Blogia

Isla al Sur

UNA NUEVA OFERTA PARA EL HOGAR

UNA NUEVA OFERTA PARA EL HOGAR

 

El Fondo Cubano de Bienes Culturales, de conjunto con la Oficina del Historiador de la Ciudad, brinda renovadas opciones para la familia cubana.

 

CLAUDIA ÀLVAREZ FERRALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Tienda del Mueble se abrirá con el propósito de llevar a la población las producciones de ese tipo, con la mejor calidad y la mayor variedad, esa es nuestra premisa fundamental, asegura Mayra Powell, directora de la entidad.

La inauguración del centro el próximo viernes 9 de octubre (2009) crea gran expectativa, pues es algo totalmente novedoso que no se había puesto en práctica en ningún lugar del país.

Conocida antiguamente como Taller de Muebles de Estilo, hoy será espacio para el hogar. El establecimiento está dividido por sets de sala, cuarto, comedor y terraza, y contará también con disimilitud de artículos que servirán para recrear el ambiente.

Según expreso Powell, las piezas a vender son de artesanos de todo el país, a quienes el Fondo Cubano de Bienes Culturales, de conjunto con la Oficina del Historiador, proporciona la materia prima para crear los productos que finalmente llegarán a la población interesada en adquirirlos.

Habrán muebles de todo tipo: tradicionales, de fibra, esquinados, algunos más modernos, provenientes de provincias Villa Clara, Pinar del Río, Santiago de Cuba. “Sera única a nivel nacional”, aseveró su directora Mayra Powell.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida.
Tipo de fuentes: No documental, directa y primaria.
Primer valor noticia: Inmediatez.
Otros dos valores noticia: Actualidad. Novedad.
Tipo de noticia: Ligera, simple y directa.

COMO ME LO CONTARON, AHÍ VA

COMO ME LO CONTARON, AHÍ VA

Si Ania Ortega confiesa que en más de una ocasión ha perdido la paciencia con el uso y abuso de la historia en la Televisión Cubana, Yenlys Artiles manifiesta que hay que salvar el pedacito del ayer y presentarlo al público con conocimientos profundos.

LÁZARO MANUEL ALONSO CASTRO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El cine la apasiona, quizás porque en ese medio no tiene que preocuparse por el tiempo. No llegó al noticiero con una formación periodística, pero sí tenía la de historiadora, porque esa había sido su formación universitaria. Y así concibe ella el profesional de la prensa especializado en el tema: primero que tenga apropiado el conocimiento del pasado y luego las herramientas del discurso informativo. 

Ania Ortega confiesa que en más de una ocasión ha perdido la paciencia con el uso y abuso de la historia en la Televisión Cubana: “Muchas veces ponen a un conductor a decir cosas como si fuera un maniquí, o a un historiador que al final jamás ha estudiado nada de la materia. Los directores pierden de vista que el presentador debe ser solo el hilo conductor, los detalles, anécdotas y datos deben estar en voz de quien se halla acercado al hecho, a la personalidad o al proceso en cuestión. Eso le da seriedad y confiabilidad al trabajo”.

La falta de profesionales debidamente formados es una de las más discutidas polémicas en el periodismo histórico televisivo de Cuba, aunque podrían sumarse otras. Por ejemplo, el poco conocimiento de los periodistas sobre el abordaje de un acontecimiento desde la mirada retrospectiva.

“La retrospectiva es sencillamente una parte de los materiales que elaboramos en los informativos. Generalmente es la alusión a algún pasaje, o el uso de imágenes que ambientan un parlamento del periodista o el entrevistado, pero como género puro la retrospectiva no existe”.

En su afirmación parece desconocer que la retrospección en el periodismo es más que un pedazo de historia dentro de la gran historia. Es el encanto de reactualizar el ayer, de descubrirle los matices que lo hacen interesante hoy, de convocar nuevamente el conflicto y analizarlo desde múltiples voces. 

Ania es una de esas personas que siente por Maceo, por Mella, por el Che, por quienes ayer defendieron Cuba. Cada trabajo suyo suele recordarlo con amor, por ejemplo, la mirada aquella en la que una mujer le narró los sucesos del cuartel Goucuría. Y le satisface su último reportaje, el del Primero de Mayo: “Carecía de muchas imágenes, sobre todo de Jesús Menéndez, entonces tuve que acudir al presente para recrear los escenarios donde el líder azucarero dio sus discursos. No tenía referencias de familiares, pero un amigo suyo fue el «historiador» que necesitaba para hacer creíble mi historia”.

Son estos los matices que la redactora reportera del Sistema Informativo de la Televisión Cubana entiende por retrospección dentro de la prensa audiovisual. “El presente es una buena herramienta para escribir del pasado, pero solo eso, una buena herramienta”.

Con la misma seguridad afirma que le aburren los espacios que en la televisión cubana abordan la historia. Considera que la mayoría son fríos y quienes los conducen no conocen de qué están hablando. Ania entiende que el estilo de hoy en todas las televisoras del mundo es el conversacional, el diálogo con el público. “Por eso me parecen más acertados «Como me lo contaron, ahí va», del Canal Habana, y «De lo real y Maravilloso».

Contar la historia desde el pasado es un asunto “soso” en la televisión, reitera la periodista. “Puedo afirmar, por ejemplo, que el programa Orígenes ya no tiene la misma funcionalidad que en los tiempos en que era conducido por Julio Acanda. Antes se contextualizaba todo, los lugares de grabación estaban justificados, nada se improvisaba. Además, Julio le ponía su sello”.

Y aunque le duele la falta de atención al periodismo de corte histórico, agradece que a los jóvenes les resulte llamativo acercarse a los temas del pasado: “Aunque la calidad no es la mejor, resulta muy bueno que las nuevas generaciones piensen también en el periodismo histórico”.

Y lo siente Ania, convencida de la probidad de sus nuevos colegas, una de ellas, otra historiadora que apostó también por hacer del ayer la noticia. Yenlys Artiles hace seis años llegó a los estudios de la televisión, primero como parte de la comisión de calidad. Luego fue redactora-reportera del Departamento de Corresponsalía del Sistema Informativo hasta llegar a la revista Buenos Días, donde cada sábado está 15 minutos en pantalla en una sección dedicada a la historia. “Páginas del Pasado aborda cualquier tema relacionado con el ayer, con el pasado lejano o reciente”, afirma.

Para ella, como para su colega Ania, el Periodismo retrospectivo no deja de ser una denominación más. El peso, según sus propias palabras, “está en la historia, en salvar el pedacito del ayer y presentarlo al público con mis conocimientos”.

Yenlys coincide también en que el tratamiento de la Historia debe pasar por manos especializadas: “A veces las personas creen que la anécdota, ‘el chisme’, es el centro de la construcción periodística. Pero se equivocan, ese puede ser un matiz, pero no lo es todo”.  

Y luego de conocer sobre la retrospección y sus diferencias respecto de la historia puramente contada, Yenlys asegura que, igual sería complejo hacerlo en la Televisión: “Primero, porque no tenemos personal lo suficientemente creativo. Luego, porque el periodismo histórico en Cuba no es un tema que se mantenga en las políticas informativas, pues solo se hace cuando se acerca una efeméride”.

El asunto no es festivo. Las maneras de hacer foráneas parecen llamar la atención más de lo que logran los espacios diseñados en la TV cubana para abordar la Historia: “Hay series que se ven en Cuba y su contenido, artísticamente trabajado, es un reflejo de sus héroes”.

Lastimero le resulta a esta joven periodista que acá no lo sepamos hacer igual, con tanto talento y ganas de hacer: “Cada día las personas saben menos de historia, y si conocen es solo lo que aprendieron en la escuela. Se suele poner resistencia a nutrirse de un buen libro, de un autor como Eduardo Torres Cuevas, o de una Hortensia Pichardo”.   

Aunque en este punto parecen divergir Ania y Yenlys. “La historia es algo que se enriquece con el tiempo. Los héroes no son pedazos de cartón, seres que no se equivocaron, ni se enamoraron. Están ahí y son nuestros, no podemos verlos apartados de sus sentimientos, de su contexto”, opina Ortega, quien también es conductora del espacio «Entre tú y yo».

El desconocimiento de la retrospección como técnica para traer al presente sucesos del pasado parece no tener punto final en los medios cubanos. “Es solo historia de lo que hablamos”, contestaría alarmada cualquier persona ávida de conocimiento en el tema. Hacerlo, ese parece ser la otra idea a la que no pueden poner punto final los profesionales de la prensa en Cuba.

 

 

ARTE POR EL APÓSTOL

ARTE POR EL APÓSTOL

Artistas cubanos celebran el aniversario 120 de la publicación de La Edad de Oro.

LILIBET ENRIQUEZ INFANTE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ese hombre es mi amigo, es el nuevo proyecto desarrollado por 29 pintores cubanos, en el Memorial José Martí, con el propósito de acercar a los niños a la obra del Maestro, mediante las artes plásticas, en el aniversario 120 (2009) de la publicación de La Edad de Oro.

Con un lenguaje contemporáneo, Mario García Portela, Maikel Herrera, Lancelot Alonso y otros artistas, recrean los textos martianos en obras con carácter museográfico, de 80 por 60 centímetros y sobre tela.

En conjunto con los pintores, el grupo La Escalera, integrado por estudiantes de las facultades de Artes y Letras y Arquitectura, fueron los encargados de desarrollar la propuesta, que demoró tres meses hasta la terminación.

“Aspiramos a publicar La Edad de Oro ilustrada con estos trabajos, pero no contamos con los recursos, entonces elaboramos un catálogo que sintetiza la obra martiana representada en cada obra”, comentó Quijano.

Al mismo tiempo, el proyecto convoca a otras dos actividades: un concurso infantil cuyo premio es la exhibición de los dibujos y un coloquio en el Instituto Superior Pedagógico Rubén Martínez Villena, acerca de las potencialidades educativas de La Edad de Oro.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuente: No documental y directas: Víctor Manuel Quijano, Niurka Susana, Mendoza, Isabel Rivero y Tania Rivero Bacallao.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros dos valores noticia: Novedad y cercanía.
Tipo de noticia: En desarrollo.

 

EL PRIVILEGIO DE SER MAESTRO

EL PRIVILEGIO DE SER MAESTRO

Marisela Rodríguez Peñate afirma que si volviera a nacer dedicaría nuevamente su vida a la profesión que la cautivó para siempre.

Texto y fotos:
IVAN MORALES MORALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Como parte del programa de desarrollo para una cultura integral de nuestro país, surgió en el año 2000 la Tercera Revolución Educacional. Una ley de generación de ideas, como decía el Comandante en Jefe, en que una iba generando a la otra para lograr un todo.

Uno de los pilares dentro de ese proceso son los Profesores Generales Integrales (PGI). Adolescentes que no sobrepasaban por mucho la edad de sus alumnos, pero que tendrían la humana labor de educar y, sobre todo, llevar adelante la tarea de transformar la enseñanza secundaria básica.

Al frente de aquel grupo de “valientes”, como los nombrara Fidel, se encontraba Marisela Rodríguez Peñate, una joven cuya meta principal era lograr que el estudiante se graduara con mejor formación académica, un proyecto de vida definido y mayor sentimiento patriótico.

Primeros pasos

“Nunca pensé dedicarme al magisterio, aunque la vida me fue preparando sin notarlo. Al terminar el preuniversitario quería ser psicóloga, pero obtuve baja nota en el examen de ingreso. Eso cambió mi destino hacia una profesión poco deseada en aquellos momentos. A las pocas semanas de iniciado el curso, empecé a descubrirme como profesora y pude apreciar cuál sería la verdadera vocación a seguir”.

Hay momentos en la vida de toda persona que resultan difíciles de olvidar. La también Doctora en Ciencias Pedagógicas no está exenta de ellos y existe uno en especial que recuerda con orgullo.

“Durante el V Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en marzo de 1995 tuve la tarea de elaborar, leer y entregar a nuestro Comandante en Jefe, la declaración de todos los institutos pedagógicos del país. En ella se manifestaba una posición firme e inequívoca al lado de nuestra Revolución en pleno período especial, etapa en la cual los jóvenes desempañábamos un rol esencial. Allí pude ver de cerca de Fidel por primera vez, un sueño de mi niñez hecho realidad y que conservo en la memoria con celo”.

El pensamiento martiano la cultivó desde pequeña. Se siente identificada con cada idea y afirma que utiliza sus libros como método de enseñanza. “Lo fundamental es mostrarles el camino hacia las ideas del Apóstol, el resto deben descubrirlos por sí mismos”.

Cuando la comparan con la frase de José de la Luz y Caballero que reza “Instruir puede cualquiera, educar, solo quien sea un evangelio vivo”, se ruboriza, aunque sobre esta afirma: “El magisterio es más que enseñar. Mi misión es educar, y para quienes desarrollamos esta labor, existe una aspiración común, llegar a ser “evangelios vivos”. Ante todo, debemos tener como paradigma convertirnos en personas que más allá de instruir, puedan preparar; personas en quienes el alumno siempre encuentre respuesta a sus interrogantes, no solo referente a la materia impartida, sino sobre la vida en general”.

Profesores Generales Integrales

El 2 de diciembre de 2001 se inauguró la escuela experimental Cosmonauta Yuri Gagarin, ubicada en el municipio habanero de Caimito. La tarea constituyó un reto inmenso, pues si difícil fue iniciar el proyecto, más lo resultó mantener el éxito. Su fundadora y primera directora, Marisela Rodríguez, rememora sobre aquel momento en declaraciones al periódico Granma: “El modelo del Profesor General Integral (PGI) ya no es un proyecto, sino una realidad de la que disfrutan los educandos de secundaria básica. Es la demostración de lo que se puede hacer en el Socialismo”.

Ocho años después de creado el proyecto los resultados varían de una escuela a otra. Para la sociedad cubana existen magníficos ejemplos, aunque también los hay menos buenos.

-¿Cómo aprecia usted la situación

de los PGI en estos momentos?

La idea original de Fidel era preparar a aquellos jóvenes para impartir clases en la secundaria básica. Sin embargo, la familia cubana los enmarcó dentro del rango de profesor general para cualquier enseñanza, y esto trajo como consecuencia un rechazo de la sociedad.

Los PGI son profesores que salen graduados del preuniversitario y comienzan a formarse, y en segundo año inician sus labores como responsables de la educación integral de un grupo de quince adolescentes. Para ello es imprescindible que alcancen una cultura general integral, y así lograr hacer de las clases y relaciones con sus alumnos, hechos interesantes.

Sin embargo, no puedo ser absolutamente optimista y soslayar la realidad, pues existe una situación difícil en su preparación. Son jóvenes que deben dominar a la perfección los contenidos de la enseñanza media. El auto-estudio es una batalla a ganar, elevar la motivación para que empleen más tiempo en esa tarea es una meta trazada. Atendemos sus motivaciones, y trabajamos para que tengan claridad sobre la misión que deberán cumplir.  Hoy tenemos conciencia del problema y se toman medidas paulatinas para resolverlo.

No podemos desesperarnos, este es un período de tránsito natural entre una etapa y otra. Estamos formando nuevos maestros, pero lo primordial es mantener a los que aún siguen en sus puestos.

Aunque todo no es malo, también existen muchachos que a pesar de su corta edad, impresionan por sus resultados. De ellos también se habla, he escuchado excelentes criterios.

La imagen que proyecten en el aula es elemental para que los adolescentes, que hoy son sus alumnos, quieran luego ser pedagogos. El secreto se halla en la dirección del proceso y cómo los preparas para tener una posición de éxito.

-¿Cuáles son las causas que propician

la deserción de profesores

jóvenes de sus puestos?

Esta labor implica dedicación constante y mucho sacrificio, es una carrera de altruismo, de desinterés, se basa en el deseo de hacer en función de la sociedad. Por eso debemos prestar gran atención a la creación de valores en nuestros estudiantes, no solo formarlos como educadores, sino seguir constituyendo una sociedad que respete la profesión y la sienta digna, admirable. Una de las principales características de este plan pedagógico es el fortalecimiento de la relación alumno-profesor-familia.

-¿Tanta masividad no atenta contra el

buen desarrollo del verdadero maestro?

Nos queda solo una opción, hacer grandes formaciones o cerrar las escuelas. No tenemos los maestros necesarios, por tanto, debemos acudir a esa masividad.

-Una mejor selección ayudaría.

Hacia ahí es donde tenemos que llegar, a realizar cada vez una mejor selección, con mayor nivel de preparación y motivación por ser profesores, pero estamos en una situación que nos lleva a recurrir a disímiles variantes. ¿Cómo lograrlo? En estos momentos no es posible en toda su magnitud,  porque no los tenemos.

-¿Por qué ocurre en las

escuelas el rechazo al magisterio?

He reflexionado muchas veces sobre el tema, y siempre llego a la conclusión de que la elección está marcada por los valores de cada persona, su desinterés, altruismo, la decisión de ponerse en función de los otros y sentirse realizado al ver el éxito de sus alumnos. A veces se debe también a una mala orientación, y a la solución de sus problemas personales. Piensan en buscar otras alternativas que desde el punto de vista práctico pueda ayudarles más. 

-¿Cómo aprecia la evolución

de la educación cubana?

Cada tiempo es paulatinamente superior. Asumir en un sistema como el nuestro una enseñanza para la totalidad, implica retos. Esto refleja la evolución de la sociedad en todos los planos, ya sea científico, deportivo o cultural. Mi visión acerca de la educación cubana es amplia, sin estar exentos de dificultades, las cuales nos hacen superiores también. Cada paso que da nuestra Revolución nos lleva a perfeccionar este sector, para erradicar los errores cometidos. Por tanto, te puedo decir que sí evolucionamos, y sobre todo, avanzamos.

-¿Qué significa para usted el Instituto Varona

y cuál es su opinión sobre este como rector

de la educación pedagógica en Cuba?

El Instituto Varona es casi toda mi vida, un centro formador, una fragua. Respeto su historia y las funciones que realiza dentro del país. Docentes de alto prestigio formados aquí, dirigen hoy importantes proyectos nacionales de investigación. Es amplia la colaboración en programas de la Revolución, tanto dentro como fuera de Cuba.

-Con solo 26 años usted obtuvo la categoría

docente de Máster en Didáctica de la Lengua

Materna y recientemente alcanzó la condición de

Doctora en Ciencias Pedagógicas. ¿Se siente

Marisela Rodríguez realizada en su vida profesional?

Soy una persona feliz. Me he propuesto metas y las he cumplido paulatinamente, aunque todavía me quedan más por realizar. Por tanto, te diría que sí me siento realizada, pero no voy a descansar, aún es tiempo de alcanzar nuevos propósitos y completarlos con las ilusiones personales.

-¿Tiene algún mensaje para los

maestros que se encuentran en formación?

Siento una admiración especial por ellos. Respeto mucho a quienes se mantienen en esta labor que conlleva mucho sacrificio y a su vez llena de grandeza espiritual: transiten por el verdadero camino de la profesión, en ella conocerán el privilegio de ser maestro.

En la actualidad, Marisela Rodríguez Peñate se desempeña dentro de la vicerrectoría del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). Aunque no lo mencione, en sus ojos se aprecia la nostalgia por el aula. Ese momento de encontrarse frente a los estudiantes e impartir su clase es algo que no olvida.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Conocer la opinión de Marisela Rodríguez Peñate sobre el estado actual de los PGI en la sociedad cubana.

Objetivos colaterales: Acercamiento a la personalidad de la entrevistada y a su trayectoria. Ahondar en sus opiniones sobre la educación actual. Recoger sus impresiones sobre el Varona.
                                                                                    
Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De opinión autorizada.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.  

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-De Opinión. 2-Directa. 3-Directa. 4-De Opinión. 5-De Opinión. 6-De Opinión. 7-De Opinión. 8-Abierta. 9-Abierta.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:

Documentales:
Currículo del entrevistado.

Internet:
Agencia de Información Nacional (AIN): Reconocen a profesores de la escuela
experimental Yuri Gagarin. Tomado en: http://www.granma.cubaweb.cu/2007/01/17/nacional/artic16.html. Consultado el 8/03/09.

Nieves, Quesada Aliana y Ana Leyva Dehesa: La escuela experimental Yuri Gagarin cumplió cinco años. Tomado de: http://www.granma.cubaweb.cu/2007/01/18/nacional/artic07.html. Consultado el 8/3/09.

Soluciones para la secundaria básica. Tomado en: http://www.lpp-uerj.net/olped/cined/banco/exibir_noticias.asp?codnoticias=9363. Consultado el 8/3/09.

 

 

HABANA RADIO: PROMOTORA DEL TESORO HISTORICO DE LA ANTIGUA CIUDAD

HABANA RADIO: PROMOTORA DEL TESORO HISTORICO DE LA ANTIGUA CIUDAD

Odalys Viera Rodríguez, subdirectora de la emisora Habana Radio, comparte criterios sobre el periodismo retrospectivo, a partir de sus experiencias en el medio radial.

YARISLEIDYS DOMINGUEZ GONZALEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Habana Vieja es la parte más antigua de la capital. En sus calles de adoquines, edificios y monumentos centenarios, así como teatros, plazas, casas, y rejas hay un trozo de historia de Cuba que se puede percibir gracias a la ardua tarea del colectivo de trabajadores de la emisora Habana Radio.

Desde la  fundación del emblemático medio -el 28 de enero de 1999 en el sexto piso del edificio de La Lonja del Comercio y teniendo como protagonista a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana-, sus trabajadores se convirtieron en el fieles exponentes de valores que estimulan el sentido patriótico, el sentimiento de pertenencia y el orgullo de cubanía.

La periodista Odalys Viera Rodríguez, subdirectora de la emisora, comparte sus criterios sobre el periodismo retrospectivo, a partir de sus experiencias en el medio.

”Como todo medio de comunicación, perseguimos el objetivo de informar a la población. La originalidad está en que la estrategia  interna trazada sirva de gancho para ganar la aceptación del público. Nosotros, particularmente, empleamos la construcción de esta modalidad periodística porque, en ocasiones es necesario retomar hechos sucedidos y trasladarlos al presente, siendo ahora una noticia actual”.

Consideran la retrospectividad como un instrumento viable para rescatar, mediante una investigación acuciosa, sucesos de la  historia, en ocasiones  poco conocidos y traerlos al presente, como constancia del devenir de la sociedad. Además, les permite adentrarse en detalles que de otro modo serían obviados; estos detalles, puestos a disposición del oyente de una forma más amena y respondiendo a dos interrogantes esenciales en cualquier suceso -por qué y cómo ocurrió-, pero esta vez desde una perspectiva amplia, diversa, plural, contrastando diferentes puntos de vistas.

”La labor de nuestra emisora, como dice su promoción, es ser la voz del Patrimonio cubano. Ofrece el mensaje social, cultural, educativo que trasmiten todas las dependencias de la Oficina del Historiador. Despliega una labor sustentada en los  conocimientos,  la tradición y la  extensa historia de la parte más antigua de la ciudad. Se adentra en siglos atrás para brindar toda la información precisa”, apunta Viera.

Asegura que es un proceso complejo. Cada paso es tratado  minuciosamente. Primeramente la selección correcta del tema. Para ello es necesario tener en cuenta que todo hecho pasado puede ser abordado retrospectivamente, siempre y cuando la intención del periodista de esclarecer o traer a la contemporaneidad un hecho determinado no sea de  interés particular del profesional, sino por interés colectivo. Para ello es fundamental que  el suceso  o acción del pasado posea vigencia, es decir, implicación y huella en el presente. 

”Luego de escoger el tema sobre el que se investigará, el periodista hará una búsqueda exhaustiva de información que requiere de su competencia cultural y dominio en el manejo de las fuentes, para poder contraponerlas y no conformarse con una sola versión del acontecimiento. Este contraste de fuentes tanto vivas como documentales brindará la posibilidad de manejar mejor el contexto  y no arriesgarnos a falsear la información”, comenta.

”Existen elementos empleados por los periodistas que son necesarios para enriquecer estas investigaciones. Ellos son las técnicas de redacción: narración, descripción, exposición y el recurso periodístico de la interpretación”.

”La  narración refleja detalladamente una cronología de los sucesos tratados, mediante el recuento. Por su parte, la descripción permite recrear cada hecho y le brinda la oportunidad al radioyente de imaginarse y construirse sus propias impresiones. En tanto la exposición brinda la posibilidad de demostrar la fusión de las dos técnicas antes mencionadas. Mientras que la interpretación ofrece al lector el hilo conductor del acontecimiento desde una posición con sentido analítico.

”La imbricación de todas esas técnicas y recursos en el tratamiento retrospectivo del periodismo da la posibilidad de obtener un producto más atractivo para el destinatario, o sea, crear una información que tenga como basamento una auténtica investigación  e indagación sobre el tema”.

En esencia, estas son las premisas que rigen el amplio trabajo periodístico, fundamentalmente retrospectivo, de la capitalina emisora Habana Radio, para promover la labor de restauración y conservación de la Villa de San Cristóbal, dirigida por la Oficina del Historiador  de la Ciudad y difundir los antecedentes  de una región colmada de heroísmo, para que perduren hasta nuestros días y sirva de guía para las futuras generaciones.


 

SEPTIEMBRE HUELE A CIENCIA

SEPTIEMBRE HUELE A CIENCIA

Niños, jóvenes y adultos formarán parte del curso iniciado en los Joven Club de Computación y Electrónica en el municipio pinareño de San Cristóbal.

HEIDY HERNANDEZ PIÑERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El curso de Informática correspondiente al presente año (2009), comenzó recientemente en todos los Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE) del municipio pinareño de San Cristóbal, a propósito del XXII aniversario de su creación por el Comandante Fidel Castro.

“La matrícula del período instructivo supera los 300 usuarios procedentes de las instituciones del territorio, interesados en aprender sobre el sistema operativo Windows, Microsoft Office, programas de diseño y correo electrónico”, explicó Vladimir Faustino Pérez, coordinador municipal de los JCCE.

Alumnos de los diferentes niveles educacionales, trabajadores, jóvenes desvinculados, amas de casas y discapacitados asistirán a los laboratorios con el propósito de conocer las principales herramientas de esta ciencia.

Masteres en Nuevas Tecnologías para la Educación, estudiantes del nivel superior  y profesores universitarios, son los encargados de lograr el desarrollo exitoso de la informatización de la comunidad vueltabajera.

Otros servicios como círculos de interés para niños, juegos instructivos, convocatorias de concursos y la proyección de películas infantiles, serán brindados al mismo tiempo.

Los Joven Club de Computación y Electrónica,  creados en 1897 por nuestro Comandante en Jefe, forman parte de los objetivos de la Batalla de Ideas de llevar la informática a todos los rincones del país de forma masiva.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: No documental, tradicional, primaria, directa.
Tipo de noticia: Ligera, directa.
Valores noticiosos: Repercusión o  consecuencia. Proximidad o cercanía. Progreso.

 

 

PROFESOR DE TREINTA AÑOS… DE EXPERIENCIA

PROFESOR DE TREINTA AÑOS… DE EXPERIENCIA

Alexis Almaguer Zayas ha dedicado su vida a la docencia. En el aniversario 45 de la creación del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, cuenta cómo transcurrieron sus años en la labor desempeñada.

Texto y foto:
JAVIER MONTENEGRO NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Después de llegar a Ciudad Escolar Libertad, comencé a buscar al licenciado en Ciencias Pedagógicas Alexis Almaguer Zayas. “El profe de Matemáticas está impartiendo clases por allá”, esa fue la primera pista de su paradero, y al llegar al lugar indicado, me enviaron a otro, y luego a otro. Al fin di con él en el horario del mediodía. “Discúlpame, me compliqué un poco”, dijo al saludarme. Nos dirigimos a su oficina, e intrigado, le pregunté si no iba a almorzar. “No te preocupes -comentó mientras miraba el reloj-, queda tiempo y nosotros los matemáticos hablamos poco”. Por suerte, no fue así.

Almaguer se incorporó en el año 1972 al primer contingente del destacamento Manuel Ascunce Domench, constituido como parte del Plan de Formación de Profesores de la Educación General Media con la responsabilidad de adiestrar los pedagogos necesarios en el país. Hoy, más de treinta años después, funge de Presidente de la Comisión de Matemática del municipio Marianao, la cual atiende todas las enseñanzas: primaria, secundaria, enseñanza Técnica Profesional y educación de adultos. Además, es responsable en esta misma comisión de la asignatura en secundaria básica.

-¿Qué significado tiene

la pedagogía en su vida?

Mi vida prácticamente es la pedagogía. Siempre me he mantenido trabajando como educador y realmente puedo decir que la profesión me marcó.

-¿Siempre pensó dar clases?

Yo no tenía la intención de ser pedagogo. Pensaba ser arquitecto porque en la cuadra donde vivía había uno, entonces todo el mundo hablaba de él, y me sentía atraído por esa profesión.

-¿Por qué dio el paso al

frente para ser educador?

Por necesidades de la Educación y la falta de profesores en los años 70 del pasado siglo. A raíz de la explosión de matrícula en el nivel medio, se solicitó la incorporación de los jóvenes de décimo grado al Destacamento para poder suplir la ausencia de los maestros. Desde ese momento estoy aquí.

-¿Por qué escogió la Matemática

dentro de la pedagogía?

Es una contradicción porque en la secundaria era monitor de Educación Laboral, pero siempre me gustó mucho la Matemática. Tenía una profesora excelente y tuve buenas relaciones con ella; en décimo grado, había un matemático, José Miguel Torriente, muy ocurrente y hacía que a los estudiantes les gustara la asignatura. Tenía iniciativa; yo, sin querer, lo estuve imitando por muchos años. Al final me incliné por la Matemática porque tenía admirables profesores y me gustaba.

-Al graduarse, ¿dónde

realizó el servicio social?

Fui a cumplirlo a una filial del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, en la Isla de la Juventud, la unidad docente Carlos Manuel de Céspedes. Trabajé con los estudiantes de tercero, cuarto y quinto años de la carrera y en un curso para trabajadores en formación de maestros.

-Y después…

Al terminar el servicio social me incorporé al Pedagógico, pero fui ubicado en una filial que tenían en Batabanó y ahí estuve el curso 79-80. Al año siguiente me trasladaron para la filial Juana María Docto, de Güira de Melena, donde trabajé como subdirector docente. Ese año fue la graduación del quinto contingente del Destacamento Pedagógico. Me quedé allí como director tres cursos y definitivamente en 1984 vine para Ciudad Escolar Libertad.

-Usted también ha viajado por

cuestiones de trabajo, ¿cuántas

misiones internacionalistas cumplió?

Dos. La primera fue en Nicaragua. Estuve un curso en la docencia de pregrado y postgrado, con estudiantes y profesores a la vez, una experiencia muy positiva en la UNAM, la Universidad Nacional Autónoma de Managua. La segunda misión en el exterior fue en el año 2000, cuatro meses en Guinea Ecuatorial. Trabajamos en esa ocasión en la formación de maestros.

-¿Qué recuerdos de esas experiencias?

Tanto en Nicaragua como en Guinea Ecuatorial aprecié la situación de extrema pobreza. En Nicaragua veía a los niños de ocho o nueve años vendiendo ciruelas en la calle, sin poder ir a la escuela, para ayudar a la madre a sostener económicamente a la familia. Y en Guinea el subdesarrollo era muy grande. Allí la aspiración de gran parte de la población era poder resolver diariamente la comida.

Hay una anécdota. En Guinea, teníamos un vecino de 18 años, y todas las tardes se sentaba a hablar con los cubanos. Dejamos de verlo por un tiempo, pero al cabo de la semana volvió a aparecer y le preguntamos dónde había estado.

Nos explicó con lágrimas en los ojos que la hija menor de su hermana había fallecido de paludismo, porque al llegar al hospital con ella, de dos años de edad, la mujer había olvidado la cartera, y el doctor no la  atendió por no pagar la consulta. Regresó en busca del dinero y en el viaje la niña murió.

-¿Cómo se vincula a la formación de

Profesores Generales Integrales (PGI)?

Durante el curso escolar 2002-2003, la experiencia de Los Cien Valientes se extendió a todo el país. En la Escuela Formadora de Maestros Salvador Allende se hizo un concentrado de 5 000 estudiantes. Hicieron un llamado para integrar el claustro de los pedagogos que se encargarían de formar a esos estudiantes. A partir de ese momento comencé a trabajar con los cursos emergentes, con los profesores generales integrales de secundaria básica.

-¿Qué es la experiencia de Los Cien Valientes?

En el año 2000, al culminar el bachillerato, más de cien jóvenes se incorporaron al proyecto Los Cien Valientes. Aquel verano, ellos recibieron una intensa preparación en el Centro de Convenciones Pedagógicas de Cojímar, en el municipio de La Habana del Este. El 2 de diciembre de ese año, según las aptitudes demostradas, un grupo comenzó a impartir clases, otro se incorporó a las aulas como investigadores, y un tercer conjunto de estudiantes continuó recibiendo instrucción. En el 2001 la experiencia se extendió a todo el país.

-¿Están preparados realmente

los PGI para ser profesores?

¿El que está en formación en estos

momentos, es el personal ideal?

Hoy el personal que entra a la formación de profesores tiene determinadas insuficiencias, y muchas veces no posee las condiciones mínimas para serlo.

-¿No existen requisitos para

ingresar en las carreras pedagógicas?

Los requisitos deben ser cambiados. Debemos repensar algunas medidas de índole nacional y a nivel ministerial para propiciar la motivación de los jóvenes por las carreras pedagógicas.

Hoy esa motivación no existe, y muchos de los estudiantes que entran a esta profesión presentan dificultades de algún tipo. No obstante, debemos valorar las bases de ingreso a las carreras pedagógicas porque las personas encargadas de formar a la juventud  deben tener todas las condiciones para ello.

-Como usted dijo, el país tiene necesidad

de profesores. ¿A qué atribuye la escasez

de estos y el desinterés hacia

las carreras pedagógicas?

Hay muchos intereses de por medio y la Revolución pasó por un periodo especial que tuvo sus incidencias y afectaciones en todas las esferas de la sociedad y una de ellas es la educación. Hubo mucho éxodo de profesores, por situaciones económicas y el reconocimiento a ellos ha sido disminuido por distintas razones.

-¿Cómo percibe la pedagogía

cubana en estos momentos?

Pasa por un momento difícil, porque hay mucho personal en formación y debemos hacer un esfuerzo grande, por la importancia para las futuras generaciones.

El trabajo pedagógico se debe perfeccionar y hoy se requiere del esfuerzo de los que tienen cierta formación para contribuir con ese propósito. Por eso es tan importante que los pedagogos de más experiencias nos mantengamos para contribuir con los nuevos a que logren los requisitos y continúen con la obra de nuestro país.

-Volviendo a usted, ¿ha pensado dedicarse

a otra área fuera de la pedagogía?

Si me fuera a guiar por exhortaciones de otras personas y de familiares, hace rato lo hubiera dejado. Yo me incorporé al destacamento pedagógico porque había necesidad de profesores. Entonces hoy, en la educación hay más necesidad de maestros. Por mucho que escuche a quienes respeto, sería irracional dejar la docencia en busca de otras profesiones.

-¿Alguna experiencia en particular

en su vida de pedagogo?

Dentro de tantos años de trabajo hay muchas situaciones de grato recuerdo. Lo más significativo es cuando me encuentro con alumnos míos en distintos momentos de mi vida profesional, y me recuerdan. A veces yo no los recuerdos, y ellos a mi sí. Constituye un  gran estímulo.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la labor y opinión de este profesor del Pedagógico Varona.

Objetivos colaterales: Abordar aspectos de su labor pedagógica, su opinión acerca de los PGI.

Tipo de entrevista
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica. Preguntas y respuestas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: Referente al tema.
Tipo de entrada: De peripecia.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: 1-Directa. 2-Directa. 3-Informativa. 4-Informativa. 5-Informativa. 6-Informativa. 7-Informativa. 8-Cerrada. 9-Directa. 10-Informativa. 11-Abierta. 12-Informativa. 13-Directa. 14-Informativa. 15-Abierta. 16-Directa. 17-Abierta. 18-Abierta.
Tipo de conclusiones: De comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Currículo del entrevistado. Documental.

NOSOTROS, LOS DEL TREN

NOSOTROS, LOS DEL TREN

CARLA GLORIA COLOMÉ SANTIAGO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ella, él y yo
en el mismo tren. Una misma noche. Bajo la misma luna. Después, el mismo amanecer. El mismo sol. Contando las mismas horas que se empeñaban en demorar. Oyendo el mismo ruido incómodo de unos raíles de antaño. Sintiendo el mismo frío, las mismas ganas, la desesperación. Observando a Matanzas, la misma. Dicen que hermosa, que con una bahía única. Para mí, que la vi tras una pincelada de la noche, hubiese podido ser un Camagüey, o un Bayamo, o un lugar de los Espíritus Santos. Hubiese podido ser Cuba, achicada, o prolongada después de unas cuantas horas. Todo es lo mismo, o casi. Era, al fin y al cabo, el mismo tren, un mismo día de febrero, que nos contenía. Éramos ese día. Fuimos esa noche. Y parecíamos lo mismo.

Ella
no recuerdo cuándo subió en el aparato de hierro con ruedas  en que íbamos. Tal vez en la Habana, la del malecón, la ya vieja, la de siempre, la misma. Llegó al vagón, apenada, cubriéndose la cara cuando unos jóvenes la atrajeron y la quisieron fotografiar. Con la mirada humilde. Una fotografía y demasiado mirada.

Él
en Matanzas. Allí empezó su viaje, que parecía el mismo de cualquier otro. Le vi parado entre dos vagones, como no queriendo estar en ninguno, como odiando a ratos el tren, parado en el lugar que quizás no era tren. Mirando hacia lo lejos la noche manchada por unas cuantas luces y como huyendo, como queriéndose encubrir en algo que después supe.

Yo
desde la mismísima Habana. Emprendiendo un viaje que un momento dudé en hacer, rodeada y sola en el vagón. Observando. Fingiendo, leyendo, entendiendo a Gordimer, a los negros, a los blancos, a Sudáfrica.

Ella
dice que Migdalia. Le preguntaron y respondió que se llamaba Migdalia. Pensé que era un nombre demasiado serio, quizás sobrio para una mujercita como aquella. Cabello corto, delgada y bajita. Una niña hecha adulta a la fuerza. Un cigarrillo, cuando quizás ya estaba harta de ruidos, de noches, de horas. En fin, toda una niña con olor a nicotina, casi ingenua, y un nombre que tal vez nunca haya sido suyo.

Él
servía en un bar. Al fin y al cabo era más fácil que ser periodista. Me dijo. Y da menos problemas. También lo dijo. Pudo haberse llamado Pedro, Eduardo, René. Yo nunca supe su nombre y me alegro de ello: los nombres son simples palabras que estorban. Allí estaba, con la diferencia de una mirada huidiza y atenta para que su madre no lo viera fumarse el cigarrillo.

Yo
Carla. No lo elegí y no sé quién lo hizo por mí. Y para colmos, uno segundo: Gloria. Yo que quizás no tengo rastros de Carla y mucho menos de Gloria. Allí estaba yo, Carla, y Gloria, a la vez. Sentada, creo que pensando en que nunca me he llevado un cigarrillo a la boca, e imaginé cómo sería aspirar, tragar, sostener, rumiar, expulsar aquel humo. Yo lo pensaba. Él y ella lo hacían por mí.

Ella
quizás nunca querida por nadie y querida un rato entonces aquel día por unos cuantos jóvenes que la rodeaban. Cuenta que ni su casa era ya su suya, que le estorbaba a sus nietos. Iba rumbo a Ciego de Ávila. No sé a qué. Quizás andaba por ahí, por trenes, por ciudades, buscando amor, o nietos. Yo la observaba y le descubrí raros destellos de inocencia a aquella mujer que nos miraba profundo, y nos contaba, y creo que se sentía feliz. Y creo que se sintió abuela por un rato en el vagón de un tren.

Él
se quedaba en Holguín. Hasta allí llegaban los raíles para el muchacho de piel tostada y cigarro en la mano. Hubiese querido abordar esa noche para ir a escalar una montaña, si era la más grande de Cuba, pues mejor. Pero no. Su tía, de 31 años, acababa de sufrir un derrame cerebral. El cigarro le temblaba. Olía a cigarro y a resignación. Después de todo era fácil morir a los 31, era fácil dejar a un niño de un año atrás. Hay cosas que suceden así, fáciles. Y aquel tren seguía su marcha, calmada, cada vez más serena. Un tren nunca sabe de la carga que lleva encima.

Yo
allí. Sentada. Parada un rato. Un rato respirando el aire de los campos cubanos que no conozco. Huelen a Cuba. Cuba huele bien casi siempre. Hasta Santiago. Hasta Santiago me dirigía yo. Ni en busca de amores, ni de nietos, ni a saber si alguien vivía o no: yo sí iba en busca de montañas. La más alta. Quizás a experimentar qué se siente tener a Cuba a tus pies, a quererla desde lo alto, a ver si en estos tiempos se ve más linda de lejos.

Ella
dijo en un momento que nunca había entrado a una iglesia y  preguntó que, al final, qué tenían que ver Jesús y Dios. Creo que pensé bien al imaginar a Migdalia como algo raro y especial a la vez. Es raro y especial encontrar a alguien distinto en este mundo de gente poco original y obstinada. Me contentó pensar que existía alguien, que ese alguien estaba cerca de mí, en el tren, que no se rompía la cabeza pensando en cómo diablos vino al mundo, en cómo diablos hay mundo.

Él
le pedía. Yo sé que le pedía. Tanto cielo cansa. Tanta estrella cansa. Tanta noche, cansa. Él miraba hacia arriba. Una cachadita. Hacia arriba. Otra cachadita. Seguía mirando. Una más. Y miraba, y sus ojos lo decían todo. Y hablaban. Y me di cuenta que ni cielo, ni estrellas, ni noche. Le pedía a Dios. Quizás su tía mejoraba. Y se daba otra cachadita.

Yo
la observaba un momento. Lo observaba. Y pensaba en cómo unos ponen sus esperanzas  en lo que otros ni siquiera toman en cuenta. Me sentí poco original, obstinada, pero con muchos deseos de mirar hacia arriba, y no al cielo, ni a las estrellas, ni a la noche; sino mirar. Y ver.

Ella
ya se tenía que ir. Y nos besó. Uno por uno. Y nos volvió a besar. Y dijo que se iba con dos tristezas: una, que llegaría a la casa de Ciego y no vería a su madre que había muerto hacía unos meses; y la otra, que ahora se marchaba preocupada por nosotros, por cómo subiríamos aquella montaña, por nuestras travesuras en Santiago. Y sentí una sensación extraña. Yo, que no sé qué cosa es tener abuela, me sentí nieta.

Él
se bajó. Yo lo había perdido de vista hacía un rato, y al rato supe que había dejado atrás a Holguín, y al muchacho del cigarrillo. Me sentí mal. Le tenía que haber dicho algo, deseado suerte. O no. Quizás hubiese hecho el ridículo. El más grande. La vida y la muerte no es cuestión de unas cuantas palabras, y mucho menos de suerte.

Yo
los dejaba irse. Y se fueron. Dejaron atrás el tren. Yo me quedaba allí, entre el ruido, la incomodidad. Me faltaba aún. No mucho. Después de un tiempo supe que sí, que Santiago, que ya, que adiós tren, que había llegado.

Ella, él y yo
ya no éramos lo mismo. O sí. Yo podría llamarme Migdalia, ella ser periodista, y él no saber qué diferencia hay entre Jesús y Dios. Ella hubiese podido, después de un rato, dejar a un lado a Gordimer, decepcionarse de negros, de blancos y de todo; yo entristecerme por una madre que ya murió; y él haber subido la montaña más alta de Cuba. Todo es lo mismo, o casi.

Ella quizás ahora estuviese por ahí, añorando, queriendo, inventándose nietos a bordo de un tren. Él, a lo mejor llegó, y sí, su tía estaba bien, recuperándose. Tal vez fue de la estación al cementerio. Dos lugares hechos para llegar, para despedir. Yo subí la montaña. Y subía, y quería ver a Cuba más y más alta. Y llegué. Y unas nubes, torpes, me lo impidieron. Y pensé que a Cuba hay que mirarla de cerca, bien cerca.

Imaginé que al final no es tan malo montarse en un tren, y compartir un ruido, una luna, unas horas. Que quizás los trenes sean solo pretextos. Que no debe ser tan malo fumarse un cigarrillo. Que ella podría andar ahora por algún parque de Holguín, yo en algún sitio avileño y él escribiendo la historia de un tren, de unas personas que fueron, que quizás son lo mismo.