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LEYENDO ENTRE NARANJOS

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Texto y foto:
PHUONG VU LAN (OLIVIA),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 29 de enero de 1867–Menton, Francia, 28 de enero de 1928) dedicó su vida a la literatura, el periodismo y la política en España. También amaba la música tanto o más que escribir, y tuvo gran amor por las mujeres, lo que reflejó en sus obras.

“Blasco empieza a congregar especialistas de todas partes del mundo para someterse a nuevos estudios que lo resitúen adecuadamente dentro del continuum literario hispánico e internacional. Y dentro de las obras que acaparan la atención crítica, Entre Naranjos ocupa sitial particular”, afirmó José Antonio Baujín Pérez, profesor de la Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana, en el epílogo del texto, publicada por Ediciones Huracán en el 2001.

En casi 200 páginas, Entre Naranjos es una novela romántica que conforma, junto a otros títulos como Arroz y tartana (1894), La barraca (1898) o Cañas y barro (1902), la mejor época literaria de Vicente Blasco Ibáñez.

El libro fue escrito de julio a septiembre de 1900 y escenificado en Valencia, donde se encontraba el autor tras concluir la redacción de la obra. Es una historia del amor entre Rafael Brull, quien “nació burgués” y Leonora, que “lleva en las venas el ardor de la bohemia”.

En los años 20, Hollywood llevó el texto al cine. El filme se distribuyó bajo el nombre de "El Torrente" y fue dirigido por Monta Bell. También en 1998, el Canal 1 de Televisión Española (TVE) emitió la serie de televisión "Entre naranjos", adaptación de la novela.

Además del sentimiento romántico, Blasco Ibáñez expresa en el libro su pensamiento sobre el caciquismo político desarrollado en la provincia, y el poder que siempre ostentó el hijo del cacique después de la muerte del padre. También criticó la hipocresía. Nunca se sabe  quién dice la verdad ni quién está al lado en cualquier circunstancia, parece una constante en el texto.

Después de la defunción de don Ramón, su único hijo, Rafael Brull, debió sucederlo y ser cacique de la pequeña localidad valenciana de Alcira. En ese momento, Leonora, una famosa cantante de Ópera volvió al pueblo para buscar tranquilidad del alma tras los amores quebrados. Ambos se enamoran a pesar del plan de doña Bernarda para que su hijo Rafael contrajera matrimonio con Remedios, “hija del más rico de la ciudad”.

El color verde en los ojos de Leonora nunca pudo armonizar con el naranja del huerto en que vivió Rafael. Dos colores, dos lados, el protagonista principal de la novela tenía que elegir. Al final, ¿cuál fue la decisión de Rafael?

En cada página de Entre Naranjos, encontramos asuntos comunes de la vida como el deber del hijo con su familia, el amor prohibido, el contrato matrimonial, todo ello ayuda a acercar los lectores a la novela.

Ibáñez, con su respeto por las mujeres, deja todos los valores que mejoran el mundo en Leonora: el arte, el amor, el talento, la belleza, la tolerancia y la libertad. El simbolismo se utilizó a lo largo de la obra para formar la idea central oculta del autor sobre el desacuerdo con la política del aquel tiempo.

10/01/2015 07:37 islalsur #. Libros


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