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Isla al Sur

VEINTE AÑOS POR LA EXCELENCIA

VEINTE AÑOS POR LA EXCELENCIA

Celebran aniversario de la Escuela de Hotelería de La Habana.

CLAUDIA PISGUIROLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Escuela de Hotelería y Turismo de La Habana (EHTHabana), ubicada en las inmediaciones del Hotel Comodoro, en Miramar, Playa,  realizará varias actividades conmemorativas a partir del 28 de septiembre hasta el 26 de octubre (2009), día que celebrará el acto central con motivo del XX aniversario de fundada.

La Máster en Ciencias Elena García Ramón, directora del centro, señaló que las principales actividades serán las presentaciones de un folleto elaborado por Marlene Fernández, subdirectora docente, y un número especial de la revista Mundo Turístico, editada en la escuela.

“Conferencias, encuentros de conocimientos y la proyección de una multimedia promocional elaborada por el Departamento Informático complementarán el quehacer de estas semanas”, refirió Beatriz González, relacionista pública de la institución.

La EHTHabana se fundó en 1989 con el objetivo de preparar los recursos humanos que requería el aumento del turismo internacional en Cuba. Hasta la fecha, la escuela ha graduado a más de 24 900 profesionales de los servicios hoteleros en las especialidades básicas, sin contar los mandos intermedios y superiores.

Cada año participa en las ferias internacionales de Turismo y del Habano. Además, se destacó en 2004 durante los inicios de la Misión Milagros y la conformación de los Alojamientos Hospitalarios.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Datos adicionales.
Tipo de fuentes: No documentales, directas.
Primer valor noticia: Actualidad, inmediatez, oportunidad.
Otros valores noticia: Proximidad.
Tipo de noticia: Ligera.

 

EN BUSCA DE LA INFORMACIÓN PRECISA: PROBLEMAS DEL PERIODISMO

EN BUSCA DE LA INFORMACIÓN PRECISA: PROBLEMAS DEL   PERIODISMO

Tema: Juan Carlos Bergonzi, investigador y profesor Titular en Comunicación Social de la Universidad de La Plata, puntualiza: ”El periodismo es un producto de las condiciones culturales, sociales y políticas de un país y de una época. Desde sus orígenes el periodismo se ha visto amenazado y asediado por cuatro adversarios: la escasez de fuentes; la fuerza del poder; el riesgo de la censura; y el estado de ánimo de la opinión pública”.

YUNEIMYS SILVA ECHEVARRÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El trabajo periodístico surge del desarrollo de la sociedad. Los logros y adversidades de la misma constituyen la materia prima que utiliza el profesional de la noticia para elaborar la información y reflejar las condiciones culturales, sociales y políticas de un país.

A lo largo de la historia la prensa ha encontrado obstáculos que dificultan el desarrollo de la información y se empeñan en ocasionar impedimentos para lograr un resultado exitoso al comunicar el hecho noticioso. Problemas como la escasez de fuentes, la fuerza del poder, el riesgo de la censura, y el estado de ánimo de la opinión pública han intentado poner al periodismo en una cuerda floja, como afirma Juan Carlos Bergonzi, investigador y profesor Titular en Comunicación Social de la Universidad de La Plata.

La escasez de fuentes se encuentra a menudo, pues incluso cuando existen personas o instituciones con todos los datos o criterios pertinentes para lo que quiere sacar a la luz el periodista, algunas no están dispuestas a compartirlos, e insisten en negar la información aunque el tema de que se trate no sea de los más complejos. 

Ana Cecilia Pérez, periodista pinareña de la emisora Radio Guamá, considera: “El periodismo depende de las fuentes activas y pasivas que se deben tener presentes a la hora de trabajar en cualquiera de los géneros periodísticos, ya sea comentario, crónica, reportaje… y deben emplearse  esas fuentes en la medida que perfeccionen la calidad de los textos, de ello depende un óptimo  hacer de la prensa.”  

Por su parte, la fuerza que ejerce el poder es otro de los impedimentos del periodismo, no son pocas las sociedades en las que el Estado, los empresarios, los dueños de los más grandes medios de comunicación, o todos ellos juntos se confabulan para atar a la prensa, silenciarla, limitar su influencia. Usan cuantas “herramientas” tienen, incluyendo la intimidación.

Iraida  Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, asume en el libro La Nota que “el periodismo es una forma de comunicación de masas que pone a la sociedad frente a su realidad.” Las organizaciones y personas antes mencionadas parecen olvidar la esencia de esta máxima y lejos de reflejar en la prensa los problemas de un país para brindarles soluciones, pareciera que sus propósitos es actuar ante ellos con una venda en los ojos.

La labor periodística también está sujeta a la censura que puede ejercerse tanto desde los decisores inmediatos de una publicación como de la política informativa imperante. Un ejemplo de ello lo constituyen las llamadas “sociedades democráticas”, donde existen medios que responden a ciertos intereses y olvidan la eticidad que como praxis deben asumir. Tal es el caso del total silencio que hacen las grandes cadenas noticiosas respecto a los gobiernos de Hugo Chávez y Evo Morales, a quienes no les reconocen los beneficios que han aportado a sus naciones.

Nos cuestionamos entonces por qué en el exterior no tienen mayor relevancia sucesos como los de las 25 historias top más censuradas en la gran prensa de los Estados Unidos. Decididamente, la censura no va de vacaciones a la playa; está siempre al acecho para cuidar intereses, caracterizar torpezas y estrecheces mentales.

A todo esto no está ajena la sensibilidad de la opinión pública, la cual constituye el mayor receptor, el alfa y la omega de la profesión. De modo que hemos de tenerle muy en cuenta, porque nos rechazará, llegaremos a aburrirle y hasta nos retirará la condición de creíbles. Al referirse al tema, la periodista Ana Cecilia expresó: “No por mucho repetir un tema, el lector le prestará más atención ni lo conocerá mejor; tampoco por desconocer sus inquietudes y desaparecerlas de nuestros espacios, significará que no las busquen cada día. Lo confirma la retroalimentación en las secciones dedicadas a escucharles.”

Por su parte, Nyliam Vázquez, periodista de la redacción internacional de Juventud Rebelde, expresa que coincide con el profesor Bergonzi en su definición; sin embargo, le agregaría la visión del periodismo como un ejercicio de ética, pues “a pesar del grado de implicación que tienen las condiciones culturales, sociales y políticas, cualquier análisis pasa por la ética, la visión del mundo y el entendimiento de la misión que se tiene como profesional”.

Para analizar el riesgo de la censura, podemos partir de las declaraciones realizadas hace algunos años por el ministro de Cultura Abel Prieto, en el Consejo Nacional de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), donde coincidió con el criterio de muchos estudiantes sobre la mala música que se divulga por las emisoras de radio, y los filmes violentos que nada aportan, exhibidos por la televisión.

No obstante, advirtió sobre el lance que significa asignar a un ser humano la delicada tarea de decidir qué transmite la radio y la TV, y qué no puede salir a la luz. Inevitablemente, será un ser humano quien tome la decisión. ¿Cómo garantizar que no apele a sus intereses, prejuicios, creencias, a la oportunidad de elegir según sus gustos?

Todo lo expresado constituye, a mi juicio, armas que se empeñan en hacer del ejercicio de informar un proceso multifacético y comprometido. Un ejercicio que debe asumirse sobre la base de los principios éticos de la profesión.

BIBLIOGRAFÍA:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. Ciudad de La Habana, Cuba. 2005. p.15.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso escolar 2009-2010.

Prieto Jiménez, Abel. Declaraciones del Ministro de Cultura en el Consejo Nacional de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM). 

http://www.Wikipedia.org Consultado: 10 de diciembre de 2009.  

                                                                                                     
PERIODISTAS CONSULTADOS:


Pérez, Ana Cecilia, periodista de Radio Guamá.

Vázquez, Niliam, periodista de la redacción internacional de Juventud Rebelde.

 

“¡AL FIN, COMPAY!

“¡AL FIN, COMPAY!

Juan Padrón recibió el Premio Maestro de Juventudes.

YOEL RODRIGUEZ TEJEDA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Nunca es tarde si la dicha es buena”, pensó Juan Padrón al recibir oficialmente el Premio Maestro de Juventudes durante un encuentro que ofreció a la población el Pabellón Cuba el pasado sábado, como parte de las actividades desarrolladas allí por el  Día de la Cultura Nacional (2009).

El Premio Maestro de Juventudes lo otorga todos los años la Asociación de Hermanos Saíz a importantes figuras dentro de las artes, el deporte, la ciencia y la política en Cuba, a quienes a lo largo de su carrera profesional han dedicado gran parte de su obra al trabajo con los más jóvenes.

La distinción, dada a este realizador en el año 2007, se postergó al no encontrarse en el país por razones de trabajo y debido a otros proyectos en los cuales se encuentra inmerso actualmente, expresó Magda Resik, especialista en arte, quien actuó de interlocutora durante la conferencia.

El encuentro también contó con la participación de Frank González, quien dio voz al animado cubano Elpidio Valdés, creado por Padrón en el año 1970. Acerca de la historia del animado trató la mayoría de los comentarios entre público e invitados.

Otro de los momentos especiales del encuentro fue la entrega de un cuadro del pintor cubano Pedro Pablo Oliva a Frank, un homenaje  de la Asociación de Hermanos Saíz a su carrera de más de 30 años como actor, y su aporte a la cinematografía cubana para niños.

También Padrón narró algunas anécdotas personales sobre la creación de otros personajes para niños como los del filme Vampiros en La Habana y reveló datos sobre algunos de sus próximos trabajos cinematográficos.
 
Este importante cineasta cuenta, además, con otros importantes reconocimientos vinculados a su labor de realizador como el Premio Nacional de Cine del pasado año.

Ficha técnica:

Tipo de lead: Especial Sentencioso.
Tipo de título: Llamativo
Tipo de cuerpo: Lead + Dato adicional + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de noticia: Ligera
Tipo de fuentes: Primarias, no tradicionales.
Primer valor noticia: Actualidad. Oportunidad.
Otros valores noticias: Singularidad, Prominencia de su protagonista.

MEDIOS Y PERIODISTAS: ¿IMPARCIALIDAD POSIBLE O VIRTUAL?

MEDIOS Y PERIODISTAS: ¿IMPARCIALIDAD POSIBLE O VIRTUAL?

RICHARD ÁVILA YJOSÉ LUIS ZABALETA,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

Algunos autores plantean que el primer rasgo distintivo de la prensa gratuita es la ausencia de confrontación política. Al respecto, Ramón Pedrós, director editorial de Metro Internacional para España, declaró: “Yo no quiero que nadie me rechace el periódico”.  

La referencia de Pedrós es la defensa recurrente de los editores que esgrimen la imparcialidad, la objetividad y la neutralidad como escudo para evitar acusaciones de sesgo, como patente para ser aceptados por la mayoría de los lectores y como garantía de que los anunciantes no los tildarán de tendenciosos.

Sin embargo, la experiencia nos ha dado a los lectores la certeza de que tales argumentos son falaces y siempre muestran sus costuras. Sólo habría que aguzar la vista y ser irreverentes con la vicaría de los medios de comunicación y el periodismo.

Antes de seguir, es pertinente contextualizar las declaraciones del periodista precitado. Nos referimos sustancialmente a lo que significa ser el editor de un periódico gratuito (ese que se regala en la calle y que depende un 100% de la publicidad) y el alcance y la tradición de Metro Internacional.

Un poco de historia

Fue Estados Unidos el país pionero en prensa gratuita, con la publicación, en la década de 1940, del primero de estos periódicos, que en la actualidad se denomina Contra Costa Times. En los años 70 surgieron algunas publicaciones gratuitas más, aunque este tipo de prensa no empezó a ser popular en Norteamérica hasta la década siguiente.

Europa se incorporó a esta corriente con mucho retraso y fue España el país que dio el primer paso, cuando en 1992 apareció el primer ejemplar de Minidiario, en Valencia. Tres años después salió a la luz Metro, un periódico gratuito sueco, que dos años después se había difundido a otros países europeos y ha sido, con su firma Metro Internacional, una de las editoras de periódicos gratuitos con más alcance y más lectores no sólo en Europa, sino igualmente en América y Asia, según la enciclopedia en línea Wikipedia.

La siguiente empresa en lanzar al mercado un periódico gratuito fue la noruega Schibested, que en 1999 publicó desde Zúrich el periódico 20 Minutos.

En América Latina, los países donde más éxito y tiraje han tenido son México, Chile, Ecuador y Argentina. La prensa gratuita llegó a Venezuela a principios de 2004. El primero fue el semanario En Caracas, que se repartía todos los viernes con un tiraje de 50 000 ejemplares, pero salió de circulación el 16 de diciembre de 2005.

Le siguió el diario Primera Hora, en junio de 2005, perteneciente a la C.A Editora El Nacional, que a su vez edita otros medios impresos, entre ellos el tradicional y venido a menos (en tiraje) El Nacional. Por último, El Diario de Caracas, que luego de venderse sin mucho éxito, pasó a ser gratuito a principios de septiembre. Todos estos diarios gratuitos se reparten solamente en la ciudad de Caracas.

Rasgos de la prensa gratuita,

según sus defensores

En vista de lo poco conocidos que son estos medios en nuestro ámbito periodístico, acudimos a una caracterización de la prensa gratuita, siempre alertando que -en su mayoría- son rasgos que identifican sus propios defensores y auspiciantes. He aquí algunos de ellos, según Francisco Fernández Beltrán:

-Son tabloides de gran tiraje que se reparten gratuitamente en el metro, otros sistemas de transporte público y en la calle.

-Sus costos no dependen de la venta del periódico sino estrictamente de la publicidad.

-Por depender de la publicidad se fijan una regulación según la cual no deben contener más del 30% ó 40% de ésta en sus páginas.

-Son escrupulosos para diferenciar la publicidad de la información.

-Evitan la confrontación y el sesgo político.

-Tratamiento informativos más ligeros y menos profundos que obligan al lector a buscar más información en otros medios.

-Mucha utilización de fotografías y otros recursos gráficos que lo hacen menos textual.

-Son empresas multinacionales de grandes cadenas que mantienen formatos similares y las mismas pautas de acuerdo a cada región.

-Están diseminados por toda Europa y en América Latina son muy populares en México, Chile y Ecuador.

Para quienes han tratado el impacto de la prensa gratuita en el ámbito editorial, la llegada de la estos periódicos supone una nueva competencia para la prensa tradicional o de pago, por alcanzar un mayor número de lectores. En muchos casos está en juego la subsistencia de los medios, lo que hace pensar que la pelea no se libra sólo en la preferencia de los lectores sino con mayor fiereza en la cartera de anunciantes. Sin embargo, notamos -como en el caso de las grandes editoras venezolanas, caso El nacional- que los periódicos gratuitos se han convertido en complementos del negocio impreso de la prensa paga.

Sus defensores muestran una cara romántica e ideal de la prensa gratuita, al punto que llegan a hacer esta apología, publicada por López Lita R., luego de hacer un trabajo de postgrado para la Universidad de Barcelona:

“Independientemente de que se dirijan a los mismos lectores, o a otros, y de que pugnen diariamente por la inversión de iguales o diferentes anunciantes, lo cierto es que la prensa gratuita que se ha desarrollado en los últimos años en Europa lo ha hecho a partir de un modelo ciertamente diferenciado de la de pago. El primer rasgo distintivo es la ausencia de confrontación política. Se trata de un periodismo que pone el acento en el interés humano de los acontecimientos, más allá de las meras declaraciones partidistas y que busca sobre todo la difusión de informaciones cercanas al lector, algunas de las cuales no tienen cabida normalmente en la prensa de pago”.

A continuación, listamos algunas “peculiaridades” de estilo que López Lita le asigna a esta “novedad” complementaria del mainstream:

-Un modelo informativo basado en la concisión.

-Un periódico con todas las secciones que no ocupa más allá de 28 a 32 páginas.

-Está pensado para ser leído rápidamente, entre 20 a 25 minutos.

-Obliga a los periodistas a una labor de condensación muy importante.

-Pero también obliga al lector a cambiar algunos de sus hábitos de lectura.

Obviamente que esta declaración y estas “peculiaridades” nos hacen inferir que tal modalidad de no-pago lleva implícita la vieja doctrina de la objetividad, maquillada ahora para un producto derivado de los medios mercantiles del siglo XX.

Objetividad, imparcialidad,

neutralidad informativa

La prensa mercantil de la primera mitad del siglo XX se esforzó por conquistar públicos y anunciantes. Esto, debido a los grandes tirajes provocados por el uso de novedades tecnológicas que potenciaron la capacidad de producir muchos periódicos y por el aumento de la alfabetización.

El elemento de la ecuación que faltaba era la accesibilidad a todos los públicos, blancos y negros, pobres y ricos, sin distingos religiosos ni ideológicos. Fue así como nació la doctrina de la objetividad, que se esmeraba por convencer a los públicos de que los medios y los periodistas tenían la capacidad -y la voluntad- de transmitir los hechos sin intervenciones, sin sesgos, “sin contaminación”.

“Esta prensa, al contrario de su antecesora, necesitaba presentar un rostro neutro, imparcial, no comprometido, para que fuera aceptada y creída por personas de diferentes posiciones ideológicas y políticas. Se requería, también, presentar una postura sin compromisos con los sectores de poder, especialmente gubernamentales” (Dragnic, Olga; 2006).

Pero ¿qué es lo que se entiende en las ciencias sociales como objetividad? Abbagnano la define como “El carácter de la consideración  que intenta ver el objeto tal como es,  prescindiendo de las preferencias y de los  intereses del que los considera y basándose solamente en procedimientos intersubjetivos de comprobación y de control... La objetividad es el ideal de la investigación  científica, ideal al que se acerca en la medida en que dispone de procedimientos  adecuados”.

Sin embargo, esta tal objetividad no es dable en los seres humanos, es decir, en tanto sujetos, las personas no pueden aspirar a tener la capacidad de las máquinas, de robots, que reciben y emiten información o conocimiento sin interpretarlas. Así lo sostiene Adam Schaff en su obra “Historia y Verdad”, en la cual denuncia la pretendida neutralidad de la historia y reivindica la condición subjetiva de los investigadores, de los historiadores, lo que podríamos traspolar a los periodistas:

“El sujeto desempeña en el conocimiento histórico un papel activo, y la  objetividad de este conocimiento siempre contiene una dosis de subjetividad. De lo  contrario, este conocimiento sería ahumano  o super-humano”.

Para Dragnic, en el periodismo mercantil y positivista del siglo pasado, la objetividad es tenida como La cualidad que debe tener la información al ser el reflejo fiel de la realidad de la cual se ocupa, mientras que el periodismo objetivo vendría a ser en esta parafernalia funcionalista el Tipo de tratamiento de la actualidad que pretende presentar los hechos tal y como ocurrieron.

Como vemos, se trata de una apreciación acientífica de la relación entre sujeto-objeto en el proceso de conocer y que queda bien explicado en la teoría materialista del conocimiento.

Al respecto, el periodista y catedrático venezolano Federico Álvarez sostiene que “nuestra versión de lo que percibimos está condicionada por nuestros prejuicios, nuestros sentimientos, nuestros valores, nuestras fobias, ideas, etc. Es decir, el sujeto que percibe o, lo que es lo mismo, el sujeto que conoce, es un elemento activo que contamina con sus contenidos de conciencia todo aquello que capta (...) La objetividad no sólo es insostenible a la luz de los conocimientos científicos contemporáneos, sino que además no es consecuente con su pretensa independencia de compromisos políticos o ideológicos”.

Talvez, en el mismo orden, podría ilustrarnos lo que se pretende cuando en periodismo se habla de imparcialidad y neutralidad, según el Diccionario de Comunicación Social de Olga Dragnic:

Imparcialidad: La ausencia de posición preconcebida a favor o en contra de personas, ideas, hechos o cosas, al estudiarlas o tratarlas. En el periodismo, el concepto se aplica en este mismo sentido, a la forma como el redactor y el medio masivo perciben, juzgan y representan los acontecimientos y las personas.

Neutralidad: La actitud de una persona que no toma partido en ningún sentido, ni a favor ni en contra, sea de una idea, acción, grupo social o sectores en conflicto.

En el periodismo, tales preceptos tratan de justificar que el periodista y los medios pueden mantener un respeto a los hechos y al libre albedrío de los lectores. Al respecto, Federico Álvarez apuntilla: “Respeto a la materialidad de los hechos y respeto al libre albedrío del lector, dos caballos de batalla del periodismo industrial”.

¿Y cómo son los periódicos gratuitos?

Basta con hacer una somera revisión a las ediciones impresas que sobre estos periódicos gratuitos están en la web para desmontar la pretendida imparcialidad o “ausencia de confrontación política” en su tratamiento informativo.

La cita de arriba, de Ramón Pedrós, parece emanada de un conspicuo ideólo de la imparcialidad en los medios, de un sofista de la doctrina de la objetividad. Sin embargo, fue precisamente Pedrós, editor del Metro, quien fuera suspendido por los propietarios de Metro International porque bajo su responsabilidad salió a la luz una primera página falsa en una edición de 2006, que contenía informaciones traídas de los pelos como que en Madrid se estaba construyendo un muro con la ayuda de Estados Unidos y otras menudencias.

La seriedad de sus palabras tal vez hayan sido medidas por sus productos periodísticos, pero lo cierto es que la formalidad de los diarios gratuitos tiene “patas cortas” a juzgar por el episodio de Metro y que se convirtió en noticia de farándula de los medios españoles, ya de por sí dados al espectáculo permanente.

Y se pueden encontrar otras sorpresas. Por ejemplo, que en un diario como Publimetro, de México, podemos notar estos rasgos en nada rigurosos:

-Más del 60% de las páginas es dedicado a la publicidad.

-Las páginas impares (la de mayor visibilidad y costo) se reservan casi exclusivamente a la publicidad.

-Hay publicidades que por su presentación, sus características gráficas y su ubicación se confunden con la información.

En la edición del 26 de marzo de 2010 de Publimetro, podemos observar que la noticia con foto destacada de primera página remite a una información interna que recoge el análisis de un grafólogo “imparcial” sobre las firmas de varios mandatarios mundiales. Vale decir que los grafólogos hacen un perfil de la personalidad de un sujeto, estudiando su firma.

Éstos fueron algunos de los resultados de la grafóloga imparcial:

Barack Obama, presidente de Estados Unidos (“Ojo Alegre”): Se trata de una persona de procesos mentales ágiles. Siempre tiene una respuesta rápida para todo. Tiende a ser ’ojo alegre’ (coqueto). Es capaz de sacrificarse por sus ideales. Hiperactivo e inflexible. Nervioso. Puede llegar a magnificar los problemas. No le gusta ver hacia atrás. Para él, el fin sí justifica los medios.

Felipe Calderón Hinojosa, presidente de México (“Agresivo secundario”): Se trata de una persona para la que es muy importante su imagen y siempre procura dar una buena impresión. Es sociable y práctico. Por el número ’6’ intermedio (en la firma), se deduce que el aspecto económico le es muy importante. Es tenaz, de ’agresividad secundaria’, es decir, responde a la agresividad, pero no tomaría la iniciativa. Al momento de escribir estaba estresado. Se concentra fácilmente. Trabaja bien en equipo.

Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina (“Se autoagrede”): Se trata de una persona que se siente muy apegada a su pasado, inclusive le pesa. No ve mucho al presente y va con todo al futuro. Le gusta llamar la atención y necesita constantemente reafirmaciones, a manera de cumplidos. Tiene problemas de hipertensión y gastritis. Es sumamente práctica, decidida y no se arriesga fácilmente. Es poco tolerante y se autoagrede.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela (“Cruel”): Es un hombre fuerte, de carácter y estricto, impulsivo, enérgico y cruel, así como autocontrolador. Estresado y observador. Quisiera dejar atrás el pasado y no puede. Es ’cuadrado’, inflexible y drástico. Tiene problemas en la columna vertebral. Su educación fue muy estricta. Apto para la milicia; es mejor jefe que subalterno.

Se trata, entonces, de una de las tantas muestras de cómo, desde la concepción de “cero confrontación política”, un diario puede hacer un tratamiento sesgado y tendencioso de la cuestión política, usando para ello algunos productos periodísticos “frescos, inocuos y llamativos”.

El periodismo como instrumento del

poder y como poder para el cambio

Harto ha sido dicho que las representaciones de la realidad siempre son utilizadas por el poder para mantener su preeminencia y su hegemonía. Una de esas representaciones es el lenguaje, materia prima del periodismo y la comunicación.

Sería ingenuo pensar, entonces, en que los medios actuales, llámense pagos o gratuitos, impresos o audiovisuales, llevan consigo la semilla de la discordia en una sociedad dividida en clases sociales, y con ello señalamos la división internacional del trabajo, también.

En un sistema social en el cual la ideología dominante es la de las clases dominantes, denota también la expresión de la explotación de un grupo de hombres sobre la mayoría.

Alexis Márquez Rodríguez trata en su libro “La Comunicación Impresa” in extenso sobre este asunto del condicionamiento ideológico del lenguaje y su traspolación hacia el periodismo, y nos dice: “... así como en una sociedad clasista la conciencia -es decir, las ideas- dominante es la de la clase dominante, también es el lenguaje de ésta el que predomina”.

Y cita a Armand Mattelart para ratificar que “toda actividad y todo producto en la sociedad capitalista participan del mundo y de la lógica de la mercancía. El lenguaje mismo que permite transmitir al público el sentido de dicha actividad y de dicho producto -cualquiera que sea- es el lenguaje del hombre de la mercancía que se transforma en amo de todo lenguaje”.

¿Cómo podemos pensar entonces en medios imparciales, neutrales, objetivos, cuando en la sociedad lo que se da es una cruenta lucha de clases que se manifiesta en todos los ámbitos del quehacer humano, sobre todo en el periodismo, una de las herramientas creadoras del consenso y de estereotipos de toda clase y en todos los niveles.

Con precisión, nos refiere Márquez Rodríguez: “Como es obvio, los empresarios de los medios de comunicación, conspicuos representantes de la burguesía y del capitalismo, no pueden limitar su actividad, dado el carácter específico de tal tipo de empresa, solamente al lucro monetario. Es inevitable que también se maneje el negocio con un propósito de defensa y preservación del sistema capitalista dentro del cual la empresa privada tiene sentido y se justifica”.

En esta su función de imposición de ideas, creación de consenso y otras menudencias, los medios han diversificado sus tareas. Y no sólo los programas destinados al entretenimiento, sino que las mismas noticias se han convertido en herramientas de evasión e irreflexión de los ciudadanos.

Héctor Mujica, quien igualmente critica la separación que la prensa industrial hizo de las opiniones y de las noticias, lo recoge de esta manera: “La llamada ’gran prensa’ no sólo informa y opina (insistiremos en esta falsa dicotomía), sino que tiene una función evasora: el entretenimiento clásico ha devenido en evasión. De allí la importancia, creciente, de los features. Con razón un periodista francés decía que Le Parisien Liberé tiene por misión la de ’liberar’ a sus lectores de toda preocupación, así como ahorrarles la de reflexionar. En Les maitres de la presse puede leerse esta regla, casi ley, de la gran prensa: “La desgracia de los otros os ayuda a creeros feliz”.

Por su parte, Armand Mattelart, en su obra Medios de Comunicación: Mito burgués vs Lucha de clases, rescata el término marxista de fetiche, el cual acuña a los medios burgueses con la derivación creada por Roland Barthes de mito. Por lo que a las acciones y efectos que los medios producen en la sociedad les llama mitología.

“El medio de comunicación de masas es un mito -dice Mattelart- en la medida en que se le considera una entidad dotada de autonomía, una especia de epifenómeno que trasciende la sociedad donde se inscribe. Así, la entidad medios de comunicación de masas se ha convertido en un actor en la escenografía de un mundo regido por la racionalidad tecnológica. Es la versión actualizada de “las fuerzas naturales”.

También aborda Mattelart el lenguaje de los medios y su discurso, un discurso plano, integrador, que desvanece las diferencias y los antagonismos sociales mediante conceptos fabricados, consensuados en la gran prensa e impuestos a la mayoría. Y nos dice: “... este concepto apunta a borrar todo esquema de estratificación social y a ofrecer a los receptores la imagen de una sociedad sometida al mismo determinismo indiferenciador. Junto a él, ha surgido la serie de los conceptos del amorfismo social, tales como: sociedad de consumo, sociedad de abundancia, sociedad de masas, sociedad moderna, opinión pública, etc. En todos estos términos-comodines se esfuma el soporte de la dominación social”.

Tener conciencia del papel que ha jugado y sigue jugando la prensa y el periodismo para la sociedad burguesa es, entonces, sólo el primer paso para avanzar en la transformación. Como Mattelart,  decimos: “Descifrar la ideología de los medios de comunuicación de masas en poder de la burguesía constituyó la primera etapa de un quehacer que incorporaba dichos instrumentos en la dinámica de la acción revolucionaria. Hoy aquella fase debe ser superada o por lo menos aprehendida sólo como un peldaño en la tarea de creación de un medio de comunicación identificado con el contexto revolucionario”.


 

REALIDAD FRAGMENTADA

REALIDAD FRAGMENTADA

Fernando Rivas Hinostroza, profesor de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, alerta que al enfrentar un periódico hay que tener en cuenta que éste ofrece una visión parcial de la realidad.

CIRA URUETA, MARIELA CHACÓN Y VÍCTOR CEPEDA,
Profesores de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

Actualmente los medios de comunicación impresos reproducen informaciones basadas en la visión de una persona o de un grupo, fragmentando la realidad, transmitiendo solo retazos de ella, carentes de sentido de responsabilidad social, medios que enarbolan la objetividad como su bandera para “vender” la noticia, traficando con ideologías y pensamientos con el objetivo de seguir perpetuando su poder hegemónico.
Razón tiene el profesor Fernando Rivas Hinostroza de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, cuando alerta que al enfrentar un periódico hay que tener en cuenta que éste ofrece una visión parcial de la realidad.

Es el punto de vista de los dueños de los medios de comunicación el que prevalece por encima de los intereses colectivos. Esta situación en Venezuela ha estado intrínsicamente ligada al poder económico y político, que ha impuesto su discurso liberal.

Esto sin tomar en cuenta que ya, hay cargas de subjetividad en las decisiones que toma el periodista al momento de cubrir el hecho noticioso y luego plasmarlo en cuartillas, donde debe sortear entre las fuentes a elegir, géneros a utilizar, entre lo que es y no es conveniente a la línea editorial del medio.

José Luis Martínez Albertos al respecto señala que: “... (el redactor) es el profesional que dentro de un medio de comunicación periodística tiene habitualmente capacidad de decisión sobre (...) las fuentes que van a ser utilizadas y sobre las formas expresivas concretas en que los mensajes informativos van a ser plasmados (...) clasifican la realidad”.

A esto añadimos que ya se ha hecho una práctica que el periodista no es el que decide qué va a poner o a quitar en una información, es el editor quien lo hace, agregando más subjetividad al discurso concebido bajo lineamientos editoriales.

Ese discurso también va condicionado a las vivencias y formación del redactor -aspectos que moldearon su personalidad, la cual va a dejar un sello particular en lo que escribe-. Tal y como lo señala Slavoj Haskovec: “Aunque se abstenga de formular opiniones personales, todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se le ha educado…La idea de que hay una actividad informativa ideal que no hace más que registrar hechos en forma imparcial, es insostenible”. 

Otro de los fundamentos de la doctrina de la objetividad que se nos inculcó en la universidad, era que como periodistas debíamos ser “apolíticos”, no tomar partido, ser “neutrales” y  cuando enfrentamos el campo laboral nos dimos cuenta que los periodistas debíamos situarnos de un lado o del otro, para revisar distintas perspectivas, pero que si estas no satisfacían los intereses del medio tendríamos que renunciar al trabajo por respeto a nuestra ética profesional.

La interpretación juega un papel importante y afianza el carácter parcial que se le imprime a las redacciones periodísticas. Cada reportero a la hora de generar la información transmite fragmentadamente la realidad.

Para Enrique de Aguinaga, “la naturaleza intrínsecamente interpretativa del Periodismo no sólo plasma los valores de la importancia y el interés (…) aprobando y desaprobando la realidad, sino que establece la frontera de lo deseable y lo rechazable, que inevitablemente se trasmite como mentalidad y, en definitiva, como conducta potencial, capaz de generar una nueva realidad.”

Para ejemplificar un hecho totalmente fragmentado de la realidad, Pascual Serrano realizó un análisis de cómo los medios en su mayoría españoles manipularon el tema sobre la compra del Banco Santander por el Estado Venezolano. En una particular sintonía todos titularon “El Santander vende a Chávez su filial en Venezuela”, con palabras más o palabras menos y utilizando sinónimos esta fue la información de primera página para la fecha. Lo que es peor, llegaron a titular “Chávez se convierte en el primer banquero de Venezuela.” Cabe destacar que seis meses antes de que se concretara esta negociación, Bush anunció la compra de acciones en los nueve mayores bancos de su país, claro que, entonces, ya no era el presidente el dueño y titularon “EE.UU. negocia la nacionalización de hasta el 40 por ciento de Citigroup”.

Con este análisis queda demostrada la forma de cómo los medios manipulan e interpretan determinada información, siguiendo la agenda que se les impone.

Ante esta disyuntiva de la formación académica que recibimos y lo que nos encontramos en la práctica, surge la imperiosa necesidad de enfilar  la formación de los futuros comunicadores sociales de la Universidad Bolivariana de Venezuela, con una visión de la parcialidad y subjetividad como formas de aproximarse a la realidad.

Para Jorge Ricardo Masetti, fundador y primer director de la Agencia Prensa Latina, sí es necesario establecer una discusión más amplia sobre la objetividad y la subjetividad, en las universidades,  ya que desde nuestras escuelas de comunicación tradicionales, se viene imponiendo la tesis de la imparcialidad y la objetividad como principio de un buen periodista, los profesores de estas casas de estudio impiden, en algunos casos, discusiones transcendentales para la construcción del nuevo periodismo, crítico y con una concepción nueva de lo que es verdaderamente la responsabilidad social del periodista al enfrentarse al hecho noticioso cuando trabajas para un medio, sea este privado o público.

Nuestro objetivo primordial como docentes es tratar por todos los medios de dar al estudiante de esta casa de estudios una nueva concepción del periodismo, luchar porque ellos estén consustanciados con el deber ser y tengan responsabilidad social  con la colectividad, dejando a un lado el individualismo y los antivalores neoliberales.

Para Carlos Ernesto Espeche, docente, investigador y director de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, “es difícil pero no imposible revertir esa enseñanza que nos dejó la universidad tradicional, cuando nos formó como periodistas desde el punto de vista positivista y con un pensamiento liberal”.

Hay que echar por tierra la mercantilización de la profesión y motivar a los estudiantes a que su futuro ejercicio profesional no esté solo por un salario, sino que con sus líneas sean capaces de trascender y darle la significación social que merecen los hechos que ocurren en la sociedad.

Debemos desmontar el discurso que desde muy pequeño al niño se da en sus escuelas, luego pasa por la educación básica y diversificada que el periodismo es veraz, objetivo e imparcial, dicotomía esta que atraviesa nuestro sistema educativo, es aquí donde cabe decir, o más bien impulsar cambios en los currículos educativos y demostrar que el periodismo hoy día se sigue  presentando como independiente o neutral y en el mejor de los casos como un poder.
   
Pensamientos encontrados se cruzan por la mente de quienes se han enfrentado a la realidad periodística, al analizar la acertada posición del profesor Hinostroza, frente a la falsa doctrina de la objetividad que aún esgrimen medios impresos y ante lo cual dijo: “Quienes se enfrentan a un diario deben estar conscientes que están frente al discurso de una persona”. (Entrevista realizada por Denisse Lassnibatt , publicada en ucv.altavoz.net)

Este docente investigador con ello deja por sentado la parcialidad que caracteriza a los diarios, alertando sobre el cuidado que se debe tener a la hora de consultarlos como fuente histórica.

Asimismo, Hinostroza apunta que los medios son el reflejo de “intereses particulares, de poderes fácticos, de intenciones determinadas, y siempre desde un punto de vista subjetivo”, por tanto apunta que tal objetividad no existe, pues se trata de transmitir la línea editorial que dictan los intereses de los dueños de los medios.

El ejercicio profesional nos habla de experiencias que corroboran esto. En el caso de Maturín, estado Monagas, Venezuela, los periódicos han estado bajo el poder de contrarrevolucionarios, activistas de Acción Democrática y del Partido Popular Copei, los cuales le han hecho el juego al imperio transmitiendo los antivalores del capitalismo al valorar las noticias como una mercancía, para vender sus tabloides, mercadeando con las personas, sus sentimientos, y apostando a una sociedad que no se quiere a sí misma, antinacionalista.

Riszard Kapunscinki, en una entrevista realizada por Edgar Cherubini Lecuna, advierte que cuando el capital llegó al Periodismo “configuró redes masivas de información dirigidas por personas que no eran periodistas, que la veían como mercancía, destinada a obtener una rentabilidad máxima, donde no importa si es verdadera lo que interesa es si es interesante y vende”.

Para los periódicos monaguenses lo que interesa y vende es el dolor humano, puesto de manifiesto en sus páginas de sucesos, donde brotan altas cargas de sensacionalismo y amarillismo en titulares y fotografías, que muestran insensibilidad hacia el dolor de familiares al exponer los cuerpos de sus seres queridos e irrespeto al público que los sigue día a día, con la premisa de ser objetivos.

Hinostroza a su vez dice que al leer los diarios es imprescindible saber interpretarlos, decodificarlos y conocer los discursos que traen consigo.

Al enfrentar estos periódicos también salta a la vista la poca profundización y contextualización en los temas, la insistencia desmedida en fragmentar la realidad, en tratar los hechos sin sus causales como lo señala el profesor venezolano Federico Álvarez Olivares, en su libro “La Información Contemporánea” (1978), el cual fue citado por Siglic Gutiérrez en saladeprensa.org.: “el periodista debe buscar hechos aislados, rehuir de todo aquello que pueda desvirtuar la pureza del hecho bruto. Esta manera metafísica de reflejar la realidad conduce necesariamente a fragmentarla o disecarla, a despojar los sucesos de su verdadera naturaleza, al privarlos de su contexto y de sus causales.”

No hay entonces en los tabloides locales investigación en los hechos y textos significativos que puedan ser de gran valor para las comunidades y sociedad en la que viven los ciudadanos.

El Apóstol cubano, José Martí, reflexiona sobre la importancia de no convertir a la prensa en “mero vehículo de noticias” (Palabra Ardiente, monografías.com), darle el carácter  humano que merece, de estar al servicio de la sociedad y del desarrollo de las naciones. Para ello Martí  da gran valor a lo que como periodistas día a día podamos escribir,  “el arte de escribir no es reducir”. Y añadía que a la palabra había que darle ala y color.

Sin duda, la tarea que nos toca emprender a los comunicadores   sociales es la de profundizar, crear textos significativos a través de la contextualización de los hechos, recrear las situaciones, haciendo aproximaciones a la realidad y ejerciendo la objetividad como apego a la verdad, darle una significación, color a las redacciones, logrando que sean amenas, que contengan las vivencias, lamentos, desafíos y triunfos de personas comunes, igual a todos, a la mayoría.

Martí, dijo que el periodismo no abarcaba  la verdad absoluta para significar que lo que dice un periodista está supeditado a la subjetividad, a sus valores, costumbres, y al momento histórico y social que vive. Esto, sin tomar en cuenta la carga de subjetividad que agregan al mensaje los intereses de los dueños de los medios.

En Venezuela hay mucho camino por recorrer y pasa por reformar la constitución en su artículo 58 que expresa  “...toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura “, lo que deja al descubierto que desde el punto de vista legal se licencia el ejercicio de la objetividad, la imparcialidad, banderas de los medios privados de comunicación social que con sus intereses mantienen su influencia en la población.

No podemos seguir concibiendo nuestras sociedades y a los sujetos como simples espectadores, debemos hacernos partícipes de las transformaciones, no puede haber revolución sin revolucionarios ni cambios sin actores, tal como lo señala  Martín Barbero en líneas de Oficio de Cartógrafo: “…modernos e intelectuales siguen reproduciendo la vieja dicotomía al concebir prácticas sin sujeto, la historia sin acontecimientos y la ideología sin proceso”.

Entonces es tarea nuestra revelar al mundo que el periodismo como lo exponemos y transmitimos, cuenta con su propia parcialidad, y que cada sociedad es capaz de trascender su realidad a su desarrollo, partiendo de la discusión de la objetividad y subjetividad para desmitificar las ideologías del discurso transmitido por los dueños de los medios.

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/trabajos23/palabra-pluma-marti/

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Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículo 58.

CAPACIDAD SIMBÓLICA DE CONVERTIR LA PALABRA EN LENGUAJE

CAPACIDAD SIMBÓLICA DE CONVERTIR LA PALABRA EN LENGUAJE

JEANNETTE PEREIRA,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

En el arte de vivir,el hombre es al mismo
tiempo el artista y el objeto de su arte,
es el escultor y el mármol,
es el médico y el paciente”.
Erich Fromm, Ética y Psicoanálisis.

La cultura de los massmedias deslegitimó todos aquellos patrones positivistas que antaño nos regían. Esta cultura altamente influenciada por el consumo de dispositivos tecnoelectrónicos, promueve a los sujetos sociales a hacer nuevas lecturas de su entorno y, buscar otras maneras de asumir la realidad y el mercado.  

El auge de los massmedias en la cotidianidad del hombre, en especial la televisión, ha contribuido al uso y consumo simbólico de la palabra y de la imagen, lo cual se expresa en la nueva estética social y cultural que el sujeto asume. Ugas Fermín (2000) en una clase magistral al primer semestre de la Maestría en Educación, Mención Enseñanza de la Geohistoria, aludió a su tesis de ascenso postdoctoral, y señaló que “los lenguajes de la imagen suponen una educación no conformada con los significados aparentes del objeto, antes bien el sujeto se abre a descubrir ambigüedades ocultas más allá de la simple analogía”.

A través de la imagen grandes corporaciones han introducido no solo su cuota de responsabilidad social para los consumidores que se identifican con sus productos, sino que los han educado sobre temas de interés internacional, de tal manera que han creado modelos de consumo que igualan las diferencias y crean modas, invaden el mercado y, los imitan, los competidores. Este consumo simbólico de la palabra y de la imagen puede ser también desvirtuado en sus significados reales, para lograr imponer en otros segmentos del mercado, la cultura de las elites a los grupos sociales minoritarios que desean ser tomados en cuenta y participar, sin conocer de las manipulaciones (y los escenarios de construcción), del mercado y asumir lo que dicen, sin discriminar lo que consumen.

Se debe tener en cuenta que en la televisión predomina la imagen sobre el texto y lo oral sobre lo escrito. Sus  mensajes utilizan más la lógica de la emoción que la lógica de la razón, intentando siempre captar la atención del espectador.  Es la convergencia entre sonido e imagen lo que hace que el espectador este más pendiente del componente visual, desarrollando el “fenómeno de la evasión”, con la característica pasividad, abstrayéndose del resto de la pantalla. 

La popularidad de la televisión ha provocado que el lenguaje empleado en este medio se convierta en modelo para muchas personas. En los massmedias, sobre todo en la televisión, en los que respecta a la programación, producción y diseño de la imagen que se transmite al sujeto, en tanto objeto de su maniqueísmo, a través de las modas léxicas se crean nuevas subjetividades que trastocan los estereotipos, los lenguajes, los discursos, creando y construyendo imágenes que en muchos de los casos no concuerdan con los rasgos “coenofílicos”, ni con los patrones de consumo local.

En ello concuerda Martín-Barbero (1988), señalando que “la inexistencia de políticas para la programación televisada y la ausencia de productores independientes, lo cuales propongan innovaciones en el diseño del mensaje y del lenguaje y, la copia de los formatos reiterativos de las televisoras comerciales, son problemas que han sumido a las televisoras públicas en la postración y, en la soledad, debilitando la programación de las mismas”.    

Es importante señalar que las televisoras privadas se manejan con lógicas comerciales bastante significativas, y, por la cuantía de la inversión económica que conlleva a la diversificación del mercado y la racionalización de los procesos de producción, no están de acuerdo con los mecanismos de control que les impone CONATEL. Esta situación mejoró en el país desde el año 2004, con la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. En ella se regula el uso del lenguaje y se imponen horarios para la programación, actuando en conjunto con la Ley de Protección del niño, niña y adolescente (LOPNA; 2000),  para evitar que los menores de edad observen la programación sin la corrección de sus padres o responsables.

Si bien el problema adolece a la falta de una producción de calidad y compra de “refritos” norteamericanos, que se entremezclan con nuestra cultura, no es menos cierto que la inexistencia de una normativa que regulara estas emisiones en el país, llevaban a la televisora nacional a la bancarrota.

Nuestra habla se encuentra en constante proceso de evolución. ¿Pero será renovación o vamos hacia la pobreza expresiva?  El cambio de la letra, el uso del infinitivo por el gerundio, la confusión de las formas verbales y el ingenio a la hora de instaurar giros y modismos fónicos, expresiones nuevas, son síntomas irrefutables de que el idioma español es una lengua con mucha vida, que está despierta y en estado dinámico. Aún cuando los reacomodos son síntomas de la buena salud “per se”, las relaciones del mercado globalizado y “esas otras formas de estar juntos” (Martin Barbero, 1999), los investigadores de la lingüística opinan que la lengua se está vulgarizando, lo que no significa una devaluación sin compensaciones; sin embargo, es de hacer notar que la incorporación de nuevo léxico, enriquece la lengua.   

El lenguaje como facultad humana se aprende y educa, en primer lugar, en el entorno familiar y se rediseña con la interacción en otros lugares, como la escuela, la iglesia, los massmedias, los centros comerciales o los cybors (plural de cyber) para producir los discursos que se emiten en los contextos en los que  se socializa.

Gusdorf nos presenta en esta reflexión o parafraseo, al hombre como principal agente en el desarrollo de la comunicación. Al hombre sometido a un flujo constante de mensajes, y le invita a asumir la comunicación como un acto: de afirmación de su ser, de fortalecimiento de la identidad, que le permite controlar su tiempo y espacio y, además, actuar sobre y con los demás.

La palabra comunicación es indicativa de una acción bidireccional en la que se realiza un intercambio de información, es decir, los seres humanos dependen críticamente de su capacidad de comunicar para interactuar con el fin de afrontar las demandas de una vida en sociedad. Esta bidireccionalidad, entre interlocutores en la televisión, se consigue a través de la “interactividad”, palabra que no encierra toda la gama de matices que puede tener la comunicación como en la radio, sino en la cuota de pantalla que consigue cada programa.

Los espacios de los medias son “lugares” (Auge, 1997), donde fluyen relaciones temporo/espaciales en los cuales se legitiman por el consumo de la palabra, generadora de discursos, los sentidos y significados que en él se imprimen. Asimismo, en ellos se legitiman las formas sociales particulares que re/construyen el carácter subjetivo de las historias particulares y colectivas y las tradiciones del sujeto.

Lo interesante de todo esto es que la lengua es babélica y, no existen dos sistemas de lenguas lo suficientemente parecidas para considerar que representan la misma realidad social.  En este sentido Sausurre (1945:60),  planteaba que “la lengua es un sistema de signos que expresan ideas, y por eso comparables a la escritura, al alfabeto de los sordomudos, a los ritos simbólicos, a las formas de cortesía, a las señales militares, etc., etc. Solo que es la más importante de todos esos sistemas”.

La lengua, deslindada  así del conjunto de hechos del lenguaje, es clasificable entre los hechos humanos, mientras que el lenguaje no lo es. La lengua como expresión social es la que le da identidad y sentido de pertenecía al sujeto con sus contextos, con una realidad particular y, de lo cual no se exime el lenguaje como facultad, por la que ese sujeto se implica en una cultura.

La palabra emitida a través de la lengua es la que le da significado y sentido, al sujeto según la realidad social en la que se emite, en la que se expresa. Esta afirmación reconoce el papel fundamental que posee el lenguaje como transmisor de la cultura. En este orden de ideas Romaine (1995:51) afirma que a menudo se repite que el vocabulario de una lengua constituye el inventario de las entidades de que se habla en una determinada cultura, inventario ordenado y categorizado de modo que se establezca un cierto orden sobre el mundo. Sin embargo, el lenguaje no es el reflejo de una realidad objetiva que cada lengua modera a su manera. Le lengua nos ayuda a darle sentido al mundo, el lenguaje nos ayuda a construir el modelo.  

El sujeto como noción y categoría está en constante mutación. La noción sujeto tiene lecturas en correspondencia con la racionalidad epocal. Deviene en sujeto social en la coexistencia transversal de lo vivido, la convivencia y las diferencias que le dan al individuo pertenencia al grupo y al grupo consistencia por los individuos que lo conforman. Tal como lo señala Deleuze (cfr. Ugas Fermín, 1997:25): “No son los individuos los que constituyen el mundo, sino los mundos plegados, las esencias, los que constituyen a los individuos”.

El sujeto se constituye en actor social que interactúa según reglas de ordenamiento, dando por añadidura la del pensamiento, es decir, las distintas formas en la que participa de la convivencia y la sociabilidad los preforma como sujetos sociales. A partir de su comportamiento y,  su desarrollo vital cognitivo participa en la sociedad. El sujeto social refiere una tradición, una memoria, un código ético y moral, que pasa por lo natural, por ser los modos y las maneras admitidas como normal en la relación con los otros, acorde con valores que guían las relaciones sociales y las reproducciones que en ella se generan.

La redefinición del término por el descentramiento y la autoafirmación diferenciante, cuyas prácticas ciudadanas no concurren hacia un eje de lucha focal, sino que se disemina en una pluralidad de campos de acción, en la homogenización y fragmentación por las prácticas culturales donde las demandas dependen más de la elocución en los actos comunicativos y, no de los sistemas políticos que logran fluir por redes múltiples de información, el sujeto deviene actor frente a otros actores.

En los actos comunicativos siempre hay un contenido motivacional y expresivo por el que se expresan los sentidos y significaciones que el pensamiento asume; el intercambio que se da entre los hombres y los procesos de interpretación que se desencadenan es lo que Habermas (cfr. Cordova, 1995: 53), denominó consenso racional.

En este proceso consensual se aprovisiona el hombre de los rasgos identitarios del lugar con un conjunto de signos, vocablos, giros y modismos fónicos, los cuales el sujeto social implementa para hablar y referirse con propiedad sobre un tema, para socializar y comprar su estadía en el grupo. Esta situación dialógica con el medio, entre sujetos, bidireccional que ha sido siempre la comunicación, se expresa de otra manera en el performance que sobre comunicación  manifiesta  Edgar Tovar (2008:1), él dice que es la elicitación de una respuesta. Es decir, todo a nuestro alrededor comunica, aún los seres inanimados. La danza de las abejas de Kart Von Frisch, un terremoto, una sonrisa, un grito, un laúd.  Hay que ser cuidadosos en este sentido la primera se refiere a la comunicación humana y la segunda, es más amplia y abstracta.

El término comunicación, es  omnipresente  puede ser referido a todo lo que existe, a personas, animales y seres inanimados. La comunicación se constituye en todo un sistema infinito y continuo de relaciones por eso podemos hablar de comunicación animal, electrónica, masiva, humana, etc. 

Sin embargo, la comunicación humana es omnipresente y omnipotente, es la protagonista de ese quehacer comunicacional por la amplia facultad que posee el sujeto para hacerlo. En tanto elabora el pensamiento y, le da sentido y significado a la palabra, apropiándosela desarrolla el/los discurso(s) con los que se interrelaciona con los demás. 

Dance (cfr. Tovar, 2008: 2) expone su punto de vista de la siguiente manera: “(…), el ser humano tiene acceso a todo el ámbito de los medios no simbólicos de comunicación disponible para todos los animales y para la materia inanimada. Pero a diferencia de cualquier otra criatura o creación, el hombre posee la capacidad de comunicación mediante el uso de símbolos”.

El hombre hasta ahora era el único animal considerado comunicativo/comunicable. Desde luego, no se pueden  despreciar los experimentos con perros Dol en Siberia, en lo que a través de los timbres del aullido se ha logrado comprender su organización familiar, en actividades como apareamiento, hora de comer, recogida de la camadas o crías, entre otras experiencias registradas.

La diferencia está en que los animales emiten señales y el hombre posee un lenguaje que le hace capaz de hablar de sí mismo, de reflexionar sobre sí mismo, de pensar. Entre las ideas que sintetiza Sartori (1998:24), sobre este punto nos dice que “(…) el lenguaje esencial que de verdad caracteriza e instituye al hombre como animal simbólico es “lenguaje-palabra”, el lenguaje de nuestra habla”.

En este mismo orden de ideas, Sebeok (cfr. Esté 1997:108) sostiene que “el lenguaje es un sistema modelador, pero difiere de las representaciones mentales del animal al ser capaz de estructurarse jerárquicamente respondiendo a prioridades lógicas y, en el caso de la lengua a prioridades sintácticas”.   

A diferencia de cualquier otra criatura, el hombre posee la capacidad adquirida de comunicarse, de ser “loquax”, mediante el uso de símbolos, signos y señales capaces de intercambiarse en la interacción social, para interpretar la realidad, orientar su existencia  e interactuar con los demás.

En  las distintas lecturas de lo real se  difunden diversos mensajes y respuestas interpretativas por las propias prácticas sociales cotidianas en donde las relaciones sociales de ese sujeto, construyen y reconstruyen su experiencia fundamentar con la vida. El pensar, el generar el pensamiento evocando la experiencia, para comunicar lo que siente en el otro y por el otro, para hacernos entender y comprender por el otro.    

La “interacción” es una palabra clave en la comunicación cuando se  ejercita, cuando se dialogiza, pues cada interlocutor se coloca en el lugar del otro, para percibir el mundo de la misma manera, implica un rol y se emplea una mutua empatía, es decir, es la proyección de cada quien en el estado interior o en la personalidad de los demás.

La comunicación tiene entonces una virtud creadora, da a cada quien la revelación de sí en la reciprocidad con el otro. En el mundo de la palabra se da la edificación de la vida personal prestándose la comunicación bajo la forma de una explicitación de valor. La gracia de la comunicación en la que uno da recibiendo, en la que uno recibe dando, es el descubrimiento del semejante, del prójimo, del otro yo mismo, porque se identifica con el valor cuyo descubrimiento se logra merced de un encuentro, que se hace propio: la palabra.

Es la puesta en práctica de la racionalidad que se está conformado con los distintos aprendizajes que se tienen en los distintos contextos en los que se socializa. La comunicación cuando se lleva a cabo en la forma adecuada, confiere poder a los conocimientos, a los saberes y a los sentimientos de una persona. Es decir, quien sabe comunicarse tiene poder: de dejar constancia en el mundo de influir sobre otros, transformar, alterar, etc.

Señala Gusdolf que “la palabra es para el hombre comienzo de existencia, afirmación de si en el orden social y en el orden moral. Antes de la palabra solo hay en el silencio vida orgánica que, por lo demás, no es un silencio de muerte, pues toda vida es comunicación”.

La palabra es la que inicia al hombre en su relación social. Lo que hace único al homo sapiens es su capacidad simbólica de convertir la palabra en lenguaje y, el lenguaje en discursos (Sartori: 1998:23). La evolución del hombre corre paralela al desarrollo del lenguaje y, de los avances tecnológicos que la apoyan y la procesan. Fue así como la escritura y el uso de la palabra pasaron a ser “bienes perdurables” en la cotidianidad y, en el mercado.

Si bien la palabra muere con el hombre, su esencia plasmada en la escritura perdura en la historia. Al almacenar, expandir y explotar el lenguaje como un medio de control simbólico, el sujeto no solo tuvo el control de la realidad, sino que se estableció como una condición fundamental para la privatización de la mente.   

El hombre a través de las palabras que son símbolos que evocan representaciones, y por lo tanto llevan a la mente figuras e imágenes de la realidad, de objetos visibles como abstracciones que denotan y connotan resultados visibles/reales en la cotidianidad, articulan el lenguaje para el procesamiento de la información cuyo poder como código al alcance del colectivo le ayuda a percibir la realidad y a sobrevivir en ella. 

En el diseño del mensaje de los massmedias tienen una gran responsabilidad los actores que lo argumentan, ya que informarán de lo que es diferente en lo cotidiano, buscarán la primacía informativa y la originalidad y singularidad que desemboca en la uniformidad de la audiencia y, la banalización del acontecimiento.

En la televisión coexisten varios lenguajes, se combina lo visual, lo acústico y lo verbal. Existen lenguajes dentro de otros lenguajes. El lenguaje televisivo utiliza recursos y técnicas del lenguaje cinematográfico (encuadre, sucesión de planos, secuencias, etc.); del lenguaje periodístico toma en los informativos los modelos de boletines informativos, reportajes entrevistas, entre otros; y del lenguaje radiofónico, desde la estructura de la programación hasta el concepto de audiencia tipo, o el estilo coloquial, directo o conversacional en el proceso comunicativo.

En este media la palabra debe hacerse, haciéndose visual, para suplir a la vista. El oyente se convierte en un ciego involuntario que quiere recibir a plenitud lo que se dice, la información y las referencias de lo que se lee. Solo cuando se lee la escritura en voz alta, cuando se le locuta, sólo entonces el acento de una grafía adquiere ánima o soplo de vida.

Por esta razón retomo la idea que la palabra como grafema es un privilegio de algunas civilizaciones que han alcanzado este grado de especialización. Los indios samis del norte de Europa todavía mantienen un sistema de comunicación oral, no han permitido la escritura de sus tradiciones y su cultura.

La primera utilidad de la palabra fue constituirla en grafos, otorgarle grafía, para disponer de un sistema de representación de las ideas y del pensamiento, lo cual permitió conservar la información para transmitirla a otras personas. La palabra en sí misma es texto y, es registro. Es decir, del mismo modo que los sonidos se unen para formar palabras y estas se agrupan de una vez en enunciados, los enunciados se combinan para formar unidades superiores en los textos y en el discurso. Los enunciados que componen un texto deben estar relacionados con el significado de manera que se presentan como elementos al servicio de un tema en común.

 
La palabra y el texto tienen como función primordial transmitir información, dependiendo del ámbito en que se producen son textos periodísticos, publicitarios o científicos técnicos. Atendiendo a la intención y a la función comunicativa que predomina en ellos puede ser persuasivo, informativo,  prescriptivo y literario.

La experiencia es parte del sujeto en sí mismo, se adquiere a través de la sociabilidad y, en ella se exponen/explicitan las representaciones sociales y culturales, configuradas desde el nacimiento y desde antes del nacimiento en el sujeto, a través de la lengua. 

Por lo tanto, el pensamiento se ejecuta como expresión voluntaria de la razón educada, en tanto el hombre desee comunicarse. Como señala (Pereira, 2001), en  los procesos comunicativos tenemos que señalar tres dimensiones que afectan al proceso comunicativo: en primer lugar, una dimensión cultural que permite proyectar un discurso individual, personalista, cargado de los matices del emisor; en segundo lugar, la tecnológica, en la cual la instrumentalización para socializar la información debe fascinar al oyente; pero esto no quiere decir que su significado funcional sea el mismo; y, en tercer lugar, la realidad social que tiene que ver con la visualización de otros problemas y otras lógicas para pensar y asumir la realidad y la palabra.

El objetivo de la comunicación no es tecnológico, en esencia es natural y humano, por lo tanto, cultural (Pereira, 2010); es así que concierne a la comprensión de las relaciones entre los individuos y entre estos y la sociedad. Por eso Foucault, en su libro La Historia de la  Sexualidad, en el capitulo II, sobre El Método, señala que la palabra y, con ello el discurso, genera poder no cuando se conocen las relaciones de fuerza, citando a Maquiavelo, sino cuando se conocen los mecanismos de las relaciones de fuerza para ubicarse en el contexto.

El conocimiento/logos, en tanto saber que confluye en una realidad, escapa hoy de las mudanzas ideológicas que nos están transfigurando. El lenguaje que se plasma en el discurso debe adecuarse a los nuevos tiempos y romper con las barreras generacionales que no nos permiten asumir la realidad. Hay que dar un giro a la racionalidad con la que nos de/re/construyeron en el siglo pasado. No desperdiciarlo todo, pero hay que mirar al futuro con otras maneras de pensar, de asumir la realidad, la identidad y el sentido de pertenencia. Hay que asumir que nos hemos alterado por las nuevas tecnologías, que debemos asumir la palabra y el acto comunicativo en sí de otra manera. Alterándonos.   

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Conferencias:

Fermín, Gabriel  Conferencia (Marzo, 2000)  El docente en el discurso pedagógico Trabajo de ascenso Postdoctoral. No publicado.


 

CRISIS EN LOS GÉNEROS

CRISIS EN LOS GÉNEROS

Joseph María Casasús y Luis Núñez Ladevéze, profesores españoles, acotan que en la actualidad los géneros tradicionales de periodismo han entrado en una nueva crisis como consecuencia tanto de su propia evolución como de la aparición de nuevos medios de comunicación.

EVELYN LUGO,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Maturín.

Para algunos teóricos como Lorenzo  Gomis  y Mar de Fontcuberta, los géneros periodísticos son considerados categorías básicas en las que se fundamenta la expresión del mensaje comunicacional de masas. Desde este punto de vista, producen orden en el material informativo y los medios de comunicación hacen uso de ellos para recoger la complejidad de lo que acontece y exponerlo a los receptores.

Algunas teorías clasificatorias
de los géneros periodísticos

En medio de la incertidumbre ante la diversidad de clasificaciones de los géneros periodísticos, surgen diversas teorías entre las que destacan:

-La poética de Aristóteles y/o teoría de los géneros: considerados categorías básicas (Lorenzo  Gomis  y Mar de Fontcuberta; 1989). “…Cada género tiene una forma y cada género trata de producir efectos. Y gracias a los diferentes géneros el diario multiplica el uso de recursos”.

-Teoría de los esquemas del discurso, planteada por el profesor Teun A. van Dijk, se divide en dos grupos narrativos y argumentativos. Postura criticada por algunos investigadores del periodismo por manejo de esquema reduccionista y simplista. Sin embargo, Van Dijk insiste en el análisis del proceso de producción de la noticia.

-Teoría normativa de los géneros periodísticos. José Luis Martínez Albertos la desarrolló en 1989, definiéndola como “una construcción teórica que surge por la extrapolación de la teoría clásica de los géneros literarios”. Opinan sus críticos que el no distinguir bien lo que es información de lo que es opinión, puede llevar a transmitir al lector una idea incorrecta de los hechos. Pero Martínez Albertos no concibe una correcta enseñanza del Periodismo sin la existencia de una teoría precisa. Así, dividir los textos periodísticos obedecería a la necesidad metodológica de clasificar determinados productos culturales.

-Teoría del sistema de textos, formulada por Héctor Borrat, quien propuso en 1981 una clasificación de los géneros periodísticos muy similar a la del resto de la doctrina española, formada por textos narrativos, descriptivos y argumentativos. Según este criterio, el predominio de unos topoi en los géneros narrativos y de otros en los argumentativos conlleva la aparición de textos mixtos. (Casasús e Núñez Ladevéze, 1991: 90). (El debate en torno a los géneros periodísticos en la prensa: nuevas propuestas de clasificación, por Sonia Fernández Parratt)

Si bien es cierto que los géneros periodísticos son de gran utilidad como instrumento pedagógico del ejercicio profesional porque proporcionan al alumno modelos y esquemas de referencia, desde hace varios años  tropezamos con la hibridez del mismo, la cual se hace necesaria ante la evolución del tiempo y de la sociedad. En este sentido, no debemos perder de vista las teorías aquí expuestas ya que nos encaminan hacia la interpretación de la realidad plasmada en textos mixtos.

Es por ello que en estos tiempos de cambios y apoyándonos en el diálogo de autores españoles -investigadores de los géneros periodísticos- es notable resaltar que el periodismo es algo que crece y vive y está en constante movimiento, motivo por el cual no podemos encasillarlos en viejas estructuras, abriendo así nuestra mente y ofreciéndole al público la armonía y coherencia de los hechos relatada desde diversos estilos.

En líneas generales, académicamente se hace necesario establecer la importancia y diferencia de cada uno de ellos; clasificados de la siguiente manera: noticia, reportaje, entrevista y crónica, y comentario-critica, carta al director, artículo, columna, editorial y viñeta de humor.

¿Los géneros periodísticos van desapareciendo
hasta perder vigencia en la actualidad?

En este caso, para Joseph María Casasús y Luis Núñez Ladevéze, piensan al igual que Fontcuberta y Gomis, que han sufrido varias crisis y transformaciones con el paso del tiempo. A continuación señalamos algunas de ellas:

-Entre 1920 – 1930: influencia de la literatura de vanguardia en la prensa.

-Los años 80: factores de competitividad con otros medios, aparición de nuevas tecnologías y factores ideológicos como la crisis de la postmodernidad.

-Aparición de nuevos medios de comunicación. Por ejemplo, el periodismo multimediático.

Tendencias en la reestructuración del mensaje

Entre otras vertientes, los géneros clásicos se enfrentan al periodismo de precisión, donde día tras día se actualizan con trabajos más elaborados de alta calidad e hibridez. Motivo por el cual, Casasús y Ladevéze consideran que una teoría moderna de los géneros periodísticos deberá asentarse en los siguientes criterios:

-Entender la teoría de los géneros como una proyección analítica y crítica de la práctica periodística.

-Ordenar el sistema de los géneros según la división que distingue entre el objetivo o formal y subjetivo o temático. Combinación de ambas dimensiones ejemplo: crónica deportiva, reportaje político, información científica, crítica musical.

-Clasificar los géneros según las siguientes categorías: informativos, o narrativos, interpretativos, evaluativos o descriptivos, argumentativos para el comentario y la opinión o evaluativos y los instrumentales denominados prácticos.

-Géneros igual a instrumento pedagógico que permite desarrollar una crítica de los textos, según los principios del profesor Lorenzo Gomis (1989: 129-141).

-Apoyan el carácter interpretativo, pero creen que este afecta los textos informativos, caracterizados por su naturaleza persuasiva más que objetiva o imparcial.

En http://www.ehu.es/zer/zer11web/sferparrat.htm 

Nuevas propuestas - Tipología

Entre las nuevas propuestas tenemos el reporterismo y/o género de autor, donde se abandona el clásico criterio de objetividad, subjetividad e intencionalidad, proporcionándole un punto de vista absolutamente personal.

Vivimos en un mundo acelerado y así como cambia el clima, cambian los modelos tradicionales de la vida, en este caso abordamos la raíz del periodismo - “la tipología clásica”- la cual no admite en la actualidad la gran cantidad de adornos que aparecen continuamente fruto de su propia transformación. Ya que bien sea que vivimos tiempos de cambios, o se cuenta con menos preparación en las universidades para nuestros jóvenes o en definitiva la existencia de mucha creatividad en cada comunicador, el cual tiende hacia la hibridez del género.

Si bien es cierto, nos abordan infinitas interrogantes, y no sólo describir o relatar los hechos es la clave, estudiamos este oficio para aclarar el sentido de las noticias aparentemente dispersas, ofreciéndole a nuestro lector o audiencia la secreta armonía de los hechos, diciéndole del por qué ocurrieron los acontecimientos, lo cual se logra con prácticas que requieren de buena formación e investigación.

“La sociedad actual, compleja y globalizada, requiere un periodismo que logre traducirla adecua¬damente. Esto implica, entre otras cosas, comprender la interrelación de las noticias y asumir nuevas estructuras de pauta. Frente al ‘periodismo mosaico’, que disgrega y desinforma, la autora propone el “periodismo sistema”, que articula y dota de sentido a los contenidos”. ”. (Fontcuberta, Mar de: la noticia, Barcelona. Paidós, 1993, pp. 102-108)

Los Medios digitales

Tanto la competencia de los medios de comunicación audiovisual como los de la nueva tecnología están cambiando radicalmente las formas de trabajo, los medios a través de los cuales las personas acceden al conocimiento, se comunican y aprenden, y los mecanismos con que acceden a los servicios que les ofrecen sus comunidades. Su incidencia en los medios de comunicación plantea la posibilidad de transformar a los sujetos desde pasivos consumidores y espectadores a partícipes activos de este proceso.

Si bien somos dueños del poder de la escritura, por lo general trabajamos en función de la emotividad del lenguaje aprovechándonos en infinitas ocasiones de los sentimientos ajenos. Tampoco es un secreto para nadie que el ser periodistas abre una brecha de apego a las empresas corporativas donde se fijan claramente los intereses económicos y políticos de la firma en cuestión, asumiendo una tendencia hacia la agenda mundial, cayendo en más de una ocasión en lo superficial.

Los progresivos cambios en el modo de redactar las informaciones a menudo supusieron a Fontcuberta la ruptura de las fronteras entre los diversos géneros y llevaron a incrementar la tipología de géneros y subgéneros en un intento de abarcar todas las posibilidades expresivas que se encuentran en los medios de comunicación. 

Durante decenios se mantuvo la idea de que los modelos establecidos eran permanentes y que las normas debían seguirse de manera estricta y a medida que se modificó la relación entre la prensa naciente y un público creciente, fueron conformándose los géneros periodísticos.

Los géneros reflejan la evolución del periodismo y se van modificando a la vez que las demandas sociales y los objetivos de la profesión periodística van cambiando, de manera que pueden ser entendidos como un método de interpretación sucesiva de la realidad social, inclinándose hacia la independencia, ética, acceso y respeto a las fuentes y recursos, sin obviar la premisa del lenguaje claro, preciso y sencillo en toda comunicación social.

BIBLIOGRAFIA:

Casasús, Joseph María y Núñez Ladevéze, Luis: Estilo y géneros periodísticos. Barcelona, Ariel, 1991, pp 87-88.

El debate en torno a los géneros periodísticos en la prensa: nuevas propuestas de clasificación. Por Sonia Fernández Parrat.

En: http://www.ehu.es/zer/zer11web/sferparrat.htm consultado 01/04/2010.

Fontcuberta, Mar de: la noticia, Barcelona. Paidós, 1993, pp. 102-108.

Fontcuberta, Mar: http://www.comminit.com/es/node/149895/37

http://www.comminit.com/es/node/149895/37

Géneros periodísticos. Por: Abraham Santibáñez.

En:  related:creal.upla.cl/humanidades/departamentos/comuncaioninformacion/

documentos/programa/PERIODISMO%20DE%20OPINION%20E%

20INTERPRETATIVO.doc Santibáñez. Consultado 01/04/2010.

Internet y los medios masivos. En:
http://www.educ.ar/educar/site/educar/resultados

Introducción al reportaje: antecedentes, actualidad y perspectivas. Por Sonia F. Parratt.

En: http://books.google.co.ve/books?id=6Pu1zgCt2woC&pg=PA23&lpg=PA23&dq=

jose+luis+nuñez+ladeveze,+generos+periodisticos+tradicionales+

en+crisis&source=bl&ots=sem1AF2m. consultado 01/04/2010.

Las tendencias del periodismo actual: En: http://www.periodismoglobal.cl/2005/01/

las-tendencias-del-periodismo-actual.html Consultado 01/04/2010.

Lorenzo  Gomis. Generes leteraris y generes periodistics. Periodistica, num 1, Barcelora, 1989 pp 129-141

Márquez R, Alexis. La comunicación Impresa: Teoría y Práctica del Lenguaje Periodístico. Ediciones Centauro. Caracas 1976-1985.


 

EL LENGUAJE Y SU DIMENSIÓN SIMBÓLICA

EL LENGUAJE Y SU DIMENSIÓN SIMBÓLICA

HAIDELVIA MOYA,
Profesora de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, Sede Monagas.

La diversidad de símbolos presentes en la cotidianidad de los seres humanos se interpreta mediante el lenguaje. Desde épocas remotas, los individuos sistematizan la información de sus entornos de acuerdo a la normativa y al uso que posee el lenguaje que los conforma. Se considera, de acuerdo con concepciones filosóficas que los humanos son animales racionales capaces de conocer, de representar su mundo a través del lenguaje, lo que los hace seres únicos y particulares, que obviamente, se diferencian de los animales. Esto los marca como seres que presentan, según Ferrater Mora, (Ibidem) una “differentia specífica”.

Por otra parte, se ha planteado que el lenguaje es la característica más específica que identifica inequívocamente a la especie humana. Obsérvese lo que plantea en este sentido el filósofo Fernando Savater (2004: 93): “El lenguaje es el certificado de pertenencia de mi especie, el verdadero código genético de la humanidad”. Sin embargo, cabe destacar que las reflexiones filosóficas tienen características no concluyentes; son de naturaleza especulativa, y por lo tanto generan nuevas reflexiones.

Ahora bien, teniendo en cuenta la existencia de un compendio de símbolos en la actualidad, el conocimiento del lenguaje y su vinculación con la cultura son necesarios para desmontar los discursos que constantemente se producen y re-producen en los medios de comunicación. La elaboración de sentidos dentro de los textos periodísticos (medios impresos), responde en la mayoría de los casos a intereses que se alejan de las verdaderas realidades de las comunidades de hablantes. En otras palabras, se construyen significados que contrariamente a informar, pueden en todo caso, desinformar.

Aunado a lo anterior, la cultura, el lenguaje y la comunicación se integran para producir procesos de significaciones que deberían ser estudiados desde  los contextos donde se dan. De allí que la cultura de los pueblos se organice y estructure mediante la circulación de contenidos y significados. Los actores sociales, mediante el lenguaje no sólo se comunican, sino que estructuran las relaciones internas y externas de acuerdo a la necesidad de interactuar en las situaciones cotidianas.

Esto se justifica con el aporte semiótico de Greimas al discurso. Para el autor, “el mundo humano parécenos definirse esencialmente como el mundo de la significación. El mundo solamente puede ser llamado humano en la medida en que significa algo” (P.7).  De esta manera frecuentemente se expresa mediante el lenguaje una serie de signos que simbolizan las visiones de mundo, las costumbres, tradiciones y manifestaciones ideológicas que no se separan de las intenciones que se persiguen al momento de comunicar algo.

En esta perspectiva, el lenguaje como un hecho social, humano, le concede cabida a la interpretación de los enunciados que diariamente transmiten los medios. Las personas que reciben la información, al momento de procesarle, entenderla y comprenderla, se relacionan con todo un proceso de decodificación que se muestra turbio si realmente la producción o la escogencia de los textos por parte de quienes los elaboran, no son los más propicios (obviamente que esto ocurre muy a menudo). Los receptores de textos periodísticos pueden permanecer pasivos ante un código escrito que, aunque está redactado de manera sencilla, los persuade, los impulsa a la actuación y hasta posiblemente a una acepción equivocada de la realidad.    

En el apartado anterior se mencionó la cultura como un aspecto relevante y pertinente cuando se habla de lenguaje, sobretodo de lenguaje periodístico. Ésta por ser una producción de sentidos que se gesta dentro de los contextos de interacción social, permite entender la cadena de símbolos que convencionalmente están relacionados con los procesos de lecturas de los medios. Y precisamente se relacionan con la lectura de los medios porque dentro de la estructura mediática se tejen argumentos revestidos de “poder”.

En tal sentido, la dimensión simbólica del lenguaje se hace explícita en el papel de “ser representación de” que corresponde a las lenguas una vez que se ha asumido su carácter comunicativo: porque comunican (y ya que dan información), han de representar algo, han de simbolizar lo que transmiten. (Fernández, M. 1999, p. 28-29)

Para finalizar, se aclara, que se puede convivir en una sociedad, independientemente de la violencia simbólica que en ella se suscite, lo importante es que se puede sobrevivir en ella mediante el diálogo, es decir, cuando se comprende que existen acuerdos convencionales para el manejo de la lengua que aglutina a su alrededor a todos los miembros de la sociedad, donde claramente se establecen procesos de semiosis que regulan los comportamientos y las concepciones de la realidad comunicacional en la actualidad.

En un papel público como el diario...
deben ocupar un lugar distinguido aquellas
ideas que, a más de ilustrar el espíritu,
deben ocurrir a la felicidad de los
que se aprovechan de ellas...
Alexandro Araimón Brosel  
    

Bibliografía:

A. J. Greimas (1976). Semántica Estructural. Madrid: Gredos, S.A.

Fernández, Pérez, M. (1999). Introducción a la lingüística. Barcelona: Ariel.

Ferrater, Mora, J. (2001). Diccionario de filosofía. Barcelona: Ariel.

Savater, F. (2004). Las preguntas de la vida. Barcelona: Ariel.