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Isla al Sur

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: TEMA POLÉMICO

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: TEMA POLÉMICO

“Lo que llamamos realidad, la verdadera realidad, repito, no es algo por venir, una meta, el último peldaño, el final de una evolución. No, es algo que ya está aquí, en nosotros.” Julio Cortázar.

KAREN PADRÓN GATO, LÁZARO GONZÁLEZ GONZÁLEZ, GUILLERMO CID Y DAT PHAM TUAN (DAVID),
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para  hablar de temas tan acuciantes en el vasto universo del Periodismo como la objetividad-subjetividad, parcialidad e intencionalidad periodísticas y la relación de los medios de comunicación con los centros de poder,  consideramos preciso partir de una máxima martiana que resume lo relacionado con estas materias: “El periodismo no puede darnos la verdad absoluta.”

Martí se refiere en esta frase a que siempre el discurso periodístico estará influenciado de manera inconsciente o consciente por la subjetividad, ya que no podemos desprendernos de una serie de valores y puntos de vista que forman parte indisoluble de nuestra idiosincrasia, por tanto, la forma de expresarnos  estará condicionada por el contexto social y el momento histórico en el cual desarrollamos nuestro mensaje.

También expresa el Apóstol: “No existe gobierno invulnerable; la prensa debe ser el examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo.”

Los periodistas utilizarán sus herramientas para pronunciarse y de este modo difundir un hecho mediante los medios de comunicación, manteniendo una relación directa tanto con el poder como con sus destinatarios y esa posición de privilegio les obliga a un apego a la honestidad profesional a toda prueba, a la ética en cualquier circunstancia.

Esta es a grandes rasgos, nuestra interpretación de las palabras de Victor Ego Ducrot, quien es periodista, escritor y profesor de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata y director de la Agencia Periodística de Mercosur (APM). Fundador, además, de la Agencia Prensa Latina.

En su artículo “Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico”, Víctor Ego Ducrot expresa: “Así como la objetividad es un componente del hecho periodístico, el mismo necesariamente será parcial, como lo es toda actividad humana desde el punto de vista cultural, antropológico, y entendida esa parcialidad no como aceptación de una parte en detrimento del todo sino como asunción de una posición propia del periodista y-o del medio ante el complejo y multifacético entramado de hechos sobre los que trabaja la práctica periodística.”

Tomar partido, a eso justamente se refiere Ducrot, actitud que le será inherente a cualquier periodista, ya que esta parcialidad estará condicionada por su manera de pensar, sus opiniones, estilo de vida, creencias, su percepción del hecho, su opinión propia y eso no es más que la propia subjetividad del ser humano. Creemos que estos tres aspectos: subjetividad, parcialidad e intencionalidad, están necesariamente vinculados entre sí.

El licenciado Rodrigo Fidel Rodríguez Borges en “La objetividad periodística, un mito persistente”, artículo publicado en la revista digital La Laguna, sostiene: “Contra lo que pudiera parecer, los hechos noticiosos no son algo puro, dado, objetivo y externo al observador que los percibe. La percepción de un acontecimiento y su verbalización es una actividad interpretativa, un proceso constructivo realizado por el receptor de los estímulos; no es una mera pasividad refleja (la metáfora del «espejo al borde del camino» no sólo es una cursilería, sino también una falsedad).La objetividad periodística es un imposible en términos epistemológicos. La objetividad sólo puede ser un desideratum ético, un ideal regulativo.”

Una actividad interpretativa como refiere Rodríguez Borges lleva implícita de por sí la subjetividad del redactor, los eventos para que sean convertidos en noticia no basta con que sucedan, sino con que sean narrados, y en ese proceso de escoger qué se narra, a qué se le da más preferencia, qué se va a excluir de la noticia, qué intención tengo y cómo hacer para mostrarla sin violar los principios éticos que deben caracterizar a un periodista, eso no es más que la subjetividad, la muestra inevitable de que ese algo que  ha ocurrido y ha llegado a otros luego de haber sido interpretado por un periodista que ha dejado en su redacción, en la narración del hecho, una parte de sí mismo. 

Y Juan Gargurevich afirma: “No basta desear o querer ardientemente ser objetivo; tal posibilidad está más allá de la conciencia del redactor. Sin embargo, concordamos con el periodista que dijo que se puede ser lo más objetivo posible, si se desarrollan adecuadamente los métodos, las técnicas de recaudar la información y transmitirlas al lector.”

La objetividad periodística no es más que el apego a la verdad, el intento por expresar del modo más veraz el hecho en sí , lo cual es totalmente imposible, se queda en teoría; ya que siempre nuestra subjetividad intervendrá en el proceso de elaboración de la información y en la transmisión de la misma.

De igual modo ser imparcial se convierte en otro mito, nunca le será posible a un periodista no tomar partido, porque incluso en aquellos casos en que no emitamos criterio alguno, estamos siendo parciales, estamos asumiendo una posición: abstenernos .Por tanto, objetividad y parcialidad son cualidades del periodismo que nunca estarán ajenas a la profesión. La objetividad, además, puede y debe ser construida respetando el sentido de remisión a los hechos según fuentes.

Ducrot plantea, además: “La parcialidad transformada en objetividad del discurso del poder permite que el lenguaje encubra las necesidades históricas de ese mismo bloque, a tal punto que, por ejemplo, ningún dirigente político latinoamericano de nuestro tiempo se atrevería a reconocer en forma expresa un programa contrario a la libertad… a la vez que la mayoría de ellos han desarrollado programas que condujeron a la pobreza extrema al 70% de la población  del subcontinente…”

Concluyendo: por más objetivos que intentemos ser, siempre quedará la duda de si hemos realizado la mejor interpretación de la realidad que, como ya sabemos, jamás será reflejada tal cual es.

Bibliografía:

Calsas Carro, María Jesús. El arte de la realidad: prospectivas sobre la racionalidad periodística. En: www.ull.es

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Pablo de la Torriente Brau. La Habana, Cuba, 2005. Página 28_30.

Ducrot, Víctor Ego. Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico. En: www.perio.unlp.edu.ar

Martí Pérez,J osé.”Escenas Mexicanas”. Revista Universal, México, 29 de mayo de 1875, Tomo 6, Obras Completas, página 212.

Rodríguez Borges, Rodrigo Fidel. La objetividad periodística, un mito persistente. En: www.ull.es

PERIODISMO DE HOY, ¿PARCIAL O IMPARCIAL?

PERIODISMO DE HOY, ¿PARCIAL O IMPARCIAL?

Polémica subjetividad-objetividad, parcialidad-imparcialidad. Criterios. Periodismo parcial.

CLAUDIA PIS GUIROLA, GEISY GUÍA DELIS, LILIBET ENRÍQUEZ INFANTE Y DAMARYS MACHADO VEGA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La teoría, la polémica.
 

Víctor Ego Ducrot, periodista argentino, profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad de La Plata, en Argentina, director de la Agencia Periodística del Mercosur  y fundador junto a Ricardo Masetti de Prensa Latina, como parte del seminario “Intencionalidad Editorial”, aborda este tema, en el cual se acerca al criterio de periodistas e investigadores de las más diversas nacionalidades.

Es en este material donde escribe: “Todo proceso periodístico pertenece al escenario del debate y de la puja en torno al poder, porque lo defiende, lo avala, lo sustenta, o porque lo cuestiona y hasta trabaja para su destrucción, para su reemplazo o para su modificación sustancial.”

Slavaj Haskovec, vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Praga, en su libro “La agencia de prensa en el sistema de los medios de Comunicación”, expresa: “Aunque se abstenga de formular opiniones personales, todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se le ha educado, de las instrucciones que le da su jefe de redacción  y de la política que sigue el editor (…) La idea de que hoy una actividad informativa ideal que no hace más que registrar hechos en forma imparcial, es insostenible (…)”.

El periodista como ser social deberá asumir ineludiblemente una posición,  convirtiéndolo desde ese momento en un ser parcial; pero esa posición estará signada por la subjetividad y el conjunto de factores que han influido sobre él, construyéndolo, dentro de los que se encuentran su lugar de nacimiento, la educación  recibida, su ideología, orientación  política  e incluso las religiones practicadas.

Por eso es que Gabriel Galdón López, en su libro “Desinformación: métodos, aspectos y soluciones”, plantea: "La neutralidad es imposible, el periodismo de la objetividad nace en el marco del positivismo y, en general, de la modernidad como cultura dominante y configuradora de la sociedad". 

Ciertamente, el contexto en el cual se desarrolla el periodista, sus experiencias y todo cuanto ha influido en su personalidad, unido a las mediaciones por las que transita la información, es decir, las normas editoriales, los parámetros del jefe de redacción, son incidentales que, de una forma u otra, están presentes en el momento de redactar la información. A pesar de ello, jamás debemos dejar a un lado la necesaria objetividad, es decir, la remisión a fuentes que respalden la información y el apego total a los hechos.

Algo más que palabras…
 

La parcialidad es una posición de la cual el periodista no podrá alejarse jamás. Por más que intente nunca lograría ser del todo imparcial ante las noticias brindadas. Los medios de comunicación ejercen una gran influencia en este asunto y tal es el caso de Venezuela, en el cual principales canales, emisoras y periódicos están a favor del presidente Hugo Chávez, pero existe también una fuerte oposición periodística que realiza todo tipo de articulaciones para desacreditar y restarle popularidad y aceptación al presidente y su gobierno.

En el año 2001, al ocurrir el golpe de estado contra el líder venezolano, se le denominó Golpe de Estado Mediático, pues los medios de comunicación desempeñaron un importante papel en la desinformación del público en general, el cual, gracias a nuestro país y otras televisoras, conoció la realidad; de lo contrario, nunca hubiera descubierto la verdad.

Cada periodista defiende conceptos y valores que considera válidos, y responde a las exigencias de su medio y todo aquello que lo formó y constituye parte de él.

En la búsqueda de lo novedoso en los hechos ocurridos cotidianamente, encontramos la necesidad de desarrollar un debate, un análisis, y así buscar no solo las causas de los sucesos, sino también las posibles soluciones, para la sociedad que se informa a través de nosotros, porque el periodista tiene entre sus principales funciones orientar y educar a las masas y debe trabajar sobre esta base y responder al sistema social al cual pertenece.

Aquí radica la objetividad, la verosimilitud, en respetar la realidad y la verdad de los hechos, independientemente de nuestra subjetividad  presente en todo momento del proceso periodístico, desde la selección de la noticia hasta que esta sale a la luz pública.

El periodista, en su condición de ser humano, no puede ser imparcial porque en todo momento de la vida se identifica con una causa, con una condición determinada y la defiende, busca información para sustentarla y trabaja en la persuasión de la sociedad sobre el criterio que avala.

El periodismo adquiere la dimensión necesaria -proporcionada por su influencia en las diferentes esferas sociales y en la población en general– para difundir, hacer creíble, emitir criterios y hacer levantar multitudes.

La historia del periodismo guarda ejemplos en los cuales los periodistas toman parte por causas derivadas en injusticias, tal es el caso de octubre de 1976, frente a la pasividad de la prensa internacional ante un hecho de horror contra un avión cubano, donde perdieron la vida 73 personas, el periódico “Granma” denunció a los medios de difusión internacionales por el silencio guardado y disfrazar a los terroristas de militantes anticastristas.

En otras ocasiones su papel se ha basado en sumar a las masas a causas justas, aunque eso comprenda contribuir con el derrocamiento de un gobierno, como lo hiciera Eduardo Chibás quien, sin ser periodista, aprovechó la oportunidad que ofrecía la radio para desmentir a los políticos corruptos de entonces y darle al pueblo la verdad de lo sucedido e incitarlo a actuar organizadamente en su defensa.

“Periodismo contra el bloqueo a Cuba” se efectuó en octubre de 2007, y en ese foro, múltiples reporteros amigos lograron que el silencio impuesto al mundo se hiciera voz incansable y pensamiento profundo. Actualmente, el llamado es a hacer extensiva la lucha y se diga en las cadenas de prensa universales la realidad de nuestros 5 Héroes luchadores contra el terrorismo y sobre el enmarañado juicio que se les realizara en Miami, Estados Unidos.

Años atrás, con el escándalo de Watergate, en junio de 1972, después de haberse aclarado todos los hechos y luego de que la prensa lo revelara, muchos de los periodistas norteamericanos tomaron parte en contra del gobierno y desataron una feroz investigación donde sacaron a la luz que desde 1971 en la casa Blanca se venían cometiendo otra  serie de actividades ilegales como falsificación de documentos, fuerte manipulación de prensa y espionaje. Con esta poderosa información denunciaron a muchos funcionarios y desmoralizaron al gobierno.

Por eso ante un suceso existen disímiles puntos de vistas, generadores de polémicas y debates, de ahí que todo proceso periodístico asuma una posición ante un hecho determinado; desde su génesis se concibe con una intención y propósito; poniendo a sus autores de forma sutil o por cuestiones de ética, de manera limitada en un rol totalmente parcial y, por tanto, subjetivo, ya que observan desde su peculiaridad y van transformando el acontecimiento tratado.

Unido a la iniciativa, el documento debe siempre conservar el sello de la veracidad. Debe responder consciente, plena y sinceramente a su deber y, a pesar de los obstáculos, tratar de cumplir los objetivos trazados. Al mismo tiempo, el proceso periodístico es portador de ideas y conceptos encaminados a fortalecer dicha actitud, puede incluso entrar en contradicción con los que tienen otras percepciones.

En este escenario, es imprescindible el análisis profundo de la opinión a emitir, pues será sometida a críticas por parte de detractores y hasta por partidarios con otros criterios, por lo que la asunción del deber frente a cada acontecimiento es el resultado de una constante reflexión,  convertida en guardaespaldas del periodismo; y sin perder de vista valores y principios, tiene que estar preparada para determinadas censuras y juicios.

Servirán para estimular nuestro intelecto, razonar más acerca del hecho en cuestión, permitiéndonos apuntalar nuestra posición con nuevas y mejores ideas o retractarnos total o parcialmente de nuestros postulados, entonces se perfeccionaría eventualmente la dialéctica de la comunicación.

Como se apunta en el artículo de Fernando Pascual, Análisis y Actualidad: “Soñar con un periodista imparcial es como soñar con mentes desencarnadas, sin pasado y sin prejuicios, que serían capaces de observar, como una cámara digital lo que ocurre en el mundo.”

Bibliografía:

Calzadilla, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. Ciudad de La Habana, 2005. 211págs.

Ego Ducrot, Víctor. Intencionalidad  Editorial. En: http://perio.unlp.edu.ar. Consultado: 08/09/2009.

Galdón López, Gabriel. Desinformación: métodos, aspectos y soluciones. EUNSA, Universidad de Navarra. España, 1994.

Pascual, Fernando. No existe el periodista  imparcial. En: http://www.blogs.catholic.net/analisi y actualidad/.  Consultado: 08/09/2009.

Vascós, Fidel. La prensa internacional transforma a terroristas en militantes anticastristas. Periódico Granma. Ciudad de La Habana, 1976.

 

UNA REALIDAD PERIODÍSTICA: OBJETIVIDAD-SUBJETIVIDAD, PARCIALIDAD-IMPARCIALIDAD

UNA REALIDAD PERIODÍSTICA: OBJETIVIDAD-SUBJETIVIDAD, PARCIALIDAD-IMPARCIALIDAD

MARGARITA VALDÉS RABÍ, ANABEL MEDEROS CORRATGÉ, ERNESTO ALEJANDRO GUERRA VALDÉS Y BÁRBARA YAQUELÍN PÉREZ QUINTERO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El ojo periodístico tiene la difícil tarea de buscar historias novedosas, polémicas y atractivas que respondan a los intereses de la sociedad. Según Gabriel García Márquez, el periodismo “es el mejor oficio del mundo”, en nuestras manos se encuentra el poder de informar y, como dijera Jesús Arencibia, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, “desentrañar y construir, con las palabras precisas, sentidos e ideologías”

Cualquier análisis referente a nuestra profesión choca con los ejes de objetividad-subjetividad, parcialidad-imparcialidad. Somos objetivos e imparciales por apegarnos siempre a la verdad, damos un enfoque verídico de la situación. Víctor  Ego Ducrot, profesor de Periodismo de la Universidad de La Plata, Argentina, expresa que objetividad es “remisión a los hechos según fuentes”.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) declara en su código de ética que objetividad es “información exacta, (…) comprobada en todos los hechos esenciales y sin deformación deliberada”.

Evelio Tellería, periodista, afirma en su “Diccionario Periodístico”: “Entiéndase por objetividad, el desapasionamiento, la imparcialidad, la neutralidad y la honestidad a la hora de informar, sin “colorear” la noticia, sin inclinarse a uno u otro, sino mostrando la verdad de los hechos, con exactitud y honradez”.

A pesar de esto, nuestro estilo personal  se impone, nuestra forma de ver el mudo, nuestra manera de pensar, a la hora de construir la información influyen tantos factores que sería casi imposible negar que somos subjetivos y parciales. 

Rosenthal, periodista norteamericano ganador de un Premio Pulitzer en 1960 por reportes internacionales, expone: “La objetividad periodística es una pretensión desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer”.

El periodista Marcelo Colussi en su artículo “Objetividad Periodística”, explica: “Al tener que contarle a otro lo que pasó, informarle a un tercero sobre un hecho, la objetividad y la neutralidad no pueden mantenerse. Quien relata está siempre posicionado; es decir, ve un mundo, una realidad”.   

Una noticia transita por diferentes etapas: el simple hecho de decidir cuáles noticias se cubren y cuáles no, qué fuentes se utilizan,  evidencian nuestra subjetividad. Quisimos demostrarlo mediante un ejemplo concreto: a raíz de una misma información surgen dos noticias con diferente enfoques cada una; la primera extraída del periódico Juventud Rebelde digital, y la segunda de la emisora radial CMBF.

“Celebran en Matanzas el medio siglo del Museo Palacio de Junco”

El primer museo fundado por la revolución, atesora miles de piezas y documentos, los cuáles han sido apreciados por decenas de visitantes cubanos y foráneos.

El símbolo del Museo Provincial del Palacio de Junco fue conferido a varias personalidades de la cultura e intelectuales del país, durante la celebración este jueves del Aniversario 50 de la fundación de esta institución matancera.

Entre las personalidades que recibieron tal reconocimiento figuran Armando Hart Dávalos, presidente de la Sociedad Cultural “José Martí”, quien manifestó su agradecimiento por tal gesto, al tiempo que recordó las muchas veces que en su infancia pasó frente a este edificio.

Igualmente recibieron el estímulo la poetisa Carilda Oliver Labra, el Doctor Ercilio Vento; Francisco Zamora, director del grupo AfroCuba; el crítico y periodista Fernando Rodríguez; además de un grupo de personas ya fallecidas que dedicaron parte de sus vidas al buen desempeño de este colectivo.

Hart, junto a Pedro Betancourt García, primer secretario del Partido en Matanzas, dejó inaugurada la Exposición 50 Aniversario del primer museo fundado por la Revolución en 1959, contentiva de fotos, documentos, textos, investigaciones y piezas atesoradas en esta media centuria, y conservadas por varias generaciones de especialistas y técnicos.

Lourdes Núñez, directora del museo, se refirió al sentido de pertenencia de los trabajadores, quiénes se proponen cada día elevar la calidad y eficiencia del servicio que se le brinda al pueblo.

Numerosas instituciones otorgaron presentes y reconocimientos al museo, entre ellos el coleccionista e investigador René Castellanos, quien entregó el Símbolo del Correo Postal Cubano.

“Entregan reconocimientos por Aniversario 50 del Museo Palacio de Junco”

Varias personalidades de la cultura e intelectuales del país recibieron el Símbolo del Museo Provincial del Palacio de Junco en el día de ayer, durante la celebración del Aniversario 50 de la institución matancera.

Entre las figuras que recibieron el reconocimiento se encuentra Armando Hart Dávalos, presidente de la Sociedad Cultural “José Martí”, la poetisa Carilda Oliver Labra y el crítico y periodista Fernando Rodríguez Sosa.

Además, se confirió a un grupo de personas fallecidas que dedicaron parte de sus vidas al buen desempeño de este colectivo.

Como parte de la jornada se inauguró la exposición 50 ANIVERSARUIO DEL PRIMER MUSEO FUNDADO POR LA REVOLUCIÓN EN 1959, con muestra de fotos, documentos y piezas atesoradas en la institución.

Análisis:

Debemos tener en cuenta que las noticias anteriores fueron transmitidas por medios diferentes: radio y prensa digital.

Por tanto, los periodistas que las redactaron respondieron a determinadas reglas de los medios en que se desarrollan.

La radio es un medio enteramente sonoro, el mensaje debe ser corto y preciso para que el oyente no pierda la esencia de la noticia. Una noticia radial no debe estar llena de informaciones secundarias, pues el receptor no tiene la opción de regresar sobre las palabras para recordar un dato o nombre exacto.

Por el contrario, la prensa digital puede dar toda la información, y el lector escoge la que le interesa; puede repasarla y releerla cuantas veces lo desee.

Existe también otra cuestión que hace más subjetivo a un periodista: el perfil que posee el órgano para el que trabaja. CMBF es una emisora que se dedica a difundir, principalmente, música clásica, está dirigida a personas con alto nivel cultural. Juventud Rebelde es un periódico que va dirigido esencialmente a la juventud cubana.

Debido a la diferencia de funciones que desempeñan CMBF y Juventud Rebelde, vemos diferencias en la manera de redactar, y en el enfoque de la noticia, desempeñando  un papel decisivo la intencionalidad. Desde el titular observamos como el peso de la información es acogida de manera distinta. Mientras que para la emisora es más importante que el premio es conferido a personalidades de la cultura, el diario digital  se centra más bien en las actividades que se realizan por el aniversario del museo.

Sin embargo, a pesar de lo expuesto, ambos mensajes son veraces, porque difunden el hecho tal como sucedió, independientemente de la forma en que lo hicieron. Sabemos con exactitud dónde ocurrió, por qué, cuándo, entre otras informaciones que dan al receptor la esencia de la información.

Enrique de la Osa, Premio Nacional de Periodismo y creador de la sección “En Cuba” de la revista Bohemia, afirma en una entrevista concedida al escritor Luis Báez, reflejada en su libro “Los que se quedaron”, que un buen periodista necesita “olfato, sagacidad y audacia”, a esta teoría le añadiremos algo: sentido, para saber distinguir en cuán medida podemos ser subjetivos, objetivos, parciales e imparciales. Como dijera él mismo, “un trabajo periodístico bien logrado vale más que todo lo mediocre que uno haya podido escribir en toda su vida, el único camino para alcanzar esto es la eterna inconformidad.”

Bibliografía:

Báez, Luis. “Los que se quedaron”. Ediciones Abril. Cuba. 2008. Páginas 246-247.
Colussi, Marcelo. “Objetividad Periodística”. En: http//www.aporrea.org/medios/a 26560.html. Consultado: 10-9-09.

Darío, Javier. “Utopía y Realidad”. En: http//redalyc.uamex.mx/16007402 pdf. Consultado: 10-9-09.

Tellería, Evelio. “Diccionario Periodístico”. Editorial Oriente. Cuba. 1986. Página 208.

 

PRÍNCIPES ENANOS QUE NO TIENEN FIESTAS

PRÍNCIPES ENANOS QUE NO TIENEN FIESTAS

A propósito de este 20 de noviembre, Día Internacional de la Infancia.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Suresh, de la India, dijo una vez: "Tanto dinero que se gasta en guerras; en vez de eso, deberían gastarlo en niños como yo". Unirnos por el bienestar del niño antes de que sea demasiado tarde, no puede ser un reclamo solo a instancias de congresos, eventos y forums, en un mundo donde de forma alarmante escasean los recursos financieros para generar políticas sociales, a contrapelo de una carrera armamentista y un endeudamiento externo de las naciones que parecen galopar hacia el apocalipsis.

Las cifras son de un patetismo absoluto. Según muestra un estudio del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), en estos países olvidados de la "misericordia" de los ricos, más de un tercio de los niños están desnutridos y tienen un peso insuficiente y la tasa de mortalidad en menores de cinco años es de 100 por cada 1 000 nacidos vivos, cifra casi siete veces superior a la de las naciones industrializadas.

Como si no bastara, unos 140 millones de infantes en edad escolar primaria y más de 275 millones de secundaria, no asisten a la escuela; particularmente en América Latina, menos de la mitad de quienes ingresan a primer grado, egresan del quinto. Y uno, de cada tres niños africanos, y uno, de cada cinco latinoamericanos, trabajan diariamente.

Edith Felipe Duyos, del CIEM, apuntaba: "La aprobación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño ha resultado ser, probablemente, el instrumento de derechos humanos más ratificado de la historia pero, en contradicción, el entorno socioeconómico no siempre es favorable para la aplicación de estrategias que favorezcan a los infantes y contribuyan al pleno ejercicio de sus derechos. El nuevo orden mundial que se está perfilando no ha conducido a un nuevo orden mundial para la infancia.

MORIR NO PUEDE SER EL FUTURO

Dramática fue la afirmación de Kofi A. Annan cuando, como secretario general de las Naciones Unidas expresó a finales de la década de los 90 del pasado siglo que, en un año, "… morirán más de 12 millones de niños menores de cinco años debido a la malnutrición y las enfermedades susceptibles de prevención. Muchos millones de niños fallecen a causa de infecciones y algunos sufren ceguera por falta de algo tan simple como cápsulas de vitamina A que cuestan solamente 7 centavos.

"En un mundo donde la tecnología posibilita que las señales de radio y televisión se transmitan por satélite y donde la información recorre a toda velocidad las redes de las computadoras y llega hasta los rincones más alejados del planeta, es lamentable que millones de niños carezcan de libros de textos, lápices, pizarras y tizas. Muchos de ellos llegarán a ser adultos incapaces de leer una simple etiqueta de advertencia, y mucho menos un periódico o un manual de computación."

CONSERVAR SIEMPRE

UN PEDACITO DE NIÑEZ

Desde la perspectiva del adulto que conserva el amor por la infancia, habla el chileno Jorge Carmona Aguirre, durante su breve visita a Cuba con motivo de un evento de jóvenes: "Por más que se intente trabajar en el capitalismo, las soluciones son de ‘parche’. Considero que mientras no exista un cambio radical en el sistema político, la sucesión de gobiernos no resolverá nada y la problemática de la infancia continuará."

Según datos de la UNICEF, en los últimos más de 20 años se estima que una cifra superior a los 2 millones de niños perdió la vida en conflictos armados y que una cifra tres veces superior quedó gravemente herida. Añade que en las guerras contemporáneas, los pequeños se apuntan casi la mitad de las víctimas.

A esa problemática habrá que añadir que más de 80 millones viven en las calles, que los del Tercer Mundo ingieren 500 veces menos alimentos que los de Estados Unidos y que el 90 por ciento a escala internacional abandona la escuela sin saber el alfabeto. Patética realidad que no puede continuar viéndose desde las perspectivas asistencialistas, sino sobre la base de una nueva ética de los derechos de la infancia.

Es hora de dejar de denunciar solo con la palabra. Como apunta una investigación de la Federación de Mujeres Cubanas, unos 250 millones de pequeños trabajan; víctimas de la explotación sexual existen por lo menos 2 millones en Asia, América Latina y Estados Unidos, las tres áreas geográficas con mayores concentraciones de este negocio, superado en ganancias solo por los mercados de armas y las drogas. Además de situaciones de violencia, racismo e incumplimiento de las leyes.

Basta de hablar -sin buscar acciones prácticas en muchos casos-, sobre la pobreza, marginación, escasas posibilidades de acceso universal a servicios sociales básicos como la educación y la salud, de falta de proyectos comunitarios y ausencia de responsabilidad estatal con el bienestar de los niños, la mayoría de las veces.

Es hora hoy de exigir cambios radicales a favor de una infancia que desaparecerá sin conocer qué es, precisamente, la esperanza del mundo. A quienes recibimos el siglo XXI nos toca el compromiso de brindarles una niñez plena, no posible con soluciones simples ni promesas orquestadas en campañas politiqueras.

Cuba, aún en las situaciones económicas más adversas, ha sido un ejemplo durante 50 años de una política favorecedora y de protección de la infancia. En Cuba, palabras y hechos van de la mano en la salvaguarda de los derechos del niño. Ellos son, en este país, la luz continua de la que hablaba el Maestro.

Como apuntara Celia Berges, funcionaria de la Federación de Mujeres Cubanas: "Para eliminar la explotación del niño es imprescindible el papel del Estado y la cooperación internacional, junto al apoyo de la sociedad civil y la familia, así como establecer políticas y programas de desarrollo que garanticen una vida digna".

Los niños de este planeta azul están en estado de emergencia y esa terrible realidad nos hace pensar en la infancia como una luz lejana que se nos va. Y si en el siglo XIX José Martí anunciaba que "para un príncipe enano se hace esta fiesta", hoy, desoladoramente, tenemos que aceptar que millones de ellos en el mundo, nunca la tendrán.


 

“LA VIDA ES UNA CAJA DE SORPRESAS”

“LA VIDA ES UNA CAJA DE SORPRESAS”

A Margarita Arias Medina y Juan Ernesto Pérez Morales los separaron los mismos ideales que una vez los unieron. Pero aunque en su relación “muy pocas cosas han sido color de rosa”, son el ejemplo de que las historias de amor existen.

Texto y foto:
KARLA VALERO TIELES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El sol entra por las persianas y parecen llenarse de alegría las decenas de violetas del modesto apartamento. En la radio –a bajo volumen- se escucha un popular bolero de los años 50. Sentados frente a mí, dos seres que parecen estar hechos el uno para el otro. Ambos se intercambian miradas amorosas que recuerdan a una pareja de recién casados.
A pesar de 47 años de matrimonio,  Margarita Arias Medina y Juan Ernesto Pérez Morales aseguran amarse como el primer día. Ambos son graduados de Ciencias Políticas. Ella, actualmente, profesora de Filosofía y él, jubilado por problemas de salud.

Nostálgico por los recuerdos, Juan Ernesto cuenta cómo se conocieron: “Fue cuando estudiábamos el cuarto año de bachillerato en el  Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado,  en 1958. Ella tenía 18 años y yo 22. Era una mujer preciosa. Intenté enamorarla desde el primer momento, pero me dijo que no podía tener novio. De haber sido un capricho no hubiese insistido, pero esa muchacha tenía algo especial.”

Ella sonríe pícara y lo interrumpe: “Él me gustaba, pero en ese momento no podía tener novio. No disponía de mucho tiempo ya que trabajaba y estudiaba. Además, había un motivo muy importante: todos en la familia estábamos inmersos en la lucha clandestina.

“La casa de mi padre estaba fichada por la policía, era la sede del Movimiento 26 de Julio en Lawton. Él  y mi hermano permanecieron escondidos hasta el triunfo de la Revolución por estar bajo la orden de búsqueda y captura.

“Yo vivía con mi tía y allí había mucha actividad. Colaborábamos repartiendo bonos, escondiendo a algún revolucionario, o recogiendo medicinas y ropa para mandar a la Sierra. Nada más entrar en la casa se veían los cables para escuchar Radio Rebelde. Se hacía evidente en lo que andábamos. ¡Imagínate!, aparecerme con un novio era muy arriesgado.”

-Entonces, Ernesto, ¿cómo logró

que Margarita cambiara de opinión?

Eso fue algo casual. La vida es una caja de sorpresas y lo que ella no sabía era que yo también andaba en lo mío. Cierto día, un grupo de jóvenes “revoltosos” puso una bomba en el baño de las muchachas del Instituto. Rápidamente el director, oficial del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), llevó a su despacho a todos los sospechosos para entrevistarlos. En ese grupito estaba yo. Y fue cuando ella me vio.

Desde ese momento las cosas fueron diferentes para Margarita: “Enseguida, al notar sus nervios, supe que estaba involucrado en todo aquello. Saber que era revolucionario lo cambiaba todo. Al verlo en esa situación tan peligrosa me di cuenta de que lo quería.”

Para Ernesto, a pesar de las limitaciones propias de la época y el escaso tiempo del que disponían los dos, el noviazgo fue una de las etapas más hermosas de sus vidas. Margarita también recuerda esos inolvidables momentos, y con un brillo inusitado en la mirada, cuenta lo convulsa que fue la relación por tratarse de dos jóvenes colaboradores de la lucha clandestina.

“Sacrificamos gran parte del tiempo que normalmente se dedican las parejas. Ernesto no me visitaba mucho porque él estaba muy involucrado en la lucha. Y aunque yo no figuraba en los listados del movimiento, también colaboraba.

“Como mi hermano no podía salir de la casa porque lo buscaba la policía, muchas veces yo le hacía sus recados. Era una vida agitada y la angustia de pensar que a Ernesto podía pasarle algo terrible. Pero también la emoción alimentaba aquel idilio.

Con el triunfo de la Revolución todo empezó a tomar su nivel. Pero aunque ellos creyeran que finalmente había llegado el “vivieron felices por siempre”, la realidad se tornó diferente. La actividad de Juan Ernesto, ahora en tareas también difíciles, se hizo más complicada y exigía mayor compromiso.

A la par, despertó en Margarita su vocación por el magisterio y decidió alfabetizar en las montañas, lo cual significaban cinco años lejos de todo. Esta vez, los separaban los mismos ideales que un día los unieron.

Margarita recuerda la Campaña de Alfabetización como una de sus mejores experiencias: “Tuve que pasar tres meses de adiestramiento en un lugar llamado Minas del Frío. El miedo no lo puedo negar. Todo el que subió sabía que estaba arriesgando su vida. Pero yo me sentía en deuda con la Revolución.”

Por veleidades del destino, su ubicación no fue la que ella esperaba, sino en la Escuela de Instrucción Revolucionaria para la Superación de la Mujer, en la ciudad: “No poder ir a las montañas me entristeció mucho. A pesar de eso, viví momentos inolvidables. Tuve la oportunidad no solo de enseñar a esas mujeres a leer y a escribir; sino de ayudarlas a mejorar sus vidas, tomar decisiones, defenderse. La Campaña de Alfabetización fue algo muy grande; tanto en la sierra como en el llano.”

Como dice el refrán, “lo que sucede conviene”. La ubicación de Margarita en la brigada de instructoras posibilitó el reencuentro. Esta vez para no separarse nunca más. “El 16 abril de 1961 tiene doble significación en esta casa”, cuenta Juan Ernesto. “Hubo dos declaraciones importantes: la del Carácter Socialista de Cuba y la mía. Yo estaba con la Seguridad, monitoreando la concentración, y de repente la vi, en primera fila con el resto de las instructoras.

“Eran muchas vestidas iguales, con el uniforme de las milicianas; pero Margarita siempre se ha destacado en todo. Andaba muy pintada y arreglada, y tenía una forma muy particular de ponerse la boina. No pude resistir la tentación, puse a un compañero a cubrirme y fui corriendo hasta donde ella estaba.

“Aún hoy no sé cómo logré alcanzarla, porque había tanta gente que no se podía ni caminar. Por poco se mure del susto cuando al tocarle el hombro, se dio la vuelta y me vio. Nos casamos el 15 de junio de 1962 y hasta el día de hoy.”

Margarita asegura que no ha sido fácil mantener una relación tantos años: “Al principio del matrimonio fue aún más difícil. Trabajábamos y estudiábamos en la Universidad, no nos quedaba tiempo para nada. Quizá otra pareja no lo hubiese soportado. Mi mamá decía que éramos el matrimonio más raro que había visto en su vida. No discutíamos por el dinero, o por las cosas de la casa, sino de política.

“A nosotros no solo nos unía la pasión y el amor; los intereses y los ideales también. Muchas veces yo estaba haciendo la comida y Ernesto me leía los resúmenes. Entonces, cuando tenía examen recordaba: 'esa pregunta es la del pollo'. En nuestra historia muy pocas cosas han sido color de rosa, pero aquí estamos…”

-Y el amor, ¿muere con  los años…?

Responden al unísono: “Para nada…”. Se miran con franca complicidad amorosa, y continúa Ernesto: “La pasión cede, pero…”, Margarita cierra la frase: “Nace una nueva aventura: seguir juntos hasta el final.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Demostrar que las personas aparentemente comunes pueden ser protagonistas de grandes historias de amor.

Objetivos colaterales: Conocer cómo era la vida de dos jóvenes que colaboraban con la lucha clandestina. Recapitular momentos importantes de la Revolución como la Campaña de Alfabetización. Buscar los motivos que posibilitan que una relación se sostenga a pesar de tantos años y contratiempos.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Colectiva.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad o biográfica.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo con los entrevistados.

Tipo de título: De cita del entrevistado.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1- De exploración; 2- Abierta.
Tipo de conclusión: Frase de impacto que evidencia el final.

Fuentes Consultadas: 
No documentales:
Margarita Arias Medina y Juan Ernesto Pérez Morales.
Vecinos de los entrevistados.

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: ¿RASGOS ESENCIALES DEL PERIODISTA?

OBJETIVIDAD E IMPARCIALIDAD: ¿RASGOS ESENCIALES DEL PERIODISTA?

 

Los procesos periodísticos como escenarios de debate ante el público. La objetividad y subjetividad, la parcialidad e imparcialidad de los periodistas. La intencionalidad como rector de nuestros mensajes.

 

ODETTE DÍAZ FUMERO, SUSANA ANTÓN RODRÍGUEZ, CLAUDIA OJEDA FERNÁNDEZ, ANNIERYS BORGES LÓPEZ Y CLAUDIA ÁLVAREZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Tiene la prensa periódica misiones altísimas, es la una explicar en la paz y en la lucha fortalecer y aconsejar; es la otra hacer estudio de las graves necesidades del país, fundar sus mejoras, facilitar así la obra a la administración que rige y que tantas graves cuestiones preocupan a una nación que asciende de una situación vigilante y anómala, a la tierra dueña y libre. Ayuda la prensa periódica a los que gobiernan señalando y presentando estudiadas las cuestiones que han de menester más seria y urgente reforma”, José Martí.

Los procesos periodísticos se centran en un escenario del debate porque el periodista tiene la responsabilidad de servir como mediador entre los acontecimientos y el público de la forma más clara y precisa posible, debe cuestionarse qué es noticia y qué debe ser publicado, va a la búsqueda de la verdad y toma partido dentro de su sistema social como esa fuerza capaz de mejorarlo.

“El periodismo es una forma de expresión social sin la cual el hombre conocería su realidad únicamente a través de versiones orales, resúmenes, interpretaciones, relatos históricos y anecdotarios. El periodismo satisface la necesidad humana de saber qué pasa en su localidad, en su país, en el mundo; de conocer hechos, declaraciones y reflexiones de interés público. Los buscadores de información periodísticas -informadores e informados- se interesan por lo que sucede y repercute o puede repercutir en la vida personal y colectiva.” (1) 

Debemos tener en cuenta que: “El deber del periodista es propender a esos fines proporcionando un justo y amplio recuento de acontecimientos y asuntos. Los periodistas conscientes de todos los medios y especialidades se esfuerzan por servir al público de forma integral y honesta. La integridad profesional es la piedra angular de la credibilidad del periodista”. (2)

¿Será el periodista objetivo?

La discusión sobre la objetividad, bien puede volverse un circunloquio tan estéril como tratar de definir el sexo de los ángeles, por tener como punto de referencia conceptos absolutos. Es obvio que nadie puede ser absolutamente objetivo (…). La mejor forma de subsanar este problema pasa por la buena fe en la búsqueda de los hechos materiales de información noticiosa. La buena fe es un valor moral (…). Esa exigencia moral hacia la objetividad en realidad supone la obligación subjetiva de esforzarse en el estudio lo más completo posible de todos los factores que concurren al hecho que transmiten, apunta María Teresa Herrán.

Consideramos entonces que un periodista es objetivo porque se apega a la verdad apoyándose en fuentes que sustenten sus mensajes y construye la noticia de la manera más veraz posible, aunque es casi imposible que en ella no esté presente, consciente o inconscientemente, su subjetividad.

Plantea la Máster Iraida Calzadilla Rodríguez en su libro La Nota, que el periodismo:

-Implica para el profesional de esta actividad una obligación con la verdad.

-Apego a la honestidad para con los destinatarios de sus mensajes (el público).

-En este sus profesionales siempre tendrán un objetivo fijo: mostrar la realidad lo más cercano posible a lo que es, aún cuando no pueda obviar su propio rol como sujeto constructor y manipulador del hecho en sí al que está vinculado, ya sea como protagonista o como espectador, o incluso las dos cosas en no pocas ocasiones.

Implícita o explícitamente, cada texto periodístico entraña una carga subjetiva que se origina en la formación de quien lo escribe y en el interés económico, político e ideológico de cada empresa periodística. El periodismo es, entonces, de manera inevitable, intrínsicamente parcial. De ahí que los periodistas de ningún modo van a corresponder con imparcialidad, ya que siempre van a tomar partido en los diferentes procesos.

“Estamos tratando de cambiar algo, de mejorar la situación, de estar donde tenemos que estar. Queremos tratar de mostrar al mundo y de escribir sobre el mundo para que nuestros lectores u oyentes despierten su conciencia y tengan una actitud de cambio”, expresó Riszard Kapuscinki.

¿Qué pensamos entonces?

Los procesos periodísticos son formas de comunicación con y entre las masas y traen consigo debates que pueden encontrarse a favor o en contra de lo que se plantea, pero teniendo como premisa que los periodistas, aún cuando respondan a determinados intereses pues ellos validan su sociedad, debe prevalecer en ellos una entrega de la realidad con un fundamento de la objetividad y la veracidad de la traslación de los sucesos, medida en el apego honesto a los hechos y circunstancias.

Luego de un análisis sobre la labor del periodista y la importancia de los procesos periodísticos, concordamos con Víctor Ego Ducrot cuando manifiesta: “El hecho periodístico debe ser necesariamente objetivo y es necesariamente parcial. ¿Por qué entonces tanta polémica infructuosa y tanta falta de claridad? Porque el periodismo y la práctica periodística forman parte de la puja por el poder, ya sea para construirlo o defenderlo, ya sea para modificarlo en su tipo o naturaleza.” 

Notas:

(1, 2) Marín, Carlos. Manual de periodismo.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 209-2010.

Ego Ducrot, Víctor. Objetividad o Subjetividad: mito del periodismo hegemónico. En: www.google.com, Internet. Consultado: 10 de septiembre de 2009.

Marín, Carlos. Manual de Periodismo. Editorial Talleres de litografía Ingramex S.A de C.V, México, DF. 2003.

"ÉRASE UNA VEZ UN HOMBRE PEGADO A UNA OREJA..."

"ÉRASE UNA VEZ UN HOMBRE PEGADO A UNA OREJA..."

JOSÉ AURELIO PAZ,
Periodista del Invasor. 

El Periodista que duerme a pierna suelta, toda la noche, que la desazón no le produce una bronca en sus jugos gástricos de madrugada, como dice la gente por ahí: "¡Empújalo, que es de cartón! ¡Bótalo que es una copia que no sirve para nada!"

Y es que la Palabra lleva siempre en sí un compromiso, un riesgo, una consecuencia. ¡Cómo cautivar a un lector de un semanario, el cual ya ha sido informado toda la semana por la radio y la televisión, incluso, algunos por la Internet! ¡Cómo contarle historias de manera que le "suenen" distintas y no se deje llevar por las repetidas y huecas cifras, que casi nunca dicen nada! ¡Cómo remontar vuelo, conduciendo el motor del corazón, sobre el espejo de destinos propios o ajenos, de manera que el tipo que amaneció sin café, o con la bicicleta rota, o llegue a su trabajo con olor a siete potencias, porque la guagua era un infierno, crea en ti, en lo que escribes a diario, en lo que sofoca el espíritu común! Porque, no caben dudas, la única manera de conseguir que esta amarillenta hoja, manchada por la tinta, huela a pregón de pan caliente y enamore, es que el lector sienta que está parado frente al mundo.

En su artículo El periodismo vuelve a contar historias, el periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez (Tucumán 1934), se pregunta lo que nos preguntamos, quienes, más que el tránsito por una Redacción de periódico "sin saber que pasaste", como decía Buesa en su Poema del renunciamiento, queremos ser esa historia cotidiana que se le escapa a los libros: "¿Cómo seducir, usando un arma tan insuficiente como el lenguaje, a personas que han experimentado, con la vista y con el oído, todas las complejidades de un hecho real? Ese duelo entre la inteligencia y los sentidos ha sido resuelto, hace algunos siglos, por las novelas, que todavía están vendiendo millones de ejemplares a pesar de que algunos teóricos decretaron, hace dos o tres décadas, que la novela había muerto para siempre.

"También el periodismo ha resuelto el problema a través de la narración, pero a los editores les cuesta aceptar que esa es la respuesta a lo que están buscando desde hace tanto tiempo."

Agrega ideas consustanciales para entender nuestro "drama de semanario" ante el empuje robótico de las nuevas tecnologías, cuando afirma que ya la gente no compra los diarios para informarse, sino para entender y confrontar, "para revisar el revés y el derecho de la realidad". Y asume que, primero Hegel y, luego, Borges, escribieron los destinos de un ser humano que resume la suerte de otros y nos puede llevar a pensar, durante la lectura: "esto que le pasó, puede pasarme a mí".

Escribo estas cosas no por pura catarsis del dilema existencial de un profesional que quiere recibir la única bendición que le redime: ser leído por la gente, amén de ser aplaudido o apaleado. Sino, porque acaba de concluir aquí el Festival Provincial de la Prensa Escrita, un "cocinadito" entre nosotros mismos, pero que nos permitió una mirada hacia dentro en la búsqueda de las manquedades y el vuelo.

Por eso, cuando en aquel encuentro con los lectores de la calle Libertad, de la otra noche, un joven recriminó al periódico por no haber reflejado de que en cierto centro gastronómico de la localidad se oferta desayuno, algo tan elemental y casi perdido en la vida del cubano, nos reímos por lo bajito y estoy convencido de que, a más de uno, nos pasó por la cabeza: "Este muchacho necesita un paseíto por el Van Troi". ¡Pero ahí estaba el asunto! Para él eso resultaba una hazaña y no habíamos sido capaces de reflejarla.

O el otro señor, ya entradito en años y con aquel vozarrón que hubieran envidiado los más connotados narradores deportivos, que levantó su mano, pidió la palabra y, ante el micrófono, denunció, con toda la libertad que le daba su condición de ciudadano, a un funcionario, el cual, según él, había hecho una exhortación en la televisión a que la gente se sumara a una campaña que, después, en la concreta, era una farsa.

¡Qué diario del mundo, por millonaria tirada que tenga y rimbombante título de mercado, recibe la gracia de reunirse con sus lectores a ver qué piensan de ese pedazo de alma de papel que, salido de las redacciones, ya no nos pertenece! Y es que en la mayoría de las "aldeas" de este Planeta, lo que importa es vender hasta el último ejemplar y nada más. A nosotros, se los aseguro, mucho más nos interesa que nos lean, aunque sea para disentir o encontrarnos lo que para cualquier periodista es "la mota negra" en la historia de piratas: una errata, una información oscura.

Quienes han vaticinado, ante el arrollador empuje de los nuevos medios, que "el mundo se va a caer/ y el rey lo debe saber..." para la literatura y el periodismo escritos, están totalmente errados. Todo dependerá, como decía en estos días la profe Iraida Calzadilla, en su memorable conferencia sobre los actuales retos de la nota informativa —desmitificada de toda tradicional objetividad y subvertida en muchacha llena de subjetividades como abalorios que engrandezcan su belleza—, el asunto está en saber contar historias y hacer un trato, como el de Benedetti con su amada, para decirle a la Palabra: "Compañera usted sabe que puede contar conmigo/ no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo/ si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos/ no alerte sus fusiles ni piense que deliro/ a pesar de la veta o tal vez porque existe/ usted puede contar conmigo./ Si otras veces me encuentra huraño sin motivo/ no piense qué flojera, igual puede contar conmigo/ pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted/ es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo."

Aquellos profesionales de la prensa que repetimos como papagayos y no transformamos desde una actitud ética y comprometida con el pueblo, sencillamente no hacemos historia, porque como mismo plantea Martínez, "cuando el silencio dura demasiado tiempo, la Palabra corre el riesgo de contaminarse, de volverse cómplice. Para hablar (o escribir) hace falta valor, y para tener valor hace falta tener valores. Sin valores, más vale callar."

Pues bien... "Érase una vez un hombre pegado a una oreja...", pero ¡no!, mejor te lo cuento otro día, para que vuelvas a buscarme en estas páginas.
 
 

 

EL PROCESO PERIODÍSTICO

EL PROCESO PERIODÍSTICO

Subjetividad, objetividad, intencionalidad, parcialidad, e imparcialidad del periodismo. Polémica y poder.

HILDA ROSA GUERRA MÁRQUEZ, ANABEL MIERES PÉREZ, AYMARA VIGIL RODRÍGUEZ Y ELIZABETH CABRERA MOREJÓN,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Periodismo, como forma de comunicación de masas, tiene el objetivo de informar y orientar al público. En el proceso del periodismo se debaten de forma clara y precisa una serie de acontecimientos que pueden o no beneficiar el desarrollo de la sociedad, con el propósito de buscar un cambio sustancial, un llamamiento a la conciencia nacional e internacional sobre los determinados problemas existentes.

El periodista es el  mediador entre el hecho y su sociedad, y como tal debe poner al receptor frente a la realidad, siempre con una intención al redactar el artículo -como le interesa que llegue al él-, con la mesura y el equilibrio necesarios.

Estamos comprometidos ante un público, por lo que es nuestra misión construir una realidad objetiva y verídica dentro de las posibilidades y dentro de las exigencias de la honestidad profesional, y de esta forma ponerla en manos de las masas. 
 
Eduardo Ulibarri, plantea:

’’El periodismo debe obtener su trascendencia a partir del apego a los hechos: tal es su destino como mediador. La compulsión que los periodistas sentimos por la fidelidad, y la exigencia de utilizar el lenguaje no tanto como recurso mágico con posibilidades estéticas, sino como una herramienta utilitaria para comunicar, proviene de ella.’’ 

Es nuestro deber apegarnos de forma inseparable a la honestidad y a los valores de nuestra sociedad, contrastar fuentes para brindar información creíble, noticias sustentadas y respaldadas por hechos concretos. En esto consiste la objetividad del periodista. 
 
José María Desartes plantea:

’’… lo objetividad de la noticia debe ser interpretada como una exigencia moral de honestidad intelectual en el informador, como un valor límite en la tarea profesional de los periodistas.’’
 
Pero no por ser objetivos dejamos a un lado lo subjetivo, al contrario, en esa construcción de lo real está volcada toda nuestra espiritualidad, nuestro modo de ver las cosas y nuestra forma de pensar.
 
Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, sugiere: ’’Un periodista tendrá siempre un objetivo fijo: mostrar la realidad lo más cercana posible a lo que es, aún cuando no pueda obviar su propio rol como sujeto constructor y manipulador del hecho en sí al que está vinculado, ya sea como protagonista  o como espectador, o incluso las dos cosas en no pocas ocasiones.’’

Un periodista pone a la vista su subjetividad desde el momento en que escoge un acontecimiento sobre el cual va a escribir, al seleccionar la fuente hacia donde se va a remitir, en la forma como  escribe sobre el hecho, en la medida en que incluye o excluye matices a su redacción, y en la importancia dada a cada uno de ellos. En cada paso dado, acción hecha, palabra dicha, y hecho recreado por este, están presentes su punto de vista, sus sentimientos, su interpretación, su cultura e ideología, insiste en sus clases la profesora Calzadilla.

Pero también está detrás de todo este proceso periodístico, la intencionalidad del profesional de la información. Cuando él selecciona y elabora elementos, los organiza jerárquicamente, en resumen, manipula –en el sentido constructor de la palabra – esa información, responde a los intereses de la línea editorial que representa, al medio para el cual trabaja, a los valores de su sociedad. Queda comprobado de esta forma que todo el proceso está sobre la base de una intención, y demuestra, además, que los periodistas no somos imparciales sino parciales, pues nos debemos a una ideología. 
 
EJEMPLO:

Próximamente en nuestro país se realizara un concierto por la PAZ con artistas extranjeros como Juanes, figura principal, Olga Tañón; y nacionales como Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, Carlos Varela, X Alfonso y el grupo Orishas. Esta noticia ha creado una polémica mundial, las televisoras la expusieron de distintas maneras:

En Cuba se da la noticia como un acontecimiento cultural, un concierto por la paz y para el pueblo y el mundo entero.

En otros canales internacionales se ve el tema como algo político y se oponen a la decisión del famoso artista a realizar el concierto precisamente en Cuba.

Esto demuestra  lo que se planteaba anteriormente, se da la noticia con la intención de responder al medio para el que trabaja el periodista y como le interesa que llegue al público.

Los teóricos coinciden en afirmar que los profesionales de la información no solo distribuyen, sino que también producen autónomamente a partir de los diferentes géneros de opinión, en los que actúan como agentes activos de una idea, una estética, una práctica. Incluyen, además, la promoción del diálogo y la polémica, resultado y a la vez motor del flujo informativo.

Los periodistas no solo difundimos la información, sino somos capaces también de producirla, pasándola por el filtro de nuestra subjetividad e intencionalidad. Pero además tenemos la posibilidad de crear un debate, un ambiente de análisis, de discusión y polémica en la sociedad, producto de esa información transmitida, y que incentiva al mismo tiempo la creación de otra información. El periodismo tiene el dominio para informar, dirigir y educar a las masas; un poder para generar pensamiento y su opinión.

Como oficio político-ideológico está vinculado al poder de la nación, pues aboga por él, lo sostiene, pero también lo discute y hasta combate por su sustitución o por deshacerlo.

El periodismo tiene el deber de construir la realidad, apegándose a la veracidad de los hechos lo más posible que sea, y detrás de esa construcción está su subjetividad -propia de cada individuo, de su competencia sociocultural, de su idiosincrasia- e intencionalidad. Es capaz de conmover, persuadir hasta convencer a multitudes, por ello por siempre va a estar relacionado a un poder político; pero es valido mencionar, además, que al tener la capacidad de hacer todo esto, pues posee también una autoridad, un poder en la sociedad.

BIBLIOGRAFÍA:

Calzadilla Rodríguez Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente Ciudad de la Habana, 2005. Paginas 15, 16, 17, 22, 23,29.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso escolar 2009-2010.

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