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Isla al Sur

AGRICULTURA EN LA HABANA

AGRICULTURA EN LA HABANA

Los agromercados estatales necesitan un buen mecanismo de oferta-demanda.

LILIANA CABRERA ÁGUILA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Habana.- El mecanismo oferta-demanda se ve afectado hoy en los agromercados estatales, sin embargo, en los particulares no sucede así. El fenómeno está condicionado por el desequilibrio en el abastecimiento de ambos puntos de venta.

“A mí me asignan una caballería de tierra para cultivar, esto reduce la posibilidad de cosechar variedad de productos y, por tanto, limita la oferta”, expresó el pequeño agricultor Ramón Suárez Bolaño.

Por otra parte, el campesino Fermín Sánchez plantea que la falta de fuerza productiva en el sector de la agricultura limita la rapidez de la recogida de los cultivos y el buen mantenimiento de los campos.

“El Estado no nos brinda los recursos necesarios como fertilizantes o herramientas de labranza para condicionar la tierra, obligándonos a recurrir a soluciones alternativas”, agregó.

“La mayoría de los campesinos tenemos que pagarles a los particulares, por la preparación del terreno, aproximadamente 30 pesos por cordel”, indicó el agricultor Carlos Quintana.

Todos estos factores, sumado a los deficientes mecanismos de distribución en mercados estatales, restringen las ganancias de los productores, a la hora de vender sus utilidades.

“Los organismos responsables de acopiar la mercancía se demoran tres o cuatro días, y hasta más, en recogerlos en el campo. Al llegar a los puntos de distribución pasa tiempo para que finalmente arriben a su destino, lo que provoca el deterioro”, explicó Alberto Pérez García, administrador del agromercado de 30 y 33, en el municipio de Playa.

“En cambio, los particulares recogen la mercancía a los cosechadores, llega el mismo día y con excelente calidad”, añadió.

“Los responsables de hacer la distribución de “forma equitativa”, depositan la mercancía en algunos puntos de venta, mientras que a los restantes nunca llega nada”, advirtió Emilia Machado, administradora del agro de 27 y A, en el Vedado.

“El pago a los campesinos por parte del Estado se realiza mediante cheques, método que está en desventaja con respecto a los particulares, que pagan en efectivo”, informó José Antonio Acosta, trabajador por cuenta propia.

A pesar de que hay un número mayor de puntos de venta estatales, y que los precios son menores, la población acude con más frecuencia a los agros privados, debido a la variedad y calidad en los productos.

“Yo no voy a los agros del Estado porque nunca encuentro lo que busco, además, lo poco que ofertan a veces está en malas condiciones”, comentó Juliana Guirola, ama de casa

“A los agromercados del estado no hay quien vaya, por eso, aunque me cueste más caro, recurro a los particulares, esto molesta porque se supone que los primeros deben estar para darle más posibilidades a la población en cuanto a precio y calidad”, señaló Susana Sánchez, trabajadora del Hotel Meliá Cohíba.

Rufino González trabajador del mercado de 17 y H, en el Vedado, señala que la principal forma de erradicar el mal estado de los productos es poniendo en práctica el tiro directo desde el campo a los establecimientos.

“Asignar un plan de venta de alimentos con un presupuesto a cada administrador, que les permita seleccionar su propio proveedor y comprar los productos más demandados en sus respectivos centros laborales, sería una solución para el problema”, sugirió Alberto Pérez García.

“Tenemos que organizar los mercados, tenemos que acabar con los intermediarios que especulan con los productos agrícolas, pagándoselos baratos al campesino y vendiéndoselos caros al pueblo”, pronunció Fidel Castro Ruz, en un discurso en Güines, el 29 de marzo de 1959.
 
Aún no hemos ganado esa batalla, desde el 59 hasta hoy ese es un obstáculo que lacera el trabajo en función del bienestar poblacional.

“Los agromercados estatales están concebidos para facilitar las posibilidades de los cubanos, si el mecanismo estructurado no funciona es porque algo anda mal, la oferta y la demanda en estos debe funcionar al pie de la letra para así garantizar el agrado de los clientes y los cultivadores”, acotó Pérez García.

EL PASADO RECIENTE DEL PERIODISMO RETROSPECTIVO

EL PASADO RECIENTE DEL PERIODISMO RETROSPECTIVO

Tema: El tratamiento dado por la prensa desde el punto de vista retrospectivo a los sucesos finalizados en el pasado reciente.

LUIS ANTONIO GÓMEZ PÉREZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿Es posible hacer Periodismo Retrospectivo sobre los acontecimientos del pasado reciente o lo que algunos historiadores han dado en llamar presente actual? Con este breve trabajo pretendemos mostrar algunas consideraciones sobre cómo se tratan en la prensa temáticas referentes a sucesos recién finalizados.

En primer lugar, es necesario reconsiderar esa noción dictada por las ciencias exactas de que presente es la brevísima fracción de segundo que vivimos que no está afectada por el futuro ni por el pasado (esta acepción de presente es, sin dudas, muy útil para entender el momento actual desde el razonamiento lógico), y valorar aquella que lo extiende a los hechos en transcurso o concluidos en un período cercano al individuo que tienen influencia en su quehacer (en el más amplio sentido) actual o venidero.

Visto desde la Historia, algunos autores han intentado ponerle límites a lo que puede llamarse presente, así, algunas definiciones como la de Soulet y Guinle hablan de él como «una categoría histórica limitada a un período de tiempo corto o a una perspectiva del acontecimiento que no supera una década» (en Soto, 2004: s/n).

Sin embargo, lo más acertado es que desde esta misma disciplina se identifique al presente como «una categoría dinámica y móvil que se relaciona con el período en que desarrollan su existencia los propios actores y, por tanto, los hechos que en él ocurren tienen, en el momento que se escribe, un final abierto, flexible y sin determinar» (Soto, 2004: s/n).

Desde el punto de vista retrospectivo, el Periodismo, sujeto a leyes distintas a las de la Historia, comparte en principio la idea de presente brindada en el párrafo anterior, solo que lo llama pasado reciente, pues únicamente un hecho concluido puede ser tratado con esta óptica y tampoco uno finalizado hace décadas requiere el mismo tratamiento. La definición de pasado reciente será la que asumiremos de aquí en adelante.

Desde el punto de vista periodístico, en el relato retrospectivo de un acontecimiento finalizado en el pasado reciente se puede observar el uso de diversos elementos que hacen renacer el interés por lo que algunos considerarían noticia vieja o de ayer.

Algunos de los ejemplos más ilustrativos los podemos encontrar en el ámbito de los deportes. Miremos el caso de un juego de béisbol entre los equipos Santiago de Cuba e Industriales correspondiente a la Serie de Oro de la Pelota Cubana: los reportajes, crónicas y comentarios publicados en los medios nacionales al día siguiente utilizaron esquemas narrativos construidos a partir de la rivalidad entre los adversarios, el protagonismo individual de ciertos jugadores y los momentos clímax del partido. Los resultados fueron construcciones variadas de una misma realidad, que explican, al menos en parte, el interés del público por acceder a ellas, incluso cuando muchos habían asistido al estadio o conocido del encuentro por radio o televisión. Los lectores siempre buscan historias para entender mejor y más completamente lo ocurrido, así sucede en todos los aspectos de la vida humana, no solo en el deportivo.

Millones de personas en todo el mundo no sólo quieren conocer sobre un acontecimiento cuando sucede, sino también hablar y leer sobre él. «Además de presenciar los hechos a través de los medios, los lectores tienen una necesidad de volver a ellos nuevamente para entenderlos en profundidad, y esta es una de las razones de ser del periodismo retrospectivo» (Calzadilla, 2011).

Otro posible interés en consumir productos periodísticos retrospectivos sobre un suceso que se conoció hace poco es el hecho de entender intelectualmente algo que ha cautivado desde el punto de vista emocional (Martínez: online). Por ejemplo, lo que se esconde detrás de los bombardeos a Libia solo se puede explicar con eficacia retrospectivamente, así, a la motivación inicial que desde las emociones causa informarse sobre los crímenes de la guerra, se une la satisfacción de poder comprender y explicarse uno mismo el por qué los acontecimientos se desarrollan de determinada manera.

Ahora bien, ¿cómo se narra retrospectivamente un suceso ocurrido en el pasado reciente? Según Martínez, profesor de la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en primer lugar «es necesario que el hilo conductor deje a un lado los acontecimientos marginales y se concentre en los sucesos centrales, es decir en los sucesos más importantes para el desarrollo de la historia. De esta manera, la complejidad de los hechos se reduce a una figura comprensible» (Martínez, 2001: s/f).

Uno de los rasgos distintivos de un relato retrospectivo es que «la mayor parte del texto está dedicada a momentos y tendencias significativas y a la explicación causal de los hechos, es decir, a dar a los acontecimientos la coherencia de una historia. Hace comprensible los sucesos complejos mediante los aspectos más relevantes» (Martínez, 2001: s/f).

El tiempo principal de los relatos retrospectivos es el pasado, pero a menudo encontramos el uso del presente, aunque no es muy aconsejable. En este caso no se trata de un presente con sentido de contemporaneidad, sino del llamado presente histórico (Calzadilla, 2011).

También es usual, como decíamos anteriormente, que en la historia narrada en un relato retrospectivo se presente el hecho como una relación entre dos fuerzas, contrarias o no, y, para poner en escena esta correspondencia, se necesitan protagonistas que la representen. «Estos elementos imprimen carga dramática al suceso y convierten a los sujetos que participan y a las fuentes en personajes» (Calzadilla, 2011).

El Periodismo Retrospectivo sobre hechos del pasado reciente se encuentra entre los límites de varias modalidades del Periodismo. Para explicar la afirmación anterior es útil la reflexión que hace Raúl Vázquez Muñoz sobre el Periodismo Histórico, pues, aunque ambas variantes difieren, tienen abundantes puntos de contacto; por tanto, en este caso es válido señalar que el Periodismo Retrospectivo «se mueve dentro del Periodismo de Opinión, en tanto el asunto es abordado por la familia de géneros que integran esa modalidad, en la que el periodista, en vez de "trasladar información, se dedica a analizar y comentar determinado hecho o problema”. Por sus características, el artículo es un género que le es muy afín, junto con la crónica.

«También forma parte del Periodismo Literario en la medida en que la información recogida sea contada a través del manejo de las técnicas narrativas, propias del cuento y la novela, se aprecie el manejo de distintos narradores, el diseño de personajes y procedimientos propios de la literatura, junto al manejo del dato exacto y verificado, como métodos afines del periodismo. Tal es el caso de los reportajes del escritor y periodista cubano Leonardo Padura, publicados en el periódico Juventud Rebelde. Por último, se acerca y puede entrecruzarse con el Periodismo de Investigación» (Vázquez: online).

Algunos autores han argumentado desde la Historia los inconvenientes que tiene tratar hechos finalizados hace poco tiempo, lo cual es aplicable también al Periodismo Retrospectivo. «En primer lugar exponen el problema que se presenta con las fuentes debido a la imposibilidad de obtener fuentes confiables que nos permitan profundizar en hechos recientes. Con frecuencia los papeles más importantes para la satisfactoria comprensión de un asunto no suelen publicarse sino mucho tiempo después» (Soto, 2004: s/n).

Otros aseguran que mientras mayor sea el período de tiempo que separa al autor de los hechos que narra, más cercano estará su trabajo de la verdad, como si esta estuviera en directa relación al tiempo transcurrido. Igualmente, hay quienes han catalogado de adverso el usual desconocimiento del final o las consecuencias que caracteriza a los sucesos ocurridos en el presente (Soto, 2004: s/n).

Al respecto comenta el periodista e historiador Timothy Garton Ash: «Si nos paramos a pensarlo, la verdad es que la idea de la lejanía en el tiempo es una idea muy rara: supone afirmar que la persona que no estuvo allí sabe más que la que estuvo.

«Tampoco se trata de que haya menos fuentes que antes; más bien al contrario; un autor que realice un texto retrospectivo sobre un siglo anterior tiene que reconstruir toda una época a partir de escasos documentos, mientras que para el actual, a la hora de hablar sobre un solo día, cuenta con fuentes suficientes para llenar toda una habitación. Como es natural, cada una da su versión y ofrece sus propios matices, pero, si se reúnen las diversas versiones, es posible obtener una instantánea bastante buena de lo que ha sucedido» (Garton, 2000: 23).

Sobre la objeción relacionada con los desenlaces, argumenta Garton Ash: «Desconocer el final o las consecuencias de los hechos actuales supone que la comprensión de su importancia histórica es mucho más especulativa y susceptible de revisión. Esto es verdad, sin ninguna duda. No obstante, eso puede ser también una ventaja: quien escribe mientras ocurren los hechos también deja documentado lo que la gente no sabe entonces, se detiene en hechos terriblemente importantes en la época, pero que, si no se ponen por escrito, pueden olvidarse, porque también existe la posibilidad que no tengan ninguna consecuencia» (Garton, 2000: 24).

En este sentido es esencial que, aunque los textos tengan determinada carga de especulaciones, los periodistas siempre sepan construirlos con la materia prima de la información verificable.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida (2011). Notas de clases. Curso académico 2010-2011. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

Garton Ash, Timothy (2000). El presente como historia. En Claves de razón práctica, no. 102.

Martínez, Matías (2001) ¿Fútbol de verdad? Observaciones narratológicas sobre los relatos en vivo. Consultado en http://fcom.altavoz.net/prontus_

fcom/site/artic/20050410/pags/

20050410222205.html el 29 de abril de 2011.

Soto Gamboa,  Ángel (2004). Historia del presente: estado de la cuestión y conceptualización. En e-l@tina: Revista electrónica de estudios latinoamericanos, vol. 2, no. 8.

Vázquez Muñoz, Luis Raúl (s/f). Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. Consultado en http://www.saladeprensa.org/art765.htm el 29 de abril de 2011. (Disponible también en http://mesadetrabajo.blogia.com/

2007/061810-periodismo-historico-

la-criatura-que-quiere-vestirse.php)

LA NOCHE DE LA TROVA

LA NOCHE DE LA TROVA

Dos veces al mes los que gusten del género, se darán cita en el centro cultural Bertolt Brecht para disfrutar la peña Mi noche, de Reinier Aldana.

ANABEL MIERES PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el centro cultural Bertolt Brecht de la capital se inaugura una peña musical con Reinier Aldana Dorado, exponente de la llamada “novísima trova”. “Para cualquier joven trovador es importante crear un espacio donde el público pueda conocer su trabajo, es un comienzo para mí”, expresó el protagonista de la peña, que llevará el nombre de Mi noche. 

La iniciativa cultural comenzará el tercer miércoles de noviembre (2009) con una frecuencia quincenal. Desde las 9:00 pm la sala Café del centro, con una capacidad para 150 personas, recibirá a los amantes de la trova, quienes podrán disfrutar de la peña durante dos horas y media. Raúl Torres, Fernando Bécquer, Adrián Berazaín y el grupo Deja Vú, serán algunos de los invitados a compartir escena con el líder del proyecto.

Las entradas, con un precio de 10 pesos en moneda nacional, se podrán adquirir el mismo día de la función en la taquilla del complejo cultural. Por primera vez el cantautor dispone de un espacio permanente para sus presentaciones y representa una nueva opción para el deleite de los seguidores del género.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Dónde.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuente: No documental, directa, primaria.
Primer valor noticia: Proximidad o cercanía.
Otros dos valores noticia: Actualidad. Novedad.
Tipo de noticia: Ligera, blanda, simple, previsible.

CARA A CARA CON EL ALZHEIMER

CARA A CARA CON EL ALZHEIMER

Es una enfermedad más frecuente en edades superiores a los 65 años y aún sus causas no han sido determinadas por completo, aunque diversos estudios revelan que pueden estar relacionadas con genes específicos. Hacerle fente es un desafío. Presentamos el testimonio de Margarita, Carmen, Juana, María…, no importa el nombre, sino su mensaje humano porque “la mejor arma para enfrentar la convivencia con el enfermo es esta: amor”. 
 
MAYKEL GONZALEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la medicina se conoce que el Alzheimer es la enfermedad cuyos síntomas principales son la demencia progresiva durante la mayor parte de su evolución y afectación de la capacidad de realizar movimientos complejos y coordinados. También es sabido por los especialistas que incide, mayormente, en personas mayores de cincuenta años, por lo que se considera como una demencia de tipo presenil.

Esta enfermedad es más frecuente en edades superiores a los 65 años y aún sus causas no han sido determinadas por completo, aunque diversos estudios revelan que pueden estar relacionadas con genes específicos. Es diagnosticada cuando se excluyen otras causas posibles de demencia y no es curable, aunque existen fármacos para su tratamiento. Pero, ¿qué más puede afectar el Alzheimer?

Margarita Moreno no cursó estudios de Ciencias Médicas, pero sabe muy bien lo que significa la enfermedad y sus consecuencias. Su madre, Labranza Ortega, padece de Alzheimer hace ya más de cuatro años. Actualmente, Margarita se dedica por entero al cuidado de la mujer que la trajo al  mundo y que le ofreció, hasta la adultez, la protección y atención que necesitaba. Lo que de seguro desconocía Labranza era que en cierto momento el rol materno se iba a intercambiar.

-¿Había escuchado algo sobre

la enfermedad de Alzheimer

antes de conocerla?

Escuché ese nombre, pero no sabía lo que significaba. Lamentablemente, creo que en los medios de información no se aborda el tema como se debiera y la gente desconoce bastante sobre esto, incluso hay quienes se quedan asombrados al escuchar el nombre. Pero en realidad nadie la conoce bien hasta que no se enfrenta a ella.

-¿A qué se dedicaba anteriormente?

Trabajaba en Comercio Exterior. Allí ocupé cargos de responsabilidad, hasta que mi madre empeoró tanto que tuve que  renunciar. También se había fracturado la cadera porque se cayó y ya me era prácticamente imposible dejarla sola en la casa.

-¿Cómo se percató de que Labranza

podría estar enferma?

Estaba cambiando, ya no era la misma. Se le olvidaban las cosas con facilidad y a veces se levantaba en la madrugada a caminar por toda la casa. Al principio pensaba que era como se dice: “cosas de viejos”. Pero poco a poco su situación se fue agravando y fue perdiendo facultades hasta llegar a este terrible estado.

-¿Cuál?

No conoce a nadie, ni siquiera se conoce ella misma. Solamente dice dos o tres palabras incoherentes a cada rato, que son las mismas. No puede realizar ni coordinar movimientos complejos o de mediana dificultad con sus manos u otras partes de su cuerpo. Tampoco puede caminar producto de la fractura de cadera por lo que permanece en la cama la mayor parte del día. Tiene varias escaras en la piel, que han empeorado con el tiempo.

-¿Quiénes la ayudan

en sus tareas diarias?

Tengo una hija que trabaja. Imagínate, como vivimos en el municipio Playa llega muy tarde todos los días. También está estudiando en la Universidad, por el Curso para Trabajadores. Pero a pesar de todo me ayuda siempre en lo que puede y cuando puede. Ella tiene una hija, mi nieta, de cinco años y necesita le dediquen tiempo, por supuesto. Es decir, casi siempre tengo que ocuparme de mi madre y de mi nieta a la vez.

-¿Recibe apoyo de los trabajadores

de Salud Pública?

Sí, como no. Quiero destacar la labor de una enfermera, Consuelo, que trabaja en nuestro consultorio del Médico de la Familia. Es una buena muchacha. Se ha encargado de atender diariamente a mi mamá, sobre todo en la curación de las escaras, que empeoran cada día. A veces siento pena de Consuelo porque reconozco su dedicación, y en pocas ocasiones  tiene los guantes esterilizados que necesita  para sanar la piel de mi madre.
 
-¿Cómo se preparó para

el cuidado de Labranza?

Estuve en un curso para cuidadores, en el Vedado, cerca del Hospital Calixto García. Allí pude aprender bastante sobre el enfrentamiento con el Alzheimer, que no es nada fácil. Las personas que presentan esta enfermedad requieren de un tratamiento especial y, por lo tanto, hay que prepararse para ello.

-¿Qué otros conocimientos

adquirió en ese curso?

Muchos. No solo se aprende del enfermo de Alzheimer, sino de personas de la tercera edad con problemas de salud en general. También te instruyen sobre el autocuidado, o sea, preocuparnos también por nosotros mismos, porque las personas que cuidamos a estos ancianos corremos el riesgo de enfermarnos, ya sea por el agobio, preocupación o estrés que provoca la tarea y puede perjudicar la salud.

-Según su criterio, ¿resulta

más doloroso vivir con

Alzheimer o convivir con él?

Ambas cosas son dolorosas. El enfermo pierde gran parte de sus capacidades mentales y, peor aún, llega a olvidar por completo a sus seres queridos. Su organismo funciona, pero en realidad no hay vida posible cuando no hay conciencia de que se está viviendo. No se puede vivir en un mundo vacío.

Por otra parte, la convivencia con el enfermo también se dificulta, más si tomamos en cuenta que quien cuida de él es familia suya y que sí está consciente de ello. Yo pienso, aunque pueda parecer egoísta, que quien cuida al enfermo siente más los males que provoca el Alzheimer porque se siente impotente al no poder hacer nada al respecto. La fe en el mejoramiento no sirve de nada en estos casos.

-¿Cuánto tiempo suele invertir

cada día en semejante

afán con Labranza?

Casi todo el tiempo en que estoy despierta, prácticamente desde que me levanto hasta que me acuesto.

-¿Qué hace?

A primera hora preparo el desayuno para todos. Cuando parten a sus respectivos trabajos y escuela, me dedico a bañar a mi mamá, sobre la misma cama donde la mantengo acostada, porque no puedo cargarla hasta el baño; a pesar de estar tan flaquita su cuerpo me resulta muy pesado. Esto lo hago cada mañana. El resto del día estoy pendiente de ella: le doy el desayuno, el almuerzo y la comida. Para ello tengo que levantarla de la cama, sentarla en un sillón cercano, cuidando de que no se caiga.

Mi jornada laboral es bastante extensa, y más si tomamos en cuenta que se trata de una sola persona para una labor que necesita a más de uno para desarrollarla. Quizás parezca fácil para quien no lo ha experimentado, pero créeme, no lo es.

-¿Cree que cualquiera pudiera

hacer lo qué hace?

Tal vez. Yo no soy de otro mundo ni nada por el estilo y muchas personas atraviesan la misma situación. Tengo vecinas que cuidan de su madre anciana enferma o su padre anciano y con demencia, a veces, de ambos y lo hacen solas, como yo. Es difícil, pero no imposible, todo depende de querer hacer bien las cosas y darse cuenta de que es, ante todo, una obligación de todo hijo o hija.

-¿Piensas que es un deber de

todos preocuparse más con

el tema del Alzheimer?
 

Sí, definitivamente. Es algo que concierne a todos y a lo que pocos prestan atención. Me parece que no existe la preocupación que requieren los enfermos de Alzheimer, ni la información necesaria sobre cómo combatir este mal o prevenirlo. Creo que eso es muy dañino, más con el envejecimiento de la población cubana que se pronostica para dentro de unos años.

-¿Qué recomienda para

combatir el Alzheimer y para

quienes recién se enfrentan

a una situación como la suya?

Primeramente, lo que recomiendan los médicos: actividad física e intelectual. Yo misma, que hace poco entré en la tercera edad, estoy en un círculo de abuelos al que asisto cuando tengo un mínimo de espacio libre en el día, que no es mucho, pero así lo aprovecho. Además, trato de leer siempre, aunque sea un poquito, eso me relaja bastante. También es efectivo conversar con los amigos, compartir con ellos, caminar, pasear, trabajar aunque sea en la casa.

A los que aún no están duchos en el enfrentamiento cara a cara con el Alzheimer, los exhorto a que se cuiden mucho, porque esta tarea en verdad puede dañar la salud y sin ella no podemos cuidar del enfermo ni de nosotros mismos. Simplemente piensen que se trata de la llegada de un bebé grande a la casa y que hay que atenderlo con todo el cariño del mundo y luchar por su bienestar. La mejor arma para enfrentar la convivencia con el enfermo de Alzheimer es esta: amor. 

FESTEJO ENTRE LIBROS

FESTEJO ENTRE LIBROS

Publicación del volumen Biblioteca Pública y Revolución en conmemoración al aniversario 108 de la Biblioteca Nacional.

RACHEL PEREDA PUÑALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con exposiciones artísticas, diversas actividades culturales y la presentación del libro Biblioteca Pública y Revolución, la Biblioteca Nacional José Martí festejará el aniversario 108 de su fundación, el próximo 18 de octubre (2009).

La jornada festiva comenzó en el mes de septiembre con una exposición fotográfica dedicada al escritor cubano Cintio Vitier, en su 88 cumpleaños, y a Fina García, su compañera de siempre, según manifestó Rosario Fernández, especialista en Promoción del centro.

"El volumen Biblioteca Pública y Revolución, de Miguel Viciedo Valdés, vicepresidente de la Asociación Cubana de Bibliotecarios, se publicará dos días antes del aniversario y su principal propósito será lograr un acercamiento a la labor de los 420 centros existentes en el país", manifestó Marta Hernández, encargada de Relaciones Públicas de la instalación.

Esta obra es necesaria para conocer la historia y los avances de dichas instituciones, además de su importancia y vínculo con el pueblo cubano.

En homenaje al cumpleaños de la Biblioteca Nacional y el Día Nacional de la Cultura, durante el mes de octubre se exhibirá en la galería El Reino de este Mundo, de ese centro, una exposición sobre Egipto y su vinculación con Cuba.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Cómo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: No documental, directa, permanente: Rosario Fernández, especialista en Promoción, y Marta Hernández, encargada de Relaciones Públicas.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros valores noticia: Interés colectivo.
Tipo de noticia: Ligera, directa.

 


 

EL PERIODISMO ES CONTAR HISTORIAS

EL PERIODISMO ES CONTAR HISTORIAS

Las acciones del pasado no pueden ser modificadas, la gran diferencia radica en cómo abordarlas.

JULIO BATISTA RODRÍGUEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando era pequeño la casa resultaba una aventura. Los estantes repletos de libros hasta el techo ejercían una atracción casi magnética sobre mí. Él los cuidaba como su mayor tesoro.

En aquella sala los volúmenes de historia fueron los únicos incapaces de acumular polvo sobre sus lomos, por el uso constante. Su contenido ocupó el mejor sitio entre los libreros, y estudiarlos dejó de ser un hobby para convertirse en religión.

El periodismo dedicado a esa temática ha sido su vida desde hace más de medio siglo. Años dedicados a la investigación, la lectura incansable y el perfeccionamiento de un trabajo que parece no tener fin, dieron fruto cuando en 2009 Julio Alberto Batista Delgado fue seleccionado Premio Nacional de Periodismo Histórico. Ya antes, en 1994, había merecido el Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Por eso, después de haberlo evitado durante tres años, decido hacerle una entrevista. Jamás será simple un diálogo de este tipo, menos si el entrevistado es nuestro abuelo.

-¿Desde cuándo existe en Cuba

un periodismo vinculado con

el rescate de la historia?

Personalmente lo hago desde hace más de 55 años. Sin embargo, mucho antes, en diferentes publicaciones se incluían secciones con trabajos de perfil histórico. Entre ellas estaba Bohemia y Carteles. La memoria de un país no se puede dejar pasar por alto, siempre y cuando se haga con vergüenza y profesionalidad.

Cuando comencé participaba en un programa sabatino auspiciado por la Asociación de Colonos y Hacendados. Los patrocinadores querían dedicarlo a los temas históricos y el equipo de realización aprovechó para desempolvar el pasado de la nación, especialmente el relacionado con las guerras de independencia y figuras tan importantes como Carlos Manuel de Céspedes.

Ya en los inicios del siglo XX, en la prensa nacional existieron figuras destacadas en el género. Algunas tristemente célebres como Ramón Vasconcelos, quien escribía en la revista Bohemia y atacó la figura del doctor Máximo Zertucha, culpándolo de complicidad en la muerte de Antonio Maceo. Acusación totalmente falsa y esclarecida antes de terminar la guerra en 1898 por un tribunal del Ejército Mambí.

-¿Qué tan común es hoy

la práctica del periodismo

histórico en el país?

Está difundida, en algunos lugares más que en otros, con la participación de muchos y talentosos jóvenes, lo cual es bastante halagüeño para el futuro. Además, es bastante frecuente en la prensa audiovisual y escrita. El ejemplo clásico son las crónicas de Ciro Bianchi publicadas todos los domingos por Juventud Rebelde. Con ellas puedes transportarte hasta cualquier sitio de La Habana de otras épocas, sin dejar de ser la misma persona parada en la Cuba del siglo XXI.

También son muy usuales los programas de corte histórico dentro de la programación de las emisoras de radio. En mi caso, con Nuestro José Martí, he tratado de acercar más al pueblo de Cuba a la figura de ese genio. Cuando pensamos en él lo hacemos casi siempre con la imagen del mármol en la mente, y eso solo logra distanciarlo del hombre común.

Eladio Secades, periodista cubano del siglo XX, escribió en la década de los años 40: “(…) El criollo aprende a Martí en el Kindergarten, lo olvida en el instituto y después lo recolecciona y explota en los mítines políticos (…)”. Esa fue la realidad de la etapa, y para no regresar a ella trabajo, porque mi aspiración es que el cubano común aprenda a respetar a Martí desde sus valores humanos, y no solo desde la frialdad de una estatua o una frase.

Pero hacer este tipo de programas no es nada sencillo. Para poder escribir y ambientar cada capítulo que sale al aire debo hacer un ejercicio diario de investigación. Lo importante en mi espacio no es decir una vez más lo que todos saben de José Martí. Me centro en encontrar esos aspectos menos conocidos de su vida, los que puedan interesar al ser humano, los que no tengan la visión del héroe, del hombre intachable y con lo frase exacta siempre dispuesta a socorrernos.

Esa ha sido desde el inicio mi divisa, centrarme en lo que pueda resultar novedoso, interesante. En el instante en que comience a repetir los mismos panfletos recitados de memoria por los niños de la primaria perderé el trecho ganado. Entonces no seré otra cosa que un reproductor de ideas gastadas, y esa es una de las grandes razones del tedio ante cualquier tema, en especial los relacionados con el periodismo histórico.

Hay otro aspecto, que ante la influencia de una personalidad tan atrayente como lo es Martí, muchos olvidan. Es la existencia de personas que colaboraron con él, en la mayoría de las ocasiones desde el anonimato. Nunca deberíamos obviar la importancia de esos seres silenciosos, relegados a un segundo plano. La historia está plagada de héroes de este tipo, esperando ser desempolvados.

Evitar que la historia quede en el aburrimiento de las clases, o se convierta en patrimonio de investigadores es la principal labor del periodismo vinculado a ella. Abandonar esta práctica sería echar a un lado nuestras raíces, ignorar todo el legado de más de cinco siglos. He aquí una de las razones de la necesidad de su permanencia y fortalecimiento en nuestros medios de comunicación.

-¿Es conocido el periodismo

retrospectivo dentro del gremio?

No sabría decirlo con certeza. Quizás ese nombre pueda resultar confuso para muchos, incluso para quienes nos hemos dedicado a realizar trabajos de corte investigativo y de rescate de la memoria histórica del país.

Por otra parte, lo que hoy se intenta legitimar como periodismo retrospectivo en el campo académico, tiene grandes puntos de similitud con el trabajo intuitivo desarrollado durante años por los profesionales de la prensa cubana. Contextualizar un hecho, traer la historia para que nos apoye en la interpretación del presente, no es nada desconocido en la profesión.

-¿Qué diferencias es posible

observar entre  el periodismo histórico

tradicional y el periodismo retrospectivo?

Desde mi experiencia no encuentro grandes diferencias entre uno y otro. Quizás esto lo determine el hecho de que todo mi trabajo, el cual siempre consideré como periodismo histórico, tenga gran similitud con esta nueva vertiente, pues ambos buscan esclarecer otras aristas de la historia, dar otras miradas más allá de las convencionales.

Simplemente se han actualizado los términos. Algo común en estos días. Pero la esencia sigue siendo la misma. La historia puede y tiene que ser manantial inagotable, de donde todos deberíamos beber. Tal vez la generación más experimentada no se identifique con el vocablo, pero maneja de forma adecuada los instrumentos del periodismo, y aprovecha las inmensas posibilidades brindadas por esta rama.

-¿Qué es lo más importante para

desenvolverse en este género?

Saber mucha historia, estudiarla sin descanso. Como en cualquier especialidad del periodismo, esta requiere de un alto nivel de conocimientos sobre los temas a abordar. Tener un enfoque exacto de la misma le permite al periodista recrear los ambientes, explicar los contextos. Muchas veces olvidamos que las decisiones, las posturas y las ideas son el inevitable resultado de la interacción de los hombres con su entorno. Eso también es muy importante: poder dilucidar el contexto y entenderlo, sin intentar traer los hechos a nuestra realidad por la fuerza.

Leer incansablemente es fundamental para todo investigador. Los libros son fuentes invaluables de consulta. Buscar siempre la variedad de autores y criterios para poder tener un espectro más amplio del hecho. Nunca es recomendable quedarse con una sola visión. La vida es demasiado rica para contentarse con el color que ofrece un solo cristal.

Pero quizás lo más importante sea la verdad. Siempre lo más importante es la verdad en esta profesión. Para quien se dedique al periodismo histórico queda vedada la fantasía, vista como la libre creación sin respeto a la veracidad de los hechos. La imaginación debe ser utilizada para atraer, motivar a la lectura o enganchar al receptor del mensaje, pero nunca para fabricar la historia.

Otro requisito es tener siempre alerta el radar interno. A cada paso podemos encontrar cientos de historias interesantes. Y, aunque no podamos recordarlo todo, al menos debemos tratar de ser un gran filtro, por donde nada pase inadvertido.

-¿Y dónde dejamos la

actualidad de los trabajos?

Eso es otro tema. Recuerda, se trata de traer al presente sucesos del pasado. Ahí el periodismo reporteril llega tarde. Por ello tienes la obligación y el reto de captar la atención del público. Digo reto porque en gran parte de las ocasiones ya los receptores tienen conocimientos previos sobre el tema, si es de la historia cubana mucho más. Es ese el punto donde el talento del periodista entra en acción. Cuando se enfrentan el hecho y la pluma, la diferencia la marca el talento y la preparación de quien esgrime la segunda.

Necesitamos recordar siempre lo que decía Martí a Gonzalo de Quesada: la importancia de la amenidad. Es así de sencillo. El periodismo se trata de contar historias, de entretener y educar. Eso se ha perdido con el tiempo, pero aún podemos rescatarlo.


 

RENACE LA CERÁMICA EN HABANA VIEJA

RENACE LA CERÁMICA EN HABANA VIEJA

Artistas de la plástica exponen sus colecciones.

SUSANA ANTÓN RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Réplicas en cerámica de los huevos abandonados por las codornices en el Jardín Madre Teresa, en la Plaza de San Francisco de Asís, y de los carapachos dejados por las jicoteas en el foso del Castillo de la Real Fuerza, son presentados a los visitantes de ambos recintos.

Las  obras “Las codornices” y “Entre cielo y tierra…”, de la artista  Amelia Carballo Moreno, se exhiben  en el Centro Histórico de la capital de todos los cubanos, a partir de un proyecto para adornar  la zona con  las creaciones de los artesanos del taller de cerámica Terracota 4, sito en la calle Mercaderes, entre Obrapía y Lamparilla. 

“Éramos cuatros artistas de la Isla de La Juventud cuando Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana y conocedor de nuestros trabajos, nos propuso tener un espacio propio en la Habana Vieja  para exponer las obras”, expresó Amelia, fundadora del grupo.

Aunque en la actualidad solo ella permanece activa, se mantiene la denominación del grupo, pues más que al número de integrantes, responde a los cuatro elementos: tierra, fuego, aire y agua, formadores de la cerámica.

Las piezas, elaboradas mediante la técnica de arcilla chamoteada, se modelan hasta obtener su forma definitiva antes de ser colocadas en hornos a una temperatura de 1 150º Centígrados, decorándolas con pigmentos y esmaltes.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros valores noticias: Interés colectivo. Proximidad o cercanía.
Tipo de noticia: Ligera, directa.
Tipo de fuente: No documental, documental.
Fuente: Amelia Carballo Moreno, creadora de las piezas y fundadora del grupo.

 

HACER HISTORIA DEL PASADO RECIENTE: UNA POSIBILIDAD, UN DESAFÍO

HACER HISTORIA DEL PASADO RECIENTE: UNA POSIBILIDAD, UN DESAFÍO

Tema: ¿La vida cotidiana puede abordarse desde el periodismo retrospectivo? ¿Por qué? Cite ejemplos.

LUIS MIGUEL CABRERA VÁZQUEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Abordar sucesos recién ocurridos desde el periodismo retrospectivo puede ser una propuesta difícil para muchos profesionales de la prensa. Hacerlo implica enfrentarse al análisis profundo del hecho, consultas bibliográficas, y la diversidad de puntos de vista, todo ello más visible cuando es el paso del tiempo el que posibilita claves reposadas.

Ahora bien, ¿se enmarcaría dentro del periodismo retrospectivo un trabajo centrado en un acontecimiento acaecido un año atrás, o menos, casi en el hoy, desde la perspectiva del pasado cercano?

Pedro Antonio García, formado como profesor de Historia y devenido periodista, considera que la respuesta es afirmativa y asevera: “Desde luego, cuando escribes una crónica de cualquier hecho estás adentrándote en ese periodismo. Eso, si lo haces lo mismo dos horas, que dos días después, nunca en el momento en que acontece el hecho”.

El periodista cubano Luis Raúl Vázquez Muñoz en su artículo Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse, asegura que el pasado, aunque sea reciente, atañe al periodismo histórico. Es esta una afirmación cuestionable para otros profesionales, como la historiadora-reportera Yenlys Artiles, quien cataloga de imprescindible la investigación profunda para hacer un buen periodismo histórico “y para eso se requiere del transcurso de no menos de diez años”.

Sobre el pasado reciente, Artiles señala que “se puede tratar en una crónica o un reportaje, hasta podría hablarse de su importancia y posible repercusión, pero sería más bien periodismo, sin carácter histórico.”

A su vez, Iraida Calzadilla, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, apunta que en ese hecho casi instantáneo no está el presupuesto teórico, tanto del periodismo histórico como del periodismo retrospectivo, pues entonces se negaría el acto mismo de reportar o de narrar los hechos que acontecen y están en una cierta temporalidad presente.

“El criterio de pasado porque acabó de suceder, porque todo hecho en sí mismo es pasado desde el mismo momento que acontece, es una construcción que puede venirnos de la matemática, de la física y de la filosofía, pero en el periodismo el tiempo adquiere otra perspectiva, dada más por el estilo psicológico en que se abordan los acontecimientos expresados en productos comunicativos”, afirma la profesora.

Estos tres criterios poseen como base las características del periodismo retrospectivo -estadio superior al periodismo histórico, pues es más amplio en el tratamiento de temas. Calzadilla apunta que no se circunscribe solo a hechos históricos. Su dimensión está en el hecho en sí que tributa desde el pasado una nueva luz, nos ofrece una noticia, sigue siendo aportador-. Es decir, si se cumplen sus reglas establecidas para esos acontecimientos es posible abordar la vida cotidiana desde ambos. Aún en el criterio de Artiles, si existiera análisis e investigación podría concebirse un buen trabajo a partir del hecho reciente.

Así, pues, queda descartada la categoría tiempo o la condicionante de si el pasado es lejano o cercano a la hora de hacer el periodismo en cuestión. Para su realización sobresale como premisa el aspecto formal, es decir, la capacidad del trabajo (de cualquier género) de abordar el hecho como “narración que tiene en cuenta el contexto, la seriedad del análisis, la multiplicidad de voces, el conflicto latente, la contrastación y la novedad. Es hacer pensar en otra actualidad”, propone Calzadilla.

Dicho esto, sería oportuno cuestionarse: ¿carece de profundidad el periodismo histórico que aborda el pasado reciente? García, sin abandonar su certeza de la posibilidad de hacer periodismo retrospectivo partiendo de un hecho próximo en el tiempo, reconoce en él una limitante: “Generalmente, no asimila un análisis riguroso, principalmente por el hecho de que le falta distanciamiento en el tiempo. No obstante, en eso influye la capacidad y experiencia del periodista”.

Asimismo, Vázquez señala en Periodismo Histórico: la criatura…, que “la respuesta se puede encontrar en el análisis del tiempo informativo que rige el suceso, es decir: en la medida en que el evento afecte a la comunidad en que se desarrolla y esa afectación desate una urgencia noticiosa. Al momento en que se supere esa premura, más se acercará a la definición que proponemos”, refiriéndose al periodismo histórico.

Artiles –afincada solo en el periodismo histórico-, señala que, al analizar desde esa perspectiva un hecho cercano en el tiempo, sobre el cual no se poseen indagaciones suficientes, “es difícil emitir un criterio acertado, analizar su repercusión. Se puede ofrecer un juicio personal, pero una mirada más profunda, un criterio académico, eso es más complicado. Por ejemplo, cualquier actitud del gobierno hoy o una medida, es difícil estudiarlas desde el punto de vista histórico, pero en una década sí podría hacerse ese análisis más rico, porque ya se verían las consecuencias, se tendría más en cuenta el contexto”.

Calzadilla precisa que “los hilos para contar una buena historia desde la retrospección están en los elementos que acompañan la narración y descripción del hecho, de manera que este aliente su hondura narrativa con acontecimientos, contextos, multiplicidad de fuentes, juicios explicativos y expositivos para que se de al lector un fresco epocal”.

Para la profesora también son clave los recursos del lenguaje, el estilo del periodista y su capacidad de convertir a los hechos y sus figuras en protagonistas de carne y hueso, posibles, alcanzables.

Vuelve a sobresalir la vital importancia de no perder de vista los aspectos constituyentes del periodismo retrospectivo. La ausencia de un análisis profundo o su presencia escasa atentaría contra la realización de este tipo de abordaje periodístico, máxime cuando la cercanía temporal del suceso es el principal enemigo, pues “aún hay un fuerte componente de emociones y subjetividades que el periodista debe cuidar y deslindar; pero tampoco hay que temerle, las lógicas de la profesión suelen servir también de brújula”, considera Cazadilla.

Esto no significa, sin embargo, que quede vedada la posibilidad de ver el pasado reciente desde el periodismo retrospectivo, sino que presupone, para el profesional, un reto.

La posibilidad de carecer de hondura si se aborda el pasado reciente pudiera estar compensado por la utilidad de brindar desde una posición muy cercana, una visión diferente de un determinado acontecimiento. Si bien al tratar un hecho del pasado lejano, los periodistas recurren a la labor de los historiadores y consultan documentos confeccionados por ellos, para la conformación de la historia es prácticamente imprescindible la prensa.

Para García, la “historia presente” que a su juicio es una categoría muy cercana al periodismo histórico del pasado cercano, es imprescindible para desarrollar luego trabajos periodísticos e investigativos con mayor profundidad. Y cuestiona: “¿Qué sucedería si no existieran las crónicas y reportajes de Enrique de la Osa sobre el diamante del capitolio, sobre la masacre de Orfila, sin el reportaje de Marta Rojas sobre el asalto al Cuartel del Moncada, o sin los de Dora Alonso sobre la invasión a Playa Girón?”

Aunque en los medios cubanos la temática histórica no se valora aún como debiera, el periodismo de este tipo resulta una garantía para la memoria histórica. No solo es posible exponer de manera brillante un hecho reciente que ya es historia, sino necesario.

En los periodistas que tratan la temática histórica reposa la responsabilidad de llevar el pasado a los receptores de manera emotiva, interesante y atrayente. Es esta una responsabilidad descrita por André Malraux, cuando calificó a los reporteros como "historiadores del instante".

Bibliografía:

Aróstegui, Julio. La historia vivida. Sobre la historia del presente, Madrid, Alianza, 2004. (Consultado el 18 de abril en http://www.historiacontemporanea.ehu.es/s0021-con/es/contenidos/ boletin_revista/00021_revista_hc30/es_revista/adjuntos/30_15.pdf)

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2010-2011. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

Denis Valle, Marta. El periodismo histórico en Cuba. Consultado el 26 de abril en el sitio web www.cubaperiodistas.cu

Vázquez Muñoz, Luis Raúl. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. Consultado el 26 de abril en el sitio web www.cubaperiodistas.cu

Periodistas consultados:

Pedro A. García, revista Bohemia. Historiador de formación y documentalista.

Yenlys Artiles, Sistema Informativo de la Televisión Cubana. Historiadora de formación.