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Isla al Sur

LA HORA DE LA PRENSA CUBANA NO HA LLEGADO TODAVÍA

LA HORA DE LA PRENSA CUBANA NO HA LLEGADO TODAVÍA

Sin tartamudeos ni paños tibios, el Doctor Julio García Luis, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, valora la labor periodística en nuestro país.

CAROL MUÑOZ NIEVES Y RODOLFO ROMERO REYES,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facltad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Muy atento nos recibe en su oficina. El cordial saludo es algo innato en este hombre que, con la experiencia de haber trabajado como presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, hoy vela por la formación de las nuevas generaciones de periodistas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Luego de informarles presentaciones, descuelga los teléfonos para no ser interrumpido. Es en este ambiente familiar donde se inicia una conversación en la que experiencia e ingenio delinean la opinión del Doctor Julio García Luis acerca del periodismo cubano.

-¿Se puede caracterizar a la prensa cubana

como realizadora de un periodismo analítico

y creador o de un periodismo superficial?

Sería injusto incluir a la prensa cubana en esos calificativos. En ningún sentido pienso que es superficial, porque posiblemente es la característica que menos se le podría atribuir. Es innegable que le falta todavía bastante en creatividad, investigación y profundización, pero más que tildarla de superficial, esto le confiere a los temas tratados un enfoque más formal, más propagandístico, más coyuntural.

-¿Y a veces no hay una ruptura entre

la realidad cotidiana y expresión

periodística en nuestra prensa?

 

Ahí radica uno de los problemas mayores del periodismo cubano. La agenda de la prensa no está influida como debiera por la agenda de la gente y sí más influida por la agenda “de arriba”. Es cierto que en todos los países del mundo la agenda de la prensa responde en gran medida a las agendas de los gobiernos, pero esto no es una limitante para que la prensa se alimente con los temas que vienen de la calle. Falta mucho en la agenda nuestra sobre los problemas que preocupan a la gran mayoría de la población cubana.

-Usted hacía referencia hace unos momentos

al espíritu creativo. Al analizar la prensa cubana,

específicamente la prensa escrita, se observan

estructuras y estilos muy similares. ¿Denota esto

falta de creatividad por parte de nuestros

periodistas? ¿Radica en ellos la responsabilidad

de estas deficiencias creativas?

En parte sí, nuestros periodistas pudieran ser más creativos, pero hay mecanismos que han ido frenando sus iniciativas. El periodista está sujeto a regulaciones que tienen que ver con la línea editorial de su órgano de prensa, con las políticas de los periódicos en relación con la cobertura, con los límites de espacio que le imponen en la jefatura de redacción, y todo esto atenta contra la creatividad. Es cierto que los propios periodistas pueden presionar, pueden tratar de ser más agresivos, pero se han acostumbrado a no hacer esfuerzos en vano. Hoy en día el periodista se auto limita y muy raras veces hace algo arriesgándose a que se lo engaveten, porque “ya ese perro lo ha mordido muchas veces”. Así también frena, sin darse cuenta, su capacidad creadora.

-En algunas ocasiones, al hablar sobre la

prensa cubana, se utiliza indiscriminadamente

el término censura. En el prólogo a “Un encuentro

con Fidel”, de Gianni Miná, aparece esta reflexión

de Gabriel García Márquez: “La prensa cubana

es laudatoria y conmemorativa, más parece

hecha para ocultar que para difundir”.

¿Qué opina usted al respecto?

En Cuba no existe lo que se puede llamar la censura en su forma clásica, o sea, esto es cuando un gobierno, en función de sus atribuciones, le impone un censor a un órgano de prensa y le impide al periodista publicar los elementos que van en contra de la ideología del poder censurante. Esta censura, como tal, no existe en Cuba.

En nuestro país existe un mecanismo profesional, un mecanismo de edición, que actúa sobre todo el proceso productivo de la prensa. Se le podría llamar censura, pero en realidad es algo inherente a todos los órganos de prensa del mundo. Mediante un mecanismo, que no es político ni militar, los medios masivos a nivel internacional determinan qué hechos sociabilizar de acuerdo con sus intereses. Desde esta óptica profesional es muy difícil demostrar que la prensa está censurando, pero en realidad toda la prensa censura. En el caso de la nuestra se hace con un mecanismo más cerrado, con menos margen al arbitrio de las direcciones.

-Con todas estas características, ¿cómo se inserta

la prensa cubana en el contexto internacional?

Nuestro periodismo es, sin lugar a duda, el más limpio y el más ético. Esto se debe a la transparencia con que se abordan los temas, ya que la prensa responde a los intereses mayoritarios de la población. Los periodistas cubanos trabajan a partir de valores, sin grandes ambiciones lucrativas. A nivel mundial son los grandes grupos económicos los que controlan a los medios y dominan la opinión pública. Usualmente fomentan un consumo que es banal y superficial, no buscan afirmar una identidad o profundizar realmente en los problemas de la sociedad.

Desde el punto de vista ya netamente profesional no podemos situar a la prensa cubana al mismo nivel de la prensa internacional. Es indiscutible que estamos detrás. El estándar de calidad es superior al nuestro, dan a sus coberturas un tratamiento más riguroso en cuanto a investigación y elaboración. Nuestro periodismo debería, por ejemplo, explotar más las potencialidades de la televisión y de la prensa digital para podernos considerar un periodismo de avanzada.

-Lionard L. Chu, en un estudio sobre el proceso

comunicativo en China, expresó: “La información

sólo es bien recibida (y aceptada) si contribuye

a la ejecución de la política”. ¿En qué medida considera

usted que el periodismo es un instrumento político?

Totalmente. El sistema de prensa es un instrumento que reproduce y fortalece el sistema político. Los modos de articularse con el poder pueden ser variados, en dependencia del régimen, pero no hay duda de que la prensa responde al poder, independientemente de que apoye o no al gobierno imperante. El gobierno es parte del poder, pero cuando se dice poder se incluyen otros términos: el poder económico, cultural. La prensa desarrolla y es parte de ese poder, por lo que responde a él en su expresión más amplia.

-En una entrevista que le ofreciera al periodista

Joaquín Borges Triana, publicada en Juventud

Rebelde el 21 de octubre de 1990, usted expresó:

“Nosotros estamos en un punto en que entendemos

que el modelo de prensa anterior que había en el

socialismo no nos sirve, pero tampoco vamos

a asumir el capitalista. Tenemos que buscar

el nuestro propio”. ¿Logró el periodismo

cubano desarrollar este modelo propio?

Ese modelo socialista al que yo me refería era el modelo dogmático, rígido, de propaganda política que caracterizaba a la URSS y a los países socialistas de Europa del Este. Aunque este modelo no influyó en Cuba de la misma forma en que influyeron otras experiencias soviéticas, tampoco se desarrolló un modelo de prensa que fuera satisfactorio y que superara con creces al modelo capitalista. La prensa cubana se ha visto obligada a actuar en medio de las presiones que nos impone la situación con Estados Unidos, y las propias coyunturas han conducido a que un modelo propio no cuaje nunca. La hora de la prensa cubana aún no llega. La oportunidad para demostrar de cuántas cosas somos capaces en el campo de la prensa y revelar al mundo lo que realmente puede ser el diseño de una prensa socialista no ha llegado todavía.

Diciembre, 2005.

 

APLICAN ANALGESIA ACUPUNTURAL EN CIRUGÍA UROLÓGICA INFANTIL

APLICAN ANALGESIA ACUPUNTURAL EN CIRUGÍA UROLÓGICA INFANTIL

Al concluir la intervención quirúrgica, el paciente retoma inmediatamente sus actividades cotidianas.

LAURA MERCEDES GIRALDEZ COLLERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación, 
Universidad de La Habana.
Foto: Cortesía del doctor Roberto  Caveda Carrasco.

Más de 1 000 niños fueron operados con la técnica de analgesia acupuntural en cirugía urológica durante los últimos 15 años en el Hospital Pediátrico Pepe Portilla, de la provincia Pinar de Río, cifra no superada a nivel nacional.

El Máster en Bioenergética Roberto Caveda Carrasco, miembro del Comité de Expertos de la Cátedra de Medicina Natural y Tradicional de Ciencias Médicas en Vueltabajo e iniciador en Cuba de esta línea de trabajo en la pediatría, manifestó que, actualmente, no se aplica en todo el país, sin embargo, es un factor común en intervenciones quirúrgicas a personas mayores de 20 años.

Bajo la asesoría del profesor Pedro Lleras Miral, el doctor Caveda dirige el equipo que lleva a cabo las operaciones en la especialidad de urología, pues solo personal altamente calificado puede participar en el procedimiento, el cual requiere de preparación para evitar influencias psicológicas en los infantes tratados.

“La acupuntura es un método efectivo en el tratamiento del dolor crónico y se emplea indistintamente en pacientes con riesgo anestésico, alergias, asma y cardiopatía. También es económico e inocuo”, aseguró el doctor Caveda en su tesis de maestría.

Luego de la operación, los pacientes intervenidos por esta vía atraviesan junto al médico la puerta del quirófano para continuar su vida cotidiana, ya que la cicatrización de la herida es rápida, las funciones del organismo se reestablecen satisfactoriamente y la recuperación es inmediata.

El proceso consta de cuatro etapas: el diagnóstico de la enfermedad, la consulta sicológica, la selección del candidato con mayores probabilidades de aceptación del procedimiento y finalmente la operación, pues como el método es sustituto de la anestesia general o regional en la cirugía ambulatoria, el paciente necesita de preparación sicológica previa.

Carlos César Callava Couret, coordinador del Programa de Medicina Natural y Tradicional a nivel provincial, declaró: “Es sumamente interesante el trabajo de Caveda, un profesional que practica la medicina natural de forma integrativa. Además, no resulta habitual este tratamiento en niños, nuestra provincia es de las pocas que lo hace, y él, el protagonista de esa actividad.”

Caveda expresó que la cirugía urológica infantil carece de experiencia en la analgesia acupuntural transoperatoria, lo cual, de incluirse a nivel nacional, pudiera determinar un modelo de variante para las operaciones, con el fin de mejorar la calidad de la cirugía infanto juvenil.

Sonia Rodríguez, madre de Roger Fuentes Rodríguez, uno de los pacientes operados con esta técnica, manifestó: “Desde el inicio tuvimos al apoyo total del doctor y su equipo, fue como si el niño estuviese paseando sin nosotros”.

Se conoce como primer libro de acupuntura al Nei-ching, una de las más antiguas obras sobre medicina del mundo, donde se explica el principio básico de este procedimiento como la existencia de una energía vital que recorre el cuerpo, ya sea de la forma yin o yan, lo que provoca un aumento del umbral del dolor para producir el alivio del paciente debido a su efecto analgésico.

Pie de foto: El doctor Roberto Caveda y su equipo junto a un paciente operado con analgesia acupuntural.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo.
Tipo de Lead: Sumario de Quién.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato adicional.
Tipo de información: Blanda, de las que afirman.
Tipo de fuentes: Documentales, no documentales y directas.
Primer valor noticia: Interés humano.
Otros dos valores noticia: Progreso. Repercusión o consecuencia.

 

CONTIGO PAN Y CEBOLLA… NO MUERE

CONTIGO PAN Y CEBOLLA… NO MUERE

LEANNY VISTEL PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Tras el telón: rostros maquillados, ropas coloridas y voces fuertes personificaron el dolor, y el egoísmo reflejado en el texto, que escrito en 1962 por el dramaturgo cubano Héctor Quintero, regresó al escenario nacional con un nuevo montaje concebido por Julio César Ramírez, director del Teatro D´Dos: Contigo, pan y cebolla, un clásico cubano.

El espectáculo estuvo en cartelera hasta el mes de marzo (2014) en la sala Raquel Revuelta de la capital cubana, con motivo de celebrar los cincuenta  años de  su   primera puesta en escena, en febrero de 1964, bajo la dirección de Sergio Corrieri.     

La experimentada actriz Daysi Sánchez encarnó el rol de Lala Fundora, y Raimundo Miranda construyó un Anselmito orgánico en sus acciones, mientras que Jorge Fernández en el papel de Anselmo, no alcanzó a representar al marido requerido por el guión debido a la inseguridad vocal y física.

El resto del elenco, integrado por actores más jóvenes, cumplió con las demandas de sus personajes y  el propio desenlace del montaje el que les permitió crecer en sus respectivos papeles para encontrar caminos propios.

Esta puesta en escena trata sobre las vicisitudes de una familia  para salir adelante en la década de los 50 del pasado siglo. La adquisición de un refrigerador fue el pretexto para exponer las alegrías y tristezas de un típico hogar cubano y, a pesar de que la compra del electrodoméstico constituyó el punto de giro durante la representación, no se garantizó un aparato de la época, por lo que el elemento empleado no estuvo acorde con la ya desaliñada escenografía.

A pesar de reflejar una vivienda  modesta, ambientada con comadritas y un gran cuadro del Sagrado Corazón en el comedor, el attrezzo quedó pobre en colores y formas, predominando los tonos ocres y las figuras cuadradas.

Asimismo, existieron limitaciones en cuanto a la producción, se percibieron escenas mal montadas, como fue el caso del balcón, y  que aseguraba la escena final de Lala y Anselmo, estaba  superpuesto en el espacio, pues no resultó efectiva ni atractiva en su realización, a cargo de Yasser González Artiles.

El vestuario fue un reflejo del tiempo y una ventana para entrever la situación económica de esa familia. Estuvieron bien empleados los colores de tela, según las características psicológicas de cada personaje.

Las luces jugaron con la expresión corporal de los actores y con la emotividad de las escenas; así, el color rojo fue utilizado para ambientar momentos conmovedores y las sombras oscuras para dar sensación de  angustia y tensión.

En cuanto a la música, tuvo efecto profundo sobre la memoria y  ocupó un lugar primordial en cuanto a la sensibilidad que se le imprime   a los actos. Es más un símbolo de añoranza que un elemento acompañante.

La acústica del teatro atentó severamente contra los diálogos, provocando que en varios momentos no se escucharan los parlamentos, y los espectadores perdieran un poco el hilo y sentido de la trama.

A lo largo del montaje, se pierde el interés por lo que ocurre y se retoma gracias a pasajes realmente hilarantes, como las paulatinas transformaciones de los personajes, los imperdonables ataques contra la escenografía.

A pesar de los inconvenientes, se pudo disfrutar de la obra, donde los parlamentos coloquiales, humorísticos, garantizaron con un tono cálido y familiar las risas y aplausos del público.

EL SEPULTURERO DE SANTA CRUZ

EL SEPULTURERO DE SANTA CRUZ

José Francisco Pérez de Valle trabaja en el cementerio de Santa Cruz de los Pinos, en el municipio artemiseño de San Cristóbal, desde los 17 años de edad A su padre debe el oficio.

Texto y foto:
LÁZARA THALÍA FUENTES PUEBLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El cementerio se ha convertido en su refugio por más de cinco décadas. El amor por su profesión y la abnegación lo han transformado en un ídolo para un pueblo pequeño: Santa Cruz de los Pinos, en el municipio artemiseño de San Cristóbal. José Francisco Pérez de Valle, “el sepulturero”, tiene una historia por contar: 52 años al servicio de todos.

La mirada penetrante y una gruesa voz complementan con su temple y fuerte carácter. Algunos lo usan para asustar a los pequeños, así como hablan y llaman al Coco y al Hombre del Saco. De chica temía acercarme a él, incluso, corría a esconderme detrás de la falda de mi madre cuando se aproximaba a saludarme, porque él es así, le encantan los niños. Yo no lo sabía antes, ahora estoy segura de eso.

Llegué al cementerio y se encontraba en las labores del día. Sin camisa, cansado, y la gotas de sudor corrían por su cuerpo. Estaba cortando las malas hierbas que destruían la imagen de aquel lugar. El sombrero de guano y la guataca en mano describían su personalidad. Interrumpió su trabajo y pasamos a su pequeña oficina.
La plática comenzó con una rotunda afirmación:

-Antes que me lo preguntes, yo no le temo a la muerte.

Sus palabras rompieron con el silencio que prevalecía en aquel lugar. Quedé callada por unos segundos, lo miré a los ojos y empecé el diálogo.

-¿Por qué asegura que

esa será mi interrogante?

Sé que todos se preguntan lo mismo y no tengo miedo de decirlo. No le temo a la muerte ni a nada que tenga que ver con eso. Desde los 17 años de edad trabajo en el cementerio, mi familia era pobre y no me quedó más opción que seguir los pasos de mi padre. Él amaba lo que hacía y se levantaba cada día antes que el gallo cantara, porque decía que para descansar, el cementerio, y que todavía no era su turno. Yo iba con él, nunca tuve miedo. Lo ayudaba a barrer y cuando aprendí a escribir me encargaba de llevar los papeles al día. Cuando murió, por ser el mayor de cinco hermanos, me quedé como el hombre de la casa. Los empleos en ese tiempo estaban perdidos, y si no era de sepulturero, ¿de qué iba a ser?

-¿Y dónde aprendió a escribir?

Apenas nos alcanzaba el dinero para comer cada día. Recuerdo cantidad de noches que mi estómago no probó nada. Me acostaba rápido porque así se me olvidaba el hambre, pero aquí estoy. Bueno, volviendo al tema, por allá por Aspiro, como a dos kilómetros de donde era mi casa, una maestra daba clases, dos o tres veces por semana a unos veinte niños, lo básico, lo demás me lo enseñó la vida. Iba caminando, llegaba muerto de cansancio. Nunca quería ir, pero le hacía caso a mi padre, si no la “tunda” no me la quitaba nadie. No sabes cómo se lo agradecí, pues cuando triunfó la Revolución, pude concluir el noveno grado. Todo fue más fácil, ya que tenía los conocimientos elementales.

-¿Nunca le interesó estudiar

una carrera universitaria?

A mí no me gustaba mucho la escuela, además era feliz siendo sepulturero. No tenía temperamento de médico, ni nada de eso.

(Miraba con ansias el reloj en su mano, lo noté inquieto, como si esperara por algo o alguien).

-¿Qué le sucede, se le acaba el tiempo?

Discúlpame, pero ya debe de llegar el cadáver de una joven que murió ayer en la tarde y me toca organizarlo todo para el entierro. ¿Te molestaría esperar por mí?

-No se preocupe, haga su trabajo, le respondí.

Un rato después volvió para continuar la conversación. Notaba la tristeza en su mirada y aunque trataba de disimular, su actitud ya no era la misma.

-Cómo no voy a estar triste, contestó ante mi nueva pregunta. Llevo ya trabajando en el cementerio alrededor de 52 años. Me he acostumbrado a todo, menos a la tristeza cuando me toca enterrar a alguien. ¿Cómo se va acostumbrar uno a la tristeza? Por aquí pasan hijos, madres, amigos que han perdido a alguien que quieren mucho. Yo sé que duele muchísimo, porque se me murieron mis padres y dos hermanos. A mí me toca estar en ese momento de dolor, pero siempre trato de que sea lo mejor posible.

-Antes de salir observaba

con detenimiento el reloj,

¿qué piensa del tiempo?

Es uno de los principales tesoros que existen, hay que aprovecharlo, por eso siempre estoy trabajando, me gusta y empleo el mío de esa manera.

-¿Qué opina su familia sobre

el oficio de sepulturero?

Mi esposa me conoció siendo lo que soy, a ella nunca le ha importado. Nosotros nos amamos tanto como cuando empezamos hace 40 años. Mis tres hijos, siete nietos y un bisnieto me quieren a mí por la persona que soy, y punto.

-¿No sienten por algún momento que

usted los abandona? ¿Celos por su oficio?

Ellos saben que soy feliz aquí, en mi cementerio. Nunca los he dejado de querer, ni lo haré. Me entienden y es lo importante.

-¿Es cierto que asusta a los niños

con historias de fantasmas?

Te voy a confesar que me gustan mucho los pequeños. Ellos son muy curiosos y no soporto que se metan al escondidas en el cementerio y algunos entran sin permiso. Por eso los asusto con historias de fantasmas que rondan por los alrededores de las tumbas. No lo hago con mala intención y los padres saben eso.

-¿No teme que esas historias…?

Mire, señorita, yo creo que hay que temerle más a los vivos que a los muertos. Si creyera en fantasmas o historias de terror, ¿no cree que trabajaría en otro lugar lejos de tumbas y esas cosas? Es cierto que he pasado buenos sustos. Imagínese, yo solo en el cementerio, todo tranquilo y en silencio, llega alguien por detrás y me toca la espalda: el brinco lo doy en el cielo. Eso es como el cuento del taxista que tiene un accidente, porque el pasajero le toca el hombro, claro, si antes era chofer del carro del muerto. Entiéndeme, no es que yo sea cobarde ni nada de eso.

-¿Dicen por ahí que usted

tiene poderes mágicos?

(Por unos instantes detiene la conversación, para reírse, entre dientes)

Por supuesto que sí. A la gente le gusta hablar lo que no es, inventan de todo. Yo no soy mago, ni brujo. Mi padre me enseñó a curar los males de estómago y a quitar dolores musculares. Lo hago a partir de masajes y plantas medicinales. Claro, como trabajo en el cementerio, piensan que soy una especie de hombre con súper poderes. Eso son solo mentiras.

-¿Hay satisfacciones en su oficio?

Para responder a esa pregunta le voy a responder lo que me pasó el otro día. Llegó una mujer, alta, de buen carácter, y comenzó a llorar desconsoladamente. Le pregunté qué le pasaba y lo único que me dijo fue: gracias. No entendí, hasta que me explicó que esa era la tumba donde descansaba su esposo y que siempre estaría agradecida conmigo por cuidar de él. A pesar de la tristeza, sentí gran satisfacción de saber que la gente valora y está sarisfecha con mi labor.

-¿Y las insatisfacciones?

Me duele mucho cuando veo alguna tumba deteriorada, cada parte del cementerio lo siento como si fuese mío. Claro, después de tantos años he convivido más tiempo en este lugar, que en mi propia casa. He renunciado a estar con mi familia por cuidar de este pedacito de tierra. Siempre hablo con los que visitan el lugar para que traigan flores, o que simplemente lo hagan más seguido, porque, en definitiva, aquí hay un fragmento de su historia, y es donde terminamos todos.

-¿Qué piensa de las personas

que se dedican al comercio

ilegal de restos humanos?

Desde que estoy aquí he luchado incansablemente contra esa práctica. Es de carácter grave la profanación de las tumbas y que se perturbe el descanso de los que aquí se encuentran. Tales hechos deben acabarse y cada quien luchar para que así suceda, de la misma forma en que lo hago yo. Estoy siempre atento de los visitantes y en la noche el custodio y los miembros del CDR se encargan de la vigilancia.

-El cementerio es muy solitario,

¿le parece aburrido lo que hace?

A mí me gusta mi oficio y cuando disfrutas lo que haces, no hay aburrimiento que valga. Aunque no lo creas, aquí hay bastante trabajo. Llenando solamente papeles me paso todo el día. El resto lo dedico, en caso de que no haya entierros o exhumaciones, a barrer los pasillos, a quitarle las hojas secas y el polvo a las tumbas, así como lo hacía mi padre. Cada vez que lo hago lo recuerdo y estoy seguro que donde él esté, se sentirá muy orgulloso de mí.

-Hizo referencia a las

exhumaciones, ¿qué

siente en ese momento?

Es bastante difícil. Tengo que mantenerme fuerte y estar apoyando a las familias. A mí me ha tocado hacerlo con la mía, por eso cuando estoy realizándolas me siento triste. Trato siempre de sobrellevar la situación y que todo se a lo más rápido posible.

-Quizás esta sea una pregunta

clásica: si no hubiese sido

sepulturero, ¿qué sería ahora?

Ya le comenté que no tengo disposición de médico, ni nada de eso. Yo creo que si no hubiese sido sepulturero…, es mejor no pensar en qué sería. Estoy bien en mi trabajo y no me interesa nada más. No me importa si el nombre es feo o si la gente piensa que mi oficio “asusta”.

-¿Tiene idea de quién será el

próximo sepulturero de Santa Cruz?

Ni la más mínima, este oficio no es solicitado. Solo espero que quien ocupe mi lugar lo ame tanto como yo

(Ya quedaba poco tiempo, miraba su reloj, pero temía decirme que mi turno se acababa porque el cementerio estaba a punto de cerrar. Solo me faltaba una última pregunta)

-Y cuando le toque su turno…

Que me toque cuando Dios quiera, yo lo aceptaré. Me iré feliz porque sé que mi vida ha valido la pena.

(Bajó la cabeza y el silencio se aferró nuevamente del lugar)

Pie de foto: El sepulturero de Santa Cruz dedica parte de su tiempo al cuidado y mantenimiento del cementerio.

OBSESIONES DE UNA MUJER AMERICANA

OBSESIONES DE UNA MUJER AMERICANA

ANIA TERRERO TRINQUETE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,  
Universidad de La Habana.

Entre amores, soledades, risas y muertes se arman los versos de Juana de Ibarbourou (1892-1979). Con una profunda lírica, la poetisa uruguaya le canta al olvido, a la sensualidad y a la naturaleza como cómplice del ser humano, y refleja, desde su poesía intimista y tal vez sin proponérselo, la realidad latinoamericana que vivió. Esa es una de las razones para acercarse a su Antología poética.

Juana de América, como la bautizaran en 1929 los grandes escritores de la época, es considerada junto a la chilena Gabriela Mistral y la argentina Alfonsina Storni, precursora de la poesía feminista en Hispanoamérica. Por tanto, su obra ha sido recurrentemente estudiada por críticos del mundo. La profesora María del Rocío Contreras Romo, del Colegio de México, afirmó que “los versos de la Ibarbourou delinean una poética de claras resonancias intelectuales, voz plena de rebeldía y sensualidad que cantará sin ambages al placer del amor”.

También es autora de los poemarios  Raíz salvaje (1922), La rosa de los vientos (1930), Perdida (1950) y Azor, (1953). En prosa escribió, entre otras obras, Cántaro fresco (1920) y una colección de cuentos autobiográficos sobre su infancia, Chico Carlo (1944).

El libro que nos ocupa fue publicado por Ediciones del Sur,  Argentina, en noviembre del 2003 y recoge 69 poemas de varias etapas de la vida de la autora latinoamericana. En sus páginas se agrupan distintos años y diferentes formas de pensar por lo que sus poemas se acercan a diversos temas como la naturaleza en todo su esplendor, los rencores, las nostalgias y, por supuesto, el amor. La autora recurre una y otra vez al impacto sensorial, apela a la fuerza de las impresiones y lo hace solo a través de versos.

Desde un punto de vista técnico, no es fácil clasificar los poemas. Son, por lo general, cortos y de no más de cuatro o cinco estrofas. En la mayoría de los casos, la poetisa prefiere usar rimas asonantes, quizás por su “desordenada musicalidad”. Pero en ocasiones, recurre a las rimas libres o consonantes. Tal es el caso de “El fuerte lazo”, hermoso poema en el que se refiere a una tormentosa relación de pareja.

Tras la lectura de este libro, se puede confirmar que en el desarrollo de la obra poética de Juana de Ibarbourou hay una fuerte influencia del modernismo de la época que, poco a poco, evoluciona hacia una gravedad de pensamiento en torno a la razón de existir.

De ella se ha dicho, incluso, que fue una antecesora del feminismo latinoamericano. Aunque, por la lapso en que vivió, le fue muy difícil reflejarlo en los poemas que escribió y en la vida. Al fin y al cabo, se movió en una sociedad de profundo arraigo machista.

En cualquier caso, leer Antología poética resulta, como mínimo, un paseo por los anales de la poesía feminista de nuestro continente,  aunque la autora, como muchas escritoras de hoy, no reconociera explícitamente su filiación. Por el camino, se aprende sobre el amor, la soledad y otros sentimientos que son sencillamente vida.

LAS MANOS DE TAM

LAS MANOS DE TAM

NGA TRAN THU (NINA),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Aquella noche de febrero Lan no pudo dormir pensando en lo que había hecho. Por más que se empeñara en creer que estaba equivocada, su intuición le decía que a ella no le iría tan bien como a las amigas que la incitaron. Unos meses más tarde lo comprobó: las náuseas tocaron a su puerta y sus períodos del mes no llegaron. Estaba embarazada.

No sabía a quién recurrir. Sus padres, como casi todos los vietnamitas, defendían la idea de que un hijo fuera del matrimonio era un deshonor para las familias, y más aún tratándose de una muchacha joven. Las cosas empeoraron cuando se lo comentó a su novio, quien rápidamente dio la espalda y dijo que no quería saber nada de ella ni de la criatura.

Su mundo se derrumbaba. Pensaba que junto a su pareja podría enfrentar la dificultad de tener un bebé antes de la boda, sin embargo, no fue así. No podía contar con nadie, ni siquiera con sus amigos, que ahora la reprochaban como a todas las madres solteras. La idea del aborto era la única que rondaba por su cabeza.

Ante sus escasas opciones fue al médico, pero no podía abortar sin el permiso de sus padres porque era menor de edad, así que no le quedaba otra cosa que hacer: tendría al bebé. En su casa, al ver el crecimiento de su barriga no tardaron en notarlo, y cuenta que, además de los gritos de su papá, la palabra que más recuerda es Adiós.

Al acudir a personas mayores solo fue juzgada, y en la escuela, que más tarde tuvo que abandonar, le hablaron de lo peligroso que podía ser un embarazo en la adolescencia, pero nadie le dio una posible solución a su problema.

Sin sitio adonde ir, vagó por las calles buscando refugio, haciendo cuanta locura fuera posible para sacar el peso de su interior y no traer un niño al mundo a pasar trabajo. Se drogó varias veces, intentó suicidarse, pero no consiguió eliminar su existencia.

-Quiero dormir, me dijo un día. Dormir para vivir en un sueño y nunca despertar.

Con suerte no durmió para siempre, porque una amiga, al verla pasar un día por su lado, le ofreció ayuda y la llevó a su casa. Cuando le contó lo que pasaba, esta le explicó que existían muchas personas que no podían tener hijos y la remunerarían bien por un niño sano. Ya estaba decidido.

Octubre llegó, y pasó lo que debía pasar. Por el peligro que representaba el parto, le fue practicada una cesárea. Cuando despertó, el niño estaba en los cuneros. Ella no quería verlo. En eso llegó su amiga, hablando de la belleza del chiquitín y de lo bien que le iría con la nueva familia.

Entonces Lan sintió curiosidad: ¿se parecería a ella?, ¿tendría la nariz de su padre?, ¿sería gordo o flaco?, ¿de qué color sería su pelo? Tantas cosas se preguntó en ese momento que pidió trajeran el pequeño a sus brazos por última vez.

Y allí estaba, con una gran cabellera negra sobre su pequeña cabeza, aquella cosita que hasta hace un momento pensaba abandonar y ahora robaba su alma. Los nuevos padres estaban ya en la ventana de la sala de espera. De pronto, como si supiera lo que pasaba, el bebé apretó con su manita el pulgar de su madre y esta sintió que la atrapaba para toda la vida.

-Lo siento, no hay trato. Ahora se cuánto lo quiero, dijo ella con el niño entre brazos. Y volteando hacia la criatura como si esta ya pudiera entenderla, le dijo: Ahora sé cuánto te quiero, Tam Anh*.

*Nombre vietnamita que significa: “No te vayas”.

 

LA VESTIMENTA INFAME

LA VESTIMENTA INFAME

Uniforme de los coroneles del Cuerpo de Voluntarios se conserva en el Palacio de los Capitanes Generales.

Texto y foto:
HANG DO THI THU,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la Sala de los Uniformes Españoles, ubicada en el Museo del Palacio de los Capitanes Generales, en La Habana, se encuentra el uniforme que vistieron los coroneles del Cuerpo de Voluntarios, que alentaron a sus tropas a pedir la pena de muerte para los ocho estudiantes de Medicina.

El uniforme es un conjunto de ropa utilizada por miembros de la organización, mientras participan en la actividad. La vestimenta oficinal perteneció a Ramón Herrera Sancibrían, jefe de Quinto Batallón del Cuerpo de Voluntarios de La Habana.

Este hombre fue el primer Conde de la Mortera, título nobiliario español creado por el rey Alfonso XII el 20 de enero de 1876. Nació en 1812  y con 17 años emigró  a La Habana, donde  hizo fortuna como armador de buques y propietario de una compañía cervecera, según consta en los documentos del Archivo Nacional.

Esta sala expone el vestuario utilizado por los diferentes cuerpos del ejército español y sus atributos, entre ellos las condecoraciones, bastones, sables y otros. Fue una de las primeras de su tipo, impulsadas por la Oficina del Historiador de La Habana.

“El uniforme de Herrera Sancibrián, tiene más detalles que otros que están en exhibición, ya que los materiales principales para hacer el uniforme son: dril, paño, metal dorado e hilos metálicos, logrando que se cree una sensación confortable y lujosa. Especialmente, posee un sombrero que otros no tienen”, afirmó la museóloga de la institución, Yerenia Contino Peart. 

Además, se muestra el largo sable de este español, fabricado de plata, oro, esmalte y piedras preciosas. En la agarradera tiene una cruz, que representa sus creencias religiosas. También, junto al traje, existe un bastón de madera, carey y oro, un reloj de oro con estuche de cuero, seda, pana y madera, el cuño de bronce y madera, y un galón con grados de Coronel hecho de paño e hilos de oro, añadió Contino.

Las condecoraciones del vestuario, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo son: Amadeo I a los Voluntarios de Cuba (1871), Orden Real y Americana Isabel la Católica, Gran Cruz Mérito Naval, Blanca Sencilla Mérito Militar, Blanca Banda con Orden Real y la Cruz de Caballero.

Según el guía en la sala de los Uniformes Españoles, Roberto Becerra García, aunque hace mucho tiempo estas vestimentas las conserva el museo, todas están todavía en perfecto estado. El uniforme de Herrera Sancibrían tiene un rasgo especial, que menos el cuño, todos los objetos fueron fabricados con un poco de oro, por lo tanto, tiene un gran valor histórico y físico.

Pie de foto: Uniforme perteneciente a los coroneles  del Cuerpo de Voluntarios, hacia  la segunda mitad del siglo XIX.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Dónde.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide normal.
Tipo de noticia: Ligera, Blanda.
Tipo de fuentes: Directa, Documental.
Primer valor–noticia: Curiosidad.
Otros dos valores–noticia: Interés colectivo. Prominencia de los protagonistas.

HISTORIA SOBRE RUEDAS

HISTORIA SOBRE RUEDAS

Ubicado en la Habana Vieja, el Depósito del Automóvil es el único en el país que exhibe los autos más antiguos que circularon en la Isla.

Texto y fotos:
DINELLA TERESITA GARCÍA ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Único de su tipo en Cuba, el Depósito del Automóvil, ubicado en la Habana Vieja, muestra la colección de los vehículos más antiguos que circularon en el país desde 1905 hasta 1989, entre los cuales destacan el Cadillac 1905, el camión Republic de 1914 y el Ford T, fabricado en 1918.

La sala expositiva cuenta con 30 automóviles de paseo y dos camiones, en su mayoría de las marcas estadounidenses Ford y Cadillac, cuatro motos Harley Davidson de la década del 40, un semáforo de más de 50 años y tres bombas de combustible, manifestó Eduardo Mesejo, director de la institución.

Agregó que los dos vehículos más antiguos del museo son el Cadillac 1905 y el Republic 1914. El primero, cuyo dueño no especifican los archivos, fue uno de los primeros autos de lujo fabricados en el mundo y se encuentra en exposición desde los años 80, pero actualmente está en restauración. En cambio, el Republic es un camión rígido, utilizado por el campesino Carlos Morales Hernández, quien lo compró para trabajar en la finca "La Caoba", en Jagüey Grande, provincia de Matanzas.

Otro de los tesoros expuestos en la sala, que desfiló por las calles de La Habana como parte de los aclamados carnavales, es el Ford T, de 1918, importado por la Empresa Provincial del Carnaval durante la Neocolonia. Este modelo de auto fue el primero en ascender a los Andes y uno de los pocos que atravesaron el desierto de Gobi.

Ciro Bianchi en su columna publicada en el periódico Juventud Rebelde, 18 de diciembre de 2011, afirmó que los carros de marca Ford T encabezaron en Cuba el primer servicio de taxis, puesto en marcha entre 1915 y 1920. El eslogan publicitario de estos coches, era Footin’ Go, razón por la cual los cubanos al referirse a un vehículo antiguo, lo llaman "fotingo". 

"En el Depósito también se encuentran los autos de los que hicieron uso diversas personalidades, como el Oldsmobile 1959, destinado al Comandante Camilo Cienfuegos al desempeñar el cargo de Jefe del Ejército Rebelde, después del Triunfo de la Revolución. Es un modelo Ninety Eight, de transmisión automática y dirección hidráulica, creado por la compañía norteamericana Olds Motor", afirmó Niurka Corona, museóloga del centro.

Puesto a disposición del presidente de la República Neocolonial, Alfredo Zayas, el Cadillac V16, de 1930, es uno de los pocos ejemplares que existen en el mundo. Solo fueron fabricados 2 800, cuando anualmente eran producidos hasta cinco millones de automóviles de cada marca.

Ciro Bianchi explicó que el modelo de auto empleado por Zayas tuvo un precio inicial de 25 000 dólares y en 1970 llegó a costar el doble. Hoy día es el más cotizado del Depósito, pues posee un valor estimado de casi un millón de dólares.

Ubicado en la Habana Vieja, al lado de los Almacenes San José, el Depósito del Automóvil tiene como objetivo preservar la historia de ejemplares singulares entre los más de 180 000 vehículos que en 1958 circulaban en Cuba. Para esa fecha, la Isla era el sexto país del mundo en promedio de automóviles por habitantes.

Pie de fotos: 1-Oldsmobile 1959, utilizado por Camilo Cienfuegos después del Triunfo de la Revolución, como auto oficial del Jefe del Ejército Rebelde. 2-El Cadillac V16, de 1930, es una rareza automovilística, valorada en casi un millón de dólares, pues solo se produjeron 2 800 ejemplares.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Cómo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de información: Ligera, blanda, de las que afirman, previsibles, simple, hecho consumado.
Tipo de fuentes: Directas (Eduardo Mesejo, Niurka Corona); Documentales (Ciro Bianchi, columna del 18 de diciembre de 2011).
Primer valor-noticia: Curiosidad.
Otros dos valores-noticia: Prominencia de los protagonistas. Interés colectivo.