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Isla al Sur

EL GUAJIRITO VENDEDOR DE PERIÓDICOS EN BARACOA

EL GUAJIRITO VENDEDOR DE PERIÓDICOS EN BARACOA

 

 

Santiago Cardosa Arias, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2014, a los 82 años rememora momentos de su vida periodística que lo hicieron merecedor del mayor galardón de la prensa cubana.

 

 

DIANELIS REMEDIOS SEGUI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Foto: Cubadebate.

“Era solo un guajirito inquieto por los problemas de aquella sociedad, tenía un montón de faltas de ortografía, pero era mi pasión denunciar injusticias”, así describe Santiago Cardosa Arias sus inicios en el periodismo y mientras me brida un café, cuenta la anécdota que dio comienzo a su carrera.

“Nací en Baracoa, Guantánamo, en mayo de 1933. Allí fui voluntario del Cuerpo de Bomberos con solo nueve años, cursaba el quinto grado. Un día llegó el aviso que se estaba ahogando alguien en una de las playitas del pueblo y acudí al rescate con los demás compañeros. Al regresar, fui recibido con burlas y sentí tanta indignación que hice un escrito sobre ese hecho y el director de La Semana, periódico de la Ciudad Primada de Cuba, me dejó publicarlo, así nació el periodista.”

Pasó el tiempo y llegó hasta aquellos parajes una persona interesada en fundar la emisora CMDX Radio Baracoa. Cardosa fue uno de los primeros en presentarse y lo admitieron como locutor. Luego, por problemas con el salario de los trabajadores, se dejó de transmitir la programación y la cerraron.

En 1953 tuvo la oportunidad de venir para La Habana, donde empezó a trabajar en la revista Carteles como auxiliar de diseño y emplane: “Muchos maestros, entre ellos Luis Gómez Wanguemert, Elio Constatin, Onelio Jorge Cardoso y Roberto Branley, me enseñaron a hacer periodismo de verdad; solo de oírlos aprendía. Gracias a ellos, quienes eran la lumbrera periodística de Cuba en aquella época, publiqué algunos reportajes. Para mí fue un tremendo honor poder compartir con esas figuras y aún me siento en deuda.”

A mediados de los años 50 estableció una corresponsalía voluntaria con La Semana. Con el seudónimo Sacaari publicó noticias y comentarios sobre su pueblo. Colaboró con una célula del Movimiento 26 de Julio y emplanó dos números clandestinos de Revolución. Realizó otras tareas de propaganda con colaboradores del Directorio Estudiantil Universitario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular.

En abril de1961, cuando está ascendiendo el Pico Turquino para la graduación como periodista profesional de la escuela Manuel Márquez Sterling, escucha por la radio que se ha producido la invasión por Playa Girón. Junto con el fotógrafo Roberto Salas (Salitas), bajan la Sierra, se dirigen hacia el escenario del acontecimiento, convirtiéndose en corresponsales de guerra para el diario Revolución.

Un ejemplo de su trabajo en el diario antes mencionado es la última entrevista a Benny Moré, el Bárbaro del ritmo. Santiago la recuerda así: “Estábamos en vísperas de la celebración del Festival Papel y Tinta, organizado por el periódico Revolución, en el área frente al Capitolio. Aquel 3 de enero andábamos todos en el ajetreo de organizar el jolgorio. Todos, incluyendo a Benny, quien hizo de la fiesta del aniversario de nuestro diario la suya. Y en la tarde, en su hogar del reparto La Cumbre (Caballo Blanco), nos recibió el artista lajero e invitó a pasar al patio, al fondo observamos la cría de animales que atendía con celo y a los cuales les ponía nombres de artistas famosos: Celeste Mendoza, Juana Bacallao”. De esta manera sencilla y confianzuda inicia Cardosa la última entrevista realizada a uno de los principales músicos cubanos.

En el periódico Granma comenzó a trabajar en 1965, y allí se mantuvo por más de 30 años. Fue jefe de Corresponsales y Redacción Nacional, indistintamente: “Mi experiencia como jefe de Redacción Nacional fue muy buena y tengo grandes recuerdos. Era exigente, para mí el cierre del periódico era muy importante y los periodistas de la Redacción se ponían conversadores, por eso tenía un cartel en mi puerta que decía: ‘’El cierre es el cierre’’, la consigna hablaba por mí. A veces era necesario quitar una noticia para poner otra de último momento, más importante, y hacía falta la cooperación de todos, además del respeto que debía existir por el horario de trabajo".

Obra periodística

-Su primer libro fue “Ahora se acabó el chinchero”. ¿Cómo se le ocurrió el título y qué objetivo perseguía con el texto?

El título lo encontré en un solar, a inicios del triunfo de la Revolución en plena Reforma Urbana, cuando una mujer desde un balcón le dijo a su vecina: “Oye, ahora si se acabó el chinchero”. Ella comparaba al antiguo gobierno con la chinche y daba gracias a la Revolución por la oportunidad que le brindaba de hacerse propietaria de su modesta vivienda.

El libro es una recopilación de mis reportajes antes de la victoria revolucionaria y tuvo el propósito de denunciar aquella etapa poco feliz de Cuba.

-Algunos colegas consideran que su periodismo posee estilo literario. ¿Qué opina?

Cuando escribo lo hago todo como un cuento, me gusta relatar la historia de la gente tal y como es. A cualquier acontecimiento cotidiano le sacaba lasca, narraba detalles de la realidad por la que estaban pasando las personas.

-El 22 de octubre de 1959 a usted le entregaron el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por su reportaje ‘’Lo que nos dejó Mamá Yunai’’. ¿Qué decía ese trabajo para que obtuviera uno de los más importantes premios periodísticos de la República?

Después de un recorrido que realicé por el central Preston, en la antigua provincia de Oriente, se publicó en Carteles aquel reportaje. Fue una denuncia de cómo la compañía United Fruit Company, la ‘’Mamá Yunai’’, como le decían, creó un mundo de segregación. Una parte del pueblo era exclusiva para los americanos, la otra para cubanos. Estaba la zona por donde no podía caminar ni un solo negro, únicamente los blancos, y los barracones eran para los cortadores de caña. Había hasta dos cementerios: uno para los yanquis y otro para cubanos.

Aquello fue un escándalo y el nombre lo tomé por uno de los entrevistados, que me dijo: «Esto fue lo que nos dejó “Mamá Yunai”». Esa ha sido una norma para mí: ponerle título a los reportajes a partir de algo revelador que hayan dicho los personajes.

En campaña por la abundancia es un amplio reportaje escrito por Cardosa sobre el recorrido de ocho días, en 1966, del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con el objetivo de optimizar la calidad de los sectores económicos y sociales para el desarrollo del pueblo. El periplo inició en Cárdenas y finalizó en Las Coloradas, en el punto exacto donde se produjo el desembarco del Granma. En esta oportunidad lo acompañó Alberto Korda, uno de los mejores fotoreporteros de la época.

Cardosa valora este recorrido como una excepcional experiencia: “Ese periplo con el Comandante en Jefe fue muy importante, no solo por la posibilidad de pasar tanto tiempo con el líder de la revolución, sino también por ver su estilo de trabajo tan intenso y su diálogo permanente con el pueblo”.

Otro libro de su autoría es El reportaje y el reportero (1976),  que tiene como contenido una conferencia brindada a los estudiantes de Periodismo de la Universidad de Oriente, que devino luego como consulta obligatoria para estudiantes de Periodismo. Es coautor de las obras: Reportajes de una nueva vida, Antes del Moncada, entre otros, publicados en Granma y que tuvieron gran acogida en la opinión pública.

Cardosa Arias es autor de Tras las huellas del ciclón Flora (inédito), libro con testimonios de damnificados en Oriente y Camagüey de aquel huracán, de octubre de 1963. Tiene, sin publicar, un volumen de cuentos, varios de los cuales han aparecido en las revistas INRA y Bohemia. Carla, uno de sus relatos, fue llevado a la Televisión Nacional en el espacio El Cuento.

“Siempre quise hacer cosas diferentes, por eso me refugié en el reportaje porque es el género que permite hacer de todo un poco: mezclar entrevista, nota informativa, crónica, es muy apasionante. Analizaba si mis trabajos atraían a los lectores, de ahí que el título era su cuestión principal. Un día encontré a un campesino que su hijita había muerto porque no le pudo comprar un medicamento, este acontecimiento dio lugar a Por dos cincuenta se murió Tomasita”.

El futuro y la prensa cubana

-¿Qué que debe mejorar la prensa cubana para que tenga más aceptación en la sociedad en general, pero especial en los jóvenes?

Se necesita hablar más de los problemas cotidianos de las personas, llegar a ellos a través de las dificultades diarias. No estoy diciendo que el periódico entero sea sobre eso, por supuesto, pues hay que hablar de cultura, del acontecer nacional e internacional, de deporte. Pero sería bueno que dedicaran un espacio mayor a hablar, por ejemplo, de por qué hay falta de medicamentos, por qué  hay problemas de transporte tan graves, o sea, de alguna manera denunciar y explicar lo que todos ven y de los cuales muy poco se escribe. Así los lectores se sentirán más identificados y leerán más la prensa.

-Cualidades que no deben faltar a un periodista.

Debe ser honesto y comprometido con la verdad. Debe procurar que sus trabajos sean de interés para los lectores, trabajar pensando en ellos. Debe confiar en la información, pero a la vez ponerla en duda, contrastarla. Debe el periodista superarse día a día, nunca creerse sabelotodo, ser modestos, así se le abrirán muchas puertas.

-Expectativas acerca de las nuevas generaciones de periodistas.

Estoy muy contento con el papel que han desempeñado no pocos de los nuevos periodistas de la Revolución. Espero sepan aprovechar el momento histórico que están viviendo y lo cuenten bien, se hagan escuchar , cada día hagan mejor prensa, protejan la patria y honren a quienes le precedieron.

-¿Qué significó para usted recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2014?

No tuve la oportunidad de ir a recoger el Premio en el acto de entrega porque me encontraba con problemas de salud, pero la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) se encargó de hacérmelo llegar. Una vez en mis manos, fue muy grande la alegría y satisfacción que sentimos mi familia y yo. Recibir un reconocimiento de tal magnitud, me hace sentir que he honrado a lo largo de mi vida a aquel guajirito que vendía periódicos en Baracoa.

Pie de foto: Santiago Cardosa Arias es un paradigma del periodismo cubano y se destaca tanto por su hacer práctico como por los aportes teóricos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer sobre la vida y obra del Premio Nacional de Periodismo José Martí en 2014, Santiago Cardosa Arias. (Anécdotas, experiencias).

Objetivos colaterales: Conocer sus opiniones sobre la prensa cubana y el futuro de ella.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por la estructura: Mixta.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Evocativo.

Tipo de entrada: Anecdótica.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipo de preguntas declaradas: 1-Su primer libro fue “Ahora se acabó el chinchero”. ¿Cómo se le ocurrió el título y qué objetivo perseguía con el texto?/ Exploración; 2--Algunos colegas consideran que su periodismo posee estilo literario. ¿Qué opina?/ Opinión; 3-El 22 de octubre de 1959 a usted le entregaron el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por su reportaje ‘’Lo que nos dejó Mamá Yunai’’. ¿Qué decía ese trabajo para que obtuviera uno de los más importantes premios periodísticos de la República?/Cerrada; 4-¿Qué cree usted que debe mejorar la prensa cubana para que tenga más aceptación en la sociedad en general, pero especial en los jóvenes?/ Polémica; 5-Cualidades que no deben faltar a un periodista /Abierta; 6-Expectativas acerca de las nuevas generaciones de periodistas. / Abierta; 7-¿Qué significó para usted recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí?/ Abierta.

Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.

Tipo de fuentes: Directas, documentales.

 

VEINTE AÑOS POR EL BIEN DE LA COMUNIDAD

VEINTE AÑOS POR EL BIEN DE LA COMUNIDAD

El Proyecto Comunitario Quisicuaba contribuye al descenso de los índices de prostitución, alcoholismo y drogadicción de la localidad de Los Sitios.

GABRIELA SÁNCHEZ PÉREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Con el propósito de influir positivamente en la conducta de los ciudadanos de la comunidad de Los Sitios e incrementar su participación en actividades dedicadas a divulgar las tradiciones del territorio, el Proyecto Sociocultural Comunitario Cabildo Quisicuaba, ubicado en Centro Habana, acoge desde hace más de 20 años a las personas de la zona que necesitan reinsertarse a la vida social.

Esta iniciativa tiene en la actualidad unos 1 400 integrantes, que son fundamentalmente exreclusos, niños y adolescentes propensos a la delincuencia, a la drogadicción, alcohólicos y madres solteras, expresó Enrique Alemán, presidente de la asociación promotora del proyecto.

Entre las acciones principales realizadas están los talleres de transformación de actitud, un programa de comunicación de riesgo para alcohólicos, cursos de danza, música y artesanía. Las clases son impartidas en varias sedes del municipio, para todas las edades y durante el año entero, señaló Gisela Braña, directora de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales de la asociación.

Quisicuaba convierte espacios propicios para la delincuencia en centros comunitarios de rehabilitación y ayuda a los más necesitados, contribuyendo a la reducción de los índices de prostitución, alcoholismo y drogadicción de la localidad. Además, vincula a cientos de jóvenes al trabajo y al estudio, añadió Alemán.

Isabel Antomachín, miembro del proyecto desde hace 11 años, manifestó que “antes de formar parte de la iniciativa, vivía en condiciones deplorables, no tenía familia, ni recursos para sobrevivir; sin embargo, ahora estoy feliz porque participo en talleres de literatura y artes plásticas que me ayudan a sentirme plena y útil para la sociedad”.

Por la labor desarrollada, la propuesta recibió premios como el de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO),  el  galardón Gitana Tropical, conferido por el Ministerio de Cultura, y la  Distinción Esperanza, otorgada por la Línea de Apoyo a Personas con VIH/SIDA.

La palabra Quisicuaba es el resultado de la mezcla de dos términos. El primero, kissi, vocablo que nombraba a un grupo de negros libres procedentes del sur de Angola, asentados en la actual zona de Los Sitios. El segundo término es cuabal, utilizado para nombrar a los caseríos construidos en el área. Precisamente la fusión de ambas expresiones está relacionada con la finalidad de la iniciativa: el rescate del patrimonio local, añadió Braña.

Pie de foto: Las clases de danza y música son una muestra de las actividades que realiza esta propuesta.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.

Tipo de lead: Sumario de Para qué.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.

Tipo de fuentes: Directas, no documentales, tradicionales, permanentes, primarias.

Primer valor-noticia: Repercusión o Consecuencia.

Otros dos valores-noticia: Interés humano. Proximidad o cercanía.

UN TITÁN DE LAS AULAS

UN TITÁN DE LAS AULAS

Norberto Rodríguez Rosselló imparte clases de Historia como quien narra una película y se ha erigido en ejemplo de valentía para sus estudiantes, quienes conocen de su participación en el rescate de niños durante el sabotaje al círculo infantil Le Van Tam y de su permanencia como maestro en la provincia de Uíge, Angola.

Texto y foto:

KARINA RODRÍGUEZ MARTÍNEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Los ligeros pasos son casi imperceptibles. Ellos todavía no se percatan de su presencia.  Él, observa con atención como si tomara fotos para luego almacenarlas en uno de los tantos baúles que guarda en su memoria. Entonces, sale de su garganta una fingida tos, parece que la práctica de este ejercicio ya se ha vuelto habitual. Todos miran a la puerta, apresurados sacan sus libretas y ponen sobre la mesa la pesadilla de muchos estudiantes, el temido libro de Historia.

La clase comienza, puede que muchos pierdan el sueño debido a un examen de esta asignatura, pero para los jóvenes del Preuniversitario Víctor Marante Prieto, perteneciente al municipio de Guanabacoa, esa situación no es un problema, debido a la labor de Norberto Rodríguez Rosselló, “el profe”. 

«Yo vivo y disfruto cada clase al máximo, como si fuera la última», afirma conmovido por los muchos recuerdos que le vienen después de 30 años frente a un aula. «Cuando entro por la puerta y pongo el tema en la pizarra, comienza mi misa, porque para mí, ese momento es sagrado», añade con desenfado.

Más que un profesor, es un hermano. José Rafael Pérez Pellitero, compañero de trabajo en el instituto preuniversitario, le define como «un titán de las aulas». Agrega que «el jefe es bastante exigente, todos los papeles tienen que estar al día, pero las responsabilidades de su cargo como máximo encargado del Departamento de Historia no le impiden hacer lo que más le gusta, impartir clases».

«Hoy hablaremos sobre las acciones hostiles y agresivas ejecutadas por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba», anuncia el maestro, hijo de padre zapatero y madre obrera portuaria. «Tomen las notas necesarias, este es contenido de examen», comunica sin imaginar que su clase, como muchas otras, será recordada por sus educandos.

«Yo no siento que estoy dando una clase. Con el profe Norberto lo que se hace es ver una película contada a la perfección. He aprendido a sentir la historia como viva, con matices y colores, no como frías páginas de un libro», así describe sus experiencias Yoján León Garrido, estudiante de duodécimo grado del instituto preuniversitario Víctor Marante.

Sin embargo, todavía hay algunos que reniegan lo útil que puede resultar para sus vidas las enseñanzas que trasmite el pedagogo.

-Profesor, ¿para qué estudiar tanto?, interroga Yordanis Rizos Rivero, también estudiante de duodécimo grado, inquieto por el denso contenido de la materia.  

«Sabes, mi ilusión era estudiar Ciencias Jurídicas, pero por aquellos años yo estaba un poco ̔regado' y mis calificaciones no eran suficientes para optar por ella, por eso es necesario esforzarse», le confiesa sin vacilación.

-¿Entonces estudió pedagogía, porque no le quedaba otro remedio?, vuelve a preguntar el estudiante.

«Seleccioné la carrera de Historia y Marxismo–Leninismo, porque durante mi tiempo de estudiante había dado clases en otras secundarias básicas, debido al déficit de maestros. Entonces, integré el VI Contingente Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, pero no lo hice por resignación, sino porque enseñar, sin yo darme cuenta, ya se había colado en mi sangre», de esta manera responde a la interrogante.

Una silueta femenina interrumpe la lección, es Mercedes Idania Prieto de los Santos, subdirectora de Trabajo Educativo del centro escolar y vieja amiga de Norberto. «Nosotros compartimos una experiencia única -dice la colega a los muchachos-, con 19 años formamos el II Contingente dentro del Destacamento Che Guevara para impartir clases en Angola. ¡Qué tiempos aquellos Norberto, ¿recuerdas?!».    

«Durante un periodo de dos años enseñamos la historia de ese país africano, en la provincia de Uíge, a adolescentes cuyas edades oscilaban de 12 a 15 años y también alfabetizamos a los combatientes de las Fuerzas Armadas Angolanas (FAPLA) y al resto de la población», comenta el profesor.

En una ocasión, el Cuartel de Policía de la provincia de Uíge fue atacado por el Frente de Liberación Nacional de Angola (FNLA) dirigido por José Gilmore Holden Roberto. Durante dos horas, de forma ininterrumpida, se escucharon las fuertes detonaciones de los morteros y los cohetes. «Temimos por nuestras vidas, aunque la seguridad para nosotros era buena. Los helicópteros volaban sobre nuestras cabezas, ese fue un momento tenso», rememora Idania, mientras Norberto asiente con la cabeza.

Luego de cumplirse el espacio de dos años, el Contingente vuelve al país para terminar sus estudios en el Pedagógico.  Para ese momento Norberto ya había olvidado el estrado y toga de jurista y se había comprometido con el aula y la tiza.

Cuba, la historia no contada, libro publicado por la Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2003, yace sobre la mesa del pedagogo, quien por momentos lo observa para de él extraer argumentos para su clase El crimen de Barbados, el incendio a la tienda El Encanto, los sucesos ocurridos durante la Campaña de Alfabetización, las muertes de 101 infantes debido a la introducción del dengue hemorrágico, son algunos de los temas que “el profe” debate en la clase.

«La crueldad del imperialismo no tiene límites y se los digo por experiencia propia», asevera, al mismo tiempo que limpia sus anteojos empañados por el polvo de las tizas. «Nunca podré olvidar aquel 8 de mayo de 1980. Junto con unos compañeros salimos a merendar y escuchamos que había un incendio en el Circulo Infantil Le Van Tam».

Todos los estudiantes buscan en el Libro de Historia de Nivel Medio Superior, publicado en la Editorial Pueblo y Educación, 2010, la página 411 y allí encuentran la información: «Le Van Tam era el jardín de infantes más grande del país y en él se encontraban en el momento del siniestro alrededor de 570 niños entre 45 días de nacidos y seis años de edad y la mayoría de los trabajadores del centro».

«A las 4:45 de la tarde comenzó a sentirse un fuerte olor a quemado y de un momento a otro era casi imposible ver, como consecuencia de la cantidad de humo. El fuego comenzó por el teatro, ubicado en la planta baja, bloqueando los dos elevadores y la escalera, mientras en las plantas superiores quedaron atrapados los pequeños», de esta forma relata la Casa Editora Abril en un material titulado Criminal sabotaje al círculo infantil Le Van Tam, cómo sucedieron los acontecimientos aquel trágico día.

«Realmente nosotros fuimos a ver qué estaba sucediendo en aquel lugar, nunca nos imaginemos la dimensión del desastre», confiesa Jorge Jorge Ramos, antiguo compañero de estudios de Norberto en el Pedagógico, quien estaba junto a él, el día del incendio: «Había carros-bomba de numerosas unidades de La Habana, la Policía, los medios contra incendios y un mar de pueblo que se reunía para ayudar en lo que fuera posible».

«Nuestra curiosidad inicial rápidamente se trasformó en una preocupación extrema. Sin pensarlo dos veces subimos al edificio en llamas. Llegué hasta el tercer piso y ahí me encontré a una ‘seño̕ sentada en una esquina, parecía una gallinita cuidando a sus pollitos que eran alrededor de ochos niños», así cuenta “el profe”, aunque han pasado 36 años de los sucesos aún se conmueve como ese día.

«Tomé uno de los pequeños y me lancé con él por una canal de plástico que habían puesto los bomberos para la evacuación. Cuando llegué abajo y coloqué al niño a salvo me dispuse a regresar para seguir ayudando en el rescate, pero no me lo permitieron porque ya la situación, en ese momento, estaba bajo control», agrega.

Las palabras no sirven en situaciones como esta.  «Las personas actúan de una forma indescriptible cuando se enfrentan a un peligro semejante», apunta. Recuerda que la única persona que sufrió quemaduras graves fue una ̕seño', porque cuando la iban a evacuar escuchó el llanto de un niño y regresó para socorrerlo.

Aquellas llamas conjuradas desde el mismo infierno, eran tan poderosas, que la educadora quedó con los brazos y la espalda completamente quemados. Ella se quitó la blusa y con su cuerpo protegió al pequeño.

Media hora fue suficiente para que todos los niños fueran puestos a salvo.  El miedo se había apoderado de aquellos pobres inocentes que no comprendían por qué se había roto la tranquilidad que caracterizaba sus vidas. Los padres aterrados corrían de un lado a otro y gritaban los nombres de sus pequeños, una y mil veces, hasta que los encontraban.

«Debido a las agresiones del imperialismo contra Cuba han perdido la vida 3 478 personas y se ha dañado la integridad física de 2 099, mientras que las pérdidas económicas suman los 181 100 millones de dólares estadounidenses», expone el maestro mientras lee la Demanda del Pueblo de Cuba al Gobierno de los Estados Unidos por daños humanos, publicado en la Editorial Política, en 1999.

«Imaginen una situación semejante, el imperialismo no mide las consecuencias de sus actos. Por hoy, hemos concluido, les dejo en pizarra la tarea, que tengan un buen día», finaliza la clase, pero comienza la más encarnizada batalla en la vida de este personaje: la caza de un P-15.

Cuando llega a su barrio lo recibe Roberto Benítez Cisneros, su vecino nacido en Pinar del Río, quien no se cansa de recordarle que su equipo está en la final y las avispas santiagueras ya no pican. «Mira que le gusta la pelota, pasamos horas hablado de los buenos tiempos de beisbol, cuando jugaban Braudilio Vinent, Félix Isasi y Agustín Marquetti. Aunque ahora también se ha contagiado con la fiebre del fútbol y no se pierde un juego del Barcelona», señala.

En casa lo espera su niña, “para mi papá yo siempre seré un bebé, ni porque tengo 21 años él deja de tratarme como tal. Siempre me ha molestado que fume, ese es un vicio mortal, pero no he encontrado la forma de convencerlo para que deje el maldito cigarro”, dice con amor su hija, Laura Rodríguez Sánchez.

Los ligeros pasos vuelven a ser imperceptibles. Ellos comentan sobre mil cosas. Él los mira con detenimiento. Ahora, todos son cómplices de la historia de vida de este hombre que pasa inadvertido por las calles habaneras. 

Pie de fotos: 1-Durante sus más de 30 años trabajando en el sector de la educación, Norberto confiesa sentirse más cómodo enseñando en el nivel preuniversitario; 2-Incendio en el Circulo Infantil Le Van Tam, acto terrorista perpetrado por el imperialismo (Foto: Archivo de Juventud Rebelde).

 

“PODEROSO, AUTOSUFICIENTE Y EXISTENCIALISTA”

“PODEROSO, AUTOSUFICIENTE Y EXISTENCIALISTA”

La revista El Caimán Barbudo realiza en la peña del patio de la EGREM, un homenaje al periodista Bladimir Zamora por su muerte.

DARIEL PRADAS VARGAS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

“Les digo a los trovadores que no se dejen vencer por las limitaciones del país. Depende de la voluntad de ellos que esa música trascienda el siglo XXI, y que transmitan ese santo y seña que es el ser de cada cubano”, alertó El Blado desde la pantalla del televisor, como si aun después de la muerte quisiera decir unas últimas palabras.

Aquellos músicos, así como periodistas de El Caimán Barbudo convocados por su director, Fidel Díaz Castro, Fidelito, organizaron el miércoles 11 de mayo (2016) un homenaje en el Patio del Areíto –también conocido como “el patio de la EGREM”– a su colega, el bayamés redactor, poeta y crítico de música Bladimir Zamora Céspedes, “El Blado”, fallecido el 5 de mayo a causa de una cirrosis hepática, a los 64 años de edad.

Su amplia influencia en el mundo trovadoresco –evidenciada en sus numerosos y significativos artículos sobre ese tema publicados en El Caimán…, y su autoría de los cancioneros Una guitarra, un buen amor (2007) y Trovadores de la herejía (2012), bajo el sello de la Casa Editora Abril– atrajo a este evento a artistas como los cantantes Polito Ibáñez, Frank Delgado, Luis Alberto Barbería, el actor Enrique Molina y muchos otros.

El Blado, melómano al fin, fue el creador de esta peña, rememoró Díaz Castro. Aquí nos hemos reunido cada semana para disfrutar de esa música que tanto amaba: la trova. Por eso, aquí mismo, decidimos hoy brindar en su nombre.

Empezaba a sonar desde las bocinas la canción Cuando un amigo se va, de Alberto Cortés, cuando el interior del local, tenuemente iluminado su escenario, se iba atestando tanto de ancianos como de jóvenes melenudos.

Darío Alejandro Escobar, periodista en ciernes de El Caimán Barbudo, recordó que Bladimir les dio oportunidad a muchos noveles juglares para tocar en la peña y que sus obras fueran divulgadas en la prensa; también apoyó a otros de su profesión, como a él mismo.

Contó Escobar que Zamora era uno de los mejores críticos de música cubana, y de poesía. Hizo grandes compilaciones como el libro Poesía cubana: la Isla Entera (1995), y escribió sus propios versos, que integraron antologías como Poetas de la Colina (1977) e Imágenes de la mujer (1980). Luego agregó: “Se iba hacia la Sierra Maestra a recitarles poesía a sus habitantes; él se apartaba de la fama, solo le gustaba alardear: Yo soy de El Caimán…”.

El público reposaba en los asientos, el tema de Cortés ya había acabado y unos videos sobre Zamora acapararon la atención de los espectadores. Fidelito subió al pequeñísimo proscenio, agradeció a la Asociación Hermanos Saíz por prestar su sede en la provincia de Granma para el velatorio de los restos de El Blado, narró una anécdota de juergas en Caracas con su exánime amigo y cantó dos “silveadas”, canciones del trovador mayor.

Luego se sumaron otros: Yosvany Bernal, el argentino Lucas Segovia, el guantanamero Josué Oliva. También Barbería, Silvio Alejandro Rodríguez, Frank Delgado, con nuevas historias de licores; el joven Junier Pérez, quien agradeció a Bladimir por creer en él cuando era completamente desconocido; Ray Fernández, que declamó su décima Epitafio, y cantó El cínico, ambos inspirados en Zamora. Fidelito volvió finalmente y leyó un poema del homenajeado: Blues de Bukowski.

La fiesta seguía: El Blado era la fiesta. Las personas, entre felices, y nostálgicas, pasaron la tarde que se convirtió en noche, y encarnaron todos juntos lo que hubiera sido una peña más, junto a su colega y amigo desaparecido. Y por si quedaran dudas de quien fue Bladimir Zamora, Frank Delgado lo citó, describiéndose a sí mismo: “Soy poderoso, autosuficiente y existencialista”.

Pie de fotos: 1-Bladimir Zamora ejerció la crítica cultural desde las páginas de El Caimán Barbudo; 2-Cantautores y periodistas rindieron homenaje a El Blado en la peña trovadoresca que él mismo creara hace siete años.

 

CUANDO LA ESCUELA NO ALCANZA

CUANDO LA ESCUELA NO ALCANZA

La pérdida de confianza en el sistema educacional cubano por parte de alumnos y padres ha provocado el auge de los repasos particulares, práctica que apunta a extenderse de manera ilícita a docentes en ejercicio.

JUNIOR HERNÁNDEZ CASTRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Aunque el Estado cubano invierte el 11 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) en el sector educativo, y el país cuenta con un maestro por cada 46 habitantes ─de acuerdo con el Anuario Estadístico de Cuba del 2015─, un sondeo realizado a 120 alumnos de la enseñanza preuniversitaria en la capital, reveló que casi el 70 por ciento acude a repasadores particulares, cuando restan solo dos meses para los exámenes de ingreso a la Educación Superior.

Yaritza Pérez Pérez, quien cursa el duodécimo grado en el Instituto Preuniversitario Urbano (IPU) José Martí, en Cojímar, afirmó que recurrió a estos «servicios», pues sus maestros no tienen el nivel adecuado de conocimientos y faltan a los turnos. Su contemporánea, Adriana Verdecia, alumna del IPU Presencia de Celia, en La Lisa, manifestó: «No tuve otra elección que acudir a ellos. Las ejercitaciones recibidas son insuficientes, y los exámenes de ingreso requieren de más preparación por su complejidad».

Según el artículo La hora de los repasos, publicado en el periódico Granma el 11 de octubre de 2013, las lecciones particulares se legalizaron en 2010, aunque estaban bastante difundidas de manera clandestina. El diario señaló, además, que tres años después de su legitimación, sumaban 1 023 los cubanos con licencia de repasador.

Los profesores por cuenta propia surgieron como resultado de la insuficiente preparación que reciben los colegiales en enseñanzas precedentes, explicó Pablo Orlando Rodríguez González,  metodólogo de la Dirección Municipal de Educación en Habana de Este, y añadió: «Cuando la familia y el estudiante aprecian una grieta en el sistema educacional, recurren a dicha alternativa».

Javier Álvarez Eloy, asesor del sistema educacional en Centro Habana, consideró que esta ocupación ha existido siempre de una forma u otra, y que su auge actual se debe al desaprovechamiento ─por parte de los escolares─ de las potencialidades ofrecidas en los centros de enseñanza.

El repasador «tiene el deber de ejercitar a los estudiantes en las materias impartidas en el Sistema Nacional de Educación, y de prepararlos con vistas al ingreso a cursos superiores», establece la Gaceta Oficial de la República de Cuba en su edición de septiembre de 2013.

Enrique Gómez Socías, quien ejerce esta forma de trabajo no estatal desde 2010, expuso que los jóvenes buscan atenciones especializadas: algunos porque tienen dificultades docentes, y otros, por las elevadas aspiraciones. El profesor, especializado en Historia, aseguró que en los últimos cuatro años todos sus estudiantes han aprobado los exámenes de ingreso en la primera convocatoria.

Un asunto de sumo interés para los implicados radica en la ausencia de una ley reguladora para las tarifas, lo cual provoca que las consolidaciones extraclase dejen de ser asequibles para muchos. Los escolares plantearon que asisten a repasos o «escuelitas» cuyo precio oscila entre uno y diez CUC, mientras el salario medio estatal es 584 CUP mensuales (unos 23 CUC).

Al respecto, Walter Pérez Walker, de segundo año de Contabilidad y Finanzas, declaró que nunca pudo asistir a clases fuera de la docencia, porque sus padres no podían permitirse un gasto tan excesivo. «La cuenta no da», agregó. Yoel Quintanal, dependiente gastronómico, expresó que ha hecho un sacrificio para que sus dos hijas puedan asistir a dichas lecciones.

Para Mercedes Lavín Alfonso, directora del IPU Lázaro Peña, en Alamar, las consolidaciones particulares de profesores en ejercicio constituyen un acto ilícito al cual debe ponerse límites, pues lucrar a expensas de los propios escolares es una acción que atenta contra la esencia del magisterio.

Cylene*, instructora de Matemática que ejerce esta «vía alternativa» fuera de la escuela, consideró que los repasadores son un refuerzo para los estudiantes. «Hoy, con docentes poco preparados y mal retribuidos, la calidad ha menguado, y repasar es una necesidad tanto para alumnos que buscan consolidar lo aprendido, como para educadores, que intentan conseguir un poco más de dinero».

Sobre el tema, la profesora de Español, Marta*, confesó que el turno de clase no es suficiente para explicar todos los contenidos, y que repasa estudiantes en horario extraclase desde hace varios años. «Me veo obligada a cobrarles porque mi salario es insuficiente», acotó.

Annette Cruz, de primer año de Turismo, declaró: «Tuve instructores que omitían materias en el aula, mientras en los repasos explicaban lo que no habían enseñado». Con ella coincidió Eduardo*, estudiante de preuniversitario, quien indicó que en una de las ejercitaciones pagadas, el «profe» le ayudó a resolver un ejercicio que al día siguiente evaluó en una pregunta escrita.

Para el funcionario Rodríguez González, los pedagogos que cobran a sus alumnos reflejan la ausencia de ética profesional. Su homólogo, Álvarez Eloy, comentó: «No asimilo la idea de llamar educador a un individuo que cambie su compromiso social por unos pesos de más en el bolsillo».

Con las nuevas disposiciones promovidas por el Ministerio de Educación Superior (MES), y con el incremento de cursos de superación dirigidos a mejorar el nivel de los docentes, los asesores del Ministerio de Educación (MINED) entrevistados consideraron que este tipo de trabajo por cuenta propia desaparecerá paulatinamente. Sus «protagonistas», por otro lado, aseveraron que en tanto existan carencias en el sistema, bajos sueldos, escasa motivación y falta de atención a diferencias individuales en los alumnos, los repasadores continuarán ejerciendo su labor allí, donde la escuela no alcanza.

*Los nombres fueron modificados a petición de los entrevistados para proteger su identidad.

Pie de fotos: La ausencia de una ley que regule las tarifas provoca los elevados precios de los repasos particulares en Cuba; 2-La deficiente preparación recibida por muchos estudiantes en las escuelas provoca que estos acudan a repasadores, sobre todo en el período de los Exámenes de Ingreso a la Educación Superior (fotos tomadas del periódico Granma).

MEMORIAL DE LA DENUNCIA

MEMORIAL DE LA DENUNCIA

Primer espacio histórico-interactivo en Cuba. A partir de su apertura en enero, la institución utilizará pantallas táctiles, multimedias, monografías, entre otras modalidades expositivas

ANDY JORGE BLANCO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: ROBERTO BELL SELLÉN.

La interactividad será el signo distintivo del Memorial de la Denuncia, único de su tipo en el país y otrora Museo del Ministerio del Interior (MININT), que abrirá sus puertas en enero próximo (2016) en el municipio Playa, La Habana, informó la teniente coronel Elena Caballero Prieto, directora en funciones de la institución.

El proyecto museológico pondrá a disposición del público pantallas táctiles con el propósito de acceder a líneas del tiempo e infografías sobre los hechos históricos expuestos. “Para transmitir conocimientos de historia, la tecnología, más que un fin, constituye un medio”, señaló Analay Muriedas Muñoz, especialista en Comunicación del centro.

Estos espacios se acercarán también al efecto de la holografía (técnica fotográfica para crear imágenes tridimensionales), y brindarán mediante filmes, monografías temáticas, multimedias, testimonios y documentos desclasificados inéditos en el país, el aporte historiográfico realizado por el Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE).

Ubicado en 5ta avenida y 14, Miramar, el Memorial de la Denuncia constará de seis salas: La CIA y otros servicios de inteligencia, La guerra mediática, Terrorismo de Estado, Manipulación política del tema migratorio, La guerra económica, y Nuestra fuerza es la fuerza del pueblo.  

La institución, en construcción desde finales de 2011, contará con pocas exposiciones pasivas, pues constituye un espacio de interacción entre la información y el visitante mediante modernos equipos tecnológicos.

“Tenemos como premisa tributar el resultado de nuestros trabajos investigativos, realizados durante más de 20 años, sobre las agresiones del Gobierno de Estados Unidos y sus servicios de inteligencia contra Cuba. Hemos tratado de reflejar esta historia en cada una de las salas de una forma atractiva, sobre todo para un público joven que no vivió la época”, afirmó Pedro Etcheverry Vázquez, subdirector del CIHSE.

El Memorial de la Denuncia contará, además, con una sala polivalente y de navegación, biblioteca con servicios ofimáticos, cafetería, tienda de souvenir, y una ludoteca que brindará videojuegos cubanos a niños y adolescentes. Tendrá desde su apertura un horario extendido de martes a domingo entre 10 de la mañana y 10 de la noche.

Pie de foto: Obreros y especialistas trabajan en la construcción del memorial desde finales de 2011.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida.
Tipo de fuentes: Directas y Documentales.
Primer valor-noticia: Interés colectivo.
Otros dos valores-noticia: Novedad. Actualidad.


¿ADMIRADORES DEL ARTE?

¿ADMIRADORES DEL ARTE?

THAÍS HERNÁNDEZ LOMBAO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,  
Universidad de La Habana.

Entraban y salían personas provenientes de todas partes, una vorágine alocada de observadores curiosos. Unos buscaban  vanagloriarse de sus conocimientos de pintura; otros, relacionarse con  la cultura del país de ensueño,  Francia, la musa inspiradora de muchos que como Woody Allen desearían pasar al menos media noche en París.

Al principio no lo entendí muy bien, porque las palabras inscritas en la entrada no lograron despertar en mí gran interés. No pertenecía ni al primer ni al segundo grupo, pues todo lo que quería era observar y comprender el arte moderno y abstracto que tantos fingen conocer para pasar por más cultos.

Pero al entrar en la sala me llamó fuertemente la atención un  cuadro con puño esperanzadamente rojo que rompía el gris de la tristeza y, a su lado, un retrato muy leve de Martí entre ocre y negro,  donde se dibujaba con tierra  la silueta conocida por todos. Un poco más adelante, una isla pequeña en una inmensidad verde resaltaba dentro de todas aquellas pinturas retrospectivas que Jean Michel Marchetti dibujó en honor a ella y a la cual volvió después de 14 años para promover el mes de la cultura francesa.

Lejos de observar y tratar de entender la historia detrás de cada óleo, los presentes, como moscas al azúcar, envolvían a las personalidades más prominentes, entre los que resaltaban el embajador y el propio pintor, quienes reflejaban en su rostro el desconcierto de no saber por qué las personas dejaban a un lado el arte y los miraban más que a las obras.

El espacio protocolar del trago lo ocupó el Cuba Libre, por la fuerte connotación que su nombre encierra, este fue víctima presurosa de las gargantas sedientas por el ardiente calor dentro de la galería de la Biblioteca Nacional.

Muchos pasaban por delante de las pinturas y pretendían saber lo que con ellas se quería trasmitir, pero fueron muy pocos los que verdaderamente se percataron del poder de la mezcla del rojo y del negro que disparaba la memoria al clásico literario de Henri Beyle, o de un cuadro peculiar azul como la nostalgia, forrado de cartas de Ana hacia María.

Abriéndome paso entre el hormiguero de furiosos guerreros que batallaban por alcanzar la atención del autor, me le acerqué, pues tenía una duda que ahogaba mis ideas y no me podía ir sin aclararla. Alcé mi voz y dejé escapar una pregunta huérfana de metáforas y rebuscamiento, para muchos de los presentes sin importancia.

-¿Quiénes son Ana y María?

A lo que él respondió con una sonrisa de satisfacción, que impresionó a todos: “Ana es mi tía y María es mi madre; ella acaba de ingresar en un hogar de ancianos, su vida está muy cerca de acabar, este es un homenaje a ella y a su historia”.

PROMUEVE PROYECTO PINAREÑO PROPUESTAS DE ESPARCIMIENTO

PROMUEVE PROYECTO PINAREÑO PROPUESTAS DE ESPARCIMIENTO

El Patio de la Cub-Ana, del Consejo Popular Celso Maragoto en el municipio de Pinar del Rio, fomenta la cultura nacional como vía de integración social en localidad.

EDUARDO ANTONIO GRENIER RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.
Fotos: Cortesía de ANA ACANDA.

Presentaciones de magia y modelaje, competencias de canto mediante el karaoke y coreografías de zarabandas y danzones protagonizadas por los abuelos, constituyen nuevas propuestas del  proyecto comunitario El Patio de la Cub-Ana, ubicado en el Consejo Popular Celso Maragoto Lara, de la capital pinareña.

La programación reciente pretende incluir en las opciones de esparcimiento en la localidad, además de los niños, a los adultos, expresó Ana Acanda Cala, promotora principal y anfitriona de cada encuentro en su vivienda.

“Con el arte, la historia y la medicina como ejes fundamentales, abogamos por la recreación sana y la realización de actividades en las cuales se imbriquen la cultura, la educación ciudadana y el medio ambiente”, precisó la gestora cultural.

La dinámica del proyecto atrae la atención de estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas vueltabajera, procedentes de África y Latinoamérica, quienes colaboran con los organizadores mediante donaciones de implementos deportivos y labores promocionales en plataformas solidarias.

Al respecto, Freddy Bautista Venegas, representante de los estudiantes bolivianos en Cuba, comentó que la experiencia le resulta sorprendente y le hace reflexionar sobre la necesidad de extender a su país este tipo de estrategias.

“Resulta un compromiso nuestro luchar para que Bolivia asuma la creación de espacios similares en función de integrar a los ciudadanos en el sistema de cultura nacional y contribuir así al enriquecimiento de la calidad de vida del pueblo’’, agregó.

El programa, en conjunto con los Comité de Defensa de la Revolución, comprende acciones de mantenimiento y limpieza de la zona y otras encaminadas a la transformación cultural y acercamiento a los pobladores.

Rogelio Pérez Castillo, cederista del barrio, confirmó la voluntad de los vecinos de contribuir y apoyar cada actividad: “Para nosotros constituye una obligación retribuir el esfuerzo que realizan los promotores del Patio”.

Fundado el 10 de octubre de 2011 en honor al inicio de las luchas por la independencia, El Patio de la Cub-Ana llegará a su cuarto aniversario con un grupo de actividades representativas de la más típica cultura criolla, entre las que resaltan guateques campesinos y rondas de baile a ritmo de danzón y casino.

Pie de fotos: 1-La interacción con los niños constituye el propósito principal del proyecto; 2-Los estudiantes de Medicina, cubanos y extranjeros, desempeñan un rol protagónico en cada celebración del Patio.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: Directa, Indirecta, Documental.
Primer valor-noticia: Interés colectivo.
Otros dos valores-noticia: Proximidad o cercanía, Progreso.