (de creación comunicacional y periodística), los comunicadores (y los periodistas) deben de ser capaces de superar la sobreinformación o la superficialidad con que al tratar las noticias se determina la tendencia banalizante de los procesos mediáticos masivos actuales, y emprender nuevas vías de erudición textual e interpretativa en las que la herramienta fundamental… sea siempre la capacidad exegética del estudioso”.

Prada percibe que la acción del periodista y su obra –en este caso el reportaje- constituyen una “acción autocrítica hacia los medios de comunicación, hacia las formas de comunicar y hacia la nueva conducta de los comunicadores; pero también hacia el viejo discurso, formas, códigos, lenguaje y recursos expresivos superados en el devenir histórico, y hacia los valores que expresa.

“En cierto modo ello es un reconocimiento de un cambio de época y de que debemos entrar a ese nuevo espacio del tiempo con los mejores valores del pasado para poder definir nuevas formas de identidad.”

Por su parte, otro periodista cubano, César Gómez, piensa que “el reportaje como género es uno solo, porque va más allá de las categorías de reportaje informativo o interpretativo, el reportaje lo que intenta es ver la vida, los sucesos y la realidad, que siempre va a ser interpretada, porque el periodista es por naturaleza un interpretador de hechos únicos, de realidades.”

Estas últimas visiones se acercan más a la ofrecida por Juan Miguel Reyes en el artículo Riszard Kapuscinski, el periodismo como conocimiento y divulgación de la historia, donde el autor argumenta que “en la medida en que el periodismo se vuelve más interpretativo y se busca responder al por qué de las cosas, la dimensión temporal de los acontecimientos cobra mayor relevancia.”

Sea cual sea el matiz de la aproximación a la noción del género reporteril investigativo, lo que queda claro, y sobre lo que se insiste desde la perspectiva de Eduardo Ulibarri y de la periodista y profesora cubana Iraida Calzadilla, es que el periodista debe partir de una idea y de un propósito o fin a lograr con esta e identificar el enfoque de su investigación para poder hallar el conflicto que reside en los hechos que indaga y su tiempo. Con los resultados en la mano, selecciona el material recopilado y lo razona para poder armar una narración en la que manifiesta su estilo, tono y lenguaje, es decir, nos muestra su interpretación personal de los hechos solo como hilo conductor del mensaje, en tanto se deja a las fuentes las múltiples valoraciones.

Para la profesora Calzadilla, incluso, la interpretación adquiere dimensión explícita en el destinatario y desestima la “traducción” de los sucesos que prolifera entre los reporteros y que arrima el producto a la brasa de la opinión, como si estuvieran interactuando con débiles pensantes, con masas amorfas que asumen acríticamente los mensajes: “Ante la subjetividad intrínseca de la noticia, debemos trabajar con mayor profesionalidad y actuar con absoluta responsabilidad frente a los hechos, pues es el profesional de la información y de la comunicación a quien la sociedad valida para que se encargue de dar al público una interpretación responsable de los acontecimientos”. Solo entonces, el reportaje está listo para ser presentado.

 

Recuadro 1 

Preguntar para entender

Forma de proceder a la hora de realizar un reportaje, denominada por la profesora de Periodismo Impreso de la Facultad de Comunicación, Iraida Calzadilla, como Fórmula Ulibarri, atendiendo a lo que este teórico propone en su libro Idea y vida del reportaje.

Presente

¿Qué significa el hecho?
¿Surge aislado o forma parte de otro?
¿Cómo se vincula con ellos?
¿Introduce algún cambio significativo?
¿A quiénes afecta en lo inmediato?
¿Contiene elementos polémicos?
¿Cuáles fueron los factores más cercanos que precipitan su aparición?

Pasado

¿Por qué ocurrió?
¿Cuáles son sus antecedentes?
¿Se pueden identificar causas relevantes?
¿Qué ha ocurrido en situaciones, épocas o lugares semejantes?
¿Existen analogías relevantes?
¿Puedo documentar su desarrollo?


Futuro

¿Qué posibilidades de futuro tiene?
¿Es posible proyectarlo?
¿Con qué otros factores podrá relacionarse?
¿En qué o en quienes repercutirá?

 

Recuadro 2 

“Mi modesta experiencia”

Opinión sobre el tema del periodista del semanario Trabajadores, Gabino Manguela.

Ciertamente, en mis días de estudiante no existían tantas, o digamos complejas, clasificaciones de los géneros periodísticos. Aunque siempre existió alguna clasificación, todo era más simple.

Lo que pudimos crecer como periodistas fue con la idea de que para abordar cualquier género debíamos partir ―necesariamente― de una profunda interpretación de los hechos acaecidos.

Lo anterior es válido incluso para una información ―aunque muchos la consideren equivocadamente un género menor― pues quizás una de las mayores virtudes del periodismo consista en lograr armonizar hechos y acontecimientos con el propósito de construir, demostrar, exponer determinado criterio, concepto o argumento.

De hecho, lo expuesto por Reyes se aviene a mi consideración personal, aunque justo es decir que los hechos no necesariamente tienen que ocurrir en distintos momentos ni poseer un nexo entre ellos. Son suficientes los ejemplos de fenómenos que se suceden a la vez y sin vínculos.

Por demás, creo que un “reportaje interpretativo” ―como lo llama Reyes― puede narrar y exponer hechos, pero no solo eso, sino expresar análisis y consideraciones, conclusiones ―precisamente― de esa interpretación, lo que considero de vital importancia.

Presumo que en algún reportaje, por sus características, sea mejor ofrecer los hechos y dejar que el lector saque sus propias conclusiones. Sin embargo, aún en este caso, la forma en que le demos tales hechos estaría condicionando determinado criterio. Generalmente nuestra “interpretación” va dirigida a demostrar algo.

Bibliografía

Documentales

Cantavella,  Juan (1999) Textos dinámicos y atractivos para un periodismo cambiante. Aproximación a las tendencias de futuro en los géneros periodísticos. Estudios sobre el mensaje Periodístico No. 5, Universidad Complutense de Madrid, Madrid.
 
Chaveco, Lisandra, Martínez, Neisy.  Más allá de los hechos… En: http://islalsur.blogia.com/2009/042703-mas-alla-de-los-hechos-.php Consultado: 31-8-09

Gutiérrez, Siglic. El reportaje inteligente en Internet. Aportes teórico-metodológico para la discusión. En: http://www.revistalatinacs.org/200613Siglic.htm Consultado: 31-8-09

Ibarrola, Javier. Técnicas Periodísticas: El Reportaje, Edición Gernika, México. En: http://angelicabeltran.mx.tripod.com/el_reportaje.htm Consultado: 31-8-09

Larrondo, Ainara. El reportaje se reinventa en la red: estructura del reportaje hipertextual. En: http://www.ull.es/publicaciones/latina/20040357larrondo.htm Consultado: 31-8-09

Machado,  Luis (2002) El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental, La Tecla, Sitio de los periodistas cubanos para el debate y reflexión sobre temas teórico-profesionales

Prada, Laura (2009) Notas personales tomadas en clases de Periodismo Impreso. Curso 2008-2009

Prada, Pedro (2001).- En busca del grial cubano: periodismo vs. Desmemoria. Editorial Pablo de la Torriente – Unión de Periodistas de Cuba.

Reyes, Juan Miguel, Riszard Kapuscinski, el periodismo como conocimiento y divulgación de la historia

Ulibarri, Eduardo (1994): Idea y vida del reportaje, p. 38, Editorial Trillas, México.

Directas

Gómez, César, periodista cubano.

González, Luis Jesús, periodista del semanario Trabajadores.

Manguela, Gabino, periodista del semanario Trabajadores.

 

DEJAR QUE LAS PALABRAS TENGAN ALA Y COLOR

DEJAR QUE LAS PALABRAS TENGAN ALA Y COLOR

Tema: José Antonio Benítez argumenta que el Reportaje es la “forma periodística que comunica, explica, analiza y profundiza en todos los sucesos que narra”.

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodista del  periódico Vanguardia Luis Machado Ordetx en su artículo El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental, apunta: “El periodismo expresa una representación y una interpretación de la realidad y los acontecimientos que rodean al hombre, y por supuesto, demanda de la existencia de los géneros para trasmitir un servicio público desde una óptica histórico-cultural que revalúa el entorno y orienta al consumidor en su acertada selección.

Las definiciones de estudiosos y profesionales del periodismo pueden ser diferentes e incluso polémicas, sin embargo: “Más importante resulta distinguir en aquellas características comunes que fundamentan el cómo o el tipo de reportaje que necesita la prensa plana cubana, y en general los demás medios de comunicación, para acercarnos de manera efectiva  a la reconstrucción inminente de la realidad, sus hechos y actores principales”, continúa diciendo Machado.  

El periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Edel Lima Sarmiento, explica: “El reportaje es el género que, de alguna forma, engloba a todos los demás. Es una simbiosis donde encontramos información, entrevista, opinión y análisis desde un sujeto plural o colectivo. Todo esto con un propósito: representarnos la visión más amplia y acabada de un suceso, sus protagonistas, sus relaciones con otros hechos y con el entramado social. Por ello, desde el periodismo, es la forma preferida (de más está decir que idónea) para abordar un asunto en toda su complejidad”.

Eduardo Ulibarri Bilbao en su libro Idea y vida del reportaje, ofrece la materia básica del reportaje. Para la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, los pasos que  ofrece Ulibarri en el texto son una máxima que ella ha denominado “Fórmula Ulibarri”.

“En la fórmula se incluyen los antecedentes, el contexto y las proyecciones del asunto que aborda el reportaje. Mediante las respuestas a preguntas como: ¿qué significado tiene el suceso, por qué ocurrió y cuáles son las posibles soluciones?, el periodista ofrece  toda la información necesaria para que el lector pueda comprender y profundizar en los aspectos interesantes del acontecimiento”, plantea la profesora en sus clases.

“El reportaje fija su interés en cualidades de fenómenos de diversa índole, sobre todo sociales, y al transitar entre ambos tipos de periodismo, expone una realidad, difunde contornos y propicia razonamientos sobre los acontecimientos transcurridos”, asevera Luis Machado Ordetx en el artículo ya mencionado.                                       

Y agrega: “Sin embargo, casi todos nuestros reportajes no rebasan los límites de lo puramente informativo, porque se atina más a una respuesta puntual de las seis preguntas clásicas del Lead, con vagos asomos, diría, de ciertos ingredientes literarios, alejados de una coherente estructura en la organización del texto”.

Evelio Tellería Alfaro, periodista del semanario Trabajadores opina que el reportaje es el género que admite de todo: entrevistas, narración de las impresiones del autor sobre un suceso o lugar, y al hacerlo le imprime al trabajo su opinión: “En el reportaje se explica, y se puede o no introducir un comentario. Para mi es una noticia ampliada, que como bien decía Benítez, explica, analiza y examina los sucesos que narra. Un reportaje debe incluir elementos de antecedentes, si los tiene, además, explicar los hechos con el objetivo de darle al lector la información más completa. En mi opinión, Benítez define con las mejores palabras al reportaje”.

Esta forma de abordar conceptualmente el reportaje difiere de lo que se estudia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Para la profesora Calzadilla, el término de nota ampliada es ambiguo toda vez que con él se puede referir tanto a una noticia “hinchada” y sin efectividad, o a una nota interpretativa, sustanciada de elementos que la contextualicen, que den sus antecedentes e, incluso, se arriesgue en proyecciones, que es lo más semejante a la información integral preconizada por el periodista y profesor cubano José Antonio Benítez.

El reportaje no es información como género, aclara la docente. En la estructuración del mismo que ofrece en clases, explica la arquitectura narrativa que lo anima y las múltiples voces que lo pueblan para entregar a los públicos un asunto visto desde sus más disímiles perspectivas: “En el reportaje el toque personal y creativo del autor adquiere una dimensión mayor, una especie de eclosión en función de la utilidad de la palabra, tan consustancial al periodismo, sin que por ello se pierda la belleza con que se presente el producto final. En una información, aún en la interpretativa, las reglas más impositivas del género están presentes y el discurso narrativo va más aferrado a fajas”.
 
Leonardo Cuesta Álvarez, del semanario El Habanero, define que  la información es solo un suceso, mientras que el reportaje la amplia e intenta dar todos los detalles de un asunto: “Expresa los factores que inducen al fenómeno. En él se dan los elementos relevantes del asunto. El reportaje es un amplio diapasón de los elementos con todos sus antecedentes, el contexto y las proyecciones. Expresa el por qué y para qué de los acontecimientos”.

Para Rosa Rodríguez, periodista de Tribuna de La Habana, quien se autodenomina defensora y admiradora del reportaje, este es uno de los géneros más complejos: “En el reportaje el periodista parte de una o más entrevistas para recrear el  ambiente. Puede realizar un comentario a partir de su propio criterio y según se trate el tema.

“Además, debe llegar sin molestar al lector, es decir, sin ser didáctico, a formular una opinión o solución. En este género el periodista está obligado a usar todas sus armas y aguzar los sentidos, para hacerlo más completo. Es una receta, cuyo ingrediente principal es puramente martiano, pues hay que dejar que las palabras tengan ala y color.”


 
Recuadro 1

El rey de los géneros

El periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de comunicación de la Universidad de La Habana, Jesús Arencibia Lorenzo, explica: “El reportaje —definido por muchos como el más complejo y abarcador molde de prensa—  es la hechura periodística total, la historia donde palpitan todas las voces que dan vida a un acontecimiento; el relato de largo alcance en el que el periodista apunta más allá de lo posible para enamorar al lector en una larga porfía.

“Aquí se prueban todas las herramientas que la Academia y la práctica cotidiana ofrecen a quienes sostienen los medios de comunicación: la agudeza para preguntar, la minuciosidad para describir, el olfato para rastrear una pista, el valor para denunciar las torceduras sociales….”

Sobre las palabras de José Antonio Benítez, comenta Jesús Arencibia Lorenzo: “El maestro Benítez, uno de los primeros en teorizar sobre los géneros periodísticos en Cuba, sintetizó con esta frase el aliento hondo del reportaje. Explicar, analizar, profundizar… ¿qué es esto si no construir, de la manera más completa posible, una realidad verosímil?

“El metodológico rigor investigativo por un lado y la destreza literaria por el otro son las columnas vertebrales del género. Solo cuando un periodista —o equipo reporteril— domina ambas, podrá llevar a los lectores, con la argumentación y la belleza necesarias el rey de los géneros”, afirma Arencibia Lorenzo.    

Bibliografía

Fuentes Consultadas:

Documentales:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clase. Curso 2008-2009

Machado Ordetx, Luis. El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental. www.vanguardia.co.cu (martes, 01 de septiembre de 2009)

Ulibarri Bilboa, Eduardo. Idea y vida del reportaje. Editorial Pablo de la Torrente Brau. La Habana, 2007.

Directas:

Arencibia Lorenzo, Jesús. Periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Cuesta Álvarez, Leonardo. Periodista de El Habanero.

Lima Sarmiento, Edel. Periodista de Juventud Rebelde y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Tellería Alfaro, Evelio. Periodista del semanario Trabajadores.

Rodríguez, Rosa. Periodista de Tribuna de La Habana.

 

PUNTOS DE PARTIDA PARA HACER UN REPORTAJE INTERPRETATIVO

PUNTOS DE PARTIDA PARA HACER UN REPORTAJE INTERPRETATIVO

Tema: Luis Machado Ordetx apunta que en el reportaje “el punto de partida está en la toma de decisiones del proceso: la selección del tema, la fundamentación investigativa, la explotación eficiente de los instrumentales teóricos que aportan las Ciencias Sociales en la interpretación de los acontecimientos, la recopilación de testimonios y datos cotejados y comprobados, y la originalidad que ostente el discurso.”

LAURA PRADA ARIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodismo interpretativo se orienta a explicar, traducir y representar desde el conocimiento temas complejos, de interés para el público al cual se dirige. En la interpretación, dice el periodista mexicano, Javier Ibarrola, se valoran los hechos con base en los antecedentes de los mismos y se exige una exposición clara, sencilla y precisa de los acontecimientos. El camino sería lograr exponer con naturalidad algo complicado.

Puede afirmarse que este tipo de periodismo estimula los resortes que mueven la conciencia pública. Al ejercitarlo, el periodista identifica asuntos de interés general o que pueden serlo. Los investiga para proponer revisitarlos, apoyándose en múltiples saberes y fundamentos teórico-prácticos que reflejan la cotidianidad. Esta puede ser enriquecida con numerosos argumentos, datos y referencias, articuladas de forma sistémica y adecuadamente contextualizadas, para facilitar una correcta interpretación de su contenido.

La vigencia del periodismo interpretativo se acrecienta ante la necesidad de proporcionar a todos los lectores los antecedentes o causas de determinado evento, hecho o acontecimiento, los actores y factores implicados, las consecuencias y riesgos inmediatos o previsibles a partir de cómo se produjo, e incluso, anticipar sus efectos, riesgos y secuelas.

Al abordar lo que sería la noticia, no se reitera la descripción de hechos ya conocidos por el lector, sino que se presentan los acontecimientos desde una perspectiva en la que el hecho noticioso radica en inducir al público a construir una percepción propia del evento con argumentos equilibrados y honestos que convoquen a una reflexión razonada, inteligente y convenientemente modulada, que incida en la conformación de sus gustos, creencias y valores.

En este mismo sentido, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, sustenta sus argumentos en La Tecla, publicación digital teórica de los periodistas cubanos, al reafirmar la necesidad de “…establecer el puente entre el relato del hecho como tal -la noticia-, y la visión que se tiene acerca de ella -el comentario-. Periodismo interpretativo que posibilita abordar la actualidad informativa no solo en sus contenidos más complejos, sino también, en su diversidad de aristas, muchas de las cuales suelen permanecer ocultas y requieren del reportero un finísimo olfato para descubrirlas y sacarlas a la luz pública.”

En este empeño, es útil tomar en consideración la opinión del catedrático español Abraham Santibáñez según el cual, “…interpretar es buscar el sentido de los hechos noticiosos que llegan de forma aislada. Situarlos en su contexto (…) y entregárselos al lector no especializado.” Todo ello debe despojarse de consideraciones personales, utilizar hechos concretos y opiniones responsables, así como presentarse de forma atractiva al construir un discurso cognitivo-estratégico que emplee toda la fuerza expresiva de la palabra, agrega el teórico.

Aunque parecería fácil de explicar, su mayor complejidad estriba en la dificultad que este periodismo se propone y a su vez, genera, para recopilar la información, las valoraciones y los pronósticos; analizarlos sin obviar factor alguno y sin prejuicios, y elaborar tesis trascendentes, inquisidoras y desafiantes, que estén en sintonía con la realidad circundante. Ello es necesario para satisfacer las necesidades y expectativas de los lectores al dejar en sus manos la libertad responsable de construir sus propias conclusiones.

María Jesús Casals, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, insiste en la necesidad de brindar una explicación clara, basada en las fuentes consultadas, para justificar sin retórica el contenido explicativo al mostrar una realidad disyuntiva.

Sin embargo, para la periodista cubana Katia Monteagudo, de la revista Bohemia, lo esencial es “ante todo, desentrañar el conflicto del tema, lo demás viene después, porque el periodismo interpretativo es una herramienta poderosa y hay que saberlo utilizar.”

La toma de decisiones relacionada con este proceso resulta vital, como propone el periodista del semanario villaclareño Vanguardia, Luis Machado Ordetx. Una mala decisión en alguna de las etapas frustra la intención, lo cual sucede no pocas veces debido a la presencia de múltiples barreras objetivas (poca disponibilidad de información, dificultad para acceder a las fuentes) y subjetivas (poca preparación, prejuicios, análisis e interpretaciones erróneas).

Junto con la selección de un tema relevante, debe evaluarse la disponibilidad de tiempo, la preparación personal, la existencia de condiciones para identificar y consultar diversas fuentes a las cuales se recomienda “…realizar un perfil crítico para identificar previamente cuál es su interés en el asunto y no caer en la trampa de ser funcional a ellas”, asevera Machado.

Es imprescindible el profundo dominio de técnicas de investigación para combinarlas según se requiera, utilizar instrumentos indagatorios (cuestionarios, encuestas) o elaborar los propios. Los especialistas argumentan que este conocimiento facilita determinar las formas de almacenar, analizar y procesar los resultados, así como la utilización de mecanismos para verificar y triangular lo aportado por las fuentes. Todo ello debe hacerse sin olvidar la imprescindible originalidad y la disponibilidad de espacio para después, publicar.

El periodista del semanario Trabajadores, Luis Jesús González, piensa que pese a la existencia de un arsenal teórico-práctico, el reportaje escrito en Cuba padece todas las dolencias que aquejan a nuestro periodismo: “los conocidos inconvenientes de falta de espacio, carencias de información por dificultades para acceder a las fuentes y exclusión de temas ‘complejos’. A ello se suma un divorcio entre el cúmulo de conocimiento y habilidades de cada periodistas, y los temores —reales e infundados— de editores y directivos, lo que trae como resultado un mutilado ejercicio práctico (entiéndase autocensura).”

Por esas razones piensa, además, que el reportaje promedio actual navega entre una información ampliada y el relato mal contado, incluso, algunos profesionales abordan temas con una visión prefabricada —construidas a partir de los criterios de dirigentes políticos y administrativos—, que dan como resultado de su trabajo una visión única y parcializada, donde los testimonios soportan una fantasmal “unanimidad”, o sea, no existe la multiplicidad de voces. Según su opinión, estas y otras circunstancias conspiran en pro de la extinción del reportaje interpretativo y surgimiento en su lugar de un seudo género en el que los informes y el lenguaje burocrático sustituyen la creatividad para infortunio de quienes aún defienden el placer de leer.

Los tiempos que corren, explica Machado Ordetx exigen una mayor profesionalidad por parte de los periodistas, que haga del periodismo interpretativo una “práctica consciente, estable y orgánica.”

Recuadro 1


Puntos de partida para realizar un reportaje interpretativo, según Luis Machado Ordetx


Análisis de cada uno de los puntos de partida enunciados por Luis Machado

1- Selección del tema a partir de problemas existentes.


Ejemplo 1: Aumento del número de jóvenes desvinculados del estudio y del trabajo en Cuba.

Ejemplo 2: Falta de agua y problemas constructivos en la residencia estudiantil de F y 3ra.

2- Fundamentación investigativa.

Ejemplo 1:

El 3,4 por ciento de los jóvenes cubanos actualmente no trabajan. La tasa de desempleo es del 1,6 por ciento. Del 2000 hasta la fecha, el número de personas desvinculadas ha disminuido un tercio.

Estudios realizados por el Centro de Estudios sobre la Juventud, en el 2003, demuestran que en los años 90 aumentó considerablemente la cantidad de jóvenes desempleados debido al Período Especial. Los bajos salarios y la insuficiente formación vocacional, son otros motivos que provocan este fenómeno.

Las estrategias trazadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para solucionar esta problemática son: convencer a las personas de la necesidad de trabajar, lograr la permanencia y la estabilidad en el empleo y trabajar en la formación vocacional de los niños para erradicar el problema de raíz.

Ejemplo 2:

El inmueble que sirve de residencia estudiantil para una parte de los universitarios, data de antes de 1959. Se ubica muy cerca del Malecón, lo cual influye en su deterioro físico por el aerosol marino y las penetraciones del mar. Padece escasez de agua y una descarga eléctrica captada por el pararrayos del Ministerio de Turismo, aledaño a la residencia estudiantil, afectó al elevador activo.

La empresa Aguas de La Habana no está en condiciones de incrementar el caudal de agua suministrado a la edificación, realizada por los inversionistas del proyecto de reconstrucción. La empresa alegó que una serie de inversiones en la zona baja del Vedado impedían situar una conductora directa a la cisterna del edificio.

Además, está afectado por falta de limpieza sistemática, mal estado de las lozas del suelo, los muebles sanitarios y los azulejos de las cocinas deteriorado.

La Vicerrectoría Económica de la Universidad se ha comprometido a colaborar en la solución del deteriorado estado constructivo de paredes y balcones, además de aprobar un presupuesto de 5 000 C.U.C para arreglar los desperfectos del elevador que funciona y poner en marcha el segundo. Pero, por el momento no se vislumbra solución al problema del agua.

3- Explotación eficiente de los instrumentales teóricos que aportan las Ciencias Sociales en la interpretación de los acontecimientos y recopilación de testimonios y datos.

En ambos ejemplos se muestran las fuentes consultadas, aunque pienso que se podrían detallar mejor los instrumentales y datos y testimonios utilizados.

Ejemplo 1:

José Barreiro Alfonso, viceministro del Trabajo y Seguridad Social.

Amelia Valdés, presidenta del CDR #1 Eduardo Chibás, del municipio Marianao.

Margarita García, secretaria de actas de la comisión en el municipio Habana Vieja, zona del Ángel.

Karely González, técnica de trabajo del Consejo 6 del municipio Marianao.

Ángela Bajo, trabajadora social de las FMC del municipio Habana Vieja.

Marlón Insinilla, trabajador social y coordinador del municipio Marianao.

Teresa Lorenzo, militante de un núcleo del PCC de jubilados, en el municipio 10 de Octubre.

Seis jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo.

Entrevistas a vecinos, amigos y colegas para conocer criterios sobre el tema.

Luis, María Josefa: Reflexiones en torno a la desvinculación juvenil en Cuba, Revista sobre juventud, enero-junio/2008: 30-43.

De gusanos a mariposas: http:///www./la-ley-del-vago.html

Informes realizados por el Instituto de Estudios e Investigaciones del Trabajo y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, en el 2003.

Ejemplo 2:

Becarios.

Ingeniero Principal de la Universidad de la Habana.

Director de la residencia estudiantil Lázaro Cuevas (F y 3ra).

Jefe de Servicios de la residencia.

Asesor del Programa de Rehabilitación de Becas de la Universidad de La Habana.

Custodio de la residencia.

Vecinos de la beca.

4- Originalidad que ostente el discurso.


Ejemplo 1:

“La representante del Gobierno Municipal, añade que no puede brindar mejores ofertas porque la mayoría de los desvinculados laborales tiene nivel escolar de obrero calificado o secundaria básica. Sin embargo, están inconformes con estas opciones, porque no tienen ‘búsqueda’. Muchos dicen que ganan más si reparten pizzas para particulares, que si lo hacen para el estado”.

Ejemplo2:

“…En ocasiones el ascensor se rompía durante meses, los estudiantes bajaban por la mañana para ir a clases y no subían hasta después de comida. Era conmovedor verlos descender agotados por las escaleras desde los pisos 24 ó 23 para buscar agua en la planta baja del edificio.”

Bibliografía:

Boscán, Juan Pablo (2006) Argumentación, discurso periodístico y reportaje interpretativo, En: Estudios sobre el mensaje periodístico, Universidad de Zulia, Venezuela, pp. 45-57.

Calzadilla, Iraida (2009) Interpretar los olores y sabores de la vida misma. En: La Tecla, sitio de los periodistas cubanos para el debate y la reflexión.

Comendador, Maikel. El sueño inconcluso de 3era. y F. En: http://islalsur.blogia.com, Tema: Reportajes-trabajos docentes.

Guevara, Laurent. Yo trabajo, ¿y tú? En: http://islalsur.blogia.com, Tema: Nota interpretativa-Trabajos docentes.

Ibarrola, Javier (1988) Técnicas Periodísticas, Edición Gernika, México.

Machado, Luis (2009) El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental, Cruzada entre el periodismo y la literatura: el testimonio. En: La Tecla, sitio de los periodistas cubanos para el debate y la reflexión.

Directas:

González, Luis Jesús, periodista de Trabajadores.

Monteagudo, Katia, periodista de Bohemia.

 

 

BUSCAR LA INFORMACIÓN: ¡AH, NECESARIAS FUENTES!

BUSCAR LA INFORMACIÓN: ¡AH, NECESARIAS FUENTES!

 

Tema: Eleazar Díaz Rancel define al reportaje como el “género periodístico más completo y complejo (…), porque una vez seleccionado el tema y acordado el plan de trabajo (…), el periodista tendrá que buscar la información mediante la observación directa, cuando sea posible, en las fuentes documentales (…), y través de testimonios de quienes vivieron el suceso, han sido testigos (…), o son expertos en el problema investigado (…)”.

 

MARÍA DEL CARMEN COMPANIONI MONTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodismo no constituye el mero “proceso de recogida de datos e información, evaluación y distribución de hechos de actualidad” como señala la enciclopedia Microsoft Encarta. Esta profesión informa a las personas, orienta, construye, de una forma u otra, la realidad, influye en la creación de la opinión pública y en la formación de la conciencia de los individuos de cualquier país del mundo. Tiene, además de función informativa, un gran compromiso social.

Con el tiempo, las técnicas periodísticas se transformaron y desarrollaron hasta influir en el desempeño del mismo ejercicio, el cual también ha evolucionado. Las teorías sobre los géneros periodísticos constituyen divisiones efectuadas por los estudiosos de los diferentes estilos y formas de redacción. Estas segmentaciones se han realizado atendiendo a aspectos como el objetivo que persigue el redactor, las formas de construir la noticia, así como el lenguaje utilizado.

Las clasificaciones más acertadas son las que abogan por la existencia de tres estilos periodísticos: informativo, interpretativo y opinativo. La periodista española Ana Mancera Rueda, en su trabajo La teoría de los géneros periodísticos en España: notas sobre su origen y estado de la cuestión, menciona a José Luis Martínez Albertos y Luis Santamaría, quienes sintetizan sus investigaciones en el principio de: “Noticia es lo que se ve. Interpretación es lo que se sabe. Opinión es aquello que se cree y por lo que se toma partido subjetivamente”.

Bases del periodismo interpretativo. El  reportaje

La interpretación ha sido definida por los estudiosos como la formulación de juicios objetivos apoyados en los antecedentes, el conocimiento de la situación y el análisis de un suceso.

En el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial, la prensa logró un mayor contacto con las personas al mostrar trabajos con investigaciones más profundas y comprometidas. No solo se comenzó a informar sobre el acontecer mundial, sino también, a plantear las noticias con cierta intensidad, realizar un análisis de estas e incluso valorar sus consecuencias. La narración objetiva de los hechos estuvo, entonces, sustentada en gran medida por los juicios de valor y las explicaciones atribuidas por fuentes. De esta forma se fundaron las bases para la formación del periodismo interpretativo.

Este nuevo tipo de redacción de noticias, problemas y acontecimientos, persigue en su desarrollo el planteamiento del hecho analizándolo desde diferentes puntos de vista, con sus orígenes, ubicándolo en un contexto real y planteando, en ocasiones, sus proyecciones o efectos. Pero el periodista no podría realizar esta profunda indagación sin recopilar información sobre el tema que trabajará.

A juzgar por la opinión de Roger Ricardo Luis, periodista, profesor y subdirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, una de las leyes fundamentales del periodismo interpretativo son las entrevistas a personas, que puedan aportar testimonios al redactor para la composición del reportaje. Y agrega que cualquier información debe tener siempre una contrastación de fuentes, además de que estas investigaciones sirven para lograr el proceso lógico de la opinión que se quiere transmitir.

La enciclopedia Microsoft Encarta para definir al reportaje, utiliza el criterio de que “combina información e investigación, y en su contenido se solapan géneros como la entrevista, la encuesta y el artículo de opinión”.

También cita al teórico Martínez de Sousa, quien lo describe como “un artículo o serie de artículos de información cuyos elementos son recogidos en el lugar mismo del acontecimiento, sea durante el desarrollo de éste, sean en boca de testigos presenciales”. 

¿Y de qué forma el reportero llevará a cabo la averiguación sin entrevistar a testigos directos o indirectos, sin consultar fuentes documentales o no?   

Alexis Quiala, periodista del semanario pinero Victoria, afirma que  las fuentes son de gran importancia, pues lo primero que tiene que hacer un periodista antes de realizar un  reportaje es investigar sobre el suceso: ”El redactor inicia la investigación siempre tratando de consultar testigos directos, quienes estuvieron presentes en el acontecimiento; además, debe documentarse mediante las fuentes pasivas, es decir, documentos, trabajos anteriores u otros materiales”. 

El cuerpo del relato constituye la interpretación de la investigación, el empleo de todos los soportes desarrollados en el trabajo, pero sin excluir las entrevistas de tipos de fuentes que propician una determinada explicación del hecho. En este género es imprescindible abordar el problema desde las causas que lo originaron hasta las posibles consecuencias.

Estudiosos abogan por la existencia de varios tipos de reportajes, de acuerdo con diferentes clasificaciones. Atendiendo al criterio temático puede haber reportajes biográficos, históricos, de interés humano, de sociedad, entre otros. También se catalogan de acuerdo al soporte y el canal de difusión en reportajes impresos, televisivos, radiofónicos, etc.

Existen más tipos de categorizaciones de este género, aunque no necesariamente estemos de acuerdo con ellas. Pero aquí van:

1.-Científico: trata temas sobre adelantos científicos-técnicos.

2.-Investigativo: donde el periodista analiza aspectos, desconocidos o no, sobre un hecho en particular.

3.-Libre: ofrece más autonomía al redactor para elegir el tema, la estructura y la extensión, pero debe ser menos largo que los demás.

4.-Explicativo: aborda acontecimientos de trascendencia en la sociedad, indaga en las causas y efectos de la noticia. En él se realiza una investigación más profunda y detallada. Los reportajes explicativos analizan el problema, pero no plantean las consecuencias, a diferencia de los predictivos, los cuales, además de analizar el suceso, tienen como objetivo principal analizar sus proyecciones.

Sin la utilización de fuentes no se podría desarrollar el periodismo interpretativo, ¿cómo el redactor lograría la interpretación del hecho sin la visión enjuiciadora, positiva o negativa de las personas, que pueden haber presenciado el acontecimiento y dar informaciones fidedignas?

La búsqueda de la noticia 

La fuente periodística es toda persona, institución o documento que aporta información adecuada para que el redactor desarrolle una determinada noticia sin importar el género al que esta pertenezca.

En el “Taller por una cobertura periodística más profesional. Notas de un  reportero”; el periodista René Tamayo León explica que ”las fuentes más complejas son las orales. Con ellas siempre busco que medie el respeto, la ética, la habilidad en las relaciones humanas, pero también trato de saber hasta dónde tengo que dar cordel y cuándo debo halar para clavar el anzuelo y cobrar la pieza.

“Una fuente con dominio, fortaleza, valentía, educada en la relación con la prensa y a la cual usted le da confianza –y esta parte de la seriedad, exactitud, conocimiento, carácter recto del periodista- puede facilitar la jornada, incluso allanarla al máximo (…).”

En un plan de trabajo es indispensable la estrategia de fuentes. Siempre que el periodista tenga la oportunidad de ser testigo directo del suceso, tendrá más posibilidades de lograr una interpretación más propia y acertada, aunque siempre debe consultar varias fuentes para corroborar la información.

Es imposible que el redactor presencie todos los acontecimientos, llega el momento en el cual tiene que recurrir a la información brindada por la fuente, quien, desde el instante en que presencia el suceso y lo informa a la prensa, forma parte del relato mismo.

Olga Vinnikova, en su contribución al sitio Cuarto de Periodistas, define al reportaje como “un relato periodístico de historias vividas por personas a las que se relaciona con su contexto”

Esta aseveración reafirma la participación con que cuenta la fuente en la noticia, al ser testigo del suceso ya forma parte de este, es otro componente. Se analizan las fuentes como factor indisoluble de la información.

Aunque el periodista debe acudir, principalmente, a las fuentes directas y especializadas, también existen secundarias, documentales o no; circunstanciales, las cuales suministran información de hechos y acontecimientos concretos que protagonizaron o presenciaron; y permanentes, que son las instituciones, personas u organismos obligados a siempre dar la opinión requerida por la prensa.

La opinión de Alexis Quiala es que como el reportaje tiene gran parte de la literatura, las fuentes tienen un gran peso: “Los testigos,  los documentos, aportan al periodista el bagaje y los conocimientos que este desarrollará en el trabajo; pienso que el redactor es la principal fuente, pues a partir de su interpretación, el público conocerá a fondo el problema”  

Un ejemplo fehaciente de la importancia de las fuentes directas en el reportaje interpretativo es el trabajo de la estudiante de primer año de Periodismo, Glenda Arcia Socorro: ¿Échale salsita? (islalsur.blogia.com, Tema: Reportajes-Trabajos docentes).  En el trabajo, analiza el tema del reinicio de las producciones de la única fábrica cubana de salsa de soya en Cuba y la posible venta en divisa de su principal producción.

El propósito de la estudiante era analizar las causas y consecuencias del escaso acceso de la población a ese condimento, aún después del reinicio de la industria, y demostrar la repercusión económica y social que tuvo la paralización de la misma.

Para lograr ese objetivo, la estudiante entrevistó a 13 trabajadores de la fábrica, incluso consultó a jubilados o antiguos obreros de la entidad, de esa forma analizó los antecedentes del problema y con el diálogo con productores que laboran actualmente en el centro, sitúa el acontecimiento en un contexto. Esas fuentes directas sustentan el argumento del trabajo, constituyen el principal factor para desarrollar el reportaje, aportan los juicios analíticos, hipotéticos, disyuntivos y también parte de los de valor del escrito.

De esta forma se demuestra que las fuentes directas, especializadas o no, son imprescindibles en todo trabajo interpretativo.

La credibilidad otorgada por el público al trabajo es directamente proporcional a la cantidad de fuentes identificadas que cite el reportero en su trabajo. El público necesita saber y conocer de personas, afectadas por el problema, que son parte del suceso,  para confiar en la objetividad de la información.

Las opiniones también son portadoras de juicios  imprescindibles en la explicación de la noticia. Pueden ofrecer al público diferentes tipos de juicios como los de valor, analíticos, hipotéticos, sintéticos. Todos otorgan al trabajo diferentes matices, los cuales  ayudan al lector y al periodista a interpretar el hecho.

Olga Vinnikova, también señala en su trabajo que “en el reportaje interpretativo el periodista relata un hecho de actualidad, pero introduce también determinados juicios de valor”.

Un ejemplo con el que se puede evidenciar la importancia de los juicios valorativos en los reportajes interpretativos, es el caso del escrito ¡Salven nuestras almas!, de Félix Salgado López, estudiante de primer año de Periodismo (islalsur.blogia.com, Tema: Reportajes-Trabajos docentes). Aborda el tema de los daños causados a los ecosistemas marinos, por el calentamiento global, el cambio climático y la acción del hombre.

En el relato recopiló suficiente información de fuentes documentales, así como de entrevistas realizadas a especialistas. Pero le concede gran importancia a los diálogos con varios pescadores, personas residentes en localidades cercanas a bahías o al mar como Mariel o Ciudad de La Habana, así como trabajadores del Acuario Nacional de Cuba. Los juicios analíticos y de valor aportan las informaciones tangibles, básicas para la interpretación del escrito.

En este reportaje interpretativo de corte investigativo y científico, las opiniones tienen gran importancia, pues las personas, de una forma u otra, son víctimas del deterioro medioambiental, por lo que son perjudicados seriamente.

Otra demostración de la importancia de lo juicios, en el reportaje, es el trabajo “La nueva cruzada de los sacos de yute”, de la periodista Sara Sariol, del periódico Granma. En este existe una gran utilización de fuentes directas las cuales aportan los juicios analíticos para destacar la labor de la fábrica granmense TEXORO, productora de sacos de yute, destinados a varios sectores, como el tabacalero, agrícola y cafetalero, los cuales requieren de estos envases para el acopio de sus productos. La redactora también se propone apoyar la reinserción de ese artículo en el mercado nacional.

A lo largo del trabajo expone datos, cifras y juicios analíticos, los cuales demuestran que entrevistó, principalmente, a trabajadores de la fábrica, entre ellos el ingeniero textil Rubén Barreto Bravo, director de la misma. El reportaje contiene, en su mayoría, juicios analíticos, aportados por las fuentes directas que constituyen los mismos obreros.

En conclusión, las fuentes periodísticas son un aspecto indispensable en la redacción de cualquier trabajo, más aún en el reportaje interpretativo. Estas influyen en la opinión, tanto objetiva como subjetiva, creada por el lector después de leído el trabajo. Las fuentes son un soporte obligatorio en cualquier trabajo periodístico.

Bibliografía:

Arcia Socorro, Glenda. ¿Échale salsita? En: http://islalsur.blogia.com Temas: Reportajes-Trabajos docentes.

Artículos Periodismo y Reportaje. Consultado en: Microsoft ® Encarta ® 2008. © 1993--2007 Microsoft Corporation.

Mancera Rueda, Ana. “La teoría de los géneros periodísticos en España: notas sobre su origen y estado de la cuestión. En: http://www.saladeprensa.org/. Consultado: 14 de julio del 2008.

Salgado López, Félix. ¡Salven nuestras almas! En: http://islalsur.blogia.com Temas: Reportajes-Trabajos docentes.

Sariol, Sara. La nueva cruzada de los sacos de yute. Publicado en: Granma, pág.8. 1 de abril del 2009.

Tamayo León, René. Taller por una cobertura periodística más profesional. Notas de un  reportero; ponencia en el IV Festival de la Prensa Escrita, La Habana, diciembre del 2002. En: http://mesadetrabajo.blogia.com

Vinnikova Olga. “El reportaje en prensa: un género periodístico con futuro”. En: http://www.4periodistas.blogspot.com/. Consultado: 14 de julio del 2008.

Directas:

Alexis Quiala, periodista del semanario Victoria.

Roger Ricardo Luis, periodista, profesor y subdirector del Instituto Internacional José Martí.