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Isla al Sur

“NO HE PERDIDO EL TIEMPO”

“NO HE PERDIDO EL TIEMPO”

CLAUDIA DOMÍNGUEZ VÁZQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Fotos: Autora y cortesía del entrevistado.    

Al subir el elevador hasta el décimo piso, pensé que encontraría un ambiente intimidante, típico de una familia acostumbrada a las reuniones y de un hombre que ha sido dirigente toda la vida. Cuando toqué a la puerta del apartamento abrió una señora sonriente. ‹‹¿Tú eres la periodista? Pasa, muchacha, que te estábamos esperando››, indicó. Entré como quien atraviesa un campo de minas.

‹‹Espera un momento que estoy colando café››, me dijo la misma mujer, quien se identificó como Matilde, esposa de Pedro Pablo Villegas Castellanos, el hombre de la limpia del Escambray, el miliciano, el constructor, el delegado, el padre y abuelo: el centro de este reportaje.

Acomodado en la mesa del comedor, con una muralla hecha de papeles, Villegas me invitó a sentar, insistió en que lo llamara así porque casi nadie lo conocía por Pedro Pablo. Cuando encendí la grabadora, aquel señor que tanto impresionaba por su seriedad, gritó: ‹‹Mira, Matilde, cuando a mí me entrevistaban para Trabajadores no tenían esas cosas tan modernas de hoy en día, pero no te preocupes, muchacha –giró hacia mí-, lo que oirás aquí no es nada del otro mundo››.

Quizás fue una bienvenida tan calurosa lo que me llevó a sentirme cómoda al preguntar sobre su infancia y familiares, e indagar sobre el pasado de este hombre, sus respuestas llegaron con vastos datos de aquellos años lejanos en el calendario e importantes para definir el carácter de Pedro Pablo, como él mismo aseguró.

La hermana, Magalys Villegas Castellanos, quien también estaba en la casa con motivo de mi visita, cuenta: ‹‹Abuelo trabajaba para la empresa eléctrica y tenía muy buen salario, también cobraba un retiro de la policía, con eso y con lo que ganaba papá, teníamos muchos juguetes y nunca nos faltaron ropas, zapatos y comida en la mesa. Mi hermano y yo tuvimos una niñez bastante feliz, teníamos una situación bastante acomodada.

‹‹En las navidades, mamá ponía el nacimiento de Jesús en la sala de la casa, y no faltaban pelotas, pistolas de plástico, guantes, pero yo siempre quise una bicicleta; en aquella época, años cuarenta y principios de los cincuenta, costaba 110 pesos, si lo comparabas con el salario de un médico que no tuviese una clínica particular que ganaba entre 115 y 125 pesos, era muy cara››, recuerda el menor de los Castellanos.

Aparta los informes del núcleo zonal que estaba redactando y tras un sorbito de café era menos la distancia entre el ayer y mis preguntas. ‹‹Estudiamos en una escuela particular hasta sexto grado, cuando muere abuelo, la pensión que recibíamos no alcanzaba para mucho y el salario de papá dependía de la temporada y de las ventas; por ejemplo, en el verano cobraba muy bien porque era un tiempo en que vendía mucho, pero en el invierno casi siempre teníamos que empeñar todas las prendas de la casa para poder sobrevivir, por eso la secundaria la pasamos en una escuela pública››.

En la escuela de comercio continuó sus estudios y aunque nunca ejerció la profesión, fue allí donde vivenció las huelgas en contra de Batista; hasta participó en algunas cuando todo el colegio se tiraba a las calles y las sillas de hierro volaban al techo de la patrulla que vigilaba el centro; sin embargo, dice que antes del primero de enero de 1959 no se vinculó con el movimiento revolucionario: ‹‹No fue porque no simpatizara con las ideas, te confieso que sentía miedo››.Tenía 16 años.

‹‹Cuando regresaba a las once de la noche de la escuela, los policías me seguían a veces hasta la casa y los oía hablar de si me detenían o no. En ese momento la persecución a los jóvenes vinculados con la clandestinidad era enorme y había que tener mucho cuidado, desaparecían los muchachos y los encontraban días después muertos en las esquinas››, rememora Villegas.

Recuerda también: ‹‹El primero de enero de 1959, en la casa nos enteramos del triunfo de la Revolución porque papá, que salía a trabajar en la madrugada y retornaba por la noche, llegó ese día a las ocho de la mañana y nos dijo que la tiranía había caído y comenzaba la huelga general, aunque todavía había confusión. Todo se aclaró cuando llegaron el Che y Camilo a la ciudad. El ocho de enero, cerca de mi casa, pasó la Caravana de la Libertad y salimos a ver a Fidel entrar en La Habana››.

Matilde Mesa Fleitas, esposa de Villegas y también vinculada activamente a todas las tareas de la Revolución, comenta que en su niñez en Las Villas apreció las diferencias de clases y los maltratos a los pobres que existían en la seudorrepública: ‹‹Cuando mi mamá me llevaba al pueblo a hacer las compras del mes veíamos a los niños tirados en las puertas de las casas esperando las sobras de comida, había que ser muy insensible para virar la cara y no notar la miseria y las diferencias que existían. Necesitábamos un cambio radical, y eso fue lo que hizo la Revolución››.

En 1960, Pedro Pablo Villegas se une a las milicias, luego de la larga marcha de 62 kilómetros, hasta la Escuela de Cadetes del Ejército Rebelde en Managua, donde el entonces director del centro José Ramón Fernández, dirigió la preparación a los nuevos soldados. Se creó el Batallón 112, apuntó en su libro Un batallón que permanece, Percy Gómez Darna, también voluntario.

En el Cacahual, los nuevos milicianos, juraron, ante la tumba del Titán de Bronce y su ayudante de campo Francisco Gómez Toro, lealtad a la Patria y el compromiso de defenderla a cualquier costo. También participaron en el primer desfile militar de la Revolución el 2 de enero de 1961, refiere el citado libro.

Bajo las órdenes del Comandante Fidel Castro, el batallón y, entre ellos el nuevo miliciano, ahora comprometido con la Revolución y apegado a sus ideales de justicia, partió a finales de enero de 1961 hacia las montañas del Escambray a luchar contra las bandas contrarrevolucionarias, proteger las vidas y salvaguardar los bienes materiales de los campesinos de esa zona, refiere Gómez Darna.

‹‹En las lomas del Escambray, la Compañía número dos, de la cual formábamos parte Castellanos y yo, se asentó en el poblado de Boquerones y allí compartíamos vivienda con los campesinos y ayudábamos en los sembrados››, recordó San Juan Queipo, compañero en la limpia.

‹‹Mi misión era cuidar la casa donde me ubicaron, aunque participé en el combate de Cariblanca, persiguiendo a los bandidos. Fidel estuvo en el campamento y nos dio aliento, nos explicó que a esos agresores los financiaba el gobierno norteamericano. Recuerdo también cuando llegó la noticia de la muerte del compañero Emilio Martínez Palomares, quien fue capturado y asesinado por los mercenarios del imperialismo. Tiempo después, la escuela y el parque del pueblo fueron nombrados como nuestro camarada caído››, señala Villegas.

Y añadió: ‹‹Cuando Girón, nos volvieron a movilizar, esta vez estuvimos en la costa norte, esperábamos la entrada de los jefes de la invasión, que al saber el fracaso en Bahía de Cochinos se retiraron y al final no hubo combate››.

Estando en el Escambray, solicitó una beca de estudios en Polonia, allí pasó un año aprendiendo el oficio de fundidor. En el momento de volver a Cuba, a finales de 1962, comenzó la Crisis de Octubre: ‹‹Temí que no pudiéramos regresar. Afortunadamente, el 23 de diciembre de 1962 ya estaba en mi patria››, acotó.

Ya en la Mayor de las Antillas, el Ministerio de Industria lo envió a trabajar  en la fundición de San José, donde asumió cargos en el comité municipal de la Juventud Comunista. Dirigió después la fábrica de fertilizantes en Cienfuegos y lo trasladaron para La Habana cuando su esposa quedó embarazada de jimaguas.

Dirigió el montaje de la termoeléctrica de Regla, y por sus destacados resultados pasó a organizar la reconstrucción y ampliación de la Empresa Siderúrgica José Martí (Antillana de Acero), en cuyo trabajo compartió los resultados directamente con el Ministro de la Construcción y con Fidel, según recuerda: ‹‹El Comandante estuvo muy vinculado con el proceso, visitaba constantemente el lugar y exigía la entrega de las obras terminadas en el tiempo establecido››.

Fue delegado directo por el municipio del Cotorro al II Congreso del Partido y durante toda la vida laboral nunca dejó de vincularse con el Gobierno y con las organizaciones de masas. Ostenta medallas en el sector de la construcción, de la Central de Trabajadores de Cuba, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de los Comités de Defensa de la Revolución, abundó Erasmo Fleitas Valladares, compañero de trabajo.

‹‹Cuando Villegas se jubiló, no dejó de aportar a la Revolución. Es una persona que siempre ha sido muy respetada y querida por todos los vecinos del edificio. Actualmente, a pesar de sus problemas de salud, no falta a ninguna actividad y nunca dice no a sus responsabilidades››, comentó Guadalupe Estévez Larramendi, vecina del edificio.

‹‹Él cogía la pelota y nos decía a los muchachos que estábamos jugando en el pasillo que eso no lo podíamos hacer, nos explicaba que el ruido molestaba a los vecinos, pero al otro día ya se nos había olvidado el regaño y lo teníamos de nuevo dándonos la charla de buena conducta social. Él es el abuelito de todos los del piso››, aseguró Julio de Luis Crespo, vecino.

Maylin Villegas Mesa, su hija, manifestó: ‹‹Papá es diabético y cuando tuvo el problema de salud en el año 2008, hubo que amputarle parte del pie derecho. Al principio fue un duro golpe, tuvimos que aprender a vivir con esa discapacidad, pero él se ha recuperado magníficamente y hoy hace casi todos los mandados de la casa y no para de dar “carreras” de un lado para otro con las cosas del edificio››.

Si no me hubiesen dicho que utilizaba el bastón no me hubiese percatado de su discapacidad; es un hombre alegre, entregado completamente a la Revolución, fiel a sus ideales y a su gente. ‹‹Estoy muy orgulloso de mi familia, de que mis hijos sean universitarios, de mis nietos que son muy cariñosos e inteligentes. Un triunfo de mi familia es un triunfo mío, porque hacen que sienta que no he perdido el tiempo››, expresó Villegas.

Pie de fotos: 1-Después de almorzar, uno de sus alicientes es ver la televisión desde el sillón; 2-Durante una de las visitas de Fidel a la Antillana de Acero; 3-La familia lo es todo para Villegas.

¿DEVORADORAS DE HOMBRES?

¿DEVORADORAS DE HOMBRES?

Carilda Oliver Labra, reconocida escritora cubana, ofrece su valoración acerca del feminismo en Cuba.

MARÍA LUCÍA EXPÓSITO GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.  

“Habrá que asesinarme la estatura y el

vértice de asombros, yo vivo más acá

de mi cintura, a veces me he cansado

de los hombros (…). Quiero ser sólo esa

muchacha pobre, esa muchacha rubia

parecida a la hierba, al pan y al cobre” (...).

Carilda Oliver Labra, eminente poetisa cubana y baluarte de mujer, Premio Nacional de Literatura en 1997, ofrece su opinión  acerca de la situación actual de las féminas en Cuba, los preceptos aún existentes que le impone la sociedad y, con sus propias experiencias personales, muestra las contrariedades sexistas por las que ha sido discriminada.

Sentada en su sillón me recibe esta ilustre dama de las letras, siempre coqueta y seductora, amable y candorosa, no falta creyón carmín en sus labios ni brillo en sus cabellos. Con una sonrisa tierna invita a sentar muy cerca de ella para que la escuche bien y brinda un café que acepto con gusto.

-¿Cree usted que la mujer actual rebasa las barreras de la discriminación?

“La mujer libra un combate permanente, incluso en países que como Cuba disfrutan de ventajas en la disminución de las asimetrías de género. Sucede así debido a las diversas asignaciones culturales que enfrenta en su realidad cotidiana. Esto tiene mucho que ver con la manera en la que se continúa construyendo el estereotipo de lo que ‘debe ser’ una mujer.  

“Existen muchos mitos que todavía pretenden encasillarla en ciertas actividades o funciones para las cuales se presume su eficiencia y validez, sin embargo, tales constructos guardan más relación con las herencias culturales, con las creencias sociales y con la propia visualización que la sociedad elabora de las féminas.

“La mujer ha logrado muchísimo, su lucha incansable contra los tópicos que la intentan mantener dentro del gueto de su género ha propiciado que el horizonte de su humanidad se expanda y emerjan otras problemáticas más específicas de su realidad contemporánea”.

-¿Cómo desde sus poemas se orienta hacia la defensa de la mujer?

“Yo nunca tuve el propósito específico de hacer un manifiesto feminista a través de mi poesía, quizás no era totalmente consciente de que al relatar mi anécdota personal también iba describiendo la circunstancia pública y privada de las mujeres de mi generación.

“En la década del 50, incluso mucho después, el discurso femenino en Cuba desde la literatura ha estado dominado por los hombres, quiero decir, por una estética masculina. Yo me atreví a realizar un discurso en el que la mujer pasa de ser un objeto cantado o revelado por el hombre a constituirse ella misma en una protagonista de la circunstancia amorosa, política o social.

“En este sentido, al decidirme a expresar sin  trivialidad pacata  el cuerpo y el espíritu femeninos, comencé a construir desde mis versos una sensibilidad con la que muchos se sintieron identificados. No me refiero solamente a las mujeres, esas lectoras eternas que me acompañan, sino también a los hombres que descubren en mi poética temas impostergables: la patria, el amor, la guerra, la familia, el exilio, la soledad, la muerte y la memoria”.

-¿Qué reacción recibió usted por parte de las mujeres de su época al salir a la luz poemas suyos, llenos de pasión y erotismo,  como los publicados en el libro Al Sur de mi garganta?

“Sin quererlo agredí un área muy sensible que tiene que ver con los prejuicios. Ya conocemos aquella famosa frase de Einstein: ‘Es más fácil dividir el átomo que destruir un prejuicio’. ¡Así que podrás imaginarte la reacción de aquellas damas católicas que vieron en mi disensión una especie de travesura satánica!

“Lo más pequeño que intentaron fue excomulgarme y lo más penoso que me dejaron como legado ha sido un mito que pienso que en la actualidad ha sido superado y que intenta emparentarme con las ‘devoradoras de hombres’, con esos clichés de la propia literatura o de la mitología popular cuya maldad reside en su poder de seducción y en una sensualidad desbordada.

“Opino que mi conducta, que entonces fue desaprobada por ciertos sectores de la clase media y alta de la ciudad, hubiera sido evaluada en este presente como algo muy natural. En definitiva, yo era simplemente una muchacha con la ambición de ser libre, de elegir por mí misma y escribir con franqueza sobre aquellos sentimientos que encontraron en el libro una plaza para interactuar con los otros”.

-¿Qué opinión tiene de las acciones que se llevan a cabo en Cuba para que las mujeres desempeñen su rol en la sociedad?

“El horizonte siempre puede ampliarse en la medida que el tema femenino se continúe analizando y se convierta en una reflexión permanente.  

“Creo que se debe tener en cuenta cuáles son las fuentes teóricas o sociales que inclinan a que las mujeres no obtengan en nuestra sociedad la igualdad profesional  en las disímiles  funciones sociales, pues estoy segura que ello arrojará más claridad sobre el asunto.

“¿Cuántas oficiales de las FAR tenemos? ¿Cuántas operarias de equipos pesados? ¿Cómo se comporta la presencia de la mujer en la propia vida gerencial? Y, sobre todo, se debe analizar de cerca el papel de la mujer al interior de la familia, sus deberes, y en sentido general, hasta dónde se extienden las fronteras de su ejercicio cívico. Todo ello nos dará indicios de los espacios en los que se puede hacer más intensa esa defensa por la equidad del género femenino”.

-Como mujer y escritora, ¿cómo catalogaría la posición de las féminas en momentos de cambio en la sociedad?

“La posición de la mujer tiende, está forzada necesariamente, a ser la posición del ser humano despierto ante la urgencia de participar y a reaccionar ante la historia. En este aspecto no puedo lidiar con diferencias. Hombres y mujeres son iguales ante la patria y ante el deber”.

-¿Cuál es su visión acerca del erotismo y la feminidad de la mujer en el contexto actual?

“La propia sociedad va progresivamente modificando las formas en las que se construye el eros. Siento que vivimos una etapa donde las emociones están más liberadas, que las personas reaccionan con más espontaneidad  y  logran estructurar un erotismo que puede ser tan diverso como las propias filosofías personales, las creencias religiosas y los valores que se practican.

“De todas maneras, creo que definitivamente el amor, y por consiguiente el eros, no desaparecerán aunque varíen sus maneras de expresión porque no podemos olvidar  que el ser humano habita en un universo de carne, que tiene su centro en ese espacio físico y poderoso que es el “cuerpo”.

-Carilda, ¿tiene alguna experiencia de su juventud que la haya motivado  a escribir versos tan fogosos?

“Todos mis versos tienen en su raíz un sentir. En cierta ocasión, durante una velada en Monserrate, vislumbré una pareja de jóvenes que bailaban al compás de un saxo romántico; era tan mágico su danzar a media luz y tan excelsa la ternura de sus rostros que no podía dejar de mirarlos.

“A mi lado, una señora, muy molesta, que parecía ser la madre de la chica que movía su cuerpo cual ola desenfrenada, se abalanzó ante la muchacha diciéndole: ‘¡Es usted muy atrevida!’ Me acerqué a aquella mujer enfadada y le dije: ‘¡Déjales que disfruten su sentir!, ¿por qué reprimir una necesidad del alma?’, y me respondió a gritos: ‘¡Ella está muy desordenada!’ De ahí, contrario a lo que piensan, surge mi poema Me desordeno amor, me desordeno, por esa libertad que me inspiró aquel hecho”.

Pie de foto: Carilda, hermosa y perspicaz, no pierde su status de fémina incansable.

Ficha técnica:

Objetivo central: Obtener una visión acerca del feminismo en Cuba aportada por la destacada poetisa cubana.

Objetivos colaterales: Comparar la actitud de las féminas en la actualidad con sus predecesoras y profundizar en los problemas y tabúes que acarrea la sociedad cubana actual en cuanto al papel de la mujer.

Tipo de entrevista:  
Por los participantes: Individual.
Por su estructura: Clásica de preguntas y respuestas.
Por su contenido: De opinión.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.
Tipo de título: De interrogante.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas declaradas: 1-¿Cree usted que la mujer actual rebasa las barreras de la discriminación? Polémica: 2-¿Cómo desde sus poemas se orienta hacia la defensa de la mujer? Abierta; 3-¿Qué reacción recibió usted por parte de las mujeres de su época al salir a la luz poemas suyos, llenos de pasión y erotismo, como los publicados en el libro Al Sur de mi garganta? De información; 4-¿Qué opinión tiene de las acciones que se llevan a cabo en Cuba para que las mujeres desempeñen su rol en la sociedad? Directa; 5-Como mujer y escritora, ¿cómo catalogaría la posición de las féminas en momentos de cambio en la sociedad? Directa; 6-¿Cuál es su visión acerca del erotismo y la feminidad de la mujer en el contexto actual? Abierta; 7-Carilda, ¿tiene alguna experiencia de su juventud que la haya motivado  a escribir versos tan fogosos? Abierta.
Tipo de conclusión: De dato curioso o significativo.
Tipo de fuentes: Directa.

INTERNET: UN POCO TARDE Y NO TAN SEGURO

INTERNET: UN POCO TARDE Y NO TAN SEGURO

LAURA FARIÑAS NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En un planeta donde la tecnología y la digitalización avanzan vertiginosamente, el acceso a Internet se convierte en una necesidad para los ciudadanos. Los cubanos no estamos exentos de esto, sin embargo, este servicio ha llegado “un poco tarde y no tan seguro” para quienes habitan en la Mayor de las Antillas.

Hace algunos años en la Isla solo tenían posibilidades de conexión algunos centros laborales, un pequeño grupo de intelectuales y científicos y los estudiantes universitarios. Luego el acceso se amplió cuando llegó el sistema wifi a varios hoteles, donde los cubanos podían conectarse haciendo uso de los dispositivos digitales del lugar o suyos.

Para muchos, la mayor evidencia de acercarse a Internet se hizo realidad en julio del pasado año cuando la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) abrió los primeros 35 puntos wifi en varios lugares del país. La buena nueva acaparó la atención de la mayoría, aunque todavía no sea un servicio masivo al alcance de toda la población y las personas añoren tener la red de redes en sus casas.

Esta nueva prestación, como vía de acceso a Internet, genera grandes polémicas dentro de la población. Si bien permite que muchos se comuniquen con los más diversos lugares del mundo, y que otros se entrenen en las redes o se informen de lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, lo cierto es que para la gran mayoría de los cubanos constituye un lujo.

El precio de las tarjetas Nauta para acceder a la red es de dos cuc (50 pesos en moneda nacional) la hora. Si se realizan un par de cálculos, tendremos como resultado que para un cubano que gana 250 pesos mensuales, una hora de conexión representa el 20 por ciento de sus honorarios. Esto indica que el nuevo servicio no es muy económico para la mayoría de las familias, pues acceder a él implica reducir importantes gastos en el hogar. Como diríamos en casa: “o se viste o se come”.

Pero no solo en temas monetarios este acceso a Internet es deficiente, sino también en la falta de comodidades y condiciones -como alumbrado público y lugares donde sentarse-, en las zonas de conexión, algo que tal vez debió preverse antes de iniciar el nuevo servicio, y más cuando las autoridades de Etecsa han dicho que todavía demora la llegada de la red a nuestras viviendas.

Igualmente, las colas para obtener las tarjetas Nauta, así como la ausencia de estas en los puntos de venta se convierten en frenos. La situación la aprovechan entonces los “revendedores”, esas personas que “por la izquierda” se dedican a ofrecer a mayor precio las tarjetas, e incluso conectar a más de un mismo usuario con la misma cuenta.

Pese a esto, es necesario entender que se trata de un proceso complejo y lento, que necesita de grandes inversiones. “Desde que el 4 de junio de 2013 dio comienzo el servicio de navegación, primero con las salas y luego también con la wifi, se han vendido 7,2 millones de accesos que incluyen cuentas temporales y permanentes”, afirmó en declaraciones a la prensa Mayra Arevich Marín, presidenta de Etecsa.

Cuando Cuba aun hace pruebas para la instalación de zonas wifi como alternativa a ese Internet público que hoy disfrutan muchos en otros países, en el resto del mundo ya se habla de la lifi, que puede multiplicar los colores de la luz para generar una conexión de alta amplitud a larga distancia y que está destinada a ser la conexión inalámbrica más rápida de la Tierra.

El camino hacia la informatización no es fácil, pero la población necesita de nuevas estrategias para minimizar los obstáculos que este hecho genera. Ojalá el tiempo y lo diseñado hasta el momento no nos jueguen una mala pasada.

DANIEL, LUCÍA Y SUS PARGOS

DANIEL, LUCÍA Y SUS PARGOS

Azul y rosado, estos dos colores abren paso al tratamiento de temáticas como la homosexualidad y el machismo en la más reciente novela de Elena Corujo.

SEALYS GARDÓN PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 

“A veces mi papá me llama Azul. A mí no me molesta porque sé que fue el nombre que siempre quiso para mí [...] Hay cosas que no se entienden, porque el rosado es un color alegre, bonito, y a mí me gusta tanto como el azul.” Así nos abre la puerta de su mundo Daniel, uno de los dos protagonistas de la última entrega literaria de la escritora pinera Elena Corujo: la novela para jóvenes “Los pargos azules”, que acompaña otros volúmenes de su andar artístico como “Coralita querida” y “Caridad no es mi madrastra”.

La historia, publicada en 2015 por la editorial latinoamericana Norma y finalista del concurso homónimo de literatura infantil y juvenil, transcurre en Caibarién, poblado costero de Villa Clara, provincia donde nació la autora. El mar se convierte en refugio a los problemas de los personajes principales, un par de adolescentes llenos de inquietudes.

Daniel quiere aprender a pelear porque es acosado, golpeado y chantajeado por compañeros de aula que se burlan de él por tener un padre homosexual y peluquero, con quien logra confianza y complicidad a pesar de la homofobia del abuelo.

Lucía, una amiga del barrio, sí sabe pelear y lo defiende. Es la otra voz, una niña de buen corazón y nada presumida que vive en medio de una familia pobre y disfuncional, sin figura paterna. Su hermano mayor, a cambio de dinero, permite a algunos hombres mirarla por la ventana mientras la obliga a bañarse, por eso llora y se encoge en una esquina de la habitación.

En 20 capítulos, titulados alternamente con el nombre de ambos muchachos, la escritora ilustra, con sensibilidad y sin melodramas, problemáticas de la sociedad, punto de partida para cada uno de sus textos, según dice.

Especial interés despierta la cubierta, confeccionada en Colombia, agradable al tacto y la vista. En ella se dejan ver dos pares de pies medianamente sumergidos en el agua llena de peces, como cuando alguien se sienta frente al océano en busca de paz o de respuestas.

La obra de Corujo ha desfilado por escenarios internacionales como México, donde le entregaron el Premio Internacional de Poesía Desiderio Macías Silva; Ecuador, que le otorgó el de literatura juvenil Libresa; Estados Unidos, país que le concedió el de la Fundación Herencia Latina; y Cuba, en 2012, cuando una de sus novelas anteriores resultó mención en el concurso Casa de las Américas.

En la Feria Internacional del Libro de La Habana 2016, la editorial Áncoras, de la Asociación Hermanos Saíz, reeditó su libro “La tienda de nadie”, también dedicado a adolescentes y calificada por los lectores como su mejor novela, un texto de alta calidad narrativa, demostrada en el estilo coloquial logrado, pero cuando los cubanos lean "Los pargos azules" encontrarán otra maravillosa entrega.

Creerán conocer a quienes viven en aquellas páginas. Los saludarán en los primeros capítulos, tomarán una taza de café en sus salas y se quedarán para saber de primera mano las sorpresas que esconden las escasas paredes donde viven los protagonistas. Así van a sufrir, reír, respirar  el aroma del pescado frito..., se embriagarán de silencios. Cuando el libro termine, se descubrirán rendidos por las olas que le van a golpear el rostro, repletas de pargos azules y rosados, como los del pueblo pesquero donde transcurre la historia de Daniel y Lucía.

Pie de foto: "Los pargos azules", novela para jóvenes de Elena Corujo, trata con delicadeza y sin sensiblerías temas como la homofobia

NADA CAYÓ DEL CIELO

NADA CAYÓ DEL CIELO

SERGIO FÉLIX GONZÁLEZ MURGUÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿Se puede vivir bien en el campo? Esta es una pregunta que siempre ha estado latente en mi. Nunca me atrajo la vida en el campo. Tal vez mi preferencia por la ciudad venía determinada por una vida completamente desarrollada en la urbe capitalina o por la falta de orientación, por parte de los adultos, en torno a otros espacios.

Fernando Funes Monzote es un hombre que se encargó de dar respuesta a mis interrogantes respecto a ese tema, incluso, hacerme cambiar de parecer. Él, como pocos, es un habanero nacido y criado en la urbe capitalina, pero con un profundo amor por la tierra que sus padres, ambos dedicados al estudio y ejercicio de la agricultura, se encargaron de fomentar en él desde muy pequeño.

Por azares, fortunas y otros caprichos del destino, nació hace cuatro años Finca Marta, un proyecto agroecológico que Funes, Doctor en Estudios Agrícolas, se dio a la tarea de emprender en las elevaciones rocosas de Caimito, Artemisa, donde nadie apostaba por el ejercicio de la agricultura debido a las malas condiciones para ello.

Era una zona azotada por una sequía intensa debido a la ausencia de lagunas u otros reservorios de agua, la tierra parecía como si en ella descansara el petróleo, como lo hace en los desiertos del Sahara. Solo laboraban por aquellos montes algunos ganaderos con sus vacas flacas, las que apenas tenían alguna yerbita que llevar a la boca.

“Pero todo cambió”, comenta Fernando mientras me muestra un paisaje realmente asombroso, que parece sacado del Jardín del Edén. Solo faltaban Adán y Eva, porque hasta las manzanas las tienen sembradas en la finca.

Partiendo de tres líneas fundamentales se concibió este proyecto que cuenta con la fabricación de un pozo de 14 metros de profundidad para el abastecimiento de agua, la diversificación de la producción entre siembra de hortalizas y cítricos, ganado y apicultura, así como el constante trabajo y esfuerzo que realizan 13 hombres y siete mujeres a diario y sin ayuda de ninguna máquina.

Muchos fueron los incrédulos al principio, pero ahora son cientos los ‘creyentes’ después de ver cómo Fernando y su gente construyeron una casa en medio de las lomas que, sin perder el alma campestre, parece una residencia de verano.

Me volví loco recorriendo más de quinientos canteros repletos de vegetales y especias que solo veía por televisión y nunca pensé que se produjeran aquí: lechuga morada, tomate cherry, eneldo, espárragos, por solo mencionar algunos.

A cada paso aumentaba mi expectativa respecto a lo que encontraría en la siguiente sección, mientras Fernando encendía su tabaco, se acomodaba en una piedra y me decía orgulloso: “Todo esto ha sido posible gracias al trabajo”.

Es genial como se conjugan la teoría y la práctica para dar como resultado un lugar donde el verde se hace presente a cada instante, donde el agua ya no falta, donde las vacas tienen comida de sobra. Es obvio que en este paraíso siempre habrá serpientes al asecho, pero a esos seres infames no les temen en Finca Marta.



HISTORIAS DE UN RECÓNDITO ESCRITOR

HISTORIAS DE UN RECÓNDITO ESCRITOR

De niño pobre a combatiente en Etiopía, y de allí a realizar otras hazañas en la industria azucarera cubana, Ramón Fidalgo Castellanos encontró la vocación de escritor como la última de sus pasiones.

YANDRY FERNÁNDEZ PERDOMO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Aunque ahora ve crecer a sus nietos en su tranquilo apartamento en Nuevo Vedado, a Ramón Fidalgo Castellanos no le gusta descansar porque, como él mismo dice, a quien ha llevado una vida tan agitada, le resulta difícil estar sereno en el hogar.

Por eso, desde que decidió jubilarse en 2012, empezó a trabajar  por la pasión de escribir, labor que le gustaba desde hacía mucho tiempo, pero debido a sus anteriores tareas le parecía imposible de hacer.

Mientras trabajaba, ya había publicado dos libros de crónicas sobre sus recuerdos juveniles y las hazañas del trabajo. Estas obras quizá hubiesen convertido a su autor en un escritor notable dentro de la geografía nacional si no fuese porque la editorial Publicaciones Azucareras no tenía muchos recursos para hacer más tiradas.

En estos momentos está escribiendo las últimas páginas de una novela: “Aquí se narra la historia de sus abuelos: uno mambí que luchó por la libertad de Cuba y el otro, oficial del Ejército Español, que luchó por continuar sojuzgándola”, comentó.

Historias de un niño pobre

Ramón Fidalgo señaló que escogió Al paso, su primera obra publicada en 2009, para reflejar la miseria y los trabajos que tuvo que sufrir en La Habana antes de 1959, cuando era apenas un adolescente. Vivió en un solar de la calle San Nicolás, entre San Rafael y Zanja, en pleno Barrio Chino de La Habana. Allí vio las luces de las escenas habaneras y de la complicada situación de los cubanos en aquellos momentos.

Desde muy pequeño, a pesar de los esfuerzos de su madre y, en especial de sus tías, Ramón aprendió a trabajar para mantener la casa, porque su padre tuvo hijos con diferentes mujeres y aunque los reconocía en el juzgado, no hizo ningún esfuerzo por mantenerlos.

En la calle Rayo y Zanja, por el año 1957, vendían carnes asadas, tanto de pollo como de cerdo, que inundaban la cuadra con un olor especial. Nunca pudo comprar nada: “La vida para nosotros era tan dura que, en ocasiones, soñaba qué tendríamos para comer al día siguiente”.

No faltó a la escuela, pues supo combinar los estudios con el trabajo de forma tal que a finales de1958, ya tenía en sus manos los títulos de la enseñanza primaria y los cursos en el Colegio de Belén. Su tía recogía cédulas electorales por el barrio, las entregaba a un concejal y con ellos pagaba las matrículas a Ramón.

De las crónicas de Al Paso, prefiere Pan con Lechón, pues según sus palabras, aborda de manera crítica a la sociedad corrupta de la época. Allí narra sus historias cuando tenía 15 años y vendía pan con lechón en la playa de Guanabo, pero en los recorridos que hacía para trasladar la mercancía desde la rotonda de Guanabacoa, tenía que dejarle una parte del puerco que iba a vender a un oficial de la policía para que le permitiera pasar a comerciar sus productos.

“Esa era la época que muchas personas quieren que vuelva, porque no conocen bien e ignoran la miseria que existía. Ese discurso de Obama no me lo creí porque viví eso y en mis crónicas lo dejé reflejado”, señaló refiriéndose al discurso pronunciado por el mandatario norteamericano en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el pasado 22 de marzo de este año (2016).

Tiempos de entusiasmo

El Triunfo de la Revolución en 1959 le trajo muchas alegrías, pues se esperaba un cambio radical, sobre todo en los más pobres. Y así pasó su vida, pues a través de la Primera Ley de Reforma Urbana, de 1960, que reorganizó el fondo habitacional cubano, le entregaron una vivienda.

En 1960, en medio de aquella época de motivaciones y alegrías, ingresó en las Milicias Nacionales Revolucionarias y, en 1961 combatió en la limpia del Escambray.

Después de la victoria en Playa Girón, comenzó a constituirse los tres ejércitos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Por sus méritos anteriores, le sugirieron que ingresara en ellas: “Me dijeron que solo era hasta cinco años y yo estuve 40 en la actividad militar”.

Fue designado en 1979 para cumplir misión internacionalista en Etiopía como jefe de Sección de Ingeniería, donde estuvo por más de dos años para ayudar a la nación africana a aplastar al invasor ejército somalí.

“Para saber lo que es la miseria, hay que ir a África, en especial Etiopía. Muchas fueron las veces que nos quedamos sin comer porque repartíamos lo poco que teníamos entre los habitantes de las diferentes aldeas”, recordó.

Una de las cosas que no se le olvidará es la solidaridad del pueblo etíope: “Una vez invitaron a mis tropas a tomar té en una aldea muy pobre y nos dieron lo poco que tenían”.

Todo por el azúcar

Después que se jubiló de las FAR con el grado de coronel, en el Ministerio del Azúcar (MINAZ) le pidieron que laborara asesorando el área de las inversiones y construcciones, en medio de una etapa de recuperación económica tras los demoledores efectos que trajo consigo para Cuba la caída del campo socialista en Europa del Este.

“En el año 2002 nos dimos cuenta que no podíamos mantener todos los centrales porque las ganancias en la venta eran menores que el costo de producción. A mí me tocó la tarea de participar en la confección de un plan para racionalizar la industria azucarera, para reducir los centrales azucareros y mejorar los que estaban en correcto funcionamiento”.

Sin embargo, el Estado Cubano no dejó abandonados a los trabajadores de aquellos centrales y el Presidente cubano, Fidel Castro, creó la tarea Álvaro Reynoso. De ella explicó en su discurso de octubre de 2002 que se iban a crear escuelas para los 90 000 trabajadores azucareros, que perderían su empleo.

“Ese plan de reanimación comprendía muchas labores, queríamos hacer dentro de los centrales que no funcionaban pequeñas fábricas de fideos, chocolate, harina de maíz y restaurar la casa de los trabajadores”, afirmó Ramón.

También desarrolló una importante labor en la construcción de vías rurales y escribió el Manual para la conservación de caminos donde expuso sus conocimientos adquiridos durante la etapa que laboró en el MINAZ y hoy es referencia en los centros azucareros.

Una de las labores más importante que Ramón Fidalgo rememora de esta etapa es que dirigió la construcción del complejo agroindustrial azucarero en la República Bolivariana de Venezuela, en 2008: “Fui a levantar dos complejos azucareros y nueve de producción de derivados de la caña de azúcar”.

Esta obra fue, a la vez, su mayor desaire, pues en la actualidad, bajo la guerra económica que vive aquella nación, no se pudo seguir desarrollando el gran complejo industrial azucarero, y no brinda los frutos que esperaba como parte de las metas de lograr la soberanía alimentaria de la nación vecina.

De estas vivencias publicó su segundo libro en 2013, titulado Crónicas desde Venezuela, donde expone experiencias personales de aquella obra de grandes proporciones que, bajo su dirección, se pretendía construir en este país.

Un escritor empírico

La lectura del libro Crónicas desde Venezuela cautivó la atención de su amigo Néstor Gonzáles Montenegro, quien comentó sobre el ejemplar que no hay dudas de que su compañero estaba listo para mayores retos y nos regalará más de su intelecto narrativo con esta obra de grandes dimensiones.

“No son obras de oficinas, elaboradas subjetivamente, es viva dinámica creativa, inteligente, surgida del contacto directo con sus recuerdos protagónicos”, afirmó Julio Rizo Alvares, su amigo, acerca de las publicaciones de Ramón.

Ahora, este novísimo literato tiene un nuevo reto: terminar el libro De Peralejo a Mal Tiempo, diario de dos. Esta obra estará dividida en dos partes. Nos llevará a conocer visiones de la guerra y de la memoria de dos hombres, uno que, desde muy joven lucha por la independencia de su pueblo, y otro que combate por mantener a Cuba sometida a España.

Su esposa, Martha Lamelas Díaz, quien también es apasionada de la escritura, pero más inclinada a la poesía, comenta que Ramón Fidalgo es un escritor empírico, porque escribe sobre cosas prácticas, y los recuerdos los plasma siempre en sus palabras.

A la vecina del piso de abajo, la doctora Isabel Rodríguez Menéndez, le emociona leer cada página de las obras de su amigo, pues le recuerdan la vida de sus padres.

Su nieto, Javier Dueñas, dijo que cuando algunos lean la historia de su abuelo contada en estas líneas, lo llamarán el cronista del corazón, “porque amor es lo que siempre nos ha dedicado en casa”.

Pie de fotos: 1-Ahora trabaja en la redacción de la segunda parte del libro De Peralejo a Mal Tiempo, diario de dos; 2-Una sólida familia constituye el orgullo de Fidalgo.

¡CUIDADO CON LA CREATINA!

¡CUIDADO CON LA CREATINA!

El suplemento energético conocido como Creatina es uno de los más codiciados en los gimnasios del país, pero muchos lo consumen sin saber los efectos negativos que le puede traer al organismo.

JORGE LUIS COLL UNTORIA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Falta media hora para ir a hacer ejercicios. El vaso con agua ya está en la mesa, esperando por ese polvo blanco y brilloso que religiosamente la acompaña todos los días en el viaje hacia el interior del organismo.

Esta parece ser la rutina de muchos jóvenes que hacen actividad física. “Ahora sí voy a coger músculo”, piensan varios de los muchachos que van a “comerse los hierros” impulsados por ese producto mágico que hará brotar  bíceps y tríceps.

Si bien la cifra de asistentes a los gimnasios cubanos se duplicó de un año a otro (de 182 832 en el 2013 a 363 341, en el 2014), según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), no existe por parte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) un control del uso de suplementos energéticos que allí se utilizan.

Entrenadores y clientes de diferentes recintos capitalinos coinciden en que en los últimos años se ha incrementado el consumo de ciertos productos. Uno de los más deseados por los practicantes, en especial por los jóvenes, es la Creatina, que a pesar de ser de los menos dañinos respecto al Aceite de maní, el Nerovolt y otros, también trae consecuencias adversas.

La Creatina es una sustancia producida por el cuerpo, que se concentra en los tejidos y constituye una fuente de energía para las funciones del organismo. Se puede hallar también en las carnes, el pescado y el huevo.

Diferentes páginas web muestran que el mal empleo del complemento derivado de ella puede provocar desde pequeñas contracturas hasta problemas renales, si no se tiene el cuidado suficiente.

Carlos Arencibia Abreus, profesor de Biomecánica de la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte (UCCFD) “Manuel Fajardo”, expresa que es útil como ayuda nutricional para la actividad física en personas de entre 35 y 40 años, pues a esa edad el cuerpo baja la producción.

“El consumo se hace de acuerdo con las exigencias del suplemento, acompañado de jugos de frutas y abundante agua. No conviene excederse en la dosis diaria y quienes tengan problemas médicos deben acudir a un especialista antes de usarlo”, añade el también máster en Entrenamiento Deportivo para la alta competencia.

“En sujetos entrenados y sanos, con un sistema de preparación física, se emplea con vistas a mejorar la masa muscular. Bien dosificado puede ser beneficioso, pero tiene que ser orientado por expertos para no correr el riesgo de una intoxicación. Es importante conocer que puede acarrear calambres y contracturas, y no está aconsejado en sujetos con determinadas patologías”, argumenta el doctor Luis Ramírez Reyes, Máster en Ciencias y especialista en nutrición del Instituto de Medicina del Deporte (IMD).

Edel Ramírez Pérez, preparador físico en la UCCFD y Máster en Didáctica de Educación Física Contemporánea, explica que no es necesario para aumentar los músculos siempre y cuando se tengan adecuados descanso y alimentación.

Rasiel Rosquet Real (20 años), del municipio 10 de Octubre, comenzó a hacer ejercicios hace cinco años y comenta que lo usó y le fue muy bien; ganó en masa muscular rápidamente y no tuvo secuelas negativas, a pesar de tomarlo sin asesoramiento.

La doctora en Psicología del Deporte, Martha Cañizares Hernández, manifiesta que los adolescentes para ocupar un lugar dentro del grupo y sentirse admirados por otros emplean cualquier método para mejorar su físico.

Duany Charlot Astorga (24), del municipio Cerro, empezó con la Creatina hace un mes a causa de que el ejercicio no lo hacía ganar en músculo, “no vi un médico, pero me informé sobre ella. Me la trajeron de Estados Unidos y con las precauciones pertinentes no he sentido molestias”.

“El éxito está ligado a la forma en que te sientes superior a otros, existe la comparación, cuando gano soy más y cuando pierdo, menos. El amor hacia uno mismo lleva a un deseo irracional por mejorar y hace buscar métodos para lograrlo. Es un sentimiento narcisista y está relacionado con la personalidad”, apunta Francisco García Ucha, Profesor Titular y psicólogo de la UCCFD.

Si se va a consumir la Creatina como parte del entrenamiento es importante saber que esta no sustituye la alimentación y es inadmisible ingerirla de manera empírica, coinciden varios de los profesionales entrevistados.

Para el doctor Emérito Pérez Acosta, especialista en Medicina Deportiva y Máster en Control Médico de Entrenamiento, la utilización de este complemento no es primordial para el ejercicio físico. Los objetivos se logran con una buena preparación, acorde a las características de cada individuo.

“Sin la existencia de una indicación médica no recomiendo su empleo, pues se le está dando al cuerpo algo que él es capaz de producir, y esto puede acarrear trastornos en el organismo. Tengo la experiencia de un paciente con sobredosis que presentó una arritmia cardíaca”, concluye Pérez Acosta, jefe del Departamento de Actividad Física y Salud del IMD.

Este suplemento se vende en barras energéticas, polvos y cápsulas. Entendidos del IMD señalan que por lo general entra a Cuba procedente de Panamá, República Dominicana y Estados Unidos. Algunos vendedores (de los municipios Cerro y Habana del Este) plantean que lo reciben del exterior y en ocasiones se lo ofrecen a otros para la distribución, quienes a veces ni siquiera conocen el producto. Solo algunos saben indicar su uso.

“Los elementos a favor de la Creatina son más de los que se han descrito en contra. El ejercicio es un arma para combatir enfermedades y es vital la profesionalidad y la responsabilidad de ofrecer una guía correcta que eleve la calidad de vida”, afirma el Máster en Ciencias Jorge Martín Cordero, del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ).

No se trata de demeritar esta u otra sustancia, sino de crear conciencia de la importancia de acudir a especialistas antes de tomar un producto. La salud no se cambia por nada y el ejercicio es una vía para buscarla, no para destruirla.

Pie de fotos: 1-Los recipientes de Creatina se adquieren en los gimnasios y Revolico —sitio web de anuncios y compraventa de productos—, con un precio que oscila entre 20 y 25 CUC; 2-El deseo de los jóvenes por fortalecer su cuerpo está marcado por un sentimiento narcisista (Foto: www.creatinablog.org).

 

LA CALLE DEL APÓSTOL

LA CALLE DEL APÓSTOL

El boulevard de la Isla de la Juventud, cuya construcción terminó este 2016, es la única arteria cubana donde estuvo José Martí, que lleva su nombre.

SEALYS GARDÓN PANTOJA

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Foto: Cortesía de GERARDO MAYET CRUZ.

El 2016 trajo a los pineros la alegría de estrenar boulevard, luego de alrededor de cuatro años de trabajos constructivos. Espejo de la historia de la pequeña ínsula, el paseo pinero cuenta con símbolos culturales entrañables como cañones, identificativos de la época en la que corsarios y piratas preservaron aquí sus más preciados tesoros.

Pero esa calle, la José Martí, acoge para los habitantes del lugar una fortuna mayor que la posiblemente enterrada ahí por el afamado pirata Pepe el Mallorquín: es la única en Cuba con ese nombre por donde transitó el Apóstol.

El organizador de la Guerra Necesaria llegó a Isla de Pinos el 13 de octubre de 1870, reportan datos del  Archivo Nacional de Cuba, citado por Antonio Núñez Jiménez en su volumen Isla de Pinos. Piratas, colonizadores y rebeldes (Ediciones Arte y Literatura, 1976).

“Es la única calle en nuestro país con ese nombre visitada por el escritor de Ismaelillo. En los momentos de su llegada la llamaban  Calle Real, convertida luego en Pinillos y que, en la república neocolonial, pasa a denominarse José Martí. Se suma, así, a la lista de arterias de Cuba que, por decisión estratégica de los  gobiernos de turno y como parte de la guerra simbólica de inicios del siglo XX, tomaron el nombre de diferentes patriotas cubanos”, explica Julio César Sánchez Guerra, miembro de la Asociación de Historiadores del municipio y autor de numerosos escritos relacionados con la vida del Héroe Nacional.

Enaquel entonces, la ciudad se componía de solo cuatro calles horizontales y seis verticales; debido a esa estructura, al desembarcar, resultó inevitable para el autor de los Versos Sencillos pasar por la vía principal en el trayecto hacia su residencia temporal: la finca El Abra, asevera Sánchez.

Roberto Unger Pérez, historiador de la ciudad, afirma: “Cada domingo, para confirmar su presencia en la isla, como el resto de los deportados políticos, debía firmar un acta en la Casa de Gobierno, radicada justo al final del hoy boulevard, donde ahora se ubica el Museo Municipal”.

El también profesor de la universidad pinera Jesús Montané Oropesa, añade que alrededor de la mencionada construcción, además Comandancia Militar, se ubicaban las principales instituciones representativas del poder colonial como el Protectorado, presidio común, la casa del Ministro de la Real Hacienda y la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y San Nicolás de Bari, única de ellas que se conserva aún. Por tales motivos, aquel joven debe haber visitado la zona.

Unger manifiesta: “La confianza depositada en Martí por los Sardá, familia que lo acogió en la Isla de Pinos, lleva a pensar que, si venían a la ciudad cada domingo, la salida no se limitara a la firma de presencia, sino que se convirtiera en paseo por esa arteria, nombrada hoy como aquel joven y donde se concentraban los principales negocios y servicios de la ciudad”.

Pie de foto: Debido a la estructura de la ciudad en los años 70 del siglo XIX, durante su estancia en Nueva Gerona resultó inevitable para José Martí pasar por la calle principal, nombrada hoy como él.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de lead: Especial Interpretativo.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.

Tipo de fuentes: Documentales: Libro Isla de Pinos. Piratas, colonizadores y rebeldes, de Antonio Núñez Jiménez  (Ediciones Arte y Literatura, 1976). Directas: Julio César Sánchez Guerra, miembro de la Asociación de Historiadores del municipio y autor de numerosos escritos relacionados con la vida de José Martí; Roberto Unger, historiador de la ciudad.

Primer valor-noticia: Singularidad.

Otros dos valores-noticia: Interés colectivo. Proximidad.