Blogia
Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

¿ESTAMOS INFORMADOS?

¿ESTAMOS INFORMADOS?

Tema: El teórico español-colombiano Jesús Martín Barbero, ha declarado que la interpretación no es hecha. La interpretación son materiales para que el público ejerza su lectura, si no, no tenemos públicos: tenemos borregos.

DAIRON MIRANDA QUINTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El lector debe conocer, dudar, apoyar la información que el periodista le brinda, pues cuando conoce, duda o apoya, está interpretando, casi de forma inconsciente en determinadas ocasiones; y a eso es a lo que siempre ha de aspirar el comunicador, a que los públicos razonen”, estas palabras de la periodista Yelanys Hernández Fusté, del diario Juventud Rebelde, acerca de uno de los temas más polémicos debatido por los más importantes teóricos de la comunicación, estimula el autocuestionamiento: ¿Por qué interpretar cuando solo nos interesa… “saber”?

Es una pregunta que de forma diaria nos hacemos sin percatarnos de que estamos obviando otra interesante pregunta: ¿Estamos informados?

La Doctora Iraida Calzadilla, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, responde de manera directa la incógnita, pues incita a la necesidad de una sistemática producción de “trabajos periodísticos que den cuenta no solo de lo que sucede, sino también que expliquen por qué ocurren los hechos, que sean profundos en sus contenidos, contextualicen, indaguen en las causas y pronostiquen su futuro desenvolvimiento, es una necesidad sentida tanto por los hacedores de la información -los periodistas-, como por los receptores. Y este es, justamente, la trama donde se desenvuelve el periodismo interpretativo” (2013: Web).

Muchos autores proponen como principal causa de que el hombre actual evada la relevancia de interpretar los sucesos en toda su extensión, en que la sociedad moderna puede acceder con mayor facilidad a las noticias, solo encendiendo la radio o el televisor, los medios más accesibles a la población cubana en este caso, o visitando también diversos sitios en Internet, sin ni siquiera disponer de una computadora de mesa o portátil, sino desde uno de los llamados teléfonos inteligentes (ya sea iPhone o Samsung Galaxy, que son los más populares).

Dicha situación no solo trae consecuencias para los receptores sino también hace que los medios impresos poco a poco vayan perdiendo su carácter de inmediatez en la noticia y les resulte complicada la competencia con las publicaciones seriadas digitales.

Es por las razones antes planteadas que resulta necesario un periodismo con los recursos que no posee el estilo informativo ni el de opinión, cuya finalidad es plasmar con rapidez lo sucedido, la descripción de los hechos o los juicios de valor, pero no lo que  sucedió, sucede y sucederá. Es decir, un periodismo que abarque por completo las vertientes del hecho, y salga del esquema impuesto por las preguntas esenciales: ¿Qué, Quién, Cuándo, Cómo, Dónde, Por qué y Para qué?

El catedrático Abraham Santibáñez reconoce que “Interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector (o auditor) no especializado” (2013: Web).

El destacado investigador Mitchell Charnley refirió en su libro Periodismo informativo una idea que guarda estrecha relación con los argumentos de Santibáñez: “En nuestros días la crónica de un hecho de resonancia, presentada aisladamente, sin relación con el medio, sin hitos que ayuden al lector a estimar su valor en función de otras noticias, se considera mutilada” (2013: Web).

“Interpretación es el material subyacente o circunstancial o gravitante en el suceso que origina la noticia, presentado objetivamente y solo con el propósito de ayudar al público destinatario a situar el acontecimiento en el debido contexto”, agregó Mitchell.

Iraida Calzadilla describió además, durante una conferencia impartida en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí en 2007, que la interpretación periodística es más definida por los teóricos como el escalón intermedio entre la opinión y la noticia, puntos opuestos en intención y métodos de producción, siendo esto como una especie de conciliación entre ambas formas.

Sin embargo, para ella la interpretación tiene personalidad en sí misma y la desgaja de estilo intermedio para consolidarla como estilo independiente con características, intenciones y métodos investigativos muy particulares. La Doctora subraya que seguirla arrimándola a la connotación de puente es contribuir a su no comprensión en momentos en que la prensa impresa requiere de un cambio en su visión de mostrar los hechos en toda su dimensión.

“El periodismo interpretativo debe explicar la noticia y ubicarla dentro de su contexto, sin dejar de profundizarla y, por supuesto, analizarla. Debe ofrecer el número de elementos precisos para que el lector elabore su criterio y se incline hacia una opinión en específico, pero jamás haciéndolo directamente, sino sugiriéndolo”, dijo Yoscar Martínez, periodista de Tribuna de La Habana.

Es en ese sentido que el teórico español-colombiano Jesús Martín Barbero, ha declarado que “la interpretación no es hecha. La interpretación son materiales para que el público ejerza su lectura, si no, no tenemos públicos: tenemos borregos” (En Calzadilla, 2012).

Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí, comentó que la interpretación desea esclarecer el sentido de las informaciones supuestamente dispersas, “mostrarle al público la relación casi invisible de los acontecimientos y guiarlo hacia la razón del por qué estos ocurrieron, sin concentrarse, o 'encerrarse' nada más, en qué fue lo sucedido”.

“El periodismo interpretativo, al igual que los otros dos tipos (el informativo y el de opinión), manifiesta la intencionalidad del autor para informar un hecho, pero sin escatimar nunca el análisis implícito, pues mediante este razonamiento surgen mecanismos para que la persona desarrolle habilidades como la crítica, la comprensión, e incluso la decisión”, concluyó.

La interpretación, como parte del periodismo de investigación dentro del campo comunicativo en general, debe ser vista en la actualidad más como una necesidad que como un intento de reformular el discurso periodístico que asimilan los lectores, pues cuenta con la contribución de un elemento imprescindible en la búsqueda de credibilidad: las fuentes.

El público, gracias a ellas, se siente identificado en el proceso de comprensión de los hechos, pues le muestran el camino que el autor recorrió y las pruebas que debió recoger y relacionar para “descubrir” el hecho en sí mismo. Por este medio, el receptor se adentra en el  proceso de investigación y comprende con mayor exactitud lo que el periodista quiso expresar.

Alfonso Nieto, rector de la Universidad de Navarra, en España, refleja de manera exacta el significativo rol que desempeña la interpretación en los diversos públicos: “El papel formativo de los medios de comunicación social está en la cultura, en conocer las corrientes de pensamiento, el por qué de los hechos que están sucediendo. Buscar las causas es fundamental, y formar a quien tiene que formar a los ciudadanos, es todavía mucho más importante” (2013: Web).

BIBLIOGRAFÍA:

Agüero, Ignacio: Periodismo interpretativo: una explicación ideológica. En: Facultad de Comunicaciones UC. URL: http://www.señaluc.cl. Consultado: 8 de abril de 2013.

Andara, Isabel: Periodismo informativo v/s periodismo interpretativo (Venezuela). En: Desde mi escritorio. URL: http://desdemiescritorioo.blogspot.com. Consultado: 8 de abril de 2013.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: La Nota: de informar a explicar. Tesis doctoral. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, Cuba, 2012.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso académico 2012-2013. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Cuba.

Herrera Villa, Emilio et al: Periodismo interpretativo: una alternativa a la inmediatez. En: Isla al Sur. URL: http://www.islalsur.blogia.com. Consultado: 8 de abril de 2013.

Milliet Lesly: Periodismo interpretativo. En: Buenas Tareas. URL: http://buenastareas.com. Consultado: 8 de abril de 2013.

Periodistas entrevistados:

Yelanys Hernández Fusté, de Juventud Rebelde.

Yoscar Martínez, de Tribuna de La Habana.

Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

FUENTES DOCUMENTALES EN LA INTERPRETACIÓN: TODO LO QUE ES, ESTÁ EN LO QUE FUE

FUENTES DOCUMENTALES EN LA INTERPRETACIÓN: TODO LO QUE ES, ESTÁ EN LO QUE FUE

La profesora Yailín Orta Rivera, periodista y jefa de Corresponsales del diario Juventud Rebelde, sostiene que el Periodismo Interpretativo se distingue por el empleo de múltiples fuentes y soportes documentales con el propósito de expresar juicios que profundicen en el hecho noticioso, ofrecer varias miradas al receptor y permitir la percepción del problema en toda su complejidad. Se trata de que, a través de los diversos tipos de juicios y de los datos que ofrezcamos, el lector asimile la información y comprenda los significados de los hechos.

JAVIER DIEZ MINIET,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Actualmente, nos encontramos en la llamada sociedad de la información, donde el ser humano necesita estar al tanto de cualquier suceso y precisa del conocimiento, tanto desde el punto de vista colectivo como individual.

En ese caso, la tarea del periodista, máximo mediador entre los hechos y la sociedad, se complejiza, pues la información requiere de exactitud y fiabilidad.

Recurrir a las fuentes documentales es de obligación para los profesionales del sector, pues estas, también, aportan datos concisos, brindan mayor fuerza a las ideas, capacidad de análisis, perspectiva al receptor, y constituye “una forma de relacionar sucesos, buscar antecedentes, incluso, dar una visión general y ampliada del hecho en cuestión, según se refiere en la presentación digital del sitio web Buenas Tareas.com “Periodismo interpretativo”, de un colectivo de autores de la Universidad de Málaga.

Resulta una máxima en la interpretación periodística la indagación en las fuentes documentales, puesto que ese estilo requiere mayor conocimiento, para poder hilvanar  datos en forma intencionada y así, llevar al lector todos los elementos posibles.

Inmersos en la interpretación, de los estilos que más necesita de las fuentes documentales, Yailín Orta Rivera, periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (UH), sostiene que el Periodismo Interpretativo se distingue por el empleo de múltiples fuentes y soportes documentales con el propósito de expresar juicios que profundicen en el hecho noticioso, ofrecer varias miradas al receptor y permitir la percepción del problema en toda su complejidad. Se trata de que, a través de los diversos tipos de juicios y de los datos que ofrezcamos, el lector asimile la información y comprenda los significados de los hechos.

El tratamiento del mensaje interpretativo se lleva a cabo, entre otras vías, por medio del análisis y la valoración de documentos, archivos, etcétera, que según la revista digital Ética segura, red de Ética y Periodismo, constituye la presentación de antecedentes y de material tangencial que permite al lector llegar a sus propias conclusiones.

Amaury del Valle, periodista de Juventud Rebelde (JR) y profesor de la Facultad de Comunicación de la UH, manifiesta que la documentación posibilita contrarrestar los juicios emitidos por las fuentes vivas.

“Es imprescindible informarse respecto al tema a tratar. Sin fuentes, no hay Periodismo”, y también destaca que el apego a la realidad va de la mano con el correcto uso de ellas.

Orta Rivera, también jefa de Corresponsales del diario JR, reflejó la importancia de las fuentes documentales para la interpretación periodística, estilo que lleva no solo el hecho noticioso sino una amplia gama de información relacionada con antecedentes, contexto en que se desarrolla la noticia y proyecciones.

El Periodismo de Interpretación tiene la responsabilidad entre los estilos periodísticos de trascender la mirada informativa y constituye el punto de enlace entre la información y la opinión, aseguró Orta.

Comentó que “el periodista no puede hacer un ejercicio profesional ni de un “tirón” ni solo con su referente cultural, sino que tiene la responsabilidad de coger ese hecho noticioso y buscarle su pasado, indagar en su presente y darle una perspectiva”.

Para examinar en sus antecedentes, tiene un gran peso las fuentes documentales. Según explicó la profesora, lo asume en las tres dimensiones, pero en el pasado se manifiesta de manera superior puesto que todo lo que ha pasado sobre ese hecho tiene que tener algún registro en la memoria histórica, tuvo que haber aparecido en algún documento porque “todo lo que es, está en lo que fue”, comentó.

Coincido con la periodista en que se debe buscar todas esas huellas del hecho. Al analizar el presente, por su parte, examinamos circunstancias, contexto, los puntos coincidentes con otros hechos que se estén dando de forma paralela.

Se hace necesaria la búsqueda de juicios de valor, analíticos, lógicos, disyuntivos, ahí la documentación también encuentra lugar, pues alcanza esas dimensiones que no son exclusivas de las fuentes directas o no documentales, en dependencia de la manera que el periodista encofre toda la información.

Eduardo Ulibarri (1994) en el texto Idea y Vida del Reportaje manifiesta que existe una menor vitalidad por parte de los documentos, reducidas posibilidades de interacción y, generalmente, menor inmediatez que el contacto directo con los hechos y sus protagonistas.

En mi opinión, es importante la indagación, el tiempo de búsqueda, la preparación del periodista y el análisis estrecho con la fuente que es lo que va a hilvanar el trayecto que perseguimos.

Otra de las dimensiones de la interpretación se basa en la búsqueda de proyecciones y consecuencias, se habla del alcance y el relieve que puede tener el conflicto; en ese aspecto, el ejercicio periodístico no se puede dejar como un mero trabajo frívolo ni ligero sino que lleva “una estrategia bien pensada, examen documental y un pensamiento profundo”, tal como manifiesta el periodista pinero Diego Rodríguez en anotaciones especiales para este trabajo.

Juan Gargurevich (2006:159) refiere que la investigación documental, así como el estudio de estadísticas, entrevistas, observación, etcétera; son parte imprescindible en la elaboración del reportaje como manifestación más amplia de la investigación.

El rol de las fuentes documentales

En la preparación del periodista para realizar el trayecto del trabajo debe existir un primer momento de búsqueda documental, plantearse interrogantes como ¿qué ha publicado la prensa sobre ese tema?, examinar datos estadísticos, informes y libros donde se plantee causas, consecuencias y posible repercusión.

Aida Quintero Dip, periodista y Jefa de Redacción del Semanario Sierra Maestra, en Santiago de Cuba, agrega que el uso de ensayos, artículos, audiovisuales, presentaciones, folletos, etcétera, evidencia más credibilidad, carácter especializado, connotación y fuerza al trabajo periodístico, además, mayor fundamentación teórica.

Por el ritmo profesional de hoy día, a veces se descuidan estos aspectos que llevan tiempo de búsqueda, dedicación, y se pierde la oportunidad de dar vida a los escritos con datos y valores agregados que aparecen recogidos en diversos soportes.

Uno de ellos es hoy Internet, que proporciona una casi ilimitada posibilidad de fuentes documentales, pero ¡cuidado!, según alerta Quintero Dip, “su uso es vital, sin embargo, no se puede confiar ni asegurar todo lo que vemos, es necesario contrastar fuentes, indagar más, no conformarse con lo primero que veamos.

“El  Internet es una ventaja  extraordinaria, pero puede tener errores”, aclaró la periodista santiaguera y destacó que el reportero debe buscar equilibrio: ni despreciar ni sobreexplotar su uso, establecer una dimensión nivelada y conjugada con las fuentes activas.

Recordar que ambos tipos de fuentes (documentales como no documentales) son elementales, es importante siempre constatar, igualar, establecer comparaciones en todos los niveles de la investigación para someter al receptor al análisis.

“Es tiempo para los reporteros de escarbar en los mismos repositorios usados (…) por historiadores, científicos, y otros investigadores que, frecuentemente, dejan en ridículo la manera en que los periodistas recopilan información”, destaca, ante la necesidad de la investigación,  el libro Idea y Vida del Reportaje de Eduardo Ulibarri (1994:115).

Bibliografía:

Colectivo de Autores de la Universidad de Málaga: Periodismo Interpretativo. En sitio Buenas tareas. http://www.buenastareas.com/periodismointerpretativo.

Gargurevich, Juan: Géneros Periodísticos. Editorial Félix Varela. La Habana. 2006.
Revista digital Ética segura, red de Ética y Periodismo. Archivo personal del autor de este trabajo.

Ulibarri, Eduardo: Idea y Vida del reportaje. Editorial Trillas. Ciudad de      México. 1994.

Periodistas consultados:

Aida Quintero Dip, periodista y jefa de Redacción del semanario Sierra Maestra, en Santiago de Cuba.

Amaury del Valle, periodista del diario Juventud Rebelde, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Diego Rodríguez Molina, periodista y Jefe de información del semanario Victoria, en Isla de la Juventud.

Yailín Orta Rivera, periodista y jefa de Corresponsales del diario Juventud Rebelde, y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

INTERPRETACIÓN: LA OVEJA NEGRA DEL PERIODISMO

INTERPRETACIÓN: LA OVEJA NEGRA DEL PERIODISMO

Tema: El profesor venezolano Federico Álvarez señala que para el procedimiento interpretativo, al contrario que para la objetividad, los hechos aislados carecen de significación y, además, llama a desconfiar de los hechos simples, por cuanto la simplicidad de ellos en la mayoría de los casos es producto de una investigación insuficiente.

ANA LAURA PALOMINO GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodista Eduardo Ulibarri plantea que “el periodismo es un ejercicio de mediación en el cual los periodistas son los intermediarios en busca de trascendencia. La función básica de los mismos está dada por la necesidad de que exista un vínculo entre la realidad y el público; entre la multiplicidad de situaciones, procesos, hechos, personajes, lugares, objetos y relaciones, y el conjunto de personas que, deseosas o necesitadas de conocerlos, no pueden informarse directamente su acontecer y desarrollo, aunque también ellas forman parte de una porción de la realidad. Por eso, en gran medida, somos representantes o agentes del público (1994: 5).

Desde el momento exacto en que comenzamos a formarnos como periodistas, nos convertimos en transmisores y mediadores de información. De nosotros dependerá que el público entienda las noticias de manera correcta. El lector no puede ser un detective de la información que busca en los periódicos lo que quiso decir el reportero.

Explica Mitchel Charnley en su libro Periodismo Informativo, que la información oportuna de hechos u opiniones de interés o importancia, o ambas cosas a la vez, para un número considerable de personas necesita ser además exacta, equilibrada, leal y objetiva, clara, concisa y actual (1971: 45-46).

Si queremos redactar una notica que no pase inadvertida  por ser carente de información, debemos hacer un trabajo investigativo lo suficientemente intenso.

En los últimos años, los teóricos han descrito en sus investigaciones una nueva manera de indagar en la información que se encuentra entre la opinión y la información. Toma lo mejor de la segunda, ampliándola para que el lector quede satisfecho y no se detenga únicamente a conocer la información.

El profesor venezolano Federico Álvarez, uno de los teóricos que defienden la “nueva manera”, señala que para el procedimiento interpretativo, al contrario que para la objetividad, los hechos aislados carecen de significación y, además, llama a desconfiar de los hechos simples, por cuanto la simplicidad de ellos en la mayoría de los casos es producto de una investigación insuficiente.

Para entender mejor lo que quiere decir el catedrático en la frase vamos a analizar dos palabras clave de la misma: interpretación y objetividad.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la interpretación cómo la explicación o el análisis de un tema. Si fuera a explicar lo que significa para mí, diría que es la averiguación sobre un contenido al cual se le mira desde todas las aristas posibles para extraer la mayor información posible.

El periodista Ricardo Ronquillo, subdirector del diario Juventud Rebelde, precisa sobre el tema: “Para interpretar hay que ir a la raíz del problema, investigar, buscar los antecedentes, adecuarnos a un contexto, analizar a fondo y buscar cada parte de la información. Se debe reflexionar sobre los hechos hasta que lo veamos todo con claridad para así poder dar una buena información.”

Ulises Mitodio, director de la Casa Salvador Allende y periodista de profesión, cometa que la información es menos compleja a la hora de la búsqueda de datos y fuentes: “Si estás investigando para una nota de 30 ó 40 líneas con dos personas conocedoras del tema que vas a tratar completas la tarea. Ahora, si te asignan un reportaje de dos páginas, donde tienes que desarrollar un conflicto, contraponer fuentes y si está a tu alcance proponer una solución, todo cambia y has de sumergirte en una investigación detallada.”

Otra forma muy interesante de pensar en la objetividad es la que plantea la escritora estadounidense Catherine Anne Porter al decir: “(…) El propagandista cabal que produce tal furia opositora, que no me es posible preocuparme mucho de si los hechos a que hace referencia son correctos o no. Es como si alguien que se coloca sobre sus dedos, entre usted y una ventana abierta, y le describe la vista. Todo lo que le pido es que abra la ventana, que despeje la vía y que me permita ver por mí misma” (s/f: 440). 

Cuando vamos a lo que significa procedimiento interpretativo, volviendo a las palabras de Álvarez, vemos que él utiliza el término para referirse al proceso por el cual pasa el periodista a la hora de realizar una crónica, nota o reportaje (géneros periodísticos en los cuales la interpretación está presente).

El estadounidense Neale Copple utiliza el procedimiento en cuestión para referirse a lo que él llama reportaje profundo. En él presenta al receptor  todos los hechos esenciales, en forma tal que la información encaje dentro el medio o ambiente del lector (1968: 26).

Para logar la profundidad hay que buscar antecedentes, agregar información a las noticias superficiales; humanizar el contenido, llevar la información dentro del ambiente, ofrecer interpretación, y orientación, para situar una historia. Por esto, ni el director, ni el escritor deberán sentirse nunca satisfechos con la simple enunciación de los hechos que componen una información, si lo que les interesa es el reportaje a fondo.   

Gabino Manguela, periodista del semanario Trabajadores, expresó durante una conferencia ofrecida a los estudiantes de primer año de  Periodismo, que la única manera de lograr realizar una interpretación satisfactoria  era mediante un análisis exhaustivo de los hechos que se nos presentan: “El mayor problema de los trabajos que se publican en la actualidad está dado por la falta de conocimiento sobre el tema. Las líneas se llenan con palabras vacías  y casi sin fuentes que aporten datos significativos.

¿Entonces, podemos plantear que las palabras de Álvarez son una realidad ajena de la prensa nacional y que cuando se refiere a una investigación insuficiente se puede pensar en los supuestos reportajes de los medios de prensa nacionales?

Aunque no se puede juzgar un libro por su portada, la carátula de algunos de los periodistas cubanos tiene sus dobleces. Se necesita mayor compromiso con la profesión a fin de ganar en “riqueza informativa”, por llamarlo de alguna forma.

La prensa cubana, en su mayoría, es una muestra fehaciente de un periodismo deficiente. Los hechos se muestran de forma aislada sin que prevalezca una búsqueda de información a fondo. Si recurrimos a los archivos de los periódicos nacionales, encontraremos pocos trabajos que tengan localidad requerida para demostrar que los periodistas cubanos sí investigan.

Cuando analicemos los sucesos, debemos lograr atrapar al lector tanto por la palabra exacta y hermosa como por los datos suficientes e impactantes. Cada acontecimiento, mientras el tema lo permita, puede ser una buena investigación que informa, educa, orienta y entretiene a los lectores, necesitados sobremanera de buena prensa.  

Bibliografía:

Charnley, Mitchell V. Periodismo Informativo. Ediciones Troquel, Buenos Aires. I971.
Copple, Neale. Un nuevo concepto del periodismo. Pax, México, 1968. 

Porter, Anne Catherine. My first speech.

Ulibarri, Eduardo. Idea y Vida del Reportaje. Editorial Trillas, México, 1994.

Periodistas consultados:

Ulises Mitodio, director de la Casa Salvador Allende.

Ricardo Ronquillo, subdirector del diario Juventud Rebelde.

Gabino Manguela, conferencia ofrecida en la Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

LA INTERPRETACIÓN: PUNTO DE CERCANÍA CON LOS RECEPTORES

LA INTERPRETACIÓN: PUNTO DE CERCANÍA CON LOS RECEPTORES

Tema: El periodista cubano Mario Esquivel sostiene: “La calidad del producto periodístico es una de nuestras preocupaciones mayores, pues creemos que forma y contenido han de marchar juntos para que el mensaje tenga el alcance deseado, lo cual sería imposible si nuestro discurso no estuviera en sintonía con estructuras narrativas y códigos de creación e interpretación simbólicos, reconocibles por nuestros receptores.”

VERÓNICA ALONSO CORO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Larga y dinámica ha sido la historia del periodismo, conformada por diversas tendencias que han condicionado las maneras de decir, atendiendo a los objetivos e intencionalidad de los textos. Los estilos y géneros periodísticos surgen como parte lógica de una diferenciación, manifestada en los distintos contextos y necesidades históricas.

“Los géneros periodísticos serían como una red que el colectivo profesional de los periodistas lanza sobre eso que llamamos ´el mundo´ para racionalizarlo y explicarlo”, explica la periodista y teórica española Mar de Fontcuberta en su libro La noticia, pistas para recibir el mundo. Justamente el último elemento de este concepto –la explicación- será el centro de análisis del presente trabajo, que no pretende más que poner a juicio del lector la efectividad de ella dentro del periodismo.

Hoy día, diversos estilos confluyen en los medios, unos y  otros ganan el protagonismo. Pero, en esta escalada por alcanzar un espacio en la agenda, por una posibilidad de enfocar las situaciones de maneras determinadas, no siempre se logra que la labor social del periodista se adecue a la realidad contextual.

“La calidad del producto periodístico es una de nuestras preocupaciones mayores, pues creemos que forma y contenido han de marchar juntos para que el mensaje tenga el alcance deseado, lo cual sería imposible si nuestro discurso no estuviera en sintonía con estructuras narrativas y códigos de creación e interpretación simbólicos, reconocibles por nuestros receptores”, afirma el periodista de Prensa Latina, el cubano Mario Esquivel.

Para lograr una mayor cercanía con los hechos y abordarlos en su contexto, surge en Francia después de la Segunda Guerra Mundial el estilo explicativo. Tras un tiempo se traslada con mayor fuerza a Norteamérica y adquiere la dimensión de interpretación. Su punto de partida fue intentar “buscar detrás de la noticia”. Ya el objetivo no era solo informar sobre el suceso más reciente o llamativo, o emitir la opinión del propio periodista sobre el asunto en cuestión, sino analizar profundamente los conflictos, desde distintos enfoques, con las declaraciones de las fuentes como base.

José Luis Martínez Albertos plantea que el periodismo de explicación “aparece como una consecuencia lógica de la evolución interna del periodismo informativo y como una necesidad competitiva de la Prensa escrita frente al periodismo radiofónico y televisado”, y Mar de Fontcuberta lo define como un estilo que “aborda los hechos a profundidad y utiliza equilibradamente (…) relato y comentario, situándolos en una nueva perspectiva”.

Algunos autores como Raúl Peñaranda ubican a la interpretación en un punto intermedio entre la noticia y la opinión y no como un estilo con autonomía propia. La escuela cubana de periodismo la considera independiente y la desarrolla en dos géneros fundamentales: la nota interpretativa y el reportaje.

Sobre este último, género más familiar para la mayor parte del público, Eduardo Ulibarri expresa en su libro Idea y vida del reportaje: “El reportaje engloba y cobija a las demás formas periodísticas. Tiene algo de noticia cuando produce revelaciones; de crónica cuando emprende el relato de un fenómeno; de entrevista cuando transcribe con amplitud opiniones de las fuentes. Se hermana con el análisis en sus afanes de interpretar los hechos y coquetea con el editorial, el artículo y la crítica cuando el autor sucumbe a la tentación  de dar sus juicios sobre aquello que cuenta o explica”.

Respecto a la nota interpretativa, menos empleada en el periodismo actual cubano y que, sin embargo, pudiera dar un giro positivo a la comprensión de los mensajes escritos dada la profundidad que alcanza, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, sostiene que en ellas y en los análisis necesarios que estarán conformándola, habrá una vocación interna del periodista por aprender a pensar –él y sus receptores- desde el conocimiento, y a evitar rutinas instrumentales consagradas por el uso.

La Doctora agrega en el artículo El análisis y la interpretación para entender el mundo que “si la información es poder, entonces hoy –muy en especial en la prensa impresa y sin desestimar lo puramente noticioso que siempre tendrá espacio en los diarios- es forzoso estimarla en su verdadera dimensión, con todos sus datos, con todas sus fuentes, con todos los soportes de hechos, antecedentes, contextos, fuentes, que la hagan ser el registro de una realidad que se propone explicar y proyectar”.

En la interpretación, mediante un diálogo de fuentes, que debe ser ameno, pero equilibrado en opiniones, un estilo más libre de escritura y organización de la información y la expresión implícita o explícita de comentarios propios, el periodista puede lograr un producto más ameno y abarcador que la rígida noticia en pirámide invertida.

“Es imprescindible para la correcta elaboración de este tipo de trabajos, tener diversidad en las fuentes, variedad de criterios. Las personas no tienen siempre una opinión completamente negativa o positiva de un tema y eso es lo que hay que buscar, los pro y contras de una situación determinada”, considera Bárbara Avendaño, periodista de la revista Bohemia, publicación con gran tradición en los géneros interpretativos.

Respecto a la forma del reportaje o la nota interpretativa, considera que “es muy importante que el trabajo tenga título y entrada atractivos, para lograr que, aunque el lector no esté interesado especialmente en el tema que se trata, quiera comenzar a leer, se motive a enterarse de toda la información que se brinda”.

Así como la entrada, el cierre de un trabajo interpretativo es determinante en la impresión que este deja en el lector. Al no trabajar con la estructura de pirámide invertida utilizada en la información, el periodista obtiene mayor libertad para organizar el contenido, pero es ahí donde entra a jugar el oficio. “Se debe lograr balance informativo en el trabajo y un buen cierre es muy importante para no decepcionar al lector al final”, amplió Avendaño.

Las agencias de noticias, a pesar de responder a una fuerte dinámica noticiosa, que obliga al estilo directo y sintético en las informaciones, también dedican un espacio a la interpretación como manera de completar y dar un verdadero seguimiento a los conflictos y hacerlos llegar a los receptores. Ulises Canales, editor y periodista de Prensa Latina, manifiesta: “Después de reportar un hecho noticioso, el periodista se dedica a buscar las explicaciones o interpretaciones para que se comprenda el conflicto a cabalidad”.

Para conservar la objetividad, que para Rafael Yanes Mesa consiste en la expresión sincera y no interesada de lo que se considera cierto o verdadero, Canales considera que “es imprescindible el diálogo de fuentes, entrevistar a dos o más personas con criterios o enfoques distintos sobre el asunto en cuestión. El periodista es el responsable de ordenar esos juicios y múltiples aristas del problema mientras ´teje´ el texto”.

En cuanto a los temas, de una nota interpretativa o reportaje, estos requieren tener interés general y vigencia. “Se necesita una problemática que, polémica o no, permita el debate y se pueda desmembrar, desgajar como un árbol. Asuntos con alto nivel de complejidad pueden ser perfectamente llevados a un público amplio, mientras concierna al receptor o llame su atención de alguna manera”, agregó Avendaño. 

Con grandes posibilidades de combinar contenido y forma en provecho del lector, los géneros interpretativos pueden llegar a ser un reflejo muy cercano a lo objetivo de la realidad. En un mundo lleno de problemáticas y conflictos, el abordar los temas de forma tal que toquen más de cerca al receptor, este tipo de trabajos dentro del periodismo debe fomentarse, para lograr la tan necesaria retroalimentación con el público.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. El análisis y la interpretación para entender el mundo. En: http://mesadetrabajo.blogia.com/

2011/122608-el-analisis-y-la-interpretacion-para-entender-el-mundo.php. Consultado: 20 de junio de 2013.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases de Periodismo Impreso II. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana. Curso 2012-2013.

Del Rey, Javier. En: Foncuberta, Mar de. La noticia, pistas para recibir el mundo. Ediciones Paidós Ibérica S.A, Barcelona, 1993.

El periodismo interpretativo, un género malinterpretado. En: http://lacolumnaquinta.wordpress.com/

2012/01/21/el-periodismo-interpretativo-un-genero-malinterpretado/. Consultado: 3 de junio de 2012.

Fontcuberta, Mar de. La noticia, pistas para percibir el mundo. Ediciones Paidós Ibérica S.A, Barcelona, 1993.

Martínez Albertos, José Luis. Curso general de redacción periodística. Editorial Pananinfo. España, 1998.

Ulibarri, Eduardo. Idea y vida del Reportaje. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 1994.

Yanes Mesa, Rafael. El reportaje, texto informativo aglutinador de distintos géneros periodísticos. Biblioteca Virtual Universal.

Periodistas consultados:

Bárbara Avendaño, reportera de la revista Bohemia.

Ulises Canales, editor y periodista de la Agencia Prensa Latina.

 

 

LA FÓRMULA TIME: UNA POLÉMICA, UN SECRETO…

LA FÓRMULA TIME: UNA POLÉMICA, UN SECRETO…

Tema: ¿De qué manera la revista Time y la fórmula que propició para el periodismo interpretativo, cuestiona el paradigma de la prensa norteamericana de que “los hechos son sagrados y la opinión es libre”?

ROSALIA CARMONA LEDESMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En 1920, cuando apenas iniciaba la radiotelefonía y la saturación noticiosa solo podía realizarse en los diarios, un par de estudiantes de la Universidad de Yale, Henry Luce y Briton Hadden, aseguraron que el hombre estadounidense, casi totalmente ocupado, no disponía del tiempo suficiente para mantenerse actualizado.

Los diarios, afirmaron Lucen y Hadden, “imprimen todas las noticias” y las revistas, “las comentan y desarrollan adecuadamente”, pero “ninguna publicación se ha adaptado al tiempo que los hombres ocupados disponen para mantenerse informados” (1).

La respuesta ante tal situación fue la creación por parte de estos dos universitarios de “la pionera del periodismo interpretativo”: la revista Time, conocida inicialmente como Facts.

Publicada oficialmente en marzo de 1923, sus fundadores prometieron que la nueva revista estaría interesada “no tanto en la cantidad de material que incluye entre sus tapas, sino en cuánto de ese material en sus páginas llega a la mente de sus lectores” (1).

Miguel Carrandi Castro, periodista de Tribuna de La Habana, considera que, independientemente de la escasa experiencia periodística, estos jóvenes poseían una amplia visión que les permitió dar forma a una revista diferente, capaz de responder a la necesidad imperiosa de mostrar el alcance de la noticia, su interpretación e implicaciones ocultas, aspectos de gran utilidad en el periodismo interpretativo y que abrieron una ’nueva dimensión’ en la profesión.

Una fórmula trascendente

Por otra parte, Abraham Santibáñez Martínez, periodista y teórico del periodismo en Chile, señala que “estar informado -en consecuencia- es algo distinto al simple hecho de estar diariamente sometido a la indiscriminada avalancha noticiosa” (2). De ahí parte el gran descubrimiento de Time: su nueva fórmula para el periodismo.

Explicar esta fórmula, implica someterse a un análisis profundo que incluye la llamada ´organización en secciones´, ´la interpretación que condiciona la redacción de manera distinta a la tradicional´ y la necesidad de una correcta selección de la información, imprescindible a la hora de redactar el hecho noticioso. Elementos que resume Santibáñez cuando reafirmó: “Este estilo de periodismo puede caracterizarse por una presentación ordenada, en secciones; por un estilo de redacción al servicio, justamente, de la interpretación, y por una selección de las noticias” (2).

El periodista Eduardo Ulibarri –Costa Rica- catalogó esta receta de Lucen y Hadden para la profesión como la creadora del periodismo interpretativo, y brindó reconocimiento a sus creadores por haber revitalizado una labor que estaba en crisis (4).

La española Concha Fagoaga plantea que el objetivo de la fórmula era organizar, clasificar y explicar las noticias de la semana, y sobre todo, tratar de romper el convencional código semántico aplicado al “relato objetivo de los hechos” (3).

Según su criterio, la creación del equipo Time debía poner fin a la exactitud firme en los escritos noticiosos por dos razones: “la periodicidad semanal debía ofrecer algo de lo que careciera la diaria” (3). La segunda razón la proporcionaban los propios promotores de Time al sentenciar: “Este es un semanario de noticias, no de opiniones, y busca la controversia solo cuando esta sea necesaria para poner de relieve lo que las noticias significan” (1).

Sin embargo, el también experto en ética periodística Santibáñez, ratifica que “más de 60 años después de la aparición de la revista “noticiosa semanal”, como se subtitula su creación, la polémica sigue abierta para muchos -incluyendo a un grupo importante de nuestros propios alumnos- la fórmula no es sino una manera ingeniosa de disfrazar las opiniones propias” (2).

Obviamente, resulta imposible poner de relieve lo que las noticias significan sin aplicar lo que Santibáñez define como disfrazar las opiniones propias, que no es más que la subjetividad periodística. Ahí radica la perspicacia de la fórmula, crear un nuevo sendero que permitiera interpretar periodísticamente los acontecimientos, partiendo de las opiniones y juicios de las fuentes, que finalmente van a ser las que aporten la mayor veracidad y puntos de vista al relato noticioso.  

Ruden Tembrás, periodista del semanario Trabajadores, piensa que la fórmula surgida con la revista Time contiene atributos que pudieron perfeccionarse en sus inicios, pero aún así es importante agradecerle el hecho de enseñarnos a profundizar en los más diversos aspectos de las noticias.

Para la profesora cubana Iraida Calzadilla, continuar achacando a la interpretación visos de subjetividad es tanto como desestimarla en el resto de los estilos y géneros periodísticos. La subjetividad, comenta, es parte esencial de la actividad periodística. Y recalca que nos salva de toda argumentación mal intencionada el hecho de sustentar los trabajos desde una ética y una honestidad profesional, desde una comprobabilidad de los datos y fuentes cuales columnas del acto mismo de ser periodistas. Las fuentes, en su diversidad y multiplicidad de miradas, irán conformando el mosaico de la interpretación a la que llegará el lector (7).

¿Objetividad o subjetividad?

Santibáñez sugiere, además, que su preocupación “ha sido rescatar los elementos de objetivad, pues el nuevo género no busca simplemente un ropaje que se extiende sobre la opinión, ni tampoco, una información cruda y no procesada”.

¿Será que Time olvidó sus metas iniciales? Al respecto, Santibáñez señala que la fuerte personalidad de Henry Luce, marcada por la influencia de misionero protestante del padre, rompió muchas veces las fronteras del periodismo sin opiniones que se había propuesto. Añade que algunos críticos, al referirse al éxito de la revista, han apuntado desdeñosamente que “Life, (la revista hermana de Time), estaba hecha para la gente que no sabía leer y que Time era para los que no sabían pensar”.

El periodista español Juan Varela, en su artículo La veracidad de la opinión, publicado en el sitio Periodistas 21, asegura: “Muchos columnistas al emitir juicios sin respetar los hechos, olvidan el viejo adagio del editor estadounidense Charles A. Dana, uno de los inventores del periodismo informativo, de que “los hechos son sagrados, las opiniones son libres”. Varela apunta que los criterios no deben estar por encima de la verdad. Aunque la opinión sin hechos es cosa de fe, los lectores pueden o no tenerla, pero no es bueno convertir los asuntos públicos en cuestión de dogma. Al hacerlo se ensanchan los abismos en lugar de tender puentes de realidad. La habilidad está en interpretar los hechos adecuados a la realidad y a sus tesis” (5).

El periodismo, debe reconocer la importancia del criterio subjetivo, selectivo. Por ello, la fórmula que propició la revista Time para el periodismo interpretativo resulta muy oportuna en este sentido. Este nuevo esquema de trabajo que prioriza el acontecimiento principal, los antecedentes, fuentes documentales y activas, los análisis valorativos, las interpretaciones y las proyecciones, permite situar los hechos en toda su dimensionalidad, a la vez que posibilita al lector construir un criterio personal a raíz de los elementos que se le exponen.

A nuevos tiempos, mayores exigencias

La profesora Iraida Calzadilla, en los epígrafes de su tesis doctoral La nota: de informar a explicar, opina que: “Si bien desde el período de entre guerras ya fue evidente la necesidad de un periodismo que explicara en profundidad el acontecer, hoy, ante la expansión de los medios de comunicación y la capacidad de propagar los mensajes casi en tiempo real, el modo y manera de su entrega están urgidos de otros enfoques comunicativos que sitúen, contextualicen, interpreten y valoren los hechos a partir de múltiples voces” (6).

Bibliografía:

1 Citado en Periodismo Interpretativo, Los secretos de la fórmula Time. Santibáñez Martínez, Abraham. Ed. Andrés Bello. Santiago, 1974, 294 páginas.

2 Santibáñez, Abraham. Periodismo interpretativo a la sombra de Henry Luce, Desde Time hasta hoy. Santiago, 83 páginas.

3 Fagoaga, Concha. Periodismo interpretativo. El análisis de la noticia”. Ed. Mitre. Barcelona 1982, 128 páginas.

4 Citado en González, Florybeth. “La fórmula Time es pionera en el periodismo”. Sitio  AppData/Local/Temp/Rar$EXa0.042/

la-formula-time-es-pionera-en-el periodismo, 6 de junio de 2009.

5 Varela, Juan. “La veracidad de la opinión”. Sitio AppData/Local/Temp/Rar$EXa0.649/

la-veracidad-de-la-opinin-sorprende-la.html, martes 30 de marzo de 2004.

6 Calzadilla Rodríguez, Iraida. Modalidad que busca la integralidad del acontecer. Epígrafes de su tesis doctoral La nota: de informar a explicar. 2012, página 3.

7 Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2012-2013. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

Periodistas consultados:

Ruden Tembrás, semanario Trabajadores.

Miguel Carrandi Castro, semanario Tribuna de La Habana.

ELEGIR POR EL CONTENIDO EL CONTINENTE

ELEGIR POR EL CONTENIDO EL CONTINENTE

Tema: Argumente la siguiente afirmación: En el periodismo, el mensaje es la forma física que el periodista da a las ideas o hechos obtenidos de las fuentes informativas.

ALEJANDRO ROJAS ESPINOSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sobre los géneros periodísticos se ha escrito mucho, pues mediante ellos los reporteros presentan las informaciones y, conocerlos, es elemental en la profesión. Para el periodista peruano Juan Gargurevich (2006: XVII), “son formas que busca el periodista para expresarse, debiendo hacerlo de modo diferente según la circunstancia de la noticia, su interés y, sobre todo, el objetivo de la publicación”.

Heriberto Cardoso Milanés (2008: 68), autor del libro Investigación y creación periodística, explica que los géneros se caracterizan por el contenido y la estructura, así como los métodos lingüísticos literarios y artísticos empleados en la elaboración del discurso, en correspondencia con las funciones de intencionalidad asumidas por el órgano de prensa y el redactor. 

El periodismo, que desde su surgimiento ha cambiado constantemente, ubica en la actualidad cuatro grandes grupos de géneros, que incluyen: la información, la interpretación, la opinión y las imágenes (estas últimas solo tratadas por algunos autores).

Un estudio en profundidad, sin embargo, contiene dentro de los cuatro conjuntos mencionados, a los géneros que manejan los periodistas a la hora de trabajar, para Gargurevich (2006: XXII), la lista final incluye la nota informativa, la entrevista, la crónica,  el reportaje, los gráficos, la columna, el artículo, el testimonio, la reseña, la crítica, la polémica, la campaña, la titulación y el folletón (o folletín).

Pero esta lista no es cerrada, pues las nuevas formas de hacer el periodismo y la intencionalidad que persiga el medio pueden dar al traste con la hibridación de los géneros referidos y las nuevas concepciones que se elaboran a partir de los avances tecnológicos.

La hipertextualidad que ofrece el tratamiento de las noticias en internet, por ejemplo, aumenta la posibilidad de relacionar los géneros con mayor facilidad. Por otra parte, los elementos que hasta hace un tiempo eran concebidos en la elaboración de trabajos, como los títulos, ahora comienzan a tenerse más en cuenta, ya que mediante ellos se establecen los hipervínculos que llevan hasta el texto completo, y entonces cobran más fuerzas en la elaboración de los mensajes.

De acuerdo con Ramón Salaverría (2005: 164), en su libro Redacción Periodística en Internet,  “la mayoría de los cibermedios recurren a los títulos no solo para destacar lo más relevante de la información sino también, y esto es lo novedoso frente al modelo clásico, como punto de partida para la navegación hipertextual”.  

Por todo eso, Natividad Abril (2003: 17), periodista española, señala que “la propia práctica periodística nos enseña cada día que no es posible entender los géneros periodísticos como estructuras encerradas en su misma definición o clasificación”.

La noticia es la forma física que el periodista da a las ideas o hechos obtenidos de las fuentes informativas, de ahí que para Mabel Machado, periodista de La Jiribilla y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, los temas a tratar son los rectores de la forma en que se debe mostrar el mensaje.

“No es lo mismo redactar un texto sobre la presentación de un libro que sobre un espectáculo de circo. Uno demanda del periodista cierto nivel de información, contextualización, consulta a fuentes (de cualquier tipo), e incluso análisis; y otro, quizás, puede recrearse mejor a través de la descripción y la narración”, agregó Machado.

Lo cierto es que, luego de acabar un período de investigación, el periodista no termina sino hasta que elige la forma final en que va a ordenar sus datos para presentar el trabajo.

Ana María Domínguez Cruz, periodista del diario Juventud Rebelde, piensa que elegir el género depende de lo que domine el lector sobre el tema abordado; de la información obtenida por el reportero para concebirlo y del objetivo a lograr con el trabajo, además de las características del medio donde se vaya a publicar.

El periodista español Pepe Rodríguez (2007: 217), en su texto Periodismo de Investigación, acuña que, el formato del medio condiciona la forma que presentará el trabajo periodístico, tanto en extensión como en técnica y estructura narrativa. Un mismo trabajo, se transformará en productos informativos tan diversos que, a menudo, hasta resultará difícil apreciar o identificar la mecánica común que lo ha originado.  

“Muchas veces una crónica puede llegar más a las personas hablando de un tema social, por ejemplo. Otros tópicos demandan un reportaje para exponer todas las aristas posibles de un fenómeno. Depende también del periodista y sus potencialidades. Y, sobre todo, en el caso de la opinión, de cuán sensible sea a la hora de entender lo que acontece en la realidad y de cuánto pueda ponerse en el  lugar del otro”, comentó Domínguez Cruz.

Agregó que “cuando se elige un género periodístico se está eligiendo la manera en la que se contará el trabajo y, aunque se tiene que tener en cuenta la información que se posee en el momento de escribir, puede ser cualquiera de los que conocemos”.

La especialización de los periodistas y la preferencia por determinados géneros, ya sea por comodidad o por habilidades adquiridas, hacen que muchos se planteen ideas fijas para tratar algunos temas, y muchas veces no cumplen con las destrezas comunicativas, pues se notan forzados los trabajos.

“No suelo pensar en los géneros cuando me siento a escribir, pero cuando lo hago, cuando me propongo hacer un comentario, por  ejemplo, suele salirme un pastiche, un híbrido que ha tomado de diferentes géneros a la vez. Pensándolo bien, creo que no tengo preferencias porque no todas las situaciones comunicativas son iguales, no todos los medios son iguales, no todos los públicos son iguales y no todos los temas son iguales. Lo importante, en todo caso es, comunicarse con el público. Si ese objetivo se cumple, las preferencias del periodista hacia un género u otro pueden llegar a ser secundarias”, ilustró la profesora Mabel Machado.

Los géneros periodísticos, sin embargo, no son muy difundidos entre la población. Los lectores de los soportes informativos, podrán reconocer fácilmente las noticias, refiriéndose a los textos noticiosos; los reportajes, cuando notan más investigación y contexto; los artículos, aludiendo a casi todos los géneros de opinión; y las entrevistas.

Por eso, la meta final de todo reportero, debe ser escoger el soporte, o género periodístico que más se ajuste a las situaciones que quiere transmitir y la información con que cuenta para llegar al público, que es el objetivo principal de la prensa.

Bibliografía:

Abril, Natividad. Información interpretativa en prensa. Madrid:   Síntesis, 2003.

Astudillo Campos, Fernando; Darío Buitrón, Rubén. Periodismo por dentro. La Habana: Pablo de la Torriente, 2005.

Cardoso Milanés, Heriberto. Investigación y creación periodística. La Habana: Pablo de la Torriente, 2008.

Rodríguez, Pepe. Periodismo de investigación. La Habana: Pablo de la Torriente, 2007.

Salaverría, Ramón. Redacción periodística en Internet. La Habana: Pablo de la Torriente, 2005.

Periodistas consultados:

Mabel Machado, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y colaboradora de la publicación La Jiribilla.

Ana María Domínguez Cruz,  periodista del diario cubano Juventud Rebelde.

 

PERIODISMO INFORMATIVO EN LA CUBA DEL SIGLO XXI

PERIODISMO INFORMATIVO EN LA CUBA DEL SIGLO XXI

Tema: En la consolidación del periodismo informativo a mediados del siglo XIX se acuñó, fundamentalmente en Norteamérica, que “los hechos son sagrados, las opiniones libres”; “las columnas son de los lectores y la página editorial es del periódico”; la pirámide invertida responde a la construcción de la información ordenando los datos de mayor a menor importancia; este periodismo está  basado en la narración objetiva e imparcial de los hechos, no en los comentarios. A la luz de la contemporaneidad, ¿cómo se aprecian estas aseveraciones?

JAVIER ROQUE MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hoy, en pleno siglo XXI, muchos de los preceptos que regían el periodismo durante los siglos XIX y XX han cambiado. El desarrollo de la sociedad y con ella del periodismo en cada país, atendiendo a sus condiciones y características propias, no han estado exentos de transformaciones que responden a su idiosincrasia y política, algunas más conservadoras que otras.  Además, la llegada de Internet supuso una revolución en los medios de comunicación y una manera más rápida y atractiva de informar. Sin embargo, algunos de las leyes de la profesión aún se mantienen vigentes después de más de un siglo.

En la consolidación del periodismo informativo a mediados del siglo XIX se acuñó, fundamentalmente en Norteamérica, que “los hechos son sagrados, las opiniones libres”; “las columnas son de los lectores y la página editorial es del periódico”; “la pirámide invertida responde a la construcción de la información ordenando los datos de mayor a menor importancia”; “este periodismo está basado en la narración objetiva e imparcial de los hechos, no en los comentarios”.

El periodismo propuesto en Norteamérica durante el siglo XIX se hace perdurable hoy, aún cuando es incompleta su propuesta y responda a los requerimientos de la época de tratar de que el receptor asumiera a los medios como fuentes de información imparciales y objetivas, ajenas a las mediaciones que se producen en el contexto dado en el que ellas se insertan. Nada está fuera de la intencionalidad del periodista, de su medio, de su sociedad, y en esa tríada, pensar que se es objetivo e imparcial, que se escribe de mayor a menor importancia, es una utopía, destaca la profesora Iraida Calzadilla Rodríguez, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Para José Luis Estrada, periodista de Juventud Rebelde, el apego a los hechos siempre será imprescindible en el trabajo periodístico; podría decirse que constituye la esencia de la profesión: “Es parte del ejercicio ético de la prensa y solo respetándolo se puede honrar nuestra labor para con la sociedad, narrando los hechos tal y cual sucedieron, visto siempre desde la percepción del reportero”.

“Noticia es un hecho verdadero, inédito o actual, de interés general”, refiere la Doctora Calzadilla (2005: 20). De ahí se sobreentiende que es inaceptable para un periodista alterar, para bien o para mal y en cualquier época la significación de un suceso. Estos deben ser expuestos en su realidad, sin ningún tipo de modificaciones que puedan influir en la interpretación de los lectores.

En el periodismo informativo se debe descartar el yo del periodista, aunque inevitablemente el juicio personal está presente en cada trabajo, pues aparece de forma indirecta en la elaboración del texto, pero siempre tratando de no interferir en el criterio del público.

La función de la información siempre ha sido brindar un hecho noticioso de interés y dar los pormenores que permitan evaluar, por parte de los lectores, su impacto en la sociedad. Solo quien facilita los datos, es decir, la fuente, tiene permitido emitir abiertamente su opinión, que deberá ser puesta en el cuerpo de la noticia y que permita ver la posición asumida por los protagonistas del suceso.

Según Carlos Marín (1990: 34), la columna es el artículo de prensa que se renueva cada cierto tiempo, ofreciendo una opinión o punto de vista sobre un tema de actualidad, o una mera disquisición por parte del escritor del mismo. Puede ser diaria, semanal o mensual y quien la redacta puede elegir el tono y la perspectiva.

Por su carácter, la columna sigue respondiendo a las inquietudes e interrogantes del público con respecto a un tema. Su objetivo es facilitar la comprensión de un determinado conflicto o brindar un seguimiento de sus avances, de manera que las personas que siguen el asunto estén al corriente de su desarrollo.

“Hay periodistas que tienen una columna fija, ya sea de temas políticos, deportivos, culturales o sociales. En ellas exponen su criterio y su visión sobre diferentes cuestiones relativas a su campo de trabajo, y gracias a la cual crean una relación con los lectores, expresó Estrada, columnista cultural del diario de la juventud cubana.

Por su parte, el editorial es el “género periodístico consistente en un artículo que contiene la opinión, el comentario, el criterio o el juicio de una publicación periodística sobre un hecho o una idea. (…) En él habla el periódico, no el periodista, (…) por tal motivo se explica que sea anónimo”, señala Evelio Tellería Toca (1986: 104).

Pedro Viñas, quien ejerció el periodismo en más de una decena de órganos, refiere sobre este tipo de artículo: “La prensa cubana actual carece de editoriales. En los últimos tiempos solo se escriben en momentos trascendentales o muy coyunturales, mientras que en el resto del mundo sigue vigente como práctica de la profesión”.

Desde el siglo XIX y hasta nuestros días, la pirámide invertida se ha utilizado como una estructura para poder escribir organizando la información de mayor a menor importancia mediante las preguntas qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué. Gracias a este estilo el hecho noticioso aparece en el primer plano de forma directa.

“Las ventajas del método son obvias (…) Están dadas por la explicación integral y lógica de cada uno de los elementos fundamentales del hecho, en el mismo orden de importancia en que fueron jerarquizadas las preguntas clásicas del lead”, plantea Heriberto Cardoso (1989: 34).

Una de las características de la pirámide invertida radica en la organización de mayor a menor importancia de los contenidos, lo cual permite condensar la información sin deformarla ni restar datos relevantes en caso de necesidad de espacio extra para otra publicación.

Para Calzadilla, este orden no es en esencia universalmente de mayor a menor importancia, sino que esta se halla dada en la jerarquización de los elementos que realiza el periodista, atendiendo a las necesidades e intencionalidades que desea ofrecer su medio. “Si todos escribiéramos en estricto orden descendente, las informaciones serían iguales como gotas de agua. Sin embargo, hay en ellas una voluntad narrativa que parte de lo individual, pero que responde a políticas informativas y editoriales de un entorno dado”, aclara.

A pesar de estas facilidades, con la llegada de la era digital y la competencia que se ha establecido entre medios impresos y de Internet, es necesario encontrar nuevas vías de dar la noticia de una manera más fresca, creativa y original.

“No es necesario casarse con la pirámide invertida. Muchas veces los lectores no pasan del lead porque en él se cuenta todo lo necesario. Contra eso se debe luchar. Escribir noticias que informen a todo lo largo del texto y que inviten al público a leerlo de pies a cabeza es la principal tarea de los periodistas que viven esta generación”, expresó Viñas Alfonso. 

Si durante el siglo XIX el periodismo informativo, fundamentalmente el norteamericano, se enorgullecía de su imparcialidad y objetividad, hoy día está demostrado que no es así.  Y es que la información está impregnada de la intencionalidad humana, por lo que la objetividad siempre será cuestionada, aunque eso no interfiere con los principios de honestidad profesional y apego a la verdad.

La información está en manos de un “proceso de construcción que depende de seres humanos en un complejo desarrollo donde incidirán desde los aspectos socioculturales e ideológicos, hasta concluir un ciclo en el que también influirán la propia cosmovisión y personalidad del reportero. Por tanto, asumamos como valor limite la honestidad profesional”, declara Calzadilla (2005: 163).

José Martínez de Souza define en  el Diccionario General de Periodismo a la objetividad como una "cualidad de la información realmente imposible de conseguir”, mientras que Slavaj Haskovec reconoce que “aunque se abstenga de formular opiniones personales, todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se lo ha educado, (…) El periodismo objetivista impide el saber sobre la realidad y (…)  el esfuerzo documental imprescindible para el logro de ese saber". (*)

En cuanto a la imparcialidad, nunca se debe imponer un criterio, ni a favor ni en contra. La misión de los reporteros es proveer al público lector de todos los datos necesarios para la comprensión de un tema, y que el propio individuo arribe a sus conclusiones, lo cual no significa que el periodista no pueda asumir un punto de vista determinado ante cualquier evento, solo que de manera indirecta, en el caso que trabaje desde la información, pues otros estilos favorecen tanto la opinión como la interpretación de los hechos.

“La imparcialidad y objetividad son criterios del periodismo ya trascendidos. Hoy es un hecho asumido el carácter subjetivo y parcial del periodismo, siempre sin dejar a un lado la ética y la honestidad que caracterizan a la profesión”, resume Calzadilla (2009: 8).

Bibliografía consultada:

(*) Ego Ducrot, Víctor. Objetividad o subjetividad, mito del periodismo hegemónico. En: www.perio.unlp.edu.ar

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Cuaderno 5. Objetividad e imparcialidad. En: www.islalsur.blogia.com

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2012-2013. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

Cardoso Milanés, Heriberto. Cómo redactar la noticia. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 1989

Marín, Carlos y  Vicente Leñero. Manual de Periodismo. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 1990. 

Tellería Toca, Evelio. Diccionario Periodístico. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, Cuba. 1986. 

Periodistas consultados:

Pedro Viñas,  periodista jubilado.

José Luis Estrada, periodista de Juventud Rebelde.

LA EXTENSIÓN, ALTURA Y ANCHURA DE LA INTERPRETACIÓN

LA EXTENSIÓN, ALTURA Y ANCHURA DE LA INTERPRETACIÓN

Tema: Qué exactamente quiere transmitir el profesor norteamericano Mitchell Charnley cuando plantea: “La noticia debe tener no solo extensión, anchura y altura, sino también profundidad y orientación (…) es orientación de causa y efecto basada en la objetividad”.

LUIS A. AUTIÉ CANTÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El profesor norteamericano Mitchell Charnley definió en una frase la importancia del periodismo interpretativo para mostrar todas las aristas que escapaban a la vista en lo meramente informativo: “La noticia debe tener no sólo extensión, anchura y altura, sino también profundidad y orientación (…) es orientación de causa y efecto basada en la objetividad”. O sea: entregar una cobertura total de la noticia, un antes del hecho, un por qué sucedió, y la repercusión que haya tenido luego de ocurrido.

El periodismo interpretativo es, sin duda, un punto medio, una suerte de puente que conecta al estilo informativo con el de opinión. Su función, a grandes rasgos, es explicar, proyectar y buscar sentido a la noticia pura, hallar el por qué; lograr dar al  receptor pistas de las causas que ocasionaron los hechos, y no relatar de modo plano y narratológico qué pasó ni cómo simplemente ocurrieron.

"Interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado”, opina el profesor chileno Abraham Santibañez.

Más allá de cumplir con las seis preguntas fundamentales que deben ser respondidas en la noticia- qué, quién, dónde, cuándo, cómo y por qué- la objetividad es entendida como imparcialidad, la separación de hechos y comentarios, y debe ponerse en función de centrar al lector en lo que se expone.

Según escribió James Pope, editor del Louisville Courier Journal en la década de 1920, algunos creían que la interpretación de la noticia era una traición de la voluntad informativa en favor de una manipulación antojadiza de los hechos para dar mayor dramatismo a lo que se cuenta.

No obstante, el periodismo hoy refuta ese axioma, pues  la voluntad de informar se mantiene intacta, pero las noticias son parte de un contexto y hay que explicar los hechos al lector, mostrarle las fuentes de donde viene la información, facilitarle la comprensión.

“A los lectores hay que guiarlos en la noticia, decirles lo que es significativo y lo que no, amén de que quieran sacar también sus propias conclusiones. Hay que ayudarlos a que conozcan todo y comprendan mejor el hecho sobre el que están leyendo”, considera Abdul Nasser Thabet, joven reportero del diario Juventud Rebelde. 

El propio Charnley apunta: "...la relación objetiva de los hechos, 'tales como son', no siempre puede ofrecer el cuadro total o una comprensión cabal de la vida moderna. La crónica objetiva es aquélla en que el lector o el oyente, con sus propios recursos, sin necesidad de insinuaciones del redactor o relator, puede ver todas las circunstancias del suceso en su real perspectiva: separar lo genuino de lo engañoso, lo puro de lo adulterado, lo verdadero de lo falso, lo recto de lo tendencioso, lo completo de lo incompleto, lo fidedigno de lo malicioso..."

Según el profesor norteamericano, la interpretación es la “cuarta dimensión” de la noticia: “En nuestros días, la crónica de un hecho de resonancia, presentada aisladamente, sin relación con el medio, sin hitos que ayuden al lector a estimar su valor en función de otras noticias, se considera mutilada. Vivimos en una época llena de complejidades en la que no hay acontecimientos totalmente aislados; (...) la nota que no explica las circunstancias del acontecimiento es incompleta. Una prensa informativa, si es sincera y competente, lleva al lector, cuando menos, un mínimo de hechos sobre los cuales éste podrá basar sus juicios y decisiones"

Este juicio se opone radicalmente a la propuesta del primer diario del mundo, el Daily Courant, de Gran Bretaña, el cual exponía que el periodista “no (...) debe reaccionar frente a los acontecimientos”, reduciéndolo a la categoría de “grabador fonomagnético que tome y lleve notas” O sea, el reportero debe limitarse únicamente a transmitir la noticia tal y como fue, sin más datos que la pura información de lo ocurrido.

Sin embargo, la profesora española Concha Fagoaga expone que los periodistas no sólo reproducen lo que ven y oyen, sino que investigan también sobre lo  que pasó, “porque los hechos no se producen descontextualizados de una situación económica, social y política concreta. Los hechos no surgen de una realidad más amplia, se insertan en ella..."

Para el profesor venezolano Alexis Márquez Rodríguez “lo esencial es que el público no solamente adquiera el puro y simple conocimiento de que determinados hechos ocurrieron de una determinada manera, sino también que pueda formarse una clara idea de los mismos y de sus posibles variadas implicaciones. Es decir, que el público pueda hacer su propia interpretación de lo sucedido, independientemente de que el periodista haya también comunicado la suya propia. En tal sentido es que entendemos la interpretación periodística y aún la opinión como parte de la información. O sea, que el periodista, al interpretar u opinar, debe limitarse a dar al público una información acerca de lo que él, periodista, piensa u opina sobre un determinado hecho. Pero siempre dejando al público en libertad de hacer su propia interpretación, y formarse su propia opinión, que bien puede divergir de las del periodista”.

Sobre esto, el profesor español José Luis Martínez Albertos considera que “la primera exigencia de la prensa actual es el abandono de los modos de trabajo propios del periodismo exclusivamente informativo para adoptar el sistema propio de la prensa de explicación, el también llamado 'periodismo en profundidad'."

Los periodistas tienen una gran responsabilidad a la hora de presentar la noticia, opina el periodista de Juventud Rebelde, José Luis López Sado, cuando se refiere al compromiso de los informadores: “Debemos combinar la función de interpretar con la de informar, decir lo que ocurre y también explicar qué significan los hechos. Todo esto con la verdad por delante, respetando la ética de nuestra profesión”, recalca.

BIBLIOGRAFÍA:

Charnely, Mitchell V. "Periodismo Informativo", Troquel, Buenos Aires, 1971.

Fagoaga, Concha. "Periodismo Interpretativo, el análisis de la noticia". Mitre, Barcelona 1982.

Martínez Albertos, José Luis. "Redacción Periodística, los estilos y los géneros en la prensa escrita", ATE, Barcelona 1974.

Moreno Sarda, Amparo. "El surgimiento de la prensa de masas" en El Periodismo Escrito.

Periodistas consultados:

José Luis López Sado, periodista del diario Juventud Rebelde.

Abdul Nasser Thabet, periodista del diario Juventud Rebelde.