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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

PROFESIÓN INDISPENSABLE

PROFESIÓN INDISPENSABLE

Tema: Máximo San Juan plantea: “Los periodistas son necesarios para que el mundo incomprensible y complejo pueda resumirse a diario en un cuadro inteligible”.

DAVID GALLO SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hace 100 años ser periodista era importante, pero hoy adquiere una relevancia mayor al convertirse en un vocero de la realidad, en un comunicador  por excelencia. Ya sea reportero, fotógrafo o editor, lo mismo en prensa escrita, radio o televisión, tiene que reflejar las circunstancias del país y la vida de la sociedad. 

Mario A. Urquizo, periodista, redactor y editor de revistas financieras y profesor de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza, así como de la Universidad Tecnológica del Perú, en su ensayo titulado ¿Por qué estudiar Periodismo?, hace un análisis ante la inquietante y problémica situación de que cualquiera puede ser periodista: “Desde el corresponsal escolar, hasta el jefe de una oficina de relaciones públicas de alguna entidad, o el sobrino del director, el que no tenía trabajo o el abogado que escribe “bonito” y que opina sobre la coyuntura” (2009: 4).

Mas deja claro que los verdaderos expertos de la noticia reconocen en ellas sus características particulares, fases, etapas, (…) encaminando correctamente la investigación. Son personas con formación, integridad, humanismo, compromiso social y responsabilidad. Sus capacidades les permiten visualizar con toda claridad y en su real dimensión los procesos político-sociales, analizar el contexto en el que se desarrolla, los antecedentes históricos y las proyecciones.

Dichos conocimientos propios de los profesionales de la palabra y acumulados durante años de estudios son la causa por la cual “los periodistas son necesarios para que el mundo incomprensible y complejo pueda resumirse a diario en un cuadro inteligible’’, como expresara Máximo San Juan.

La relevancia de la tarea desempeñada por los periodistas ha hecho que  algunos autores consideren esa labor como el "cuarto poder", quedando como los tres anteriores los que establecen las constituciones modernas: poder ejecutivo, legislativo y judicial.

Dicho trabajo (el periodístico), que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad, se sustenta en la noticia. Dependiendo de su impacto e importancia, el periodista decide cómo llevarla a la luz pública, pero siempre tratando de hacerla lo más comprensible posible. Para ello y según Javier Ibarrola en su libro La Noticia, el reportero debe apegarse a los hechos y reportarlos en su exacta dimensión.

Generalmente se dan acontecimientos difíciles de comprender, mucho más para las personas que no están al tanto de tales sucesos, ya sea por lejanía, por poca relevancia del mismo, por no formar parte de los temas preferidos, por carecer de actualidad o por la complejidad de los factores que determinaron la ocurrencia de los sucesos. Ante tales situaciones, es cuando los periodistas, llevando a cabo su labor, deben dar las necesarias explicaciones, acercar el hecho a todas las personas, plantear su real importancia, expresarlo para el público, demostrar la necesidad de su conocimiento, extraer lo que tenga de relevante y mostrárselo al receptor de la información.

El periodista brasileño Pompou de Souza afirma: “Solo reuniendo todos los componentes de la función de noticiar (informar, interpretar y opinar) cumplirá la prensa con las exigencias que se hacen a los medios de comunicación social en un mundo complejo, lleno de ofertas y escaso de tiempo” (1980:12).

Luis Hernández Serrano, periodista del periódico Juventud Rebelde, considera que la época moderna a pesar de las nuevas tecnologías, no puede vivir sin periodistas, cuyo trabajo no es únicamente informar, sino  formar y explicar el acontecimiento, ampliarlo y destacar sus puntos esenciales.

“Los profesionales de la palabra no tratan solamente lo que les llama la atención. Investigan y comentan también sobre lo que pudiera resultar interesante, curioso y atractivo para el  receptor de la información”, agrega.

Dada la evidente influencia de la prensa, sus ejecutores, con autenticidad y ética, actúan siempre con la mayor diligencia posible en el acceso a las fuentes y en el contraste de opiniones confrontadas, buscando el esclarecimiento de los hechos.

La ciencia social del periodismo busca crear el método correcto para poder presentar cualquier tipo de noticia, ser objetivo, buscar fuentes seguras y, por tanto, verificables, reflejar con autenticidad los acontecimientos y hacerlos comprensibles al público consumidor de la noticia.

En su ensayo “De la veracidad como construcción de la verdad”, José Guillermo Ánjel se refiere a cómo “los reporteros están siempre en una búsqueda de la verdad que no concluye porque cada tiempo aporta nuevos datos e interpretaciones a lo que sabemos”, verdad que es empleada en la clarificación y representación de los acontecimientos.

Gabino Manguela, periodista del semanario cubano Trabajadores,  coincide en que su profesión debe acercar los acontecimientos del mundo, lo más clarificado posible a los receptores de las informaciones.

“Para ser buen profesional hay que tener deseos de trabajar y de investigar. En un mundo agitado donde las calles son fuentes de importantes sucesos, hay informaciones que merecerían un buen reportaje,  el lector (en este caso),  debe ser capaz de comprender sin muchos rodeos los hechos, a partir de la presentación correcta que el reportero haga de los mismos”, destacó.

Para que las personas entiendan el mensaje y sea permisible la publicación de todas las informaciones, se debe  decir lo que se quiere con claridad. No deben minimizase los hechos. Hay que convertir algo  aparentemente insignificante en  agradable y trascendental.

“El periodista tiene que parecerse a la sociedad en que se desarrolla, a veces muy polémica, donde todos piensan, analizan y cuestionan. Hay que escribir sobre temas influyentes para las personas, hay que pensar como el receptor de la información”, considera Roberto Miguel Torres Barbarán, redactor del periódico Granma.

Todos los acontecimientos que a diario ocurren para su simplificación, mejor comprensión y análisis, han conducido a dividir el Periodismo en varios tipos, pero manteniendo siempre un compromiso ético con la sociedad y nunca dejando a un lado su principal misión, informar, pero cada vez mejor y más.

Hay una realidad imperante y es que sea cual sea el periodismo practicado, es una obligación para quien se respete hacerlo con calidad y claridad,  asumiendo los valores y la ética profesional. Realizarse acorde a las exigencias de los cada vez más cambiantes y convulsos tiempos, marcados por acontecimientos históricos, económicos y sociales que cambian el rumbo de la vida.

Bibliografía:

De Souza,  Pompou. La realidad. Ediciones Rio. Brasilia, Brasill. 1980.

Guillermo Ánjel, José: De la veracidad como construcción de la verdad. Libertad. Colombia. 2004.

Ibarrola, Javier. La Noticia. Ediciones Gernika. Ciudad de México, México. 2001.

Urquizo, Mario A.: ¿Por qué estudiar Periodismo? Ediciones Lima. Perú. 2007.

Periodistas consultados:

Luis Hernández Serrano, periodista del diario Juventud Rebelde.

Gabino Manguela, periodista del semanario cubano Trabajadores.

Roberto Miguel Torres Barbarán, reportero del periódico Granma.

EL HERMANO MAYOR DE LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS

EL HERMANO MAYOR DE LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS

Tema: Albert Chillón destaca: “La importancia que merece el reportaje es tal que debería ocupar un lugar dentro de la cultura periodística análogo al que tiene la novela en la cultura literaria”.

ANH NGUYEN HAI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Martín Vivaldi dijo que el reportaje es tan antiguo como la Humanidad. En la historia del periodismo, el reportaje apareció a principios del siglo XX, específicamente en las décadas de 1900 y 1920. Y no solamente  de tipo periodístico, sino en una mezcla noticioso-literario con matices de tipo descriptivo y narrativo (2006:1). Éste es un fenómeno que siempre desempeña un papel muy importante en la profesión periodística. Especialmente, cada reportaje es una obra artística que marca una mirada general de los periodistas ante un tema de la vida y, sobre todo, la persona que lo realiza es como un artista real. 

El teórico Alberto Chillón expresa: “La importancia que merece el reportaje es tal que debería ocupar un lugar dentro de la periodística análogo al que tiene la novela en la cultura literaria”.

Todo el mundo asume que la relación entre la literatura y el periodismo es cercana y tiene también una historia larga. Dentro de la literatura, la novela es el género más vasto y no puede faltar en la cultura literaria mundial. Por sus características, sus contenidos y sus formas, se evalúa que el reportaje y la novela son los tipos más importantes de cada esfera.

Antes de señalar la importancia del reportaje, lo primero es entender ¿qué es el reportaje? “El reportaje es un género periodístico. Difícil para una definición corta por su complejidad de formas” (2001:1). Numerosos estudiosos han dado sus propias opiniones, por ejemplo: “Reportaje es un género periodístico que consiste en narrar la información sobre un hecho o una situación que han sido investigados objetivamente y que tiene el propósito de contribuir al mejoramiento social”, dice Julio del Río Reynaga (2006: 49). 

Según expresa Adonis Sánchez Cervera, reportero del semanario Tribuna de La Habana, reportaje es como una investigación policial porque es la consulta de varias fuentes.   

No obstante, el concepto del reportaje se puede resumir cortamente en la definición de Encarta: “Reportaje es un informe realizado tras una exhaustiva investigación y documentación, que presenta los acontecimientos, analizados bajo distintos puntos de vista, complementados con fotografías”.

En primer lugar, reportaje y novela tienen características comunes. Ellos no sólo reflejan los distintos aspectos de la vida, sino también los analiza profundamente de manera que los conocimientos del autor se basan en esos principios.

Sin embargo, si en la novela los escritores utilizan la ficción para escribir sus obras, en el reportaje con el fin de construir sus trabajos los periodistas siempre usan la verdad, lo real, no hay u ápice de ficción.       

La novela se compara con el reino de la libertad de contenido y de forma. El reportaje es el almacén de informaciones diversas, pero siempre bajo el presupuesto de la comprobabilidad. 

Además, el reportaje es el género periodístico más completo y más complejo, de acuerdo con el concepto del experto venezolano Eleazar Díaz Rangel, en el libro Géneros Periodísticos. Porque es la mixtura de otros géneros como nota informativa, crónica, entrevista, etcétera, lo que lo hace posible. En él no sólo se da a publicar la información nueva simplemente, sino también están las opiniones, el análisis del periodista alrededor de varios ángulos del tema seleccionado.   

Hacer un reportaje exige del reportero determinadas habilidades como un autor que escribe una novela; es decir, narración, descripción para que los lectores se aproximen al tema que el periodista quiere exponer, amplía el efecto del trabajo. 

El reportaje también posee diálogos e imágenes. Si en la novela el escritor usa las imágenes escritas, las descripciones, en el reportaje el redactor emplea, además de ese recurso, las imágenes directas a partir de fotos.

Para escribir un reportaje se exige que el periodista posea una gran cantidad de conocimientos sobre todos los campos de la vida. “Cuando realizas un reportaje que tiene que ver con la educación o con los jóvenes, tienes que investigar desde los conocimientos de política, economía, etc.”, compartió Margarita Barrios Sánchez, periodista del diario Juventud Rebelde.

Para realizar el reportaje, lo primero es seleccionar el tema. Depende de las necesidades de la publicación porque el éxito de un reportaje es que reciba la atención de los lectores. Después, hay que investigar profundamente las informaciones contextuales para que los lectores entiendan obviamente sobre lo que leen. “Si no tienes preparación y no conoces bien el tema escogido, no puedes llevar a cabo un reportaje de calidad”, dice Barrios.

Lo último a analizar en este trabajo es la forma. Ambos son obras largas, cada uno en su espacio, cada uno dentro de sus intencionalidades y soportes expresivos; mientras los cuentos o los ensayos que traten similares temas sólo poseen una cuarta parte de su cantidad de líneas.

Para los comienzos, hay maneras diferentes, pero la entrada del reportaje es muy importante, como el lead en la nota informativa, como la manera de empezar una novela. En la novela, el escritor escribe del pasado al presente, y al revés. Mientras en el reportaje, el periodista debe narrar de manera de atrapar a los lectores desde la misma arrancada. Esto es lo interesante que hace al reportaje: ser distinto de otros géneros periodísticos. Puede decirse que esta es la llave del éxito de cada trabajo. Si no crea la impresión a los lectores, no se interesa éste por el tema.    

Todos podemos observar que el reportaje es el género periodístico más integral y completo dentro de nuestra profesión. Se considera y tal vez merece otorgarle ser el líder de la prensa escrita. Muchos suponen que el reportaje es un gran impulso del periodismo que marca un desarrollo y enorme diferencia con otros géneros clásicos como la nota informativa y la entrevista. En esta época, la radio y la televisión brindan noticias más rápidamente. Por tanto, las investigaciones profundas e interesantes del reportaje  salvan al periódico atrayendo lectores.   

Bibliografía:

Casals Carro, María Jesús: La narrativa periodística o la retórica de la realidad construida. 2001.

Fernández Parratt, Sonia: El reportaje en prensa: un género periodístico con futuro. 2006.

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos. Editorial Félix Varela. Ciudad de La Habana, 2006.

Partteson, Carlos Miguel: El buen reportaje, su estructura y características: 2006.

Periodistas consultados:

Margarita Barrios Sánchez, reportera del periódico Juventud Rebelde.

Adonis Sánchez Cervera, periodista del semanario Tribuna de La Habana.

 

PARA LOGRAR UN BUEN PRODUCTO COMUNICATIVO

PARA LOGRAR UN BUEN PRODUCTO COMUNICATIVO

Tema: ¿En qué medida se interrelacionan con el periodismo interpretativo las normas de textualidad: coherencia, cohesión, intencionalidad, aceptabilidad, informatividad, situacionalidad e intertextualidad?

LESLIE ALONSO FIGUEROA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La interpretación no es volcar la intención, la forma de decir, identificar al lector con lo que lee sino vincular lo dicho a cada una de las normas de textualidad, interrelacionar la coherencia, cohesión, intencionalidad, aceptabilidad, situacionalidad, intertextualidad e informatividad con el periodismo interpretativo.

El periodista Ignacio Ramonet (2011, 129), cita a Giovanni di Lorenzo, director del diario alemán Die Zeit: "El futuro del periodismo será un periodismo de orientación y profundización. Vivimos un momento de crisis, la gente necesita orientación", y esta es la función primordial del periodismo interpretativo.

La profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, Noemí Madero, considera que las normas de textualidad tienen un carácter relacional, es decir, tienen que ver con cómo se conectan unos elementos con otros. Por ejemplo, mediante dependencias gramaticales (cohesión), mediante dependencias conceptuales en el mundo textual (coherencia), mediante las actitudes de los interlocutores hacia el texto (intencionalidad y aceptabilidad), mediante la incorporación de lo nuevo e inesperado en lo conocido y esperable (informatividad), mediante la adecuación a la situación (situacionalidad) y mediante la interpretación de la dependencia entre textos distintos (intertextualidad).

De acuerdo con lo anterior, es necesario destacar la definición de Antonio Franco M. (2004,3), profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Zulia, Venezuela, cuando manifiesta:  "El texto es un acontecimiento comunicativo y para tal fin debe cumplir con las normas de textualidad, es decir, con los principios constitutivos de la comunicación textual ".

A pesar de que estos criterios de textualidad pudieran caracterizar a cualquier otro género, pues como expresara Eduardo Ulibarri (1994,7), el estudio de ellos no debe emprenderse aisladamente, es necesario conocer sus nexos y diferencias con los demás, la relación con la interpretación es muy estrecha.

Para explicar las relaciones de estas normas con el periodismo interpretativo, en el que la diversidad de fuentes, la contraposición de criterios y el conflicto en los temas es común, comenzaremos con la cohesión.

La cohesión se manifiesta cuando el lector mantiene activada en la memoria de trabajo la información relevante de manera que cuando aparezca, por ejemplo, un pronombre, no tenga que retroceder en el texto. Esto permite comprender lo que está leyendo o que entienda a su interlocutor a la vez que le está hablando. Como expresara la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, en sus clases de Periodismo Interpretativo, "el lector no es un detective, no es posible que para comprender un texto lo obliguemos a retomar una y otra vez párrafos anteriores. El periodismo es fluidez comunicativa, no retruécano de palabras. La palabra en el periodismo ha de ser bella, pero, sobre todo, tiene un fin útil que expresa una intencionalidad".

La coherencia, por su parte, se refiere a la conectividad del contenido subyacente, a cómo los conceptos textuales pueden ser interrelacionados en su significado mediante el conocimiento del mundo que tiene el receptor.

La intencionalidad es aspecto a tener en cuenta en cada una de las formas de hacer periodismo. No se concibe escribir sin perseguir un propósito y en la interpretación la primera herramienta para lograr un buen producto terminado es delimitar un objetivo particular. Cuando no se asigna ninguna intención, la secuencia de palabras se transforma en el equivalente a una página al azar.

Denise Ferrrero, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la UH, consideró que la aceptabilidad de un producto periodístico depende de si el receptor reconoce que lo comunicado es relevante, si representa algo nuevo para su intelecto cultural.

"La intencionalidad se refiere a todas las modalidades en las que los productores textuales utilizan los textos para conseguir que se cumplan sus intenciones" (Beaugrande y Dressler, 1997: 173). "La aceptabilidad se manifiesta cuando un receptor reconoce que una secuencia constituye un texto cohesionado, coherente e intencionado porque lo que comunica es, a su juicio, relevante" (Beaugrande y Dressler, 1997: 13).

La informatividad sirve para evaluar hasta qué punto las secuencias de un texto son predecibles o inesperadas, si trasmiten información novedosa. Para Marlén Bouza, periodista del telecentro Telebandera, Matanzas, la informatividad va más allá del hecho noticioso, porque de eso están cargados nuestros medios, necesitamos buscarle a cada trabajo una arista distinta, no explotada.

Respecto a la noticia, Antonio Franco M. considera que la observación inmediata de los acontecimientos, sucesos, hechos informativos, no es la única fuente u origen para la producción o concreción textual de la noticia. Una gran parte de las noticias o textos periodísticos presentan la información a partir del discurso, o “textos fuente”: entrevistas, llamadas telefónicas, declaraciones, conferencias de prensa, entre otras.

La situacionalidad está referida al contexto de recepción y a los factores que hacen que un texto sea relevante en la situación en la que aparece. Los géneros de la interpretación, tanto la nota como el reportaje, necesitan de tiempo para la búsqueda de los datos y las fuentes indicadas en cada caso; no obstante, Francisco Rodríguez Cruz, periodista del semanario Trabajadores, apunta que se torna inconcebible publicar un trabajo interpretativo que no adecue su conflicto a la situación actual, al contexto que nos rodea.

Intertextualidad pudiera igualarse categóricamente a relación. Esta norma textual radica en la dependencia entre textos distintos, aunque no se trata solamente de que un elemento remita a otro sino que active en la memoria determinado conocimiento almacenado previamente por el lector.

Para Mairim Palmero Pascual, licenciada en Letras y periodista de la emisora Radio Progreso, esta norma de textualidad forma parte de los enganches y las ataduras que tiene que tejer el periodista para captar la atención de quien lee. Comenta que en el caso de la interpretación para la prensa escrita, se necesita, siempre que sea posible, hacer referencia al primer trabajo publicado sobre el tema, pues los reportajes son trabajos en fríos que resultaron de un buen hecho noticioso o de un acontecimiento relevante, esa pudiera ser una manera de argumentar su presencia en esa página.

Estas siete normas crean y definen la comunicación textual, y para Antonio Franco M. están estrictamente valoradas en los textos interpretativos, pues son fundamentales para la organización, producción y comprensión del discurso periodístico, estilo y técnicas.

BIBLIOGRAFÍA:

BEAUGRANDE, R.; DRESSLER, W. Introducción a la lingüística del texto. Barcelona: Editorial Ariel, 1977.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2012-2013. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Cuba.

Franco M., Antonio (2004). El discurso periodístico a través de la lingüística textual [en línea]. [Consulta 16 de abril de 2013]. En: <http:/www.monografías.com.htm>   

Ramonet, Ignacio. La explosión del periodismo. La Habana: Editorial José Martí, 2011.      

Ulibarri, Eduardo. Idea y vida del reportaje. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente Brau, 1994.

PERIODISTAS CONSULTADOS:

Francisco Rodríguez Cruz, del semanario Trabajadores.

Mairím Palmero Pascual, periodista de la emisora Radio Progreso.

Marlén Bouza, periodista del telecentro municipal, Telebendera, Matanzas.

PROFESORES CONSULTADOS:

Máster Noemí Madero, profesora de la Facultad de Artes y Letras.

Licenciada Denise Ferrero, profesora de la Facultad de Artes y Letras de La Universidad de La Habana.

EL DESAFÍO DE LA PRENSA ESCRITA

EL  DESAFÍO DE LA PRENSA ESCRITA

Tema: El catedrático alemán Jurgen Wilke, expone que la prensa escrita, al no poder competir con la vertiginosidad de los medios electrónicos, se ha visto obligada a profundizar, analizar e investigar, a sacrificar la acuciosidad de los acontecimientos por mayor profundidad analítica a fin de proveerle al lector varias perspectivas que a veces son yuxtapuestas. Aquellos periódicos que asumen posiciones panfletarias y parciales están destinados a desaparecer ya que el lector de hoy exige de su periódico preferido diversidad informativa.

CAMILO VILLA JUICA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sabido es que nos encontramos en una época de grandes avances tecnológicos, solo comparable con la Revolución Industrial sucedida durante los siglos XVIII y XIX. Hoy, lo que para ayer fue la máquina de vapor, el teléfono o el ferrocarril, son el computador, el celular o el Internet.

Por estos vertiginosos días en que el proceso material avanza a pasos agigantados y la comunicación global es cada vez más sencilla y expedita  gracias al Internet, nos confundimos los unos con los otros perdiendo nuestras costumbres, cultura, e identidad.

La web, reina indiscutida de nuestra era, actúa como punto de encuentro, de información, de discusión y como lugar de aprendizaje, entre otros. Es un mundo en el cual se intercambian ideas y conocimientos. Es un medio de expresión. Felices todos, menos la prensa, sobre todo, la escrita.

Los diarios impresos sienten que la red los ha despojado de su -hasta ahora- privilegiado lugar, quedando relegados a segundos planos, y hasta en algunos casos, ser completamente olvidados. Ya no tienen la influencia de antaño, no gozan de las ventas pasadas y perdieron el monopolio de la opinión: ya no hacen y deshacen a su antojo.

Para Dalia González, periodista del diario Granma, la crisis de los rotativos recién comienza, y de seguro continuará revolucionando el mundo periodístico. “Es como un choque de alto impacto”, señala.

Aún confundidos por este repentino golpe de shock, los directivos de periódicos realizan acciones desesperadas para salvarse de los “devoradores” cambios costumbristas que el lector ha asumido en los últimos años. Despedir masivamente a los periodistas, bajar los sueldos del personal y quitar páginas a las ediciones impresas, han sido solo algunas de las medidas que los rotativos se han visto en la “necesidad” de ejecutar.

Ahora bien, ¿la irrupción de Internet representa efectivamente un retroceso para la prensa escrita?, por el contrario, encarna un desafío para mejorar su calidad, veracidad y estilo.

Como expone John Carlin en su reportaje “El momento crucial”, publicado el 10 de mayo del 2009 por el diario español El País, “las opiniones sobre la prensa escrita son más negativas en los países donde la gente tiene mayor acceso a Internet”.

Y es que los periódicos necesitan urgentemente adaptarse a los nuevos tiempos para reconquistar a un público cada vez más inclinado a informarse por la red. Los lectores ya no quieren una información monótona, aburrida, tergiversada, y coartada por intereses políticos y comerciales. Por el contrario, buscan publicaciones independientes, que no estén amarradas a compromisos comerciales, que expongan ideas y pensamientos, y que no se limiten a la siempre abusada nota informativa.

“El periodismo no consiste solo en proporcionar estadísticas, cifras y hechos, sino en elaborar y construir, a partir de esta materia prima, un relato rico en todos los ingredientes –léxicos, retóricos, dramáticos- característicos de las grandes historias de siempre. A veces olvidamos que el periodismo pertenece a la familia del arte literario”, afirma el connotado intelectual Ignacio Ramonet en su libro “La explosión del periodismo”.

En ese sentido, Internet ofrece un abanico bastante heterogéneo de noticias, reflexiones y artículos periodísticos a los internautas. A través de las redes sociales, blogs y portales independientes, se pueden encontrar publicaciones, muchas veces mejores que los impresos.

Por otra parte, los diarios, en su desesperada lucha por sobrevivir, se han propuesto ser medios omnímodos perdiendo su identidad política, lo que ha llevado a ser abandonados por muchos de sus lectores más antiguos. “Han hecho imperceptible su línea editorial y desdibujando su imagen”, afirma Ramonet.

Para Sergio Alejandro Gómez, periodista de Granma, la crisis no es periodística, es económica y comercial, porque los grandes grupos económicos, dueños de los principales diarios del mundo, están demasiado condicionados por sus intereses mercantiles.

“Hay profesionales de excelencia en todo el planeta, sin embargo no pueden desarrollarse, ya que no pueden realizar artículos de calidad porque no venden, no gustan, o atentan contra los intereses de las empresas patrocinadoras del medio. Por eso es que los blogs y twitter se han convertido en notables ventanas para muchos periodistas que son censurados en sus trabajos”, asegura.

Es muy improbable que la prensa de papel desaparezca en su totalidad, pero si serán mucho menos los medios que continúen en circulación. Quedarán los que han sabido adaptarse al presente y han descifrado lo que busca el lector. En el fondo, esta crisis mediática es un gran favor para el público, pues funciona como colador dejando pasar sólo a los mejores.

Depende de cada periódico pasar la prueba. Si este sabe explicar, narrar, comparar, analizar, confrontar, su permanencia está asegurada. Si por el contrario, se queda atrapado en el viejo periodismo, si solo se limita a informar y actuar como un organismo panfletario, la lápida tendrá grabado su nombre.

Pese a los avances en la red, Internet jamás podrá reemplazar al diario impreso. Web y papel sabrán entenderse como buenos aliados y complementarios. Como escribió Aurelio Medel en su artículo “El futuro de la prensa escrita”, publicado el 11 de diciembre del 2009 en El País: “La televisión no mató al cine, ni a la radio, ni por supuesto, al libro. Todos llevan años conviviendo en armonía”.

Al parecer, gran parte de los profesionales de la comunicación coinciden con el catedrático alemán Jurgen Wilke, al exponer que la prensa escrita, al no poder competir con la vertiginosidad de los medios electrónicos, se ha visto obligada a profundizar, analizar e investigar, a sacrificar la acuciosidad de los acontecimientos por mayor profundidad analítica a fin de proveerle al lector varias perspectivas que a veces son yuxtapuestas. Aquellos periódicos que asumen posiciones panfletarias y parciales están destinados a desaparecer ya que el lector de hoy exige de su periódico preferido diversidad informativa.

Periodistas consultados:

Dalia González, periodista del diario Granma.

Sergio Alejandro Gómez, periodista de Granma.

“COMPETENCIA E INMEDIATEZ NOQUEAN LA CALIDAD INFORMATIVA”

“COMPETENCIA E INMEDIATEZ NOQUEAN LA CALIDAD INFORMATIVA”

 

Tema: Gabriel García Márquez afirma: “Los periódicos han priorizado el equipamiento material e industrial, pero han invertido muy poco en la formación de los periodistas. La calidad de la noticia se ha perdido por culpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia. A veces se olvida que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se da mejor”.

 

ROBERTO MÁRQUEZ LÓPEZ DE VIVIGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hacia finales del siglo XIX surgieron las primeras publicaciones parecidas a los diarios actuales cuando Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst crearon en Estados Unidos (EUA) grandes diarios destinados a la venta masiva.

La historia del Periodismo es joven, sin embargo, durante más de 100 años este se ha mantenido entre las profesiones más demandadas. Según el “Informe Anual de la Formación en Periodismo” de la Asociación de la Prensa de Madrid, de 2011, se plantea que el Periodismo subió en 2010 al puesto 46 del 61 en el ranking de las 50 carreras más solicitadas con respecto a 2009. Además, el porcentaje de estudiantes aumentó del 1 por ciento al 4,9 en 2010, en comparación con el período entre 2005 y 2007.

Por otra parte, en la actualidad, con el desarrollo de la tecnología y de su uso por monopolios de la información, el Periodismo ha decaído en su labor educativa e intelectual; Gabriel García Márquez afirma: “Los periódicos han priorizado el equipamiento material e industrial, pero han invertido muy poco en la formación de los periodistas. La calidad de la noticia se ha perdido por culpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia. A veces se olvida que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se da mejor”.

Entonces, el aumento de la demanda de la carrera y del número de estudiantes evidencian que el Periodismo continúa siendo prioridad para la cultura y formación del hombre en la sociedad. La pregunta sería si el avance de esta profesión ha sido positivo totalmente, cuando muchos profesionales de la información apasionados como García Márquez aseguran que su labor pierde la calidad y sus valores en la actualidad; además, muchos ciudadanos expresan que los periodistas son irresponsables, superficiales, mentirosos e intrusos. La realidad es que en muchos países los medios se comprometen con empresas o gobiernos, y su labor de representar a los desposeídos y de hacer frente a los males, es casi nula.

La tecnología: arma de doble filo para el buen Periodismo

Muchos especialistas aseveran que Internet influyó en el trabajo del periodista, porque impuso la inmediatez como norma de la noticia. Lo que no se cuenta al instante pierde valor para el público; pero esa rapidez va contra la calidad de la información. "Con la prisa por ser el primero, por tener una entrevista exclusiva, no hacemos bien el trabajo" (1), dice reiteradamente la periodista india Maha Akhtar.

La televisión e Internet transmiten en directo, lo que se traduce a  declaraciones intrascendentes generalmente y a una sucesión de imágenes siempre eternas y repetidas, según María Elena Gronemeyer, profesora de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2). Mejores y más inmediatas imágenes, con un diseño casi perfecto de sets de televisión y páginas webs, con la posibilidad, incluso, de intercambiar con el público, han hecho que el periodista no investigue, ni jerarquice, ni seleccione la información.

Los constantes Juegos Olímpicos de los medios

Con la competencia, los medios hacen que la información esté en pugna por una medalla siempre. En este caso, la presea es orgullo para sus dueños, pero perjudicial para los que ejercen este deporte y su público.

“La competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia son propios del capitalismo, donde lo importante no es el impacto mediático y la utilidad de la información. Asumen la primacía el sensacionalismo y la parafernalia, alejados de los objetivos de la prensa: informar, orientar, explicar y esclarecer”, expresa Alina Sánchez del Collado, jefa de Información de Radio Reloj.

Carlos Coto, periodista de Prensa Latina, afirma que la prensa ha sido un negocio desde su inicio, pero ahora es un gran negocio. La competencia propicia el desarrollo, te obliga a ser mejor, pero cuando ella es por dinero, va en detrimento de la calidad.

El rating, la publicidad, en fin, la competencia de los medios, atenta contra la calidad de la información. Esta lucha deriva en que la necesidad de diferenciarse o destacarse recaiga en el sensacionalismo, sinónimo de simplicidad, extravagancia y ridiculez.  La reflexión y el análisis, fundamentales para el buen Periodismo, son enemigos de la emulación cuantitativa.

“Aunque es importante mantener e incrementar los recursos materiales y económicos para el trabajo periodístico, es un principio ineludible erradicar la superficialidad e improvisación”, expresa Sánchez del Collado.

Para el eticista Philip Meyer, la gran apuesta de editores y periodistas conscientes del valor social de su trabajo debe ser que la calidad vende, aunque ello tiende a ocurrir a largo plazo. El valor más grande de un medio periodístico es su capacidad de influir en la sociedad por la confianza que se tiene en él, y que se proyecta también a su publicidad, que le da su solvencia (3).

Entre ganchos manipuladores y jabs controladores

Edward Kennedy fue corresponsal de la Associated Press (AP) en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. El ejército de EUA prohibió difundir la noticia del fin del conflicto bélico por razones políticas. Kennedy publicó la información sin hacer caso a los militares. Al día siguiente, la AP lo despidió. La agencia noticiosa le ofreció disculpas 67 años después.

Actualmente, las actitudes como la de Kennedy se hacen más necesarias, porque el control y manipulación de la información es como un virus que ha atacado a los medios de comunicación. Las empresas y gobiernos, han hecho de la noticia su aliado y amigo.

Desde el siglo XX, “el Periodismo había creado la necesidad de enrumbar a unos medios de comunicación y agencias que, afianzado ya el concepto de la empresa periodística, daban tumbos entre el sensacionalismo y el ocultamiento de información que atentara contra intereses de grupos y estados (como había ocurrido en forma escandalosa durante la Segunda Guerra Mundial)” (2).

El periodista norteamericano Gay Talese, en las entrevistas publicadas por su visita a España en 2011, expresó: "El 11-S acabó con el buen Periodismo. Con la excusa de la seguridad nacional, la prensa estadounidense dejó de hacer preguntas, ya no cuestiona el poder. Los periodistas de hoy siguen haciéndole el juego al Gobierno, son como funcionarios" (1).

Un buen Periodismo al final del túnel

Una encuesta del State of the News Media 2013 indica que el 60,7 por ciento de los norteamericanos que han abandonado los medios informativos (diarios y televisión, fundamentalmente) lo han hecho por la pérdida de calidad de la información (4).

“Un aspecto clave para superar la insuficiencia en el periodismo de estos tiempos es la superación y autopreparación sistemática; es necesario seguir formando y guiando a los jóvenes para que adquieran una preparación integral y que puedan avanzar hacia niveles superiores de profesionalidad”, expresa la Jefa de Información de Radio Reloj.

Agrega que la falta de eficacia informativa también se traduce en la ausencia de una investigación y estudio profundos sobre los temas de actualidad y sus transformaciones. El llamado “palo periodístico” sin una base científica y un previo diagnóstico malogra el adecuado impacto de la noticia, provocando un efecto bumerán en la cadena comunicativa. O sea, efectos no deseados como la desinformación o la información incompleta, falta de credibilidad y desconfianza.

Bibliografía:

(1) Gil, Juan Ramón. Periodistas. información.es. 26 julio 2012. (Consulta: 17 abril 2013). <http://www.diarioinformacion.com/arte-letras/2012/07/26/periodistas/1278769.html

(2) Gronemeyer, María Elena. El Periodismo como vocación y opción creyente. scielo.cl. 2003. (Consulta: 14 abril 2013). <http://www.scielo.cl/scieloOrg/php/articleXML.php?pid=S0049-34492003000100003&lang=es>

(3) Meyer, Philip.1995: "Learning to love lower profits". En American Journalism Review, EE.UU, pp. 40-44.

(4) Varela, Juan. El público se queja de medios con menos calidad. Blog periodistas21.18 marzo 2013. (Consulta: 10 abril 2013). <www.periodistas21.com/2013/03/el-publico-se-queja-de-medios-con-menos.html>

Periodistas consultados:

Alina Sánchez del Collado, jefa de Información de Radio Reloj.

Carlos Coto, periodista de Prensa Latina.

 

EL TRABAJO DE APRENDER A DIBUJAR

EL TRABAJO DE APRENDER A DIBUJAR

Tema: El periodista Henri Danjou señala que se aprende a hacer reportajes como se aprende a escribir, a dibujar. Aunque en su certera lección daba alguna pista más: la necesidad de mostrar al público lo que se ha visto, y siempre de un modo pintoresco. Está claro que es cuestión de práctica, de años de experiencia. Por eso y por sus características como investigación, el reportaje es el género del corredor de fondo.

LAM NGUYEN THANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El reportaje se caracteriza, con respecto a otros géneros periodísticos, por su diversidad funcional, temática, composición y estilística. Para la  profesora  de  la  Facultad  de Comunicación de la Universidad de La  Habana, Iraida  Calzadilla  Rodríguez, “el reportaje amplía, completa, complementa y profundiza en la noticia (…). Es, desde el punto de vista periodístico, la aproximación más completa a la realidad, pues trata de abordar un asunto en toda su complejidad…” (2005: 36).

El reportaje hizo su aparición en Estados Unidos y en varios países latinoamericanos en las dos primeras décadas del siglo XX como consecuencia del cambio de algunas técnicas para recolectar la información que utilizaban los periódicos desde finales del siglo XIX.

El rol de este género periodístico no es solo para ofrecer información sobre un hecho o una situación que ha sido investigada desde la perspectiva de narrar los acontecimientos como los percibió el reportero, sino también, tiene la habilidad de contribuir al mejoramiento social mediante la reflexión detallada sobre los hechos más llamativos para el público. Mientras en la nota informativa se da cuenta del hecho y nada  más, el reportaje muestra la realidad para mover, sacudir, convencer al lector.

No obstante, con los cambios de la sociedad contemporánea, la realidad también posee cada vez más complejidad. Además, la exigencia de los lectores modernos se eleva más, y no solo quieren estar informados sobre la realidad, sino también que se les explique por qué, para qué y cómo suceden los acontecimientos.

Esto determina la necesidad de nuevos métodos y técnicas de escribir que requieren que los reporteros trabajen de una manera cada vez más profesional y creativa, como expresó el periodista Henri Danjou: “La necesidad de mostrar al público lo que se ha visto, y siempre de un modo pintoresco. Está claro que es cuestión de práctica, de años de experiencia. Por eso y por sus características como investigación, el reportaje es el género del corredor de fondo”.

Por esta razón, el factor que desempeña el papel más importante del éxito de un reportaje, primeramente es el periodista, o sea, su experiencia, la ética profesional, la sensibilidad hacia la información, la habilidad de redactar y el  estilo propio, su creatividad.

El periodista francés, Phillippe Gaillard (1966) apuntó que el reportero es un periodista enviado al terreno de los acontecimientos para ver, entender, registrar y reportar los eventos. Su testimonio constituirá la información. Debe informarse y comprender para informar y hacer comprender.

El trabajo de un periodista es como el de un pintor que mediante su labor, el público recibe un punto de vista entero sobre la sociedad. “No hay tema sin valor. Solo hay redactores que no saben elaborar su tema. Una vez se investiga bien el asunto, aún la historia de una arena puede poseer amplia influencia”, comentó Aliana Nieves Quesada, periodista de la Redacción Internacional del periódico Granma.

El tema que se escoge debe ser actual y novedoso, llamar la atención de lectores. Antes de realizar cualquier paso, es necesario tener en cuenta una cuestión: “¿interesa lo que se escribe?”

Al escoger un tema para elaborar un reportaje, hay que considerar el elemento llamativo y preguntarse siempre: “¿tiene suficiente importancia para ser un asunto de reportaje? Cuando no se logra el objetividad de un reportaje, antes todo, la culpa pertenece al reportero, quien carece de las habilidades profesionales fundamentales. Sin embargo, a veces, también por la imperfección al elegir el tema”, comentó María de los Ángeles González Borges, profesora  de  la  Facultad  de Comunicación de la Universidad de La  Habana.

Presentar un proyecto es el paso imprescindible al realizar el reportaje con los elementos de tres momento: del pasado (causas y antecedentes), del presente (hecho y contexto) y del futuro (proyección y repercusión). Además, el proyecto es el espacio donde plantear las estrategias que se deben seguir para obtener las informaciones necesarias.

A juicio de Carrizo Sainero, “se consideran fuentes de información a los materiales o productos, originales o elaborados, que aportan noticias o testimonios a través de los cuales se accede al conocimiento, cualquiera que este sea” (1994: 30). El reportaje tiene más posibilidad de cumplir su objetivo de si el reportero directamente es testigo del hecho. No obstante, opiniones consultadas de especialistas, otras fuentes son imprescindibles, para asegurar que la información no perezca subjetivista.

Este no significa  copiar  cuantos  datos  halla para  ponerlos  en  mano  de  sus lectores. Un periodista creativo sabe precisamente a quien debe consultar y sobre qué tipo de información. Además, es una persona sensible a la noticia y siempre busca las fuentes nuevas y únicas para sus trabajo.  

“Una vez seleccionado el tema y acordado el plan de trabajo, salvo en los casos de reportaje testimonial, el periodista tendrá que buscar la información mediante la observación directa cuando esto sea posible; en las fuentes documentales y a través de testimonios de quienes vivieron el suceso, han sido testigos del mismo o son expertos en el problema investigado, y cuyas opiniones e informaciones son útiles. Una vez concluido este proceso, es necesario ordenar los datos conseguidos y diseñar la estructura del reportaje antes de comenzar la redacción. Ningún otro género periodístico es tan exigente”, afirma Eleazer Díaz Alberto, citado por Juan Gargurevich en Géneros periodísticos (2006: 157).

Como el pintor que ya tiene todo los elementos necesarios: la idea, el esquema, colores, papel…, el reportero al terminar todos los pasos recomendados, lo último a realizar, y lo más importante es la redacción.

Según Evelio Tellería  Toca, de semanario Trabajadores, la redacción de un reportaje brinda  al periodista la oportunidad de emplear un lenguaje sin contrariar el estilo periodístico, presenta más galanura que la rutinaria prosa de la noticia.

No es solo una labor de organización, de dar información citas, aquí necesariamente entrará en juego la capacidad expresiva, lo que se llama talento narrativo, el dominio del arte de escribir.

En Curso general de redacción periodística, parte I, José Luis Martínez Alberto señala que el reportaje tiene un estilo literario muy narrativo y creador: “Pero tampoco es aconsejable que el periodista emita continuamente juicios propios, sino que, por el contrario, debe objetivar su pensamiento. Recuérdese la frase del corresponsal de guerra de Graham Greene: “Yo soy un reportero, y Dios sólo existe para los editorialistas” (2006: 308).

La última recomendación, pero no de menor  importancia, como dijo Juan Gargurevich: “Para hacer buenos reportajes es absolutamente indispensable leer buenos reportajes y aprender de los maestros del género. La recomendación vale también para los otros géneros. Recuérdese que la lectura supone ante todo enriquecimiento intelectual, cosecha de vocabulario… y experiencia” (2006: 159).

Bibliografía:

Calzadilla  Rodríguez, Iraida.  La nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 2005.

Carrizo Sainero, Gloria. Manual de fuentes de información. CEGAL. Madrid, España. 1994, p. 30.

Gaillard, Phillippe. Le reportage. Institut International de la Presse. Strasbourg, Francia. 1966.

Gargurevich, Juan. Géneros Periodísticos. Editorial Félix Varela. Ciudad de La Habana, Cuba. 2006.

Martínez Alberto, José Luis. Curso general de redacción periodística, parte I. Editorial Pablo de la Torriente. Ciudad de La Habana, Cuba. 1991.

Martínez Miranda, Neisy: Más allá de la noticia. En: http://islalsur.blogia.com/2009/081504- mas-alla-de-la-noticia.php.  Consultado 10-4-2013.

Periodistas consultados:

Aliana Nieves Quesada, periodista de la Redacción Internacional del periódico Granma.

Evelio Tellería  Toca, periodista del semanario Trabajadores.

María de los Ángeles González Borges, profesora  de  la  Facultad  de Comunicación de la Universidad de La  Habana.

DESINSTITUCIONALIZAR VS DESIDEOLOGIZACIÓN

DESINSTITUCIONALIZAR VS DESIDEOLOGIZACIÓN

Tema: El periodista de Cubadebate, Michel Contreras, afirma que la nota de hoy debe desmontar la información, utilizar factores de relación y sugerir caminos para la interpretación de los hechos.

GABRIELA RODRÍGUEZ-LOECHES,
estudiante de primerazo de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“En un mundo de tantas mediaciones ya se hace sumamente difícil encontrar la noticia pura y objetiva”. La cita es del periodista de Cubadebate, Michel Contreras, quien afirma que la nota de hoy debe desmontar la información, utilizar factores de relación y sugerir caminos para la interpretación de los hechos.

En su opinión, la tesis va orientada sobre todo al ámbito de la prensa escrita, que a fin de cuentas es el medio que más sufre y hay quienes aseguran su desaparición si no transforma sus estrategias para desarrollar el periodismo actual, justamente afianzando los criterios de análisis, promoviendo aristas e induciendo de manera constante a la reflexión en sus contenidos.

Contreras señala que de alguna manera, la nota puede y debe ayudar a interpretar, sin llegar a practicar la opinión abierta, pero sí dar elementos que contribuyan al procesamiento de la información por parte del lector.

“Me parece que, universalmente, la información cada vez se acerca a alcanzar un estilo interpretativo, que no es más que la generación de un tipo de noticias donde el periodista no solo relata los hechos, sino que analiza los datos, los contextualiza, los relaciona con antecedentes y luego cierra con una o más valoraciones”. Dicho en pocas palabras: se afana por explicar causas y poner sobre el tapete las probables consecuencias  futuras.

“Por supuesto, esto no quiere decir que haya que desterrar de manera definitiva la objetividad -entendida como apego a la veracidad con que sucedieron los hechos-, sino que, desafiada primero por las posibilidades de los medios audiovisuales y luego por los digitales, la prensa escrita tiene que sobrevivir buscando una información más integral, enriquecedora de los elementos que aportan los medios de marras, en su rol de competidora ante un paquete más completo y en ocasiones sugerente que ofrecen estos, con sobrados recursos auxiliares”, asegura Contreras.

También agregó que dichos elementos interpretativos se dan como soportes para que el lector pueda establecer mejores relaciones entre el hecho y los fenómenos o tendencias que subyacen detrás o que incluso pueden derivarse del mismo. Porque nunca ha existido más información que ahora, pero es inversa la relación entre el volumen que circula y la integralidad de la misma.

Ignacio Ramonet, destacado periodista español, director de la publicación mensual francesa Le Monde Diplomatique, expresó al respecto: “Ahí se genera un vacío que se produce en el cúmulo de información entresacada de los contextos”.

La génesis de este periodismo, llamado a la supervivencia, se remonta a fines de la Primera Guerra Mundial, cuando más la sociedad necesitaba no solo dar a conocer lo que acontecía en el mundo, sino exponer los diferentes puntos de vista de las personas, sobre todo de aquellas más relacionada con las armas.

Fue entonces que aparecieron dos jóvenes de la Universidad de Yale con el semanario Time y mostraron cómo hacer un periodismo bajo el interés de que el lector obtuviera las claves de los acontecimientos relatados, junto con una clara explicación de los hechos, con un nivel más profundo, buscando su sentido histórico-social.

Según el teórico chileno Abrahan Santibáñez, a partir de esta valoración se puede considerar que el periodismo interpretativo se sitúa, de alguna manera, en un punto intermedio entre la opinión pura y la información aséptica y objetiva. Esto permite “dudar” muchas veces de su objetividad y hace posible un cierto contrabando ideológico, deliberado o no, pero eso no constituye un escollo del género en sí, sino de quienes lo han instrumentalizado o, simplemente, mal utilizado (2009: Web).

Así pues, asevera el profesor venezolano Federico Álvarez: “La interpretación pone énfasis en el por qué, en la búsqueda de explicaciones para los acontecimientos. Pero agrega una pregunta más: para qué. Los hechos, especialmente cuando se los enfoca dentro de un proceso, no ocurren gratuitamente, llevan una finalidad abierta o solapada, conducen a algo de manera deliberada o no” (1980:97).

Entonces, “el periodismo más responsable es el que va un poco más allá de la punta del iceberg, del hecho en sí mismo. El que se percata de que más importante que la noticia como espectáculo, es la noticia como tendencia, el que hurga tras ella y expone los fenómenos que gravitan a su alrededor”, expresa José Alejandro Rodríguez, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2013, y columnista del diario Juventud Rebelde.

Por otra parte, el profesor español José Luis Martínez Albertos, anunció que ante la aparición de las nuevas tecnologías el periodismo tradicional, con énfasis el impreso, podría morir hacia el año 2020 (2009: Web).

“Lo cierto es que ante la acelerada evolución de las tecnologías de la información y la comunicación y la “desnudez” aparente de la prensa impresa, el horizonte de la subsistencia necesariamente debe pasar por la profundidad en todo aquello que creamos, decimos, proponemos, sopesar cada juicio, englobar cada posible pie forzado o punto de partida de nuestra noticia, adquirir y asumir una visión cosmopolita de cada suceso y como tal plasmarlo”, aseveró Harold Iglesias Manresa, cronista deportivo del periódico Granma.

“Entonces no estaríamos haciendo otra cosa que periodismo interpretativo, ese que exige y demanda mayores competencias culturales, incisión en los contenidos que promueve y sutileza y traje de seda en la forma en la que se presentan. Esa es la verdad, y nuestro escudo como defensores de lo escrito en primer término”, argumentó.

Para Iglesias es lógico que este fenómeno o “suerte de antagonismo naciente si se le quiere llamar” no puede analizarse de una manera aislada. En la prensa juegan otros tantos “trebejos” como las políticas editoriales, la desmesurada inmediatez, lo imbuido que en ocasiones estamos en nuestras rutinas productivas, unas veces a placer y otras a remolque, como lastre. En el caso de Cuba existe un agente derivado de una situación económica que persiste por más de dos décadas: la reducción del espacio, en fiel alianza con el Periodo Especial.

Además, confesó que tanto “inconveniente” pesa, de ahí que la información y aquellos que la conciben y escriben, transite hoy por senderos en extremo trillados, poco sugerentes, que no logran incitar al lector, que es sobre quien, en definitiva, debemos ejercer nuestra influencia o mejor aún, establecer ese romance emisor-receptor que desde que iniciamos nuestro bregar en la Academia tanto promueven.

Porque ya dijo el venezolano Enrique Castejón Lara que como cualquier otra modalidad periodística, el periodismo interpretativo no está exento del riesgo a la manipulación no solo por parte del periodista, sino fundamentalmente de las fuentes (2009: Web).

Pero de todas esas camisas de fuerza debemos desprendernos, si en verdad perseguimos convertirnos en periodistas de ley, a tono con tiempos y exigencias, cultura y desarrollo, evolución y pensamiento humano. ¿O acaso quiénes consumen informaciones o productos periodísticos, —sea cual sea el soporte— no están mejor preparados, poseen una capacidad analítica mayor y se mueven en variedad de registros y temáticas, con un nivel de instrucción  cultural más versátil?

La mejor respuesta que encontré ante tal interrogante, fue en la voz de Michel Conteras: “En el caso de Cuba, la nota está lastrada. Acá apenas tenemos informaciones «del momento», verdaderas exclusivas de actualidad, y menos aún, notas interpretativas. No existe un clima favorable en materia de búsqueda de información, porque las fuentes son demasiado temerosas y la agenda de los órganos se parece mucho a la agenda de las instituciones. Por ahí habría que empezar la batalla: por desinstitucionalizar nuestros medios de prensa, sin que ello signifique en modo alguno su desideologización”.

Bibliografía:

Álvarez, Federico: La información contemporánea. Caracas: Contexto editores. 1980. pp 97.

Castejón Lara, Enrique: “La verdad condicionada”. En: books.google.com.cu/  Consultado: 7 de junio de 2013.

Martínez Albertos, José Luís: Redacción periodística. A.T, Barcelona, 1974. En http://red-accion.uncoma.edu.ar  Consultado: 7 de junio de 2013.

Santibáñez, Abraham: “Periodismo interpretativo: los secretos de la fórmula Time”. En: books.google.com.cu/   Consultado: 7 de junio de 2013.

Periodistas consultados:

Michel Contreras, periodista de Cubadebate.

Harold Iglesias, cronista deportivo del periódico Granma.

José Alejandro Rodríguez, columnista del periódico Juventud Rebelde.

¿PERIODISMO INTERPRETATIVO O NUEVAS TECNOLOGÍAS?

¿PERIODISMO INTERPRETATIVO O NUEVAS TECNOLOGÍAS?

Tema: El profesor Enrique Castejón, Premio Nacional de Periodismo en Venezuela, manifiesta que el periodismo interpretativo representa, por su propia naturaleza, un “escudo” protector para los medios tradicionales frente a la avasallante competencia de los medios audiovisuales y electrónicos, capaces de reducir la inmediatez hasta la instantaneidad. Frente a esa dura competencia sólo le queda la opción de la reflexión y explicación del acontecer noticioso.

 

BEATRIZ LOBAINA VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Como en el deporte, la final más esperada: periodismo interpretativo o nuevas tecnologías. Una carrera perenne. Lógico, si hombre y evolución han marcado una relación indisoluble por siglos. Así surgió su necesidad de comunicarse, luego de transmitir y volcar esas ideas, pensamientos y grafemas al papel.

Hoy la interpretación cruza la línea de meta, como en otras tantas batallas, jadeante y sudorosa. En las mentes de muchos, esta vez les va la supervivencia. Así lo vemos aquellos que defendemos este tipo de periodismo, que solidificamos su coraza analítica y nos rehusamos a perecer ante el empuje, la explosividad, inmediatez inusitada, y la potencia “muscular” de los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Muchos afirman que la prensa impresa está condenada a desaparecer ante el empuje y la eminente ascensión de las tecnologías. Soy del criterio de que este medio permanecerá el tiempo que sus periodistas sean capaces de realizar una labor novedosa, interesante, más vinculada con el sentir social. 

En este sentido, el Periodismo Interpretativo tiene mucho que ver porque “la materia prima de la prensa, más que las noticias y la información a secas o fijar una orientación editorial, es el intercambio libre de puntos de vista diversos que (…) buscan entre sí la armonía de pareceres contrapuestos y complementarios, en lo que se refiere a los problemas que forman parte del bien común de la sociedad”, expresó el periodista colombiano José María Baldoví Giraldo (2012: Web).

Es una realidad que la prensa escrita ha perdido inmediatez, pero ante esta encrucijada lo esencial es auxiliarse no solo de las cinco preguntas clásicas (Qué, Quién, Cuándo, Donde y  Cómo), sino profundizar en el ¿por qué? y ¿para qué?, ir al fondo de la noticia, detallar el suceso desde una perspectiva analítica, que vaya más allá de las informaciones tradicionales y que destaque posibles consecuencias.

La televisión nos muestra imágenes y palabras desde el lugar del hecho, la radio pone la voz de los protagonistas, y la prensa impresa tiene que acudir, irremediablemente, a la explicación detallada. “Si lo que ofrecemos en las noticias principales es apenas un poco más de lo que dio la televisión, entonces nuestra competidora ganó porque es más fácil ver la televisión que leer” (Copple: 1968, 42).

Los tiempos cambian, las circunstancias, conceptos y leyes ya no son las mismas de años atrás. Así como la vida “da vueltas” y necesita otras miradas, la interpretación está urgida de nuevos enfoques comunicativos, renovadas formas de hacer un mensaje más integral y acabado, donde confluyan fuentes implicadas y no implicadas y donde prevalezca la argumentación del suceso.

Para lograr los anteriores parámetros interpretativos influye, en gran medida, la preparación del periodista: “Tenemos problemas con geografía, con historia, los tenemos en civismo, y olvidamos que cuando uno se pone a escribir un texto, en realidad no está llevando al papel, o a la pantalla de la computadora, solamente los datos que obtuvo recientemente, sino que trae todo un bagaje cultural, lo cual permite dar un buen contexto, utilizar el antecedente adecuado, desarrollar la mejor jerarquía y el orden de importancia de las cosas”(Riva Palacio: 2000: Web).

Para el periodista y profesor chileno Abraham Santibáñez, “interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y en opiniones responsables y que sean pertinentes y debe ser presentada en forma amena y atractiva” (1995:22).‎

En la consideración de Ariel B. Coya, periodista del diario Granma, “resulta difícil, casi imposible, competir con los medios actuales de comunicación, frente a esta indudable verdad, los periodistas de prensa escrita tenemos que acercarnos más a la interpretación, el análisis, la profundización de un suceso. Hay que ubicar al lector en el contexto, darle pistas de un pasado (causas), presente y futuro (consecuencias)”.

UNA CRUEL REALIDAD…

Los avances tecnológicos están (Internet, telefonía móvil, mini computadores, satélites, etc.), el tema medular es no negarlo e interiorizar la necesidad de realizar informaciones que rebasen el plano de la nota habitual y respondan a las pautas del estilo interpretativo; “reflexión y crítica” como expresa el brasileño Luiz Beltrao en su libro Jornalismo Interpretativo (1976:39).

No es el mero hecho de las construcciones, flujo informativo o soporte; se trata, al decir del periodista de Granma, Harold Iglesias, de una competencia no antagónica, pero sí desigual: “Las ventajas que poseen los soportes informativos audiovisuales y electrónicos para conformar un producto o paquete mucho más completo valiéndose de recursos propios, entiéndase elementos visuales complementarios, música, efectos, o en cambio construcción de textos hipermedia, y la posibilidad que brinda como referente o caudal informativo de consulta auxiliar la hipertextualidad, pudieran dejar indefenso al periodismo interpretativo”.

Justo ahí, manifiesta Iglesias, aflora su arma, es cuando la interpretación activa su “sistema inmunológico de ideas”, con análisis profundos, diversidad de perspectivas y aristas y esa capacidad de conducir, guiar o llamar a la reflexión, o mejor aún, a la búsqueda de lo que los lectores y nosotros mismos consideramos es nuestra meta, verdad, juicio.

La interpretación en nuestros medios necesita un renacimiento en los periódicos, pues desde la Academia sí se enseña esta modalidad como debe ser. Hay que enfrentar los temores, inseguridades, restricciones y de una vez comenzar a ver el quehacer cotidiano desde lo minucioso de una nota o un reportaje de este tipo.

Si seguimos parados viendo cada día cómo la tecnología mejora y no logramos readecuar nuestros intereses, jamás explotaremos realmente las ventajas del adelanto y mucho menos materializaremos  con decoro el ejercicio de la profesión más hermosa del mundo: el periodismo.

¿POR FIN, QUIÉN GANA?

No creamos que todo lo que brilla es oro, porque hasta el progreso tecnológico está bajo la hegemonía de quién publica más rápido y mayor cantidad de información. Si el adelanto sube como la espuma, por supuesto, que no estamos ajenos, pero debemos hacer  las cosas correctamente, sin caer en la supremacía del plagio de información, para que en el sprint final, el fotofinish decida quién es el vencedor: ¿Periodismo interpretativo o nuevas tecnologías?...Todavía una incógnita, difícil decisión. Por el momento, ambos deben demostrar sus virtudes, lo que son capaces de hacer, sin afán de ego y fama.

Bibliografia:

Badoví Giraldo, José María. Periodismo Interpretativo. URL: baldovi555.blogspot.com. Consultado: 12 de junio del 2013.

Beltrao, Luiz: Jornalismo lnterpretativo. Editorial Sulina. Brasil.1976. Pág.39.

Copple, Neale: Un nuevo concepto del periodismo. Reportajes interpretativos. México DF: Pax- México.1968. pág. 42.

Riva Palacio, Raymundo: Ser periodista en el nuevo milenio. En: http://www.cimac.org.mx. Consultado: 12 de junio del 2013.

Santibáñez, Abraham. Periodismo Interpretativo. Editorial Andrés Bello, Chile, 1995. Pág. 22.

Periodistas consultados:

Ariel B. Coya, periodista del diario Granma.

Harold Iglesias, periodista del diario Granma.